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	<title>bepeus &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "bepeus"</description>
	<pubDate>Sun, 06 Dec 2009 13:11:29 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Buscando el Paraíso en un Sueño - Capítulo 21: Flores de ciruelo]]></title>
<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2008/08/21/buscando-el-paraiso-en-un-sueno-capitulo-21-flores-de-ciruelo/</link>
<pubDate>Thu, 21 Aug 2008 13:45:48 +0000</pubDate>
<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
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<description><![CDATA[“¿Nación ideal? ¡NACIÓN IDEAL MI CULO!” (Kazuki Takemura con un ataque de sabiduría&#8230; Front Mis]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center">“<span lang="es-ES"><em><span>¿Nación ideal? ¡NACIÓN IDEAL MI CULO!”</span></em></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>(Kazuki Takemura con un ataque de sabiduría&#8230; Front Mission 3)</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou miró fijamente el aparato que tenía en sus manos y después dirigió su vista a los tres niños que estaban a su lado jugueteando con sus queridos daimonions&#8230; estaba nervioso y conocía bien el origen de su temor&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No me iras a salir ahora con miedo escénico?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Pues claro que no! –contestó Lou con firmeza. –Usted debería saberlo mejor que nadie: A estas cosas uno no se puede acostumbrar rápido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No creas&#8230; tengo muchísima más edad que tú. A lo largo de mi vida he aprendido a experimentar con toda clase de cosas y a todas he aprendido a adaptarme a toda velocidad. No creo que con tu intelecto te cueste adaptarte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"><!--more--></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero es que sólo soy un chaval de diecisiete&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dieciocho –corrigió ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso&#8230; años&#8230; ¿Es que no vio la cara que me puso David cuando le conté lo de Laura? Nadie en mi vida me ha mirado así.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues imagina cómo se sentía Robert cuando tú le mirabas así. Sólo es una mirada. Cuantas más miradas de ésas te ganes, antes te acostumbrarás.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya&#8230; me está diciendo que siempre será así&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siempre. Robert pasó su parte, yo la mía, hasta Anerues se ganó tu escepticismo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou, todavía inseguro, se insertó el auricular en el oído y comenzó a escuchar con quietud el mensaje que le enviaba el aletiómetro&#8230; no escuchaba palabras sino tan sólo sonidos, sonidos inconexos, aparentemente sueltos y caóticos pero que a él le sonaban como un mensaje perfectamente comprensible. Tal era el genio de Robert: Éste había sido capaz de construir un aparato totalmente adaptado a la mente de Lou, un aletiómetro hecho a medida de cualquier pregunta que se le pasara por la cabeza. Tan sólo tenía que hacerse una pregunta y el auricular le transmitiría una respuesta rápida y clara a su oyente&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces, ¿marchamos? –preguntó ella alzando su estola.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Qué, chicos, ¿marchamos? –preguntó Lou animado a los tres niños.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;border:medium medium 1px none none solid 0 0 #000000;padding:0 0 0.04cm;" lang="es-ES">-¡Sí! –exclamaron los tres.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;border:medium medium 1px none none solid 0 0 #000000;padding:0 0 0.04cm;" lang="es-ES">-Alguien tiene que quedar como testigo&#8230; –dijo Agatha avanzando hacia el agujero que se abría ante sus ojos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;border:medium medium 1px none none solid 0 0 #000000;padding:0 0 0.04cm;" lang="es-ES">-Y alguien ha de poner los puntos sobre las íes –dijeron unos muy compenetrados Thomas y Pablo.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues en marcha&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Adam iba cansado&#8230; demasiado. ¿Cuánto había dormido esa noche? ¿Tres horas? No, probablemente no fuese ni media siestecilla&#8230; Desde que había llegado al Vaticano no habían dejado de atosigarle una y otra y otra vez&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Ya me extrañaba a mí que me llamaran desde tan lejos” pensaba. “Yo sólo soy un cura de pueblo de cuarta categoría&#8230; y, sin embargo, ¿ahora me necesitan más que nunca porque les falta dinero?” Se llevó la mano a su dolorida cabeza y trató de conseguir algo de paz interior pero no sirvió de mucho: Maxwell ya estaba girando la esquina. “Otro alimento para mi depresión&#8230;”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">No habían pasado ni seis horas desde su última discusión con ese imbécil&#8230; de entre todos los componentes del obispado, éste parecía haber encontrado una buena diversión en presionarle continuamente para conseguir dinero por parte de su familia&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Adam cerró los ojos, suspiró y le dejó acercarse&#8230; pero de repente escuchó una voz familiar, una voz que hacía casi dos años que no escuchaba&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Padre Adam! –llamó Thomas mientras corría hacia él a toda prisa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Pero qué haces tú aquí!? –exclamó el padre realmente animado, al tiempo que se lanzaba hacia él ignorando totalmente el falso saludo del cardenal Maxwell.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nada realmente –respondió el soldado tan contento como el cura. –He venido aquí escoltando a alguien y bueno&#8230; él me dijo que estarías aquí, así que me dejó venir a saludarte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hay que ver como te has endurecido, chico –comentó Sophía posándose encima de Fédeta. –Ni que hubieras estado en la guerra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo he estado, te lo puedo asegurar&#8230; pero pasemos a otros temas: Tiene que venir conmigo, padre.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Para qué? –preguntó el aludido. –¿Es que corre prisa?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mucha –dijo Thomas sonriendo. –Si no nos damos prisa no podremos entrar en el recinto del Concilio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno, yo iba para allá&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dentro de treinta minutos ni Dios podrá entrar –dijo el soldado tirando de la mano de su padrastro. –De todas maneras, ¿quieres que te deje con ése?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Adam miró al impaciente Maxwell e, inmediatamente, cambió su posición por la de Thomas y tiró de él hacia San Pedro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Según iban avanzando, Adam vio como la plaza estaba casi vacía, como si todos los cardenales y demás personalidades importantes ya hubieran entrado en la capilla Sixtina&#8230; últimamente la Iglesia estaba presionando demasiado a las familias adineradas para conseguir fondos que mantuvieran la precaria situación que estaba viviendo la organización. Por eso mismo estaba él allí: Al ser un Cashner, en teoría, podría convencer a su hermano Second para que contribuyera a la causa eclesiástica.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Hasta el momento se había mantenido firme en su negativa pero la insistencia mezclada con los intempestuosos horarios de las reuniones estaban minando su moral y capacidad de cognición&#8230; si no fuera por su buena fe y por lo que sabía de las estrategias de esa tribu de buitres, haría tiempo que habría sucumbido a sus manipulaciones.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras más de un cuarto de hora de caminata rápida, la pareja llegó a las puertas de la Capilla donde les esperaba una linda niñita con el ceño fruncido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ya era hora! –reprochó ésta. –¡Yo lo habría hecho cientos de veces más rápido!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo siento –trató de disculparse Thomas, como si la niña fuera un superior militar suyo. –Es que el padre no está en muy buen estado de salud.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El hombre no añadió más e introdujo al padre Adam dentro de esa concurrida sala en la que apenas podía respirar por lo viciado del aire: Más de cuatrocientas personas se hacinaban como podían en sus asientos, silenciosos todos al estar observando al siguiente orador el cual ya se encontraba en el púlpito. Éste, al ver entrar al padre Adam, bajó de su elevada posición y se dirigió hacia los recién llegados&#8230; Adam, si no estuviera tan cansado habría jurado que ese chico que se acercaba con paso alegre era&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Lou? –preguntó Adam confuso de ver su cara en ese lugar. –¿Qué haces tú aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muchas cosas –respondió el chaval animadamente. –Muchas gracias por haber venido tan rápido ¿Querría sentarse? Voy a empezar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Empezar a qué?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A hacer su trabajo –respondió una mujer de largos cabellos rubios que se encontraba sentada justo a su lado. –Mejor que se siente: Algunas de las cosas que va a decir le van a pillar totalmente descolocado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El anciano, sin entender demasiado lo que estaba pasando, sencillamente se dejó llevar por su hijastro y fue conducido a un asiento cercano al púlpito donde una mujer,  un soldado y tres niños esperaban a que comenzara la alocución.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou ascendió al púlpito y, mientras los murmullos iban callando, se colocó un auricular en su oído izquierdo. Cuando todas las voces enmudecieron, comenzó a hablar:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin, señores cardenales, arzobispos, obispos y demás fauna, buenos días. Ahora que mi buen amigo el padre Adam ha llegado puedo comenzar mi discurso. Se preguntarán por qué diantre se me ha ocurrido presentarme aquí tan de repente&#8230; bueno, se preguntarán más bien “cómo” lo he hecho pero eso es lo de menos. Mi objetivo en este momento es muy simple: Acabar para siempre con el sistema instituido por la Iglesia para acabar para siempre con las desigualdades.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Esta frase fue respondida de inmediato por las poderosísimas risotadas de su público. La mayoría de los presentes estuvieron partiéndose de risa largo rato hasta que, al ver la seria pero confiada cara de Lou, callaron todos medianamente cohibidos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Suena un poco inalcanzable, ya lo sé, pero sé lo que me digo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Que alguien saque a ese loco de ahí! –interrumpió un cardenal de las filas más próximas a la posición de Lou.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Sí, fuera! –gritaron otros tres, siendo seguidos por un murmullo generalizado que se acabó convirtiendo en una desbandada de sotanas que se acercó rápidamente al púlpito. Pero en su camino se interpuso la elegante mujer que le había hablado a Adam la cual levantó una estola roja que llevaba colgada de su brazo izquierdo. Y cuando una cabeza humana (o algo parecido) salió de su superficie roja, todos se pararon espantados por la extraña brujería que estaban presenciando. Y salieron a toda prisa cuando el ser que estaba ahí dentro saltó fuera de ese agujero y mostró sus garras y las más de veinte cuchillas que llevaba entre ellas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ran, encárgate de mantener a esa chusma alejada –pidió con serena aunque fría voz la mujer de la estola. El extraño ser, de cabellos dorados y con nueve colas tras de sí, asintió y agitó su brazo derecho lanzando amenazadoramente todas las cuchillas que sostenía en esa mano. Todos los eclesiásticos retrocedieron de inmediato asustados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Háganme el favor de no interrumpirme, ¿quieren? –pidió Lou. –Será una estupidez, eso no se lo niego, pero por muy estúpido que sea he venido preparado. Y ahora, si no les importa, vuelvan a sus asientos y probablemente no les pase nada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No tenemos porque escucharte! –gritó uno de los miembros del tumulto siendo respondido por varias voces de aprobación. –¡Larguémonos!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Todos los presentes se encaminaron ruidosamente hacia la puerta de salida pero se encontraron con un obstáculo: La niña les cerraba el paso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vuelvan a sus asientos –ordenó ésta con voz fría. Sin embargo ninguno de los presentes vaciló y todos continuaron con su camino. La niña, al tiempo que suspiraba, sacó una cuartilla de papel de debajo de su abrigo, la alzó y esta se disolvió. E, inmediatamente, un enorme brazo de color rojo atravesó violentamente la puerta que se encontraba tras de sí, cuya aparición paralizó de terror a todos los que trataban de salir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Qué es esto!? –gritaron varios de ellos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Podría decir que es una manera de llamaros la atención –respondió Lou con voz simpática –pero creo que esto entraría dentro de lo que llamaríamos “golpe de estado”. Háganme el favor de volver a sus asientos y tal vez nadie salga herido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Adam, que había estado observando todo lo que había ocurrido desde su asiento, estaba anonadado, abrumado por las muestras de fuerza que mostraban esas dos&#8230; y horriblemente asustado por pensar que ese chico con el que había viajado y convivido durante semanas fuera capaz de controlarlas&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los cardenales, más aterrados que convencidos, volvieron rápidamente a sus asientos sin dejar de mirar a las dos atacantes, las cuales vigilaron atentamente a todos los presentes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin –continuó Lou –como iba diciendo, éste pretende ser el último concilio que se celebre. ¿Y por qué? Sería un poco largo explicar quién soy así que esa tarea se la dejo al padre Adam, aquí presente –dijo señalándolo. –Resumiendo un poco, puedo decirles que mi procedencia es el agujero que Lord Asriel abrió en el norte –los murmullos volvieron a resonar en la sala pero volvieron a callar a los pocos segundos. –Yo llegué aquí y observé todo lo que se cocía por este mundo: Los espectros del abismo, las brujas, los movimientos militares, el sistema social, los estamentos, las leyes, la forma de vida de las gentes y la obsesiva manera de entender la religión en este mundo&#8230; mi primera impresión sobre este último punto fue enormemente positiva: El padre Adam me mostró que por aquí también existe la generosidad y el más puro altruismo. Y, ciertamente, de no haber sido por lo que llegó a saber uno de mis compañeros de viaje, me habría quedado con esa impresión inicial: Me encontré con que todos los habitantes de su aldea escupían sobre el nombre del clero, creyendo tan sólo en el ejemplo de Adam; con que en ciertos lugares estuvieron a punto de matar a mis compañeros tan sólo por intentar encontrar un camino de vuelta a casa; que, por pensar y tratar de descubrir cosas que tal vez hicieran de nuestra vida un lugar interesante en el que vivir, perseguíais a los pobres que se atrevían; que, en fin, vosotros fijabais e imponíais a vuestro antojo vuestra idea del bien y el mal.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou hizo una pausa, como si estuviera otorgando a su público la oportunidad de defenderse.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú dices que a nuestro antojo –replicó uno de los de las últimas filas –pero deberías saber que cuanto hacemos es vivir de acuerdo con las directrices que nuestro señor, la Autoridad, nos ha otorgado para que podamos vivir en paz y armonía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ya tenías que hablar tú, Donato! –exclamó Lou encarando las cejas. –¡No hables de seguir directrices cuando tú eres uno de los que más las incumple! ¡Sé perfectamente que has firmado más de treinta penas de muerte por herejía de mujeres que no querían hacer caso de tus intimaciones!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El aludido primero dio un respingo cuando oyó su propio nombre pero cuando escuchó las acusaciones que se vertían sobre él, bajó la cabeza muy avergonzado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡A partir de este momento sólo aceptaré réplicas de sacerdotes que tengan las manos limpias! –advirtió Lou con la voz en grito. –¡Vosotros que juzgáis por la pureza de alma de las personas, por los actos puros e impuros que se han hecho a lo largo de sus vidas, sois ahora los juzgados! ¡Pues yo acuso! ¡Acuso a la Iglesia de ser hereje de sí misma! ¡Acuso a la Iglesia de pretender ser soberana absoluta, absoluta en cuanto suelta de su propia ley, de este mundo! ¡Acuso de horribles vejaciones cometidas por esta organización en nombre de la Autoridad! ¡Acuso, definitivamente, de que esta no es más que una reunión de cuervos que pretende sojuzgar al mundo a unos ideales que nadie en este mundo está dispuesto a aceptar apoyando sus pretensiones en el más ruin uso de la fuerza y la coacción física!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Todos enmudecieron, Adam más que nadie: Éste jamás se habría imaginado semejante muestra de carisma por parte de ese tranquilo chico&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto&#8230; –carraspeó una voz entre el mogollón que se apretujaba en esa sala.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, Karl, tú puedes hablar –dijo Lou volviendo a su tono comedido, ganándose de nuevo la sorpresa del aludido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si de veras piensas lo que dices, ¿entiendes lo que pretendes hacer? Esta que llamas “organización” sabe defenderse muy bien. A pesar de los sucesos que han ocurrido a lo largo de los tiempos de la larga historia de la Iglesia, nadie ha podido derrocar este sistema. No niego que no haya corrupción en estos círculos, yo mismo la he vivido, pero ni aún con los ataques de diferentes periodistas, nadie ha sido tan siquiera capaz de conmover la base de esta gran organización.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Me estás diciendo que no tengo ni el poder ni el conocimiento necesarios para poder derrocar este sistema, ¿no? –preguntó Lou con tranquilidad. –En ese punto tengo que decirte que te equivocas mucho, demasiado tal vez. Yo, ciertamente, poco he vivido lo que se cuece en este mundo, tan sólo hasta hace un par de días he comprendido la gravedad de los actos criminales de la Iglesia. Sin embargo, tras conseguir esto –dijo levantando el aparato que sostenía gracias a una especie de bolso –mi visión de este mundo se ha visto enormemente aumentada: Podría estar mencionando durante una semana los numerosísimos desmanes que habéis estado cometiendo con pelos y señales mas&#8230; creo que sólo me limitaré a comentar uno, el que me ha parecido más horrible que ningún otro, que tan sólo de pensar en él, se me revuelven las tripas: El asunto de los “zampones”.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y no pudo evitarlo: Una gran mayoría de los espectadores empezó a gritar, muy asustados todos por lo que iba a decir el orador pero, cuando vieron a las centinelas de la sala no pudieron más que sentarse y arrodillarse desesperados, preparándose para escuchar la sentencia de Lou.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, han oído bien: Zampones. Ruego a los aludidos que se acerquen frente a este púlpito para ser públicamente juzgados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los que hacía un momento habían tratado de huir a toda velocidad de la sala, se quedaron quietos de repente como esperando que nadie se hubiera apercibido de su desesperación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hay que ver&#8230; –musitó Lou. –Yukari, ¿podrías&#8230;?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, claro –respondió la mujer de la estola roja comenzando a caminar por la zona indicada por Lou mientras iba sacando de su prenda a los reos del que éste hablaba. Uno a uno, Yukari iba lanzándolos fuera del rojo de su estola, asustando a cuanto llegaba al alcance de su mano y espantando a los que se encontraban junto a los que agarraba la mujer pues los reos desaparecían de repente de sus asientos para aparecer espontáneamente en la estola. –¡Buf! ¡Ale, ya está! –dijo Yukari nada más acabó de sacar a los más de ochenta temblorosos acusados. –Todos tuyos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los acusados, entre el púlpito y la mujer de las nueve colas que esgrimía cuchillas a manos llenas de nuevo, callaron e inclinaron la cabeza ante la presencia de Lou que les miraba escrutadoramente con cara de risa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy bien, para los que no anden muy enterados de lo que quiere decir la palabra “zampón” –empezó a hablar Lou –les remitiré a una reunión extraordinaria celebrada hace ya diez años. Por aquel entonces la mayor parte de los cardenales de esta sala eran tan sólo simples sacerdotes de segunda y de los componentes de esta sala sólo quedan estos ochenta. Se debatió durante más de un mes un arriesgado proyecto basado en las investigaciones de un controvertido investigador, Lord Asriel. Muchos de ustedes habrán oído hablar de él, supongo, así que no me alargaré en mis explicaciones, sencillamente diré que el señor Ox –Lou señaló a uno de los muchos reos que se encontraban ante sí –eminente teólogo experimental en sus ratos libres, investigó varios escritos de ese hombre cuando aún trabajaba en la Junta de Oblación. Su inspirada lectura le valió su ascenso a cardenal y que en esta sala se debatiera utilizar las investigaciones de Asriel para beneficio de la comunidad cristiana. Mas&#8230; ¿saben ustedes cuál era el campo de investigación de Lord Asriel? Su investigación no tardó en atraer las sospechas de herejía de esta sala la cual trató de detenerlo a toda costa, no pudiendo hacerlo por su enorme carisma y sus viajes constantes. Su investigación, digámoslo ya, trataba acerca de la creación de un material que interactuara no sólo en el plano físico sino en más planos como el espiritual o el existencial, un material con el que, si se construía una cuchilla, se podría pasar de un universo a otro rompiendo las barreras naturales existentes desde el principio de los tiempos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces&#8230; ¿fue su investigación la que causó el Agujero del Norte? –preguntó el mismo Karl que había hablado antes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Fue ÉL el que abrió el Agujero del norte, el mismo que, además, me trajo a este mundo por accidente. He de reconocerlo: Sus sospechas de que Asriel era un hereje no iban nada desencaminadas pues él no sólo era hereje sino que además es un “antiteo”, esto es, un asesino de dioses.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tanto Karl como una buena cantidad de clérigos a su alrededor alteraron sus facciones de puro terror.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, eso he dicho –continuó Lou: –Asriel pretendía acabar con la mismísima Autoridad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Pretendía? –preguntó un cardenal de entre los de las filas traseras.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí. Desafortunadamente acaba de morir apenas hace veinte minutos tras una durísima pelea contra el regente de la Autoridad, Metatrón&#8230; pero eso no es lo que importa: La cuestión está en el uso que éstos de aquí decidieron dar al filo inventado por Asriel. Como dije antes, Lord Asriel había inventado un material que interactuaba entre diferentes planos de la existencia. Lo que él pretendía desde el principio era crear un sistema para pasar de un universo a otro para así poder alcanzar a la Autoridad, reunir un ejército y destruirla pero, sin saberlo hasta mucho después, no supo que la Iglesia continuó su investigación en otro aspecto: La interacción de ese material en el plano espiritual o, lo que es lo mismo, en el plano en el que existen los nexos con nuestros daimonions.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los acusados inclinaron aún más la cabeza y otros, casi llorosos, se taparon los oídos para no oír las acusaciones del chico.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y eso para qué? –preguntaron varios de los espectadores al mismo tiempo. –¿De qué nos serviría eso?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Para destruir los vínculos entre personas y daimonions –acusó fríamente Lou espantando a todos los presentes, más aún al mismo Adam que no se esperaba que en esa sala se hubiera preparado algo tan horrible como eso. –¡Ah! ¡Qué buenos tiempos aquellos! Uno entraba aquí y podía declarar sin temor a condena alguna, “¿y por qué no les quitamos el alma a la gente para que nos sirvan mejor?”; “el alma de los que se nos oponen es un impedimento, mejor quitémosela a los herejes para tener esclavos que sean capaces de morir por nuestra causa”; “creemos soldados perfectos sin piedad ni alma”&#8230; Ése era y es el objetivo de esa investigación. Y sí, digo “es” porque aún hoy se seguían aplicando los resultados de la investigación. La señorita Agatha, aquí presente –dijo Lou señalando a la mujer que se encontraba justo delante de tres niños –ha sido testigo de excepción de las consecuencias del uso de la Guillotina de Plata inventada por ustedes –dicho lo cual pidió a la mujer que subiera hasta su posición, petición obedecida de inmediato. Nada más llegar allá arriba, la mujer comenzó a hablar:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Seré escueta: Pasé por dos de sus laboratorios, Bolvangar y Nuntio Delubro, lugares donde, primero, me encontré con uno de sus experimentos, un hombre que decía llamarse John, un hombre sin daimonion y del que más adelante supe que había sido “amputado” en  el primer laboratorio que mencioné. Gracias a sus conocimientos y a un trabajo de investigación mío llegué al segundo laboratorio mencionado en el que toda una tropa de amputados como John acabaron con su vida. A mí me capturaron y me mantuvieron cautiva durante casi tres meses. Y pasado algún tiempo, me encontré con que tenía dos compañeros de cautiverio: Un chico llamado Jacques Smith y otro, mucho más misterioso, llamado Anerues Altro –Adam pegó un respingo cuando escuchó el nombre del soñador que había conocido en Oasis. –Este último, la persona más conocedora de cuantas tribulaciones se manejan por aquí, me explicó con pelos y señales lo que realmente estaba ocurriendo: Ahora que Lord Asriel se disponía a asesinar a la Autoridad, que había movilizado a su enorme ejército, estaban buscando maneras y maneras de contrarrestar su fuerza creando un ejército invencible formado por miles de amputados. Para ellos el alma de esos pobres hombres era lo de menos pues sólo querían a alguien que fuera capaz de llevar a cabo misiones casi suicidas sin decir nunca que no&#8230; pero no conformes con esto, no sólo se atrevieron a quitarle el alma a los adultos sino también a niños que nada tenían que ver con lo que estaba pasando: Cientos de niños marginales captados por los zampones habían sido usados en sus estúpidos experimentos para mejorar sus sistemas de reclutamiento –Agatha comenzaba a traslucir una gran ira contenida pero, en ese preciso instante prefirió retirarse rápidamente para volver a otorgar la voz a Lou.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muchas gracias –dijo Lou mientras la mujer volvía a su asiento. –Ya lo han oído: Ustedes que se creen los dueños de la moral en este mundo han estado robando el alma a cientos de personas&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Tú no tienes pruebas de nada de lo que habéis dicho! –interrumpió gritando uno de los muchos reos. –¡Esto es una estupidez! –gritó a todos los que se encontraban tras de sí. –¡Éste chino payaso pretende vendernos que no somos más que unos estúpidos demonios!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No pretendo venderos nada –dijo Lou sin alterarse lo más mínimo por el apelativo que le habían puesto. –Ya os lo dije: Vengo con pruebas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No seas estúpido! –gritó el que acababa de hablar. –¡Aquí no hay ningún científico!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Pero está uno de los que han estado capturando niños para la causa! –gritó furioso el soldado que acompañaba a Thomas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Y uno de los centinelas de Nuntio Delubro! –gritó el mismo Thomas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Una periodista que trató de investigar los sucesos de los zampones y fue despedida de su periódico, vilipendiada y perseguida por la Iglesia por esa misma razón! –continuó Agatha.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y además&#8230; –continuó Lou parsimoniosamente –tres de los niños amputados de los que les había hablado –dijo señalando a los tres chicos, los cuales, dejando de lado a sus daimonions se dirigieron justo frente a los reos los cuales vieron con mezcla de terror la dureza de la mirada de esos aparentemente tiernos infantes los cuales aparentaban ser cualquier cosa menos niños: Sus miradas proferían un odio tan extremo que ninguno de los presentes se atrevió a mirarles a los ojos más de medio segundo. Parecían adultos en cuerpos enanos. –He aquí, tres niños que habían sido amputados que, por suerte, han podido recuperar a sus daimonions gracias a las investigaciones de mi amigo Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Nadie se atrevió a replicarle por lo que todos permanecieron callados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin, muchos de ustedes comprenderán la situación, ¿verdad? Y supongo que los que acaban de enterarse estarán seguros de que apoyar a semejante organización es más pecaminoso que tener un hijo habiendo jurado los votos –dijo Lou mirando a Adam el cual, por alguna razón, sintió un enorme bote en el corazón. –Ergo, muchos de ustedes estarán de acuerdo en destruir semejante tejemaneje.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los murmullos volvieron a inundar la sala y Lou tuvo que volver a pedir silencio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sin embargo, aún no he terminado: No sólo por lo amoral que ha resultado ser esta organización tengo el deber de destruirla sino también por otra cosilla un puntito menos importante: La Autoridad, vuestro señor, al que le habéis jurado fidelidad eterna, hace cosa de seis horas que ha muerto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ahora ya no fue un murmullo sino un enorme grito de espanto de todos, incluido el mismo Adam. Nadie era capaz de creer lo que ese orador estaba diciendo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Pero si habías dicho que su asesino había muerto! –gritó uno de los de las filas más adelantadas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nunca he dicho que Asriel fuera su auténtico asesino –respondió Lou ganándose el silencio de la sala. –Él pretendía serlo: Acabar con la Autoridad para instaurar la República del Cielo&#8230; iluso. Él no ha sido más que una herramienta para el auténtico asesino de la Autoridad. El asesino, el antiteo por excelencia es y siempre ha sido el que no necesitó más de veinte años de investigación para encontrar la fórmula de la Guillotina de Plata sino un simple chaval que, por accidente, cayó en este mundo, un joven que creía firmemente que sus sueños eran mensajes que “alguien” le enviaba para cumplir con un destino mucho más grande de lo que imaginaba. ¡Oh, sí! ¡Recuerdo perfectamente como pude escuchar que uno de vuestros sacerdotes le decía que los sueños “eran el lenguaje perdido de Dios” y le animaba a que continuara escuchándolos! –Adam sintió un escalofrío recorrerle la espalda. –Ese chico no lo sabía entonces, no lo sabía hasta hace prácticamente nada, y ni siquiera yo ni nadie que lo conociera o se hubiera encontrado con él hubiera sido capaz ni tan siquiera de intuirlo: Anerues Altro, el chico del que ya os he hablado más de una vez, es el ejecutor de la Autoridad, en otras palabras: Lucifer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El padre Adam ya hacía un buen rato que esperaba a que Lou dijera esa palabra pero aún así sintió un enorme terror, un miedo tan intenso que tuvo que abrazarse a su propio pecho para tratar de encontrar algo que le hiciera sentir mejor sin conseguirlo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Quién iba a esperarse que ese chico medio gitano fuera a ser el más temible de todos los demonios? Ese mismo sacerdote le dijo una vez&#8230; –Lou calló para escuchar algo atentamente en su auricular –que su daimonion decía de sí que no era nada de lo que aparentaba ser y así fue: Lucifer ha dirigido los designios del Polvo para llevar la muerte a la Autoridad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ya no pudo contener más los gritos y todos los presentes empezaron a gritar y a llorar, como si no aceptaran que hubieran estado sirviendo toda su vida a un ente al que suponían inmortal y todopoderoso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y ahora, como remate final&#8230; –continuó Lou –os voy a decir quién soy yo: Si Anerues era Lucifer, yo soy Satanás. Soy uno de los más cercanos servidores de Lucifer y por él estoy dirigiéndoos este discurso. ¿Y para qué lo hago, si tan sólo quiero destruir esta organización? Para hacerlo podría llevar todo lo que sé, todas las pruebas de vuestros escandalosos experimentos y hundiros para siempre ¿Por qué? Muy sencillo: Os voy a proponer un pacto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Todos callaron. Nadie se esperaba que ahora saliera con ésas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué clase de pacto? –preguntó el padre Adam que ya no podía contenerse más.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya era hora de que hablara el más puro de esta sala –comentó sarcásticamente la daimonion de Lou.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es muy sencillo: Yo tan sólo quiero lo mejor para este mundo y, para ello, tengo bien claro mi primer objetivo: Destruir a la Iglesia. Sin embargo, tras vivir tanto tiempo en este mundo, he comprendido que no todos los sacerdotes son malos (aunque no podría mencionar a más de veinte en toda esta sala). También he comprendido la extensión de las redes de poder que tenéis todos vosotros a lo largo y ancho del mundo. Así pues propongo lo siguiente: Todos los reos que mencionaré serán destituidos de sus cargos a menos que hagan todo lo que las sagradas escrituras indican, si dedican su vida a crear paz y no a destruirla, si usan su dinero no para enriquecerse y para llenar sus ya gordas barrigas sino para repartir algo de felicidad entre los pobres&#8230; en definitiva, a hacer lo que se supone que tenéis que hacer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Adam, gratamente sorprendido, tardó un buen rato en responder pero acabó diciendo:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y qué pasaría si no obedeciéramos? –dijo en nombre de todos los presentes (que no en el suyo). –Sé perfectamente que no te puedes quedar en este mundo para vigilar lo que hagamos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero puedo vigilarlo desde el mío. Créame, gracias a Anerues ahora ya sé como matar a alguien infundiéndole un simple sueño. Y, si alguien lograra escapar de mi poder para eso está la aquí presente Yukari Yakumo –dijo señalando a la mujer de la estola. –Detrás de su frágil apariencia se encuentra un auténtico monstruo que ha acabado con más de noventa tropas enviadas para asesinarla. Todos los imbéciles que lograron atravesar las defensas de sus dos sirvientas –dijo señalando a las dos centinelas –acabaron encontrando la más horrible muerte dentro de su estola. Es más: Podría destruir todo este universo en menos de una hora si se lo propusiera así que, cuidado con ella más que otra cosa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La aludida ocultó su cara tras su abanico y rió inocentemente como si no fuera nada de lo que había dicho Lou, aparentando ser tan sólo una mujer con la mentalidad de una niña.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dicho esto, ya he dicho mis condiciones. Si no aceptáis en el plazo de la siguiente hora le pediré a Yukari que ejecute a todos los que hayáis cometido aunque sea un sólo crimen a lo largo de vuestra vida y sacaré a la luz todos (y digo TODOS) los trapos sucios de esta corrupta organización, destruyendo para siempre vuestra reputación. Dicho esto –dijo mientras bajaba del púlpito –esperaré vuestra respuesta..</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, después de un largo sueño, abrió los ojos algo atontada y observó detenidamente el lugar donde se encontraba: Esa cama, ese armario, la lámpara que se encontraba encima de su cabeza, el paisaje que se podía ver a través de la ventana&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Hemos vuelto&#8230;” pensó mientras veía el sol en el horizonte detrás de la cortina.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ya te has despertado? –a Zoé se le paró el corazón cuando escuchó esa voz pues desde el principio había pensado que estaba sola en esa sala. Pero no era el estar acompañada lo que le había pillado desprevenida sino&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Fran!? –preguntó girándose bruscamente al otro lado, lugar donde se encontró a la utukku sentada con su daimonion echado a sus pies. –¿Qué haces tú aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esperar a que despiertes –respondió ella sonriendo. –¿Qué sino?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, bastante más animada, se levantó algo dolorida (ni con todo lo que había dormido le habían dejado de doler los brazos) y preguntó:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo has llegado aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Una amiga de Anerues llegó hace un par de días al Rat Chalyben, una chica bastante rara&#8230; no da la impresión de que sea alguien muy normal&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Amai?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si, así decía llamarse. No sé cómo lo consiguió pero logró subir todo el Rat hasta presentarse en mi habitación, en la Torre de Chalyben. Allí se pasó más de tres horas tratando de convencerme de que viniera con ella hasta aquí&#8230; y, bueno&#8230; aquí estoy –respondió sonriendo como si tal cosa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y yo que pensaba que nunca se te iba a pasar el enfado&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muchas personas se arrepienten de enfadarse casi al instante nada más ver lo que pierden por gritar más de la cuenta&#8230; No creo que debiera haberte dicho todo lo que te dije&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No –interrumpió Zoé firmemente. –Tú sabías lo que decías –dijo con la cabeza gacha. –La que se arrepiente aquí soy yo, que no te escuché&#8230; Me dijiste que era una estúpida por hacer lo que precisamente yo condenaba y te aseguro que jamás he estado más de acuerdo contigo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Bah! Eso ya es agua pasada. ¿Puedes levantarte? ¿Necesitas ayuda? ¿Quieres desayunar? ¿Te traigo algo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;cualquiera diría que eres un miembro de la nobleza de Chalyben –comentó Zoé al ver lo servicial que estaba siendo Frandoll.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Varios minutos después, tras ducharse, peinarse y vestirse, Zoé salió de la habitación acompañada por Frandoll que, al igual que su cuñado, veía maravillada la mansión Fânali. Ésta le guió por los largos pasillos hasta llegar al comedor donde unas cuantas doncellas recogían los restos del desayuno del grupo de los utukku. Sin embargo, nada más ver entrar a la pareja, una de las sirvientas salió de la sala a toda prisa para volver a los poco segundos con una bandeja de comida para la recién levantada, la cual, ya sentada, se relamió de gusto al ver lo que había delante suya (y más aún al notar los gorgoteos de su estómago).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll apenas probó bocado y dejó que su amiga se alimentara cuanto quisiera sin interrumpirla con conversación alguna. Todo cuanto comía Zoé le sabía a gloria, sobre todo después de que Frandoll comentara casi para sí que ya llevaba tres días durmiendo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya veo que te has recuperado –comentó Anerues a su espalda. Zoé no se giró y siguió comiendo con fruición. –Ya veo que tenías hambre atrasada&#8230; bueno, ¿quién no la tendría después de acabar con la mismísima Sariel, “la lancera divina”, “el ángel de la Muerte”, la&#8230;?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me toques ese tema –respondió Zoé con mala cara interrumpiendo su comida. –Me importa tres cominos con quien hubiera acabado por allá. Si eran poderosos, ya no lo son y si sólo eran débiles, que en paz descansen&#8230; pero yo ya no quiero tener nada que ver con ellos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy bien, ya veo que tú también has recuperado la sensatez. La próxima vez que veas que hay una batalla cerca, piénsatelo dos veces antes de embarcarte en ella de manera voluntaria.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé no respondió pues la cara de Anerues era un alegato muy gráfico de lo que pensaba de su actuación: No lo aprobaba ni lo aprobaría nunca, nunca quiso que fuera a la batalla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Dónde están los demás? –preguntó ella para luego echar un trago de su tazón.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Amadeo dando un paseo, Jack con Dai como siempre, Lou en el mundo del agujero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pinta Lou allí? –preguntó Zoé extrañada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Terminar nuestro trabajito. No creo que tarde más de media hora en volver&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;¡medio segundo! –respondió Lou entrando animadamente en la sala con Fu Riong que bailaba en el aire. –¡Misión cumplida! ¡Tenemos a la Iglesia a nuestros pies! ¡Ni uno sólo de esos sacacuartos se ha negado a tus exigencias!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿De qué hablas? –preguntó Zoé aún más extrañada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno&#8230; –suspiró Anerues –tú fuiste a la batalla a destruir a la Autoridad, como un buen porrón de los soldados que estaban allí pero Lou fue a atacar a otra parte: Fue al Vaticano a destruir el sistema de la Iglesia&#8230; y en fin, que lo ha conseguido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si no fuese por la presión de esos tres niños nada habríamos conseguido –añadió Lou.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Niños? ¿Presión? ¿Me he perdido algo? –preguntó Zoé algo confusa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Las tres cuartas partes de la historia –rió Anerues. –Hasta éste de aquí tiene lagunas –dijo señalando a Lou. –Pero, créeme, no creo que quieras saber todo cuanto ha pasado: Te deprimiría más aún.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé terminó su comida y apartó la bandeja mientras se armaba de valor para preguntar algo:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces&#8230; ¿cuándo volvemos?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No hay prisa por volver –dijo Anerues mientras se dirigía a la salida. –Aunque, si tanta prisa tienes en volver a nuestro mundo, ¿por qué no te llevas a los utukku a hacer una visita guiada por las maravillas de nuestro mundo? –dicho lo cual, desapareció de su vista.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Le pasa algo? –preguntó Zoé al notar a Anerues más contento de lo habitual.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lleva así desde que llegó aquí –respondió Frandoll. –Me parece que es cosa de aquella dríada&#8230; María creo que se llamaba.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡El chico se ha echado novia! –dijo Lou riendo. –Siento no seguir contigo pero David me ha pedido que lo guíe a nuestro mundo así que, hasta más ver, chicas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou se marchó como si tal cosa y Zoé le perdió de vista en segundos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Son imaginaciones mías o todo el mundo tiene prisa? –preguntó Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te imaginas nada –respondió la utukku. –Según Anerues, los ángeles han comenzado a cerrar las puertas entre mundos por lo que, en teoría, ésta es la última vez que nos veremos&#8230; –dijo con la cabeza gacha.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues habrá que disfrutar de este tiempo, supongo&#8230; –dijo Zoé dirigiéndose a la sala de música donde hacía menos de cuatro días había tocado / peleado con Amai&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entiendo que hayáis venido hasta aquí para descansar, entiendo perfectamente que a los aliados haya que tratarlos como iguales, entiendo perfectamente lo que es una deuda de sangre pero&#8230; ¿¡se puede saber por qué narices me habéis metido un oso blanco en la casa!? –gritó Kaede, recién levantado después de pasarse casi tanto tiempo en la cama como Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú no estabas con nosotros así que tuve que hacer algo para conseguir ayuda –replicó Jack defendiendo a Schein, el oso acorazado que los había protegido en la batalla. –Esto es lo mínimo que podíamos hacer por él ya que no sabe como volver él solo a su casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A buenas horas tuve que caer rendido&#8230; –se quejó Kaede.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Déjalo, Kaede –pidió Amai. –Sé que estás cansado pero al menos gracias a esto has conseguido el metal ese&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, sí, bueno&#8230; –replicó sin muchas ganas de discutir con su hermana. –De todas maneras, deberías ser un poco más inflexible: Al final esto también te ha acabado afectando a ti.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si fui al mundo de los utukku fue por mi propia voluntad, no porque un destino incierto me hubiera metido allá. Sabía que sería de mucha ayuda si iba para allá.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Di que sí! –dijo Agatha mientras veía a los niños jugar alegremente en el jardín con sus brillantes y relucientes “argollas de plata” colgadas del cuello, con las caras mucho más animadas que cuando estuvieron en la Capilla Sixtina, apenas tres horas antes. –De no haber sido por ella, esos niños de allí probablemente ya estarían muertos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo que queráis&#8230; –dijo Kaede mientras se retiraba algo cojeante a descansar en otra parte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Disculpad a nii-san –pidió Amai. –Es que&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Déjalo –pidió Adam sin tan siquiera girarse, mientras trataba de recuperar el sueño que había perdido la semana anterior. –Yo me pondría igual si me metieran un cervatillo en mi casa –dijo riendo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿El comentario va con segundas, padre? –preguntó Thomas jocoso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los aludidos rieron agradablemente mientras los demás descansaban como bien podían de todo el barullo que habían tenido que vivir&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Alguien sabe donde está Anerues? –preguntó Amadeo sentado a la sombra del poderoso oso acorazado. –Desde ayer no lo he visto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tú preocupándote por Anerues? –preguntó Zoé llegando a ese jardín acompañado por Frandoll. –Que tierno de tu parte&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Menos burlas! –respondió el aludido apartando la cara.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si realmente es el amante actual de María –respondió Adam riendo, – y teniendo en cuenta cómo es ella&#8230; bueno, vosotros sois jóvenes aún: Imaginad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Prácticamente todos (menos Frandoll que no se enteraba) se enrojecieron al pensar lo que podrían estar haciendo esos dos&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿&#8230;no te molesta que te hayamos llenado la casa con tanta gente? –preguntó Zoé a Amai para cambiar de tema cuanto antes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Después de que Kaede probara su desastroso “Cuatro de una clase”, ver a unas cincuenta personas en casa no me parece demasiado –respondió la chica. –De todas maneras, es lo que prometió Kaede, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Nadie añadió mucho más y todos pensaron sencillamente en cómo pasar lo más relajadamente posible esa mañana intentando no pensar en que eso tendría un final&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David y Laura hacía un buen rato que estaban enmudecidos. Nada dijeron en más de media hora mientras Lou, Giuseppe, Anstein y Rodolpho los veían tranquilamente mientras comían algo en un restaurante del mundo de Lou.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tan impactante os pareció? –preguntó Lou al cabo de un rato. –No creo que ver eso sea algo tan anonadante.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230; es que&#8230; se movían&#8230; –comentó Laura.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;yo tengo cientos y cientos de imágenes&#8230; pero es la primera vez que veo que se mueven&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-La última vez que os llevo a ver una película de dibujos animados&#8230; –dijo Lou sonriente mientras seguía comiendo. –Pensé que con lo que te gustan las ilustraciones te gustaría verla, David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si no digo que no me gustara&#8230; ¡Dios! ¿Así es como vivís el arte por este mundo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hay muchas maneras de vivir el arte. Al fin de al cabo, no es más que representación física de lo que se cree bello. Tú lo que has visto ahora no es más que la representación del movimiento, un arte que fue inventado hará cosa de siglo y poco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿En este mundo inventáis artes? –preguntó Laura rompiendo su mutismo inicial.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Cuando se tiene la tecnología suficiente para ello, no es difícil –dijo Lou señalando la vista que se podía ver desde la ventana de ese restaurante, la muchedumbre paseando, las luces encendidas, las pantallas en las tiendas, los autobuses londinenses circulando&#8230; –De todas maneras, en vuestro mundo ya llegaréis a tener algún día vuestro propio cine.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Nadie añadió nada y todos siguieron comiendo la cena convidada por Giuseppe, contentísimo al saber que Anerues volvería en pocos días. Tras acabar, Lou, Rodolpho, David y Laura pasearon de vuelta a su hotel&#8230; estos dos últimos veían maravillados el mundo en el que se habían metido, comportándose como niños ante con un juguete nuevo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No sé&#8230; ¿no deberíamos haber dejado a Laura en su mundo? –preguntó Rodolpho mientras esos dos descansaban en un pequeño parque después de todo lo que habían visto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y dejarla al alcance de esa tropa de imbéciles? Tú los vistes&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;lo que vi fue a un loco que se enfrentó con siete personas armado con una simple tubería de plomo –interrumpió Rodolpho.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Locura y valentía van siempre unidas de la mano –dijo Lou parafraseando a David. –De todas maneras, mi aletiómetro ya me avisó de que si no la traíais con vosotros, la acabarían matando&#8230; ¿es que te molesta?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Me molesta tener a un par de nenes jugueteando como imbéciles&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ponte en su lugar: Su mundo no tiene esta tecnología y es normal que se sientan impresionados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Te recuerdo cómo te comportabas tú cuando descubriste como funcionaba el aparato intencional? –preguntó Lou levantando el aletiómetro. Rodolpho no dijo nada y sencillamente apartó la cara avergonzado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou sencillamente dejó a los dos dejarse llevar y se sentó en un banco mientras tanto, viéndoles observar mientras no dejaban de dar mimos a sus daimonions.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Menos mal que Lacrima es una cotorra y que todos piensen que Diana es un perro –comentó Fu Riong asomándose fuera del abrigo. –Lástima que lo mío sea más difícil de ocultar&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya pensaré algo –dijo el aludido acariciándole la cabeza al ver que nadie les observaba. –Eso suele ser mi especialidad&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues escuchó la canción de María con toda su atención&#8230; ahora que lo pensaba, nunca le había escuchado llamar al viento&#8230; él, que había vivido lo que nadie en sus sueños, que había hecho lo que nadie había sido capaz de aprender, él, el soñador, no había vivido algo que tenía tan cerca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La voz de María no es que fuera de timbre perfecto. Sin embargo tenía un tono que destilaba fuerza a cada palabra, tanta que el aire temblaba y las hojas caídas de ese monte temblaban con ella. Estaba llamando al viento del oeste, llamando a un viento cálido&#8230; y Anerues sabía por qué: María no deseaba dormir esa noche ni quería dejar a su amante hacerlo tampoco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>La intuición de las mujeres es sorprendente” se dijo Anerues. </span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">María sabía que se marcharía esa noche y ella estaba tratando de evitar que lo hiciera sin despedirse, de evitar que sencillamente le diera la espalda mientras marchaba&#8230; no quería perderlo de vista&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues sabía lo que ella quería pero, desgraciadamente, ése era el único deseo que no podría concederle. Sin embargo, se levantó, se acercó a ella, tomó aire y canto con ella. Su voz, algo más grave que la de ella resonó en el bosque y las hojas que antes temblaban, ahora se estremecieron ante la llegada de una fuerte brisa que se acercaba. María sonrió, algo apenada pero sinceramente, y aumentó el volumen de su voz cosa en la que le imitó su amante y al poco rato las nubes comenzaron a moverse al ritmo que marcaba su voz. Eran ellos los señores del viento en ese monte&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Pero, tras varios minutos de canto incansable, la voz de Anerues varió un poco del canto de María y comenzó a sonar ligeramente desafinado. Ella dejó de cantar y escuchó sólo la voz de Anerues la cual desviaba ligeramente el viento hacia el norte. Ese viento del sur se olía mucho más seco y fragante pero lo suficientemente fuerte como para despejar las nubes que comenzaban a taponar el cielo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y, entonces, en medio de la fuerte luz del atardecer, María vio caer algo del cielo&#8230; no era lluvia, no eran pájaros ni tampoco insectos&#8230; dejó que se acercara a ella esa masa de puntos oscuros y al poco vio lo que eran: Flores. Miles y miles de pequeñas flores de color rosado estaban cayendo sobre ellos mientras el chico cantaba, las cuales se posaron sobre sus pieles y cabellos dándoles un toque de color tanto a ellos como al suelo que pisaban.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Recuerda que, aunque yo me marche&#8230; –dijo él alzando una de las florecillas a la altura de los ojos de María.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;esto no habrá hecho más que empezar –continuó ella al fijarse qué clase de flores eran esas: Flores de ciruelo. Las flores de la planta que florece antes de sacar hoja, las flores que marcaban el comienzo de la primavera&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Así, sencillamente María inclinó la cabeza y se acercó a Anerues que la acogió en su pecho&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>Cuéntame una historia</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>¿Qué clase de historia?</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>Una con final feliz</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>Eso no existe</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>¿Un final feliz?</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>No, un final.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>(La niña del Faro, Jeanette Winterson)</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Y se acabó: Aquí terminan los viajes de Anerues &#38; Co por el mundo mientras solucionan entuertos no por su voluntad sino por lo que dice algo que ni siquiera tiene cuerpo&#8230; como sea, espero que esta historia os haya gustado a pesar de su enorme longitud, ya por sus fuentes.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Esperando hallar tiempo para escribir mis otros proyectos, me despido hasta una siguiente historia que, espero, os guste lo suficiente como para que no dejéis de leerme. Todo sea por vuestro gusto.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Hasta más leer.</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Buscando el Paraíso en un Sueño - Capítulo 20: Nunca pudiste olvidar mi cara...]]></title>
<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2008/08/04/buscando-el-paraiso-en-un-sueno-capitulo-20-nunca-pudiste-olvidar-mi-cara/</link>
<pubDate>Mon, 04 Aug 2008 13:24:12 +0000</pubDate>
<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
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<description><![CDATA[“¡Más te vale que vengas con todo lo que tengas o acabarás dos metros bajo tierra!” (Kazuki Takemura]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center">“<span lang="es-ES"><em><span>¡Más te vale que vengas con todo lo que tengas o acabarás dos metros bajo tierra!”</span></em></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>(Kazuki Takemura, Front Mission 3)</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Todos los presentes se mantenían en tensión&#8230; y no era por el campo de batalla que estaban sobrevolando, no&#8230; era por la velocidad endiablada que alcanzaban los bichos sobre los que iban montados: Diez enormes mantas que en vez de surcar el mar volaban por lo cielos llevaban a todos los efectivos encargados de proteger a Lyra. Aparte iban Anerues, María y sus daimonions que iban montados en ramas de nube-pino, Jack montado en Dai y, en algún lugar no muy lejano, David iba pilotando caótica y temerariamente el aparato intencional.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede, a la cabeza del grupo, indico a su manta que descendiera y todas las demás le siguieron, penetrando en una de las muchas nubes de humo apestoso que había por allí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La escena no podía ser más dantesca: Cadáveres, armas, sangre, plomo y hierro, todo decorado con fuego y lodazales para dar y tomar. Y más lejos de ese punto la imagen no cambiaba, de hecho, empeoraba al poder oírse el sonido de cientos de armas de fuego, gritos agónicos, explosiones, alaridos de bestias que nadie de por ahí conocía&#8230; Pero lo que más impresionaba a los componentes de esa expedición no era nada de lo descrito, no eran los temibles enemigos que pudieran encontrarse ni las trampas que podrían tenderles, no&#8230; era esa inmensa montaña nublada que podía verse a lo lejos, una especie de monolito que ni siquiera tocaba el suelo, que se movía lenta pero con firmeza, con una apariencia tan confusa como temible.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"><!--more--></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Adrian, señor Nisboi –dijo Anerues nada más todo el mundo descendiera –debo marchar a la Montaña Nublada. Os dejo al cuidado del grupo. Y tú, Kaede, más te vale cumplir con el pacto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aún le tengo aprecio a mi vida –respondió éste con tono molesto. –Venga, mátalo ya y así todos tan panchos –dijo mientras dibujaba un círculo en la tierra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-María&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, lo sé –interrumpió ésta. –Volveré con mis hermanas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Te necesitarán mucho así que haz lo posible por protegerlas –la bruja llamó a su daimonion y, tras darle un corto beso a Anerues, marchó a toda velocidad hacia el horizonte dejando al grupo atrás. –Y vosotros, Amadeo, Zoé y Jack –continuó Anerues, –hacedme el favor de volver con vida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">Dicho esto, se giró y se marchó directamente hacia la montaña acompañado por Dijuana, sin dirigir más palabras.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo vio como Anerues marchaba hacia la montaña sin ni siquiera girarse&#8230; En parte sabía que estaba enfadado porque no aceptaba que tanto él como sus otros compañeros de viaje estuvieran ahí. Lo cierto es que él le habría exigido lo mismo a Anerues en el caso de haber estado en esta tesitura&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo apartó estas ideas de su cabeza y se concentró en las órdenes del capitán Los Nisboi, jefe de la expedición.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¡Buf!” pensó el chico sonriéndose a pesar de los nervios. “Y yo que me decía pacifista&#8230; y ahora estoy en una formación de ataque. Lo que me faltaba por vivir.”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras unos segundos, el grupo ya estaba en formación: En la vanguardia marchaban los lanceros (seis hombres más Trevor) con los alabarderos en los costados (diez con Zoé incluida), en el centro iban protegidos cinco arqueros y cuatro ballesteros, dos montantes; Adrian, Los Nisboi y Amadeo que formarían el grupo de emboscadas y sobre el grupo, Dai y Jack que se estaban adelantando para explorar el terreno. Y, detrás de todos, Kaede Fânali que seguía ensimismado haciendo dibujitos en la tierra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Id adelantándoos –avisó el alquimista. –Las reglas de este mundo son ligeramente diferentes a las del mío así que me costará un poco llamar a unos cuantos protectores. No os preocupéis por mí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El capitán asintió e indicó al grupo que avanzara.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A partir de ahora, máximo silencio –indicó éste. –Recordad que no debemos llamar la atención sobre nuestros protegidos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Así pues, los treinta y un hombres comenzaron su avance, manteniendo los arqueros la vista en el cielo para ver si volvía Dai con información sobre los enemigos venideros. Según la información de Anerues, los seguidores de la Autoridad estaban apostados en el cerco exterior del campo de batalla esperando a que los componentes de la República del cielo se acercaran. Lo malo era que el grupo de los utukku se encontraba fuera de ese cerco por lo que tendrían que abrirse paso hasta llegar al interior, lugar donde aparecerían los chicos. Para más INRI, lo que les esperaba no eran novatillos ni gentes demasiado orgullosas como para no reconocer la fuerza de sus enemigos, como los Nobles del mundo de los utukku sino que eran profesionales como la copa de un pino, la creme de la creme de cada mundo&#8230; claro que el grupo de Chalyben tampoco era moco de pavo: Allí estaban reunidos los más expertos guerreros de la región de Arseal, Adrian el primero, siendo guiados todos por el anteriormente conocido como “alférez” Nisboi (que ascendió brutalmente al morir prácticamente todos sus superiores), un guerrero conocido por su brusquedad pero con gran capacidad de mando y apoyados moralmente por Amadeo, el joven aruco y por Zoé, apodada recientemente como “la bestia blanca”, refiriéndose claramente a su daimonion.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack no tardó en volver alzando un pañuelo blanco, señal de que el enemigo se acercaba. Tras un par de señas más, los arqueros interpretaron que se acercaban por su derecha por lo que, en un instante, el capitán Nisboi cogió uno de los uiban del grupo e indicó a Trevor que dirigiera al grupo mientras él se dirigía a rodear al enemigo para pillarlo por la espalda junto al rey y Amadeo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Éste desenfundó su espada y se alzó el parche para así percibir mejor lo que había a su alrededor. Inmediatamente notó la cantidad de gente que había realmente en las cercanías pero, al notar que nadie se había percatado aún de su presencia, dirigió todos sus sentidos hacia los quince que se acercaban. Sin hacer ningún ruido, los tres espadachines se ocultaron en las deformaciones de la tierra, detrás de rocas y tras humaredas, evitando en lo posible que nadie pudiera verles. Cuando notaron como el enemigo marchaba frente a ellos sin ninguna discreción, probablemente confiados por estar en territorio seguro, se las arreglaron para ganarles la espalda y así poder vigilar su avance. En principio tenían que rehuir todo combate pero, si se acercaban demasiado al grupo principal, tendrían que actuar&#8230; y así pasó: Desgraciadamente, los quince soldados que marchaban tranquilamente por esos senderos fueron directamente hacia el camino que los utukku iban a tomar en cuestión de minutos por lo que el trío se dispuso a cerrar el cerco de inmediato: Nisboi soltó el uiban que se dirigió hacia el grupo de los arqueros, el cual lo había criado para casos como éste e indicó a sus dos compañeros que esperaran ocultos tras unas rocas, pendientes de la lluvia de flechas que echaría al enemigo hacia su posición. En lo posible había que evitar que dieran la voz de alarma.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La desbandada no tardó en llegar: Al grito de Trevor, los arqueros descargaron sus flechas sobre el descuidado grupo, el cual, tras sufrir numerosas bajas, salió huyendo por donde habían llegado. Pero, por desgracia para ellos, tres espadachines les cerraron el paso y acabaron con ellos en menos tiempo que tuvieron para ver qué clase de personas les atacaban.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los Nisboi, al ver que el enemigo ya no respiraba, chasqueó los dedos varias veces, llamando a la tropa para que se reagrupara. Después de recoger equipamiento útil de los caídos, los utukku se pusieron de nuevo en marcha.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Dai seguía haciendo patrullas circulares observando el suelo desde muy alto, confiando en que, al haber bestias semejantes a ella en ese campo de batalla, no llamaría la atención. No tardó Jack en levantar de nuevo el pañuelo blanco, alterando ligeramente su mensaje: Los arqueros interpretaron de inmediato que Jack avisaba de la llegada de un contingente mucho más numeroso que el anterior por lo que tendrían que realizar un rodeo. Aquí fue donde Amadeo se convirtió en el nuevo explorador: Gracias a su ojo intuitivo era capaz incluso de predecir la orografía del camino que les esperaba por lo que, tras colocarse en la vanguardia junto al experimentado Trevor, guió al grupo. El camino elegido por ambos implicaba atravesar el lecho seco de un río por lo que exigieron en lo sucesivo guardar el más estricto silencio pues, al más mínimo ruido, se encontrarían en una situación muy incómoda por lo difícil del terreno.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lo soldados se agruparon evitando en lo posible ser vistos y avanzaron con paso tranquilo, sin prisas mientras Amadeo iba comprobando el terreno. Sin embargo, Jack volvió de repente alzando dos pañuelos blancos, señal de emergencia. Según parecía, el contingente que trataban de evitar se acercaba al lecho de ese río, señalando seguidamente que tenía que huir porque había llamado la atención a otros jinetes de bestias voladoras. Amadeo, sin perder los nervios, se sentó en el suelo y abrió bien su ojo derecho para percibir posibles vías de escape: Era capaz de notar a los soldados que se acercaban a menos de un kilómetro de distancia, eran unos doscientos armados con equipamiento medieval como ellos por lo que llevaban todas las de perder en caso de enfrentamiento. Comprobó la orografía del lugar y percibió como a unos cientos de metros a sus espaldas había rocas donde podrían ocultarse&#8230; quizá serían pocas y no muy grandes pero en ese momento no estaban para exigencias.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo indicó lo percibido y Los aceptó su plan, quizá algo presionado por el enemigo que se acercaba así que el grupo retrocedió a toda prisa, sin hacer ningún ruido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo, una vez establecido el grupo tras las rocas, miró al cielo y vio como Jack ya no estaba. Supuso que habría vuelto a la posición inicial, junto a Kaede&#8230; miedo le daba pensar en qué podría hacer ese chaval&#8230; sin embargo ya no estaba para pensar en eso: El enemigo ya había girado la esquina de ese desfiladero y se acercaba a toda velocidad, quizá con prisa para llegar a alguna parte. Eso era buena señal: Tal vez pasaran de largo por las prisas sin fijarse bien en las rocas donde estaban ocultos. De todas maneras tenían que estar en el más completo silencio pues el más mínimo ruido podría ponerlos en guardia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Desgraciadamente, algo hizo que ese grupo se parara, cosa que hizo que tanto Amadeo como todos los utukku se paralizaran de miedo pero, al ver qué era lo que les había parado, Amadeo se santiguó rezando para que no les doliera demasiado: Una masa de niebla muy grande, muy rara de ver en medio de ese campo de batalla. Los soldados, confiados al ver que no era más que niebla, se volvieron a poner en marcha y se adentraron en esa insondable niebla. Y en menos de diez segundos, se escucharon toda clase de alaridos venir de allá. El banco de niebla siguió avanzando impasible y, segundos más tarde, dejó ver la escabechina que había formado: Los doscientos soldados, sin que faltara ni uno sólo, estaban recorridos de pies a cabeza de heridas que sangraban horriblemente, quedando todos vivos&#8230; se podía ver cómo había a los que les habían cortado tan sólo las narices o las orejas y otros a los que se les podían ver los huesos detrás de esos cortes tan perfectos que hasta habían atravesado las buenas corazas que llevaban&#8230; pero ahí no acabó la cosa: De entre las sombras de ese desfiladero se perfiló una figura ligeramente amorfa, como una esfera negra con un enorme ojo en el centro que se acercaba fundiéndose a las tinieblas del lugar, dejando ver un montón de tentáculos en los que se veían más ojos. Esa “criatura” se acercó a los abatidos y comenzó a rematar lo que no acabaron de hacer los kamaitachi: Esa criatura embistió, lanzó sus tentáculos contra todos los que trataban de huir y todos los presentes se espantaron por esos inquietantes ojos que no dejaban de observarles&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Volved! –gritó Kaede impasible alzando una pieza de cuero, orden que tanto el kamaitachi como el ser oscuro obedecieron de inmediato, introduciéndose el primero en un pequeño frasco que sostenía el niño en su otra mano y ocultándose el otro en la negrura de pedazo de cuero. –Ya podéis salir –avisó.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los utukku, algo incrédulos por lo que acababan de ver no supieron que decir al ver todos las víctimas de esas dos criaturas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Venga, que tenemos que seguir –dijo Kaede sin más, andando como si ignorara la cantidad de enemigos que quedaban por delante. –No os preocupéis por la criaturas que invoque: Estoy aquí para protegeros.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El capitán Nisboi asintió y reorganizó el grupo. Ahora que Kaede se encontraba ahí, les limpiaría el terreno y así podrían avanzar sin dificultades hasta la posición en la que iban a aparecer los niños así que el grupo avanzó algo más confiado aún sin perder la prudencia necesaria para avanzar por ese peligroso terreno.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy bien pues&#8230; ¿qué vamos a hacer aquí? –preguntó Rodolpho. –Dijiste que íbamos a proteger al grupo principal y, sin embargo, ahora los hemos perdido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Para defender a alguien se pueden hacer muchas cosas –dijo David estabilizando la nave con presteza, con mucha más técnica que el día anterior. –Puesto que tengo el arma más poderosa, mi función es la de ser la distracción.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Distracción? ¿Y a quién vas a llamarle la atención?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ves esas nubes de allá? –preguntó David señalando lo que parecía ser una enorme estela de humo. –Ése es nuestro enemigo: Son todo ángeles, millones de ellos que avanzan a toda velocidad arrasando con cuantos se encuentran. Si los de la Montaña Nublada se enteran de que hay alguien limpiándole el terreno a los chicos, esa nube se dirigirá de inmediato hacia donde está Kaede y es eso lo que voy a tratar de evitar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Rodolpho se asomó por su ventanilla y enfocó esa nube con un catalejo. Tras una breve observación guardó su visor y dijo con tono firme:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Estás loco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mucho –dijeron tanto David como Diana esbozando una sonrisa perversa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Más te vale ponerte el cinturón que instalaste ayer –avisó David colocándose el suyo. –Esto va a ser un viaje MUY movido&#8230; –Y, antes de que Rodolpho pudiera replicar nada, David dirigió el aparato intencional hacia el interior de la nube, lugar donde, por primera vez, los chicos pudieron ver ángeles con sus propios ojos: Cientos de cuerpos humanos desnudos y alados, empuñando armas blancas atacando como un enjambre a cuanto enemigo pudieran avistar. Eran traslúcidos, difíciles de ver a primera vista y, en parte, muy confusos pues algunos parecían cambiar de forma a la más mínima. Pero si había algo que recalcar sobre ellos era lo frágiles que eran: Nada más penetrar el aparato intencional dentro de su formación, atropelló a unos cuantos, los cuales se disolvieron en el aire cual daimonions muertos prácticamente sin posibilidad de defenderse. Sin embargo, tras esa violenta irrupción, todos los ángeles se reorganizaron ante la nueva amenaza apartándose ante la embestida de la bestia mecánica.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy bien pues –dijo David ahora que había perdido el factor sorpresa. –Esta noche le metiste armas a este aparatejo, ¿no? ¿Qué clase de armas?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Le reforcé el blindaje, recargué su munición y le incluí un lanzallamas –respondió Rodolpho algo impresionado por el mogollón en el que se habían metido. –Pero, si aceptas sugerencias, yo saldría por patas a la de ya&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo siento, COPILOTO –replicó David recalcando la posición de su compañero –pero soy yo quien decide la estrategia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Qué te agarres! –gritó David lanzándose de manera descontrolada contra los enemigos que se encontraban en su retaguardia, mientras giraba a toda velocidad, convirtiendo las seis patas de la nave en una especie de púas de sierra que acabaron con todo aquel desgraciado que se hubiera despistado lo suficiente como para quedarse quieto. Nada más acabar ese primer movimiento los ángeles prepararon su contraataque con arcos mientras les cerraban el paso de nuevo. Dispararon nada más la nave se paró pero las débiles flechas no pudieron hacer nada contra la reforzada estructura del aparato intencional cuyo piloto preparó una nueva embestida, esta vez contra los enemigos que se encontraban justo debajo suyo, suponiendo que eso les sería de ayuda a los que se encontraban abajo aguantando el fustigamiento de sus enemigos aéreos. Así, cuando, tras enfocar el aparato intencional hacia el cielo para engañar al enemigo, se lanzó hacia abajo mientras lanzaba una enorme ráfaga de llamas que desintegró a cuanto ángel la rozó.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tantísima era la velocidad que alcanzó en ese descenso que David notó como la sangre se le subía a la cabeza pero, sin perder los nervios y, al ver como los ángeles se acercaban al aparato a toda velocidad atacando en falange, paró en seco la nave, se dio la vuelta y se lanzó contra el enemigo&#8230; al tiempo que Rodolpho, como en los anteriores dos ataques, gritaba aterrorizado por la temeridad que mostraba David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los ángeles, que pensaban que iban a tener que perseguir a su atacante, fueron sorprendidos por la nueva embestida de David pero, esta vez, estaban  preparados y pudieron esquivarla casi todos los ángeles que allí se encontraban, iniciando un salvaje contraataque de inmediato Los enemigos más cercanos se lanzaron espadas en mano contra la luna del aparato intencional, tratando de romperla para penetrar en el interior y así matar a sus pilotos mientras que otro grupo trató de destruir el motor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Acciona ese mecanismo! –gritó Rodolpho señalando un tubo de metal que se encontraba cerca de la palanca de mando el cual no se encontraba allí el día anterior. –¡Rápido!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David, aunque no temiera por la integridad de la nave pues sabía que, con sus armas, esos ángeles nada podrían hacerle, cogió el tubo y tiró de él con todas sus fuerzas. Inmediatamente, una potente corriente ambárica recorrió el casco del aparato intencional, desintegrando a cuanto ángel estuviera en contacto. Gracias a esta tregua momentánea, David pudo recuperar la visión y lanzarse contra el contingente más grande que pudo ver al tiempo que descargaba sus armas a destajo para abrirse paso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No me avisaste de que tenía esto! –gritó David algo molesto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo siento, PILOTO –dijo Rodolpho sonriendo por ver que su ocurrencia funcionaba. –Los genios debemos saber guardarnos ases en la manga&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y contra eso? –preguntó David al tiempo que esquivaba un enorme tronco que llevaban más de cuarenta ángeles, tal cual si fuera un ariete.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Usa tu imaginación.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú mismo&#8230; –David fijó su objetivo en los que acababan de atacarle pero justo antes de poder lanzarse contra ellos, alguien se le adelantó y acabó con una buena cantidad de enemigos. –Vaya&#8230; las brujas&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">María, de nuevo entre las latvianas que viajaban con brujas de muchos otros lugares y mundos, tales como las mismas Uhlon del mundo de los utukku (Anerues les había indicado el camino hacia ese lugar justo después de separarse de Kirno), vio entre espantada y maravillada el salvajismo del ataque de David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ése es el chaval gordito y cohibido del que me habías hablado? –preguntó Alisa Grimora nada más ver pasar a toda velocidad el aparato intencional a toda pastilla delante de ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Cohibido, sí; gordito, tal vez pero salvaje, lo que se dice salvaje, más que yo –contestó María dirigiendo su rama de nube-pino hacia la superficie. –Él se encargará de los ángeles por allá arriba. Nosotras debemos evitar que esos grupos se acerquen a la zona este.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Pero no hay ya gente por delante de los niños?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te preocupes: Anerues ya ha enviado a un grupo a despejarles el camino. Nosotras y David nos encargaremos de que no les lleguen refuerzos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y Anerues?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Matará a la Autoridad –dijeron tanto María como todas las Uhlon al mismo tiempo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ese salvaje es capaz de masacrar a cualquiera con un solo pensamiento –afirmó Kirno señalando su frente marcada. –Mucho lo siento por los pobres que se encuentren dentro de la Montaña Nublada pero todos van a morir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Salvo que a él no le apetezca –replicó María. –No le gusta demasiado llamar la atención. Y ahora, si no os importa, concentraos en el frente –dijo señalando al grupo de soldados más cercano. –Tienen ametralladoras así que, discreción y ataque sorpresa. Alisa&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, ya lo sé&#8230; ¡Chicas! –gritó a sus compañeras. –¡Ya sabéis qué hacer!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Alisa y otras siete brujas descendieron de inmediato a nivel de superficie para ganarles la espalda a los soldados y así iniciar un ataque por la retaguardia. María le pidió a Kirno que preparara a sus compañeras y de paso indicó a las suyas que se prepararan también.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">En menos de un minuto, Alisa comenzó a atacar al contingente y, cuando éste respondió, empezó con su táctica de distracción&#8230; si algo sabía María de su vieja amiga era que era perfectamente capaz de esquivar a cualquier enemigo equipado con cualquier clase de arma durante horas sin sufrir el más mínimo rasguño lo cual le convertía en la más indicada para elaborar tácticas de distracción.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cuando vio que todas las miradas estaban puestas sobre el grupo de Alisa, María dio la señal de ataque e, inmediatamente, más de noventa brujas y dríadas tomaron posiciones a los flancos del grupo al tiempo que un pequeño grupo de unas diez encendían un gran montón de paja y maderas secas. El ataque fue potente pero poco duradero: En un primer lance, las brujas mataron a un montón de soldados que fueron pillados desprevenidos pero, en un instante, se reagruparon e iniciaron su contraataque, no pudiendo casi ninguna bruja atravesar sus potentes defensas y corazas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Al ver que ya nada más podían hacer las brujas armadas con arcos y flechas, María indicó a sus compañeras que mantuvieran posiciones, que fustigaran al enemigo mientras las brujas del montón de paja se acercaban a toda prisa con su llameante arma. Así, los soldados que se creían protegidos al estar tan agrupados, se dieron cuenta de que ahora ése era su mayor problema: Las brujas lanzaron el montón de paja ardiente encima de ellos y los pocos que pudieron sobrevivir a la gran bola de fuego fueron asesinados uno a uno por las demás.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy bien, dejad escapar a los demás –ordenó María. –Ya hemos acabado con el primer grupo&#8230; quedan veinte.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vas muy callado&#8230; –dijo Dijuana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Te lo parezco? –preguntó Anerues mostrando su cara más risueña. –Cuesta saber qué decir en una situación como ésta, ya sabes, acabar por fin con mi misión en la vida y eso&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-O sea, que tras esto nos quedaremos sin nada más que hacer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No he dicho eso –dijo Anerues mientras guiaba a Dijuana a través de una nube de humo cercana a la Montaña Nublada. –Sólo acabaremos con nuestra primera gran misión, luego, ya se verá lo que seremos capaces de hacer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tienes algún plan? –preguntó ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí&#8230; –respondió él con un suspiro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ese tono no me gusta&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tampoco es que esté muy seguro de si conseguiré lo que pretendo. Si esto ya entra dentro de la categoría de cosas “complicadillas” lo que pretendo hacer es, literalmente, casi imposible.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Me gusta esa palabra –dijo Dijuana con una sonrisa mientras se acercaba a Anerues, el cual ya enfilaba hacia un saliente de esa confusa montaña. –Así que, ¿de qué se trata?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No puedo dejar el tema para más tarde? –preguntó Anerues con tono socarrón. –Recuerda que estamos donde estamos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Me lo cuentas mientras andamos y ya está –dijo ella despreocupadamente bajando de su rama. –En este fortaletucho no hay nadie que nos haga sombra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Cierto es&#8230; –afirmó Anerues pasándole su rama a Dijuana tras lo cual avanzó hasta una abertura en la confusión de esa montaña. –Pero, aunque nadie en esta montaña pueda matarnos, eso no quiere decir que no podamos perdernos&#8230; Ni durante tres días he conseguido aprenderme el trazado de las cavernas de este lugar&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues se adelantó las fundas de sus armas (un revolver y una espada bastarda) y se adentró en la montaña.