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	<title>bebienda-domestica &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "bebienda-domestica"</description>
	<pubDate>Sun, 03 Jan 2010 18:29:03 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Alguna noción sobre lo que pide mi mercado (personal)]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/10/27/alguna-nocion-sobre-lo-que-pide-mi-mercado-personal/</link>
<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 17:30:06 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Desde hace un año y medio vivo en la República Dominicana. Vine aquí, como saben quienes me conocen ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Desde hace un año y medio vivo en la República Dominicana. Vine aquí, como saben quienes me conocen un poquito, desde Nueva York. Nueva York: Epicentro del consumo vínico, donde hay absolutamente de todo, por más &#8220;esotérico&#8221; que sea, y absolutamente todo encuentra demanda. Yo crecí en Santo Domingo. Aquí viví entre los 7 y los 18 años, cuando me marché a estudiar en Estados Unidos. En el tiempo transcurrido entre aquella partida al extranjero y ahora se ha desarrollado lo que cariñosamente llamo mi &#8220;enomanización&#8221;. Una inmensa parte de mi educación, pragmática y sentimental, la compusieron la gastronomía y el vino. Casi un cuarto de siglo se ha ido volando y yo he visto muchas cosas, a nivel personal y a nivel de los diversos mundos que me apasionan, particularmente el del vino.</p>
<p>No ha sido fácil la adaptación a Santo Domingo. Digamos que vine &#8220;dañado&#8221; por la hiperdisponibilidad en Manhattan de todo lo que se me antojase. Aquí he tenido que &#8220;relajar&#8221; un poco mis estándares en cuanto a vino: He bebido cosas que hace dos años ni remotamente hubiese considerado tocar, he revisado mi presupuesto, he aprendido a encontrar algún placer aún cuando tengo objeciones éticas y estéticas a algo&#8211;quizás placer dentro de las mismas objeciones&#8230; No estoy seguro de que esto me haya hecho una mejor persona. De hecho, quizás me esté perjudicando, minando poquito a poco mis facultades críticas y haciéndome olvidar lo que antes tenía claro.</p>
<p>Disculpen ustedes. Que me pongo un tanto sentimental. Un tanto deprimente. Y otro incomprensible.</p>
<p>La cuestión es que no ha sido fácil. Pero creo que contemplar el presente y el futuro d la cultureta actual del vino y, más importante, de la verdadera cultura del vino, desde este microcosmos caribeño me ha ver ángulos que antes hubiesen pasado desapercibidos en esto del vino. No deja de sorprenderme que en este país en que ahora habito haya la cantidad de vinos que hay. Si bien la mayoría proviene de un relativo puñado de entidades corporativas grandes (ojo, no me tomen lo de &#8220;entidades corporativas grandes&#8221; literlamente, hablo lo mismo de Concha y Toro o Kendall-Jackson que de una semimaginaria &#8220;Ribera del Duero, Inc&#8221; p &#8220;Albariñokaslimón International Corporation&#8221;). Que hasta aquí se haya extendido la cultureta, o sea, la moda global del vino es testimonio del poder de la cosa. Arqueo la ceja derecha cada vez que veo como reclamo comercial de algún &#8220;nuevo&#8221; producto vínico argentino los puntos de Robert Parker, el <em>Wine Spectator</em> o el <em>Wine Enthusiast</em>, ese esperanto espeluznante de la cultureta. Y sin embargo también me digo a mí mismo burlonamente: &#8220;¡Hay que joderse!&#8221;</p>
<p>Claro, estos enoproductos corporativos siguen siéndome tan repelentes como lo han sido siempre. La vasta mayoría tiene muy poco que ver con lo que verdaderamente disfruto en un vino: Elaboración natural, compatibilidad con una buena comida, honestidad y transparencia a su terruño, capacidad de ser refrescantes y de invitarlo a uno al próximo trago, capacidad de estimular mi intelecto más allá del más simple agrado o el más directo asco&#8230; Pero la presencia de estos facsímiles de vino aquí me hace pensar en otras posibilidades. E incluso en otras realidades.</p>
<p>He tenido la suerte de encontrarme un par de mportadores pequeñitos en Santo Domingo que tienen portafolios en los que aparece alguna que otra semblanza de vino de verdad. Intentando apoyarlos, les compro frecuentemente y los recomiendo a amigos y conocidos. Invariablemente, paladares acostumbrados a chilenitos químicos y riberones tabloneros tienen una revelación ante algún lagrein del Südtirol o un barberita piemontés que, sin ser tan-tan, sin embargo provocan a beber de una forma para muchos aquí otrora desconocida.</p>
<p>Lo que me lleva a una pregunta crucial para el futuro del vino, ya que tanto hablamos de eso últimamente: ¿Será que la expansión global del vino sólo puede ser lograda eficientemente en los mentecatificantes términos de la cultureta, o existirá una manera de expandir el alcance global del vino de verdad?</p>
<p>Estoy consciente de que es antitético a la naturaleza del vino artesanal el querer que exista a escala suficiente para cubrir el mundo entero. Una de las peores patologías de la cultureta actual del vino es que promueve un deseo en el entusiasta de &#8220;haberlo probado todo&#8221;, un imposible a nivel mundial aún con el vino de mayor producción. Anda por ahí el comentario mordaz de que en Las Vegas cada año se consume más Château Pétrus del 82 que lo que jamás fuese producido de esa añada en esa dirección. Extrapolen ustedes a su gusto.</p>
<p>Se habla mucho de &#8220;conquistar mercados&#8221; (adjuntar gentilicio que más les guste) y del &#8220;consumidor&#8221; en el abstracto, pensando en números mucho más que en individuos o grupos de individuos consumiendo vino, creando fidelidad al vino. Se habla de &#8220;conquistar&#8221; mercados y se apela a consignas del tipo &#8220;la unión hace la fuerza&#8221;, aunque dicha unión luego se compruebe que no es en el interés de quien en un principio se creía. Y tenemos lo que tenemos. Les ruego la paciencia para tirarnos <a href="http://www.vimeo.com/4909970" target="_blank">un videoclip</a> (disculpen, queridos amigos, que no pueda insertarlo, pero Vimeo no es tan generoso como YouTube para esos menesteres, así que hay que ir al sitio) muy ilustrativo de ciertas patologías de la cultureta actual del vino. Es un video que propone &#8220;soluciones&#8221; especiosas, basadas en un modelo bastante paternalista-proxenetista de las cosas, a decir verdad. Y ya sabemos como acaban las pobres putas que no traen al chulo el billete esperado&#8230; Pero quizás me queda un poco exagerada esa imagen. Lo dejo a juicio de ustedes.</p>
<p>No que en ese video sea todo desperdicio. Muy bien está lo de hacer un esfuerzo comunitario para sacar a flote una comarca, una denominación, un país productor, incluso. Pero ya es hora de comenzar a darse cuenta de que ciertos modelos están un poquito gastados. &#8220;Consolidad marcas&#8221; en el portafolio de un megaimportador sólo rinde beneficios para el pequeño elaborador de vino hasta un punto. Y el sacrificio en cuanto a las idiosincrasias de la tierra y el elaborador mismo pueden ser grandes. Muy grandes. &#8220;Acuérdate del alma dijo el gordo vendedor de carne&#8221;, iba una canción del gran Sabina. Eso.</p>
<p>La internet del vino ha tenido un efecto muy salutario en la medida en que ha abierto la posibilidad de disentir de los gurús, los hacedores de gusto, los marketeros y tantos otros entes prepotentes y deprimentes de la cultureta. Cada día surgen blogs como setas después de un incendio. Se hacen contactos entre individuos que discuten sobre aquello de que supuestamente no se discutía, sus gustos, que establecen micromercados a los que elaboradores, importadores y otros comerciantes del vino pueden y deben apelar, sin tanto mediador, sin tanto filtro, sin tanta dictadura.Cada quien ha de evaluar, siendo profunda e implacablemente realista, lo que le conviene.</p>
<p>A propósito de nada y todo, un par de notas de un vinito sabroso que compré y bebí aquí en Santo Domingo recientemente. Uno de esos importadores pequeños  de los que les hablaba más arriba trae cositas interesantes (si bien no de productores tan artesanales como quisiera yo, en la muchos casos). Lo que le compro queda testimoniado por la cantidad de etiquetas italianas que aparecen retratadas en estas páginas. Vinos de diversos puntos de Italia se han vuelto la opción para aquellos en este pequeño mercado participante en la dinámica global que necesitamos salirnos un poco del mismismo riberesco-napachilenista.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino39.jpg" alt="" width="249" height="331" />Es casi cómico: Aquí decir &#8220;vino español&#8221;, por ejemplo,  es decir una tremenda cantidad de vinos perfectamente intercambiables, comprados &#8220;en paquete&#8221; a megabodegas multirregionales. O a bodegas que aspirarían a serlo y siguen el modelo &#8220;trajeado&#8221; del &#8220;wine business&#8221;. Hay sus honrosas excepciones, pero no muchas. Si uno busca algo de originalidad y autenticidad, hay que inclinarse a italianos. Irónico, ¿no? Antigua colonia española, donde el castellano tiene ventaja implícita por herencia y por pura conveniencia. Y sin embargo&#8230;</p>
<p>En fin, que una botellita del <strong>Nino Negri, Rosso di Valtellina DOC 2007 </strong>me pareció un soplo de aire fresco. Color fresa-granate transparente, brillante. Aromas de hojas secas, azúcar prieta, fresa, cereza y ciruela frescas y humo. Limpio, sencillo y alegre, con muy buena persistencia en un posgusto de acidez viva que me recuerda a naranja rubí. La cuvée es de nebbiolo, prugnola, rossola y pignola, envejecida en inox y en roble de formato grande. Un tintito de buen precio, ideal para una tarde tropical desenfadada con amigos. No es para tirar cohetes ni tampoco algo que pondría yo como ejemplo irrefutable de mis ideales vínicos, pero en realidad no es que la cosa aquí esté para ponerse demasiado exigentes en cuanto a motivos de alegría. Uno al que recurriré de nuevo en el futuro, conociéndome.</p>
<p>¿Tengo que decirles que esto es una metalección en los orígenes de la demanda?</p>
<p>He intentado hacer hoy una de esas entradas nutritivas. Me voy a Nueva York mañana temprano y lo único que publicaré en los próximos seis o siete días será esto y la encuesta de la semana mañana. Les dejo hoy con música. Una de The Faint, cuyo título, con suerte, será lo que los libros de historia dirán sobre nosotros&#8230;</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/TF297rN_8OY&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/TF297rN_8OY&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Una reflexión con alvarinho y albariños]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/10/17/una-reflexion-con-alvarinho-y-albarinos/</link>
<pubDate>Sat, 17 Oct 2009 19:43:53 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Esta nota iba a titularse &#8220;De cuatro, uno&#8221;, pero luego me lo pensé mejor. Es que va de c]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Esta nota iba a titularse &#8220;De cuatro, uno&#8221;, pero luego me lo pensé mejor. Es que va de cuatro vinos de una misma variedad, de los cuales&#8230; Bueno, <em>you get the picture</em>.</p>
<p>En realidad, tres de los vinos me dejaron que ni fu ni fa. Clásicos del enotedio donde los haya. Las inmortales palabras de mi mujer definen igualmente a los tres: &#8220;No me voy a poner a decir nada malo. No tengo nada malo que decir. Pero tampoco tengo nada bueno.&#8221;</p>
<p>Tres albariños comprados localmente en Santo Domingo. Tres vinos técnicamente correctísimos, estériles, anónimamente refrescantes, con el mínimo imaginable de aquella <em>distintividad</em> de la que les hablaba el otro día. Los comparo con un <strong>Santa Rita, Sauvignon Blanc &#8220;120&#8243; </strong>que utilicé anoche en un risotto de langosta y chanterelles y sale ganando el Santa Rita en virtud de costar entre la mitad y una tercera parte de lo que tee piden aquí por esos tres albariños.</p>
<p>Esperen, que luego les digo cuales son. Pero antes hay que pensar en lo caro que sale aburrirse en la cultureta actual del vino. Aún en el menos hiperinflado de los mercados de exportación del albariño gallego, los vinos tienden a tener como precio mínimo aproximadamente US$16-20, sean de productores relativamente pequeños o conglomerados industriales. Con los precios comenzando a ese nivel, uno esperaría algo de auténtico, de bonito, de <em>especial</em>. Pero&#8230;</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino18.jpg" alt="" width="294" height="220" />Tomemos el caso, por ejemplo, del <strong>Pazo Pondal, Albariño, Rías Baixas 2007</strong>. O no lo tomemos, porque no hay mucho de que asirse. La nota de cata es minimalista: Cítricomanzanita y otra fruta de identidad indefinida que quisiera parecerse a melocotón blanco, pero&#8230; Suave y ligero. Inocuo.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino35.jpg" alt="" width="222" height="294" />La misma nota de cata aplica a un <strong>Pazo Pondal, Albariño &#8220;Leira&#8221;, Rías Baixas 2007</strong>. Literalmente. En mi libreta se repiten casi exactamente las palabras sobre ambos vinos, consumidos el primero a varios días del segundo. Ninguno de los dos ofende en lo absoluto a la nariz o paladar. Aunque, cuando te das cuenta de que estas botellas de nada blanca te costaron US$20 cada una, el mosqueo conjunto de la billetera y el cerebro está casi garantizado.<strong> </strong></p>
<p>Por cierto, este &#8220;Leira&#8221; lo había visto de añadas anteriores en la tienda del importador con una pegatina circular que decía que había ganado &#8220;90 puntos&#8221; de Parker. El 2007 no la tiene.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino36.jpg" alt="" width="294" height="212" />El tercer gallego fue un <strong>Fillaboa, Albariño, Rías Baixas 2007</strong>. En este espacio he declarado en unas cuantas ocasiones que el &#8220;Selección Finca Monte Alto&#8221; de Fillaboa es lo más cercano a un albariño decente que puede uno comprar en Santo Domingo. Su &#8220;hermanito&#8221; más &#8220;básico&#8221; es, pensando en lo dicho sobre aquel, un desencanto. Cítricos y un toquecito tropical que recuerda esa frutita medio prima del litchi que se llama quenepa en Puerto Rico, limoncillo en Santo Domingo y mamoncillo (mi versión favorita) en Cuba. Hay sutil salinidad. Pero el efecto total, aunque carilimpio,  es plano, sin dimensionalidad ni largo. Aquí la falta de excitación es más grave, pues el precio sobrepasa los US$27.</p>
<p>Me gustaría no descartar que esta insulsez sea cosa de la añada. Aún entre lo que he probado de algunos productores favoritos de albariño (Do Ferreiro, Palacio de Fefiñanes), los vinos me parecieron menos que completamente convincentes. Sin embargo, no sé&#8230; Sospecho que en el caso de estos tres la elaboración también tiene lo suyo que ver. Me asaltan muchas preguntas. ¿A estos precios, no deberían estos vinos dar más que lo que te da cualquier blanquito industrial? ¿Acaso la &#8220;perfección técnica&#8221; elimina las señas distintivas y nos deja en esto? ¿Cómo diablos puede eso ser deseable? Y en estos tiempos de crisis económica, ¿cómo se les quedará el mercado?</p>
<p>Yo siempre tiendo a pensar en lo que me da el vino de suyo, de realmente único, de intelectualmente estimulante. Un vino—particularmente un vino que compro por encima de los US$20—necesita ser mucho más que un lavagaznates correcto para ganarse mi estima. Estos tienen problemas en ese aspecto.</p>
<p>Llego a otro par de preguntas clave: Y si esto es la única experiencia de albariño que tiene un enoneófito, ¿volverá? Además, porque recuerdo claramente haber recomendado a los principales importadores en Santo Domingo bodegas con albariños infinitamente más originales y expresivos que estos, ¿qué será lo que motiva a tener el portafolio lleno de vinos tan idénticos? ¿No les excita la diversidad?</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino33.jpg" alt="" width="222" height="294" />Pero bueno, para sacarme del tedio me fui a la neverita de emergencia, la que contiene los vinos importados a mano por mí. Saqué una botella del <strong>Quinta do Feital, &#8220;Dorado&#8221; Alvarinho Superior, Subregião de Moncão, Vinho Verde 2005</strong>.</p>
<p>Quienes llevan un tiempecito conociéndome saben que me he manifestado como  fan de la labor vitivinícola de Marcial Dorado, un gallego transplantado al otro lado del Miño que hace este blanco maravilloso con sus vides viejas. O bueno, no me queda claro si lo seguirá haciendo. Recientemente alguien llamó mi atención a una <a href="http://www.europapress.es/galicia/noticia-empresas-controladas-narco-marcial-dorado-construyeron-embarcaciones-forma-clandestina-trafico-drogas-20090403193233.html" target="_blank">noticia de Europa Press</a> que implicaba a los Dorado y a Quinta do Feital en actividades de narcotráfico. Es que les digo que ni entre los que uno cree como &#8220;buenos&#8230;&#8221; Hay un dichito dominicano muy aplicable: &#8220;De debajo de cualquier yagua vieja te sale tremendo alacrán.&#8221;</p>
<p>Tal parecería que no voy a poder volver a escribir una entrada de este blog sin anexos policiales. En este caso, ungran vino se ve embarrado de chorizo. Pero bueno, no deja de ser un gran vino&#8230;</p>
<p>Al salir al mercado hace un par de años, este Dorado era un alvarinho bastante angular, muy centrado en su mineralidad y con acidez cortante. Ha adquirido amplitud con el paso del tiempo. Bellos aromas de toronja blanca, jengibre, té verde, lirio, jazmín y mirabelle con un fondo de mineralidad blanca que parecería pulsante. Lo mismo en boca. Vibrantes cítricos sobre mineralidad profunda con una cierta carnosidad de cereza blanca que resulta muy rieslinguesca. Posgusto largo y complejo, especiado y mineral, muy textural.</p>
<p>Pude ver, por el precio que aún llevaba sobre la cápsula, que la botella me costó poquito más de US$20 en una tienda de Puerto Rico. Así pos sí. Qué pena de gran vino a buen precio. Esa conexión con el narco hace que no pueda menos que verlo con otros ojos.</p>
<p>Y ahora, para acabar como me gusta acabar, Frankel con la pista titular de un disco que estoy poniendo mucho aquí, <em>Anonymity Is the New Fame</em>:</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/8DNLCfujcEA&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/8DNLCfujcEA&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Distintividad]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/10/13/distintividad/</link>
<pubDate>Tue, 13 Oct 2009 22:28:17 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
<guid>http://laotrabotella.com/2009/10/13/distintividad/</guid>
<description><![CDATA[No sé por que será, pero los mejores importadores norteamericanos de vino—los que se dedican al vino]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>No sé por que será, pero los mejores importadores norteamericanos de vino—los que se dedican al vino de verdad, natural y de producción artesanal—son en su mayoría excelentes escritores. Está el caso clásico de Kermit Lynch. Y ese confeso &#8220;escritor frustrado&#8221; convertido en gran bloguero que es mi amigo Joe Dressner. Hasta Neal Rosenthal tiene un libro que, aunque fallido, se deja leer. Y claro, está Terry Theise, cuyo catálogo anual de vinos alemanes, austriacos y champañas es edificante delicia de tantos de nosotros.¿Habrá una conexión entre la imaginación del escritor y la del buen seleccionador de vinos? ¿Será que el vino de verdad, al tener siempre una importante historia que contar, despierta por contagio el talento literario de estos hombres?</p>
<p>Recientemente, Theise publicó un interesante artículo en <em>The World of Fine Wine </em>donde predicaba la necesidad de un &#8220;código de valores&#8221; a la hora de apreciar el vino. Enumeraba unas cuantas cualidades cruciales en el vino, de entre las cuales se me quedaron las siguientes líneas zumbando en la cabeza:</p>
<blockquote><p>La distintividad confiere validez. David Schildknecht ha escrito: &#8220;Los vinos con distinción son vinos de distintividad&#8221;. La razón por la cual algunos permanecemos fríos a la escuela de hacer vino en plan &#8220;consultor internacional&#8221; es que sentimos que los vinos que produce, pese a su origen, pese a su origen, son estampados con una cierta receta, sin importar los ingredientes en las diversas alacenas, de manera que nos encontramos vinos grandes, de fruta muy madura y envejecidos en roble de tal uva aquí y cual región allá—muy mucho de una muchedad. Míralo así: Tú o yo podríamos desear parecernos a Jake Gylenhaal, ¿pero desearíamos que todos los hombres se parecieran a Jake Gylenhaal? ¿Cómo los diferenciaríamos? Ni siquiera creo que sea posible considerar la cuestión de la &#8220;grandeza&#8221; en el vino hasta que se establece lo que un vino tiene de único. No es suficiente que el vino tenga pasaporte, debe tener certificado de nacimiento. Prefiero beber algo que sepa a <em>algo </em>y no a <em>todo</em>. Cualquier cosa puede saber a todo—y frecuentemente así es, y me resulta un coñazo.</p>
<p>-Terry Theise, &#8220;Values In Wine&#8221; en <em>The World of Fine Wine </em>No. 23, p. 112 (Mi traducción)</p></blockquote>
<p>He estado oyendo mucho en estos últimos días las frases &#8220;educadores del vino&#8221; y &#8220;educar al consumidor&#8221;. Paradójicamente, esas frases tienden a venir de gente que aboga por un estilo de vino evaluable numéricamente, hecho por receta, todo igual. La labor del &#8220;educador del vino&#8221;, cuando la materia que enseña se reduce al absurdo es&#8230; ¿Qué?</p>
<p>Hace muchos años, cuando a mí comenzaron a explicarme el vino, todo era <em>distintividad</em>, diferencias que identificaban a individuos, identidad, <em>diversidad</em>. Hoy día parecería que los poderes del mundo del vino van a lograr eliminar eso. Lo que importará, si triunfan, es el fetiche adherido a potingues idénticos con <em>branding </em>artificioso.</p>
<p>Pero quedan vinos de distintividad. Quedan vinos que te hacen vibrar por lo que son en sí y no lo que pretenderían ser.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino32.jpg" alt="" width="277" height="368" />Así, por ejemplo, un tintito digno de celebración, el <strong>Stéphane Tissot, Trousseau &#8220;Singulier&#8221;, Arbois 2006</strong>. &#8220;Digno de celebración&#8221;, digo, por ser una de esas botellitas que me traigo yo en el equipaje cada vez que vuelvo a este país donde ahora vivo. Las guardo para cuando quiero sentirme extra-bien y recordar que el mundo puede aún dar cosas bellas.</p>
<p>La trousseau es autóctona de esa región de maravillas vínicas que es el Jura. Por alguno de esos misterios de la naturaleza, también se da en Portugal, donde vive bajo el peculiar nombre de bastardo. Es una uva que me ha fascinado desde la primera vez que la probé (era un trousseau de Domaine Ganeval, recuerdo)  y de la cual no me canso de probar ejemplares, todos expresivos y deliciosos. A Stéphane Tissot le conocía más bien por los vinos blancos—particularmente un divino chardonnay sumamente elegante y mineral—que hace en la bodega de su familia. No había probado tintos. Hasta ahora.</p>
<p>Inicialmente, la nariz de este &#8220;Singulier&#8221; es tímida. Toma como una hora y media  de aire para comenzar a desplegar sus bondades, pero la espera vale la pena. Aromas muy vivos y puros de fresa y arándano frescos, heno, jazmín, humo y pimienta blanca, con una poderosa onda mineral detrás que por momentos me sugiere tonos entre talco y tierra.</p>
<p>Huele rico. Huele a que quiere que lo bebas.</p>
