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	<title>alicia-moreau-de-justo &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "alicia-moreau-de-justo"</description>
	<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 09:40:12 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Hoy, se conmemora el fallecimiento de Alicia Moreau de Justo]]></title>
<link>http://epnm184.wordpress.com/2009/05/11/hoy-se-conmemora-el-fallecimiento-de-alicia-moreau-de-justo/</link>
<pubDate>Mon, 11 May 2009 21:31:42 +0000</pubDate>
<dc:creator>alumnosepnm184</dc:creator>
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<description><![CDATA[Alicia Moreau de Justo, nació en Londres (Inglaterra) el 11 de octubre de 1885. Esposa del médico, l]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Alicia Moreau de Justo, nació en Londres (Inglaterra) el 11 de octubre de 1885. Esposa del médico, l]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Una mirada política de la Historia Argentina. Tercera Parte]]></title>
<link>http://iniciativaciudadana.wordpress.com/2008/04/19/una-mirada-politica-de-la-historia-argentina-tercera-parte/</link>
<pubDate>Sat, 19 Apr 2008 14:41:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>iniciativaciudadana</dc:creator>
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<description><![CDATA[La «guerra fría». Las Fuerzas Armadas como factor de poder. La clase media: un problema político sin]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><em><img class="alignright" style="float:right;border:black 2px solid;" src="http://farm2.static.flickr.com/1088/1222490251_2c8dd8a124.jpg?v=0" alt="" width="258" height="333" /></em></p>
<p><em>La «guerra fría». Las Fuerzas Armadas como factor de poder. La clase media: un problema político sin resolver. Mitos, leyendas y realidades de la Resistencia Peronista. Un nuevo sindicalismo. ¿Democracia con proscripción? El cordobazo. “Cerco a la dictadura militar”. La aparición de una joven generación. Las organizaciones armadas. La vuelta de Perón. </em></p>
<p> </p>
<p>El general Eduardo Lonardi aparece encabezando el golpe de estado y también obtiene una plaza de Mayo llena para saludarlo, a pesar de lo cual, poco dura en el gobierno y Perón sostiene tres meses después del golpe de estado: Se trata de un pobre hombre sin prestigio ni arraigo, ni en el Pueblo ni en el Ejército. Fue el producto de las circunstancias .<!--more--></p>
<p>Más allá de toda previsión, este golpe inauguró un largo proceso de inestabilidad política y económica, marcado por el autoritarismo, la falta de toda democracia real, en definitiva se abre una crisis de ingobernabilidad que durará 18 años.</p>
<p>Pese a lo que las apariencias pudieran señalar y muchas veces se ha sostenido, Perón opina que no hubo intervención estadounidense en el golpe de estado. En un reportaje realizado el 29 de julio de 1956 en el diario &#8220;La Nación&#8221; de San José de Costa Rica, Perón declara que fue Gran Bretaña quien tuvo intervención. Sin embargo, la caída del gobierno peronista llevó de un modo inevitable a un acercamiento con los Estados Unidos en el plano estratégico y en el económico, por parte del régimen militar surgido del golpe.</p>
<p>Desde la oposición, Federico Pinedo planteaba en 1953, una postura conciliadora entre oposición y gobierno, proponiendo una salida política &#8220;gradual&#8221;, convergente con la propuesta por los diplomáticos estadounidenses en sus informes secretos, quienes apostaban a una evolución &#8220;institucional&#8221; de la mano de las Fuerzas Armadas que, evitando un enfrentamiento abierto, hiciera &#8220;caducar&#8221; al Peronismo mediante un &#8220;gradualismo&#8221; que evitara la radicalización del proceso político y las perspectivas de una desestabilización en el plano regional. Los EE.UU. no consideraban a Perón un aliado sino un díscolo, pero no le interesaba producir una guerra civil en Argentina con incierto resultado.</p>
<p>Tras el triunfo del golpe de estado e instalado Lonardi en el gobierno, se intenta adoptar una política &#8220;blanda&#8221; con el lema: ni vencedores ni vencidos, ello significaba no producir cambios bruscos en la política del Gobierno, particularmente en la política social, para mantener una buena relación con los trabajadores lo cual acerca esta postura a los intereses estadounidenses pero, detrás del mismo presidente &#8220;de facto&#8221; hay un &#8220;ala dura&#8221; alineada detrás del general Pedro E. Aramburu y el almirante Isaac Rojas que quieren instrumentar medidas más drásticas. En realidad la situación era compleja: los nacionalistas católicos antiliberales, que apoyaban el golpe querían «desperonizar» a los trabajadores, prosiguiendo bajo su propia dirección buena parte de la revolución social y económica; por su parte, los liberales, sentían la necesidad de reducir el poder del Movimiento Obrero Organizado, desarticulando el sistema social creado durante el gobierno de Perón. Los dos meses de gobierno de Lonardi transcurrieron en ese tensionamiento si bien, él pensaba que con el apoyo de la CGT no habrá problemas pues su intento será ganarse a los dirigentes peronistas moderados llevando adelante un proceso de &#8220;desperonización gradualista&#8221;.</p>
<p>Para llevar adelante dicho plan nombra como ministro de Trabajo a Luis B. Cerrutti Costa, de extracción nacionalista católica que había apoyado a Perón en los primeros años. A la semana, el sector &#8220;duro&#8221; da un contragolpe a la política &#8220;gradualista&#8221; mediante una campaña de difamación de la figura de Perón y Evita por medio de la exposición de sus ropas y bienes con la intención de realizar una &#8220;acción psicológica&#8221; que mostrara -irónicamente- al líder de los trabajadores y su esposa en medio del oropel, como así también, exhibían supuestas cartas de amor de Perón con amantes adolescentes. Hoy se diría que esto fue un operativo de prensa que las agencias noticiosas desperdigarán por el mundo. A su vez, ello &#8220;tapaba&#8221; el asalto por las armas que sindicalistas antiperonistas y la Federación Juvenil Comunista realizaba a distintos sindicatos en el mes de octubre de 1955.</p>
<p><a href="http://iniciativaciudadana.files.wordpress.com/2008/06/oposicion-a-peron.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-57" src="http://iniciativaciudadana.wordpress.com/files/2008/06/oposicion-a-peron.jpg?w=280" alt="" width="280" height="182" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><em><strong>24 de septiembre de 1955, el anti-peronismo<br />
llena la plaza de Mayo</strong></em></p>
<p>Mientras tanto, el gobierno del golpe de estado destituye cuatro de los cinco miembros de la Corte Suprema y el 19 de octubre, cuando un periodista consulta al general Lonardi sobre la fecha electoral que se había prometido a la brevedad, éste responde con evasivas. Las promesas del presidente naufragan una tras otra. Los miembros nombrados &#8220;ad hoc&#8221; por el gobierno que conformaban una Comisión Investigadora arrestan sin derecho alguno y determinaban autoritariamente que los 300 miembros y ex-miembros peronistas de la Legislatura sean declarados traidores a la Patria, recomendando que se les aplique prisión perpetua.</p>
<p>Se inicia entonces en forma clandestina y espontánea la denominada &#8220;Resistencia Peronista&#8221;. El espíritu de la misma aparecerá simbólicamente expresado en un graffiti pintado en la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe) donde se decía: &#8220;los yanquis, los rusos y las potencias reconocen a la Libertadora, villa Manuelita no&#8221; (la villa mencionada era un barrio carenciado del sur de Rosario).</p>
<p>El escritor Tomás Eloy Martínez recuerda su época de &#8220;colimba&#8221; ocurrido en el año 1955 en San Miguel de Tucumán. Aparece así la visión de un joven de 21 años (edad en la que se prestaba dicho servicio) que recuerda que habiendo salido como leal vuelve a entrar a la ciudad como rebelde triunfante y -rememora- nos recibieron con lluvias de flores y ramitas de laurel. Habían desplegado un gran letrero en el que se leía: &#8220;¡Bienvenidos! Gloria al Ejército vencedor&#8221; -agregando más adelante- ante la puerta del Comando pasaban autos descapotados arrastrando bustos de Perón y Evita. Sin embargo, también vi a gente que lloraba en las paradas de los ómnibus suburbanos. Desde los techos donde montábamos guardia, descubrí a un par de albañiles mientras recogían de la vereda los pedazos destruidos de un busto de Evita guardándolos en una bolsa. Una semana después de la caída de Perón, cuando pensábamos que ya todo había terminado, nos ordenaron formar en fila en el patio con uniforme de fajina. Cuando supe que debíamos reprimir una manifestación de dos mil obreros que avanzaban desde los ingenios hacia San Miguel de Tucumán, cantando la marcha peronista, sentí miedo. El odio de unos contra otros era tanto que esta vez -me dije- solo podía terminar en muerte. Este era el clima que podríamos caracterizar como aquel que más cerca nos colocaba de una guerra civil.</p>
<p>Habrá un nuevo intento de frenar a los &#8220;duros&#8221; y el 12 de noviembre de 1955 Lonardi reemplaza al ministro del Interior, el liberal Eduardo Busso por el nacionalista Luis María de Pablo Pardo (padre del economista). Como respuesta a ello renuncia prácticamente la totalidad de los miembros de la Junta Consultiva Nacional donde estaban representados los partidos y sectores de oposición al Peronismo. Lonardi se queda sin apoyo.</p>
<p>El conflicto es rápidamente resuelto el 13 de noviembre, con el reemplazo del general Lonardi por el general Aramburu en la presidencia y el almirante Rojas como vicepresidente, iniciándose una política de &#8220;desperonización drástica&#8221; del país, inspirándose en el modelo seguido para la &#8220;desnazificación&#8221; en Alemania. La situación era sintetizada por dos expresiones de un dirigente del partido Comunista, <em><strong>Américo Ghioldi</strong></em>, quien expresara: se acabó la leche de la clemencia para justificar la represión y muerto el perro se acabó la rabia, esto es, desaparecido Perón se esfumarían los malignos efectos sobre la sociedad que se le atribuían .</p>
<p>Inmediatamente se impuso el control del estado a los diarios &#8220;El Líder&#8221; y &#8220;La Prensa&#8221; que eran la voz de la CGT. Se reemplaza a Cerrutti Costa por el anti-peronista Raúl C. Mignone; se declara ilegal al Movimiento Obrero Organizado interviniendo militarmente la CGT -que quedará a cargo del capitán de navío Alberto Patrón Laplacette- y sus filiales del interior, avasallando los derechos sociales y la libertad de organización de los individuos, deteniendo a su vez, a los sindicalistas Andrés Framini, J. Natalini, José Espejo, Eduardo Vuletich, Hugo Di Pietro, José Alonso junto a 2.200 dirigentes más que fueron recluidos en el penal de Ushuaia.</p>
<p> </p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://iniciativaciudadana.files.wordpress.com/2008/06/aramburu-y-rojas.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-58" style="border:black 2px solid;" src="http://iniciativaciudadana.wordpress.com/files/2008/06/aramburu-y-rojas.jpg?w=200" alt="" width="200" height="201" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><em><strong>Pedro E. Aramburu e Isaac Rojas</strong></em></p>
<p>Lonardi será reemplazado por el general Pedro Eugenio Aramburu como presidente, manteniéndose el almirante Isaac Rojas como vice-Presidente.</p>
<p>Por decreto 9.270/56 se admite la existencia de más de un sindicato por rama de actividad y por el mismo decreto, se prohíbe la participación política de los gremios.</p>
<p>Poco tiempo después, el matutino &#8220;La Prensa&#8221; resumirá el pensamiento de los &#8220;duros&#8221; en un editorial titulado &#8220;Reaparición de las tolderías&#8221; donde se afirma: Tenemos un problema grande que resolver y que debe ser encarado con un concepto de solidaridad social y de amor al prójimo. El estímulo de las actividades rurales es un primer paso del cual pueden esperarse buenos resultados&#8221; propiciando una &#8220;vuelta al campo . Lo que en un lenguaje sin ambigüedades significaba &#8220;devolvamos los «cabecitas negras» al campo&#8221;.</p>
<p>El golpe de estado de 1955 a la vez que puso fin a la primer experiencia de gobierno Peronista en beneficio de sectores tradicionalmente dominantes en la economía y la sociedad, expresó de modo similar a otros golpes de estado argentinos posteriores una confluencia de fuerzas que buscaron dirimir en un nuevo terreno político su pugna por el control del país. Podemos detenernos aquí para remarcar el nuevo papel que asumen las Fuerzas Armadas a partir del comando triunfante con el golpe de estado: a) es una camarilla militar ligada a intereses políticos y económicos anti-populares; b) coloca de hecho a una institución que es parte del estado nacional como factor de poder dentro del juego de relaciones políticas del país; c) coloca al comando de las Fuerzas Armadas como órbita política propia y por lo tanto, transforma en formal su subordinación constitucional al presidente de la Nación.</p>
<p>El 30 de diciembre de 1955 se disuelve la CGE e igual destino corre el Instituto de la Productividad que había sido la consecuencia del Congreso de la Productividad y el Bienestar Social. Mientras tanto, la Unión Industrial Argentina (UIA) quedará como única expresión del empresariado.</p>
<p>Intentando construir una concertación de las políticas económicas, el Gobierno crea la Comisión Asesora de Economía y Finanzas, cuyas funciones eran emitir opinión sobre todos los asuntos que le sometiera el Gobierno Nacional. La misma estaba compuesta por empresarios agrícola-ganaderos, miembros de la Bolsa de Comercio, bancos, industriales, cooperativas, seis representantes por los trabajadores, dos por los periodistas y cuatro profesionales del área económica. Este organismo no realizó tareas de mayor envergadura, básicamente, por la nulidad de su representatividad ante la proscripción de dirigentes y organizaciones realizada por el gobierno &#8220;de facto&#8221;.</p>
<p>La historia argentina entre 1955 y 1973, denominada en el lenguaje peronista como los dieciocho años de lucha, está hegemonizada por una discusión en la sociedad argentina sobre quien era capaz de concentrar el poder que permitiera gobernar nuestro país: por un lado se encontraban los “gorilas” y todos los partidos políticos y por el otro el Peronismo –al que acertadamente Jorge Luis Borges lo definiera como incorregible-, pero no se trataba de una cuestión a la que la sociedad argentina podía ver como externa, era una discusión del más alto nivel en el seno de la ella misma. Tampoco se trataba de dos proyectos, había un proyecto peronista y una oposición a ello que no lograba plasmarse en una unidad orgánica o en una propuesta unificadora. Quizás los únicos que poseían alguna visión más o menos estructurada eran los radicales que se encuadrarán detrás de Arturo Frondizi; ellos aparecían en un momento en forma coincidente con las que en EE.UU. sostienen los demócrtas.</p>
<p>Como parte de la represión y la mentalidad “gorila”, se sanciona el decreto-ley 4.161/55 que considera violatoria la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones &#8220;peronismo&#8221;, &#8220;peronista&#8221;, &#8220;justicialista&#8221;, &#8220;justicialismo&#8221;, &#8220;tercera posición&#8221;, la abreviatura &#8220;P.P.&#8221;, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales denominadas &#8220;Marcha de los Muchachos Peronistas&#8221; y &#8220;Evita Capitana&#8221; o fragmentos de las mismas, la obra &#8220;La Razón de mi Vida&#8221; o fragmentos de la misma y los discursos del presidente depuesto y de su esposa o fragmento de los mismos&#8221;. Aquel que infligiera este decreto-ley era pasible según el mismo a ser condenado &#8220;con prisión de 30 días a 6 años y multa de $ 500 a $ 1.000.000. Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo que el de la condena para desempeñarse como funcionario público, dirigente político o gremial .</p>
<p>Toda esta cuestión de nombres tiene que ver con una ingenua traspolación del proceso de “desnazificación”; lo que no lograban ver es que Hitler perdió la guerra, Perón no. Por eso cuando se intentaba borrarlos símbolos y dejar sin palabra al Peronismo, éste se repliega sobre sí, esconde las fotos y los libros y se mantiene a partir de las relaciones de confianza personales del asentamiento territorial. Lo que estos militares y políticos no comprendían es que era imposible volver a una situación previa a 1943. Aparece así una suerte de mecanismo de defensa por lo que todo término descalificatorio hacia el Peronismo es comprendido por éste con signo contrario y cada anulación, cada tachadura sirve para sacralizar el símbolo de lo ausente, convirtiendo la ausencia en la plenitud de una presencia invisible tanto más fuerte cuanto se define por un silencio obligado.</p>
<ul>
<li><strong>La «guerra fría».</strong></li>
</ul>
<p>Franklin Roosevelt, Winston Churchill y Josef Stalin, prometieron elecciones libres en todas las naciones liberadas de Europa tras la guerra. Pero las fuerzas soviéticas impusieron dictaduras comunistas en Europa oriental.</p>
<p>La muerte de Roosevelt privó a Stalin de un interlocutor privilegiado, pues su sucesor, Harry S. Truman, estaba marcado por un profundo anticomunismo y supuso, la instalación permanente de la controversia, iniciada de forma clara y definitiva en 1947, tras un rápido proceso de deterioro en las relaciones de los antiguos aliados, la guerra fría alcanzó su cenit en 1948–53.</p>
<p> </p>
<p><img style="vertical-align:middle;border:black 2px solid;" src="http://farm1.static.flickr.com/221/465700326_d8d912ce7d.jpg?v=0" alt="" width="337" height="264" /></p>
<p style="text-align:center;"><strong><em>Cumbre de Theran: Churchill, Roosevelt y Stalin</em></strong></p>
<p> </p>
<p>El término &#8220;guerra fría&#8221; fue por primera vez utilizado por el escritor español Don Juan Manuel en el siglo XIV. En su acepción moderna fue acuñado por Bernard Baruch, financiero y consejero demócrata del presidente Roosevelt quién utilizó el término en un debate en 1947 y fue popularizado por el editorialista Walter Lippmann. Este concepto designa esencialmente la larga y abierta rivalidad que enfrentó a EE.UU. y la Unión Soviética y sus respectivos aliados tras la Segunda Guerra Mundial. Este conflicto fue la clave de las relaciones internacionales mundiales durante casi medio siglo y se libró en los frentes político, económica y propagandístico, pero solo de forma muy limitada en el frente militar.</p>
<p>La Doctrina Truman tenía dos objetivos: enviar ayuda estadounidense a las fuerzas anticomunistas de Grecia y Turquía y crear un consenso público por el cual los estadounidenses estarían dispuestos a combatir en un supuesto conflicto. Consecuentemente con ello, Truman ayudó a crear la OTAN y a establecer una Alemania Occidental independiente.</p>
<p>La situación de tensión fue ganando intensidad con la crisis de Berlín (1948) el triunfo de las fuerzas comunistas en China (1949) y la llamada cuestión iraní , aparecen luego la guerra de Corea (1950-1953), el conflicto de los misiles cubanos (1962) y la guerra de Vietnam (1968-1975) .</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><img style="vertical-align:middle;border:black 2px solid;" src="http://static.howstuffworks.com/gif/machine-gun-tommy.jpg" alt="" width="295" height="227" /></p>
<p style="text-align:center;"><strong><em>Tropas estadounidenses durante la guerra de Corea</em></strong></p>
<p>Es muy importante que comprendamos en que consistía esta rivalidad: ella surge con un sistema de poder bipolar. Esto es, la división del mundo en dos grandes zonas de influencia (e injerencia) que Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) acuerdan, fundamentalmente en las Conferencias de Yalta (URSS) y Postdam (Alemania). Los acuerdos serán reconfirmados en 1972 con la firma del Strategie Arms Lomitations Treaty (SALT I), el Anti-Ballistic Missile Treaty (ABM) y en 1974, la conferencia entre Leoniv Brezhnev y Gerarld Ford en Vladivostok.</p>
<p>Desde el punto de vista de ambos poderes, el terror al enfrentamiento entre ellos es utilizado como herramienta de dominación y hacia el interior del bloque de influencia. Seremos más claros: no se trataba de una virtual guerra entre EE.UU. y la U.R.S.S., sino que la amenaza del conflicto era esgrimida hacia el interior del propio bloque de influencia como herramienta de control y dominación. Véase como ejemplo lo sucedido entre EE.UU. y América Latina frente a la guerra de Corea, y por eso hablar de «ideologías» es hablar en fenicio porque, desde el punto de vista de los pueblos dominados, entre ambos polos solo hay una «convivencia imperialista» .</p>
<p>Precisamente, partiendo de la visión de los pueblos, el período es el del proceso de descolonización que genera un tipo de enfrentamiento distinto: la «guerra revolucionaria», y de parte de los ejércitos «occidentales», el primero que tiene que enfrentar esta nueva concepción será el Ejército francés en lo que entonces se llamaba Indochina (Vietnam, Laos y Camboya) . Como es obvio, los franceses no encuadraban esta guerra como proceso descolonización sino que concebirán que era parte de la «guerra fría» y una forma de operar de los soviéticos –que dejan de lado la intervención directa- operando en forma indirecta. Se establece sólidamente el maniqueísmo que el sistema bipolar propicia como visión de la realidad política internacional, o sea, se está con Occidente –que es estar con EE.UU.- o se está con el comunismo. Adelantamos que esa será la doctrina de guerra antisubversiva desarrollada por el Ejército francés y enseñada en Argentina.</p>
<p>A partir de 1962, cuando ocurre la crisis de los misiles en Cuba , Washington establece una política latinoamericana que sostenía que la URSS jamás tendría otra base en este continente, y en ese sentido América Latina cobra un valor estratégico desconocido hasta entonces, de la que carece desde la década del 90 . Los gobiernos militares (y sus políticas contra las insurgencias de izquierda) servían claramente a ese objetivo de seguridad de los Estados Unidos. A ello contribuirá la Escuela de las Américas y en el inicio, la Alianza para el Progreso .</p>
<p>En 1971, el gobierno de Richard Nixon mediante la declaración de inconvertibilidad del dólar en oro genera su propio orden monetario, lo cual significa que el respaldo del dólar es la capacidad de generar riqueza de su economía. En 1973 se constituye en Tokio la Trilateral Comission, institucionalización del proceso de la economía y las finanzas globalizadas; al mismo tiempo, con motivo de la guerra de Yom Kippur, los países árabes recortaron la producción de petróleo y embargaron el suministro de crudo destinado a los Estados Unidos y Holanda, lo cual, aunque no representaba más del 7% del suministro mundial, produjo pánico tanto entre las compañías como entre los usuarios, y al rematarse los excedentes el precio trepó de 2.90 dólares el barril (septiembre de 1973) a 11.65 dólares el barril (diciembre de 1973) . Quien más perdió con esa crisis será el Japón, cuyo producto bruto interno crecía a un ritmo del 8% anual –y en algún momento había llegado al 13%- ocupando espacios económicos que otrora proveía la industria de los Estados Unidos. La crisis abre un proceso recesivo: Japón –0.8%; Estados Unidos –1% y Europa –1.2%.</p>
<p> </p>
<p>Pero Estados Unidos sale fortalecido de esta situación, pues en 1976 ya crece al 5% anual, mientras que su competidor japonés nunca logró retomar el ritmo anterior.</p>
<p>El proceso de avance protagónico de la OPEP, la duplicación de las reservas monetarias mundiales, resultado del aumento de la cantidad de dólares en circulación a principios de la década del setenta, junto a los desequilibrios del comercio exterior estadounidense, generaron una gran liquidez en los mercados mundiales, que no eran absorbidos productivamente dada la reducción de las tasas de inversión y el bajo crecimiento del producto y la demanda. Esto impulsó a la banca internacional a ofrecer a los países en vías de desarrollo, en especial en América Latina, amplios préstamos con bajas tasas de interés. Allí competirán los grandes bancos internacionales por colocar fondos en el mercado cuyo mayor atractivo era la toma de créditos con una debilitada disciplina financiera que de común acuerdo permitía el Fondo Monetario Internacional .</p>
<p>La oferta de créditos baratos es acompañada por la aparición de un modelo neoliberal que intenta mostrar que el libre mercado es un fenómeno natural y espontáneo, un estado natural que surge cuando se deja de interferir políticamente en los intercambios comerciales, ocultando que en realidad es un producto del poder estatal, hijo de un gobierno fuerte y centralizado, que no puede existir sin él. Prueba de ello son los desarrollos que se llevan a cabo a partir de la década del setenta en Corea, Taiwán, Singapur, Malasia, etc. Pero no se trataba sólo de una cuestión de ordenamiento económico, sino que éste era factible en un modelo de sociedad que, por entonces, sólo existía en las hojas de cálculo .</p>
<p>Al respecto, cuenta Franz Hinkelammert que en 1976 asiste a un seminario en Chile, que llevaba el título «La nueva economía política». Fue organizado por el Departamento de Economía de la Universidad de Chicago (conducida por George Stigler y Milton Friedman), invitando especialmente a Gordon Tullock, un economista neoliberal de EEUU de la escuela del «public choice». En este seminario los neoliberales menos ortodoxos ya hacían claro que su programa era mucho más que un programa económico, se trataba de una transformación global de la sociedad en todas sus dimensiones .</p>
<p>En América del Sur se suceden los golpes de estado. En Chile, el general Augusto Pinochet gobierna luego de haber derrocado a Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973. Brasil estaba presidido por el general Ernesto Geisel como parte de un proceso militar inaugurado el 31 de marzo de 1964, tras la destitución de Joâo Goulart; Juan María Bordaberry era el presidente constitucional del Uruguay, pero el 27 de junio de 1973 disolvió el Congreso Nacional con el respaldo de los militares . En Bolivia gobernaba el general Hugo Banzer Suárez, que había encabezado un golpe militar. En Ecuador se había instalado una dictadura militar desde 1972 a cargo del general Guillermo Rodríguez Lara, reemplazado en 1976 por Alfredo Poveda Burbano.</p>
<p> </p>
<p>Fidel Castro y Ernesto “che” Guevara han consagrado la estrategia que denominarán mil Vietnam en América Latina, que se traducía en el apoyo a los focos guerrilleros en el continente. En 1975 se produce la intervención cubana en Angola para apoyar al líder marxista Agostino Neto.</p>
<p> </p>
<ul>
<li><strong>Las Fuerzas Armadas como factor de poder.</strong></li>
</ul>
<p>Producto del golpe de estado de 1955 habrá «pogrom» militar. De los 86 generales existentes en 1955 solo quedaron en actividad 11, pasando 75 a retiro, 1000 oficiales siguieron el mismo camino y gran cantidad de suboficiales -<em>cuya lealtad a Perón se había demostrado</em>- debieron abandonar el servicio. A su vez, retornaron 170 oficiales que habían participado del intento de golpe de estado de 1951 o del bombardeo de junio de 1955 y que se encontraban en el exilio, reincorporándose a las filas militares (entre otros, los futuros generales Agustín Lanusse y Carlos Suárez Mason). En la Armada se pasa a retiro a todos los almirantes. También es desplazado el ministro de Guerra general León Justo Bengoa por el general Arturo Ossorio Arana.</p>
<p>En lo concerniente a su formación profesional de las Fuerzas Armadas, tiene un enorme prestigio la escuela francesa, que dejará su impronta –particularmente- en la formación de varias promociones de oficiales del Ejército argentino. Todo empezó cuando el entonces coronel Carlos Jorge Rosas completa su formación en la Escuela Superior de Guerra del Ejército francés entre 1953 y 1955. En ese período y por obra del coronel Charles Lacheroy se introduce en esa institución la temática de la «<em>guerra revolucionaria</em>» y la «<em>guerra antisubversiva</em>» ; al volver a Argentina, el coronel Rosas es nombrado subdirector de la Escuela Superior de Guerra, reestructurando el programa de enseñanza y promoviendo un acuerdo con el gobierno francés para traer instructores en la «guerra moderna». En 1957 llegan los tenientes coroneles Patrice J. L. de Naurois y François P. Badie como asesores militares, mientras tanto, los coroneles argentinos Octavio J. García Mira y Víctor Arribeau hacen su «pasantía» en la ciudad de Argel (Argelia, por entonces colonia francesa), en la sección de inteligencia y guerra psicológica.</p>
<p>El 11 de septiembre de 1958 el ministro de Defensa francés, Jacques Chaban-Delmas, autoriza a los oficiales argentinos que concurrían para completar su formación a trasladarse a Argel y comprobar in situ la aplicación de la metodología de la «guerra moderna». Cuando se le consulta al general Paul Aussaresses -en 2001- sobre la relación entre los militares franceses y argentinos, exclama: ¡Imbéciles! El ministro (Chaban-Delmas), envía a Buenos Aires al general André Demetz, jefe de Estado Mayor del Ejército de tierra, para instalar la misión, acompañado del teniente coronel Henri Grand d&#8217; Esnon. Se trata, efectivamente, de una política de estado que se hará pública el 26 de mayo de 1960, cuando ambos militares franceses pronuncian en la Escuela Superior de Guerra de Buenos Aires una conferencia donde describen todos los aspectos de la guerra anti-subversiva haciendo hincapié, en particular, en el lugar central del Ejército en el control social de la población y la destrucción de las fuerzas revolucionarias.</p>
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<p>Uno de los asesores que vendrán entonces (1959), será el general Robert Bentresque , especialista en «guerra psicológica», veterano de Indochina y Argelia; junto al coronel Jean Nouguès y el coronel argentino Horacio Ballester montaron un ciclo de conferencias sobre «guerra anti-subversiva» en todas las unidades e institutos militares argentinos. Inmediatamente después, por impulso del general Rosas –Jefe de Operaciones del Estado Mayor- se reorganizó la división territorial de las Fuerzas Armadas para enmarcar a la población en cuadrículas, que se correspondían a la división en zonas, sub-zonas, sectores y sub-sectores que están contemplados en la hipótesis de guerra con un «enemigo interior». Los tres oficiales redactarán Puntos de vista. Conducción de la guerra revolucionaria, base de los reglamentos militares anti-subversivos argentinos. Veremos como funciona esta doctrina de guerra cuando mencionemos los hechos generados por el sindicalismo y el Plan de Conmoción Interior del Estado (CONINTES).</p>
<p>Las pautas dentro de las cuales es concebido este plan tienen que ver con la evaluación que comparten los militares argentinos con sus colegas franceses respecto de la revolución triunfante en Cuba y el «avance del comunismo internacional», es la época del recalentamiento de la «Guerra Fría» que llevará a la reunión de Punta del Este (Uruguay) donde se firma la carta que crea la Alianza para el Progreso.</p>
<p>Claro que en Argentina no tenían ninguna incidencia los comunistas. En ese sentido, Alcides López Aufranc da una explicación de porqué, en un país donde la izquierda carece de todo peso político, se prestó tanta atención a la formación en la guerra anti-subversiva y al «peligro marxista»: estábamos convencidos que la tercera guerra mundial era inminente y que la Unión Soviética iba intentar abrir un frente sobre el territorio argentino&#8230; Gracias a las enseñanzas de los franceses, aprendí que el enemigo podía ser el pueblo, y que, para ganar la guerra había que conquistar los espíritus .</p>
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<p>Después de la evaluación positiva del Plan CONINTES, se siguen enviando oficiales argentinos a París. En la década del sesenta la Armada comienza a recibir entrenamiento en la doctrina de guerra antisubversiva de los asesores franceses en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). También la Policía Federal había enviado cuadros oficiales a capacitarse en Francia, tal el caso del comisario Alberto Villar, quien en 1962 no sólo hizo el curso de «lucha antisubversiva» sino que también viajó a Argelia a comprobar, in situ, la aplicación de esas enseñanzas en el último tramo de la guerra.</p>
<p>A partir de 1966, la matriz de la doctrina de guerra anti-subversiva se funde con la Doctrina de la Seguridad Nacional, de la cual el general Juan C. Onganía era promotor. El pensamiento tanto de éste como del sector triunfante –los «azules»- en la «interna militar» que se desarrolla entre 1955 y 1966, será expresado por el teniente general Pascual Pistarini –comandante en jefe del Ejército- en la VII Conferencia de Ejércitos Americanos reunida en Buenos Aires el 29 de octubre de 1966: En lo que hace a nuestras responsabilidades militares, las reuniones de ejércitos americanos constituyen un ponderable esfuerzo por arribar a soluciones concretas referentes a la defensa, seguridad y desarrollo de América (&#8230;) este perfeccionamiento es imprescindible porque, si bien la coexistencia pacífica propiciada por el comunismo soviético en los últimos años podría, en algunas regiones altamente desarrolladas, ser garantía frente a un conflicto nuclear, no lo es para nosotros, que soportamos integralmente la otra forma de accionar comunista, que se manifiesta a través de la subversión permanente y agresiva (&#8230;) La prueba de que no se trata de una estimación pesimista y exagerada del problema está dada por las resoluciones concretas adoptadas por la Conferencia Tricontinental de La Habana . A esta visión se correspondía el modelo político y militar que quería promover Onganía a partir de haberse apoderado del gobierno mediante un golpe de estado.</p>
<p>A partir de comprender su formación profesional, vamos a adentrarnos en la visión política de las Fuerzas Armadas. Un prestigioso general que tuvo una gran influencia en la formación profesional del Ejército argentino, Benjamín Rattembach afirmaba que no podía considerarse «militarismo» a los golpes de estado -a los cuales llamará «intervenciones», ya que en ellos las Fuerzas Armadas buscarían sanear un régimen político corrupto o impulsar un régimen económico y social estancado o cambiar las estructuras del país. Es de notar que Rattembach no acopla a las justificaciones la amenaza de la subversión marxista.</p>
<p>A esta altura del desarrollo del tema podemos preguntarnos: si la mayoría de los sectores populares no eran marxistas sino más bien peronistas ¿porqué insistir sobre la posibilidad de la agresión comunista? En primer lugar, las Fuerzas Armadas en general, y el Ejército en particular, después de la «depuración» de sus cuadros que se iniciara en 1955, es profundamente anti-peronista («gorila») ; en segundo lugar, sólo desde esa posición podía pensarse que el Peronismo era un «sub-producto» del Comunismo . Un estado fuerte, la política de protección al trabajador y la oposición al capitalismo especulativo era para estos generales –liberales de corazón y nacionalistas de palabra- la antítesis de su modelo ficcional. El Peronismo era la clave maldita que no permitiría la reconstitución de una sociedad paternalista, con una élite en el poder.</p>
<p>Hemos hablado de la importancia legitimadora del lenguaje, lo cual se vio incrementado en el siglo XX por la importancia que va tomando la imagen; por ejemplo: a los grupos de civiles armados que participaron del golpe de estado de 1955, no se los llama «subversivos» sino «comandos civiles», ligándolos a la imagen de heroísmo que de los cuerpos de élite aliados, en la Segunda Guerra Mundial, dio Hollywood hasta el hartazgo. Operando del mismo modo, pero como «disvalor», aparece la utilización del término «comunista», que terminará siendo una forma denigratoria de nombrar. Los «gorilas» veían al Peronismo como el enemigo, pero también como fenómeno de «cabotaje», que incluso más allá de sus deseos terminará siendo «compañero de ruta» de ese fenómeno mayor que es el enemigo de Occidente: el comunismo. Estamos hablando de personas que veían al Peronismo no por lo que era, sino desde un prisma ideológico que les presentaba como factible un enfrentamiento entre EEUU y la URSS, por eso no podían concebir una «tercera posición». Aunque el razonamiento parezca simplista –que de hecho lo es- era la forma de pensar de un sector importante de la población argentina. ¿Exagerado? Respóndanse a tal duda buscando contra quien se ejerció la represión desde 1955 hasta 1973 .</p>
<p><em><strong>Pero&#8230; ¿cuáles son las causas por las cuales los militares se alejan de ser una institución del estado y llegan a convertirse en un factor de poder político gravitante?</strong></em></p>
<p>Para responder esta pregunta debemos adentrarnos en el proceso de la composición social del cuadro de oficiales de las Fuerzas Armadas, lo cual, a diferencia de las experiencias francesa o inglesa, aparece variopinta . Tradicionalmente, aquellos que provenían de familias de la vieja oligarquía elegían el arma de caballería, pero ni siquiera ésta era exclusiva. Por otra parte, la «vía matrimonial» emparentaba a la «familia militar», y muchos hijos de la emergente clase media con vocación castrense usaban esa «vía» de movilidad social y profesional.</p>
<p>La idea de los militares como «casta», que muchas veces se enarbola desde visiones de izquierda, es propia de ejércitos europeos como el inglés hasta 1914 o el alemán y francés hasta la Segunda Guerra Mundial. Desde el punto de vista social el Ejército argentino fue un grupo abierto donde convivían criollos, «patricios» e hijos de inmigrantes , y el Colegio Militar otorgaba becas a quienes no podían costearse los estudios. Que después de ingresado (&#8230;) se genere en el militar una específica mentalidad de status, eso es otra cosa. Y eso se debe en gran parte al sistema de socialización (&#8230;) que transmiten la creencia de que el ejercicio de las armas, al identificar el individuo con el más alto grado de patriotismo, lo convierte en depositario de los «valores nacionales».</p>
<p>Gran parte de la vida militar transcurre en guarniciones del interior del país, donde la relación entre civiles y militares es fluida, y donde los militares eran socialmente jerarquizados. Cuanto más pequeño era el grupo social más elevado, más relevante era el papel de los oficiales y mayores las posibilidades de interactuar con los dirigentes locales.</p>
<p>Esta experiencia va conformando una mentalidad militar que supone una responsabilidad institucional en el mantenimiento del orden, entendiendo por éste el statu quo que ha conocido por su interrelación con dirigentes locales y provinciales; por su formación específica, tendrá en gran valor la eficacia siempre que provenga de la unidad de conducción, de la organización y perfecta articulación de los elementos en juego, siendo el fruto, todo ello, de una estrategia racional.</p>
<p>Asimismo, la historia de la conformación del Ejército profesional en Argentina lo entronca fuertemente como institución al proyecto de la generación del ochenta, y dentro de ella tomarán a Julio A. Roca como un ejemplo de jefe político-militar, mientras que el general Pablo Ricchieri lo será como organizador de la profesionalidad, dentro de la cual concibió la modernización de su armamento (Mauser argentino 1891/1909) y la construcción de grandes bases militares capaces de albergar regimientos y zonas de entrenamiento (Campo de Mayo y Campo de los Andes).</p>
<p>Las influencias en la formación profesional hasta la década del cuarenta no son unívocas y provienen tanto de militares alemanes como de franceses, contratados a tal efecto. Por su parte, la Armada tiene una pátina británica, no solo por su historia –organizada por un oficial irlandés con tripulaciones del mismo origen &#8211; sino que hasta el día de hoy –pasada incluso la guerra de Malvinas- el uniforme de los marineros argentinos lleva luto por el almirante inglés Horatio Nelson, y de la Royal Navy proviene el código de honor, o sea, el orden valorativo específico, un sentido de normas ético como de comportamiento formal y social. Curiosamente, las academias navales británicas sólo abren sus aulas a marinos de los países del Commonwealth .</p>