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Caray! –exclamó Dijuana al ver el paisaje freudiano en el que se acababan de meter. –No me extraña que ese idiota haya acabado así de loco: Este lugar se las trae.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por favor Dijuana, nada de insultos, ¿quieres? Respeto hasta al enemigo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De acuerdo&#8230; pero no cambiemos de tema: ¿Cuál es tu plan? ¿Has encontrado alguna manera para que no tengamos que separarnos de Jacob? ¿Es eso?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Te ha caído bien ese cuervo, ¿eh?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es muy simpático, sí&#8230; pero no me cambies de tema –dijo Dijuana con el gesto cambiado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues suspiró, incapaz de resistirse a la petición de Dijuana y contestó al tiempo que se adentraban en una gran sala llena de ángeles preparados para salir justo por donde habían entrado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin&#8230; –comenzó. – Digamos que todo comenzó con una serie de rumores que escuché en el Templo de la Justicia, sobre algunos Contracorrientes como yo –Anerues le indicó a Dijuana que pasara desapercibida entre los soldados que se encontraba ante ellos pero, sin dejar de hablar campechanamente, continuó. –Se decía de ellos que estuvieron a punto de causar un par de Apocalipsis en su mundo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Un par? –preguntó Dijuana mientras pasaba como si tal cosa entre más de cuarenta filas de soldados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En realidad fueron unas&#8230; –Anerues empezó a contar con los dedos al tiempo que salían de esa sala para adentrarse aún más dentro de esas cavernas. –Cinco veces, una de ellas fuera de su planeta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tenían la agenda llena&#8230; ¿acaso pretendes destruir el mundo o algo así?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No, no! ¡Todo lo contrario!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Renovarlo desde el principio después de pasar a cuchillo a todo el mundo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Oye! –exclamó Anerues sin discreción mientras una fila de ángeles armados hasta los dientes pasaba a su lado. –¿Es que crees que soy uno de esos malos de la televisión que destruyen mundos “porque sí”?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Teniendo en cuenta tu actitud estas últimas semanas, diría que sí. Matar a un chaval más de siete veces&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Fueron diez –dijo Anerues ofreciéndose a coger las ramas que Dijuana llevaba con algo de dificultad, cosa a la que se negó ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Las que sean. También hay que tener en cuenta ese espectáculo pseudo-genocida que montaste delante de Chalyben&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No lo niego, maté a muchos y para ello no hay peros que valgan. De todas maneras, no había tiempo para florituras: La batalla era hoy y si me hubiese parado a intentar sugestionar a los dos mil soldaditos esos no habría acabado ni en una semana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siempre podrías&#8230; ¡pero bueno! –exclamó de repente Dijuana atrayendo alguna que otra mirada distraída de un par de ángeles que ignoraron por completo a la pareja. –¡Ya es la tercera vez! ¡No me cambies de tema, hombre!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo siento&#8230; Como iba diciendo, ese par era gente muy peligrosa aunque sólo en potencia: No pretendían destruir el mundo pero en sus manos tenían ese poder. Gracias a ese mismo poder decidieron seguir los pasos de unos sujetos que pretendieron llegar a hacer algo casi impensable: Crear su propio mundo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Dijuana se paró del susto y por poco perdió la concentración necesaria que le permitía mantenerse ignorada por todos los presentes. Sin embargo, se contuvo y pudo seguir desapercibida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Vas en serio!? –preguntó Dijuana sorprendidísima.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Totalmente –dijo Anerues con una sonrisa. –Desgraciadamente yo no tengo el poder que tenían esos dos por lo que, aunque siguiera los mismos pasos que ellos, nada conseguiría, al menos, no a su nivel. Podría crear una casa o una mansión aparte de nuestro mundo mas no podría llegar mucho más lejos pues mi poder es limitado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De todas maneras sigue siendo desmedido&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ahora eres tú la que me cambia de tema –dijo Anerues pidiéndole una rama con señas para descender un acantilado de profundidad confusa. –Según mis cálculos podría crear en cosa así de un mes una región de unos treinta kilómetros cuadrados pero acabaría en un estado de agotamiento tal que no podría volver al trabajo pasado al menos otro mes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Comenzaron su descenso hacia esa sima de insondable oscuridad y continuaron hablando mientras bajaban lenta pero cautelosamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno, treinta kilómetros no está nada mal –respondió Dijuana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Según&#8230; Un mundo así de pequeño no es un mundo para un ser humano como yo&#8230; tal vez para ti y para la original pero no para mí. En un planeta tan pequeño acabaría: Uno, abatido por el calor del sol; dos, destruido por los potentes fríos; tres, muerto por la falta de vida; cuatro, olvidado por ser creado sin el sustrato adecuado&#8230; y así sigue la cosa. Hacer lo básico, sí me llevaría un mes pero no duraría&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero si dices que puedes hacerlo es que puedes&#8230; ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues claro: Pienso reclutar a gentes expertas en diferentes aspectos. Con esa ayuda podré crear un mundo al gusto de todos porque, si algo se me da bien, es conocer las intenciones, pretensiones y deseos de la gente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Modestia aparte, claro –dijo Dijuana al tiempo que apartaba a Anerues de la tropa que ascendía a toda velocidad hacia lo más alto de ese acantilado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hombre, he de confiar en mi habilidad para convencer a esas personas para que me ayuden sino, ya podemos ir olvidándonos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto es, vas a hacer un “mundillo de diseño que no veas” –dijo con tono de falsete ganándose las carcajadas de su persona por la ridícula cara que había puesto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Pues sí! –dijo él mientras continuaba riendo. –Aquí donde me ves, soy el primer “diseñador universal” de la historia. Ya tengo al primer candidato para ayudarme&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No será el salido ese?</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Al mismo tiempo, a unos treinta kilómetros de la montaña&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Atcha!</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué te pasa, Kaede? –preguntó Rita al escuchar la potencia del estornudo.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Exactamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ay, madre&#8230; A saber lo que ese puede meter a tu mundo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-“Nuestro”, por favor, nuestro –corrigió Anerues. –Kaede parecerá un salido muy poco serio pero es que es muy impulsivo y apasionado, nada más. Es un poco caradura, cabezón y egoísta pero es muy cumplidor y dedicado&#8230; y, ¿te parece bien si dejamos este asunto para más tarde? –dijo señalando el pasillo que se encontraba ante ellos, el cual llevaba a una gran sala en la que había una pequeña tropa de ángeles armados y acorazados alrededor de un gran palanquín de cristal de aspecto preciosista el cual dejaba ver que dentro había “alguien” durmiendo. –En fin&#8230; –suspiró Anerues. –Tú decides: ¿Qué hacemos?</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Te parece bien que pasemos a saludarle? –sugirió Dijuana. –Hay tantas cosas que deberíamos recordarle&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé vio como Jack volvía a otear el camino del grupo principal tras despistar a unos cuantos jinetes voladores como él, aunque, la verdad, desde que Amadeo se descubriera el ojo intuitivo sus funciones quedaban un poco en segundo lugar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ya hacía largo rato que habían dejado atrás al cuarto grupo con el que habían acabado y no dejaba de sorprenderse por la cantidad de víctimas que causaba ese niñín&#8230; Sí, el grupo de los utukku era fuerte y letal como él solo pero Kaede había matado, él solo, a diez veces más gente que los treinta y un soldados juntos con la panoplia de criaturas que era capaz de invocar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Y ni siquiera se esfuerza&#8230;” pensó algo asustada del genio de ese frío chaval.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo, ahora que Jack había vuelto, se volvió a tapar el ojo intuitivo y se introdujo en la formación junto a los lanceros dejando la dirección de la vanguardia a Los Nisboi mientras Adrian se encargaba de vigilar la retaguardia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Pero, segundos más tarde, Kaede volvió junto al grupo, ordenando, con un gesto, que parara.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Más espectros? –preguntó el capitán.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muchos –respondió Kaede. –Demasiados, debería decir. He estado analizando la situación y he de decir que no es muy común ver tal aglomeración.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso quiere decir que los niños se acercan rápidamente, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No estoy seguro&#8230; según he visto desde allá arriba –dijo señalando una colina que se encontraba más adelante –los niños que debemos proteger se dirigen no hacia el sur como se había previsto sino que han cambiado su avance al este. Sin embargo, los espectros vienen directamente hacia nuestra posición, como si desde el principio vinieran a por nosotros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Entonces&#8230;?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mi función es protegeros de esos engendros así que adelantaos a los niños y despejadles el camino que yo me encargo de esos malditos –dicho lo cual, sacó las dos finas y estrechas espadas chinas que se había fabricado esa noche con el material que le había entregado Anerues el día anterior. –Y, creedme, son tantos que incluso a mí me costará torear a tantos así que meted el turbo y salid pitando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El capitán asintió y le indicó a Jack que descendiera mientras encaminaba al grupo hacia el este. El chico del pájaro roc no tardó en llegar al suelo, lugar en el que, mientras avanzaban rápidamente a la par que el grupo, Los dio las órdenes pertinentes tras lo cual Jack volvió con su daimonion y volvió a alzar el vuelo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé pensó un poco en la frialdad que estaba mostrando en ese momento. En el internado siempre se había mostrado como un chaval muy competitivo pero pacífico y, sin embargo, ahora alzaba su arma contra todo enemigo que pudiera amenazarles&#8230; Montaba a Dai de una manera muy temeraria, asaltando a otras criaturas voladoras para matarlas mejor ignorando absolutamente la altura a la que pudiera estar. Parecía que ese chico, antes miedoso y temeroso de muchas cosas ya fuera la oscuridad, los espacios cerrados o las alturas (¿¡quién lo diría!?) estuviera atacando de esa manera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Pero al rato de observarlo, Zoé volvió a la tierra y se fijó en el nuevo contingente que se encontraba ante ellos: Ya no se trataba de una simple patrulla sino de una avanzadilla mucho más numerosa, unos sesenta. Como los utukku iban descendiendo por una colina no tardaron en ser avistados para que, segundos más tarde, se diera la voz de alarma de que los enemigos se acercaban.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Hay que ver&#8230;” pensó ella. “Ahora SÍ que echo de menos a ese enano&#8230;”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los lanceros, en el centro, se extendieron formando dos capas, dos delante (con Trevor dando la cara) y cuatro situados un poco detrás; los alabarderos avanzaron al frente desplegándose en abanico para hacer que los jinetes tuvieran que hacer una maniobra exagerada si querían penetrar a la zona de los arqueros (Zoé en el flanco izquierdo), los dos montantes se situaron a los costados de Los, Adrian y Amadeo que formaban la última línea de defensa de los arqueros y éstos se pusieron en posición con flechas preparadas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Su posición más elevada les daba ventaja pero el hecho de que la primera ola de enemigos fuera un grupo de quince jinetes bien acorazados, hizo que los alabarderos se retiraran un poco a cubrir mejor a las unidades de alcance pues no podían desperdiciar flechas contra ellos. Los cuatro ballesteros de los utukku se adelantaron, se colocaron un paso por detrás de los lanceros, paveses en brazo y ballesta en otro y apuntaron a los jinetes. Todos sabían que, por muy rápidos que fueran recargando no podrían acabar con todos los piqueros que se les acercaban así que los lanceros hincaron rodilla y armas en tierra como trampa contra los caballos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, mientras esperaba a que el enemigo se acercara, se fijó en lo que vendría después: En una formación más uniforme que la de los jinetes se acercaban con paso lento pero firme, una ola de lanceros equipados con grandes escudos de madera cuadrados (no tan grandes como los paveses de los ballesteros de los utukku pero si bastante voluminosos) seguidos de cerca por un pequeño grupo de espadachines con corazas ligeras, espadas bastardas y escudos de madera. Desde su posición, Zoé no consiguió avistar a ningún arquero lo cual le tranquilizó y asustó al mismo tiempo: El grupo de Chalyben apenas contaba con defensas contra flechas ( sólo si los lanceros y los alabarderos estaban delante, podían hacer algo) pues su formación estaba diseñada para avanzar a toda velocidad, ignorando algunos aspectos defensivos por lo que ese grupo no contaba con el recurso básico para acabar con ellos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sin embargo, todos los enemigos iban muy bien acorazados por lo que los arqueros tendrían que desenfundar sus espadas una vez se acercaran demasiado pues sus arcos no podían atravesar sus defensas. Claro que esto no se predicaba de los ballesteros que, ahora, se habían convertido en el objetivo a defender. Por la potencia de sus armas, que podían atravesar sin problemas cualquiera de esas armaduras, se habían convertido en el recurso más importante del grupo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La chica dejó de lado sus reflexiones y tensó todos sus músculos cuando vio que los primeros jinetes se acercaban. Desde el principio corrieron a su alrededor, sin acercarse demasiado pues no eran tan estúpidos como para lanzarse sobre el puntiagudo cerco exterior. De todas maneras, rodearon al grupo evitando que pudiera moverse.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Están fustigándonos! –exclamó Los Nisboi. –¡El que salga de la formación será ensartado por sus lanzas!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Todos los componentes del grupo exterior asintieron y enclavaron sus armas en el suelo para evitar un posible asalto de los caballeros. Los arqueros, a su vez, levantaron sus arcos, no contra los jinetes sino contra sus caballos: Si les quitaban la ventaja que les daba su movilidad tal vez pudieran crear una vía de escape en caso de que tuvieran que huir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y todos los arqueros dispararon al unísono. No fue un ataque muy fructífero: Sólo dos de los caballos acabaron heridos y los lanceros enemigos se estaban acercando peligrosamente. De todas maneras, no cejaron en su empeño y continuaron lanzando flechas mientras los ballesteros disparaban sus saetas contra los lanceros que ya estaban dentro de su radio de alcance. Esta vez los ataques fueron más certeros y más de cinco caballos cayeron segundos más tarde, al igual que algunos lanceros que no supieron cubrirse de los disparos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sin embargo, el ataque enemigo se inició sin más demora: Una pareja de montantes del otro grupo se lanzaron contra los lanceros de los utukku, los cuales no pudieron mantener más tiempo su posición estática. Los ballesteros se retiraron mientras disparaban pero, tras unos pocos disparos tuvieron que correr a ocultarse entre los arqueros para poder recargar sus armas. Mientras tanto, Adrian y Amadeo, más móviles y activos, se encargaron de lidiar con los montantes, los cuales no pudieron vencer su potente ofensiva y cayeron muertos en cuestión de segundos. Sin embargo, el daño ya estaba hecho: Al retirarse los lanceros de la zona frontal, los jinetes lograron encontrar un espacio por el que atacar por lo que, en nada, tenían dos jinetes dentro de la formación repartiendo sablazos en todas direcciones.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los no tuvo más opción que llamar a unos cuantos alabarderos del cerco exterior para que los redujeran aún a riesgo de perder defensa. Los llamados acabaron rápida y eficientemente su trabajo pero el enemigo lanzó una nueva ofensiva: Los lanceros, formando una tortuga con sus grandes escudos, cargaron directamente en bloque, sin dejar casi espacio para un contraataque.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No os giréis! –ordenó el capitán a los alabarderos de la retaguardia. –¡Si no seguís defendiendo entrarán los jinetes de nuevo!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los arqueros redoblaron esfuerzos y siguieron derribando más y más caballos pero los espadachines no tardaron en fustigarlos de manera insufrible. Por suerte, allí dentro estaban los mejores guerreros de Chalyben que acabaron con todo aquel que se atrevió a cruzar el cerco exterior gracias a la ayuda de los alabarderos que dirigían al enemigo de manera más o menos organizada en una sola dirección. De nada sirvieron la defensa perfecta del enemigo o sus ataques sincronizados: Los utukkus luchaban para matar, no para defenderse.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;border:medium medium 1px none none solid 0 0 #000000;padding:0 0 0.04cm;" lang="es-ES">Después de unos tres minutos de intensa batalla, el interior del cerco era un campo sangriento&#8230; pero ninguno de esos cadáveres era utukku. Los pocos enemigos que quedaban no tuvieron más remedio que retirarse a toda velocidad al ver la superioridad que tenía el enemigo sobre ellos&#8230; pero, mientras corrían, uno de los que huían soltó una paloma.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;border:medium medium 1px none none solid 0 0 #000000;padding:0 0 0.04cm;" lang="es-ES">-¡Maldita sea! –gritaron tanto Los como Adrian. –¡Derribad a ese animal!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;border:medium medium 1px none none solid 0 0 #000000;padding:0 0 0.04cm;" lang="es-ES">Los arqueros obedecieron de inmediato lanzando flechas y más flechas contra la pobre ave pero nada pudieron hacer: La paloma se alejó en dirección al cerco exterior del campo de batalla que acababan de abandonar&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;démonos prisa&#8230; –ordenó el capitán. –El enemigo no tardará en saber hacia donde vamos así que, cuanto antes les despejemos el camino a los niños, antes podremos huir de aquí&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David continuaba con su salvaje tarea de arrasar y distraer a cuantos ángeles pudiera ver pero ahora lo hacía con menos eficacia: Hacía largo rato que los ángeles habían adoptado una pose muy defensiva y esquivaban la mayoría de sus ataques (lo que no quitaba que siguiera arrasando a cada movimiento).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es evidente que se están preparando para algo&#8230; –comentó Rodolpho al ver la cautela que mostraban los antes fieros ángeles. –La cuestión es que no tengo ni idea de para qué&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sigue pensando, Rodolpho –dijo David lanzándose de nuevo contra el mayor contingente que avistó. –Si no tienes alguna otra idea para acabar con todos estos yo me marcho para buscar ángeles en otra parte pues esto ya pasa a ser más una distracción para nosotros que nosotros para ellos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David detuvo el aparato en medio de ese mogollón y dejó que el enemigo cerrara el cerco&#8230; Esa masa confusa de ángeles tapaban la poca luz que había en ese lugar y encima no se podía ver claramente lo que pudiera haber detrás de ellos. Tras un rato de análisis de la situación, David se giró leve y suavemente y en un segundo se volvió a lanzar contra el mayor grupo que vio. De inmediato, ese grupo se volvió a alejar de su trayectoria y el cerco se cerró de nuevo sobre el aparato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;es una trampa –afirmó David al rato de ver como se reorganizaban.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Fíjate: Están formando grupos grandes de manera demasiado evidente, como si intentaran forzar mis ataques contra esos grupos. Además, una formación en círculo como esta es una temeridad pues los arqueros pueden dispararse entre ellos&#8230; algo están preparando allí detrás.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces, ¿seguirás mi primer consejo y saldrás de aquí a toda mecha?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Salir saldré pero&#8230; distraigámosles un poco más –David accionó un par de palancas y el aparato intencional volvió a ponerse en marcha&#8230; a paso de tortuga. Volaron lentamente entre todos esos ángeles que seguían a la máquina, volando a la par que él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras seguían ese cauto vuelo, Rodolpho miró un aparato extraño a los ojos de David, una especie de pantalla táctil que había estado observando el mecánico con bastante interés.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-El imbécil ese se ha separado del grupo –dijo Rodolpho al cabo de un rato. –Y se está acercando a nuestra posición&#8230; ¡Maldita sea! ¡No tengo ni idea de lo que podrán estar preparando todos estos pero tenemos que salir de aquí a la de ya!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tranquilo, no te alteres&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Alterarme? ¡Sólo soy prudente! ¡Yo conozco a ese maromo! ¡Es peor que yo! Si se le ocurre invocar a una de sus bestias grandes o lanzar uno de sus hechizos tabú no saldremos de aquí ilesos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-OK&#8230; –dijo David sin darle mucha importancia a lo dicho por su copiloto pero sin dejar de observar el movimiento del enemigo mientras continuaba con su cauto avance. –Diana, ¿tú que piensas?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ve a lo prudente –respondió ella mirando al cielo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú lo has dicho –e, inmediatamente, David lanzó el aparato intencional a toda velocidad contra el cielo, ignorando que todos los ángeles le estaban esquivando&#8230; mas, cuando vio lo que realmente estaban preparando, le dio un golpecillo amistoso a su daimonion por la idea: Detrás de todo el barullo de ángeles se podían ver más de sesenta arietes como el que antes acababan de esquivar preparados para asaltar o para lanzar contra el aparato pero ahora que subían a toda velocidad, la ventaja que les otorgaba la altura a los ángeles había desaparecido, y ahora David podía bombardearlos a placer desde el azul.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Una vez situados muy por encima de los ángeles, David caviló un plan de ataque mientras observaba que los arietes se retiraban. Pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Se están retirando? –preguntó el piloto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No&#8230; –respondió Rodolpho mientras veía su pantalla. –¡Van al encuentro de Kaede! ¡De ahí no saldrá ni uno indemne! Sigamos vigilando y después remataremos el trabajo de ese alquimista de tres al cuarto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Así pues, David soltó los mandos dejando la labor de vigilar el entorno a Rodolpho mientras se estiraba sus tensos dedos. Después de hacer crujir hasta el último de sus nudillos preguntó:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo va?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Un momento&#8230; –respondió Rodolpho preocupado. –Está&#8230; está pasando de ellos&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A lo mejor quiere pasar desapercibido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Como se nota que no conoces a Kaede: Ese idiota no conoce la palabra “discreción”. Si se le dice “acaba con todos”, acabará con todos sin importarle los medios o las consecuencias.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo de las fotos de la mansión –aclaró Diana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No sé en qué estará pensando pero se dirige directamente a la Montaña Nublada&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y la estela de ángeles?</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues&#8230; –Rodolpho miró atentamente la pantalla para, de inmediato, gritar: –¡Avante toda! ¡Van directos al grupo que ese imbécil tenía que proteger!</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La Autoridad dormía apaciblemente, más cansado que nunca&#8230; bueno, eso siempre había sido así: No importaba el día ni la hora ni su estado de ánimo: Siempre se sentía cansado, apenas era capaz de mantenerse despierto y ni podía con sus etéreas  cejas&#8230; Estaba viejo, nada más, aunque era precisamente esa palabra la que menos le gustaba que le refirieran.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sin embargo, pasados unos instantes, escuchó algo golpear el indestructible cristal de su palanquín y alzó la cabeza perezosamente. Mas, cuando vio al ser que estaba golpeando el cristal gritó&#8230; gritó de terror al ver el rostro del primer ser que le juró odio eterno, el primero que trató de matarlo y el que, presuntamente, había muerto asesinado un par de siglos atrás&#8230; Lucifer&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La Autoridad, llevado por un impulso, llevó su mano a la campanilla del palanquín y tiró con todas sus fuerzas para llamar a la guardia pero, por más que tiró, nadie llegó.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lucifer, que sonreía abiertamente, alzó su larga espada y, de un sólo golpe, rajó el durísimo cristal que le separaba de su víctima. La Autoridad retrocedió espantado. No sabía que hacer contra esa bestia que se encontraba ante él&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sabía que, en vida, siempre se había mostrado rebelde e indisciplinado pero, tal vez, era eso lo que más le gustó de él en un principio&#8230; Jamás se arrepintió tanto de tener bajo sus órdenes a alguien que pensaba tanto por sí mismo: Reunió su propio ejército personal, se lanzó contra sí para destronarlo y reinar en su lugar&#8230; No lo consiguió pero el precio a pagar fue alto: La Montaña Nublada perdió gran parte de su fuerza, millones de ángeles murieron en la mayor batalla de todos los tiempos y la Autoridad quedó tullida&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">¿Tullida? La Autoridad se fijó bien en su mano derecha, la que se suponía que hacía milenios que había perdido, estaba ahí mismo, unida a su muñeca. Y no sólo eso: Ya no sentía esa horrible pesadez y cansancio que le habían atenazado durante tantísimo tiempo. Al ver esto, un impulso de valor le levantó y con él, encaró al asaltante que se esforzaba en crearse una abertura lo suficientemente grande como para entrar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">¡Qué grande fue su sorpresa al ver que el que suponía víctima ahora se convertía en verdugo!: La Autoridad se lanzó sobre él con todas sus fuerzas y lo derribó al tiempo que su arma se alejaba a toda velocidad, lejos de ambos que siguieron forcejeando durante un largo rato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sin embargo, aunque ahora el señor de todos los ángeles se encontrara en mejor forma que nunca, el traidor que se encontraba ante él seguía siendo una hueso durísimo de roer. No tardaron en separarse, encarándose ambos con fiereza mientras esperaban a que el otro iniciara el ataque.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lucifer no se hizo esperar, se alzó con su típica mirada soberbia y se colocó en una pose extraña: Levantó sus brazos a la altura de sus ojos y, en  menos de un segundo una larga vara de hierro negra apareció en sus manos. Era retorcida, fina y con una pieza con forma de corazón en uno de sus extremos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La Autoridad no comprendió qué era eso hasta que, al grito de “¡Laevatein!”, esa varilla se transformó en una enorme espada llameante de más de veinte metros de largo pero, lejos de impresionarse, la Autoridad se lanzó contra Lucifer al tiempo que éste descargaba su espadón sobre él, aprovechando que llevaba un arma tan poco manejable como ésa. El choque fue duro pero no sirvió para derribar a Lucifer, siempre considerado como el más fuerte de los ángeles de todos los tiempos así que tuvo que retirarse un par de pasos atrás mientras consideraba la forma de vencer a la bestia que se encontraba ante sus ojos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Pero, al retroceder un poco se encontró con su palanquín que permanecía atravesado en medio de esa sala. Sin salida hacia atrás, la Autoridad vio como ese desgraciado levantaba parsimoniosamente su arma de nuevo. Con la mente en blanco, el señor de todos los ángeles buscó a su alrededor y, apoyada en el palanquín se encontró con otra vara muy parecida a la que llevaba Lucifer en sus brazos sólo que mucho más alargada y sin retorcer, como si se tratara de una lanza. Esperó pacientemente a que Lucifer lanzara su ataque y, cuando descargó su golpe, el otro se lanzó hacia la vara y esquivó el ataque, tras lo cual dirigió un ataque directo contra el pecho de su enemigo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Éste, sorprendido por la entereza que mostraba su enemigo, extendió sus alas y se lanzó lejos de él para así tener espacio para maniobrar con su larguísima arma. Sin embargo, la Autoridad, sintiendo un impulso irrefrenable, inclinó todo su cuerpo hacia atrás con su fina lanza en su mano derecha. Apuntó cuidadosamente, concentró toda su fuerza en su brazo y, cuando Lucifer se posó en el suelo, lanzó la lanza con todas sus fuerzas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y se llevó por delante el arma de su enemigo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y la pared.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y un buen pedazo de la montaña&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">De repente, sin comerlo ni beberlo, la Autoridad había creado un enorme agujero que atravesaba casi toda la montaña y, lo más gracioso, era que esa poderosísima lanza había vuelto por arte de magia a sus manos. La Autoridad sonrió. Sí, sonrió complacidísimo, alegre de que a partir de ese momento ya no tuviera que depender de esa cabeza músculos que era su regente, Metatrón. A partir de ese momento volvería a la vida política activa y tendría razones para demostrar su poder ante todo aquel que dudara de él&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Pero no se embebió en sus ilusiones de poder y se volvió a concentrar en Lucifer que, ahora que había perdido su primera arma, convocó una segunda: Un largo sable que agarraba con ambas manos. No sería tan enorme como su anterior espada pero seguía siendo más grande de lo normal. Aunque, lo que más le sorprendía era que alguien como Lucifer fuera capaz de sostener semejante pedazo de metal con sus dos pequeñas manos&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">No se amedrentó más ante él y volvió a inclinarse hacia atrás, sabiendo que ahora que el otro estaba a tanta distancia de él, nada podría hacer con un arma tan corta. Lucifer tampoco se echó atrás y comenzó a correr desesperado hacia la Autoridad que concentraba todas sus fuerzas en el brazo que iba a lanzar la lanza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La Autoridad lanzó su poderoso venablo con fuerza endemoniada y, en ese preciso instante, Lucifer aceleró brutalmente, cortando el viento y la lanza con su poderoso sable&#8230; De repente, la Autoridad vio como su otrora poderosa arma se había tornado en un par de pedazos de metal cortados perfectamente por la mitad&#8230; Lucifer alzó su sable y descargó con fuerza sobre su enemigo pero este, presto, esquivó al tiempo que lanzaba los restos de su única defensa lejos de él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lucifer no se rindió: Sin dejar de apuntar con la punta, llevó su arma hacia atrás con su mano derecha y con la izquierda dirigió el sable con precisión, como preparándose a embestir con ella. Cogió aire y se lanzó con la espada por delante.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y la Autoridad por poco no escapaba a ese brutal ataque pues, aparte de que el ataque había sido de una velocidad imperceptible, había dejado profundas marcas tanto en el suelo como en las paredes, como si la garra de una enorme bestia hubiera rascado ese suelo lanzando los escombros contra la pared, los cuales se clavaron profundamente en ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Algo asustado, la Autoridad esperó a que el traidor volviera a colocarse en posición de ataque para esquivarlo con mayor presteza esta vez pensando que ojalá tuviera el poder que tenía él para convocar armas a su antojo. Y, justo cuando pensaba esto, un enorme libro apareció en sus manos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Levemente desconcertado, por poco no encajó la terrible estocada que lanzó Lucifer en ese momento y, en menos de un segundo, intentó de saber qué era ese libro que había llegado de repente a sus manos: Era un códice de pergamino y tapas de hierro, horriblemente pesado y además, sellado por un candado y varias tiras de cuero. Pero cuando vio la estrella de cinco puntas que aparecía dibujada en su lomo no supo si reír de alegría o gritar de terror: En sus manos se encontraba un Grimonio, uno de los más poderosos libros de magia que jamás debieron ser escritos&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sin tiempo para pensar, pues Lucifer estaba preparando un nuevo ataque, cogió la llave que colgaba de una cadena que salía del lomo y abrió el libro a toda velocidad. Y, nada más retirar las tiras de cuero que lo mantenían cerrado, una poderosa fuerza recorrió su cuerpo y que hizo que quedara paralizado en el sitio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Imbécil&#8230; –musitó Lucifer sonriendo mientras respiraba para lanzar su último ataque ahora que su enemigo se encontraba inmóvil y a tiro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Pero la Autoridad no le escuchaba pues cientos de conocimientos estaban aflorando en su mente, tantos como había recogidos dentro de ese libro&#8230; y así, antes de que Lucifer lanzara su ataque, la Autoridad lanzó una enorme lluvia de fuego a partir de su mano izquierda sobre aquél derribándolo como si fuera una simple mosquita.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sin embargo, el traidor no se rindió y, con fuerzas renovadas, se lanzó con la espada en alto cosa a la que respondió su enemigo lanzando una enorme bola de fuego que arrasó casi toda la sala. El gigantesco agujero que había provocado la lanza se quedó en nada frente a la ola de destrucción que era esa enorme masa flamígera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lucifer trató de cubrirse como bien pudo mas nada pudo hacer: Su etérea figura se desvaneció como si nada, convirtiéndose en polvo, al igual que su enorme arma que quedó reducida a cenizas&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y cuando la lluvia de fuego terminó&#8230; la Autoridad se quedó sin palabras. ¿Quién podría decir nada en esa situación? Un enemigo que había vuelto de ultratumba, un ser tan odioso como poderoso había desaparecido en menos de un segundo después de una extraña pero enorme demostración de poder&#8230; ¡y ni siquiera estaba cansado!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Mi señor! –gritó uno de los muchos ángeles a su servicio, que venía acompañado de varios cientos de guardias. –¿Qué ha pasado?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La Autoridad no contestó de inmediato, embebido por su propia fuerza y, tras mirar por encima su libro, se giró a su guardia y, con el gesto cambiado, gritó:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Inútiles! –y una ola de frío recorrió lo poco que quedaba de la sala al tiempo que cientos de flechas de hielo salían disparadas contra sus torpes subordinados que desaparecieron junto a la poca ira que seguía acumulando la Autoridad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Éste comenzó a reír alborozado, contento de saber que ya nadie estaría por encima de él, que no dependería de nadie más para sobrevivir, de que no necesitaría a nadie que lo protegiera&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Hay que ver, chaval! –exclamó una voz a su espalda. –¡No puedo dejarte tranquilo ni doscientos años!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La Autoridad se giró presto y alzó amenazadoramente su mano contra el inesperado visitante, un simple humano joven, de pelo oscuro, piel morena, facciones bastante angulosas, casi tan alto como la Autoridad y gesto firme.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Quién eres tú? –preguntó la Autoridad con tono soberbio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No me reconoces? En fin, eso es lo de menos: Acabo de comprobar lo corrompido que estabas&#8230; y estás en peor estado del que pensaba.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Silencio! –exigió la Autoridad lanzando un rayo eléctrico a partir de su mano. Sin embargo, el visitante sencillamente se apartó de su trayectoria y siguió hablando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-He visto como, llevado por tu odio has matado a Lucifer, como henchido de soberbia has matado a los tuyos e, incluso, he visto como disfrutabas de ello&#8230; Te he dado la oportunidad de que demostraras que tus intenciones hacia el mundo eran buenas pero tú tan sólo has alardeado de tu nuevo poder&#8230; das asco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Basta! –gritó la Autoridad lanzando otra enormísima bola de fuego contra ese chaval pero éste volvió a esquivar su ataque como si nada, sencillamente poniéndose a un lado, toreándola. –¿¡Qué vas a saber tú de mí!? ¡Un ángel que no sabe proteger a su único señor no merece tan siquiera vivir! ¡Esos inútiles eran simple escoria! ¡Debían&#8230;! –la Autoridad enmudeció al ver que el firme gesto del visitante se tornaba en iracundo, de tan enorme salvajismo que no pudo evitar dar un paso atrás por lo temible de su cara.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Sigues igual de imbécil, Yahvé! –gritó el visitante. –¡Precisamente por esto me rebelé contra ti!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lu&#8230; ¡Lucifer! –gritó al reconocer ese gesto tan suyo. –Pero&#8230; ¡pero si acabo de matarte!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya veo que nunca has podido olvidar mi cara&#8230; –dijo el chico con la cara cambiada pero volviendo al instante a su expresión iracunda. –¡Eso no era más que mi alma que te estaba poniendo a prueba! ¡Eres tan estúpido que tan sólo has pensado en destruirla antes de pensar en tus propias leyes!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No seas estúpido! ¡Yo soy el creador del Universo! ¡Estoy por encima de toda ley!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ah, sí? –preguntó el chico disparando un revolver contra él. –¿Encima de la muerte también? –la Autoridad se tambaleó, dolorido por la bala que le había atravesado el hombro derecho y se le cayó el pesado libro que llevaba en ese brazo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Qué haces!? –preguntó la Autoridad asustada por el dolor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Matarte –respondió con tono cortante el atacante. –Nací para servirte, crecí para odiarte, morí por la ceguera de mi propia maldad y renací para matarte&#8230; pensé que en los doscientos años que has estado sin mí habrías cambiado, aunque fuera tan sólo un poco para mejor pero veo que no sólo has cambiado de idea con tus estúpidos propósitos sino que encima demuestras una maldad inconcebible&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No es maldad! ¡Es autoridad y fuerza! –replicó soberbio el señor de los ángeles. –¡En este mundo sólo los fuertes sobreviven! ¡Si esos idiotas hubieran cumplido con su labor no habría tenido que mostrar esta faceta de mí!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Estás peor de lo que pensaba! –exclamó el otro al tiempo que reía escandalosamente. –En fin, intento de Dios –dijo el otro tornando su voz a un tono más comedido. –¿Crees que la fuerza y la supervivencia es lo único que importa? ¿Estás diciendo que, si no eres fuerte, no tienes derecho a ninguna ayuda por tu parte?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Tú lo has dicho! ¡Sólo los fuertes tiene derecho a disfrutar de mi apoyo!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues te voy a aclarar dos cosas, idiota: El silogismo de que si no eres fuerte, no tienes derecho a ayudas, se cae por sus propios términos pues son los débiles los que necesitan ayuda y, después, si tú no eres fuerte, de nada sirve que digas que vas a ayudar y proteger a los fuertes&#8230; pues no eres más que un triste, patético y débil ¡VIEJO!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Silencio! –gritó la Autoridad, furiosa, alzando su brazo derecho. A partir de su mano generó una bola de fuego aún más grande que las dos anteriores. –¡Maldito demonio! ¡Mereces morir! –Y con un gesto brusco, la bola salió lanzada hacia el chico&#8230; pero este ataque no le afectó en absoluto: La bola fue hacia él, éste se introdujo en ella, la bola siguió su camino y al final, desapareció sin que al chico se le hubiera quemado ni un solo pelo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué? –preguntó altivamente el chaval. –¿Cansado de jugar a los magos malos?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El chico chasqueó los dedos e, inmediatamente, esa sala destruida se rehizo al instante, como si la Autoridad no hubiera hecho nada. El palanquín, rajado y quemado por las espadas de Lucifer volvió a su forma original como si nada le hubiera ocurrido. Y sus soldados, su tropa, su escolta&#8230; estaban todos ahí, mirándolo con ira.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Pero qué? Idiota&#8230; –dijo una chica de estrafalaria cara gris al tiempo que aparecía a espaldas del chico. –Demasiado bonito para ser verdad, se suele decir&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Señor de todos los ángeles –dijo el chico con falso tono solemne, –¿vos creéis que el poder que habéis utilizado hasta ahora era vuestro poder? ¿Creéis que el hecho de haber lanzado la poderosa Gungnir o de haber utilizado un Grimonio fue cosa de vuestro gigantesco y divino poder? Lo que yo recuerdo es que teníais miedo, mucho miedo, tanto que no os importó usar dos armas malditas, una que no es vuestra y otra que vos habíais condenado por ser demoníaca&#8230; Quien os ha dado esos poderes es un muy humilde servidor&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No puede ser! ¡Yo te maté&#8230;!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me sigas con esa cantinela –interrumpió el chico. –Te di una oportunidad, te dejé que probaras tus buenas intenciones y tan sólo has pensado en conseguir más poder, en quitarte de en medio a todos tus oponentes, a tu más que fiel regente y a todos los “inútiles” que no son capaces de servirte bien&#8230; pues muy bien, tú lo has querido: Yo, representación en este mundo del fallecido Lucifer, cumpliré con mi destino: Asesinar a la Autoridad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No me mates! –imploró el señor de todos los ángeles.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Por qué te pones así? –preguntó la chica gris acercándose a él para sentarse a su lado mientras esbozaba una tranquilizadora sonrisa. –¿Por qué lloras? ¿Acaso piensas que morir es malo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Si muero volveré! ¡Volveré allí! –gritó lloroso la Autoridad. –¡No deseo eso!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Volver? ¿Volver al Polvo, quieres decir?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Sí! ¡Si vuelvo, me convertiré en Polvo y contribuiré con mi alma a que el sufrimiento siga existiendo! ¡Yo no deseo que nadie sufra por mí!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces, ¿qué es lo que tú has hecho? –recriminó la chica. –En tu nombre se han comenzado guerras, se han asesinado las gentes, se han peleado muchas personas por una simple comparación de ritos&#8230; En tu nombre se han celebrado más guerras y se han cometido más asesinatos que en nombre de los mismos hombres.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230; tenía que hacer lo posible para que el Polvo fuera controlado, para que nadie llegara hasta mí&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo que tú has hecho ha sido crear odio y sufrimiento, nada más. Y el hecho de haber creado un único infierno no te hace parecer mejor pues allí se hacinan hasta tus más fieles seguidores, muchos de los cuales ni siquiera pudieron vivir como los seres vivos que son pues tú les prohibiste los placeres inherentes a todo ser humano, otorgándoles tan sólo, la esperanza de que ese erial lleno de arpías fuese un extraño “paraíso terrenal” que los hombres no somos capaces de comprender. ¿Por qué no creaste un paraíso, oh, señor del universo, tú que lo puedes crear todo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No había necesidad –respondió altivo la Autoridad. –De todas maneras, ¿para qué crear un paraíso si al final de mi misión en la vida tendría que destruirlo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Para disfrutar de él. Los placeres no pueden ser eternos, digo yo. Muchos que no viven a tu servicio, muchos de los que tan sólo desean vivir placeres sensuales, los que saben disfrutar de sus cuerpos y de lo que les rodea saben que algún día morirán y por ello, disfrutan más conociendo que hay un límite en sus vidas. Tú, primer ángel, jamás habías pensado en disfrutar de tu vida, ¿tal vez pensando que eso es algo pecaminoso? ¿Te sentías culpable al reírte de algo? ¿Pensabas que no deberías disfrutar de la simple vida contemplativa? ¿Creías que el simple hecho de ver una preciosa panorámica desde el cielo era algo indeseable? ¿Leer poemas, escribirlos, dibujar, esculpir&#8230;? ¿La simple y fresca brisa sobre tu etérea piel? A ti te pregunto: ¿Qué tienen de malo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La Autoridad enmudeció. No tenía ni idea de cómo responder al razonamiento de la chica que, con tono dulce y distendido, le interrogaba. La miró mejor e intentó comprender su cara&#8230; Una lágrima, la tristeza y el pesar que pudiera haber sentido a lo largo de su vida; una tupida rama de árbol, florida tal vez, que indicaba su sabiduría, sus experiencias; una ceja inclinada, un trazo furibundo, su ira y apasionamiento que habría manifestado a lo largo de su existencia; cuatro pestañas puntiagudas, sus obsesiones, sus objetivos, la razón de su existencia; manchas doradas en su pelo que representaban hojas al vuelo que, cuando el aire soplaba, hacía que el pelo pareciera un árbol otoñal que perdía hoja, como una preciosa lluvia dorada&#8230; La Autoridad no era capaz de entender lo que sentía al ver a esa chica: Paz, serenidad, una extraña atracción y un fuerte sentimiento que le impedía pensar en nada más. Pasó largo rato meditando mientras observaba la preciosa, que no estrambótica, cara de esa mujer que le devolvía la mirada con sus profundos ojos verdes, sonriendo ampliamente con sus dulces y grandes labios que esbozaban una gran sonrisa&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Me equivoqué –respondió escuetamente la Autoridad, inclinando avergonzado la cabeza. –No me di cuenta de que mi cruzada por hacer desaparecer el sufrimiento de este mundo destruía también las cosas buenas que tiene la vida&#8230; pero eso aún puede arreglarse –dijo más animado ahora. –Puedo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No puedes –cortó secamente el chico que había estado callado desde que la otra se le acercara. –Lo quieras o no, hasta mi nacimiento estaba previsto para matarte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Piensa un poco, ¿quieres? No todos piensan igual sobre ti. Si, de repente, aparecieras diciendo que todos se llevaran bien, anulando todas tus normas y así dejar que todos pudieran hacer lo que les viniera en gana, ¿crees que te harían caso o, por contra, te tomarían por el demonio que muchos de tus sacerdotes reconocen en los que proclaman la vivencia de los placeres sensuales? No puedo dejarte salir de aquí vivo, y lo sabes: Que sigas vivo sólo empeorará las cosas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La Autoridad, menos autoritaria que nunca, agachó la cabeza y se arrodilló ante Lucifer, el cual posó su mano sobre su hombro y, con tono amistoso, dijo:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nunca quise matarte de verdad. Siempre deseé que cumplieras con lo que proclamabas a los cuatro vientos. Pero cuando vi que todo cuanto hacías era crear más y más sufrimiento, quise arreglar tus desmanes, de cualquier forma. Sí, acabé siendo incluso más malvado que tú pero cuando una dama igualita a ésta de aquí –dijo señalando a la chica gris –me envió de vuelta a la corriente de nieve, al Polvo, sufrí una purificación casi total de mis aspectos demoníacos. Ahora soy un simple humano con la mayor parte del alma de un ángel antes conocido como Lucifer, con su misma fuerza, con su misma esencia, con sus mismos objetivos, sin su maquiavelismo y, además, con un cuerpo, una familia, amigos nuevos&#8230; una vida. Y es por mi familia, por el espíritu de mi nueva madre, por las de todos mis antepasados que no conozco, que hago todo esto. Yo deseo lo mejor a mis semejantes y, créeme, no te deseo ningún mal a ti tampoco pero, ya que has probado lo negra que estaba tu alma, lo único bueno que puedo hacer por ti es dejarte disfrutar del mundo fuera de tu palanquín por última vez antes de matarte&#8230; realmente lo siento por ti.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La Autoridad asintió con pesar pero ya sin ese sentimiento que le oprimía el pecho, más tranquilo y sin sentimiento de culpa pues sabía que iba a expiar todos sus errores, sus “pecados de Dios”. Ahora, tras todas estas vivencias, después de haber experimentado ese asqueroso poder demoníaco que tan sólo servía para alardear y destruir vidas, sabía que debía volver al Polvo para que allí la misma corriente decidiera cuál era su castigo&#8230; Ya se había hecho a la idea de que podría desaparecer hasta la última partícula de su alma pero no le importaba ya: Tal vez fuera eso lo que más merecía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dicho esto&#8230; –dijo el chico.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Despierta –concluyó la chica.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y Yahvé abrió los ojos.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack estaba horrorizado por la batalla en la que se había metido: Soldados enemigos, caballería, artillería, aliados, enormes osos blancos, aves gigantescas, ingenios voladores, ángeles, rifles, fusiles, bombas, espadas, lanzas y cuchillos, todo a la vez&#8230; y, en medio de todo, las treinta y una personas que formaban el grupo de los utukku, repartiendo golpes en todas direcciones, avanzando a toda velocidad para salir de entre todo ese mogollón para continuar con su misión, con Zoé limpiando el costado izquierdo de la formación con su gran alabarda, con Amadeo ensartando a todo aquel que se adentrara en la formación, con el rey luchando mano a mano con el capitán Nisboi para encontrar una mejor ruta de escape&#8230; y con él mismo disparando su Winchester desde el cielo gracias a la mejora que le había incluido Kaede en su mansión: Una ranura para apuntar mejor desde las largas distancias. Ahora llevaba un auténtico rifle de precisión con el que era capaz de acabar con casi cualquier enemigo que se encontrara en un radio de trescientos metros a su alrededor, sin importar nada la velocidad que alcanzaba su daimonion.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Luchaba tanto contra unidades de tierra como contra unidades aéreas que nada podían hacer contra esa escurridiza ave que embestía como si fuera un toro de los aires mientras su jinete era capaz de convertir en polvo de ángel a decenas de éstos, que era capaz de derribar helicópteros y aviones enemigos sobre las unidades terrestres con un simple disparo de su arma&#8230; Y ni siquiera había sido tocado. Pero todo esto no quería decir que Jack disfrutara de su fuerza, más bien todo lo contrario: Ya habían sido más de treinta veces las que habría evitado una muerte segura casi por casualidad. Una enorme presión le atenazaba el pecho. Era el terror que, poco a poco, se apoderaba de él. Quería dejarlo pero sabía perfectamente que no podría&#8230; ¿por qué diantre no se dejó convencer por Anerues para quedarse en la mansión de Kaede? Ahora se arrepentía de no haberlo hecho pero, no por ello, iba a dejar de proteger a sus compañeros que, continuamente, le agradecían con señas de apoyo, la ayuda que les daba desde el cielo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Desde su privilegiada posición, Jack vio como iban los progresos del grupo: Hacía ya casi una hora que se había introducido dentro de ese mogollón y aún pasado tanto tiempo les estaba costando salir aún a pesar de los nuevos apoyos que habían recibido aunque&#8230; apoyos, lo que se dice apoyos, no lo parecían: Un grupo de tres inmensos osos blancos con armaduras les abrían camino, directos hacia el lugar donde se suponía que estaría el camino de los niños y ellos les seguían, sabiendo que gran cantidad de enemigos no se atrevían ni a acercarse a ese frente de ataque. Aún así, los utukku tenían que lidiar con cientos de enemigos los cuales acababan tan muertos como los que se cruzaban en el camino de los osos. De todas maneras, ya se empezaba a apreciar cansancio en sus movimientos: Tanto tiempo había pasado desde el último descanso que todos sudaban la gota gorda para mantenerse con vida. Ni aún con la ayuda era capaz de dejar de escuchar los resoplidos de agotamiento de sus compañeros&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack siguió con su tarea de limpiarles el cielo, puesto que su forma de combate era un puntito menos cansada que la de los que estaban en tierra (tampoco era un camino de rosas) pero, cuando vio lo que se acercaba por el horizonte, bajó sin dudar a avisar a sus compañeros: Se acercó a toda velocidad, descendió velozmente, se dejó caer sobre el suelo y Dai continuó su vuelo rápido por el cielo, ahuyentando a otros seres que pudieran molestarlos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa, Jack? –preguntó el rey que había vuelto a la formación de los arqueros mientras Amadeo le sustituía en las tareas de exploración y guía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Una nube de ángeles se acerca esta posición a toda velocidad! –avisó Jack con voz en grito. –¡Debemos cambiar de dirección antes de que lleguen!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Un poco complicado eso&#8230; –comentó Los sudoroso. –Tú los has visto desde allí arriba, ¿no? Por acá, el único camino posible es el que marcan esos tres osos. Si tomamos cualquier otro acabarán con nosotros en cuestión de segundos&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Seremos picadillo si no nos movemos! –interrumpió Jack escandalizado, al tiempo que disparaba sin perder la compostura a un par de guerreros que se les acercaron por la espalda.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues, en pocas palabras: Estamos con el agua al cuello –dijo Adrian recuperando el aire al ver que los osos se habían parado para intentar orientarse. –Si dejamos a esos tres, todos los enemigos que nos rodean nos masacrarán. Da igual lo que pase&#8230; debemos seguir&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Pero&#8230;! –Jack iba a replicar pero, de repente, una gran idea le vino a la cabeza: Llevó los labios a su pito y llamó de vuelta a Dai, la cual, sin dudar, recogió a su compañero con sus enormes zarpas. Desde las patas de la ave, Jack dirigió el rápido vuelo de la titán hacia la posición de los tres osos que marcaban el ritmo de los utukku y, con el máximo cuidado por parte de la daimonion, ordenó bajar la velocidad para intentar ponerse a la par de esos lacónicos osos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">De lejos parecían grandes pero de cerca eran colosales: Sus garras, sus fauces, sus enormes patas&#8230; todo era grande. Además, las armaduras que llevaban, planchas de uniforme metal, les daban un aspecto monstruoso. Pero, si algo causaba pavor en su ya de por sí grandioso aspecto, era el color rojo que recorría hasta el último centímetro de sus pelajes y armaduras, como si en lugar de estar corriendo se hubieran estado bañando en sangre.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Éstos casi ignoraron la presencia de Dai a su lado pero, a la palabra de Jack, estos se detuvieron, tal vez más por curiosidad que por miedo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Parad, en nombre del ejército de la República del Cielo! –gritó Jack, cuya señal fue obedecida de inmediato. Aterrizó un par de metros más allá y, con paso presto por la enorme cantidad de enemigos que había en los alrededores, se acercó a los animales. –Debéis cambiar de dirección: Una enorme cantidad de ángeles se dirigen en esta dirección.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y qué? –preguntó altivo uno de los tres, uno con una armadura que tan sólo le cubría los costados y parte de la cabeza. –No hay enemigo capaz de abatirnos y un ejército de ángeles no será una excepción.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vosotros aguantaréis pero los pobres que os siguen no. Sois su única protección.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya me parecía&#8230; de todas maneras, nadie les ordenó meterse aquí. Nosotros tenemos que seguir pues ya tenemos gente a la que proteger.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Gente como Lyra? –Jack enmudeció de repente al oírse decir eso. Sí, había oído hablar de Lyra pero, hablar con tal naturalidad de ella con gente (bueno, osos) de la que no sabía si la conocían le extrañó mucho.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, Lyra –respondió el gran oso sin inmutarse. –Ahora, apártate. Si no, por muy aliado que seas yo mismo te cortaré en pedazos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces no sigáis el camino que seguíais hasta ahora –replicó Jack con seguridad, atrayendo la mirada escéptica de los tres osos. –Lyra está por allí –dijo Jack señalando a su derecha.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El gran oso que le había hablado le escrutó con la mirada, analizando hasta su último gesto y movimiento. Jack, ante tan intensa mirada se sintió desnudo pero no dudó en su posición pues sabía que todo cuanto había dicho era cierto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy bien, te creo –dijo el oso, sorprendiendo gratamente a Jack, que no se esperaba que le pudieran hacer caso. –Tú –le indicó a uno de los que le acompañaban, –protege al grupo que nos sigue. Podrán servir de distracción cuando nos encontremos con Lyra Lenguadeplata.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El aludido asintió y volvió atrás para ayudar al grupo que estaba siendo atosigado por diversas tropas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú has cumplido y yo he cumplido –dijo el gran oso. –Descansad un poco y seguidnos después con todas vuestras fuerzas. No creo que lo que nos encontremos allí sea algo fácil&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sin más dilación, los dos osos se volvieron a poner en marcha dejando a Jack montándose de nuevo en Dai para así otear mejor el horizonte y comprobar el terreno que había por delante&#8230; era algo REALMENTE cansado trabajar para Anerues&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David, con furia renovada, iba asaltando a toda velocidad a cuanto ángel se le pusiera a tiro, pulverizando tanto ángeles como cualquier otra unidad que pudiera avistar, para terror de Rodolpho que apenas había sido capaz de soltarse de una correa que había instalado a modo de agarradero en la puerta del aparato intencional. Aquél iba silencioso, con una calma casi total, observando hasta el último movimiento y reaccionando casi al instante ante la más mínima amenaza o posibilidad de ataque fructífero mientras que el científico mascullaba maldiciones contra su adversario alquimista por su enorme irresponsabilidad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Silencio –reclamó David con tono frío, como saboreando las tres sílabas de la orden, cosa que Rodolpho, sin ganas de discutir, obedeció de inmediato. –Ya es bastante complicado arreglar los entuertos del tipo ese como para que encima me estés dando la murga con tus maldiciones. De acuerdo, Kaede no está pero eso no es razón como para que nos rindamos ya.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Pero no era él el que tenía que cuidar del grupo para evitar que esto pasara!? –exclamó el otro mientras volvía a echar otro vistazo a su pantallita. –Se ha metido dentro de la montaña&#8230; lo hemos perdido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues a jorobarse tocan&#8230; –dijo David arrasando otra patrulla mientras seguía avanzando a toda velocidad para colocarse delante de la nube y así frenar su avance.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te esfuerces ya en intentar matarlos a todos&#8230; El grupo no está a más de tres kilómetros de aquí y, a la velocidad que vamos tanto nosotros como los ángeles, están demasiado cerca como para huir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Pues yo no me rindo! –exclamó testarudo David. –Aunque matemos a cuatro gatos seguirá habiendo cuatro gatos menos. Nosotros somos quienes cumplimos esa función.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y así fue: En menos de dos minutos, tras adelantar al enjambre de ángeles, estaban justo encima de los utukku que avanzaban a toda velocidad por un valle siendo guiados por un enorme oso blanco con armadura. David, sin tiempo para ver el estado del grupo, se dirigió de inmediato a por Jack que giraba por encima de los treinta y dos soldados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿David? ¿Qué haces tú aquí? –preguntó el chico del ave.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Largo! –espetó David sin miramientos. –Nosotros nos hacemos cargo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Que te vayas a tomar viento!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La agresiva actitud que mostraba el antes tranquilo chico pilló un poco descolocado a Jack pero, de inmediato salió volando a toda velocidad lejos de lo que se le venía encima.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David se restalló los dedos, los brazos, los hombros, la espalda y el cuello, oteó el primer grupo que se acercaba directamente a los utukku y, sin esperar a su llegada, se lanzó contra él con la máxima velocidad que pudo alcanzar su aparato mientras lanzaba fuego en todas direcciones, con la coraza electrificada a máxima potencia y disparando casi a ciegas contra la nube que aún se estaba acercando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tal vez desde tierra no se percibiera bien pero, se viera como se viera, la ofensiva de esa nave era, uno, la cosa más bestial que se pudiera ver y, dos, algo SUICIDA a todas luces&#8230; mas, gracias a esa agresividad, a esa especie de grito sin voz que lanzaba con tan poderosa arma, los ángeles cambiaron de dirección hacia el aparato intencional, pensando que, tal vez, el lugar donde estaba era donde se encontraba uno de los muchos objetivos que tendrían que abatir. Así pues, un enorme grupo se quedó entretenido lidiando como bien pudiera con ese monstruo mecánico mientras otro nutrido grupo iba en otra dirección, afortunadamente lejos de los utukku que siguieron su camino sin este problema.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sin embargo, ahora los ángeles ya conocían los patrones de ataque de David y, al ver que los adelantaba, prepararon una ofensiva colocando una gran cantidad de arietes en el frente, preparados para descargar su pesada carga sobre el vehículo&#8230; el riesgo había crecido sobremanera pero David, que parecía llevar grabada la palabra “guerra” en la frente, ya sabía a qué se enfrentaba: Sabía que en una batalla no se iba a matar sino a morir así que, con todo el abandono de su ser, se entregó en cuerpo y alma a la batalla, haciendo todo lo posible para causar la máxima cantidad de bajas, llamando la atención sobre sí mismo como nunca antes había hecho&#8230; ¡ah! Y Rodolpho, más aterrorizado que en  ninguna otra ofensiva anterior&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El combate era arduo e intenso, un enfrentamiento de uno contra un millón en el que, a pesar de las diferencias entre armas, David estaba destinado a perder ya tan sólo por la superioridad numérica del enemigo. Pero David estaba dando todo de sí, casi sin respirar, con todos los músculos tensos, con las manos dirigiendo precisa y firmemente la nave, disparando todo cuanto pudiera antes de tener que retirarse ante la embestida de cientos de ángeles y la caída de varios arietes&#8230; No, David no se parecía en nada al loco que estampó ese vehículo contra la mansión de Kaede el día anterior: Se había convertido en un titán, un brutal ser demoníaco cuyo único objetivo no era sobrevivir sino arrasar con todo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y pasaron los minutos y la nube no se acababa&#8230; David ya acusaba un cansancio mental enorme pero, de todas maneras, no se alejó aunque todo cuerpo temblara por la presión y sus ojos se enrojecieran por todo lo que estaba tratando de captar al mismo tiempo. Cada cierto tiempo gritaba algo para relajarse, un grito de guerra que le ayudaba a relajarse y que espantaba a los ángeles que volaran cerca gracias a los potentes altavoces que había instalado Rodolpho la noche anterior, cosas tales como “¡hoy alcanzo la categoría de maestro!”; ¡monstruo!”; “¡he aquí el señor de todos los desmanes!” y simples gritos de angustia e ira&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Rodolpho no era capaz de creer que el piloto de esa nave fuera ese chico con cara de tonto que había conocido el día anterior. Le aterrorizaba la manera en la que la pilotaba pero ahora era incapaz de negar que fuera el más adecuado para esta misión: En su pantalla vio como los utukku hacía largo rato que se habían alejado lo suficiente como para que su amenaza no supusiera un problema. Pero, ¿ahora quién era el guapo que le decía a esa bestia furiosa que era hora de retirarse?</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">No tuvo que decir nada, sencillamente vio como uno de los muchos arietes que portaban sus enemigos se estampaba contra la luna del vehículo y enseguida todo se oscureció para ambos&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues, algo abotargado por el sueño que le había infundido a la Autoridad, se levantó mientras estiraba ampliamente sus brazos. Dijuana largo rato ha que se había levantado y estaba andando un poco contemplando la fisonomía de esa caverna, mucho más compleja que la del resto de la montaña.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin&#8230; –suspiró Anerues girándose hacia el palanquín en el que la Autoridad aún dormía. –¿Llamamos a sus guardianes para vuelvan a por éste?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, ya tengo ganas de&#8230; –Dijuana enmudeció cuando vio a la persona que estaba cruzando el umbral de la caverna. –¿Kaede? ¿Qué haces tú aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sí, era Kaede el que estaba ahí, algo despeinado y desaliñado, probablemente por la cantidad de batallas que había que tenido que librar para llegar hasta ese punto. No llevaba su bandolera ni Rita estaba con él, sólo llevaba las dos largas cuchillas que se había fabricado la noche anterior con el material de la guillotina de plata, dos espadines chinos muy flexibles forjados con métodos desconocidos para Anerues. Sin embargo, su cara denotaba algo más que cansancio&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ah! ¡Bien, bien! –exclamó Anerues con alegría. –Así me ahorras el tener que ir a por ti –dijo mientras se acercaba a él que le miró con cara entre cansada y aún enfurecida. –¿Sabes? Primero pensaba enviar esto justo delante del grupo para poder rematar yo mismo a ése de ahí pero, ¿por qué no hacerlo aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede levantó su arma derecha, ofreciéndosela a Anerues y éste se acercó con paso vivaz.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Pero, de repente, ese aparentemente pacífico movimiento se convirtió en un ataque en toda regla: Kaede atacó con la cuchilla de su mano izquierda mientras Anerues aún miraba la hoja derecha, por un ángulo ascendente casi invisible y dificilísimo de bloquear&#8230; pero ese inconveniente Anerues lo solucionó sin tan siquiera alterarse: Alzó rápidamente su mano derecha y golpeó en el lugar preciso, en la mano izquierda de su contrincante consiguiendo lanzarla hacia atrás con fuerza. El ahora enemigo no cejó en su empeño y, reafirmando el agarre del arma de su mano derecha, lanzó otro ataque mientras preparaba de nuevo su mano izquierda&#8230; y así comenzó toda una lluvia de estocadas y cortes que Anerues trató de esquivar con toda su pericia mas toda su habilidad no le sirvió para demasiado: Casi toda su camisa, parte de sus pantalones y sus mangas enteras acabaron cortadas por esos filos definitivos aparte de decenas de pequeños cortes sangrantes a lo largo de todo su cuerpo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede, tras esta ofensiva, se retiró algo turbado, como no creyendo que la persona que se encontraba ante él fuera capaz de hacer algo así.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hum&#8230; tú no eres Kaede, ¿no? –preguntó Anerues tranquilamente mientras se quitaba los restos más maltrechos de su ropa y se limpiaba las heridas con ellos. No dejó de observar a Kaede&#8230; no, lo que había a su alrededor, el Polvo que caía sobre él&#8230; –Chica, no sé quién eres pero tienes que ser una pervertida integral para hacer una posesión de ese tipo. –Kaede, o quien estuviera controlando ese cuerpo, se estremeció asustado. Evidentemente no se esperaba que alguien pudiera ver a través de sí con tanta potencia. –Pero en fin&#8230; a mí me trae al pairo quién seas, si eres o no amiga de Kaede o enemiga mía: Estás dominando a alguien que no desearía estar haciendo esto –dijo Anerues con las cejas enfrentadas al tiempo que desenfundaba sus armas. –Si no sales ahora mismo me parece que tendré que ponerme violento&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Je! ¡Un Contracorriente estúpido! –exclamó Kaede. –Estúpido, soberbio e idiota perdido&#8230; No eres digno de mi amo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Te refieres a Eidan? –preguntó Anerues ganándose otro estremecimiento terrible de Kaede. –Si es así, no me interesa lo que quiera ofrecerme: Deja ir a Kaede y puede que no tengas que sufrir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Imbécil! –gritó el chico lanzándose con las dos espadas al frente a lo que Anerues respondió lanzando sus armas con todas sus fuerzas. Kaede ni se inmutó porque tanto la espada como la pistola iban desviadas, por encima suyo, directas a las manos de Dijuana por lo que sonrió confiado. Pero jamás pudo esperarse lo que recibiría nada más llegar al lado de Anerues: Tenía planeado repetir el ataque que segundos antes le había lanzado pero ahora ni siquiera le dio tiempo a empezar: Anerues, con las manos desnudas, le estampó la palma de su mano en plena cara aplastándole la nariz, hecho lo cual, dio un paso atrás y se colocó en guardia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede, anonadado por la respuesta de Anerues, se retiró un poco al tiempo que trataba de contener las lágrimas que se le escapaban por el golpe y que le estaban cegando. Pero Anerues no paró ahí: Una vez alcanzó la posición que consideraba óptima, dio un paso rápido hacia el chaval y, con una velocidad desmedida, comenzó a repartir golpes a tres alturas con todas las extremidades de su cuerpo. Que Kaede levantaba los brazos para cubrirse de sus puños, Anerues le daba rodillazos; que atacaba con las cuchillas, el otro se metía dentro de su radio de alcance y le volvía a estampar la mano en la cara; que trataba de usar otras formas de atacar como patadas, el aprendiz de Lucifer las bloqueaba todas&#8230; La cara del atacante que ahora era defensor expresaba un horrible desconcierto&#8230; Anerues se adelantaba a “TODOS” los movimientos que hacía, sin importancia de la velocidad o la fuerza: Todo lo veía venir&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Dijuana no se metió en ningún momento, es más, se quedó apartada viendo el espectáculo pues al ver la retahíla de golpes que estaba repartiendo su persona, sabía que el cuerpo de Kaede poco aguantaría&#8230; y así fue: Tras esquivar un ataque desesperado del ensangrentado adversario, Anerues, con el puño preparado desde mucho antes, descargó un poderosísimo golpe contra la cabeza del chico que, aparte de salir despedido, acusaba una asquerosa deformación en la frente: Anerues le había roto el cráneo de un simple puñetazo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;ya veo&#8230; –comentó Anerues mientras se limpiaba su ensangrentado puño. –Te llamas Shora, ¿no es así?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El ahora cadáver no respondió pero, pasados unos segundos, tanto las heridas de la cara de Kaede como su espectacular fractura craneal desaparecieron como un ensalmo tras lo cual el chico se levantó como una rosa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo sabes tú eso? –preguntó la presencia que dominaba a Kaede.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú antes lo dijiste: Soy un Contracorriente. Y, como dije antes, ve saliendo de ese cuerpo o tendré que repetir lo que he hecho&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ja! ¡Ni con todas tus fuerzas puedes matarme! ¡Por muy Contracorriente que seas, sigues siendo humano y, por tanto, te puedes cansar! ¡Cuando lo hagas&#8230;! –no pudo terminar: Recibió una sorpresiva patada en plena cara que lo volvió a lanzar varios metros más allá.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hablas demasiado –dijo Anerues algo molesto. –No trates de amenazarme: Yo soy millones de veces más peligroso que tú –dijo lanzándose a por Kaede que aún trataba de levantarse, –¿no será por eso&#8230;? –dijo dándole una potente patada en pleno cuello que le volvió a matar en el acto –¿&#8230;que pretendes matarme? Eidan me desea vivo pero tú no piensas en que un simple humano te haga sombra, ¿no es así?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Las marcas de los patadones de Anerues no tardaron en volver a desaparecer y ese cuerpo volvió a moverse, alejándose de inmediato para poder adoptar una posición algo más defensiva. Sin embargo, la cara que mostraba ya no era de confianza o de simple sorpresa sino de terror e ira: Esa tal “Shora” que mencionó Anerues temía al oponente que tenía ante sí pero, a pesar de eso, odiaba que hubiera visto tan dentro de sí, su deseo más oculto&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te recomendaría que me atacaras ahora&#8230; –dijo Anerues sin cambiar su guardia. –Ira y miedo no son buenos compañeros de combate. –Shora odiaba que lo tratara como a un niño, como si ese combate fuera cosa de broma&#8230; –Deja a Kaede y esto no seguirá&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡CÁLLATE! –gritó el cuerpo de Kaede desde el alma que lo controlaba, un grito tan visceral que hasta se podía distinguir la voz femenina de la controladora, al tiempo que lanzaba un ataque tan bestialmente rápido que los anteriores se quedaban en nada frente a éste: Atacó a diestro y siniestro, haciendo fintas simples que no afectaron para nada a Anerues, cortes que esquivó sin dejar de mirarle a los ojos, golpes que el otro bloqueó con entereza a pesar de la fuerza con la que iban imbuidos&#8230; pero esto sólo era el inicio de su estrategia: Conocía el punto débil de esa bestia que tenía ante sus ojos. Pasaron segundos, tal vez minutos, lanzando y esquivando cortes y estocadas, a los que Anerues no parecía poder responder, a tal velocidad que cualquier cuerpo humano “normal” habría caído agotado buen rato atrás pero, cuando vio a su objetivo inmóvil, el punto débil de Anerues, no dudó y lanzó su más salvaje ofensiva: Su cuerpo se aceleró, más aún, como por arte de magia, y lanzó sus más poderosos cortes, los cuales Anerues siguió esquivando mientras sudaba la gota gorda para esquivarlos pero, de repente, éste sintió un intenso dolor en su mano izquierda&#8230; no supo de inmediato qué lo había causado pero, sin dejar de fijarse en su oponente, que sonreía maliciosamente, vio como le faltaba una de los dos espadines que debería llevar. Y éste, aprovechando este único segundo de confusión de Anerues, lanzó una estocada rapidísima contra la frente de su poderoso enemigo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Pero Anerues no se rindió, ¡oh, no!, todo lo contrario: Vio venir el ataque e, inmediatamente, lanzó su palma derecha contra la cuchilla&#8230; La presencia que controlaba a Kaede no pudo creer lo que veía: ¡Su enemigo había parado la cuchilla dejándose atravesar la palma de la mano! El espadín traspasaba su mano de lado a lado y los dedos de su mano se cerraban sobre su puño impidiéndole mover el brazo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dile a Eidan que no me interesan sus planes de destruir toda la existencia –dijo Anerues con tono iracundo mientras el otro trataba de zafarse del agarre de su oponente sin ningún éxito –y a ti, maldita estúpida, te lo advierto: ¡Como vuelvas a poner, aunque sólo sea un dedo, sobre Dijuana conocerás el infierno en primerísima persona! –dicho lo cual, tiró del brazo, desestabilizó el ya de por sí confundido cuerpo de su enemiga y le clavó los dedos índice y corazón de su mano izquierda en pleno corazón. Hecho esto, cerró los ojos mientras la otra, la presencia, notaba algo que se removía dentro de sí, introduciéndose dentro de su cuerpo&#8230; no era algo material, era algo que no era capaz de discernir pero que sin poderlo evitar, estaba separándole de ese cuerpo&#8230; notó como el alma originaria de ese cuerpo recobraba conciencia de sí misma, resistiéndose a  su dominio y, segundos después sintió un poderoso dolor, no el dolor físico que le provocaba la herida que le había hecho ese maldito Contracorriente en el corazón sino otro más profundo, en su alma, algo que le hacía estremecerse de terror: Estaba reviviendo hasta la última muerte que había causado en su propia alma&#8230;  –A veces, el mayor dolor es el que has provocado tú mismo –comentó Anerues mientras sentía que el alma de Kaede ganaba terreno frente a la presencia de Shora, cuya alma comenzaba a retirarse a toda prisa mientras seguía sintiendo el sufrimiento que había provocado. –¡Y ahora, largo y no vuelvas! –gritó retirando sus dedos tras lo cual cerró el agarre con su pulgar, como si estuviera agarrando algo, un algo que tan sólo Anerues era capaz de ver: El alma atormentada de Shora, la cual Anerues, con toda su fuerza espiritual y el Polvo que se arremolinaba a su alrededor, aplastó y disolvió en la Corriente de Nieve&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Hecho esto, retiró la cuchilla de su palma y dejó al cadáver de Kaede recuperándose en el suelo mientras iba a comprobar el estado de su herida daimonion: El ataque que lo había paralizado durante ese fatídico segundo era un ataque dirigido directamente contra Dijuana que, a pesar de los reflejos gatunos que poseía, no pudo evitar que el espadín lanzado le cortara los dedos meñique y anular de su mano izquierda.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Estás bien? –preguntó a la ahora llorosa daimonion.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí&#8230; –dijo sonriendo entre lágrimas. –Mira tú que encontrarnos con la única arma capaz de hacerme daño&#8230; –dijo recogiendo los restos de polvo de porcelana que antes eran sus dedos y, seguidamente, integrándolos de nuevo en su cuerpo pero sin poder volver a regenerar sus miembros perdidos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin&#8230; podremos pasar sin estos deditos, ¿no? –preguntó Anerues con tono jocoso alzando sus dedos inertes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí –rió Dijuana mientras se secaba las lágrimas y ataba los ahora dedos muertos de Anerues para evitar que le molestaran en un futuro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno&#8230; supongo que ahora ya podremos acabar con éste –dijo él después de levantarse.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues me parece que no&#8230; –dijo Dijuana. –Metatrón viene hacia aquí y contigo en ese estado, o volvemos a reunirnos o escapamos&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hay que ver&#8230; en fin, qué diantre: Le dejaré un mensaje, que los de abajo ya están echándome de menos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues se concentró mientras levantaba el cuerpo de Kaede que trataba de recuperarse de la profunda herida causada y mientras Dijuana limpiaba los restos de sangre de la sala para huir cuanto antes. Hecho esto, ambos se acercaron al palanquín desde el cual la Autoridad había contemplado todo el combate y, poniendo los dos sus manos sobre el cristal a lo que el ángel que se encontraba al otro lado respondió poniendo la suya, saludaron sonrientes:</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hasta que mueras.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Si antes ya estaban metidos de lleno en una batalla por la supervivencia, ahora estaban justo en medio de la caldera del Infierno. ¡Por todos los demonios! ¡Allí sólo se podía ver una brutal lucha de todos contra todos en la que la sangre y el hierro se confundían a la vista! No importaba que el oso estuviera protegiéndolos aún a riesgo de perder su propia vida, tampoco que Jack les apoyara desde el cielo despejándoles el camino o que los arqueros aligeraran la carga que se les acercaba continuamente&#8230; Eso no podía ser algo bueno.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sangre, humo, lodo y hierro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Carne, ira, fuego y muerte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Deseos, odios, esperanzas y horror.