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	<title>antuco &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "antuco"</description>
	<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 03:14:53 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Testimonio de un sobreviviente]]></title>
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<pubDate>Fri, 06 Nov 2009 16:31:25 +0000</pubDate>
<dc:creator>cristianmorales</dc:creator>
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<description><![CDATA[A continuación se relata el testimonio de un sobreviviente a dramática trajedia de Antuco; relato re]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><div>
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<p>A continuación se relata el testimonio de un sobreviviente a dramática trajedia de Antuco; relato rescatado el sitio web angelino <a title="Nuestro Bio Bio" href="http://www.nuestrobiobio.cl/" target="_blank">http://www.nuestrobiobio.cl</a>.<img class="alignright" title="antuco" src="http://testimoniosla.files.wordpress.com/2009/11/antuco.jpg?w=150&#038;h=120#38;h=120" alt="antuco" width="150" height="120" /></p>
<p><strong>Tragedia de Antuco. </strong></p>
<p><strong>Testimonio de Un Soldado. </strong></p>
<p><strong>Parte I</strong></p>
<p><em>Dos compañías de soldados conscriptos del regimiento reforzado Nº 17 “Los Angeles” fueron atrapadas por un violento temporal de nieve cuando realizaban una marcha de 22 kilómetros entre los refugios de Los Barros y La Cortina, en la zona cordillerana de Antuco. Las faldas del volcán Antuco se convirtieron en un blanco cementerio para 45 efectivos militares que perdieron la vida en ese episodio, considerado también el peor en la historia del Ejército de Chile en tiempos de paz. Murieron congelados, víctimas de temperaturas que llegaron hasta los 35 grados bajo cero y ráfagas de viento congelado de hasta 150 kilómetros por hora, sin la preparación ni la vestimenta adecuada para un fenómeno climático de esta envergadura. Pero mientras las familias de las víctimas poco a poco van restañando las heridas dejadas por esta irreparable pérdida a medida que pasan los días, los conscriptos <!--more-->sobrevivientes han intentado volver a llevar un ritmo de vida normal, continuando algunos con su periodo normal de instrucción. Pero algunos se encuentran con licencias médicas por las secuelas físicas dejadas por semejante travesía. Otros, los casos más serios, han debido ser trasladados hasta la unidad siquiátrica del Hospital Militar en la Región Metropolitana, debido a las secuelas mentales dejadas por esta tragedia. Uno de los soldados sobrevivientes de la compañía de Morteros, la más diezmada por la montaña, accedió a hablar sobre lo vivido y sobre lo que le cree será su futuro en la perspectiva que le dan los casi tres de sufrida la tragedia. Bajo la condición de no revelar su identidad – para evitar problemas con el Ejército por sus declaraciones – Juan (nombre ficticio) describió parte de lo vivido en la montaña, de cómo vio morir a sus amigos y camaradas de armas, de la impotencia y el dolor que aún sigue sintiendo por no poder ayudarlos. Pero también habló de lo que espera, de cómo cambió su vida y de sus temores sobre lo que le depara su futuro del que aún no tiene nada claro. También reclama porque ahora es el tiempo de los vivos y aunque cuentan con asistencia sicológica y siquiátrica, teme por las consecuencias a futuro debido a las secuelas permanentes con las que puedan quedar. </em></p>
<p><em>Juan siempre quiso hacer el Servicio Militar. Desde siempre le gustaron los militares y las armas y cuando tuvo que inscribirse, lo hizo sin demora. Aunque en primera instancia no quedó, dos instructores llegaron a su casa para preguntarle si quería entrar, que necesitaban contingente para la compañía de Morteros. No dudó y aceptó de inmediato. “Quería integrarme y dije que sí, que quería ser parte de ellos. Fue algo totalmente voluntario. Siempre quise estar ahí, hasta que lo logré”. – </em></p>