<p>Los militares han operado como fuerza política mucho antes de1930; por su parte, también los civiles tienen de las Fuerzas Armadas una visión política –muchos de ellos con experiencia «fragotera»- por lo tanto, para comprender cómo piensan los miembros de la institución, hay que pensar que desde siempre han establecido una relación de poder con el resto de la sociedad . Las Fuerzas Armadas y de Seguridad son parte del estado, no del Gobierno; más precisamente, son la institución estatal encargada de organizar la violencia legítima. Esto es, son una parte del todo estatal «especialista en el uso de las armas», cuya legitimidad en su utilización está dada por quien da la orden –por quien toma la decisión- que en nuestro sistema democrático de Gobierno deberá ser el presidente –electo por el voto popular- quien reviste el cargo de comandante en jefe, lo que crea una relación de subordinación, vía su comandante en jefe, al pueblo en su conjunto .</p>
<p>Cuando se produce un «golpe de estado», se mutan las relaciones de poder existentes, pues una institución estatal se hace cargo del Gobierno buscando necesariamente su legitimidad sobre sí, por lo que ya no hay subordinación sino dominación desde esta institución –o su comando- hacia el conjunto del estado y del pueblo.</p>
<p>A partir de 1930 y hasta 1955, las Fuerzas Armadas albergan un espectro ideológico en el que se encontraban nacionalistas católicos, conservadores, radicales, peronistas y anti-peronistas; con posterioridad al golpe de estado de 1955 se producen múltiples depuraciones ideológicas que van del pase a retiro hasta el fusilamiento, preservándose el llamado «profesionalismo», que veremos que con el tiempo demostrará que no es tal.</p>
<p>A su vez y en la medida en que se suceden los golpes de estado con sus consecuentes fracasos, los militares van consolidando su aversión por los partidos, con el antiparlamentarismo que subyace en ello. Rouquié cita unas palabras del general Aramburu que expresan esta situación: “las Fuerzas Armadas tienen como misión específica su consagración total y absoluta a la defensa del honor y de la integridad de la Nación (&#8230;) la política partidaria queda prohibida a los militares que no deben intervenir en la acción de los partidos”. Sí a la política, no a la política politiquera de los partidos; tal podría ser, en síntesis, la actitud constante de los militares argentinos desde 1930 .</p>
<p>A partir de esta forma de concebir la realidad, es muy difícil comprender el accionar de los movimientos populares –Radicalismo y Peronismo- por su enorme carga de improvisación en la transformación de esa realidad; la desaparición de los elementos dadores de seguridad que el statu quo les brindaba, hace que conciban en peligro esa entelequia ontológica llamada «ser nacional», que como tal no coincide con lo popular. Asumiéndose como salvaguardas del patriotismo, se rebelan frente a los gobiernos civiles que conciben como ineficientes en esa tarea, y así justifican los «golpes de estado» dentro mismo de la institución y buscan legitimidad hacia afuera. Quede claro: esto no quiere decir que las intervenciones militares en la vida política tengan, por parte de los comandos en cada situación, esa motivación; sino que porque tienen esta estructura de pensamiento pueden concebir el golpe de estado y abren la puerta al «fragote», que siempre tiene otros intereses.</p>
<p>Es de notar que en las publicaciones de la Biblioteca del Oficial posteriores a la Segunda Guerra Mundial se publicaron varios autores alemanes que planteaban el problema de sujeción de la Wehrmacht a una conducción ideológica partidaria que la había perjudicado. No es difícil suponer la extrapolación del significante en los cuadros oficiales anti-peronistas en el Ejército argentino, en cuyo imaginario existía una acción política sobre la suboficialidad que socavaba el orden jerárquico militar. Es verdad que había muchos suboficiales peronistas, y no se podía comprender ese hecho sino bajo formas conspirativas por una cuestión de mentalidad militar. En esto los militares pensaron igual que algunos sectores de clase media y alta: no se podía hablar ante el personal doméstico o los encargados de edificios porque eran «espías» peronistas; los suboficiales eran –según este patrón- quienes controlaban a los oficiales anti-peronistas. La sensación que existía en estos sectores está reflejada en el cuento Ómnibus de Julio Cortázar.</p>
<p>Frente a los sucesos que se van generando a partir de 1955, Rattembach sostiene –sin ser ajeno a esta mentalidad que venimos describiendo- que por un lado opera la deformación centralista y unitaria de la política argentina y lo que él denomina la prepotencia del Poder Ejecutivo; para el militar el presidencialismo es desestabilizador, y por otro lado, las leyes electorales y el régimen de partidos argentinos sólo se adecuarían a una población con una elevada cultura política inexistente en nuestra sociedad .</p>
<p>Apoyado en el historiador estadounidense Robert Potash y el politólogo del mismo origen Edwin Leiwen, Rattembach enuncia su conclusión: en los países latinoamericanos, la inestabilidad política no se debe a la intervención frecuente de los militares, sino al revés, éstos intervienen en la política interna precisamente a causa de esa inestabilidad . Estas conclusiones ponen a la luz una sorda discusión acerca del papel de las Fuerzas Armadas. Estas -que en este sentido siguen a Rattembach- se conciben no sólo como un aparato burocrático estatal especializado en la defensa (y/o represión legal) sino también como fuerza social «sui generis» con características de «parte» en la sociedad, de una fracción social «moderna» cuyos medios de acción se canalizan al margen de la vía democrática.</p>
<p>A partir de década del sesenta irán dando frutos las enseñanzas de los asesores militares franceses, y Clausewitz o von der Goltz pasan a la categoría de clásicos –o sea, aquellos que queda bien citar pero que nadie lee- concibiéndose la estrategia con carácter global e integral, solo se visualizaban situaciones totales en función de bloques en conflicto (&#8230;) hasta la idea de frontera había desaparecido: ahora la guerra se podía realizar dentro de las fronteras, y el «enemigo» no era el hostil extranjero, sino el connacional al servicio consciente o inconsciente de los intereses del otro bloque .</p>
<p>Con posterioridad al golpe de estado, un militar nada intelectual, a diferencia de los anteriores, Luciano Benjamín Menéndez, sostiene que la mayaría de los golpes de estado -a los que también llama «intervenciones»- estaban recubiertos de legitimidad por la debilidad del sistema político argentino surgido a partir de la ley electoral Sáenz Peña en 1914: el hecho de que los militares hayan asumido el mando periódicamente (seis veces entre 1930 y 1976) es más un indicio de la incapacidad del sector civil para permanecer unido en defensa de la forma de gobierno constitucional que de la ambición de poder de los militares . Entre estas expresiones de Menéndez y las del general De Brebisson respecto de lo que es propio de la naturaleza de los políticos: tergiversaciones y cobardías, cuando no la complacencia, encontramos una comunidad de pensamiento; pero los franceses quedaron a medio camino, pues el general Charles De Gaulle les sale al paso; en su defecto, serán los militares argentinos los que lleven esta concepción hasta las últimas consecuencias.</p>
<p>A su vez, refiere a un modelo elitista que proyecta a la generación de la Organización Nacional, donde los dirigentes, que entonces provenían de unas pocas familias, tenían igual formación moral, cultural y política y, más allá de sus dirigencias partidarias, presentaban una identidad de pensamiento que respondía al sentir y pensar de todos los argentinos . El lugar de esa generación dirigente era ocupado ahora por las Fuerzas Armadas.</p>
<p>El sistema inaugurado por Sáenz Peña y su consecuencia política primera, el gobierno de Hipólito Yrigoyen, mostraban un Poder Ejecutivo encabezado por fuertes personalidades partidarias cuya preeminencia desbordaba el equilibrio establecido por la Constitución. Más aún, Menéndez sostiene que los partidos políticos que llegan al Gobierno mediante la Ley Sáenz Peña no podían ser cambiados por las urnas; no podía lograrse, entonces, un equilibrio que permitiese una alternancia en el poder. Ni los radicales primero, ni los conservadores después, ni los peronistas en el poder, podían ser vencidos en el acto electoral . Frente al caos que genera esta situación la alternativa es la subordinación de la Constitución republicana a quienes revisten autoridad suficiente para salvar a la Nación, o sea, los militares .</p>
<p>Para terminar de comprender la forma de pensar de los militares debemos avanzar sobre el significado de la expresión: «enemigo interior», el cual aparece en la «doctrina francesa» de la guerra anti-subversiva y tiene serias consecuencias políticas.</p>
<p>Cuando hablamos de «enemigo interior» aparece una representación de la naturaleza de éste, permitiendo la inducción de cuestiones relativas a la procedencia del mismo, a su localización, etc. De esta manera, el enemigo no es solo el que es puramente interior, él es también el que se desplaza del exterior hacia el interior o el que actúa desde el interior donde se infiltra. Es decir, el enemigo interior no es directamente identificable. Su indeterminación constituye el eje de la cuestión: será para unos el «revolucionario», el «comunista»; para otros, los «subversivos», los «infiltrados» etc.; estas figuras son múltiples y variadas y para entender a quien nombra hay que buscarlo en su contexto histórico y político, por lo cual hay que buscar la institución que posee el poder para nombrarlo. En definitiva debemos concluir que no existe un «enemigo interior» en sí, y no existe tampoco mecanismo homogéneo o unívoco de designación.</p>
<p>¿Cuáles en este proceso son entonces las instituciones que designan al enemigo interior? encontramos que, cuando el enemigo no tiene cara precisa o más bien puede tomar una multitud, es necesario nombrarlo mediante un discurso que no sólo lo caracterice sino que implique en ese acto de nombrar una convocatoria a actuar sobre él, de eso se trata el discurso político.</p>
<p>En este último caso, la definición de cuál era el «enemigo» y cuál era el «interior» a defender estuvo en manos, tanto de los «fragoteros» como de la «camarilla militar» que a su vez han tomado como marco de referencia en el otorgamiento de sentido la visión política que está expresada en documentos que analizaremos más adelante, coincidentes con artículos escritos por otros miembros de la «camarilla militar»: allí se sostiene que, agotado el proyecto de la generación del ochenta –en el siglo XIX-, aparece el caos y el desorden, y al asumirse como aquellos que «reorganizarán» la Nación, todo lo que se opone a ello es «enemigo», sobre todo aquel que representa todo lo contrario: el Peronismo.</p>
<p>La definición del enemigo les permite definir qué &#8220;interior&#8221; es necesario defender: el de una élite que, como en la generación del ochenta se transformaba en el comando social de Argentina.</p>
<p>Planteado en el contexto militar está aun más claro; centrando su estrategia en la distinción «amigo/enemigo», se desemboca en una lucha existencial que inevitablemente se sigue: al enemigo de la Nación (el «interior») sólo se le puede responder con la «guerras total» en los términos de von Ludendorff.. Y así puede comprenderse las afirmaciones del general Acdel Vilas cuando dice: la subversión se hallaba enquistada en todos los organismos del país, y no obstante se me ordenaba combatir su brazo armado, la guerrilla. (&#8230;) Allí estaban los colegios y las universidades, los sindicatos y las parroquias trabajadas por la acción psicológica del marxismo y sus agentes .</p>
<p>A su vez, las dificultades en la fijación del enemigo poseen como correlato una forma de combate que difiere de la guerra convencional, que consiste en la aplicación de la doctrina de guerra «antisubversiva», que no resuelve la dificultad de la identificación del enemigo pero sí una forma de eliminarlo, sin generar la concepción del martirologio detrás de cada muerto, siendo de tal difusa entidad como la del enemigo: la desaparición física de personas. Pues como dijo el propio Jorge Rafael Videla: los desaparecidos carecen de entidad, son NN&#8230; no están. Lejos de parecer una acción irracional, estaba inspirada en una profunda racionalidad: crear una figura simbólica cuyo efecto fuera impedir la movilización de los grupos y frenar la acción colectiva producto del terror. Desde este punto de vista, el hecho de las desapariciones se atribuye a una «razón de estado» que contempla una figura distinta de la del «criminal común» o a la del «soldado prisionero»; se trata de un prisionero ilegal que es fuente de información frente al cual la bondad es uno de los peores errores .</p>
<ul>
<li><strong>La clase media: un problema político sin resolver.</strong></li>
</ul>
<p>Por el decreto 6.403/56 se realizaba la persecución en las Universidades: no serán admitidos tampoco al concurso quienes en el desempeño de su cargo universitario [...] hayan realizado actos positivos y ostensibles de solidaridad con la dictadura&#8221;; por decreto del 6 de marzo de 1956 se inhibe de ocupar cargo público alguno a todo aquel que hubiere desempeñado funciones electivas con posterioridad al 4 de junio de 1946, cargos públicos de alta jerarquía o algún puesto en el partido Justicialista ; por otro decreto del 19 de abril de 1956 se decidió que no pudieran ocupar cargos gremiales aquellos trabajadores que hubieran cumplido funciones en la CGT a partir del 1º de febrero de 1952 al 16 de septiembre de 1955y los que hubieran desempeñado cargos sindicales en el mismo período.</p>
<p>En la clase media argentina la institución «universidad» está muy ligada al ascenso y prestigio social, por eso habrá una política explícita hacia ella. A partir del golpe de estado de 1955, la política oficial respecto de las universidades estuvo teñida por la persecución ideológica y política al Peronismo. El ministro de Educación, Atilio Dell’Oro Maini y el rector de la Universidad de Buenos Aires José Luis Romero permitieron que bajo la acusación de «peronistas» –por ejemplo, con la simple denuncia de un alumno- se dejara cesantes a profesores de cátedras que luego sería ocupadas en forma arbitraria por quienes muchas veces carecían de antecedentes académicos, pero sí el aval de su explícito anti-peronismo. Cuando se intenta darle alguna legitimidad a la persecución contaban con concursos para ocupar las cátedras vacantes, se aplica indiscriminadamente el decreto 6.403/56, que ordenaba que: no serán admitidos tampoco al concurso quienes en el desempeño de su cargo universitario [...] hayan realizado actos positivos y ostensibles de solidaridad con la dictadura ; ello permitió conformar un cuerpo docente que refleja esa rara entente entre liberales y marxistas que expresaba la Unión Democrática. La guarangada persecutoria será de tal magnitud, que a menos de tres años del hecho los docentes universitarios de la UBA sostendrán que el reemplazo de los catedráticos desplazados mediante concursos entorpecidos por una serie tortuosa de inhabilitaciones, impugnaciones y agraviantes distingos morales y políticos, aparece como formando parte de un plan deliberado para hacer cosa juzgada en lo que primero fue despojo y después propósito de consagración definitiva (&#8230;) En efecto, y en primer lugar, los profesores reemplazantes fueron elegidos en última instancia por comisiones asesoras, reclutadas entre personas de reconocida filiación ideológica antinacional, ciegamente inclinados a un innoble revanchismo, lo que las hacía incompetentes para poder seleccionar con ponderación a los futuros profesores por sus méritos científicos</p>
<p>Para comprender lo que sucede a partir de allí, vamos a seguir el pensamiento de Ernesto Sábato, quien sin proponérselo, es representativo de la clase media “bien pensante” que apoyó el golpe de estado.</p>
<p>En primer lugar, sostendrá en su opúsculo El otro rostro del peronismo, tras una cita del Martín Fierro que lo curioso y paradojal del proceso es que el viejo rencor del gaucho contra el gringo invasor ha de coaligarse dialécticamente con el rencor del gringo hacia las clases altas del país, y de esa aligación saldrá en buena medida parte de la psicología peronista .</p>
<p>No obstante este origen Sábato trata de avanzar en su comprensión y hace una suerte de revisión histórica del proceso que nace en el treinta, acusando a la dirigencia política y sindical de no comprender a esa masa trabajadora que se va conformando en forma silenciosa: de mi propia experiencia de estudiante comunista, entre los años 1930 y 1935, recuerdo que nos daba vergüenza emplear ya grandes palabras como patria y libertad, sobre todo si iban con mayúscula, hasta tal punto las habíamos visto prostituirse en las bocas de los ladrones políticos. Y ese sentimiento de pudor fue tan persistente que hube de llegar hasta la revolución de 1955 para volver a poder pronunciarlas . Podríamos preguntarnos ¿acaso los comunistas no eran parte de lo mismo? Y nuestro autor contesta que ellos intentaban trasladar abstractamente las teorías y procedimientos europeos a la singular estructura sudamericana, buscando en libros de 1848 y en discursos de Stalin normas para dirigir una huelga en Avellaneda .</p>
<p>Finalmente sostendrá que los individuos estructurados entre la lealtad a un liderazgo entremezclado con impulsos de rebeldía, son incapaces de vivir en una auténtica democracia y anulan toda tentativa de instaurar y mantener organizaciones inspiradas en principios auténticamente democráticos. Sábato habla de las masas como elemento femenino, capaz de enamorarse sin cálculo ni sensatez –lo cual no habla demasiado bien de su visión de las mujeres- por lo que frente a la racionalidad y honradez, las masas se van con el primer aventurero que supo llegar a su corazón .</p>
<p>Nuestro autor describe como vivió sobre la caída de Perón: aquella noche de septiembre de 1955, mientras los doctores, hacendados y escritores festejábamos ruidosamente en la sala la caída del tirano, en un rincón de la antecocina vi. como las dos indias que allí trabajaban tenían los ojos empapados de lágrimas. Y aunque en todos aquellos años yo había meditado en la trágica dualidad que escindía al pueblo argentino, en ese momento se me apareció en su forma más conmovedora. Pues ¿qué más nítida caracterización del drama de nuestra patria que aquella doble escena casi ejemplar? Muchos millones de desposeídos y trabajadores derramaban lágrimas en aquellos instantes, para ellos duros y sombríos. Grandes multitudes de compatriotas humildes estaban simbolizadas en aquellas dos muchachas indígenas que lloraban en una cocina de Salta. La mayor parte de los partidos y de la inteliguentsia, en vez de intentar una comprensión del problema nacional y de desentrañar lo que en aquel movimiento confuso había de genuino, de inevitable y de justo, nos habíamos entregado al escarnio, a la mofa, al bon mot de sociedad. Subestimación que absoluto correspondía al hecho real, ya que sí en el peronismo había mucho motivo de menosprecio o de burla, había también mucho de histórico y de justiciero .</p>
<p>Dentro de este opúsculo, encontramos esta escena que está en el centro del escrito y realiza, por decir así, el sentido de su título. La escena funciona como una alegoría y hace sensible a los ojos del escritor (y, a través de él, a los de sus lectores) la escisión que dividía a la sociedad argentina. Las dos muchachas indias simbolizaban a muchos millones de desposeídos y trabajadores que derramaban lágrimas en aquellos instantes, para ellos duros y sombríos. Ese «otro rostro del peronismo» había sido ignorado por la mayor parte de los partidos y de la «inteliguentsia». Peor aún: sin ningún esfuerzo por desentrañar lo que en aquel movimiento confuso había de genuino. En lugar de comprender al pueblo trabajador, que había hecho su aparición tumultuosa en la vida política nacional a través del peronismo, se lo menospreció. Tampoco la izquierda había escapado a la ceguera: en nombre de un proletariado platónico ¬el de los libros de Marx¬ fue incapaz de reconocer al proletariado real, un proletariado grosero, impuro y mal educado que desfilaba en alpargatas tocando el bombo .</p>
<p>Sobre el fondo de estas alternativas entre políticas y morales debe leerse la carta que Ernesto Sábato dirigió al semanario Qué, cuando éste se había convertido ya en el principal órgano de opinión del desarrollismo. El escritor, quien no quería ser confundido con ese género de antiperonista que antes del 45 era abogado de ferrocarril del Sud o tranquilo veraneante de Biarritz, le reprocha a la publicación que por entonces dirigía Rogelio Frigerio (en realidad la carta no es sino una polémica con éste) que tanto en el análisis del peronismo como en su justificación, sólo tienen presente el grado de desenvolvimiento económico que el régimen produjo. Todo lo demás les tiene sin cuidado. No parece importar, continúa, que se torturase a estudiantes en las cárceles, que se corrompiese el país, que se fomentase el servilismo y la abyección, si instalaba una fábrica de tractores. La crítica, que juzga legítima, al orden surgido tras la caída de Perón no debía llevar al embellecimiento del régimen derrocado: no se diga que porque esto es malo aquello era una maravilla. .</p>
<p>Por su parte y por la misma época, Juan José Hernández Arregui, sostendrá que existe, más allá de las formas de ocultamiento o negación política, esas masas constituyen la expresión del «ser nacional» el cual, a diferencia del que hablan los militares y nacionalistas, no es concebido como trascendente al objeto mismo sino como «encarnado» en una comunidad establecida en un ámbito geográfico y económico, jurídicamente organizada en Nación, unida por una misma lengua, un pasado común, instituciones históricas, creencias y tradiciones también comunes conservadas en la memoria del pueblo .</p>
<p>Cuando en 1966 la Policía Federal toma algunas facultades de la Universidad de Buenos Aires –eso que se conoce como «la noche de los bastones largos»- entró en casas de estudios surgidas de la persecución y el «dedo» y que paradójicamente se llamará a sí un proyecto científico y educativo de excelencia que venía desarrollándose en un marco institucional y participativo. El sectarismo ideológico, el patoterismo, la arbitrariedad cotidiana, la violencia ejercida por las agrupaciones estudiantiles con apaleamientos y un asesinato de por medio (el caso de Hernán Spangenberg) era la realidad cotidiana entre 1955 y 1966 . De más está decir que la “chirinada” policial nada cambió al respecto. Desde el punto de vista político, la universidad se manifestaba por medio de diversas agrupaciones, que si bien la mayoría de las veces negaban su vinculación a partidos políticos la relación existía: la Federación Juvenil Comunista (la «Fede») –el Partido Comunista (PC)-, que irá perdiendo peso a lo largo de la década, en la medida en que se multiplican los grupos de izquierda ; la Agrupación de Estudiantes Reformistas, alineada dentro del radicalismo y que irá perdiendo peso; la Agrupación Reformista, de orientación socialista, que con el tiempo se integrará al Socialismo Popular, y el Humanismo, expresión del social-cristianismo, que sufrirá un fenómeno parecido al del PC .</p>
<p>Acorde con la tendencia mundial y favorecido por las manifestaciones políticas predominantes en las universidades argentinas, los jóvenes irán manifestando una resistencia al sistema liberal-capitalista y contemplarán con simpatía el movimiento anti-colonialista que se expande por África y Asia, también es cierto que nada o poco saben de lo que ocurrió en la Argentina de 1945 a 1955 cuando gobernó Juan D. Perón, y de la lucha que se origina a partir de su derrocamiento. Así se sigue con entusiasmo el éxito de la revolución cubana, crece el mito del guerrillero romántico encarnado por Ernesto Guevara, se lee a Karl Marx , Jean Paul Sartre , Franz Fanon , Ariel Dorfman y Mao Tsé-tung se cruzaba con fray Betto, finalmente los graffiti de París . En la medida en que se avanza sobre la década del sesenta aparece el «campo nacional» y comienzan las lecturas de Arturo Jauretche , Juan José Hernández Arregui , Raúl Scalabrini Ortiz , Jorge Abelardo Ramos , R.P. Justino O&#8217;Farrell y John W. Cooke .</p>
<p>Análisis sociológico de la clase media urbana Franz Fanon John William Cooke</p>
<ul>
<li><strong>Mitos, leyendas y realidades de la Resistencia Peronista.</strong></li>
</ul>
<p>En 1956 Perón se hace una autocrítica referida a su intento de buscar una vía incruenta para la revolución, pero define a la nueva forma de acción como «resistencia pasiva» . Ese tipo de resistencia constituye como hecho insurreccional la extensión e intensificación de la organización del Movimiento Peronista burlando las medidas represivas . Si bien desde 1955 habrá miles de militantes presos, se desarrollará una actividad insurreccional espontánea en las bases trabajadoras, instintiva, confusa pero que se traducía en todo tipo de sabotaje y propaganda que creaban una verdadera situación de ingobernabilidad .</p>
<p>En ese momento cobra un papel preponderante hombres como John William Cooke o César Marcos para transformarse en núcleos aglutinantes de eso «instintivo y confuso» que había aparecido. Pero jamás se discutió el objetivo: quien se aparte del ¡Perón o muerte! Sabe que merecerá el repudio «del común» .</p>
<p>Un dirigente de la Resistencia Peronista, César Marcos, contaba que unos cuantos locos sueltos comenzamos a escribir en las paredes y a llenar los baños de graffitis. Claro que no éramos Lugones ni Borges, pero creamos un logotipo tan fascinante y poderoso como el perfil del pez de los primitivos cristianos. Así fue el &#8220;Perón vuelve&#8221; .</p>
<p>El símbolo que recuerda la presencia de ese ausente se escribía en todas las paredes del país: una &#8220;ve&#8221; con una &#8220;pe&#8221; dentro, que recordaba a propios y ajenos, que &#8220;Perón vuelve&#8221;. La palabra de Perón tendrá presencia por medio de los &#8220;mensajes&#8221; o &#8220;instrucciones&#8221; que él mismo enviará, circulando por transmisión oral, cartas, volantes, publicaciones clandestinas o cintas grabadas que comienzan a circular poco después del derrocamiento del Gobierno.</p>
<p>El 9 de junio 1956 se produce un levantamiento militar a cargo del general Juan José Valle en contra del gobierno de facto, que fracasa en el intento de sumar al mismo a militares retirados o descontentos con la política que se llevaba en la institución militar. Por otra parte, si bien cuenta con el apoyo de civiles justicialistas no será una expresión orgánica del Movimiento, por lo que no se produce una &#8220;pueblada&#8221;, llevándose adelante la represión que culmina con 27 militares y civiles -entre los cuales estaba el Gral. Valle- fusilados en la Unidad Regional Lanús, base militar de Campo de Mayo, Escuela Mecánica del Ejército, Penitenciaria Nacional, La Plata y en los basurales de José León Suárez, donde por orden del teniente coronel Desiderio Fernández Suárez, jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y el inspector mayor Rodolfo Rodríguez Moreno, jefe de la Unidad Regional San Martín realizan lo que se denominó desde entonces, la &#8220;operación masacre&#8221; y cuyo mejor testimonio lo guarda Rodolfo Walsh en un libro del mismo nombre .</p>
<p>Las ejecuciones fueron una decisión rápida fundada en los decretos- ley 10362/56, 10363/56 y 10364/56 y que servían para atemorizar y evitar que la rebelión institucional se transformara en un enfrentamiento de mayores proporciones, para lo cual ni siquiera fue obstáculo la falta de toda clase de juicio previo, incluyendo a hombres que fueron apresados antes de la aplicación de la ley marcial . Por su parte, el general Valle, prisionero y sabiendo cual era su destino, escribe una carta al presidente Aramburu, en la cual sostiene dentro de pocas horas Ud. tendrá la satisfacción de haberme asesinado. Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos. Declaro que un grupo de marinos y militares, movidos por Uds. mismos son los únicos responsables de lo acaecido. Para liquidar opositores les pareció digno inducirnos al levantamiento y sacrificarnos luego fríamente .</p>
<p>Al respecto es importante encuadrar esta intentona -tal como expresáramos- como una acción de militares nacionalistas y algunos justicialistas en forma personal. El propio Perón sostiene en carta del 15 de julio de 1956 que el Pueblo está un poco desorientado porque ha supuesto que la revolución fracasada el 9 de junio era nuestra, cuando en realidad era de los militares . Poco tiempo después y a pesar de esa caracterización realizada a poco de sucedidos los hechos, Perón sostendrá en carta del 26 de abril de 1958, que los homenajes a los caídos el 9 de junio sean tomados por el Movimiento .</p>
<p>La represión al Peronismo cobrará dimensiones aún mayores. Se exonera a 62.000 militantes sindicales para impedir su participación en la &#8220;normalización&#8221; gremial y solo pueden hacerlo comunistas, radicales y democristianos, aliados en el apoyo al golpe militar.</p>
<p>El barrio y las relaciones de confianza territoriales (solo se habla con el compañero o amigo) o en las relaciones de confianza establecidas en el ámbito laboral se constituyen en el último refugio del Peronismo.</p>
<p>Mientras tanto se escucha en la radio un programa, famoso por entonces, en el que después de hablar sarcásticamente de estos gobiernos de &#8220;ahura&#8221; se oía un estribillo cantado a coro: deben ser los gorilas, deben ser.</p>
<p>El objetivo de la &#8220;Resistencia Peronista&#8221; en la estrategia de Perón no era provocar ni una revolución al estilo radical de 1890 ni un golpe de estado adicto, sino generar la necesaria ingobernabilidad que mantuviera presente su poder de principal interlocutor político, enfrentado a ese &#8220;otro&#8221; que es la camarilla militar y que se va sucediendo en la conducción de las Fuerzas Armadas. Perón sostiene en carta a Hipólito Paz del 7 de septiembre de 1957 que la revolución social no ha sido nunca producto de un golpe de estado. El fracaso de la revolución rusa de 1906 es un ejemplo de ello. Aunque el estado se había debilitado por la pérdida de la guerra ruso-japonesa, la masa no estaba preparada para llevar adelante la decisión interna [...] Todo ello sucedió porque la revolución social no había creado el estado insurreccional para aprovechar el éxito de un golpe de mano. De ello parece inferirse que lo fundamental, en este tipo de revoluciones no es el golpe de estado en sí, sino la preparación adecuada del estado insurreccional [...] El triunfo de la segunda revolución rusa de octubre de 1917 se debió a eso precisamente. No fue la acción de Kerensky, ni siquiera el acto de Trotski con sus mil hombres, sino la acción desarrollada por millares de predicadores que desde 1906 hasta 1917, prepararon el estado insurreccional de la masa .</p>
<ul>
<li><strong>Un nuevo sindicalismo.</strong></li>
</ul>
<p>La disolución de las estructuras del Movimiento Obrero Organizado y la persecución de sus dirigentes no pudo frenar la actividad sindical. Una nueva camada de dirigentes comenzará a trabajar, primero en la clandestinidad, luego ganando las comisiones de bases y así hasta llegar a recuperar los sindicatos.</p>
<p>Una de las formas que tomó la oposición al golpe de estado fue encabezado por ese Movimiento Obrero y sus medidas de fuerza.</p>
<p>Juan D. Perón desde 1955 se traza como estrategia el aglutinar sus fuerzas alrededor de los trabajadores y desde allí cercar la oposición . De cualquier manera, los tiempos no eran cortos, el 28 de marzo de 1956, Perón le escribe a su amiga chilena María de la Cruz yo deseo que las fuerzas peronistas del interior y del exterior se organicen para una lucha larga .</p>
<p>¿Cómo puede Perón plantearse una lucha a largo plazo? Tal como Gino Germani ha remarcado, la importancia decisiva que supone el Peronismo para los trabajadores no estuvo tanto en las conquistas legales y económicas -perdidas algunas de ellas en los vaivenes de la política- sino en el reconocimiento claro de sus derechos [...] derechos que no solamente debían estar sancionados en leyes y convenios sino [...] en el trato diario y en la conciencia de los empresarios y de sus agentes, de los representantes del estado, burocracias, poli cías, justicia, etc., así como, en general, por las clases medias y dirigentes, por la prensa y demás medios de expresión . En eso se establece la fortaleza que imbrica al Movimiento Obrero con el Peronismo, pues no es una mera adscripción a un partido sino la encarnadura del pensamiento de los trabajadores en su expresión política</p>
<p>Uno de los hechos más simbólicos de ese nuevo sindicalismo se produce en diciembre de 1958, cuando el gobierno de Arturo Frondizi anuncia el Plan de estabilización elaborado a partir de las recomendaciones del FMI; en ese marco, el 10 de enero de 1959, el Poder Ejecutivo envió al Congreso de la Nación un proyecto de Ley de Carnes que contemplaba la privatización del frigorífico Lisandro de la Torre –propiedad del estado nacional- y que abastecía el consumo interno de la Capital Federal. El objetivo manifiesto era venderlo a la Corporación Argentina de Productores (CAP), ente mixto controlado por los ganaderos.</p>
<p>Los trabajadores y los sindicatos consideran que esta venta está más cerca del negociado que de un estado deshaciéndose de una empresa productiva, además de tener la certeza de que ello significará despidos en masa. El dirigente sindical Sebastián Borro organizará la toma y resistencia a la venta. Se coloca un enorme cartel en la puerta del frigorífico que dice: ¡Patria sí! ¡Colonia, no! Radio Rivadavia le hace una entrevista que sale directo al aire, donde queda claro que las intenciones de los trabajadores es resistir a la venta como defensa a su fuente de trabajo, el Gobierno sin embargo decide castigar a la radio con la suspensión de su emisión por un mes. Finalmente aparecen alrededor de novecientos agentes de policía, carros de la Guardia de Infantería, bomberos, patrulleros, cuatro tanques Sherman y varios jeeps cargados con soldados que portaban ametralladoras y después de tres horas de refriegas se desaloja el lugar.</p>
<p>Como respuesta a ese operativo militar el barrio de Mataderos se subleva y aparecen barricadas, se corta el alumbrado público de noche y la Juventud Peronista siembra las calles con «miguelitos», invento tan argentino como el dulce de leche. El temor de los trabajadores se confirma y se declaran cesantes más de cinco mil de ellos, los dirigentes sindicales Augusto T. Vandor y Sebastián Borro son detenidos, junto a John W. Cooke y los miembros de la Juventud Peronista Susana Valle y Felipe Vallese. La Cámara de Diputados de la Nación realiza una investigación en 1974 que descubre que la CAP había pagado sobreprecios a sus asociados durante años y que los quebrantos eran enjugados con fondos públicos .</p>
<p>También sostenemos que este hecho posee un simbolismo particular porque en la represión el Ejército Argentino y la Policía Federal aplican un plan anti-subversivo, al cual llamarán Conmoción Interna del Estado (CONINTES) que se corresponde con la doctrina de guerra que enseñan los asesores franceses y que se aplicará con posterioridad a 1976. El plan significó la intervención coordinada de tropas, tanques y policía y la declaración de zona militar a muchos barrios de trabajadores en Buenos Aires, La Plata, Berisso y Ensenada.</p>
<p>Al respecto, el teniente coronel Jean Nouguès –asesor militar francés en Argentina en la época- afirmará que el plan CONINTES terminó con un indudable éxito y proporcionó a las autoridades civiles y militares una experiencia que podría ser de gran valor en otra oportunidad, afirmando que el hecho subversivo había sido producido por una conjunción peronista-comunista, especialmente por los elementos comunistas provenientes de los Uturuncos . Claro está que esta vez no se trataba de vietcong comunistas o miembros del Frente de Liberación Nacional argelino (FLN); eran los trabajadores peronistas, y en lugar de la casbah, era el Frigorífico Lisandro de la Torre y el barrio de Mataderos.</p>
<p>Otro hecho significativo ocurre en 1962 con la detención y posterior desaparición del dirigente de la Juventud Peronista Felipe Vallese, joven delegado del Sindicato Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de 22 años que trabajaba en la fábrica TEA. Es detenido el 23 de agosto en la calle Canalejas frente al 1776 a las 23.30 hs., a pocos metros de su casa (en el bario porteño de Flores); el grupo interviniente pertenecía a la Unidad Regional de San Martín de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y estaba comandada por el oficial principal Juan Fiorillo.</p>
<p>Junto a Vallese, fueron secuestrados su hermano mayor Italo, Francisco R. Sánchez, Osvaldo Abdala, Elba R. de la Peña, Rosa Salas, Mercedes Cerviño de Adaro, Felipe Vallese (h) de 3 años de edad y dos niñas de 8 y 10 años, hijas de una de las detenidas. Todos los adultos fueron sometidos a torturas mientras repiqueteaba la pregunta ¿Dónde está Rearte? Están preguntando por el militante de la Juventud Peronista Alberto Rearte. Su hermano Italo fue el último en verlo moribundo . El intento oficial de desmentir los sucesos se expresa en un comunicado formal del jefe de Policía Bonaerense que, releído luego de 40 años, suena como un lugar común: Detenidos el 23 de agosto de 1962 en la localidad de José Ingenieros, partido de Tres de Febrero, por una comisión del servicio de calle de la Unidad Regional de San Martín, cumpliendo directivas de la superioridad para la prevención y represión de actividades subversivas y disolventes, al mando de Juan Fiorillo. Este hecho se presenta como una muestra de aplicación de las teorías que proponen la desaparición de personas como técnica de guerra.</p>
<ul>
<li><strong>¿Democracia con proscripción?</strong></li>
</ul>
<p>El golpe de estado de 1955 señala el momento de mayor tensión de una Argentina dicotómica, un país de &#8220;peronistas&#8221; y &#8220;anti-peronistas&#8221; incapaces de hablar entre sí. Esta imposibilidad de diálogo sobre la legitimidad de los hechos, manifiesta el grado de desacuerdo existente. El mismo se va transformando en intolerancia y así se llegó a que, un sector de los argentinos no podía convivir con el otro, llegando a la situación más cercana a la guerra civil en el siglo XX. Aquí se inicia un drama triangular en la vida argentina: los militares como factor de poder, los partidos políticos enfrentados a Perón y finalmente Perón y el Peronismo.</p>
<p>Buscando mayor claridad aún, encontramos que la realidad política argentina se constituía por los &#8220;peronistas&#8221; y por los &#8220;anti-peronistas&#8221;, esta falta de identificación positiva de aquello que estaba enfrentado al Peronismo se manifiesta en la imposibilidad de alcanzar un proyecto diferenciado de éste. Triunfaba entonces aquel que contaba con el apoyo de los factores de poder, especialmente de las Fuerzas Armadas.</p>
<p>Como parte del &#8220;folklore político&#8221; aparece para designar a los anti-peronistas el calificativo de gorila. Esta aparición no deja de llamar la atención a &#8220;tirios y troyanos&#8221; y así, en el diario &#8220;El Mundo&#8221; del 3 de noviembre de 1956 aparece un artículo titulado &#8220;¿Por qué &#8220;gorilas&#8221;?&#8221;, donde se intenta dar cuenta desde una cierta positividad del calificativo, que recoge Tomás Abraham cuando sostiene que la palabra «gorila» para los revolucionarios [golpistas de 1955] señalaba a los hombres sin reservas, dispuestos a realizar cualquier sacrificio y entablar una lucha a muerte . El mencionado artículo supone una conversación con François Sagan de un intelectual argentino quien se ve en la necesidad de explicar el significado de esa caracterización, pero, más allá del &#8220;examen de civilidad&#8221; que algunos intelectuales conciben que tienen que realizar ante sus pares europeos, &#8220;gorila&#8221; señalaba a un personaje cruel, deforme en su tamaño y destructor. Los peronistas miraban un anti-peronista y pensaban en King Kong.</p>
<p>Tal como era esperable, la conjunción de los partidos y sectores opuestos al Peronismo durará poco tiempo. Eugenio Kvaternik considera que a partir de 1955 los partidos argentinos no pudieron escapar al &#8220;dilema del prisionero&#8221;. En esta metáfora aparecen dos prisioneros que tienen dos posibilidades: a) si ambos se delatan se reducen las penas; b) si uno de ellos opta por delatar, el que calla carga las penas de ambos y finalmente, la falta de confianza en el otro provoca que los dos &#8220;canten&#8221;. De modo análogo la desconfianza de los partidos políticos los empujó a actitudes desleales .</p>
<p>Es curioso como en las explicaciones que realizan los politólogos acerca de lo sucedido no aparece el elemento común otorgador de sentido; solo es explicable esta ausencia por el pre-juicio compartido por aquellos actores y estos analistas. De acuerdo a nuestra visión, el anti-peronismo lograba corporeizarse frente a la presencia del Peronismo y cuando intentaba negarlo, no solo se ocultaba una importante porción de la realidad política argentina sino que -fundamentalmente- desaparecía el elemento aglutinante.</p>