<p>Ligero y firme al paladar, replicandon los aromas con impresiones frutales, especiadas y minerales muy precisas. Largo, etéreo,  con notas de té verde y piel de ciruela. Un vino con muchísimo nervio que a la vez acaricia delicadamente. Mi descripción no puede hacerle justicia, pero la huella que me deja en la memoria es lo que es, singular, <em>distintiva</em>. Lo que importa no son los aromas y sabores análogos a algo, sino las relaciones entre una cosa y otra, entre elementos de superficie y estructura, de lo que provoca a los sentidos y lo que provoca al intelecto. Alguna vez, educar sobre vino era darle a uno las herramientas para negociar lo inefable.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Otras botellas...]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/10/04/otras-botellas/</link>
<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 11:53:46 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
<guid>http://laotrabotella.com/2009/10/04/otras-botellas/</guid>
<description><![CDATA[Buen momento, el fin de semana, para reflexionar sobre lo recientemente consumido. Domingo por la ma]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Buen momento, el fin de semana, para reflexionar sobre lo recientemente consumido. Domingo por la mañana (hora mía, claro está, para muchos de ustedes ya es momento de irse a comer) y recuerdo un par de vinos.</p>
<p>Mi mujer acaba de confesarme que en realidad prefiere el vino blanco al vino tinto, si como &#8220;tinto&#8221; tenemos que aceptar la vasta mayoría de lo que se vende aquí en Santo Domingo. Salvo el puñadito de excepciones que aparecen, creo que estoy de acuerdo. Y estos son dos blancos ligeramente dulces. Importados a mano por mí, claro está, porque los importadores de aquí ni de casualidad, etc.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino24.jpg" alt="" width="331" height="240" />El <strong>Müller-Catoir, Riesling Kabinett Häardter Bürgengarten, Pfalz 2000 </strong>se traía una nariz sorprendentemente poderosa, de toronja rosada, piña en su punto perfecto de madurez, acacia, cúrcuma, alguito de fresa e hidrocarburos. Muy presente, muy vivo de aromas&#8230; En boca Entra amplio, cremoso, con un dulzor detrás del cual viene tremenda  garra cítrica. Largo. Te hace la boca agua. El posgusto se va desvaneciendo muy poquito a poco, revelando notas de menta, pepino y miel. Muy bonito. Confieso preferirlo solito que mal acompañado por una ensaladilla tailandesa de col y pollo ripiado que cenamos.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino28.jpg" alt="" width="248" height="330" />Algo más joven y completamente nuevo para mí, pues es la primera botella del <strong>François Pinon, &#8220;Silex Noir&#8221;, Vouvray 2007 </strong>que abro. Soy un decidido &#8220;fan&#8221; de los vinos de Pinon desde hace por lo menos doce añadas. Su &#8220;Cuvée Tradition&#8221; siempre lo he considerado uno de los grandes chollazos del mundo del vino. Y su espumante rosado de Touraine&#8230; Bueno, fue merecedor de un Botellazo™ y es merecedor de mi fidelidad incondicional.</p>
<p>La nariz de este &#8220;Silex Noir&#8221; me resulta muy agradable, con una fruta que me parece cruce entre grosella y litchi, seguida por toronja blanca, naranja y arena. Quizás me sugestiona la etiqueta, pero siento una &#8220;oscuridad&#8221; volcánica en ese aspecto mineral. Cosas&#8230; Hay también una gotita de miel y algo de talco en la mezcla. En boca es <em>tendre</em>, o sea, ligeramente dulce, pero firme de tono. Inmediatamente te convence de que va completamente en serio. Una panoplia de deliciosas frutas cítricas de diversos colores, dulzores y niveles de acidez. Intenso. Polifónico en su entrada, esto. Excelente persistencia, con tonos de anís y&#8230; ¿Zumaque? ¿Ruibarbo? Esas notas finales—tirando a un amargor placentero—resultan extremadamente exóticas y atractivas en estas latitudes caribeñas. Muy curioso y muy rico. Otra referencia más de un elaborador estelar en el Loira.</p>
<p>Bueno, eso, dos discretas delicias infiltradas para darle su puntito al diario discurrir. Como este videito dominical de una banda inglesa nueva que me resulta también &#8220;exórica y atractiva en estas latitudes caribeñas&#8221;. Les presento a The xx:</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/kHZVGqqf3gg&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/kHZVGqqf3gg&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Más celebratorias... ]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/09/29/mas-celebratorias/</link>
<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 17:41:11 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[La semana pasada fue muy activa en La otra botella. Aunque dominó el tema más candente del momento, ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>La semana pasada fue muy activa en <em>La otra botella</em>. Aunque dominó el tema más candente del momento, o sea, los alegatos y la notificación roja de Interpol contra Pancho Campo, también tocaba celebrar el primer aniversario de esta versión de mi blog. Se bebió bien <em>chez Camblor</em>. Les cuento de tres más que cayeron&#8230;</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino19.jpg" alt="" width="368" height="311" />Primero, una segunda botella de la más reciente versión de un ya casi viejo favorito, el <strong>Blanco Nieva, Verdejo &#8220;Pie Franco&#8221;, Rueda 2008</strong>. Ya, ya&#8230; Es que la primera me intrigó y decidí ventilarme la otra, cuidándome de ordenar más a mi tienda favorita en Nueva York. Porque esto no te lo traen los importadores de Santo Domingo ni de casualidad. Lo que es una inmensa pena.</p>
<p>No sé a ustedes, pero a mí no me cabe la menor duda de que Pepe Herrero es un artista del verdejo, trabajando con material excepcional. Si alguien me pide una referencia obligatoria en Rueda, siempre señalo este magnífico vino. Mi primera añada fue la del 2004 y desde entonces estoy enganchado. Guardadas tengo botellas de cada cosecha que he probado, pues sé que mi paciencia se verá recompensada con una evolución positiva del vino en el tiempo. Pero no es pequeño el placer que este verdejo también da en su primera juventud.</p>
<p>Aromas cítricos de vuelo ligerito, con notas de té blanco, un deje tropical de guayaba verde y mineralidad que se mueve entre recuerdos de arena, tiza y talco. En boca tiene un sutil toquecito de aguja. Cítricos pronunciados, con énfasis en los agudos ahora mismo. Mucho nervio aquí. Un vino compacto y tenso, con posgusto largo en que el disfrute para mí es igualmente  textural que de sabor y estructura.</p>
<p>Promete para el futuro.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino23.jpg" alt="" width="274" height="368" />Otra deliciosa cosita española que me abrí, imaginándome que hacía homenaje a este espacio con el nombre del vino, fue el <strong>Gutiérrez Colosía, Oloroso &#8220;Sangre y Trabajadero&#8221;, Jerez NV</strong>. Este en realidad estaba un poquito tímido y reductivo recién abierto (viene en botellita con tapón de rosca). Pero como a los tres días después de la primera copita comenzó a cantar.</p>
<p>Aroma profundo y complejo de humo, caramelo, especias chinas, nuez de pacana tostada, romero, chocolate amargo y naranja rubí. En boca es redondo, seco y muy pulido. Chocolate, carne ahumada, especias y nueces en capas, en un posgusto largo, con excelente garra cítrica.</p>
<p>He tenido excelentes experiencias recientemente con beaujolais del 2004. No parece ser una añada de larga guarda—o al menos sí parece ser una añada que está teniendo una deliciosa ventana de consumo ahora mismo. Todo lo que he probado en tiempos recientes me ha resultado muy sabroso, estructurado, perfumado y vivaz.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino22.jpg" alt="" width="275" height="368" />Lo que es definitivamente el caso con uno que ha sido favorito mío durante por lo menos el doble de añadas que el maravilloso &#8220;Pie Franco&#8221; del que les conté arriba. Abrí el <strong>Marcel Lapierre, Morgon 2004 </strong>formando el habitual regajero de cera roja en la cocina. Necios son esos revestimientos de cera que te tapan el acceso al corcho como si fueran un cinturón de castidad. No he encontrado aún la manera de romper el sello sin dejar perdida de boronilla roja  la superficie sobre la que lo hago&#8230;</p>
<p>Pero bueno, son gajes del oficio. A lo que iba: Preciosa nariz térrea, con fresas frescas, heno, rosas y una maxidosis de mineralidad granítica. En boca es jugoso, con sus taninos ya bastante resueltos, pero aún así erguido y con agarre. Puro y largo, con esa mineralidad que se te queda sobre la lengua, cálida y provocadora. Un excelente acompañante con sencillos linguini a la cebolla, ajo, romero, hongos porcini y aceite de trufas blancas.</p>
<p>A veces me lo paso muy bien.</p>
<p>Queda más de esta celebración. Pero lo dejo para luego. Parece que movimientos en torno al tema caliente que ya ustedes saben van a reclamar mi atención esta tarde.</p>
<p>¿Un momentito musical con los hijitos bastardos de The Clash?</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/n4SAY2NhE7Y&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/n4SAY2NhE7Y&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Celebratorias]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/09/26/celebratorias/</link>
<pubDate>Sat, 26 Sep 2009 16:26:09 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Como ya anunciara hace unos días, esta semana la he dedicado a celebrar el primer aniversario de est]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Como ya anunciara hace unos días, esta semana la he dedicado a celebrar el primer aniversario de esta versión de <em>La otra botella</em>. Ha sido un año de mucha reflexión y de mucha actividad.Ya más de 200 entregas escritas con ganas y, sobre todo, con gente muy inteligente y receptiva leyéndolas y comentándolas abundantemente. Eso da ganas de seguir. Y seguir. Y seguir.</p>
<p>En cuanto a los vinos con los que he celebrado ya, pues, son vinos que no necesariamente apelarían a un trofeista o un obseso con lo puntuado e &#8220;importante&#8221;. Más bien son vinos amigos—alguno quizás hasta hecho por un amigo. Con ellos me siento a gusto. A ellos dedico esta labor amorosa que es <em>La otra botella</em>.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino20.jpg" alt="" width="275" height="368" />El <strong>Reinhardt &#38; Beate Knebel, Riesling Trocken &#8220;Von den Terrassen&#8221;, Mosel-Saar-Ruwer 2007</strong> es una cuvée proveniente de cuatro viñedos distintos. Nariz marcadamente mineral. Me sugiere primero cuarzo, luego pizarra, lo que después da paso a albaricoque que se convierte en fruta de la pasión con un deje de calabaza. Luego estragón, fresa silvestre y agua de lluvia. En boca es un vino de músculo y nervio: Compacto, firme, tenso, vibrante&#8230; Los aromas se traducen en sabores, con un toquecito de <em>goût amer </em>que se me parece a toronja rosada. Posgusto largo, eléctrico. Delicioso. Muy joven aún.</p>
<p>Algo importante que anotar aquí, después de decir que el vino estaba delicioso: Estamos hablando de un riesling seco con 13% de alcohol por volumen. Alguien habituado a los rieslings alemanes clásicos, bajitos en alcohol y con su deje de azúcar residual aún en las designaciones menos dulces, se encontrará este grado preocupante y se pondrá en guardia. Yo, que soy de esos, le entré a este Knebel con cierta reserva. Pero es un vino en perfecto equilibrio, que augura bien para la guarda. Claro, se requiere un toque muy especial para lograr algo así en estos tiempos.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino16.jpg" alt="" width="368" height="277" />Otro que aprovecho esta celebración para abrir es el <strong>Abbazia di Novacella, Lagrein Riserva &#8220;Praepositus&#8221;, Alto Adige 2004</strong>. Recordarán este nombre porque fue lo que Josie y yo bebimos en abril, durante la modesta cenita que conmemoró mi más reciente cumpleaños. Entonces no pude tomar una nota de verdad sobre el vino. Ahora, en casa, sí lo hice.</p>
<p>Lo del panfleto turístico: Abbazia di Novacella es una abadía agustina del s. XII, todavía  en funciones, que produce unos vinitos bastante decentes—de hecho, sin que me quede nada por dentro, de lo más decente disponible a nivel local en Santo Domingo. La bodega está en el punto más septentrional de Italia, justo al lado de la frontera con Austria. Abbazia di Novacella trabaja un puñado de viñedos en su área, segregados en términos de la variedad cultivada. El viñedo de Mariaheim, al oeste de Bolzano, es el dedicado a la lagrein, una variedad local&#8230;</p>
<p>¿Verdad que no se me da esto de escribir textillos de contraetiqueta y brochure?</p>
<p>Bueno, al vino. Usualmente prefiero lagreins jóvenes, más que nada porque en los riservas siempre está la tentación de meter roble nuevo y estropear vinos perfectamente decentes. Lo que no es el caso con este Praepositus. Un vino muy fragante, muy seductor (no recuerdo que aquella otra botella de mi cumpleaños fuese así), con bastante complejidad aromática. Humo, tierra y especias seguidas por tonos multiflorales (jazmín, rosas y lavanda), fresa y grambuesa frescas, cuero, regaliz y una espolvoreada de coco tostado, todo montado en una alfombra de sutil volatilidad. En boca Es jugoso, con las especias, humo y flores repitiéndosete retronasalmente. Cuerpo medio; taninos amables y buena acidez en un final bastante largo. Un tinto sabroso del que pienso repetir frecuentemente.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino26.jpg" alt="" width="283" height="367" />Y hablando de &#8220;repetir frecuentemente&#8221;: Como he estado con el nombre &#8220;Rioja&#8221; muy en el teclado últimamente, decidí que tenía que abrirme algo de esa región a la que el Wine Future Rioja &#8216;09 le hizo el feo, aunque fuese su anfitriona. Tristemente, una botella de una añada antigua de la misma marca me salió corchada (pegas de Santo Domingo: Tengo mucho más de esa añada, pero está en Nueva York, por lo que&#8230;) Tuve que recurrir a las existencias que tenía en casa y reemplacé con el <strong>La Rioja Alta S.A., &#8220;Gran Reserva 890&#8243;, Rioja 1994</strong>.</p>
<p>Detallito de brochure: El &#8220;890&#8243; es por 1890, año de fundación de la bodega y no—como me hizo creer un bromista hace muchos años—por el intercambio telefónico de algún pueblo de donde venían las uvas, etc. Es que le cuentan a uno tantos cuentos en esto de la enomanía&#8230;</p>
<p>Pero a lo que iba: En otras ocasiones me había encontrado este 890 tercamente cerrado y angular, o sea que era echar la suerte a ver si lo pillaba de buen humor. Durante la primera hora que el vino permaneció en el decantador parecía que iba a ser idéntica ésta a mis otras experiencias conél. Estaba duro y retraido.</p>
<p>Pero luego comenzó a desplegarse maravillosamente. Aunque está demasiado joven, es un 890 de libro. Aromas de coco tostado, chocolate malteado, orejones, cereza, tomillo, shoyu, naranja y la dosis justa de volatilidad barnizesca.</p>
<p>En boca al principio era difícil, pero con el aire gana cuerpo y dulzor. Fresa, frambuesa y arándano que describo en mi libreta como &#8220;resonantes&#8221; (vete tú a saber&#8230;) Profundo, con fondo chocolatoso-salino. Posgusto largo, tánico, con un aspecto de té negro en esos taninos. Se aprieta al final, dejándote una nota de laurel seco que se despide diciéndote que no te acostumbres a placer inmediato, que éste vas a tener que esperarlo un poco.</p>
<p>Más entradas celebratorias, con vino, vendrán luego. En mi ánimo, les dejo una cancioncita inspiradora, de una chica con voz prodigiosa. Celebrar es esto. sí señor&#8230;</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/fIR6E0hiXNU&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/fIR6E0hiXNU&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[$$, ó $$$, ¿pero por qué no "$"?]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/09/19/o-%c2%bfpero-por-que-no/</link>
<pubDate>Sat, 19 Sep 2009 17:44:11 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[El ejercicio de especular en torno al &#8220;Misterio Pancho Campo&#8221; (sólo así puede llamársele]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>El ejercicio de especular en torno al &#8220;Misterio Pancho Campo&#8221; (sólo así puede llamársele, pues en realidad los datos, las aclaraciones y las defensas o acusaciones  respaldadas por evidencia inequívoca son casi nada) es divertido, hay que decirlo. También divierte lo de especular sobre el intelecto y las motivaciones de las entidades riojanas que tanta fe tienen en la primera visita oficial a España de Robert M. Parker Jr. como solución del declive de ventas de vino&#8230;</p>
<p>Pero soy como soy y no me satisface únicamente divertirme. Me va más el cervantino &#8220;deleitar edificando&#8221;. Si mis diversiones especulatorias llevan a lecciones utilizables con respecto a los frijoles de la vida material, pues, soy más feliz.</p>
<p>Y no, antes de que me protesten, lo que sigue no es <em>non sequitur</em>. Resulta que soy dado a ciertos ejercicios académicos que bien pudiesen ser calificados como &#8220;masocas&#8221; por quienes me leen. Por alguna razón se me metió en la mente la temática de una entrada de hace mes y pico en <em>La otra botella</em>, titulada <a href="http://laotrabotella.com/2009/07/27/economia-domestica/" target="_blank">&#8220;Economía doméstica&#8221;</a>, En ella daba notas de cata y ponderaba lo que cuesta esto de ser aficionado del vino hoy día, sobre todo si uno encima es bloguero&#8230; Pues decía que se me metió en la mente el asunto y estaba yo anoche en el supermercado, buscando material para un <em>fatoush</em>, que era lo que me apetecía cenar.</p>
<p>Llena la canasta me dí a ver vinos. La selección no estaba en mucho. El mismo enotedio de siempre. Pero se me antojó, por lo de mantenerme al día, mirar los rangos más baratex de lo disponible.</p>
<p>En los ochentas, cuando yo me inicié en esto del vino, te comprabas vinitos muy decentes de diversos rincones del mundo por tres o cuatro dólares. Aunque mucho se ha cacareado sobre los avances viticulturales y enológicos de ese tiempo a esta parte, que supuestamente hacen de la actualidad un &#8220;gran momento para ser entusiasta del vino&#8221;, etc., yo añoro aquellos tiempos pretéritos, particularmente por lo pequeño que tenía que ser mi presupuesto para beber bien cada noche.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Baratex.jpg" alt="" width="368" height="277" />Ví en el anaquel del supermercado una botella cuya etiqueta desconocía: <strong>Trapiche, &#8220;Astica&#8221; Sauvignon Blanc-Semillón, Cuyo, Argentina 2008</strong>. Costaba 302.50 pesos dominicanos, el equivalente a US$8 más o menos. Ese parece ser el &#8220;fondo&#8221; en cuanto a vino aceptable aquí en Santo Domingo. Imaginé—suelo hacerlo—a una persona joven, entusiasmada por la idea de ser &#8220;enófila&#8221;, pero sin los US$20-30 que parecen ser la tarifa mandatoria para cualquier vino remotamente interesante aquí. ¿Qué le queda a esta persona para cultivar su &#8220;enofilia&#8221;?</p>
<p>Compré el Astica de marras, entre otras cosas porque me hacía gracia lo de &#8220;semillón&#8221; en la etiqueta. Una hispanificación diacrítica del nombre de la variedad que probablemente muchos no advirtieran. Pero a mí me daba risa. Gran semilla.</p>
<p>¿El vino? Pues no mucho más allá de néctar de piña Goya™ en cuanto a aroma y sabor. Perfectamente pulido, con acidez refrescante y un dejecito de azúcar residual impartiendo golosería. Técnicamente es una bebida muy bien hecha. Se supone que pulse ciertos botones básicos en el consumidor y cumple.</p>
<p>Pero si de esto consistiera mi dieta vínica diaria creo que me moriría del aburrimiento.</p>
<p>¿Que ya he dicho esto antes? Pues sí, en muchas ocasiones. Que este tipo de producto industrial ultrasaneado y sin tan siquiera la más mínima huella de carácter sea lo que el &#8220;enófilo&#8221; que no tiene la treintena dolarera para soltar cada vez que le apetece una botella la verdad que parte el alma, sobre todo si uno compara con aquel pasado. Quizás idealizo aquellos tiempos, pero por lo menos había vino que beber a precios asequibles para casi cualquiera, en vez de tanto producto de puntos y marketing orientado a bolsillos de rico.</p>
<p>No hay quien me diga a mí que la influencia de Parker y los demás creadores de opinióncomo él—propulsadores del reclamo mercadológico &#8220;prestigista&#8221; tan popular actualmente—no tienen culpa en cuanto a incrementar<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fetichismo_de_la_mercanc%C3%ADa" target="_blank"> el<br />
&#8220;valor-fetiche&#8221; de una inmensa cantidad de vinos</a>, al punto en que casi todo hoy por hoy en el vino es &#8220;valor-fetiche&#8221;. No hablemos de costos de producción, ni de inflación, ni de tasas de cambio: Básicamente el encarecimiento rampante del vino en los últimos quince años se lo debemos a fetichismo desenfrenado.</p>
<p>Y ahora los riojanos buscan la respuesta a sus problemas precisamente en el responsable de haber promovido el vino hacia la impagabilidad. ¡No joooooodaaaaaaaaaaan!</p>
<p>Una mejor estrategia de la industria riojana—y española en general—para capear la crisis bien podría ser concentrarse en dar al mundo vinos de verdadero carácter a precios verdaderamente asequibles. Olvidarse del fetichismo, la pijería, el lujismo y todo lo otro de terrible engendrado por estos años tontos sería lo más lógico. Revisar la estrategia comercial, bajar los precios elevando la bebibilidad&#8230;</p>
<p>Pero vamos, como que no lo veo tan factible, dada la actitud de la industria.</p>
<p>S;olo una reflexioncilla de tarde de sábado, antes de irme a comer.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La orgía perpetua...]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/09/17/la-orgia-perpetua/</link>
<pubDate>Thu, 17 Sep 2009 21:26:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
<guid>http://laotrabotella.com/2009/09/17/la-orgia-perpetua/</guid>
<description><![CDATA[Ya, ya. De nuevo con los titulitos sugestivos. Pero es que donde hay dos puede haber tres. Y donde h]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Ya, ya. De nuevo con los titulitos sugestivos. Pero es que donde hay dos puede haber tres. Y donde hay tres puede haber tres más, y así sucesivamente. Por eso, un último título en esta onda lúdica para una entrega con notas de bebienda doméstica.</p>
<p>Lo de hoy va con tres italianitos adquiridos localmente en Santo Domingo. Existen aquí algunos microimportadores que traen cosillas curiosas, si bien parecen ver con cierto recelo cualquier sugerencia de que llenen sus portafolios de vinos artesanales de elaboradores pequeños, preferiblemente naturales.</p>
<p>Pues, los vinos no serán todo lo naturales que mi cuerpo me pide, o todo lo esotéricos que pide mi vorazmente promiscuo intelecto. Pero me he encontrado un par de cosas que se dejan beber y no son de los megaconsorcios industriales más omnipresentes de la industria vinícola.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino14.jpg" alt="" width="273" height="364" />Así, en una me topé con el <strong>Vis Amoris, Pigato &#8220;Vigneto Domé&#8221;, Imperia DOC, Riviera Ligure di Ponente 2008</strong>.</p>
<p>Sé que les prometí datos de interés sobre cada uno de los vinos que comentara aquí. Con Liguria y la variedad pigato eso se me ha puesto un poco cuesta arriba. Ni mis libros ni la red me son exactamente pródigos en cuanto a información. Hay alguna que otra mención de que la pigato, de origen griego, es &#8220;hermana&#8221; o &#8220;un biotipo&#8221; de la vermentino. Aparte, pues, mínimo de datos sobre la región. De vez en cuando alguien te suelta a lo que debe saber un pigato ejemplar (hierbas, flores, melocotón) y nada más.</p>