<p><strong><em>¿Cómo fue la vida adentro? ¿Era lo que esperabas? </em></strong></p>
<p><em>En parte sí y en parte, no. O sea, por lo que me gustó fue por el ambiente, el aire que se respiraba era bueno. Había siempre un aire de competencia entre las compañías, siempre competíamos por ser la mejor en cuanto a retretas, a todo eso. Mi compañía siempre se resaltó, en todo éramos los primeros porque era una compañía buena. Después vino la campaña y todo bien pero, bueno, ahora cambió todo. Todo cambia (cambia la voz). – </em></p>
<p><strong><em>¿Cómo fue el día antes, el 17? </em></strong></p>
<p><em>El 17 tuvimos la instrucción. Fue como de las 11 hasta las 2. Ese día llegamos completamente mojados. Nos pusimos un buzo para secar el uniforme porque el otro día había que marchar. Ordenamos la bolsa ropera y la echamos a los camiones porque ese día el camión se venía. Ese mismo día los camiones se quedaron atrapados. A las 7 de la tarde nos enteramos que los camiones se habían quedado atrapados. Llegó un soldado y dijo que habían unas mujeres y una instructora con hipotermia. – </em></p>
<p><strong><em>¿Y la noche anterior?</em></strong></p>
<p><em> Esa noche nos acostamos temprano. A las 8 estábamos acostados porque el otro día teníamos que levantarnos temprano, a las cuatro de la mañana, para salir a las cinco. Despertamos, nos levantamos y fuimos a buscar el desayuno que fue un café con pan con mermelada, comimos rápido, nos dijeron lo que teníamos que ponernos para marchar que eran los zapatos ‘para’, un pantalón. Hacía arriba la polera, el jersey y la casa. A las cinco salimos arriba. Ahí estaba mi mayor Cereceda que nos deseó suerte. Nos dijo que era muy probable que en La Cortina no hubiese nada, que no habría comida, pero había que apechugar, salir adelante. Mucha suerte nos dijo (vuelve a cambiar la voz).</em></p>
<p><strong>Parte II   				- </strong></p>
<p><em><strong>¿Te dio miedo, pensaste en el tiempo que estaba difícil? </strong></em></p>
<p><em> Mira, el fin de semana estuvo lindo. Me acuerdo que salimos afuera a disfrutar el día, había un sol tremendo. El domingo en la noche, como a las 11, se puso a nevar. De ahí no paró más, nevaba día y noche. Cuando salimos a marchar estaba nevando intensamente. El 17 varios comentamos que teníamos miedo porque eran 24 kilómetros, nevando. Nunca pensamos en la muerte, pero teníamos miedo que nos pasara algo. No conocíamos el terreno, no sabíamos nada. Algunos ni siquiera conocían la nieve, pero había que marchar, no quedaba otra. Había una orden y había que cumplirla. COMIENZA LA TRAGEDIA Juan prosigue su relato sobre el inicio de la marcha, cuando formaron dos columnas. Pero a poco andar, ya enfrentaron los primeros problemas. “Al principios nos desvíamos un poco. Era por el viento, estaba muy fuerte. Además estaba oscuro. Hay un canal (el estero el Volcán) antes de llegar al polígono y ahí nos perdimos. No llevábamos 500 metros del refugio y ya íbamos perdidos. Los cabos y clases sabían el terreno y había que apegarse a ellos. Ellos eran los que sabían, no quedaba otra. – </em></p>
<p><em><strong>¿Te mojaste ahí?</strong></em></p>
<p><em> Sí, hasta un poco más arriba de la cintura. Como se había puesto a nevar el día antes, el canal había subido. El agua estaba congelada. Eran como las cinco y media cuando pasamos por ahí. Hacía un frío tremendo pero había que seguir, no podíamos echarnos para atrás. Ibamos a cargo de un capitán (Carlos Olivares) y él tenía la última palabra. – </em></p>
<p><em><strong>¿Escuchaste si era conveniente volver? </strong></em></p>
<p><em>A algunos clases le escuché que era conveniente volver pero al capitán y los tenientes no les escuché nada de eso.  				  – </em></p>
<p><em><strong>¿Cómo se guiaban? </strong></em></p>
<p><em>Adelante echaron a los más capos, a los montañeses que habían. En sus manos tenían nuestras vidas.  				  -</em></p>
<p><em><strong>¿Y cuando apareció el viento blanco? </strong></em></p>