<p>Para comprender esta situación es necesario entender que la estrategia general de Perón responde esencialmente al enfrentamiento con sus adversarios en el campo político mediante la táctica del «cerco», contando para ello con dos elementos fundamentales: la lealtad del pueblo peronista y la fragmentación de la oposición, a quién irá sumando a su «cerco» a la par que a los jóvenes provenientes de los sectores sociales más anti-peronistas.</p>
<p>Perón presentará batalla en la totalidad del espacio político; desde el punto de vista del espacio institucional, solo obtendrá algunos escaños en el Legislativo nacional y provinciales en los breves períodos de gobiernos constitucionales, se lograr recuperar la CGT; pero el &#8220;espacio de la batalla&#8221; elegido por él será político-social: disputará la conducción de la clase media, persona a persona, segmento a segmento.</p>
<p>¿Cómo entendían la democracia los enemigos de Perón? Un claro ejemplo de ello lo da el decreto que promulga el general Aramburu el 27 de abril de 1956, por el cual se anula la Constitución sancionada por una Asamblea Constituyente en 1949 y por el mismo acto reimplantó la Constitución sancionada en 1853. Los artículos más cuestionados serán los que establecían la función social de la propiedad, los derechos sociales y la reelección presidencial. El Congreso Nacional es reemplazado por un organismo que oficia de consejo asesor en el área legislativa denominado Junta Consultiva Nacional, cuyo presidente es el contralmirante Isaac F. Rojas y entre sus miembros destacados se encuentran muchos políticos prominentes de la época como Laureano Landaburu, Carlos Alconada Aramburu, Alicia Moreau de Justo, Oscar Alende, Juan Gauna, Américo Ghioldi, Luciano Molinas, Julio Noble, Nicolás Repetto, Horacio Storni, Miguel A. Zavala Ortiz.</p>
<p>En julio de 1957 habrá elecciones de Convencionales Constituyentes cuya misión era legalizar el decreto del gobierno &#8220;de facto&#8221;. Aquí aparece una nueva paradoja de la historia argentina, pues quienes discutían tecnicismos de la Asamblea Constituyente de 1949 aceptaban una derogación por decreto en 1956. Se llega a la elección con la proscripción del Peronismo, que entre otras cosas significaba la inhabilitación de 120.000 militantes y 250.000 dirigentes y delegados sindicales, por ello Perón decide impulsar el voto en blanco . El resultado de la elección cuestionó la legitimidad y legalidad de la acción a llevar adelante pues se impondrán los votos en blanco. El resultado final fue: en blanco 2.115.861; radicales del pueblo 2.106.524 (Balbín) y los radicales intransigentes (Frondizi) 1.847.603.</p>
<p>Podemos señalar que el signo más claro de la falta de aglutinamiento de la oposición nos lo presenta el propio partido radical que concurre a las elecciones presidenciales de 1958 dividido en once partidos: la UCR Intransigente, UCR del Pueblo, UCR Intransigente (Lista Verde), UCR Auténtica, UCR Bloquista (Convención Provincial), UCR Bloquista (Tradicional), UCR Antipersonalista, UCR de Santa Fe, UCR Intransigencia y Renovación, UCR Intransigencia Nacional y UCR Intransigente (Lista Roja y Blanca). El estado de ingobernabilidad generalizado mantiene latente el peligro del regreso del Peronismo.</p>
<p>La elección nacional para elegir nuevo presidente en 1958 se realiza con la proscripción del Peronismo, pero éste ha sellado finalmente un acuerdo con la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) a cambio de la normalización sindical y el levantamiento de la proscripción de Perón. La fórmula Frondizi-Gómez obtendrá 3.983.478 votos contra 2.526.611 de la fórmula Balbín-del Castillo.</p>
<p>El programa de Frondizi se proponía modernizar la estructura productiva del país basándose en la profundización del proceso industrial iniciado por los Planes Quinquenales, la apertura al capital extranjero –en especial al estadounidense- y un programa de austeridad. El modelo de producción industrial será el fordismo y buscará el desarrollo de la industria pesada, el autoabastecimiento del petróleo y la atracción de grandes inversiones, especialmente en la industria automotriz.</p>
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<p><img style="vertical-align:middle;border:black 2px solid;" src="http://www.freewebs.com/melgarejo/arturo_frondizi.jpg" alt="" width="164" height="225" /></p>
<p style="text-align:center;"><em><strong>El Presidente Arturo Frondizi<br />
</strong></em></p>
<p>Terminada la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos llevan adelante, juntamente con el plan de reconstrucción de Europa del general Marshall, lo que llama Michael Pollack un plan Marshall intelectual. Así surge el funcionalismo, cuyo principal mentor es Talcott Parsons, como teoría social justificante del nuevo modelo de estado y sociedad propuestos. Parsons sostiene -siguiendo a Durkhein y Weber- que la sociedad es básicamente un sistema ordenado y en equilibrio y ella misma le brinda consenso a las normas que guían la acción, abriendo la puerta para plantear la identidad entre sociedad y mercado, donde el consenso social es la herramienta de mediación entre el pueblo y el Gobierno. Esto es, la legitimidad de las normas y valores que sustentan el orden vigente como la del propio Gobierno está dada por ese consenso vertido en forma tácita o mediante elecciones eliminando la aclamación del poder, la política de movilización. Así pensado, el sistema social es concebido como autoregulable y siempre tendiendo al mantenimiento del equilibrio, algo bastante cercano a la &#8220;mano invisible&#8221; de Adam Smith.</p>
<p>Esta posición generó una gran adhesión en la intelectualidad de clase media argentina a la que hoy llamaríamos «progresista», pues veían en ella una forma de acceder a una instancia de organización social donde lo que primaba sobre lo político eran lo técnico-burocrático y así, encarnado en nuestro país, permitiría una política de integración de las bases del Peronismo por medio de un proceso de desarrollo económico que, a la vez que les proporcionaba una mejor calidad de vida producía una consecuente &#8220;despolitización&#8221; de los trabajadores</p>
<p>Contrariando la posición que Frondizi había planeado en oposición a Perón, decide realizar los contratos petroleros con las empresas extranjeras que permitan el anhelado autoabastecimiento petrolífero (la producción petrolífera en 1958 era de 4.9 millones de metros cúbicos, alcanzando en 1962 15 millones). Entre 1958 y 1962 se produce una significativa inversión de capitales externos -no igualable hasta la que se realiza a partir de 1990- con cerca de 550 millones de dólares que fueron destinados a instalar empresas industriales que se dedicaron en lo esencial a abastecer la demanda local.</p>
<p>Se inicia a partir de allí una prolongada fase de expansión industrial con un creciente predominio de las empresas extranjeras que irán remodelando la estructura económica interna diferenciándola de la que se iniciara durante los primeros gobiernos Peronistas y que se complementa con las políticas instrumentadas entre 1966 y 1969, con la afluencia de capitales extranjeros destinados a la ampliación de los establecimientos ya instalados así como la adquisición de firmas locales.</p>
<p>El nuevo proceso de acumulación se basará en la articulación de un sector agropecuario -que al mismo tiempo que satisface al mercado interno, es en muchos casos competitivo en el mercado internacional y genera el grueso de la exportaciones- con un sector industrial amparado por una alta protección contra la competencia de los bienes importados. En este sistema tienen especial relevancia tres actores: a) el estado productor de bienes y servicios como también asignador de recursos entre los distintos sectores sociales; b) el capital extranjero industrial que ejerce un alto poder oligopólico; c) los grandes productores agropecuarios que mantienen un fuerte poder sobre el sector a partir de la concentración de la propiedad de la tierra que detentan.</p>
<p>La concepción desarrollista llevada adelante durante el gobierno de Frondizi tenía como mentor a Rogelio Frigerio quien, de alguna manera se hace eco de una tendencia de la política externa estadounidense de promover un paradigma de &#8220;welfare state&#8221; a escala mundial, adaptado para América Latina por la CEPAL. En palabras del propio Frigerio esta concepción arranca del concepto de mundo subdesarrollado como aquel que está incapacitado para financiar el crecimiento sostenido de sus fuerzas productivas con el producto de sus exportaciones primarias .</p>
<p>Ramón Prieto, que participa junto con Rogelio Frigerio de la reunión con Perón recuerda que para éste último Frondizi accedía al gobierno, pero no al poder. Este se mantendría en manos de la camarilla militar anti-peronista, límite real del nuevo gobierno. El acuerdo entre Perón y Frondizi suponía, desde la perspectiva de Frigerio, una gradual asunción del poder por el gobierno de Frondizi, posibilitado por el desarrollo acelerado de la economía como base de la satisfacción de las justas reivindicaciones sociales de los trabajadores y el empresariado nacional .</p>
<p>En junio de 1958, el presidente Frondizi restituye la personería jurídica a la CGE –como parte de un programa de distensión- a su vez el Gobierno elevó al Congreso de la Nación y éste aprobó una amplia ley de amnistía el 23 de mayo de 1958 que benefició a 41.000 personas; se levantaron las inhibiciones gremiales, con lo que se beneficiaron cerca de 200.000 sindicalistas, aprobándose -poco después- la ley de Asociaciones Profesionales restituyendo el principio de central de trabajadores única. Finalmente se dispuso un aumento de sueldos de emergencia del 60%.</p>
<p>Los sindicatos irán siendo normalizados y trabajadores que políticamente se reconocen como peronistas irán ganando desde las comisiones de base hasta los secretariados generales de los respectivos sindicatos. La expresión política del sindicalismo peronista serán las denominadas &#8220;62 Organizaciones de pie junto a Perón&#8221;, creadas el 26 de agosto de 1957. Pero la rehabilitación política no llega y a los cuatro meses de la asunción de Frondizi.</p>
<p>El Gobierno desarrolla su maniobra de integración hasta 1962 en que deberá llamar a elecciones para realizar su maniobra de integración, maniobra lenta y disimulada que trata de ganar la opinión pública mediante una acción eficaz en su gestión de gobierno .</p>
<p>Si bien se cumple una parte del compromiso entre Frondizi y Perón (la normalización sindical) no se levanta la proscripción de Perón. Justo es decir que más allá de la voluntad del presidente Frondizi, el poder que posee es escaso para contrarrestar el condicionamiento por parte de los militares anti-peronistas, que es lo suficientemente grande para que no pueda siquiera intentarlo. Una medida de ello lo da la existencia de más de 34 crisis militares o &#8220;planteos&#8221; -como se los denominaba- que realizaran las Fuerzas Armadas al Gobierno. Por su parte, Perón se apresta a dar combate electoral, teniendo en cuenta que nunca hemos sido un partido político, ni lo seremos, sino un Movimiento Nacional, por eso hay que formar nuevamente el Frente Justicialista .</p>
<p>Ante el llamado a elecciones en 1962 para elegir gobernadores, en la provincia de Buenos Aires -el distrito electoral más importante- se presentará la fórmula Andrés Framini-Francisco M. Anglada bajo la sigla partidaria &#8220;Unión Popular&#8221; . El 18 de marzo de 1962 se realizaron elecciones en la Capital Federal y en 17 provincias pero al conocerse el resultado se oscureció de inmediato el panorama político e institucional: en Capital Federal, el oficialismo se imponía por un margen del 8% a Unión Popular y se imponía en Corrientes, Entre Ríos, Santa Cruz, Santiago del Estero y Tierra del Fuego; pero el Peronismo lo hacía en la Provincia de Buenos Aires con un 30% más de votos que el oficialismo y ganaba en Tucumán, Chaco, La Pampa, Misiones, Neuquén, Río Negro y Jujuy. Los totales nacionales daban al Peronismo -bajo diversos nombres- el 30.9%, a la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) el 26.2% y a la Unión Cívica Radical del Pueblo el 19.9% Es cierto que no es un triunfo aplastante, también es cierto que debía luchar contra todo incluso la proscripción, pero el resultado alcanzó para que la sombra de Perón volviera a proyectarse sobre el escenario político argentino.</p>
<p> </p>
<p>Los intereses británicos preferían mantener el gobierno de Frondizi y de acuerdo con documentos desclasificados en 1997 del Foreign Office, el viaje del príncipe Felipe de Edimburgo a Argentina traía una señal de respaldo. La Fuerzas Armadas y especialmente la camarilla más anti-peronista no veían con buenos ojos la política del gobierno laborista inglés de entonces y se inclinaban por un acercamiento con los Estados Unidos.</p>
<p>En las primeras horas del 19 de marzo y bajo la presión del “partido militar&#8221;, el presidente Arturo Frondizi decreta la intervención y anula el resultado electoral en las provincias de Buenos Aires, Chaco, Río Negro, Santiago del Estero y Tucumán para garantizar la forma republicana de gobierno. El proyecto modernizante del desarrollismo poseía una debilidad estructural, y ella está en relación con las Fuerzas Armadas, las cuales se hayan divididas en dos sectores en pugna: azules y colorados, que discrepaban en como oponerse al Peronismo; por otra parte, el desarrollismo carecía de apoyo social propio ya que un sector de la clase media que originalmente lo acompaña va dejándolo en la medida que no aparece como un sustituto “socialdemócrata”. Todo ello hace que la experiencia del desarrollismo fracase.</p>
<p>El presidente Frondizi ha renovado parcialmente el gabinete con ministros &#8220;bien vistos&#8221; por el &#8220;partido militar&#8221; y solicita al general Pedro E. Aramburu -quien guardaba gran prestigio entre los oficiales de las Fuerzas Armadas- que contribuyera a la resolución de la crisis dando su apoyo al Gobierno. Antes de veinticuatro horas, Aramburu, lejos de fortalecer al mismo y las instituciones constitucionales -no podemos hablar de instituciones democráticas en estas circunstancias- hace gala de una convicción &#8220;golpista&#8221; y declara a los periodistas que la renuncia del presidente no significará la quiebra del orden constitucional porque en la Constitución están previstas todas las circunstancias de sucesión del gobierno . La CGT hace conocer una declaración en que insiste en la preservación de las instituciones. Los radicales le hacen un guiño al &#8220;partido militar&#8221; y el 27 de marzo de 1962 el ministro de Defensa, Rodolfo Martínez, comunica al país por la cadena de radiodifusión que las Fuerzas Armadas &#8220;coincidentes con los términos de la carta del general Aramburu solicitaron el alejamiento del presidente Frondizi&#8221;.</p>
<p>El 29 de marzo de 1962 los jefes de las tres armas anunciaron al país que el presidente de la República ha sido depuesto por las Fuerzas Armadas. De inmediato, José María Guido, juró como presidente ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, realizando una aplicación bastante singular de la ley de Acefalía, dado que el nuevo presidente de la Nación era el presidente del Senado.</p>
<p>Es nombrado Federico Pinedo ministro de Economía, quien provocó una drástica rectificación en la política económica al ordenar el retiro del BCRA del mercado cambiario, produciéndose un alza del 53.65% del dólar; impuso recargos a la nafta, a las importaciones, al impuesto a las ventas y suspendió el régimen de promoción industrial automotriz. El impacto fue negativo y significó la renuncia del ministro. Será reemplazado por Alvaro Alsogaray quien, después de consultar al Fondo Monetario Internacional lanza el &#8220;Empréstito Nacional de Recuperación 9 de julio&#8221;, bonos con que se pagan los haberes a empleados públicos y jubilados. Esto se transformó en una &#8220;estafa popular&#8221; ya que los bancos no los cambiaban y en el mercado no se reconocía el valor nominal sino aproximadamente del 60%.</p>
<p><img style="vertical-align:middle;border:black 2px solid;" src="http://www.todo-argentina.net/biografias/Personajes/imagenes/illia.jpg" alt="" width="150" height="181" /></p>
<p style="text-align:center;"><strong><em>Huberto Illia</em></strong></p>
<p>Soterradamente por momentos, públicamente en otros, existe una «interna» militar delimitada entre «azules» y «colorados», representando los primeros a los moderados –que juegan al desgaste con el tiempo y la muerte de Perón- y los segundos, los ultra-gorilas que quieren ejercer más represión. Hacia fines de septiembre el enfrentamiento llega finalmente a las armas y se impone el bando &#8220;azul&#8221;, la figura que surge nítidamente como el caudillo militar de estos últimos es el general Juan Carlos Onganía y se expresará su proyecto por medio del comunicado 150, redactado como proclama por el abogado, politólogo, periodista y «gran fragotero»: Mariano Grondona. En el mismo se sostiene que se exija a todos los partidos políticos organización y principios democráticos y que aseguren la imposibilidad del retorno a épocas ya superadas . El 14 de febrero de 1963 el Poder Ejecutivo da fuerza de ley al decreto 7164/62 mediante el cual se reestablecía la plena vigencia del decreto 4161/55 que prohibía las actividades del Peronismo tras lo cual aparece la convocatoria a elecciones para el 16 de junio de 1963, recalcando la misma que, no podrán usarse símbolos de dictaduras pasadas o presentes.</p>
<p>Desde el punto de vista de las diferencias internas del &#8220;partido militar&#8221;, el triunfo de Onganía es la derrota definitiva de los &#8220;colorados&#8221; que se corona con el pase a retiro de 200 oficiales de esa fracción y la pérdida por parte de la Marina del control sobre la Policía Federal que había ejercido desde el golpe de estado de 1955.</p>
<p>El &#8220;equipo político&#8221; del gobierno de Guido poseía dos sustentos, el teniente general Benjamín Rattembach y el general Julio Alsogaray que serán nombrados secretario y subsecretario de Guerra respectivamente y por otro lado, Rodolfo Martínez (h) vuelve a ocupar el Ministerio del Interior (que había ocupado en el último tramo del gobierno de Frondizi) nombrando a Mariano Grondona como subsecretario, luego reemplazado por Guillermo O´Donnell.</p>
<p>Rodolfo Martínez ensayará un plan que propone una fórmula ajustada a los &#8220;principios azules&#8221; y por el cual sostiene la necesidad de constituir un &#8220;frente&#8221; formado por el aporte principal del Peronismo, la UCRI y la Democracia Cristiana. Dicho &#8220;frente&#8221; tendría una fórmula común que sería la encabezada por el general Juan Carlos Onganía, el Peronismo no podría tener sino un tercio de los senadores y estaría predeterminado en que provincias podría triunfar electoralmente (ni la provincia de Buenos Aires, ni Córdoba ni Santa Fe) tampoco el candidato a vicepresidente podría ser de ese signo político.</p>
<p>Los militares estaban de acuerdo en negociar con el Peronismo pero preferían hacerlo con la dirigencia local y no con el mismo Perón, proponiéndoles que haciendo &#8220;buena letra&#8221; y con el tiempo podrían lograr mayores cuotas de poder . Algunos militares piden incorporar a las negociaciones a los radicales pero éstos proclaman rápidamente la fórmula Arturo Illia-Ricardo Perette para quedar fuera de este intento de negociación. Esto cambiará la actitud de Perón, quien denuncia que las limitaciones violentas y arbitrarias tienen una sola finalidad: proscribir al Peronismo sin decirlo . Concordante con ello, Arturo Illía declara en una cena en su honor de la Cámara Argentina de Anunciantes que se debe dejar al pueblo que vote libremente y que en el Colegio Electoral los partidos democráticos pueden dar una solución que contemple los intereses del país. Con la UCRP no van a tener ninguna dificultad&#8230;Perón no puede volver al país porque ya se ha cumplido su ciclo histórico . Con ello se trata de negociar con las FF.AA. mantener la proscripción al Peronismo y darle al radicalismo la oportunidad de acceder al poder.</p>
<p> </p>
<p>La solución a esta crisis política se buscará el 18 de abril en la casa de Jacobo Timmerman, donde se reúnen Alvaro Alsogaray, Oscar Alende, Arturo Illia, Juan Carlos Onganía y Julio Alsogaray decidiendo que los miembros del Colegio Electoral elegirían a la fórmula radical más votada, obstruyendo así toda posibilidad al Peronismo .</p>
<p>En 1963 se convoca a elecciones nuevamente y Perón plantea un &#8220;frente&#8221; con candidatos extra-partidarios, ello hace que la UCR del Pueblo componga una fórmula de compromiso, esto es, el dirigente de mayor peso -Ricardo Balbín- deja su &#8220;natural&#8221; candidatura presidencial a un dirigente del interior de segunda línea, Arturo Illia. Pocos días antes de las elecciones Perón envía la directiva de votar en blanco para burlar la proscripción del Peronismo- y el triunfo será de la UCR, pero es digno de analizar los guarismos electorales: se encuentran en condiciones de votar 11.580.697 ciudadanos de los cuales lo hace el 86% (9.710.000) de ellos, el candidato radical Arturo Illía recibió 2.441.000 votos, solo el 25.1% de los votantes, por otra parte los votos en blanco sumaban 1.884.000. Estos resultados planteaban un problema, ya que la elección del presidente y vicepresidente era, por entonces, indirecta y los radicales no poseían mayoría absoluta en el Colegio Electoral por lo cual, hicieron una alianza con los conservadores, los socialistas democráticos y los democristianos, colocando a Arturo Illia como Presidente de la Nación, coronando así el triunfo de los &#8220;azules&#8221; y un gobierno de débil.</p>
<p>Los radicales poseían la mayoría en el Senado pero en la Cámara de Diputados solo tenían 72 miembros (37.5%) estando divididos los otros 120 lugares entre 12 partidos, por lo tanto, el Gobierno requería permanentes negociaciones y concesiones para lograr quorum en las sesiones y la aprobación de las leyes tratadas. Ello indicaba la necesidad de realizar un gabinete de coalición que fortaleciera la posición del Gobierno y el Presidente pero esta medida es rechazada tanto por Illia como por la cúpula radical.</p>
<p>Al poco tiempo, el Comandante en Jefe del Ejército, general Juan Carlos Onganía, comienza a expresar la voz de un caudillo &#8220;profesionalista&#8221;, en tanto rechaza a los políticos y concibe a las Fuerzas Armadas explícitamente como un factor de poder. Así lo deja escuchar en la Quinta Conferencia de Ejércitos Americanos realizada en West Point (Estados Unidos) en agosto de 1964, donde sostiene que el deber de rendir obediencia al Gobierno cesaría como exigencia si éste se abusa en el ejercicio de la autoridad legal o si se usan las prerrogativas constitucionales contra las libertades de los ciudadanos. En parte este discurso parecería pensado como justificación del golpe de estado de 1955 y en parte está sentando las bases de la concepción autoritaria del poder militar argentino.</p>
<p>Desde el punto de vista económico, el modelo que el gobierno de la UCR intenta implantar es el de una industrialización sustitutiva distribucionista. Pero la medida de anular los contratos petroleros firmados durante el gobierno de Frondizi retrajo la inversión externa y dejó una cuantiosa deuda por indemnización a las empresas petroleras.</p>
<p>La situación salarial de los trabajadores se deteriora y la CGT lanza un &#8220;plan de lucha&#8221; en 1964. El juez Isaurralde consideró incursos de &#8220;instigación a cometer delitos&#8221; a los dirigentes sindicales que sancionaron dicho plan y decretó su prisión preventiva. Los 119 sindicalistas resolvieron no presentarse ante la Justicia, tampoco solicitaron su excarcelación y se preparó un paro de protesta de 24 horas que terminaba de romper las relaciones entre CGT y Gobierno. También aparece un prolongado conflicto en las Universidades donde personal docente, no-docente y estudiantes mantienen casas de estudios tomadas y realizan manifestaciones continuas demandando un mayor presupuesto universitario.</p>
<p>La situación político-institucional se enrarece cuando se inician las gestiones que apuntan a la realización del denominado &#8220;Operativo Retorno&#8221;, el regreso del general Juan D. Perón a Argentina. Por una parte, militares retirados sostienen conversaciones con el secretario de Guerra al respecto y como respuesta a ello, el jefe de la Guarnición de Campo de Mayo -uno de los principales dirigentes del &#8220;partido militar&#8221;- general Alejandro A. Lanusse, ratificó su oposición terminante al retorno del régimen peronista y a la implantación de todo otro totalitarismo o extremismo . Por otra parte, los dirigentes sindicales encabezados por Augusto T. Vàndor -el más importante dirigente sindical del momento- declaran al volver de Madrid que el retorno de Perón en 1964 es un hecho y éste último envía un mensaje donde dice: presintiendo que puedo influir en la pacificación y unificación del pueblo argentino, contribuyendo así a reconstruir la unidad nacional, he decidido regresar al país .</p>
<p>El 1º de diciembre de 1964 cuando Perón emprende el retorno a Argentina junto a una pequeña comitiva abordando el avión sin dar a conocer su identidad -viaja con pasaporte paraguayo -; al aterrizar el avión en una escala técnica en el aeropuerto brasileño de El Galeao, es detenido durante 10 horas y devuelto a Madrid en el mismo avión. El gobierno brasileño declara que actuó en atención a un pedido argentino y dentro del más alto espíritu de amplia cooperación y amistad entre los gobiernos .</p>
<p>La posición que tomará posteriormente el gobierno radical será la de afirmar que el regreso no era &#8220;verdadero&#8221;, que Perón no querría venir a Argentina o peor aun, la &#8220;operación retorno&#8221; fue concebida por Perón como un nuevo mito político capaz de detener el advertido proceso de dispersión, formulado con rigor a partir de 1963. Y su corto viaje no fue sino el ritual [...] porque el mito necesita de la acción del mago .</p>
<p>El 20 de noviembre de 1964 se anuncia el llamado a elecciones a realizarse el 14 de marzo de 1965, para renovar parcialmente la Cámara de Diputados de la Nación. El partido Justicialista obtuvo la personería política el 7 de enero de 1965 que le permitía actuar en todo el país, pero al finalizar el plazo de presentación de listas el 25 de enero se denegó la personería antes otorgada, decisión ratificada por la Cámara Nacional Electoral un mes después. Esta situación no es sino el síntoma de la debilidad del Gobierno y muestra al Poder Judicial no como uno de los clásicos tres poderes sino como un factor de poder concurrente en sus intereses con el &#8220;partido militar&#8221;. Volverá a aparece el partido &#8220;inventado&#8221; por Atilo Bramuglia -ex-canciller del primer gobierno de Perón- &#8220;Unión Popular&#8221; (UP) tras el cual se encauzará el Peronismo en la mayoría de los distritos. El gobierno aclara que se llega a las elecciones &#8220;sin odios ni rencores&#8221;. Los radicales triunfan en Capital Federal, Santiago del Estero, Santa Fe, Misiones, Chubut y Entre Ríos en tanto que la UP lo hacía en la Provincia de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Santa Cruz y el Chaco; los llamados &#8220;neoperonistas&#8221; lo hacían en Río Negro, Neuquén, Tucumán y Salta; los conservadores en Mendoza, San Luis y Corrientes y el bloquismo en San Juan. Pero el resultado general a nivel nacional mostraba que la UP -o sea el Peronismo- se imponía por el 0.40%. Más allá del escaso porcentaje que daba el triunfo tenía éste un profundo significado simbólico: no hay sistema político en Argentina si no se contempla a Perón y al Peronismo.</p>
<p>El gobierno radical, sin dejar tener algún acierto en su política económica, no puede dar respuesta a la cuestión del Peronismo. En las elecciones de renovación de diputados nacionales sigue ganando bancas tras siglas ficticias y el grupo duro del llamado «partido militar» comienza a inquietarse. Uno de sus mejores publicistas, Mariano Grondona, comienza la «preparación» desde la prensa del futuro golpe de estado. Acusa al Gobierno de no abordar los problemas reales, esto es, que se hace con ese Peronismo que avanza . Un poco más adelante, afirmará que para llevar al país a los altos destinos que le esperan, hay una sola solución, el Ejército, y un solo hombre: el general Onganía . A principios del año siguiente, sostendrá: hoy las reservas del país son dos, una es el Ejército y otra es Onganía . El 28 de junio de 1966, el general Juan Carlos Ongania encabeza un golpe militar que destituye al presidente Illia.</p>
<p>El nuevo gobierno hace conocer un documento denominado Objetivos políticos de la Revolución Argentina, cuyos autores fueron, el general Julio Alsogaray, su hermano Alvaro Alsogaray y Mariano Grondona en el cual se habla de «los tiempos» que se fijan los nuevos gobernantes: primero habrá un «tiempo económico» para desarrollar Argentina , luego uno social que permitiría alcanzar el bienestar y finalmente –no antes de 10 años- llegaría el «tiempo político» para comenzar a reorganizar desde el municipio hasta el estado nacional . Hay una joven generación que comienza a manifestarse por medio del rock nacional, así aparece Moris quien escribirá:</p>
<p><em>Ayer nomás,<br />
en el colegio me decían,<br />
este país<br />
es grande y tiene libertad.<br />
Hoy desperté<br />
y vi mi cama y vi mi cuarto,<br />
en este mes<br />
no tuve mucho que comer.</em></p>
<p>A diferencia de los golpes de estado y “planteos” militares que se realizan entre 1955 y 1966, el general Onganía traía consigo un equipo que había realizado una reflexión sobre los sucesivos fracasos que las intervenciones militares generaban. En ellos hay una comprensión de que aquel «muerto el perro, se acabó la rabia» que inspirara a los «gorilas» más primarios era inoperante; que Frondizi había estado en lo cierto en la necesidad de instaurar un nuevo modelo de crecimiento económico y de ordenamiento social pero que, por las características argentinas –léase el Peronismo- no se podía realizar dentro de un sistema democrático; por eso aparece un nuevo modelo al que un autor –Guillermo O’Donnell, quien reemplazara a Mariano Grondona en el Ministerio del Interior en 1962- llamará el «estado burocrático-autoritario». Más adelante veremos que este será el punto de inicio de una nueva reflexión militar a partir de 1976.</p>
<p>El este modelo de estado se corresponde con un aspecto de la sociedad argentina que acuerda con una estructura de poder ligada a sectores oligopólicos y transnacionalizados de la economía, transformándose una parte de la clase media y alta en la base social de dicho acuerdo. El principal problema que deben resolver está centrado, desde el punto de vista institucional, en las organizaciones que permiten la expresión de los sectores populares que quedan fuera del acuerdo y que deben ser “dominados” para la realización de este modelo .</p>
<p> </p>
<p>Las dos áreas institucionales claves son: los partidos políticos y los sindicatos. Frente a los cuales cobran peso decisivo la represión, la suspensión de los partidos políticos y la “normalización” económica que busca neutralizar-captar a las estructuras sindicales.</p>
<p>El modelo económico llevado adelante por Adalbert Krieger Vasena parte del presupuesto que solo un gobierno &#8220;fuerte&#8221;, capaz de garantizar el orden, podía crear el terreno propicio para las inversiones que se requerían para completar la industrialización y promover el desarrollo con un programa en tres tiempos -el económico, el social y el político- establecía ciertas prioridades en cuanto a las medidas concretas a adoptar. El patrón de acumulación de capital estaba sesgado en beneficio de las grandes unidades oligopólicas de capital privado y de algunas instituciones estatales promoviendo una mayor transnacionalización de la economía.</p>
<p>Desde las instituciones se lleva adelante un proceso de “despolitización” de las cuestiones sociales, proclamando la utilización de criterios neutros y objetivos de racionalidad técnica. Mientras tanto se produce una fuerte devaluación del 40%, la suspensión de los convenios colectivos de trabajo, la sanción de una ley de hidrocarburos, que permitía la participación de las empresas privadas en el negocio del petróleo y la sanción de la ley de alquileres que facilitaba los desalojos. También se suspendieron los aumentos de los salarios por el término de 2 años; después de un pequeño aumento, se congelaron tarifas públicas y de combustibles y se estableció un acuerdo de precios con las empresas líderes. Se desarrolla un plan de obras públicas, básicamente caminos, puentes sobre el río Paraná y se completa el túnel subfluvial Santa Fe-Paraná; pero la gran obra será el complejo energético Chocón-Cerros Colorados. Aquí aparecerán por primera vez como grupo particularmente beneficiado los «contratistas del estado».</p>
<p>El «cordobazo» y los asesinatos de Pedro E. Aramburo y Augusto T. Vándor –nunca claramente esclarecidos- signan la derrota del «onganiato» y la aparición de la última figura de lo que se había denominado por la época: el «partido militar», surge el general Alejandro A. Lanusse como negociador con Perón de una salida política, que buscará tenga el menor costo para las FF.AA.</p>
<p>Hay un pequeño período entre el gobierno de Onganía y el de Lanusse (18.06.1970-23.03.1971) que lo ocupa el general Marcelo Levingston, a quien le ofrecen la presidencia como presente griego. El mismo recuerda: Yo estaba en Washington como agregado militar y representante del Ejército ante la Junta Interamericana de Defensa. El 13 de junio de 1970 recibo un llamado del general Lanusse, que me pregunta: &#8220;¿Está dispuesto a retirarse para ocupar un cargo?&#8221;. Yo era general de brigada y pensaba que iba a ascender a general de división, así que le respondí que no estaba dispuesto. Entonces me dice: &#8220;El cargo que yo le ofrezco en nombre de la Junta es el que está por encima de nosotros&#8221; .</p>
<p> </p>
<p><img class="alignright" style="border:black 2px solid;" src="http://www.los70.org.ar/n11/images/todo.h10.jpg" alt="" width="250" height="298" /></p>
<p style="text-align:center;"><strong><em>General Agustín A. Lanusse</em></strong></p>
<p>Antes de pasar un año, Lanusse inicia su gobierno (1971) y Miguel Cantilo denuncia una visión compartida: la Marcha de la bronca, que expresa el sentimiento de miles de jóvenes –politizados o no- de barrios, fábricas o universidades:</p>
<p><em>Bronca cuando se hacen moralistas<br />
y entran a correr a los artistas.<br />
Bronca cuando a plena luz del día<br />
sacan a pasear su hipocresía.<br />
&#8230;<br />
con el as de espadas nos dominan<br />
y con el basto te entran a dar.<br />
&#8230;<br />
Bronca porque no se paga fianza<br />
si nos encarcelan la esperanza.<br />
Los que mandan tienen este mundo<br />
repodrido y dividido en dos,<br />
culpa de su afán de conquistarse<br />
por la fuerza o por la explotación.<br />
&#8230;<br />
Bronca con los dedos en ve,<br />
bronca que también es esperanza.<br />
Marcha de la bronca y de la fe.</em></p>
<p>Perón convoca en 1971 a los partidos políticos y reúne en torno de sí a la oposición política, como a los sectores sociales y económicos que lo apoyan. El Gobierno va quedando solo. El 22 de agosto de 1972, la Marina también abandona al Gobierno cuando, al sentirse defraudada por el resultado de las negociaciones del Presidente, provoca la reacción de éste asesinando un grupo de guerrilleros presos en Trelew (Pcia. del Chubut). El 17 de noviembre de ese año, Perón redobla el desafío y regresa a Argentina como una muestra de fuerza y el 11 de marzo de 1973, en las elecciones presidenciales, gana Héctor J. Cámpora, candidato del Frente Justicialista para la Liberación (FREJULI).</p>
<p>El 25 de mayo de 1973 se llena otra vez la Plaza de Mayo, la canción es la misma, las fotos son las mismas, pero hay una generación nueva, para la cual tendrá desde ese momento un nuevo sentido la letra del tango que dice: no habrá ninguna igual, no habrá ninguna.</p>
<ul>
<li><strong>La aparición de una joven generación</strong></li>
</ul>
<p>Hemos hablado de la aparición de los jóvenes como sector social y la importancia que entre ellos tenía la universidad y sus modelos identificatorios, sus lecturas e ideas de debate. Veremos ahora como fueron evolucionando estos jóvenes frente a la propuesta de no-política que el gobierno militar les daba, el rechazo a las viejas estructuras del anti-peronismo y la voluntad de ser sujetos de la historia. Esa sensación es la que transmite Litto Nebbia con “Los gatos” canta “La balsa”:</p>
<p><em>Estoy muy solo y triste acá en este mundo abandonado,<br />
tengo una idea: es la de irme al lugar que yo más quiera.<br />
Me falta algo para ir pues caminando yo no puedo,<br />
construiré una balsa y me iré a naufragar.</em></p>
<p>Las canciones que venían de Estados Unidos hablaban en contra de la guerra de Vietnam, pero acá el problema era la policía , la cual tenía órdenes de detener a los “melenudos” –visto a distancia, ingenua forma de mostrar un descontento- a lo cual Miguel Cantilo le pondrá letra y música: yo adoro a mi ciudad, aunque me acuse de loco y de &#8220;mersa&#8221;, aunque guadañe mi pelo a la fuerza, en un &#8220;coiffeur&#8221; de &#8220;seccional .</p>
<p>Los grupos de jóvenes formados dentro de la Iglesia comienzan a transitar un camino ideológico por el cual el proletariado o los obreros se identifican con los pobres por los cuales la Iglesia hace una opción, y esa será la base del «hombre nuevo» de que hablará la teología de la liberación y el che Guevara . Nadie cuestionaba, entre los jóvenes que se nutrían de esas lecturas antes mencionadas, el hecho de que había que hacer una revolución; la discusión será cómo se la hacía. Los jóvenes formados por la Iglesia post-conciliar e influenciados por concepciones nacionalistas fueron tomando del imaginario ideológico de la época, una mezcla de marxismo y cristianismo que los lanzaba a la búsqueda del «pobre-proletario-revolucionario» y, a poco andar, se les aparecía que ese arquetipo que buscaban en los barrios suburbanos se definía socialmente como trabajador y políticamente como peronista.</p>
<p>Esto produce una situación compleja de resolver. El viejo nacionalismo, con el que habían tomado contacto algunos de ellos, nunca entendió que la Patria era el Pueblo y por eso, entre otras cosas, nunca lo encontró . Los mentores de esta corriente, por su tradición intelectual, pensaban no sólo con categorías sino también a partir de hechos propios del mundo europeo que se cerrara tras la Segunda Guerra Mundial. Los viejos marxistas, con los que se habían relacionado otros, nunca entendieron que el proletariado del que hablaban era –en el mejor de los casos- el ruso, y por lo tanto nunca encontraron a los trabajadores argentinos, siguiendo desde el punto de vista del mecanismo ideológico el mismo patrón que los nacionalistas.</p>
<p>El caso es que la presencia de los jóvenes universitarios en el «territorio» los enfrenta a la única verdad: los trabajadores reconocen una identidad nacional, levantan como valor la Justicia Social y se llaman «peronistas», lo que les cuesta reconocer es que ello no es una adscripción emotiva –aunque en aquella época, las juventudes barriales decían portar un «peronismo de sentimiento» (paladar negro) frente al peronismo de los libros, que tendrían los jóvenes universitarios- sino que es una forma política propia de pensar. No se podía generar seriamente una revolución sin partir del reconocimiento de la identidad política de los trabajadores argentinos; se tomará la simbología de ellos, pero se sigue pensando que el método de análisis de la realidad es el materialismo dialéctico. A esta posición se la denomina «entrismo». Ello irremediablemente lleva –en el tiempo- a un cuestionamiento de la conducción del movimiento del cual forman parte los trabajadores, pues ésta no responde ni en sus análisis ni en sus acciones, a lo que la metodología marxista plantea.</p>
<p>José Amorín -uno de los viejos cuadros de Montoneros- cuenta una anécdota de su época de estudiante de Medicina en la Universidad Nacional de La Plata que muestra la situación del momento: en las asambleas, promovíamos la violencia como método de lucha y reivindicábamos al Peronismo como movimiento revolucionario. Con lo primero no había problemas y, si bien nunca dejamos de ser una notoria minoría, las discusiones eran civilizadas. Pero bastaba mencionar a Perón para que nos abuchearan y nos expulsaran de las asambleas al grito, irónico, de «alpargatas sí, libros no». La consigna era coreada tanto por la derecha como por la izquierda, lo cual contribuyó no poco a que nos identificáramos de una vez por todas, con fervor y furia, como peronistas. En Medicina no sumábamos más de diez o quince compañeros, pero a través de Baca -carismático secretario general del Centro de Estudiantes Peruanos y, cuando retornó a Perú, uno de los principales operadores de Velazco Alvarado- contábamos con el apoyo, incondicional e inconsciente, de los estudiantes peruanos cuyos votos nos permitieron dar vuelta más de una asamblea . Así, desde el punto de vista social, y para el conjunto de la clase media , ser de izquierda era «simpático» , ser peronista era intolerable, el «entrismo» consistirá en hacer aparecer un «peronismo de izquierda» donde el Peronismo ponía el número y el marxismo la inteligencia.</p>