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Era cuanto podía ver Zoé&#8230; Podía ver en los ojos de todos los que le rodeaban, Amadeo, Adrian, Trevor, Los, los lanceros, los alabarderos, los arqueros, los montantes y los ballesteros, el miedo que ella misma estaba sintiendo. Por alguna clase de milagro todos habían logrado sobrevivir pero eso de sobrevivir era algo irreal: Nadie mantenía la vivaz mirada que todos tenían mientras se dirigían a este campo de batalla definitivo&#8230; no, todos lloraban, gemían angustiados, corrían y peleaban todo al mismo tiempo. Pero, sobre todo, sufrían. Nadie se enorgullecía de estar allí, nadie pensaba que eso era algo loable a pesar de su grandilocuente objetivo&#8230; todos, cuanto hacían, era odiar con toda su alma al estúpido ser que había originado todo esto. Era ese odio todo lo que les seguía manteniendo en pie y Zoé no era una excepción&#8230; cada vez que pensaba en la Autoridad, ese maldito ente que había reunido a las huestes a las que estaba enfrentándose tan sólo para acabar con los que pensaban de una manera diferente a la suya, agarraba y destrozaba un miembro del pobre individuo que estuviera al alcance de su ira&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los arqueros, largo rato ha que habían agotado sus flechas e iban enarbolando sus espadas cortas contra el enemigo para apoyar el rápido avance de los lanceros. Esto, junto a los potentes lances del oso acorazado, hacía que el grupo de los utukku limpiara en sangre el camino de los niños&#8230; aunque, probablemente, nadie en ese grupo recordara por qué estaban haciendo todo esto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Era un milagro que aún no se hubieran encontrado con nadie que llevara armas de fuego como las que se escuchaban pocos cientos de metros más allá, pensaba continuamente Zoé cada vez que se encontraban con alguna avanzadilla o con un inmenso ejército que exterminaban sin ninguna compasión&#8230; un milagro era que siguieran vivos, que no estuvieran tan agotados como para dejar el combate, que no huyeran ante lo que se encontraban cada vez que mataban a uno más&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lloraba por la sangre que cubría su cuerpo e impregnaba su ropa; lloraba por haber tenido que dejar atrás a David luchando él sólo contra esa brutal Legión de ángeles, lloraba por el destino de los pobres que mataba a cada movimiento de su durísima alabarda a los cuales no conocía de absolutamente nada, lloraba&#8230; sencillamente lloraba&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Un haz de luz la cegó un poco y vio como hacia ellos se diría un gran artefacto de lo que parecía ser cristal, que un grupo de más de ocho ángeles sostenía y que una tropa de más de veinte protegía a toda costa&#8230; Suspiró, ya no con desesperación sino con ira, furiosa por los enemigos que no acababan de surgir nunca y encaró al ángel femenino que se acercaba por su costado armada con una larga lanza&#8230; era velocísima y trató de empalarla más de ocho veces en menos de cinco segundos, una ofensiva realmente soberbia&#8230; pero Zoé ya no estaba para aguantar más: Gritó, encajó la cuchilla oblicua de su alabarda en la madera de esa rapidísima lanza, atrajo a su enemiga hacia sí, desencajó su arma y, tras ver la cara de terror de alguien que está a punto de perder la vida en esa ángel, le atravesó el pecho con la punta de la alabarda  tras lo cual vio como el cuerpo de su enemiga desaparecía&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ahora en su cabeza no había más que agresividad que no dejaba de liberar contra todo ángel que pudiera ver: Un grupo de siete ángeles acorralaban a cinco arqueros, ella giraba su arma y les libró de tres molestos cúmulos de humo; Los y Adrian trataban de enfrentarse a un ángel gigantesco, ella les ayudaba con el largo alcance de su pesada hacha; Trevor y los ballesteros eran fustigados por la guardia que celosamente guardaba ese vehículo de cristal, Zoé se lanzaba a ayudarlos&#8230; al final, cuando ni un solo ángel estaba ya a su vista fue hacia ese palanquín de cristal, hundido en el lodo, y alzó su arma contra él al tiempo que gritaba:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Y ahora qué!? –gritó descargando su arma con toda su ira contra el cristal, la cual salió rebotada como si hubiera chocado contra un bloque de hormigón. –¿¡Qué será ahora!? ¿¡Ángeles!? –volvió a descargar el peso de su cuchilla con el mismo resultado. –¿¡Demonios!? –con los brazos doloridos repitió su movimiento. –¿¡Monstruos!? –agotada, giró sobre sí misma lanzando un ataque lateral con todo su peso el cual volvió a rebotar. –¡Lo que sea pero que sea ahora! –agotada de solemnidad, levantó su arma por una última vez pero, esta vez, una mano amiga detuvo su movimiento, devolviendo a Zoé a la realidad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya basta&#8230; –pidió Amadeo que mostraba un agotamiento tan enorme como el suyo. –Ya ha acabado todo&#8230; no hay más enemigos&#8230; descansa, por favor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, mareada y cansada, dejó caer su alabarda sobre el suelo y se arrodilló al no poder ni sostenerse sobre sus dos piernas. Todos los hombres que se encontraban a su alrededor la contemplaban entre asustados y aterrados: Esa chica de aspecto frágil había acabado ella sola con casi quince ángeles, más de la mitad de los que les habían atacado en ese momento&#8230; ni tiempo le había dejado al oso acorazado para que les ayudara de tan salvaje que fue su ofensiva&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ahora, al lado de ese aparentemente indestructible palanquín, todos los presentes se encontraban en una zona en paz, ya no había ningún enemigo más en por lo menos un kilómetro a la redonda&#8230; Sin embargo Zoé ya no podía con su alma: Sus brazos le ardían como si tuviera brasas en su interior, su cuerpo sudaba abundantemente, sus manos eran un par de pesos muertos y su mente se debatía en una profunda confusión por la presión a la que había sido sometida en este larguísimo paseo de la muerte&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Descansa, por favor –pidió Amadeo con su voz más amable mientras se tapaba el ojo derecho con su mano al haber perdido el parche, tan sólo para evitar que esa terrible cicatriz turbara más la ya obnubilada mente de Zoé. Ésta se dejó caer en sus brazos y, por primera vez en esta historia, se dejó salvar por Amadeo y no al revés&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Apenas notó nada, tan sólo que alguien la levantaba, una mullida cama de piel calentita y como sus ojos se cerraban en un profundo sueño&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ay&#8230; –se quejó lastimeramente Diana al tener el ariete a menos de tres centímetros de su hocico. –¿Seguimos todos vivos por aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Podría decirse que sí&#8230; –respondió su persona al tiempo que trataba de quitar ese enorme tronco ensartado en la cabina y que le impedía ver nada del exterior. –¿Rodolpho?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sigo entero –respondió el aludido. –Esto no es nada comparado con las que puede armar ese alquimista cateto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cuánto tiempo ha pasado? –preguntó David algo confundido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Unas dos horas, según mi reloj. Me extraña que esa nube de ángeles no se decida a acabar con nosotros&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David le dio una buena patada a la puerta de la cabina que le mantenía encerrado y salió al exterior mientras Rodolpho hacía lo propio. Una vez allí fuera fueron recibidos por una voz femenina.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué? ¿Descansados?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Era María Kirisame que, en medio de ese enorme erial desolado pero lleno de cadáveres, sostenía su arco desde encima de la cabina del inmovilizado aparato intencional, protegiéndolo de posibles ataques.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, gracias por preocuparse&#8230; –respondió David. –¿Qué hace usted aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Defenderos, ¿qué si no? Después de la que has montado matando a más de siete mil ángeles que podrían haber acabado con el grupo de Adrian en segundos, creo que defenderte de los que te derribaron es lo más justo, ¿no crees?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Cuántos!? –exclamó David horrorizado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Permítame corregirla –dijo Rodolpho. –No fueron siete mil sino once mil cuatrocientos noventa y tres –Rodolpho se ganó ahora la anonadada mirada de David. –¿Qué? Siempre se me han dado las matemáticas y contar cosas es mi especialidad –dijo Rodolpho con orgullo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Cuántos!? –repitieron David y Diana al mismo tiempo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo que habéis oído –respondió Jacob desde el hombro de María. –En nuestra vida hemos visto a nadie tan temerario ni tan agresivo. María&#8230; sí, agresiva es pero queda en nada frente a lo que has hecho tú.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David, algo mareado por la noticia, se tambaleó de vuelta a la nave y se sentó espantado. Ni él pensaba que podría llegar a tanto&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin –dijo María., –me gustaría quedarme a hablar con vosotros sobre tus proezas pero, ¿podréis arreglar este bicho ahora? Tengo que ir a proteger al grupo de los utukku.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Rodolpho, expeditivo, ojeó rápidamente el aparato intencional y respondió:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No hay problema. El golpe ha sido duro y espectacular pero este aparato es muy sólido. Lo único, que el cristal está bien destrozado y que esto no podré arreglarlo aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces volved cuanto antes a tu mundo –dijo dejando a Jacob encima de la cabina, tras lo cual se montó en su ramal de nube-pino y se elevó en dirección a la batalla que se escuchaba a lo lejos. –Muy buen trabajo, David. Todos te han visto y te agradecen el esfuerzo mostrado. Ahora, sencillamente, descansa –y María se alejó a toda velocidad dejándolos con su daimonion que les haría de guía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, descansa –afirmó Rodolpho –pero después de quitar este armatoste de aquí en medio –dijo señalando el tronco.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David no replicó y le ayudó a quitar ese pedazo de madera para poder marchar cuanto antes.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo, agotado como todos los demás, tras dejar a Zoé en los poderosos brazos del oso, enfundó su espada, recogió la mellada alabarda de Zoé y siguió las indicaciones del sudoroso Los que le ordenaban alejarse de ese indestructible palanquín.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Todos lo habían intentado, hasta el oso, pero ninguno había conseguido causar el más mínimo arañazo en la superficie de ese vehículo&#8230; pero, al ver todos que dentro tan sólo había un anciano ángel, prefirieron dejarlo atrás y seguir&#8230; pero seguir de vuelta atrás. Ya nadie era capaz de dar apenas un par de pasos más y, viendo que no muy lejos de allí se estaba librando un combate tan brutal como el que acababan de vivir, eran conocedores de que no podrían aguantar mucho. Ni Anerues les podría negar ese derecho a querer huir&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">No se entretuvieron mucho tiempo descansando y volvieron rápidamente al cerco exterior del campo de batalla con la buena ayuda del oso acorazado que, por suerte, comprendía la situación del grupo al que protegía. Tal vez si volvían se encontraran con Kaede que Dios sabrá por qué no volvía&#8230; pero no estaban ahí para depender de ese alquimista sino para despejarle el camino a esos niños&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Esos niños&#8230; ¿quiénes serían para que Anerues trajera a los utukku a ese mundo a protegerlos? La escala de valores de ese soñador había cambiado poco pero lo suficiente como para que sonara rara: Anteponía la vida de sus compañeros de viaje ante todo (aún recordó el dolor de la bofetada que le dio para que se quedara en el Rat, amenazándole de que esta batalla iba a ser infernal (“no se equivocó&#8230;” pensaba Amadeo)) o la frialdad con que le miraba después, tan enfadado como entonces pero después, eso de proteger hasta el límite tanto a esos niños como a Lou&#8230; ¿para qué necesitaba a Lou? ¿Y por qué éste empezó a comportarse tan mecánicamente desde que se reunió con ellos en la mansión Fânali? Evidentemente nada era lo que parecía: Ellos, desde el principio, no habían caído en ese mundo lleno de monstruos por casualidad&#8230; era innegable que Anerues no tenía toda la culpa sino que eran todos ellos los que habían causado esa caída&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Expulsados de nuestra amada tierra, buscamos nuestro Paraíso en los sueños de un trovador diabólico” pensó Amadeo probablemente afectado por su cansancio. “Pero el trovador, por muy afilada que tenga la lengua, sólo es un vocero&#8230; él sólo indicó el camino a seguir a un loco, a una revolucionaria, a un guerrero y a un sabio&#8230; el loco y la revolucionaria dieron la vuelta a un mundo entero; el guerrero se convirtió en el humilde servidor del trovador y el sabio&#8230; sólo él sabe lo que hace pero, a pesar de mi corta visión de toda la realidad que es capaz de abarcar, sé que nada de lo que hará con su sabiduría será algo baladí&#8230;” Miró a su alrededor y vio a los miembros de su grupo que, algo más animados por saber que volvían a casa, canturreaban para animar el ambiente, canciones populares de su ahora lejana tierra pero a tan poco volumen que casi nadie era capaz de oír nada&#8230; </span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo se dejó llevar un poco por la tonadilla y sonrió levemente como los demás&#8230; sudaba; sus brazos, cansados de levantar una y otra vez la espada, le colgaban medio muertos; sus pies le ardían y le pesaban como el plomo&#8230; como envidiaba la ahora  cómoda posición de Zoé que dormitaba a pesar de su incómoda posición.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Para entretenerse mientras avanzaban (prefirió dejarle la vigilancia al siempre atento Trevor), cogió un pequeño pedazo de terciopelo negro que se había traído de la casa de Kaede, lo dobló y se lo sujetó con un pañuelo. Probó a ver si se sujetaba bien, descubriéndose y tapándose el ojo intuitivo varias veces&#8230; hasta que sintió algo que le puso en alerta:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Intuyó dos presencias detrás de sí, pequeñas y jóvenes, mucho más que él, que corrían derrengadas&#8230; se acercaban al punto en el que estaba el palanquín de cristal. Sintió como, al llegar justo a su lado, uno de esos sujetos (Amadeo intuyó que era un chico) alzó un pequeño cuchillo contra la indestructible estructura del palanquín y&#8230; la cortó. Cortó ese durísimo cristal con sus pequeños brazos como si ese durísimo cristal fuera de mantequilla&#8230; impresionado, siguió percibiendo y notó como el ángel que había en su interior se asomaba y, en un último y aliviado suspiro, se disolvía en el aire. Esto no habría tenido trascendencia de no haber sido que, al abrir el agujero, Amadeo intuyó de inmediato quién era el sujeto que se encontraba en su interior: La Autoridad, ese ser que tanto él como todos sus hastiados compañeros odiaban con toda su alma, se había encontrado apenas a medio metro de todos ellos y, aún a pesar de la dureza de su vehículo, un niño, un simple niñín, había sido capaz de ejecutar a la misma Autoridad de una cuchillada que ni siquiera le había rozado&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo se tapó de inmediato el ojo y dejó de sentir lo que había allá a lo lejos&#8230; y sencillamente rió al ver que, todo cuanto tuvieran que hacer, ya había acabado con el corte causado por ese niño.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya veo que andáis bien&#8230; –dijo una voz por encima de él. Amadeo alzó la vista y se encontró con Anerues y Dijuana, llevando aquél a Kaede montado en su rama de nube pino.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El grupo paró y Anerues aterrizó, dejando a Kaede en el suelo, el cual, con la apariencia de estar algo mareado, trastabilló un poco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buen trabajo –felicitó Anerues nada más tocó él mismo el suelo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Buen trabajo? –preguntó Los con la cara algo compungida. –Si ni siquiera llegamos hasta ese bosque que nos mencionaste&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Os dije que hicierais todo lo que pudierais, no que os matarais estúpidamente. Los niños ya van en buen camino y todas las fuerzas que pudieran estar en su camino ya han sido eliminadas por vosotros. Ahora, todo cuanto les queda, es correr hasta un lugar donde se encontrarán con Iorek&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Mi rey? –preguntó el oso acorazado sorprendido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, tu mismo señor –respondió Anerues sonriente. –Él les ayudará a llegar hasta donde se encuentran sus daimonions y tras eso, escaparán de este mundo. Vosotros ya habéis cumplido vuestra misión y, cuando éste de aquí se recupere un poco de sus heridas, nos enviará de vuelta a su mundo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sólo me encuentro un poco mareado&#8230; –dijo Kaede con la mano en la cabeza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces&#8230; –preguntó Amadeo esperanzado.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, ya es hora de volver a casa –dicho lo cual, Anerues sonrió más si cabe.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Ale, la batalla final&#8230; penúltimo capítulo de este mi primer fic (y novela) jamás acabadas.</em></p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Espero que os haya gustado y que ese deus ex machina que es esa esbirra de Eidan no os haya disgustado. </em></p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Hasta más leer&#8230;</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Buscando el Paraíso en un Sueño - Capítulo 19: La Mansión Fânali]]></title>
<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2008/07/22/buscando-el-paraiso-en-un-sueno-capitulo-19-la-mansion-fanali/</link>
<pubDate>Tue, 22 Jul 2008 17:37:11 +0000</pubDate>
<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
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<description><![CDATA[&#8220;Gensokyo was also deemed useless to the new world, so priests sealed it away with a permanent]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><span lang="en-GB"><em><span>&#8220;Gensokyo was also deemed useless to the new world, so priests sealed it away with a permanent barrier. Youkai and the descendants of the brave humans who kept them in check were sealed away in the process, of course&#8230; </span></em></span><em><span>&#8220;<br />
(Crónicas de Gensokyo – Varios Autores)</span></em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Gill azuzó a su caballo otra vez, no respondiendo mucho más su caballo, agotado por el largo viaje que había recorrido desde Chalyben. Aunque, probablemente, el más cansado de los dos fuera el mismo Gill: La marca que le había puesto el primer traidor le estaba haciendo sufrir una tortura que apenas podía aguantar con cordura. No era capaz de dejar de ver las atrocidades que había cometido en nombre de su Dios&#8230; desde la perspectiva de sus víctimas. Y a cada víctima que recordaba, un nuevo estigma se manifestaba en su cuerpo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"><!--more--></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Después de dos noches y un día de viaje ininterrumpido, ya era capaz de ver la ciudad de Namaste, lugar donde ese traidor le había jurado que acabaría su tormento&#8230; pero, la verdad, eso era lo que menos le importaba ahora: Su apariencia ya no era la de un soberbio Noble sino la de un desgraciado soldado cuyo caballo estaba cubierto de sangre por todas partes, que llevaba a un muerto en vida pues su jinete ya ni tenía la compañía de su doppelgänger&#8230; Sin embargo, cuando llegó a las puertas, al contrario de lo que pensaba, los guardas no le detuvieron sino que huyeron espantados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¿Quién les culpa?” se dijo Gill mirándose las manos, llenas de cicatrices. “Yo hacía días que debería estar muerto” pensó espantando a un cuervo que lo había estado siguiendo desde Chalyben.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Al ver que le dejaban la puerta abierta y que nadie trataba de detenerlo, Gill azuzó a su montura y, en la entrada, dejó caer sus armas. Aunque le dolían todas sus heridas, no forzó a su caballo dejándolo trotar tranquilamente mientras pasaba por esas angostas calles para llegar al cuartel general. Y, a medida que avanzaba, veía como cientos de miradas contemplaban su patética estampa otrora digna y poderosa. Nadie le dijo nada, toda la multitud que le veía pasar mantenía un profundo silencio como si se encontraran ante una marcha funeraria, a cuyo cadáver había que guardar un respeto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Por fin&#8230;” se dijo Gill con alegría nada más ver el edificio. Pero más contento se puso cuando vio que su padre salía a recibirle a toda prisa.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Gill! –exclamó el orondo hombre mientras se acercaba a toda prisa al cadáver de su hijo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Alto! –ordenó el hijo, obedeciendo su padre de inmediato. –Si en algo me aprecias, me dejarás darte mi mensaje y luego me dejarás morir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Pero qué dices!? –gritó el padre. –¡Necesitas un médico!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No voy a necesitarlo&#8230; voy a morir aquí. Al fin de al cabo, es cuanto deseo hacer ahora&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Cómo que deseas morir!? Morir sin intentar resistirse es casi un suicidio y eso no lo aceptaría nuestro Señor&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ja! –exclamó Gill asustando aún más a su padre. –¡No me salgas con idioteces de esas ahora! ¡Ahora voy a espichar y punto! Y para ello sólo tengo que decirte esto: “Señores de Namaste, Nobles de Tricápita y resto de tiranos de este mundo, yo, Anerues Altro, defensor de Chalyben, os advierto: No toleraré ni un sólo ataque más a la capital de Arseal, no toleraré ni un sólo ataque a los utukku en general y toleraré aún menos que se os ocurra desafiar a las autoridades de este mundo pues, si se os ocurriera desobedecerme, sufriréis peor pena que la de mi mensajero, aquí presente. Todas las dríadas de este mundo ya están en contra de vuestra causa al enterarse de los planes que habíais urdido contra ellas así os aconsejaría que os replegarais pero, si insistís en hacerme frente, como bien supongo que haréis, yo, el primer traidor, os desafío, Nobles del mundo, a venir al campo de batalla donde vuestra Autoridad se enfrentará contra las huestes de Lord Asriel”.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿De qué diantre estás hablando? ¡Médico! –llamó el padre.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Demasiado tarde, papá –dijo Gill sintiéndose aliviado. –¡Muy bien, Lucifer! –gritó al cielo. –¡Cumple con el pacto!</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y en ese mismo instante, Gill sintió como su piel se rasgaba, como sus músculos se desgarraban, como sus huesos se desmembraban, como su pelo se caía&#8230; y ante sus ojos pudo ver, por primera vez, a su muerte&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede miró distraído el reloj  mientras sostenía sus herramientas con sus pequeñas pero firmísimas manos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¿Ya es la una?” se preguntó dejando el soplete a un lado y mirando a Rita, la cual descansaba apaciblemente en su cojín ignorando totalmente lo que hacía su persona. “Que diantre&#8230; mañana es Sábado así que no habrá ningún problema”. Así pues, volvió a su febril trabajo con todo su cuidado pero sintiendo un ligero temblor en los brazos, un temblor que no había dejado de acompañarle desde que conoció a ese pedazo de demonio. Tal vez fuera terror, tal vez fuera emoción pero lo cierto es que le entusiasmaba y le aterraba al mismo tiempo saber que Anerues volvería por esa casa. Saber que tendría un trozo de la Guillotina de Plata, el material que llevaba años tratando de descubrir con sus trabajos y experimentos era algo que le estimulaba terriblemente pero&#8230; no acababa de gustarle que alguien como ése le pidiera ayuda para pelear. “¡Si fue capaz de vencerme!” se gritaba a sí mismo cada vez que pensaba en su primer encuentro. “¡Bien podría acabar con más nueve de ejércitos con semejante poder! ¿Para qué querrá que le ayude?” Kaede sacudió la cabeza y se concentró en la siguiente operación, una de las más frágiles de todo su trabajo: Acercó el soplete para cerrar la estructura del motor de su nuevo aparato y empezó a fundir el metal con mucho mucho cuidado, evitando que no se colara nada de estaño dentro del aparato, con una precisión total, sin&#8230;</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Eh! ¿¡Se me escucha!? –gritó de repente una voz.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede se sobresaltó y su mano lanzó el soplete eléctrico dentro del motor del susto. Y lo demás es historia: El motor estalló en llamas lanzando gran cantidad de metal cual metralla en todas direcciones destrozando gran parte de las paredes y alcanzando en plena cara a Kaede. Las llamas y el metal incandescente no tardaron en llegar a los bidones de gasolina que se había traído para probar su nuevo motor provocando que el fuego y la destrucción empezaran a extenderse sin demora.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y el cuerpo de Kaede, muerto en medio de las llamas permaneció inerte por siempre&#8230; esto&#8230; ¿”por siempre jamás” iba a decir? Más bien, se levantó como si nada hubiera pasado, fue hacia donde estaba su querida medio-daimonion que seguía durmiendo ignorando el sonido de la potente explosión y cogió la mochila bandolera que estaba a su lado de la cual sacó una carta de hechizo tras lo cual masculló:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;otra vez&#8230; demonios&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La carta se disolvió entre sus dedos y enseguida apareció una pequeña criaturilla, una ondina, que, inmediatamente, empezó a apagar el fuego gracias a su poder sobre el líquido elemento. No pasó demasiado tiempo antes de que todo el fuego estuviera extinguido, hecho lo cual, la ondina volvió a su esencia acuática tal como vino.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Llamo en mal momento? –dijo la voz que le distrajo de manera tan desastrosa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A ver, aprendiz de Lucifer&#8230; a ver si te enteras&#8230; ¡LA PRÓXIMA VEZ TE MATO! ¡OTRO LABORATORIO DESTRUIDO!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo dices como si fuera culpa mía –dijo Anerues sin demasiado respeto por lo que acababa de pasar. –Como me dijiste que te llamara cuando no estuvieras trabajando&#8230; pensé que ya estarías durmiendo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno, sí&#8230; –dijo Kaede sabiendo que tenía razón. –De todas maneras se supone que tú sabes todo lo que ocurre a tu alrededor, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sólo cuando sueño. Cuando simplemente duermo, no trato de recordar nada. Y vaya si he dormido&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No me digas que te has reducido a usar tu fuerza contra simples peones?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo justo y suficiente como para dejar bien defendido el Rat durante algún tiempo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">En ese momento, Kaede escuchó un pito sonar en los pisos superiores e inmediatamente se escucharon los pasos rápidos de las doncellas que se acercaban a limpiar los destrozos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">–<span lang="es-ES"><span>Vuelve a llamarme dentro de media hora, ¿quieres? –dijo éste. –Preferiría hablar después de limpiarme un poco.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede cerró la comunicación, cogió el cojín de Rita y ésta y Kaede se volvieron a su habitación: Subieron las escaleras cruzándose con su tropa de doncellas, vestidas para el trabajo que iban a hacer allá abajo, llegaron a la enorme cocina de la mansión, pasaron por el comedor y siguieron por el gran pasillo&#8230; tenía gracia: Desde que empezara a experimentar con la alquimia prácticamente ninguna zona de la casa había dejado de oler a cemento fresco. Sonriendo un poco por la ocurrencia, persona y medio-daimonion subieron al tiempo que Amai salía a su encuentro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ani! –exclamó ella lanzándose preocupada a ver cómo estaba su hermano mayor&#8230; bueno, eso de mayor es un poco relativo: Ella tenía unos dieciséis años, mientras que él, con más dieciocho primaveras a sus espaldas, no aparentaba tener más de catorce por lo que tenía una apariencia de niño que asustaba. Sin embargo, a los ojos de su hermana, él seguía siendo su “hermano mayor”. –¡Otra vez! ¡Por favor, no me metas estos sustos! ¡No quisiera saber qué pasaría el día que te pasara algo serio!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tranquila –dijo él tranquilizándola. –Tendrían que matarme más de doscientas veces para hacerme algo de pupa –y sonriendo apaciblemente pidió:–Anda, vuelve a la cama. Ya no habrá más explosiones esta noche&#8230; tal vez mañana pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ni se te ocurra! –gritó Alisa dándole un potentísimo capón por la espalda. –¡A la próxima las chicas sabrán qué es una “huelga”!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La jefa de las doncellas se alejó con paso furioso al lugar del incendio, mascullando cosas con tono iracundo, probablemente molesta por haber sido despertada a esas horas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede llevó a su hermana hasta su habitación mientras sentía el intenso dolor del golpe en su coronilla. Si había algo que supiera hacer Alisa en este mundo era precisamente dar buenos capones y collejas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras dejar a Amai en su habitación y darse una pequeña ducha junto a Rita, fue al escritorio de su habitación y sacó una carta de hechizo de las muchas que tenía repartidas por toda la habitación. Tras una mínima concentración, la carta se disolvió entre sus dedos y abrió un nuevo vínculo de comunicación con Anerues. E inmediatamente escuchó el sonido de una batalla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Espero no estar interrumpiendo nada grande&#8230; –dijo Kaede imitando la actitud de Anerues hacía un rato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te preocupes –dijo él al tiempo que se escuchaba el sonido del aire y de pequeñas explosiones. –Sólo estoy alejando a unos cuantos diablillos que se habían acercado demasiado al campamento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Desde dónde estás hablando? –preguntó Kaede extrañado al reconocer gran parte de los sonidos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Desde la Tierra del Loto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Desde Gensokyo!? ¿¡Pero qué pintas tú allí!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Para eso te llamaba: Hay un pequeño cambio de planes. Necesito que me hagas un pequeño favor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Según&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No será nada que no puedas hacer: ¿Te acuerdas de Amadeo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿El esgrimista aquél del que me habías hablado? Por supuesto. Mis ganas tengo de conocerle.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues se ha quedado tuerto del ojo derecho y, aún a pesar de estar con semejante herida, me ha insistido en que quiere ayudar a los utukku a proteger a Lyra y bueno&#8230; ¿podrías hacerme un ojo intuitivo? Sé que una regeneración lleva más tiempo y&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Para eso te has adelantado&#8230; ya veo. Vale, empezaré mañana con lo básico. Hasta que no tenga a ese amigo tuyo a mi disposición, no podré hacer nada demasiado preciso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-OK. Mañana nos vemos. Corto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ta’ luego, chaval –dijo Kaede cerrando la comunicación y yendo con paso cansado a su cama.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nunca te das cuenta de lo cansado que estás hasta que te ves delante de tu cama –dijo Rita posando su cojín a los pies de la cama. –Eres un adicto al trabajo.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si no trabajo, el descanso no me es tan placentero pues, ya lo dice el viejo refrán: “Si no existieran los lunes no nos gustarían tanto los viernes”.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">A la mañana siguiente, Amai, acompañada por Tô, el perro de la familia, se acercó hasta el, ahora reconstruido, laboratorio de su hermano mayor lugar donde se lo encontró trabajando febrilmente sobre un pedazo de mármol cristalino.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué estás haciendo? –preguntó ella extrañada porque sabía que todos los sábados se los pasaba durmiendo hasta la una por lo menos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Recuerdas a aquél tal Anerues? –preguntó él sin interrumpirse. –Vuelve hoy. Uno de sus amigos ha perdido un ojo y le estoy construyendo uno nuevo. Y creo que irá perfectamente siempre y cuando este maldito perro no se lo coma –dijo mirando acusadoramente a Tô que siguió jadeando como si eso no fuera con él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No seas así con el pequeñín –pidió ella acariciando al adorable y, a la vez, estúpido perro. –Si es cosa de regenerar alguna parte del cuerpo, yo podría hacerlo sin ningún problema. No temas pedirme cosas así –dijo sonriendo con su siempre apacible sonrisa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si en eso pensé en un primer momento, hasta que él me dijo que algo semejante le iba a llevar demasiado tiempo. Parece que no va a pararse durante demasiado tiempo en esta casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y tú te marcharás con él&#8230; ¿Estás seguro de que quieres luchar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es el precio que he de pagar por conseguir ese metal –dijo él apartando al perro, que insistía en acercarse a la mesa de trabajo, con el pie. –De todas maneras, me ha jurado, perjurado, prometido y repetido más de treinta veces que mi labor va a ser la más fácil de todas, a la vez que la más importante: Ser la escolta de la escolta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Curioso trabajo&#8230; Así que si tú escoltas a los suyos, ¿ellos a quién escoltan?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A una pareja de niños que no sé qué diantre van a pintar allá en medio. Yo me encargaré de protegerlos de los diferentes espectros que osen atacarlos y de los que ellos no saben defenderse y, ale: Un pedazo de metal ínter-espacial por un trabajo de menos de día y medio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Sólo por eso?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno&#8230; me dijo que el trabajo tenía sus riesgos pero que gracias a mis hechizos iba a salir muy bien parado. También me dijo que tal vez requiriera mis servicios como médico y que, de ahora en adelante, tal vez me pidiera algún favor para llevar a cabo cierto proyecto&#8230; un proyecto del que no me ha contado nada de nada. ¡Bah! Lo importante es que me he enfrentado a cosas más difíciles a lo largo de mi vida así que no es cuestión de hacerle ascos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230; ¿no recuerdas su aura? –dijo ella con miedo. –Jamás vi algo tan caótico alrededor de nadie&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya sé que es imprevisible –dijo él riendo, cambiando su risa por una mirada furiosa al perro que había empezado a mordisquear la silla. –Ya has visto lo que me hizo hacer esta noche –mostró levantando el dedo para señalar los restos de la explosión que no habían podido limpiar las doncellas. –Sin embargo, hasta tu péndulo te ha dicho que lo que dijo era verdad y sabes que a él no hay nada que lo engañe.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Cierto&#8230; –dijo ella dudando al tiempo que llamaba a Tô para que volviera con ella, cosa que hizo el perrito de inmediato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Que desconfíes es normal: Hasta yo lo hice en su momento pero, tras pelear con él, pude notar que actúa como actúa tan sólo para conseguir sus objetivos y, ciertamente, hasta tú harías lo mismo para liberar a tu madre de lo que le está pasando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aún así la guerra no me parece una buena solución.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sigue pensando así, chavalina. Y ahora, si me permites tengo que seguir con&#8230; –unos golpes en la puerta le interrumpieron. –Adelante –ordenó él, entrando una doncella de inmediato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Un grupo de unas treinta personas está delante del portón principal. Parece que el señor Anerues está con ellos. ¿Les hago pasar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede miró su reloj de bolsillo sorprendido y dijo:</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Caray&#8230; No, dejadlo. Ya me encargo yo&#8230; diantre con éste. Ha atravesado Gensokyo en menos de&#8230; ¡Tô! ¡Quieto! –gritó el chico al ver que el idiota de su perro estaba engullendo su silla.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé miró el portón de la casa, de estilo barroco, ligeramente Rococó pero definitivamente elegante. Al lado de las puertas de la casa había sendos muros de poco más de dos metros cubiertos de algo que parecía hiedra y rematados por un montón de arbustos de aspecto muy bien cuidado. Quien viviera en esa enorme mansión debía tener su buena fortuna y ya se demostraba bastante con sólo ver la puerta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé llevaba esperando con el resto de la tropa más de diez minutos desde que respondieran a su llamada y ya estaba algo cansada de estar de pie sin hacer nada, sensación que parecían compartir Amadeo, Dijuana, María, Trevor, Adrian, la mayor parte de los soldados del Rat y su nuevo capitán, Los Nisboi. Por suerte para todos ellos, alguien abrió la puerta en ese momento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bienvenidos a la Mansión Fânali –saludó un niño de no más de catorce años inclinándose humildemente. –Has tardado menos de lo que me esperaba, Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nunca me subestimes –respondió éste. –De todas maneras, los chicos ya están bastante cansados. Tuvimos que deshacer el campamento y marchar de noche para llegar cuanto antes. Esos malditos espíritus de la primavera están chiflados&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es normal: Este invierno ha sido muy largo&#8230; Pero pasemos a otros temas. ¿Dónde está ese monstruo de la espada del que me habías hablado? –dijo el niño frotándose las manos mirando a todas direcciones para encontrarlo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es que no lo ves? –dijo señalando a Amadeo que estaba justo a su lado con una venda que le tapaba el ojo derecho.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El niño miró sorprendido al chico que apenas le sacaba más de media frente y al poco comentó notablemente desagradado:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Oye! ¡Cuando me hablaste de él pensaba que me estabas hablando de un auténtico armario de tres cuerpos! ¿¡Qué clase de enano es éste!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y tú qué clase de niñatillo eres? –se quejó Amadeo herido en su amor propio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Cuidado con lo que dices! ¡Yo soy&#8230;!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tranquilidad, ¿queréis? –pidió Anerues separando a los dos que se estaban mirando con furia mutuamente. –Amadeo, éste es Kaede, el que te va a hacer un ojo nuevo y, Kaede, éste es Amadeo alias, el “joven aruco”. ¿Os importaría dejar las discusiones para más tarde? Llevamos tanto tiempo delante de la puerta que ya empezamos a llamar la atención.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Adelante pues –dijo Kaede abriendo el portón girándose airado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé pasó con el grupo cargando con su enorme alabarda, tan sorprendida como el resto de la apariencia de ese “terrible chaval” que les había descrito Anerues. Lo cierto es que se le notaba que no era precisamente muy niño por sus movimientos, demasiado firmes y precisos para alguien con esa apariencia&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y quién sois vos, joven y bella dama? –preguntó Kaede con expresión de sorpresa nada más verle la cara.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">A Zoé la pregunta le pilló a destiempo por lo que tardó un poco en girarse para ver al chaval que la miraba como si le agradara su presencia. No contestó (más bien, no pudo) pero el chico no cejó en su empeño en que respondiera a sus camelos y la siguió de cerca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¿No pretenderá&#8230;? “pensó Zoé temiendo la respuesta. ”He ido de un mundo a otro ya más de tres veces, he pasado por persecuciones, batallas, carreras, vejaciones, insultos, bofetadas, peleas, mordiscos y desprecios&#8230; ¿y ahora un niño quiere ligar conmigo? Lo que me faltaba por vivir&#8230;”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ku-Te se puso entre ellos para mantener alejado al chico que, aún así, no cejó en intentar llamarle la atención hasta que, una vez dentro de la mansión, algo le distrajo más que un niño dándoselas de moscón.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Bienvenidos a la Mansión Fânali! –saludaron más de cincuenta doncellas al mismo tiempo justo cuando entraba toda la tropa. Inmediatamente todos dieron un paso atrás del susto al tiempo que Anerues sacaba una foto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ale! –exclamó éste riendo nada más guardarse la cámara. –Ya tengo la prueba definitiva de que eres un salido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso díselo a mi padre –dijo Kaede encarando las cejas. –Chicas, por favor, ¿podréis encargaros del equipaje de los señores?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Por supuesto! –dijeron casi todas avanzando en un ordenadísimo tropel al grupo recién llegado para llevarse todas sus armas y suministros a toda velocidad, quedándose tan sólo unas pocas segundos más tarde.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Las demás, guiad a los señores a sus habitaciones. Creo que necesitan descansar un poco. Tú, Amadeo, ven conmigo –dijo el chaval marchando a lo largo del largo pasillo. –Y tú, Alisa, encárgate de llevar a Anerues al salón, por favor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">En un instante, el vestíbulo de la mansión se vació casi por completo de soldados y en él quedaron sólo Anerues, María, Zoé, Adrian, sus daimonions y Alisa, que habían esperado a que se disolviera el tumulto que se había formado por allí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Di&#8230; ¡diantre! –fue lo único que acertó a decir Adrian. –¡Jamás en más de cuarenta años de servicio vi semejante organización! ¡Ni que esto fuera un ejército!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Casi lo es, señor –respondió Alisa riendo un poco. –Todas las doncellas de esta casa son muy trabajadoras y cumplen a la perfección todo cuanto se les pide.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero, con tanta gente viviendo aquí, ¿habrá bastante espacio en esta casa para todos los que acaban de llegar? –preguntó Zoé todavía con la impresión del organizado movimiento de ese tropel de cofias.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por supuesto –respondió Alisa. –La mansión Fânali es muy grande.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y si hiciera falta más espacio, Kaede lo crearía –añadió Anerues marchando hacia el salón. –En esta casa podrían caber más de dos mil personas y creo que aún sobraría espacio&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Parece que conoces bien este lugar –comentó Adrian al tiempo que contemplaba las maravillas de ese nuevo mundo en el que acababa de entrar, probablemente sorprendido de ver una construcción que en nada se parecía a ningún Rat que jamás hubiera visto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Desde aquí fue desde donde causamos el cambio en vuestro mundo –dijo María. –Nos pasamos una pequeña temporadita por aquí y conocimos mejor las peculiaridades de la casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me las recuerde&#8230; –dijo Alisa llevándose la mano a la cabeza como si recordara algo que la incomodaba mucho. –En fin, señores, ya hemos llegado –dijo la sirvienta retirándose rápidamente tras señalarles el salón.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Esa sala de estar no era excesivamente grande pero tenía un gran ventanal que daba al patio interior de la casa, un precioso jardín que mostraba un aspecto totalmente florido a pesar de que Anerues ya había dicho que la primavera acababa de comenzar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y dentro de esa sala estaba esperándoles una chica joven de rasgos orientales, de pelo corto y de una negrura insondable. Junto a sus pies estaba un pequeño perro de Dios sabrá que raza de color pardo oscuro al cual ella estaba acariciando y una especie de zorro de piel rubia que dormía tranquilamente encogido sobre un cojín.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y cuando, nada más entrar, la vieron, todos se quedaron helados, como si se encontraran ante alguien de terrorífica presencia&#8230; pero de signo totalmente contrario. El simple hecho de observarla infundía una sensación de extraña turbación y desequilibrio y, sin embargo, era tan agradable ver a esa chica de movimientos pausados y elegantes&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenos días –saludo la chica. –Soy Amai Fânali, la señora de la mansión.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Nadie se movió, tan sólo Anerues y María parecieron ignorar la fuerza que parecía destilar Amai y se fueron a sentar en un canapé frente a la dueña de la mansión.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué hacéis en la entrada? –preguntó el chico como ignorando a ese precioso ser que esperaba pacientemente mientras sonreía levemente. –Venid a sentaros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé y los demás, ligeramente cohibidos aún, se acercaron a los asientos y nada más posarse, apareció Alisa con otra doncella trayendo un par de cafeteras una y teteras la otra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras las doncellas se encargaban de servir el té y el café, Zoé sentada a cierta distancia de esa chica, trató de tranquilizarse, controlando esa potentísima impresión que causaba Amai. No sabía qué pero tenía algo que le hacia sentirse extrañamente cómoda pero de una manera tan absolutamente potente e innatural que le daba respingos sólo de mirarla. ¿Pero era posible que pudiera existir una persona así?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tenía ganas de conoceros a todos –dijo Amai nada más estuvo servido el té. –Anerues nos ha contado muchísimas cosas sobre vosotros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Su voz tan dulce, fina, armoniosa y casi musical, combinada con una pose soberanamente relajada, que no infundía ninguna tensión en los demás, hizo que nadie excepto Anerues, impasible ante sus encantos, respondiera campechanamente:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno, ya que estáis aquí, podríais decir algo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Todos permanecieron en silencio pero Amai no aparentaba tener prisa en que respondieran y permaneció en silencio compartiendo miradas y sonrisas con todos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto&#8230; –carraspeó Zoé, tratando de vencer esa positivísima impresión inicial. –¿Podría decirme qué le está haciendo&#8230; –Zoé dudó trató de buscar las palabras adecuadas –&#8230;el señor Kaede a Amadeo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amai rió con ganas nada más escuchar la palabra “señor”, con una risa que hizo a todos los presentes sonreír.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Si ani te escuchara ahora! –exclamó entre suaves carcajadas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ani? –preguntó Ed extrañada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hermano mayor en japonés –aclaró María. –No lo aparenta pero Kaede tiene un par de años más que esta dama.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es usted japonesa? –preguntó Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué edad crees que tengo? –preguntó la aludida inclinándose hacia Zoé, la cual se sintió ligeramente presionada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿&#8230;eres japonesa? –corrigió Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mucho mejor –dijo Amai recuperando su posición. –No, yo no, pero oka&#8230; –Amai se interrumpió y corrigió lo que iba a decir: –Mi madre si que lo era. En los catorce años que pasamos juntas antes de su muerte, se me pegaron gran parte de las expresiones que usaba.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Descanse en paz&#8230; –se le escapó a Adrian.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No hace falta que guardes luto por alguien que no has conocido –declaró ella a lo que el rey Adrian asintió, ignorando que le había tuteado como si fuera un simple hombre más.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amai se levantó y se acercó a sus invitados para verlos más de cerca. Al primero que se acercó fue a Adrian, a cuyo lado se sentó, estremeciéndose ligeramente éste.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No sabía que los vampiros pudierais salir de día –comentó ella esbozando una sonrisita inocente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso no es más que una estúpida leyenda difundida por los Nobles –dijo él tratando de aparentar firmeza. –A casi todos los efectos somos iguales que todos los elatos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siento haber preguntado pues –dijo ella bajando la mirada. –Espero que no se haya sentido insultado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En absoluto –replicó él algo más suelto ya.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú te llamabas Zoé, ¿no es así? –preguntó Amai mirando a la otra chica de esa sala.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La aludida asintió y Amai se levantó para sentarse a su lado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Anerues me ha contado alguna anécdota de lo que hiciste en el mundo de Adrian –dijo ésta. –A pesar de sólo haberme contado cuatro cosas, me ha sorprendido muchísimo la valentía que has llegado a tener a pesar de estar totalmente sola.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo&#8230; lo cierto es que no estuve tan sola –respondió modestamente Zoé, evitando mirarla directamente a los ojos. –Fue precisamente por la única persona que me ayudó que decidí hacer lo que hice.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Era un chico guapo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No! –dijo Zoé alzando la vista hacia Amai, algo asustada de que se llevara una idea equivocada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ay, tontina! –rió la otra volviendo a su asiento en un momento. –Anerues, tenías razón al decir que era muy valiente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Soy de los que tratan de mentir lo menos posible –respondió el aludido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">En ese instante, el zorro que dormía plácidamente junto el asiento de Amai, alzó la cabeza y se marchó a toda prisa de la sala. Sin embargo, nadie en la sala se saltó cierto detallito:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Veo doble? –preguntó Adrian.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ese&#8230; ese zorro, ¿no tenía dos colas? –preguntó Zoé sorprendida a Amai.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En femenino, por favor –pidió la dueña de la casa. –Es la&#8230; ¿cómo dijiste que se llamaba? –preguntó a Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Daimonion.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso, la media-daimonion de Kaede. Se pasa durmiendo la mayor parte del día pero, cuando nota que algo va a pasar, corre a avisarle a toda prisa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Media? ¿Quieres decir que ella se puede separar de él? –preguntó Ed.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Como viene siendo costumbre entre las gentes que conozco, sí –respondió Anerues por Amai –pero la calificación de “media-daimonion” es algo más que eso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ni yo misma lo entiendo mucho –dijo Amai. –Lo único que sé es que es una criaturilla muy agradable –dicho esto, Amai se levantó. –Alisa, ¿te puedes encargar de los invitados mientras compruebo qué es lo que pasa?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por supuesto, señorita –asintió la doncella mientras su ama salía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y todos se quedaron en silencio, como si esa sala de repente se hubiera quedado completamente vacía. Se quedó en silencio hasta que Ku-Te comentó algo, casi como para sí mismo:</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;me&#8230; me ha tocado&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo lo notas? –preguntó Kaede tras colocarle el ojo intuitivo a Amadeo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El paciente se alzó y probó a mirar a todas partes. Tras un rato de paseos por ese sótano declaró:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No veo nada por este ojo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nadie ha dicho que sirva para “ver”. ¿Acaso no recuerdas el nombre de ese pedazo de piedra?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ojo intuitivo&#8230; ¿pero qué diantre quieres decir con eso?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede se levantó y empezó a caminar distraídamente al tiempo que respondía:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ese ojo que tienes no tiene como finalidad que puedas “ver” sino que cumple una función semeja. Un ojo normal recoge señales luminosas, las procesa, las transmite a un nervio óptico y tras un procesamiento complejo dentro del cerebro, éste te pasa una información. Sin embargo, un ojo intuitivo no está conectado al nervio óptico sino directamente a todo tu cerebro. Ese pedrusco recoge informaciones diversas de cuanto hay a tu alrededor y transmite la información de manera algo difusa, en forma de “intuición”. Si lo que me contó Anerues de ti es cierto, eres una persona de mentalidad fría como el hielo así que no creo que el miedo te afecte a la capacidad de cognición necesaria para distinguir entre pensamientos y las intuiciones enviadas por el ojo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No he entendido ni papa –dijo Goppler. –Eso de la “intuición” me suena a cuento chino.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No debería –replicó Kaede. –Tú eres la viva prueba de que la intuición existe.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué quieres decir? –preguntó Amadeo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Hace cuánto que sabes de la existencia de Goppler?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No mucho&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me refiero desde cuando fuiste capaz de verla, me refiero a desde cuando supiste que estaba ahí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Unos cuantos años más&#8230; desde los diez o así –contestó Amadeo tras una breve reflexión.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú sabes que Goppler tiene los mismos sentidos que tú, puede que hasta algo más desarrollados. Durante toda tu vida ha estado sintiendo cosas aparte de ti, cosas que, de alguna manera, tú también notabas a pesar de no tener una comunicación “formal” con ella. Eso, en principio, es la intuición: Sentir cosas por medios diferentes que no sean tus cinco sentidos normales.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Un sexto sentido, quieres decir?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí. Yo no tengo mucha experiencia en esto de tratar con daimonions pero he de imaginarme que existe gente con daimonions pájaro. En el mundo del que viene María Kirisame es muy normal que esa clase de daimonions puedan informar a sus personas de lo que puede esperarles en un camino vigilando desde las alturas. Sin embargo, tanto en tu mundo como en el mío, la comunicación entre persona y daimonion es bastante menor pero, aún así, no deja de existir, de ahí que haya gente que especule con este extraño “sexto sentido”, tratándolo como algo sobrenatural.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo, en principio, no se creyó ni una sola palabra hasta que recordó el viaje que hizo con Trevor hacia el agujero. Recordó que llevó a Goppler en brazos expresamente para que vigilara su espalda. Si Goppler no hubiera estado ahí en ese momento lo que habría hecho sería concentrar todos sus sentidos en su espalda pero, aún así, esperaría a la aparición de esa extraña sensación funesta que le indicaba el peligro siempre que lo necesitaba.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De ahí que –dijo Amadeo –cuando decimos que “sentimos una mirada”, es nuestro daimonion que ha notado algo raro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Premio para el caballero. El ojo intuitivo juega con esas sensaciones y te ayuda a mantenerte alerta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo que tú quieras pero sigo sin poder ver por este lado. ¿No podrías&#8230;? –Amadeo interrumpió la frase y paró un golpe por parte de ese chaval. –¿¡Qué haces!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tú me has visto? –Amadeo se quedó mudo: El golpe que, sorpresivamente, había lanzado Kaede había llegado por su derecha, desde un ángulo muerto y en un punto desde el que, sin un ojo sano, no podría haber detectado. Pero aún así, sabía que iba a llegar aún sin verlo. –¿Entiendes ahora lo que quiero decir?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo, gratamente sorprendido, cerró los ojos y trató de concentrarse en cuanto podía notar a su alrededor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si cierras los ojos tiene menos efecto –advirtió Kaede. –Con luz diurna puede llegar a funcionar al cien por cien.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo lo ignoró y, recibiendo una nueva comunicación del ojo, señaló la puerta de ese sótano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Un zorro –declaró él. Un par de segundos más tarde, el zorro que había anunciado se presentó a toda prisa ante Kaede. Y justo cuando parecía abrir la boca para decir algo, Amadeo dijo a la vez que ella:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Algo se acerca a la mansión a toda velocidad!</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">E inmediatamente, un terrible estruendo resonó en las dependencias superiores.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Sean bienvenidos a la Mansión Fânali! –saludó sonriendo una doncella como si el hecho de encontrarse con un par de amasijos de metal atravesando la pared de la casa fuese una visión de lo más normal.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya es la última vez que lo digo&#8230; –musitó Lou: –¡O APRENDES A PILOTAR O YO NO ME VUELVO A SUBIR EN ESTE ATAUD VOLANTE!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Menos lobos, caperucita –dijo David despreocupadamente abriendo la puerta del aparato intencional para poder salir. –Que yo sepa, tú tampoco tienes mucha idea de como pilotar este aparatejo. Aunque la diferencia sea cosa de sólo un día, yo sigo teniendo más experiencia que tú manejando esto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto&#8230; ¿es que nadie me echa en falta? –preguntó un tercero atrapado entre los hierros de otro enorme maquinón contra el que había chocado el aparato intencional.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Disculpa –dijo David abriendo con algo de esfuerzo la atorada puerta del otro mecanismo y ayudando a su ocupante a abandonarlo. –He de suponer que usted es Kaede –dijo al ver es aspecto que llevaba ese chico: Era un joven de, más o menos, su misma edad, bastante alto, muy esbelto y de pelo claro. Iba vestido con una bata de laboratorio (que permanecía perfectamente pulcra e impoluta a pesar del viaje que le habían pegado) y llevaba gafas, las cuales le daban cierto aire intelectual.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Yo, ese cateto de la alquimia yokai? ¡Por favor! ¡Mi nombre es Rodolpho Viteri Beildan! ¡Soy el mayor&#8230;!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;cateto de la alquimia mecánica del mundo –completó con desparpajo un chaval de aspecto muy joven. –¿Qué haces aquí? No han pasado ni dos semanas desde tu última derrota.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Rodolpho calló y alzó la barbilla altivamente. No parecía llevarse muy bien con ese niño.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya veo que te alegras de verme&#8230; ¡Bah! De todas maneras iba a llamarte –continuó el niño, atrayendo la mirada sorprendida de Rodolpho. –Pero, antes de entrar en detalles, bajad de ahí. Las doncellas se encargarán de arreglar esto un poco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou, David, Diana, Fu Riong y Rodolpho bajaron con más o menos entereza de ese montón de chatarra que era ahora la máquina de Rodolpho y se acercaron al niño.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Antes de nada, me presentaré –dijo éste: –Soy Kaede Fânali. Bienvenidos a mi humilde morada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Sí, muy humilde la veo” pensó David mirando los lujos que se había cargado con su temerario (y desastroso) vuelo.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Anerues me ha hablado de vosotros. Supongo que querréis verle.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No tengo muchas ganas, la verdad –dijo Lou sosteniendo a la dormida Fu Riong y sus libretas con algo de cansancio. –Todo cuanto quiero hacer ahora es echar una cabezadita.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy bien pues. ¡Mabel! –exclamó llamando a la doncella. –Haz el favor de llevar al señor a una habitación vacía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ahora mismo –dijo ella esperando a Lou junto al umbral de la puerta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si tú también quieres ir a dormir&#8230; –le dijo Kaede a David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No –replicó David. –Por una vez, quisiera ver a Anerues en la realidad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Cómo se nota que no lo conoces&#8230; –comentó el chico guiando a David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso es porque te da miedo –comentó la daimonion zorra de Kaede.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Por fin has encontrado la horma de tu zapato? –preguntó Rodolpho con sonrisa de satisfacción.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto no va contigo, Rodolphinho –contestó sin ningún respeto el chico. –Si quieres pasar el rato, ¿por qué no analizas el maquinón que se ha cargado tu&#8230;? ¿Tu qué?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Atomx Versión 3.0, si no te importa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;lo que tú digas&#8230; Tú míralo un poco, analízalo, descubre si puedes repararlo y mejorarlo y así, todos contentos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Y por qué tendría que hacer eso!? –preguntó Rodolpho con tono soberbio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú hazlo y me lo agradecerás. Ya me contarás qué te parece a la hora de cenar.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Rodolpho se paró, volvió la vista atrás y, tras una corta reflexión, prefirió volverse al lugar del suceso mientras una tropa de doncellas vestidas con monos y cascos de obrero y equipadas con toda clase de utillaje de albañil se dirigían al lugar del siniestro.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues escuchó el sonido de unos pasos precipitados por el pasillo. No era un sonido ligero como el de una persona que va corriendo sino uno mucho más pausado pero terriblemente más pesado que el de unos pasos caminantes pues, hasta cierto punto, hacía temblar los cristales que se encontraban cerca del sujeto que los causaba. Y ese sujeto no tardó en mostrarse ante el umbral de la puerta que daba al salón.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenas, David –saludó Anerues pasándole el álbum de fotos a María que siguió viéndolo con cara de desconcierto. –¿Has tenido un buen viaje? –Al aludido, semejante saludo le descolocó un poco y, en un buen rato, no supo que decir. –Bueno&#8230; –dijo Anerues alzándose para verle más de cerca –al menos hoy no he tenido que derribarte para hablar contigo –dijo alzando la mano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David se la estrechó y tras una simple sacudida, Kaede dijo por él:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No vayas tan rápido: Aún no acepta que lo que tantas veces ha visto en sueños sea algo perfectamente palpable. Dale tiempo&#8230; y ahora, si me disculpáis –se excusó cuando vio a una doncella pasar por el pasillo. –Aún tengo que hacer algo importante –dijo sonriendo mientras sacaba una cajita de su bolsillo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ven a sentarte pues –dijo Anerues, ya sentado junto a María. –Me tienes que contar qué es lo que has hecho para llegar hasta aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Yo? –preguntó David. –Pero&#8230; ¿tú no sabes todo cuanto acontece con sólo soñar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Otro que me sale con la misma cantinela&#8230; Si no sueño, no puedo acceder a esta clase de información, esto es, no he soñado en una temporada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ayer se pasó durmiendo más de catorce horas seguidas haciendo el muerto sobre el agua –dijo María dejando el álbum de fotos sobre la mesita. –Se encontraba un poco cansado después de masacrar un ejército de más de mil hombres.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por suerte no me olvidé de pasarte la información necesaria para que pudieras llevarte el aparato intencional –añadió Anerues. –Cuanto recuerdo es que, en ese momento estabas huyendo de la policía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De “un” policía –comentó Diana con sorna.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En mi vida he corrido de esa manera –dijo David algo más suelto ya –pero, por suerte, tus indicaciones fueron lo suficientemente claras como para lograr escapar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tienes idea de qué le llegó a pasar al policía que lo persiguió? –preguntó Dijuana a Anerues, asustando a David que ni siquiera se había dado cuenta de que estaba ahí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En la cabezadita que me eché hoy, vi como, de repente, se encontró con que era el único policía que quedaba sano en toda Ginebra –Anerues rió con gracia. –Ya te lo dijo Anstein: La policía de Ginebra se ha metido en camisa de once varas desde que Yukari decidiera ayudaros. –Anerues notó que David aún seguía algo sorprendido por lo rápido que estaban sucediendo las cosas así que cogió la cafetera y le sirvió un poco de café. –Te gustaba con leche y poco azúcar, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí&#8230; –respondió David cogiendo la taza. –Respecto de lo de la huida&#8230; llegué hasta San Gerónimo, salté muralla, subí al campanario de la Sagrada Penitencia, me disfracé, descubrí el aparato intencional, despisté al policía que no había cejado en perseguirme y el resto ya es historia: Huí a toda velocidad, rescaté a Lou y, tras un corto viaje, pude encontrar un momento para dormir. Lo que él hiciera, ya no lo sé. Sólo sé que, cuando desperté, él y Anstein estaban volviendo de un pueblo cercano, Lou llevando una serie de libretas en las que parecía que había estado escribiendo más apuntes que yo en toda mi carrera universitaria.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Serían las predicciones de Anstein –aclaró Anerues. –Lou es una bestia recopilando información: No será muy bueno físicamente pero sabe tomar apuntes taquigráficos a una velocidad pasmosa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y teniendo en cuenta lo plasta que puede llegar a ser Anstein&#8230; –añadió Diana. –Le puede haber predicho cosas con más de tres años de antelación&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Para qué puede querer Lou esas predicciones? –preguntó David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Sabes qué es lo que va a hacer Lou en tu mundo? –preguntó Anerues. –Muy sencillo: Enfrentarse a cara descubierta con el poder central de la Iglesia. Va a dejar muy claro a ese montón de adoradores de ídolos quién tiene el poder en tu mundo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David encaró sus cejas y carraspeó sin discreción alguna, notablemente molesto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me estaba refiriendo a tu tío –se disculpó Anerues. –De todas maneras, deberías saber que Adam es algo diferente a la gran mayoría.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy diferente –añadió María. –Yo soy quien mejor lo sabe.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David miró a la bruja con atención y cuando le vio los ojos, soltó:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Usted&#8230; ¿usted es María Kirisame?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso es –respondió Anerues. –La bruja que selló el pacto de Oasis. ¿No os habíais visto nunca antes?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo a él sí –dijo ella. –De vez en cuando me acercaba a ver cómo estaba la aldea desde lo lejos y en algún viaje le vi.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Puedo preguntarle por qué no volvió nunca más a partir del pacto? –preguntó David. –Me extraña mucho que, siendo la que más se ha preocupado por el destino de esa gente, nunca volviera por allí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Adam es la razón ¿Sabes lo que le pasa a un amante que rechaza a una bruja?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David miró con sorpresa a María y tras unos segundos de silencio, María confirmó sus sospechas:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Le ofrecí que fuera mi amante pero él me rechazó. A punto estuve de cortarle el cuello allí mismo pero se salvó por darme una buena razón para que no lo hiciera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Estaba investigando a las brujas para poder demostrar que celebraban ritos herejes –recordó David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De no haber sido por su buena fe hacia las brujas y por su discreción, ahora ya no quedarían ni latvianas ni ainos. Sin embargo, yo seguía sin aceptar que me hubiera rechazado, así que preferí no volver a verlo. En cualquier caso, fue él el que salvó a mi amante actual –dijo señalando a Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No pretendo hacerle nada a Adam pues es uno de los pocos verdaderos creyentes –dijo Anerues. –Hasta cierto punto, ese buen hombre es incluso agnóstico, pues pasa de los ritos de su religión pero nunca renegó de ella pues seguía siendo un buen instrumento para proteger a las brujas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Más te vale ni pensar en hacerle nada –exigió David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tampoco hace falta que te pongas así&#8230; Por cierto, ¿dónde está Lou? Aunque sea un lentorro andando, ya debería haber llegado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Prefirió irse a dormir directamente. No dejó de quejarse durante todo el viaje de que le dolían las manos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues asintió y miró hacia el techo, como buscando algo. Segundos más tarde pareció haber encontrado algo y dijo:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siento no seguir esta conversación pero tengo que preguntarle un par de cosas a Lou así que, buenas noches –cerró los ojos y, en menos de un segundo, se quedó totalmente dormido cayendo sobre el hombro de María.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Quien pudiera quedarse dormido de esta manera&#8230; –comentó María reposando el cuerpo de Anerues sobre el sillón.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou estaba contemplando el paisaje de Citagazze tal como lo había visto la primera vez: Sentado en el suelo y dolorido por la caída. Se encontraba solo pero, a pesar de saber lo que había dentro de la ciudad, no sintió miedo sino paz. Fu Riong no estaba ahí pero no sentía su falta, como si supiera que andaba cerca aún sin verla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">De repente, notó una mano posarse en su hombro e inmediatamente se volvió.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenas noches, Lou –saludó Anerues. –Cuanto tiempo sin vernos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou no respondió y decidió seguir observando la ciudad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ya andas más enterado de lo que está pasando? –preguntó Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí&#8230; –respondió Lou pesadamente. –No tengo nada contra ti y lo sabes pero, ¿por qué has liberado la agresividad de David? Sabes que al final siempre se arrepiente de lo que hace.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No será siempre así –respondió Anerues sonriendo. –De hecho, ya no lo es.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A qué te refieres?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No le has preguntado a Anstein qué es lo que hizo David? –preguntó sorprendido Anerues. –Machacó de una paliza a uno de los que abusaban de él&#8230; Lukas creo que se llamaba.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y eso es bueno? –se quejó Lou dirigiendo la mirada de nuevo hacia la ciudad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Todo depende del contexto: Lo que hizo David fue encontrar a Lukas intentando forzar a una chica. Con la cantidad de combates que hemos estado librando noche tras noche, David ya había despertado una pequeña llama de su auténtica agresividad –Anerues alzó la mano y de ella empezaron a surgir pequeñas gotas de agua que empezaron a formar una pequeña esfera de agua, –gran cantidad de iniciativa –en la esfera se vio un reflejo, una imagen, como si el agua actuara como pantalla, en la que se mostraba a Lukas arrastrando a una chica por un pasillo mientras ella no podía gritar de puro miedo, –impulsé su propio sentido de la justicia, –David, con su típico paso ligero e insonoro se acercó a la pareja a toda velocidad sin que ésta se diera cuenta, –le mostré sus capacidades y limitaciones, –y, antes de que ninguno de esos dos se diera cuenta de su presencia, David lanzó una patada con su talón derecho contra la cabeza de Lukas al tiempo que Diana se lanzaba contra el cuello del ruin daimonion de ese idiota, –y así pudo actuar en consecuencia –los más de veinticinco kilos de puro músculo de la pierna de David casi noquearon a Lukas que, inmediatamente, trató de defenderse al tiempo que la chica huía a toda velocidad. –David no es idiota, no es ningún estúpido, ni es una mala persona por ser más agresivo ahora –Lukas, al poco de empezar esa desequilibrada pelea, se dio cuenta de que esa enorme mole era demasiado para él por lo que trató de llamar ayuda pero no pudo pues Diana agarraba firmemente el cuello de su daimonion casi sin dejar respirar ni a ésta ni a su persona. –David conocía cuáles eran las consecuencias de cuanto hacía y, por ello, casi nunca actuaba por miedo a las represalias. Sin embargo, ésa no es la actitud que hay que mantener –David, ahora prácticamente irreconocible al mostrar una cara asalvajada, seguía dando golpes a toda velocidad a ese estúpido al que se le había ocurrido cometer una estupidez ante el que él creía más estúpido. –Hay gente que utiliza a las personas que más confían en el sistema, denigrándolas hasta niveles insospechados. Lo que uno debe hacer para librarse de ellos es, precisamente lo que siempre nos dicen que hagamos: Plantarles cara y no volver a temerlos jamás pues, son ellos los que siempre nos han tenido miedo, los que temen que destaquemos. Yo ya planté cara hace mucho; tú, en parte, ya lo hiciste y ahora sólo le tocaba a David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou siguió viendo como David sacudía salvajemente a Lukas a base de patadas, puñetazos y golpes contra las paredes y cristales y, cuando Lukas ya estaba totalmente inconsciente, David lo miró con cara aún más agresiva y lo arrastró hacia su habitación, lugar donde lo encerró en su armario. Tras eso, cogió una pluma y tinta, escribió en un papel, metió la carta en un sobre y lo cerró con cuidado al tiempo que respiraba fuertemente para relajar el cuerpo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero tú sabes lo que le va a pasar a partir de ahora –se quejó Lou. –No soy un experto en derecho pero semejante paliza estaría penada con un mínimo de tres años, sin contar el hecho del ensañamiento que lo elevaría hasta más de diez. Y, si encima le acusan de intento de asesinato, ya ni te cuento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-David lo sabía. Pero aún así lo hizo y no se arrepiente de ello. Sin embargo&#8230; –Anerues sonrió agradablemente –le saldrán un montón de defensores y, si yo intervengo, hasta el propio Lukas estará de acuerdo en que recibió lo que merecía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De la cárcel no se va a librar, eso lo sabes. Sin embargo, recibirá una enorme cantidad de atenuantes al haber decenas, casi cientos de testigos de los abusos de Lukas hacia David que hablarán en favor de este último, que justificarán la manera en que le apalizó. Y todo eso sin contar el testimonio de la chica por la que decidió intervenir, lo que hará que estuviera casi actuando en legítima defensa. David pagará por el ensañamiento pero no lo hará por las razones de la paliza. Incluso podría hasta librarse de la cárcel&#8230; pero es un chico con tanta nobleza que me exigiría que no interviniera para que pudiera pagar con su libertad lo que hizo. David es la mejor persona que he podido dejarte como guardaespaldas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou se levantó, se desperezó y empezó a andar hacia la ciudad al tiempo que veía en enorme espejo que había en el cielo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es curioso ver el mundo tal como lo ves tú –comentó Lou. –¿Así es como lo viste la primera vez?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Casi casi. La primera vez, tardé mi buen rato en darme cuenta de que era un sueño y por ello no pude tratar de encontrar la mejor manera de librarme de los espantos –dijo señalando a las criaturas incompletas que se podían ver desde su posición. –Y pensar que lo único que había que hacer era no tenerles ningún miedo&#8230; De haberlo sabido, hasta podría haberlos controlado sin ninguna dificultad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero de haberlo sabido no estaríamos aquí, los de Oasis habrían muerto al pasar las brujas de largo por no ver a Jack o al llevarse una riada el pueblo al no recibir el mensaje de María Kirisame&#8230; a todo esto, ¿dónde está Jack? Sé que contigo están Amadeo y Zoé pero de él no he recibido ninguna noticia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Se está acercando a toda velocidad a esta mansión. Quiere dormir y comer cuanto pueda antes de partir hacia la batalla&#8230; Lo cierto es que traté de disuadirle de que lo hiciera, que se quedara a salvo en esta mansión pero me insistió diciéndome que iba a necesitar su ayuda&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y Amadeo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Traté de disuadirlo aún más, incluso llegando a darle un par de bofetones por el lado de su ojo tuerto para convencerle de que no estaba en buen estado para hacerlo pero aún así se sobrepuso y me dijo que, o le mataba allí mismo o lo llevaba conmigo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tan cabezón como siempre –rió Lou mientras pasaba junto a cientos de espantos como si tal cosa. –Pero, ¿por qué Zoé no se quedó allí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Fue a petición del mismo rey de Chalyben y ella no supo negarse. Muchos ya sabían que tenía un talento casi innato como alabardera por lo que, tras una serie de combates de entrenamiento, lo acabó demostrando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A cuántos ganó?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Veinte de veinte, cinco de ellos contra el rey, que es considerado el mejor guerrero de toda la región de Arseal (de hecho, es conocido como “el aruco” por su habilidad&#8230; aunque últimamente su nombre ha quedado ensombrecido por la potencia del “joven aruco”).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Amadeo? ¿Quién lo diría?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nadie excepto yo. Todo el mundo tiende a subestimarlo porque es bajito pero él siempre lucha con todas sus fuerzas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vencidos por una chica y un enano&#8230; ¿no les habrá molestado eso a los utukku?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No. Son una raza muy modesta y saben que hasta un niño con un cuchillo puede matar al más experto guerrero.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siempre que tenga de su parte esa terrible fuerza universal que es la suerte –añadió Lou sonriendo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En la guerra muchas cosas son cuestión de suerte –en ese momento, Anerues se paró ante una enorme construcción, una torre en la que destacaban dos enormes estatuas de ángeles a los lados de la puerta de entrada. –Mira este lugar: La Torre de los Ángeles. Es difícil de creer que fuese aquí donde empezara todo nuestro viaje.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aquí es donde se inventó la primera Guillotina de Plata –comentó Lou –y el lugar donde se empezó a fraguar la idea de la creación de un Lucifer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y la de un Satanás –añadió Anerues mirando a Lou. –Espero que no olvides cuál es tu cometido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Olvidar? Si ni siquiera en sueños me han dejado de doler las manos –dijo Lou estirándose los dedos, haciendo que le crujieran sonoramente. –Tengo apuntadas cientos de cosas que a la Iglesia no le gustaría que se divulgaran. Muchas de ellas, en manos de un buen periodista, supondrían el derrumbe de toda la jerarquía eclesiástica.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Recuerda que no es eso lo que queremos. Tú sólo presiona, no te cargues el sistema.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No soy tan estúpido como para querer empezar una guerra civil mundial.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues ellos ya están a punto de comenzarla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Para eso estoy yo: Para detenerla. Y ahora, si no te importa, me gustaría relajarme un poco. Aún tengo que repasarme todos mis apuntes antes de ir al Vaticano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Así sea. Hasta que despiertes.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé se levantó después de dormir una siesta con sueño ligero. Tras estirarse, acarició a su daimonion que permaneció perezosamente quieto. Mientras Ku-Te seguía tratando de conciliar un relajante sueño, Zoé miró el pasillo de esa zona de la casa y, como ya hizo la primera vez, se sorprendió de la longitud del mismo: Era infinitamente más largo de lo que aparentaba desde fuera. Además, tenía unas formas tan regulares que parecía que estuviera viendo un espejo reflejado en otro. Tras un rato de observación con la mirada medio perdida, una de las muchas doncellas de la casa se le acercó por la espalda:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Señorita Zoé –saludó haciendo una leve reverencia, –¿puedo pasar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, claro –dijo dejándole paso. –Si es para hacer la cama, yo casi no la he desecho.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no –dijo ella levantando una caja de cartón tras colocarse bien las gafas. –El señor Kaede me ha pedido que le trajera este vestido. Me ha dicho que se sentiría muy complacido si llevara este vestido en la cena de esta noche.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ay, señor&#8230; –se dijo Zoé al ver que Kaede seguía intentando llamarle la atención, aunque fuera a base de regalos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mientras usted lleve este vestido podré limpiarle la ropa –añadió la doncella. –La principal razón por la que el señor Kaede le hace este regalo es sencillamente porque no le gusta verla con esos harapos tan sucios.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé se miró la ropa y vio que la doncella llevaba razón: Hacía más de dos semanas de la última vez que se hubiera lavado la ropa y casi cabría decir que hasta apestaba. Ahí era donde la petición de Kaede tenía mucho sentido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Me dejas verlo? –preguntó Zoé, pasándole la criada la caja.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras ésta se ajustaba de nuevo las gafas, Zoé vio que era un vestido bastante normal, nada excesivamente llamativo, tal como le gustaba a ella. Era un conjunto de falda larga negra, camisa blanca y una blusa de terciopelo escarlata.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Desea que le ayude a vestirse? –preguntó la otra. –Hasta la señorita Amai tiene problemas para abrocharse esa blusa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No hará falta –dijo la misma Amai entrando en ese momento. –Tú encárgate de darle esta carta a nii-san. –La doncella asintió y se dispuso a marchar pero, antes de que cruzara el umbral, Amai le pego un papelito en la espalda. –Este Kaede&#8230; –comentó Amai. –No parece que haya crecido nada en diez años&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué es lo que quieres? –preguntó Zoé algo extrañada por lo que acababa de pasar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sencillamente evitar que hagas algo que no quieres hacer –respondió Amai con su dulce risita. –Ninguna de las doncellas de esta casa necesita usar gafas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y qué quieres decir con eso?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues&#8230; –respondió Amai inclinando su cabeza hacia el pasillo –cinco, cuatro, tres, dos, uno&#8230; –y de una de las habitaciones más cercanas se escuchó una potente explosión tras lo cual Amai rió con cara pícara. –Esas gafas eran una cámara colocada por Kaede para verte mientras te cambiabas. A pesar de que lo intente negar sigue siendo un salido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230; ¿y la doncella? –preguntó Zoé espantada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te preocupes por ella. Antes de que marchara le coloqué un hechizo protector en la espalda. En muchos aspectos, se me da la magia mucho mejor que a nii-san. Ahora mismo, seguro que estará reorganizando un poco la sala mientras Kaede intenta levantarse después del susto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por la potencia del sonido&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sólo ruido y un poco de fuego. Probablemente ahora no sea capaz de escuchar nada en un buen rato</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230; –Zoé se alejó asustada de la chica.