<p>Lo cierto es que ni en Nueva York tenía yo acceso a muchos vinos de Pigato. Pocos parecen salir de la región de origen. Este Vis Amoris es un blanquito limpio, luminoso, con notas florales y herbáceas mixtas en la nariz sobre manzana verde, melocotón blanco y una inesperada cosilla de nopalitos en conserva. Además, hay una mineralidad muy presente y fina. Y algo de sencha. En boca lo mismo, aunque el impacto lo hace parecer más simple que en la nariz. Fresco y directo. Posgusto que tira hacia el lado largo de lo breve. Una ensalada con gambas y aguacate lo agradeció mucho.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino17.jpg" alt="" width="277" height="368" />Tengo las notas de los tres vinos delante ahora mismo y advierto que algo tienen en común, aunque son de distintos colores: El trio es adriático de origen, comenzando por el pigato y siguiendo a Le Marche con el <strong>Marotti Campi, &#8220;Orgiolo&#8221;, Lacrima di Morro d&#8217;Alba Superiore DOC 2006</strong>.</p>
<p>Por un momento dudé sobre si la vida en Santo Domingo me ha hecho bajar demasiado mis estándares en cuanto a vino de beba frecuente se refiere. Lo digo porque de un tiempo a esta parte tolero cosas que antes hubiese rechazado inequívocamente. Este lacrima ve redundante barrica, vicio que molesta, pero no lo suficiente como para hacerme olvidar sus virtudes.</p>
<p>Sabroso tinto de cuerpo medio, vivaz y amigable con comida. Se mueve muy bien y te invita a beber. Si no estuviesen ahí esos tonillos vagamente incordios de chocolate y tostaditas a un lado hasta se me hubiese parecido un poco a <a href="http://blogs.larioja.com/otrabotella/2007/12/26/los-premios-el-botellazo-2007-3-" target="_blank">aquel maravillosa cuvée multivarietal  &#8220;Orbello&#8221; de Sella en el norte de Piamonte.</a> Aquel fue mi &#8220;<em>pizza wine</em>&#8221; en casa durante buen tiempo y tengo que haber consumido un par de docenas de botellas mientras aparecía en mis tiendas neoyorquinas favoritas.</p>
<p>Pero concentrémonos&#8230; ¿Qué fue lo que me gustó del lacrima? Una nariz fresca, vibrante, con aromas de fresas, frambuesas y violetas. La madera, como dije, hace su necia bullita tangencial. Pero nada grave. Se puede ignorar. El aspecto de violetas es particularmente atractivo, levantando el tono de la fruta. En boca entra ligero y fresco, con la misma vivacidad frutal dejando entrever notas de canela en rama y jengibre en conserva (el que te ponen con el sushi). La madera se hace sentir un poquito en taninos un poquito secantes que afectan el posgusto. Pero con aire el vino va abriendo y abriendo y esa impresión astringente se te olvida. Una botella se va en nada si tienes a dos comensales en la mesa. Delicioso tintito.</p>
<p>Por cierto, una segunda botella de este Orgiolo abierta tres días en la nevera la madera parece integrarse muy bien. La fruta sigue en lo suyo, sin deterioro, y las notas especiadas armonizan mucho mejor que recién descorchada la botella.</p>
<p>¿Didáctico? Pues tampoco es que libros o Google den mucho sobre la pintorescamente nombrada variedad lacrima di morro. Lo de &#8220;lacrima&#8221; le viene por la fragilidad de su piel, que tiende a agrietarse dejando salir &#8220;lágrimas&#8221; de jugo que chorrean por los racimos en la vid.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino15.jpg" alt="" width="368" height="285" />El tercero de los vinos ya lo he reseñado aquí un par de veces anteriormente. El <strong>Masciarelli, Montepulciano d&#8217;Abruzzo 2006 </strong>es un tinto corpulento, madurón y sencillo que me han servido unas cuantas veces en diversos contextos en Santo Domingo. Es un vino de precio módico, considerando que en el mercado local hay muy poco potable—mucho menos <em>interesante</em>— que te baje de los US$15.</p>
<p>Lo que me hace repensarlo es que en una de las visitas a ese templo neoyorquino del vino natural, biodinámico, superauténtico y <em>hardcore geeky</em> que es Chambers Street Wines&#8230; <em>¡Allí estaba el Masciarelli!</em></p>
<p>No se equivoquen ustedes sobre la legitimidad que para mí confiere a un vino el que ocupe espacio de estantería en Chambers. Ya ven, soy influenciable—no por críticos pu(n)tones, sino por la esmerada labor curatorial de comerciantes amigos con exquisito criterio. Gente muy seria, encima.</p>
<p>La cuestión es que al llegar a Santo Domingo de mi último viaje a Nueva York me tentó volver a probar con calma este montepulciano de 13% de alcohol, fermentado y envejecido durante veinte meses en acero inoxidable.</p>
<p>Nariz limpia y franca de cereza y ciruela fresca con  sobretonos de cáscara de maní, cocoa amarga y barro caliente. Carnoso en boca, uvoso y especiado. Taninos masticables y buena acidez en un posgusto satisfactorio. Un tinto corpulento que se deja beber bien. Limpio y honesto en sus intenciones, que son un buen chuletón y una mesa amistosa.</p>
<p>Ya ven ustedes, tres vinitos que compré en Santo Domingo y que puedo volver a comprar. Queden ustedes ahora con un videito de Grand National, una de esas bandas geniales que amenazan con pasar por la vida sin descubrirse&#8230;</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/OdJfxilFYwI&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/OdJfxilFYwI&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Ménage à trois...]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/09/14/menage-a-trois/</link>
<pubDate>Mon, 14 Sep 2009 20:06:31 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[No pude resistir, ya que alguien se encontró el título de mi entrega anterior alusivo a demasiadeces]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>No pude resistir, ya que alguien se encontró el título de mi entrega anterior alusivo a demasiadeces informativas sobre intimidad de pareja&#8230; Pero bueno, que voy con más notas de bebienda doméstica, porque me doy cuenta de que, entre crónicas de noches con mucho vino importante, se van reuniendo demasiados apuntes del diario beber. Esos también son importantes. Hay que saber valorar las botellitas que nos amenizan la cotidianeidad dentro del gran esquema de las cosas.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino12.jpg" alt="" width="331" height="249" />A ver&#8230; Tres botellas compradas localmente en Santo Domingo. Tres vinos de lugares muy distantes el uno del otro y de aquí. Primero el <strong>Trimbach, Riesling, Alsace 2007</strong>. Viejo amigo, este riesling &#8220;basico&#8221; (ellos le llaman a esta gama &#8220;Classic&#8221;) de Trimbach, llevo bebiéndolo añada tras añada desde mediados de los ochentas.</p>
<p>Proviene de viñedos alrededor de Ribeauvillé y generalmente se porta muy bien con comida, siendo un riesling muy puro, perfectamente seco y enfocado. Muchas veces he dicho que las bodegas grandes que se las arreglan para producir grandes vinos (Trimbach nos da el Cuvée Frédéric Emile y el excelso Clos Ste. Hune, así como también el encantador Gewurztraminer Cuvée des Seigneurs de Ribeaupierre) tienen la obligación de probar su excelencia no solamente en esos vinos célebres, sino en la gama completa.</p>
<p>Así se ha probado para mí Trimbach desde que la conozco.</p>
<p>Claro, dicho esto hay que puntualizar. A veces la consistencia perfecta que uno espera no aparece. Como en el caso de esta botella de este riesling 2007. Pino y piedras, limón y algo sutil de piel de manzana. Es un vino esbelto, angular y severo. Su posgusto, al menos en este momento, puede resultar a algunos un tanto estridente en cuanto a acidez y mineralidad. Y para que diga yo esto la cosa tiene que ser significativa&#8230; Pero no condeno. Está recién llegado y un cruce oceánico puede tener un efecto muy negativo en cualquier vino. Además, con comida se aplaca mucho. Excelente con una ensalada de garbanzos, tomate y gambas.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino11.jpg" alt="" width="331" height="249" />Ahora, para variar, un tinto. Chileno, encima. Perdonen ustedes, pero muchas veces cuando ando de compras sucumbo al morbo y me traigo a casa algo en lo que no tengo particular fe. Es a ver si me da un susto y sale bueno, vamos&#8230; Eso fue exactamente lo que hice con el <strong>Errázuriz, Pinot Noir &#8220;Wild Ferment&#8221;, Valle de Casablanca, Chile 2006</strong>.</p>
<p>La pregunta clave aquí era: &#8220;¿Qué probabilidades tiene esto de gustarme?&#8221; Yo, aventurero, decidí no hacerme con información más allá de la que ponía en la etiqueta (ni siquera quise mirar la contraetiqueta). &#8220;Wild ferment&#8221; es algo altamente positivo a mi ver. Claro, habría que ver, porque también anunciaba 14.5% de alcohol.</p>
<p>Un vino denso. La nariz comienza con una pestecilla de hojarasca humedecida con tinte de pelo. Luego mermelada de fresa y cereza sobre caramelo envainillado. En boca más o menos lo mismo, pero con la nada bienvenida adición de un amargor campariesco llevado al extremo. ¿Es posible empalagarse con amargo? Aquí, pues, más o menos. Sencillo. Podría hablarles de &#8220;buena persistencia&#8221; si el posgusto no se viera estropeado por calor alcohólico y elementos de madera que no vienen al caso. O sea que nos quedamos con &#8220;persistencia&#8221;, punto. Y eso es al principio. Con aire, por alguna misteriosa razón, el posgusto se le recorta. Donde antes había el eco de esa fruta mermeladesca lo único que queda es quemón alcohólico y tablonazo.</p>
<p>O sea que nada de positivo, aunque la experiencia fue decididamente mejor que con aquel horripilante pinot noir de Casillero del Diablo.</p>
<p>Viendo la <a href="http://www.errazuriz.com/errazuriz/espanol/vinos/pdf/Specialties_PinotNoir_WildFerment_2006__.pdf" target="_blank">ficha informativa sobre este vino</a> en la web de Errázuriz, varias son las preguntas que se me suscitan sobre lo que puede haberles poseido a plantar pinot noir en ese viñedo (entiendo que la plantación es de 1996). La explicación—sobre todo si es creativa y no del ideario estándar—podría ser interesante.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino13.jpg" alt="" width="248" height="331" />Otro vino que, según tengo entendido, es de fermentación natural, es el <strong>Fillaboa, Albariño &#8220;Selección Finca Monte Alto&#8221;, Rías Baixas 2007</strong>. Han visto aquí en los últimos meses notas de varias añadas de esto y es porque (a) el importador parece tener excedentes de inventario de por lo menos un par cada vez que me aparezco en su tienda, y (b) el vinito no ha estado nada mal, incluso en el 2003, lo que es bastante decir.</p>
<p>De este 2007 les digo que tiene aromas de polen,arena de playa, limón y manzana dorada. Carnoso, pero ligero de movimiento en boca, con un buen perfil cítrico y salino. El problema con este vino, aunque posee acidez y mineralidad decentes, es que le falta nervio y, sobre todo, <em>tensión</em>. Digamos que aunque resulta inmediatamente agradable, su estructura y sus <em>dinámicas </em>(en el sentido de sonido, aplicado sinestéticamente al gusto) no me convencen. Es un problema de muchos de los mejores albariños en el 2007, al menos para mí. Largo, con la salinidad pasándose a un tonito de caldo de pollo y té blanco al final. En este caso, es cosa de la añada mi inconformidad. Pero, en la ausencia de mis favoritos de siempre, éste sigue siendo el mejor de los albariños que se venden en Santo Domingo.</p>
<p>Como acabo de hablarles parentéticamente de sonido, vale decir que hoy me he leido una de las más profundas y deliciosas discusiones sobre la comparación entre la música y el vino manipulados de la actualidad. No podía ser en otro lugar que <a href="http://winedisorder.com/comment/56/1697/" target="_blank"><em>Wine Disorder</em></a>. A los angloleyentes, particularmente si se animaron con el <em>The Daily Adventures of Mixerman </em>que les recomendé el otro día y consideran válido el paralelo entre las industrias de la música y del vino hoy, esto es lectura <em>necesaria</em>.</p>
<p>En lo de bandas que valen la pena, esta mañana mi querido amigo Camilo me envió un e-mail preguntándome si sabía de The Tragically Hip. Y sí, se. Estos veteranos son uno de los auténticos tesoros nacionales de Canada. Tienen un disco nuevo que merece un rato del tiempo de todos nosotros. Este videito me gusta, particularmente por esa cita de Nabokov al principio&#8230;</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/cvvGR0VVizI&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/cvvGR0VVizI&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
<p><em>¡Clásico!</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Dos, en casa...]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/09/12/dos-en-casa/</link>
<pubDate>Sat, 12 Sep 2009 20:06:13 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Hace unos días me planteaba un conocido que este blog necesitaba un &#8220;archivo de fichas de cata]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Hace unos días me planteaba un conocido que este blog necesitaba un &#8220;archivo de fichas de cata&#8221;. Yo en realidad no entendía que existiera tal necesidad. Muchas son las páginas que existen por ahí <em>enteramente dedicadas a fichas de cata</em> y no me veo sumando <em>La otra botella </em>a sus números. En parte esto es porque me gusta contar sobre los vinos que pruebo y consumo como cuento sobre mi vida, de forma fluida, conmigo como protagonista en el mismo medio de la narración. Y en parte es porque me encuentro que lo de las fichas de cata es lo más aburrido del mundo.</p>
<p>Ya, ya&#8230; Los adeptos a esas cosas que no se lo tomen a feo. Probablemente a mí me fascinan cosas que para ellos serían sumamente aburridas. Sencillamente, lo de las fichas no es lo mío.</p>
<p>Ahora bien, entra la propuesta hecha por ese conocido a moverme engranajes en el coco. También alguno me ha pedido que mis reportes de bebienda sean un poco más didácticos—vamos, que contengan un poquito más de información sobre los vinos, su procedencia y proceso.</p>
<p>Yo que creía que con dar mis impresiones bastaba&#8230; Si escribía algo positivo, quizás podía despertar curiosidad y para el resto, pues, los Google y Wikipedia que la internet nos dió.</p>
<p>Pero se me antoja que, en adelante y en cuanto a mi bebienda doméstica se refiere, voy a documentar más. Por lo menos en la medida en que aparezca información fiable o el marketing aplicado permita exégesis.</p>
<p>EN este plan me acerco a un par de notas de tiempos recientes. Ya ustedes me dirán si les parece bien mi cambio actitudinario.</p>
<p>Creo haberles contado en repetidas ocasiones que la oferta de rosados secos aceptables—no digamos nada de <em>superlativos</em>—en República Dominicana es nula. El par de vinos que aparecen es industrial y carente de duende. Nada atractivo para mí. El resto de la oferta se compone de bonboncitos en plan <em>White Zinfandel</em> que mejor ni pensar&#8230; Si quiero algún rosado para el eterno verano dominicano más me vale importarlo a mano yo mismo.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino9-1.jpg" alt="" width="331" height="249" />Fue lo que hice con el <strong>Domaine du Bagnol, Rosé, Cassis 2008</strong>, más reciente añada de un viejo favorito mío.</p>
<p>Cassis es un pueblecito en la Côte d&#8217;Azur, entre Marsella y Bandol. Su economía se centra mayormente en el turismo. A un ladito tiene una docena de elaboradores de vino trabajando como 180 hectáreas detrás del pueblo, plantadas sobre riscos de caliza. La producción es mayormente de vino blanco. Poquito más de un 25% del vino es rosado o tinto de cepas de grenache, mourvèdre y cinsault. La altura y los suelos de los mejores viñedos contribuyen a que los mejores vinos posean una frescura y una estructura admirables.</p>
<p>Les anticipo que la idea de rosados mediterráneos densos, sobrefrutales y de acidez justita no aplica aquí en lo absoluto. El color de este Bagnol es un salmón claro con destellos cobrizos. Los aromas son de ciruela blanca, sandía, fresa y frambuesa frescas, con fina mineralidad debajo. En boca entra jugoso, de cuerpo medio y con acidez brillante. Adquiere carnosidad y suelta notitas ahumadas y especiadas en el paladar medio. Muy bonito. Largo posgusto con abundante mineralidad. De verdad que no recuerdo cuántas añadas de este rosado de Domaine du Bagnol he probado, pero mi impresión de su excelencia se mantiene constante.</p>
<p>Un vino delicioso para beber en el Caribe que, sin embargo, creo que aquí pocos aceptarían. <em>Such is life</em>.</p>
<p>Ah, una curiosidad zolaesca sobre Cassis, cortesía de algún buenazo <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Provence_wine" target="_blank">Wikipedista</a>: En el pasado, los viticultores de Cassis, como el área estaba escasa de población, contrataban a prostitutas marsellesas para ayudar con la vendimia.</p>
<p>Las posibilidades narrativas se sugieren solitas.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino25.jpg" alt="" width="331" height="247" />Otro abierto en casa recientemente fue el <strong>Ceretto, &#8220;Bernardina&#8221;, Nebbiolo d&#8217;Alba 2005 </strong>y poco faltó para que en la página que le dediqué en mi libreta pusiera únicamente: &#8220;¿Quién me manda?&#8221; Es que está demasiado joven aún como para dar verdadero placer.</p>
<p>Pero antes de la nota de cata, el rollete pedagógico. Según Sheldon Wasserman en ese maravilloso viejo tomo de referencia que es <em>Italy&#8217;s Noble Red Wines</em>, los hermanos Ceretto, Bruno y Marcello, fueron pioneros de la vinificación moderna de nebbiolo allá a principios de los setentas. Los principales avances que incorporaron fueron el recorte de los tiempos de maceración y la fermentación en inox, todo en busca de una estructura tánica más gentil para sus barolos y barbarescos.</p>
<p>En ese mismo espíritu, se oponían a la crianza en barricas bordelesas de roble nuevo por los taninos secantes que impartían a los vinos. ¿Estarían en la cosa, o qué?</p>
<p>A lo largo de las últimas tres décadas la firma de Ceretto ha ido creciendo y haciéndose con parcelas de viñedo. Un viñedo de replantación bastante reciente (1999-2000) es el <em>cru </em>Bernardina de donde proviene este nebbiolo d&#8217;Alba. El suelo es de arcilla limosa y arena. La fermentación del vino es en inox con un año en madera de edad y dimensiones no especificadas. Esperemos que a la siguiente generación de Cerettos no les haya dado por las barriquitas. Por lo menos si tomamos este vino como evidencia, parecería que no&#8230;</p>
<p>Nariz agradable de rosas desecadas, mentol, cuero, barro caliente, ciruela fresca y cereza negra, con un deje de volatilidad pegamentesca levantando el tono sin molestar. Alguna notita distante de lavanda también. En boca es corpulento, especiado y muy tánico. Un nebbiolo jovencísimo, primario y muy fornido. Te agarra con una mano callosa que aprieta sin piedad y no suelta. Lo probé cuatro veces, en cuatro noches consecutivas, y se fue suavizando poquito a poco, aunque eso es relativo, pues siempre estuvo muy firme. Curiosamente, el plato con que mejor maridó fue una ensalada de alubiones, puerro ancho, remolacha asada y nueces. Quizás los taninos de las nueces ayudaban a cancelar un poco los del vino.</p>
<p>¿Evaluación final? Que esto hay que dejarlo descansar y evolucionar. Por el momento vale si lo que busca uno es anestesiarse los dientes, como cualquier tintazo tánico consumido prematuramente. Eso sí, la pregunta del millón: ¿Envejecerá tan bien este nebbiolo como Jarvis Cocker y este clásico de Pulp?</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/7BmL-7Y1kw8&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/7BmL-7Y1kw8&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Pequeña odisea puertorriqueña (y 2)]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/09/09/pequena-odisea-puertorriquena-y-2/</link>
<pubDate>Wed, 09 Sep 2009 20:35:08 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Nueve del nueve del dos mil nueve. Bonita fecha para una entrada de blog, ¿no? Sigo contándoles: El ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Nueve del nueve del dos mil nueve. Bonita fecha para una entrada de blog, ¿no?</p>
<p>Sigo contándoles: El día clave de nuestra estadía en Puerto Rico era el sábado, o sea, el cumpleaños de mi mujer. Lo de traernos a los niños para que pasaran un rato con sus bisabuelos maternos era casi una obsesión para ella, Al punto que rechazó otras cosillas más frívolas y me estableció que el sacrificio de mi parte en este viaje era todo lo que quería como regalo este año.</p>
<p>Casi nada.</p>
<p>Llegamos ayer en la tarde y he tenido dos noches para descansar y reponerme, sin embargo debo confesarles que sigo molido. Como si me hubieran &#8220;dao hasta con el cubo del agua&#8221;, vamos. La intensidad de mis mellizos de dos años y medio es algo que uno nunca debe subestimar. Los Zipi y Zape se les quedan cortos en ocurrencias.</p>
<p>Pero tales son las cosas que uno hace por amor.</p>
<p>La cuestión es que el sábado en la tarde había reunión familiar en casa de los abuelos de Josie. Había yo sido advertido de que el grueso de la tropa es más bien cervecero en sus preferencias de lubricación gaznatal, pero que si yo quería traer algunos vinitos&#8230;</p>
<p>Y definitivamente iba a hacerme falta algo de beber. Por lo que se hizo obligatoria una parada en La Boutique du Vin, una tienda de vinos en Hato Rey que frecuentara yo cuando vivía en Puerto Rico. Es que, aunque mayormente dedicada a la <em>spoofulation </em>califoricaustraloduerista, la Boutique también tenía alguna que otra cosita más aceptable a mis estándares: Borgoñas de Drouhin, barolos de Marcarini, Borgogno y Ceretto, el alvarinho superior de Dorado, zinfandeles de Ridge e incluso, en algún momento, hasta Château Musar. Entre frustrantes docenas de vinos altamente procesados y puntistas, ese puñado de referencias y la ocasional sorpresilla nueva hacían interesantes mis visitas a la tienda.</p>
<p>Pues eh de decirles que la Boutique du Vin no ha cambiado en nada. La selección de vinos permanece más o menos constante, el personal es el mismo y el local está como si no hubiese pasado un día desde 1995. Salí de allí con un par de vinos de Drouhin, un Dorado y tres botellitas más dizque &#8220;pa&#8217; probar&#8221;. Esas últimas tres eran de blancos diversos para vertir ante el menú del sábado en la tarde, que llevaba pavo asado, congrí y mofongo de yuca.</p>
<p>Fue una tarde de alegría melancólica. Los viejitos, compartiendo con los niñitos, el fin de la vida encontrándose con el principio. Enternecedor. Vamos, que no es mi tipo de cosa, pero hasta yo estaba un poco emocionado.</p>
<p>De los vinos les diré poco. El primero que abrí fue un <strong>Susana Balbo, Torrontés &#8220;Críos&#8221;, Cafayate, Argentina 2008</strong>. Mi relación con este torrontés &#8220;básico&#8221; de Balbo, que parece tener el don de la semiubicuidad en mercados internacionales, ha sido muy accidentada desde que lo conocí por vez primera hace como cinco añadas. Las primeras dos añadas que probé me resultaron horriblemente planas y glicéricas. Pero en el 2006 y 2007 el vino pareció dar un giro a mejor, aligerándose y definiendo mejor sus aromas y sabores. Este 2008, en términos de ese aligeramiento, ya bordea la zona de peligro, pues de medio me parece un poquito difuso. Pero es floral, agradable y definitivamente muy torrontés, con buena acidez y un toque goloso en su fruta. Gustó entre la concurrencia anunciada como &#8220;cervecera&#8221;, porque la botella voló rápido.</p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 341px"><img src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/118.jpg" alt="Número dos y número tres sobre el mostrador..." width="331" height="249" /><p class="wp-caption-text">Número dos y número tres sobre el mostrador...</p></div>
