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	<title>balarrasa &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "balarrasa"</description>
	<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 18:28:19 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Beatus ille]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2007/10/29/beatus-ille/</link>
<pubDate>Mon, 29 Oct 2007 08:49:12 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[El Duende recuerda una película que impactó mucho a los niños de su generación. Se llamaba Balarrasa]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:center;"><img src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2007/10/balarrasa.jpg" alt="Balarrasa" /></p>
<p>El Duende recuerda una película que impactó mucho a los niños de su generación. Se llamaba <strong><em>Balarrasa</em></strong>, de <strong>José Antonio Nieves Conde. </strong>La estrella era un joven <strong>Fernando Fernán Gómez</strong>, que encarnaba a un crápula convertido después en sacerdote. Empieza el film como pecador impecable y acaba su vida como misionero en <strong>Alaska</strong>, entregando su vida <strong>Dios</strong> en medio de una tormenta de nieve. La película parecía concebida para ser proyectada en el cine de un colegio religioso. Era emocionante, ejemplar, y encerraba un impactante mensaje: <em>hay más alegría en el cielo por un pecador arrepentido que por cien justos que perseveran&#8230;</em></p>
<p>En las secuencias iniciales de <em>Balarrasa</em>, unos milicianos fusilan a un grupo de sacerdotes a orillas del mar. De los muros de aquel colegio donde veíamos la película, pendían retratos de antiguos alumnos muertos en la guerra. Una expresiva vidriera en la estética de la época les presentaba ofreciendo sus vidas a la <strong>Virgen del Pilar</strong>, con palmas del martirio incluídas. Sus nombres rodeaban esa vidriera. Los marianistas tenían razones para denigrar la guerra, pero sin embargo nunca nos hablaron de ella. El Duende se acaba de enterar ahora de que cuatro compañeros suyos sufrieron la misma suerte que aquellos curas de <em>Balarrasa</em> fusilados en la playa. Los padres marianistas, de los que tanto se quejaba el Duende entonces, se quedaban con el mensaje esencial de la película, y no hurgaban en las heridas de nuestra historia que tanto nos desprestigian. No se si sería sensibilidad o pragmatismo, pero muchos que nos educamos allí pensamos que eran detalles de una buena pedagogía.</p>
<p>Pertenece el Duende a lo que <strong>doña María</strong> llama <em>católicos porsi. </em>Por si fuera verdad todo lo que le contaron sus educadores. Su fe se parece a la de <strong>Unamuno</strong>: creo en Dios porque lo necesito. Pero tan lastrado por sus limitaciones intelectuales como la <em>gladiadora del hogar</em> de <em>Los Arándanos, </em>se abona a veces a juicios simplistas. Por ejemplo, mantiene que la Iglesia es como una obra de teatro donde la tesis y el argumento son maravillosos, pero falla a veces con los actores y la puesta en escena. Dice <strong>Roma</strong> que lo suyo son sólo los negocios de Dios, pero, para empezar, tiene status político.</p>
<p>Pues bien, no hacía falta ni sentido de la política para que la beatificación de ayer se hubiera extendido también a otros mártires de la fe. Por ejemplo, los sacerdotes fusilados por no plegarse a los que se habían rebelado contra un gobierno constitucional. ¿No merecían también un <em>beatus ille?</em> Se han escuchado las palabras paz, piedad y perdón, y eso incluye generosidad de miras. Muchos católicos a machamartillo, y otros más escépticos, hubieran deseado que esa lista incluyera a todos los eclesiásticos víctimas de cualquier intolerancia en aquel trienio negro. Y no hubiera sido rendirse a la <em>memoria histórica unilateral</em> que pretenden algunos, sino aplicar naturalmente el mensaje de Cristo.</p>
<p>Claro que, si los designios de Dios son inescrutables, cómo no lo van a ser los de su Iglesia, tan humana -y por tanto tan imperfecta- como este irreverente Duende.</p>
<p>Por cierto, aviso final a navegantes. Recuerden que hablamos de paz, piedad y perdón. Si hay comentarios, que sean para enterrar definitivamente el hacha de esta guerra interminable.</p>
</div>]]></content:encoded>
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