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Tranquila! –imploró Amai. –Aunque hubiera sido una señora explosión, a Kaede no hay quien pueda matarlo. Siempre lleva encima varios hechizos de resurrección por si acaso se muere mientras hace sus experimentos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;¿en qué clase de casa estoy? –preguntó Zoé más que extrañada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No te lo explicó Anerues?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dijo que íbamos a encontrarnos con un mago muy peligroso pero que nos iba a ayudar con nuestro trabajo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues eso es lo que es: Una de las personas más peligrosas de este mundo, especialista en lo que él llama la “alquimia yokai”, dominador de cientos de hechizos, más peligroso que una explosión nuclear y que, a cambio de cierta cosa que tiene Anerues, va a protegeros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Pero si es un niño!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es mi hermano mayor –afirmó Amai con autoridad. –Que haya adoptado esa forma es culpa de la cantidad de veces que ha resucitado pero sigue siendo un hechicero con todas las de la ley. –Amai había adoptado una expresión de seriedad tal que hasta asustaba pero, cuando ésta se dio cuenta de que estaba incomodando a Zoé volvió a su cara serena y miró de cerca la ropa que estaba en la caja. –Hum&#8230; Aunque sea un salido, nii-san tiene muy buen gusto. Parece que le has gustado mucho.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues dile que no se haga ilusiones: Cuando acabemos con la batalla volveré a casa y ya no volverá a verme jamás.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Directamente? ¿No deseas despedirte de Frandoll?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A qué te refieres?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No recuerdas que discutiste con ella porque querías venir a esta batalla?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo sabes tú eso? ¿Anerues&#8230;?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no ha sido él. Fue gracias a esto –respondió Amai sacando un pequeño péndulo de su bolsillo. –Soy muy hábil leyendo los movimientos del péndulo y, gracias a él, puedo saber qué ocurre a cientos de kilómetros de mí –Amai se lo guardó y volvió a preguntar: –¿No quieres despedirte de ella?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No creo que quiera volver a verme&#8230; –respondió Zoé apesadumbrada. –La conozco lo suficiente como para saber que semejante enfado no se le pasará en la vida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y, aún sabiendo lo que iba a pensar de ti, ¿para qué has querido venir?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Porque siento que no hago lo suficiente para conseguir volver a casa. Todo cuanto he hecho hasta ahora ha sido pelear para sobrevivir y mejorar mis relaciones con los utukku pero&#8230; la verdad, es que no creo que haya hecho nada remarcable ni por los utukku ni por Amadeo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si piensas que intentar mejorar tus condiciones de vida es una estupidez, es que eres estúpida de verdad –declaró muy seriamente Amai. –Nadie tiene el derecho para decidir sobre lo que has de hacer, por mucho talento que tengas para manejar un arma. Aún estás a tiempo: Niégate a ir a la batalla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé no supo que responder ante la seria cara de Amai. Tal vez sólo acabaran de conocerse pero esa chica actuaba como si la conociera desde hace años y, aún así, no se incomodaba por esa actitud. Daba la impresión de que fuera una mujer hecha y derecha, con profundas experiencias a lo largo de su vida. Sin embargo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Iré de todas maneras –dijo Zoé tras un suspiro. –Tú no sabes cómo viven la guerra los utukku.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y si mueres? –insistió Amai.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Seré un bonito cadáver.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Y estás dispuesta a matar!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí –afirmó categóricamente Zoé. –No será la primera vez que lo hago pero no por ello me va a gustar más. Frandoll no aprobaría que fuera a la guerra por gusto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es que, igualmente, no aprueba que vayas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero, igualmente, deseo un futuro para los más cercanos a mí. No aceptaría que Amadeo se marchara él sólo a la guerra para hacer que el mundo tuviera un futuro. Conozco mi fuerza, sé por qué lucho, sé para quién lo hago y lo hago porque sé que puedo volver. Acepto que insistas en que no vaya a la guerra, yo la odio tanto como tú, pero iré igualmente tan sólo para no sentir remordimientos durante el resto de mi vida por no hacer lo que debía hacer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amai se sentó derrotada y, sencillamente, suspiró.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé fue tras de un biombo que había en la sala y, mientras se quitaba la ropa, preguntó, para cambiar de tema:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué clase de maga eres tú?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo no soy maga –respondió ella recuperando su tono cálido de voz, –sólo manejo magia porque así me lo ha pedido nii-san.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues hace un momento&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si no era yo, acabaría siendo Alisa. De todas maneras, como he sido yo quien le ha enviado ese “mensaje”, no volverá a tratar de espiarte mientras estés en esta casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amai recogió la ropa de Zoé y esperó a que se vistiera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero, a pesar de todo, dices que eres incluso mejor que él –dijo Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tengo más talento que él, eso es algo que él no se niega en aceptar. De él aprendí a manejar las cartas de hechizos y la alquimia yokai y de mi padre aprendí la alquimia de la trasmutación y la vital, todo sea para mantener el prestigio de la familia, ya que soy la cabeza de familia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tú, cabeza de familia? –preguntó Zoé asomándose detrás del biombo. –¡Si ni siquiera tienes&#8230;! –Zoé interrumpió su exclamación y preguntó, más comedidamente: –¿No tendrás más de dieciocho años?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, tengo sólo dieciséis. En teoría debería ser Kaede el que asumiera esa responsabilidad pero, con la cantidad de experimentos que lleva a cabo y de los peligros que conllevan sus investigaciones para esta hacienda, decidió transferirme los poderes cuando cumpliera la mayoría de edad. Hasta entonces, soy la representante de hecho de la familia Fânali.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y eso no te molesta? –preguntó Zoé colocándose la falda.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Soy una simple estudiante de instituto y esto debería ser muy incómodo, de no ser porque los Fânali, tradicionalmente, no tenemos demasiadas relaciones sociales, salvo con los círculos de alquimistas. Y a los alquimistas no parece extrañarles demasiado que sea una chica como yo la que se encargue de llevar los asuntos familiares.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;que ya tienen que ser muchos viendo la cantidad de doncellas que tenéis.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Las doncellas no son humanas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo? –preguntó Zoé extrañada, saliendo vestida con la falda y la camisa mientras se ponía la blusa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A todas ellas las creó mi padre usando sus conocimientos sobre la alquimia vital, gracias a su descubrimiento de la “arcilla insuflada”. Todas ellas están manteniendo la misma apariencia que hace casi veinte años. Cuando nací yo, decidió sentar la cabeza y dejar de fabricar fetiches para sus fantasías –añadió riendo. –Era un buen hombre, hasta cuando puedo recordarle.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, que trataba de abrocharse de la mejor manera posible esa blusa, pensó en el organizado movimiento de esa legión de doncellas y aceptó que semejante organización no podía ser muy humana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Deja que te ayude –dijo Amai ayudando a Zoé con el cierre de la blusa. –Todas ellas hacen un muy buen trabajo y las respetamos mucho. Y, bajo el mando de Alisa, mejoraron en disciplina y ahora hasta se les nota mucho más contentas con su vida, aún sabiendo que se les ha concedido de una manera artificial.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Alisa era la doncella que nos sirvió el café?</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí. Es la única humana de nacimiento en todo el servicio y la que hace las veces de “hermana mayor” en esta casa. Tiene muchísimo carácter pero es muy amigable. –Cuando terminó de abrocharla, Amai se alejó un par de pasos y vio el aspecto que tenía ahora Zoé: –Lo dicho: Le debes de gustar muchísimo.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;"><span lang="es-ES"><span>David se sobresaltó cuando escuchó una potente explosión en los pisos superiores. Sin embargo, semejante ruido no pareció alterar en nada el profundo sueño de Anerues.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Este Kaede&#8230; –comentó María tras observar detenidamente el techo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Sí? –dijo María. –Dime, David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ha visto lo que ha pasado allí arriba?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No. Sólo he “entendido” lo que ha pasado. Hace muy poco que he aprendido a guiarme por mi intuición pero, a cada segundo que pasa, soy capaz de entender mejor lo que pasa a mi alrededor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ha sido él quien te ha enseñado?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, aprendí sola –dijo María acariciando la frente del sereno Anerues. –Pero, si aprendí, fue por imitación. Quería hacer lo posible para evitar separarme de él, para no dejar de sentir ni un segundo su presencia y, si para ello tenía que volverme más poderosa, no lo veía como mala opción.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Reconoce que hasta cierto punto te das miedo a ti misma –dijo Jacob. –Apenas pudiste pegar ojo tras lo que hiciste en la batalla de Chalyben.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tienes razón&#8230; De todas maneras, mi miedo viene de que estoy en una situación muy poco común, de que temo lo siguiente que pueda pasar. Seguro que si tu aprendieras a lanzar estrellas fugaces desde el cielo sentirías un ligero temblor en todos tus miembros por lo extraño de la situación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo soy el piloto de un aparato que se controla a base de voluntad así que, sí, lo cierto es que así se siente&#8230; –David calló sin saber qué más decir a lo que María reaccionó de inmediato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Has visto este álbum de fotos? –preguntó ella pasándole un tomo a David para animar el ambiente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eh&#8230; no –respondió dubitativamente él al pillarle una pregunta tan campechana desprevenido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cogió el tomo y lo miró distraídamente&#8230; hasta que vio lo que había en esas fotografías: Todas ellas presentaban la mansión con graves desperfectos, agujeros enormes en lo que parecía ser el ala oeste de la mansión, de múltiples formas, tamaños y consecuencias, como si dentro de esa casa ocurrieran toda clase de explosiones cada día&#8230; cosa que, con el reventón que acababa de oír, podía ser cierto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué ha pasado en estas fotografías?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-El señor Kaede y sus experimentos –respondió Alisa. –Es un joven muy hábil pero algo patoso, tanto que ha prohibido a todo el servicio acercarse a ese ala de la casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230; ¿cuántas explosiones de estas habéis tenido?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hace años que perdí la cuenta. Me preocupaba más por arreglar los desperfectos&#8230; lo cierto es que –Alisa rió agradada, –tras tantos años arreglando los desmanes del señor he conseguido conocimientos de ingeniería y arquitectura suficientes como para sobrevivir en caso de que la casa caiga en desgracia, cosa que, sinceramente, no creo que nunca llegue a pasar después de la cantidad de cosas que han pasado desde que empecé a vivir aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya, explosiones a tutiplén&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;y combates contra alquimistas locos, hechiceros, espectros y un mecánico que está obsesionado con derrotar, aunque sea una sola vez, al señor Kaede.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Se refiere a Rodolpho?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿El señor le ha hablado de él?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, choqué contra su máquina cuando llegué a esta casa. Creo que Kaede le dijo que se pusiera a investigar el aparato en el que llegué&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si era una buena máquina, le agradecerá por siempre que se la hubiera traído. A pesar de lo desastrosas que son sus visitas a esta casa, es una persona con las ideas más centradas que las del señor y que siempre se responsabiliza de los daños que causa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David volvió a mirar el álbum y, casi de inmediato, exclamó:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Cuántos Kaedes hay en esta casa!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Déjeme ver&#8230; –la doncella se inclinó sobre el tomo y al poco contestó: –En sus experimentos, el señor no sólo hizo reventar la casa, también descubrió nuevos métodos curativos, medios de transporte y desarrolló ideas que recogió de sus viajes y de algunos de sus sueños. En esa fotografía aparece él probando un hechizo al que, en principio,  llamó “Cuatro de una clase”&#8230; al final fueron “Doscientos veintinueve de una clase”. Tuve suerte de que al menos no destruyeran nada. Claro que&#8230; mire la página siguiente. –David así lo hizo, con el corazón preparado para el susto y allí lo vio: La cabeza de Kaede, una cabeza que bien podía medir más de tres metros parecía haber reventado la mansión desde dentro. –Y a ése le llamó “Poder perdido” y con razón&#8230; Alcanzó los veinte metros de altura pero, al estar él dentro del sótano, no pudo moverse hasta que pasaron los efectos del hechizo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No fue porque me sintiera bajito! –aclaró el mismo Kaede entrando en la sala con el pelo chamuscado seguido por una zorrita en el mismo estado. –¡Se lo vi hacer a alguien en Gensokyo!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Gensokyo? –preguntó David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Alisa, ¿podrías ir encargándote de la cena de los invitados? –pidió a la doncella la cual marchó de inmediato. –Sí, así se llama –respondió Kaede. –La Tierra de las Ilusiones o la Tierra del Loto, como la llama Anerues. Allí es donde aprendí la mayor parte de los hechizos que domino ahora: Magia espiritual, estelar, negra, temporal, dimensional, espacial, budista, cristiana, animal, de los poltergeist, la oscura, del ki e incluso magia musical&#8230; He visto a tantísima gente hacer magia que sencillamente sería una estupidez no probar. La mayor parte de mis hechizos son copias de los que he visto por allá pero hace poco que he inventado los míos propios&#8230; aunque de nada me han servido contra ese monstruo –dijo señalando a Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Peleaste contra él?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-La primera vez que nos encontramos –respondió María –estábamos huyendo de un grupo de espíritus de la primavera que estaban celebrando que ésta había llegado. Cuando nos vio, fue directamente hacia Anerues y le atacó.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Anerues apesta a demonio, normal que le atacara –se defendió Kaede. –En principio le subestimé, pensando que yo sería más fuerte&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;hasta que te maté yo –interrumpió María riendo suavemente. –Aunque lo de que resucitaras después le pilló descolocado hasta a Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Así que es cierto que puedes resucitar&#8230; –dijo David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Así es. Esa vez en concreto tuvieron que matarme diez veces&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;hasta que sentaste un poco la cabeza –contestó Anerues que se levantó en ese mismo instante –y empezaste a pensar qué sería realmente lo que estábamos haciendo. Muy poderoso, sí pero a veces parece que tengas un pensamiento más corto que el desarrollo de la berza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;y pensar que me ganaste a puñetazo limpio&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Que uses magia no significa que un simple ser humano no pueda hacer nada contra ti –dijo Anerues con cara agresiva. –Ya lo has dicho tú: “Disparo cortinas de fuego”. Ya se sabe que las cortinas están hechas para ser atravesadas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin, da igual. He venido aquí para&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Para esto? –preguntó Anerues sacando una pequeña caja del zurrón de María cuyo contenido mostró de inmediato: Era un pedazo de metal dorado por un lado y oscuro por el otro, de forma plana como si fuera un pedazo de plancha de metal con apariencia afilada. –Aquí tienes un pedazo de la Guillotina de Plata, tal como te prometí –dicho lo cual, cerró la caja y se la pasó a Kaede que había mirado semi-hipnotizado su contenido. Éste la cogió y miró con cara de alegría ese brillante metal. –Recuerda que ahora has de cumplir tu palabra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso por descontado –dijo Kaede saliendo a toda prisa mientras esbozaba una amplísima sonrisa. –Si a la hora de cenar no estoy, dile a Amai que estoy muy ocupado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Este Kaede&#8230; –repitió Anerues tal como lo hiciera María un par de minutos antes. –¿Salimos a dar un paseo? –preguntó a María. –Me parece que Jack debe estar a punto de llegar.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">E, inmediatamente, la pareja abandonó la sala junto a sus daimonions, dejando a David contemplando la cantidad de maravillas (y desastres) que había causado Kaede en esa mansión.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack apenas podía dar crédito del lujoso lugar al que acaba de llegar. Tras pasarse prácticamente una semana en el cielo, durmiendo precariamente como nunca había hecho, huyendo de cantidad de criaturas del abismo, comiendo las sobras de las sobras del día anterior&#8230; Ahora se encontraba sobre una mansión barroca, de forma cuadrada, de inmensos jardines, con un patio interior de un preciosismo envidiable (bueno, tenía un par de ventanas por las que salía un humillo sospechoso&#8230;) y en cuyo techo se veían varias antenas parabólicas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¡Al fin! ¡Televisión!” se dijo con lágrimas en los ojos nada más verlas. </span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Nunca antes se había sentido tan alborozado de tener un amigo tan influyente como Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras hablar con el rey Ogunwe, uno de los máximos mandos del ejército de la República del Cielo y explicar la intervención que iban a efectuar en la batalla final (teóricamente sólo iban a luchar en una zona predeterminada del frente) había sido perseguido repetidas veces por toda clase de seres y personas que lo único que deseaban de él era verle las tripas. Pero ahora&#8230; ¡UN DESCANSO! ¿Quién lo diría después de tantos desvelos?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bienvenido a la Mansión Fânali –saludó Anerues nada más Dai apoyó sus garras en el suelo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Descansa un poco, chavalina –recomendó Dijuana dándole un par de golpecitos en el pico a la pájaro Roc para andar de nuevo hacia la casa. –Ahora te traigo algo de comer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack, con las piernas algo debilitadas tras estar tanto tiempo sentado en el cuello de su daimonion se apoyó en Anerues para ir a la casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aún puedes cambiar de opinión –advirtió Anerues. –Quédate en esta casa acompañando a Lou, que no quiero que mueras por agotamiento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya me he decidido –fue la decidida respuesta de Jack. –Ahora tan sólo necesito comer, descansar un poco y mañana, cuando salgamos, estaré como una rosa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú mismo. Si al final te mueres, que no sea culpa mía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues entonces, buenas noches –dijo Dai apartándose hacia una zona un poco más frondosa donde poder descansar. –Ya nos veremos mañana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack, dejando el apoyo de Anerues a un lado, le hizo una reverencia y se retiró dentro del edificio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy formal te has vuelto con ella –dijo Anerues mientras guiaba a Jack por los pasillos en busca de una habitación vacía, cruzándose con Dijuana que llevaba dos piernas de cordero apoyadas en el hombro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ser formal y educado es lo mínimo que puedo hacer por ella después de las veces que me ha salvado el día –dijo Jack al tiempo que le pasaba su Winchester a Anerues. –Tú habrías hecho algo parecido cuando te reencontraste con Dijuana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Se pasaron días y días sin separarse ni un instante –contestó María. –Parecían una pareja de tortolitos&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Todos los que nos separamos de nuestros daimonions hemos hecho lo mismo tras reencontrarnos –dijo Anerues. –Todos nos volvemos un poco pastelosos&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras un breve paseo, Anerues dejó a Jack en una de las estancias superiores del ala este en una zona bastante alejada de donde estaban los soldados de Chalyben descansando, esperando a que llegara la hora de marchar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Descansa y ya te llamaré para que vengas a cenar –dijo Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De acuerdo –dijo Jack sin atender a nada más que a la cama que se encontraba ante él. Avanzó con pasos torpes y se dejó caer con mucho gusto sobre el mullido colchón. “Hacer de mensajero de Anerues es un trabajo a tiempo completo&#8230;” pensó mientras se quitaba torpemente sus botas. “¡Bah! No lo hace con mala intención&#8230; creo. Todo sea para que todos volvamos a casa”.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Aún costándole algún esfuerzo, se levantó y se quitó su molesta ropa de piloto para así dormir más cómodo y al rato se encontraba descansando su dolorido cuerpo en una cama bien blandita, nada que ver con los suelos secos en los que había tenido que reposar durante todos esos días.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Teniendo en cuenta lo relajado que se sentía, supuso que Dai también estaría muy cómoda, probablemente sentada sobre hierbas altas que harían sus veces de lecho descansando torpemente sus enormes alas mientras comía algo merecidamente ganado&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sin darse cuenta y por su estado de agotamiento general, se quedó profundamente dormido en unos segundos entrando en un estado de sueño tan profundo que no recordaba haber tenido desde las últimas competiciones de tiro&#8230; Dejó de lado todo pensamiento, toda experiencia que pudiera haber tenido y se abandonó al placer del descanso que ahora le sabía bien dulce por lo merecido&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Varias horas más tarde, después de levantarse de su sueño más que reparador, Jack se levantó para encender la televisión que había ignorado desde que entrara en esa habitación para así distraerse un poco&#8230; sin embargo, cuando escuchó el sonido de un piano interrumpió su movimiento&#8230; Era un sonido bastante bien trabajado, no alcanzaba el virtuosismo de algunas composiciones que conocía pero tenía un ritmo firme y seguro. Y cuando cesó esos primeros acordes, sonó un potente solo de trompeta que parecía estar respondiendo al piano con firmeza semeja.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack se vistió rápidamente para ir a escuchar el concierto que se estaba dando allá abajo y  unos segundos más tarde se encontraba corriendo por el pasillo para ver quiénes eran los músicos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">A medida que bajaba pisos, el sonido se volvía más claro: Ahora piano, ahora trompeta, después un potente contraataque del piano para pasar luego a una respuesta más virtuosa aún de la trompeta&#8230; hacía rato que Jack había empezado a notar como el ritmo de quienes tocaban iba aumentando segundo a segundo. Si bien hacía un rato estaban tocando un ritmo firme y tranquilo, casi cadencioso, ahora habían acelerado hasta casi alcanzar un ritmo bailable&#8230; y, sin embargo, esa canción no parecía ser prefijada sino improvisada&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Un concierto de Jazz“ pensó él cuando llegó a ver las luces de la sala de música. Y nada más entrar, lo que vio fue&#8230; a más de ochenta personas abarrotando esa estancia si dejarle ver quiénes tocaban. Con algo de esfuerzo, mientras la cadencia aumentaba por instantes, Jack se las arregló para atravesar el muro de gente que observaba en completo silencio el complejísimo concierto que se estaba llevando a cabo. Y, cuando por fin pudo verle las caras a las músicas&#8230; se sorprendió de ver que la pianista era Zoé. A la trompetista no la reconoció pero, teniendo en cuenta su juventud le sorprendía la habilidad con la que tocaba su instrumento: Parecía tener tanta experiencia arrancando sonidos de su instrumento que ni se veían los movimientos de sus dedos accionando las llaves&#8230; claro que Zoé no se quedaba atrás, tocando, aporreando casi, todas las teclas que era capaz de abarcar con sus dos escasas manos a más velocidad que el chico jamás pudiera haber visto en ella.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack contempló la escena y, sobre todo, escuchó y se deleitó en la variedad de sonidos que las dos chicas arrancaban mientras el ritmo iba a más&#8230; Cuando la otra se paraba a respirar, Zoé tomaba el relevo y tocaba una composición más rápida y más perfecta que la anterior y, cuando ésta ya no podía soportar la presión que sentía en sus doloridos brazos, la otra, que sonreía con una muy dulce sonrisa ante la música de su compañera de escenario, continuaba, como demostrando que ella no se quedaba atrás ante la técnica de Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">¿Cuánto se había alargado el concierto? Nadie lo sabía, nadie pensó en atender a un reloj en un momento como ése pues la música estaba realizada de una manera tan espléndida que parecía que nadie quisiera que acabara&#8230; El sonido de la trompeta era tan intenso que hasta se podía saborear, el del piano tan fuerte que hasta se podía oler y el ritmo había crecido tanto en tan pocos minutos que alegraba las caras de cuantos estuvieran escuchando ya fueran rudos o jóvenes soldados, ya fueran sirvientas y más sirvientas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y siguieron pasando los minutos. Zoé ya acusaba un cansancio notable que se apreciaba en los goterones de sudor que manaban de su frente y que la despeinaban pero sin tocar una sola mala nota, sin ni tan siquiera alterar el porte elegante que le daba su vestido&#8230; y la otra, esa joven chica, casi parecía que no podía respirar de tanto que había soplado y soplado. Su cara, enrojecida por la falta de aire denotaba el cansancio que se había ido ganando según pasaban los minutos&#8230; y sin embargo, ahora las dos tocaban con más ímpetu todavía, las dos al mismo tiempo, sin darse cuartel la una a la otra, casi como si eso fuera una pelea callejera en la que no cabía descanso alguno, como si libraran una terrible batalla que ninguna de las dos estaba dispuesta a perder&#8230; La velocidad y el virtuosismo de los movimientos de las dos habían llegado hasta unos límites que Jack no habría imaginado en una persona como Zoé ni en una chica como la otra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Aún cuando el agotamiento parecía estar empezando a entorpecer los movimientos de esas dos mujeres extasiadas por el sonido de su música, ambas hicieron un receso de menos de un segundo en el que Zoé alzó las manos para dar sus notas más potentes, un receso que la otra también aprovechó para tomar aire que poder impulsar dentro de su trompeta. Y cuando los brazos de Zoé bajaron en medio de ese corto silencio, cuando la chica acercó sus labios a la boquilla de su instrumento, una voz sonó:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Quién va ganando?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, totalmente descolocada, dejó caer sus manos sin cuidado alguno, aporreando las teclas sobre las que cayeron los pesos muertos que ahora eran sus manos, creando un sonido horriblemente discordante, y la chica sopló pero el sonido que surgió de la trompeta fue tan cómico que nadie pudo evitar reír a mandíbula batiente tanto por la frase, como por el escandaloso ruido del piano como por el sonido de trompetilla de juguete que había lanzado la chica.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y las dos, trompetista y pianista, riendo como no habían reído durante todo el concierto fueron hacia el público donde palmearon a la vez que comentaban agradecidas al chico que había hablado, un tipo bastante grande con una daimonion coyote, por haber detenido esa batalla musical, tras lo cual, todos los presentes aplaudieron alborozados por el espectáculo que acababan de ver, aplauso al que se unió Jack sin dudar.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David, con el cuerpo algo dolorido por las palmadas que le habían dado prácticamente todos los presentes por su “afortunada” frase, fue a darse una ducha. Casi nadie toleraba estar cerca de él por su apestoso olor a sudor mezclado con grasa (aunque, dijeran lo que dijeran, desde que ese olor le salvó el día, había llegado a pensar que hasta era muy fragante&#8230;).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Después de que una de las doncellas le diera algo de ropa (Kaede no había reparado en gastos desde que Anerues le entregó ese pedazo de metal), se dirigió con paso tranquilo hacia la zona de los baños que, teniendo en cuenta lo populosa que era esa casa, eran más parecidos a un pequeño parque acuático.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Y la cocina parece casi la del ejército, y hay habitaciones para dar y tomar, un sótano más grande que mi casa&#8230;” pensó David. “¿De dónde sacará Kaede el dinero para mantener todo esto?”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras iba para allá, Diana se paró en unas escaleras ascendentes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Crees que ese tal Rodolpho estará bien? –preguntó ella. –Ni con el barullo que se armó con el concierto, ése no ha bajado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David pensó que llevaba razón por lo que decidió ir a ver cómo estaba. Cuando llegó al lugar del siniestro de esa mañana, se encontró con que la sala había sido ligeramente remodelada para dar cabida al aparato intencional. El Atomx había sido retirado (más bien, lanzado) fuera del edificio y las doncellas, tras retirar los escombros de la pared y del suelo, habían instalado un pequeño toldo para mantener la sala en la sombra durante el día. Y allí, en medio de la sala, dentro del aparato, Rodolpho seguía trabajando afanosamente sobre los mandos del aparato intencional.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué tal va? –preguntó David. Rodolpho pegó un brinco y sus instrumentos de trabajo se le cayeron al suelo del susto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No me distraigas! –se quejó el otro pero se calló al ver quién preguntaba. –¡Oh! Eres tú&#8230; Gracias por venir, así no he tenido que ir a buscarte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Querías preguntarme algo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, sí. Lo primero de todo: ¿De dónde has sacado esta MARAVILLOSA pieza de ingeniería? Dios, dios, dios&#8230; –dijo con inmensa alegría –cada una de las piezas de esta máquina destilan brillantez y talento, es realmente inspirador (y además, se deja copiar). ¡Hasta un cateto podría pilotar esto!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Me estás llamando cateto? –preguntó David ligeramente molesto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Disculpa, no pretendía ofender&#8230; pero es que ya, sencillamente, la concepción de las líneas, de los circuitos, de hasta el último cable está planificada al milímetro&#8230; Dime de dónde ha salido este maquinón&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo no tengo ni idea. Me lo encontré en un monasterio y gracias a los consejos de un amigo, aprendí a manejarme (más o menos&#8230;) con él. Tal vez Lou sepa algo sobre el lugar de donde viene realmente&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno, eso da igual&#8230; –suspiró Rodolpho mirando embobado, casi enamorado, la maquinaria que había dentro del aparato. –¡Agh! ¡Gracias, gracias, gracias!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué le pasa a éste? –preguntó Diana extrañada por la actitud de inmensa alegría que exudaba el chico ese.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué es lo que tiene de importante este aparato? –preguntó David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Que qué es lo que tiene!? –preguntó Rodolpho sobresaltado, tras colocarse las gafas. –¡Esta cosa funciona a base de voluntad!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso ya lo sé. Así es como he llegado hasta aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no, no&#8230; ¡La voluntad es su fuente de energía! Con tus deseos lo diriges pero con tus deseos también eres capaz de hacer que se mueva&#8230; ¡Me has traído el instrumento que acabará para siempre con mis problemas para conseguir energía! –dijo con los ojos perdidos en el cielo, como agradeciendo al Grandísimo que el aparato intencional chocara contra él esa mañana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues date prisa en ojearlo que mañana me lo llevo a la batalla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Batalla!? –preguntó el otro asustado. –¿No pretenderás arriesgar esta obra de arte en una batalla?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es mi arma. Con él protegeré al grupo principal.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡NO puedo consentirlo! –gritó Rodolpho imponiéndose. –Esta máquina es una auténtica pieza de museo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo siento pero eso no va conmigo. Y te recomendaría que no trataras de discutirme –dijo David alzando el puño amenazadoramente. –Esa máquina irá mañana a la batalla, lo quieras o no.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Rodolpho, sin cambiar su soberbia postura, miró a David y meditó algo. Si bien parecía un tipo muy orgulloso, alguien que no cambiaba por nada de ideas, parecía tener un lado tolerante.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-OK –dijo Rodolpho al cabo de un rato. –Pero yo voy de copiloto. No quisiera dejar esta belleza en manos de un loco como tú&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Como quieras&#8230; –dijo David extrañado por la apasionada actitud de ese chaval. “¿Quién está más loco por aquí? El mal piloto o el tipo enamorado de una máquina&#8230;”</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David se alejó del lugar para ir a darse un buen baño dejando a Rodolpho trabajando febrilmente sobre el aparato intencional, por lo que al rato llegó a los baños&#8230; y en la puerta se encontró a un niño que espiaba discretamente por el agujero de la cerradura.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El niño tendría unos siete años y vestía una capa de viaje adecuada a su tamaño&#8230; vamos, que seguro que iba disfrazado. Su pelo era negro muy oscuro pero, al igual que la daimonion de Anerues, tenía trazos en el pelo, en este caso de color azul. A David eso no le importó demasiado, sobre todo cuando vio que el baño que estaba observando a hurtadillas era el de las doncellas (cosa que se notaba perfectamente por el sonido de risas que venía de dentro) así que, ni corto ni perezoso fue a por el chaval y le agarró de su capa. Pero cuando escuchó su vozarrón de camionero, casi no lo soltó del susto:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Suéltame, imbécil de bellota!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No sé quién eres –dijo David recuperando la respiración –pero es de muy mala educación espiar a las mujeres cuando no quieren ser molestadas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Que me bajes! –gritó el chico pataleando salvajemente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero a ver&#8230; ¿tú quién te has creído? Como sigas&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El chavalín, ignorando el tono de amenaza de David, empezó a golpear con fuerza inusitada su brazo a lo que David respondió tirando el niño al suelo sin ningún cuidado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Eso duele! –se quejó el niño apoyando las manos en sus posaderas. –¡Tú no sabes con quien&#8230;!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El niño se calló súbitamente e, inmediatamente sacó una vara de detrás suyo. David, quizá esperando un ataque por su parte, se cubrió con los brazos sin temer demasiado al niño pero éste, después de alzar la vara, desapareció del lugar&#8230; así sin más, desapareció, se volatilizó, sencillamente ya no estaba ahí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Quién anda ahí? –preguntó una voz femenina desde el otro lado de la puerta.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No es nada –respondió David algo confundido, –sólo&#8230; –no pudo terminar la frase pues inmediatamente sintió un potente empujón que lo lanzó contra la puerta al tiempo que la abrían, empujón que le hizo perder el equilibrio cayendo con fuerza contra el suelo. Y allí se encontró David: Cinco doncellas semidesnudas y, junto a la puerta, Alisa con un buen susto en el cuerpo, con la toalla medio caída, cara de ira y un puño preparado&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenas noches –saludó Amadeo a David mientras salía de su habitación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El aludido masculló algo con cara de enfado y entró en su habitación mientras se sostenía un pedazo de tela humedecido contra el ojo derecho.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A alguno de los chicos no le habrá gustado el comentario que soltó en el concierto&#8230; –comentó Goppler.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo ignoró la frase y se dirigió al sótano donde, esa mañana, Kaede le había colocado el ojo intuitivo. Ya estaba algo harto&#8230; harto de ser capaz de notarlo “todo”, de sentir el movimiento de hasta la última mosquita muerta de esa mansión, harto de escuchar todo lo que no tenía necesidad de oír, harto de notar sensaciones que no eran suyas&#8230; A primera vista el ojo intuitivo era una bendición del cielo, algo que le permitía tener los sentidos más alerta que nunca aunque luego, su potencia&#8230; era “excesiva”: Notaba hasta el último movimiento que se hacía en más de tres kilómetros a su alrededor y, ni cerrando los ojos, conseguía reducir lo suficiente ese alcance. Como resultado, ahora tenía la cabeza como un señor bombo y con un soberano dolor de cabeza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Algo mareado por la cantidad de cosas que había sentido durante todo el día, abrió distraídamente la puerta del sótano y se encontró con una masa considerable de niebla&#8230; allí no se podía ver nada por la cantidad de vapor de agua que llenaba la sala pero, aún así, avanzó hasta donde recordaba haber estado esa mañana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Alto! –gritó un voz en medio de la niebla. Amadeo “intuyó” de inmediato que la voz era de Kaede pero también notó miedo en el aviso por lo que se paró en seco. –¡Maldita sea! ¡A estas horas no se puede entrar en el sótano!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo siento&#8230; venía a&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Si en algo aprecias tu vida, sal ahora mismo de la niebla! –gritó Kaede, recogiendo Amadeo un aviso de terror supremo por parte de su ojo. Éste controló el aviso y se puso en guardia mientras avanzaba lentamente hacia la salida del sótano. Pero no pasó ni un segundo antes de recibir otro aviso: De inmediato se lanzó a la izquierda y escuchó un sonido de viento a su lado. No sabía qué era la cosa que acababa de pasar a su lado pero&#8230; pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¡Demonios!” se dijo nada más ver la herida que tenía en su mano izquierda: Apenas sería un rasguño pero el corte era limpísimo, un tajo del que manaba mucha sangre&#8230;</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡He dicho que largo! –gritó Kaede. –¡Si permaneces más tiempo aquí dentro, morirás!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo se levantó de inmediato, ignorando la herida de su mano y se lanzó hacia la puerta pero, tras recibir más de siete avisos de ataques simultáneos, se paró en seco y, lo que fuera, pasó por delante suya a toda velocidad rasgándole la ropa. Tras evitar este ataque intuyó que no le volverían a atacar en un buen rato por lo que se lanzó hacia la puerta y salió del sótano con Goppler en brazos. Inmediatamente subió las escaleras y llegó a la cocina donde se sentó con los brazos aún temblando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Qué era eso!? –preguntó Goppler temblando de terror.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No&#8230; –Amadeo iba a responder “no lo sé” pero de inmediato le vino otra palabra a la cabeza: –Kamaitachi&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Exacto! –gritó Kaede enfadado después de subir las escaleras. –¡Un kamaitachi! ¿¡Sabes de que acabas de librarte por los pelos!? ¡Podrías haber perdido un brazo si hubieras seguido allí dentro!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo siento&#8230; –rezongó Amadeo realmente arrepentido de haber tenido la idea de bajar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin&#8230; –dijo Kaede tranquilizándose. –¿Qué querías? Para algo bajaste a por mí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, esto&#8230; ¿no podría haber alguna manera de hacer que el ojo intuitivo este “funcione menos”? Recibo tantas señales y avisos que ni siquiera puedo dormir&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya veo&#8230; –dijo Kaede tras verle ese ojo de cristal blanco de cerca. –Rita, ve a por un pedazo de terciopelo negro. –La medio-daimonion obedeció de inmediato y volvió a bajar al sótano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Curiosa daimonion&#8230; –señaló Amadeo mientras esperaba a que volviera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No es una daimonion, es una “medio” daimonion, que no es lo mismo –apuntilló Kaede.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Hay diferencia? –preguntó Goppler. –Tú has nacido con ella, ergo, ha sido tu daimonion desde siempre.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y, ahora que lo pienso –continuó Amadeo, –¿cómo es que tú eres el único en esta casa que tiene daimonion? ¿Tú también fuiste al mundo del gran agujero?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No –contestó secamente Kaede, tal vez sin muchas ganas de hablar del tema. –La historia es un poco más complicada. A Rita la conocí hace ya más de dos años, poco después de descubrir la ruta hacia Gensokyo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Te refieres a la grieta que hay allá arriba en el monte? –preguntó Amadeo recordando cómo llegó hasta la mansión.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No –rió Kaede (hablar de Rita parecía aburrirle pero hablar de Gensokyo le había animado la cara). –Lo cierto es que&#8230; a ver cómo lo explico&#8230; cuando tenía unos doce años, descubrí los escritos de una investigadora de lo paranormal, Maribel Han. Ésta fue catalogada como oficialmente “chiflada” por los aparentemente absurdos paisajes que describía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué le pasaba? ¿Estaba más loca que tú?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si lo que hizo es cierto, vaya que sí&#8230; –dijo sacudiendo la mano. –Ella escribió cinco libros, cinco libros en los que hablaba de que era capaz de ver las grietas a que llevaban a Gensokyo. Semejantes comentarios relegaron sus historias al imaginario infantil y así se quedaron como meros cuentos&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;salvo para ti –completó Rita, que volvía con un pedazo de tela en la boca. –Cuando leyó por primera vez esos libros, cayó en un estado de entusiasmo tal que hasta organizó un viaje para encontrar una de las muchas grietas de las que hablaba Maribel.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;y así lograste encontrar la de allá arriba –comentó Amadeo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues no –dijo Kaede mientras recortaba un pedazo de terciopelo. –Acabé a más de cuarenta mil kilómetros de aquí, en el lejano oriente. Me llevó casi un mes encontrar ese maldito agujero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya, suelen ser de lo más discretos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;pero, aún habiéndolo encontrado, me encontré con un problema bastante grave: Aparte de que estaba en un mundo que no conocía de nada, se me había olvidado contar con la fauna del lugar&#8230; Yokais y más yokais por todas partes&#8230; de no haber sido por la niñita que me encontré, que no salía vivo de allí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Te salvó una niña? –preguntó Amadeo con sorna.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sería una niña, pero era la actual&#8230; ¿cómo era, Rita? –preguntó al ver que se le había atascado la tijera en el terciopelo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sacerdotisa del Templo Shinto Hakurei del Bosque de la Magia, Reimu Hakurei&#8230; No tendría más de catorce años pero dominaba la magia como nadie.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Gracias a lo que me enseñó pude, uno, volver a casa (cuando me di cuenta, había perdido de vista el agujero que me permitiría volver) y, dos, me enseñó a manejar cartas de hechizos. A partir de ese día&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;te convertiste en el mayor plagiador de hechizos de toda la historia –interrumpió Rita. –Te consideras un buen hechicero pero apenas has creado más de diez hechizos propios.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;lo que tú digas&#8230; –dijo Kaede mientras cosía tres capas de terciopelo juntas. –Lo que quería decir es que fue con ella con quien empecé a manejar magia. Gracias a este conocimiento, esta casa es un bastión inexpugnable.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siempre y cuando no te la cargues tú –dijeron los otros tres al mismo tiempo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bromas aparte –dijo Amadeo –me extraña que en la ciudad que se ve desde aquí nadie se dé cuenta de la cantidad de explosiones y destrucciones que causas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso es porque la mayor parte de los habitantes de esa ciudad son alquimistas como yo. En este mundo hay tres clases de personas: La gente normal como tú, los alquimistas como yo y los habitantes de Gensokyo. La gente normal confía excesivamente en la tecnología; los alquimistas, en los principios innatos que hay en la naturaleza de las cosas y los habitantes de Gensokyo, en la magia. Tanto Amai como yo y como ese imbécil de Rodolpho somos buenos alquimistas y, por ello, tenemos el deber sagrado de mantener silencio respecto de lo que sabemos. Si la gente normal aprendiera a transmutar las cosas, a crear vidas indiscriminadamente o a crear monstruos mágicos o mecánicos, no sé yo lo que podría acabar pasando&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Con monstruos te refieres a los kamaitachi que había allá abajo? –preguntó Amadeo. –Si es así, ¿qué clase de alquimia es ésa?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, esos kamaitachi fueron creación mía. Hay varias clases de alquimia: La transmutativa (la típicamente conocida por esa tontería llamada “piedra filosofal”), la vital (permite crear y alterar vidas), la tecnológica (permite crear vidas artificiales) y la yokai, de la cual, un muy humilde servidor se siente muy orgulloso de haber descubierto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues crear monstruitos que se carguen a todo Dios no creo que sea algo demasiado útil&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si te refieres a los kamaitachi, los he invocado para que os protegieran en la batalla de mañana así que sí que os resultarán útiles. Pero la genialidad de mi alquimia no se reduce a eso: Con esta alquimia puedes crear seres de casi cualquier clase, ya sean hitodamas que te imiten o que te alumbren, nekomatas que reanimen temporalmente a los muertos, kitsunes que te juren fidelidad eterna, kappas que te curen o incluso traer alguna kera kera onna que te alegre el día con su agradable presencia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;esto&#8230; ¿me podrías hablar en cristiano?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Todos esos son nombres de yokais, seres míticos en este mundo pero que, por alguna razón, se establecieron en Gensokyo. Yo puedo crear o invocar gran cantidad de esos seres sin demasiada dificultad gracias a mis conocimientos sobre la naturaleza de la frontera entre este mundo y Gensokyo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede miró con detenimiento el pedazo de terciopelo que acababa de cortar, tras lo cual recortó una tira larga de cuero.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De todas maneras –dijo Amadeo –no te salgas de la pregunta principal: ¿De dónde ha salido Rita?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede bufó desagradado pero su media-daimonion habló por él:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Originariamente, al igual que tú con Goppler, Kaede no era capaz de verme. No fue hasta poco después de descubrir Gensokyo, en su segundo viaje de hecho, cuando pasó&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Pasó?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ni yo sabría explicar qué pasó –dijo Kaede cortando con mucho cuidado una larga tira de cuero. –Tras explorar detenidamente el Bosque de la Magia durante más de dos días seguidos, me encontré un agujero algo distinto a las grietas del Gensokyo y a través de él&#8230; me vi a mí mismo. Sonará estúpido pero me encontré con una especie de alter ego mío de otro mundo, una “alternancia” que huía desesperada. Y tras él, había una mujer que lo seguía mostrando las mismas heridas que ese otro yo, casi como si hubiera sido maquillada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ésa mujer era yo –dijo Rita –y ese otro Kaede era una alternancia de Kaede. Básicamente eran la misma persona pero en mundos diferentes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo que pasara después –dijo Kaede –ya no lo sé. Cuando lo toqué para ayudarle, fue casi como sentir sus heridas y, en menos tiempo que tuve para comprender qué pasaba, caí inconsciente al tiempo que él. Y al despertarme, me encontré con el cadáver del otro, con Rita y con un cacao mental de órdago.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Espera –dijo Amadeo con cara de risa, –¿no me estarás intentando hacer creer que has heredado el daimonion de otra persona?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo no he heredado nada –respondió Kaede muy serio. –Por alguna extraña razón se produjo una especie de paradoja, como si el universo no tolerara que existieran dos Kaedes en el mismo mundo. En teoría, en ese mismo momento debería haber muerto junto al otro pero, por el contrario, sobreviví pero a cambio de recibir todas las memorias de ese otro yo al unirse mi Rita con la otra Rita.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De todas maneras, no pudo relajarse mucho tiempo conmigo –dijo Rita. –Mi cuerpo era muy inestable, mi esencia no se adaptaba del todo a las partículas elementales del mundo de Gensokyo y, de no haberme creado un cuerpo nuevo, lo habría arrastrado directamente a la muerte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De ahí que la llame “media-daimonion” –sentenció Kaede: –No es totalmente mi daimonion, no tiene un cuerpo totalmente suyo y nuestras conexiones no son todo lo fijas que debieran ser por lo que está un paso más cerca de ser un ente independiente que tu Goppler.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero, ¿para qué querer separarme de ti? –dijo Rita acariciándose contra la pierna de Kaede agitando sus dos colas una contra la otra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno&#8230; –dijo Kaede dándole un golpecillo a Rita en la cabeza. –Si no tienes más preguntas, pruébate esto –dijo pasándole la pieza de terciopelo con la que había estado trabajando: Era un simple parche negro. –Puede parecerte una tontería pero este pedacito negro puede ayudarte a dormir mejor. –Amadeo cogió el parche y se lo colocó sin demasiada confianza. –¿Qué tal? –preguntó Kaede tras levantarse para ir a buscar un vaso de agua.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo paseó un poco por esa gran cocina, sintiendo algo de vergüenza al llevar ese parche que le hacía aparentar ser un piratilla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No parece que funcione –declaró éste al cabo de un rato. E, inmediatamente, recibió un pedazo bofetón brutal “made in Kaede” en su mejilla derecha. –¿¡¡EN QUÉ ESTÁS PENSANDO, IMBÉCIL!!? –gritó tras llevarse la mano a la mejilla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me has visto venir –dijo Kaede sonriendo, tras acabarse el vaso de agua. –Supongo que ahora podrás dormir mejor. Buenas noches.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Anerues&#8230; despierta –pidió María con voz suave.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El aludido abrió los ojos con algo de pereza, intentando no forzar su cuerpo para no olvidar lo que acababa de ver. María le dejó mirando el techo de la sala mientras se vestía pues sabía que no era demasiado inteligente molestarlo en ese momento de reflexión. Un minuto más tarde, Anerues alargó la mano hacia la mesita y cogió su diario en el que empezó a anotar lo que había soñado durante esa noche. Después de rellenar más de cinco páginas, alzó la vista de sus apuntes y dijo:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenos días, María.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La bruja le dio un beso en respuesta y luego se retiró mientras Anerues se vestía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hoy toca batalla&#8230; –dijo ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Afortunada y desgraciadamente –respondió Anerues. –Por fin lograré mi objetivo pero después de eso tendremos que despedirnos&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya no importa –dijo ella con expresión triste. –Hay cosas que no se pueden cambiar. Y cuando el Polvo mete las narices, menos aún&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo que ya no importa? ¿Es que aún quieres convertirte en alguien como yo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ser una Halek ha sido mi ideal desde que te conocí. Al principio era tan sólo por las posibilidades pero, después, fue tan sólo por la capacidad de juicio&#8230; Muchas de mis compañeras eligen dejar de ser brujas para convertirse en lo que son sus amantes: Simples personas. Pero tú eres muy diferente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo soy una persona como cualquier otra sólo que&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;puedes volar como cualquier ser humano –añadió ella. –Un Halek es sólo una persona con juicio. Lo de volar es algo que yo no voy a olvidar porque ya es algo innato en mí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ojalá si tus hermanas supieran lo sencillo que es no olvidar lo que se es en el fondo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues abrió la puerta y salió de la habitación seguido por María donde vieron como las doncellas iban puerta por puerta despertando a todos los que iban a ir a luchar. No tardaron en llegar al comedor donde ya estaban esperando el desayuno David, Rodolpho y Lou.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Pero cómo se consigue un daimonion? –preguntó Rodolpho a Lou.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A mí no me mires –respondió el aludido. –Yo sólo sé qué tengo que hacer y cómo hacerlo. Para preguntas más raras&#8230; pregúntale a ése –dijo señalando a Anerues nada más verlo entrar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Para qué quieres ver a tu daimonion? –preguntó Anerues sentándose.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡NECESITO un daimonion para accionar esa preciosa maquinita! –respondió Rodolpho. –No puedo dejar que este salvaje pilote semejante obra de arte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Hey! –se quejaron David y Diana al mismo tiempo. –¡Un respeto!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es que quieres ser tú el piloto? –preguntó Anerues. –Si es así, siento decirte que no. La persona más capaz en esta sala para pilotar ese aparato en batalla para defender al grupo es David, digas lo que digas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Pero si estampó el aparato contra esta casa!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú no lo conoces, así que mejor calla. Un tipo con un daimonion gallina no sirve para estas cosas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Cómo que gallina!? –preguntó Rodolpho henchido de ira.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eres prudente, inteligente, más rápido de pensamiento de lo que piensas, sabes defenderte a pesar de tu apariencia débil, sabes agruparte, eres generoso, algo intolerante con los que no son como tú pero pacífico en el fondo, con fijaciones de ideas bastante fuertes&#8230; eso eres tú y eso es lo que representa tu daimonion. No te estoy llamando cobarde. David, sin embargo, es más agresivo, discreto, algo tramposo, imprevisible, con ideas muy divagantes y de reacciones más sorpresivas incluso que las mías. Es imaginativo y no se altera por nada, incluso si le atacan sin previo aviso por lo que es el mejor piloto que he podido encontrar para el aparato intencional. Que quieres ser el copiloto, muy bien, con eso podrás controlar un poco a David y enseñarle a pilotar mejor pero, en lo que se refiere a lucha, déjale a él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya le has oído –dijo Diana alzando el cuello.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Además –añadió David –no soy tan patoso. Puede que cometa errores pero sé controlar el aparato casi por instinto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras hablaban, la sala se fue llenando de soldados, deseosos de comer algo antes de partir. Un par de minutos más tarde, treinta soldados, Trevor, Amadeo (con su parche en el ojo), Zoé, Amai y Kaede  estaban desayunando una copiosa comida servida diligentemente por la tropa de doncellas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo vamos a llegar al campo de batalla? –preguntó Amadeo a Anerues mientras terminaba su desayuno. –No creo que quede muy cerca de aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De eso se encarga Kaede –respondió el aludido. –Invoca a un par de yokais y nos deja a dos pasos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Yokais? –preguntó Amadeo temeroso mientras recordaba lo que le había pasado esa noche.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No temas –advirtió Kaede. –Ya te dije que no todos los bichos que traigo a este mundo son máquinas de matar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya, claro –interrumpió Rodolpho. –Como aquella vez que me tiraste una Kera-kera Onna encima de la cabeza&#8230; Tened cuidado con éste –advirtió el mecánico, –podría convertir una lata de conservas en el peor poltergeist que podáis conocer. Si queréis, os llevo en un par de&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿&#8230;mecanismos condenados a estrellarse? –interrumpió esta vez Kaede. –Yo invocaré monstruos pero tú no haces más que maquinejas que se caen a las primeras de cambio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Mide tus palabras, enano! –exclamó Rodolpho levantándose. –¡Si acaban pulverizadas es siempre por TU culpa!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Eres tú el que siempre viene a atacarme, cuatro ojos! –gritó levantándose Kaede.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Si no metieras las narices en mis experimentos no tendría que castigarte, injerto de alquimista! –todos lo presentes se giraron a ver qué estaba pasando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Eso es porque siempre acabas cargándote parte de la ciudad con tus maquinones y el injerto lo serás tú!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Bebé de pecho!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Kasa Obake!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Cabezón sin tornillos!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Kappa salido!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Más salido tú, asqueroso mirón!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Inugami apestoso!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Tú no es que huelas bien precisamente!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Dosojin alelado!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Habéis probado el té? –preguntó Amai interrumpiendo la discusión. Los dos contendientes callaron de inmediato y se sentaron de nuevo, siguiendo con su desayuno pero sin dejar de echarse furtivas miradas furibundas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto&#8230; –murmuró Zoé algo perdida por los raros insultos que había lanzado Kaede. –¿De qué diantre estaban hablando?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esos dos nunca se han llevado bien –respondió Amai dejando su taza a un lado. –Les dejo solos un ratito y ya están cargándose la mansión tan sólo porque quieren demostrar quien es el más fuerte&#8230; Son listos, sí pero algunas veces parece que tengan cemento en lugar de cerebro. –Los aludidos no dijeron nada, como aceptando el calificativo de la chica. –De todas maneras, nunca han llegado a hacerle nada serio a esta casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Porque siempre estás vigilante –dijo Alisa rellenándole la taza. –Ni todas las chicas juntas nos bastamos para parar a esos dos cuando están inspirados&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues, riendo para sus adentros por la rara discusión de esos dos, terminó cuanto antes su desayuno y salió fuera de la sala junto a María cuanto antes para estar tranquilo con esa mujer aunque fuera sólo un par de minutos más. Nada más salir por la puerta principal, Dijuana y Jacob fueron a recibirlos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenos días, chaval –saludó Dijuana. –¿Algo que contar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nada remarcable&#8230; –respondió su persona. –¿Qué tal está Dai?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No se ha levantado desde que llegó. Casi diría que estaba más cansada que el propio Jack. ¿Aún sigue queriendo venir?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-El único que no quiere ir es Lou&#8230; Pensaba que la gente de mi grupito era un poco más sensata.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues meterse de lleno dentro de la fortaleza de la Autoridad no me parece nada demasiado prudente, la verdad –dijo María cogiendo a su daimonion, el cual se subió a su cabeza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero que nosotros estemos captando la atención del enemigo es menos sensato aún –añadió Jacob. –Anerues y Dijuana, matando; nosotros, distrayendo, David y Rodolpho atacando; Zoé, Amadeo y Jack, protegiendo y Kaede protegiendo a los protectores&#8230; Si hay algo sensato en todo esto, dímelo, que yo no lo veo muy claro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo que hay de sensato –dijo Anerues mientras se dirigía a un pequeño cipresal en medio del jardín, –es que todos ellos podrán volver sanos y salvos. Son mucho mejores de lo que dejan traslucir y sé que cumplirán sus labores a la perfección.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De todas maneras tú no querías enviarlos a la batalla –comentó María.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué buena persona que se precie envía a sus amigos a la guerra? –Anerues se sentó al pie de uno de los cipreses de ese lugar. –Esperemos que no vuelvan con más heridas que Amadeo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno&#8230; –dijo María. –Dejemos de hablar de ellos y dejemos estos últimos instantes para nosotros –ella se sentó a su lado y se le abrazó.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues sonrió y le dejó hacer. Sabía que a María le encantaba abrazarle y él se sentía mucho más tranquilo cuando lo hacía. Todo cuanto les gustaba era sentirse en contacto el uno con el otro&#8230; si bien sabían que eso no duraría más que un par de días más.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">“Y cuando me marche” pensó Anerues, “María se separará de las brujas definitivamente y empezará a vivir sola, sin ningún semejante&#8230; ¿Por qué le habré convertido en una Halek? Por mucha sabiduría que se gane con eso, sigue siendo la única de su mundo. No tener a nadie que le entienda es lo peor que pudiera pasarle” Anerues pensó en cómo se sentiría cuando Maria supiera lo que significaba estar sola de veras.” Sin embargo&#8230;” Anerues sonrió agresivamente “el Polvo no sabe bien qué quiere decir que yo sea un Contracorriente&#8230;” pensado lo cual, dedicó todo el tiempo que les quedaba para centrarse en ella.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Este episodio casi lo escribí por la sugerencia del jefe en las sombras de poner una historia suya en combinación con la mía. No me molestó escribir este capítulo que os puede sonar de otras historias proque, la verdad, me gustaba esto de aligerar un poco la trama. Aún así, estos nuevos personajes tienen un trasfondo enorme (tanto, que me cuesta abarcarlo completamente&#8230;).</em></p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Como sea, espero que cuanto hayáis leído os haya agradado.</em></p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Hasta más leer.</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Buscando el Paraíso en un Sueño - Capítulo 16: Reunión en Chalyben]]></title>
<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2008/06/15/buscando-el-paraiso-en-un-sueno-capitulo-16-reunion-en-chalyben/</link>
<pubDate>Sun, 15 Jun 2008 23:18:46 +0000</pubDate>
<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
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<description><![CDATA[Vinieron a por los judíos pero como yo no era judío, no me importó. Vinieron a por los negros pero c]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>Vinieron a por los judíos pero como yo no era judío, no me importó.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>Vinieron a por los negros pero como yo no era negro, no me importó.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>Vinieron a por musulmanes pero como yo no era musulmán, no me importó.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>Vinieron a por los minusválidos pero como yo no era minusválido, no me importó.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>Cogieron a cuantos se quejaron pero como yo estaba bien, no me importó.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>Y vi cómo venían a por mí, pero con horror, vi como a nadie le importaba.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">(Creo que esto era de un folleto contra el racismo (yo y mi memoria de pez ¬_¬))</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><!--more--></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El’Lo guió su carreta a toda velocidad por medio de ese bosque escapando de sus perseguidores pero poco a poco, los jinetes de Gen fueron cerrando distancias, pudiendo llegar a tenerlo al alcance de sus poderosas ballestas. El utukku tuvo que recurrir a sus reflejos para esquivar cuantas saetas le lanzaban pero aún así sabía que era cosa de tiempo el que acabaran alcanzándolo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Maldita sea, corred! –le gritó azuzando desesperado a sus caballos que trataban de mantener su furioso galope a pesar de estar casi totalmente agotados tanto por el tiempo que llevaban corriendo como por culpa del irregular terreno por el que iban, lleno todo él de piedras, cascotes, árboles y hierbas que no dejaban de dificultarles el paso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El’Lo miró la montaña en la que se encontraba el Rat Orichalcum con desánimo: Sabía que no iba a llegar, sabía que lo iban a matar sabía que&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">De repente, la carreta volcó cayendo tanto él como su cargamento, escapando los caballos mientras el utukku aún intentaba alzarse del suelo mientras se llevaba la mano a su brazo izquierdo herido. Viendo como los jinetes se acercaban prefirió no rendirse y luchar hasta el final por lo que cogió su pequeña daga y les esperó hasta que estuvieran al alcance para lanzársela. Sin embargo, no pudo ni intentarlo pues, desde la distancia, empezaron a dispararle alcanzándole a los pocos disparos en su pierna derecha cayendo al suelo dolorido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Estúpido demonio –dijo el capitán de los jinetes, acercándose a él. –Pudiste haberte entregado pacíficamente y así habríamos acabado rápidamente con tu vida pero tú tenías que decidir huir&#8230; estúpido –insultó escupiéndole encima y bajando del caballo al tiempo que sus quince compañeros se acercaban. –Mira que hacer que toda una patrulla saliera en tu busca&#8230; Me das asco –dijo dándole una patada en la cara a lo que El’Lo respondió con un amago de mordisco, a lo que el capitán respondió con un sobresalto, sacando su espada de inmediato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;eres un cobarde&#8230; –dijo El’Lo asiendo su daga con firmeza, dispuesto a enfrentarse a ese hombre aún a sabiendas de que era un suicidio. –¡Los que sólo son valientes en manada son unos cobardes! –gritó para espantar su propio miedo, pensando que si tenía la razón aún podría vencer pero, por el contrario, sólo recibió una patada más mientras intentaba levantarse.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Mide tus palabras, demonio! –le gritó el capitán mientras le seguía dando patadas. –¡Ahora verás lo que es&#8230;! –el hombre enmudeció súbitamente y, un segundo después, se desplomó de cara justo delante del sorprendido utukku.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Qué pasa!? –gritó uno de los jinetes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El’Lo, levantándose dificultosamente, miró al capitán caído y vio que tenía una extraña herida en la nuca de la que manaba sangre mientras el capitán aún tenía espasmos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Qué le has hecho, maldito utukku!? –gritó otro jinete levantando su arma dispuesto a dispararle una saeta pero no pudiendo pues, de repente, sonó una especie de trueno a lo lejos y el hombre se cayó de su silla, retorciéndose de dolor por una herida que le había atravesado el hombro. Los demás soldados, ignorando al utukku caído, se dispusieron en formación para detectar el origen del ataque pero, antes de poder hacer nada, una sombra enorme pasó sobre ellos llevándose el caballo del capitán.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Qué es eso!? –gritó un soldado señalando el gigantesco pájaro que había cogido al caballo, siendo su respuesta otro trueno y una herida mortal en la cabeza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡El ataque viene de allí! –gritó otro señalando a la arboleda, apuntando con su arma a lo cual una figura humana reaccionó ocultándose tras los árboles. –¡Al ataque! –ordenó disparando su arma. La saeta se clavó en el árbol pero, de inmediato, el atacante respondió descubriéndose un poco apuntando al grupo con una especie de tubo sonando otro trueno al poco, cayendo esta vez el soldado que acababa de disparar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Maldita sea! ¡Carga de frente! –gritó otro soldado al ver como sus compañeros iban cayendo uno a uno. –¡No podrá con todos al mismo tiempo!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Todos reaccionaron azuzando a sus monturas para ir a por el asaltante pero cuanto más se acercaban, más caían, trueno tras trueno. Y cuando parecía que les daba una tregua, ese enorme pájaro reapareció justo delante de ellos llevando a su berreante presa en sus garras, lanzándosela en su camino, matando al caballo y derribando a otros cuatro jinetes que tuvieron la desgracia de cruzarse en la trayectoria del animal.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los que consiguieron llegar, apenas cinco jinetes, desmontaron y rodearon a su objetivo por sus flancos, respondiendo el atacante apuntando con su tubo y derribando a los tres soldados de su derecha, asiendo una especie de espadón sin mango contra los dos que quedaban, lanzándose uno de ellos con su espada en ristre, a lo que el enemigo respondió lanzando un corte contra su espada, partiéndola por la mitad como si fuera mantequilla&#8230; partiendo al soldado en dos como si fuera simple gelatina&#8230; y el árbol cayó como cortado a sierra&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Quieres recibir? –amenazó el chico levantando su otra arma contra el único soldado que quedaba en pie, soltando el otro su arma al tiempo que cogía su caballo para huir a toda velocidad, siendo seguido de cerca por los que aún seguían vivos.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A ver&#8230; –dijo el fornido chico mirando la herida que tenía El’Lo en la pierna al tiempo que se quitaba los guantes y sacaba un pañuelo para hacerle un torniquete.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sus vestimentas eran&#8230; peculiares: Iba vestido con una especie de chaqueta de cuero cerrada casi herméticamente sobre su cuerpo, pantalones de lo que parecía ser lona o una pana muy rara, botas largas de viaje en las que guardaba los bajos de sus pantalones, guantes de cuero que se cerraban sobre los puños y un gorro del mismo material con una especie de gafas sujetas con una tira elástica. Visto así, parecía vestido para evitar el frío y el agua en la medida de lo posible.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Quién eres!? –preguntó el otro entre asustado y esperanzado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Alguien que va a curarte la pierna. No me preguntes cosas tan estúpidas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No&#8230; quiero decir&#8230; ¿cómo has hecho eso? Nadie habría sido capaz de hacer semejante masacre&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Cuestión de medios, nada más –dijo el chaval anudando el pañuelo. –Esto te va a doler, así que prepárate –dicho lo cual apretó el nudo y después lo fijó, a lo cual El’Lo respondió con una lágrima de dolor. –En fin, con esto podremos apañarnos para llegar hasta el próximo Rat&#8230; –el chico calló, al parecer porque había recordado algo. –Espera un momento –dijo sacando un silbato para llamar a ese enorme pájaro que había estado dando vueltas alrededor suyo desde que lanzara el caballo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Esa bestia no tardó en bajar y, nada más posar sus patas sobre el suelo, se acercó al que parecía ser su amo. Una vez cerca el uno del otro, el chico empezó a decir algo al pájaro el cual respondió con un largo asentimiento y marchando a por el caballo muerto para empezar a comérselo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué es esa cosa? –preguntó El’Lo algo atemorizado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Las preguntas, más tarde, ¿quieres? –dijo empezando a fabricar una pequeña e improvisada camilla india con los restos del carro para transportar al herido. –Aún tenemos que llegar a&#8230; ¿cómo se llamaba el Rat?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Orichalcum, Rat Orichalcum –respondió el herido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No es el Rat Chalyben? ¿Me habré perdido? –dijo sacando una hoja de papel del bolsillo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Casi, casi. Chalyben está a apenas treinta leguas de aquí ¿Eres un mensajero?</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Casi, casi, he de decir yo también. Pero, en fin, ahora hay cosas bastante más preocupantes que mi misión, así que mejor acabemos esto para hoy –dijo poniéndose al trabajo.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé se arrodilló como de costumbre ante Remiria, saludándola como hacían todos los habitantes del Rat.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya te he dicho que no hacía falta que siguieras haciendo eso –dijo la reina.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo no soy más que nadie en este lugar –respondió Zoé levantándose. –¿Para qué me habéis llamado?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Quería tratar contigo un tema que me preocupa mucho&#8230; ¿Alguna vez has oído hablar de lo que le pasó a la familia real de Chalyben hace treinta años?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;sí&#8230; –respondió Zoé algo insegura al saber que ese era un tema que, en lo posible, la reina trataba de evitar. –Un poco&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué es lo que sabes?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sólo lo básico&#8230; El Rat fue invadido por el ejército de la Cruz de Lis, la familia real fue capturada y enviada a Tricápita y allí murieron todos menos usted y su hermana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Correcto. Sí, ciertamente eso fue así, contado con frialdad. Pero la realidad fue mucho más dura de lo que podrías pensar: Éramos más de treinta entre yo, mi hermana, mis padres, abuelos, tíos y algún primo, todos utukku. Tras un viaje de más de siete días a través de bosques, playas y el mar, llegamos al centro de poder de los Nobles: Tricápita. Una vez allí, nos separaron de los elatos que nos acompañaban y nos encerraron a todos los utukku juntos en una jaula abierta a la vista de todos&#8230; fue humillante. Nos trataron como simples animales de feria, como si fuéramos monstruos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero no lo sois&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En esto no voy a negarles ese apelativo –interrumpió Remiria. –Ya llevábamos más de una semana sin probar casi nada de sangre y la mhenasaura ya estaba empezando a afectarnos en nuestra capacidad de cognición&#8230; ¿cómo explicártelo? Tú no eres utukku, así que nada sabes sobre cómo nos sentimos cuando nos falta la sangre: Sentimos dolor en cada uno de nuestros movimientos, incluso temiendo tener siquiera que pestañear; el movimiento de cualquier ser vivo nos altera y nos hace pensar en auténticas atrocidades; nos cuesta respirar, comer, andar, hablar&#8230; aunque ni siquiera llegamos a hablar pues todo cuanto se nos habría ocurrido decir es “necesito sangre”&#8230; En pocas palabras, nos convertimos en auténticos animales, la única justicia que existe para nosotros no somos más que nosotros mismos y nuestra propia supervivencia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">&#62;&#62;Aguantamos un par de días más intentando consolarnos los unos a los otros, aguantando cuanto pudimos pero fue al tercer día cuando uno de mis tíos no aguantó más y empezó a atacar indiscriminadamente a cuantos familiares encontró&#8230; los demás trataron de reducirle pero otros tampoco aguantaron más y eso se convirtió en una auténtica guerra de todos contra todos –Remiria dejó de hablar tratando de no llorar ante ese recuerdo. –Y los Nobles&#8230; los Nobles estaban allá arriba señalándonos como los monstruos en los que nos habíamos convertido, ensalzando el valor de la Autoridad al tiempo que decían que nosotros sólo éramos demonios y que en ese momento lo estábamos demostrando&#8230; Tras todo ese tiempo aislados sin apenas alimento, todos nos encontrábamos cansados por lo que la batalla fue larga y penosa&#8230; más de cinco horas duró la contienda hasta que sólo quedamos mis padres, uno de mis abuelos, mi hermano Loki y Frandoll. Durante ese tiempo, nuestros padres trataron de protegernos con la poca cordura que les quedaba defendiéndonos de mi abuelo y mi hermano&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Remiria calló, como si le costara seguir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No tenéis porqué seguir –dijo Zoé. –Entiendo vuestro odio contra los Nobles y he de decir que haré cuanto sea posible para ayudaros a vencerlos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No es eso lo que quería pedirte –dijo Remiria recuperándose un poco del recuerdo. –Como ves bien, ahora yo soy la reina pero eso sólo fue porque el puesto de princesa quedó libre al volverse loca mi hermana Frandoll. Durante estas tres décadas he estado cuidando de ella casi como si fuera su madre, educándola y tratando de controlar sus accesos de ira. Sin embargo, hice algo más que eso: La estuve adoctrinando continuamente para que odiara con toda su alma a los que le hicieron perder definitivamente la cordura, a los Nobles.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">&#62;&#62;El problema viene ahora: Hasta los utukku podemos ser Nobles y, ahora que todos conocemos a Frondea, debería tratar de enseñarle que no hay tanta diferencia entre nosotros. Por eso quisiera que tú me ayudaras a convencerla de lo que estoy diciendo&#8230; sé que tras todo este tiempo intentando hacerle odiar a cuanto Noble existiera me costará intentar convencerla de lo contrario, así que lo más acertado sería intentar hacer que una Noble se le fuera acercando poco a poco, para que pierda el miedo y el temor frente a ellos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vaya&#8230; –dijo Zoé llevándose la mano a la cabeza, pensando en la responsabilidad que le había caído encima. Entendía que esa no era una labor fácil, de hecho, era sumamente complejo deseducar a una persona adoctrinada en el odio desde su infancia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No tienes por qué aceptar –añadió Remiria. –Pero, te lo pido por favor, ayúdame a resolver este entuerto.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, con algo de miedo en el cuerpo, fue guiada por Remiria hacia la zona más alta del Rat, lugar donde se encontraban los aposentos de Frandoll, el lugar conocido como “la torre de Chalyben”. Era el lugar más aislado del mundo exterior de todo el Rat, más aún que el mismo palacio: Puertas y más puertas separaban a las visitantes de su destino, pasillos tan largos como sendas, lugares vacíos de toda presencia&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Intenta aprenderte el camino –dijo Remiria al tiempo que guiaba a Zoé por ese laberinto. –Si te pierdes en este lugar, es posible que en más de tres días nadie sea capaz de encontrarte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Para qué aisláis tanto a la señorita Frandoll?