<p>Luego abrí algo que compré porque no lo conocía de nada y me intrigaba, un <strong>Martín Cendoya, Malvasía &#8220;Fermentado en Barrica&#8221;, Rioja 2006</strong>. Completamente seco y cremoso, pero francamente de un aburrido imperdonable. Su haber frutal podría bien ser de cualquier cosa disfrazada con madera. Sonso. Corto. Ni fu ni fa.</p>
<p>Tercero de la tarde fue un antiguo favorito mío. Ya, acabo de decir &#8220;favorito&#8221;, lo que probablemente acojone a alguno cuando añada que es australiano. El <strong>Pike&#8217;s, Riesling, Clare Valley, Australia 2007</strong>. Se ha vuelto ya un cliché que Australia es tierra de megatntazos impotablemente puntistas, dulzones y alcohólicos y chardonnays fofos que&#8230; Bueno, digamos que difícil encontrar algo de lo que gustar en ese campo. <strong> </strong>Pero de Clare Valley, misterio de misterios, salen rieslings secos frescos e intrigantes. Así este de Pike&#8217;s. Por casualidad llevo conociéndolo ya diez añadas, pues la primera que probé fue 1997. Aniversarios inesperados. Este 2007 es de cuerpo ligero -medio, con aromas de pino, perifollo seco, flores blancas y toronja. Buen frescor y agarre acídico, con sutil mineralidad de grano fino en el fondo. Bastante persistente. Uno que bebería de nuevo sin problemas.</p>
<p>Tras este momentito de buen humor y alegría familiar con vinos paso a narrarles una de restaurantes con coeficiente de satisfacción menor que cero.</p>
<p><a href="http://www.wilobenet.com/" target="_blank">Wilo Benet</a> era para mí, al menos hasta el pasado domingo por la noche, una de las luminarias de la cocina latina de fusión. En Pikayo, su restaurante insignia, Benet hizo gran fama y—lo más importante—gran deleite para muchos.</p>
<p>El sábado, conversando con mi cuñado, me enteré de que Benet tenía un restaurante cuyo concepto me pareció interesante: Una reinvención de la lechonera puertorriqueña típica. El sitio, me dijo, se llama Varita Woodburning Rotisserie y está en el Hotel Condado Plaza.</p>
<p>El potencial de la idea es obvio, al menos para mí. El típico lechón asado, algo que tienen en común todas las islas del Caribe hispano, es una bomba de sabor. Esa bomba puede, me parecería, hacerse de precisión, llevarse a otro nivel. No sé, se me ocurren montones de posibilidades fusionistas, o meramente de reinterpretación técnica en base a la vara de asar de siempre.</p>
<p>Fuí a Varita, este restaurante de Wilo Benet, esperando quedar tan impresionado como he quedado en Pikayo. No porque se me anunciara que Varita es un sitio de carácter más informal iba yo—y disculpe el juego de palabras al que no puedo resistirme—a bajar la vara de mis expectativas.</p>
<p>Pero cortemos a un poquitín más de antecedentes. Había estado intercambiando mensajitos a través de Facebook con David J. Rodríguez, personaje de quien los <em>habitués </em>de este espacio reconocerán el nombre. Era mi última noche en San Juan y teníamos que quedar para conocernos &#8220;en vivo&#8221; de una buena vez. Es que me gusta encontrarme con la gente, hablarle cara a cara, verles reirse o fruncir el ceño en desaprobación ante lo que dice el Camblor de carne y hueso, que es la esencia de lo que escribe el tipejo que aquí leen ustedes.</p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 258px"><img src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/117.jpg" alt="Mirando hacia afuera desde nuestra mesa en Varita, el logo al revés en el vidrio se me antojó un tanto irónico..." width="248" height="331" /><p class="wp-caption-text">Mirando hacia afuera desde nuestra mesa en Varita, el logo al revés en el vidrio se me antojó un tanto irónico...</p></div>
<p>En fin, que estuvimos debatiendo si encontrarnos en el italiano de la esquina de su casa (me dijo que tenía competente comida y una lista de vinos &#8220;interesante&#8221;) o, si nos íbamos en plan &#8220;de lujo&#8221;, en otro restaurante del que había leido, La Perla, en el Hotel La Concha. Al final el concepto de la lechonera reinventada nos sedujo a Josie y a mí y eso fue lo que le propusimos a David, quien aceptó sin dudar.</p>
<p>Craso error.</p>
<p>Entrando en Varita comenzaron para mí las impresiones negativas. El decorado es plano,  la iluminación amarillenta. Pantallas de televisión sintonizadas a algún juego de béisbol en la pared de fondo, atrás de una larga barra—nada más antitético del disfrute de una buena mesa para mí, pero el modelo del &#8220;sports bar&#8221; gringo parece ser el que lamentablemente eligen cada día más restauradores. A mí se me pareció alarmantemente a un obsceno cruce entre un Ponderosa, un Chili&#8217;s y a;gún restaurante de carretera inmemorable. Lo que definitivamente no es bueno. Es más, si se fijan ustedes en <a href="http://wilobenet.com/restaurants/varita.htm" target="_blank">las fotos profesionales de Varita</a> que aparecen en la web oficial de Wilo Benet, creo que entenderánmis objeciones, pues comunican bastante claramente lo que intento explicar.</p>
<p>A pesar de las heridas a mis sensibilidades estéticas, entramos Josie y yo y nos sentamos. El restaurante, dicho sea de paso, estaba casi completamente vacío. Pero bueno, era domingo a las nueve de la noche&#8230; David llegó poco después. Yo había estado mirando la carta de vinos ya y propuse inmediatamente que preguntáramos al camarero por un riesling austriaco descrito en la carta meramente como &#8220;Terrassen, Riesling, Austria&#8221; (las referencias en la lista vienen sin añada). Fue el muchacho a traernos la botella para que la viéramos, pero volvió con las manos vacías.</p>
<p>&#8220;Perdón, caballero, pero ése ya no lo tenemos&#8221;. Frase familiarísima. ¿Qué le íbamos a hacer. Ordenamos una botella del albariño de la casa, aparentemente embotellado bajo sello del propio Wilo Benet por una bodega de cuyo nombre ahora mismo no me acuerdo. Ya intervendrá David y, si recuerda, nos dirá lo que era.</p>
<p>Un albariño inofensivo, tropicalón y pulido, con buena acidez. <em>Medium-spoofed</em>. Se dejaba beber, pero vamos, que hubiera preferido echarme otra cosa al cuerpo.</p>
<p>Los entrantes que ordenamos fueron frituritas de carrucho (lo que en Santo Domingo llamamos <em>lambí</em>, el animal que vive en las caracolas), morcilla y ceviche de camarones. Primera gastrosorpresa negativa: La presentación no era nada más allá de lo que haría un restaurantillo puertorriqueño, cubano o dominicano del montón. El platito con cuatro trozos de morcilla encima y un pozuelillo de salsa para mojarlas, el platito con el ceviche, el plato con las frituras, otro con unos tostones&#8230; ¿Dónde se había quedado la creatividad?</p>
<div class="wp-caption alignright" style="width: 258px"><img src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/119.jpg" alt="El sitio, aparte de neustra mesa, estaba completamente vacío. Más o menos a mitad de la comida comenzó el personal a poner sillas patas arriba. Ya me dirán ustedes..." width="248" height="331" /><p class="wp-caption-text">El sitio, aparte de neustra mesa, estaba completamente vacío. Más o menos a mitad de la comida comenzó el personal a poner sillas patas arriba. Ya me dirán ustedes...</p></div>
<p>En cuanto a aroma y sabor tampoco nos alejábamos del montón. Podía pensar en por lo menos cincuenta sitios donde comer mejores frituras, morcilla, ceviche&#8230;</p>
<p>Para acompañar los platos principales decidimos pedir un tinto. La carta no daba mucho de sí. Todo más o menos industrial, tecnológico, aburridísimo. Al final, ante un montón de no-posibilidades, opté por un <strong>Benton Lane, Pinot Noir, Willamette Valley, Oregon 2006</strong>. Este sí lo recuerdo porque esta bodega era una vieja favorita de mis años doctorales, cuando había poco presupuesto. El vino está un poquito más regordete, redondón y alcohólico que lo que recuerdo de principios de los noventas&#8230; Pero bueno, ¿qué no lo está hoy día? Ah, ahora viene bajo tapón de rosca, otra diferencia crucial. Un pinot noir americano correcto, con lo justo de mermeladesco y tostadón.</p>
<p>En fin, otro que se dejaba beber, aunque hubiese preferido echarme  otra cosa. <em>Such is life</em>.</p>
<p>No voy a hablar de los platos que pidieron David y Josie. Creo que la foto que ven de lo que me trajeron a mí, el plato insignia de la casa, lo dice todo: Lechón asado &#8220;a la Varita&#8221; con arróz con gandules y platanitos sancochados.</p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 341px"><img src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/116.jpg" alt="Lechón asado A la Varita: Preciosa presentación, ¿eh? " width="331" height="249" /><p class="wp-caption-text">Lechón asado &#34;A la Varita&#34;: Preciosa presentación, ¿eh? </p></div>
<p>De nuevo, una presentación para nada original—de hecho, si consideramos lo mucho que se me parece al mismo plato puesto en una fonda cualquiera, podríamso llamarla mediocre. Incluso, la iluminación de Varita hacía que todo en el plato pareciese de un gris carcelario nada apetitoso. Les remito de nuevo a la foto&#8230;  ¿Y de aroma y sabor? Pues, ahí más o menos&#8230; Podría uno encontrar mejor lechón asado en cincuenta garitos lechoneros de Guavate, Villa Mella o Hialeah. No me estaban enseñando absolutamente nada. Si la mano de un chef famoso había intervenido en esto, no se notaba en lo más mínimo.</p>
<div class="wp-caption alignright" style="width: 341px"><img src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/115.jpg" alt="David, en plena narración, amarilleado por las luces." width="331" height="249" /><p class="wp-caption-text">David, en plena narración.</p></div>
<p>¿Esto es un restaurante de Wilo Benet? Perdonen ustedes si emito una trompetilla virtual&#8230; Como reinvención de comida típica puertorriqueña, nada. De hecho, como comida típica <em>tout court</em>, nada tampoco. Faltaba un montón de duende para hacer de esto algo remotamente convincente. De hecho, faltaba un montón de valor añadido para hacer de Varita algo que remotamente mereciese salir de casa.  &#8220;Cogebobos&#8221; y &#8220;trampa de turistas&#8221; fueron expresiones que se oyeron en nuestra mesa repetidamente.</p>
<p>Pero aún en medio de este fiasco estético y gastronómico nos divertimos. David Rodríguez es un singularísimo personaje que nos contó sobre su vida y milagros, sus ideas y planes. Ha hecho vino, quiere incursionar en chocolate orgánico y en un ambicioso proyecto de cafés de internet y bohemia. Vamos, que todo depende del destino y las ganas que le meta al asunto, porque todo suena muy bien.</p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 341px"><img src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/114.jpg" alt="Encuentros otrabotellísticos del tercer tipo..." width="331" height="249" /><p class="wp-caption-text">Encuentros otrabotellísticos del tercer tipo...</p></div>
<p>Pero de verdad-verdad debimos irnos a La Perla. O al italianito del barrio de David. O, si de verdad era esencial el cerdo a la vara, a un sitio auténtico en el que la comida hubiese sido mucho mejor y no nos hubiésemos sentido tan fenomenalmente desencantados como en Varita.</p>
<p>Pero bueno, a éste de Wilo Benet debut y despedida.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Más economía doméstica]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/07/28/mas-economia-domestica/</link>
<pubDate>Tue, 28 Jul 2009 17:02:55 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Sigo pensando en aquella amiga que se profesaba &#8220;harta&#8221; de chilenos inocuos, riberas (y ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Sigo pensando en aquella amiga que se profesaba &#8220;harta&#8221; de chilenos inocuos, riberas (y un montón de riojas que bien podrían ser riberas)  aburridísimos y californianos&#8230; Bueno, ahora mismo no me acuerdo lo que dijo de los californicios vínicos, pero da igual. Al final, la chica es víctima de un terrible enotedio. Pasa mucho en mercados jóvenes del vino, o sea, en regiones no productoras donde todo es importado (aunque protestarán algunos habitantes de regiones muy, pero que muy productoras, diciendo que en casa también les pasa). Se atrincheran un par de estilos de vino y de repente, pues, eso es todo y a traer solamente cosas idénticas, porque eso es &#8220;lo que vende&#8221; y al consumidor se le pueden dar &#8220;novedades&#8221;, pero sin jugar con la familiaridad.</p>
<p>Se me hace motivo de celebración que existan en mi actual hábitat algunos individuos capaces de ver un poquitín más allá e importar cosas un poquitín diferentes. Y  más celebrable aún resulta que traen una buena cantidad de vinos a precios módicos. Apelar a mi promiscuidad vinofílica y a mi frugalidad a un mismo tiempo es, no hay que decirlo, todo un logro en estas latitudes.</p>
<p>Eso sí, otra cosa que hay que decir es que estos importadores se concentran al 100% en vinos de diversas regiones de Italia. Esto no es negativo en lo absoluto, pues Italia es todo un universo de vitiviniculturas idiosincráticas y fascinantes. Lo que sí es negativo es que no aparezcan importadores aquí que hagan lo mismo en cuanto a Francia, por ejemplo. Si el cuerpo me pide vino francés, a menos que quiera productillos de hiper-<em>négoce </em>o burdeos de puntos, la llevo fea. A menos que sea yo el importador, trayéndome botellitas a mano como suelo hacer cada vez que me doy una escapadilla.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino5.jpg" alt="" width="331" height="249" />Así es como aparece en mi nevera el <strong>Bernard Baudry, Chinon Rosé 2008</strong>. Ya venía advertido (por una nota de Sharon Bowman en Wine Disorder) que este rosadito 2008 de Baudry venía sumamente austero, muy a diferencia de su bonito y amable hermano de la añada anterior. Razón llevaba la advertencia&#8230;</p>
<p>El color es de rosa de té asalmonadito, pálido y luminoso. La primera impresión nasal me recuerda a sidra, pero con un poderoso componente mineral. Luego aparecen acentos de fresa y heno. En boca es un vino magro, severo, rígidamente rectilíneo. Todo tensión. Hay fruta y una floralidad etérea de fondo, pero en este momento estamos hablando de un vino que te reta a ver quien parpadea primero. Dejé la mitad de la botella en la nevera para revisitarla más o menos en unos días, a ver si se ha &#8220;afabilizado&#8221; un poco de aquí a allá.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino3.jpg" alt="" width="331" height="249" />En blancos, un desencantillo: El <strong>Masciarelli, &#8220;Villa Gemma&#8221; Bianco, Colline Teatine IGT 2007</strong>: La nariz es discretilla, limonosa, con ligeras notas de polen y té blanco. En boca es más o menos lo mismo, con fina mineralidad en el posgusto. El problema aquí es que le falta algo en el paladar medio. El hueco se hace particularmente molesto porque los sabores en el ataque son sencillones y un tanto difusos. Hay un posgusto, pero el bache puede hacerle a uno perder el interés antes de llegar a él.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino1.jpg" alt="" width="331" height="246" />Unos apuntillos rápidos sobre tintos: Primero, el <strong>Abbazia di Novacella, Lagrein, Südtirol-Alto Adige 2007</strong>: Térreo y especiado como buen lagrein, con una rusticidad agradable—aunque a la vez con una textura tan pulida que te deja una cierta tecnopestecilla en la mente. De cuerpo medio, con muy buena intensidad frutal en una boca sabrosa,  acentos salinos y acidez viva en un posgusto bastante largo. Un vino muy fácil de beber y que agradece carne. A repetirse. Y mucho. Al menos en lo que aparece la nueva añada del teroldego rotaliano de Foradori, digo yo&#8230;</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino8.jpg" alt="" width="212" height="331" />El importador, antes de enviarme el pedido que le hice, me advirtió que no abriese el <strong>Stefano Accordini, Valpolicella Classico 2008 </strong>hasta como dentro de un mes y pico, que estaba acabado de llegar y, encima, recientemente embotellado. Como si le hubiese puesto un letrero que dijera &#8220;Ábranme y es ya&#8221;, en una reunión alguien fue a la neverita de vinos de mi cocina y&#8230; ¿Cuál fue la botella que agarró? ¡Pues el valpolicella que, para mejores señas, estaba metido en una esquina atrás.</p>
<p>Nada, que esas cosas pasan. Y tampoco es que estuviese mal en su estado actual el vino. Aromas de cereza desecada, alcanfor, polvo y agua de violetas. Sencillo, agradablemente acuoso, con fruta vivaz y taninos masticables en el posgusto. &#8220;Un refresquito&#8221;, lo llamó mi mujer. Eso. Que nada tiene de incorrecto para unos escalopines de ternera con rovellones.</p>
<p>Hace un par de meses me encontré en una tienda con dos vinos de la bodega piamontesa Guidobono. No la conocía. Una googleada rápida en mi Blackberry arrojó unas cuantas reseñas positivas, algunas de ellas en sitios de confianza. Como los vinos andaban cerquita de los US$10, decidí probarlos. El primero que probé fue el <strong>Guidobono, Nebbiolo, Langhe 2006 </strong>y debo decir que me dejó sin palabras en el momento. Ahora lo recuerdo como negro, globular, denso, oleaginoso y alcohólico. Vamos, que tomé una copa y luego volví a la botella varias veces en el espacio de cinco días, observando su desintegración. De no mirar atrás y definitivamente no volver.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino7.jpg" alt="" width="331" height="249" />La otra botella era del <strong>Guidobono, Barbera d&#8217;Alba 2006 </strong>y podrán imaginarse que me tomó tiempo recaudar coraje para entrarle. Lo hice anoche. Tenía unos envuelticos de pollo con anacardos a la salsa hoisin en hojas de lechuga, iba a beber solo porque Josie está tomando medicamentos que no van con alcohol, y la botella no iba a marcharse sola de mi casa.</p>
<p>Para mi sorpresa, aunque al barbera definitivamente se le sentía su 14% de alcohol, estaba muy bebible. Especiado y goloso, con cereza y frambuesa negra pasando mercurialmente de lo desecado a lo mermeladesco. La acidez va justita en un posgusto dominado por el frutonazo. Pero hay una cierta salinidad también, lo que acaba por hacerlo funcionar. No que vaya a salir corriendo a buscar esto de nuevo, pero si un amigo me dice que le recomiende un tinto voluminoso y goloso que sea baratito y valga para bajarse una pizza&#8230;</p>
<p>El videín de hoy es un relajante muscular que dedico a todos los amigos que anden tensos este martes:</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/DIYzeqeqCN8&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/DIYzeqeqCN8&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Economía doméstica]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/07/27/economia-domestica/</link>
<pubDate>Mon, 27 Jul 2009 21:55:13 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Otro post híbrido, pues me parecería que abarca por lo menos un par de &#8220;Las 12 cosas que más j]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Otro post híbrido, pues me parecería que abarca por lo menos un par de &#8220;Las 12 cosas que más joden a Camblor de la cultureta actual del vino&#8221;, además de incluir un par de apuntes de bebienda casera. Encima, tiene algo que ver todavía con Anthony Dias Blue&#8230; Les digo, viene multipolar.</p>
<p>Resulta que en <a href="http://www.drvino.com/2009/07/23/anthony-dias-blue-bloggers-tasting-panel-exposure-package/" target="_blank">el artículo que publicara Dr. Vino sobre Anthony Dias Blue</a> y su conflicto con los blogueros del vino hay un pasaje muy curioso. Es de la respuesta del Sr. Dias a Tyler Colman:</p>
<blockquote><p>&#8220;Me impresiona que pague usted por &#8216;la gran mayoría&#8217; de los vinos sobre los que escribe. Si cata usted 1000 vinos en un año, entonces debe usted pagar por 750 de ellos. Eso significaría que gasta usted cerca de US$20,000 en muestras, para no decir nada de lo que gasta en comida. Yo cato como 7000 vinos al año. Eso pondría mi factura por muestras bien por encima de los US$100,000. Creo que prefiero dar propinas generosas a los transportistas de FedEx y UPS.&#8221;</p></blockquote>
<p>Se me antoja que aquí hay un problema fundamental. De verdad que no me he fijado cuantas notas de cata publica anualmente Dr. Vino. Solamente puedo hablar de lo que pruebo y cuento yo. Y se me antoja que si viviera pendiente de &#8220;muestras&#8221;, este blog probablemente no existiría.</p>
<p>¿El problema fundamental? Que muchísimos blogs son autopublicaciones que reflejan la bebienda privada de un consumidor, sea en casita a diario o con amigos en cenas, catas grupales, etc. Yo publico intentando reflejar como se comporta cada vino en un medio mucho más cercano a la realidad diaria del consumidor común que el salón de catas de la revista X, donde se toman sorbitos, se gargarea, se escupe y se da puntitos de forma clínica y aislada. Uno de los factores más influyentes sobre mi conciencia a la hora de evaluar un vino positiva o negativamente es que, carajo, ¡esto me costó dinero a mí o a algún amigo!</p>
<p>De verdad que no quiero enterarme de cuanto me gasto al año en vino. Tampoco quiero andar haciendo censos de botellas. Trato de ser responsable y no andar comprando por comprar. No soy hombre de trofeos—sólo pretendo beber bien y sentirme que aquello por lo que he pagado ha valido lo que pagué. Mi parcialidad, hay que decirlo, parte de esa sencilla premisa. Jamás diré, por ende, que soy &#8220;imparcial&#8221;.</p>
<p>Si, por casualidad, algún vinatero amigo me provee una muestra, usualmente es porque su vino no está disponible en mi mercado y desea que lo pruebe. Hago siempre una nota aclaratoria sobre las circunstancias en que vine a tener ese vino en mi posesión. Y lo hago más como agradecimiento público al amigo vinatero que se preocupó por hacerme llegar esto que por ninguna obligación de &#8220;full disclosure&#8221;, que conste.</p>
<p>Espero que me comprendan. Lo que quiero dejar claramente establecido es que aquí las cosas se hacen entre amigos, con sinceridad, contando lo que le pasa a uno, como uno ve o no ve&#8230; Una de las bellezas (y los peligros) del blogueo: El periodismo ciudadano tiende a trabajar en plan &#8220;micro&#8221;, exponiendo detalles que no se verían en las páginas cuidadosamente editadas de una buena revista o periódico. Aquí las cosas tienen pelos, señales y a veces no les huelen bien los pies. Siendo la motivación principal un deseo de comunicar la cotidianeidad de una pasión por el vino en esta época de pendejadas y veleidades, no podría funcionar de otra forma. Craso error del Sr. Dias y los que como él piensan, imaginar a los blogueros como gente que pretende usurparles su trabajo. Somos criaturas diferentes&#8230;</p>
<p>Piénsenselo ustedes la próxima vez que vayan a un blog y la próxima vez que compren su revista favorita sobre el mismo tema que trata el blog.</p>
<p>Esos veinte mil dólares de los que habla el Sr. Dias son un dineral, particularmente si se trata de <em>muestras</em>. Pero si uno ve esa inversión—aunque excesiva, sobre todo en los tiempos que corren—como parte de la búsqueda de disfrute personal, creo que la historia se lee distinta.</p>
<p>Y nada, lo otro que traia. Unos  vinitos caidos en los últimos días, por mí pagaditos&#8230;</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino6.jpg" alt="" width="331" height="249" />En blanco me probé, del mismo suplidor italiano del que les contaba el otro día, un <strong>Ronco dei Tassi, Bianco &#8220;Fosarin&#8221;, Collio 2007</strong>. Es una cuvée de friulano, malvasía, pinot bianco y sulfuroso. Digo porque la peste a huevos pasadillos no se le quitó en toda la noche. Debajo se sentían elementos tropicales de piña, banano y guanábana. Liso, goloso y glicérico, para mí lo salvan solamente sus elementos texturales. Entra en boca cremoso y en el posgusto deja una agradable granulosidad que me recuerda a pera fresca. Pero no creo que repita.</p>