<p>Las consecuencias que ello tuvo se manifiestan en la elección del camino de la violencia como metodología política bajo la forma de la guerrilla urbana y el convencimiento de encarnar la vanguardia revolucionaria que, por su conciencia de tal, era capaz de llegar hasta el final, allí donde los reformistas (Perón) no podían llegar . El viaje de entrenamiento a Cuba y el reloj que se entregaba como símbolo de su aprobación pasó a ser una parte muy valorada en el imaginario de los jóvenes que decidían tomar las armas. No puede hablarse, entonces, de la generación que inicia su vida social y política a fines de los sesenta sin hablar de las organizaciones armadas.</p>
<p>A estos jóvenes de clase media «de izquierda», María Elena Walsh les dedicará unos versos sarcásticos:</p>
<p><em>Gilito del barrio norte<br />
que la das de inconformista<br />
y te conformás con ser<br />
flor de burgués,<br />
sacristán de la violencia<br />
mientras vos no la ligués.<br />
Hablás mucho del obrero,<br />
pero el único que viste<br />
es el peón de una cuadrilla<br />
por la calle Santa Fe.<br />
Si cambiar el mundo<br />
vos también querés,<br />
laburá, casá los libros<br />
o rajá para el Caribe<br />
donde está Papá Noel.</em></p>
<p>El caso es que más allá <em>de</em> la crítica de la escritora, nada podía aportar desde una posición liberal; único político que va logrando encauzar ese descontento juvenil es Perón que, frente al paternalismo «sin destino» que proponía Onganía muestra una esperanza militante.</p>
<p>Una joven generación que se ha ido asomando pasada la mitad de la década del sesenta encarna la esperanza y es la clara señal de que se abre un momento de cambios en una sociedad madura. Tuvimos un atisbo de ello cuando después de 18 años de exilio, el general Perón regresa al país (&#8230;) lo acompañan un grupo de artistas, otro de intelectuales y aun un sacerdote (&#8230;) toda esa gente podía mostrar, alguna voluntad transformativa de la sociedad. Podría verse en la formación de la comitiva un propósito publicitario pero no cabe duda de que también había una cierta estimación de la realidad . Un texto de Soriano muestra el signo de esa transformación cuando pone en boca de uno de sus personajes el siguiente discurso: Vamos, nunca fui gorila. No era peronista y ahora sí, porque Perón se hizo democrático&#8230;</p>
<ul>
<li><strong>El cordobazo.</strong></li>
</ul>
<p>Ello era un síntoma más de lo que estaba pasando en Argentina y que irá tomando estado público en 1969. Durante unas jornadas de protesta de los estudiantes de la Universidad Nacional del Nordeste contra el aumento de los vales del comedor estudiantil, en la sede que esa casa de altos estudios posee en la ciudad de Corrientes, es asesinado por la represión policial el estudiante Juan José Cabral el 14 de mayo. Esto dio origen a numerosas acciones de repudio por todo el país. El 16 de mayo, en Rosario una movilización impulsada por los estudiantes en homenaje a Cabral fue reprimida ferozmente y la policía mata al estudiante Adolfo Bello, hecho que desembocó –el 21 de mayo- en la movilización popular conocida como Rosariazo.</p>
<p>En Córdoba, el 13 y 14 de mayo, militantes y dirigentes del sindicato del transporte (UTA), mecánicos (SMATA) y metalúrgicos (UOM) se enfrentan en la calle a la policía provincial cuando ésta intenta reprimir la manifestación por la anulación del «sábado inglés» que el Gobierno había planteado. En ese momento había dos CGT, una llamada «vandorista» y otra «combativa», que se reúnen y deciden un paro activo para el 29 de mayo. Los dos principales referentes, Elpidio Torres (SMATA) y Agustín Tosco (Luz y Fuerza) se movilizan personalmente para bajar la directiva hasta los delegados de base. Ese día a las 10.00 hs. comienzan a marchar las columnas de trabajadores y allí comienza algo inesperado y fuera de toda planificación: se suman a esas columnas miles de empleados de «cuello blanco», trabajadores de distintos gremios, estudiantes secundarios y universitarios, reclamando todos ya no sólo una reivindicación laboral sino una salida política. Los trabajadores y la clase media –sobre todo los jóvenes- desbordan a la policía provincial y «toman» el centro de Córdoba. Interviene entonces el Ejército para reponer el orden&#8230; pero tal como dijimos, el proyecto político de Onganía tiene allí su cierre definitivo .</p>
<p>El cordobazo</p>
<p>Entre el 10 y 16 de septiembre de ese mismo año se produce el segundo Rosariazo. En noviembre de 1970 se realiza una movilización similar en San Miguel de Tucumán. La característica común de estas movilizaciones es que reúnen a trabajadores y sectores de clase media (empleados y estudiantes) que expresan claras consignas políticas contra el gobierno militar.</p>
<ul>
<li><strong>Las organizaciones armadas.</strong></li>
</ul>
<p>En 1968, un puñado de jóvenes socialcristianos que luego constituirá el núcleo fundacional de Montoneros, formado por Fernando Abal Medina, Carlos Ramus, Mario Firmenich, Norma Arrostito, R.P. Carlos Mugica, Juan García Elorrio, Carlos Capuano Martínez, José Sabino Navarro, Fernando Vaca Narvaja, Carlos Maguid y Roberto Perdía irá radicalizándose; García Elorrio sostenía que la violencia contra el Gobierno estaba justificada como un acto de amor hacia los pobres, en tanto que el R.P. Mugica sostenía que la violencia era incompatible con el ejemplo de Jesús , ése era el tema de discusión.</p>
<p>A fines de 1968 y en enero de 1969 se realizaron dos congresos del denominado Peronismo Revolucionario. El tema central era, en primer lugar, la metodología de lucha para enfrentar a la dictadura del general Juan Carlos Onganía. Y en segundo lugar, qué política llevar hacia el interior del Peronismo. En ellos participaron el mayor Bernardo Alberte, John W. Cooke, Gustavo Rearte, varios dirigentes de la Confederación General del Trabajo de los Argentinos, Sabino Navarro, Carlos Hobert y Gustavo Lafleur. Todos los participantes, con escasas excepciones, coincidían en que al estar cerradas las vías legales de expresión política había que desarrollar la lucha armada. Lo que se discutía era en qué condiciones desarrollar esta lucha. Si era o no el momento de tomar las armas, si estaban dados los requisitos políticos, si no era menester desarrollar previamente una fuerte organización popular que diera sustento -político y logístico- a la acción armada, o si la misma generaría las condiciones para desarrollar la organización popular.</p>
<p> </p>
<p>Muchos hombres que participaron de este accionar de la «resistencia peronista», tuvieron posteriormente alguna relación circunstancial con guerrilleros de los 70, pero de ninguna manera se puede concebir a estos últimos como continuidad de los anteriores, tal como lo querían los versos que cantaban los miembros de la Tendencia Revolucionaria: ayer fue la Resistencia/ hoy Montoneros y FAR&#8230; La violencia de la Resistencia Peronista nunca dejó de tener como eje y objetivo final el retorno de Perón y el hecho simbólico –generacional y políticamente- que reconocían como sentido de su accionar era la restitución de lo perdido en el golpe de estado de 1955. Los grupos guerrilleros conciben la violencia desde sí, con el objetivo de la toma del poder y reconociendo como hecho otorgador de sentido la instauración de la revolución socialista .</p>
<p>Había hacía fines de los sesenta un convencimiento de que las condiciones objetivas estaban dadas. En todo caso, no lo estaban las subjetivas, que consistían en la adhesión anímica del pueblo y, por consiguiente, su apoyo y compromiso con quienes protagonizaran esa lucha. Pero esas condiciones subjetivas se iban a generar por el solo hecho de la aparición de la lucha, la cual, consideraban iniciada con las acciones de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) que tomaron estado público cuando un pequeño destacamento rural, dirigido por Envar El Kadri, fue detenido en Taco Ralo (Tucumán) en 1968.</p>
<p> </p>
<p><img style="vertical-align:middle;border:black 2px solid;" src="http://www.galeon.com/elortiba/envar.jpg" alt="" width="200" height="289" /></p>
<p style="text-align:center;"><strong><em>Envar El Kadri<br />
Fuerzas Armadas Peronistas </em></strong></p>
<p>Respecto del encuentro de 1969, Carlos Hobert escribió en agosto de 1974: De este congreso salen tres posiciones. Una que sustentaba fundamentalmente el Movimiento Revolucionario Peronista –Gustavo Rearte- y que sostenía la necesidad de profundizar la organización de la clase trabajadora, y que mientras esas condiciones no estuvieran dadas no se podía iniciar la lucha en el plano militar. La segunda posición sostenida por los sindicalistas que proponían el fortalecimiento de la estructura sindical, fundamentalmente de la CGT de los Argentinos que en aquel entonces era el único foco de resistencia real que había en el seno del movimiento peronista y la clase trabajadora, pero más allá de eso nada&#8230; La tercera posición sostenida por el «negro» Sabino Navarro, era que se hacía necesario lanzar la lucha armada para crear esas condiciones de conciencia y organización del pueblo peronista. Luego, de todos estos sectores unos se fueron por la derecha y otros por la izquierda. La posición del «negro» fue la de la mayoría. Pero si bien se estaba de acuerdo con llevarla adelante, no se hacía. Entonces nosotros sacamos una consigna que provenía del peronismo que decía mejor que decir es hacer . Y así fue: durante este congreso se pusieron de acuerdo Sabino Navarro y Gustavo Lafleur y se organizó el grupo armado después conocido como “grupo Sabino”, el cual constituyó una de las organizaciones originales que dio lugar a la existencia de Montoneros. Estos grupos armados, en el lenguaje de Juan D. Perón, buscaban acelerar los tiempos en que «partido militar» caería, transformándose respecto del accionar popular en «apresurados».</p>
<ul>
<li><strong>25 de mayo de 1973</strong></li>
</ul>
<p>Para la conducción de Montoneros, las condiciones subjetivas del levantamiento popular se están acercando y pueden ser maduradas rápidamente, y así explican el sentido del asesinato del general Pedro E. Aramburu , presentado como el ajusticiamiento de quien fuera responsable de los fusilamientos de los insurgentes peronistas en junio de 1956. A partir de esa acción, y desde el punto de vista propagandístico, la organización guerrillera se presenta como el «enemigo principal» del gobierno militar, claro está, que siguiendo los acontecimientos de aquella época, tanto Onganía como posteriormente Alejandro A. Lanusse no se equivocaban al reconocer con la categoría de «enemigo principal» a Juan D. Perón. Paradójicamente varios de los fundadores de Montoneros habían tenido contacto en los años anteriores con el ala política del gobierno militar, que operaba tanto en el Ministerio del Interior como en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).</p>
<p>Este grupo culmina desarrollando una fuerza centrípeta de los diversos grupos guerrilleros más o menos cercanos al Peronismo -por convicción o por «entrismo»- como las FAP (Carlos Alberto y Ramón Horacio Torres Molina, Samuel Leonardo Sluvsky, Néstor Ramón Verdinalli, Envar El Kadri) y las FAR (Roberto Jorge Quieto, Juan Julio Roqué, Jorge Omar Lewinger, Arturo Lewinger, Francisco Reinaldo Urondo, María Antonia Berger, Juan Gasparini)</p>
<p>Entre los grupos que se mueven dentro del marxismo, diferenciándose claramente del Peronismo, la organización armada más importante es el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), para quienes el Peronismo era un fenómeno político contrarrevolucionario de corte «bonapartista» y continuista, que seguía la política antipopular y antinacional. Si bien reconocían matices que permitían distinguir un ala de izquierda y otra contrarrevolucionaria, el Peronismo era básicamente entendido como la expresión burguesa y burocrática que se proponía reorganizar el capitalismo atrayendo capitales imperialistas. Por su parte, Perón era visto como un neto defensor de su clase: la burguesa y, por tanto, era considerado como el jefe de la patronal, de la contrarrevolución y de la política represiva en el enfrentamiento popular con las fuerzas de la burocracia.</p>
<p>Consideramos que entre 1969 y 1970, con el auge de la conflictividad social en todo el país, comienza a resolverse la disputa por el poder hegemónico que se abriera en 1955, cuyo terreno de lucha era la clase media y que culminó con una profunda crisis de hegemonía en Argentina. Emergió una verdadera crisis , cultural, política y social es decir, una verdadera crisis en el sistema de relaciones de poder y sus discursos legitimadores surgidos a partir del cuestionamiento del proyecto que el Peronismo llevó adelante desde el Gobierno hasta mediados de los cincuenta. Fue entonces cuando la permanencia del orden establecido en 1955 comenzó a ponerse en duda por la acción de los sectores populares, que con sus constantes demandas económicas y reclamos de carácter político pusieron en jaque la precaria gobernabilidad del país.</p>
<p>Represión policial el 17 de octubre de 1970 en Buenos Aires</p>
<p>Para los miembros de esa generación que ha comenzado a aparecer en las calles, el autoritarismo representa con su proyecto lo absolutamente distinto de lo que ellos conciben bajo la fórmula «liberación nacional».</p>
<p>Como hemos tratado de mostrar, los grupos armados no nacieron ni por creación de Juan D. Perón ni dentro del Peronismo, lo cual no quita que hayan cumplido una función dentro de la estrategia de «cerco a la dictadura militar» que el propio Perón conduce, al igual que otros sectores de dentro y fuera de su Movimiento. El principal papel que cumpliera Montoneros por medio de lo que funcionaba como su «aparato de superficie», la llamada Tendencia Revolucionaria Peronista –“la Tendencia” &#8211; fue el acercamiento a la maniobra de Perón de jóvenes provenientes en su mayoría de hogares anti-peronistas , y en ello descubrieron «lo popular», sumándole una base social y política que provenía de los sectores adversos a su postura. No obstante, en el desarrollo de la construcción político-militar Montoneros promovía una identidad propia. Sin embargo, dicha organización se presentaba en sus comienzos como la vanguardia de un proyecto nacionalista revolucionario (&#8230;) consideraba que las masas peronistas, antes que la substancia, constituían el medio para llevar a cabo su particular experiencia. Reconocía la inmensa popularidad del liderazgo de Perón sin aceptar su carácter revolucionario, que sólo veía proyectado en su propia organización . Distinto es el caso del ERP, que siempre se presentó como una disciplinada formación trotskista y enfrentada a Perón y el Peronismo .</p>
<p>En 1973 se alcanza el Gobierno por vía de elecciones democráticas y Perón ha acumulado el poder necesario para lanzar un proceso de reconstrucción nacional; entonces sostendrá que la «guerra revolucionaria» debe terminar, dirá más precisamente, hay que volver al orden legal y constitucional como única garantía de libertad y justicia , respecto de las organizaciones guerrilleras sostendrá que no admitimos la guerrilla (&#8230;) eso no es posible dentro de un país donde la ley ha de imponerse (&#8230;) no le ponemos ningún inconveniente, si ese partido político –se llame Comunista, se llame ERP o cualquiera sea el nombre que tenga- quiere funcionar dentro de la ley, como estamos nosotros , finalmente, después de sostener lo innecesario de mantener la lucha y la necesidad de integración a la civilidad, aclara que los que quieran seguir peleando, bueno, van a estar un poco fuera de la ley porque ya no hay pelea en este país. Hay pacificación, que es la base sobre la cual nosotros hemos armado todo nuestro quehacer y hemos fijado nuestros objetivos .</p>
<p>El Perón ad hoc que habían imaginado los Montoneros, o al que habían pensado manipular –y al que llamaran el viejo- entra en conflicto con las aspiraciones de su conducción y la ruptura formal se produce el 1º de mayo de 1974, cuando el propio presidente los critica en la Plaza de Mayo llamándolos estúpidos e imberbes. Allí se inicia un proceso de separación entre «la paja y el trigo»: muchos militantes que detrás de esa organización y sus organizaciones de superficie coincidían en lo innecesario de un enfrentamiento, aun sosteniendo sus diferencias con el proyecto de Perón, se retiran y comienza así el desgranamiento de ese sector político. Muchos se irán a la casa, desensillando hasta que aclare, algunos conforman lo que se denominó Juventud Peronista Lealtad, reafirmando su condición de militantes peronistas, y un grupo minoritario se separa para conformar una alternativa político-militar a Perón . Volveremos sobre el tema más adelante.</p>
<p>La conducción de Montoneros, sosteníamos, tuvo en alto valor su autonomía, la cual ya estaba expresada en un documento del 9 de junio de 1973 –dos semanas después de haber asumido Héctor J. Cámpora el Gobierno- donde expresan: Nuestra estrategia sigue siendo la guerra integral, es decir la que se hace en todas partes (&#8230;) y por todos los medios con la participación de todo el pueblo en la lucha y utilizando los más variados métodos de acción, desde la resistencia civil, pasando por las movilizaciones, hasta el uso de las armas . Unos días antes del asesinato de José I. Rucci, Mario E. Firmenich es consultado por un periodista de una revista que es casi su órgano de prensa sobre si abandonaría la lucha armada, a lo cual responde, De ningún modo, ya que el poder político viene de la boca del fusil. Si llegamos a este punto, es porque teníamos fusiles y los usamos. Si los abandonamos sufriremos un retroceso en nuestra posición política .</p>
<p>Frente a esa situación, un militante de los más antiguos de la Juventud Peronista, Envar El Kadri, hará un análisis que busca mostrar la diferencia entre la violencia contra un gobierno autoritario y uno democrático, y a la vez, entre pensar con categorías marxistas y hacerlo con categorías peronistas: La legitimidad de nuestra violencia se basaba en que representábamos la voluntad mayoritaria del pueblo, que se expresaba políticamente en el peronismo (&#8230;) nunca utilizamos la violencia como un objetivo en sí, sino como medio para hacer respetar la voluntad popular. Por ejemplo, cuando asumió el gobierno constitucional en el 73, no continuamos desarrollando una acción violenta, porque consideramos que con ese gobierno el pueblo podía alcanzar sus objetivos por otros medios (&#8230;) La idea de vanguardia, la posibilidad de que una élite exprese a las mayorías, nos es ajena; nosotros somos parte del pueblo, para nosotros el peronismo era el pueblo organizado y no nos distinguíamos de él, no éramos una patrulla adelantada .</p>
<p>La posición tomada por Montoneros después de la muerte de Perón, signada por su reingreso a la clandestinidad, significa un cambio estratégico; así, afirmarán que esta campaña es parte de nuestra propuesta de «guerra integral» en la Guerra de Liberación popular y prolongada en la que estamos empeñados, llegando al paroxismo de afirmar en un momento en que todos los días se contaban los cuadros que se iban, que es necesario comenzar la preparación de la contraofensiva creando las condiciones materiales en lo político, militar y organizativo, para comenzar el contraataque contra el enemigo limitando progresivamente su libertad de maniobra y acumulando las fuerzas populares necesarias para ese momento . Ya no se trataba de una actividad propagandística por medio de acciones armadas sino de desafiar y enfrentar a un gobierno constitucional. Este cambio se dará principalmente por la asunción de un principio de legitimación revolucionaria y autorreferencial (&#8230;) Cuando las «formaciones especiales» expusieron su verdadero compromiso ideológico y práctico, quedó en evidencia que formaban parte de «otra revolución» .</p>
<p>El ERP, ante la renuncia del presidente Héctor J. Cámpora, considera que Perón ha realizado un autogolpe y decide iniciar acciones particularmente en la provincia de Tucumán, donde poseía algún predicamento entre de los trabajadores azucareros . En 1974, esta organización lanzaba la Compañía de Monte Ramón Rosa Giménez, con 50 a 100 combatientes armados en los montes tucumanos, que después de dos enfrentamientos en 1975 con el Ejército queda diezmada .</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Una mirada política de la Historia Argentina. Segunda Parte]]></title>
<link>http://iniciativaciudadana.wordpress.com/2008/04/13/una-mirada-politica-de-la-historia-segunda-parte/</link>
<pubDate>Sun, 13 Apr 2008 21:08:28 +0000</pubDate>
<dc:creator>iniciativaciudadana</dc:creator>
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<description><![CDATA[ 2.- Situación internacional. Un proyecto político, social y económico. Aparición de una forma de co]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img class="alignleft" style="float:left;border:black 2px solid;" src="http://www.volvamosalperonismo.com.ar/discursoperon.jpg" alt="" width="116" height="123" /> <em>2.- Situación internacional. Un proyecto político, social y económico. Aparición de una forma de concepción política: el Peronismo. La modernización del estado. Una política de alianza: estado y  </em><em>organizaciones libres del pueblo. Democracia y dogmatismo.</em><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><!--more--><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<ul>
<li><strong>La situación internacional</strong></li>
</ul>
<p>    Respecto de la posición neutralista defendida frente a la Segunda Guerra Mundial por el movimiento revolucionario, no hacía otra cosa que mantener la postura del ministro de Relaciones Exteriores argentino Carlos Saavedra Lamas en la Séptima Conferencia Panamericana, reunida en Montevideo en 1933 y reiterada en la Conferencia de Buenos Aires de 1936.  A su vez,  otro ministro, esta vez será José María Cantilo quien mantiene esa posición en la Octava Conferencia Panamericana reunida en Lima en 1937 y Leopoldo Melo en las reuniones de consulta de cancilleres reunida en Panamá, en 1939 y en La Habana en 1940, siendo todos ellos miembros de gobiernos conservadores en la política y liberales en la economía, a la par que confesos aliadófilos .</p>
<p>    Mucho se ha hablado –y se lo sigue haciendo- respecto del acierto o no de esta decisión política. De nada sirve extrapolar categorías o procesos de hoy al pasado, lo que sí podemos hacer es un análisis que nos permita entender las razones y nos enseñe como evaluar una situación política estratégica.</p>
<p>    La circunstancia de Argentina en 1939 –en que estalla la guerra- es la de un opositor en los foros internacionales de la política estadounidense en América Latina  desde fines del siglo XIX . Las diversas visiones que la dirigencia argentina posee coinciden, en que lo que buscan los Estados Unidos en 1940 es crear un enorme monopolio del comercio exterior latinoamericano bajo su manejo ; desde un punto de vista político se sostendrá que América vive desde hace años bajo el espejismo de la «política del buen vecino» preconizada por los Estados Unidos de América(&#8230;) detrás de esa política es fácil adivinar los móviles que la han inspirado y que no son otros que acaparar para su gran industria el mercado americano .</p>
<p style="text-align:center;">        <br />
                              <img style="vertical-align:middle;border:2px solid black;" src="http://www.historycooperative.org/journals/eh/10.3/images/weiner_fig02a.jpg" alt="" width="350" height="257" /> </p>
<p style="text-align:center;">                            <em>La política europea estaba determinada por el resurgimiento alemán</em></p>
<p>    A su vez, la política seguida por Benito Mussolini, más que su ideología, tenía diversos admiradores en Argentina: parte de la colectividad italiana veía un &#8220;renacer del paese&#8221;; sectores de la oligarquía terrateniente veían el valor de quien exaltaba la tradición (Manuel Alvarado, Carlos A. Pueyrredón, Manuel Fresco); entre los trabajadores se admiraba su política social. En este marco una declaración de guerra a Italia era altamente improbable .<br />
    No menos importante es el hecho de que muchos oficiales del Ejército argentino admiraban cierto espíritu del militarismo prusiano que ligaba emocionalmente a éstos con la Wehrmach (no con el nacional-socialismo). Sobre esto se ha montado otro de las grandes mentiras de nuestra historia: los militares eran nazis . Perón provenía del círculo de influencia del general Justo y parece ser que era el proclive a realizar una ruptura de relaciones con los países del Eje sin llegar a intervenir en la guerra, mientras que el general Eduardo Avalos, que es el causante de la detención de Perón en 1945, era uno de los cultores del “prusianismo” .</p>
<p>    Siguiendo nuestro análisis encontramos que la suerte de la guerra en 1942 no era clara, los alemanes triunfan en todos los frentes. Gran Bretaña necesitaba que barcos neutrales transporten el alimento que requería su pueblo y sus soldados, coincidentemente con lo cual, Argentina podía seguir colocando su producción de carnes y cereales en ese mercado . A su vez, también nuestro país representaba los intereses británicos en el Lejano Oriente y, en 1942, intercedió en Tokio para el envío de provisiones a los prisioneros de guerra ingleses . </p>
<p>    A pesar de mantener abierto el comercio “al fiado” con Gran Bretaña, a partir de 1942 Estados Unidos realizó una serie de prohibiciones respecto del comercio con nuestro país: no podía exportarse a Argentina acero, equipos de perforación petrolera, repuestos ferroviarios, vehículos automotores, etc; en 1943 se bloquearon más de cuatrocientos millones de dólares en oro de las reservas que el Banco de la Nación Argentina y el de la provincia de Buenos Aires poseían en Estados Unidos; finalmente se prohibió que los barcos aliados comerciaran o amarraran en puertos argentinos. Todo ello reforzaba un sentimiento difuso de oposición a los Estados Unidos .</p>
<p>    Finalmente, Winston Churchill -primer ministro inglés- el 23 de enero de 1944  escribe al presidente  Roosevelt  que examinara las  tremendas consecuencias  que traería aparejada para Gran Bretaña la pérdida de las carnes, cueros y demás productos argentinos no solo para un tercio de su población sino en la alimentación del ejército estadounidense que se preparaba para desembarcar en Normandía, concluyendo: Estos bribones argentinos saben que, por el momento, nos tienen «agarrados» y han hecho sus cálculos con sumo cuidado .</p>
<p>    Brasil, bajo el gobierno de Getulio Vargas, centra su política exterior como intermediadora entre Estados Unidos y Argentina por lo que el 9 de marzo de 1939 firma un tratado de cooperación mutua y asistencia económica, que lo coloca en una situación de privilegio como interlocutor sudamericano con el gobierno estadounidense. Los Estados Unidos se aseguraban así la provisión de materias primas para su industria; utiliza el territorio brasileño para instalas bases aéreas que controlen el Caribe y las costas de ese país; toma el comando operacional de la marina de guerra brasileña; envía gran cantidad de material bélico (entre otras cosas 1100 aviones que transforman a su aviación en la más poderosa de América Latina). En 1942 le declara la guerra a Alemania e Italia y poco después el presidente Vargas le solicita a Franklin D. Roosevelt que permita la participación de las fuerzas militares brasileñas en Europa, cuestión que no estaba en los planes de EEUU,  también le ofrece a la ocupación de la Guayana holandesa (hoy Surinam) y Guayana francesa, pero eso no está en los planes de los Aliados. La Fuerza Expedicionaria Brasileña estará compuesta por 26.500 miembros de tierra y aire.</p>
<p> <br />
 <br />
    Esta situación extendía hacia el sur las costas marítimas que debían vigilar estadounidenses y británicos, por lo que el comando de defensa del Caribe a cargo del general George Marshall y el almirante Harold R. Stark sostenían la importancia de la neutralidad argentina debido a la imposibilidad de defender el Atlántico Sur .</p>
<p>    Finalmente, cuando EEUU entra en la guerra, la Secretaría de Estado está interesada en que América Latina se sume a ese conflicto para: a) lograr apoyo internacional a esa acción lo que también le significaría una excusa moral en el frente interno; b) por medio de la &#8220;ley de arriendo&#8221;, suministrar material bélico disponible permitiendo movilizar aun más la industria militar.</p>
<p>    Esta es la compleja situación en la cual Argentina debe decidir su política externa frente a la guerra, soportando fuertes presiones que van desde el invento de la “Argentina nido de nazis” hasta fondear tres barcos de guerra estadounidenses en Montevideo y enviar bombarderos a sobrevolar el Río de la Plata –a la vista desde Buenos Aires- desde bases ubicadas en Brasil . Por su parte, el presidente Franklin D. Roosevelt le comenta a su secretario de Estado -Cordell Hull- a principios de 1944: estoy completamente de acuerdo con la idea de que esta tendencia debe ser cortada por lo sano y que deberíamos proceder enérgicamente con Argentina, planteando como forma de mantener la presión un incremento de las fuerzas brasileñas, lo cual debería incluir armas y municiones americanas y -posiblemente- más instructores militares, a fin de darle al Brasil una fuerza efectiva de combate cerca del límite argentino, como ser dos o tres divisiones de regimientos motorizados . </p>
<p>    El 4 de septiembre de 1944, se determinan las formas de la presión mediante las limitaciones  impuestas a la  economía  argentina: Con la excepción de proyectos que contribuyan directamente al esfuerzo de guerra, no se aprobará ningún proyecto de desarrollo para Argentina. No se exportará equipo a utilizarse en conexión con la producción de petróleo o derivados [...] Las exportaciones de combustibles serán limitadas a las cantidades mínimas necesarias para asegurar la permanencia de los servicios de los buques-tanque argentinos que transportan aceites vegetales a los Estados Unidos.  Queda prohibida la exportación de vehículos automotores, locomotoras y material rodante. No se permitirán aumentos en el número de los productos [...] que actualmente se exportan a Argentina. Se prohíbe la exportación para las Fuerzas Armadas [...] Se prohíbe la exportación de pantallas de bronce fosforoso Fourdrinier para la producción de papel de diario. A través del control Navicert u otros mecanismos apropiados se intentará tener análogas reducciones en las exportaciones de otros países a Argentina [...] este programa será presentado a los británicos recomendando que adopten similares restricciones . Frente a ello Argentina -por sus múltiples razones- no se suma a las declaraciones de guerra a las potencias del Eje.</p>
<ul>
<li><strong>Un proyecto político, social y económico</strong></li>
</ul>
<p>    <img class="alignleft" style="border-right:black 2px solid;border-top:black 2px solid;float:left;border-left:black 2px solid;border-bottom:black 2px solid;" src="http://www.aldeaeducativa.com/images/peron1.jpg" alt="" width="235" height="229" /></p>
<p>Unos años después -en 1945- Juan D. Perón sostenía que el movimiento producido en 1943 no es una revolución más. No es una revolución destinada a cambiar hombres o partidos, sino encaminada a cambiar un sistema y hacer lo necesario para que en el futuro no se produzcan los fenómenos ingratos que nos llevaron a tomar la dirección del estado . </p>
<p>    Es factible comparar la casi absoluta pasividad o  indiferencia con que los trabajadores  recibieron el golpe de estado de 1930, con la actitud con que acompañan las acciones del Gobierno surgido en 1943.  Prueba de ello será que las dos CGT existentes  realizan declaraciones de apoyo al mismo .  En un acto realizado el 23 de julio de 1944, en Rosario (provincia de Santa Fe) ante trabajadores, Perón expresa en referencia a este tema que: nuestra revolución, que es la vuestra, comienza mucho más allá de la ascensión al poder, que no puede ser la meta,  sino el punto de partida  de toda una acción  revolucionaria. Sin esta otra batalla, mucho más recia, que la librada para derribar  un gobierno tambaleante, no habríamos podido imponer la justicia social; ni defender a los que sufren y a los que trabajan para plasmar la grandeza de la Patria .   Queda claro, entonces, que se ha redefinido la estrategia de la Nación y la estructura de poder que la sostiene se centra ahora en  los trabajadores.</p>
<p>    En 1944 comienzan a precipitarse una serie de hechos que producirán cambios fundamentales en la conducción del proceso inaugurado en junio de 1943.  Grupos de nacionalistas aristocratizantes con influencia sobre el presidente, general Pedro P. Ramírez lo convencen de realizar un homenaje al general José F. Uriburu, pero tampoco quedó allí la cuestión, se nombra ministro de Hacienda a Jorge Santamarina, prominente figura del «establisment» anterior a 1943 y de Obras Públicas al vicealmirante Ismael Galíndez quien  -a tal efecto- abandona la presidencia de ANSEC (monopolio eléctrico de capital extranjero).</p>
<p>    El 26 de enero de 1944 se rompen relaciones con el Eje y en el mes de febrero se convoca a una reunión en el ex-Concejo Deliberante a los miembros del GOU y en la cual, Perón, que se desempeña como ministro de Guerra, recibe críticas de sus camaradas prusianófilos por propiciar la política de rompimiento,  de entre ellas la más dura será la del coronel León Justo Bengoa.  Por su parte,  Perón responsabiliza al presidente Ramírez de no haber preparado una salida alternativa a la estrategia original de la neutralidad. <br />
 </p>
<p>    El 27 de marzo de 1945, Argentina declara la guerra a Alemania y Japón, pero la intervención del Departamento de  Estado  estadounidense en la política argentina es cada vez más intensa y explícita: su representante, Spruille Braden . Según sir David Kelly, embajador británico en Buenos Aires por la época, Braden venía con la idea fija de que había sido elegido por la Providencia para derrocar al régimen Farrell-Perón . Los británicos consideraron las ideas exageradas de Braden con respecto al peligro representado por el gobierno argentino” como una “gran distorsión de los hechos. Braden argüía que hacía diecisiete años que la Argentina no tenía una verdadera democracia, pero olvidaba, en opinión del Foreign Office, que en Brasil, el gobierno de Vargas tenía el poder desde quince años atrás. J.V. Perowne, jefe del Departamento Sudamericano, afirmaba: Si la Argentina puede efectivamente ser sometida, el control del departamento de Estado sobre el hemisferio occidental será total. Esto contribuirá simultáneamente a mitigar los posibles peligros de la influencia rusa y europea sobre América Latina, y apartará a Argentina de lo que se supone es nuestra órbita .</p>
<ul>
<li><strong>Braden en un acto de la Unión Democrática</strong></li>
</ul>
<p>    El embajador estadounidense (foto) participa de  los  actos que organizan los partidos radical, conservador,  comunista y socialista, nucleados en la alianza  denominada Unión Democrática. E incluso se da el caso que encabeza las giras proselitistas como la realizada en el mes de julio de 1945 por el litoral, dando conferencias en el Jockey Club de Santa Fe y en la Universidad Nacional del Litoral. A su regreso es recibido por reconocidos miembros del establishment: Carlos Saavedra Lamas, José María Cantilo, Alberto Hueyo, Jorge E. Coll, Alfonso de Laferrère, Adolfo Bioy, José María Paz, Otto y Federico Bemberg, Celedonio Pereda, Carlos del Campillo, contralmirante Elezar Videla y Antonio Santamarina.<img class="alignright" style="border-right:black 2px solid;border-top:black 2px solid;float:right;border-left:black 2px solid;border-bottom:black 2px solid;" src="http://www.historyforsale.com/productimages/thumbnails/17697.jpg" alt="" width="226" height="275" /></p>
<p>  Por su parte, la política social llevada adelante por el entonces coronel Juan D.Perón desde la Secretaría de Trabajo  le genera una creciente simpatía  entre los  trabajadores  -que en el Gran Buenos Aires, son cerca de 1.300.000- y un ascenso dentro de la estructura de poder del propio Gobierno.  Veremos más adelante la importancia que Perón le atribuye a la organización del Movimiento Obrero.</p>
<p>    Los principales logros en esta área es la creación del Instituto de Previsión Social; la introducción del seguro social y la jubilación  que benefició a 2.000.000 de trabajadores en relación de dependencia; el establecimiento de los tribunales de Trabajo; el reconocimiento oficial de las «asociaciones profesionales», con lo cual el sindicalismo adquirió una nueva y más ventajosa posición jurídica; la fijación de un salario vital mínimo y las mejoras en ese rubro en relación con los años de trabajo -la antigüedad laboral- el &#8220;aguinaldo&#8221; o sueldo anual complementario y las vacaciones pagas; descanso semanal y feriados obligatorios; jornada de trabajo para cada gremio establecidas teniendo en cuenta el sexo, la edad y la naturaleza de las tareas; protección contra los despidos arbitrarios y ampliación de la ley de accidentes del trabajo; finalmente, reglamentación del trabajo de los menores.</p>
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<p>    En el caso de los trabajares rurales, se benefician con el establecimiento del &#8220;Estatuto del Peón&#8221;, sancionado por el decreto-ley 28.194/45, que fijó salario mínimo y escalas respectivas en las tareas rurales fijadas periódicamente por el Ministerio de Trabajo; el descanso dominical obligatorio, vacaciones pagas, estabilidad, condiciones de abrigo, recreación; vivienda y alimentación para un sector de la población poco atendido por los gobiernos.</p>
<p>     Por otra parte, para los  chacareros arrendatarios se  congelan los contratos de arriendo a los valores de julio de 1940; o los trabajadores que alquilaban sus viviendas  para quienes se rebajaron los alquileres y posteriormente se congelaron.</p>
<p>    Así aparece lo que se llamó acción social directa que, en lugar de tratar de analizar los problemas desde un escritorio, de realizar la teoría del conflicto que permita explicar el suceso, iba a la calle a tomar el problema directamente de los damnificados y lo introducía en el estado para encontrar una resolución desde las distintas órbitas del mismo. Esto quería decir lo que citáramos de Eva Perón la clase pasada: donde hay una necesidad hay un derecho. Si de lo que se trataba era de un problema laboral, en poco tiempo se establecía un acuerdo de partes, el que se protocolizaba en pocas horas en un convenio, pasando inmediatamente a la ejecución.           </p>
<p>    Respecto de estas medidas, habrá una reacción de fuerte oposición. El 20 de diciembre de 1945, el diario &#8220;La Nación&#8221; titula: Dictase un decreto sobre Salario Básico, aumento de sueldos y Aguinaldo y el 28 de diciembre anuncia: No será reconocido el decreto sobre aumento de sueldos y aguinaldo informando del «lock out» convocado por la Junta de la Industria, el Comercio y la Producción. </p>
<p>    En el caso del agro se levantarán solicitadas publicadas en los diarios de Buenos Aires por instituciones como la Sociedad Rural Argentina  (SRA) y la Unión Industrial.  Su peso económico era enorme y se estaba poniendo en tela de juicio su poder, esta era la oligarquía que había gobernado el país durante años -desde y fuera del gobierno- y en 1945 se trataba de 220 propietarios (miembros de la SRA) que poseían cerca de 600 inmuebles con una extensión total de más de 2.000.000 de hectáreas y unas cincuenta sociedades que reunían más de 150 inmuebles con una extensión de 900.000 hectáreas.<br />
   <br />