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por su personalidad. Tiende a ser una mezcla de infancia inocente y brutal adultez&#8230;. tiene accesos de ira que la hacen difícilmente controlable y predecible por lo que conviene que tenga poca gente cerca de sí. He dejado a su servicio a sólo cuatro personas y, aún así, he recibido muchas quejas de ellos por el caprichoso comportamiento de mi hermana. A ti te lo advierto también: Puede parecer inofensiva y muy inocente pero, a la más mínima te atacará, así que ten cuidado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y qué pasará conmigo? –preguntó Ku-Te. –Si tan peligrosa es&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-La habitación de Frandoll es como la mía, llena de cortinajes y tapices, tras los cuales podrás ocultarte sin dejarte ver mientras Zoé trata de hablar con ella. No tengo que añadir que estar callado va a ser tu mejor opción cada vez que estés en su presencia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El daimonion asintió y continuó su complejo camino por esa caverna hasta que llegaron frente a una puerta algo más decorada que el resto en la que aparecía un escudo algo diferente del que había en el portón de palacio: Mantenía sus figuras de la montaña y el bosque pero las otras dos figuras eran las de un escudo con siete piedras de forma romboidal de diferentes colores y otro en el que aparecían tres cuchillos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Éste es el escudo de la familia Sucat –explicó Remiria al ver la cara de curiosidad de Zoé. –O sea, mi escudo: El bosque de Arseal, el Rat Chalyben, las siete joyas de la corona y los tres cuchillos que representan los asesinatos de los padres fundadores de este lugar –dijo señalando las diferentes figuras del escudo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Algo había leído acerca de esto –dijo Zoé. –Estaba tratando de recordar dónde lo había visto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Últimamente no dejas de pasarte por la biblioteca –dijo abriendo la puerta. –¿Buscas algo en concreto?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, tan sólo quiero conocer cosas de este lugar y creo que un buen lugar para empezar es la biblioteca. Gracias a la información que recogí, decidí pasaros la fórmula de la pólvora, ¿recordáis?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí&#8230; –dijo Remiria algo apesadumbrada. –Sonará raro que yo lo diga, siendo yo la que más había promovido la guerra en todo este tiempo, pero esa sustancia no acaba de gustarme&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Más os vale seguir pensando así, si no, os aseguro que el mundo acabará en una guerra constante como en el mío. Yo sólo os he dado una ventaja, que sepáis utilizarla, es cosa vuestra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La reina asintió y continuó su camino manteniendo su cara seria, como si estuviera pensando en otras muchas cosas. No tardaron en encontrarse con una de las criadas de Frandoll que se estaba vigilando pacientemente una puerta fuertemente acorazada con rejas y clavos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo se encuentra hoy? –preguntó Remiria al tiempo que la doncella se levantaba tras arrodillarse en señal de humildad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tranquila, dentro de lo que cabe, mi señora –respondió la mujer alzando la cara y dejando traslucir un pequeño moratón que parecía llevar algo de tiempo ahí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo va tu cara? ¿Aún te duele?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me quejo. Franz lo ha pasado mucho peor que yo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy bien. Ve a por Franz y Elly para avisarlos de que tenéis el resto del día libre y, ya de paso, llama a Rock para que vigile esta entrada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Como vos deseéis, mi señora –dijo dándose la vuelta sin dilación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ahora verás a Franz –dijo Remiria a Zoé. –Lo que vas a ver va a ser lo que puede pasarte si bajas la guardia aunque sea un mínimo –y dicho esto, aparecieron las dos doncellas ayudando a andar a un hombre muy corpulento que tenía todo el cuerpo lleno de llagas y moratones, teniendo una pierna entablillada. –Esto es lo que puede hacer Frandoll con un simple atizador.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Al grupo que se marchaba le seguía otro hombre corpulento que llevaba un llavero, el cual dio a Remiria.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Déjame entrar para ver cómo está la situación allá adentro –dijo la reina mientras giraba la gran llave de esa puerta. –Cuando te llame, pasa y oculta a Ku-Te como mejor sepas al otro lado de las cortinas, ¿entendido?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé asintió con algo de miedo metido en el cuerpo. Por alguna razón, sabía que se acababa de meter en camisa de once varas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cinco minutos después de que entrara, Zoé escuchó la llamada de la reina y ella pasó rápidamente. Se encontró con una sala que si bien era mucho más angosta que los aposentos de Remiria, seguía conservando ese aura de elegancia que desprendía todo el Rat a pesar de los desgarrones que presentaban los tapices, como si alguien hubiera estado acuchillándolos a gusto durante años.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por aquí –señaló Remiria desde el fondo de la sala, algo más a la derecha del camino que ella estaba tomando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé le indicó a Ku-Te que siguiera un camino paralelo al suyo por el otro lado de una de las cortinas y, tras un corto camino entre la pared y el tapiz, en un lugar donde se respiraba angostura en cada uno de sus rincones, Zoé vio a Remiria abrazada a lo que parecía ser una pequeña figura femenina que se apoyaba en ella como si fuera su madre encima de una amplia butaca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll sería algo más baja que Remiria, de pelo rubio y mirada con una marcada furibundia en sus cejas, dejando ver que se había pasado gran parte de su vida con el ceño fruncido, cosa que no se reflejaba en la serena cara de su hermana mayor. Su ropa estaba medio raída por un montón de cortes que seguramente se habría infringido la misma Frandoll pero no parecía ser nada anormal viendo la gran cantidad de cortes que se podían apreciar en toda la habitación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Quién es ésa? –preguntó Frandoll mirando con miedo a la recién llegada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Se llama Zoé –respondió Remiria con la voz muy pausada. –No debes preocuparte por ella: Es una buena persona que te hará compañía hasta que tenga que marcharse.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Para qué está aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Remiria alzó la cara, pidiéndole con la mirada a Zoé que respondiera ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;esto&#8230; sólo deseaba conoceros mejor –respondió dubitativamente Zoé. –He oído&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ha oído que eras una bella persona –interrumpió Remiria acariciándole la cabeza a su hermana. –Dice que quiere conocerte mejor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll se soltó bruscamente del abrazo protector de su hermana y se acercó a Zoé empezando a mirarla detenidamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Utukku o elata? –preguntó segundos después, acercándose a una pared.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nací elata –respondió Zoé diciendo una media verdad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me gustan los elatos –dijo volviendo a ocultarse tras Remiria. –Están de parte de los Nobles, viven poco y son unos blandos&#8230; sois malos y aburridos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Fran! –riñó su hermana mayor. –¿¡Qué te he dicho sobre lo de insultar a los elatos!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Sabes que traicionan a quien sea para conseguir dinero o poder! –bufó la otra utukku. –¡Chalyben fue tomada por culpa de unos traidores elatos! ¡¡Merecerían estar todos muertos!!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No sabes lo que dices –replicó pausadamente Remiria. –¿Acaso tú podrías pasar sin su sangre?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll calló enfadada y se apartó de su hermana para ir a sentarse en otra butaca cercana a una librería, sacando un libro de la misma.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ahora os dejaré a solas, aún tengo trabajo que hacer –dijo Remiria levantándose y acercándose a Zoé. –Recuerda: Puedes dejarlo cuando quieras –le susurró. –Si te ataca, llama a Rock y él te quitará a Frandoll de encima.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya nos veremos pues –añadió Zoé por respuesta llevando a la reina hasta la puerta. Una vez que estuvo fuera, Zoé se dio la vuelta para volver con Frandoll pero grande fue su sorpresa cuando vio que estaba apenas a un paso tras de sí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Déjame ver tu marca! –exclamó la utukku asustando a Zoé nada más se giró ésta. Frandoll le cogió el brazo izquierdo sin ningún cuidado y empezó a buscar violentamente por él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No! –se quejó Zoé soltándose con fuerza de la otra pero aparentando no negarse a su petición. –Es en este brazo –dijo descubriéndose el otro y mostrando la cicatriz del primer mordisco de Remiria.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La utukku se sorprendió por el tamaño de la cicatriz y la miró con curiosidad a la luz de las velas de la sala.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Quién te ha hecho esto?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Su señora hermana. No empezamos con muy buen pie&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Le debías caer muy mal para que te hiciera esto&#8230; –dijo la otra mirándola suspicazmente. –¿Qué has hecho por ella? ¿Has luchado en la guerra o algo así?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No&#8230; –respondió Zoé buscando una respuesta: –Le pegué una paliza y la dejé maniatada durante una noche entera –respondió con sinceridad, pensando que eso le haría gracia a Frandoll. Sin embargo, en lugar de reírse, ésta cogió a Zoé por el cuello y la estampó contra la pared.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo dices? –preguntó la utukku frunciendo el ceño de tal manera que se alteraban sus facciones aparentando ser casi un animal. Zoé intentó gritar algo pero la presión de los dedos de la otra se lo impedía. No podía hacer otra cosa más que intentar soltarse pero la mano de Frandoll se cerraba como una tenaza sobre su cuello. De repente, la cara de Frandoll volvió a cambiar, relajando hasta el último músculo de su cuerpo, dejando ir a Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ésta se llevó la mano al cuello mientras recuperaba la respiración y vio como la otra se sentaba en el suelo mientras trataba de tranquilizarse un poco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;lo siento&#8230; –se disculpó Frandoll. –Era un sarcasmo, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;sí&#8230; –respondió Zoé intentando calmarse ella también. Esa situación le había puesto los pelos de punta y apenas era capaz de evitar temblar. –Lo cierto es que&#8230; sí que he luchado en la guerra –comentó obsequiosamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Ah, sí!? –exclamó la utukku levantándose de un salto y cogiendo a Zoé de los hombros. –¿A cuántos has matado? –preguntó, brillándole los ojos de alegría.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tal cómo lo preguntaba, parecía ser imperante darle una respuesta o sino recibiría otro castigo físico.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;sólo tres, de momento&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tres? ¿A tu edad? ¿Y te parecen pocos? –preguntó con alegría pasándole el brazo tras el cuello y llevándola a la butaca en la que se sentó antes con su hermana. –A tu edad ya estaba encerrada aquí y en lo único que pensaba era en ir a las batallas de Remiria para darles su merecido a esos malditos Nobles&#8230; pero no nos salgamos de la pregunta. ¿Cómo fue? ¿Cuándo? ¿Dónde?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, algo más resuelta ahora, aunque con toda la sensación de que no dominaba la situación para nada, le relató el combate que tuvo contra los tres soldados que trataron de dar caza a Amadeo cuando volvía a Chalyben. Le contó cuanto hizo sin descartar detalles morbosos, lo cual hizo que Frandoll se estremeciera de emoción, dando saltos encima de la butaca tal cual si fuera una niña que estaba viendo una película de dibujos animados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Así me gusta! –exclamó Frandoll cuando acabó de relatar los hechos. –Mi hermana hasta ahora me enviaba sólo criados y doncellas que nada saben de cuanto se sufre allá afuera. La única que me hablaba de las batallas que sucedían allá afuera era ella misma.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es que ella también ha luchado?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Oh, sí! Cuando se casó, su marido Adrian le enseñó esgrima y acabó siendo casi tan buena como él. Según lo que me han contado de ella, fue capaz de expulsar a más de cinco soldados de la entrada de Chalyben ella sola hace siete años. Pero dejemos de hablar de ella&#8230; –Fran calló buscando algo que hacer. –¡Ya sé! ¡Es la hora de comer! –dijo soltando a Zoé y marchando a la entrada, diciendo con la voz en grito: –¡Id trayendo la comida! ¡Hay invitados!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">No tardó en volver y, otra vez, se cogió al brazo marcado de Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Te quedarás a comer?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Claro que sí&#8230; –respondió ella algo preocupada por lo rápido que estaban sucediendo las cosas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Puedo comer un poco de ti mientras viene el criado?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé dudó un poco: Últimamente le había estado dando de comer regularmente a Yaksa por lo que no sabía si andaba muy bien de sangre&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero no mucho, por favor –respondió Zoé. –Una amiga mía ha comido de mí hace poco&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces perfecto –dijo Fran cogiéndole el brazo sin dejarle terminar la frase. Primero pasó una manga de su vestido sobre la marca y seguidamente, ni corta ni perezosa, le asestó un mordisco igual al primero que le dio Remiria.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Menos mal que ya estoy acostumbrada” se dijo Zoé aguantando estoicamente el dolor.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll parecía mucho más serena ahora, sorbiendo y lamiendo la herida con fruición, disfrutando del sabor de la sangre de Zoé. Apenas movía la cabeza mientras apretaba sus labios contra el brazo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Está buena? –preguntó Zoé dándole un par de palmadas en la cabeza a Frandoll.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La aludida respondió dando un último chupetón y retirándose con una sonrisa en los labios.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Deliciosa –respondió yendo a por un pañuelo para limpiarse los escasos restos de sangre que tenía en la cara. –Generalmente sólo bebo sangre de hombres grandes y fuertes. Mi hermana casi nunca me deja que pruebe la de otra clase de gente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es que hay diferencias?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Típica frase de elato. ¡Claro que las hay! No es lo mismo la sangre de un flacucho que la de una mujer de buen ver, o la de un niño o la de un viejo&#8230; no. Todas tienen ligeras diferencias.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y la mía, ¿cómo es?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tiene un sabor ligeramente metálico pero salado en el fondo. Deja muy buena sensación en la garganta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno es saberlo –dijo Zoé sacando un pañuelo limpio para limpiarse la saliva que se había dejado Fran sobre la herida. –¿No tendrá algo de cica por ahí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll le pasó una caja que había encima de la estantería y se retiró a una esquina a seguir leyendo el libro que había cogido cuando Remiria estaba presente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué es lo que lee? –preguntó Zoé con curiosidad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Cuentos&#8230; –dijo ella distraídamente sin apartar los ojos del libro. –Esto es lo único divertido que se puede hacer por aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Sólo lee?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y qué más se puede hacer? Si no te puedes mover, mueve a tu imaginación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Nunca ha salido?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hace más de tres años de la última vez&#8230; –Frandoll bajó el tono de su voz, como si lo que dijera le diera vergüenza. –&#8230;es que soy un peligro para todos&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé se acercó a ella para escucharla mejor sin llegar a tocarla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo cierto es que&#8230; –continuó –&#8230;no me gusta estar con mucha gente&#8230; no soporto que me miren con curiosidad, no me gusta que me señalen&#8230; ni siquiera me gusta que me llamen por mi nombre.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Por qué?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No me preguntes por qué! –exclamó Frandoll de repente, golpeándola y alejándola de sí. –¡No tienes porque saber cómo pienso! –siguió gritando mientras la golpeaba enrabietadamente pero, cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, se retiró a la esquina más oscura de la sala para llorar por no poder controlarse.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé se llevó la mano a la nariz y, tras comprobar que seguía en buen estado, pensó que había hecho una pregunta muy poco adecuada: A Frandoll no le gustaba que la señalaran como alguien especial pues una vez ya la habían tratado de esa manera. En Tricápita.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo siento&#8230; –se disculpó Zoé. –Si quiere, ya me retiro –dijo dando unos pasos hacia la puerta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Quédate –ordenó Fran sin moverse de la sombra, paralizando a Zoé por el frío tono que desprendía esa palabra. –No te vayas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, obedeciendo a la utukku, volvió a la butaca y se sentó fijando su mirada en la difusa imagen que podía percibir de ella, escuchando los gemidos y respiraciones de esa pobre criatura desgraciada. Así se quedaron hasta que Rock entró en la habitación con una bandeja con comida para dos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Déjanos a solas, ya –ordenó secamente Frandoll nada más dejó él la comida, siendo obedecida de inmediato. –Puedes comer –dijo nada más se marchó Rock. Ahora su tono parecía haberse dulcificado un poco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No quiere usted? –preguntó Zoé acercando la butaca a la mesa donde estaba la comida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Fran no respondió por lo que Zoé supuso que comería más tarde, sin embargo, tras comer un par de cucharadas, Frandoll se le unió.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo siento –dijo ésta nada más sentarse. –Ya te lo dije&#8230; soy un peligro para todos&#8230; –dijo conteniendo las lágrimas.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé no dijo nada más y siguió comiendo al tiempo que escuchaba cuanto le decía la pobre mujer.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te entiendo, chico –dijo Trevor. –Sabes que ya no tienes que hacer nada&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Me aburría estando allí dentro sin hacer nada –dijo Amadeo siguiendo a Trevor por el bosque hasta una de las atalayas de vigilancia que rodeaban el circulo exterior de Chalyben. –Además, me sienta mal que sea Zoé la única que esté haciendo algo útil en el Rat.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;menuda estupidez&#8230; Eres héroe de guerra y encima quieres seguir luchando&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Héroe yo? ¡Ja! –exclamó Amadeo. –Por lo que a mí respecta yo sólo hice dos cosas: Matar gente y sobrevivir. No he hecho nada realmente heroico.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Hablas como un viejo, chaval! –dijo Trevor riendo. –Ya veo que la juventud no es tan tonta como suponía. En todo caso, creo que deberías vivir más tu vida antes que pensar en quitársela a los demás.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si lo hago, no es por gusto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No hace falta que lo asegures. En estos tiempos, nadie hay quien viva como desearía. Hasta la familia real tiene sus propios problemas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué clase de problemas? –preguntó Amadeo viendo el árbol en el que se encontraba la atalaya.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Políticos y diplomáticos. Me resultaría un tanto complicado explicarte cómo son las relaciones entre Rats pero, para resumir, se puede decir que cada Rat tiene ambiciones independentistas. Sí, Adrian es el rey de todos los Rats de la región de Arseal (son más de cincuenta) gracias a su sangre real pero, con el paso de los siglos, no se ha podido detener ese problema que es que cada uno de ellos quiere asentar su propio poder. En algunos casos es sólo por dinero, como en el Rat Insigne y sus minas de plata pero en otros es por otras razones que se me antojan más importantes, como en el Rat Eftar que se encuentra en la frontera. Si a esto le añadimos la problemática de tratar con otros países utukku&#8230; no resulta ser nada sencillo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya veo&#8230; os negáis a uniros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nos apoyamos, pero no, no nos unimos. Los países que dominan Nobles están demostrando que tienen una cohesión que roza la perfección por lo que tienen una fuerza defensiva ardua de romper pues, cuando uno de esos países no puede defenderse, los demás acuden en su ayuda. Como las alianzas entre utukku no están tan bien definidas, todo cuanto podemos hacer es esperar y defendernos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ah del árbol! –llamó Amadeo cuando llegaron junto a la atalaya. –Bajad la escala.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">En un instante, los guardas que vigilaban allá arriba lanzaron la escala y los recién llegados pudieron subir. Una vez arriba, los dos guardas que estaban ahí marcharon sin mediar palabra para ir a tomar un merecido descanso tras más de ocho horas seguidas de vigilancia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La atalaya no sería más que una pequeña plataforma de madera que se sostenía en los troncos. No tendría una superficie mayor que cuatro metros cuadrados pero gracias a los árboles sobre los que se apoyaba, tenía un aspecto bastante acogedor aparte de quedar muy bien oculto entre las ramas. Colgado de una rama había una jaula con un uiban, una especie de murciélago / lagarto oriundo de las cavernas de Chalyben, el cual hacía las veces de paloma mensajera y voz de alarma.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin –dijo Trevor acomodándose. –Aunque lo que haces, en mi opinión, es una idiotez, te agradezco la compañía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y yo qué? –se quejó Frondea.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De ti no me olvido, pequeñaja –dijo dejándola salir de su chaqueta. –Siempre es mejor tener a alguien con la sangre más joven que la mía.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo no dijo nada y, mientras veía ponerse el sol, se soltó su espada, cogió un arco y se puso a otear la llana cuesta de la colina sobre la que estaban.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tres horas después, siendo ya noche profunda, los dos seguían vigilando la zona en completo silencio a pesar de la casi nula visibilidad que daba la luna menguante (que, por una vez, se dejaba ver por entre las densas nubes y brumas de Arseal).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si quieres dormir un poco, hazlo –dijo Trevor. –Generalmente no hay soldado que se acerque tanto a Chalyben.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya nos persiguieron una vez hasta tan cerca y, de hecho, lograron burlar la vigilancia, ¿recuerdas? –dijo Amadeo sin cambiar siquiera de posición para evitar que Goppler se despertara. –No pasará nada porque me vaya un par de horas más tarde a dormir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Trevor se levantó para estirar las piernas y los brazos, los cuales tenía medio entumecidos y volvió a su posición.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Por qué haces esto? –preguntó éste mientras giraba su cabeza para recuperar el tono.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya te lo dije: No me gusta sentirme inútil.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, ésa sólo es parte de la respuesta. Si lo que hubieras querido es ayudar habría bastado que tomaras un trabajo en la herrería o en la biblioteca, por ejemplo. ¿Por qué precisamente soldado?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;quizá porque no creo que haya un trabajo que se me dé mejor –respondió tras un rato de reflexión. –Llámalo tontería si quieres pero creo que lo mejor que puedo dar de mí es, precisamente, mi habilidad con la espada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aún crees que puedes volver a casa&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tengo esa esperanza. Ya que el Rat me va estar protegiendo hasta que encuentre la manera de volver a  casa, hasta entonces lo protegeré yo aunque sólo sea una persona.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé se quitó el brazo de la dormida Frandoll de encima suyo y se levantó para estirarse tras esa larga larga noche.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Puedo salir ya? –preguntó su daimonion desde debajo de su cama.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Chitón! –exclamó Zoé por lo bajo dirigiéndose a donde estaba él. –Ya me costó que se durmiera como para que la despiertes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ku-Te bajó la cabeza avergonzado pero la levantó cuando su persona le dio una palmada en la coronilla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En todo caso –añadió ella por lo bajo –muy listo tú al ocultarte bajo la cama cuando entró ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué vas a hacer con Fran? –preguntó Ku-Te en un susurró.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé miró a la mujer con la poca luz que le propiciaba la lámpara de aceite que había sobre la cama y se fijó que incluso en sueños no dejaba de llorar y gemir dolorosamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Quedarme con ella. No sé si empeoraré su estado pero creo que podría ayudarla a que se sienta mejor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Crees que podrás curarla?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Yo? Ni de broma. No soy psicóloga y ni siquiera sé cuál es el auténtico problema que tiene&#8230; Pero si mi presencia es capaz de hacer que se sienta algo mejor, que así sea.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ku-Se te asomó un poco más y miró a Zoé a los ojos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Por qué lo haces? –preguntó clavando su mirada en la de Zoé como si fuera un puñal.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué por qué? –preguntó ella a su vez mientras metía la cabeza de Ku-Te de nuevo bajo la cama. –Porque creo que debo hacerlo. Si para algo sirve mi estancia aquí, que sea para aliviar a esta mujer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es porque es la hermana de Remiria? –preguntó el otro desde la oscuridad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No negaré que ella es parte de la razón –respondió Zoé metiendo la cabeza debajo de la cama para evitar ser escuchada –pero la verdad es que me gusta hacer esto, cuidar de alguien que se siente desvalido y sufre mucho, aliviando su dolor aunque sea tan sólo con mi presencia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú lo que estás es resentida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Cómo di&#8230;!? –dijo alzando la cabeza golpeándose con el somier. Zoé sacó su dolorida cabeza de debajo de la cama al tiempo que volvía a mirar allá debajo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa? –preguntó Frandoll despertándose haciendo que Zoé se volviera a golpear la cabeza asustada. –¿Qué haces ahí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;nada –dijo llevándose la mano a la nuca. –Se me cayó el brazalete debajo de la cama, nada más. ¿La he despertado?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;no suelo dormir mucho&#8230; –dijo cerrando los ojos al tiempo que se estiraba sobre la cama. –Cuando duermo con mi hermana o con alguna doncella suelo dormirme más rápido pero generalmente me despierto entre pesadillas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Pesadillas sobre&#8230; Tricápita?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí&#8230; –respondió ella casi sin voz al tiempo que se tapaba bajo la manta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé se sentó en la cama al lado de Frandoll y le quitó la manta de la cara.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Podría pediros un favor? –preguntó Zoé inclinándose sobre ella y reuniendo cuanta sangre fría tenía. –¿Me podéis contar qué soñáis?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y, como ya tenía previsto, Frandoll le respondió con una sonora bofetada al tiempo que se alzaba violentamente para lanzarse sobre ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Cómo se te ocurre pedirme cosa semejante!? –chilló al tiempo que apretaba sus manos sobre su cuello. Sin embargo, esta vez enmudeció al ver que Zoé no trataba de defenderse sin siquiera alterar su cara, como si hubiera estado esperando esa reacción, por lo que Frandoll retiró sus manos, apartándose en silencio mientras Zoé se pasaba la mano por el cuello. Tras unos segundos de pesado silencio, Frandoll habló: –¿Por qué me haces esa pregunta?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé se acomodó sobre las mantas, relajadamente y sin prisas, sin mostrar preocupación alguna en sus rasgos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tengo un amigo que sueña mucho, ¿sabes? –dijo Zoé mirándola a los ojos y cambiando el registro que había estado usando hasta ese momento con ella. –Hubo una época en la que realmente se puso pesado con eso de los sueños, época en la cual aprendí cosas de su afición casi sin querer (tengo la mala costumbre de casi memorizar todo cuanto me dicen los demás). Ahora que me dices que sueñas con algo que te hace sufrir, se me ha venido a la cabeza una frase que dijo: “Nuestros sueños no son más que reflejos de todo lo que vivimos, sentimos, amamos, odiamos y sufrimos. Lo queramos o no, eso es lo que nosotros somos y, si no nos gusta, podemos enfrentarnos a esa verdad que nos muestran”. Lo que deseo saber es qué es lo que reflejan tus sueños. El contármelo podría servirte como método para “enfrentarte” a lo que te muestran.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll volvió a echarse, dándole la espalda a Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy bien –dijo Zoé con tono paciente como si no le importara su silencio, echándose también y apoyándose en su espalda. –Buenas noches.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Me los como –dijo Frandoll de repente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé evitó manifestar nada y se quedó apoyada en su espalda esperando que dijera algo más. En su espalda notó como su compañera de cama se encogía al tiempo que temblaba como un flan pareciendo que lo que acaba de decir era algo digno de temer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;noche tras noche&#8230; sueño que me los como&#8230; siempre igual y de la misma manera que hice aquella vez –continuó con un hilo de voz. –Recuerdo a Loki, recuerdo a Remiria y a mis padres&#8230; Veo como Loki muere por los salvajes mordiscos de mi abuelo y como mis padres le mataron entonces&#8230; y luego, sabiendo que su cordura poco duraría, ellos vinieron a por nosotras y nos ordenaron&#8230; que comiéramos de ellos&#8230; –Frandoll empezó a gimotear –&#8230;¡nos dijeron que así éramos! ¡Que éramos monstruos que sólo deseaban vivir aunque fuera a costa de los demás! ¡Que si no los matábamos nosotras, serían ellos los que nos matarían!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll se dio la vuelta en un instante y se abrazó a Zoé, para no volver a decir nada durante el resto de la noche.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">A pesar de la fuerza de su abrazo, Zoé cogió la manta y se cubrió tapando a Frandoll también, sabiendo que estando cubierta se sentía mejor.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">“<span lang="es-ES"><span>Hacer lo que jamás hicieron mis padres&#8230;” pensó Zoé asiendo las manos de Frandoll. “Escuchar y servir de apoyo cuando me lo piden&#8230; ¡Je! ¡Va a ser cierto que estoy resentida!”</span></span></p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Despuntando el alba, a la atalaya llegó el relevo de la guardia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Con sueño? –preguntó Trevor viendo la cara de trueno que tenía Amadeo. –¿No estás acostumbrado a trasnochar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No demasiado –contestó Goppler con más ánimo que su persona. –Tan sólo tiene que ir a la cama y descansar un poco, nada más.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Trevor lanzó la escala y en menos de un minuto, el relevo llegó a la atalaya, saliendo los otros dos seguidamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno&#8230; en unos minutos tendrás una comida caliente y una cama esperándote.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo no respondió y sacó su cantimplora, echándose agua en la cara para despejarse. Tras esta operación, se sintió mucho más fresco y se dirigió con paso vivo hacia el Rat.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Al llegar, se encontraron con un grupo de gente delante del descampado que había delante de la entrada a la empalizada, todos mirando al cielo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa aquí? –preguntó Trevor al soldado que estaba de guardia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenos días a ti también, Trevor –respondió algo molesto el otro. –No pasa nada realmente especial, tan sólo que un enorme pajarraco ha estado sobrevolando el Rat desde el amanecer. Nadie sabe lo que es pero ha atraído un montón de gente al exterior del Rat.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tanto Trevor como Amadeo alzaron la vista y allí lo vieron, tal como les dijo el guarda: Un pájaro de enormes proporciones estaba dando vueltas por encima del Rat, como si estuviera observando algo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo decías que se llamaba aquel amigo tuyo del doppelgänger gigante? –preguntó Trevor.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;Jack&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Seguro que nos verán? –preguntó Dai. –Ya empiezo a aburrirme.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te preocupes: Cuando se corra la voz de que estamos aquí, nos harán la señal.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No deberíamos ir a ver cómo está El’Lo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No sé yo&#8230; Mejor no volvamos hasta que los de allá abajo digan que somos de fiar. Hasta entonces mejor esperar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Dai descendió un poco más para mostrar su enrome tamaño más claramente a la muchedumbre curiosa y así llamar más la atención y vio, junto a su persona, como la gente se arremolinaba en el centro del campamento empalizado, mirando embobado el vuelo de esa titán. Sin embargo, minutos más tarde, el grupo se disolvió dejando la zona central del área libre de personas. Seguidamente, alguien empezó a echar lo que parecía polvo de yeso sobre el suelo, escribiendo enormes letras que sólo eran visibles desde el cielo:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>BAJA” rezaba el letrero, orden a la que Jack no se negó, pidiéndole a su daimonion que descendiera.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Después de esto, ve a vigilar como va el viaje de El’Lo –pidió la persona mientras se colocaba la Winchester y su preciado cargamento en una buena posición.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entendido –dijo Dai mientras Jack se descolgaba sin temor alguno de su cuello hasta sus patas. –Ya nos veremos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Así pues, entraron sobrevolando el bosque cercano, pasaron la muralla, Dai descendió para volar a ras de suelo y Jack se lanzó al suelo cayendo con bastante entereza y siguiendo Dai con su vuelo de vuelta al bosque.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Inmediatamente, el visitante fue rodeado por un montón de personas que le lanzaban miradas curiosas por su extraño atuendo, cosa a la que él no reaccionó, quedándose inmóvil a la espera de que alguien se dirigiera a hablarle.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo has hecho eso? –dijo alguien a su espalda.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hola, Amadeo –dijo Jack como si tal cosa, dándose la vuelta. –Dichosos sean los ojos. ¿Está Zoé por ahí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack miró a un cambiado Amadeo, algo más delgado que cuando lo vio por última vez, con unas cuantas pequeñas cicatrices de cortes en la cara pero con buen color, señal de que había estado bien alimentado. Goppler estaba a sus pies y por la expresión de sus facciones, Jack sabía que estaba más sorprendida que el propio Amadeo de lo que acababa de hacer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Aún algo extrañado, Amadeo se giró para ver como Dai se alejaba hacia el bosque para cerciorarse de que había visto lo que había visto y al poco volvió a preguntar:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo&#8230;?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Me han pasado muchas cosas desde que nos separamos –respondió el otro. –Viajé, conocí gente, hice amigos, me atacaron, me separaron de Dai, me encerraron durante la tira de tiempo, me escapé de la cárcel junto a Anerues, maté a unos cuantos soldados que trataron de matarme, me reuní con Dai de nuevo, ayudé a que volaran una instalación secreta de la iglesia y, al final, Anerues me dijo que me viniera para acá para darte alguna explicación de lo que está pasando. Si quieres, te cuento más pero preferiría que Zoé estuviera delante. ¿Me presentas a tu amigo? –preguntó señalando a Trevor que estaba junto a Amadeo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Así pues, Jack fue guiado hacia una de las chozas que poblaban la zona exterior del Rat, lugar donde se sentó relajadamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por tercera vez –dijo Amadeo: –¿Cómo te has separado de ella?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú debes ser Frondea, ¿no? –preguntó Jack señalando a la aludida. –Anerues me ha hablado de ti&#8230; –Jack calló al ver la cara de seriedad de su amigo por lo que se apoyó en el respaldo de su asiento y se dirigió a él. –Perdona, es que después de ese tiempo en la cárcel me siento mucho más contento aquí en el exterior. Lo que hice para que Dai se alejara de mí es algo sin importancia. Lo importante es la razón por la que he venido –dijo cogiendo su gran mochila y sacando su contenido: Primero sacó una gran caja negra de forma alargada y, tras abrirla, sacó una cuchilla de superficie brillante de bastante tamaño.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué es eso? –preguntó Amadeo algo extrañado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-La guillotina de plata o, como lo diría Anerues, “el filo definitivo, el cual es capaz de cortar hasta las fronteras del tiempo” –y, para demostrar que sus palabras eran ciertas, alzó la cuchilla con cuidado y descargó su fuerza sobre su asiento, partiéndolo por la mitad como si hubiera cortado el aire. Viendo la cara de anonadamiento que ponía su amigo, se rió y buscó otro lugar donde sentarse. –Aquí cada uno se ha currado su camino a su manera: Tú, luchando; Zoé, mostrando su personalidad; Lou, investigando; Anerues soñando y yo, viajando. Y, para colmo, todo lo que nos ha pasado ha sido cosa del “destino”&#8230; Perdón, estoy adelantando cosas que no debería decir aún&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué dices del destino? ¿Quieres decir que estaba prefijado que llegáramos aquí&#8230;? –Amadeo calló al darse cuenta de lo que estaba diciendo. –¿Pero que chorradas estás diciendo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Puede que hasta nuestros nacimientos estuvieran prefijados pero eso no es algo que deba preocuparnos ahora. Anerues me dijo dos cosas: La primera es que debemos esperar a mis compañeros de viaje y, la segunda, esta noche, todos a dormir. Después de eso sólo me dijo que nos preocupáramos de descansar, que vigiláramos nuestras espaldas y que esperáramos a que llegase.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿De qué estás hablando?</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Un grupo de Orichalcum se acerca a Chalyben. Lo más probable es que el ejército de la espada cruzada les asalte así que convendría protegerlos. Y ahora, si no os importa, ¿podría dormir un poco? Hace días que no toco una cama.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No sé&#8230; –dijo Remiria llevándose la mano a la frente, pensando fríamente. –Esto ya es algo que no me incumbe sólo a mí: Tanto Frandoll como Zoé quieren seguir juntas y, por mucho que lo desees, no puedo contradecirlas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230; –intentó quejarse Amadeo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te preocupes –interrumpió ella. –Ella está trabajando voluntariamente y no parece que Frandoll le haya hecho nada grave. De hecho, ni siquiera parece que Frandoll haya obligado a hacer nada a Zoé, es ella la que ha decidido quedarse. Ella misma que ha dicho que no las molestáramos durante al menos dos días, que quería probar algo con Frandoll para que se sintiera mejor&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Al menos podría hacerle llegar un mensaje?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por supuesto pero, ¿ese chico es de fiar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo respondo por él. En todo caso, tiene conocimientos técnicos de artillería, es decir, sabe más o menos como construir armas de fuego. He oído que ya han descubierto la fórmula exacta de la pólvora por lo que la ayuda de Jack podría ser un buen apoyo para el desarrollo de esas armas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siguen sin gustarme esas armas –dijo ella secamente. –Tres investigadores han resultado heridos por una explosión provocada por esa sustancia. ¿Estáis seguros de que puede ser una ventaja?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por lo que vi en el otro mundo –dijo Trevor –las armas de fuego son como una espada: Su filo puede volverse contra usted si no las controla bien.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A qué te refieres?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nada importante –respondió Amadeo. –Vio como un hombre disparó su arma contra su pie. Tras eso vimos como tenían que amputárselo al gangrenarse la herida por falta de medicinas.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me gustan&#8230; –repitió la reina retirándose a las estancias superiores, no dejando de murmurar esa frase.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Prueba otra vez, a ver qué tal –dijo Zoé pasándole las baquetas a Fran. Ésta las cogió con decisión y se lanzó a tocar la composición que había escrito Zoé sobre la partitura. –Así, muy bien –animó Zoé mientras Frandoll tocaba el xilófono, quizá torpemente pero muy bien para ser el primer día que tocaba. Así, tras unos segundos de melodía mal tocada, le devolvió las baquetas a Zoé para que tocara ella. –¿Te gusta la música? –preguntó al ver la amplísima sonrisa de la utukku.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Me encanta! –exclamó Frandoll. –¡Ahora toca tú! ¡Vamos!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Un momento&#8230; –dijo Zoé pacientemente, cogiendo la partitura y escribiendo una nueva melodía, lo suficientemente sencilla como para que la otra pudiera seguirla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No! –gritó la otra quitándole los papeles violentamente. –Sé que puedes tocar cosas mucho más complejas que las tonterías que he tocado yo! ¡Toca algo más virtuoso!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No son tan tontas si a ti te gustan –dijo cogiéndole los papeles a Frandoll sin hostilidad alguna. –Además, yo lo que sé manejar es el piano, no el xilófono.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Piano?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Un instrumento de cuerda con teclado. Casi nadie por este Rat sabe cómo es&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es como el órgano de agua?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Parecido, sí&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Y dices que no sabes! ¿¡Tú sabes la cantidad de teclas que tiene ese monstruo!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>No lo sabes tú bien” pensó Zoé recordando sus prácticas. –Sigue habiendo bastante diferencia pero, ya que me lo pides, voy a ver qué puedo hacer –dijo cogiendo las baquetas y concentrándose, al tiempo que Frandoll se alejaba de ella sentándose en una butaca para ser una silenciosa espectadora.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">No pasó demasiado tiempo antes que Zoé empezara a tocar, primero lentamente, marcando bien el ritmo con las notas graves, tocando una sencilla melodía con la otra mano. Sin embargo, aceleró el ritmo, volviendo el sonido de su mano izquierda algo más irregular, con mayor variedad de sonidos&#8230; en menos de un minuto, Zoé ya estaba aporreando todas las teclas que podía con sus escasas dos manos, tocando una auténtica improvisación para xilófono. No supo cuanto tiempo estuvo golpeando esas notas pero, cuando por fin acabó, con los brazos algo cansados por la velocidad de sus movimientos, Frandoll estalló en aplausos por ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Delicioso! –exclamó la espectadora. –¿Qué clase de música es ésa?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tan sólo era una simple improvisación. Tampoco es para ponerse así.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ojalá pudiera tocar como tú&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sólo hay que practicar mucho, nada más. ¿No tendrás por ahí alguna partitura para tocar? A lo mejor encuentro alguna canción clásica de este lugar para adaptarla al xilófono.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo que tengo es poco y no se refiere a la música. Me gustan más las historias bélicas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Por qué?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No me seas estúpida! –le gritó dando un pisotón para imponerse ante Zoé, tranquilizándose al ver que no se alteraba ni parecía que fuera a hacerlo. –Lo que más me gustaría ver es cómo mueren esos estúpidos Nobles.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Estoy de acuerdo –dijo Zoé desde su posición sentada. –Sin embargo, me parece a mí que eso de querer estar continuamente en guerra no es sano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Te estás burlando de mí? –dijo Frandoll clavando sus uñas en un cojín de la butaca en la que estaba sentada Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nada más lejos de mi intención –respondió Zoé sin dar importancia a las violentas reacciones de Frandoll. –Piensa un poco: ¿Crees acaso que luchar toda tu vida es algo que te permita alcanzar una paz algún día?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si consigo mi objetivo, sí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero sabes que semejante objetivo es imposible de alcanzar en una sola vida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Aunque tenga que criar a mis hijos a mi imagen y semejanza! ¡Los Nobles morirán!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tal vez lo estoy enfocando de una manera equivocada&#8230; ¿Podrías decirme qué es un Noble?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Unos imbéciles que sólo piensan en sus doppelgänger, que dirigen el mundo como si fuera suyo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si no nos fijamos en lo de los doppelgänger, ¿qué diferencia hay de ellos a nosotras? Yo ya he visto a Nobles pero no son demasiado diferentes de los utukku, la verdad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Has visto Nobles? –exclamó lanzando sus manos contra la otra pero deteniéndose cuando Zoé le lanzó su tranquila mirada. –¿De qué los conoces?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Antes vivía con Nobles&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Esta vez Frandoll no se contuvo y le dio un puñetazo a Zoé, empezando a arañarle y escupirle salvajemente, no tardando en retirarse a la librería en busca de un tomo grande que le sirviera de arma.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡He hecho mal pensando que serías de confianza! –chilló la utukku lanzándole el libro, parándolo Zoé con indiferencia, para luego levantarse ésta para esquivar mejor los ataques de la otra. Durante un minuto estuvo lanzándole tomos y tomos, con mayor o menor precisión, los cuales Zoé esquivó sin demasiadas ganas (tampoco iba a poder matarla con esos libros) y, pasado ese tiempo, Frandoll se tranquilizó, sentándose entre asustada y furiosa en el suelo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, esperando a que se le pasara la rabieta, se limpió los arañazos y los escupitajos, recogió los libros que había lanzado la otra y los volvió a poner en su librería, sentándose junto a Frandoll nada más terminar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;te odio&#8230; –susurró entre lloros la utukku.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé suspiró y, sentándose ante ella, se descubrió su brazo marcado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Recuerdas quién me hizo esto? –preguntó Zoé con voz comedida señalando su cicatriz. Frandoll no dijo nada, ignorando el brazo de Zoé, ocultando su cabeza entre las piernas. –Muy bien&#8230; –dijo volviéndose a tapar el brazo, levantándose para marchar de la sala.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Remiria&#8230; –interrumpió la otra, volviendo a mirar a Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ésta se acomodó dejando su brazo al descubierto para que la utukku viera bien la cicatriz, haciendo que no olvidara cual era su posición respecto a ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya ves: Las dos pensáis de manera similar –dijo Zoé señalando la herida. –Cuando llegué aquí, lo único que tu hermana sabía de mí es que venía de un lugar en el que había convivido con Nobles y, por ello, me hizo de todo menos caricias&#8230; –dijo señalando las marcas de golpes que aún le quedaban. –Pero, tras algún tiempo y algunas palabras, logró comprender que yo no era sólo lo que aparentaba.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Has traicionado a los Nobles? –preguntó Frandoll.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo no he traicionado a nadie pues no tenía a nadie a quién traicionar. Yo he dicho que “convivía” con ellos, no que ellos mandaran sobre mí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ja! –exclamó la otra alejándose de Zoé. –Tú eres mujer y yo sé cómo tratan a las mujeres elatas en Tricápita.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No he dicho que venga de Tricápita.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No? –preguntó Frandoll sorprendida. –¿Es que hay más lugares donde vivan esos monstruos?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Los llamas monstruos porque tú no has conocido a los que conocí yo pero, los que yo vi, ni siquiera conocen la existencia de los utukku.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo&#8230;? ¿Que no saben&#8230; que existimos&#8230;? –preguntó Fran dudando de si estaba haciendo una pregunta sensata.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, de hecho, para ellos sólo sois una leyenda; una leyenda muy confundida, por cierto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nos llaman monstruos a nosotros&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es cierto: Aún siendo seres de leyenda, seguís siendo considerados como monstruos pero al no conoceros, nada hacen contra vosotros pues nada podéis hacerles a ellos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll se quedó en silencio un rato, sin moverse en absoluto, como pensando profundamente en algo. De repente, se levantó de nuevo y se volvió a la butaca, indicando a Zoé que se sentara a su lado. Una vez a su lado, la utukku se puso a su espalda y se abrazó a ella, inmovilizando sus brazos y apoyando su cabeza en el cuello de la otra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿De dónde vienes? –preguntó fríamente Frandoll poniendo su oído en el cuello de la otra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No soy de aquí –respondió casi mecánicamente Zoé, aceptando el contacto de la otra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿De aquí dónde? –preguntó más fríamente si cabe.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé tardó un poco en contestar pues sabía que una mala respuesta equivaldría a un terrible castigo físico ahora que estaba su cuello tan cerca de los afilados dientes de Frandoll, teniendo sus brazos inmovilizados por su abrazo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No soy de este mundo –respondió sin más, sin temblor alguno en su voz pero latiéndole fuertemente el corazón.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll permaneció largo rato sin decir nada, apoyando su cabeza contra el cuello de Zoé, abrazándola fuertemente pero no tardando en soltarla.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tengo sueño&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Esa noche&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cuánto querías hacerme esperar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No se enfade, excelencia. Los utukku no son gente fácil de esquivar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y tu compañero?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ha ido a relevar a la guardia. Oficialmente, yo estoy haciendo mis necesidades antes de subir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bien. ¿Alguna novedad?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ciertamente&#8230; sí –respondió el lugareño. –Sería bastante complicado de explicar&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A qué te refieres?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hay tres Nobles en Chalyben.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El visitante pareció estremecerse pero inmediatamente se impuso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Estupideces! –exclamó éste. –No puede&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Diga lo que quiera, pero es cierto: Hace ya varias semanas que llegaron dos Nobles a Chalyben, un chico y una chica bastante jóvenes, trayendo al rey consigo. Creí que tras la emboscada no volvería a verlo pero, de repente, esos dos lo trajeron vivito, coleando y con más fuerza que nunca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero siguen siendo Nobles en una ciudad utukku&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Le sonará estúpido y hasta provocativo pero esos dos no se comportan como los Nobles que he conocido hasta el momento. Sí, tienen su orgullo pero, por lo demás, son muy humildes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Nos estás llamando soberbios?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No he dicho eso&#8230; quiero decir, que esos dos no dudaron ni un solo instante a la hora de aceptar los más penosos trabajos que les ofrecieron, uno como soldado y la otra como sirvienta personal de la reina. Teniendo en cuenta mi posición, traté de sonsacarle información a la chica mientras el otro estaba fuera en una misión de exploración pero todo lo que saqué de ella fue que me llamó violador&#8230; en mi vida pensé que llegaría a hacerlo pero tuve que pegarle una paliza para que callara&#8230; No me gusta pegar a las mujeres pero ésa era una chica horriblemente más orgullosa que todas las que conozco: No se amilana ante nadie salvo ante los reyes y una de sus sirvientas; si tiene que dar una voz, la da sin miramientos aunque ello le suponga un golpe; se queja de cuanto le molesta a la vista&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno, así son los utukku: Rebeldes por naturaleza. Habrá aprendido sus costumbres, nada más.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y entre sus costumbres está maniatar a la reina durante una noche entera, amenazándola de muerte? No sé qué diantre le habría dicho esa noche pero, algo es seguro, dentro del Rat tiene una carisma terrible.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Una Noble se ha ganado la confianza de la realeza? –preguntó el visitante gratamente sorprendido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Una Noble que no ha dudado ni un instante en matar a tres de los nuestros. Respóndame a esta pregunta: ¿Tiene usted idea de quién es y de dónde ha salido?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, nosotros no usamos mujeres en nuestro ejército –dijo el otro llevando su mano hacia la cabeza de su doppelgänger oso. –Sea quien sea, debe de ser alguna chica fugada de Tricápita.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hay más cosas: Hace relativamente poco, el otro Noble volvió de una misión de exploración, para ir en busca de “algo que hace que la guerra se nos esté muy grande” como suele decir el rey. Y de repente, nos dimos cuenta de que ya no eran dos sino tres, los Nobles que había en el Rat.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Otro huido, quizá?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aquí está lo más extraño: El nuevo Noble no es Noble sino utukku.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Cómo dices!? –exclamó el otro muy sobresaltado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dice que en ese viaje encontraron una especie de agujero, una especie de puerta que llevaba a otro mundo, un mundo en el que se podía ver una especie de rasgadura en el cielo, tan enorme que a través de ella se podía ver un mundo más allá. Trevor, el utukku, contó que, tras un largo viaje, al llegar a una aldea, encontró a su ¿daimonion? Creo que los otros llamaban así a sus doppelgänger.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Dónde encontraron ese “agujero”? –preguntó el Noble haciendo sus propias pesquisas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Está, creo, a unos tres días de camino hacia el sur de aquí, en una de las primeras fosas comunes de la gran peste.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No será el agujero de los turdetanos, verdad? –preguntó el doppelgänger.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No sé&#8230; –dijo el hombre llevándose la mano a la cabeza, tratando de aclarar sus ideas. –Vigila de cerca de esos dos y, si lo crees conveniente, mátalos. Si vienen de donde yo creo, pueden ser gente muy peligrosa. ¿Hay algo más que puedas contarme?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, más cosas sobre los Nobles esos: Tras cierto tiempo, la chica le enseñó una fórmula alquímica a la reina de una sustancia que podría inclinar la guerra a su favor. He oído cosas de los experimentos, pero de momento nada oficial.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué sustancia?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ahora no recuerdo el nombre pero sé que sus componentes eran carbón, salitre y&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;azufre –completó el visitante haciendo que el otro asintiera sorprendido, confirmando la sospecha de aquél. El Noble se abrazó a la cabeza de su gran doppelgänger encarando sus cejas, enfureciéndose por instantes. –Pólvora&#8230; esos malditos les han enseñado la fórmula de la pólvora a esos demonios. ¡Maldita sea! –gritó sin importarle que alguien pudiera oírlo. –¡Cuando los tengas a mano, mátalos sin más dilación!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sabe que&#8230; –intentó decir el otro con la voz en duda.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Que es difícil? ¡Me importa un bledo! ¡Adelantaremos la fecha del ataque si hace falta pero esa fórmula no debe salir jamás de Chalyben! ¡Mata a esos Nobles! ¡Mata a todos los que estén desarrollando la sustancia! ¡Mata a toda la familia real si hace falta! ¡Pero, por lo que más quieras, que nadie haya sabido jamás de la existencia de la Pólvora en este mundo!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Como vos deseéis, excelencia –dijo el otro inclinándose ante la autoridad que desplegaba el visitante. –Debo retirarme ahora, si no, empezarán a sospechar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mañana, a esta hora te estaré esperando en la colina Nube. Tráeme toda la información que puedas reunir sobre las defensas de ese pedrusco y, si es posible, las cabezas de esos dos.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Amen&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Despierta, joven Aruco&#8230; –escuchó Amadeo mientras dormía. Éste, algo cansado todavía, abrió levemente uno de sus ojos y miró a quien acababa de hablarle, sobresaltándose como nadie al ver la extraña cara de Dijuana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Dijuana! ¿¡Qué&#8230; qué haces tú aquí!? –exclamó Amadeo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tú que crees? Vamos, el Rat está esperando en la entrada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Dicho esto, Dijuana le dejó una lámpara y se marchó por el pasillo, canturreando algo siendo acompañada por la quejumbrosa voz del cuervo que llevaba en su hombro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa? –preguntó Goppler despertándose por el ruido que había armado su persona. –¿A qué viene esa cara?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dijuana ha estado aquí –respondió Amadeo recuperando la compostura y vistiéndose para seguir a Dijuana. –Desperézate rápido, que nos vamos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cuando terminó de vestirse, salió rápido hacia la entrada del Rat encontrándose con un montón de gente que seguía su misma dirección. Fijándose un poco en el tumulto, Amadeo distinguió a una cara conocida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Yaksa! –llamó él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La aludida, con los ojos algo perdidos, se paró y se giró hacia él, quedándose quieta hasta que le alcanzó.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué te pasa? –inquirió él al ver su extraño estado. –Despierta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cuando Amadeo dijo “despierta”, algo pareció ocurrirle a la chica, la cual abrió ampliamente sus ojos, perdiéndose más aún en el infinito pero recuperándose poco después.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué&#8230;? ¿Dónde estoy? –preguntó Yaksa al ver dónde estaba. –¿Qué haces aquí&#8230;? ¿Qué hago YO aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo mismo iba a preguntarte yo. ¿Qué está pasando?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No lo sé&#8230; –respondió Yaksa aún confundida. –Yo me fui a dormir, como todas las noches y, de repente, algo me forzó a levantarme para ir a la entrada del Rat&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vayamos para allá entonces. Habrá que ver qué está pasando –dijo Amadeo al fijarse en que todos los presentes estaban como adormilados e iban en la misma dirección.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé abrió los ojos sobresaltada al darse cuenta de que se había quedado dormida. Aún pensando que Frandoll se controlaba lo suficiente gracias a su lado infantil, sabía que al más mínimo acceso de ira, ya fuera en la realidad como en un sueño, podría acabar con sus colmillos en el cuello. Por ello, intentó mantenerse lúcida toda la noche para evitar, en la medida de lo posible, un más que probable ataque de su compañera de cama&#8230; cosa que, evidentemente, no había conseguido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé se levantó para desperezarse y acercarse a la única y débil lámpara que permanecía encendida y allí miró su reloj para saber cuánto tiempo había pasado dormida. Pero, para su sorpresa, su reloj había cambiado, mostrando unas agujas horriblemente retorcidas con puntas en forma de corazón negro y mostrando doce sietes en lugar de la numeración normal de la esfera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¿Qué&#8230;?” pensó confundida dándose cuenta al poco de lo que pasaba.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Anerues! –llamó a viva voz, sin temor de despertar a Frandoll. –Esto es un sueño, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Como respuesta, un potente golpe de aire sacudió la sala y abrió la puerta de entrada con gran ímpetu.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa? –preguntó Frandoll medio dormida pero sorprendida por la ventolera. –¿A qué vienen esos gritos?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nada especial –respondió Zoé falsamente. –Mira, nos han dejado la puerta abierta ¿Qué te parece si nos vamos a dar una vueltecita por el Rat?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll se levantó extrañada y miró al pasillo, ahora sin cortinajes, pudiendo ver perfectamente la puerta y la luz del pasillo. Sin embargo, su reacción no fue de alegría sino de espanto, ocultándose rápidamente bajo su manta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No me irás a decir que temes salir? –preguntó Zoé divertida, aparentando que eso era de lo más normal.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No puedo salir. Soy&#8230; peligrosa&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Peligrosa? –preguntó Zoé sonriendo con gracia. –Yo he pasado tres días contigo y no me has parecido nada peligrosa. De hecho, eres bastante inofensiva. ¡Je! ¡Tres días! ¡Incluso te dije que viví con Nobles y tú sólo lloriqueaste asustada sin atacarme en serio! ¿Peligrosa tú? ¡Ni en sueños!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Por qué me hablas así? –preguntó Frandoll algo llorosa al ver que el comportamiento de Zoé era menos sosegado y más descarado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ku-Te –llamó Zoé, saliendo su daimonion de debajo de la cama, siendo seguido por la vista asustada de Frandoll. El Cu-Sith se dispuso al lado de Zoé y se sentó, diciendo con voz simpática:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenas noches.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Esta vez Fran, cambiando su cara de niña por su cara más salvaje y animal, no se refrenó en absoluto y se lanzó contra Zoé, saliendo ésta corriendo fuera de la habitación conociendo las salvajes reacciones de la utukku. Como sabía que eso era un sueño, no se cortó a la hora de correr con todas sus fuerzas a través de los ahora cambiados túneles del Rat, viendo como Frandoll tampoco se refrenaba, siendo su obsesivo deseo de destruir a los Nobles más poderoso que su sensatez y percepción del cansancio que debería dominarla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Como Zoé ya imaginaba, todos los túneles y pasillos que atravesaba estaban desiertos de solemnidad, escuchándose sólo sus pasos, los de Ku-Te y los de su perseguidora. El problema estribaba en que ella apenas conocía esa zona de la montaña por lo que, más de una vez, Fran estuvo a punto de darle caza. Dieron más de tres rodeos por los mismos pasillos, una y otra vez, por ese laberíntico y absurdo trazado, estando Zoé cada vez más nerviosa pues su plan podría malograrse si pasaba demasiado tiempo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A dónde vamos? –preguntó Ku-Te mientras corría por delante de su persona.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Fuera del Rat –gritó para que Frandoll le escuchara. –Tú encuentra el camino.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ku-Te, a sabiendas de las posibilidades que permitía el sueño, se separó de su persona la cual le perdió de vista en pocos segundos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras varios minutos de carrera, Zoé perdió a la perturbada utukku y vio como había llegado a las dependencias del Palacio del Rat. Pensando que la otra tal vez se habría perdido, Zoé se paró para escuchar mejor los pasos de Frandoll.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Estoy aquí! –gritó Zoé al escuchar un eco de los pasos, el cual se dirigió de inmediato hacia ella. Así, Frandoll apareció en ese túnel blandiendo un cuchillo que, probablemente, había cogido de la cocina. La otra volvió a escapar ya más animada que antes pues ya se conocía mejor el camino. Guiando a Frandoll por esos lugares, Zoé vio como el aire se templaba y humedecía, como si hubiera gran cantidad de gente cerca de donde estaba. Sin embargo, cuando llegó a la gran entrada no encontró a nadie a pesar del calor que se notaba en el ambiente y de los extraños ruidos que resonaban en todas partes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll no pareció apercibirse de esto último y siguió corriendo tras de Zoé la cual ya había logrado atravesar el arco de entrada a la montaña. Ésta siguió corriendo hasta salir del campamento empalizado y llegar al bosque, lugar en el que se dio la vuelta dejando que Fran hiciera lo que quisiera con ella. Y Frandoll no se hizo de rogar, derribándola e inmovilizándola contra el suelo donde empezó a golpearla tan histéricamente como siempre, alzando su cuchillo al final, para clavárselo a Zoé entre las cejas. Sin embargo, algo detuvo la mano de la utukku a pesar de seguir ésta totalmente enfurecida, al tiempo que respiraba fuertemente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A qué esperas? –presionó Zoé sintiendo el virtual peso de su atacante atenazándole los brazos contra el suelo. –Mátame.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Por qué? –preguntó Frandoll apoyando el cuchillo sobre el cuello de la serena Zoé. –Si eras Noble&#8230; ¿por qué has pasado todo este tiempo conmigo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú representas uno de mis mayores deseos –respondió Zoé notando la mordedura del cuchillo sobre su piel pero sin esbozar muestra alguna de preocupación por lo que pudiera ocurrirle.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No seré tú esclava! –gritó la otra volviendo a golpear y arañar histéricamente a su presa pero no alterándose ésta, la cual seguía mirando firmemente los ojos de su captora.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ni quiere que lo seas –dijo Ku-Te colocándose a la vista de la utukku haciendo que ésta dejara de golpear. –Ella quiere otra cosa de ti.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡De mí no conseguiréis nada! –chilló Fran apoyando la punta del cuchillo sobre la garganta de la otra con las manos temblorosas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y qué es lo que refrena tu mano pues? –preguntó la víctima sin temor. –Puedo asegurar, sin temor alguno, que es mi deseo el que lo causa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Tú no me controlas! –gritó cerrando los ojos y alzando el cuchillo con ambas manos, reflejando una gran inseguridad que trataba de vencer burdamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ser como tu madre es mi deseo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Frandoll se paró en seco y abrió los ojos para ver a Zoé sin haber cambiado en nada su expresión. Fue, sin embargo, un instante tan sólo, pasado el cual, el cuchillo siguió su trayectoria hasta hundirse en el cuello, haciendo que el cuerpo de la Noble se estremeciera pero sin dar señal alguna de sufrimiento. Sin desviar la mirada, los labios de Zoé se empezaron a mover, como tratando de aspirar algo de aire. Sin embargo cuando, siguiendo su impulso natural, tosió intentando eliminar lo que estaba atascando su garganta, escupió sangre la cual empezó a fluir por sus mejillas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Fran mantuvo las manos sobre la empuñadura del cuchillo, viendo como Zoé moría poco a poco, viendo como la herida y su boca sangraban cada vez más&#8230; sin poder hacer nada por evitar que siguiera manando sangre pues, nada más sintió como el cuchillo atravesaba la carne de su amiga, supo que ya no había vuelta atrás y que había cometido el más estúpido error que jamás habría deseado hacer. Con ojos llorosos y manteniendo una cara mezcla de ira, alegría y la más sórdida tristeza, se volvió hacia su doppelgänger, el cual acusaba el efecto remoto del ataque que había recibido su persona empezando a disolverse éste en una masa de polvo difusa que desdibujaba las poderosas formas del animal, desapareciendo en cuestión de segundos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Zoé? –preguntó al cadáver que aún seguía mirándola con los ojos perdidos, que parecían querer seguir buscando los de su atacante. –¿Zoé? –insistió al no recibir respuesta pensando que tal vez siguiera viva y que sería capaz de responderle. –Despierta, por favor –Frandoll no pudo evitar que las lágrimas empezaran a escaparse de sus ojos&#8230; no, no era tristeza lo que le hacía llorar, todo lo que deseaba en ese momento era no ver lo que tenía ahí delante, era demasiado horrible y, sin embargo, sabía que tenía que hacerlo.  –Por favor&#8230;  –le quitó del cuchillo del cuello y vio la horrible herida que se podía ver tras ella, llevándose la mano Fran a la suya propia al ver una imagen tan sugestiva. –¡Vuelve! –ordenó golpeándole los hombros con los puños crispados, no aceptando nada de lo que estaba viendo. Pero ninguna respuesta recibió de la masa inerte que yacía bajo sus piernas. Frandoll no pudo evitarlo y rompió a llorar como la niña que aún era, sin poder pensar claramente en lo que acababa de pasar, como si todo fuera una terrible pesadilla que aún no comprendía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¿Para qué has muerto?” se preguntó a sí misma mirando la ensangrentada cara de Zoé. “¿Por qué te he matado? ¿Tan sólo por ser Noble debía irse&#8230;? ¿Acaso yo pensaba que ella deseaba matarme? ¡No! ¡Ella jamás me mostró hostilidad! ¡Ni siquiera me provocó! ¡Habló conmigo! ¡Me escuchó! ¡Jamás me contradijo y en todo momento estuvo ahí! No te odiaba en absoluto&#8230; ¿Y para qué matarte?” pensó intentando limpiarle la sangre de la cara pero no haciendo otra cosa que embadurnarla más. ”Ella no pudo hacerme nada en el pasado&#8230; ella no me capturó, no me torturó ni hizo que me comiera a mis padres&#8230;” Frandoll encaró ceja con ceja, irritada. “¿Por qué te dejaste? ¿¡Por qué demonios no te defendiste!? ¡Si te hubieras defendido,  si tan sólo tú te hubieras defendido, podría entenderlo! ¡Podría aceptarlo! ¡Aceptar la muerte de esta manera no es leal!” Frandoll se crispó y abofeteó el cadáver en un ataque de rabia que fue incapaz de contener pero del que se arrepintió de inmediato, colocando la cabeza de Zoé de nuevo mirándola, siendo en este momento su único consuelo. No podía culparla de nada. Eso era. Ahí, la única culpable era ella misma, una pecadora que nada podía hacer por resolver ese asesinato. Pensando obsesivamente en todo esto, se inclinó sobre el cadáver y lloró más fuerte si cabe.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">¿Cuánto tiempo pasó llorando? Ni ella misma lo sabía pero aún así, con un absurdo impulso de esperanza, acabó reaccionando cogiendo el cadáver de Zoé para llevarlo cuanto antes ante un médico que pudiera ayudarla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">–<span lang="es-ES"><span>No te preocupes –le dijo al cuerpo muerto, asiéndolo con fuerza y levantándolo sobre sí, –te recuperarás, ya lo verás&#8230;</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cuando llegó a la entrada del Rat, arrastró el cuerpo cuanto pudo y en el centro de la estancia gritó con toda la fuerza de sus pulmones para que alguien viniera en su ayuda, ayuda que no tardó en llegar: Un chico de la misma edad que Zoé, de cabellos oscuros, piel morena y unos ojos de color verde brillante salió de una caverna y se dirigió a ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Sí? –preguntó fríamente él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ayúdeme! –imploró Frandoll dejando el cuerpo sin vida de Zoé a sus pies.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El otro se agachó y miró sin demasiado detenimiento ese pedazo de carne sin vida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No seas idiota –fue la respuesta del chico. –Uno, ésta ya está muerta; y dos, era una Noble. No nos importa para nada lo que le haya pasado –dijo levantándose y marchándose.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No era una Noble! –se quejó la utukku, yéndosele el aire de los pulmones, como si su mente se negara a aceptar lo que acababa de decir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Ah, no!? –exclamó el otro volviéndose a ella con mirada furiosa. –¿Tenía doppelgänger y aún así dices que no era Noble? ¿Era la soberbia en estado puro y no era Noble? ¿No me irás a decir que no amaba a su doppelgänger por encima de todas las cosas?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ella ni era soberbia ni apreciaba tanto a su doppelgänger! –gritó ella imponiéndose ante el otro asentando fuertemente sus pies. –¡Ella era mi amiga!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vaya, vaya&#8230; –dijo el chico con gracia sacando una daga de entre sus ropajes. –Una utukku se ha hecho amiguita de una sucia Noble&#8230; me parece que sabes lo que eso significa por aquí&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Déjate de estupideces y sálvala!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y por qué iba a ayudar a una traidora a Chalyben? –acusó él señalando a Frandoll.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Porque no hay diferencia entre nosotros! –gritó con toda su alma. –¡Noble, elato o utukku! ¿¡Qué más da esa distinción!? ¡Todos somos seres humanos!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El chico, como respuesta, se guardó la daga y sonrió.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nunca pensé que todos oyeran estas palabras de tus labios, princesa Frandoll –dijo apoyando sus brazos sobre los hombros de la otra. –¿Me dejas un segundito antes de ayudarla? –dijo dándole unos golpecitos en la cabeza de la sorprendida mujer y girándose para abrir los brazos en toda su amplitud. Y lo que sucedió a continuación por poco le cortó la respiración a la chica: De la nada empezaron a surgir personas y más personas, en ese piso, en las terrazas, surgiendo de las cavernas, habiendo incluso personas volando sobre ellos. Cientos&#8230; no, miles de ojos les estaban observando en ese momento, muchos extrañados, otros tantos sorprendidos y unos cuantos hasta enfadados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El chico se inclinó sobre el cadáver de Zoé y posó su mano sobre la profunda herida musitando:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya puedes volver&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y dicho esto, retiró la mano y la herida se cerró por sí sola, empezando a bullir alrededor de Zoé una especie de humillo que empezó a cobrar forma a su lado, adoptando la figura de la poderosa criatura que había visto Frandoll en el bosque antes de verlo desaparecer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Todos lo habéis visto! –gritó el chico a toda la congregación, mientras Frandoll se cogía a las manos de la otra, llorando de alegría. –¡Hasta la que más odiaba a los Nobles en este Rat es capaz de aceptarlos! ¡A pesar de sus prejuicios no ha dudado en gritar y pelear por defenderla, para salvarla de su muerte! ¡Vosotros también tendréis que empezar a entender al igual que hizo ella! ¡Ahora despertad y entended el sentido de mis palabras!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo dices&#8230;? –preguntó Frandoll sorprendida al escuchar la palabra “despertad”, sintiendo como un manto de sueño se cerraba sobre sus ojos.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Un tiempo indeterminado después, la utukku despertó en su habitación junto a Zoé, aún dormida. Sin embargo, sobre la cama había algo&#8230; cuatro puntos brillantes reflejaban la débil luz de la lámpara&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cuando Yaksa despertó de su sueño, sin abrir todavía los ojos, sonrió. Lo que acababa de ver había sido tan bello y conmovedor. Ella conocía a Frandoll pues alguna vez tuvo que trabajar para ella y conocía perfectamente su falta de paciencia. ¿Cuántas veces se peleó con ella? Perdió la cuenta al tercer día de trabajo, día en el que renunció a seguir trabajando para esa niñata pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Esta Zoé&#8230;” pensó alegremente, “sería capaz de convencer a una piedra&#8230;”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">
<p>Y abrió lo ojos. Y se espantó&#8230; pues ella no era la única que estaba en esa habitación&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">
<p>-¿&#8230;qué&#8230;? –se preguntó Remiria medio dormida todavía, pero teniendo en mente toda la imagen de lo que acababa de ver en sueños, de cómo su hermana gritaba para defender a Zoé&#8230; “¿Qué ha sido todo esto?” se dijo volviéndose a mirar como Adrian seguía durmiendo apaciblemente.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">
<p>Sin embargo, dos presencias le hicieron olvidarse de cuanto había visto&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;border:medium medium 1px none none solid 0 0 #000000;padding:0 0 0.04cm;" lang="es-ES">-¡QUÉ DEMONIOS ERES TÚ! –resonó en todo el Rat y alrededores.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;"><span lang="es-ES">-</span><span lang="es-ES"><span>Me encanta que las cosas me salgan bien –dijo Anerues levantándose animado, dirigiéndose hacia el lugar donde había guardado las ramas de nube-pino.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No crees que te has pasado al cambiar las reglas de ese mundo? –preguntó María estirándose, no estando muy acostumbrada a dormir tanto.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Para nada, sé perfectamente lo que me hago. En todo caso –dijo riéndose a mandíbula batiente –¡va a ser una sorpresa mayúscula para todos los que viven allí&#8230;!</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, algo psicológicamente cansada por lo que había hecho en sueños, sintiendo todavía como su cuello estaba algo agarrotado como si aún sintiera el cuchillo, intentó acomodarse en su sitio, pero la falta del abrazo de Frandoll le hizo extrañarse por lo que, haciendo un gran esfuerzo, se levantó&#8230; encontrando a Frandoll abrazándose a una criatura mezcla entre perro grande y felino, con el cuerpo cubierto de placas óseas y con aspecto muy fiero.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ku-Te! –gritó nada más ver al Cu-Sith.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Estoy aquí –dijo el aludido a su espalda pillando totalmente desprevenida a Zoé. Ésta se giró, vio a su daimonion sentado al lado de la cama, se volvió a girar y vio a Frandoll sonriendo al tiempo que restregaba su mejilla contra la cabeza de otro Cu-Sith.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué&#8230;? –fue cuanto se le ocurrió decir a Zoé antes de quedarse en blanco.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Te presento a mi doppelgänger –dijo Frandoll sonriendo.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Durante toda esa mañana, en el Rat reinó el más absoluto de los caos, con miles de elatos y utukkus corriendo de un lado para otro siendo perseguidos por esos extraños animales que parecían haber surgido de la nada. Sin embargo, un grupo de la policía de palacio comandado por Trevor puso orden en el lugar y todo volvió a una relativa calma. Y, por supuesto, los Nobles que residían en el Rat no tardaron en ser llamados a la presencia de los reyes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, acompañada de cerca por una ya mucho más estable Frandoll, entró en el salón del trono donde se encontró con Amadeo, Yaksa, Remiria, Adrian y, lo que le extrañó mucho teniendo en cuenta el lugar en el que estaban, Jack. Y junto a la mayoría de ellos se encontraban diferentes entes: Una glotona junto Amadeo (obviamente), un San Bernardo con Yaksa, un lobo junto a Remiria y una extraña criatura alada de gran altura con forma humanoide con cabeza de lo que parecía ser un pájaro apoyada en el trono de Adrian.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Puesto que todo el Rat ha oído el discursito de tu amigo y ha visto lo que te ha pasado esta noche en sueños –dijo Remiria aún algo alterada por lo que acababa de pasar –me podrías aclarar, si no es mucha molestia, ¿¡QUÉ DIANTRES HA PASADO AQUÍ!?</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Si hay alguien a quien le gusten los exámenes, que levante la mano. ¿Nadie? Vale, seguimos cuerdos&#8230;</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Disculpad mi penoso ritmo de actualizaciones. Entre que tengo exámenes de derecho y que sigo escribiendo a ratos (creedlo: Ésta es la mejor época para escribir) tardo mucho en cumplir con mis obligaciones para con este blog.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Dentro de nada subiré el capítulo final de Parásito y ya habré acabado la primera de mis sagas aquí. Tal vez cuelgue algo que explique de dónde saqué la inspiración para escribir esa novela de aliens y demás&#8230; pero eso tendrá que ser después del día 30&#8230;</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Hasta entonces, espero que os guste cuanto haya escrito en este episodio de los desmanes varios de este grupillo de cinco&#8230;</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Buscando el Paraíso en un Sueño - Capítulo 15: La dama oscura]]></title>