<p><em>El refugio (Los Barros) está en un hoyo que tiene un cerro que protector. Ahí uno no puede ver la intensidad pero bastaba con salir para afuera o mirar que la nieve nos pasaba las rodillas en algunas partes. Pasando el cerro protector, ahí empezó todo. Ahí empezó el viento blanco, ahí empezaron a caer algunos soldados y todos tratamos de ayudarlos. – </em></p>
<p><em><strong>¿Qué pasó ahí?  				 – </strong></em></p>
<p><em>El primero que cayó fue (conscripto) Hernández. Se nos desbarrancó en una parte y el suboficial Grandón lo ayudó con el clase Pulgar. Después fueron cayendo los soldados. Ahí tuvimos que deshacernos de los equipos, del fusil, la mochila. Algunos botaron todo. – </em></p>
<p><em><strong>¿Qué hicieron? </strong></em></p>
<p><em>Todos tratábamos de ayudar pero era imposible. El que caía no tenía movimiento, el cuerpo de enfriaba y moría. Con el que caía, no se podía hacer nada. Esa es la impotencia que da. Entiendo a los papás que estén dolidos con nosotros, con los clases y los capitanes pero no se podía hacer nada. Hay mucha gente que se indignó con nosotros. Cuando llegamos a Los Angeles, una señora nos criticó fuertemente, que prefería que todos nosotros nos muriéramos porque no llegó su hijo, pero ella no sabe todo lo que pasamos arriba, lo que hicimos por su hijo y por muchos soldados. – Era la vida de ustedes o la de ellos. Era la vida de ellos o la de nosotros. Lamentablemente eran un estorbo, llevar los cuerpos era un estorbo, era peso que ni nosotros mismos nos podíamos. Apenas podíamos con el nuestro, menos íbamos a poder con otro cuerpo. – ¿entienden el dolor de las madres, de los familiares? Por una parte es entendible porque son mamás pero mucha gente no entiende. Habría que haber estado ahí para haber entendido. La gente no vivió lo que nosotros vivimos. No estuvieron bajo 35 grados bajo cero, no vieron el viento blanco que a veces nos volteaba. No vieron morir a sus mejores amigos en los brazos. No tienen idea de nada. La gente es ignorante en el tema. Que se pongan a hablar duele, porque no saben lo que pasó. Se ponen a criticar que porqué no hicieron esto o esto otro, porqué no hicieron hoyos para refugiarse, pero no se podía. En las condiciones que nos pilló el viento blanco, estábamos totalmente débiles. Era imposible hacer un refugio, algunos lo hicieron pero fueron capitanes y clases, con preparación y ropa adecuada. Era imposible que hiciéramos un refugio en las condiciones que veníamos. – </em></p>
<p><em><strong>¿Pensaste que te quedabas?</strong></em></p>
<p><em> Cuando vi caer a mis compañeros, en un segundo se pasó todo por mi mente. Los momentos más felices y más tristes. Tuve miedo de no ver a mi familia, a mi mamá y mis hermanos.<img class="alignright" title="0_1_206448742_200_00-200x133" src="http://testimoniosla.files.wordpress.com/2009/11/0_1_206448742_200_00-200x1331.jpg?w=150&#038;h=99#38;h=99" alt="0_1_206448742_200_00-200x133" width="150" height="99" /></em></p>
<p><strong>Parte III   			- </strong></p>
<p><strong>¿Qué te dio fuerzas para no caer? </strong></p>
<p>Me acuerdo que venía el perro con nosotros. Lo veíamos y nos daba fueras porque gozaba con el clima, se revolcaba en la nieve, se metía en zigzag entre nosotros. A lo mejor suena estúpido pero nos daba fuerzas porque el perro estaba feliz. Además, el suboficial Grandón nos venía dando fuerzas, ánimos. Igual el cabo Pulgar y la gran ayuda de Dios porque sin El tampoco hubiésemos estado acá. -</p>
<p><strong>¿Dimensionaron que estaba ocurriendo una tragedia? </strong></p>
<p>No. Cuando llegamos, lo hicimos 20 soldados más el suboficial Grandón y unos clases. Los oficiales y los clases dimensionaron lo que había pasado. Los soldados sabíamos que habían muertos, pero teníamos la esperanza que, como venía la compañía Andina, los podían haber rescatado. Tal vez no quisimos dimensionar lo que había pasado o la misma magnitud de lo que estaba pasando no nos dejó pensar. Nunca pensamos que iba a estar la prensa, que iba a haber tanto alboroto hasta que vimos al periodista Santiago Pavlovic arriba. Ahí entendimos la magnitud de lo que estaba pasando. Si estaba arriba, era por algo importante. -</p>