    Lo que estos sectores enfrentaban era esa nueva construcción de poder que surgía en Argentina. Un sector de la comunidad que hasta ese momento carecía de entidad, los trabajadores comienzan a aparecer en la escena política decisoria. Hubo intentos de institucionalizar legalmente a ese sector, así Joaquín V. González que en 1903, siendo ministro del Interior del presidente Julio A. Roca, presentó al Congreso Nacional un proyecto de ley del trabajo, el cual, nunca fue considerado por las Cámaras.  Otro tanto sucedió con el intento de Hipólito Yrigoyen. Estos reiterados fracasos contribuían a confirmar en muchos la aceptación de una estratificación social.  La aparición de legislación laboral a partir de 1943 significó entonces una transformación que hasta entonces aparecía como irrealizable. Comienza a aparecer uno de los elementos identificatorios de nuestra cultura política: si bien no se discutía que nuestro orden económico estaba dentro del capitalismo, la organización sindical precedía el desarrollo industrial como política de estado y a la organización de los industriales como factor de poder. Esta característica seguirá signando social y políticamente la Argentina hasta nuestros días.</p>
<p>    En una reunión con trabajadores del transporte automotor el 17 de noviembre de 1944,  Perón explica que no es  sindicalista ni corporativista pero que,  la organización de los  trabajadores  buscada tiene que ver con evitar la desorganización de las masas, peligrosas para el estado y para sí.  La organización significa orden y así se puede prever y conducir hacia un destino común.  Entendiendo que esta es la verdadera función social de la democracia y si ella no se cumple, no es un problema de la gente ni de los sindicatos,  sino es una responsabilidad no cumplida por la dirigencia.</p>
<p>    El modelo organizacional de los trabajadores contemplaba a) las unidades de encuadramiento sindical mayoritarias: sindicatos por rama de actividad, aunque también las hay por oficio (muchas de ellas anteriores a 1943); b) Desde el decreto 23.852/45 prevalece el principio del sindicato más representativo como titular de la legitimidad por rama; c) La articulación de la estructura sindical es piramidal, partiendo del nivel local, pasando por la federación nacional hasta la Confederación General del Trabajo (CGT). El estado es facultado por la ley 12.921 de asociaciones profesionales para otorgar las personerías gremiales y jurídicas de los sindicatos; a partir de ello también los convenios son avalados por la secretaría de Trabajo, elevada luego al rango de ministerio. </p>
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<p>    Pero en esta estrategia que Perón va llevando adelante y que hoy vemos como la preparación para su obra de Gobierno,  los avances en la organización de los trabajadores requiere de un proceso  parecido dentro de la clase media, de una enorme importancia en la sociedad argentina. En una alocución en la Asociación Mariano Moreno (1944)  sostendrá  que  las clases obreras, con un amplio contenido social a su favor,  ya han realizado la tarea de unirse y de defenderse por sí mismas. La clase media, en cambio, permanece sin unirse; y por lo tanto, expuesta a todos los males a que esa división puede llevar  .       </p>
<p>    La máxima creación de este período es el Consejo Nacional de Posguerra (CNP) a través del decreto 23.847 del 25 de agosto de 1944 y cuya finalidad había sido estudiar un plan de ordenamiento económico y social del país. Allí se desarrolla la primera experiencia de administración del estado y planificación de la obra de gobierno.  Al inaugurarlo, Perón señala los puntos centrales que guiarán esta experiencia, insistiendo en que el estado no debe alterar los principios de libertad económica pero sí prever las soluciones a los problemas que se crearán en la posguerra, teniendo en cuenta un equilibrio en las fuerzas productivas y un incremento de la renta nacional.  También recalca la importancia del estado en la investigación y  el desarrollo de nuevas tecnologías cuya incorporación aumente el rendimiento del trabajador, mejorando las condiciones de trabajo y de vida del mismo, estimulo y acompañamiento, a su vez, de la empresa privada. </p>
<p>    El CNP está integrado por representantes de los ministerios de Relaciones Exteriores, Agricultura, Hacienda, Obras Públicas, de las secretarías de Trabajo y Previsión, Industria y Comercio; de las direcciones Nacional de Migraciones, Aprendizaje y Orientación Profesional, Racionamiento, de Estadísticas y Censos, la Caja Nacional de Ahorro Postal; el Banco de la Nación Argentina, Consejo de Defensa Nacional, representantes empresarios y trabajadores, a cargo del CNP se encuentra Perón en su carácter de vice-presidente de la Nación.<br />
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<p>    Todo ello requiere de un ordenamiento del estado y en parte de la sociedad, que provendrá de los principios económico-sociales adoptados.  Dentro de ello aparece claramente el papel tutelar del estado en la coordinación de las actividades privadas hacia  una finalidad identificada con la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria.  Esta  concepción fue calificada -y hoy todavía hay quienes así lo sostienen- de «estatista» o «intervencionista», curiosamente los que plantearon ello en su momento eran los mismos que habían participado del «estatismo neo-conservador», por lo que tal crítica -ayer como hoy- intenta mostrar una imagen descalificatoria  más que nombrar una realidad.</p>
<p>    La respuesta que se esgrimió desde aquel momento comparaba la planificación y la acción tutelar que el estado tomaba frente a la economía con el ordenamiento que  para transitar libremente por el país garantiza la Constitución Nacional, sosteniendo que sería absurdo plantear que se interfiere en la expresión de la libertad individual porque el estado obligue a transitar por las rutas en lugar de permitir transitar a «campo traviesa».</p>
<p>    Hemos de convenir que las condiciones particularmente favorables que la guerra ha creado en Argentina, con relación al resto del mundo, equivale a una protección artificiosa y pasajera. La industria argentina, no solo ha logrado sustituir a un gran número de artículos que antes se importaban del extranjero, sino que ha lucrado con una exportación creciente [...] en todo momento el estado debe fomentar o proteger determinadas industrias [...] pero debe evitarse la creación o  sostenimiento de industrias artificiales, cuya vida económica depende de alguna forma de protección  [...] no debemos imitar a los grandes países industriales, siguiendo el  camino que les  condujo al poderío de preguerra, porque las circunstancias son otras  [...]  debemos andar al compás de los tiempos modernos y crear industrias fundadas  en  materias  primas del país .<br />
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    Claro está que existían quienes antes estas afirmaciones pensaban que ellas violaban la libertad,  ante lo cual Perón sostendrá que la libertad debe arrancar desde el punto en que haya sido afianzada definitivamente la seguridad social, la familia y la defensa nacional. Una libertad sin seguridad de vida, de trabajo, de educación y vivienda digna es una libertad falsa. Poseer la libertad para morirse de hambre es un sofisma que constituye materia de engaño, para quienes trafiquen, haciendo cortinas de humo para ocultar intenciones&#8221; .       <br />
                                                      <br />
    La dirigencia política -en general- como muchos de los oficiales de las Fuerzas Armadas que tenían a su cargo la administración del estado desde 1943 estaban muy lejos de esta concepción.  Ellos aspiraban a una democracia partidocrática -sin fraude- donde la única función del  pueblo sea la de votar, lo que lo convertía solo por algunos instantes, dentro del cuarto oscuro, en ciudadano portador de derechos políticos. </p>
<p>    Perón hará una síntesis de su posición cuando, el 19 de julio de 1945 responde al reclamo de millares de obreros de la Federación Argentina de la Alimentación concentrados frente a la «Casa del Trabajador» para exigir mejoras inmediatas a su situación laboral.  Allí expresa que el concepto moderno de una Nación democrática en marcha impone, en primer término, la distribución equitativa de la riqueza que su suelo produce.  Esa distribución en el pasado, en nuestro país, nunca fue realizada equitativamente.  Siendo así era necesario iniciar una reforma integral para corregir los desaciertos y encaminar la acción del estado hacia una distribución efectivamente racional y justa [...] El mundo evoluciona hoy de una manera evidente hacia el dominio de las masas, porque ellas han sido las que han sufrido y las que han elaborado las riquezas de las naciones. Los trabajadores serán los que en el futuro tengan la enorme responsabilidad de respaldar los actos de gobierno que fijen a la nave del estado un rumbo definido hacia la felicidad de los pueblos [...] Esto implica una grave responsabilidad para la masa trabajadora, que conquistará en el futuro el decreto de intervenir en la administración y en la dirección del estado. Ha muerto  todo prejuicio burgués y nace una nueva era en el mundo [...] Hemos de estar preparados para que la evolución hacia las nuevas formas vaya realizándose paulatinamente, para que la metamorfosis de las ideas sociales vaya cumpliéndose en forma pacífica a fin de que el pueblo no sufra las consecuencias de ninguna violencia . </p>
<p>    La oposición a este movimiento que se está gestando reunía a todos los partidos políticos de la izquierda a la derecha y el establishment del momento tomando como nombre la Unión Democrática, a su vez nombraban a los trabajadores nucleados alrededor de Perón como «nazi-nipo-falanjo-peronista». Más adelante veremos cual será la identificación que los trabajadores se den para sí.</p>
<p>    Desde un punto de vista académico el tema fue tratado por investigadores  de los más diversos orígenes y posiciones, como lo son George Mosse, Renzo de Felice, Raanan Rein y Ronald Newton coincidiendo en lo absurdo de identificar al Peronismo con el Fascismo o el Nacional-Socialismo . El último afirma en forma categórica que esta tesis era un fraude.  Sin embargo, es quizás, lo que muchos estadounidenses y europeos «conocen» de Argentina durante la Segunda Guerra Mundial .  La opinión del servicio diplomático británico era tanto o más rotunda cuanto que hablaba de ese burdo disparate de  alemanes avanzando sobre la seguridad hemisférica .  Esta herramienta conspirativa basadas en maniobras de «guerra psicológica» que identificaban al enemigo de los Estados Unidos con el «mal absoluto», fue posteriormente utilizada en el ámbito latinoamericano en los derrocamientos de los presidentes Jacobo Arbenz de Guatemala, Joâo Goulard de Brasil y Salvador Allende de Chile, como así también en las agresiones a Santo Domingo, Grenada, Panamá y Nicaragua.     </p>
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<p>    En distintos lugares, Perón ha  respondido a esos calificativos e incluso, ha publicado un artículo titulado ¿Porqué el gobierno argentino no es fascista? en el diario &#8220;La Nación&#8221; el 29  de diciembre de 1944.  Finalmente nos llega por  transmisión oral una  conversación que tuviera Perón con el entonces teniente de corbeta Aldo Pettigiani, el 16 de octubre de 1945, donde el primero se explayara sobre lo visto en Italia sosteniendo que allí el partido se había hecho cargo como mediador entre el ciudadano y el estado de todo.  Ayuda social, medicamentos, la diversión, los viajes, etc. En realidad se dependía del partido demasiado [...] en fin, mi opinión es que el sistema fascista actuó como un equilibrio entre el comunismo estatizante y el salvaje capitalismo&#8230;Y falló [...] Lo que he podido ver en el fascismo también mostró sus fisuras.  En lo cultural andaba bien, rescataron sus tradiciones ancestrales; pero en lo económico se veían baches que la guerra profundizó.  Es cierto, había una propaganda que resultaba asfixiante para quien llegara por vez primera. En Alemania debió ser mucho peor [...] pero en algo hay que concordar&#8230;fue, quizás una tercera posición, por lo menos en los términos históricos patearon el tablero internacional.  En lo social destacaron. Inglaterra y los Estados Unidos no iban a permitir nunca un predominio de Italia y Alemania en esta década, más allá de los delirios de raza de Hitler .</p>
<p>    Vinculado a estas caracterizaciones negativas aparecieron  -y periódicamente suelen reaparecer-  alusiones al anti-semitismo.  Frente a ello puede mostrarse un sin número de hechos que manifiestan precisamente lo contrario. La reapertura de la inmigración europea de posguerra por el primer gobierno peronista en 1946 puso fin a su interrupción drástica desde 1930, arrojando un saldo neto de 463.456 personas ingresadas vía ultramar (2a. y 3a. clase) entre 1947 y 1951, relacionado con ello es significativo  el testimonio de  Rubén Ezra Beraja  -ex-presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA)- quien afirma que  debemos reconocer que el general Juan Domingo Perón en todo momento mantuvo una muy buena relación con la  comunidad judía  y no se lo puede acusar de anti-semita [...] Argentina fue la segunda Nación latinoamericana -la primera fue Uruguay- que reconoció el estado de Israel .</p>
<p>    En 1946, durante el gobierno peronista, por primera vez en la historia argentina se conceden días libres a los soldados conscriptos de confesión judía para que puedan celebrar sus fechas religiosas. Al año siguiente, se instituye la primera Feria del Libro Judío. En la última década del siglo XX todavía era posible encontrar en algún kibutz de Israel frazadas con el sello de la Fundación Eva Perón, enviadas en 1948, cuando Argentina reconoció la soberanía del Estado israelí. En 1951, Golda Meir visita Buenos Aires abrazándose con Eva Perón, por la labor realizada en favor de su país.</p>
<p>    Personas de confesión religiosa judía ocuparon lugares de importancia tanto en el gobierno como el movimiento peronista, tal el caso de Miguel Angel Borlenghi, ministro de Trabajo; Abraham Karislavin sub-secretario del Ministerio del Interior;  León Rabovitch es nombrado juez; Pablo Mangel será el primer embajador argentino en Israel; el rabino Amran Blum es designado catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), y asesor presidencial en temas religiosos; La Constitución promulgada por el peronismo en 1949, incluyó una condena a la discriminación racial y religiosa. En ese mismo año, Eva Perón pronunció un discurso en el que afirmaba que quienes propiciaban el antisemitismo en la Argentina eran los nefastos representantes de la oligarquía. El jefe de prensa del gobierno peronista, Raúl Apold, era de confesión judía; en el diario &#8220;La Prensa&#8221; del período cegetista (1952-1955) colaboran intelectuales de origen judío como César Tiempo, Eduardo Koremblit, León Benarós y Julia Prilutzky Farny que carecían de militancia política .</p>
<p>    Años después encontramos en la Juventud Peronista hombres como Simón Sumovich; en lo que hace ya a la estructura partidaria cobran posiciones hombres como Jorge R. Matzkin y Carlos Vladimiro Corach por citar solo algunos, como los más conocidos en nuestros días Jorge Telerman y Daniel Filmus.  </p>
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<li><strong>Aparición de una forma de concepción política: el Peronismo.</strong></li>
</ul>
<p>    El 12 de julio de 1945 se evidenció  que  bajo la jefatura de Perón se estaba gestando un verdadero movimiento que aparecía públicamente en un acto político de cerca de 200.000 trabajadores proclamando a Perón como candidato a presidente y definiéndose  políticamente como &#8220;ni nazis ni fascistas, peronistas&#8221;. Por otra parte, el 19 de septiembre, los partidos políticos realizaron la llamada  &#8220;marcha de la libertad&#8221; en la que participaron 250.000 personas entre las que se encontraba el embajador de los Estados Unidos, Spruille Braden.  Esta manifestación era la expresión de una enorme movilización de diversas fracciones políticas que de alguna manera expresaban lo «viejo» de la sociedad argentina pero que también era -en ese momento- lo «visible».  La proximidad del 17 de octubre y la aparición de la Argentina «invisible» opaca su significado pero vale la pena detenerse en ella para analizar que expresaba ese conglomerado político.</p>
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<p>    Mientras tanto, hace su aparición la Unión Democrática que por medio de las consignas fijadas en grandes carteles sostenían una «visión» de la construcción de nuestra identidad como pueblo sosteniendo Esto es Argentina: Revolución de Mayo, Asamblea de 1813, 9 de Julio, Caseros, Código Civil, Código Penal, garantías individuales.  Esta serie y no los momentos por separados, son la imagen de una Argentina liberal que no podía reconocer que el mundo liberal-capitalista del siglo XIX se había acabado con la crisis de 1929. Esta parte del pueblo argentino que encontraba el sentido de la realidad a partir de la dicotomía «civilización o barbarie» estigmatizaba al resto de ese pueblo al que socarronamente denominaba “cabecita negra”, afirmando en otros carteles: Esto no es Argentina: anarquía, barbarie, tiranía de Rosas, decreto-ley, estado de sitio .</p>
<p>    Es entonces este sector quien «divide» a la sociedad argentina en un «nosotros» compuesto por la «gente decente» y que representaba la Argentina legítima y los «otros» que son la «masa primaria», la «chusma», en definitiva «los cabecitas negras» y conforman la no-Argentina, eso «otro» que la intolerancia no soportará y necesita negar.  El grado de ideologización llega a tal punto que no se evocará a San Martín pues se cuestiona su condición de militar y por lo tanto su similitud con Perón .  La gente gritaba ese 19 de septiembre: ¡Mitre sí! ¡Rosas no!, donde todos sabían que Mitre no era Mitre sino ellos y Rosas una masa -por ese momento todavía anónima y oscura- que producía la necesidad de la negación ante el temor de lo desconocido .                     </p>
<p>   Frente a este panorama no quedaba clara la relación de fuerzas entre Perón y la oposición  nucleada en la alianza  Unión Democrática.  A su vez, el sindicalismo institucionalizado no encuentra el camino para aparecer como un sujeto social entre los militares en el Gobierno y los partidos políticos en la oposición.  Esto hacía que el apoyo a Perón, o en todo caso, el alcance de su poder no se materializara, no estaba a la vista ni de unos ni de otros.  Eso es lo que mueve a los partidos políticos a insistir en la  necesidad de que el  gobierno pasara a la Corte Suprema, en la convicción de que no solo  pasaba a manos propias sino que, convocada inmediatamente una elección triunfarían en los comicios.  Fórmula ésta que, por otra parte, había permitido a principios de 1945 terminar con el gobierno de Getulio Vargas en Brasil.</p>
<p>    El 8 de octubre de 1945, el general Eduardo Avalos a cargo de la que en ese momento era la principal base militar del país -Campo de Mayo- presiona al presidente general Edelmiro J. Farrell para destituirlo a Perón de sus cargos y tomarlo preso, haciéndose eco de las presiones de los partidos políticos que sostienen la necesidad de un realineamiento internacional apoyando a los aliados triunfantes, cuyo correlato en el orden interno significaba eliminar las conquistas sociales de los trabajadores, barrer la figura de Perón del escenario político y volver a la situación política abandonada en 1943.</p>
<p>    Habiendo renunciado a sus cargos en el Gobierno y antes de que lo detengan para enviarlo a la isla  Martín  García, Perón  habla con su colaborador el coronel. Alfredo Domingo Mercante y le informa que, ante una eventualidad, Ud. queda a cargo de la conexión con todos los muchachos de los gremios   y el  13 de  octubre envía una carta  -en forma clandestina- al mismo coronel donde le expresa que desde que me «encanaron» no hago sino pensar en lo que puede producirse si los obreros se proponen parar, encomiende lo que les pedí . Allí se inicia el proceso que culminará el 17 de octubre.<br />
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<p style="text-align:center;"><img style="border-right:black 2px solid;border-top:black 2px solid;vertical-align:middle;border-left:black 2px solid;border-bottom:black 2px solid;" src="http://www.lasextaseccion.com.ar/Septiembre_2006/sep_editorial_Mercante.jpg" alt="" width="220" height="253" /></p>
<p style="text-align:center;">Coronel Domingo Mercante, un hombre de confianza de Perón<br />
e interlocutor con los sindicatos antes del 17 de octubre</p>
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<p>    ¿Cuál fue el papel de la única estructura que podía apoyar a Perón?  La respuesta a este interrogante obliga a realizar algunas desmitificaciones.  Cuando se señala el rol del sindicalismo se suele referir al papel que le hacen jugar los relatos Angel Perelman y Cipriano Reyes, pero como bien señala Juan Carlos Torre, el papel desde donde vivió el primero los hechos era el de un militante de un sindicato entonces incipiente (Unión Obrera Metalúrgica) y en el otro caso un dirigente de segunda línea respecto a los principales cuadros sindicales de entonces .  Ello no disminuye en nada el papel real que tuvieron pero no puede otorgárseles un factor decisivo en los acontecimientos como tampoco puede otorgársele un lugar a Eva Perón más allá de sus gestiones personales para lograr la liberación de Perón .</p>
<p>    Hecha la salvedad podemos analizar esquemáticamente la situación previa y el desenlace de esa semana trascendente que transcurre del 8 al 17 de octubre.</p>
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<p>    Ante la aparente debilidad de Perón es destituido de todos sus cargos oficiales y su reemplazante en la secretaría de Trabajo y Previsión, Juan Fentanes, expondrá el marco general desde donde el Gobierno piensa que se ha cerrado una etapa: el progreso de las clases trabajadoras debe seguir el mismo ritmo de la economía general del país.  No puede ser estancado por fuerzas regresivas ni acelerado por audaces improvisaciones .  O sea, terminó la guerra y ahora se espera un reordenamiento del poder que, respecto de Argentina, significa enfilarse tras los Estados Unidos, por lo que es necesario dar una clara señal y eliminar quien aparecía como un obstáculo para la Secretaría de Estado de ese país.</p>
<p>    Frente a ello, la primera reacción de la CGT fue dialogar con el Gobierno para asegurarse no volver atrás con las conquistas sociales obtenidas; el 16 de octubre se realiza una reunión del Comité Central Confederal para decidir la política a seguir.  Allí muchos dirigentes expresan el estado de sus bases: quieren huelga general y movilización y así lo expresan entre otros Ramón Bustamante (Sindicato de la Carne-Rosario) y Ramiro Lombardía (Unión Transporte Automotor).</p>
<p>    Serán algunos representantes de la Unión Ferroviaria -uno de los sindicatos más fuertes del momento- quien argumentará en contra de la huelga apelando a la responsabilidad de los dirigentes ante la confusión de la hora.  La confusión parecía estar entre quienes solo hacían una lectura sectorial de la realidad perdiendo de vista los elementos políticos de la misma; los dirigentes ferroviarios guiados por una sincera búsqueda de proteger sus conquistas no pudieron «oír» lo que sus propias bases sostenían, a tal punto, que el 17 de octubre los ferroviarios fueron uno de los primeros gremios que marcha a la movilización, como veremos más adelante.</p>
<p>    Por su parte, el dirigente del gremio de los empleados estatales, Libertario Ferrari dio un vuelco importante -por el peso de su gremio y por los argumentos empleados- a favor de la huelga y la votación en el Confederal resultó 16 votos por el paro y 11 en contra&#8230;el 18 de octubre habría huelga general .</p>
<p>    Sobre este hecho también se dan versiones dispares. Félix Luna en El 45 refleja una de las historias sobre este hecho en la cual se relata que la decisión de ir a la huelga se gana por pocos votos y que el papel central de ese triunfo estuvo en manos de Libertario Ferrari (estatales); sin negar el apoyo de éste a la moción que proponía la huelga quien llevó ésta adelante fue Antonio Andreotti (metalúrgicos) .</p>
<p>    La detención de Perón es vista por la oposición como un claro signo de  debilidad por lo que se intenta avanzar en ese camino.  Aparece en  escena el  almirante Héctor Vernengo Lima quien,  rodeado por las fuerzas de la vieja Argentina buscaban que se entregara el gobierno a la Corte Suprema -la misma que estableciera la legalidad del golpe de 1930-.  Por su parte, los sectores nacionalistas anti-peronistas del Ejército coincidían con algunos partidarios de Perón  -como Arturo Jauretche-  en que Amadeo Sabattini debía asumir un rol protagónico.  El caudillo radical se ha convertido en el hombre de la hora, hacia él se volvieron el Ejército para salvar la revolución, los intransigentes para salvar el radicalismo y muchos partidarios de Perón para salvar la política nacional y social que el coronel representaba. Y una vez más,  el peso de la estructura partidaria se hizo sentir y  Sabattini expresa: El Comité ha resuelto que se entregue el poder a la Corte Suprema y si el Comité lo ha resuelto, yo lo acato . </p>
<p>    El 16 de octubre, el diario pro-peronista &#8220;La Epoca&#8221; titulaba Desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego y desde el Atlántico a los Andes, se pide, se clama y se exige la libertad del coronel Perón agregando en el cuerpo de la nota que los trabajadores de todo el país se han puesto de pie para reclamar la libertad del coronel Perón.  El mismo día la CGT declaraba la huelga general para el 18 de octubre.</p>
<p>    Con respecto a este último hecho, &#8220;La Prensa&#8221; ataca la posibilidad de dicha huelga sosteniendo en su edición del 17 de octubre que  desautoriza la Fraternidad una pretendida huelga [...] los empleados de  farmacia repudian el intento de huelga  [...]  la Unión de Empleados de Comercio y la Industria denuncian la maniobra política que traman los elementos colaboracionistas del movimiento sindical en un criminal intento de salvarse del naufragio [...] el socialismo denuncia maniobras  destinadas a confundir a la opinión  [...]  Muchas entidades obreras independientes se muestran contrarias al movimiento  y  no paralizarán  sus tareas los obreros del puerto .</p>
<p>    La respuesta de los trabajadores no se hizo esperar y el 17 de octubre de 1945 se produjo la manifestación espontánea más importante de este siglo en la Argentina.  Cientos de miles de trabajadores marcharon sobre la plaza de Mayo pidiendo la libertad de Perón, provenían de distintos barrios de la Capital Federal, del partido de San Martín, Santos Lugares, el oeste del Gran Buenos Aires, Lanús, Avellaneda, Berisso, La Plata, Campana&#8230;pero algo similar estaba ocurriendo en San Miguel de Tucumán hacia cuya plaza Independencia marchaban los obreros de los ingenios azucareros cercanos, desde Lules a Mercedes; en Córdoba salen columnas de   Alta Córdoba y las  Canteras abucheando a su paso hacia el centro de la ciudad las sedes del Club Social, el Jockey Club y la Asociación Cultural Argentino-Norteamericana (ICANA), otro tanto ocurría en Salta, San Juan y en Rosario.</p>
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<p>    En ese acto aparece en Argentina un nuevo sujeto político: los trabajadores. Un sector social que asume el rol dinámico en la sociedad que hasta 1930 poseía una dirigencia que se concebía como élite, pero que ha devenido en oligarquía para ese entonces. En ese momento y en ese día, los trabajadores irrumpieron como «pueblo», convocando al resto a un proceso de integración social alrededor de un proyecto político centrado en la vindicación de la Justicia Social. Esto implicaba hacerse reconocer como miembros de la Nación a través de un proyecto integrador planteado no en tanto clase ni como los «pobres», sino con una identidad ampliamente contenedora que los caracterizara como «trabajadores», realizando un doble movimiento: ellos que eran un sector asumen el papel del conjunto y convocan al resto a tomar los valores de la parte; esto es comprendido por Perón tempranamente, sosteniendo que solo existen los hombres que trabajan y los hombres que viven de los hombres que trabajan .    De esta manera, los trabajadores encarnaron a lo más auténticamente nacional al constituirse en miembros plenos de la Nación tienden un arco de solidaridad entre sectores sociales colocados como adversarios del viejo sistema de dominación . </p>
<p>    En este punto es necesario hacer algunas aclaraciones. ¿Por qué el pueblo eligió a Perón? Porque fue quien tuvo la capacidad para darse cuenta y la sensibilidad para captar que las expectativas y esperanzas de ese pueblo se llamaban Justicia Social. Esto quiere decir que es él quien le otorga el nombre a esa realidad y comienza a transformar lo que hay, para llegara donde se quiere . En nuestros días es importante que quiere decir esa expresión «Justicia Social», pues se la suele reducir a redistribución de la riqueza o equidad.</p>
<p>    La redistribución solo contempla los aspectos materiales, más precisamente económicos de esa justicia que se invoca. La equidad es una palabra castellana que viene del latín æquitas que quiere decir a todos por igual y de eso no se trata esta justicia, pues nuestro término proveniente del latín iustitia quiere decir a cada cual lo que le corresponde. Por ejemplo, un rico y un pobre pagan el 21% de impuesto al valor agregado (IVA) por el mismo litro de leche, lo cual lo transforma en un impuesto equitativo pero injusto. Perón entiende por Justicia Social el camino para alcanzar un bienestar social integral por medio del trabajo . Finalmente, en la reforma constitucional de 1949 se plasma este concepto incorporándolo al texto de la Constitución Nacional: El trabajo es el medio indispensable para satisfacer las necesidades espirituales y materiales del individuo y de la comunidad, la causa de todas las conquistas de la civilización y el fundamento de la prosperidad general . </p>
<p>    Por su parte, los trabajadores, atribuyéndose a sí mismos la categoría de «pueblo» inician el camino de la construcción de la ciudadanía moderna con características propias: no aparecen como clase social, tampoco bajo la forma de partido político ni aunado por una ideología pre-existente, ni en sentido estricto como reivindicación social sino que lo hacen como «movimiento», es la Nación en movimiento, que reconoce una herramienta jurídico-legal –y solo eso- que permite participar de los actos electorales: el partido. El cual es visto como un instrumento para dirimir las confrontaciones políticas por medio de elecciones y acceder al Gobierno –en sus distintos niveles- y al funcionamiento de las legislaturas.  Esta distinción estuvo clara desde el inicio y por eso se sostendrá que el Movimiento Justicialista no es un partido político; no representa una agrupación política.  Es un Movimiento Nacional y esa ha sido la concepción básica [...] como tal, no representa intereses sectarios ni partidarios, representa solo los intereses nacionales . </p>
<p>    Esto plantea una nueva forma de hacer política, esto es, una nueva forma de construcción de poder a partir de la relación  «líder-pueblo»,  que para hacer comprensible hemos apelado a un texto de Domingo Faustino Sarmiento, que quien pone en boca de Facundo Quiroga,: un caudillo que encabeza un gran movimiento social no es más que el espejo en que se reflejan en dimensiones colosales las creencias, las necesidades, preocupaciones y hábitos de una Nación en una época determinada de la historia .  Como parte de este fenómeno, surge en nuestro país el sindicato como una organización libre del pueblo y no una estructura del Gobierno o del estado. El Peronismo concibe al Gobierno como el órgano de la concepción, de la planificación y conducción, por eso puede colaborar a la sindicalización, pero ésta es una obra de los trabajadores .</p>
<p>    La institución que este sector genera como forma organizativa primaria es el sindicato  y la concepción política que se genera en ese proceso es el Peronismo, en el cual, el sindicato es, antes que nada, una estructura de gestión política. Con lo que se cierra el círculo hermenéutico acerca de la naturaleza del poder para el Peronismo .</p>
<p>    El análisis de ese hecho es fundamental para comprender el proceso que se inicia en Argentina y para ello apelamos a los relatos de distintos partícipes de los acontecimientos aunque sabemos que la memoria histórica de un pueblo o las historias de vida no son nunca una evocación pura y espontánea del pasado o sea, no es una exacta reproducción de sucesos o vivencias sino que implica un proceso permanente de elaboración y reelaboración de hechos que tuvieron importancia, pública, política y personal a la luz de su incidencia en el presente.  O sea, la memoria no es un objeto inerte sino una facultad humana que ordena y da sentido desde la incidencia presente de aquello que se rememora; cabría preguntarnos si existe una posibilidad distinta de conocer un hecho y la respuesta es, sin lugar a dudas, que no por eso, aquí como en otros lugares citaremos testimonios que hablan de esa memoria colectiva, porque nos interesa como se «vive» hoy ese hecho, a la distancia y después de las consecuencias del mismo.</p>
<p>    En conversación con Avelino Fernández -quien fuera en la década del sesenta dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica- nos contaba que siendo un adolescente de 15 años, trabajaba en un taller mecánico y sintió un extraño rumor proveniente de la calle, al asomarse y contemplar una columna de trabajadoras -después se enteraría que eran mayoritariamente de los frigoríficos  Swift y Armour- y que expresaban su intención de ir a &#8220;defender a Perón&#8221;,  no duda en dejar la herramienta y sumarse a dicho grupo . La prensa se hizo eco del hecho de la juventud de los manifestantes de Buenos Aires  como en Rosario .</p>
<p>    Lejos de allí, un tren  -el rápido a La Plata, que llevaba empleados de la administración pública de la capital provincial- al llegar a Banfield se detiene bruscamente -según el relato de mi madre, Lidia Galván- un guarda  del mismo pasa corriendo entre los vagones y sollozando grita:¡Lo quieren matar a Perón!.  Sin pensarlo demasiado la mayoría de los que allí viajaban comienzan a descender del tren y marchar hacia Buenos Aires.  Coincidentemente con el relato oral, escribe el embajador británico  en ese momento en Argentina:  en  las primeras horas de la  mañana del 17 de octubre los gerentes de los ferrocarriles ingleses vinieron a decirme que se había declarado una huelga espontánea sin organizadores conocidos .</p>
<p>    Por su parte, el poeta  Leopoldo Marechal  cuenta que se encontraba en su domicilio de la calle Rivadavia y de pronto me llegó desde el oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular, y enseguida su letra: yo te daré/ te daré, Patria hermosa,/ te daré una cosa,/ una cosa que empieza con P,/ ¡Perón! Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud [...] ví, reconocí y amé los miles de rostros que la integraban: no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina invisible que algunos habían anunciado literariamente.  Desde una perspectiva opuesta, Halperín Donghi explica a su manera, el carácter de este acontecimiento afirmando que esa deliberada ruptura con todo un pasado, en que la respetabilidad impuesta desde arriba, con la miseria también impuesta desde arriba, no fue acompañada de las venganzas sangrientas esperables de un rencor largamente reprimido [...] Y es cierto que el pueblo peronista se mostró muy escasamente feroz .</p>
<p>    Por último cabe destacar que frente a la espontaneidad del accionar del Pueblo el 17 de octubre, afirma quien fuera secretario del gremio cervecero, Alcides Montiel:   la gente caminaba para la plaza de Mayo sin dirigentes.  Algunos afirman que Cipriano Reyes hizo, que los otros hicieron, que los de más allá hicieron más: no es exacto. Era un Pueblo detrás de Perón y una vez que estuvo en la plaza no quería salir hasta que no apareciera Perón .    </p>
<p>    Este episodio no fue así comprendido por los sectores opuestos a Perón y claramente reflejan esta postura la mayoría de los diarios de la época. El matutino &#8220;La Prensa&#8221; encontró que la principal noticia a publicar el 18 de octubre había sido la crisis de gabinete (El presidente de la Nación anunció anoche las renuncias de los ministros de guerra y Marina, decía su título principal).  La información sobre lo ocurrido en la plaza de Mayo se iniciaba recién en la página 7, bajo el título Desde los balcones de la Casa de Gobierno hablaron el Primer magistrado y el coronel Perón. El problema que esto plantea es la negación de legitimidad de  las fuerzas que  a partir de este momento se enfrentan políticamente  en Argentina; éstas no coinciden  ni aun en  los criterios aplicables para reconocer esa legitimidad.  Una expresión clara de ello lo manifiesta Américo Ghioldi -socialista- que hurgará en el  idioma buscando una palabra infamante hasta encontrar el despectivo «descamisado» (pobre, miserable, desarrapado) que en tiempos del rey español Fernando VII habían endilgado los absolutistas a los liberales .<br />
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    ¿Quién produjo el 17 de octubre?  No es incorrecto contestar cada uno de los centenares de miles de asistentes.  Pero a ello se llega por un trabajo de agitación -no de organización- previo.  Una vez detenido Perón, el coronel Domingo Mercante, el capitán Héctor F. Russo, el mayor Fernando Estrada, los hermanos Francisco y Blas Lomuto, el «negro» Pacheco, Cipolletti, los coroneles Filomeno Velazco y Descalzo, Diego Luis Molinari y Adolfo Rocco -colaboradores suyos en la  Secretaría de Trabajo y Previsión- y Elena Caporale de Mercante realizan una intensa campaña entre los sindicatos más cercanos políticamente, sosteniendo la necesidad de &#8220;hacer algo&#8221; y una primera respuesta es la declaración de huelga para el 18 de octubre.   A su vez, Russo habla con las delegaciones de la CGT del interior manteniéndolas al tanto del clima de efervescencia vivido en el Gran Buenos Aires .</p>
<p>    A su vez, hubo quienes como dirigentes sindicales comenzaron a comprender que se estaba produciendo «algo» y otros que, con la misma sensación se erigieron como dirigentes a partir de ello.  Así aparecerán Cipriano  y Héctor Reyes, Horacio A. Moreno, Eliseo Sardi, Rolando Hnatiuk, Juan Gherman,  Zenón Arce, Hipólito Pintos,  Silverio Pontieri, Manuel Bianchi, Juan Collazo, Atilio Bramuglia, Ricardo Giovanelli, María Roldán, Manuel Bianchi, Evans Nave, Angel I. Castellanos, René Orsi, Alberto Proia, Juan Piñeiro, Vicente Tesorieri,  entre otros muchos que fueron quienes comenzaron a convocar a marchar sobre la plaza de mayo para pedir por Perón.</p>
<p>    Hipólito Paz -quien fuera ministro de Relaciones Exteriores del primer gobierno justicialista- realizó muchos años después una reflexión por demás interesante sobre este fenómeno.  Alguien podría preguntarse -suponía- porque no aparecía la clase dirigente de entonces en un movimiento de estas características y se responde que ella estaba compuesta por &#8220;los quinieleros de la política, preocupados siempre por encontrar las dos últimas cifras de cualquier fórmula presidencial&#8221; agregando más adelante que, &#8220;no había entonces una clase dirigente por la muy sencilla razón de que la clase dirigente de entonces era una clase dirigida .</p>
<p>    Para comprender políticamente los acontecimientos es imprescindible reconocer en la palabra «realidad» una duplicidad de sentido que corresponde a las palabras latinas «realis» y «actualis» por lo que, «realidad» significa &#8220;poder ser realizado&#8221;, lo cual nos indica la necesidad de la acción. Quien es capaz por medio de la acción de poner en  acto (construir) las cosas públicas es quien puede explicar el sentido de esa acción; es algo similar al hecho de que son quienes engendran al hijo quienes dicen como se llama.  Por eso el discurso que es fruto de la relación entre el conductor y el pueblo nombra la realidad, porque es él y su pueblo quienes la construyen. </p>
<p>    Claro está que toda acción requiere de una reflexión sobre lo hecho, por eso Perón sostendrá que: Yo no soy de los hombres que creen que debemos conformarnos con hacer un cuerpo de doctrina muy bonito, ponerlo en la biblioteca y dejarlo para que lo lean las generaciones que vengan [...] El mundo no   vive de buenas ideas; vive de buenas realizaciones [...] las doctrinas son movimiento, son acción, no son solo pensamiento .  De acuerdo con este enfoque, Perón concebirá al Peronismo como una estructura abierta, capaz de desarrollarse en el tiempo, relativizando al máximo las ortodoxias y las heterodoxias.  En las lecciones que Perón impartiera en la Escuela Superior de Guerra, en 1932, sostendrá  que  la doctrina coloca a todos en un mismo punto de partida inicial de sus apreciaciones básicas [...] sirve como eje principal de todas las grandes y pequeñas decisiones [...] aparece así como la legítima matriz en que se gesta la estrategia y la táctica nacional .</p>