<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2008/06/01/buscando-el-paraiso-en-un-sueno-capitulo-15-la-dama-oscura/</link>
<pubDate>Sun, 01 Jun 2008 23:41:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
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<description><![CDATA[El porvenir es tan irrevocable Como el rígido ayer. No hay una cosa Que no sea una letra silenciosa ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:center;"><em>El porvenir es tan irrevocable</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>Como el rígido ayer. No hay una cosa</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>Que no sea una letra silenciosa</em></p>
<p style="text-align:center;"><em>De la eterna escritura indescifrable</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>Cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>De su casa ya ha vuelto. Nuestra vida</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>Es la senda futura ya recorrida.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>El rigor ha tejido la madeja.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>No te arredes. La ergástula es oscura,</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>La firme trama es de incesante hierro,</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>Pero en algún recodo de tu encierro</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>Puede haber una luz, una hendidura.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>El camino es fatal como una flecha.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>Pero en las grietas está Dios, que acecha.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em><br />
</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><em>(José Luis Borges, para una versión del I-Ching)</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><!--more--></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou, con Fu Riong, Frances y Mystia (su daimonion golondrina), ya se estaba cansando de esperar a David cuando por fin lo vio hablando con uno de los bedeles mientras le entregaba las llaves de su habitación y un sobre.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Vamos! –exclamó Lou. –¡El tren no espera!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te preocupes –dijo él con voz baja intentando alisarse un poco su despeinado pelo&#8230; ¿serían imaginaciones suyas o acaso parecía estar nervioso? –Me conozco un atajo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ah, no! –exclamaron tanto Lou como Frances como Diana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hoy vamos por el camino recto, que no tenemos tiempo para tus filigranas –dijo Lou quizá más nervioso que el propio David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David no respondió y cogió su equipaje para salir andando a toda prisa hacia la calle de la estación, siendo seguido lo más cercanamente posible por sus compañeros de viaje, llegando todos a la estación justo a tiempo pudiendo subir en la hora misma de salida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Nada más llegar a su habitáculo, Lou se desplomó resoplando sobre su asiento mientras dejaba que David colocara sus equipajes en su sitio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siempre llegas tres horas antes que nadie a clase&#8230; –Lou respiró un poco antes de seguir. –¿Qué has hecho para retrasarte tanto?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pegarle una paliza a Lukas, romperle un par de costillas, ocultarle en el armario de nuestra habitación y escribir una carta al director para explicar mi conducta diciendo dónde había dejado a ese pobre desgraciado&#8230; ya sabes, todo eso lleva su tiempo –respondió con sorna.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En serio, por favor –dijo Lou sonriendo con gracia pero algo más serio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno&#8230; tuve “necesidades biológicas realmente imperantes”, nada más.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues para ir al baño no hace falta tomarse tanto tiempo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tanto da ya –dijo Frances, tan cansada como Lou. –Ya estamos en el tren y no creo que haya más problemas para llegar hasta Suiza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou se acomodó como pudo y sacó otra vez el libro que le dio el doctor Clark. Desde que se había enterado de lo de Robert Anstein, había tenido algunas crisis de ansiedad pero gracias a los remedios que en ese libro se describían, aprendió a hacerse unas tisanas la mar de relajantes&#8230; cada vez confiaba más en la magia que se describía en ese libro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A dónde nos dirigimos, pues? –preguntó David a Frances, sentándose tras colocar todo el equipaje. –Decir “Suiza” suena muy genérico.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ahora mismo vamos hacia el puerto de Dover desde el que cruzaremos el Canal de la Mancha, hecho lo cual, cogeremos unas cuantas locomotoras más atravesando Francia para al final llegar a Tour-de-Peilz, el pueblo donde vive mi hermano (al final mi padre no me dejó ir a su casa en Berna). Tal vez se encuentre un poco lejos de Lausana pero creo que es la mejor opción para hospedarnos durante este tiempo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y cómo es ese Robert?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Una persona muy inteligente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Como Lou, entonces.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">
<p>-No, ya veo que no me has entendido: He dicho MUY inteligente. Tal vez lo entendáis cuando lo veáis.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras tres días de viaje ajetreado y cansado, acabaron llegando a Tour-de-Peilz apenas aguantándose sobre sus piernas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y cuántas veces dices que haces este viaje al año? –preguntó David esforzándose en agarrar su maleta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dos veces –respondió Frances tan cansada como los demás. –Una por Navidad y otra durante el verano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;empiezo a odiar los trenes&#8230; –añadió Lou por lo bajo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero, en todo caso, ya estamos aquí –dijo Frances adelantándose y yendo hacia una casa cercana a la estación, llamando con fuerza a la puerta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya va, ya va –se escuchó desde dentro para que, casi al instante, un hombre con cierta edad más que Frances, con pelo blanquecino y gafas, abriera y que, nada más verla, sonrió abiertamente. –Pensaba que tardarías algo más en llegar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es horrible viajar en estos trenes pero al menos son rápidos –dijo ella entrando, cogiéndole su hermano el equipaje. –Podéis entrar –le indicó a los que estaban aún fuera. –Éste de aquí es mi hermano Rinno, el cartero del pueblo, y va a hospedarnos durante el tiempo que haga falta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Los otros viajeros entraron también y al rato ya estaban sentados descansando los pies en la sala de estar (bueno, tal vez David no).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tanto cansa llegar hasta aquí? –preguntó Rinno con tono de burla, sacando una cafetera llena.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sin bromas, por favor –contestó ella. –Siempre que vengo por aquí llego igual&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No habréis tenido problemas por el camino? He llegado a oír toda clase de cosas desde que ocurrió lo del agujero del norte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aparte de los más de siete controles a lo largo de Francia y Suiza para entrar en este país&#8230; –dijo David acomodándose en su butaca. –A veces pienso que la Iglesia está loca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Por qué la Iglesia? –preguntó Rinno. –No creo que la Iglesia tenga nada que&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Todas las fuerzas desplegadas son para proteger los centros neurálgicos de la Iglesia frente a ataques de herejes organizados pero yo creo que deberían ser utilizadas para ayudar a las gentes del norte que están sufriendo inundaciones y desequilibrios climáticos por culpa del agujero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Has estado en el norte?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eh&#8230; –David dudó antes de responder (al fin de al cabo, todo lo que conocía lo conocía porque lo había visto a través de sus sueños) para al final decir: –No, el compañero aquí presente. Estuvo allí hace relativamente poco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Oh, bien, bien –dijo alegremente el hombre. –Por este pueblo apenas llega información del exterior y tienes que ir a las grandes ciudades de alrededor del lago para enterarte de lo que pasa por allá afuera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siempre y cuando no sea la hermana que vive en el extranjero la que te informe –añadió Frances mientras se servía un poco de café en su taza. –Pero basta ya de conversación: Mañana tendremos que salir pronto hacia Lausana y aún tenemos que descansar un poco del viajecito.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Dicho esto, y sosteniendo aún la taza, Frances guió a Lou y a David hacia el desván de la casa, el cual cumplía las funciones de habitación de invitados, y les dejó deshacer su equipaje para seguir hablando con su hermano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y mañana, Anstein –dijo Lou ilusionado. –¿Qué crees que puede contarnos?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">
<p>-Cosas sobre una dama oscura&#8230; –dijo David sacando directamente su pijama para cambiarse de inmediato. –Para más información, vuelva usted mañana.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras coger un tren hacia la ciudad de Lausana y, después de patearse más de seis kilómetros a las orillas del lago Léman (cosa que David no despreció en absoluto), a media mañana llegaron a una pulcra mansión de aspecto sencillo, en la cual lo más decorativo era, precisamente, el lago que se veía al fondo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Justo cuando Frances se disponía a tocar la campana para que alguien les abriera, un hombre salió de la casa, cesando ella su movimiento de inmediato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El hombre tendría bastante más edad que Frances, probablemente más de sesenta. Estaba calvo pero el poco pelo que aún conservaba mantenía un color castaño muy fuerte y sus ropajes eran elegantes. Su daimonion era una gata montesa atigrada con las orejas redondeadas y las patas traseras bastante más cortas que las delanteras (lo que no quitaba que fuera la mar de mona). Pero si algo había que destacara en él era una especie de bolso redondo de tamaño pequeño tirando a mediano con apariencia muy sólida a pesar de toda la decoración que llevaba, el cual llevaba a la bandolera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dichosos sean los ojos, vieja amiga –saludó nada más llegar a la altura de la puerta y, dirigiéndose a sus compañeros: –Ya veo que habéis llegado perfectamente hasta aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El hombre se dispuso a abrir la puerta y al poco pudieron acceder al jardín.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo os ha ido el viaje? –preguntó el hombre. A pesar de su edad, destilaba  vitalidad a través de todos sus poros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Teniendo en cuenta la rapidez con la que nos has atendido, supongo que ya lo sabrás, Robert –respondió ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No le pregunto tantas cosas al aletiómetro. Se enfada bastante cuando le hago preguntas tan frívolas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Minutos más tarde, ya estaban sentados en la sala de estar de esa gran mansión.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No vives mal del todo –comentó Frances.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Todo gracias al señor Margatroid. Es un hombre sabio de gran generosidad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sabe apreciar a la gente valiosa&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En realidad es por su hija –añadió él sin ningún rubor. –Desde que era una simple niñita le ha interesado el funcionamiento de este trasto –dijo levantando ese bolso que llevaba a todas partes. –Puede que en un futuro no muy lejano acabe por heredarlo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tiempo al tiempo, viejo –dijo ella con todo su desparpajo. –Aún te quedan muchos años por delante.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin, aún no me has presentado a nuestros invitados –dijo mirando fijamente a Lou, que se sintió profundamente cohibido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Éste de aquí es David Cashner, un buen cliente mío y el que me trajo a Shen Lou, este chico de aquí que supongo estarías esperando impacientemente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Así que Lou&#8230; ¿oriental, pues?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no&#8230; –respondió el intentando apartar la vista de la profunda mirada que le lanzaba el anciano. –Mi padre es chino y mi madre japonesa, pero yo nací en Francia&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin, es evidente que a mí me da igual cuál sea tu origen –dijo él apoyándose en el respaldo de su sillón de orejas. –Podrá aparentar lo contrario pero aquí soy el que menos sabe de tus peripecias por este enorme mundo. Mientras la doncella nos prepara algo para picar, ¿me podrías contar lo que te ha acontecido para llegar hasta aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y ya, por tercera vez desde que llegó a ese mundo, Lou relató sus idas y venidas por él (cosa que ya empezaba a cansarle).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;y así –dijo Lou para finalizar, –David también se enteró de todo esto. A partir de aquí imagínese lo que ha pasado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou se tomó un poco de agua para aclararse la garganta mientras el hombre lo miraba con curiosidad, cosa que lo intimidó un poco más.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;esto&#8230; –carraspeó débilmente Lou. –Si no es mucha molestia&#8230; ¿nos podría decir qué es lo que le dijo su aletiómetro acerca de lo que está pasando? Para algo hemos venido hasta aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert sonrió, como riéndose de algo que los demás no entendían, y sacó el aletiómetro de su bolso. Dentro de él, había una especie de enorme reloj de bolsillo de color dorado en el que se podía ver que tenía cuatro agujas y una gran cantidad de dibujos, símbolos que, en ese momento, Lou no lograba ver bien. Se veía pesado pero Robert lo sostenía con fuerza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ten –dijo pasándoselo a Lou. –Querías verlo, ¿no es así?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou, quizá algo más resuelto que antes, cogió el aparato que le ofrecía el anciano y lo empezó a mirar con curiosidad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Éste es uno de los siete aletiómetros que quedan en este mundo –dijo Robert. –Lo que tienes entre manos es un auténtico tesoro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es cierto lo que me dijo Frances? ¿Eso de que con este aparato se puede saber todo acerca de todo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Desde luego, siempre y cuando el Polvo esté de buen humor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué es eso del Polvo? –preguntó David. –Anerues nos dijo que le preguntáramos sobre él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Anerues? –preguntó el anciano, dándose una palmada en la frente al rato. –¡Ah! ¡El otro hombre! Así que es así como se llama&#8230; Perdonad, a mi edad mi memoria&#8230; ¿Por qué no se lo preguntas a Lou? Él ya sabe qué es eso del Polvo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Yo? –preguntó el aludido. –En mi vida he oído&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo llamas a la fuerza ambárica en tu mundo? –interrumpió él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;esto&#8230; ¿electricidad? –preguntó Lou algo descolocado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Exacto. Esto nos lleva a pensar que en tu mundo el Polvo es conocido con otro nombre. A ver, piensa seriamente en ello: Has oído hablar de bastantes cosas acerca del Polvo pero en ningún momento has pensado en relacionarlo con algo de tu propio mundo, ¿no hay algo en tu universo que tenga las características de lo que nosotros llamamos Polvo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Dicho esto, Robert se volvió a recostar sobre su sillón (por alguna razón le encantaba inclinarse hacia delante una y otra vez) esperando pacientemente a que Lou meditara bien la pregunta, cosa que éste hizo de inmediato&#8230; y que al rato hizo que se sacudiera la cabeza algo desconcertado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no creo&#8230; –susurró para sí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Oh, sí! –exclamó Robert. –Más te vale que creas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa? –preguntó David. –Hace rato que ya me he perdido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Me está diciendo que este aparatito mide los quants? –preguntó Lou muy sorprendido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Los qué?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Los quants –respondió Robert. –Lo que nosotros llamamos Polvo y que en el mundo de Lou se conoce como quants, “materia oscura” o partículas elementales. ¿Te sorprende que por aquí hayamos conseguido crear objetos como éste?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa? –volvió a preguntar David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Este aparato de aquí es una computadora cuántica –dijo Lou con cara de sorpresa mayúscula. –En mi mundo han estado tratando de construir una desde que se emitió la teoría de que semejante aparato se podía construir&#8230; Tal aparato tiene las características que nos describió Frances: Puede calcular lo que pasa, todo lo que ocurrirá y ha pasado sin esfuerzo dando una solución a todo&#8230; –y mirando al aletiómetro –&#8230;¿pero cómo se maneja?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No es excesivamente complicado. Si una dama como Yukari Yakumo fue capaz de enseñarme a manejarlo, no creo que tú no puedas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Conociste a la señora Yakumo? –preguntó Frances extrañada. –Nunca me lo dijiste.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno, tampoco me preguntaste por ella –dijo Robert riéndose.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Se refiere a la autora de “Mil ojos observan un único multiverso”? –preguntó Lou. –¿Qué es lo que tiene de especial?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Que muy pocas personas pueden asegurar que han estado en su presencia –contestó Frances. –Algo oí sobre ella cuando buscaba los libros que os mostré sobre el Polvo: Decían que era una auténtica fantasma.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Al oír esto último, Robert estalló en carcajadas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa? –preguntó, un poco molesta, Frances.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert siguió riéndose un poco más pero acabó por controlarse al rato para responder:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, nada, cosas mías –dijo mientras se limpiaba las lágrimas de la risa que le había dado. –Sí, en principio Yukari es la dama más escurridiza que jamás se ha encontrado la Junta de Oblación: A pesar de su llamativa indumentaria, de su extraña (y tan extraña) compañía, su extravagante comportamiento y de los lacitos que le ponía a todo lo que llevaba encima; a pesar de cómo llamaba la atención, casi nadie ha sido capaz de hablar con ella y ya no digamos de conseguir verla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero usted sí que lo logró –comentó David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por supuesto, si no ahora no estaríamos hablando de ella&#8230; ¡Je! Parecía una niñita mimada pero era imparable en lo que se refería a cultura ¡Sabía de todo! No le hacía falta usar el aletiómetro para saber cuanto pasaba a su alrededor; a cualquier pregunta que se le hacía, sobre cualquier temática, te daba una respuesta correcta&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto me parece haberlo escuchado en otro lugar –comentó David sarcásticamente. –Algo bastante parecido dijo Frances sobre usted.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vamos, que era tan inteligente como tú –dijo Frances.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;border:medium medium 1px none none solid 0 0 #000000;padding:0 0 0.04cm;" lang="es-ES">-Tanto no, más, mucho más. Si yo os contara&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">CUARENTA AÑOS ATRÁS&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Señor Anstein, no sé dónde diantre piensa que está –dijo muy serio el profesor Eco. –¿Acaso piensa que en esta facultad puede permitirse el lujo de venir a clase cuando le conviene, de la manera más impropia y encima organizar lo que organiza&#8230;? Su beca está pendiendo de un hilo, ¿sabe? No se tolerarán más desórdenes de aquí en adelante y, ya se lo advierto, al siguiente altercado será expulsado de esta facultad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert no pudo ni alzar la voz en contra de las acusaciones que se vertían contra él, todo cuanto pudo hacer fue asentir sumisamente y salir cuando acabó el sermón.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Por qué no te has defendido? –preguntó Yamapikarya, su daimonion, con tono más triste que furioso. –Sabes que no has hecho nada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero las pruebas de todo lo que ha pasado están en mi habitación&#8230; la pintura, los pinceles&#8230; sin contar que mi ropa está allí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-La ropa que te robaron, por supuesto. Debemos descubrir quién ha hecho todo esto antes de que te expulsen.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eres el mejor estudiante de todo este Campus y nadie puede hacerte sombra en ningún aspecto. Con ello sabes que puedes tener un futuro más que prometedor siempre y cuando limpies esta mancha que se está extendiendo sobre ti.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero, ¿cómo? –dijo saliendo fuera y encontrándose con que la gente lo miraba mal, cómo no aceptando su presencia y cuando se acercaba un mínimo a otra persona, ésta se apartaba rápidamente de él, como si fuera un apestado. Visto esto, y mientras se ocultaba el sol, volvió velozmente a su habitación en su colegio mayor para evitar la vergüenza de estar entre tantas malas miradas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cuando llegó, el sol hacía más de media hora que se había ocultado y el colegio bullía en el comedor&#8230; pero él no pensaba cenar ese día: Tenía el estómago demasiado revuelto por culpa del miedo que le causaba la posibilidad de ser expulsado de su apacible y próspera vida&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">De repente, una risita le sacó de sus reflexiones.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ju, ju, ju! Vaya cara que pones, Robert –dijo una mujer que, a la vez que guapa, iba vestida con un largo vestido blanco y violeta y un montón de lacitos rojos que tenía anudados en su ropa, en su cuello, en sus dorados cabellos, en su parasol, en una estola roja que llevaba colgada de ambos brazos&#8230; pero si algo había que le llamara la atención, era el extraño daimonion que la acompañaba: Era una especie de mujer tan rubia como su persona, vestida con una túnica conjuntada con una especie de delantal azul cubierto de símbolos, con mangas anchas en las que ocultaba sus manos, un raro gorro con dos puntas en lugar de una y nueve grandes apéndices dorados, como si de colas se trataran, que surgían tras de sí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Controlándose un poco ante semejante presencia, él respondió:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo sabe mi nombre?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Te preocupas de saber una cosa tan banal cuando lo que realmente te preocupa es que te expulsen de este lugar? –ella volvió a reírse tapando su cara tras un abanico con motivos de mariposas. –Desde el primer momento en que te vi me caíste bien, chico. ¿Qué te parece si nos volvemos a ver mañana? Hoy aún tengo que resolver los problemas de mi alojamiento en esta ciudad así que no podré ayudarte, sin embargo, mañana estoy libre. ¿Te parece bien a las nueve de la noche?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert, algo confundo por el desparpajo de esa mujer y por la extraña indumentaria que portaban tanto ella como su daimonion, asintió involuntariamente, cosa a la que ella respondió sonriendo más ampliamente si cabe y tras pasarle una tarjeta, marchó por el pasillo en dirección a las escaleras. Aún afectado por la confusión, Robert miró la tarjetita perfumada que le acababa de dar esa mujer en la que rezaba:</p>
<h3 style="text-align:center;">Yukari Yakumo</h3>
<h3 class="center;" style="text-align:center;">Adivina</h3>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><span style="font-size:medium;"><em>C/ Leonardo, Nº 3</em></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><span style="font-size:medium;"><em>(nunca atiendo hasta después de la puesta de sol)</em></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Segundos más tarde y habiendo leído esto, se dio la vuelta para preguntarle algo pero ella había desaparecido sin dejar ni rastro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué clase de ser era su daimonion? –preguntó Diana con curiosidad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ni aún yo tengo la menor idea de qué diantre era exactamente –contestó Yamapikarya. –Casi nunca hablaba y parecía haber estado sometida a una profunda disciplina desde que nació pero parecía que eso era lo que más le gustaba. No parecía llevarse mal con su persona, más bien todo lo contrario&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ejem! –carraspeó fuertemente Robert.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué? –preguntó Yamapikarya extrañada, dándose cuenta al segundo de su fallo. –¡Oh, claro!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa? –preguntó David, quizá algo distraído de la conversación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nada, realmente –contestó Robert. –Resulta que esa “daimonion” no era tal. Podría ser cualquier cosa pero un daimonion, no.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Entonces&#8230;?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo decía ella que se llamaba? –preguntó Robert intentando hacer memoria.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Me parece que se refería a sí misma como una shikigami.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Shikigami? –preguntaron tanto Lou como David sorprendidos. –¿Está de guasa?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué es un shikigami? –preguntó Frances algo perdida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Básicamente es un espíritu invocado de otro mundo –respondió Lou. –No es que haya leído mucho sobre ellos pero, aparte de que sólo son una leyenda, no creo que esos espíritus pudieran tener un cuerpo físico completo en este universo sino tan sólo un cuerpo de papel que los contuviera. Son criaturas de leyenda de los países orientales.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues nosotros dos tuvimos a esa criatura con nosotros mucho más tiempo del que imaginaríamos&#8230; –comentó Yamapikarya.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya sé que sonará a tontería –dijo David al ver que nadie decía nada –pero, ¿acudió usted a la noche siguiente? Quiero decir&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no es tan tonta la pregunta y entiendo lo que quieres decir –contestó el anciano. –Lo cierto es que dudé mucho durante esa noche y el día siguiente antes de aceptar la oferta pero, al ver que en el campus la hostilidad hacia mí se acrecentaba por momentos, decidí huir temporalmente de mi colegio mayor y aceptar lo que me diría esa extraña mujer&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert iba avanzando con cautela por esa barriada fantasma&#8230; muchas cosas había oído hablar sobre la zona este de la ciudad y ahora estaba empezando a creerse todas las leyendas urbanas que pululaban por ahí acerca de todos los fantasmas que vivían allí. Sin embargo, justo cuando se ponía el sol, llegó a la calle Leonardo y contempló ante sí esa larga avenida de mansiones venidas a menos, de jardines mustios y deslucidos, de rejas oxidadas y hojas otoñales caídas que nadie iba a recoger&#8230; Todo lo fantasmagórico de ese lugar se acrecentaba hasta cotas inimaginables dentro de la mente de Robert.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Al rato de paseo, llegó hasta el Nº 3 y vio ante sí una reja que le esperaba abierta y una larga escalinata que llevaba hasta una ruinosa mansión.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No&#8230; no tienes porque ir –dijo Yamapikarya algo aterrada por el lugar. –Mejor volvamos&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto no es mucho peor que quedarse en medio de toda esa gente que me trata como un simple gamberro –contestó él con algo más de decisión pero tan aterrado como su daimonion. –Vayamos a ver qué es lo que nos espera&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Así pues, cruzó la reja de entrada y subió, con más o menos buen paso, las escaleras que le separaban de la entrada de la casa. Y al llegar, se encontró con la lacónica daimonion de la mujer esperándole a la entrada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sígame, por favor –dijo ella con una voz un poco más animada de lo que aparentaba su cara. –La señora Yukari le atenderá enseguida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Por qué la llamará señora? –preguntó Yamapikarya extrañada en un susurro. –¿Y dónde está ella?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Paciencia, por favor –respondió su guía. –Todo cuanto necesiten saber lo responderá mi señora.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Así pues, cruzaron el desgastado portón de la casa y por poco no se quedaron con la boca abierta al ver la lujosa mansión en la que se acababan de introducir: No era un experto en arquitectura pero ese estilo de decoración era nativo de las tierras más orientales del mundo con grandes y largos pasillos de madera, con puertas correderas hechas a base de madera y papel, decoradas finamente con motivos florales y adornadas por unos escasos muebles, coronados por jarrones con delicadas composiciones florales. Si bien el aspecto que presentaba el lugar era de una angostura y oscuridad creciente, a medida que se adentraban en ese largo pasillo de múltiples bifurcaciones, se destilaba un calorcillo realmente agradable en ese lugar, una sensación de comodidad poco común para el sorprendido y maravillado Robert que miraba medio extasiado cuanto podía observar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Disculpe que le haga esperar –dijo la guía abriendo una de las puertas correderas, mostrando una sala decorada con un gusto mucho más occidental, mostrando una enorme biblioteca con un ventanal con vistas al patio de la casa, en el que se podía observar el jardín interior, lleno de cipreses que apuntaban directamente hacia la luna en estado creciente. –Póngase cómodo y espere a que la señora se encuentre un poco más&#8230; –la mujer calló para buscar la palabra –activa. Hasta entonces, por favor, tenga paciencia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert obedeció entrando dentro de la biblioteca y empezó a curiosear un poco entre las librerías que allí había, observando la colección de libros que tenía la señora Yakumo. Al rato de buscar, encontró una estantería en la que había expuestos gran cantidad de tomos dedicados a teología experimental, la materia que estaba estudiando en ese momento, cosa que lo alegró sobremanera pues algunos de esos hacía siglos que no los encontraba en la biblioteca de la facultad. Así pues, cogió uno para pasar el rato hasta que llegara su anfitriona. Fue andando tranquilamente hacia las mesas del piso superior el cual tenía mejores vistas sobre el jardín y allí se encontró con otra presencia: Una niña de unos diez años vestida con un vestido rojo y un gorro verde claro que le cubría el pelo estaba leyendo a la luz de una vela, algo absorta de quién la estaba mirando en ese momento pero, al segundo de observarle él, se giró súbitamente, pareció asustarse y, para antes de que él se hubiera dado cuenta, la niña se había levantado, había salido corriendo a toda velocidad hacia él; había saltado por encima de la barandilla, cayendo desde más de tres metros de altura y había cruzado la puerta de la entrada&#8230; todo ello en menos tiempo que tenía Robert para pensar o decir nada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Chen! –se escuchó exclamar a la daimonion de Yukari desde el pasillo. –¡Cuantas veces te he dicho que no debes correr por los pasillos! –un segundo después, apareció tras la puerta suspirando a la vez que sonreía. –La señora Yukari ya está despierta –anunció. –¿Puede hacerme el favor de seguirme?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert bajó de inmediato y, tras dejar el libro que había cogido en su sitio, siguió a su guía otra vez por los largos pasillos de esa enorme mansión llegando, al poco a lo que parecía ser la habitación de Yukari Yakumo, una habitación tirando a muy sencilla salvo por el detalle de los lacitos rojos que había colocado en los pomos del armario, en las patas de la mesa, en la percha y en la mayor parte de sus enseres de peinado. En ese momento ella se estaba alisando el pelo con un cepillo, el cual dejó a un lado cuando vio a Robert entrar. La daimonion / sirvienta se retiró a una esquina y se arrodilló lo más cómodamente que pudo, a la espera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenas noches, señor Robert –saludó. Él se fijó en que llevaba exactamente la misma ropa que el día anterior, incluida la estola (no entendía para qué la llevaba dentro de casa&#8230;). –Veo que al final quiso venir. Siéntese, por favor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya&#8230; supongo que ya lo sabía –dijo con tono sarcástico, al tiempo que se sentaba y sacaba la tarjeta que le dio, señalando lo de “adivina” a lo cual ella respondió con una sonrisa (lo cierto es que esa mujer nunca dejaba de sonreír&#8230;).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No hace falta ser adivina para saber lo que le está pasando: Pintadas ilegales, acusaciones de vandalismo, de palizas y de faltas a clase sin justificar&#8230; ¿acierto si digo que hoy ha huido por culpa de la presión que ejercen sus compañeros sobre usted?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert, probablemente confundido por el trato de usted que le daba la señora Yakumo tardó un poco en contestar:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;así es&#8230; pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero no has sido tú, ya lo sé –interrumpió ella, cambiando el registro para no incomodar a su invitado. –Hay gente que tiene mucha envidia, ¿sabes? Gente bastante miserable que te acusa para hundirte y que no puedas pisarla en un futuro&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;ergo, usted me va a indicar quienes son y así podré acusarles diciendo que una adivina me ha advertido leyendo las intenciones de los hados –interrumpió esta vez él, muy escépticamente. –Dice que me conoce pero yo no soy de las personas que creen en esas cosas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Yukari, sonriendo más si cabe, se quitó su estola y la colocó sobre la mesa, extendiéndola con suavidad dejándola con una forma ovalada sobre la mesa por los dos lazos que la decoraban. Hecho esto, hizo una pequeña rascadura sobre la superficie de la tela y entonces&#8230; apareció un ojo. Y no acabó ahí: De toda la estola empezaron a surgir más y más ojos que observaban con curiosidad al entre escéptico y aterrorizado visitante, pestañeando sobre la roja tela.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-He aquí mi pequeña bola de cristal –dijo Yukari. –Con esto soy capaz de ver muchas cosas, cosas tanto importantes como banales, tan necesarias como innecesarias pero que sólo yo puedo llegar a saber.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué&#8230; qué es esto? –preguntó él espantado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tranquilízate, que no le va a comer –dijo ella riendo suavemente. –Tócalo y verás que es real a la vez que inofensivo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert extendió la mano, algo temeroso y tocó, con cuidado de ni rozar los ojos, la etérea tela de esa estola.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Vamos, un poco más de valor! –exclamó ella graciosa, surgiendo, de repente, un brazo de entre los ojos, agarrándole la muñeca y metiéndole la mano dentro del profundo agujero que era esa estola, a lo cual él chilló aterrorizado, intentando zafarse como bien pudiera del fuerte abrazo de esa mano, la cual le soltó poco después para que sacara el brazo de esa&#8230; “cosa”.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Pero qué clase de brujería es ésta!? –exclamó el llevándose la otra mano al brazo, como comprobando si aún lo tenía, acercándose a la salida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hágame el favor de no marcharse –pidió Yukari. Robert se quedó paralizado en el sitio, más que por la petición, por la expresión de la cara de la dama: A pesar de no haber dejado ni un instante de sonreír, ahora parecía algo más tensa, no sabiendo él si como amenaza o por miedo. –Ya se lo dije: No pretendo hacerle daño, tan sólo mostrarle mi raro poder.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert, aún paralizado del miedo, miró a la daimonion de Yukari la cual estaba mirándolo fijamente, como a punto de saltar sobre él&#8230; Todo esto le daba muy mala espina por lo que sopesó las posibilidades que tendría si llegara a darse el caso de que tuviera que pelear contra esas dos para escapar de esa mansión&#8230; pero Yamapikarya se adelantó a sus reflexiones, saltando sobre la silla y luego sobre la mesa para acercarse sin temor a la “estola” de Yukari para olisquearla y tocarla con sus zarpas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te preocupes –dijo la gata después de examinarla con más curiosidad que detenimiento. –No sé qué es esto pero no me parece peligroso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vaya&#8230; un daimonion valiente –comentó Yukari recuperando la calma al ver como, aunque tenso, Robert se volvía a sentar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sin bromas, ¿qué es esto? –preguntó él intentando parecer estar seguro de sí mismo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Un agujero –respondió sencillamente ella esbozando su amplia sonrisa.</p>
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<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Un agujero? –preguntó Frances con escepticismo encarando una ceja sobre la otra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Y menudo agujero! –rió Robert. –Ni aún hoy el aletiómetro me ha podido responder claramente qué era eso pero, por el cielo que servía para lo que decía ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aún tardó un par de días en olvidar su “primer encuentro” –dijo riéndose Yamapikarya. –Aún recuerdo los saltos que pegaba este viejo cuando Yukari le acercaba esa estola (lo cierto es que ni aún hoy sé si lo hacía aposta o por accidente).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es que volvió en días siguientes? –preguntó David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No exactamente –respondió Robert. –Más bien, me quedé a vivir con ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo?</p>
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<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo? –preguntó Robert la noche siguiente. Tras lo que había visto la noche anterior, decidió volver, más que por curiosidad, por la cara de tensión que puso Yukari cuando intentó marcharse. Algo había en esa mirada que no acababa de encajarle.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, quédate conmigo un tiempo –dijo Yukari apoyando su cabeza sobre sus manos. –Hay muchas cosas que quisiera enseñarte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tarot  reflexología y adivinación? Mejor que no.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ay, chico! ¡Qué corto que resultas algunas veces! Tú estudias teología experimental, ¿no? Pues es eso exactamente lo que te enseñaré. No todo lo que es reconocido como científico tiene que parecerlo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Yukari guió a Robert por la casa hasta llegar de nuevo a la biblioteca donde se volvió a encontrar con la niña del día anterior, la cual volvió a marcharse con la misma celeridad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es su hija? –preguntó él, viendo como se alejaba por el pasillo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, podríamos decir que es más hija de Ran que mía –dijo ella mientras emitía una leve risita. –A veces la mima demasiado pero cumple bien su papel.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ran es&#8230; su daimonion?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, es mi shikigami. La invoqué hace ya mucho&#8230; ya he perdido la cuenta de los años, la verdad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Entonces su daimonion&#8230;? –preguntó él, tragándose la pregunta de qué diantre era eso del “shikigami”.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No tengo, al menos de forma visible –respondió ella sin más, casi aparentando que el tema le aburría sobremanera. –No hace mucho que he entrado en contacto con semejantes criaturas (tranquila, no te estoy insultando) –le comentó a Yamapikarya con voz queda, –pero algo oí de ellas hace ya muchos años. En todo caso, el que no me lo veas no es algo que deba preocuparte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La eterna sonrisa de esa mujer le hizo olvidar todas las preguntas que en ese momento le rondaban la cabeza por lo que se centró mejor en lo que estaba haciendo ella en ese momento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mira este libro –dijo ella sacando un pequeño libro de entre un montón de enormes volúmenes: “Mil ojos observan un único multiverso”. –Lo escribí hace bastante poco viendo que podría serte de alguna utilidad para lo que quiero enseñarte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cuando él leyó el título, inmediatamente se le vino a la cabeza la imagen de aquella aterradora estola que ella siempre llevaba a todas partes pero intentó no manifestar nada para no desagradar a tan amable mujer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué aspecto de la teología experimental trata? –preguntó él llevando su mano hacia el libro que ella le ofrecía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Las partículas elementales, lo que en este mundo es conocido como “Polvo”.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cuando Robert escuchó la última palabra, su mano salió disparada hacia atrás como un ensalmo, casi como si el libro quemara.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Pero es que está loca!? –exclamó él. –Ese tipo de investigaciones están prohibidas por&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;la iglesia desde el Concilio de Malta que no sé qué y no sé cuánto más&#8230; Por favor, no me repitas cosas tan obvias. Sé perfectamente que es un tema tabú.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Entonces por qué&#8230;?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vivo del Polvo –respondió ella antes de que terminara la pregunta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Dice que gracias a él puede ver el futuro?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, yo no puedo ver el futuro, sólo puedo deducir qué puede depararnos el destino, nada más pero, sí, es el Polvo el que me permite hacerlo. Sin el Polvo, este amigo de aquí –dijo alzando su estola –no podría tener acceso a otros mundos, pero la cosa no acaba ahí: Sin Polvo, tú no serías tú, serías un pelele sin personalidad, serías un humano sin daimonion y todo lo que ocurriera en el universo carecería de sentido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo? –preguntó él levantando la ceja más escéptico que nunca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Así son las cosas, créeme. En todo caso, sé que esta es una materia que te interesa desde hace mucho, ¿cierto?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno&#8230; –dijo mirando más detenidamente el pequeño librito. –Es innegable que hace ya algún tiempo me interesó esta materia&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero nunca ha dejado de gustarte a pesar de las presiones por parte de tus profesores, de los párrocos e incluso de los que antes llamabas amigos –Yukari hizo una pequeña pausa en su frase y dijo: –Te haré una proposición: Léete este libro y, si no te convence lo que en él se te dice, me marcharé y no volveré a molestarte en toda tu vida. Sin embargo, si te interesa esto, será evidente que te interesa cuanto quiero explicarte y podrás quedarte a vivir en esta casa hasta que hayas aprendido todo lo que necesites saber para poder desenvolverte tú solo a partir de entonces.</p>
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<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Fue la única vez que la vi seria de verdad –dijo Robert. –Y noté perfectamente como odiaba estar manteniendo esa actitud.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por lo que notamos de ella –dijo Yamapikarya –todas sus sonrisas eran reales, nunca las forzaba.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Un encanto, vamos. No me pude negar a considerar su oferta (¿quién hubiera podido?) así que esa noche me quedé en esa casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y no volvimos a salir hasta dos años después –rió su daimonion.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Todo por leerme este librito –dijo sacando un ejemplar de “Mil ojos observan un único multiverso”. –Parece corto pero tiene la letra horriblemente diminuta por lo que no es un libro que convenga leer con prisas. Yukari escribió este libro para que fuera mejor leerlo con detenimiento en lugar que deprisa y mal. En él explica, con una prosa casi perfecta, aspectos básicos de la naturaleza del Polvo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nos pasamos nueve horas seguidas leyéndonos ese libro, sin un solo descanso&#8230; En nuestra vida jamás habíamos tenido una lectura tan absorbente como ésa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A cada minuto que pasaba, yo aprendía algo nuevo, cosas que jamás habría pensado que fueran así&#8230; pero con un poco de mi típico escepticismo. Antes de darnos cuenta, habíamos terminado el libro y hacía más de una hora que había amanecido. Fue entonces cuando le comunicamos a Ran, que no había abandonado la biblioteca en todo ese tiempo, que aceptábamos la propuesta de su señora.</p>
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<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mi señora la está esperando, despierte por favor –pidió Ran a Robert el cual se levantó de inmediato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Otra noche&#8230;” se dijo para sus adentros mirando por la ventana de su habitación. “¿Por qué sólo de noche?”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert llevaba ya más de tres semanas en casa de Yukari y no se podía quejar del trato que estaba recibiendo pero aún no se había acostumbrado del todo a las sesiones nocturnas a las que le sometía Yukari. En todo el tiempo que llevaba allí, ni durante un segundo había visto a la señora de la mansión estar expuesta a la luz del sol: Siempre estaba en las sombras. Eso sí, siempre y cuando no estuviera durmiendo pues esa mujer era capaz de dormir más de quince horas seguidas apoyándose en cualquier cosa (incluso creyó verla dormir una vez de pie en medio del pasillo cuando él se volvía a su habitación después de una larga jornada de trabajo).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert apartó su pesado edredón y se vistió rápidamente. Tras adecentarse un poco y recoger a su dormida daimonion del colchón, se dirigió hacia la biblioteca a encontrarse con su maestra a la cual se encontró esperándole al tiempo que sostenía algo en la mano: Era una especie de reloj de bolsillo de grandes proporciones, de color dorado en cuya esfera se podían ver cuatro agujas y una multitud de símbolos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenas noches –saludó ella dirigiéndose grácilmente a él moviendo con suavidad su largo vestido blanco y violeta. –Tengo un pequeño regalo para ti –dijo pasándole el extraño objeto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert lo cogió y lo miró con curiosidad pero acabó por preguntar:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué es esto?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Has oído hablar alguna vez de un objeto llamado “aletiómetro”?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Esto es un aletiómetro? –preguntó él con cierta sorpresa pero sin demasiada pasión (de sorpresas, Yukari ya le tenía curado de espanto). –¿De dónde lo ha sacado? Hace tiempo había oído que los habían destruido todos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Yukari contestó alzando su estola con ambas manos, a la cual él ya había logrado acostumbrarse, y a través de ella logró vislumbrar un papel en el que había una larga lista de nombres el cual estaba sobre un bureau.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Esa estola era lo que utilizaba Yukari para ver más allá de sí misma, tal como si fuera su bola de cristal (una bola de cristal muy viva). Podía hacerla aparecer donde quisiera, aunque casi siempre la tenía colgando de sus brazos. Pero, lo más llamativo de esa estola era precisamente que era un “agujero”, un túnel que permitía acceder a otros lugares, a otras dimensiones de la realidad, controlado por la voluntad de su dueña.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sin temor aparente, Robert extendió la mano y cogió susodicho papel para pasar a leerlo con detenimiento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-“Lionel Smith, eliminado”; “Maximilian Eisendorf, en paradero desconocido”; “Paulo Oporto, localizado a la espera de órdenes”&#8230; –leyó él en esa lista en la que figuraban una veintena de nombres. Tras fijarse un poco, miró un poco el encabezamiento y, tras deducir que eso estaba escrito en germano, pudo deducir qué decía más o menos. –¿Es una lista de dueños de aletiómetros?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No dejas pasar una –dijo ella dirigiéndose a su sillón favorito desde el cual dirigía todas sus lecciones. –Sí, eso es lo que es. Como bien has podido ver, hay más de siete aletiómetros perdidos o desaparecidos. El que tú tienes en tus manos es uno de ellos, el que perteneció a Maximilian Eisendorf.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ha muerto?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo han asesinado –dijo ella sin tapujos. –Ésa no es una lista de control, es una lista de ejecuciones. Si en algo aprecias tu cuello, a partir de ahora disimularía un poco el aparato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Descuide&#8230; –dijo algo turbado al ver que le habían regalado un objeto de tanto valor. –De todas formas, aunque aprecio su regalo, no sé para qué me lo ha dado si no soy capaz de descifrar sus símbolos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno, para eso estás aquí. A partir de hoy alternaremos la investigación del Polvo con el manejo del aletiómetro. Conociéndote, no te será muy complicado encontrar aquí una buena base para tu formación. A partir de ahí, con ese aparatito serás capaz de hacer predicciones que podrán ayudarte a desenvolverte mejor por este mundo en el futuro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert no añadió nada más y se sentó en una butaca para ponerse a la escucha como hacía todas las noches. Las lecciones de Yukari siempre eran orales pero dictadas con tal vehemencia que no hacía falta apunte alguno para recordar bien cuanto decía&#8230; siempre y cuando no se quedara dormida en medio de sus explicaciones. Sus lecciones, aunque largas, nunca se hacían excesivamente pesadas y, cuando ella notaba que caía en ese defecto, llamaba a Ran para que preparara algo que comer para dejar descansar a su invitado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ran, a diferencia que su ama y señora, casi siempre estaba seria y, a ser posible, casi invisible (más de una vez él se la había encontrado saliendo casi de la nada sin hacer el más mínimo ruido con sus pasos). A pesar de eso, era muy servicial y siempre cumplía a rajatabla cuanto le ordenaba Yukari (en realidad, ésta sólo “sugería”). En cuanto a su naturaleza, no era humana, eso ya se notaba nada más verle las nueve colas que tenía tras de sí, pero Robert tuvo que acabar reconociendo que tampoco era una daimonion. Aparte de las colas, en ella llamaban la atención sus manos, que siempre que podía llevaba ocultas dentro de sus anchas mangas, las cuales eran muy grandes para la media humana, con largas uñas y vellos excesivamente desarrollados pareciéndose más a unas garras que a unas manos femeninas; y su cabeza: Ese extraño gorro de dos puntas que siempre llevaba no era tal sino un orejero que ocultaba dos saltonas y doradas orejas de zorro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Esa noche, tras más de cuatro horas de explicación incansable (a Yukari nunca parecía secársele la boca dando a entender que posiblemente no era una novata en lo que refería a la oratoria), Yukari llamó a Ran para que fuera preparando el almuerzo (teniendo en cuenta cómo era el paso del tiempo en esa casa, las horas de las comidas eran las horas nocturnas correspondientes a las diurnas) hecho lo cual, guió a su invitado por los pasillos hasta el comedor en donde le dejó descansar de su larga disertación, retirándose junto a la ventana desde la que se podía ver la calle Leonardo en toda su decadencia (Robert no entendía cómo podía gustarle semejante vecindario (aunque vecinos vecinos, lo que se dice vecinos, aparte de los gatos callejeros y las ratas que pululaban por la zona, no tenía muchos)).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Unos minutos después, mientras Robert leía un libro junto a la chimenea, vio entrar a Chen con los cubiertos, dispuesta a ayudar a Ran  en su trabajo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Esa niña, una auténtica monada, tenía rasgos animales como Ran, en su caso, gatunos: Largas uñas, dientes más afilados de lo normal, orejas de gato y&#8230; ¿dos colas? Su comportamiento también se asemejaba con el del animal al que se parecía, imitando algunas veces su comportamiento (¿cuántas veces no se la encontró ronroneando apoyada en Ran?). Por lo que había deducido de las palabras de Yukari, Chen no era una shikigami suya sino de Ran por lo que el hecho de que la niña le obedeciera se basaba tan sólo en un respeto de ésta al comportamiento de su invocadora. Además había notado que la relación entre las dos shikigamis era más parecida a la de una madre y una hija más que a la de una ama y una esclava (más o menos, esto era lo que entendía Robert sobre el comportamiento de los shikigamis).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">No era capaz de entender demasiado de dónde y cómo diantre habían salido semejantes seres pero tampoco le importaba demasiado: No le molestaban para nada (más bien todo lo contrario) y él no se metía en sus vidas. Sin embargo, tampoco se llevaban tan mal como para estar ignorándose todo el tiempo por lo que, con el tiempo que llevaban juntos, habían empezado a acercarse unos a otros, iniciando pequeñas charlas amistosas (al menos ahora, Chen no huía de él cada vez que le veía acercarse) con lo que pudo reafirmar sus sospechas sobre cómo se llevaban Ran y Chen: Ran pensaba que Chen era la más bella criaturilla sobre la faz de la tierra, apenas pudiendo negarse a ninguno de sus caprichos, acudiendo en su ayuda a cada pequeño percance que tenía y esforzándose en que la niña no perdiera la sonrisa; mientras que Chen pensaba que “su señora” era el ser más fuerte que había pisado jamás esa tierra “si no contamos el poder que tiene la señora Yukari”, solía añadir ella. Respetaba cuanto decía Ran y, a consecuencia de ello, obedecía ciegamente a Yukari, alegrándose sobremanera cuando cualquiera de las dos le dirigía algún elogio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cuando Chen terminó de colocar los platos y los cubiertos, hizo una pequeña reverencia y se retiró tan rápida como silenciosamente, probablemente yendo a ayudar a Ran a traer la comida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras llegaba, Robert aprovechó para fijarse un poco en el aletiómetro que le había dado Yukari. Gracias a la charla de esa noche, ya sabía de él que lo llamaban “lector de símbolos” y que a partir de esos símbolos se podían conocer toda clase de cosas que se le preguntaran. El primer paso era señalar algún aspecto de la pregunta con las tres agujas así que empezó a girar las ruedas hasta señalar tres símbolos: La vela, refiriéndose a Yukari como su maestra, como la luz que le guiaba; la luna, refiriéndose a Yukari como alguien extraña y lejana pero a la vez llamativa y el sol, refiriéndose a su verdad, a lo que ella era. Hecho esto y, siguiendo las sencillas instrucciones que le dio Yukari, se concentró e intentó alejar cuanto pensamiento cruzara su mente salvo uno: “¿Quién es Yukari Yakumo?”. Tras un buen rato ignorando cuanto ocurría a su alrededor, pensando tan sólo en esa pregunta, la aguja fina empezó a moverse, cosa que no hizo que él perdiera la concentración, esperando pacientemente a que el aletiómetro terminara de dibujar su mensaje: Primero, la aguja se paró durante más de diez segundos sobre el alfa y el omega para luego pasar rápidamente hacia la imagen de la Virgen y, al final, se movió suavemente (más bien, lentamente) hacia la imagen del reloj de arena, hecho lo cual, no volvió a moverse.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Señor, señor! –llamó Chen tirándole de una manga. –La comida ya está.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert se asustó un poco por no haberla visto ni entrar pero no dijo nada, dirigiéndose de inmediato a la mesa para comer, eso sí, sin olvidar los símbolos que le había señalado el aletiómetro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
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<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y qué querían decir esos símbolos? –preguntó David con curiosidad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-El Alfa y Omega es un símbolo que significa “destino” o “eternidad”, el Reloj quiere decir “tiempo”, “cambio” o “muerte” y, por último, la Virgen es la “feminidad”, la “adoración”, la “maternidad”&#8230; Intentad adivinar qué quería decirme el aletiómetro –dijo sonriendo él esperando una respuesta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Esa mujer estaba predestinada a darte un hijo muerto? –preguntó dudando Frances.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no es algo tan macabro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Era una diosa predestinada a morir? –preguntó Lou.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tampoco hace  falta que exageres tanto&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Era una fantasma –dijo firmemente David a cuya respuesta le siguió una sorprendida mirada de Robert.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Exacto&#8230; –dijo lentamente. –Exactamente eso. Ella no era ni más ni menos que una fantasma. Tardé mis buenos cuatro años en interpretar bien esa primera revelación pero para entonces, Yukari ya se había marchado. Ya sé que el hecho de que tuviera cuerpo es algo bastante insólito pero, ya se sabe, no todo funciona igual en todos los mundos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No hace falta que lo asegure&#8230; –comentó Lou.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Le preguntó al aletiómetro por qué Yukari se fijó en usted? –preguntó David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no hubo necesidad –contestó Robert. –Fue ella misma la que me dijo la razón.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
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<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y pasaron las semanas&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">En todo ese tiempo, Robert no había salido ni una sola vez de esa mansión, cosa que, sin embargo, no le molestaba demasiado a él ni tampoco parecía molestar a Yukari. Todo cuanto hacía era escuchar y aprender continuamente, día tras día, sin descanso&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eres una persona muy paciente –comentó un día Yukari.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-“El saber no ocupa lugar” se suele decir, sin embargo lleva su tiempo –fue la respuesta del hombre. –Si quiero aprender cuanto usted desea enseñarme, debo ser paciente. Además, es mucho mejor quedarme aquí que volver a la universidad –dijo dejando de observar el movimiento de la aguja del aletiómetro. –Si lo que me cuenta este aparatito es cierto, más me valdría no volverme por allí en mucho tiempo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Le has preguntado al aletiómetro quién te está acusando? –preguntó ella con mucha curiosidad, inclinándose hacia delante para escuchar mejor la respuesta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me malinterprete, no es que no sepa leer el aletiómetro, sólo que no se lo he preguntado ni tengo interés en hacerlo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ah&#8230; claro&#8230; –dijo ella sonriendo ampliamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert generalmente no aguantaba que adoptara esa actitud de aparente desconfianza (sólo aparente) pues normalmente le instaba a seguir contestando, cosa que así hizo:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No voy a ir diciendo por ahí que supe quién ha sido el verdadero culpable leyendo un aletiómetro: Se me echaría la Junta de Oblación encima.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por supuesto&#8230; –Yukari siguió con esa maliciosa sonrisilla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Además, ya no se puede hacer nada –insistió él. –Aunque lo atrapara y probara lo que hizo, mi reputación ya está más que rota desde que desaparecí del campus.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me digas&#8230; –Yukari levantó una de sus cejas aparentando sorpresa, pero era un movimiento tan falso que Robert se exasperó.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡¡Pero bueno, Yukari!! ¡¡Sabes que tengo razón!! ¡¡No me sigas con esa cara!!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tanto Ran como Chen, que estaban en ese preciso momento en la biblioteca, se pararon en seco y miraron con sorpresa (más bien con algo de terror) a Robert, el cual enmudeció al darse cuenta de qué había hecho.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Yukari, había levantado las dos cejas, esta vez mostrando sorpresa real pero sin dejar de sonreír, pasando al rato soltar una carcajada, cosa que extrañó a todos los de la biblioteca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ay, chaval! Eres la primera persona que me grita en toda mi vida&#8230; Al menos es agradable ver como empiezas a tutearme un poco –dijo estirando su boca con una amplísima sonrisa al tiempo que tanto Ran como Chen suspiraban aliviadas por algo que Robert no llegaba a comprender. –Eres una persona de buen corazón. He conocido a muchos hombres cuya primera pregunta habría sido “¿quién ha sido el que me ha hecho esto?” pero tú eres el primero que no piensa así. Me hace gracia ver cómo eres capaz de renunciar a tus impulsos más primarios sólo para estar en paz contigo mismo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-“La venganza es un plato que se sirve frío” se suele decir –dijo Robert recuperando el habla. –Daría igual qué hiciera: Me sentiría mal haciendo lo mismo que ellos trataban de hacer conmigo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces sirvamos caliente el plato –dijo dejando colgar su estola delante de ella, metiendo la mano dentro del agujero y sacando al instante a un hombre en pijama, con su daimonion marta enrollado en su cuello, con una fuerza que no parecía corresponderse con la talla de esa mujer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El hombre se despertó nada más caer sobre el suelo de madera de la biblioteca, quejándose por la caída que había sufrido, probablemente pensando que en realidad se había caído de la cama. Sin embargo, no tardó en darse cuenta de que eso no era así y miró a su alrededor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Dónde&#8230;? –preguntó lentamente a su alrededor fijando su vista sobre Robert. –¿Anstein? ¿Dónde estoy? ¿Qué has hecho?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aquí tienes a tu gamberro –anunció Yukari limpiándose con un pañuelo la mano con la que había agarrado al joven. –A partir de aquí, te dejo hacer lo que quieras con él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert se fijó un poco en la cara del despeinado hombre y no tardó en decir su nombre:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Adolf&#8230; no me esperaba esto de ti.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué está pasando aquí? –dijo el aludido arrastrándose con miedo hacia la salida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Así que fuiste tú el que pintó de rojo los cristales de la planta baja de la facultad, el que me robó mi uniforme, el que pegó una paliza a ese profesor dejando mi chaqueta atrás&#8230; Así que eras tú&#8230; ¿Tanto te molestaba ser el segundo de la clase?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;no&#8230; no sé de qué me estás hablando –dijo Adolf paralizándose de miedo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí que lo sabes –acusó Yukari, sorprendiendo a Adolf y dejando su estola colgada de una de sus manos, la cual se extendió y ensanchó hasta tener una forma ovalada de bastante envergadura, como si fuera un ojo enorme, hecho lo cual, cambió su normal color rojo por ese espantoso (a los ojos de Adolf) estampado de ojos para luego pasar a mostrar una imagen nítida, en la que se veía a ese joven lanzar cubos de pintura dejando una cartera entre los arbustos del lugar. Tras eso, apareció otra imagen en la que un enmascarado (probablemente Adolf, que tenía sus mismas proporciones) golpeaba enfurecidamente a un hombre mayor, el cual, en el forcejeo, le arrancó media chaqueta. –¿Cómo lo decís vosotros? ¿”El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”? Robert, haz lo que quieras con él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Adolf, aterrorizado, se levantó a toda velocidad y salió golpeando la puerta de la biblioteca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero qué predecibles que sois&#8230; –dijo Yukari cogiendo los bordes de su estola con el dedo índice y pulgar de su mano derecha, “cerrando” el agujero, haciéndolo desaparecer de entre sus manos. De inmediato, la estola volvió a aparecer delante de la puerta de la biblioteca, atravesándola Adolf y volviendo él a entrar en la biblioteca tal como si hubiera atravesado un espejo y lo que hubiera salido fuera su reflejo. Cuando se dio cuenta de dónde estaba, se volvió a dar la vuelta pero, esta vez, la estola se volvió roja otra vez y una maraña de brazos surgió del otro lado del agujero, los cuales agarraron con fuerza al fugitivo, forcejeando éste como un poseso intentando librarse de lo que le sujetaba. –¿Y bien? –preguntó ella cuando vio que Adolf ya no podía zafarse de su prisión.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert, con toda la sangre fría que pudo reunir, se acercó a Adolf y le obligó a que le mirara a la cara.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A todo crimen le sigue su justo castigo&#8230; –Robert pensó lo siguiente que iba a decir y no tardó en decirle a Yukari al tiempo que soltaba al lloroso prisionero: –Déjale marchar. No vale la pena seguir castigándolo más de lo que ya lo has castigado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Yukari, que había estado manteniendo una velada sonrisa durante todo ese asunto, volvió a sonreír como solía hacer e hizo que los brazos soltaran a su prisionero.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ran, encárgate de guiar al señor hasta la puerta, por favor –pidió Yukari sin dignarse siquiera a mirar al aterrorizado hombre.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ran no se hizo de rogar y, cogiendo al farsante de la pechera de su pijama, se lo llevó por el pasillo sin aparente esfuerzo para acabar lanzándolo al suelo, sin miramientos, cuando llegó a la puerta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Yukari se giró hacia Robert tras ver salir a Ran y se dirigió hacia Robert sobre cuyos hombros posó sus frías manos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me equivoqué contigo –dijo ella. –Tú no eres de los que dibujan fronteras en el aire y, por ello, eres la persona que podrá salvar mi futuro.</p>
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<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dijo esa frase con la sonrisa más esperanzada que jamás le vi mostrar a esos labios –dijo Robert. –Y fue la más bella cara que me mostró jamás.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué quería decir con eso de “dibujar fronteras en el aire”? –preguntó Diana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es de una cita que solía decir muy a menudo refiriéndose a los humanos en general. La frase completa es: “En este mundo, ellos dibujan fronteras en el aire. Es miserable desear tenerlo todo”. Con esa frase hablaba de las miserias que traen los malos pensamientos, el egoísmo, las ansias de venganza, el sufrimiento, la frustración, los deseos más terrenales&#8230; A ella le gustaba vivir intensamente su vida pero nada más. No molestaba a nadie, no reclamaba nada como suyo, nunca daba órdenes ni exigía nada. No, ella se conformaba con tener a Ran siempre a mano, la cual disfrutaba haciendo feliz a su señora a la vez que Yukari le dejaba cuidar maternalmente de Chen. Le gustaba ver como esos dos seres disfrutaban de su presencia y le agradaba ver que tampoco ellas eran excesivamente exigentes con lo que había a su alrededor. Y si surgían problemas, si la gente de este miserable mundo no aceptaba su forma de ser, no peleaba, sencillamente se iba, desaparecía a donde nadie era capaz de seguirla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces de ti decía que no eras una persona egoísta –dijo Frances.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Le caía bien por mi forma de ser, nada más. Yo no era ni más ni menos egoísta: Yo era yo, sin más. Si esto implicaba un comportamiento un poco más modesto que el de la media, estoy de acuerdo, pero yo nunca me sentí superior a nadie por mi forma de ser y era eso, probablemente, lo que llamaba la atención de Yukari.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-También dijo que gracias a eso la salvarías. ¿Salvarla de qué? Si tan poderosa era gracias a su estola, ¿a qué podía temer ella?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Temía desaparecer, que la esencia que la conformaba desapareciera y con ello, su alma.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Temía que desapareciera el Polvo –aclaró Yamapikarya. –Actualmente el Polvo está sufriendo&#8230; –la gata buscó una palabra adecuada, –una crisis, se podría decir: El Polvo, esa esencia que nos permite ser como somos, que nos da nuestra alma, que hace que todo ocurra de acuerdo con unas leyes preestablecidas, el lienzo del universo&#8230; podría desaparecer por completo si no se actúa pronto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Para evitar que tal cosa ocurra –siguió Robert, –el Polvo previó varios sistemas que pudieran solucionar semejante problema: El primero fue crear a una mujer para que frenara la desaparición del Polvo gracias a su apasionado saber hacer, una especie de “Eva” bíblica que cayera en la tentación de querer cambiar, de no seguir a rajatabla los designios de la Autoridad. El segundo sistema fue algo un poco más drástico: Dirigió los designios para que naciera un niño que fuera el ejecutor de la Autoridad, principal culpable de la creciente desaparición del Polvo, una especie de Lucifer, un hombre que se revela totalmente en contra de el señor, ya no para ocupar su lugar sino por una razón superior. Estos dos sistemas se están entrelazando uno con otro al día de hoy de una manera muy irregular pues, cuando el Polvo se fuerza a hacer cosas semejantes, corre el riesgo de equivocarse, cosa que no sería la primera vez que ocurre (supongo que ya habréis oído hablar alguna vez del fiasco de la primera rebelión de Lucifer contra la Autoridad). Mi aletiómetro no es capaz de decirme con certeza qué es lo que ocurrirá a partir de ahora, sólo me cuenta, con bastante miedo, lo que ocurre actualmente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y? –preguntó Lou.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En mi última lectura dice que Lucifer está cumpliendo aceptablemente su misión, a pesar de que se ha desviado en algunos pasos. En cuanto a Eva, dice que está a punto de tomar un camino muy arriesgado, un camino que debe seguir pero que puede hacer fracasar cuanto ha planeado el Polvo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eva y Lucifer&#8230; de acuerdo –dijo David con voz queda. –Pero resultará que nosotros los conocemos por otros nombres, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Así es: Eva es una niña, casi adolescente, llamada Lyra Belaqua. Actualmente se está dirigiendo a&#8230;  al final del camino –dijo sin revelar cuál era realmente su destino. –En cuanto a Lucifer, no he de decir demasiado sobre él: Ya lo conocéis.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Anerues&#8230; –dedujeron tanto Lou como David al segundo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Exacto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
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<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hágame el favor de no volver a gritar a la señora, por favor –pidió Ran acompañando a Robert a su habitación, la misma noche que el asunto de Adolf. –Lo último que me gustaría ver de ella es que se amargara.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No será para tanto&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No será para tanto pero, de todas formas, modere el tono de su voz ante ella. Le debe mucho y lo sabe, así que al menos mantenga el debido respeto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert asintió no pudiendo discutir su argumento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero –continuó ella sonriendo –de todas maneras, parece que le gusta que se manifieste con naturalidad. Hace mucho que nadie como usted pasa por esta casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Pasó alguien más? –preguntó Robert. –Quiero decir, ¿ha tenido más discípulos?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por supuesto: Yo misma pero, en mi caso, no me enseñó los fundamentos del Polvo sino magia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert no dijo nada, recordando entre maravillado y sorprendido cuantas proezas había realizado Yukari durante esas semanas gracias a su extraña estola.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin, pues –dijo ella delante de la puerta de la habitación de Robert, –hasta mañana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Espere –pidió Robert, parándose Ran de inmediato. –Últimamente no dejo de llevarme este trasto a todas partes –dijo señalando el aletiómetro. –Me pesa y es bastante molesto, ¿no tendrá algún bolso por ahí que me ayude a llevarlo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí es tan sólo eso, para mañana puedo hacerle uno.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ah, gracias! –agradeció humildemente Robert, dándose cuenta al rato de algo: –¿Por qué no me enseña a hacerlo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Para qué quiere aprender a coser?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dudo mucho que vaya a pasar el resto de mi vida en esta casa, así que será mejor si aprendo a hacer estas cosas yo solo. No puedo depender siempre de lo que hace usted.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ran sonrió agradada y se alejó por el pasillo para volver al minuto con una caja de costura y algunos pedazos de tela y cuero. Así, en la habitación de Robert, se comenzó a explicar una lección bastante diferente de las que se solían contar en esa casa y, pasadas más de dos horas, terminaron de coser un pequeño bolso a medida para el aletiómetro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa? –preguntó ella al ver que Robert le miraba las manos al tiempo que elaboraban una trenza con tiras de cuero que sirviera de correa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nada, la verdad. Sus manos no son muy comunes de ver.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si lo dice porque tengo las uñas muy largas y más pelo de la cuenta, no se lo negaré pero no puedo hacer nada: Así es mi naturaleza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No he dicho que me parezcan feas: Están muy bien cuidadas y las maneja con elegancia –dijo recordando el tiempo que se habían pasado cosiendo esa noche. –A pesar de lo que trabaja tienen muy buen aspecto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tanto me da. Yo sólo guardo apariencias para agradar a la señora y a Chen (lo último que les apetecería ver serían unas garras desgarbadas y sucias).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Hace cuánto que trabaja para la señora Yakumo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Desde que me invocó –respondió ella sin más.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y eso es&#8230;? –dijo él rematando la trenza con un simple nudo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hace mucho ¿Nunca ha oído que es de mala educación preguntarle la edad a una mujer?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siempre será mejor preguntarle a la mujer que preguntarle al aletiómetro –dijo guardando el aparato en la funda. –No se preocupe, no le preguntaré semejante tontería. –Dicho esto, cerró la funda y le abrió la puerta a Ran. –En fin, ya no le quitaré más tiempo para dormir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Gracias –dijo ella agradecida por el gesto parándose en seco nada más cruzar el umbral.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa? –preguntó él extrañado por la quietud de la mujer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Silencio –ordenó ella quitándose el orejero, como para querer escuchar mejor cuanto sonaba en la casa. Segundos después, tras dirigir sus orejas en todas direcciones, pareció reaccionar a algo que Robert no logró escuchar. –Coja el aletiómetro, a su daimonion y sígame en silencio –pidió en un susurro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Más extrañado que antes, Robert no se negó sabiendo que ella era la que mejor se manejaba en esa casa. Avanzaron por el pasillo lo más discretamente que pudieron hasta que, en la entrada, escucharon un ruido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;maldita sea&#8230; –se quejó ella sacando una pequeña lámina de papel de dentro de una de sus anchas mangas. No sería mucho más extensa que media cuartilla pero estaba profusamente pintarrajeada con unos símbolos que Robert no llegó a identificar bien. Ran la levantó con los dedos índice y corazón de su mano derecha, puso su mano izquierda sobre el codo contrario, cogió aire, como tratando de relajarse, y, al expirar, la lámina se convirtió en polvo, apareciendo “algo” a sus pies&#8230; no sabría decir muy bien lo que era, parecía una especie de burbuja que refractaba la luz que había en el ambiente pero, viendo la cara de seriedad de Ran, prefirió no preguntar qué era eso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A por ellos –ordenó ella con voz queda, a la vez que cogía a Robert de la muñeca para llevarlo a toda prisa hacia la habitación de Yukari. Robert no pudo hacer nada más que espantarse cuando vio que la esfera, que a la orden de Ran se había lanzado hacia la entrada, estallaba lanzando una gran cantidad de esquirlas verdes y matando a cinco intrusos armados con pistolas y fusiles que parecía que habían entrado forzando la puerta. Y todo con un ruido ínfimo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Por el camino golpeó con fuerza la puerta de la habitación que compartía con Chen, saliendo ésta de inmediato y siguiéndoles un par de pasos tras ellos. Cuando llegaron delante de los aposentos de Yukari, cerrados con una fuerte puerta de roble que mantenía a la señora de la mansión alejada de miradas indiscretas, Ran entró sin llamar, encontrándose con Yukari profundamente dormida. Ran juró algo por lo bajo y se dispuso a dar las órdenes pertinentes:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Señor Robert, cierre la puerta y manténgala cerrada. Esos malditos no tardarán en llegar hasta esta habitación. Chen, ayúdale mientras intento despertar a ésta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert no comprendía lo que estaba pasando pero al menos entendía que la situación era grave así que cerró el portón al tiempo que Chen le traía sillas para atorarla. Robert se alejó de la puerta para buscar más cosas que pudieran atascar la puerta pero, apenas dio un paso, cuando notó que se acercaban pasos por lo que apoyó su propio peso contra las hojas de la puerta, indicándole a Chen que siguiera trayendo cosas. Durante un segundo pensó que los pasos pasaban de largo pero no tardaron en colocarse frente a la puerta para empezar a golpearla con fuerza. Los embestidas de los asaltantes eran excesivamente fuertes como para que un hombre del peso de Robert pudiera aguantar mucho por lo que Chen redobló sus esfuerzos para atascar la puerta: Colocó papeles en las rendijas, metió la llave dentro de la cerradura, asentó mejor las tres sillas de la habitación e incluso fue hacia uno de los cajones del armario de Yukari del que sacó un martillo y un par de clavos pero fue inútil: Los asaltantes derribaron la puerta apuntando de inmediato a los presentes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ran, que se había pasado todo ese tiempo sacudiendo salvajemente a su señora para que se despertara sin éxito, al ver que su defensa había sido rota, alzó su mano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Al suelo! –ordenó, obedeciendo Robert y Chen de inmediato, al tiempo que frente a Ran se volvía a generar otra esfera incorpórea. La explosión que vino después cogió más que desprevenidos a los intrusos dejando sólo a tres vivos que se retiraron rápidamente. –¡Despierte, maldita sea! –gritó Ran abofeteando a su señora, abriendo ésta levemente los ojos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;todavía no es hora&#8230; –dijo perezosamente la otra, ignorando el dolor de los bofetones como si tal cosa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Los soldados de la Junta de Oblación nos han encontrado! –gritó Ran. –¡Tenemos que marchar de esta casa!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Yukari, sin señales de preocupación, agarró su estola (dormía con ella) y abrió un agujero a lo que parecía una gran pradera de noche.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Vamos! –ordenó Ran. –¡Hay que salir de aquí!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Chen, sin dudarlo, se metió por el agujero y salió hacia ese paisaje siendo seguida por Ran que llevaba a Yukari en brazos. Robert se dispuso a seguirlas nada más cruzaron ese agujero pero tropezó con un pedazo de madera que salió despedido de la explosión, cayéndose de bruces entre astillas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ran volvió a la mansión para ayudar a Robert, algo cegado por los restos de madera que se le habían metido en los ojos pero no pudo evitar que los soldados que quedaban pudieran alcanzar la sala. Ran, sin soltar a Robert mientras lo arrastraba hacia el agujero, sacó un par de cuchillas de su manga derecha, las cuales lanzó sin dudar al asaltante más cercano, cayendo muerto al instante. Sin embargo, aún quedaban dos soldados: El primero intentó dispararles con una pistola pero Robert lo evitó dándole una patada desde su baja posición; mientras que el segundo se lanzó a inmovilizar a Robert, a lo que Ran respondió sacando una cuchilla más. Así, los cuatro se enzarzaron en una pelea desigual&#8230; y digo desigual porque Ran era una auténtica bestia: El pobre loco que agarró a Robert acabó con un profundo corte en el cuello mientras que el otro salió despedido de la sala con un fortísimo puñetazo. Sin embargo, se escucharon más pasos acelerados acercarse a esa sala por lo que los fugitivos se dirigieron sin demora al agujero. Una vez al otro lado, Ran volvió a intentar despertar a su señora para que cerrara el agujero pero ésta siguió con su descanso en paz.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Chen, aléjalos! –gritó Ran, que volvía a abofetear a Yukari.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Chen asintió sonriente al tiempo que sacaba otra carta similar a la que Ran había sacado instantes antes. Ésta también se disolvió en el aire y alrededor de Chen aparecieron cinco o seis esferas traslúcidas, de menor tamaño que la gran esfera de Ran, que se dirigieron lentamente hacia el otro lado del agujero.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No se quede delante del agujero –pidió Chen sonriendo al hombre, como un niño que juega con un juguete nuevo pero mostrando que lo que hacía parecía cansarla bastante.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Antes de que pudiera apartarse del todo, un cuerpo cruzó el agujero, dirigiéndose directamente hacia Chen, que estaba en su camino para llegar a Yukari por lo que Robert se lanzó en su ayuda, placándolo con fuerza e inmovilizándolo contra el suelo. Ahí mismo comenzaron a luchar, viéndose Robert superado a los pocos segundos de pelea por los fuertes golpes del soldado el cual no tardó en librarse del abrazo de su enemigo. Robert, medio mareado por la paliza, trató de levantarse pero volvió a tirarse al suelo cuando escuchó el sonido de las explosiones de las esferas de Chen. Cuando volvió a levantar la vista, vio a Yukari alzando un brazo y haciendo el movimiento de cerrar el agujero. Y nada más terminarlo, tanto ella como el soldado, trastabillando por la explosión, cayeron inconscientes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert se levantó intentando ignorar el dolor de los golpes en su cara y se acercó al soldado para ver qué le había pasado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Está muerto –dijo Ran al ver la cara de extrañeza del hombre. –Su daimonion se quedó al otro lado del agujero y al cerrarlo mi señora, la distancia que los separaba se convirtió en mortal –la mujer cogió a su señora y la levantó con delicadeza. –Ya no podemos hacer nada por él, así que mejor pongámonos en marcha.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert, haciendo caso a Ran, echó un último vistazo a la cara serena del hombre y se dispuso a seguirlas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