<p><strong>¿Qué hicieron cuando llegaron a La Cortina? </strong></p>
<p>Llegamos a La Cortina como a las seis de la tarde. Lo único que queríamos era irnos, que estuvieran los camiones e irnos. El 19 cerca de las 12 llegó la compañía Andina. Allí nos dijeron todo lo que habían visto, lo que había pasado, que habían más de 40 muertos. Ahí llegaron clases y oficiales. De mi escuadra fui el único con vida, de mi escuadra fui el único (baja la voz). -</p>
<p><strong>¿Y cuando llegaron a Los Angeles? </strong></p>
<p>El 19 en la tarde llegamos, como a las siete de la tarde. Entramos al regimiento, nos recibieron con aplausos. Entramos, me senté y me puse a llorar. Llegaron a mis manos, no se de dónde, fotos de mis compañeros. Al lado estaba el cabo Briones, nos miramos y nos pusimos a llorar. En un momento de lucidez me pasó un celular y llamé a mi familia. Después nos formaron y nos dijeron que iban a entrar los familiares. Eso fue lo más emotivo pero lo más desastroso a la vez. Familiares de los compañeros preguntaban por ellos y la orden que teníamos era decirles que estaban en La Cortina pero no podíamos contar nada. Todos sabíamos lo que pasaba, que todo el que no llegó con nosotros ese día estaba muerto. Todos sabían la dimensión del problema. Por un lado se entendía porque la gente iba a exigir los cuerpos pero no estaban. Pero es ilógico que hayan tenido a los familiares con mentiras. Recién el sábado en la mañana se dieron los nombres. -</p>
<p><strong>¿Qué hiciste después cuando le dieron franco (libre)? </strong></p>
<p>Volví a mi casa, me tranquilicé, pude pensar más las cosas. 				  “EL EJERCITO ME DESILUSIONO” 				  -</p>
<p><strong>¿Has tenido ayuda? </strong></p>
<p>Desde que llegamos tenemos sicólogos y siquiatras a disposición pero hace poco pedí la baja porque ya no daba más. 				  -</p>
<p><strong>¿En qué sentido no dabas más?</strong><img class="alignright" title="soldados" src="http://testimoniosla.files.wordpress.com/2009/11/soldados.jpg?w=150&#038;h=150#38;h=150" alt="soldados" width="150" height="150" /></p>
<p>Lo único que quería era estar dentro, ser oficial, ser parte de esto, ser distinguido dentro del Ejército. Se me estaban dando las cosas. Si hubiese querido, podría haber hecho carrera, pero el Ejército me desilusionó. Dijeron que el quería volver, volvía y el que no, no. Eso no es cierto. -</p>
<p><strong>¿Y qué pasó cuando pediste la baja? </strong></p>
<p>Me mandaron la siquiatra que me dijo que sufría una depresión pero que era normal. – Entonces no quieres volver… Me siento bien afuera. Como que dentro del regimiento todo ha cambiado… A lo mejor no es mi lugar, quizás sirvo para otras cosas acá afuera. -</p>
<p><strong>¿Pero has pensado qué hacer?</strong></p>
<p>No tengo nada claro, creo que retomar estudios, irme a un instituto. De lo vivido, recordar lo bueno, los buenos momentos que hubo antes de…. Quiero hacer cosas que me gustan, me gustan la matemáticas, quizás ser contador, administrador o, talvez, en un par de años más puedo volver a postular. Nadie sabe. – Nada te apura para decidirte. Tienes recién 19 años. Siento que aún no es mi momento, sirvo para otras cosas, puedo hacer otras cosas más importantes que si estoy dentro.</p>
<p><strong>Parte IV   			- </strong></p>
<p><strong>Sin embargo, ¿crees que el Ejército debería preocuparse por ustedes, más allá de si están o no adentro?</strong></p>
<p>El Ejército le preocupa el año que estamos nosotros. Ahora tenemos sicólogos, siquiatras, doctor, dentistas, todo. Y es porque aún sabemos muchas cosas que aún no salen a la luz, hay muchas cosas que estando adentro ellos nos pueden obligar a callar. Por eso, nos dicen si estás enfermo, no puede salir. Pero cuando nos licenciamos, si te he visto, no me acuerdo. -</p>
<p><strong>¿Temes por tu futuro? </strong></p>