<p>En tintos les puedo contar del <strong>Nino Negri, &#8220;Le Tense&#8221;, Sassella, Valtellina Superiore DOCG 2005</strong>. La botella la fuí probando a lo largo de aproximadamente 96 horas, interesado en ver lo que le iba pasando al vino.</p>
<p>Ya saben los que me conocen que me fascinan esos nebbiolos prealpinos, de clima más fresco que el del Piamonte centro-meridional. Lessona, Bramaterra, Ghemme, Carema, Valtellina son todos nombres que suenan como dulce música en mis oidos, sobre todo cuando van junto al nombre de un productor natural, tradicional y sin enotecnoínfulas.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino2.jpg" alt="" width="331" height="258" />Pues tenía yo mis reservas por la contraetiqueta de este sassella. Una cuarta parte del vino se envejece en grandes toneles de roble esloveno. Pero el resto se mete un año y pico en barricas de roble francés y americano. Ya se imaginan la gracia que me hace a mí lo de nebbiolo con barrica.</p>
<p>En fin, que por lo menos el color era valtellinesco: Granate coralino pálido, con destellos acaramelados y violáceos y excelente transparencia. A veinte minutos de abierta la botella, la nariz es toda madera: Vainilla, hinojo, caja de puros, cuero y canela. Por debajo van apareciendo ciruela fresca, té verde y frambuesa negra, pero la tabla pega fuerte. Más o menos el mismo efecto en boca. Es un vino ligero, delicado, que parecería pasar trabajo cargando tanto roble. Difícil no preguntarse qué poseyó al vinificador a meter esto en barricas. La madera obstruye. El posgusto tiene un agradable amargor frutal y el hecho de que no esté dominado por taninos secantes de barrica (como lo estaría, por ejemplo, en uno de esos riojones modernos) me hace guardar las dos terceras partes de la botella en la nevera para volver a evaluar.</p>
<p>La segunda noche la cosa parece haber empeorado. La misma nariz. En boca la fruta ha caido presa de un mutismo alarmante. Recorcho, abro otra cosa.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Vino4.jpg" alt="" width="331" height="249" />Esa otra cosa fue el <strong>Domaine Chignard, &#8220;Les Moriers&#8221;, Fléurie 2004</strong>. Lo sirvo con una ensalada de alubiones, chorizo, hongos y cebolla caramelizada sobre rúcola. El chorizo automáticamente le declara la guerra y comienza a pegar gritos en mi boca, pidiendo vino blanco. Pero bueno, nos comemos la ensalada sin pensar mucho en la catástrofe marital que se trae con el vino, reservando este último para disfrutarlo por sí solito.</p>
<p>Es que la gamay y el granito forman un duo muy especial. Se adoran.  Preciosa nariz mineral. La fruta está ahí, en elegantes notas de fresa y cereza frescas y anís, pero esa distintiva mineralidad es lo que las mueve, las hace elocuentes. Es casi musical la cosa. Bella boca mineral. La fruta&#8230; Bueno, ya saben. Grácil, fresco y delicioso. Infinitamente bebible. Largo. ¿Les dije lo de mineral? El posgusto es de los <em>extra-crunchy</em>. Lo despierta a uno como si fuera cafeina la ligereza y el brio  de este vino.</p>
<p>No, no voy a dejarlos en el aire con el valtellina. A la cuarta noche la cosa mejoró sustancialmente. La madera parece querer aceptar un papel secundario y se revela una fruta estructurada, seria, tirando más a negra que en las noches anteriores. Hay amagos florales, además. Y polvo. Decidí comprar un par de botellas y guardarlas, a ver.</p>
<p>Videito pa&#8217;ujtede ahora. Elvis. No, el marido de Diana Krall.  La canción es del nuevo álbum, que está fenomenal. El título de la canción, por pura casualidad, me recuerda al blanquito del que les dije arriba. Y el &#8220;look&#8221; de la filmación parece primo de mi nueva modalidad fotográfica para los caidos en casa&#8230;</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/hxZi0BzmtHU&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/hxZi0BzmtHU&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[¿Curas para el tedio?]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/07/21/%c2%bfcuras-para-el-tedio/</link>
<pubDate>Tue, 21 Jul 2009 17:42:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[El otro día conversaba con una amiga, aficionada al vino y también residente de Santo Domingo. Me de]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>El otro día conversaba con una amiga, aficionada al vino y también residente de Santo Domingo. Me decía que se encontraba presa de un terrible aburrimiento, vaya, un atroz eno-<em>ennui</em>&#8230; Desde hacía tiempo parecía que todo lo que cataba y bebía en su vida diaria era idéntico: Un ribera por aquí, un chileno por allá, otro ribera por aquí, un californicado a ultrasobreprecio por allá, un rioja que parecía ribera por aquí, otro argentino igualito a ese último rioja y al correspondiente ribera por allá, y así&#8230; Me hablaba esta muchacha, sin ponerle nombre, de un fenómeno que tengo ya requetevisto en la oferta de algunos grandes distribuidores de vinos en República Dominicana. Tienden a na homogeneidad en sus portafolios que, aunque da gran número de etiquetas, no da variedad en cuanto a sensaciones. Claro, esto no es solamente cosa de esos distribuidores. Hay que ver que la industria misma lleva ya mucho tiempo autohomogeneizándose y la oferta acaba siendo mucho más de conceptos mercadológicos y marcas que de vino en sí.</p>
<p>Lo curioso es que la enochaladura auténtica, cuando da, tiende a provocar una reacción en el enochalado que resulta inímica a esta tendencia. El crecimiento de la pasión por el vino lleva casi invariablemente a un análisis cuasiobsesivo de lo consumido, a la búsqueda de profundidad, de sensaciones nuevas, de microdiferencias entre caracteres conocidos. MIentras más crece nuestra enochaladura, más exigentes nos volvemos, más estímulo sensorial/intelectual aspiramos a encontrar.</p>
<p>Cosa que parecería ir en directo conflicto con la manera que tienen vastos sectores de la industria del vino de enfocarnos.</p>
<p>Pero a lo de mi amiga&#8230; Se profesaba ya harta de lo mismo. Como yo tiendo a ser un buenazo y siempre me gusta ayudar, automáticamente se me animó la sesera y comencé a dar alternativas.</p>
<p>Abundantemente documentadas han quedado en este espacio las dificultades que me encontré al mudarme a República Dominicana para encontrar vinos de <em>terroir</em>, idiosincráticos, apasionantes&#8230; Yo era el primero en decir que venir de Nueva York me dañaba, pues había sido expuesto a aquella profusión de todo lo que auno pudiera ocurrírsele en términos de vino y comida y no había vuelta atrás: Casi todo lo demás iba a parecerme insuficiente. Pero quien busca, encuentra. Con el paso de los meses he ido descubriendo proveedores que, si bien no llegan al nivel de esoterismo vínico que me tendría fascinado, al menos me dan un poquito de algo remotamente parecido a lo que quiero.</p>
<p>Aparte de importar yo a mano algunas botellitas de vinos apasionantes del Loira, Borgoña, Jura, Ródano, Rheingau, Mosel, Wachau, Ribeira Sacra, etc., me he estado manteniendo a base de mucho vino italiano comprado a importadores pequeños en Santo Domingo. Aunque estos importadores tienden a no trabajar con el tipo de productor artesanal cuya obra más me apasiona, entre lo que traen de bodegas italianas más grandecitas a veces aparecen cosas que me provocan un cierto interés. Si bien tienden a ser vinos que me despiertan objeciones, el mero hecho de que mantengan cierta diferencia con respecto al nuevo Bodegas Arribalasmanos, &#8220;Plomus&#8221; Reserva ya viene a ser algo. A veces la cura del aburrimiento está en un ajuste de expectativas. A veces está en un ajuste del propio sentido de la ironía. Decidan ustedes lo que aplica aquí. Así llego a un mini-compendio de notitas de bebienda. Tres blancos (casi cuatro) y un rosado, todos de diversos puntos de Italia, adquiridos en diversos puntos de Santo Domingo.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1ANY49.jpg" alt="" width="331" height="249" />El otro día, viendo el sol ponerse sobre un resort al este de Santo Domingo, bebía una copita del <strong>Donnafugata, &#8220;Lighea&#8221;, Sicilia IGT 2007</strong>. Ya había mencionado aquí mi sorpresa ante el chardonnay &#8220;La Fuga&#8221; de esta bodega siciliana.  Resultaba cómico que uno de los chardonnays más frescos, limpios y sabrosos disponibles en suelo dominicano viniera no de los lugares más representados y marketeados, sino de esa tierra mediterranísima. Pues este Lighea, cuvée de Zibibbo (o sea, moscato de Alejandría) proveniente de Pantelería y Catarratto de la zona de Contessa Entellina (ver <a href="http://www.donnafugata.it/showPage.php?template=vini&#38;masterPage=e-vini-presentazione-home.html&#38;id=115#" target="_blank">la web de Donnafugata</a> para más detalles técnicos) es agradable y facilito de beber. &#8220;Un buen vino de piscina&#8221;, como me gusta decir. Simpática floralidad blanca en la nariz, donde hay mucho de mandarina dulce y limón persa. Algo de tropicalidad en esos cítricos me hace pensar en levaduras&#8230; Pero mejor no ponerse en ésas. Quizás es esto de vivir en el trópico lo que provoca que todo me huela y sepa a piña (insertar aquí diabólica risita). Jugoso, suave y equilibrado en boca. &#8220;Completamente inofensivo&#8221;, dice Josie. Buen posgusto cítrico con mineralidad fina al final. Definitivamente, entre tanto sauvignon chileno que anda por ahí y esto, me quedaría con esto sin pensarlo.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1ANY50.jpg" alt="" width="248" height="330" />De menos gracia resultó mi experiencia en casa con vinos de Cantina del Taburno en Campania. Dos vinos probé, un <strong>Cantina del Taburno, Falanghina DOC 2007 </strong>y un <strong>Cantina del Taburno, Fiano Beneventino IGT 2007</strong>. Abrí un día más tarde un <strong>Cantina del Taburno, Greco, Taburno DOC 2007</strong> con muchísimo trabajo, pues el corcho me salió sangrón. Hasta se cargó el gusano de mi viejo Laguiole, que ahora he de mandar a reparar. Al final el corcho, que en un principio se rehusaba tozudamente a salir, salió en mil pedacitos&#8230; ¡Y el vino estaba corchado!</p>
<p>Eso lo pone a uno de una disposición que no veas. Pero en fin, que ya venía yo un poquito turbado por los dos vinos anteriores de Cantina del Taburno. Sobre el falanghina puse en mi libretita lo siguiente: <em>Especiado. Bonbones de piña-pera en un aroma dulce que me recuerda más a piña colada frozen que a vino. Lo mismo en boca. Un perfil goloso, redondo, simple. Hay una nota de guanábana en el paladar medio. Buena acidez. Pero esto definitivamente no es mi tipo. Se deja beber, pero me lo encuentro un tanto grueso, infantilista y empalagoso en su acercamiento.</em></p>
<p>¿El problema? Que la nota del fiano dice así: <em>Bonbón de piña-pera con un poquito de miel añadida. Gordito en boca, con lo que parecería ser una entorpecedora carga de azuquita residual. Redondo, sencillo y goloso de forma un tanto pesada para mí. Buena acidez, pero&#8230; Bueno, que resulta intercambiable con el falanghina.</em></p>
<p>Eso, que los vinos, al fin y al cabo, me resultaban intercambiables. Las <a href="http://www.cantinadeltaburno.it/vini_taburno_aglianico_falanghina.html" target="_blank">notas de vinificación</a> en la web de Cantina del Taburno (una cooperativa con más de 300 miembros, por cierto, además del beneplácito de quien ahora cubra Italia para el <em>Wine Advocate</em>) no indican mucho más allá de una fermentación a 12 grados centígrados en inox. Que estos dos vinos se parezcan tanto me intriga, por decir lo menos.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1ANY51.jpg" alt="" width="331" height="248" />El rosado que tocó fue el <strong>Masciarelli, &#8220;Villa Gemma&#8221;, Cerasuolo, Montepulciano  d&#8217;Abruzzo DOC 2007</strong>. Hablar de rosados en Santo Domingo es hablar de vinillos industriales, en muchos casos tendiendo al banal y venal refresquismo horrendo del &#8220;White Zinfandel&#8221; californiano. No se han enterado en la mayoría de las tiendas de vinos y restaurantes de aquí de que existen rosados superlativos en este mundo, vinos tan <em>en serio </em>como el que más y que, encima, complementan a una cantidad de cocinas que no veas.</p>
<p>O sea que cuando encuentro un rosado que pudiera remotamente servir de algo, tiendo a no dudarlo ni un segundo. Así me llevé este cerasuolo, que no será el mejor que me he tomado, pero estaba muy decentito. El color es un fresa coralino profundo, brillante con destellos violetas y cobrizos. Fresa, frambuesa y sandía en nariz y boca, acentuadas por notas especiadas y salinas y algún deje distante de aceite de lavanda. Sencillo y sabroso, con su salinidad haciendo el paladar medio particularmente atractivo. Buena acidez. El único problema es que me lo encontré un poquito cortito y glicérico de posgusto. Pero creo que no tendría problemas en pedírmelo de nuevo, particularmente con la comida apropiada.</p>
<p>Aburrirse, concluyo yo de mis experiencias recientes, es algo relativo. Como ejemplo de esto les dejo un grupito que muy recientemente he descubierto y que participa de una cierta tendencia &#8220;retro&#8221;, que ya se hace cansona. Sin embargo, algo encuentro que me hace atractivas a las Those Dancing Days:</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/ILuNZYmAs5o&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/ILuNZYmAs5o&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Todo conecta, Capítulo LXVII]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/06/10/todo-conecta-capitulo-lxvii/</link>
<pubDate>Wed, 10 Jun 2009 21:17:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
<guid>http://laotrabotella.com/2009/06/10/todo-conecta-capitulo-lxvii/</guid>
<description><![CDATA[Hace poco más de un par de años, cuando inicié la primera versión de este blog en Lomejordelvinoderi]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Hace poco más de un par de años, cuando inicié la primera versión de este blog en <a href="http://blogs.larioja.com/otrabotella/2007/4/5/elogio-lo-demostrable" target="_blank">Lomejordelvinoderioja.com</a>, me dí a una práctica que ahora me da un poquito de vergüenza por lo anacronística que parece. Al final de muchos artículos recomendaba &#8220;Otro disco&#8221;, o sea, un álbum completo de un artista en CD.</p>
<p>Es que en aquel entonces yo aún compraba muchos discos así.</p>
<p>Eran, digamos, <em>otros tiempos</em>&#8230;</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A52.jpg" alt="" width="178" height="265" />La cuestión es que hace unos días me leí un libro interesantísimo: <a href="http://www.amazon.com/Appetite-Self-Destruction-Spectacular-Industry-Digital/dp/1416552154/ref=sr_1_1?ie=UTF8&#38;s=books&#38;qid=1244652899&#38;sr=1-1" target="_blank"><em>Appetite for Self-Destruction: The Spectacular Crash of the Record Industry in the Digital Age</em>, de Steve Knopper</a>.</p>
<p>Knopper, quien colabora con un montón de revistas norteamericanas, incluyendo <em>Rolling Stone</em> y <em>Wired</em>, cuenta los fascinantes altibajos de la industria disquera en los últimos treinta años. Comienza su narración a finales de los setentas, cuando, repentinamente, pasó el furor por la música disco y la industria se vió desorientada, con inmensas inversiones en artistas de ese género. Luego pasa Knopper pasa buen rato en el advenimiento del CD, salvador temporero de las grandes compañías discográficas. Bonanza, etc. Hasta que la internet cambió todo y de repente, pues, a poca gente le hacía gracia pagar la barbaridad que te piden por un CD en las tiendas.</p>
<p>El elenco es pintoresco, abarcando desde poderosísimos directivos en multinacionales plurindustriales hasta músicos, managers, disc jockeys payoleros, inventores, abogados, inversionistas, timadores, hackers&#8230; Bueno, y el sufrido consumidor, que no puede faltar.</p>
<p>La trama, al final, parecería acabar siendo un manual de que <em>no hacer</em> para triunfar en el negocio de la música. Las grandes disqueras quedan a la altura del betún: Retrógradas, increiblemente  torpes de movimiento,  tramposas, codiciosas hasta llegar a lo ridículo, ciegas ante las verdaderas necesidades de los artistas y público que las sustentan, idiotas perdidas a la hora de identificar nuevas posibilidades de mercado y explotarlas a cabalidad, estúpidamente litigiosas y un montón de otras cosas más que me habrán pasado por la mente leyendo el libro, pero que ahora se me olvidan.</p>
<p>Curioso resulta como las disqueras originalmente se resistieron a la implementación del CD, aunque luego, al adoptar el formato, se forraron durante un tiempo, para luego empecinarse tanto en él que dejarían pasar otras oportunidades. Claro, como los márgenes de ganancia vendiendo CDs a 16 dólares son lo que son&#8230;</p>
<p>Más curioso aún resulta que la internet, con todas las posibilidades de distribución de material musical que abría, fuese vista como &#8220;enemiga&#8221; por las grandes disqueras. Recuerden a Napster, Kazaa y todos aquellos primeros servicios para compartir archivos. Feos pleitos legales que fastidiaron la vida de unos cuantos infelices musicófilos acusados de &#8220;piratería&#8221; por bajarse musiquita gratis de la red.  No rindieron esos litigios ningún beneficio para la industria del disco. De hecho, puede decirse que fueron altamente dañinos en términos de relaciones públicas.</p>
<p>También interesante me parece la manera en que las grandes disqueras se empecinaban en &#8220;fabricar <em>hits</em>&#8221; a como diese lugar, saturando el mercado con muchísimo de lo mismo—¿cuántos clones de los Backstreet Boys o Britney Spears eran necesarios?— &#8220;porque es lo que vende&#8221; e ignorando que existían nichos de mercado que, aunque pequeños, no dejaban de ser lucrativos. Sólo había que reconocer necesidades diversas y satisfacerlas. Pero la industria era una mole de reflejos lentos, lentísimos.</p>
<p>No diré nada sobre los diversos escándalos de payola en los que se vió envuelta la gran industria disquera durante los últimos cuarenta años. Desde dinerito por debajo de la mesa al disc jockey en los sesentas y setentas se llegó a viajes de lujo, todo tipo de &#8220;regalos&#8221; y &#8220;beneficios VIP&#8221; para directores de programación y otros <em>tastemakers </em>en el mundillo de la distribución musical.  El écito de un disco tendía a depender de cuanto recibiera alguien &#8220;extraoficialmente&#8221; por promoverlo. Follones legales los hubo en torno a ese comportamiento de la industria—en los mejores casos antiético, en los peores,  ilegal— con vistas ante el Congreso de los Estados Unidos, multas, mucha bulla en la prensa y todo.</p>
<p>Si bien el análisis de Knopper de las posibilidades para el futuro de la industria de la música no va, a mi gusto, lo  suficientemente lejos, da bastante que pensar al final del libro. Vemos un mercado infinitamente fragmentado, en el que el cliente busca acceso al producto en dosis más reducidas, más inmediatas, consumiendo canciones en vez de álbumes y aspirando a un contacto mucho más directo con los creadores de esas canciones. De repente, esos &#8220;hits&#8221; de ultraplatino  con los que se obsesionaba la industria en los ochentas y noventas parecen algo ridículo. Se mueve menos de cada producto, requiriendo el público una mayor diversidad en la oferta. Se abarata la producción de música  y los artistas  comprenden que en realidad no necesitan firmar contratos satánicos como los de antes con las disqueras, ni dejar que les asignasen productores para &#8220;moldearlos&#8221; en el estudio a una retorcida percepción de &#8220;lo comercialmente viable&#8221;.</p>
<p>De golpe y porrazo, los autores e intérpretes de música tienen, a través de MySpace, Facebook, sus propias webs y un montón de opciones comunicatorias más, una interacción inmediata y desenfadada con sus fans. Ahora, me parece, es mucho más fácil enterarse de &#8220;lo que pide el consumidor&#8221; de verdad, sin llevarlo al anonimato de la mera estadística.</p>
<p>Aquí paro. Todo conecta, amigos, y en este volumen de Steve Knopper me parece que hay paralelos con y lecciones cruciales para la industria del vino, que hoy día afronta todas las crisis que afronta. Bueno, y creo que esto vale para muchas otras industrias también. Vivimos en un mundo en que se puede hacer mucho dinero, pero donde es más aconsejable un acercamiento que no sea el de pretender clavarse constantemente a basurazo limpio y con aspiraciones desorbitadas de ganancia  a un &#8220;consumidor&#8221; para cuya inteligencia  se tiene cero respeto. De verdad que les recomiendo el libro.</p>
<p>Tirando pa&#8217;otro lao&#8230;</p>
<p>Voy a tomarme un breve hiato. Josie y yo vamos a aprovechar esta semana para darnos una escapadita de renovación personal a base de comida y vino de verdad. Vamos, compensándome a mí por aquel viaje que tuve que cancelar hace unas semanas.</p>
<p>Pasarán unos d;ias hasta que vuelva a escribir. Tendré conmigo mi Comunicador Intergaláctico Frambuesa Negra, pero saben bien ustedes que intentar responder a comentarios de blog desde ese cachivache es un auténtico coñazo. O sea que si alguien tiene algo que decirme, procúrese mi e-mail. O hablen entre ustedes, que eso también es bueno.</p>
<p>Les dejo con notas sobre un par de tintos abiertos recientemente en casa, para que no se diga que me he puesto demasiado blancocéntrico.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A53.jpg" alt="" width="222" height="294" />El primero lo abrí hace un par de noches, tras un día dificilón en la oficina. Necesitaba algo a manera de tónico refrescante y no dudé ante el <strong>Coudert-Clos de la Roilette, &#8220;Cuvée Tardive&#8221;, Fléurie 2007</strong>. Nunca puedo decidir si tengo un favorito entre Fléurie y Morgon en cuanto a <em>crus</em> de Beaujolais. Pero sí tengo claro que como productores en Fléurie los Coudert están bien arriba en mi escala de preferencias.</p>
<p>Este es un &#8220;Cuvée Tardive&#8221; atípico. Usualmente este vino trae bastante cuerpo, con fenomenal estructura para la guarda. Pero el 2007 salió ligero y juguetón, con una nariz de fresa, frambuesa y arándano seco acentuada por un toquecito de anís, otro de lavanda y un alud de mineralidad granítica. Grácil, jugoso, purísimo en boca&#8230; Taninos masticables y mucho granito en un posgusto largo y muy fresco. Encantador vino.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A51.jpg" alt="" width="294" height="222" />Lo otro, abierto anoche, fue una botella no especialmente deslumbrante (pero funcional) del <strong>Muga, &#8220;Prado Enea&#8221; Gran Reserva, Rioja 1991</strong>. De color estaba muy bien y la nariz, aunque inicialmente apestosilla a reducción, luego fue desplegando cositas buenas. Con cierta reticencia lo hizo, pero lo hizo.</p>
<p>Cuero sudado, tierra negra, hierbas secas y muebles antiguos dominaban la primera media docena de impactos nasales. Luego, con aire, surgen cereza, arándano, regaliz, laurel seco, comino, salsa tamari y cáscara de naranja.</p>
<p>Pero se trata de un Prado Enea en una fase torpe, gruñona. Muy especiado y musculoso en boca, compacto de carnes en torno a una estructura excelente. Jovencísimo y con muy buen agarre al final.</p>
<p>Una copa que me guardé para después de la cena, viendo el final de la tercera temporada de <em>Aquí no hay quien viva</em>, comenzó a dar en la nariz bonitos tonos florales y cárnicos pasadas un par de horas de mi primer apunte. Pero en boca el vino continuó cerradote hasta el fin.</p>