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<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert bebió un sorbo de café para aclararse la garganta tras tanto relato, acomodándose en su sillón.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No sabéis vosotros bien la cantidad de problemas que me dio este aparatejo de ahí en adelante. Lo que daría por tener a esa mujer como guardaespaldas&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Le explicó cómo hizo eso? –preguntó David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿El qué?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya sabe, lo de las explosiones&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Era magia, simplemente. No le busques explicaciones –respondió riendo un poco. –Ellas no son seres normales, son extraordinarias a los ojos de cualquier ser humano por lo que son capaces de hacer cosas que generalmente se tienen como imposibles&#8230; y sin embargo se comportan como una simple familia, nada más.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hay una pregunta que me anda rondando la cabeza desde hace un rato –dijo Lou. –Su nivel de vida era muy alto (vivían en una mansión, tenían buena comida de sobra y una biblioteca enorme) pero, ¿de dónde sacaban el dinero para eso?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya veo que no se te ha escapado ese detalle. Como sabrás, existen muchos mundos diferentes, mundos en los que ciertas cosas se perciben de diferentes maneras, por ejemplo, la religión en tu mundo no es igual que aquí. ¿Qué ocurriría si encontraras un mundo en el que el oro fuese tan común como el cobre, que no costara nada encontrarlo como utillaje en cualquier familia, ya fuera millonaria como más pobre que una rata. Yukari encontró uno de esos mundos y, gracias a ello, logró encontrar una fuente de ingresos muy segura. De todas maneras, gracias a su estola era capaz de acceder a cualquier biblioteca adquiriendo cuantos documentos quisiera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Más ladrona que adivina&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-“El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón”. Ella no robaba a cualquiera: Los libros de teología experimental de los que os he hablado los había robado de las bibliotecas de grandes cargos eclesiásticos y de los depósitos de la Junta de Oblación. Puesto que algunos de esos libros no iban a volver a ser abiertos en siglos, ella se apropió de cuanto le interesó coger. Y lo de adivina es cierto: De vez en cuando (muy de vez en cuando), iba por el mundo para ir a trabajar como adivina y solucionar algunos problemas de la gente. Gracias a eso, se ganaba el favor de la gente, gracias a lo cual, solucionaba algunos de sus problemas de alojamiento&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
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<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Chen llamó a la puerta mientras Ran reposaba a Yukari en un banco para examinar a la luz de una farola las heridas de Robert.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Te han dejado bonito –comentó ella con sarcasmo mientras le limpiaba un arañazo sangrante en la mejilla. –Es loable que te lanzaras a ayudarnos pero, si sabes que vas a perder la pelea, mejor ni lo intentes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si no era yo, ¿quién lo iba a hacer? –dijo él soportando el resquemor de sus heridas. –¿Dónde estamos? –preguntó al ver el lugar, cambiando así de tema.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En un pueblecito llamado Strumberg, en Alemania. Una vez, mi señora hizo un par de predicciones que permitieron a las cuatro familias fundadoras de esta aldea prosperar y conseguir llevar una buena vida a partir de entonces. La única condición que exigió para ello fue que el día que les pidiera alojamiento, se lo deberían dar, sin preguntas ni demoras –dicho esto, se dirigió a la casa al ver que alguien les abría.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A ver, que no son horas para andar llamando a ninguna parte&#8230; –se quejó una anciana mientras aún se ponía las gafas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Buenas noches, señora Lucca! –saludó efusivamente Chen.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Al oírla, a la anciana mujer por poco se le cayeron las gafas del susto, recuperándose al instante y mirando sorprendida a su visitante.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Chen!? –exclamó mirando la escena, con Ran dirigiéndose a la puerta y con Yukari durmiendo en el banco que estaba enfrente de la casa. –¿Qué&#8230;? –la anciana se tragó la pregunta y abrió la puerta diciendo: –Pasad, pasad. Ahora os preparo un par de habitaciones.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No se moleste –dijo Ran entrando. –Ya me encargaré yo. Usted ayude al señor a acomodar a mi señora.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Así pues, Ran se dirigió inmediatamente al piso superior, siendo seguida por Chen. Por su parte, Robert cogió suavemente a Yukari para evitar despertarla, aunque tras ver la paliza que le había pegado su shikigami, dudaba que él fuera capaz de desvelarla. Se extrañó de ver que en su piel no quedaba marca alguna de los golpes. La señora Lucca le guió por los pasillos de la casa hasta el salón donde le indicó que colocara a la dama en un canapé, yendo seguidamente a la cocina a preparar algo a sus huéspedes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cuando la recostó, Robert se sentó en un sillón a descansar sus brazos tras llevar el enorme peso de esa mujer&#8230; cierto que estaba profundamente dormida pero ni su fría temperatura ni su peso se correspondían con el de un ser humano, casi aparentando ser un auténtico cadáver y, aún así, seguía respirando tranquilamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Un par de minutos después, Ran y Chen bajaron del piso superior, trayendo ésta una caja que parecía ser un botiquín.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Deje que me ocupe de sus heridas, por favor –pidió Chen abriendo la caja, ofreciendo Robert la cara sin dudar (sabía cuanto le gustaba a esa niña sentirse útil) y ella empezó a tratar sus heridas con delicadeza, aunque con algo de torpeza, al tiempo que Ran cogía a Yukari para llevarla a su habitación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Gracias por lo de antes –dijo Chen mientras le pasaba un algodón con agua oxigenada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"><strong>-</strong>No se merecen –dijo Robert. –Cualquiera habría hecho lo mismo en mi lugar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya, claro –dijo ella mientras contenía la risa. –Eso de “cualquiera lo habría hecho” es una frase demasiado manida, ¿no cree?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A qué te refieres?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Antes que usted, cuatro personas ya habían pasado por esa casa y ninguna de ellas nos aceptó ni a mí ni a mi señora. Siempre que podían, se mantenían alejados de nosotras, sin ni siquiera dirigirnos la palabra para nada y tratándonos como monstruos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hay mucha gente estúpida por el mundo&#8230; –intentó decir él para animar a la niña siendo interrumpido por ella:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;”que dibuja fronteras en el aire” –dicho lo cual, volvió a sonreír, volviendo a su trabajo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">No tardó mucho en terminar y, tras ello, marchó con paso rápido al piso superior para ir junto a Ran.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Una taza de té, joven? –preguntó la anciana Lucca cuando se quedaron solos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, gracias –respondió él, cogiendo la taza que le había dejado la anciana, acomodándose como pudo en su sillón.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya veo que la señorita Ran se ha enfadado con usted –dijo ella mirando sus heridas. –No conviene meterse con su niña.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto&#8230; –Robert calló antes de decir nada. Ya estaba muy cansado y prefería no tener que dar explicaciones de lo que había pasado. –Claro&#8230; Ran siempre es muy protectora respecto a Chen&#8230; Disculpe que no siga la conversación pero tengo un poco de sueño. Si no le importa&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Claro que no. Su habitación es la primera puerta a la derecha según llega al segundo piso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert dejó la taza sobre la mesita del salón y se dispuso a ir a la cama pero antes de salir, la mujer comentó algo que no se escapó al fino oído de Robert:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;veinte años&#8230; veinte y no ha crecido ni un ápice&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
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<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Veinte años? –preguntó Lou. –¿Quiere decir que la señora Yakumo estuvo en esa aldea veinte años atrás? Tal como nos la ha descrito, aparentaba tener esa edad, más o menos, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aparentaba tener veintitantos pero ya lo sabéis: Yukari, de normal no tiene nada. No sé qué edad tenía ni me interesa pero, al ser una fantasma, lo normal es que no crezca ni aparente cambiar. Lo mismo cabe decir de sus shikigamis: Tú mismo dijiste que sólo eran espíritus, seres que, en teoría, no pueden vivir en otro mundo de otra manera que no sea poseyendo otra clase cuerpo que sea capaz de contenerlos. Casi cabría pensar que tanto Yukari como Ran y Chen son inmortales.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Después de escuchar todo esto, hasta me lo creo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y qué pasó tras eso? –preguntó David con curiosidad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Robert miró la ventana y vio como el sol ya estaba cercano al ocaso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cuánto llevo hablando? –preguntó Robert como si estuviera desorientado. –¡Diantre! ¡Hablo y hablo y mira lo que pasa! ¿Qué os parece si descansamos un poco y lo dejamos para mañana? Incluso si el tema me gusta, hasta yo me canso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces ya nos veremos mañana –dijo Frances levantándose. –Quizá entonces puedas explicarnos para qué está Lou aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No corre mucha prisa, la verdad –dijo Robert con tono animado. –De todas maneras, podéis quedaros esta noche a dormir aquí: Sitio hay de sobra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">
<p>Los seis, tanto personas como daimonions, se miraron entre sí, pensando en el camino que tendrían que aguantar para volver a Tour-de-Peilz en tren y no tardaron en aceptar la oferta del anciano.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A dónde vas? –preguntó Lou yendo a la cama al ver que David se calzaba sus desgastadas botas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Voy a darme una vueltecita –dijo poniéndose de pie. –Me he pasado casi todo el día sentado y eso me incomoda. Pasearé un poco junto al lago y así aprovecharé para contemplar un poco el paisaje y aprovechar así el viaje.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú mismo&#8230; –dijo Fu Riong enrollándose en el cuello de su persona. –Mientras no tengamos que darte patadas para despertarte&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David sonrió, salió de la habitación y luego de la mansión.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Preciosa luna la de hoy –dijo dirigiéndose a la orilla del lago, atravesando un oscuro bosquecillo de abetos. A pesar de la oscuridad, la luz de la luna menguante se reflejaba bien en la mercúrica superficie del agua dándole un toque muy sereno al paisaje, al tiempo que las luces de las demás casas que estaban junto al lago lo decoraban con tonos amarillentos y alargados patrones&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya ves tú&#8230; –dijo Diana acercándose al agua. –Fantasmas viviendo entre nosotros. Al final resultará que tu miedo a la oscuridad tenía algún sentido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De eso hace mucho y, aunque tuviéramos fantasmas rondando cerca nuestro, no veo que nunca nos hubieran hecho nada ni a mí ni a nadie que conociera. Son sólo una clase más de seres que andan rondando por el mundo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mundos –corrigió ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues eso&#8230; Es irónico pensar que, tras decir los periódicos que el mundo es cada vez más pequeño gracias a los nuevos medios de transporte, el universo se vuelva más y más grande apareciendo nuevos mundos, como replicando a semejante afirmación –y dicho esto, reavivó el paso, sonriéndose por su ocurrencia, caminando alegremente, viendo las formas desdibujadas de las nubes contra la débil luz de la luna, mostrando formas curiosas: Una nube circular con apariencia de reloj de bolsillo, lo que parecía un cuchillo, una muy alargada con el aspecto de parecer una senda en el cielo, una flecha que señalaba el suelo&#8230; David, de repente, tropezó con algo, perdiendo el equilibrio y cayendo sobre la hierba, empezando a jurar y perjurar su daimonion por el golpe.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Mira por dónde andas, imbécil! –le gritó Diana. –¡Eso duele!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David trató de levantarse pero se dio cuenta de que tenía algo atrapado en los pies que no le permitía moverse así que, resignado, intentó quitárselo. Pero, con sorpresa mayúscula, vio que la cosa con la que había tropezado no era ni una hierba ni una raíz&#8230; era la decorada funda del aletiómetro de Robert cuya correa se había enrollado en sus pies. Algo asustado y con la poca luz que había, miró dentro de la misma y se encontró con el aparato, en perfecto estado y con el mismo aspecto que tenía cuando lo vio por última vez.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué hace esto aquí? –preguntó Diana, tan sorprendida como su persona.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David, lejos de dejarse llevar por la emoción del momento, se sonrió y dijo:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya lo dijo Anerues: Tendremos que caminar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A qué te refieres?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No podemos sacrificarnos inútilmente pero podremos ser de ayuda&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Pero de qué hablas!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-La Junta de Oblación ha llegado a la mansión –dijo él con cara muy seria, recordando las figuras que había visto en el cielo. –Debemos ocultar este aparato para evitar que llegue a malas manos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Pero quién lo ha dejado&#8230; aquí? –Diana se quedó sin respiración al ver que en la orilla de ese lago había alguien más: Una mujer de largos cabellos rubios, con un vestido blanco y violeta, con lacitos rojos tanto en su pelo, su vestido y su parasol que llevaba abierto en ese momento, ocultando su cara tras la fuerte sombra que propiciaba&#8230; No la pudieron ver durante demasiado tiempo pues, al poco, estiró un brazo dejando colgar del mismo un pedazo de tela, una estola decorada con dos grandes lazos en sus extremos, la cual empezó a agrandarse al tiempo que de él surgían cientos de ojos hasta formar lo que parecía ser un ojo enorme el cual se colocó a su espalda.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ayuda a Robert, por favor –dijo la mujer inclinándose y dando un paso atrás, cerrándose el agujero cual si fueran dos párpados y desapareciendo ella del lugar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:left;" lang="es-ES">David, aunque algo asustado por lo que acababa de ver, no se demoró en su petición y se levantó de inmediato, sabiendo que era posible que la Junta de Oblación estaría buscándolo, así que empezó a caminar directamente hacia la aldea de Tour-de-Peilz.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>He aquí mi capítulo favorito de toda esta novela. Me costó poco escribirlo y a la dama a la que aquí se describe es uno de mis personajes favoritos, ya sea por su pachorra, por su afición a dormir todo lo dormible y por su genial manera de meterse en los asuntos de los demás sin sentir culpabilidad alguna.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Espero que os haya gustado el capítulo.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>P.D.: El acertijo sigue estándo ahí&#8230;</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Buscando el Paraíso en un Sueño - Capítulo 13: La Loba de Lucifer]]></title>
<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2008/04/29/buscando-el-paraiso-en-un-sueno-capitulo-13-la-loba-de-lucifer/</link>
<pubDate>Tue, 29 Apr 2008 19:35:54 +0000</pubDate>
<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
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<description><![CDATA[“By your side, Gear” (Guilty Gear) Cuando Jack se levantó, se encontró con Anerues en la misma posic]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><h4 class="western" style="margin-left:0;text-align:center;"><em>“<span>By your side, Gear”</span></em></h4>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center"><em>(Guilty Gear)</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cuando Jack se levantó, se encontró con Anerues en la misma posición en la que llevaba casi tres días: Tumbado, con los ojos cerrados, aguantando el frío que reinaba en ese calabozo sin la manta (aunque, la verdad, usarla era como cubrirse con un papel de fumar). La verdad es que todo lo que hacía últimamente ya le estaba impacientando sobremanera. ¿Cuándo saldrían de allí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vaya cara que pones, Jacques. Mejor no te devanes los sesos –dijo Agatha estirándose. –Si no comprendes lo que está haciendo Anerues, ponte a la par de ello.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No es que no lo comprenda –dijo Jack. –Después de las últimas explicaciones que nos ha dado entiendo mucho mejor lo que estamos haciendo aquí, sin embargo, si lo que debemos hacer es salir de aquí, no entiendo por qué no hemos escapado todavía.<!--more--></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tiempo al tiempo, chico –dijo Dijuana desde el ventanuco asustando a Jack y a Agatha. –Venía a traeros algunas cosas más –dijo metiendo un par de cuchillos militares y un poco de comida dentro de la celda. –Escondedlos bien, que pronto tendremos que usarlos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Siempre tienes que aparecer así de improviso? –preguntó Jack.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y cómo quieres que lo haga? –dijo Dijuana alegremente. –¡Eh, morenazo! –exclamó a su persona. -¡Despierta, que tengo noticias frescas!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Dicho esto, Anerues se levantó y se estiró, crujiéndole todos los huesos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Todos los soldados que no son amputados están de acuerdo con el motín –dijo Anerues limpiándose las legañas de los ojos. –Ya lo he visto. Has hecho un muy buen trabajo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Con un buen apoyo, servidora puede hacer lo que sea. También venía a traer un mensaje de parte de Dai –dijo hablando a Jack: –“Cuando salgas, ve directamente a la azotea” me dijo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Entonces ya vamos a salir? –preguntó el aludido esperanzado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esta noche estará todo listo&#8230; después de lo que hice para salvar a ese par de niños, los amputados están más avezados que nunca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Has encontrado alguna manera de llevarte la guillotina? –preguntó Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Eh! ¡Se supone que ése es tu trabajo! ¿No te han dicho nada en el Templo de la Justicia?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-El Templo no controla esta clase de información. Probé también en el Monasterio Xiao Ling pero nada: No hay ladrones que me puedan aconsejar. También me he pasado por el cadalso del laboratorio pero esta vez si que han hecho un buen trabajo para proteger ese cuchillajo: Es más difícil conseguir la guillotina que entrar en el Templo Rosacruz con la verja echada&#8230; Quizá pueda encontrar algo en Francia, ¿quién sabe? A lo mejor me encuentro con Arsenio Lupin y así recibo una clase magistral.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sea lo que sea, descúbrelo antes de esta noche. Los soldados no van a estar tan motivados cuando se den cuenta de que les envían de vuelta a casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;border:medium medium 1px none none solid 0 0 #000000;padding:0 0 0.04cm;" lang="es-ES">-Lo sé –dijo Anerues zampándose una tableta de chocolate en menos de un minuto. –Ya encontraré algo en estos días&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues volvió a echarse, Dijuana calló y volvió a tirarse al vacío para desaparecer en una nube de polvo, como siempre hacía para dejarse llevar por el viento del acantilado.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Thomas esperó pacientemente a que Kliff Madsen terminara de ver las filminas del cadalso que había sacado Dijuana, dejando que se convenciera él mismo de lo que allí se hacía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;no me lo puedo creer&#8230; –dijo Kliff al cabo de un buen rato. –No, sencillamente no se puede creer que se pueda hacer semejante salvajada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues créaselo –dijo Thomas destapando una jaula en la que había un pequeño ser retorciéndose de dolor mientras cambiaba una y otra vez de forma, con toda la apariencia de estar agotado tras días de esfuerzos para soportar el dolor. –Éste es el daimonion de la foto. El niño no hemos podido rescatarlo todavía pero sabemos que sigue vivo en la sección cuatro del laboratorio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kliff miró cejijunto al daimonion sufridor y, tras observarlo atentamente, declaró:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-La Guardia Suiza se unirá a su causa. No importa que sea un simple niño, lo que ha hecho la Iglesia es imperdonable.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Así me gusta oírle hablar –dijo una voz desde algún lugar de esa habitación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Quién ha hablado? –preguntó el anciano capitán sorprendido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es Dijuana –respondió Thomas. –Es la que nos ha pasado la información y la que está haciendo de espía para nosotros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y también soy el fantasma&#8230; –dijo ella poniendo voz tenebrosa. –Me ha encantado estar asustando a sus hombres todo este tiempo ¿Sin rencores?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kliff miró en todas direcciones sin encontrar a la que estaba hablando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Uno tarda un poco en acostumbrarse a ella –comentó Thomas tapando la jaula otra vez –pero jamás vi espía más hábil que ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Loba de Lucifer, por favor –puntualizó ella. –No soy una simple espía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues Loba, ¿qué más da? Tú eres Dijuana y punto, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Loba de Lucifer? –preguntó el capitán Kliff algo asustado. –¿De qué están hablando? No me dijo nada de colaborar con demonios.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no es un demonio, sencillamente así se hace llamar ella –respondió Thomas. –Yo aún no tengo muy claro qué es eso pero sé que no es algo muy normal de encontrar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Resulto ser un personajillo bastante útil –dijo Dijuana riéndose. –Ahora, si me lo permiten, me encargaré de este pequeñuelo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Dicho esto y en un instante, la sala quedó llena de un polvo grisáceo que impedía ver nada y, un par de segundos después, tanto el polvo como la jaula en la que estaba el daimonion amputado, desaparecieron sin dejar ni rastro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Pero qué&#8230;? –se preguntó Kliff llevándose la mano al pelo y a su tupida barba. –Estoy&#8230; estoy limpio –exclamó con sorpresa que no tenía ni una brizna de polvo pegada a su piel. –¿Qué ha sido eso?</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-La típica discreción de la chica, nada más –dijo Thomas quitándole importancia al asunto. –Me parece que ahora deberíamos hablar de cosas más serias: El motín será esta noche&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Maria indicó a Alisa que se acercara en silencio hasta su posición, cosa que ésta hizo de inmediato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué ves? –preguntó Alisa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ves ese portal secundario, el que está en el ala este? –preguntó Maria señalando una portezuela que apenas se veía desde esa distancia. –Esta noche los niños aquí recluidos saldrán por ahí y vosotras os encargaréis de guiar a los niños fuera de este lugar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Con eso no hay  problema pero, ¿qué haremos con ellos después?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tratad de esconderlos lo mejor que podáis en las montañas y unos pesjas se encargarán de recogerlos dentro de un par de días. Me deben un par de favores así que no creo que haya ningún problema con ellos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Alisa miró a su amiga con tranquilidad y al poco preguntó:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me has llamado sólo por eso, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo no podré ir con vosotras –respondió María mirando a otro lado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Quieres cuidar del Otro Hombre&#8230; ¡Ah! ¡Por más años que pasan siempre va a pasar lo mismo! ¿No recuerdas lo que dijo Dor? No pueden quedarse en este mundo, de hecho, todo lo que quieren es marcharse de aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No –dijo María con firmeza. –Hasta ahora lo que me dijo la voz del desierto se ha cumplido pero sé que nada me habría dicho sino fuera porque él me iba a necesitar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no, no&#8230; ¿No eres capaz de ver que ya has cumplido tu función? Lo que tú tenías que hacer era prepararle el terreno, nada más, hacer que Oasis fuera Oasis para que no murieran nada más llegar a este mundo. Yo creo en esa voz, pero también creo que tu misión ya ha terminado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, aún me queda una cosa por hacer, ¿no lo recuerdas? La voz me dijo VIVE.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y qué pasará si te equivocas?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Acaso equivocarse no forma parte de la vida? –dijo María sonriendo. –Llámalo intuición si quieres: Me va a necesitar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Contigo no hay quien discuta –dijo Alisa resignada –pero, en todo caso, olvida toda esperanza que tengas depositada sobre él: Él cumplirá y luego se marchará.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues según lo que tengo oído, podría llegar a hacer cosas bastante grandes –dijo Jacob apareciendo de improviso, aterrizando en la cabeza de María.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">María cogió a su daimonion suavemente y lo acarició con delicadeza, dándole la bienvenida después del largo viaje que había tenido que realizar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo te fue con Dijuana? –preguntó ella sin más rodeos tras un rato de caricias.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Todo muy bien&#8230; y muy extraño. Mejor te lo cuento más tarde, que aún tengo que volver.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Volver? ¿Para qué?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Últimamente he descubierto una faceta de actor que jamás habría pensado que tendría –contestó Jacob con sorna. –Dijuana se está haciendo pasar por un doctor del edificio y yo, por su daimonion (suerte que soy un cuervo). Ahora me ha dejado volver porque está ocupada con otros asuntos pero dentro de poco tendrá que hacer cosas para las que me va a necesitar pero hasta entonces –dijo riéndose –¡divirtámonos un poco, que hace siglos que no nos vemos!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">María dejó a Alisa vigilando el edificio mientras se alejaba para charlar y jugar con su daimonion.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>En el fondo sigue siendo una niña” pensó Alisa mirando afablemente a su amiga mientras dejaba su rama de nube pino a un lado y se sentaba en el suelo para observar a Jacob.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te ensimismes tanto, Alisa –dijo Dor aterrizando en su hombro, agitando su cola con fuerza para recuperar el equilibrio. –Los amputados se están moviendo más de lo previsto.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dime tú lo que hay de previsto en una guerra –dijo dándole un golpecillo amistoso en la cabeza volviendo a su trabajo mientras disfrutaba de la compañía de su daimonion.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Pero se puede saber qué demonios se supone que piensan que están haciendo aquí!? –gritó enfurecido el comandante Keith. –¡Saben perfectamente qué han venido a hacer en este lugar!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero&#8230; –intentó replicar Giovanni Carotto sorprendido por la reacción del comandante ante la noticia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ni se le ocurra contestarme, capitán! ¡Trescientos cuchillos! ¡Eso no es algo que se pueda robar en cinco minutos!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;pero sólo son cuchillos de cocina&#8230; –intentó decir tímidamente Giovanni.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡¡Cómo si son palillos!! ¡Después de los asesinatos no podemos permitirnos perder más hombres ni bajar la guardia en ningún momento!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya, claro, tú sólo te preocupas cuando matan a “tus” hombres –rezongó en voz baja Vulpes, el daimonion zorro del capitán recibiendo una pequeña patada por parte de su persona pidiéndole silencio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En todo caso, nadie habría podido prever que pudieran querer robar esos cuchillos –dijo Giovanni con toda la autoridad que pudo reunir. –Sabe perfectamente que hasta las cucharas cortan más.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me venga ahora con sarcasmos –dijo el comandante muy serio. –Esto no es algo que podamos tomarnos a risa: Un asesinato baja la moral de la tropa; una serie, más todavía; y si para colmo nos roban sin darnos cuenta, habrá soldados que piensen que vigilar Nuntio Delubro es para tomárselo a risa. Sin moral no hay efectividad y sin efectividad, este lugar no funciona. Y es necesario que este lugar funcione.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Necesario? –preguntó Giovanni extrañado. –Es la primera vez que le oigo usar esa palabra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Usted no tiene ni idea de lo importantes que son las investigaciones de este complejo para el futuro de la sociedad humana –dijo Keith con tono profundo, hinchándose de orgullo, volviendo a ponerse serio. –Usted dedíquese a vigilar este lugar y, ¡por la Autoridad! ¡Haga bien su trabajo!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El capitán Giovanni hizo una inclinación de cabeza y se retiró en silencio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Imbécil –se quejó Vulpes nada más cerró la puerta su persona.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y tú idiota –recriminó el capitán. –Recuerda que tenemos que ser discretos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso no quita que yo tenga razón –dijo la cabezota daimonion. –“Esto es necesario”, “es usted un idiota” y no qué sé más&#8230; ¡Dios! ¡Después de ver lo que le hizo a ese pobre chico me dan ganas de saltarle al cuello!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y a mí también, no te creas –dijo Giovanni con tono paciente –pero recuerda lo que nos ordenó Thomas: Hasta esta noche, no llamar la atención.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues esa lobita podría aplicarse el cuento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sus razones tendrá para haberlos robado pero ya sabes que lo mejor es no estar en contra suya –dijo Giovanni recordando como acabaron sus tres últimas víctimas. –¿Recuerdas aquellos mordiscos? Semejantes dentelladas ni de broma son de talla humana&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Sigues pensando que es una daimonion de forma humana? Pensaba que ya te habías hecho a la idea de todo lo contrario.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Pero cómo lo hace?</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No te has preguntado cómo soy capaz de cazar ratones sin haber sido enseñada? ¿O cómo consigo hacerme pasar por un cadáver? No te preguntes cómo lo hace: Cuando fijó su forma definitiva seguro que lo aprendió de inmediato. En todo caso, es un ser casi demoníaco&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No es tan difícil como piensas –dijo Zef. –Tan sólo fíjate en qué momento está totalmente liberada –dijo dándole a la palanca que soltaba la guillotina de plata, pero sin reaccionar la máquina. –¿Qué le pasa a este trasto?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nada grave –dijo Anerues comprendiendo el funcionamiento de la máquina. –Ya entiendo cómo funciona, tan sólo necesito a cierto cateto que ponga algún peso dentro de las jaulas&#8230; y yo ya sé quién es el más indicado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ah! ¡El peso! No había pensado en eso. Bueno, entonces ahora sólo necesitas algo que pueda parar la guillotina y así recogerla sin problemas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No hay ningún problema, tengo todo lo necesario –dijo Anerues muy seguro de sí mismo. –Bueno, muchas gracias por su ayuda, gran Zef. Ahora debo marchar, que aún tengo muchos asuntos pendientes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entendido, Asesino –dijo Zef saludándolo mientras aquél desaparecía del lugar volando a toda velocidad, de camino a Inglaterra. –¡Déjalo bien muerto! –exclamó al final.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues le devolvió el saludo y salió disparado hacia Oxford.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>¿Qué? ¿Ya has encontrado la manera?” preguntó Dijuana por enésima vez desde que Anerues entró en ese sueño.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>¿Otra vez la misma pregunta?” dijo Anerues algo cansado de la insistencia de su daimonion. “Sí, esta vez sí. Ahora deja de hablar conmigo o acabarán por pillar tu cuerpo desprotegido.”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>¿Y qué importa si me pillan? Sabes que no pueden hacerme nada con sus armas.”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>Un motín que empieza antes de la hora está destinado a un estrepitoso fracaso. Si los soldados oyen los disparos pensarán que el ataque ya ha empezado y empezarán la pelea antes de tiempo, antes de que podamos recuperar la guillotina.”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>Bueno&#8230; ¿A dónde vas, por cierto?”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>A ver como están Lou y David.”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>¡Vaya ganas tienes de que te dé una paliza!” bufó Dijuana. “Y parecía tan inocente&#8230;”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>Son cosas que pasan cuando te están humillando durante toda tu vida. De todas maneras, no pude encontrar un guardián mejor para Lou.”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>Si eso es lo que piensas de alguien que sólo pelea cuando va en serio&#8230;” dijo Dijuana preparándose para marchar.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>¡Espera!” exclamó Anerues. “¿Podrías vigilar los movimientos del comandante Keith hasta que regrese? Lo vamos a necesitar para poder llevarnos la guillotina.”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>¡A la orden! Cuídate y suerte con la bestia” dijo Dijuana cortando la comunicación.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">En ese momento Anerues ya estaba sobrevolando Oxford y desde el cielo empezó a buscar a David con la mirada. Tras un buen rato de búsqueda consiguió vislumbrarlo encima de un tren que salía de la ciudad por lo que se lanzó en su persecución.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">En los coches traseros del convoy vio la estela inconfundible de la demencial personalidad del chico: Todo cuanto miraba y lo molestaba lo más mínimo acababa reducido a cenizas con sólo apuntar la mano al lugar. ¿Un carro que hacía un ruido que lo distraía? Una enorme bola de fuego se lo comía. ¿Un grupo de gente que se reía por una tontería? Una lluvia de hierro caía sobre ellos produciendo una horrible sangría. ¿Una mosca que había osado pasar por delante de sus ojos? Su destino sería acabar reducida a cenizas por una terrible explosión.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Buenas, Dave! –saldó Anerues alegremente aterrizando a su lado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">En un principio, David lo ignoró pero al poco se giró mostrando una cara muy diferente a la que solía mostrar en la realidad: Ahora era una chica de aspecto joven, bastante más esbelta que el auténtico David, con el pelo castaño que le llagaba hasta los hombros. David llamaba a esa forma “la Dama” y para Anerues eso era sinónimo de pelea brutal durante un buen rato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>En fin, ¿qué se le va a hacer?” dijo Anerues preparándose para el ataque que no se hizo esperar&#8230;</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">·</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tres horas de épica lucha más tarde&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>¡Jo con el chaval!” pensó Anerues ante el aspecto dantesco que tenía ahora la ciudad: Toda la línea de ferrocarril destruida, la estación derruida, más de cuarenta puentes pulverizados, decenas de barcos hundidos y edificios con todo el aspecto de haber sufrido un bombardeo militar en toda regla. Sin embargo, David ya estaba domado (ciertamente ésa era la mejor manera de definir lo que acababa de hacer), ya había descargado todas sus iras y había recuperado su forma masculina, la personalidad que solía mostrar al mundo, estando mucho más tranquilo ahora. “Por mucho tiempo que pase, jamás dejará de sorprenderme. Ni imaginarme quiero de qué pasaría si esa personalidad aflorara al exterior&#8230;”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenas&#8230; noches&#8230; –saludó David cansado pero riéndose tras la dura contienda levantándose de entre las ruinas de una casa. –Espero que la Dama no te haya hecho daño.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Bah! No ha sido nada –dijo Anerues ocultando su verdadero cansancio al tiempo que tiraba todas las armas que había estado invocando para conseguir abatir a esa bestia. –¿Qué, habéis encontrado algo? ¿Alguna información nueva?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Más que eso: Vamos a hablar directamente con Robert Anstein para que nos explique qué es el Polvo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues, al ver que todo iba según sus planes, invocó su Libro del Destino y empezó a buscar pacientemente como siempre encontrando la referencia al poco rato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya veo –dijo Anerues mientras leía lo que allí decía. –Así pues vais a viajar a Suiza, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, qué remedio. Dentro de dos días tendremos un par de días de asueto que aprovecharemos para viajar allá. Frances nos acompañará y nos hospedará en casa de unos familiares suyos en Berna. Tras eso, el profesor se pondrá en contacto con nosotros y ya veremos qué pasa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues volvió a consultar su libro asustándose un poco de lo que leía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa? –preguntó David extrañado de la cara de Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo van tus piernas? –preguntó Anerues recuperando la compostura.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué&#8230;? Bien, supongo. ¿Por qué lo preguntas?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vas a necesitarlas y mucho. Tendréis problemas con la Iglesia una vez estéis en Suiza. Reacciona como debas pero no te sacrifiques estúpidamente, ¿de acuerdo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Voy a morir? –preguntó David tranquilamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, y deja ya de hacerme esa pregunta –dijo Anerues algo cansado de que, cada vez que hablaban del futuro, le hiciera siempre la misma pregunta –que no soy un pájaro de mal agüero. Sencillamente intenta salvarte cuando lleguen los problemas. Así todos acabaremos bien.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Como usted decee, señor! –dijo David con tono serio (tenía una extraña manía de mezclar el hablar chabacano y el buen hablar). –Ahora, si me lo permite, debo despertar. Gracias por la peleílla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De nada –dijo Anerues viendo como David desaparecía.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin, ahora me toca a mí –dijo Anerues abriendo los ojos y saliendo al mundo real.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Agatha se encontraba masticando, discretamente, un pedazo de chocolate mientras acariciaba a su tranquilo pero curioso daimonion cuando escuchó un estrepitoso crujir de huesos, señal inequívoca de que Anerues había despertado. Giró la cabeza y vio como empezaba a hacer ejercicios de calentamiento para recuperar el tono muscular mientras Jacques se dedicaba a mirar por el tragaluz a su querida Dai allá a lo lejos, ignorando un poco a su compañero.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenos días –saludó Agatha. –¿Algo nuevo que contar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nada nuevo: Hoy habrá motín, evasión y robo, tal como se ha planeado hasta ahora –respondió Anerues estirándose los brazos. –Esta noche va a ser movidita así que más os vale estar preparados y descansados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Agatha calló mientras recordaba su cometido en el motín pero al poco rato hizo una pregunta:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Has dicho que robarás la guillotina pero, ¿qué es lo que piensas hacer con ella? Has dicho que podrías destruir el complejo, ¿por qué no dejar la guillotina dentro?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Para qué crees que te he encargado que escoltes a los niños amputados y a sus daimonions? Si te he pedido eso no es porque quiera tener esclavos sino porque puedo curarlos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿En serio? –preguntó Jacques curioso bajándose de la ventanuco uniéndose a la conversación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Totalmente en serio: Con el material de esa cuchilla se puede crear una solución al problema de esos chicos y, ya de paso, nos encontraremos de nuevo con Amadeo y Zoé que me parece que necesitan un par de explicaciones sobre su situación –dijo riéndose inocentemente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Quien haya ideado todo el viaje que hemos hecho debe haber sido alguien muy retorcido, hacernos realizar todo este viaje por esos niños&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ésa no es la razón primera de nuestro viaje –dijo Anerues apoyándose sobre sus manos para hacer flexiones. –La auténtica razón de todos estos sucesos es que ya ha empezado una revolución.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-La guerra contra la Autoridad, ¿no? –preguntó Agatha.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Medio sí, medio no. Yo tengo mi papel en este asunto pero en apariencia todo gira sobre la figura de Eva.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Eva?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-La pecadora original, la que probaría el fruto prohibido del conocimiento, de la cual se habla en el Génesis. Por poco que hayas ido a la iglesia en tu vida, supongo que habrás oído hablar de ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Quieres decir que ha vuelto, que ha resucitado?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, sencillamente la corriente de la nieve ha empezado su juego para salvarse a sí misma, nada más. En principio, nosotros estamos aquí para ayudarla a que caiga en la tentación pues eso es lo que debe hacer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Paso de preguntar la razón de eso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tampoco me explico tan mal.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entonces explícame cuál es tu rol en lo que esta sucediendo. Ahora que lo pienso nunca nos has dicho qué vas a hacer tú.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues se levantó y se torció hacia atrás estirando los músculos de la espalda para acabar respondiendo:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Una vez existió un ángel, un ser de aura divina, tan bello, tan delicado y, a la vez, tan poderoso que fue el preferido de su señor, la Autoridad. Sin embargo, se cuenta que ese ángel se corrompió y se rebeló contra su señor, liderando un ejército de ángeles contra Él para destruirlo y ocupar su lugar, para crear un nuevo cielo. Pero, a pesar de la enorme fuerza que desplegó, fue derrotado y condenado a residir en el séptimo anillo del Infierno hasta el fin de los tiempos enterrado en hielo de cintura para abajo. Su nombre era Lucifer. Ése es mi papel.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Agatha y Jack miraron escépticamente a Anerues siendo incapaces de decir nada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ahora ya veis la razón por la que no os he dicho nada –se rió Anerues volviendo a sus ejercicios. –La Corriente de Nieve me ha hecho nacer para que sea el que mate a la Autoridad, esto es, para ser el ASESINO y me ha dado razones más que suficientes como para desear matarlo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué razones? –preguntó Jack dubitativamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mi madre esta muerta, eso ya lo sabes –respondió Anerues poniendo cara seria. –Ya te he contado muchas veces lo buena mujer que era, lo amable, cariñosa y buena madre que era. Todo eso debería haber hecho que subiera al cielo, ¿verdad? Pues no, ella no fue al Paraíso, descendió al Infierno. Al único Infierno.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Único?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tras la muerte sólo hay Infierno, nunca Paraíso. La Autoridad lo arregló todo para que todos los seres acabaran en ese agujero infernal  hasta el final de los tiempos, para evitar que su esencia, el Polvo que llevan dentro, volviera a la Corriente de Nieve. Mi madre lleva atrapada allí más de trece años y casi ha perdido la cordura por culpa de los demonios que allí residen. Los designios del Señor son inescrutables, de acuerdo, pero eso no es óbice para permitir que les dejemos hacer eso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por lo tanto, vamos a luchar para destruir el Infierno&#8230; –comentó Agatha. –A esta pecadora le gusta la idea.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Esa noche&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras terminar de cenar, el comandante Keith fue a su despacho para acabar con el informe de las tropas que le habían enviado, francamente molesto por su proceder durante la última semana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>Este grupo no pega un palo al agua&#8230;” se quejaba continuamente. “Mis jefes me amonestarán, seguro y ya puedo ir olvidándome de abandonar este pedrusco&#8230;”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Keith dejó sus reflexiones a un lado cuando escuchó un extraño sonido de arena al moverse.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué pasa? –preguntó Floda, la daimonion dóberman del comandante.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No has oído nada? –preguntó el comandante acordándose de lo que le habían contado sobre los asesinatos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Floda alzó las orejas pero al rato sacudió la cabeza, negando haber sentido nada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No dejes que lo que ha pasado te vuelva paranoico. Termina el trabajo y ve a dormir, que lo necesitas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Keith asintió y se dio prisa en llegar a su despacho, extrañándose de no ver a las patrullas que rondaban por las dependencias superiores.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>¿Dónde estarán mis mandos y esos malditos amputados?” se preguntó Keith algo molesto y asustado llegando a la puerta de su despacho para entrar rápidamente.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y cuando cerró la puerta, volvió a escucharlo: El sonido del fluir de la arena al otro lado de la puerta. Keith miró a su daimonion dándose cuenta de que ella también lo había percibido por lo que se retiró rápidamente hacia su mesa para coger el revolver que tenía guardado en el cajón y apuntó a la puerta con temor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sin embargo, nada pudo hacer pues una fuerza irresistible pulverizó la puerta arrollándola entrando una confusa masa de polvo que lanzó cuatro cadáveres que Keith reconoció como sus soldados a pesar de estar totalmente descuartizados a base de terribles dentelladas&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y sonó la alarma, señal que Thomas y sus hombres, situados en puntos estratégicos del edificio, llevaban esperando desde hacía horas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Muy bien! –exclamó Thomas. –Vosotros dirigid y escoltad a los niños fuera del edificio –indicó Thomas a los soldados de Giovanni Carotto –mientras, nosotros nos ocuparemos de los amputados. Cuando lleguéis afuera os ayudarán unas brujas pero aún así no bajéis la guardia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Entendido –respondió Giovanni llevándose a su contingente para desplegarlo por los pasillos de Nuntio Delubro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cree que los turdetanos harán bien su trabajo allá afuera? –preguntó el auténtico doctor Fake mientras se dirigían a limpiar los pisos superiores para liberar el helipuerto que se encontraba oculto en la azotea.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Me juego mis galones a que ya han acabado con todos los amputados de afuera –respondió Thomas sin sombra de duda. –Si por algo es conocida la División Viriato es por sus terribles emboscadas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y ya no hablaron más pues los amputados ya estaban empezando a organizarse tras la sorpresa inicial, parapetándose para evitar el paso de los aliados y defender su posición aún a costa de su propia vida.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack observó medio espantado a su compañero tras verle degollar al guarda aprovechando que se le había acercado para darle el rancho. Durante todo el tiempo que había pasado en ese calabozo había llegado a pensar que Anerues sería capaz de hacer cualquier cosa pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me mires así –dijo Anerues mientras se limpiaba la sangre con frialdad. –Sabes perfectamente para qué tienes ese cuchillo en la mano&#8230; No estoy diciendo que lo tengas que usar pero sabes que ahora, o matas o mueres, exactamente igual que nuestro primer día en Oasis.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero es que era&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Un hombre? Éste de aquí ya no era humano ni era nada desde que perdió a su daimonion. Si tuviera su daimonion a su disposición podría curarlo pero éste, al igual que todos sus compañeros aquí, ya ha olvidado completamente la existencia de su compañero así que está mucho mejor muerto. Y ahora menos charlas, que tenemos que salir de este agujero.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues, tras arrebatarle las llaves a su carcelero, abrió las puertas de las celdas y salió del lugar con una fuerza inusitada para una persona que se había pasado más de dos semanas casi totalmente inmóvil.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras andaban, escucharon los sonidos de la batalla que ocurría allá arriba, que, según parecía, se había recrudecido bastante pero eso no parecía afectar a Anerues que iba observando el techo, como mirando a través de él, percibiendo algo que sus compañeros no eran capaces de entender. No tardaron en llegar hasta las escaleras que empezaron a subir con prisa, tomándose un descanso al subir ocho pisos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Falta mucho para llegar? –preguntó Agatha mientras intentaba recuperar el aliento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tu salida está en el siguiente piso –respondió Anerues sin mostrar ni un atisbo de cansancio. –Una vez fuera, ve al almacén que está enfrente de la salida y ve arrancando el coche que está allá dentro. Tras eso, escóndete y espera a que salgan los niños que luego liberaré pero no te molestes en seguir a la primera oleada que verás: De ésos ya se encargarán las brujas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y cómo los distinguiré?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues no respondió, como si no necesitara hacerlo e inmediatamente volvió a ponerse en marcha. Una vez llegaron a la planta baja, se separaron, yendo Agatha hacia una de las puertas secundarias evitando el tiroteo que se había formado en la puerta principal para dirigirse lo más rápidamente posible hasta el almacén.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Hecho esto, Anerues recogió el arma de uno de los soldados caídos, uno de los italianos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Toma, lo vas a necesitar –le dijo Anerues a Jack inmutable ante el cadáver. –Supongo que sabrás usarla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack cogió el arma (una Winchester bastante simplona pero muy ligera y sólida, quizá un punto ligera para él) y, tras comprobar que estaba cargada, asintió algo nervioso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Recuerda –dijo Anerues cada vez más frío –no podrás negociar por la vida de un amputado: Si tienen que matarte matando a uno de los suyos, lo harán pero puedes despistarlos disparando a uno de sus mandos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;¿sus mandos son&#8230;?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No son amputados pero fueron los que convirtieron a los demás en lo que son ahora –cada vez Anerues daba más miedo. –No tengas piedad con ellos. Ellos no la tendrán contigo pero, en todo caso –dijo recuperando la compostura y sonriendo amablemente –haz lo que te ha dicho Dai.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack, al escuchar el nombre de su daimonion, recuperó el ánimo y asió su arma con firmeza para seguir a Anerues hacia la azotea.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Madre del amor hermoso! –exclamó uno de los soldados turdetanos al ver el espectáculo que era el ataque de las brujas contra el frente que los estaba atacando a ellos. –¡Es como ver un kaleidoscopio!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No te distraigas! –gritó Pablo. –¿Cómo van las fuerzas de contorno?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aún siguen intentando avanzar –dijo el soldado. –La ayuda de las brujas nos ha permitido cerrar aún más el cerco pero esos malditos no dejan de defenderse.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Pablo miró algo confundido el sinuoso movimiento en formación de esas ocho brujas pero ni de broma fue capaz de seguirlo más de tres segundos: Cuando creía que estaba viendo a una, en realidad lo que veía era su túnica que se movía salvajemente al seguir los movimientos de su dueña.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>Esas malditas son inalcanzables” pensó Pablo al ver su ilusorio movimiento “pero nada tontas&#8230;” Pablo se fijó en que había una que era un objetivo fácil&#8230; aparentemente: Era una bruja de cabellos rubios realmente llamativos que se mantenía relativamente inmóvil dirigiendo la formación de sus compañeras con su voz y sus manos. En apariencia estaba totalmente desprotegida pues no llevaba su arco en las manos pero en realidad servía de cebo: Mientras los soldados que estaban allá abajo se intentaban concentrar en ese inmóvil objetivo, eran acribillados por las demás brujas y si intentaban seguir el movimiento de una sola bruja eran igualmente asesinados.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Pablo observó detenidamente el terreno para arrastrarse hacia las fuerzas que se estaban acercando a la retaguardia para ver el progreso de la emboscada que estaban preparando, viendo con alegría que, gracias al ataque señuelo que estaban intentado detener los amputados por la vanguardia junto a la distracción que les suponía tener a las brujas atacando desde el cielo, les estaba distrayendo lo bastante como para no vigilar demasiado sus espaldas. Así, para cuando se dieron cuenta, tenían una ametralladora preparada para aniquilarlos a todos por la espalda&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras Agatha intentaba encontrar los suministros para hacer un largo viaje en medio de ese enorme almacén, escuchó el sonido de una ametralladora y los gritos de agonía de varios hombres al morir tiroteados, cosa que lo puso más nerviosa, tanto a ella como a su daimonion que intentó ocultarse bajo sus piernas, asustado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No es momento para tener miedo –le dijo a Wyo, su daimonion. –Aquí estaremos seguros hasta que lleguen los niños. Ahora sal de ahí y busca algo de comida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es que vas a hacer lo que te ha dicho Anerues? –preguntó el daimonion con miedo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Pues claro que sí! –exclamó Agatha. –¿Acaso tú no harías lo mismo? El mundo tiene que saber lo que está pasando aquí dentro y, si saberlo implica tener que ayudar a Anerues, vaya si lo voy a ayudar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Pero es que quieres que te maten? En menos de un año ya han intentado matarte más de cuatro veces y no has dejado de viajar&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y qué? –se quejó Agatha francamente molesta mientras arrastraba un saco de patatas hacia el camión. –¿Acaso quieres que vuelva a Inglaterra y que allí la Junta de Oblación me condene por herejía? Sabes que allí los recursos eclesiásticos no funcionan a menos que tengas dinero y una buena posición social así que si vuelvo, me matarán. Estamos metidos en esto desde que decidí investigar a esa maldita mujer y ahora, la única manera de volver a nuestra antigua vida pasa por destruir a la Iglesia. Si ayudar a Anerues es acabar con ese sistema, ten por seguro de que lo ayudaré.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero es que es&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Te asusta lo que dijo? ¿Lo de que era Lucifer? –Agatha, tras respirar un poco después de levantar ese enorme saco, fue a por un par de cajas de conservas. –¿Acaso no recuerdas aquella frase? “A veces Dios es llamado Demonio; a veces el Demonio es llamado Dios”. Si piensas que el sistema de juzgados eclesiásticos establecido por la Iglesia es algo bueno, necesario y “sacro” es que eres más idiota de lo que pensaba. Yo lo veo como una auténtica aberración contra la sociedad, algo que&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No nos deja ser como queremos ser? –interrumpió Wyo. –¿Es que acaso nosotros tenemos que ser así de libres? La sociedad nos libra de gran parte de nuestros problemas, normal que para ello necesite de un sistema de control.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No confundas la cohesión de la sociedad con la cohesión de la Iglesia. Son dos instituciones muy diferentes. Si se piensa que la Iglesia debe existir para que exista la sociedad, le estaríamos dando demasiado poder a una institución corrupta. ¿No recuerdas como murieron gran parte de los periodistas que trataron de condenar a la Iglesia? Tan sólo por señalar sus defectos fueron tachados de herejes siendo eliminados en menos que cantaba un gallo para evitar que dijeran más de lo que la Iglesia deseaba que dijeran. La Iglesia actual no es una institución que mantiene unida a la sociedad: La Iglesia se mantiene cohesionada a sí misma, caiga quien caiga, le moleste a quien le moleste. Es como un ser vivo: Si lo atacas (si hablas en contra suya), sus defensas se activarán y te matarán; si enferma, esto es, si surge una corriente de pensamiento diferente, sus miembros acabarán con esa opinión; si encuentra comida, ya sea dinero, bienes o tierras, irá directamente a por ello pues de eso se alimenta&#8230; Ellos ocultan todo lo malo que hacen tras una fachada de bondad y amabilidad pero tras esa cara visible no están más que los intereses enfrentados de sus miembros, que no dudarían en matar a quien esté en contra de sus ideales.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Wyo inclinó la cabeza avergonzado por la respuesta de Agatha, comprendiendo que su posición era incorrecta recibiendo una caricia sobre la coronilla al poco rato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y ahora, hazme el favor de encontrarme algo de petróleo refinado –dijo Agatha subiendo la caja al camión. –Este cacharro no se arranca solo.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">María Kirisame se acercó sigilosamente al edificio de Nuntio Delubro mientras Alisa se encargaba de lidiar con los amputados situados enfrente de la instalación, acercándose a uno de los ventanucos de los pisos superiores.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por aquí se llega a las dependencias de los mandos superiores de Nuntio Delubro –dijo Jacob, conocedor de la estructura del edificio. –Dijuana probablemente ya se haya encargado de todos los amputados y mandos de esta zona.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Puede atacar incluso a los que no son amputados? –preguntó María algo extrañada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No ataca a las personas pero se come a sus daimonions. A los amputados no le importa tocarlos pues casi los considera como animales.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">María, encogiéndose un poco por la estrecha entrada que suponía ese ventanuco, entró dentro del edificio cayendo encima de una mesa tras haber colado su larguísimo arco. Tras su entrada se dirigió a la puerta haciendo que Jacob se asomara para que comprobara el terreno, indicándole éste en silencio que todo estaba tranquilo. María se colocó a Jacob sobre el hombro, indicándole éste el camino hacia el helipuerto, para dejar su rama de nube-pino en un lugar donde pudiera recogerlo fácilmente para salir lo más rápidamente posible si fuera necesario.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras esta operación, se dirigió con rapidez pero sigilosamente hacia los pisos inferiores, siguiendo el sonido de las balas. Cuando bajó un piso, sacó una flecha de su carcaj y la colocó en su enorme arco preparada para lo que fuera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span><span>Ojalá dominara tanto el sigilo como Alisa” se dijo María algo enfadada consigo misma al no dominar tanto la magia como sus compañeras. Siempre había sido un poco la oveja negra de su clan: Nunca aprendió a dominar los fundamentos básicos de la magia de bruja y apenas conseguía hacer una buena medicina pero, por contra, su fuerza y su inteligencia habían hecho de ella una bruja temible y apreciada entre las suyas.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras avanzaba por esos pasillos, María iba apagando y cortando los cables de la luz para avanzar en la más impenetrable oscuridad y así evitar que pudieran verla o apuntarle bien en caso de un encuentro. Tras un corto paseo se encontró con un soldado, que reconoció como miembro de las fuerzas vaticanas, que llevaba varias cajas de munición. Gracias a la oscuridad del lugar en el que estaba, ése no le vio, por lo que pudo seguirlo con cierta tranquilidad por esos tenebrosos pasillos, encontrándose una dantesca estampa en su camino: El pasillo por el que avanzaba impasible ese soldado estaba totalmente salpicado&#8230; no, mejor dicho, inundado de sangre y cadáveres recorridos de pies a cabeza de cortes, dentelladas y pedazos de metal que los mantenían literalmente colgados de la pared en posiciones grotescas como crucificados, colgados de sus pies, claveteados contra el suelo o contra el techo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Je! Ya ha pasado por aquí –susurró levemente Jacob, bastante más asqueado de lo que aparentaba. –Esa Dijuana no se refrena para nada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Evitando mirar la masacre y que la sangre la salpicara, María pasó por el lugar todo lo rápido que le permitió el soldado y al girar una esquina se encontró con la batalla:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Siete soldados amputados fuertemente armados y un mando notablemente más acorazado que sus subordinados estaban parapetados en un cruce de esquinas en cruz, intentando contener el avance de los soldados enemigos con bastante entereza detrás de una arcaica barricada. Por los gritos y los sonidos que se escuchaban más allá del cruce, estaban haciendo un buen trabajo y, como tenían un depósito de armas relativamente cerca, podrían aguantar durante mucho tiempo. Viendo así la situación, María decidió esperar a que algún soldado volviera por ese pasillo para acabar con él y así iniciar un ataque por la retaguardia por lo que se colocó el arco en torno a sí y sacó su machete.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">No pasó demasiado tiempo antes de que otro soldado tuviera que ir a por más munición, situación que María aprovechó a la perfección: Nada más giró la esquina el amputado fue sorprendido por el ataque de María la cual le degolló al instante sin hacer el menor ruido, colocándose en posición de nuevo para esperar a otro posible desgraciado que fuera a buscar a su compañero. Sin embrago, al poco rato se extrañó: En el pasillo habían dejado de disparar y apenas se escuchaba un sonido por encima de otro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Qué os pasa, malditos imbéciles!? –gritó el mando a todo pulmón. –¡Disparad, disparad!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No creo que usted sea el más adecuado para dar esa orden –dijo alguien desde el pasillo al tiempo que se escuchaba el sonido de unas pisadas acercarse.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">María se asomó para ver mejor lo que pasaba y vio como los amputados estaban en posición firme mientras el mando, a su vez, se asomaba cautamente al pasillo para ver quién se acercaba, sacando su revólver nada más ver lo que había.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No sé quien te has creído, maldito niñato –dijo el mando apuntando a quien fuera, saliendo aquél a por el otro –pero eres un estúpido descubriéndote de esa manera. ¡Más os vale retiraros o acabaremos con él! –gritó a los asaltantes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Chicos –habló suavemente el otro, –matadlo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">E inmediatamente, los seis amputados blandieron de nuevo sus armas, apuntaron al pasillo y dispararon todos a una.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Te dije que tú no eras el más indicado para dar órdenes –dijo el otro llegando al cruce de pasillos y, cuando lo vio, a María le dio un salto el corazón: Ése de ahí era Anerues, el Otro Hombre&#8230; y no sólo le saltó el corazón porque fuera él: Su cara era de aparente simpatía y tranquilidad pero tras esa fachada se podía percibir una horrible frialdad, como si lo que acababa de pasar no lo importara lo más mínimo a pesar de andar él totalmente salpicado de la sangre del mando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenas, señora Kirisame –saludó una voz a sus espaldas sacándola de su ensimismamiento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ah, hola, Di! –saludó Jacob como si nada, al tiempo que Dijuana pasaba con buen paso al lado de María llevando a un dóberman colgando de su mano. –¿Ése de ahí es&#8230;? –preguntó mirando a sus espaldas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Por respuesta, Dijuana apretó su mano alrededor del cuello del perro haciendo que éste se retorciera de dolor, escuchándose un quejido en la oscuridad del pasillo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Vamos, que no tengo todo el día! –gritó Dijuana a quien estuviera en el pasillo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya me encargo yo –dijo Anerues acercándose al lugar mientras se limpiaba con un pañuelo. –Por cierto, buenas noches, señora Kirisame –saludó Anerues más alegre de lo que parecía aparentar. –¿No va a ayudar a sus compañeras?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La seguridad que mostraba Anerues la turbó un poco: A pesar de que no le faltaba el respeto en ningún momento, su actitud se le antojaba altiva y descarada. Sin embargo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mi misión era ayudar desde dentro –respondió María secamente aparentando firmeza siendo sorprendida por una más que fría mirada de Anerues. Por alguna razón, no le gustaba esa mirada, era casi como si mirara a través de ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin, ahora tanto da –dijo Anerues dándole poca importancia a la respuesta de María. –Lo que es esta zona, ya está limpia así que aquí todos ya sobramos. Yo me llevaré a éste –dijo levantando al hombre que estaba en la oscuridad, –conseguiré el armatoste que he venido a buscar y luego destruiré este lugar así que no le conviene quedarse aquí dentro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Serían imaginaciones suyas pero en medio de su mecanizada personalidad, Anerues había mostrado un viso de preocupación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Usted preocúpese tan sólo de salir bien librada de este infierno –dijo Anerues mientras se llevaba a ese pobre hombre recorrido de estigmas de la cabeza a los pies hacia el pasillo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Llevada por un extraño impulso, María lo obedeció de inmediato para salir corriendo hacia la azotea, parándose al escuchar unos pasos precipitados tras de sí. Al poco vio que era aquel amigo de Anerues, al que ya había visto más de una vez, que corría como alma que llevaba el diablo en la misma dirección que ella.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Disculpe! –fue lo único que dijo él al pasar a su lado a toda prisa.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">María no respondió pero se rió pues más de una bruja ya le habría cortado un brazo ante semeja falta del debido respeto, cosa que ella no haría pues entendía la razón de su prisa. No tardó en confirmar su sospecha cuando, al salir al helipuerto, se lo encontró abrazando a su titánica daimonion. Así pues, dejando a esos dos reencontrándose, María se subió a su rama de nube-pino y se elevó para otear mejor el lugar, esperando el momento para empezar a cumplir con su verdadera labor.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Quién le iba a decir que acabaría así? –preguntó alegremente Anerues mientras cargaba con Keith caminando junto a Thomas, Fedeta, Dijuana y Floda hacia el Cadalso, no respondiéndole el comandante por el dolor que atenazaba su cuerpo. –¿Le duele? Parece que sí&#8230; pues da igual: Tendrá que aguantarse. Le necesito para conseguir esa maldita cuchilla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Estás seguro de que podrás hacer suficientes argollas con la cuchilla? –preguntó Dijuana mientras llevaba colgando de su hombro a Floda, inconsciente por la tortura a la que le había sometido la Loba de Lucifer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Da para hacer más de veinte y aún sobraría material.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Argollas? –preguntó Thomas extrañado mientras cargaba con la jaula del daimonion amputado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es lo que vamos a usar para reunir a esos pobres niños con sus daimonions –respondió Anerues. –Al ser de un material que interactúa entre planos puede tanto destruir como regenerar el vínculo de los daimonions.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Según parece –dijo Dijuana –si hacemos que sean los mismos chicos los que hagan esas argollas, podrán recuperar sus daimonions.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero antes de hablar de curarlos, hay que liberarlos así que aquí nos separamos –dijo Anerues señalando una escalera. –Por aquí se llega a la sección cuatro, lugar donde están encerrados todos los niños amputados&#8230; creo que eran tres. No muy lejos de sus celdas están sus daimonions así que, para tranquilizarlos lléveselos y déjelos intentar aliviarse mutuamente. Tras eso, haga lo posible para salir a toda prisa de este edificio y dirigirse al almacén que se encuentra fuera del complejo. Allí le estará esperando la señorita Agatha con un vehículo con el que le llevará al universo de los Utukku.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy bien –dijo Thomas marchando rápidamente por el camino señalado. –Ya nos veremos en ese “Universo”.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues le devolvió el saludo y continuó su descenso hacia el Cadalso, un piso por debajo de la sección cuatro. Una vez allí, Dijuana se encargó de abrir “tranquilamente” la puerta guiando a su persona por ese diabólico laboratorio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Y por fin hemos llegado! –exclamó Anerues alborozado al ver las jaulas del Cadalso, con la guillotina de plata asomando ligeramente desde dentro de su protección.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El Cadalso estaba formado por dos grandes jaulas de metal al que, a pesar de los refuerzos que tenía, se le notaban marcas de golpes furiosos y desesperados de niños que habían tratado de escapar de su fatal destino con todas sus fuerzas. Justo en el centro del aparato había un gran mecanismo, el seguro de la Guillotina, una especie de agarradero que sostenía la hoja (que no el filo)  en su integridad con gran fuerza, habiendo justo en el suelo, en medio de la trayectoria de la cuchilla otro seguro que cumplía las funciones de freno al mismo tiempo que prevenía accidentes o robos de la misma. Semejante armatoste estaba reforzado hasta decir basta, tan acorazado que, para conseguir la cuchilla destruyendo la máquina, no había más remedio que destruir también la hoja.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues muy bien –dijo Anerues descargando al comandante Keith dentro de su jaula al tiempo que Dijuana hacía lo propio con Floda en la suya, cerrando los dos las jaulas de inmediato. Una vez hecho eso, las corrieron los cerrojos y se sentaron a esperar que se despertaran. Cosa que ocurrió un par de minutos después. Y no pasaron más de tres segundos antes de que empezaran a atacar furiosamente los barrotes de sus jaulas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Vaya, vaya! –exclamó Anerues para llamar la atención de un furioso Keith. –Parece que reconoces el lugar a pesar de no haber estado nunca ahí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Sácame de aquí! –ordenó Keith aterrorizado. –¡No tienes ni idea de con quien te estás metiendo!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Oh, no, no, no! ¡Sé perfectamente a por quién voy! ¡Sé a quién quiero matar! Aquí el que no sabe nada, eres tú.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡¡Déjate de idioteces filosóficas y sácame de aquí!! –gritó el comandante lloroso golpeando sonoramente los barrotes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Silencio! –ordenó Anerues abollando la jaula del comandante con un solo golpe de mano, haciendo que se callara intimidado. –¿Me has dicho que me deje de qué? ¿De tonterías filosóficas has dicho? Muy bien: Aplícate el cuento. Has sido tú el que defendió que este lugar debía protegerse a toda costa, que debía mantener sus actividades por inmorales que fueran y todo ello, por razones que escapan a nuestra comprensión pues ni tú conoces las causas de por qué se cometen estos pecados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No son&#8230;! –quiso replicar Keith siendo interrumpido de inmediato por Dijuana:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Pecados? ¡Ah, claro! Se me olvidaba que los vuestros alteran y reconstruyen el concepto de “pecado” a su antojo. Muy bien, si no es un pecado, ¿por qué tienes tanto miedo al estar dentro de esa jaula? Si la inventó la Iglesia debe ser algo realmente bueno para ti, un privilegio que muy pocos han tenido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No lo entendéis! ¡Esto es&#8230;!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-El Cadalso, eso es lo que es –interrumpió Anerues. –Tú mismo le pusiste el nombre por lo que no puedes replicarme que no supieras para qué servía esta máquina.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Qué queréis ahora de nosotros!? –gritó Floda desde su jaula. –¿¡Es que queréis torturarnos!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Exacta&#8230; –comenzó Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-&#8230;mente –terminó Dijuana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Somos un demonio, ¿sabéis? –dijeron los dos al unísono espantando a los encerrados haciendo que se acurrucaran en el fondo de sus jaulas, totalmente aterrorizados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero claro –dijo Anerues acercándose al espacio entre jaulas, poniéndose justo delante de la cuchilla –las torturas me dan asco, como a la mayor parte de las personas (que no a ésa de ahí) –comentó señalando a su daimonion, –así que acabemos cuanto antes, tal como me ha pedido tu querida compañera. Dijuana –ordenó señalado la palanca que activaba el mecanismo de la guillotina, –dale.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras Dijuana se acercaba parsimoniosamente hacia la palanca, los encerrados, en un último y desesperado intento de escapar, empezaron a atacar los barrotes de sus jaulas con toda la fuerza que pudieron reunir, luchando con uñas, dientes, con todo el vigor de sus brazos y patas, golpeando furiosamente, abollando terriblemente los barrotes pero sin conseguir formar aberturas los suficientemente grandes como para poder salir. Cuando Dijuana llegó hasta la palanca, ellos seguían luchando, sudando él, soltando espumarajos ella por el esfuerzo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hasta otra –dijo Dijuana bajando la palanca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y entonces, en menos de media centésima de segundo, sonó un potente y agudo sonido de aire comprimido liberándose, se abrió el seguro inferior, luego el superior y la guillotina calló con todas sus fuerzas al tiempo que Keith y Floda gritaban de terror&#8230; y siguieron gritando hasta que se dieron cuenta de que nada les había pasado. Agotados y algo embotados por los mareos que les provocaba el cansancio, vieron a Anerues, justo en el mismo lugar en el que les había hablado por última vez, ¡con la hoja de la Guillotina de plata entre las manos!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-La&#8230; la has&#8230; –farfulló Keith agotado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Parado –respondió Anerues sonriendo amablemente arrancando la cuchilla con todas sus fuerzas. –Mi objetivo no era amputarte, tan sólo quería conseguir a un “voluntario” que pusiera algo de peso en las jaulas para así poder activar la Guillotina. Sí, habría sido una buena lección que sintieras lo que es ser amputado en contra de tu voluntad pero yo, al contrario que muchos de los vuestros, me rijo por aquel sabio consejo de la Biblia: “Quien a hierro mata, a hierro muere”, esto es, si voy a tener que matarte, al menos que sea de una manera menos dolorosa que ésta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Entonces&#8230; voy a morir?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dijuana –ordenó Anerues señalando la jaula de Floda, dirigiéndose ésa, de inmediato, hacia ella para coger a la daimonion y llevarla hacia la jaula en la que estaba su persona, al tiempo que Anerues lo encañonaba con su propio revolver. Dijuana abrió la jaula y dejó entrar a Floda cerrando la puerta inmediatamente después, yendo Floda directamente a los brazos de Keith para fundirse con él en un abrazo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Disfrutad mientras podáis el uno del otro –dijo Anerues mientras descargaba las seis balas del revolver, metiendo éste dentro de la jaula y recogiendo una de las balas después, mientras Dijuana se encaminaba hacia la salida tras recoger una extraña caja que había dentro de uno de los grandes armarios de esa instalación. –Esta instalación será demolida por los amputados en cuestión de un par de horas y tú morirás dentro de esa jaula cuando eso ocurra. Aunque consiguieras escapar, los amputados, los soldados o las brujas que aún quedan allá afuera te asesinarán, así que te hago el regalo de poder elegir en qué momento quieres morir –Anerues siguió el camino de su daimonion y, ya en la salida, le lanzó la bala a Keith. –Cuando llegues al otro lado, intenta encontrar a Elisa Fernández, madre de Andrés Altro y dile que voy a salvarla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Keith asintió recogiendo la bala, aceptando lo que le iba a pasar con todo el valor que pudo reunir.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hasta nunca&#8230;</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Mis disculpas por no poder actualizar muy de seguido estos días (tampoco es ue haya tenido ni tiempo ni demasiadas ganas de escribir&#8230;). Os paso, a los pocos lectores fieles que tengo, el siguiente capítulo de BePeuS.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Espero que os sirva mientras escribo &#8220;Los Vecinos del Quinto&#8221; y &#8220;Cuatro Colinas&#8221;&#8230; puede que en poco caiga otra Crónica de Morbitorio (NdD: Es lo más socorrido en caso de emergencia )</em>.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Espero que cuanto haya escrito os agrade.</em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;" lang="es-ES"><em>Hasta más leer.</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Buscando el Paraíso en un Sueño - Capítulo 5: La separación]]></title>
<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2008/02/05/buscando-el-paraiso-en-un-sueno-capitulo-5-la-separacion/</link>