<p>   <img class="alignleft" style="border-right:black 2px solid;border-top:black 2px solid;float:left;border-left:black 2px solid;border-bottom:black 2px solid;" src="http://www.cuco.com.ar/img/eva_peron_12.jpg" alt="" width="283" height="242" /></p>
<p>La caracterización de  «nacional»  obedece al máximo espacio que es contemplado en la elaboración de una estrategia y sus tácticas, por eso cada pueblo tendrá una doctrina distinta y propia como orientación única que guía la preparación de todas las fuerzas vivas de la Nación organizadas en función de una estrategia, de un proyecto. Esto implica la concepción de la Nación como cuerpo vivo, orgánico que se organiza y moviliza como un todo, en donde cada movimiento de uno de sus órganos está integrado en la visión estratégica que el otorga el sentido. Esto no quiere decir que la política es concebida circunscripta a la espacialidad nacional; la política será internacional más allá que se la haga dentro o fuera del país.</p>
<p>    Dentro de esta concepción, la esencia de la política es el arte y la ciencia de la conducción. Cualquiera que ha tenido que conducir personas en la realización de una acción sabe que el curso de ésta nunca sigue el desarrollo exacto y completo de un plan concebido y calculado de antemano, componente científico que sin embargo es necesario.  Quien ejerce la conducción, sostenía una de los maestros de Perón, no perderá de vista el fin primordial y procurará no desviarse de su dirección a pesar de las alternativas de los sucesos; pero los caminos precisos por los cuales ha de llegar a él, jamás podrán prefijarse con seguridad  y entonces cobrará nuevamente allí su valor la imaginación, que es quien permite crear e innovar por la fuerza de la necesidad que las causas más naturales provocan . Pero debe quedar claro –y aquí otro de los maestros- que el proceso de la conducción no se consuma en la victoria sino que para acceder a ella tuvo que haber una preparación, una ejecución y, tan importante como ello, es la explotación del triunfo .<br />
   <br />
    El 17 de octubre de 1945 aparece a la luz el poder que ha concentrado Perón y aún, habiéndose podido alzar con el poder acepta confrontar electoralmente por la presidencia de la Nación, identificando claramente al enemigo: no era la Unión Democrática (frente conformado por radicales, conservadores, socialistas y comunistas) sino que ella cobraba poder por quien la sostenía,  la gente anónima escribe su nombre con tiza o carbón en las paredes  «Braden o Perón».</p>
<p>    Pocos días antes de las elecciones aparece un afiche callejero cuyo título y copete dicen: ¡El precio de la venta! Cuando alguien le hable en favor de los enemigos de Perón señale este cartel.  Muéstrele este cheque y entonces, solo un inconsciente o un traidor podrá seguir hablando. Se reproducía el cheque nº 446653 del The National Bank of New York por $ 300.000 con que la Unión Industrial (UIA) pagaba la campaña de la Unión Democrática. Las cosas estaban claras.</p>
<p>    La fórmula Juan Domingo Perón &#8211; Hortensio Quijano es levantada por un grupo de fuerzas (Unión Cívica Radical-Junta Renovadora, Partido Independiente y Partido Laborista). El 24 de febrero de 1946, Perón triunfa en las elecciones por el 52.40% de los votos .</p>
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<p>    La prensa da la noticia con diversos matices.  El 23 de febrero el matutino &#8220;Clarín&#8221; colocaba en su tapa un gran titular que solo decía: Pueblo Argentino ¡a las urnas! Tamborini, mientras que el vespertino &#8220;La Razón&#8221; titulaba Mañana votará el país por la libertad y la democracia (consigna de la Unión Democrática) y &#8220;La Epoca&#8221; colocaba en su tapa: Consagrará mañana el pueblo  los  comicios más limpios de la historia. La fórmula democrática: Perón Quijano. El convencimiento de que se triunfaría en tan grande que el 24 de febrero el diario “Noticias Gráficas” aparecen las declaraciones de Tamborini manifestando su beneplácito por el cumplimiento de la palabra empeñada por el Ejército; el 25 de febrero, “La Prensa” titula: Los distintos candidatos de los partidos de la UD elogian el acto comicial mientras que en “La Razón” aparecen las declaraciones de Enrique Mosca afirmando tenemos sobrados motivos para sentirnos gratamente impresionados.  El electorado argentino certificó su profundo deseo de pronunciar, en plebiscito libérrimo, su largamente mantenido anhelo de salir de la anormalidad constitucional que lo ahogaba.  Demás está aclarar que no se reporteaba a un solo dirigente cercano a Perón.  El 26 de febrero “Noticias Gráficas” afirma: Circulan ya profusamente en medios vinculados a las esferas oficiales algunos cálculos alegres sobre el resultado probable de los comicios.  Muchos «paniaguados» del «continuismo» adjudican el triunfo al coronel Perón tales cómputos se habían confeccionado en base a los informes suministrados por la Policía Federal y ya sabemos como calcula la Policía&#8230;. se trata de informar en forma de no destruir las ilusiones que el halago fomenta en los altos círculos oficiales. El escrutinio se conoce dos días después.  La historia ya había cambiado.</p>
<p>    La experiencia social de la incorporación de las mujeres al mundo del trabajo fue en los cuarenta algo generalizado, en Estados Unidos y Europa parte del esfuerzo bélico de la Segunda Guerra Mundial, pero al terminar el conflicto hubo una política explícita de retracción de la mujer al seno del hogar, en parte debido a la necesidad de reincorporar a los hombres que volvían del frente de combate. Por el contrario, en Argentina no cesó la tendencia de incorporación al mundo fabril de las mujeres trabajadoras y las que provenían de la clase media a la docencia, comercio y tareas administrativas. Esta presencia social de la mujer se hizo patente cuando junto a los hombres marcharon el 17 de octubre en el surgimiento de los trabajadores en la escena política nacional.</p>
<p>    Eva Perón –Evita- fue el símbolo viviente de muchas de ellas, por eso tomó los derechos de la mujer como causa, no en un contexto sexista como las feministas estadounidenses sino como una cuestión política. Esos derechos no aparecerán como algo abstracto tampoco se trataba de un lugar social concedido a una mujer singular como se habían ganado Victoria Ocampo o Alicia Moreau de Justo, sino el reconocimiento de la madurez cívica . En enero de 1947, Evita sostendrá que la mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles. Aquella que se volcó en la Plaza de Mayo el 17 de octubre; aquella que hizo oír su voz en la fábrica, y en la oficina y en la escuela, aquella que, día a día, trabaja junto al hombre, en toda la gama de actividades de una comunidad dinámica, no puede ser solamente espectadora de los movimientos políticos.  La mujer debe afirmar su acción. La mujer, resorte moral del hogar, debe ocupar su sitio en el complejo engranaje social de un pueblo . La consecuencia de esta iniciativa es la promulgación de la ley 13.010/47 y cuyo resultado se verá en las elecciones de 1951, por la cuales llegarán al Congreso de la Nación 23 diputadas , 6 senadoras y 3 delegadas de los territorios nacionales.  El camino estaba abierto&#8230;</p>
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<li><span style="color:#888888;"><strong>La modernización del estado.</strong></span><br />
   </li>
</ul>
<p>    Entre el 24 de febrero de 1946 y el 4 de junio de ese año -en que asume la presidencia Perón- Francisco Miranda -futuro ministro de Economía- fue produciendo las bases de la futura política económica: el 25 de marzo, el presidente Edelmiro Farrell promulga el decreto 8.503/46 nacionalizando el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ; el 24 de abril, el decreto 11.025/46 de protección y fomento de la explotación de combustibles sólidos y minerales y el 11.554/46 estableciendo un nuevo régimen para los depósitos bancarios; el 29  de abril el decreto 11.931/46 creando la Dirección de la Marina Mercante; el 24 de mayo el decreto 14.964/46 instituyendo un nuevo régimen para el Banco Industrial; el 28 de mayo el decreto 15.350/46 de creación del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI), el decreto 15.352/46 por el que se disuelven las «juntas» obra del estatismo de Pinedo y sus bienes distribuidos entre los Bancos Nación, Industrial e  Hipotecario  y el IAPI; en la misma fecha el decreto 15.349/46 reglamentando el funcionamiento de sociedades mixtas, por  último,  el 1 de junio el decreto 15.291/46, eximiendo de impuestos a dividendos de acciones invertidas en industrias.                     </p>
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<p>    El resultado de ello no es solo la creación de instituciones estatales sino que se vio plasmado en la elaboración del Primer Plan Quinquenal.  Esta experiencia era bastante novedosa en el mundo, pues solo existían el plan sexenal mexicano de 1933; un plan quinquenal turco de 1934 y los célebres planes quinquenales de Stalin.  El plan argentino abarcaba el período 1947-1951 y su objetivo básico era realizar la transformación estructural del estado  y la reorganización de la Nación en lo que hace a sus actividades productivas.<br />
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<p>    Como continuidad del Consejo Nacional de Posguerra a partir de 1946 surge el Consejo Económico y Social, cuyas funciones como organismo consultivo de la Secretaría Técnica de la Presidencia de la Nación, serán las de estudiar asuntos de planificación, coordinar y ejecutar medidas económico-sociales.  Dicho organismo se constituye con representantes del estado, bancos, empresarios y trabajadores. </p>
<p>    El tema de fondo en la elaboración del Plan Quinquenal es centrar su legitimidad en torno del establecimiento de la Justicia Social, por lo que es indispensable que sea el estado quien garantice ese centro. Cuestión que no está del todo desligada del auge de las teorías keynesianas y las consecuencias que ya se sentían de lo acordado en la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, celebrada en Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos, del 1º al 22 de julio de 1944.</p>
<p>    Las propias Naciones Unidas sostienen que hoy en día, en la mayoría de los países ya no se discute acerca de sí el estado ha de intervenir en los asuntos económicos y de negocios e introducir algún grado de planeamiento [...] El estado no puede mantenerse indiferente ante la desocupación en masa y las grandes depresiones, porque éstas, no solo causan una inmensa  miseria humana, sino que amenazan toda la estructura de la sociedad [...] En consecuencia, aun los Gobiernos más conservadores y capitalistas aceptan hoy en día un cierto grado de ingerencia del estado que hubiera parecido revolucionario en los tiempos de Gladstone y Cleveland .</p>
<p>    Perón daba importancia a la fuerza económica, en especial, la capacidad industrial, aunque aclarando que la economía tiene en el estado moderno, una gran importancia en el establecimiento del objetivo político, pero no puede llegar a suplantarlo.  En todo caso, en este orden de ideas, es la política que rige a la economía y no lo contrario.  Von der Goltz parece entenderlo así, también cuando afirma: «ahora como antes rige, por lo tanto, la frase de Napoleón, según la cual la política es el destino» .</p>
<p>    La principal influencia intelectual respecto del papel de la industria en el desarrollo nacional dentro de los militares de la generación de Perón, la ejercía el general José María Sarobe, cuya concepción nacionalista, no ligada ideológicamente a las visiones europeas pro-fascistas le permiten sostener que en el orden internacional, una soberanía efectiva descansa sobre una economía autóctona. Pobreza material y servidumbre política son, desgraciadamente, términos correlativos en la existencia de las  naciones, como en la vida de los individuos .</p>
<p>    Esta concepción implica ver a lo político como una totalidad que contiene al conjunto del pueblo, y por lo tanto ordena un lugar para la economía.  Ella será vista a la luz de los viejos maestros alemanes no como cosa muerta, sino como algo desbordante de vida, esto es, una concepción humanista y nacional que pondrá al hombre como su eje: es el hombre que trabaja la tierra en busca de tesoros, cultiva los frutos del suelo y explota las materias extraídas para revitalizar al pueblo y satisfacer sus necesidades –necesidades a menudo creadas artificialmente- y utiliza lo más posible los procedimientos técnicos . Ante lo cual concluye Perón que dentro de la concepción del estado moderno ya nadie cree que la riqueza y potencia de un país estén representadas por su stock de oro o sus depósitos. La riqueza de un país depende de su potencial humano con su grado de organización, su espíritu de iniciativa y su trabajo; de la extensión y fertilidad de su suelo; de su producción y reservas de materias primas y energía; de sus plantas industriales; de su tecnicismo y de su desarrollo de la investigación técnico-científica; de su red vial y elementos de transporte, que faciliten la distribución fácil y el comercio sano y honesto; de una buena organización de crédito y finanzas que de agilidad al sistema y, finalmente, de la armonía y solidaridad social .</p>
<p>    Desde el principio está presente en el pensamiento de Perón que el estado debe ocupar un papel de «mediador» entre la patronal y los trabajadores, representando no un interés parcial sino el interés del conjunto de la Nación y a la vez, la defensa de los más débiles, por eso, se insiste en «emparejar» las fuerzas por medio de la organización de los trabajadores, apartándose de la concepción de la lucha de clases que traía buena parte del sindicalismo nutrido por inmigrantes europeos así como de la demagogia de algunos políticos. Por su parte, también tomaba distancia del fascismo respecto del lugar que le otorga al estado pues sostiene que no lleguemos a pensar que el estado es todo y los individuos son nada, porque el todo es la Nación y el estado es, dentro de ella, una sola de sus partes .  En esta concepción tuvo influencia la doctrina social de la Iglesia, particularmente las Encíclicas &#8220;Rerum Novarum&#8221; (1891) de SS León XIII y &#8220;Quadragesimo Anno&#8221; (1931) de  SS Pío XI.  Por su parte, no es ajeno al pensamiento social-cristiano de Monseñor Miguel de Andrea, quien desarrolla una intensa acción social sin dejar de lado una labor intelectual que se tradujo en sus libros &#8220;El catolicismo social y su aplicación&#8221; (1941) y &#8220;Justicia Social&#8221; (1943) .</p>
<p>    El estado es pensado como la organización jurídica de la Nación y debe responder ante todo, a los fines de la ley de continuidad histórica.  A tal efecto se distinguirá entre Gobierno, estado y pueblo.</p>
<p>    En el Gobierno se centraliza el poder y por ello es el lugar desde donde se puede desarrollar un pensamiento estratégico. Al Gobierno lo conforman un grupo de personas con funciones diferenciales, aunque con una misión y fin común. Es el lugar de las decisiones.</p>
<p>    La autoridad que permite a un Gobierno cumplir su función específica emana del pueblo y quien lleva adelante la acción conductora es un mandatario de la soberanía popular.  Así, no se concibe la acción de un Gobierno sin la íntima coordinación con los órganos de la acción -representados por el estado- que son los que realizan y ejecutan las formas prácticas y racionales mediante las cuales se realizan las políticas del Gobierno en forma descentralizada.</p>
<p>    El estado es una entidad necesariamente maleable, que toma nuevas y diversas formas según las necesidades y circunstancias, por eso es concebido por el Peronismo como una herramienta de ejecución del Gobierno.  En la medida que las relaciones sociales van adquiriendo una mayor complejidad el estado crece en su tecnificación y la política se racionaliza en forma creciente.</p>
<p>    O sea, se tiene en claro que la estratificación funcional del estado moderno es una de sus características básicas; que la complejidad de las tareas, el rango técnico que posee la organización, administración y los circuitos institucionales requieren de un funcionariado que requiere cada vez más capacitación y eficiencia.</p>
<p>    Desde esa concepción del estado y de la estructura del poder se buscará alcanzar un creciente control social de los procesos económicos y una relación de la estructura económica nacional respecto de los grandes centros de poder internacional decidida soberanamente y a la vez, la integración con otras economías regionales.  Esto hace que aparezca un predominio del espacio político, representado por el Gobierno y el estado, por sobre el espacio económico y finalmente, la organización masiva de los trabajadores permite su participación en las decisiones a tomar en el campo económico-social.</p>
<p>    Por su parte, se concibe al pueblo bajo la forma de organización libre, en donde ni el Gobierno ni el estado intervienen: por el contrario, el mayor grado de libertad en su organización permite proteger el mandato que el gobernante recibe y acompañar en su realización como también sirve para corregir las desviaciones que el Gobierno o el propio estado puede realizar respecto de esa voluntad popular.</p>
<p>    Así se concibe la soberanía popular desde la cual, la democracia es una forma de gobierno que solo puede ser ejercida plenamente desde la existencia de la Justicia Social pues, no solo el pueblo debe poseer la libertad necesaria para gobernarse a sí, sino también, debe adquirir la dignidad y el bienestar social que es indispensable para ejercer las facultades de autodeterminación.</p>
<p>    No sostiene Perón una postura  anti-capitalista, sí de frenar el avance de lo que hoy llamaríamos el  «capitalismo salvaje», el mismo aclara los límites de esta posición:  no somos  enemigos del  capital, aún foráneo, que se dedica a su negocio; pero sí lo somos del capitalismo, aún argentino, que se erige en oligarquía para disputarle a la Nación el derecho de gobernarse por sí  [...] nos han acusado de que utilizamos la economía dirigida.  Eso presupone en los acusadores o maldad o ignorancia.  Nosotros estamos respetando la  ley de la oferta y la demanda [...] Nuestras transacciones en lo interno y en lo externo obedecen a los precios fijados en el comercio internacional .</p>
<p>    Dentro de esa concepción de «estado de bienestar» se crean instituciones características de ese modelo, una de ellas es el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) El objetivo de éste era resguardar de la producción argentina frente a los vaivenes del mercado internacional siguiendo las experiencias altamente eficientes de la Canadian Wheat Board que  funcionaba desde 1935,  la  Australian  Wheat Board y la Commodity Credit Corporation de los Estados Unidos, ambas funcionando desde 1939.  Por medio de este organismo se lograba abrir nuevos mercados para colocar la producción y minimizar los costos para realizar una adecuada publicidad, en el mercado internacional, sobre la calidad y diversidad de nuestros productos.</p>
<p>    Por otra parte,  el IAPI otorgaba fondos a las  reparticiones públicas para la compra de bienes de capital como también a las Fuerzas Armadas para la adquisición de material bélico.  Los gobiernos provinciales recibían financiamiento para la compra de nuevos bienes de capital como camiones, tractores y equipos para obras viales .</p>
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<li><strong>Las obras de gobierno</strong></li>
</ul>
<p>    Ya iniciado el Primer Plan Quinquenal, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, José Alfredo Martínez de Hoz (padre de quien fuera ministro de Economía en 1976) aprovechará el discurso de inauguración de la XIVº Exposición Rural (1948) y recriminará  a Perón y Miranda -allí presentes- que de un tiempo a esta parte, es dable observar la tendencia a subestimar la función rectora que en nuestra economía tienen las actividades rurales [...] se olvida que el progreso alcanzado por el país, que el desarrollo de nuestros grandes centros urbanos, que el bienestar de la vida ciudadana ha sido posible, en gran parte, gracias a la intensa e ininterrumpida corriente de riqueza producida por el trabajo rural .  Pero estos hombres representaban un país que estaba desvaneciéndose rápidamente.  La industria en su conjunto asume un rol líder en el crecimiento económico, puesto que pasa a tener una participación mayor en el producto bruto interno  que el sector agropecuario, precisamente, porque crece a un ritmo más  acelerado y absorbe mayor mano de obra.</p>
<p>    Tal como expresáramos, el fundamento de esta política es la llamada «ampliación del mercado» y la conformación de un «pacto social» entre los trabajadores y los empresarios, una de cuyas consecuencias es el aumento del poder adquisitivo y el mejoramiento de la calidad de vida de los trabajadores y la creciente clase media, que pasan de recibir el 46.8% del PBI en 1946 a recibir el 57.9% en 1955.  La expansión  industrial elevó la calidad de vida del trabajador y por lo tanto, éste incrementó su consumo, permitiendo ampliar el mercado nacional de  los productos agropecuarios, lo cual permitía un cierto equilibrio ante los cambios bruscos en el mercado internacional. </p>
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<p>    Aquí aparece la cuestión de la redistribución del Producto Bruto Interno. En términos de  «contabilidad social», se denomina «producto» a la magnitud resultante de sumar el valor agregado de los bienes y servicios producidos durante un año en una determinada economía;  y se nombra como «redistribución» a la suma de remuneraciones y utilidades percibidas por los distintos agentes productivos que han contribuido, con su trabajo, a formar el «producto». Estos agentes productivos son divididos en dos grandes sectores: el sector «capitalista»  que comprende a los empresarios, rentistas,  profesionales,  etc. y el sector «trabajo» que comprende a los asalariados .</p>
<p>    El propio &#8220;Informe Preliminar&#8221; encargado por las autoridades posteriores al derrocamiento de Juan D. Perón sostiene que la proporción de los sueldos y salarios en el ingreso total argentino era antes relativamente baja. Así,  en 1945 fue apenas  del 46.7% y en 1954 ha pasado a 59.6%, incluyendo los aportes jubilatorios, con lo cual se ha ido acercando a la de países avanzados como los Estados Unidos, en donde los sueldos y salarios constituyen el 69% del ingreso total .</p>
<p>    Algunas de las principales medidas tomadas en tal sentido fueron el  decreto 1740/45 por el que se estableció el derecho de todo trabajador a gozar de un período mínimo y continuado de vacaciones pagas; el decreto ley 33302/45 que, además de garantizar la obligatoriedad de un salario para todo trabajo realizado en cualquier lugar del país, fijó nuevos montos de indemnización, nuevos plazos de preaviso de despido, estableció el sueldo anual complementario (aguinaldo) como la doceava parte de los sueldos  obtenidos en un año de trabajo, forma complementaria de redistribución de las ganancias producidas por cada trabajador,  creó el Instituto Nacional de Remuneraciones; y por último una serie de estatutos particulares que reglaban la labor por sector.<br />
             <br />
    En el tramo inicial del proceso aparecen claros elementos que simbolizan el aumento de la calidad de vida de los trabajadores argentinos, pero habrá tres que aparecen como los más representativos: la heladera Siam (con motor Westinghouse) el turismo social (especialmente Córdoba y Mar del Plata) y la vivienda propia.  Es así como entre 1946 y 1949, sólo el Banco Hipotecario otorgó 131.000 préstamos, calculándose que en 1952 se habría llegado a un total de 217.000 viviendas construidas por diversos medios . Una forma de tomar una magnitud de lo que ello significó, es comparando los  resultados de la gestión de la  Comisión Nacional de Casas Baratas que existía desde 1912 y que apenas había podido edificar 1000 unidades en 33 años.</p>
<p>    Al actuar los bancos del estado inyectando créditos y sumándosele a ello el alza de los salarios para promover una reactivación general, tuvo como consecuencia, una intensificación de la demanda de bienes, de materias primas y mano de obra.  Al no haber un exceso de oferta de ellas, se ejerció una presión que elevó los precios a partir de 1948. Este principio de inflación fue considerado una circunstancia inevitable que -a diferencia de los procesos inflacionarios posteriores y especialmente desde mediados de la década del &#8216;70- era acompañado de crecimiento y producción. Los empresarios o como se solía llamar, el sector capital, pasaba de obtener 53.2% del PBI en 1946 a 42.1% en 1955, pero lo que en porcentajes aparecía como disminución en términos reales quintuplicaba las ganancias.</p>
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<p>    Por su parte, la ingerencia estadounidense no cesó tras el triunfo electoral de Perón.  Aparece así un plan de hostigamiento tanto a Argentina como a países que toman caminos parecidos (Brasil, Guatemala, Bolivia, Chile, Ecuador, etc.).   En el caso de nuestro país, la Secretaría de Estado inicia una campaña de desprestigio  caracterizando a nuestro gobierno como «nazi-fascista» y corporativista,  entreviendo una supuesta confabulación de la colectividad alemana en Argentina y Brasil, para instaurar un IVº Reich; se establece un embargo parcial de combustible; se ejerce presión sobre el comercio argentino y terceras naciones, cuestionando los contratos bilaterales y realizando para ello una  política de «dumping»; se amenaza de privar a  Argentina de insumos industriales (chapa, soda cáustica, solvay, etc.) como instrumento para determinar los precios de la producción; EEUU ejerce presión para negar la invitación a nuestro país a la conferencia preparatoria de la Organización Internacional del Trabajo; sostienen una cerrada oposición a la venta de maquinarias y otros elementos que permitan  intensificar la política de industrialización pesada y el desarrollo de las investigaciones  con energía atómica;  se intenta impedir la expansión de la Marina Mercante y la Administración de la Cooperación Económica de los EEUU a cargo del Programa de Recuperación Europea (Plan Marshall) y, finalmente, presiona para que los países europeos no compren alimentos argentinos .</p>
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<p>    El primer intento de reorganizar el comercio exterior se realiza con Gran Bretaña.  Con la primera se firma el acuerdo Miranda-Eady el 17 de septiembre de 1946, por medio del cual se replantean  los acuerdos anteriores  y se  trata la deuda que Gran Bretaña posee con Argentina por los suministros  que durante la guerra se le enviaran.</p>
<p>    En dicho acuerdo se sostenía la posibilidad de disponer parte de las libras que Gran Bretaña debía a Argentina pero que, a su vez, ellas debían servir parcialmente para repatriar deuda pública. Por otra parte se aseguraba la disponibilidad de  5.000.000 £ anuales durante cuatro años que duraría el Convenio, para el pago de transacciones  corrientes y para cubrir el déficit de las balanzas de pago en el área comercial de la libra.  En lo sucesivo las libras por ventas a Gran Bretaña serían de libre disponibilidad. En relación con las carnes, el gobierno británico se comprometía durante cuatro años a partir del 1º de octubre de 1946, a adquirir los saldos exportables, reservándose a Argentina para su venta a otros mercados el 17% para el primer año y el 22% para el segundo, comprometiéndose los británicos a comprar todo saldo no vendido.  Los precios excederán el 45% sobre el contrato global de 1939 y Gran Bretaña pagaría 5.000.000 £ liberadas para ajustar los precios del período 1939-1945. Por último, en materia ferroviaria se replanteaban los términos del plan Pinedo de 1940 en lo concerniente a la  formación de  una  empresa mixta, sobretodo teniendo en cuenta el vencimiento de la vigencia de la ley  Mitre de excepción impositiva y aduanera para las empresas británicas.</p>
<p>    La  clave  del  acuerdo  es  el  compromiso  inglés  de mantener la convertibilidad de la libra pues así  Argentina, al cobrarla, convertía libras en dólares y con ellos compraba suministros en los  Estados  Unidos para construir una industria moderna y eficiente.</p>
<p>    El 20 de agosto de 1947, Gran Bretaña rompe su compromiso y declara la inconvertibilidad de la libra esterlina –virtual default- en virtud del creciente déficit de la balanza comercial británica, que no alcanza a compensar la ayuda de los Estados Unidos y de otros organismos mundiales como el Fondo Monetario Internacional.  Para Argentina ello significó el congelamiento indefinido del pago de la deuda británica y por lo tanto corría peligro la posibilidad de desarrollo nacional.  Ramón Cereijo, ministro de Hacienda por entonces, recuerda que los ingleses sostuvieron que la deuda que esos alimentos habían producido no debía pagarse, pues eran la contribución argentina a la guerra ya que, ellos habían puesto los soldados y nosotros la comida .</p>
<p>  Cuando Gran Bretaña declaró la inconvertibilidad de la libra, solo quedaba una forma de recuperar la deuda inglesa la cual era una  medida estratégica para continuar el desarrollo productivo  del país,  se plantea la posibilidad de comprar los ferrocarriles, propiedad de compañías británicas.</p>
<p>    Más allá de las razones económicas que explicamos a continuación, es importante tener en cuenta que dicha compra se pensaba desde un  pensamiento estratégico que tiene como  objetivo el  desarrollo industrial del país, para lo cual requiere de una red de transporte económico y seguro, al servicio del proceso de sostener una creciente Justicia Social. Los ingleses hacía varios años que deseaban asociarse al estado pero manteniendo  el control  de la fusión o vender los ferrocarriles. Esta última opción era la única que permitía incorporarlos a dicho proyecto estratégico.<br />
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    El 18 de diciembre de 1946 el Gobierno adquiría las compañías de ferrocarriles de capital francés: Compañía General de Ferrocarriles de la Provincia de Buenos Aires, Compañía Francesa de Ferrocarriles de  Santa Fe  y la muy importante Compañía del Ferrocarril de Rosario a Bahía Blanca que transportaba a un puerto de aguas profundas la producción cerealera.</p>
<p>    Es interesante conocer al respecto la opinión de quien fuera embajador británico hasta 1946 -sir David Kelly- quien sostiene que desgraciadamente, todo control de los ferrocarriles había estado hasta entonces en Londres en manos de una docena o más de directores ya ancianos, de los cuales la mayoría eran gerentes retirados, sin influencias, y que vivían recordando la Argentina de antes de 1914.  En 1942 [...] el presidente, sir Fillet Holt [...] adoptó la posición de que las compañías no podían tomar iniciativa de ninguna especie y de que toda la responsabilidad de la falta de ganancias la tenía el Gobierno británico por no amenazar con una reducción en el precio pagado por la carne argentina [...] Pasados varios meses, se les dio poderes ha Eddy, Drayton y Forres para negociar un acuerdo completamente nuevo, pero como lo demostraron los hechos, la tentativa fue demasiado tardía [...] Un año después de mi partida, mediante una operación de trueque, esa gran realización de la habilidad y del capital ingleses que representan los ferrocarriles argentinos fue cambiada por abastecimientos de carne por un período de dieciocho meses .</p>
<p>    ¿Por qué no se esperó hasta 1955 en que terminaban las concesiones? Por que en 1949 el precio de muchos productos era manipulado a través del precio de los fletes.  Tomemos algunos claros ejemplos: trasladar desde Salta a Buenos Aires 1 Kg. de harina costaba $ 2.06; desde Salta a Córdoba $2.53; recordemos que para llegar a Buenos Aires desde Salta se pasa por Córdoba, pero la harina en Buenos Aires se podía exportar y para ello se usaban las instalaciones que las compañías inglesas tenían en el puerto, etc.  El plomo en bruto traído desde Jujuy hasta Buenos Aires costaba  $32 la tonelada de flete,  pero si era traído desde Bolivia -pasando por Jujuy- costaba $22 la tonelada de flete.</p>
<p>    A su vez, se realizaron críticas a la compra de  los  ferrocarriles  centradas  fundamentalmente  en el déficit que producían. Esta crítica no  toma en cuenta dos cuestiones: a) el «negocio» del ferrocarril –en el mundo- no es el traslado de personas –que es considerado como un servicio público- sino el de mercaderías, en nuestro caso, es a tal punto así que viendo un mapa de las vías férreas notamos como todas convergen sobre Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca, los tres puertos por los cuales se exportaba la producción argentina; b) se debe tomar en cuenta el  volumen de lo comprado, que excedía a los ferrocarriles propiamente dichos como se verá más adelante.</p>
<p>    Por otra parte, en una situación donde la política comercial internacional -especialmente la estadounidense- disponía de grandes subsidios tanto para la producción agraria como de materias primas en general; las obstrucciones estadounidense al desarrollo del comercio exterior argentino, y la necesidad de incrementar nuestras exportaciones, hicieron que subsidiar el transporte de cargas fuera la «forma argentina» de compensar las adversas condiciones políticas del mercado internacional y establecer un federalismo económico solidario, donde el costo de esta operación descarga en su mayor parte sobre la población que vive en las grandes ciudades, particularmente la de Buenos Aires y Gran Buenos Aires que es la que  tiene el más alto nivel de vida.      </p>
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<p>    La negociación estaba en manos de Juan D. Perón, Atilio Bramuglia y Francisco Miranda, y después de varios «regateos» la compra se realiza por £ 150.000.000 que se pagara en su mayor parte con la deuda inglesa. ¿Pero que se compró?:</p>
<p>* 2512 locomotoras; 443 coches eléctricos;  60.000 vagones de diversos tipos.<br />
* 39.000.000 de durmientes<br />
* 82.000 Km. de alambrado.<br />
* 2.000.000 m2 de galpones.<br />
* 1.000.000 m2 de casas, estaciones; edificios de estaciones terminales; edificio de Av. Paseo Colón 185 (Buenos Aires).<br />
* 30.000 hectáreas de terrenos en Buenos Aires y Gran Buenos Aires.<br />
* 47.209.500 hectáreas de terrenos a lo largo de 24.453 Km. de vías.<br />
* 49.000.000 Km. de rieles (equivalente a 2.450.000 TN de hierro)<br />
* 30.000 Km. de líneas telegráficas más sus instalaciones técnicas.<br />
* Dock Sud: 3.434 m. de muelle;  40 grúas; 7 galpones con una capacidad de almacenar 57.600 toneladas; 8.000 m2 de terreno; 3 elevadores con una capacidad de 23.800 TN. 1 usina eléctrica.<br />
* 14% de la Empresa Eléctrica de Bahía Blanca.<br />
* Depósitos Frigoríficos San Juan.<br />
* Compañía de Muelles y Depósitos del Puerto de La Plata S.A.<br />
* 11% de la Compañía de Tierras y Hoteles de Alta Gracia; Hoteles Sudamericanos.<br />
* 20% del Frigorífico de Productores de Uva de Exportación y Congelado de Frutas;  Frigorífico y Mercado del Once; Distribuidora Nacional de Frutas.              <br />
* Compañía Internacional de Transporte; Compañía de Transporte Expreso Villalonga S.A.; Compañía de Transporte de Pasajeros «El Cóndor».; Transportes Cordilleranos S.R.L.; Trasportes Regionales Argentinos; Compañía de Transportes del Litoral.<br />
* Fomento del Norte Argentino Agrícola-Ganadera e Inmobiliaria.<br />
* Sociedad de Aguas Corrientes de Bahía Blanca.<br />
* Sociedad de Consumos Ramos Generales.<br />
* Ferrocarrilera de Petróleo.<br />
* Líneas económicas Decauville.<br />
* 17.000 pequeñas propiedades anexas.</p>
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<p>    Conjuntamente con esta medida se realizan una serie de nacionalizaciones por medio de las cuales el estado se hace cargo de las compañías proveedora de gas y las telefónicas, naciendo «Gas del Estado» y «Teléfonos del Estado».</p>
<p>    La nacionalización de dichas empresas permitió sumar masivamente nuevos elementos propios de la modernidad urbana como el teléfono, del cual habrá un crecimiento de más del 100% de líneas instaladas entre 1949 y 1951, y la red de gas , que tendrá el 125% más de usuarios entre 1943 y 1951.       <br />
       <br />
               </p>
<p>    Tras la firma de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo Económico Social de ese organismo recibe una serie de proposiciones estadounidenses elaboradas un año antes, a fin de fijar las pautas de la política monetaria y comercial de la post-guerra; entre octubre y noviembre de 1946 representantes del 90% del comercio mundial elaboran un informe que presentan en la Conferencia de La Habana.  Resultado de ésta última, el 24 de marzo de 1948 queda aprobado un nuevo estatuto destinado a regir el comercio internacional.  Argentina no ratifica el mismo pues su opción respecto del comercio internacional es el bilateralismo en tanto que Estados Unidos planteará la necesidad de que el mercado establezca relaciones  intergubernamentales como multilaterales.  La negativa argentina tenía que ver con la inseguridad de poder mantener la convertibilidad de la libra esterlina y la paridad de precios entre los productos manufacturados y los agrícolas; el riesgo que se corría era la desvalorización de las exportaciones argentinas y el bloqueo de fondos en el exterior. La posición argentina sostiene que en el mercado mundial es indispensable sustituir el viejo concepto de simple complementación, que ha caracterizado las relaciones de los grandes países industriales con las zonas abastecedoras de alimentos y materias primas, por un concepto más amplio de interdependencia que facilite, mediante bases equitativas de intercambio, el desarrollo de los países y defina normas efectivas de convivencia internacional .</p>
<p>    Los criterios aprobados en La Habana, si bien eran complementarios del acuerdo de Bretton Woods y la creación del Fondo Monetario Internacional, no obedecían solo a criterios o “leyes económicas”, sino que era un corolario de los acuerdos políticos de Yalta y Potsdam, pues así la Unión Soviética tiene un lugar dentro del organismo de comercio internacional y es co-autora de las reglas del comercio mundial, junto a Estados Unidos.</p>
<p>    Guardando coherencia con su posición internacional, el gobierno argentino abre líneas de crédito a los países devastados de Europa, en el caso de España se concluyó las negociaciones de  un acuerdo de intercambio que fue el de mayor importancia en ese momento (u$s  386 mill de 1948); también se  abrieron créditos para Italia (u$s 80 mill) Francia (u$s 136 mill)  Holanda  (u$s 28 mill) Finlandia (u$s 14 mill) y luego a los países del este europeo.</p>
<p>    La apertura de estas líneas de crédito para comprar productos argentinos está directamente ligada al desarrollo industrial naciente, que a su vez permitía una mayor recaudación fiscal  lo cual redundaba en una mayor disponibilidad por parte del estado de fondos para avanzar en la modernización y armonización de las estructuras dependientes del mismo, como la salud y la educación .</p>
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                                                   <img style="border-right:black 2px solid;border-top:black 2px solid;vertical-align:middle;border-left:black 2px solid;border-bottom:black 2px solid;" src="http://www.cptodesca.com.ar/propumed/RamonCarrillo2.jpg" alt="" width="234" height="289" /></p>
<p>                                                 <em>Ramón Carrillo,  ministro de Salud Pública</em></p>
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<p>    Las transformaciones políticas e institucionales plantean la necesidad de reformar la Constitucional Nacional con el objeto de incorporar a ella los correspondientes criterios de legalidad expresados en la promoción del bienestar general y la cultura nacional e incorporando la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política como sus principios básicos. El Consejo Nacional del Partido Justicialista elaboró un proyecto y diversos particulares enviaron sugerencias e incluso, el constitucionalista Pablo Ramella elevó otro proyecto completo.  A su vez se desarrolla toda una discusión que plasma la revista &#8220;Hechos e Ideas&#8221; acerca de los diversos aspectos que debería contemplar la futura carta. La oposición no solo no presenta alternativa a los textos propuestos, sino que se niega a establecer un consenso, tampoco logró el Gobierno encontrar el camino para ello.</p>