<p>Ahora les dejo con un videito de otra de esas geniales bandas que llenan las noches neoyorquinas con sonidos interesantes. Ambulance Ltd., con una instrucción que no pienso seguir&#8230; A ver qué les traigo de mi viaje.</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/7HEVSdvnl4c&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/7HEVSdvnl4c&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Hablando por no hablar...]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/06/03/hablando-por-no-hablar/</link>
<pubDate>Wed, 03 Jun 2009 20:32:11 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
<guid>http://laotrabotella.com/2009/06/03/hablando-por-no-hablar/</guid>
<description><![CDATA[No les mentiré: Hay semanas en que me fallan las ganas de bloguear. Es que, como bien dice un amigo ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>No les mentiré: Hay semanas en que me fallan las ganas de bloguear. Es que, como bien dice un amigo mío, llega el momento en que uno se da cuenta de que son los mismos temas siempre, las mismas discusiones con variantes infinitesimales.  Rutina. Y eso, amigos y amigas, acaba por joderlo todo si uno no es capaz de meterle creatividad a sus asuntos.</p>
<p>Un buen número de borradores tenía en la bandeja, esperando que me diera por terminar de escribir y colgarlos. Pero los boté todos.</p>
<p>El primero en irse fue uno en que respondía a las inquietudes de un amigo sobre por qué bloguear. La respuesta, clara y concisa, es: Porque te da la gana. Con acento en &#8220;gana&#8221;. El resto es redundante. Si comienzas a imaginarte lectores, comenzarás casi inevitablemente a sentirte obligado a ellos. Y bueno, rutina.</p>
<p>Obligaciones: Ahí otro punto. Otro lector de esto, a quien he llegado a considerar  amigo pese a nunca haberle conocido &#8220;en vivo&#8221;,  se extrañaba de que no le había respondido inmediatamente a un mensaje en que me pedía mi &#8220;sabio&#8221; consejo.</p>
<p>A veces uno no contesta sencillamente porque la mente no quiere darle algo satisfactorio que contestar. Y contestar por contestar, particularmente cuando te abordan con un asunto serio, me parece cosa de impresentables.Vamos, querido, que pudiera decirte que cambiaras de carrera o que no cambiaras y discutir ambas posiciones con igual destreza, pero para eso&#8230;</p>
<p>Lo que me lleva, como todo conecta, a cosas hechas sencillamente por el hecho hacerlas (valgan todas las redundancias). Por ejemplo, está lo de beber por beber. A diario busco vinos diferentes que consumir con la cena, pensando en el disfrute inmediato de la noche, pero también en ustedes, los que me leen y se interesan por las descripciones de mis experiencias. A veces, lo admito, he comprado botellas con claras expectativas de que me diesen algo que decir—para bien o mal.</p>
<p>Llamémoslo un<em> imperativo opinatorio</em>.</p>
<p>Bengodi es un deli italiano que frecuento aquí en Santo Domingo. Su gente es amable y tienen una seleccioncita de vinos que, aunque a veces errática, me ha proporcionado bastantes cositas decentes que beber en el pasado año. Hace una semana y pico—tras un período sin la tienda recibir nada nuevo que ya se me iba haciendo largo—aparecieron en los estantes tres vinitos de <a href="http://www.donnafugata.it/TpagineI116.html" target="_blank">Donnafugata</a>, una bodega siciliana cuyo nombre había visto mencionado favorablemente <a href="http://www.devinis.org/2009/05/donnafugata-ben-rye-2006.html" target="_blank">en el blog de Joan Gómez Pallarès</a>.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Dieta0v.jpg" alt="" width="331" height="249" />Tengo una extraña manía que me hace desconfiar terriblemente de cualquier etiqueta demasiado colorida en un vino. Allá aquellos a los que les caigo mal y que insisten en sicoanalizarme: Creo que les estoy dando una regüena para roer. El caso es que dos de las botellas en cuestión venían con etiquetas que&#8230; Bueno, la foto habla por sí sola. Llamemos a mi compra de esos tres vinos <em>superciliar</em>.</p>
<p>La web de Donnafugata parecería pródiga en informaciones. Te anuncia la misión de &#8220;Producir vinos de calidad mientras se respeta el medioambiente y promueve el terruño&#8221; y te da bastantes detalles sobre los viñedos. Lo que no hay—o sencillamente he sido capaz de encontrar—es mucha información sobre vinificaciones. Esto me hubiese gustado tenerlo, considerando lo que probé y lo que opiné.</p>
<p>La primera botella que abrí fue del <strong>Donnafugata, &#8220;Anthìlia&#8221;, Sicilia IGT 2007</strong>, un blanquito de las variedades autóctonas ansonica y catarrato, redondito, melonesco-naranjista, con toques de flores blancas y alguito de vaselina. Acidez justa en una boca golosona. Buena persistencia. La impresión general es limpia, aunque no especialmente interesante. Al final echo en falta textura y nervio. Los serví con una ensalada de puerro ancho, tomate a la plancha, garbanzos, pollo asado al limón y feta griego. No estuvo mal.</p>
<p>Sí sigo en la dieta de las ensaladas por la noche. Un par de kilitos ya he perdido.</p>
<p>El segundo vino, abierto la noche siguiente,  era un tinto: El <strong>Donnafugata, Nero d&#8217;Avola &#8220;&#8221;Sedàra&#8221;, Sicilia IGT 2006</strong>. Cereza oscuro de color, con su brillito en los bordes, pero completamente opaco en el centro. No se siente madera en la nariz, lo que de plano es un plus. Según la web,  esto envejece en tanques de cemento recubiertos en vidrio.  Especiado y muy voluminosamente frutal en nariz y boca. Mermelada de mora y cereza con su puntita de nuez moscada y canela en rama. Aunque tiene buena persistencia, el problema viene con la oleada de calor en el posgusto 9carga 14% de alcohol y se nota). Definitivamente, aunque proviene de tierra cálida, sería el último vino que me hablaría a mí del Caribe y no creo que vuelva a acercármele en estas latitudes.</p>
<p>La sorpresa positiva vino con la última botella del lote, del <strong>Donnafugata, Chardonnay &#8220;La Fuga&#8221;, Contessa Entellina DOC, Sicilia 2007</strong>. La compré no sé exactamente por qué. Quizás prevía una buena entrada de blog sobre los errores chardonnísticos de mi vida. Pero no&#8230; Para comenzar, la contraetiqueta pone 13% a.p.v., feliz detalle en que no me fijé en la tienda. Y, por suerte, se nota. No hay excesos aquí. Se trata de un chardonnay limpio, bastante bien delineado y—¡sapristi!—fresco de un modo que nunca hubiese sospechado siciliano. Otro Donnafugata donde la madera está afortunadamente ausente. Aromas de almendra, miel,  manzana verde y melocotón blanco. Hay de fondo un deje tropical (¿levaduras de paquetico?) al que siguen notas arenosas y algo que me recuerda a azahar. Sabrosa boca, limpia, muy frutal y con excelente acidez. Largo y jugoso.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/Dieta44.jpg" alt="" width="331" height="249" />Mire ujté por donde&#8230;</p>
<p>Lo serví con unas pechuguitas de pollo marinadas en mi mojo cubano-dominicano y luego puestas a la brasa, acompañadas de una ensalada de berenjena china, puerro ancho, ají cubanela y tomates asados. Feliz maridaje, por cierto.</p>
<p>Ya ven. Uno comienza semiquejoso por una baja en el blogolíbido y acaba zumbando mil palabras al éter. Es que esto es como es y con lo de no hablar, uno habla.</p>
<p>¿Videito?</p>
<p>Esto es Hal, de hace un par de años, pero hoy me suenan fresquitos. Esas influencias californianosesenteras llevadas en la manga son algo muy serio&#8230;</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/unfS3UG-IsM&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/unfS3UG-IsM&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Pecadillos...]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/05/28/pecadillos/</link>
<pubDate>Thu, 28 May 2009 22:02:24 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
<guid>http://laotrabotella.com/2009/05/28/pecadillos/</guid>
<description><![CDATA[Todavía no puedo creer que esta mañana, en un comentario veloz, llamé a mi propio blog &#8220;la hoj]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Todavía no puedo creer que esta mañana, en un comentario veloz, llamé a mi propio blog &#8220;la hoja de reclamaciones de la cultureta enoconsumista&#8221;, o algo por el estilo. Creo que recordándolo lo he ido mejorando. No sé. ¿Qué importa?</p>
<p>Para variar, les contaré una nochecita feliz. Era viernes y yo estaba decidido (a) a cenar en mi cama, viendo un par de episodios de <em>Aquí no hay quien viva </em>en DVD, (b) a romper momentáneamente la dieta de las ensaladas, que ya comenzaba a cargarme un poco, y (c) a abrir algo interesante de chardonnay, porque había tenido que sufrirme recientemente un par de ejemplos californicados  de lo que esa noble uva no debe ser.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A46.jpg" alt="" width="331" height="249" />Preparé un sencillo risotto de legumbres diversas y queso de cabra. Dadas las limitaciones del mercado local en cuanto a vegetales frescos de alta calidad, un par de las legumbres en cuestión eran de infinitamente menor nivel que el que hubiese preferido. Pero bueno, aquí estoy y me quedo. Con lo que hay sobrevivo en lo que (a) acabo de decidirme a comprar la tierra y comenzar mi propio cultivo, o (b) a alguien se le ocurre ponerle un poco más de amor a su producción.</p>
<p>Nada, que el plato final tampoco quedó feo ni estuvo nada mal. Uno logra. Por cierto, los puntitos negros que se ven sobre el risotto y el plato en la foto son de una excelente sal volcánica que me regalaron. Muy compleja de sabores, para sal. Y negra, fíjense ustedes.</p>
<p>Lo del vino fue de bastante fácil decisión. Desde hacía unos días en una de las neveras de casa me miraba a la cara el <strong>Bernard Morey, &#8220;Les Embrazées&#8221;, Chassagne-Montrachet 1er Cru 2000</strong>. Botella única en mi haber. No recuerdo cuando la compré. Me salió de una caja en una de mis visitas al almacén donde guardo el vino en Nueva York y decidí traérmela para despacharla pronto. Con tanta historia de terror sobre oxidación prematura en borgoñas blancos (yo soy responsable de un puñado de esos cuentos, dicho sea de paso), ésa es una estirpe de vinos en la que—poco característico en mí—antes parece mejor que después.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A45.jpg" alt="" width="249" height="331" />Que no, que no hay catástrofes hoy&#8230; En un principio, un tonito almendrado en la nariz nos preocupaba un poco tanto a Josie como a mí. Pero no era la temida oxidación precoz. El vino, con un poco de aire, comenzó a erguirse y mostrar capa aromática tras capa aromática: Mazapán, chocolate blanco, melocotón, mandarina, melón,  aceituna verde, humo y fina mineralidad talcosa. Hay una nota sulfurosa de fondo inicialmente también, pero se disipa pronto.</p>
<p>Amplio en boca, con cítricos dulces y carnosidad melonesca, pero todo alrededor de un centro firme, tenso. Posgusto muy largo, cremoso, con sutiles vainillas asomándose desde atrás de una oleada cítrico-mineral. No tremendamente complejo, la verdad, pero un placer de beber ahora mismo y un buen complemento para mi risottín.</p>
<p>Si toda la televisión fuese como <em>Aquí no hay quien viva</em>, sería yo un adicto perdido a la caja tonta en vez de a esto de la interné.</p>
<p>Por lo de ambientar como se debe la narración de esta cenita, una de Van Hunt que le va superbién—aunque en la superficie suene un poco triste—al arte de sacarse platos y vinos de la manga en cualquier circunstancia&#8230;</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/wzTilgL-pC0&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/wzTilgL-pC0&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Repruebas]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/05/18/repruebas/</link>
<pubDate>Mon, 18 May 2009 22:26:42 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Pues, fíjense ustedes que no pude irme a Nueva York ayer, a ese viaje de negocios, visitas médicas y]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Pues, fíjense ustedes que no pude irme a Nueva York ayer, a ese viaje de negocios, visitas médicas y renovación a base de una amplia gama de comida y vino de verdad. Falta me hacía el paseito por aquella, la ciudad que me adoptó y donde viví casi una década antes de venirme adonde resido ahora.</p>
<p>Lástima perderme las catas de riojas de mañana en City Winery, organizadas por la DOCa y la campaña <em>Vibrant Rioja</em>: Me hacía gran ilusión ver a buenos amigos como Chus Madrazo y María José López de Heredia y conocer a algunas personas que tengo pendiente conocer desde hace años.</p>
<p>Pero no. Cambio radical de planes y aquí estoy. No podré darme el viajecito sino hasta junio, o sea que a vivir con el material de la vida diaria.</p>
<p>He de confesarles que estoy adicto a una serie de TV que me han estado alimentando en dosis masivas a través de DVD. Para el contingente español es tema viejo este producto genial de Antena 3, que ya desapareció de las pantallas en su país de origen, pero que vive una vida adicional en mi casa noche tras noche. De verdad que no me imaginaba que <em>Aquí no hay quien viva </em>iba a engancharme como lo hizo. Pero es que es tremenda&#8230; Un extraño cruce entre <em>13 Rue del Percebe</em>, <em>El chavo del ocho</em> y <em>Seinfeld </em>puesto en Madrid. Ya sé, ya sé&#8230; Me penalizarán algunos miembros del distinguido por este momento <em>low-brow </em>y yo les diré: &#8220;¡A vé, a vé, un poquito de por fabó!&#8221;</p>
<p>En fin, a lo de las &#8220;repruebas&#8221; de mi título de hoy. Es que, aunque les parezca mentira, cuando un vino me resulta inconvincente pero no ofensivo a la primera, tiendo a darle oportunidades adicionales. En algunos casos pasa algo y mi opinión cambia para positivo. En otros sencillamente puedo descartar algo que nunca iba para ninguna parte. Aún en otros, como los que les contaré hoy, aunque alguno de  los vinos en cuestión presenta una marcada mejoría con respecto a la primera vez, la cosa sigue tan ambigua como al principio.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A35.jpg" alt="" width="249" height="331" />Me pasa eso con el <strong>Ronco dei Tassi, Friulano, Collio 2007</strong>, probado recientemente en dos ocasiones. Hace unos meses, este vino acababa de llegarles a los de Bengodi, un deli italiano cerca de aquí donde compro vituallas y alguna que otra botellita curiosa. Estaba preso de un mutismo sorprendente el vino. Ahora parece haber encontrado su voz y estar entonando una canción que me tiene entre si me encanta o no—medio Björkesco, el friulano, o como una de tantas bandas hijas bastardas de Joy Division que andan por ahí&#8230;</p>
<p>Nariz carnosa, peludita y amarilla, con notas de melón, toronja, uva, arena caliente y cáscara de banano. En boca presenta un amargor quininesco sobre textura cremosa y sabores de melón, bonbones de manzana y canela. Larguito, gordito y salino-amarguete de posgusto.  No puedo decidirme si el efecto general me molesta o me gusta. Un vino extraño.</p>
<p>Otro que volví a probar después de una primera impresión un poquito rara fue el <strong>Mastroberardino, Lachryma Christi del Vesuvio DOC 2006</strong>. Este vino de Mastroberardino es viejo amigo, habiendo yo probado una buena cantidad de añadas, incluso algunas bastante viejas. Su perfil era rústico, potente, tremendamente tánico y orgulloso de sus tonazos de establo—exigía guarda. Que es lo que me desconcierta de este 2006, en botella con etiqueta muy modernilla, un transfer plástico sobre el vidrio. El que este vino, a sus escasos dos años de vida esté jugosito, sumamente bebestible, pulido, con fruta roja simple y directa con la que interfiere una cierta sequedad maderera, es algo que no consigo entender. De verdad que me encojo de hombros, pues donde muchos ejemplos anteriores me dejaban claro que Mastroberardino sentaba la pauta para el Lachryma Christi, éste me resulta difícil de interpretar. Y ojo a los amantes del brett, que aquí lo que queda es una traza remota, en vez de las oleadas odoríferas de antes.<br />
Y sin embargo, es un tintito ligero y agradable para beber en el Caribe y olvidar inmediatamente. Vaya usted a saber&#8230;</p>
<p>Nada, que quería dejarles aunque fuera una cosita hoy, afincado aquí tras un domingo que me dejó física y emocionalmente exhausto.</p>
<p>¿Musiquita? ¿Pues por qué no? Esto es de Passion Pit,  un grupo que he estado escuchando mucho cuando quiero botar el golpe, del álbum más reciente. Se llama &#8220;The Reeling&#8221;:</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/qVstHPhaJ6M&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/qVstHPhaJ6M&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA["Don Manuel, acaba de llegarle una caja..."]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/05/13/don-manuel-acaba-de-llegarle-una-caja/</link>
<pubDate>Wed, 13 May 2009 17:23:11 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Leí por primera vez sobre ese vino en lo de Joan Gómez Pallarès. Me intrigó. La nota lo dejaba a uno]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Leí por primera vez sobre ese vino <a href="http://www.devinis.org/search?q=Brunus&#38;submit=BUSCAR" target="_blank">en lo de Joan Gómez Pallarès</a>. Me intrigó. La nota lo dejaba a uno en suspenso.</p>
<p><em>Jump cut </em>a mi oficina en Santo Domingo. Me llama la recepcionista para decirme que ha llegado una caja para mí por DHL, o UPS, o lo que sea&#8230; No esperaba cajas ese día. No tenía ningún pedido de Amazon en tránsito, ni nada por el estilo. Me acerqué al mostrador y, en efecto, allí había una caja que me proclamaba como su destinatario.</p>
<p>La abri y—para mi mayúscula sorpresa—contenía seis botellas de vino. La enviaba mi buen amigo Alfredo Arribas, gran arquitecto ahora convertido en bodeguero. Los vinos que contenía la caja, excepto uno, eran de Portal del Montsant, <a href="http://www.portaldelpriorat.com/" target="_blank">su bodega</a>.</p>
<p>Advierto al que se le ocurra venirme a joder con acusaciones de &#8220;amiguismo&#8221; que sí, me considero amigo de este ilustre personaje. Quizás influya eso en lo mucho que he disfrutado sus vinos las veces que me ha tocado probarlos. Pero prefiero pensar que Alfredo y su enólogo, Ricard Rofes, están haciendo un trabajo cojonudo y creando vinos verdaderamente bonitos, llenos de carácter, verdaderamente interesantes sin perder un cierto &#8220;brillito&#8221; moderno que los hace muy atractivos en el mercado.</p>
<p>Nada, que si persiste alguien en descalificar mi nota como &#8220;parcializada&#8221;, pues, a fastidiar a otro, que aquí no vamos de &#8220;objetivos&#8221; ni nada que se le parezca. Además, considerando la carestía de buenos vinos que hay por estos lados, cualquier cosa decente que alguien me mande me parece un detallazo.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A28.jpg" alt="" width="206" height="298" />En fin, que venía a hablarles del <strong>Portal del Motsant, &#8220;Brunus&#8221; Rosé, Montsant 2008</strong>, que salió de aquella caja y que me ventilé anoche junto a Josie. Acompañó brillantemente unos pinchitos &#8220;cubano-morunescos&#8221; de pollo servidos con ensalada de lentejas rojas, tomate, cebolla roja, berro y menta. Yo me había dado la vuelta por un bar de vinos/vinoteca que queda cerca de la ya antedicha oficina, ojeando la deprimente selección. ¿Sauvignon de Cloudy Bay al equivalente de cuarenta y cinco dólares? Pues mira que a la mitad de eso ya me parecía demasiado pagar&#8230; De repente desistí, tras considerar si hacía otro experimento masoquista con algo chileno o argentino. Pensé que algo habría a lo que entrarle en alguna de las neveritas de casa.</p>
<p>Me sorprendió enterarme que de este rosado—de color fresa-rubí-fucsia mediterráneo tan profundo que mi mujer en un principio lo llamó &#8220;ese clareta&#8221;)  se producen solamente 6200 botellas. Vamos, que una pena, porque me hubiese gustado empatarme al menos con una cajita más para mojar mis noches aciagas en la caló de la temporada ciclónica.</p>
<p>Si le dieron al enlace al blog de Joan, ya tienen toda la información técnica sobre el Brunus.  Garnacha de veintitantos años más o menos, sobre suelo arcilloso-arenoso-granítico en Montsant. Pues lo más bonito que se me ocurre decir sobre el vino en sí es que representa <em>exactamente eso</em>.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A29.jpg" alt="" width="331" height="249" />La nariz se presenta inicialmente discreta, pero con el aire va ganando intensidad. Hay sandía, cereza negra, grosella, fresa y una onda mineral delicada, pero presente. Aromáticamente no es complejo, en realidad. El golpe frutal entre cuyas reverberaciones se discierne una mineralidad que se resuelve eventualmente en polvo granítico.</p>
<p>Jugoso y directo en boca, con un amarguito agradable en el paladar medio. Un vino muy textural de posgusto, Fruta carnosa con acidez vibrante y esa mineralidad &#8220;voladita&#8221;, casi etérea. Una cierta fina  granulosidad al final. Todo está en su sitio y en equilibrio. Tiene 12.5% de alcohol, según la botella. Una maravilla para un rosado mediterráneo. La botella se vació casi sin darnos cuenta los que la consumíamos.</p>
<p>Me quedé pensando yo que si no conociese yo a Alfredo Arribas, ya este vino me hubiese provocado tremendas ganas de conocerle. De hecho, me mete en la cabeza que he de conocer a Ricard Rofes en algún momento y visitar el lugar de donde salen estas cosas tan sabrosas que está produciendo Portal del Montsant.</p>
<p>EL videito para concluir sale de un disco que también me llegó de regalo de parte de un amigo, fíjense ustedes. Desde hace un par de semanas estoy que no me sale de la mente este ritmito, bajo y flow de Scribbling Idiots:</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/J_rOMfBCi50&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/J_rOMfBCi50&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[No sé, no sé...]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/05/04/no-se-no-se/</link>
<pubDate>Mon, 04 May 2009 15:52:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Un tema recurrente en ciertos círculos rieslingófilos entre los que me muevo es que muchos Smaragds ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Un tema recurrente en ciertos círculos rieslingófilos entre los que me muevo es que muchos Smaragds en el Wachau se están volviendo demasiado alcohólicos, corpulentos y pesados. Se nos ve a muchos aficionados de esta variedad nobilísima entre las nobles optando, si es que del Wachau bebemos, por Federspiels, vinos de menor peso y menor graduación alcohólica. Pero ese problema con la masividad de ciertos rieslings no se queda para mí en el Wachau, o en Austria. Miren, por ejemplo, dos notas recientes de vinos alemanes importados a mano por mí desde Nueva York&#8230;</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1B3-1.jpg" alt="" width="222" height="294" />Primero el <strong>Wittmann, Riesling Trocken Grosse Gewachs &#8220;Westhofer Morstein&#8221;, Rheinhessen 2006</strong>: Un vino de impacto, desde la primera olida. Tremenda mineralidad que hace parecer &#8220;sutiles&#8221; los elementos frutales, aunque en realidad de sutiles no tienen nada. Toronja blanca, papaya, melocotón, melón verde y piña. Hay notas especiadas también en la nariz, particularmente de cúrcuma. Y algo de agua de lluvia. Untuoso en boca, gigantesco y rayando el punto en que mostraría calor alcohólico. La fruta se presenta como una mole densamente empaquetada; notas elementos, pero parecen ahogarse unos a otros por el peso de cada uno. Granulosa mineralidad te tira por otro lado, conduciendo de nuevo a especias. La esperable mordida acídica tira, a su vez, hacia un cierto amargor glicérico en un posgusto potente y largo, pero más bien simplón de mensaje. </p>