<p>El miedo de nuestros papás es que después, cuando estemos trabajando, nos dé una depresión o algo así y no podamos seguir. Lo que pasa es que realmente, aunque no lo queramos aceptar, estamos mal. El Ejército se preocupó de los muertos y todo tiene un tiempo. Hablando fríamente, el tiempo de los muertos ya pasó. Ahora preocupémosnos de los vivos. Lo siento mucho por las mamás pero ahora los muertos están felices, los que estamos sufriendo somos los que estamos vivos, los que cada día recordamos lo que pasó. Así como los familiares están mal porque perdieron a un ser querido, nosotros igual estamos mal porque perdimos a nuestros amigos, sufrimos un schock. Ellos los vieron vivos y después regresaron muertos. Nosotros estuvimos ahí cuando agonizaron, cuando pedían ayuda, llamaban a sus familiares, nos pedían un café o algo y no podíamos hacer nada. Estuvimos ahí, en sus últimos momentos, viviendo eso minuto a minuto, segundo a segundo, con riesgo de ser nosotros mismos quienes estuviéramos en el pellejo de ellos. El tiempo de ellos ya pasó, ahora viene el de nosotros. – ¿Sientes que el Ejército no se va a preocupar? Ya se ha desentendido de algunos, no creo que seamos la excepción. -</p>
<p><strong>¿Qué piensan hacer? </strong></p>
<p>Hemos pensado pedir la baja y querellarnos en contra del Ejército. Igual podríamos apelar a eso. Podemos estar toda la vida con tratamiento sicológico. Nos vamos a acordar del tema siempre, siempre. REENCUENTRO CON LA FE – Después de lo vivido, se nota que estás más apegado a Dios. Profeso la religión evangélica pero estaba bien descarriado. Ahora fervientemente sigo a Dios. Gracias a él estoy aquí. El me dio una segunda oportunidad, nadie más. Fue como volver a nacer. Antes tenía muchas cosas malas pero gracias a eso he vuelto a hablar con gente con la que antes no hablaba. A pesar de todo lo malo, hay cosas positivas, muy positivas. Gracias a Dios lo hay. -</p>
<p><strong>¿Cómo por ejemplo? </strong></p>
<p>Pude reencontrarme con personas que antes aborrecía. Mis padres son separados y odiaba a mi papá. Esto me sirvió para acercarme a él porque fue una excusa de él hacia mi para acercarse. Ahora nos vemos, hablamos, conversamos, me apoya, cosas que antes no había, ahora hay. Me ha estado apoyando en un 100%. Gracias a eso he podido hablar y dar mi opinión.</p>
</div>
</div>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[La ópera "Viento Blanco"en Santiago]]></title>
<link>http://culturachilena.wordpress.com/2008/03/03/la-opera-viento-blancoen-santiago/</link>
<pubDate>Mon, 03 Mar 2008 10:34:26 +0000</pubDate>
<dc:creator>culturachilena</dc:creator>
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<description><![CDATA[En el Teatro Municipal se desarrollara, el miércoles 5 y el jueves 6 de marzo a las 19 horas. la ópe]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><span><font face="Times New Roman">En el <b><span style="color:red;">Teatro Municipal</span></b> se desarrollara, el miércoles <b>5 y el jueves 6 de marzo</b> a las 19 horas. la ópera “<b><span style="color:red;">Viento Blanco</span></b>» en 2 actos que fue inspirada por la tragedia de Antuco y realizada por Sebastián Errázuriz. Marca la celebración de los 150 años del Teatro Municipal.</font></span><span><font face="Times New Roman">Este obra trata de una historia de amor de ficción que es un drama amoroso con tres protagonistas muy complejos y sentimentales</font></span><img width="200" src="http://www.periodismo.uchile.cl/contintanegra/2005/3/imagenes/TeatroMunicipal.jpg" alt="teatro municipal Santiago" height="150" /></p>
<p style="margin:0;" class="MsoNormal"><b><span style="font-size:14pt;color:purple;"><font face="Times New Roman"></font></span></b></p>
<p><b><span style="font-size:14pt;color:purple;"><font face="Times New Roman"></font></span></b> </p>
<p align="right" style="margin:0;" class="MsoNormal"><b><span style="font-size:14pt;color:purple;"><font face="Times New Roman">Para más informaciones</font></span></b>, <a href="http://www.chile.com/tpl/articulo/detalle/ver.tpl?cod_articulo=97633">hacéis clic aqui</a></p>
</div>]]></content:encoded>
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