<p>    Quienes se oponen a la reforma constitucional reducen a ésta a la incorporación de la reelección presidencial y plantean la intangibilidad del texto de 1853. Frente a ello, el filósofo Carlos Astrada sostendrá que erigir los principios de la concepción liberal burguesa en «categorías  objetivas y eternas» fue obra de la época iluminista, anclada en una visión anti-histórica de la vida [...] Las Instituciones y Constituciones, también productos históricos que responden a las necesidades de costumbres y épocas, no son pues intangibles. El mismo principio que las ha traído a la vida, haciendo de ellas estructuras objetivas, expresivas de exigencias jurídicas y políticas de un pueblo, puede modificarlas e incluso reemplazarlas por otras y hasta hacerlas desaparecer.  No es el pueblo [...] para la Constitución, para rendirle culto idolátrico, para vivir extasiado en la sabiduría, supuestamente infalible, de los que la dieron. Sino que toda la Constitución [...] es para el pueblo, para su gobierno y mejor desenvolvimiento y él puede y debe, a fin de satisfacer nuevas exigencias y anhelos, verla y reformarla . </p>
<p>    La oposición pasa por una situación muy dura, en los comicios para la Asamblea Constituyente -el 5 de diciembre de 1948- el Peronismo obtuvo el 66% de los votos.   La política de la minoría será encerrarse en una discusión técnica de como convocar a dicha Asamblea y decide abandonar la Convención,  que en el decir de  Pablo Ramella  fue uno de los grandes errores históricos del radicalismo,  por cuanto hubiera  sido la gran oportunidad de  hacer un pacto entre los dos grandes partidos populares ,  en búsqueda de consolidar la gobernabilidad del sistema político. Esta actitud se rectificará cuando se plantea la reforma de 1994.</p>
<p>    En la redacción definitiva de la Constitución aprobada en 1949  se encuentran también las sugerencias de Perón de incluir los «derechos del trabajador» (art.37): a trabajar, a percibir una retribución justa, a capacitarse, a tener condiciones dignas de trabajo,  a la preservación de su salud,  a gozar del bienestar (art. 38-40), a la seguridad social, a la protección de su familia, al mejoramiento económico y a la defensa de sus intereses profesionales; las de Evita sobre los «derechos de la ancianidad»: a la asistencia, a la vivienda, a la alimentación sana y adecuada a la edad, al vestido decoroso y apropiado, al cuidado de la salud física y moral, al esparcimiento, al trabajo, a gozar de tranquilidad y al respeto y consideración de sus semejantes. También aparecen las intervenciones de Ramella, Arturo Sampay, Italo Luder, Bernar Martini que propiciaron el reconocimiento de la labor gremial, el de la posición social de la propiedad y de otros principios sociales (art.35). El espíritu de algunos de estos artículos se mantienen hasta nuestros días –aunque muy resumidos- en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.</p>
<p>    Directamente vinculado a este sentido de transformación institucional  se elimina el  Consejo  Económico  y  Social y se crea por decreto 18.184/49 la Comisión Nacional de Colaboración Económica como organismo consultivo del Consejo Económico Nacional,  lo cual mantiene y profundiza una experiencia propia del  Peronismo como lo  es la política de concertación.</p>
<p>    El mencionado Consejo Económico Nacional fue creado por decreto 22.047/47, si bien era un organismo del estado, su política está directamente asociada a la concertación con los sectores privados.  El mismo era un órgano de coordinación de la política económica, integrado por los ministros nacionales y secretarios de estado a cargo de las siguientes áreas: Hacienda, Agricultura, Obras Públicas, Industria y Comercio, Trabajo y Previsión y el Secretario Técnico de la Presidencia.  El presidente del  Consejo preside a su vez, la Comisión Nacional de Cooperación Económica.</p>
<p>    La Comisión tiene como objetivo -tal como quedó explícito-incentivar la participación de las fuerzas sociales que consoliden el sistema y para ello, se convocan dos representantes  de  las siguientes áreas a su conformación: productores rurales, industriales, empresarios del comercio, importadores, trabajadores industriales, rurales, del comercio, representantes de la CGT y representantes independientes de los consumidores.   </p>
<p>    Aparece también una doctrina de estado que rige las relaciones internacionales de la Argentina: la Tercera Posición.  Es enunciada por primera vez en un  mensaje radiofónico pronunciado por Perón el 6 de julio de 1947, en donde se convoca a los pueblos y naciones a la paz, no ya por la victoria en una guerra, sino por la solidaridad y la búsqueda de justicia social. Ello se traduce en no reconocer el alineamiento que las grandes potencias intentan por la partición del poder mundial en dos grandes áreas de influencia encabezadas por los Estados Unidos y la Unión Soviética respectivamente.</p>
<p>    En ese realismo político casi brutal que ejercen los estadounidenses, sostendrán que la Tercera Posición es una forma de  aumentar el «poder de regateo» o, más aún, la posibilidad de desarrollar  políticas nacionales aprovechando los desentendimientos entre los EEUU y  la URSS y balanceando el peso de las relaciones de los primeros a través de los vínculos con «potencias no americanas»  .</p>
<p>    En el marco de la «guerra fría»,  el canciller chileno habla el primer día de la reunión de Bogotá (1948) fija una postura: no hay lugar para «terceros frentes», haciendo clara alusión a la posición argentina.  Al día siguiente hará uso de la palabra el secretario de  estado estadounidense George Marshall que, frente a las expectativas latinoamericanas sintetizadas por el canciller peruano pidiendo un «plan Marshall para América», responde que América Latina no solo no debe esperar ayuda especial de los Estados Unidos,  sino que debe colaborar en la reconstrucción de Europa. Tras él, el canciller argentino Atilio Bramuglia declara que, ante el peligro del comunismo -eje de la política estadounidense- no vinimos aquí a atacar  consecuencias, sino a combatir causas  por lo que nuestro  continente no debe volver al sistema económico colonial bajo el cual ha sido utilizado como proveedor de materias primas baratas .</p>
<p>    Como respuesta a esta política argentina, el Departamento de Estado de los EEUU hacía llegar a los gobiernos latinoamericanos «mensajes» en los cuales se hablaba de los planes «imperialistas» argentinos, de una «exportación del Justicialismo» como ideología subversiva a otros países  e incluso llega a plantear la posibilidad de que la colectividad alemana y otros sectores proclives al nacional-socialismo  constituyeran en estas tierras un «IV Reich».   No obstante varios documentos oficiales de Estados Unidos señalan que Argentina no estaba en condiciones de hegemonizar un bloque opuesto a ese país en la región. Todo ello no era sino «guerra psicológica» .</p>
<p><span style="text-decoration:underline;"><strong>RESULTADOS DEL PRIMER PLAN QUINQUENAL</strong></span></p>
<p><span style="text-decoration:underline;">REALIZACIONES EN EL CAMPO INDUSTRIAL</span></p>
<p><strong>PRODUCCION</strong>: tomando la producción de 1943 como base 100 se llega a 1946 con 125 y a 1950 con 161, o sea, un incremento del 9% anual.</p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>FLOTA PETROLERA YPF</strong></span>: en 1946 se contaba con 13 unidades con un porte bruto de 119.000 toneladas, en 1951 se llega a 21 unidades con un porte bruto de 229.000 toneladas, prácticamente duplicando el anterior.</p>
<p><strong>GAS</strong>: en 1943 recibían gas 29 centros poblados, en 1950 reciben 52 centros poblados; en 1943 hay 216.000 consumidores y en 1950 455.000 y 700.000 en 1951. Se realizó el gasoducto  Comodoro Rivadavia-Buenos  Aires.</p>
<p><strong>RADICACION DE INDUSTRIAS</strong>: a partir de la firma del decreto 3347, el 5 de febrero de 1948 hasta fin de 1950 se acordaron 196 solicitudes de radicación de empresas, que dieron trabajo a 4440 técnicos.  Producto del Primer Plan Quinquenal y su incentivo a la iniciativa privada se logra la creación o ampliación de 20.000 empresas, entre las cuales figuran 130 actividades hasta entonces desconocidas en el país.  Con la ayuda financiera estatal, mineros argentinos descubren los yacimientos ferríferos de Sierra Grande (Pcia. del Río Negro).</p>
<p> <span style="text-decoration:underline;">REALIZACIONES EN EL SECTOR AGROPECUARIO</span></p>
<p><strong>PRODUCCION</strong>: la cosecha de cereales y lino 1950-1951 tiene un incremento de la producción de un 10% respecto de la realizada en 1946; en cultivos industriales el aumento fue del 6%, en fruta 9% y en papa 24%.</p>
<p><strong>CREDITO</strong>: se fija como tipo de interés para los créditos agropecuarios una tasa del 5% anual, la cual es dos puntos más bajos que la general aplicada desde 1946.</p>
<p><strong>COLONIZACION</strong>: desde 1941 hasta 1946 la Nación había adjudicado 55000 hectáreas de tierra, desde 1946 hasta 1950 se adjudicaron y entregaron 455.000 hectáreas beneficiándose a 3200 familias.  Por imperio de la Ley de Tierras 13995, se otorgaron 4480 títulos de propiedad, permisos y concesiones que benefician a otras tantas familias.  En 1946 los elevadores de granos tenían una capacidad de 164.000 toneladas a fines de 1951 se llega a las 500.000 toneladas.</p>
<p>             <span style="text-decoration:underline;">REALIZACIONES EN LOS SERVICIOS PUBLICOS</span>         </p>
<p><strong>FERROCARRILES</strong>: en 1946 había 3500 locomotoras y 79600 vagones en 1950 habrá 3900 locomotoras y 81500 vagones.</p>
<p><strong>TRANSPORTE AEREO</strong>: en 1946 se realizaban 73 vuelos mensuales regulares y en 1950 llegan a 550 mensuales.</p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>FLOTA MERCANTE NACIONAL</strong></span>: en 1950 habrá 163 unidades con 950.000 toneladas.</p>
<p><strong>FLOTA FLUVIAL</strong>: en 1946 tenía una capacidad de 14.700 toneladas y en 1950 llega a 550.000 toneladas.</p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>CORREOS</strong></span>: en 1946 había 148 edificios propios y al llegar 1950 se había construido 111 más.</p>
<p><strong>TELEFONOS</strong>: en 1946 había 517.000 aparatos y en 1950 719.000 aparatos.</p>
<p><strong>AEROPUERTO</strong>S: se construye el aeropuerto «Ministro Pistarini» (Ezeiza).</p>
<p><strong>CONSTRUCCION Y OBRAS PUBLICAS</strong>: se construyeron edificios educativos, obras sanitarias, barrios de viviendas (solo en la ciudad de Buenos Aires y G.B.A. fueron 17261  viviendas  distribuidas  en  21  nuevos barrios),  obra caminera,  obras destinadas al  turismo social y obras hidráulicas.</p>
<p><strong>CONSTRUCCION DE VIVIENDAS EN FORMA PRIVADA</strong>: El Banco Hipotecario Nacional desde 1886 hasta 1946 otorgó créditos para 20.000 unidades de vivienda; desde 1946 hasta 1950 lo hizo para 135.000 viviendas.</p>
<p><strong>OBRAS SANITARIAS</strong>: en 1946 se beneficiaban por este servicio 5.700.000 personas distribuidas en 220 localidades.  En 1950 se beneficiaban 7.100.000 personas distribuidas en 350 localidades.</p>
<p><span style="text-decoration:underline;">RELACIONES LABORALES</span></p>
<p>    Durante el Primer Plan Quinquenal (1947-1951), la Secretaría de Trabajo y Previsión celebró 1330 convenciones colectivas de trabajo y durante 1952 se han firmado convenciones con todos los gremios del país.</p>
<ul>
<li><strong>El segundo gobierno</strong></li>
</ul>
<p>    El 11 de noviembre de 1951 hay nuevas elecciones presidenciales y, de acuerdo a la Constitución modificada en 1949, Perón se presenta para su reelección.  Existe un intento propiciado por parte de la Confederación General del Trabajo (CGT) de que la fórmula fuera «Juan D. Perón-Eva Perón» y para lo cual se realiza una concentración en la avenida 9 de Julio el 22 de agosto de ese año donde concurren cerca de 1.000.000 de personas.</p>
<p>    Ello produjo malestar en las Fuerzas Armadas en donde ya se están planificando intentonas de golpe de estado, una a cargo del general Eduardo Lonardi y acompañado por el general Eneas J. Colombo, los coroneles Juan Carlos Lorio y Carlos Salinas y el teniente coronel. Bernardino Labayrú; la otra encabezada por el general. Benjamín Menéndez y acompañado por los mayores Alejandro A. Lanusse, Tomás Sánchez de Bustamante, Manuel Raimúndez, el capitán Guatavo Martínez Zuviría, los brigadieres Guillermo Zinny y Samuel Guaycochea y el vicecomodoro Jorge Rojas Silveira.  Dos revoluciones paralelas no era por cierto lo más aconsejable; no obstante, fracasaron todos los esfuerzos tendientes a la unidad; la intransigencia fue recíproca .  Esta fuerza centrífuga se mantendrá constante en la oposición al Peronismo pero en esta situación, Lonardi comprende el esfuerzo inconducente y aborta «su» golpe de estado.  La derrota del levantamiento militar efectuado por el general Menéndez a manos de la Policía Federal incrementa el odio opositor de un sector de las Fuerzas Armadas y será el almirante Vicente Baroja –jefe de la aviación naval- quien lo exprese: habíamos confiado en derrotar al tirano con pequeñas acciones sin derramamientos de sangre.  La lección fue que era preciso llegar al derramamiento de sangre .</p>
<p>    A su vez, parecería que el mismo Perón se opone a mantener la fórmula «Perón-Evita» por diversas razones entre las que se  encontraría el conocimiento de que su esposa estaba enferma de un cáncer  terminal. El episodio concluye con el llamado &#8220;renunciamiento&#8221; de Eva Perón, lo cual fue interpretado por algunos como una síntoma de debilidad política de Perón que en su intento de armonizar las diversas fuerzas existentes le concedía –fundamentalmente al Ejército- el retiro de la candidatura de su esposa; por otro lado –y más allá del tema de la enfermedad- las consecuencias de la aparición de Evita en el escenario institucional del país eran imprevisibles no por carecer de legitimidad –que la poseía totalmente- ni por una supuesta «radicalización» –Evita jamás dejo de estar subordinada a la estrategia política de Perón- sino por la oposición cerrada que podría haber generado en un sector de la población de clase media que debía ser integrado para avanzar en la profundización de las transformaciones del país.</p>
<p> <br />
                                   </p>
<p>    La fórmula será  nuevamente Juan D. Perón &#8211; Hortensio Quijano (reemplazado al enfermarse por el contralmirante Alberto Teisseire)   y  triunfa por el 62.48% de los votos,  obteniendo el radicalismo la primera minoría con el 31.81% de los votos con la fórmula Ricardo Balbín &#8211; Arturo Frondizi. El análisis de tales cifras no permiten demasiadas dudas respecto de la legalidad y legitimidad del Gobierno, sin embargo crece un proceso que envolverá a la clase media (que no necesariamente vota en contra de Perón) de intolerancia.   Hemos hablado de dos proyectos sociales: uno que  tiene  que ver con el imaginario de  volver a una Argentina previa a 1943 y otro que se construye a partir de 1946; manteniéndose una situación en la que ambos no encuentran ni siquiera un acuerdo en los criterios de legitimidad.</p>
<p>    Con referencia al poder popular que expresaba el Peronismo, sostiene Tulio Halperín Donghi -representante de un sector «progresista» de la clase media- que: cada confrontación  electoral volvía por otra parte a poner al desnudo lo que esa aspiración desaforada tenía  de excesivo aun las victorias más abrumadoras, lejos de revalidar la legitimidad de los ganadores,  revelaban que la Nación,  a la que incesantes rituales mostraban unánimemente encolumnada detrás de su conductor, ocultaba en los plieges de su electorado un irreductible tercio opositor  [...]  lo cual hizo más difícil asimilar la revolución social que fue el peronismo [...] bajo la égida del régimen peronista, todas las relaciones entre los grupos sociales se  vieron súbitamente redefinidas, y para advertirlo bastaba caminar las  calles o subirse a un tranvía .    </p>
<p>    A esta situación conflictiva del orden político se le sumó las dificultades climáticas que alteraron la producción agrícola, los períodos de sequías en las campañas 1949/1950 y 1951/1952 disminuyeron la producción de cereales, lino y girasol.  En esta última, hay una disminución del área sembrada del 16%  respecto de la campaña 1950/1951  considerada  como  normal, y una producción que baja el 51.09%. Este proceso se normaliza a partir de la campaña 1952/1953 pero sus efectos en la ganadería por las pérdidas de pasturas naturales es mayor y a largo plazo: entre 1949 y 1952 hay una disminución del 53% en la exportación  de carnes.</p>
<p>    La política seguida para superar la crisis buscaba que las medidas fueran acompañadas por igual sin distinción de clases ni recursos. Se dispuso la restricción de la faena de terneros y que la matanza de un día por semana se destinara a la exportación, prohibiendo faenar otro día a la semana.  Se reemplazó el tradicional «pan blanco»  de harina de trigo por uno realizado con una mezcla de trigo y centeno, señalado por la oposición como «un símbolo de la decadencia peronista».</p>
<p>    Desde el Gobierno se concibió esta situación como una «pausa» en el crecimiento económico del país para enfrentar lo que se consideraba una crisis de desarrollo.  Era necesario contener la inflación, equilibrar la balanza comercial y de pagos y reactivar la producción agropecuaria.  Invocando un pacto social con sacrificios compartidos, se implementó un congelamiento de salarios (extendiendo la vigencia de las convenciones colectivas a dos años) y de precios, luego de algunos reajustes.  Se ligó la reducción del consumo interno (carne y cereales) al incremento de los saldos exportables.  Mientras, se ejecutaba una política de austeridad en el gasto público, la política económica se la reorientaba, siendo el sector agropecuario el más favorecido tanto por los precios como por la política crediticia.</p>
<p>    En 1952 se crea la Comisión Nacional de Precios y Salarios cuya función era vigilar el cumplimiento de las normas que rigen la relación entre ambos elementos.  La misma estaba compuesta por tres representantes de los empresarios a propuesta de la Confederación General Económica (CGE); de los trabajadores designados por la  Confederación General del Trabajo (CGT) y de los consumidores, designados por la Presidencia. El control de precios funcionaba de diversas maneras.  No solo se buscaba castigar el «aggio» sino que también se estimulaba con la competencia.</p>
<p>    El economista Juan Carlos de Pablo sostiene que «precio» es el valor en que una mercadería se consigue, esto es, si el monto es menor ella desaparece del mercado. En la puja por determinar ese valor donde se enfrenta necesidad y lucro, se entendía que el estado debía armonizar ambos intereses legítimos.</p>
<p>    Hemos tomado como caso testigo el de los productos farmacéuticos de los que tomaremos como ejemplo medicamentos para el tratamiento de tuberculosis: Neoteben (1), producido por los laboratorios del estado se comercializa a 28 pesos; Nidrazid (2) producido por Squibb a 106 pesos y Nicotibina (3) por Lepetit a 133, no teniendo entre ellos diferencia en calidad de la droga y su efectividad.</p>
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<p>    Una de las características que el Peronismo incorpora a la gobernabilidad es la permanente consulta y participación de los sectores involucrados en las acciones que emprende el Gobierno. Así, la Comisión de Precios y Salarios es reemplaza por la Comisión Económica Consultiva, cuyas funciones eran asesorar al Presidente y ministros; se conformaba por cuatro representantes respectivamente designados por la CGT,  de la CGE y técnicos económico-financieros designados por la Presidencia.  Tales designaciones eran &#8220;ad honorem&#8221; y revestían el carácter de &#8220;carga pública&#8221;.</p>
<p>    Por su parte, el servicio de la deuda externa que durante el quinquenio 1935-1939 representaba el 31% del valor de las exportaciones, en el quinquenio 1945-1949 ha bajado al 10% de ese valor y finalmente, en 1955 solo representaba el 1% del mismo. Ello no puede verse como la falta de financiamiento externo sino que el Gobierno impedía al capital especulativo la utilización del endeudamiento como herramienta de control y dominación económica. Respecto del capital, Perón distingue claramente el capital al servicio de la producción del capital especulativo; también define claramente el papel del Fondo Monetario Internacional (FMI) como engendro putativo del imperialismo (…) en el participaría la mayoría de los países occidentales, comprometidos mediante una larga contribución al fondo, desde donde se manejarían todas sus monedas, se fijarían no solo la política monetaria, sino también los factores que directa o indirectamente estuvieran ligados a la economía de los asociados .</p>
<p>    La crisis del inicio de los cincuenta se encuentra en recuperación ya en 1953 y en el &#8220;Balance de la Sociedad Rural Argentina&#8221; -poco complaciente con el Gobierno- se sostiene que termina el año con una evidente reactivación de los negocios, que trasunta del aumento de las ventas en el comercio minorista,  el alza de los valores cotizables, la disminución de los pasivos comerciales denunciados en la información de la ley sobre radicación de capitales extranjeros, la pacificación política anunciada y propiciada por las principales fuerzas militantes en estas actividades [...] Se ha atemperado el desequilibrio que existía entre los medios de pago y la existencia de mercaderías, y se nota un nuevo empuje en las empresas comerciales, demostrando confianza en el porvenir .</p>
<p>    Por su parte, el proceso de sustitución de importaciones comienza a mostrar algunas ventajas y desventajas: Este deja ver los efectos de la consolidación de la industria liviana, pero debe advertirse  un nuevo fenómeno constituido por la dependencia de la importación de materias primas.  Frente a esta situación se plantea abordar a partir del Segundo Plan Quinquenal el desarrollo de la industria pesada y minera.  Otro elemento negativo es la dependencia respecto de la importación de combustibles.</p>
<p>                PRODUCCION/IMPORTACION DE PETROLEO<br />
                                             PRODUCCION (m3)                             IMPORTACION<br />
                                         TOTAL       YPF       PRIVADOS       <br />
                           1939     2.959.000     54.9%       45.1%                                   &#8211;<br />
                           1945     3.637.000     67.5%       32.5%                             168.000<br />
                           1950     3.730.000     77.0%       23.0%                          3.559.000<br />
                           1955     4.849.000     85.8%       14.2%                          4.621.000</p>
<p>    Ante este fenómeno no buscado de creciente dependencia en el suministro de petróleo surge el proyecto de abrir la explotación a empresas extranjeras buscando el autoabastecimiento petrolero.  En el Mensaje al Congreso de la Nación del 1º de mayo de 1954, al inaugurar las sesiones ordinarias, el general Perón afirma: sin resolver el problema energético argentino no podrán cumplirse todos los objetivos industriales y agropecuarios que dependen de la energía .  Un año después, insiste en la necesidad de tomar el problema desde el Poder Legislativo, particularmente frente al proyecto de la California Argentina (subsidiaria de la Standard Oil), reiterando que nuestra producción de combustibles ha sido siempre deficitaria, y solo una fuerte importación ha podido equilibrar los consumos [...] cuya creciente evolución constituye un índice elocuente del progreso alcanzado y señala la urgente necesidad de concretar los principios contenidos en el Segundo Plan Quinquenal que tienden al autoabastecimiento en materia de combustibles .</p>
<p>    El IAPI llevó adelante una política de subsidios para el agro que le permitía negociar las cosechas  luego,  en el deprimido mercado mundial.  Paralelamente se redujeron drásticas aunque  selectivamente las importaciones (enfatizándose las compras destinadas a la tecnificación del campo).</p>
<p>    En cuanto a la balanza de pagos, para mantener la existencia de divisas «fuertes» se recurrió a la concreción de tratados bilaterales compensatorios y a la compra en países no tradicionales (Europa del este y América Latina).</p>
<p>    La meta de lograr el «equilibrio» determinó la apelación a fórmulas ortodoxas de ajuste hasta salir de la crisis, si bien tuvo rasgos diferenciales destacados por los funcionarios del gobierno: no se operó vía una devaluación global, que hubiera supuesto una transferencia masiva de ingresos al campo como producto de la recesión urbana, esta política se basó en el ahorro nacional y se evitó apelar al endeudamiento público externo . En 1954 y 1955 la industria volvió a crecer (9.1% y 12.1%).  La balanza comercial siguió siendo favorable en 1954 y las exportaciones crecieron en volumen (de 7285 millones de toneladas a 9629 millones de toneladas).</p>
<p>    El aumento del costo de vida, luego del índice del 38.1% en 1952, bajó a un promedio anual en 1953 y 1954 del 3.9% acompañado de un crecimiento de la actividad económica.  Disminuyó la deuda pública y la balanza de pagos, luego de un pronunciado déficit, registró el superávit más alto desde 1946. </p>
<p>    A partir de la aparición del Segundo Plan Quinquenal se produce nuevos ajustes en la organización del estado. Perón ha desarrollado cuidadosamente la idea y evaluado el sentido de la planificación, sosteniendo al presentar  su segundo plan de gobierno ante el Congreso de la Nación que los que prescinden de un plan, se ajustan empíricamente a resolver los problemas que la evolución plantea a medida que ellos se presentan; nosotros, en cambio, tratamos de regular antes, mediante una planificación.  Ese es el plan quinquenal o plan de gobierno [...] ¿Qué hemos hecho nosotros, por ejemplo, en el Primer Plan Quinquenal, y que estamos haciendo en el Segundo Plan Quinquenal, desde el punto de vista gubernamental y estatal?  Los planes que regulan la evolución, según nuestra manera de ver este problema de conducción –porque éste es un problema de conducción- tiene características especiales, según sea la situación que el país vive y el grado de evolución que puede realizar [...] Es indudable, que el Plan Quinquenal no es un plan de obras públicas, como muchos creen o como muchos han sostenido, sino que contempla y encamina la evolución .</p>
<p>    El Segundo Plan Quinquenal contemplaba el período 1953-1957 y desde el punto de vista técnico era más ajustado y cuidadoso que el anterior. Por otra parte, el grado de participación que existió en su confección fue mucho mayor: la información del Segundo Plan comprendió 1º) la información popular individual de las organizaciones no gubernamentales (más de cien mil iniciativas llegaron al Consejo de Planificación) 2º) la información de los gobiernos provinciales y territoriales sobre cada  materia 3º) la información de los ministerios y 4º) la información de las universidades sobre problemas de carácter técnico y regional . Pero la diferencia fundamental estribaba en la concepción de fondo que lo animaba.  La crisis del sector externo que alcanzó su punto álgido en 1952, había servido para contemplar las falencias funcionales que persistían en la economía argentina.  El crecimiento y la diversificación industrial producidos en los primeros años de gobierno habían actualizado tales carencias.  La Argentina ya no dependía del  abastecimiento externo de bienes de consumo para la satisfacción de una demanda interna considerablemente ampliada, había llegado la hora de abordar el autoabastecimiento de combustible, la producción de insumos y materias primas que la diversificación industrial requería, la adquisición de bienes de capital,  el desarrollo de las industrias básicas y las fuentes energéticas.  En este aspecto, el propio Perón define sintéticamente el objetivo: Si renunciamos a crear en el Segundo Plan Quinquenal una industria pesada para el país, habríamos renunciado a la industria, no a la industria pesada .  Acorde con la construcción de una estructura básica que sustentara el desarrollo se construye el gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires, el aeropuerto internacional de Ezeiza, el dique El Nihuil en Mendoza, el dique Florentino Ameghino en Chubut como así también los centros vacacionales de Chapadmalal, Río Tercero, etc.</p>
<p>                <br />
                  A partir del nuevo Plan, aparece un cambio en la concepción de la política económica: el agotamiento del proceso económico basado en la sustitución de importaciones llevan a instalar un nuevo consenso alrededor de la idea del aumento de la productividad .  La decisión de iniciar el desarrollo de la industria pesada no era fácil pues nadie estaba dispuesto a vender lo necesario para instalar una acería y no había en nuestro país la posibilidad de construirla.   </p>
<p>    En 1953 el Gobierno inicia tratativas para adquirir una planta de laminación checoeslovaca que se encontraba en los Estados Unidos bloqueada desde el año anterior por restricciones impuestas a la República Democrática de Checoeslovaquia.  Hay una serie de negociaciones triangulares logrando siempre acuerdos en Praga pero el obstáculo se encontrará siempre en Washington que no desea que en América Latina aparezca la posibilidad de un desarrollo industrial independiente. Finalmente la planta sale a licitación pública en la aduana de New York y mediante un ardid, «Mr. John Smith» adquiere la mencionada planta en 9 millones de dólares, pagados al contado&#8230;resultando que este intermediario no era otro que un agente del estado argentino, que instalará dicha planta en la localidad de San Nicolás de los Arroyos, en la provincia de Buenos Aires, inicio de la planta general Savio de SOMISA.</p>
<p>    La necesidad de nuevas inversiones origina la ley 14.222, de agosto de 1953, que da un marco integral para la nueva política en la materia.  Así podían acogerse a sus beneficios nuevas inversiones en industria y minería (en realidad solo quedaban excluidas las actividades agropecuarias, pesquera y forestal) con previa aprobación del Poder Ejecutivo.  El aporte debía materializarse en fondos de divisas a ingresar mediante transferencia bancaria o bienes físicos (máquinas-herramientas a las que se podía eximir total o parcialmente de derechos aduaneros) o inmateriales (patentes, marcas, etc.).</p>
<p>    Era posible remitir las utilidades al segundo año de la radicación sin necesidad de previa autorización, en razón de un 8% anual sobre el capital registrado .  El mismo porcentaje se aplicaba también a las utilidades reinvertidas, las que se sumarían al capital originario, el cual podría ser repatriado al cabo de 10 años en cuotas que iban del 10% al 20% anual, siempre que ello no afectara al desempeño de la planta.</p>
<p>    Los partidos de oposición -especialmente el radical- objetaron esta ley por «entreguista» y le corresponde al diputado Oscar Alende (UCR) sostener la necesidad de resguardar áreas de la producción al capital nacional.  En lo esencial, los argumentos de la oposición enjuiciaban la política global del Gobierno porque temían el significado de la presencia de capitales y empresas extranjeras  en Argentina. </p>
<p>    Al ser dejada sin efecto en 1955 por las autoridades surgidas del golpe de estado, se habían radicado 14 empresas con una inversión de 12.220.000 millones de dólares, varias de ellas constituyendo sociedades con inversores argentinos.  De todas, la mayor inversión (75% del capital total) correspondía a la empresa Kaiser para la fabricación de automóviles, en Santa Isabel (Córdoba), también vinieron las empresas Merck (productos químicos), Monsanto (plástico), Fiat Concord, Mercedes Benz Argentina, Deutz, Fahr, Hanomag, etc.</p>
<p>    El Segundo Plan Quinquenal sostendrá que el estado auspicia un incremento de la productividad del trabajo y el capital, a fin de obtener el mayor progreso de la economía en general y de las economías individuales y familiares, mediante a) el perfeccionamiento de los métodos técnicos de producción; b) la colaboración de los trabajadores en los planes de producción; c) el estímulo de las iniciativas que aumenten la eficiencia del trabajo; d) una adecuada distribución de los beneficios que aporte el progreso económico y social . Entre el 21 y 31 de marzo de 1955 se realiza el Congreso de la Productividad y el Bienestar Social convocado por la CGT y avalado por la CGE y el Gobierno, con el objeto de coadyuvar al desarrollo y crecimiento industrial y al mejoramiento del nivel de vida de los trabajadores, creando un ámbito de debate sobre la mayor eficiencia y calidad de los productos argentinos y respecto de como se repartirá el costo del desarrollo de la industria pesada.</p>
<p>    A su vez, el mercado interno comienza a mostrarse limitado y las reformas  estructurales en lo concerniente a la justicia social llevadas adelante requieren de un desarrollo económico que contempla como eje central  la  exportación de productos manufacturados, o al menos con un alto valor agregado. Así aparece por parte del gobierno una política de acercamiento regional, que bajo el concepto de la Tercera Posición va tejiendo una trama de convenios bilaterales de comercio con América Latina : en 1953 se plantea un acercamiento al Brasil; el propio Perón sostiene que hace ya muchos años un brasileño ilustre -José Maria da Silva Paranhos, Vizconde de Río Branco- lanzó la idea del «ABC» (Argentina, Brasil y Chile) pacto político regional destinado a tener proyecciones históricas . La postura de Getulio Vargas respecto a la posición de Brasil en el acercamiento hacia Argentina establecía también una alianza con Chile que relativizaba el papel de predominio  que  pudiera cobrar nuestro país . </p>
<p>    Ese mismo año se firma el Acta de Unión Aduanera y Cooperación  con Chile  e inmediatamente el Tratado de Unión Económica con Paraguay, el Convenio de Complementación con Nicaragua y el Acta de Unión Argentino-Ecuatoriana.  Entre 1951 y 1953 Argentina concedió a los países latinoamericanos créditos unilaterales para contribuir a la  reconstrucción  o fomento de sus economías por un equivalente a u$s 1600 millones (16 % del monto total que los EEUU destinaran al Plan Marshall para reconstruir Europa).  Allí estaba el nuevo mercado a alcanzar .<br />
   <br />
   <br />
    Estos avances en lo político y en lo económico son acompañados por otro proyecto que involucraba directamente a los trabajadores: la creación de una central latinoamericana de trabajadores  que propondrá en 1952 la CGT bajo el nombre de Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS) y una de cuyas funciones será construir una opción en el continente ante las grandes asociaciones gremiales estadounidenses conocidas bajo las siglas AFL-CIO .  </p>
<p>    El congreso constitutivo de dicha Agrupación se realizará entre el 20 y 25 de noviembre de 1952 en México, concurriendo 150 delegados de 19 países (México, Cuba, Chile, Bolivia, Panamá, Perú, Puerto Rico, El Salvador, Uruguay, Colombia, Honduras, Costa Rica y Argentina).  Las resoluciones que se toman tienen un marcado carácter anti-estadounidense, se declara la solidaridad con Puerto Rico en su lucha por la independencia nacional y con Bolivia, por la nacionalización de las minas de estaño; se condenará el envío de tropas brasileñas y colombianas a la guerra de Corea considerándose a la ORIT como una agencia sindical del imperialismo estadounidense .<br />
 <br />
    Esta nueva situación plantea la necesidad de una reforma del estado que fue concretada por medio  de la Ley de Ministerios de 1954.  A través de ella se transmite de la Doctrina Peronista a la legislación argentina la distinción entre conducción central y ejecución descentralizada .</p>
<p>    La conducción política, es decir el gobierno propiamente dicho, debía quedar reservado al Consejo de Gobierno integrado por el Presidente y los titulares de las Secretarías bajo su dependencia directa.  El Consejo de Gobierno deliberaba sobre los temas políticos decisivos, adoptaba las resoluciones políticas de importancia.  La coordinación de las medidas para la ejecución de esas decisiones quedaba en manos de un cuerpo mucho más amplio, el Consejo de Gabinete, en el cual estaban representados todos los órganos estatales de segundo orden, entre los que figuraban los ministros.  A éstos se les otorgaban «funciones», en lugar de «competencias», en lugar de «conducir» y «decidir» debían «informar» y «ejecutar».</p>
<p>    Al Ministerio de Salud Pública, que en la nueva organización de 1954 se le denomina Ministerio de Asistencia Social y Salud Pública, le fueron adjudicadas, entre otras, las siguientes funciones: la organización nacional de la asistencia social y la coordinación racional de los servicios estatales con los servicios privados; la asistencia integral de los estados de necesidad, individuales o colectivos; la protección de ancianos y menores indigentes; los servicios de reeducación social; la higiene y medicina del trabajo en general y las inspecciones técnicas que sean requeridas por el Ministerio de Trabajo; la protección integral de la madre y el niño; higiene de la vivienda, etc. </p>
<p>    El Segundo Plan Quinquenal expresa una particular preocupación por desarrollar un sistema educativo desde diversos puntos.  La infraestructura organizativa contó con un incremento substancial del presupuesto destinado a la educación llevándolo del 7.2% del PBI en 1950 a 14.8% en 1953 y 1954, constituyéndose el Ministerio de Cultura y Educación.</p>
<p>    Los fondos contemplaban no solo la construcción de escuelas y nuevas aulas (para niños y adultos) sino también se levantaban escuelas fábricas (técnicas), comedores escolares, transportes y la adquisición de libros. Entre 1951 y 1955 se construyeron 2209 edificios dedicados a escuelas en todas sus modalidades  La firme decisión de llegar con la instrucción a cada vez más personas no solo era pensado como parte de la realización plena de cada persona sino también estaba ligada al desarrollo de una creciente modernización en el campo productivo .</p>
<p>    Por otra parte, los Torneos «Evita» hacían que los niños en edad escolar pudieran tener una revisión periódica de su salud y una educación física acorde con la edad y su sano desarrollo, participando de las distintas competencias deportivas realizadas en todo el país.  En 1953 se funda la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) cuyo objetivo institucional era mantener entre los jóvenes la actividad deportiva.</p>
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<ul>
<li><strong>La política cultural</strong></li>
</ul>
<p>    En el orden cultural la planificación quinquenal adopta una postura nacionalista.  Esta oscilaba entre un intento por dar relieve a ciertos valores de la tradición argentina sin dejar de lado la vertiente de los pueblos aborígenes que eran presentados como parte de nuestras raíces.  Ello se traducía en la promoción del arte y la literatura nacional y la enseñanza del folklore en las escuelas y en los libros de lectura se conocía la historia del cacique araucano Caupolicán. </p>
<p>    En el terreno de la industria editorial, se produce  no solo para el mercado argentino sino también latinoamericano, obras de autores de nuestra cultura y traducciones esmeradas de las lenguas europeas. Diversos emigrados españoles dan comienzo a un nuevo período en la industria editorial argentina, al participar en la fundación de empresas que rápidamente adquieren notable importancia. Este es el caso de Arturo Cuadrado en Emecé Ediciones, Antonio López Llausás en Editorial Sudamericana y Gonzalo Losada en Editorial Losada. Este crecimiento de la industria del libro, con sus nuevos proyectos destinados a un público masivo, y la ampliación del mercado lector, supone una correlativa extensión de las posibilidades laborales de los escritores, que convierten en actividad paralela las funciones de asesor literario, director de colección, corrector de pruebas, lector, y sobre todo, traductor: Emecé, con Borges, Mallea y Bioy Casares; Sudamericana, con Ramón Gómez de la Serna; Losada, con Francisco Romero, Guillermo de Torre, Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña; Hachette, con Rodolfo Walsh.</p>
<p>    En 1949 se organiza en la ciudad de Mendoza, y en el ámbito de la Universidad Nacional de Cuyo, el Primer Congreso Nacional de Filosofía al cual concurren los más destacados pensadores de América Latina y Europa .</p>
<p>    Desde el estado se organizó la participación de artistas en muestras culturales sin interponer discriminaciones políticas, como el caso de Antonio Berni quien había hecho campaña pública contra Perón. También encontrarán lugar las obras de Raquel Forner, los movimientos abstractos geométricos como Madí y Arte Concreto-Invención, con Gyula Kósice y Tomás Maldonado, que defendían la autonomía del arte mediante el acceso a un mundo de valores abstractos correspondiente al &#8220;internacionalismo sin fronteras&#8221; de Jorge Romero Brest.  De tal modo, en las artes plásticas se siguen celebrando exposiciones organizadas por instituciones tanto públicas como privadas de arte moderno europeo y hacia 1952 -como recuerda Andrea Giunta- los artistas abstractos llegan a ocupar un lugar destacado en exposiciones oficiales. Mientras la del Museo Nacional de Bellas Artes de 1952-53 sobre arte argentino incluyó todas las tendencias, en un ámbito de pluralismo ideológico y estético. Análoga política posibilitó en la poesía la supervivencia del surrealismo, siempre con la jefatura de Aldo Pellegrini, y la emergencia en 1950 de la revista de vanguardia Poesía Buenos Aires, dirigida por Raúl Gustavo Aguirre.</p>