<p>Luego el <strong>Künstler, Riesling Dry &#8220;Horchheimer Kirchenstück&#8221;, Rheingau 2006</strong>: Nariz inicialmente dulce, con un marcado aspecto de azúcar pastelera. Luego un fuerte golpe mineral que me tiene pensando en coral y aspirinas, marino y medicinal a la vez. También fresas silvestres, piña, melocotón y toronja que se ven aromáticamente violadas, al menos a mi ver, por acentos de lanilool, O sea que más que a fruta en sí, la frutalidad aquí acaba pareciéndoseme al cereal americano del tucán y los colorines, Froot Loops. En boca me resulta sopadefrutesco, tirando a lo untuoso, pesado y francamente monótono. La mineralidad anda por ahí en una tangente, silbando una tonada que no reconozco. Golpecillo de calor alcohólico  en un posgusto extraño. Comienza por hacerte pensar que el vino enmudece y se cierra para desaparecer, pero de repente vuelve sobre sí mismo y se hace expansivo, dejándote un murmullo de cítricos y especias en la boca por buen rato.</p>
<p>A riesgo de parecer insofisticado o &#8220;no en la cosa&#8221;, siento la necesidad de declararme confuso frente a este estilo de riesling seco alemán  en plan &#8220;prestige&#8221; (<br />
Gtpsse Gewachs es &#8220;Grand Cru&#8221; en alemán; Künstler no usa ese tipo de designación, pero sus vinos cumplen con los parámetros estilísticos), tan grande y poderoso (no digamos nada de caro, que estas botellas andan subiditas de precio; al menos el Morstein sobrepasa la dolarina cincuentena).  Me parece que estos vinos pierden la ligereza, la transparencia, la gracilidad, la precisa delineación de aromas y sabores frutales, minerales, etc., que espero de un buen ejemplo de riesling seco. ¿Y en favor de qué? </p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1B2-2.jpg" alt="" width="222" height="294" />Me dirán algunos (y es perfectamente válido) que estos dos son vinos jovencísimos y que quizás sea injusto juzgarlos en este punto de su desarrollo. </p>
<p>Okey. Pero al menos me permitirán insertar unas cuantas preguntas sobre los parámetros estéticos que rigen este estilo, que aparece cada vez más y más en las mejores tiendas norteamericanas,  y el potencial de guarda de los vinos. Me es difícil, dada la antedicha masividad, determinar hacia donde se moverán, si es que se mueven. Además, me da trabajo visualizar la integración de los elementos. Me atrevo a utilizar aquí la magistral descripción de mi gran amigo Jayson Cohen de aquel &#8220;M&#8221; 2007 de F.X. Pichler. Era grüner veltliner, sí, pero creo que a estos rieslings también les aplica lo de &#8220;son todo piezas&#8221;. El todo definitivamente no es muy armonioso y, al menos para mí, carece de atractivo natural. Con la economía que anda, con mis proclividades personales y con lo que están costando estos vinos, estoy muy, pero muy dubitativo respecto a cuanto espacio dedicarles en mi bodega. </p>
<p>Podría yo acogerme a aquel dictamen del Dr. Carl von Schubert de que &#8220;salvo ciertas excepciones, diez años es el máximo para rieslings secos&#8221;. ¿Serán estos vinazos &#8220;excepciones&#8221;? El tiempo dirá. Pero en este momento yo solamente puedo declarar: &#8220;No sé, no sé&#8230;&#8221;</p>
<p>Entre tanto, un videito improvisadón de David Wilcox tocando en solitario una cancioncita de su nuevo álbum. No que sea mi gusto musical habitual este señor, pero en esta canción en particular, me habla. Y en la explicación de su génesis que da al principio hay algo que resuena peculiarmente con mi actitud hacia estos superrieslings. Donde debiera estar contento (me la paso pidiendo más y mejores rieslings secos que vayan a tono con el cuidado de la salud de este diabético tipo 1), estos que tienen tantas cosas que se supone sean tan atractivas, no resultan especialmente cómodos. Bueno, David Wilcox tocando &#8220;Red Eye:&#8221;</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/Med7AAxe8Ss&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/Med7AAxe8Ss&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Sufrido narrador busca vino decente, paz y pérdida de peso]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/04/30/sufrido-narrador-busca-vino-decente-paz-y-perdida-de-peso/</link>
<pubDate>Thu, 30 Apr 2009 19:34:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Es impresionante como un par de entradas recientes en este blog mío y de ustedes han generado lo que]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Es impresionante como un par de entradas recientes en este blog mío y de ustedes han generado lo que no me queda más remedio que designar como un cojonal de comentarios. Buen aumento de tráfico también. Hemos estado discutiendo cosas bastante abstractas: El novedoso concepto de la <em>potelegancia</em>, el <em>terroir</em>, las diversas nociones de &#8220;objetividad&#8221;, &#8220;subjetividad&#8221;, &#8220;calidad&#8221;, &#8220;goce&#8221;, &#8220;esfuerzo intelectual&#8221; y unas cuantas que ahora se me escapan.</p>
<p>Nuestro elenco de comentaristas se ha expandido. Eso también es excelente. Además, la gente sorprende por lo pausadamente que emiten opiniones. Los desacuerdos son amables. Así da gusto.</p>
<p>Pero me salgo de esa intelectual tertulia, pues me provoca regresar a la vida diaria, al trajin de buscar buenas cosas que beber en un medio no necesariamente propicio para ello.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1BuenVino1MalVino016.jpg" alt="" width="222" height="294" />Invariablemente, he de echar mano, si ya la frustración con la selección disponible en Santo Domingo me sobrecarga, a cositas adquiridas en mis cruciales escapadas a Nueva York. Tal fue el caso con la botella del <strong>Annie &#38; Philippe Bornard, Trousseau &#8220;Le Ginglet&#8221;, Arbois-Pupillin 2006</strong>.</p>
<p>Un tinto de brillante transparencia. Muy bonito de ver. Y de oler. Nariz muy pura que me recuerda a ropa recién lavada—granito triturado, hojas y flores secas, jalea de fresa, jengibre y té blanco. No es particularmente compleja. Lo que seduce es la frescura. En boca es ligero, todo fresa y piedras. Buen largo. Vivaz y refrescante donde los haya, aunque en realidad no llega ni de lejitos a la intensidad de aromas y sabores de los tintos de Puffeney, Overnoy o Ganeval, por decir tres.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1BuenVino1MalVino031.jpg" alt="" width="222" height="294" />Ya dada la noticia de ocnformidad, podemos pasar a las inconformidades con vinos adquiridos localmente en Santo Domingo. Iré de menor a mayor desplacer. Primero el <strong>Paul Jaboulet Ainé, &#8220;Parallèle 45&#8243; Blanc, Côtes du Rhône 2007</strong>. Ya, ya, no se pueden explicar qué demonios hago yo bebiendo esto. Yo tampoco. Será el aburrimiento. O querer llenar una caja con algo en la tienda. Pera, vaselina, anís y polvo es lo que hay en la nariz. Simple, regordete y no particularmente cómodo consigo mismo, este blanco. El aire le saca notitas de kumquat y pasas doradas. Corto e inelegante. Tiene uno que estar muy deseoso de un blanco del Ródano baratito&#8230;</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1B1-3.jpg" alt="" width="222" height="294" />Un tinto en la otra punta del espectro con respecto al trousseau lo fue el <strong>Leone de Castris, &#8220;Villa Santera&#8221;, Primitivo di Manduria DOC 2006</strong>. Oscuro, opaco, amenaza con una pesadez que&#8230; Bueno, vivo en el Caribe. Ya pueden imaginarse lo difícil que resulta este tipo de vino. Silla de montar sudada, ron con pasas, cereza en licor, una notilla ocmpostada, algo de aceite de motor: Mi instinto me dice que esto no va a gustarme en lo absoluto y les permito llamarme idiota por llevarme la copa a la boca. Eso hice. Aparatoso, torpe, denso, amargo, medicinal&#8230; Corto y oleaginoso de posgusto. La <em>antifrescura </em>hecha vino.</p>
<p>Claro, dirán algunos de ustedes que quien me manda a meterme con un primitivo, variedad que históricamente me ha dado muy poco placer en mis encuentros con ella.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1BuenVino1MalVino068.jpg" alt="" width="222" height="294" />No que sea el nadir de lo que probé. No señooooooooooor&#8230; Ese premio se lo lleva un <strong>Casa Lapostolle, Sauvignon Blanc, Valle del Rapel, Chile 2008</strong>. Recuerdo que a mediados y finales de los noventas el sauvignon &#8220;básico&#8221; de Lapostolle era consistentemente una excelente compra. Un blanquito ideal para cuando tenías a mucha gente en casa y no eran necesariamente <em>wine geeks</em>. Era un vinito fresco, sencillo y sabroso. Yo lo compraba por cajas.</p>
<p>Pues será el fuerte contingente chileno que últimamente se ve en este saloncito nuestro lo que me inspiró a incluir esta botella en una compra reciente. Viene con tapón de rosca y le han cambiado la etiqueta. Me intrigaba ver en qué estaba la relación calidad-precio de esto, ya que hacía tantos años que no lo probaba.</p>
<p>Sin que me quede nada por dentro les digo que no está en nada. Huele coctel de frutas de lata que, en vez de ser conservado en sirop, ha sido conservado en agua de una piscina con tratamiento químico bastante agresivo. Lo mismo en boca, con un vaselinazo de calor glicérico. Es insípido de la forma más ofensivamente artificial que puedo imaginar, con una textura lisa, resbalosa, fofoglobular. Desagradable amargor y calor alcohólico en un finalito grueso que, por suerte, es piadosamente corto. En letra de Josie aparece en mi libretita una palabra al pie de la página de la que estoy ahora transcribiendo: &#8220;<em>Disgusting</em>&#8220;. Vino muerto y no por muerte natural&#8230;</p>
<p>Deprimente producto, en su estado actual. Me quedo con la memoria que tengo de su pasado. Algo que quisiera ponderar aquí con mis amigos, ya que estamos tan dados a discutir conceptos generales sobre vino, las ideas de &#8220;vino viviente&#8221; y &#8220;vino muerto&#8221;. Un vino, como sugerí arriba, puede morir por causas naturales, tras una trayectoria de vida normal. En algún momento llega al final y listo. ¿Pero qué de los vinos tecnificados que, por ser productos tan esperpentificados, no llegan a estar vivos nunca—los que llegan a la botella momificados?</p>
<p>Cosas que se me ocurren.</p>
<p>En otro orden de ideas, que al final, como todo conecta, acaba siendo el mismo, sigo a dieta. No estoy teniendo mucho éxito, aunque mi programa de alimentación y ejercicios es sumamente riguroso. Cosas de la jodida diabetes, que juega a desequilibrarme. Quizás, dado lo mal que me ha ido en esta nota, deba abandonar la compradera y consumo de enoproductos por un tiempo, a ver&#8230; Va y así es que adelgazo. Mientras decido, videito: Kristoffer Ragnstam cantando una que me hace sonreir:</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/UKJ1jMAFMZY&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/UKJ1jMAFMZY&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Cositas y cosotas: 24.04.2009]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/04/24/cositas-y-cosotas-24042009/</link>
<pubDate>Fri, 24 Apr 2009 21:57:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Se siente raro, cuando en una semana entera no cuelgo una entrada nueva. Pero el hilo de comentarios]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Se siente raro, cuando en una semana entera no cuelgo una entrada nueva. Pero el hilo de comentarios de &#8220;<a href="http://laotrabotella.com/2009/04/15/el-misterioso-misterio-de-la-potelegancia/#comments" target="_blank">El misterioso misterio de la potelegancia</a>&#8221; ha estado tan activo y variopinto  que pareceríaa veces pretender convertirse en una especie de &#8220;metablog&#8221; de <em>La otra botella</em>. Hemos discutido mucho y bonito. Eso me gusta. Pero hay que seguir adelante. Hoy es viernes. Hay cositas&#8230;</p>
<p>Lo primero es que tengo que dejar de dejarme llevar por las provocaciones de los amigotes. El buenazo de Jose me volvió con <a href="http://foros.elmundo.es/foros/viewtopic.php?t=59853&#38;postdays=0&#38;postorder=asc&#38;start=15" target="_blank">otro episodio delasérnico en Elmundovino</a>. Fuera de cualquier coña, a uno le da por reflexionar cuando lee lo siguiente de Víctor de la Serna: &#8220;<span class="postbody">[L]o que me preocupa es esa ausencia de interés por el vino español de calidad en los foros de calidad que forjan el estado de opinión en los mercados de calidad</span>&#8220;.</p>
<p>Bueno, fuera de cualquier coña hasta que te das cuenta de que tu reflexión te ha llevado a un punto en el que sólo sientes ganas de reirte—y no precisamente con aquella &#8220;risa de los ángeles&#8221; que decía Milan Kundera.</p>
<p>Víctor reconoce que hay un respeto a los vinos de López de Heredia por su consistencia y personalidad en esos foros internacionales. Igual con un par de otras excepciones a la regla. Pero el resto del &#8220;vino español de calidad&#8221; es una especie de Rodney Dangerfield entre la flor y nata de la  <em>wine geekery</em> angloparlante.</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/5jwOgOx13zk&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/5jwOgOx13zk&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
<p>Menciona como ejemplo de &#8220;vino español de calidad&#8221; que no obtiene atención en esos foros, entre otros enotrofeos ibéricos, a Numanthia. Difícil veo yo que alguien en, por ejemplo, Wine Disorder, le tenga paciencia, mucho menos respeto, a un producto LVMH. Aunque bueno, Numanthia traía ya otras condiciones que lo hacían repelente a cierto tipo de enochalado menos susceptible al juego de los puntos y la hipérbole puntista.</p>
<p>Que conste, no pretnedo trivializar la preocupación de mi antiguo amigo Víctor. Es legítima, en la medida en que a alguien le importen la suerte de un tipo de vino en particular. Porque esa categoría de &#8220;vino español de calidad&#8221; tiende a referirse a cierto tipo de vino en particular: Uno inmenso, hiperpotente, con mucha madera nueva y más pretencion. Encima, caro.</p>
<p>Quizás lo que pasa es que hay demasiado vino idéntico que cae bajo esa rúbrica y quizás ha sido modelado en algo que, si somos perfectamente honestos, no era en verdad tan excitante como quisieron hacérnoslo ver los punteros. El que haya tanto vino igualito—de tantas regiones diferentes de España— que cualifica como &#8220;premium&#8221; no puede ser un activo. Lo de &#8220;premium&#8221; tiende a perder el efecto cuando no hay algo que haga especial a dicho vino con respecto a los demás. Un potentenmaderado resulta igual a otro y, dados los tiempos que corren, comienza a dar pereza seguir hablando de lo mismo, mucho menos andar sacando la tarjeta de crédito para endeudarse más.</p>
<p>Digamos que en tiempos de economía dura la gente va a comenzar a exigir mucho más carácter—mucha más <em>diferenciación</em>—del vino antes de desembolsar precios &#8220;premium&#8221;. &#8220;Más de lo mismo&#8221; <em>just won&#8217;t do</em>. Y el problema no es sólo de España. Piensen ustedes en como les va a los vinos australianos, chilenos, argentinos, californianos, supertoscanos, etc. en esos foros de los super <em>wine geeks</em>. No mejor, ¿verdad?</p>
<p>Existe tal cosa como la saturación del mercado, yo siempre he dicho.</p>
<p>Sigo insistiéndole a Don Víctor que se anime, que aquí seremos radicales, pero no mordemos. Hay un hilo con ciento y pico de respuestas y ahora esto, hombre&#8230;</p>
<p>La cosota es que se sigue hablando de lo jodida que está la cosa en el mundo. La campaña <em>en primeur </em>para la añada 2008 en Burdeos se convirtió en un jueguito de suspenso, con mucha gente clamando por bajas significativas en los precios. La crisis, ya saben, <a href="http://www.decanter.com/news/news.php?id=280936" target="_blank">Algunos <em>châteaux</em> han obedecido</a>, teniendo en cuenta las difíciles condiciones del mercado mundial para artículos de lujo, incluyendo vino &#8220;premium&#8221;.</p>
<p>Claro, está <a href="http://www.decanter.com/news/news.php?id=281129" target="_blank">el problema de lo que significa esta bajada de precio en la añada de la campaña en curso para el inventario quedado de las cosechas inmediatamente anteriores</a>. Decididamente no es un bonito momento para ser vendevino de gama alta, no señor.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A16.jpg" alt="" width="258" height="258" />Pero me pongo a preguntarme: Tras el apogeo enopretencioso de los últimos quince años, tras tanto lanzamiento de vino nuevo a precios escandalosos, tras tanto viciar el mercado con expectativas irrealistas sobre &#8220;lo que quiere&#8221; o &#8220;lo que aguanta&#8221; el consumidor, ¿no estamos listos para un reajuste de las cosas? ¿No es ésta una buena oportunidad para reevaluar lo que de verdad confiere mérito a esos vinos por los que han de pagar quienes para pagar tengan?</p>
<p>Una curiosa noticia publicada hoy, también en Decanter.com, sugiere <a href="http://www.decanter.com/news/news.php?id=281404" target="_blank">una tendencia que me parecería muy imprudente ignorar</a>.</p>
<p>El artículo habla de que en EEUU los consumidores gravitan hacia vinos &#8220;más baratos&#8221; para el consumo cotidiano, relegando los vinos &#8220;premium&#8221; para ocasiones especiales.</p>
<p>La pregunta del millón es cuánto tardará la industria en enterarse de que esa gente que reduce el presupuesto para consumo diario de vinos seguramente va a comenzar a exigir mucho más por lo que paga. Más vida. Más carácter. Más calidad.Por menos dinero.</p>
<p>Claro, siempre aparecerán abogados contra las reducciones de precio que no sacrifiquen en lo absoluto la calidad. Hay gente así de desubicada. Y el consumidor, pues,  existe para esquilarlo. Por ejemplo, <a href="http://www.lomejordelvinoderioja.com/noticia.php?id=347&#38;tipo=entrevista" target="_blank">esta entrevista con Charlotte Hey (editora de la revista británica <em>Drinks Business</em>)</a> en el portal que antes albergara a mi blog. ¿&#8221;El batacazo australiano&#8221;? Pues señora, se lo pegaron contra algo muy recio: <em>La realidad</em>. A veces, amigos, no hay de otra.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A15.jpg" alt="" width="272" height="263" />Bueno, pero dejo por un momento la crisis. Me llegó también el otro día al buzón <a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/magazine/8008167.stm" target="_blank">este artículo del <em>magazine</em> de la BBC</a>.  Supermercados adaptando su agenda de degustaciones de acuerdo con los ciclos de la luna. No sé por qué, esta noticia me pareció que le interesaría a Joan Gómez Pallarès. ¡Ay luna lunera, cascabelera!</p>
<p>Lanzándonos por otra banda (aunque, al final y como yo siempre digo, <em>todo conecta </em>y muy probablemente acabemos en la misma de nuevo&#8230;), me he pasado el último par de semanas intentando adelgazar. Sí, de nuevo en ésas. Mi acercamiento ahora es de comer solamente ensaladas por las noches. Le estoy poniendo mucha creatividad al asunto, particularmente considerando las precariedades del mercado local en Santo Domingo. Lo que pasa aquí por &#8220;vegetales&#8221; hubiese sido para mí un terrible insulto en mi otra vida. Excedentes nefastos de <em>agribusiness</em>&#8230;  Ya aquellas maravillosas frutas y verduras de mi infancia caribeña han dejado de existir.</p>
<p>En fin, que los que sean amigos míos en Facebook ya habrán visto el álbum de fotos, semirrecetas, notas de maridaje o divorciaje vínico y análisis socioeconómico que tengo colgado en mi perfil y que actualizo a diario. No sólo está Camblor a dieta. Está a dieta <em>en público</em>.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A14.jpg" alt="" width="222" height="294" />Ah, y en cuanto a vinos con alcohol elevadillo: No será el 15% de aquel Jumilla con aspiraciones de arquetpo del que hablábamos el otro día, pero el <strong>Terre di Poliziano, &#8220;Lohsa&#8221;,  Morellino di Scansano 2007</strong> carga 14% y no me desagradó en lo absoluto. Poliziano no es uno de esos productores inmediatamente asociables con esas filosofías &#8220;radicales&#8221; que se me atribuyen por ahí. Son más bien modernistas y dados a las variedades &#8220;mejorantes&#8221;. Pero si me llevo de lo que viene en la botella, repito, el resultado no me desagrada. En este caso se trata de 100% sangiovese de la DO costera de Morellino di Scansano, en la Maremma toscana.</p>
<p>Usualmente, Morellino da vinos de más color y potencia que el resto de Toscana. Son sangioveses corpulentos, pero que pueden ser muy bebibles. Tal es el caso de éste. Dos botellas cayeron el otro día en casa.</p>
<p>A Patricio Tapia le hubiese traido una sonrisa la nariz de esto, pues traía lo suyo de bestia, seguido por aromas de romero seco, regaliz, barro,  ciruela fresca, plástico caliente y un sutil deje de cocoa amarga. Una nariz accesible, cálida, directa. Compacto en boca, con bastante cuerpo. Hierbas secas entre fruta que tira por momentos hacia un aspecto amargo-especiado que me hace recordar al Campari. Posgusto medio, con taninos masticables y buena acidez. El alcohol amenaza con dejarse sentir si la temperatura del vino se deja subir. Pero no cumple la amenaza y al final la impresión es de calidez de vino robusto.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A10.jpg" alt="" width="294" height="222" />Lo que me sorprendió de este vino, tan mediterráneo como el que más, fue su capa. Aunque el color era un rubí oscuro, exhibía una excelente transparencia y un bonito brillo. Nada de negruras hiperextractivas. 14% de alcohol sigue no siendo ninguna bicoca, pero de que se bebe muy agradablemente, se bebe. Dicho sea de paso, el aroma brettesco de bestia era mucho menos señalado en la segunda botella.</p>
<p>Y ya, que se me hace tarde. Si esta entrega les parece un tanto fragmentaria, es que ha sido escrita con mil interrupciones. Les dejo disfrutarse ahora una bandita que creo ya desaparecida, que nos dejó unos cuantos buenos discos para considerar. Ojalá no sea como creo y sigan. Esto es The American Analog Set:</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/1CAJ28aFrMw&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/1CAJ28aFrMw&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[La Semana Santa en el Caribe. Con vinos y verticalidad involuntaria.]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/04/17/la-semana-santa-en-el-caribe-con-vinos-y-verticalidad-involuntaria/</link>
<pubDate>Fri, 17 Apr 2009 16:41:17 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Como bien me decía un buen amigo ayer por la mañana: &#8220;No te veo como muy adepto a las vacacion]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A5.jpg" alt="" width="331" height="249" />Como bien me decía un buen amigo ayer por la mañana: &#8220;No te veo como muy adepto a las vacaciones obligatorias  en masa&#8221;. En efecto, soy de los que gustan de tomarse vacaciones no porque hay que hacerlo, sino porque quiero. Que no es el caso de Semana Santa. Digamos que pensaba tener mucho mejores cosas que hacer que irme a la playa. No soy nada playero. No soy creyente, mucho menos celebrante de nada religioso. Pero ahora vivo en Santo Domingo.  Había que unirse al mandatorio ocio playero y lo hice, Josie y camblorcitos en ristre.</p>
<p>Nos fuimos a nuestra coqueta villa en cierto <em>resort</em> de la Región Oriental de la República Dominicana. Se está bien allí. Quizás nos encontraríamos con conocidos, quizás no. Ibamos equipados para recargar pilas, o casi para lo que fuera&#8230;</p>
<p>Como hace tiempo que no les colgaba aquí un compendio de notas de cata—cosas; desde hace como mes y medio he estado dándome golpes craneanos contra las paredes, renovado mi esfuerzo por  escapar de la dinámica de los &#8220;descriptores&#8221; alacénicos y aún no lo logro. No obstante esa falta de éxito en la noble misión de reinventar mi lenguaje descriptivo para representar mejor el vino, les diré de lo que se bebió en aquel rinconcito tropical la semana pasada.</p>
<p>La primera noche se mojó con un <strong>Fillaboa, Albariño &#8220;Selección Finca Monte Alto&#8221;, Rías Baixas 2005</strong>, servido con filetes de bacalao envueltos en prosciutto sobre legumbres salteadas. No hacía ni diez días había abierto una botella del 2002 que, si bien un poquito cansada y corta de resuello ya, se las apañó para satisfacernos suficientemente a Josie y a mí. Quise ver como estaría uno más joven y enérgico y así, esta botella. Había comprado el 2002 directamente en la tienda del importador local. Volví y pedí un par de botellas del 2005, pensando en el contexto playero.</p>
<p>Se trata de un albariño carnoso y sabroso, pero no  especialmente emocionante, este 2005. Muy buena mineralidad, entre arena y talco, en una nariz amplia y vivaz que tira a tonos tropicales y ligeras notas medicinales. En boca se presenta cremosón, con esa textura merengadota que delata bastante influencia de lías. Según leí por ahí, esto es de viñedos de más o menos veinte años de edad y fermenta en inox con levaduras autóctonas. Pues muy bien&#8230; Excelente centro acídico-mineral, con bonitos acentos salinos. Quizás mi queja viene porque el posgusto no es tan largo como esperaba.</p>
<p>Pero se deja beber. Tanto así, que fuí a por la otra botella. Y ahí me llevé una singular sorpresa.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A6.jpg" alt="" width="222" height="294" />Resulta que la otra botella, comprada al mismo tiempo que la recién consumida y ahora reseñada, era del  <strong>Fillaboa, Albariño &#8220;Selección Finca Monte Alto&#8221;, Rías Baixas 2003</strong>. Una confusión en la tienda, probablemente, quizás de parte del muchacho que me llevó las botellas del estante a la caja, quizás mía&#8230; No sé. El caso es que inventario de una edad estaba ligado con inventario de otra al descuido, como si las añadas en realidad no importaran,  y yo acabé con una mini-vertical involuntaria que me lleva a poder formarme una opinión, si se quiere, más informadita. O sea que no hay mal que por bien no venga.</p>
<p>Claro, le entré al 2003 con cierta trepidación, pues esa añada no es que sea santa de mi devoción. Pero éste resultó muy satisfactorio, a su manera. A Josie hasta le gustó. Huele a manzanas asadas, a <em>Ginger Ale</em>, a compota de durazno, a claveles frescos, a arena caliente y pasas sultanas, con un leve deje fronterizamente oxidativo de fondo. Carnoso, pero completamente seco en boca. Potente acidez y una mineralidad le dan bastante agarre, incluso haciéndose la acidez muy aguda por momentos. Te agarra y te clava las uñas un poquito&#8230;  Aquí el problema es que la fruta, madurota y suculenta como es, presenta un carácter rostizado que resulta discordante con un centro acídico un tanto estridente. Eso distrae bastante, aunque al final el vino funciona y se bebe bien, especialmente con comida. Hay en el paladar medio una notita que fluctúa entre el laurel seco y la medicinalidad y que complementa bien el aspecto salino.  Problema: El mismo final que podía ser más largo, pero no llega.</p>
<p>En el interés de completar el panorama, les transcribo mi notita tomada días antes sobre el <strong>Fillaboa, Albariño &#8220;Selección Finca Monte Alto&#8221;, Rías Baixas 2002</strong>: El color dorado tirando a profundo advierte que ya el brillo de la juventud se le ha quedado atrás a este albariño. Flores blancas y guisantes, piña verde, toronja y albaricoque con sobretonos de cúrcuma y arena. Se siente una corriente oxidativa que amenaza con ambiciones de protagonismo. Buen impacto entrando a la boca, con cuerpo y estructura importantes. Excelente mineralidad. Cremosa textura. Sin embargo, me pierde a partir del paladar medio. No se cumple lo anunciado. El posgusto es cortito y difuso, de vino ya cansado.</p>
<p>Saquen ustedes sus propias conclusiones. Satisfactorio ver notas en común que indican la expresión del viñedo. También satisfactorio ver esa expresión variar sutil y no tan sutilmente de una añada a otra. Y notar evoluciones.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A4.jpg" alt="" width="222" height="294" />No es ningún secreto que algunas botellas las compro y pruebo porque se pintan solitas para entradas de blog. Tal es el caso de otra que me llevé de la misma tienda que los Fillaboa, el <strong>Marqués de Cáceres, Crianza &#8220;Vendimia Seleccionada&#8221;, Rioja 2005</strong> . Obviamente, lo compré porque me intrigaba que este productor endilgara la dudosa frasecita &#8220;Vendimia Seleccionada&#8221; a su modesto crianza, un vino super <em>mass market</em>. Recuerdo que la primera vez que ví eso de &#8220;Vendimia Seleccionada&#8221; fue donde Mariano García. Con sus Mauros y en manos de un hacedor de vinos tan respetado, pues parecía significar algo. Pero luego la frase se ha vuelto casi ubicua y acompaña a casi cualquier cosa. Puedo imaginar como apela esta frase a ciertos mercadeadores de vinos. &#8220;Viste&#8221; lo suyo, aunque lo vestido sea el mono aquel del proverbio&#8230; Bueno, pero nada. &#8220;Vendimia Seleccionada&#8221;, como  siempre, <em>commentez et discutez</em>.</p>
<p>La cuestión es que el vinito no está mal. Lo serví con una <em>salade panachée </em>sencillita, ligerita  e hipocalórica (sigo intentando desesperadamente adelgazar, ¿les conté?) con aliño de mostaza y frambuesa. Es amplio, maduro y directo de nariz y boca, con notas e gelatina de frambuesa, cuero, especias, herrumbre y un toque de vainilla en grano. Todo está en buen equilibrio y, aunque tiene bastante peso, su paso de boca es gentil. Posgusto larguito, sabroso. No está mal, si bien tampoco es especialmente memorable. Me late que iría mejor con alimentos un poco más grasos y contundentes, pero la dieta es la dieta.</p>
<p>Mucho pescado teníamos. En una, acompañando una dorada de lo más bonita, abrí una botella que había capturado mi atención en cuanto la ví. Un producto de Bodegas Valduero, uno de los pocos productores de Ribera del Duero que aún compro, el <strong>García Viadero, Albillo, Vino de la Tierra de Castilla y León 2007 </strong>es eso, un monovarietal de una uva que nunca había visto en ese papel. No sé, no se me hubiese ocurrido nunca buscar un 100% albillo así, de primera intención&#8230; Pero aquí lo tenía. Un vinito sencillo, correcto, fresco,  de trago facilísimo—poco más que un agüita de cítricos con notas minerales y especiadas de fondo y el alcohol justo. Nada, que quería dejar constancia de haber probado algo así. Si algún día me pide alguna señora que le recomiende un blanco de precio módico para sus partidas de canasta de las tardes, puede que éste me venga a la mente.</p>
<p>La compra del Fillaboa, el  Marqués de Cáceres y el albillo también incluyó cuatro botellas de un vino que consumo regularmente. Creía que me darían cuatro botellas del riesling 2005 de Trimbach (el sencillito), pero me llevé otra sorpresa cuando abrí, para un almuerzo, una del lote. Para mi consternación, no era 2005, sino un <strong>Trimbach, Riesling, Alsace 2003</strong>. Y la culpa no pudo ser mía, pues simplemente pedí las botellas verbalmente y me las empacaron en una caja con el resto de la compra. A devolver la botella no iba, pues le había extraido su corcho y servido tres copas antes de percatarme de lo de la añada.</p>
<p>Nada, que me lo tomé en plan educativo, pero un coscorrón de crítica constructiva a esta firma importadora de vinos en Santo Domingo, si alguien de allí me leyera: Por favor, cuiden el inventario en la tienda para que no se les mezclen tanto las añadas rezagadas y uno no se lleve estas sorpresitas. Las añadas son importantes. Cruciales, diría. A veces uno está para explorar diferencias, pero otras quiere la añada que pensaba haber adquirido.</p>
<p>En fin, que tampoco estaba mal, aunque ya había visto mucho mejores días. Hay indicios ligeros  de oxidación en primer plano, entre notas de diesel y melocotón desecado. Con aire suelta piña, savia y panal de abejas. En boca es tan seco como el Fillaboa del mismo año, aunque su acidez no es tan agresiva como la de aquel vino. Se va en el paladar a notas salinas que luego llevan a algo de aceitunas verdes en salmuera. Buen largo, aunque el aspecto oxidativo se hace notar un poco más en el posgusto, de forma bastante molesta.</p>
<p>Y uno ahí, aprendiendo.</p>
<p>Las puestas de sol en nuestro refugito son muy bonitas. No tenemos vista directa al mar, sino al campo de golf, pero nuestro Caribe se luce como quiera. Tenía a mano una botellita  de <strong>Alvear, Fino en Rama, Jerez 2004 </strong>la tarde del viernes y la abrí de aperitivo, con el sol poniéndose de fondo.</p>
<p>Un fino hecho enteramente de pedro ximénez y de una añada, según dice la contraetiqueta. Y un fino que probablemente también vió mucho mejores días. Regordete, térreo, salino y muy seco, en boca presenta una frutosidad que me recuerda a mirabelles, pero sin dulce. Saladito, ahumado, con un golpe cítrico que te deja la lengua reverberando. Pero, aunque hay buena persistencia y se bebe bastante bien, aquí faltan vitalidad y tensión. Al final-final amarga un poco.</p>
<p>Bueno, nos largamos del resort el sábado por la tarde. No queríamos caer en los atascos del domingo, cuando todo el mundo regresaría a la capital. Además, había un concierto de Enrique Iglesias en Altos de Chavón esa noche y no quería ni remotamente correr el riesgo de que alguien conocido me viera y se pensara que estaba allí para unirme a ese aquelarre maldito. Mejor villadieguear.</p>
<p>La realidad es que no habíamos tenido particular excitación vínica esa semana. Aunque los vinos fueron mal que bien correctos y a las sorpresas decidimos  no permitirles afectarnos,  la selección estuvo aburridona.</p>
<p>De vuelta en casa decidí (a) improvisar una pasta con lo que encontrara en la nevera y la despensa, y (b) abrirme algo de lo que se pudiera esperar la requerida vibra.</p>
<p>En la repisa de arriba de la vinera de la cocina estaba un <strong>Azienda Agricola COS, Cerasuolo di Vittoria Classico 2006 </strong>que me había regalado Patricio Tapia aquella vez que almorzamos en Nueva York, recomendándome traérmela a casa y disfrutarla con calma. Eso hice y la verdad es que he de reiterarle mi agradecimiento a Patricio. Lindo vino.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1A1.jpg" alt="" width="331" height="249" />Los aromas comienzan un poquitín confusos, oscilando rápidamente entre brett (ahora entiendo aquella respuesta de Patricio en mi &#8220;contraentrevista&#8221; a la pregunta sobre lo que más le gusta encontrar en un vino), agua de piscina, alcanfor, musgo, canela en rama, tocino ahumado, manzana, fresa, arándano y violetas. Más que compleja, la nariz inicialmente parece <em>complicada </em>por la velocidad y arbitrariedad con la que se revelan las facetas aromáticas. Pero esto se resuelve con un rato de aire. Las cosas van alineándose, integrándose, comienza a notarse una armonía natural que, aunque al principio no era fácil de interpretar, de repente se revela como algo que siempre estuvo. Me recuerda la nariz de este vino a la primera vez que oí a Radiohead.</p>
<p>Tras una hora, cualquier volatilidad y brett ha pasado a formar parte del fondo, cobrando todos los demás elementos protagonismo. Un vino fragante, profundo, que quieres seguir oliendo, porque siempre parece tener más que dar.</p>
<p>Agil en boca. Suculento y tánico, con una mineralidad marcadísima,  a la vez térrea y aspirinesca. Vivo, provocador y sí, <em>profundo</em>. La superficie es sumamente atractiva, pero inmediatamente sabes que sería estúpido concentrarte solamente en ella. Posgusto largo, puro. El patito feo al final es cisne arquetípico. Ya para el final de la noche sorprende que los aromas y sabores frutales han cobrado un carácter más &#8220;oscuro&#8221;, pasando de fresa y arándano a frambuesa negra. También, la mineralidad se une a los taninos para dar una textura placenteramente granulosa, que no raspa, sólo se percibe como un elemento que te agarra—la gentil caricia de una mano callosa.</p>
<p>Otra vez lo declaro, porque declararlo vale la pena: ¡Ñó, qué semanita! Me siento exhausto y presiento que los debates sobre potencia, elegancia, potelegancia, ética de críticos, censura, grado alcohólico,  radicalismo, naturalidad y tantas otras cosas no hacen más que comenzar. Yo, por mi parte, para coger fuerzas y lucidez, escucho una que me gusta y me recuerda la diferencia entre actitudes, entre decir y hacer&#8230;</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/MsxFx8oj-ZM&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/MsxFx8oj-ZM&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[¿Por qué vino?]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/03/03/%c2%bfpor-que-vino/</link>
<pubDate>Tue, 03 Mar 2009 20:48:30 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Un borrador que se me quedó sin publicar antes de mi más reciente viajecito a Nueva York, por lo de ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Un borrador que se me quedó sin publicar antes de mi más reciente viajecito a Nueva York, por lo de alimentar al respetable y motivarle a la reflexión. Ya antes del fin de semana publicaré las primeras historias del viaje, pero mientras tanto&#8230;</p>
<p>Lo peor es el aburrimiento. Cuando quieres apagar esa plasta de película pero los controles no funcionan. Cuando entiendes que no hay nada que hacer. Cuando confrontas una mediocridad que es más que superficial, que parecería ser intrínseca. Cuando te das cuenta de que la pintura secándose en la pared es sólo eso, pintura secándose en la pared.  Cuando, reitero, entiendes que no hay nada que hacer porque &#8220;hacer&#8221; resulta mera repetición de lo mismo, por los siglos de los siglos, etc. Eso es, amigos, <em>lo peor</em></p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/dasani_plus_dp.jpg" alt="" width="80" height="265" />Tenía que asaltarme aquella chica en el supermercado y brindarme aquel refresquito, dizque &#8220;sabroso y muy dietético—cero calorías, con vitaminas y minerales&#8221;. Confieso haberlo probado más por la sonrisa, disposición y escultural figura de la muchacha que por particulares ganas de bajar por mi gaznate un sorbo de la nueva Dasani Plus Cítrus, o como se llame: Una bebida saborizada probablemente a base—habiendo leido tantas historias sobre esta marca Dasani—de agua del grifo.</p>
<p>Pues el refresquito en cuestión no estaba del todo mal, en la medida en que semejante sustancia industrial puede no estar, etc. Agua con sabores artificiales de cítricos &#8220;exóticos&#8221;. No es dulce. Tampoco es seco. En un día de calor, servido frío, pues, daría un anuncio de televisión pasable.</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/1Birria.jpg" alt="" width="265" height="200" />La cosa es que yo había probado hacía poco dos sauvignons chilenos que, aparte de 13 y pico porciento de alcohol extra, más o menos me daban lo mismo que la Dasani con saborcito. El <strong>Santa Rita, Sauvignon Blanc &#8220;120&#8243;, Valle de Casablanca, Chile 2008</strong> y el <strong>Santa Rita, Sauvignon Blanc Reserva, Valle de Casablanca, Chile 2008 </strong>ambos eran<strong> </strong>blanquitos industriales, supersimples, cuya única marca de carácter era  un aspecto cítrico tropicalista. El &#8220;120&#8243; tiraba más a fruta de la pasión, o maracuyá, o parcha, o chinola, o como se llame donde estén ustedes. El Reserva andaba quizás un poquito más pirazínico, con un filo herbáceo entre sus aromas de piña verdosa. El mejor de los dos era el &#8220;120&#8243;, en virtud de ser un par de pesos más baratito. Pero aparte, la diferencia no era mucha.</p>
<p>Estaba yo pensando que si eso es el estándar de vino &#8220;de diario&#8221; hoy por hoy para un vasto segmento del mercado global, de verdad que vivimos un momento raro. Considerando la actual coyuntura económica mundial, si lo único que tienen estos productos por encima de la Dasani Toronja, o Naranja, o&#8230; Bueno, se me olvidó ya la que me dió la guapetona chiquilla&#8230; Que si lo único que tienen estos vinos <em>qua </em>bebidas por encima de ese nuevo potinguillo de Dasani es el alcohol, pues mal los veo. Por volumen, aquí el refresquito cuesta una fracción de lo que cuestan los vinos. Y uno le aligera la carga a su sufrido hígado, tan cotidianamente castigado. Además, hay que pensar en las calorías&#8230;</p>
<p>De repente me asalta la pregunta: ¿Por qué vino?</p>
<p>En serio: ¿Podemos justificar de alguna manera la diferencia, en términos de estímulo sensual e intelectual, entre uno de estos vinos industriales (no vaya a parecer que me coge con los de Santa Rita; fueron los que probé, sencillamente, e igualmente hubiesen podido ser de cualquier gran grupo enocorporativo chileno, argentino, californiano, australiano, español, francés o italiano&#8230;) y cualquier refresquito de cítricos, gaseoso o no?</p>
<p>Estos cuestionamientos los he planteado mil veces ya de otras formas y en otros contextos. Pero llega el momento en que, viendo las cosas desde donde las veo y aburrido de encontrarme tantas cosas idénticas, veo el asunto con una claridad que no estaba antes. ¿Qué hacer cuando te profesas amante del vino y, de repente, una muestra gratis de gaseosa en un supermercado te provoca la misma reacción que un par de vinos de marca?</p>
<p>Una para ponderar: ¿No les parece que vivimos un momento para actuar responsablemente a nivel calórico, hepático y fiscal?</p>
<p>Además, no hay derecho a que el vino sea tan aburrido.</p>
<p>A propósito de aburrimiento, les dejo con un temita de The Buzzcocks, viejito pero sabroso, con película de Chantal Akerman incluida:</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/JysZTvAAyu4&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/JysZTvAAyu4&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[De amor, a la sombra...]]></title>
<link>http://laotrabotella.com/2009/02/14/de-amor-a-la-sombra/</link>
<pubDate>Sat, 14 Feb 2009 17:20:12 +0000</pubDate>
<dc:creator>Manuel Camblor</dc:creator>
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<description><![CDATA[Feliz 14 de febrero a todos ustedes. Hay que joderse con lo del amor. Nunca es como te lo venden, si]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Feliz 14 de febrero a todos ustedes.</p>
<p>Hay que joderse con lo del amor. Nunca es como te lo venden, sin importar lo amado. El problema del cupidesco flechazo a nivel de relaciones humanas es que no ocurre sin complicaciones. Lo del &#8220;y vivieron felices&#8230;&#8221; es el más falso de los reclamos. Le entras al julepe y cuando te llevas ese gran amor a casa, te enteras de que vive roto y no tiene garantía (te dan ganas de agarrar por el cuello al que escribió aquella cancioncita tan bonita que pone que su amor vino &#8220;<em>fully equipped, with a lifetime guarantee</em>&#8220;, ¿no? Digo para sacarle donde consiguió el suyo&#8230;)  Su supervivencia depende de las ganas que uno quiera meterle, de la paciencia que uno le aplique y de la disposición a transarse que uno tenga.</p>
<p>Miles de circunstancias conspiran a diario, aprovechando la fragilidad natural de ese amor. En muchos casos es heroico el esfuerzo que hay que hacer para mantenerlo vivo, o a flote, o en vuelo, o la metáfora que nos dé la gana para describirlo. Los que lo logramos quizás si nos merecemos un día de reconocimiento.</p>
<p>En mi caso, me gustaría recordar no la lucha, sino los momentos en que me he sentido que mi mundito va bien. Alguna que otra noche, tras un día de esos en los que la vida te  sabe a mierda, ocurre algo que compone, que te hace sonreir, que te hace olvidar lo delicado que es el equilibrio de las cosas.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/V1.jpg" alt="" width="222" height="294" />Abres, por ejemplo, una botella que tenías guardada del <strong>Movia, Ribolla, Brda, Goriska, Eslovenia 2004 </strong>y el vino está cantando. Lo has bebido un montón de veces y has escrito otro tanto sobre él. Aunque tu esposa estaba contigo aquella vez hace dos años en que lo &#8220;descubriste&#8221; celebrando tu cumpleaños en un restaurante neoyorquino, actúa como si lo probase por primera vez. Y le encanta. Los aromas son de una belleza poco convencional, vivos y brillantes. Hay trigo tostado, pipas de girasol, miel de lavanda, madreselva, cera, cáscara de naranja, albaricoques secos, cardamomo, pimienta blanca&#8230; Es un vino complejo y te diviertes con tu mujer enumerando elementos que no parecen querer parar de surgir.</p>
<p>En boca es un vino especiado, sutilmente salino,  completamente seco pero de amplias espaldas. Su centro es de una tensión admirable. En el largo posgusto hay, entre notas minerales,  un amarguito agradable, que los pone a ambos a discutir alegremente sobre a qué fruta se parece. Tú acabas diciendo que es kiwi verde. Tu mujer no está segura.</p>
<p>Tienes la dichita de que la cena te quedó sabrosa y, encima, dietética. Tanto tu mujer como tú están en las de adelgazar. Nada de carbohidratos después de las seis. Tú te inspiraste en el menú de un restaurante en Perth, o Sydney, o algún lugar de Australia, y en algo que ella se comió cuando fueron juntos a Nueva York en noviembre. Aquel viaje parece tan lejano ya&#8230; Lo que se comió tu esposa, que tanto te impactó a ti,  fue esturión envuelto en prosciutto sobre vegetales horneados.</p>
<p>Claro, buena suerte consiguiendo esturión en Santo Domingo. De hecho, buena suerte consiguiendo algún pescado que valga la pena y que haya sido de captura reciente. Porque en esta ciudad caribeña casi todo el pescado es congelado y de una calidad terrible&#8230; Pero un filetico de dorada apetecible apareció.</p>
<p>Y buena suerte con los vegetales. Tierra fértil ésta. Pero casi imposible es encontrar nada producto de agricultura natural, sin el montón de basura química a la que parecen adictos los cultivadores locales. Acabas por usar una latica de esto, un frasco de aquello, con tal de que venga importado y con certificación orgánica. Pero unos tomaticos cereza decentes, una cebolla y una bolsa de alubias se te dan, si sabes donde buscar.</p>
<p>Ni hablar del prosciutto. De todos modos, lleva cocción, o sea que lo que debes procurar es que no sea demasiado mediocre. Opciones tienes. Aceite decente. Un poquito de azafrán. Un poquito del blanquito que sobró de anteayer. Fácil</p>
<p><img class="alignright" src="http://i185.photobucket.com/albums/x315/mcamblor/V2.jpg" alt="" width="331" height="249" />Al final, aunque los ingredientes que tenías no eran ni de lejitos los que hubieses deseado, el plato te queda comible y—¡sapristi!—va de perlas con el vinito esloveno. El que a tu pareja le guste, el que se lo coma y beba todo con alegría, son motivos para sonreir. Elegiste a esa persona en particular. La haces destinatario de un montón de cosas que eres y que no eres, pero que vienen con tus circunstancias. Su satisfacción te valida. De repente, eso que te compraste, eso que te une a ella en las buenas y en las malas, se decide a funcionar. En San Valentín no te pusiste con cursilerías ni regalos. Ella tampoco. Abrirán una botella de champaña sentados frente a la tele por la noche, como si nada.</p>
<p>Hay que joderse con lo del amor, les digo. Hay bajas en la condición de uno bajo su influencia que pueden ser realmente abismales. Pero las altas, si uno tiene suerte, hacen que todo valga la pena. &#8220;<em>What did you think about the sun-up today?</em>&#8220;, le preguntas a esa mujer junto a quien te vas poniendo viejo, mientras miras a tus hijos en sus cunas. Y la respuesta suena más o menos así&#8230;</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/MbWkBqqlrLk&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/MbWkBqqlrLk&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
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