<p>    La producción literaria del momento cuenta con títulos como Los robinsones, de Roger Plá; Zama, de Antonio Di Benedetto; Bodas de cristal, de Silvina Bullrich; El sueño de los héroes, de Adolfo Bioy Casares; El Aleph, de Jorge L. Borges; Antígona Vélez  de Leopoldo Marechal y La casa, de Manuel Mujica Láinez. Marechal publica en 1948 Adán Buenosayres, extensa y compleja novela, punto de partida de una renovación estética en la prosa por la incorporación de diferentes niveles del habla coloquial, monólogo interior, simultaneidad de relatos, condensación del tiempo de la narración, pluralidad de voces, estilos y géneros contrapuestos. Ernesto Sábato publica también en 1948 su primera novela, El túnel, en la cual inicia una línea de introspección existencialista que reaparecerá en novelas posteriores: Sobre héroes y tumbas (1962).</p>
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<ul>
<li><strong>Una política de alianza: estado y organizaciones libres del pueblo.</strong></li>
</ul>
<p>        A su vez, aparecen algunos elementos novedosos en lo referente a la concepción y organización misma del estado, pues se sostendrá la necesidad de  adecuación de su estructura por ser un  sistema basado en la organización política exclusivamente y ello, excluía a la  participación de la organización económico-social, lo cual abría un espacio al fracaso.</p>
<p>    Esto significaba fomentar -no realizar- la organización de los sectores sociales bajo la forma de lo que hoy llamamos asociaciones profesionales y organizaciones no gubernamentales y que en esa época se las denominará «organizaciones libres del pueblo», mediante las cuales los sectores sociales pueden canalizar las inquietudes de la comunidad, a los efectos de lograr una acción de gobierno más realista y eficaz.  Mediante esta red social sería posible brindar el apoyo y la participación de las fuerzas sociales en las reformas económicas y en el logro de la estabilidad del sistema, planteando así una doble proyección para este modelo de concertación: coyuntural y estratégica. En definitiva, lo que se buscaba era establecer nuevas relaciones entre el estado y la sociedad que permitieran concretar grados crecientes de justicia social, logrando a su vez, corregir las deficiencias del estado liberal basándose en el fomento de la solidaridad inteligente de  empresarios, trabajadores y estado, para lograr una mayor productividad con bienestar social.          </p>
<p>    La política crediticia llevada adelante con el Primer Plan Quinquenal fomentó el desarrollo de las mutuales y cooperativas, especialmente entre éstas últimas las dedicadas a la producción y comercialización agropecuaria. Las consecuencias de ello se verán cuando, producto de la ejecución del Segundo Plan Quinquenal se compare la conformación del espectro de los productores de cereales contemplando que antes de 1946, las cuatro grandes corporaciones cerealeras concentraban el 80% de la producción agraria y  en 1954, su participación disminuye al 39% mientras que las cooperativas crecen del 28% (1945) a casi el 50% en 1954. </p>
<p>    Las organizaciones profesionales, particularmente los sindicatos, estaban regidos por el decreto 23.852/45 por el cual se institucionaliza al movimiento obrero organizado y reglamentando su funcionamiento pero nada decía de la forma en que se convendría los salarios de los trabajadores; será la ley 14.250/53 la que cree las paritarias como método de legislación de la problemática del sector, con convocatoria y cumplimiento de carácter obligatorio.  Se establece una forma de concertación en esta área donde se conjugan representantes de los trabajadores, de los empleadores y veedores del Ministerio de Trabajo.  Esta ley pone fin a la relación laboral considerada como simple contrato entre partes (des)iguales, legislada por el Código Civil.</p>
<p>  La experiencia más original de alianza entre el estado y una ONG que realiza el peronismo es la que se concreta a partir de la Fundación Ayuda Social María Eva Duarte de Perón, que se constituye el 19 de junio de 1948 y que a partir del 25 de septiembre de 1950 pasó a llamarse “Fundación Eva Perón”.<br />
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    En el discurso que Evita pronunciara el 5 de diciembre de 1949 en el Primer Congreso Americano de Medicina del Trabajo explicó que la Fundación fue creada para cubrir lagunas en la organización nacional porque en todo el país donde se realiza una obra siempre hay algunas que cubrir y para ello se debe estar pronto para realizar una acción rápida directa y eficaz . Subyacía en esa definición la idea de transformación del tradicional concepto de beneficencia, y su redimensionamiento dentro del programa de Justicia Social del Peronismo, el cual reconoce que las mayores «lagunas» se producían en la asistencia a los ancianos, los niños y las mujeres.</p>
<p>    En los hechos, la Fundación construyó Hogares de Ancianos, el primero de los cuales fue inaugurado el 17 de octubre de 1948, en Burzaco. Similares se levantaron en el interior del país. Asimismo, obtuvo la sanción de una ley que otorgaba pensiones a los mayores de 60 años sin amparo. La Fundación concretó a su vez, un plan de mil escuelas en el país, como así también escuelas agrícolas, escuelas talleres, jardines de infantes y maternales. La ciudad infantil Amada Allen y la Ciudad Estudiantil, forman parte del plan de acción educacional, destinada la primera a niños de de dos a siete años, huérfanos o que no podían ser atendidos por sus padres, y la segunda a residencia de estudiantes del interior del país, sin familia en Buenos Aires.<br />
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    En febrero de 1950 se pone en marcha el plan de turismo infantil, que hará conocer a los niños paisajes del país ignorados por ellos hasta entonces. Las colonias de vacaciones completarían el espectro. Los campeonatos infantiles y juveniles, que comenzaron siendo de fútbol y terminaron incluyendo muchos otros deportes, patrocinados por la fundación desde 1948.<br />
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    El hospital de Lactantes y de Epidemiología infantil, la clínica de Recuperación Infantil de Terma de Reyes, son entre otras concreciones de la Fundación en el ámbito de la salud infantil. El hospital Nacional de Pediatría (ex albergue Warnes, fue demolido porque durante 18 años se dejó la estructura sin concluir), cuya construcción se hallaba avanzada en 1955.</p>
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<p>    La problemática del alojamiento transitorio de las mujeres fue encarada mediante la construcción y mantenimiento de tres hogares de tránsito en Capital Federal, que hallaron su réplica en el interior. El hogar de la empleada General San Martín apuntaba a resolver el problema de las mujeres sin hijos que sufrían el problema del alojamiento definitivo. El hogar contaba con un comedor, a donde Evita solía ir a cenar al concluir su jornada. En ese ámbito se reunía un grupo de intelectuales, la “Peña Eva Perón”, que amenizaban las veladas con la lectura de las composiciones que le dedicaban.<br />
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    En materia de salud, la Fundación construyó cuatro policlínicos en Buenos Aires: el de Ezeiza, Avellaneda, Lanús y San Martín, así como también otros en el interior del país. También la Fundación proveyó de modernos equipamientos a otras unidades hospitalarias. El Tren Sanitario Eva Perón, dotado de la más moderna aparatología, cumplía con la tarea de relevamiento y protección de la salud de las poblaciones más alejadas de los centros vitales. En septiembre de 1950 se inaugura la Escuela de Enfermeras, una de las obras más queridas de Evita, prestando sus egresadas servicio tanto en el país como en el exterior.<br />
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    En materia habitacional, la fundación emprendió la construcción de viviendas para obreros, como el barrio Presidente Perón y ciudad Evita, proporcionando vivienda propia a 25.000 familias.  <br />
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    La acción desplegada sumaba su solidaridad con los países extranjeros en situaciones de catástrofe o necesidad: Ecuador, España, Italia, Israel, Francia, Japón, Perú y Bolivia, entre otros, dan testimonio de ello.<br />
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    Los orígenes de los fondos que manejó la Fundación para las obras han sido en Argentina objeto de polémica. Si la memoria de la misma de 1953 explicita la procedencia de los mismos (donaciones en efectivo provenientes mayoritariamente de los sindicatos, pero también de particulares y empresas, convenios colectivos de trabajo, impuestos, alquileres, adjudicación de recursos por vía del poder Legislativo, etc.), no podemos omitir mencionar la circulación de versiones según las cuales los fondos provenían de donaciones forzosas, siendo la resistencia a ellas motivo de persecuciones. Se citaba, por ejemplo, el caso de la fábrica de caramelos “Mu–Mu”. La historiadora Marysa Navarro, apunta que si las contribuciones no espontáneas hubieran existido en gran escala y de manera sistemática, los perjudicados podrían haberlas denunciado después de septiembre de 1955, ante la comisión encargada de investigar la administración de la Fundación y ésta habría aceptado las denuncias presumiblemente con agrado. Es de creer que no las hubo en cantidades apreciables pues de ser así el informe de la comisión las había enumerado y no lo hace .</p>
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<li><strong>Democracia y dogmatismo.</strong></li>
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<p>    A fines de 1954 se producen una serie de hechos en la Universidad de Buenos Aires que comienzan a signar el endurecimiento de las relaciones entre el Gobierno y no solo la oposición, sino con los sectores medios y altos de la población.  El caso es que se prohíbe un acto estudiantil y al desafiar dicha prohibición interviene la policía y 250 estudiantes van presos al penal de Villa Devoto y al Buen Pastor.  Los jóvenes encarcelados eran en su mayoría radicales tales como Roberto Tomasini, Carlos Canitrot, Enrique Beveraggi, Emilio Gibaja, Roberto Zubieta, Juan Octavio Gauna –todos ellos posteriormente fueron funcionarios del gobierno de Raúl Alfonsín- también se encontraban allí Roberto Roth, Jorge Klappenbach y Gastón Bordelois –posteriores funcionarios del gobierno del general Onganía- y Roberto Aizcorbe, periodista que fundará la revista “Mercado”.  Tal como estaba de moda, los jóvenes detenidos entonaban canciones de la izquierda de la época de la guerra civil española con pequeñas adaptaciones ad hoc: si me quieres escribir/ya sabes mi paradero/cuadro quinto de Devoto/por no haber sido carnero .</p>
<p>    Pero así estaban las cosas por entonces.  Los jóvenes universitarios radicales y humanistas, socialistas y anarquistas habían decidido ser oposición.  La revista “Contorno” a fines de 1953 describía la atmósfera que en estos círculos se vivía como de “rebeldía, rechazo, desconcierto” y desde sus páginas David e Ismael Viñas, Adolfo Prieto, Noé Jitrik, Juan José Sebreli, León Rozitchner y Ramón Alcalde se colocaban desde un “reformismo crítico” para atacar tanto al Peronismo como a la denominada “izquierda dogmática” (partido Comunista).</p>
<p>    El 16 de junio de 1955 aparece el primer intento de sublevación militar.  El grupo de complotados estaba conformado por una serie de oficiales unidos por su profundo anti-peronismo, los  principales de ellos eran: almirantes  Benjamín  Gargiulo y Toranzo Calderón,  contralmirante  Aníbal O. Olivieri,  comandante aeronáutico Manuel Ferreyra, capitanes  Walter Viader,  Oscar Fontán, Jorge Bassi, capitanes de fragata Francisco Manrique, Néstor Noriega, Santiago Sabarots, Aracama, Napoleón Papini, capitanes de corbeta  Jorge Imaz,  Enrique  García Mansilla, Celestino Pérez, teniente 1º Trotz, tenientes de navío Hermes Quijada, Tomás Orsi, Eduardo E. Massera y Horacio Mayorga, teniente de corbeta Siro de Martini y los dirigentes políticos Luis María de Pablo Pardo, Alberto Benegas Lynch,  Carlos O. Zumarán, Raúl Lamuraglia, Miguel Angel Alvarez  Morales, Gregorio Ramírez, Oscar Martínez  Zemborain, Miguel Angel Zavala Ortiz,  Adolfo Vicchi, Américo Ghioldi, Pedro Mendioroz, Pedro y Joaquín Otero, Gregorio Ramírez, Aníbal de Berrutti, Manuel Rawson Paz,  Alberto Candiotti,  Mariano Grondona,  Mario Diehl, Alejandro Mejía,Valentín Salmun Feijóo, Roberto Tomassini,  Ricardo de la  Torre, Gastón Bordelois, Alberto Camps, Mario Amadeo y Roberto Astiz, contando con la  complicidad de los  generales León J. Bengoa y Pedro Eugenio Aramburu.</p>
<p>    El contralmirante  Olivieri viaja en mayo de 1955 a Estados Unidos invitado por el departamento de la Armada de ese país,  aprovechando el mismo para buscar apoyo para el golpe de estado, ofreciendo información sobre la Antártida Argentina y seguridades sobre el libre acceso a la zona de fuerzas estadounidenses en caso de conflicto .</p>
<p>    El objetivo de los complotados era asesinar a Perón y el plan era bombardear la Casa de Gobierno y convocar por radio al levantamiento de las Fuerzas Armadas.  Para ello operaban 20 North American (cazas), 6 Beechcraft AT 11 (bombarderos livianos), 3 Catalina (bombardeo) y 9 C47 de carga y transporte.  Todos ellos asentados en  la base de aviación naval de Punta Indio (Pcia. de Buenos Aires); se intenta levantar la base naval de Azul y ante la oposición de su jefe, el capitán Aracama lo asesina, a su vez, se tiene éxito en tomar el aeropuerto internacional de Ezeiza. El resultado del bombardeo de la que se iba a denominar «revolución democrática» fue de más de 500 muertos producto del bombardeo a plaza de mayo -casi todos civiles- y 964 heridos.   Los complotados se refugiaron en la República Oriental del Uruguay .</p>
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<p>    Esta situación lleva a implementar medidas represivas que culminan con el encarcelamiento de opositores y del establishment tradicional como Ricardo Balbín, Arturo Frondizi, Alfredo Palacios, Adolfo Vicchi, Victoria Ocampo, Alberto y Ernesto Lanusse y Roque Carranza.  También aparecerán duras críticas en los medios de comunicación de quienes se identificaban como «personeros» de los intereses anti-nacionales: Gainza Paz, la familia Bemberg y Beveraggi Allende.</p>
<p>    ¿Qué representatividad poseía la oposición?  En una evaluación de la Central de Inteligencia Americana (CIA) del 9 de marzo de 1954 se sostiene que el principal partido opositor -la Unión Cívica Radical- tiene solo 14 bancas de las 155 de la Cámara de Diputados. Representa principalmente a elementos urbanos más que a los propietarios de tierras, y en sí se encuentra dividida en dos facciones principales.  Una simplemente aboga por la oposición pasiva a Perón; la otra por actos de violencia contra el régimen, los que a veces llegan a concretarse .  Pero este análisis no logra abarcar el «campo opositor» dejando de lado sectores e instituciones, tal como analizaremos más adelante.</p>
<p>    El 16 de septiembre de 1955 estalla una sublevación militar en contra del gobierno constitucional  encabezada por el  general  Eduardo Lonardi- representante del nacionalismo católico- aunque detrás del mismo, las figuras más representativas eran el general Pedro E. Aramburu y el almirante Isaac Rojas.</p>
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<p>    En la provincia de Córdoba se rebela la Base Aérea Militar, la Escuela de Tropas Aerotransporta das y la Escuela de Artillería; en la provincia de Buenos Aires las  Bases Navales de Río  Santiago y  Puerto Belgrano y en la provincia de Corrientes la base militar de Curuzú Cuatiá.  Se sublevan también las guarniciones de San Juan y La Rioja, aunque las mismas poco aportaban al levantamiento por su de escasa importancia en tropas y armamento.                                                                   </p>
<p>    En Curuzú Cuatiá los suboficiales seguidos por la tropa toman prisioneros a los oficiales rebeldes y abortan la sublevación, el 18 de septiembre es derrotada la Escuela Naval de Río Santiago por la acción de la  Policía de la Provincia de Buenos Aires y el regimiento 7 de Infantería; la infantería de marina ocupa la ciudad de Bahía Blanca tras bombardeos a la ciudad pero tropas leales marchan sobre ella; es bombardeada Mar del Plata pero el 19 de septiembre están acorraladas las tropas sublevadas de Córdoba en el centro de la ciudad y su comando operativo en el Cabildo de dicha ciudad está a apunto de ser tomado por asalto por parte del general Miguel Iñiguez y su tropa.  En esas  circunstancias  se dan dos factores decisivos: la flota de mar,  que se ha sublevado, amenaza bombardear la destilería Eva Perón (La Plata) y Buenos Aires,  por otro lado, la CGT reclama armas para tomar represalias en el barrio norte de Buenos Aires, donde vive la clase media acomodada y parte de la oligarquía (los «gorilas»).</p>
<p>    A esa situación se debe agregar que los rebeldes subversivos habían distribuido armas entre civiles autodenominados «comandos civiles», los cuales habían  comenzado a actuar realizando actos de terrorismo desde 1952 y aumentaron los mismos después del fallido intento de junio .   Todo ello presagiaba que aun con un descontado triunfo militar por parte del Gobierno  se abría la posibilidad del  desarrollo de una guerra civil, de la cual Perón tenía una visión de sus consecuencias por su visita a España en 1939. Me preocupaba -afirmaba- la amenaza de bombardeo de la población civil, en la que seguramente perderían la vida miles de inocentes [...] ya Buenos Aires había presenciado la masacre del 16 de junio de 1955, cuando la aviación naval bombardeó la plaza de Mayo y ametralló las calles atestadas de gente produciendo 500 muertos [...]  me preocupaba también la destrucción de la destilería de petróleo de Eva Perón (La Plata), una obra de 400.000.000 u$s y de incalculable valor para la economía del país  . Previendo tal desenlace, Perón entrega al mando militar leal una nota  para negociar con los insurrectos un cese del fuego pero su «generalato» defecciona y toma tal  nota como una renuncia, tras lo cual,  Perón  decide retirarse del Gobierno y emprende el exilio. Este golpe de estado no ha sido incruento, 1500 personas, en su mayoría civiles han caído, comparativamente, algo más del doble de los soldados caídos en la guerra de Malvinas.</p>
<p>    Para poder comprender el apoyo de amplios sectores de la clase media al golpe de estado es necesario recrear el clima que se vivía dentro del imaginario colectivo de esos sectores sociales. Para ello apelaremos a los ejemplos literarios.</p>
<p>    Jorge Luis Borges junto a Adolfo Bioy Casares, escribirán un cuento breve que muestra la visión que tanto la oligarquía como esos sectores de la clase media que aludimos, poseían del Peronismo. Publicado en “Crónicas de Bustos Domecq”, el cuento se llama “La fiesta del monstruo”, y del mismo sostiene Ricardo Piglia que es una especie de traducción, de reescritura en donde Borges y Bioy presentan una nueva versión del relato “El matadero” de Esteban Echeverría adaptado al Peronismo. La fiesta atroz de la barbarie popular contada por los bárbaros, en donde se combina la paranoia con la parodia. La paranoia frente a la presencia amenazante del «otro» que viene a destruir el orden. Y la parodia de la diferencia, la torpeza lingüística del tipo que no maneja los códigos, es un relato totalmente persecutorio sobre el «aluvión zoológico» y el avance de los «grasas» que al final matan a un intelectual judío .</p>
<p>    Apelando en su discurso a registros del lunfardo y la jerga callejera , el Gordo cuenta los pormenores de la concentración que los lleva finalmente a la Plaza de Mayo en su viaje desde Tolosa para escuchar la palabra del líder. La masa está definida a partir de un «nosotros» que los enuncia diferentes al resto de la comunidad, pero unidos a partir del común calificativo de ser unos muertos de hambre: Todos éramos argentinos, todos de corta edad, todos del Sur y nos precipitábamos al encuentro de nuestros hermanos gemelos, que en camiones idénticos procedían de Villa Domínico, de Ciudadela, de Villa Luro, de La Paternal, aunque por Villa Crespo pululaba el ruso y yo digo que más vale la pena acusar su domicilio legal en Tolosa Norte. ¡Qué entusiasmo partidario te perdiste, Nelly! En cada foco de población muerto de hambre se nos quería colar una verdadera avalancha que la tenía emberretinada el más puro idealismo, pero el capo de nuestra carrada, Garfunkel, sabía repeler como corresponde a este farabutaje sin abuela .</p>
<p>    La aparición del Peronismo fue percibida por la clase media y la alta, que se suponían portadores de la cultura argentina, como una agresión de sectores ajenos que intentaban apropiarse de espacios culturales y políticos que no les correspondía , tal la indignación que surge cuando se realizan festivales folklóricos en el teatro Colón, a donde se lleva a los niños de las escuelas de Buenos Aires. De esta manera, en la oposición «peronismo-anti-peronismo» que se articula desde entonces se reedita en una nueva inflexión la oposición «civilización-barbarie», de larga tradición desde el siglo XIX y una verdadera máquina de leer en términos políticos a los sujetos y a la cultura popular .</p>
<p>    La fiesta del monstruo reedita la lectura hegemónica de la «alta» cultura argentina sobre un nuevo sujeto histórico que sólo puede ser leído como la merza. Casi sin apelar a la metáfora, La fiesta del monstruo deja bien en claro los dispositivos de exclusión que éste supone, las fronteras que su escritura traza. El sujeto popular -apelado desde el Peronismo bajo los nombres de «grasitas» o «descamisados», y por el anti-peronismo como «cabecitas negras»- se inscribe y se escribe en este texto como un otro que amenaza la estabilidad; la chusma metaforiza aquí el afuera de la Nación, el peligro que su presencia impone en la Argentina de 1947. Lo «otro» de la Nación es el pueblo y su violencia, lo siniestro.</p>
<p>Es ese shock precisamente el que se deja leer en La fiesta del monstruo, donde Borges-Bioy Casares responden con una ironía brutal a la invasión que realiza el Peronismo del espacio simbólico del estado . El narrador de la historia es un personaje anónimo, al que logramos identificar oblicuamente como El Gordo, que sin lugar a dudas se constituye como portavoz de la masa peronista. En primera persona, El Gordo narra a una interlocutora, Nelly, los acontecimientos de octubre de 1947. Dos años después del episodio del 17 de octubre, la «chusma» se junta en la Plaza de Mayo para rememorar el momento fundacional del Peronismo. El pueblo como sujeto colectivo aparece aquí representado con todos los atributos de lo patológico y lo monstruoso, es la merza en franca descomposición, la merza hilarante, la turba. A partir de la irónica reflexión sobre los resortes más finos del alma del popolino, la masa aparece hipnotizada por la voz del Monstruo, esto es lo que encarnaba Eva Perón. Ella había salido del mismo lugar que la inmensa mayoría de ellos y encarnaba la altivez plebeya que expresaba el orgullo de saberse sujeto histórico.</p>
<p>    Por su parte, Julio Cortázar escribirá en Razones de la cólera (1950-1951): Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus calles cubiertas de carteles peronistas, te quiero, sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho, nada más que de lejos y amargado y de noche.<br />
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    Cortázar, poco antes de partir a radicarse en Francia, publica su primer y ya famoso libro de cuentos, Bestiario (1951), que recoge muchas de las manías persecutorias que habían despertado en la clase media argentina la aparición de las masas populares. Dos de los mejores cuentos del volumen, Omnibus y Casa Tomada, hablan elípticamente del tema.</p>
<p>    En esta motivación permanente que significaba el peronismo para los intelectuales opositores guardaba un papel especial la figura de Eva Perón. Tomás Eloy Martínez, en su libro Santa Evita (1995) sostiene que, para quienes se auto-consideraban depositarios de la civilización, Evita era una resurrección obscena de la barbarie, porque ella no era como Perón –que al menos pertenecía al Ejército- sino que era de la masa.</p>
<p>    Sin embargo, para algunos sectores más perceptivos (aunque no necesariamente menos anti-peronistas), era obvio que muchos de los cambios traídos por el peronismo eran irrevocables. Para algunos se hizo claro que existía &#8220;otra Argentina&#8221;, para la cual la experiencia peronista, lejos de tener las características demoníacas que algunos le querían atribuir, había representado el único canal válido para obtener dignidad y mejoramiento de sus condiciones sociales y económicas. En un tono dramático, Ernesto Sábato escribió sobre la caída de Perón: Aquella noche de septiembre de 1955, mientras los doctores, hacendados y escritores festejábamos ruidosamente en la sala la caída del tirano, en un rincón de la antecocina vi. como las indias que allí trabajaban tenían los ojos empapados en lágrimas. Y aunque en todos aquellos años yo había meditado en la trágica dualidad que escindía al pueblo argentino, en ese momento se me apareció en su forma más conmovedora&#8230; .</p>
<p>    Sábato respeta con este viaje hacia abajo el código, que según parece ha sido aceptado desde siempre, y según el cual en el cielo reside el Bien (el Dios de casi todas las religiones, incluso los Dioses Olímpicos moraban en el monte del mismo nombre, en medio de las nubes), y el Mal tiene su reino acá abajo, en las entrañas de la tierra : Un pueblo será siempre civilización y barbarie, por la misma causa que Dios domina en el cielo pero el demonio en la tierra .</p>
<p>    La escena funciona como una alegoría y hace sensible a los ojos del escritor (y, a través de él, a los de sus lectores) la escisión que dividía a la sociedad argentina. Las dos muchachas indias simbolizaban a &#8220;muchos millones de desposeídos y trabajadores&#8221; que &#8220;derramaban lágrimas en aquellos instantes, para ellos duros y sombríos&#8221;. Ese &#8220;otro rostro del peronismo&#8221; había sido ignorado por la mayor parte de los partidos y de la inteliguentsia. Peor aún: sin ningún esfuerzo por &#8220;desentrañar lo que en aquel movimiento confuso había de genuino, de inevitable y de justo, nos habíamos entregado al escarnio, a la mofa, al bon mot de sociedad&#8221; . En lugar de comprender al pueblo trabajador, que había hecho su aparición tumultuosa en la vida política nacional a través del peronismo, se lo menospreció. Tampoco la izquierda había escapado a la ceguera: en nombre de un proletariado platónico ¬el de los libros de Marx¬ fue incapaz de reconocer al proletariado real, un proletariado grosero, impuro y mal educado que desfilaba en alpargatas tocando el bombo .</p>
<p>    Sobre el fondo de estas alternativas entre políticas y morales debe leerse, por ejemplo, la carta que Ernesto Sábato dirigió al semanario Qué, cuando éste se había convertido ya en el principal órgano de opinión del frondizismo. El escritor, quien no quería ser confundido con ese género de anti-peronista que antes del 45 era abogado de ferrocarril del Sud o tranquilo veraneante de Biarritz, le reprocha a la publicación que por entonces dirigía Rogelio Frigerio (en realidad la carta no es sino una polémica con éste) que &#8220;tanto en el análisis del peronismo como en su justificación, sólo tienen presente el grado de desenvolvimiento económico que el régimen produjo. Todo lo demás les tiene sin cuidado&#8221;. No parece importar, continúa, &#8220;que se torturase a estudiantes en las cárceles, que se corrompiese el país, que se fomentase el servilismo y la abyección, si instalaba una fábrica de tractores&#8221;. La crítica, que juzga legítima, al orden surgido tras la caída de Perón no debía llevar al embellecimiento del régimen derrocado: no se diga que porque esto es malo aquello era una maravilla . Había, pues, unos límites que no debían ser traspasados en la comprensión del hecho peronista.</p>
<p>    Es también muy descriptivo el diálogo entre Magdalena Ruiz Guiñazú (MRG) y Mariano Grondona (MG), sobre sus vivencias de la «época peronista» donde sostienen:</p>
<p>MRG: &#8220;Aún recuerdo la voz catastrófica de una tía en el teléfono: «han bajado los puentes, vienen para acá». Todo barrio Norte estaba cerrado. Y la gente mirando detrás de las persianas. Fueron años de mucho odio. A la casa de mis padres no venía ningún peronista&#8221;.<br />
MG: &#8220;El primer peronista que traté fue Antonio Cafiero en 1962. Y después le comenté a mi mujer: «Pero, oime, es un tipo normal»&#8221;.<br />
MRG: &#8220;Cuando nosotros hablábamos del segundo gobierno de Perón hablábamos de la «dictadura»&#8221;.<br />
Periodista: &#8220;¿Aquel golpe fue un germen de la violencia posterior?&#8221; [Refiriéndose al de 1955].<br />
MG: &#8220;La revolución del &#8216;55 fue legítima pero, eso sí, me abrí cuando vi. a compañeros míos cazar peronistas [...] Para mí, lo que marca el gran escalón de la violencia son los fusilamientos del &#8216;56 [...] Había una contradicción insuperable: los partidos anti-peronistas se confesaban democráticos y Perón era fascista, ligado a los nazis y Mussolini.  Sin embargo, el Justicialismo era mayoría ¿Cómo se resuelve este dilema? No hay forma.  Por eso cuando el anti-peronismo proscribe a Perón se autoniega: ya no es democrático&#8221; . </p>
<ul>
<li><strong>¿Cuáles fueron las causas profundas del golpe de estado?</strong></li>
</ul>
<p>    La oligarquía que se había beneficiado económicamente durante el gobierno peronista había también perdido gran parte de su poder político en manos de éste, pero aun le quedaban algunos diarios nacionales y provinciales, una influencia importante sobre la estructura del Poder Judicial, las Fuerzas Armadas, un sector del clero y de la docencia en sus distintos niveles y los representantes de la cultura de élite, pero con eso no alcanzaba para triunfar en las elecciones ni para sostener un golpe de estado.</p>
<p>    El conflicto con la jerarquía de la Iglesia Católica sin embargo, fue el elemento desencadenante que inició un aglutinamiento de la oposición al gobierno peronista junto a sectores de las Fuerzas Armadas para madurar la decisión política.  Curiosamente, la jerarquía eclesiástica había estado cuestionada por los opositores al Gobierno por haber apoyado el surgimiento del Peronismo, pero el prestigio político y social que esta institución poseía por entonces hizo que la paranoia persecutoria que expresaban los escritores tomara forma de oposición cerrada.</p>
<p>    El primero problema con la Iglesia se remonta a 1950 cuando la “Escuela Científica Basilio, de ciencia y culto espiritista” realiza una campaña con afiches callejeros que dicen: “¡Jesús no es Dios!” y anuncian una reunión en el estadio Luna Park.  Como era de esperar, ante la provocación, la Iglesia reacciona y envía a sus cuadros de la Acción Católica como auténtica fuerza de choque para impedir en la calle la realización del evento.  Por razones circunstanciales –como bien señala Lila Caimari- Perón envía un saludo al encuentro espiritista que es entendido por el anti-peronismo como un desaire a la Iglesia .</p>
<p>    Ese mismo año, Perón no recibe a su llegada al cardenal Ruffini –lo hace el Vicepresidente y el ministro de Relaciones Exteriores-  enviado de SS Pío XII al Quinto Congreso Eucarístico Nacional y, si bien se produce el encuentro a los pocos días e incluso el presidente asiste al Congreso, el mensaje de la Iglesia es claro: el cardenal no se aloja en la Nunciatura sino en la casa de una familia miembro de la oligarquía argentina: los Pereira Iraola, a quienes recientemente se les había expropiado un campo improductivo en las cercanías de la ciudad de La Plata (Pcia. de Bs. As.) en donde se creará el “Parque de la Ancianidad” (actualmente “Parque Pereira Iraola”).</p>
<p>    Otro de los elementos que ahonda la tensión entre el Gobierno y la Iglesia es el apoyo que ésta le brinda al surgimiento del partido Demócrata Cristiano.  En el contexto de la «guerra fría», el Vaticano (Pío XII) había hecho pública su alianza estratégica con la causa del «mundo libre» y –como dice mi amigo Sabino- algunos católicos confundieron el águila americana con la paloma del Espíritu Santo.  La prensa justicialista centra el ataque en algunos clérigos y dirigentes de la Acción Católica Argentina que realizan acciones proselitistas en favor del nuevo partido, lo cual fue consolidando el papel opositor de la institución eclesiástica y allí convergirán nacionalistas y liberales, clericales y laicistas, filofascistas y marxistas.  Pero el conflicto también reveló el nuevo protagonismo alcanzado por un sector tradicional de escasa representatividad pero muy activo por entonces: el nacionalismo como fracción política, de predicamento entre cuadros de la Iglesia y las Fuerzas Armadas.</p>
<p>    Este nacionalismo que hunde sus raíces en los grupos surgidos alrededor de los hombres que apoyaban el golpe de estado de 1930 y aun, con antecedentes previos (Legión de Mayo, etc.) identificaba lo popular con el comunismo por lo que,  su anticomunismo era en Argentina anti-peronismo -como ya había sido anti-personalista con Yrigoyen- y se potenciaba con la actividad que desarrolla SS Pío XII como pro-occidental y anti-soviético .</p>
<p>    Al anunciarse el Segundo Plan Quinquenal, más precisamente en el mensaje de Perón en esa ocasión, éste sostiene entre los &#8220;Objetivos Especiales&#8221;, la intención de suprimir las discriminaciones públicas y oficiales entre los llamados «hijos legítimos» e «hijos ilegítimos».  En los fundamentos explicitados en el Senado de la Nación se sostiene la necesidad de borrar para siempre como agraviante la calificación de «hijos naturales», incestuosos y adulterinos, incompatible con el principio de la dignidad humana del Justicialismo . Esto aparecía para ciertos círculos católicos como un paso más hacia una política libertina que entreveían en hechos como la ley 14.394/54 que establecía el divorcio vincular; suspensión del dictado de las materias Religión Católica y Moral; la reimplantación de la ley de profilaxis y la sanción de la ley 14.405/54 que  deroga las exenciones impositivas a las instituciones religiosas entre otras medidas.</p>
<p>    No se trataba aquí -más allá de la buena fe de algunos- de una oposición a medidas que lesionaban principios caros al catolicismo (p.ej. indisolubilidad del matrimonio) sino que detrás de la legítima defensa de los mismos aparecía la crítica a un Gobierno que había debilitado el poder de la institución eclesiástica.  Se trataba de una disputa política cuyos verdaderos términos están dados por el control de la política social.</p>
<p>    Es cierto también, que a muchos miembros de la clase media no les preocupaba que hubiera &#8220;damas de beneficencia&#8221;, instituciones pías o partido Demócrata Cristiano pero sí esperaban que la Iglesia les permitiera sustraer a sus hijos de la influencia del Peronismo; de sus organizaciones -Unión de Estudiantes Secundarios (UES)- de sus ceremonias -los grandes actos escolares con la presencia de Perón en el Teatro Colón o las Fiestas de la Educación Física en el estadio de River Plate- y de su «adoctrinamiento» reflejado en los mismos textos de lectura escolar con alusiones explícitas a Perón y Evita y sobre todo, contrarrestar la gran movilización política que era  característica del momento. La clase media en general –y ello no excluye a los católicos- contemplaba como se había polarizado la sociedad y la creciente violencia anti-peronista le respondía una creciente politización en todos los aspectos de la vida cotidiana, que atravesará no solo los ámbitos públicos sino también los de la vida privada.  A su vez, se le sumará una profunda aversión a los ataques que desde el Gobierno o el partido gobernante se hacía a las familias de la oligarquía, que esa clase media respetaba y quería imitar. </p>
<p>    Este rechazo que la clase media poseía -y que podríamos llamar «visceral»- respecto del Peronismo, tenía sus raíces en el modelo identificatorio sobre el que había sido educada y que era propio de la oligarquía.  La mayoría de los miembros de ese sector social provenía de un origen inmigrante y trabajador -de ahí la frase coloquial para indicar pobreza &#8220;estamos como cuando vinimos de España&#8221;- que acepta como camino de ascenso social el sistema educativo, negando la forma con que sus propios padres lo habían logrado: el trabajo.  Así se escuchará en forma reiterada y amenazante que se les diga a los jóvenes de ese sector social: &#8220;si no estudias&#8230;vas a trabajar, y entonces me vas a contar&#8230;&#8221;  Como si trabajar y estudiar no fueran complementarios en  un desarrollo armonioso de la persona.  Tampoco indicaba que los miembros de la clase media no trabajaran pues lo hicieron y duro, pero no era ello lo que valorizaban en la transmisión cultural; por el contrario, se jerarquizaba la capacidad de acceder al modelo identificatorio de la oligarquía a través de la educación, lo que en su imaginario era como si ya se fuera un poco como ella. <br />
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    Este sistema de ascenso educativo implicaba una enorme capacidad de control social que permitía «cuotas» reducidas de ascenso en la sociedad, lo cual le otorgaba al hecho de poder avanzar en ese medio un mayor valor.  A partir de 1946 se producen dos fenómenos que conmocionan este sistema: la liquidación del poder político de la oligarquía y la construcción de un nuevo modelo de ascenso social paralelo al anterior y basado en una cultura del trabajo.  Todos podrían acceder a la educación, a la salud, a la vivienda y también a gozar de vacaciones en los mejores centros turísticos.  Desde el punto de vista de la clase media, esto aparecía como una dádiva o como acto demagógico, pues el chalet en Ciudad Evita o las vacaciones en Mar del Plata las obtenían los  «cabecitas negras», los  «negros laburantes»  y no  «la gente como uno, que ha estudiado y ha llegado a ser alguien».  La meta cuyo valor estaba en lo difícil de su acceso comenzaba a estar ahora al alcance de casi todos.</p>
<p>    Este enfrentamiento irá cobrando un sentido cada vez más irreversible cuando, ante una concentración de trabajadores en Plaza de Mayo, el 15 de abril de 1953, estallan dos bombas que producen 7 muertos y 93 heridos y,  al efectuarse la investigación policial, surge que los responsables estaban ligados a sectores católicos como Mario Amadeo y radicales como Emilio Carranza.</p>
<p>    Un ejemplo notable de esta galvanización del anti-peronismo ligado a la Iglesia fue dado por el artículo del sacerdote Julio Meinvielle, quien en 1951 tomó la defensa del diario “La Prensa” al ser expropiado por el Gobierno y transferido a la CGT .</p>
<p>    Para realizar el golpe de estado hacía falta la decisión política de un partido representativo de esa clase media que contuviera su «sentimiento opositor», por lo cual el golpe madura cuando llegan a un acuerdo los militares conspiradores y la Unión Cívica Radical; ese será el sustento político e institucional de los sublevados y simultáneamente, permite subordinar al liberalismo ortodoxo como al nacionalismo católico.  Cuando en 1955 los partidos políticos que habían conformado la Unión Democrática (UCR, Conservador, Socialista y Comunista) un sector de la Iglesia y otro de las  Fuerzas Armadas cierran filas contra el Gobierno, la clase media tiene suficientes referentes agrupados en un bando como para plegarse sin reticencias en apoyo al golpe de estado.</p>
<p>    Diez años después del mismo se resumen en una nota periodística los elementos que operaban en el imaginario político de ese «frente opositor»: gracias a las reservas acumuladas en el Banco Central, Perón posibilita a los «cabecitas negras» del flamante cinturón industrial bonaerense un nivel general que ningún gobierno había podido ofrecer&#8230;Pero si Perón sabía que de esta manera perjudicaba gravemente la economía del país, sabía también que se estaba asegurando un caudal formidable de partidarios .      <br />
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    Se abre aquí un largo período de desencuentros y luchas.</p>
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