<pubDate>Tue, 05 Feb 2008 14:54:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
<guid>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2008/02/05/buscando-el-paraiso-en-un-sueno-capitulo-5-la-separacion/</guid>
<description><![CDATA[En cosa de un par de minutos, después de buscar un sitio, Dai aterrizó con Jack a su espalda. Anerue]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> En cosa de un par de minutos, después de buscar un sitio, Dai aterrizó con Jack a su espalda. Anerues y Dijuana se levantaron para ir a recibirle.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué haces aquí? –preguntó Anerues. –¿No ibas a esperarnos en la colonia?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Te lo explicaré más tarde –dijo Jack bajando apresuradamente. –¿Dónde está el padre Adam?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues le llevó hasta él y se lo encontraron todavía dormido. Jack lo zarandeó para despertarlo y al poco abrió los ojos.<!--more--></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué pasa? –preguntó el padre algo confuso. –¿Jack? ¿Qué haces aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -El ejército ha tomado toda la colonia y está haciendo una expropiación sistemática de todo lo que puedan necesitar. Debéis cambiar de ruta si no queréis que os quiten todo lo que tenéis.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El padre Adam se incorporó y se estiró.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Tenía que acabar pasando&#8230; –comentó éste. –En fin&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El padre Adam fue hacia uno de los trineos, cogió su saco del cual sacó una bolsa de oro y se dirigió a John Srubak.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué ha pasado? –preguntó Anerues mientras el padre discutía con John.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Cuando llegamos allí, Dai y yo vimos como la cantidad de soldados había aumentado enormemente. Intentamos buscar un lugar para dormir pero ni siquiera en la casa de ese tacaño nos pudimos alojar: Todo, absolutamente todo estaba bajo el control de la Guardia Suiza. Un poco más y me confiscan hasta mi carabina.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿La tienda de John&#8230;?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -También eso. Ahora todos sus bienes son propiedad de la sacrosanta Iglesia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Unos segundos más tarde, el padre Adam le entregó la bolsa a John y volvió con ellos dos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Gracias por molestarte en volver –dijo el padre. –Si no fuera por ti, John nos habría triplicado el precio a pagar por los materiales. ¿Qué más sabes de lo que ha pasado?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Jack le explicó todo lo que había visto en menos de dos minutos.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Brujas movilizadas, Guardia Suiza movilizada, Iglesia movilizada&#8230; –se dijo el padre. –Tiene que estar pasando algo realmente malo para que todos se estén moviendo ahora&#8230; Tendré que darme prisa en llegar a la Diócesis para enterarme de lo que está pasando.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Un par de horas después, todo Oasis estaba despierto y enterado de lo que había ocurrido en la colonia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿¡Y mi tienda!? ¿¡Qué ha pasado con mi tienda!? –gritó John Srubak nada más enterarse.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Olvídate de tu tienda –dijo Jack –pero recuerda “todo lo que des en vida te será centuplicado en el cielo” –ironizó.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Todo el pueblo estalló en carcajadas al oír eso y John no pudo hacer nada más que apartarse del grupo enfurruñado.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Muy bien –dijo el padre Adam dirigiéndose al pueblo, -tendremos que desviarnos a Lockville. Si allí no han llegado los soldados podremos pasar sin problemas durante algún tiempo.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Así, el pueblo volvió a ponerse en marcha y en cuestión de seis o siete horas llegaron a una pequeña aldea.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Una vez allí, sin descansar siquiera del largo camino que había recorrido, el padre buscó y encontró a alguien que le llevara a él y a Lou a la Diócesis.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No tenemos tiempo para descansar –dijo el padre mientras preparaba sus cosas para marchar. –Podría estar pasando algo grande y puede que nos quedemos sin fondos para la reconstrucción de Oasis así que cuanto antes nos enteremos, mejor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Encontrad el agujero y esperadme –dijo Lou despidiéndose a toda prisa. –¡Nos vemos!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Una vez solos, Anerues, Jack, Zoé y Amadeo fueron a la cantina para buscar a alguien que les pudiera guiar por el lugar. Después de un buen rato de charlas con diferentes personas del lugar, encontraron a Norberto, un viejo pero fornido hombre que estaba dispuesto a llevarles por ese bosque. Su daimonion era un viejo sabueso negro llamado Nerus.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Y para qué queréis ir por allá? –preguntó después de la negociación del precio del viaje. –¿Es que no habéis oído los rumores?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Rumores? –preguntó Amadeo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Si, lo de los asesinatos y desapariciones misteriosas en esa zona. Se cuenta que hay un demonio que mata a toda persona que se encuentra y que secuestra a los niños que logra encontrar. A mí, la verdad, todo eso de los demonios me parece un cuento de viejas pero las desapariciones son reales.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Todos se miraron entre sí algo preocupados por la noticia pero no dijeron nada para no cargar más el ambiente, así que se fueron a sus habitaciones a pasar la noche.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Dos días más tarde, después de un viaje poco más que movidito, el grupo paró en una cueva de la zona para pasar la noche.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Ay, madre! –exclamó Amadeo totalmente agotado. -¿Falta mucho?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Vaya con los jóvenes de hoy –se burló Norberto. –¿Sólo llevamos dos días por aquí y ya estáis agotados?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Esperemos que sirva de algo –dijo Amadeo mirando a Anerues con recelo, –porque si todas estas agonías han sido en vano te acordarás de mí durante mucho tiempo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Mientras el grupo cenaba, Anerues y Dijuana miraron el mapa de la zona.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Esta zona ya está –dijo Anerues tachando dos de las cuadrículas. –Nos quedan nueve&#8230; ¿Qué pasará si me he equivocado con todo esto?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No temas –dijo Dijuana. –Yo creo en ti y sé perfectamente que lo que viste es real. Bueno&#8230; real, lejano y oculto, debería decir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Estás segura de que ésta es la zona desde la que se ven los cinco picos? –preguntó Anerues a Dai mientras ésta se comía un reno que había cazado ese día.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Sí. Hoy he encontrado cuatro zonas llanas y vacías como las que me has descrito pero en ninguna de ellas he visto a persona alguna.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Yo creo haber visto una zona bastante accidentada cerca de uno de esos claros a cierta distancia de aquí hacia el este –dijo Jack. –Podríamos adelantarnos mañana Dai y yo para ver si ése es el lugar que buscamos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No –dijo Dijuana firmemente. –Si es cierto que hay soldados vigilando, mejor que no vayas solo y que te quedes en las alturas, es más seguro. Puede que sean ellos los que causaban las desapariciones.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Soldados? –preguntó Norberto. –¿Es que eso del demonio es cosa del hombre?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Eso creemos pero aún no sabríamos decir si es cierto. De momento comprobaremos la zona y, si no nos dejaran pasar, encontraremos alguna manera para pasar a donde queremos ir.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -En fin, ¿qué más me da? Hombres y demonios matan igual. Me voy a dormir.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Al día siguiente, el grupo se levantó temprano y salió hacia el este mientras Dai y Jack lo seguían desde las alturas. No tardaron más de dos horas en llegar al lugar que les indicó Jack el día anterior.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Nada más llegar, Anerues contempló con detenimiento esa zona y al poco declaró:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Éste es el lugar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Seguro? –preguntó Amadeo algo escéptico.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No hay duda: El monte Norek, la cordillera de los cinco picos,  el montecillo en medio del bosque, el árbol caído&#8230; todo coincide con lo que he escrito y dibujado en el diario –dijo pasándole la libreta para que lo comprobara.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Amadeo no pudo hacer nada más que confirmar lo dicho por Anerues por lo que se preparó para ir andando hacia el lugar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Usted quédese aquí –dijo Anerues a Norberto. –Volveremos dentro de un rato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Así, Anerues, Zoé, Amadeo y sus daimonions se pusieron en marcha hacia el otro lado del claro, llegando unos minutos después. Nada más entrar de nuevo en el bosque, Ku-Te empezó a moverse con nerviosismo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué te pasa? –preguntó Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿No lo oléis? –preguntó Ku-Te. –Huele a podrido&#8230; un montón de carne podrida&#8230; cerca de aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Los demás se pusieron a olisquear el aire pero sólo Goppler confirmó lo dicho por el Cu-Sith:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Sí&#8230; parece que por aquí alguien ha enterrado bastantes cadáveres&#8230; huelo algún conejo y un&#8230; oso pero la mayor parte del olor es humano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Yo también huelo pólvora, aunque es un olor bastante débil.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Mejor que andemos en silencio –dijo Amadeo. –No quiero que nos peguen un tiro por ser demasiado poco discretos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Siguieron andando hasta que llegaron al pequeño barranquillo, el cual siguieron hasta encontrar la pared rocosa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -El agujero debería estar por aquí –susurró Anerues señalando un zona bastante amplia. –Es posible que lo hayan ocultado por lo que&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues no pudo terminar la frase pues alguien les disparó desde la espesura del bosque. Sin pensarlo casi y con un buen susto en el cuerpo, los seis se lanzaron por el barranquillo para ocultarse lo más rápidamente posible, echando a correr hacia un gran tronco que allí había.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Al rato se escucharon unas risas venir del lugar desde el que se habían efectuado los disparos y después alguien habló.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué están diciendo? –preguntó Zoé abrazándose a Ku-Te para recuperarse del susto. –No hablan inglés.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Hablan en español –dijo Anerues algo sorprendido por encontrar ese idioma en ese lugar. –Esperad aquí, quizá pueda hablar con ellos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues, tragándose el miedo que pudiera tener, mostró sus manos desnudas fuera de la protección del tronco y habló a sus atacantes:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No vamos armados. ¿Qué quieren de nosotros?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No sois turdetanos –se escuchó desde la parte alta del barranco. –¿Quiénes sois y qué pretendéis hacer aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> “¿Nos disparan y luego preguntan?” pensó Anerues. “Lo único que quieren hacer es que salgamos&#8230; seguramente no son muchos y quizá con armas pesadas&#8230;”</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Responded! –gritó el otro interlocutor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues miró a Dijuana y ésta, conociendo su duda, asintió.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Disculpen nuestra rudeza si hemos llegado sin hacerles notar que estábamos aquí. Buscamos el agujero que lleva a otro mundo –soltó Anerues como si tal cosa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Se escucharon unos murmullos allá arriba y al poco salió un hombre embozado con pieles y con un fusil en la mano seguido por su daimonion perro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Quién os envía? –preguntó éste con altivez. –¿El capitán Suárez?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No, nosotros&#8230; –Anerues dejó de hablar y pensó seriamente en lo que iba a decir. “¿Y qué le digo yo ahora? Si digo cualquier cosa nos matarán al instante&#8230; Quizá&#8230;” Anerues sentía un miedo similar al que sintió cuando vio a las criaturas del mundo anterior en el que había estado pero, a pesar de ello, se mantenía en un estado de tranquilidad poco común para la situación en la que estaba. Pensó que en esa situación ya debería estar llorando de angustia, pidiendo clemencia, odiando a esos hombres que les estaban apuntando&#8230; pero no, él estaba sereno e incluso pensaba que debía ser amable con esos soldados. –No, nosotros no hemos sido enviados por nadie –dijo sonriendo amablemente. –Sencillamente no esperábamos que nos recibieran así.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El hombre de las pieles bajó el arma algo confundido por la expresión de tranquilidad que ofrecía Anerues y se quitó el embozo para hablar claramente:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿A qué habéis venido? –dijo el soldado algo nervioso, repitiendo la pregunta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Queremos cruzar el agujero, nada más, llegar al otro lado y seguir nuestro camino tan campantes. ¿Acaso no podemos?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No&#8230; esto&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Le han dado órdenes de no dejar pasar a nadie? ¿Es eso?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -&#8230;no&#8230; yo&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Viendo el nerviosismo del soldado, Anerues decidió relajar un poco su ronda de preguntas y se sentó en el suelo para hablar más tranquilamente, dándole al soldado la impresión de que no deseaba escapar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Cómo se llama, señor? –preguntó Anerues sonriendo. –Si vamos a hablar, prefiero llamarle por su nombre.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -&#8230;sargento Pablo Medina –contestó al cabo de un rato. –¿Cómo es que conocéis la existencia de ese agujero? –dijo éste con más seguridad que antes, al ver que estaba en una situación más dominante.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Ellos poco saben de él –dijo Anerues señalando a sus compañeros. –Lo único que saben es que está ahí y que debemos pasar por él para llegar a nuestro destino. Él único que sabe cosas ciertas sobre ese agujero soy yo –Anerues sintió un retortijón de miedo al decir esto último pero se controló para no manifestar nada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué cosas? –preguntó Pablo volviendo a apuntarle.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues hizo acopio de todo lo que había visto en sueños y miró a su alrededor, buscando el agujero. Después de mirar detenidamente el lugar levantó el brazo y señaló una gran piedra que no había visto en sus sueños.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -El agujero está exactamente ahí, detrás de esa roca, ¿verdad, señor Medina?. Si fuera un enemigo no debería ni saberlo, pues ustedes se encargan de que nadie conozca la existencia de ese agujero, ¿cierto?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Cierto&#8230; –dijo Pablo asintiendo. –De todas formas necesito saber quienes sois.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Viajeros –dijo Anerues arriesgándose al máximo al pronunciar esa palabra tan ambigua.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Exploradores?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Si lo prefiere –dijo Anerues acordándose de las dudas de Dijuana sobre el lugar al que daba el agujero, dudando él mismo sobre lo que habría al otro lado. –Tan sólo necesitamos que nos abran el camino&#8230; de hecho, al ver la roca pensé en ir a buscarles para que nos ayudaran a moverla porque ¡buf! ¡menudo tamaño! –a Anerues le salió esta mentira como si fuera lo más natural del mundo, seguramente confiando en que ya dominaba la situación. –¿Sería tan amable de ayudarnos a pasar al otro lado, señor Medina?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El sargento Pablo se llevó una mano a la barbilla y después de un rato de cavilaciones y miradas suspicaces a Anerues, disparó al aire gritando:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Vamos, chicos! ¡No hay peligro! Son amigos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> En un instante, de entre la maleza y los árboles, salieron unos quince hombres con las armas bajas, todos vestidos de manera similar a la de su sargento seguidos por sus daimonions perro. La mayor parte de ellos llevaban fusiles pero un trío de ellos llevaban una ametralladora, arma mucho más pesada que las que llevaban los demás. Anerues pensó en la cantidad de asesinatos que habrían cometido en ese lugar pero no sintió odio por ellos, pensó en que la gente que había matado esos soldados ya estaba muerta y ni siquiera la conocía de nada por lo que no podría llorarlos y así no puso cara que pudiera hacer sospechar a los soldados sobre sus verdaderas intenciones.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Podéis salir, no os dispararemos –dijo el sargento Pablo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues no notó temblor alguno en la voz del sargento por lo que supuso que no mentía así que se acercó a sus compañeros para indicarles en voz baja qué hacer:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -A partir de ahora dejad que hable sólo yo. Me parece que confían en mí pero aún así controlad lo que decís por si os entienden y a ser posible, fingid saber poco o nada sobre el agujero –dicho esto, se fijó en Dijuana que estaba sentada de una manera extraña. –¿Qué te pasa? –le preguntó a su daimonion.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -&#8230;me duele el estómago&#8230; –dijo ella con un tono de voz muy bajo. –Se me pasará, no te preocupes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues ayudó a levantarse a Dijuana pero cuando la enderezó sintió algo raro, ¿cómo decirlo?: Sintió “odio”, casi como si lo oliera y lo sentía muy cerca de allí, muy intensamente&#8230; Salió de detrás del tronco a toda prisa, llamando la atención de los soldados y casi enseguida, mirando a través de los árboles consiguió ver a una bruja apuntando a los soldados desde las alturas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡¡NO!! –le gritó Anerues con toda su voluntad, turbando ligeramente a la bruja.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Una bruja! –gritó un soldado que miró al mismo lugar al que miraba Anerues. –¡A muerte!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Toda la tropa empuñó sus armas, empezaron a disparar y unas detonaciones después derribaron a la bruja. En el momento en el que la derribaron, Anerues gritó, medio ido:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡¡Vosotros tampoco!! –Anerues empezó a sentir un mareo muy extraño, como si acabara de salir de una situación que necesitaba de una concentración suprema. El aire se le escapaba de los pulmones y casi no podía respirar por la tensión que estaba sufriendo su cuerpo en ese momento. Al poco se tambaleo, siendo sujetado por Dijuana para evitar que se cayera. -&#8230;vosotros tampoco&#8230; por favor&#8230; –dijo casi sin aliento y llevándose la mano a su dolorida cabeza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué te pasa? –preguntó el sargento volviendo a mirarle suspicazmente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡No le disparéis! ¡Viene con nosotros! –gritó Anerues enfadado, después de recuperar el aliento y la concentración. “¿¡Pero qué demonios estoy diciendo!?” pensó totalmente extrañado de esa reacción tan espontánea que había tenido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Con vosotros? –preguntó algo extrañado el sargento.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Se lo explicaré más tarde –dijo Anerues con cara de enfado, poniéndose en marcha hacia el lugar donde había caído la bruja. –Di, sígueme –le dijo a Dijuana.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> La bruja había caído a unos cien metros del lugar en un árbol en el cual se había quedado colgada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué vas a hacer? –preguntó Dijuana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Ayudar al cuervo –respondió Anerues empezando a escalar el árbol para ayudar a la bruja herida, –y no tengo ni idea de por qué.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Tres minutos después de una escalada algo compleja por culpa de la gran cantidad de ramas del árbol, llegó hasta ella: Era una bruja que tenía una llamativa melena rubia, algo más baja que Anerues y que aún sujetaba un enorme arco más grande que ella misma. Tenía una herida de bala en el brazo derecho cerca del hombro que sangraba mucho y estaba inconsciente por un duro golpe que se dio en la frente al caer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues, sin fijarse en más cosas, sacó un cordón de sus zapatos y le hizo un torniquete lo más rápido que pudo para evitar que siguiera perdiendo sangre y al poco la incorporó para intentar despertarla zarandeándola un poco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Anerues! –llamó Zoé. –¿Qué tal está?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Tranquilos! –dijo Anerues girándose hacia su compañera. –¡Está&#8230;! –Anerues no pudo terminar la frase porque la bruja, recuperando la conciencia, le asestó un brutal derechazo. –¿¡Pero qué está haciendo!? –le gritó Anerues algo enfadado mirándole a los ojos a la asustada bruja. Inmediatamente se calló al ver que tenía los ojos de un color amarillo tirando a dorado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿&#8230;qué&#8230; qué estás haciendo&#8230;? –preguntó la bruja llevándose la mano a su brazo herido pues se le había vuelto a abrir la hemorragia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿No será usted María Kirisame? –preguntó Anerues en un susurro con cara de sorpresa colocándole el torniquete otra vez.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> María, con cara de dolor al apretarle él el torniquete, asintió y Anerues le indicó en otro susurro:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Por favor, sígame el juego. Me crea o no, estoy de su parte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> María Kirisame asintió confiando en Anerues así que, ayudada por él que llevaba su arco y su rama de nube-pino, bajó del árbol.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Y bien? –preguntó el sargento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Es una bruja que está de nuestra parte –respondió Anerues volviendo a concentrarse en parecer sincero pero sin poder controlar un sentimiento de odio hacia el grupo. –Las brujas de su clan y el gran Imperio Turdetano se han aliado para alcanzar objetivos comunes: Nosotros las apoyamos ayudándolas a vencer a su clan rival y ellas nos prestan servicios de exploración y de apoyo logístico ¿¡Por qué demonios le han disparado!? –gritó muy enfadado, concentrándose en tener más autoridad. -¡Brujas como ésta no abundan y tampoco es buena idea tenerlas de enemigas!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El sargento retrocedió un paso algo asustado por la enorme autoridad y firmeza que aparentaba tener ahora ese chico que hacía un momento era tan simpático.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Disculpe, señor! –se excusó el sargento como si fuera un soldado raso. –¡Yo me hago responsable!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -De acuerdo, de acuerdo –dijo Anerues frunciendo el ceño realmente enfadado. –Tan sólo ábrannos el camino hacia el agujero. Estos dos se adelantarán y yo volveré dentro de un par de días, cuando haya dejado a esta dama en un lugar donde pueda recuperarse de sus heridas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El sargento lo miró ahora con una mezcla de extrañeza y enfado, como si no aceptase que un chico tan joven como Anerues le diera órdenes como si fuera un superior suyo pero no se pudo negar a su orden así que indicó a tres soldados que movieran la roca, cosa que consiguieron al rato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Vosotros dos seguid adelante –dijo Anerues a Zoé y a Amadeo en francés. –Jack, Lou y yo tendremos que quedarnos atrás pues estos ya empiezan a sospechar de mí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -De acuerdo –dijo Amadeo cogiendo sus cosas. –Nos veremos por allí. Que tus sueños encuentren un camino para los otros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Eso haré. ¡Vamos! ¡Marchad!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Zoé se despidió y entró en el agujero, seguida por Ku-Te y por Goppler para que al final los soldados volvieran a taponar el agujero.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Muy bien, señores! –dijo Anerues. –¡No informaré de esta inconveniencia! Volveré dentro de cinco días con algunos ayudantes más. Hasta entonces, buenos días.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Dicho esto, se dio la vuelta y se dirigió hacia el lugar dónde había dejado a Norberto lo más rápidamente posible seguido por María Kirisame.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Nada más llegar a los trineos y casi sin dar explicaciones de lo que había pasado a un muy extrañado Norberto, se pusieron en marcha a toda prisa para llegar a un lugar seguro antes de que se dieran cuenta del tongo siendo seguidos por Jack y Dai a una distancia prudencial.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Dos horas más tarde, después de haber cogido varios caminos ocultos que conocía Norberto, llegaron a una cueva como en la que habían descansado el día anterior para curar a una ya algo febril María Kirisame.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Podrá curarla? –preguntó Anerues a Norberto una vez colocaron a la bruja dentro de la cueva.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Tranquilo, chaval! ¡Que sé como hacer esto! –dijo mientras le quitaba a María el escaso ropaje que tenía en el hombro. –Tu vete afuera y descansa un poco, que me molestas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues hizo lo indicado mientras Norberto empezaba a trabajar sobre el cuerpo de la bruja. Al rato vio como Jack y Dai se acercaban andando al lugar después de haber aterrizado a unos cientos de metros del lugar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué ha pasado? –preguntó Jack algo extrañado. –¿Ella está bien? Cuando escuchamos los disparos, alejó toda idea de interrogarme y fue a ver lo que pasaba por allá abajo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Espero que esté bien –dijo Anerues algo confundido por todo lo que había pasado, sentándose para recuperarse de los mareos que había estado teniendo desde que gritó a los soldados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Estás bien? –preguntó Dijuana preocupada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No lo sé –dijo llevándose una mano a la frente para ver si tenía fiebre y apoyándose en un árbol. –Tengo la cabeza medio abrasada y no sé por qué&#8230; no estoy para responder nada ahora. Si quieres saber qué pasó, pregúntale a Di –dijo dirigiéndose a Jack. –Yo voy a echarme un poco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues se puso cómodo y se dispuso a dormir un poco mientras el aire fresco le enfriaba un poco su acalorada cabeza. Durante las horas que estuvo durmiendo no soñó más que delirios, esos incómodos medio sueños que no puedes quitarte de la cabeza una vez que han entrado en tu mente. Cuando despertó no recordó nada de lo que había soñado pero se encontró algo mejor. Dijuana estaba sentada a su lado, esperando su despertar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué tal ahora? –preguntó ella nada más le vio abrir los ojos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Mejor&#8230; –dijo frotándose el cuerpo para recuperar el calor. –¿Y María?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Se ha dormido. Según Norberto un poco más y se nos habría desangrado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Ah, sí? Que bien&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué te ha pasado?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Algo muy raro&#8230; –dijo recordando lo que había hecho delante del agujero. –Es casi como&#8230; ¿cómo decirlo sin que suene raro? Como si hubiera olido todo lo que sentían los soldados, el sargento Pablo, María Kirisame, Zoé, Amadeo, Ku-Te, Goppler y tú al mismo tiempo&#8230; oler, notar, sentir&#8230; ¡Demonios! ¡Es algo aún más raro que mis sueños! ¡Y para colmo hice que todos vosotros olierais una fragancia inventada por mí para que me hicierais caso&#8230;! ¿¡Pero que chorradas estoy diciendo!? –dijo dándose un golpe en la cabeza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Tranquilízate –le dijo Dijuana con suavidad. –¿Estás diciendo que has sido empático?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No&#8230; –dijo Anerues tomando algo de aire y serenándose un poco. –Ha sido como&#8230; como&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Anda! ¡Deja de comerte el coco con lo que ha pasado por allí! –dijo Jack apareciendo de la cueva. –Ya es bastante que hayáis conseguido escapar con vida. ¿Ya estás mejor?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues asintió y, dejando a Jack y a Dai fuera, se levantó para ir a ver a María. Se la encontró acostada bajo una manta de piel, más pálida aún que cuando la vio por primera vez pero respirando tranquilamente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Para qué la ayudaste? –preguntó Norberto que estaba allí vigilando su convalecencia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Resumiendo mucho, sé que tenía el deber de ayudarla. No me pregunte por qué.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> “Si le dijera que lo hice porque un sueño me indicó que debía hacerlo me tomaría por un loco” pensó Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Dijuana me dijo que fuisteis atacados por turdetanos ¿Sabéis qué hacían por allí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Vigilar algo que nosotros buscábamos&#8230; –Anerues se extrañó. ¿Por qué le ocultaba lo que había visto por allí si todo el mundo ya conocía la existencia del agujero? “¡Bah! ¿Qué más da? Si no pregunta nada, no diré nada&#8230;” pensó. –¿Cómo va ella?</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Mejor pero tendremos que llevarla con alguna otra bruja para que cuiden de ella. No tienes la menor idea de lo temperamentales que pueden llegar a ser estas mujeres. Ya nos indicará ella a dónde tendremos que ir cuando haya descansado un poco.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Esa noche, María Kirisame despertó recordando lo que le había visto hacer a Anerues en el bosque.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> “¿Cómo demonios consiguió hacer eso?” se preguntó. “Eso era magia de bruja, sin duda&#8230; ¡Dioses! ¡Era como si me hiciera sentir lo que él quería que sintiera y eso ni las brujas más veteranas son capaces de dominarlo bien!&#8230; Pero es un hombre&#8230; No puede dominar magia de bruja&#8230;”</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> María se levantó y notó una gran mejoría en su hombro, aunque tuviera mareos por falta de sangre. Después de comprobar su vendaje, miró a su alrededor y vio a Norberto y a Anerues dormidos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Buenas noches –saludó Dijuana que seguía despierta. –¿Aún le duele?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Sí pero ya casi no me duele –respondió la bruja con vehemencia. –Debo agradeceros vuestra ayuda.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No importa. Las brujas ya nos han ayudado una vez y esto es lo mínimo que podíamos hacer por una de las suyas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Vosotros sois los compañeros del chico de la gran ave?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Sí, somos compañeros de Jack ¿Por qué lo pregunta?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Oasis ya está evacuado? –preguntó la bruja con preocupación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No tiene de qué preocuparse: Cuando el padre Adam se dio cuenta de que era usted la que enviaba el mensaje, movilizó el pueblo de inmediato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Ah&#8230; si es así, mejor –se dijo a sí misma María tranquilizándose.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Si quiere que le enviemos un mensaje nosotros, sólo díganoslo: Puede que nos volvamos a encontrar con él pronto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No hará falta –dijo María bruscamente. –Tengo que marchar. Transmita mis agradecimientos a&#8230; ¿cómo se llama él?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Anerues, Anerues Altro y yo soy Dijuana, su daimonion.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Pues, por favor, señorita Dijuana, transmítale a Anerues mi más sincero agradecimiento por su ayuda con esos bandidos –dijo María casi con aspecto de llevar prisa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿A dónde va? Aún está herida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No te preocupes, me recuperaré más rápido si llego junto al resto de mi clan.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> María cogió su rama de nube-pino, su carcaj y su enorme arco y salió con paso rápido de la cueva pero antes de salir fue interrumpida por Dijuana:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Sólo dos preguntas: ¿Su daimonion es un cuervo y me podría decir qué está pasando para que tanto brujas, como iglesia, como ejército estén desplegando fuerzas?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> María se giró y después de cavilar un poco una respuesta adecuada, dijo escuetamente:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Respecto a su primera pregunta, sí, mi daimonion es un cuervo llamado Jacob. Respecto a la segunda sólo decir que vamos a matarlo. A Él.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Dicho lo cual y sin dar más explicaciones, se montó en su rama de nube-pino y salió volando.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" align="right" lang="es-ES"> <i>Y aquí es donde esta historieta comenzó a tener juego al dividirse en tres historias diferentes, cada cuál con su modo de desenvolvimiento, más o menos violento. Como sea, fue a partir de este capítulo que le pillé gusto a escribir sobre Amadeo y Zoé.</i></p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" align="right" lang="es-ES"><i>Espero que os guste.</i></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Buscando el Paraíso en un Sueño - Capítulo 2: Las criaturas del abismo]]></title>
<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2008/01/17/buscando-el-paraiso-en-un-sueno-capitulo-2-las-criaturas-del-abismo/</link>
<pubDate>Thu, 17 Jan 2008 21:35:43 +0000</pubDate>
<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
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<description><![CDATA[Al poco llegaron a la iglesia. Ésta era, en comparación, el mayor edificio del pueblo pero parecía a]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Al poco llegaron a la iglesia. Ésta era, en comparación, el mayor edificio del pueblo pero parecía algo ruinosa: Tenía tablones podridos, había ventanas rotas, clavos oxidados&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Esto&#8230; ¿Nos podría decir qué ha pasado aquí? –preguntó Zoé al ver el estado ruinoso del pueblo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Hace dos noches nos atacaron las criaturas del abismo por sorpresa y no había nadie que nos ayudara –dijo Adam –así que nos hemos parapetado los que quedamos en la iglesia.<!--more--></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Dejadme adivinar: No hay criaturas del abismo en el lugar de donde venís ¿A que no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué son?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No hará falta que os explique nada: Cuando las veáis entenderéis lo peligrosas que son.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> En ese instante salió un niño de unos diez años acompañado de su daimonion petirrojo de la iglesia y fue hacia el grupo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Padre! ¿Dónde andaba? Nos ha preocupado mucho tardando tanto –y mirando a los visitantes. –¿Quiénes son éstos?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El petirrojo se acercó a Ku-Te y lo miró con curiosidad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No te preocupes –dijo Adam. –Son viajeros que se han perdido. Vuelve adentro, aquí hace mucho frío.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El niño llamó a su daimonion y este volvió a su lado al instante para transformarse en un hurón nada más llegar a su hombro. Todos los nuevos se sorprendieron de esa transformación pero intentaron no manifestar nada para no llamar la atención. Adam, adivinando las intenciones del grupo se adelantó a decir:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No os extrañéis de ver a un daimonion cambiar de forma. Antes de llegar a la pubertad pasa con normalidad. Ahora esperad aquí y le explicaré al pueblo vuestra situación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Adam entró en la iglesia y los del grupo empezaron a hablar:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Cómo vas a llamar al tuyo? –preguntó Amadeo a Jack.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿A quién? ¿A ella? ¿Tengo que darle un nombre?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Me gustaría tener un nombre –dijo el enorme pájaro que acompañaba a Jack.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Pues no sé&#8230; Dijisteis que ella era un ¿daimonion?&#8230; ¿Qué te parece Dai?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No me suena mal.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Lou se tapó la boca, ocultando unas risas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué pasa? ¿Es que he elegido un mal nombre?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No, no, todo lo contrario –dijo Lou medio riéndose. –Es que en japonés, “Dai” quiere decir “grande”.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Pues entonces te va como anillo al dedo –dijo hablando a su daimonion.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Al poco rato, Adam salió de la iglesia y les indicó que entraran así que fueron todos. Allí dentro se encontraron con un grupo de unos treinta hombres mujeres y niños, la mayor parte de ellos de raza tártara con algún miembro de otra etnia. Cuando entraron vieron como esas personas les observaban con curiosidad o, más bien, cómo observaban a sus extraños daimonions, sobre todo a la enorme Dai, que apenas podía asomar la cabeza por la puerta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Bienvenidos seáis, extranjeros –dijo un hombre bastante mayor que parecía hablar en nombre del grupo. –El padre Adam nos ha explicado lo que os ha pasado. Podéis quedaros todo el tiempo que necesitéis hasta que podáis marcharos aunque no tengamos mucho que ofreceros.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Los cinco se acomodaron donde pudieron: Zoé entre las mujeres, Lou entre los más ancianos, Amadeo junto a la puerta acompañando a Jack que prefería quedarse fuera con Dai y Anerues con el padre Adam.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Así que venís del agujero –le dijo una mujer bastante mayor a Zoé. -¿Cómo es ese mundo? ¿Se parece a éste?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Aún no sabría decirle, señora&#8230; –dijo la aludida algo cohibida. –Acabamos de llegar y bastantes cosas nos son bastante extrañas como&#8230; como Ku-Te, sin ir más lejos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Y qué tiene de extraño? –preguntó el daimonion topo de la mujer. -¿No te sientes bien con él?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No he dicho eso&#8230; La primera impresión que me dio fue la de estar viendo una horrible bestia sanguinaria pero ahora –dijo mirando a su cariñoso daimonion –me parece que tenga una especie de gatito enorme. Ya no me parece tan horrible y eso me sorprende, sobre todo viéndole los dientes.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Zoé acarició la cabeza de Ku-Te como si fuera lo más normal del mundo.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿En vuestro mundo hay tártaros? ¿Hay oro? ¿Minas? –le preguntó a Lou un anciano tártaro con un daimonion murciélago colgado de su ya escasa cabellera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Sí&#8230; –respondió algo inseguro, dejando que Fu Riong se enrollara en su cuello para dormir un sueñecito. -¿Es qué pretenden ir allá a buscar oro?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Bueno, cuando se acabe la veta de esta zona (esperemos que eso no ocurra nunca) tendremos que encontrar algún lugar donde ganarnos el pan.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -“Ganarse el pan”&#8230; ¿aquí también existe el cristianismo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿El qué?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -La iglesia católica.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Ah, la iglesia! ¡Tienes menos luces de las que esperaba, chaval! Ahora mismo estás en uno de sus templos y en uno de los mejores, debería decir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Lou  puso cara extrañada mirando el lamentable estado del edificio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Será un sarcasmo ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No te fíes tan sólo de lo que ves. El padre Adam es uno de los mejores sacerdotes que ha conocido este pueblecillo pues es uno de los pocos que decide ayudar con hechos, no sólo predicando: Tanto se preocupa por la buena marcha del pueblo que descuida algunos aspectos del cuidado de la iglesia pero, en todo caso, la mayor parte de la culpa de los daños de la iglesia y del pueblo en general la tienen los espectros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Las criaturas del abismo que mencionó el padre?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Sí. Si lo preguntas es porque en vuestro mundo no hay ¿No?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Pues no ¿Qué son? A ver si me lo puede aclarar usted.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Son los seres más espantosos que existen en esta zona del mundo: En menos que canta un gallo ya te han despedazado y te están rajando para comerte las entrañas para después pasar a torturar a cualquier desgraciado que estuviera a su alcance. Son una criaturas sucias, horrendas, feas&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Vale, vale&#8230; ya me hago a la idea –dijo Lou frunciendo preocupado el ceño.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿No me irás a decir que un chaval joven como tú tiene miedo de las criaturas? Tranquilo, jovenzuelo, serán monstruos grandes y fuertes pero son bastante estúpidos y lo normal es que ni reculen cuando les apuntas con un rifle y, además, cerca de aquí hay un lago en el que&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El viejo recibió una sonora colleja por parte del padre Adam que había estado escuchando la conversación. Aquél se volvió algo enfadado pero cuando vio al padre calló cualquier queja que pudiera tener, como si comprendiera que no debía decir nada sobre ese lago. Lou decidió callar cualquier pregunta al respecto.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Mientras los mayores hablaban, unos niños disfrutaban mirando a la monstruosa Dai mientras sus daimonions lo olían y tocaban.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Seguro que es tan fuerte que puede acabar con todas esas criaturas de un zarpazo! –dijo un niño de unos ocho años.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No sé yo&#8230; –dijeron Jack y Dai al mismo tiempo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Seguro que es lo suficientemente fuerte como para llevarte volando –dijo otro niño.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Eso sí que lo creo –dijo Dai. -¿Quieres volar un poco? –le preguntó a Jack.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Ahora no creo que sea un buen momento&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Anda y súbete de una vez! –le gritó Amadeo desde la puerta. –Si no lo pruebas ahora no sabrás si te será útil después.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Eso, eso! –le acompañó Goppler.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Jack miró a Dai y con un golpe de voluntad se dijo:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> “¿Quién dijo miedo?” y le indicó a Dai que agachara la cabeza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Cuando se acomodó, a duras penas pues no tenía más agarradero que las plumas de su daimonion, Dai caminó hacia la calle principal para tener un lugar cómodo por el que despegar. Una vez en posición empezó a correr mientras desplegaba y batía las alas para acabar elevándose a los pocos segundos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Fue un vuelo corto pues Dai inmediatamente se dio cuenta de que Jack estaba pasando un miedo espantoso al no tener prácticamente ningún lugar donde agarrarse, así que giró en el aire y volvió a la calle de la cual había despegado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Nada más aterrizar, Jack bajó con cuidado y se apoyó en Dai al no responderle bien las piernas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Bravo! –exclamó Amadeo medio riéndose con el grupo de niños de la cara de espanto que tenía Jack. –¡Precioso! Ahora tan sólo tienes que aprender a andar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Mejor no te rías de lo que no entiendes –dijo el aludido mientras alisaba el plumaje de Dai. –No tienes ni idea de lo que se siente cuando te elevas de esa manera, cuando notas que no tienes nada a que agarrarte, cuando&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Vale, vale, no hace falta que te pongas así. Tan sólo intenta entender que tienes la posibilidad y la suerte de poder volar.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Los niños, que habían visto el vuelo con una mezcla de miedo y alborozo rodearon a Jack y lo bombardearon con toda clase de comentarios y signos de admiración.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues observó medio sorprendido y maravillado cómo los niños jugaban con sus daimonions. Le sorprendía esa extraña capacidad de transformarse en cualquier animal.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Te pasa algo? –preguntó Dijuana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No&#8230; Oye, ¿tú puedes hacer eso de cambiar de forma?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -A tu edad, desde luego que no –dijo Sophía que estaba apoyada en el hombro de Dijuana. –Llegas a la pubertad y tu daimonion pierde la capacidad de transformación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Hay alguna razón para que se estanque en esta forma en concreto?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No podría responderte científicamente a esa pregunta –dijo el padre Adam –pero se ha venido sabiendo a lo largo de los tiempos que su forma definitiva tiene que ver con el futuro o el carácter de la persona.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Entonces Dijuana qué podría querer decir de mí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El padre Adam empezó a cavilar un poco junto con su daimonion y al poco dijo:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Bueno, recuerdo haber visto a sólo tres personas con un daimonion de forma humana: El primero que vi fue un daimonion con forma de niño en Londres. Era el daimonion de un gran orfebre. Éste tenía unas manos de oro, era capaz de crear verdaderas obras de arte ya fuera con plata como con simple hierro. Recuerdo que su daimonion le ayudaba y que tenía unas manos similares a las de su persona.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> &#62;&#62;El segundo daimonion de forma humana que conocí fue el daimonion de un licenciado de Oxford, (creo). Su daimonion tenía la forma de una mujer joven. Aún recuerdo su porte elegante a pesar del poco tamaño que tenía ¡Je! ¡No medía mucho más que un buzón de correos! No llegué a conocer a ese licenciado demasiado (de hecho sólo lo vi un par de veces) pero recuerdo que decían de él que era un gran orador.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> &#62;&#62;El último daimonion de este tipo que conocí fue el de uno de mis profesores en el seminario, el señor Lionel. Era una mujer también pero en este caso sólo llegué a verle la cara una vez, casi por accidente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Por qué?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Pues porque ese tonto baba de profesor que tenía creía que la forma de su daimonion era demasiado impúdica para exhibirla así que la tapó de pies a cabeza con un montón de velos para que ni se le vieran los tobillos. Decía que era pecaminoso que un sacerdote como él tuviera un daimonion tan poco pudoroso, “con un cuerpo para el pecado” decía él. Teniendo en cuenta el carácter que tenía me imagino que no hizo bien eligiendo ser sacerdote.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -El muy imbécil se pasaba más tiempo gritándole a su daimonion que dando clase –dijo Sophía. –No me quiero imaginar como se sentía la pobre Sera (su daimonion).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Entonces yo soy un símbolo de que Anerues va a ser una gran orador o una persona muy hábil? –preguntó Dijuana.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Eso el tiempo lo dirá –dijo el padre Adam. –Aunque viendo tu cara, tu forma bien podría significar alguna otra cosa pues parece que llevas una máscara del Ducado de Véneto: Podría querer decir que ocultas algo a los demás, que eres falso como tú sólo, que no dejas traslucir lo que realmente piensas o quizá que eres una persona muy inmadura para tu edad. Podría querer decir cualquier cosa. De momento no pienses en ello, tan sólo preocúpate de descansar un poco para luchar contra las criaturas si llega a hacer falta.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Esa noche la mayor parte del pueblo se agrupó como pudo para dormir: Personas daban calor a otras personas y sus daimonions hacían lo propio. Allá afuera estaban unas cuantas personas de guardia, Jack y la enorme Dai que no podía dormir adentro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues estaba al lado de la puerta, sin poder conciliar el sueño. Sabía, por alguna razón que se escapaba a su entendimiento, que no debía dormir esa noche aunque también sabía que tampoco iba a poder hacerlo: Le habían ocurrido demasiadas cosas en demasiado poco tiempo y sentía la cabeza como un bombo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Para pasar un poco el rato observó detenidamente la cara de su daimonion. A la luz de las lámparas apenas se veía nada pero destacaban los trazos dorados de la cara de Dijuana: Sus labios, el trazo bajo su ojo derecho que parecía una lágrima, las cuatro pestañas doradas que tenía bajo su ojo izquierdo, los trazos en forma de ceja furibunda que tenía sobre su ojo izquierdo y unos trazos que parecían una rama florida que tenía encima de su ojo derecho que se extendía por su mejilla. Su pelo estaba cubierto por líneas y lo que parecían hojas, todo de color dorado, contrastando con el color negro y gris de su cabello.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> “No es que me parezca fea” se dijo a sí mismo, “de hecho me parece todo lo contrario pero es que&#8230; una mujer&#8230; ¡me da vergüenza que me mire así! Parece que quiera que haga algo por ella pero yo no creo estar a la altura de lo que ella quiere&#8230;” siguió mirándola un rato más, detenidamente, sin prisas, como si ver su cara fuera como contemplar una verdadera obra de arte. Pasó un largo rato mirándola hasta que se dio cuenta de algo: Dijuana estaba sonriendo ligeramente, como si estuviera conteniendo la risa. Anerues se inclinó sobre ella y le dijo al oído:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Venga, abre los ojos y ríete un poco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Dijuana no se hizo esperar e hizo lo indicado, no ya porque se lo pidiera él, sencillamente porque ya no se aguantaba más.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Tanto te gusta que te observe? –preguntó él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Me gusta mucho más que me observes a que me mires con cara de vergüenza pues al fin de al cabo, yo soy lo que soy por lo que tú eres.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues se sintió cómodo con ella por primera vez desde que llegó a ese mundo. Ahora le daba la impresión de estar hablando con una vieja amiga, una camarada o quizá algo más superior. Estaba totalmente seguro de que podría confiar en ella siempre que quisiera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿No quieres dormir? –preguntó Dijuana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Hoy no estoy para dormir, quizá mañana. ¿Damos un paseo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues abrió la puerta y salieron en silencio para ver a Jack que se estaba resguardando del frío bajo un ala de Dai en un cobertizo cercano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Eh, hola! –saludó efusivamente Jack. –¿Tú tampoco puedes dormir?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Obviamente. ¿Qué tal el frío polar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No me quejo: Dai es un daimonion muy calentito.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Aún así me estoy helando de frío –dijo la aludida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Cuando amanezca me dejarán entrar en la iglesia para dormir un poco –dijo Jack. –Hasta entonces vigilaré un poco esta zona –dijo levantando una carabina. –Ya ves, nunca sabes cuando te puede resultar útil entrar en el club de tiro olímpico. Ya tienen que ser peligrosas esas criaturas para que nos hayan armado nada más llegar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues miró el pico que le habían dado para defenderse y empezó a pensar en que podría hacer si estuviera en situación de luchar contra ellas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué tal con Dijuana? –preguntó Jack. –¿Ya no te sonrojas con ella?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No, ya no. Si te fijas, es bien&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Un sonido estruendoso interrumpió la conversación. Los cuatro, personas y daimonions, afinaron el oído y escucharon gritos procedentes de la iglesia. Salieron del cobertizo y miraron hacia la iglesia para ver como unos siete seres alados estaban atacando violentamente la iglesia, tanto desde el suelo como desde el techo. No tuvieron que preguntarse qué eran esos bichos tan asquerosos: Eran las criaturas del abismo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Jack no se lo pensó dos veces y, tan impulsivo como siempre, se lanzó a ayudar a los tres que estaban de guardia fuera de la iglesia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Ve dentro de la iglesia! –gritó Jack. –¡Lo peor que pueden hacernos será sitiarnos!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues no le discutió la idea y se lanzó al portón seguido por Dijuana mientras Jack disparaba sin demasiada seguridad a las criaturas del techo. Cuando Anerues entró en la iglesia se encontró con una de esas criaturas entrando por una de las ventanas pero ésta se encontró con que los de dentro ya estaban preparados: Recibió una ráfaga de disparos la cual le derribó en ese mismo instante para que lo remataran los que no disponían más que de picos, palas o hachas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Mía, Cara y esto&#8230; Zoé! –gritó el alcalde. -¡Llevaos a los niños a la casa del padre y escondedlos como bien podáis!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> La casa del padre estaba adosada al templo por lo que las aludidas y los ocho niños del pueblo tan sólo tuvieron que atravesar una puerta para salir del campo de batalla que se había formado. Nada más estar ellas fuera de la sala irrumpieron tres criaturas por la puerta y las ventanas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues se introdujo dentro de la formación en círculo, mirando hacia una criatura que acababa de entrar por la puerta, resguardándose un poco para rematar a las criaturas nada más estuvieran abatidas, tal como acababa de ver. La bestia que estaba ante sus ojos no tardó en tambalearse ante el disparo que había recibido por lo que Anerues salió con otros dos hombres para reducirla. Éste jamás podría llegar a describir el asco que sintió al hundir el pico en la carne de la bestia, al ver toda esa sangre por lo que, nada más dar dos golpes, volvió a la formación para limpiarse la mano y controlar sus náuseas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No te preocupes –le susurró Dijuana apoyando sus manos en los hombros en un gesto tranquilizador nada más volvió. –Aquí rige la ley del más fuerte, no pienses en su muerte ahora.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> A Anerues le tranquilizó lo que le dijo su daimonion y al poco pudo volver a rematar a otras dos criaturas que osaron entrar por la puerta pero empezando a sentir un miedo que jamás había sentido antes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Olvídate del miedo! –le gritó su daimonion desde el círculo. –¡No es momento!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues, ahora animado, pensó con mediana tranquilidad y al poco se le ocurrió la idea de usar de los cadáveres de las criaturas más cercanas a la puerta para interrumpir el paso de las que intentaran entrar por la puerta para conseguir alguna ventaja. Cuando encontró la ocasión, llamó a Dijuana y con su ayuda arrastró todos los cadáveres que pudo a la entrada, cosa que entendieron los otros tres hombres que le acompañaban en el ataque redoblando sus esfuerzos en acabar con las criaturas que pudieran incordiarlos. Al poco, la entrada estuvo semi-taponada , lo suficiente como para que no les resultara fácil a las criaturas entrar sin recibir un disparo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Vista la tranquilidad de esa zona, Anerues se asomó sobre la montaña de cadáveres y miró al exterior: Vio como Jack y Dai luchaban desesperadamente contra cuatro criaturas a la vez. Los tres guardas que había fuera ya estaban muertos y tan sólo quedaba él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Súbete! –gritó Dai bajando la cabeza mientras movía las alas espantando a los espectros. -¡Tenemos que huir!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Jack no se lo discutió y se subió rápidamente pero inseguro a su espalda. Una vez allá arriba empezó a disparar a las criaturas mientras despegaban para acabar por huir con una escolta de tres espectros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Viendo la velocidad que alcanzaba el pájaro roc, Anerues no se preocupó por él se volvió a apoyar al grupo principal, el cual empezaba a replegarse hacia la entrada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Faltan municiones! –gritó un hombre.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Aquí también! –replicó otro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡No os preocupéis por eso aún! –gritó el padre Adam. –¡Buscad cualquier cosa que os sirva de arma y atacad cuando podáis!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues buscó a sus compañeros sabiendo que iban a necesitar apoyo conociendo su experiencia en la guerra: A su izquierda se encontró con un fiero Amadeo, blandiendo un hacha y un cuchillo de cocina al mismo tiempo, atacando sin piedad a toda aquella bestia que osara a encontrarse en su campo de visión mientras su daimonion se dedicaba a rematar las víctimas de su persona y en el centro del círculo se encontró a Lou medio llorando por la situación, atacando muy de cuando en cuando, siendo animado por Fu Riong. Esto no era, en absoluto, lo suyo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Retiraos hacia la entrada! –gritó el padre Adam como un viejo general. -¡Tenemos que aguantar hasta el final!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> La situación iba empeorando por momentos: Las criaturas no parecían acabarse nunca y a cada nuevo cadáver aparecían tres bestias más, sin tener en cuenta el hecho de que apenas ya quedaban municiones que permitieran abatirlas desde la distancia. A los pocos minutos de resistencia, el pueblo estaba acorralado contra una de las paredes de la iglesia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡No es momento de rendirse! –gritó Amadeo pidiendo ayuda con señas. -¡Adelante! ¡Tenemos que aguan&#8230;! –Amadeo interrumpió su grito cuando vio como  tres de las criaturas que más cerca tenía habían sido abatidas a flechazos. –¿Qué pasa aquí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Las brujas! –gritó alguien desde la puerta. –¡Han venido las brujas! ¡Estamos salvados!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Antes de que Amadeo, Lou o Anerues pudieran enterarse de lo que estaba pasando, las criaturas empezaron a huir despavoridas ante los refuerzos aliados y al rato, la zona volvía a estar en calma.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El pueblo deshizo la barricada de la entrada y salió a respirar aire fresco mientras esperaba a recibir a las “brujas” para agradecerles el apoyo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues se quedó dentro junto con Lou mientras Amadeo iba a buscar a Zoé y a los niños para informarles de que todo ya había terminado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Por qué nos está pasando todo esto? –dijo Lou traumatizado por la situación y limpiándose histéricamente la sangre que tenía pegada al cuerpo, labor en la que le ayudaba fervientemente Fu Riong. -¡Maldita sea! ¿¡Por qué, Anerues!? ¡Ya estoy harto de todo esto! ¡Tiene que haber alguna razón para que nos esté pasando! –le gritó entre sollozos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Dejémosle tranquilo –le susurró Dijuana a Anerues. –Será mejor.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues le hizo caso y fue afuera a ver a sus salvadoras.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No somos capaces de decirles cuan agradecidos estamos de que nos hayan ayudado –dijo el padre Adam a las recién llegadas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues las observó con atención: Eran cinco mujeres de apariencia joven, vestidas con túnicas muy ligeras para el clima del lugar, con un arco en una mano y una rama de alguna clase de árbol que él no reconocía en ese momento en la otra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Agradézcanselo a ese chico –dijo la que parecía la cabecilla del grupo señalando a Jack montado en la enorme Dai que en ese momento estaba intentando bajarse con el máximo cuidado. –Si no lo hubiéramos visto huir de esas criaturas, habríamos pasado de largo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Ha ocurrido algo en lo que podamos ayudar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Puede dedicarse a reconstruir el pueblo, señor Adam. Se va a celebrar un concilio en el lago así que el pueblo estará bien protegido durante un par de días.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Ya han acabado las guerras?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Hemos encontrado una razón para unir fuerzas, nada más. Puede que el concilio desemboque en una paz larga y próspera pero hasta entonces seguiremos en guerra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Lástima. En fin, las brujas siempre serán bienvenidas en este pueblo, sean del clan que sean.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Le tomo la palabra, señor Adam –dijo la bruja subiéndose a la rama para salir volando montada en ella. Las otras cuatro la imitaron.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Tanto Lou como Anerues se sorprendieron al ver elevarse a esas mujeres lo cual reflejaron bien en sus caras.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿No me iréis a decir que en vuestro mundo tampoco hay brujas? –preguntó el padre nada más verles la cara.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No exactamente –respondió Lou. –“Hubo” brujas pero durante la Edad Media la Inquisición las persiguió y quemó en la hoguera a miles al decir de ellas que eran las consortes del Maligno o cosas peores.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Ya veo que tenéis cosas que contarme sobre vuestro mundo. En fin, mejor durmamos un poco, que mañana habrá trabajo.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="right" lang="es-ES"> Segundo episodio de BePeuS. Ya se empiezan a caldear las cosas&#8230; pero nadie se hace muchas preguntas aún. El viaje continuará&#8230;</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Buscando el Paraíso en un Sueño - Capítulo 1]]></title>
<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2008/01/13/buscando-el-paraiso-en-un-sueno-capitulo-1/</link>
<pubDate>Sun, 13 Jan 2008 02:05:37 +0000</pubDate>
<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
<guid>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2008/01/13/buscando-el-paraiso-en-un-sueno-capitulo-1/</guid>
<description><![CDATA[Capítulo 1: ¿Dónde estamos? &nbsp; En un lugar de Escocia, esto es, muy al norte&#8230; Anerues miró]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" align="center" lang="es-ES"><b>Capítulo 1: ¿Dónde estamos?</b></p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" align="center" lang="es-ES">&#160;</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> En un lugar de Escocia, esto es, muy al norte&#8230;</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues miró al frente y vio que la casa de su tío Leo estaba a la vista. Ésta era una casa de aspecto rústico, muy grande para el lugar en dónde estaba, en medio de las montañas. Desde ese lugar apenas se percibían las siluetas de los edificios de la ciudad que se veía a lo lejos. El grupo que llegaba estaba formado por cinco chicos de unos diecisiete años de edad.<!--more--></p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Ya falta poco –avisó a sus compañeros.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Menos mal! ¡Ya tengo los pies helados de tanto caminar! –se quejó Zoé. Ésta era la única chica del grupo. No sería la más dura del grupo pero era muy buena amiga de sus amigos.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No eres la única –dijo Lou. Éste era un chico de origen chino y probablemente la persona más inteligente que conocía Anerues. -¿No había otra manera de llegar hasta aquí arriba?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Todo esfuerzo tiene sus recompensas –dijo Anerues. –Este lugar está totalmente abandonado en medio de ninguna parte por lo que nadie nos molestará por aquí. Ahora tenemos toda una semana por delante para olvidarnos un poco del internado.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -El lugar tiene buena pinta para esquiar –dijo Jack, un chico muy corpulento.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Mejor dormir un poco antes de pensar en hacer un poco de ejercicio –dijo Amadeo, el bajito y apocado del grupo, pero con más carácter del que aparentaba tener. –Llevamos todo el santo día de un lado para otro y encima hace un frío del carajo. Yo no me levanto en todo el día.</p>
<p style="margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Mientras se acercaban a la casa no se fijaron que en el suelo empezaba a formare una extraña niebla. Tan sólo se fijaban en el peso de sus mochilas y en lo bien que lo iban a pasar esas vacaciones. Pero para cuando se hubieran dado cuenta, alguien, desde “otro lugar” estaba terminando un ritual. Y se dieron cuenta cuando escucharon el resonar de una especie de rasgar monstruoso, cuyo tronar retumbaba en las paredes de las montañas, y vieron con horror que el suelo desaparecía bajo sus pies. Aquí empezó todo para ellos.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;">&#160;</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues despertó un rato después, tumbado sobre la hierba. Se incorporó dolorido y miró a su alrededor, totalmente extrañado de lo que veía: Ya no estaba en una empinada y helada cuesta de camino hacia una casa rústica sino en medio de una llanura de hierbas altas desde la que se veía una ciudad y el mar a lo lejos. Miró al cielo, por donde se supone que había llegado y vio “algo”. Y digo “algo” porque no tenía la menor idea de lo que estaba viendo en realidad. A unos seis o siete metros sobre él había&#8230; ¿Un cielo sobre otro? ¿Un agujero en medio de ninguna parte? ¿La boca de un monstruo enorme? Todas esas definiciones valían pero no decían que podía ser esa cosa.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Cuando bajó la vista vio que los demás se levantaban.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Estáis bien? –preguntó Anerues.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Servidor está bien –dijo Jack.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -He tenido mejores caídas –dijo Lou. -¿Qué ha pasado?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Creo que hemos caído por allá arriba –dijo Anerues señalando la “cosa” –pero&#8230;</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Todos alzaron la vista y todos se espantaron al ver el agujero.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Dónde estamos? –preguntó Zoé asustada nada más verlo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No tengo la menor idea –respondió Anerues. –Deberíamos ir a preguntar a la ciudad ¿No creéis?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Los cinco se pusieron en marcha sin más dilación. En menos de un cuarto de hora llegaron a la ciudad, justo cuando empezaba a ponerse el sol pero cuando llegaron vieron con temor y sorpresa que en esa ciudad no había ni un alma.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Dónde está todo el mundo? –preguntó Lou después de un rato buscando. -¿Qué está pasando aquí?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Diga lo que diga, no serviría de nada porque yo tampoco sé lo que está pasando –dijo Anerues. –Si no hay nadie que nos vaya a ayudar a volver por donde venimos quizá tengamos que quedarnos algún tiempo por aquí. De momento, busquemos un lugar donde descansar esta noche.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Los cinco estaban turbados por la situación pero intentaron no aparentarlo. Después de buscar un buen rato se encontraron con unos grandes almacenes.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Es un buen lugar, ¿no creéis? –dijo Jack.</p>
<p style="margin-left:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No sé –dijeron Lou y Zoé inseguros por la situación.</p>
<p style="margin-left:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No os preocupéis. La ciudad está desierta.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Si no hay ningún lugar mejor, lo idóneo será ir allá –dijo Anerues. –Mañana pensaremos mejor en lo que está pasando.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;">&#160;</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Después de buscarse un sitio en la sección de colchonería, Anerues se echó y se durmió intranquilo. ¿Qué les había pasado? Cuanto más lo pensaba, menos sacaba en claro, sobre todo cuando recordaba esa cosa del cielo. Sin embargo, acabó cediendo al sueño. Y en él, soñó. Soñó que estaba en esa misma ciudad, preparado para ir a dar un paseo. Caminó por las calles de esa ciudad desierta mirando con interés todo lo que veía: Era ciudad moderna, sin duda pero con apariencia antigua, como si el tiempo se hubiera detenido. Después de un rato de paseo se dio cuenta de que sí que había gente en ese lugar: Vio a un grupo de cinco personas agrupadas, como si estuvieran buscando algo. Cuando le vieron, se giraron de inmediato y fueron hacia él. Anerues se fijó entonces en ellos: Parecían humanos pero era como si les faltara algo a todos ellos: Un brazo, una pierna, la cara&#8230; estaban incompletos y parecía que buscaban lo que les faltaba en él.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues escapó inmediatamente pero al poco se encontró con un grupo aún más nutrido que el anterior. Miró bien a su alrededor y vio claramente como todo el lugar estaba lleno de esos seres incompletos por lo que empezó a sentirse asustado. Esos seres iban lentos pero eran tantos en tantos lugares que era difícil evitarlos.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Un buen rato después Anerues consiguió salir de la ciudad y se encontró con la llanura que había visto al llegar allí. Vio que en medio de ella había un espejo de cuerpo entero. Esto lo alegró sobremanera así que empezó a correr hacia él, sabiendo que estaba salvado pero de repente surgieron esos seres de Dios sabrá dónde y lograron cogerlo. Anerues empezó a gritar desesperado pues notaba como intentaban arrancarle algo, no sabía qué, pero algo que le dolía a horrores perder.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> “¡Dejadla! ¡No la toquéis!” gritó desesperado. “¡Dijuana!” y justo entonces despertó bañado en sudor.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;">&#160;</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues no pudo conciliar el sueño otra vez. Desde pequeño siempre le había tenido un respeto casi reverencial a los sueños pues de ellos tenía la creencia de que siempre decían algo. Esos seres incompletos ¿serían algo de ese mundo que él no conocía? Recordó perfectamente el miedo que le causo el verlos y el dolor&#8230; Esos seres querían completarse quitándole algo ¿Pero qué?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Al amanecer, los cinco se reunieron en el bar del edificio y robaron un poco de comida al ver que nadie les iba a amonestar por ello. Mientras desayunaban, Anerues hizo una serie de apuntes en su “diario onírico”.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues tenía la costumbre de apuntar siempre lo que soñaba en ese diario pues decía que le ayudaba a recordar mejor sus sueños. Además, escribir en él le relajaba bastante, cosa que en ese momento necesitaba más que nada, al igual que todo el grupo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Dónde creéis que podemos estar ahora? –preguntó Jack. –Parece que hayamos sido transportados a otro lugar casi por ensalmo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -“Transportados”&#8230; ni que estuviéramos en una película de ciencia ficción –murmuró Amadeo. –Puede que haya sido algo peor, sino esta ciudad estaría llena de gente, como sería lo normal.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -He estado pensando –dijo Zoé para romper el incómodo silencio que se había formado en ese edificio. –¿No creéis que toda esta ciudad está vacía por que la gente ha huido rápidamente de algo? En varios documentales sobre guerras he visto cosas parecidas a esto.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Es posible –dijo Lou. –Lo raro es que a pesar que no parezca que ha pasado nada, ya habéis visto la cantidad de polvo que hay sobre los muebles, la gente no vuelve.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Yo creo que por prudencia, lo mejor sería marcharse rápidamente de aquí para buscar ayuda en otra parte –dijo Anerues. –Quizá en algún pueblo o ciudad cercana sepan lo que ha pasado y tal vez puedan ayudarnos a volver al lugar de donde venimos.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Dicho y hecho, los cinco se levantaron, cogieron sus mochilas y salieron a la calle pero nada más salir se encontraron con algo muy extraño: Había una especie de forma oscura delante de la puerta de los grandes almacenes. Parecía una especie de sombra amórfica y con volumen. Cuando salieron del edificio, ésta empezó a moverse hacia ellos, lenta pero sin pausa.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué es eso? –preguntó Lou.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues se acordó de inmediato de su sueño. Pensó que tal vez le estaría avisando de esa cosa.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No lo sé –dijo Anerues. –Pero creo que esa cosa es la que hizo que la gente de esta ciudad huyera dejándoselo todo atrás –casi de inmediato aparecieron dos formas más –y creo que no hay sólo una.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> En menos de un minuto ya empezaba a haber una aglomeración importante de esas formas por lo que el grupo salió corriendo despavorido.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Seguidme! –gritó Anerues, pensando en el sueño que había tenido. –Quizá podamos despistarlos en la llanura por la que llegamos aquí.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Nadie le discutió la idea y todos le siguieron. Anerues tomó el mismo camino que había tomado en sueños y vio con alegría que ese era el camino más conveniente para despistar a aquellas formas. Después de una larga carrera se encontraron en la llanura. Anerues empezó a buscar con la mirada aquel espejo que había visto en sueños pero no consiguió verlo. Extrañado pero sin tiempo para pensar pues las formas estaban a punto de alcanzarles, siguió buscando, quedándose rezagado en el grupo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿¡Qué haces!? –le gritó Amadeo. -¡Corre!</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Un momen&#8230; –Anerues interrumpió su respuesta pues, al mirar a contraluz, algo le había tapado de la luz del sol naciente: Había logrado dar con el “espejo”: Era un agujero como el que había en el cielo sólo que mucho más pequeño. Tras él se podía ver un prado también pero en este caso era hierba corta y además nevado. –¡Seguidme, por aquí! –exclamó lanzándose a correr para saltar dentro.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Cuando cruzó el “espejo”, se encontró en el claro de un bosque de coníferas, en medio de la nieve. Al poco le siguieron los demás que se sorprendieron tanto como el primero.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Mejor que corramos –advirtió Anerues. –Puede que nos sigan más allá del agujero.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Nadie le dijo nada y empezaron a correr, alejándose lo más rápidamente posible del agujero. Cuando ya no pudieron dar un paso más, pararon a descansar ocultos dentro del bosque.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué eran esas cosas? –preguntó Lou nada más parar.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Seres incompletos que buscaban completarse con nosotros –dijo Anerues entre respiraciones.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Cómo? ¿De qué hablas? –preguntó Amadeo escéptico.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Ya sé que os pareceré un pesado con este tema pero lo he soñado.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Por favor! ¡No empecemos con este tema otra vez!</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Es cierto! Los vi, a esos seres, vi cual era el mejor camino para escapar y vi ese agujero. Todo lo vi, he incluso llegué a ver qué te pasaba cuando esos bichos te tocaban. ¡Hicimos bien escapando, os lo aseguro pues jamás había sentido un dolor tan intenso, a pesar de que tan sólo era un sueño!</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Bueno, de acuerdo, eso nos ayudó a escapar pero sigue sin decirnos donde estamos.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Falso –dijo Anerues sintiendo un mareo de vergüenza. –Ya no estamos en casa. Estamos en otro mundo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿¡Pero qué chorradas dices!? –gritaron Lou y Amadeo al mismo tiempo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -En mi sueño vi que ese agujero era un espejo. Cuando crucé el agujero, se me vino a la cabeza cierto paralelismo con otra historia: “Alicia a través del espejo”. En esa historia pasaba lo mismo que nos pasó a nosotros: Pasamos de un mundo a otro. Y por mucho que me lo neguéis, lo que pasó en esa ciudad es difícil de creer que hubiera pasado en nuestro mundo, sino hubiéramos oído hablar del asunto.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Entonces, ¿dónde estamos?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Eso aún no lo sé. Mejor que busquemos algún lugar dónde podamos enterarnos de&#8230; ¿Qué es&#8230; eso? –dijo interrumpiéndose y señalando al horizonte.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Los otros cuatro se volvieron a mirar a donde señalaba y lo vieron: A través de una intensa niebla se podía ver un agujero como el que acababan de atravesar pero de dimensiones TITÁNICAS.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué demonios está pasando aquí?</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;">&#160;</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Después de recuperarse del susto se pusieron en camino por lo que parecía un camino. Estuvieron andando durante más de dos horas hasta que llegaron a un pequeño pueblo. Éste tenía la apariencia de ser una pequeña colonia minera pero, como en el mundo anterior, parecía desierto.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Habrá pasado lo mismo aquí que en la ciudad? –preguntó Jack.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No sé&#8230; –dijo Anerues. –Dividámonos a ver si hay alguien por aquí. Si alguno de vosotros ve uno de esos monstruos, que grite.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Así los cinco se dividieron. Anerues se fijó en que el pueblo tenía marcas de pisadas y ruedas en las calles lo que le hizo pensar que el lugar no llevaba demasiado tiempo abandonado. Sin embargo, esto no lo alegró en absoluto pues eso podría ser señal de que aquellos monstruos aún estaban por ahí.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Fue hacia una casa y entró. Vio como algunos cristales de las ventanas estaban rotos desde fuera lo cual le puso nervioso, sin embargo no perdió la compostura y subió hacia el piso de arriba. Se encontró con que todas las ventanas del piso superior estaban destrozadas de mala manera, como si hubieran irrumpido de manera muy violenta poco tiempo ha. Vio como las habitaciones tenían todo el mobiliario destrozado, camas, armarios, espejos&#8230; incluso le había parecido haber visto manchas de sangre.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> De repente, escuchó un ruido en la habitación de al lado. Temeroso, por si acaso y sin nada mejor con que defenderse, cogió un tablón. Empezó a andar en silencio hacia la puerta de al lado y abrió con cuidado la puerta Y ahí vio a una mujer desnuda sobre la cama de esa habitación en la penumbra, mirándole. Nada más verla se puso de espaldas más rojo que un tomate. Pero más se sorprendió cuando la oyó hablar:</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Anerues&#8230; estoy&#8230; ¿me puedes ver?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Quién es usted? –preguntó él avergonzado, sin darse la vuelta. –¿Cómo sabe mi nombre?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿No me reconoces? No seas así&#8230;</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Nunca la he visto, señora. Vístase por favor –dicho lo cual se dispuso a bajar las escaleras pero cuando se encontró a la mitad del camino hacia abajo notó como le asaltaba ese increíble dolor que sintió cuando esos monstruos le tocaron. Empezó a mirar en todas direcciones para encontrarlos y así saber por donde no debía ir pero no vio nada. Al poco escuchó los pasos de esa mujer en el pasillo y a cada instante empezó a sentirse mejor. Cuando la volvió a ver en la parte alta de las escaleras, la sensación de dolor casi había desaparecido por completo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No temas –dijo ella. –Aquí no están esos seres.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues se fijó un poco más en ella: Iba vestida con una manta que había cogido del piso de arriba y era gris&#8230; No, la manta no, ella era gris, toda su piel lo era. Tenía el pelo largo, grandes y dorados labios destacaban en su cara y ésta y su pelo estaban recorridos por un gran número de trazos dorados.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Quién es usted? –volvió a preguntar él.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Aún no tengo nombre. Tú podrías&#8230; –antes de terminar la frase escucharon gritar a Zoé afuera. Anerues salió corriendo y miró a su alrededor a ver si lograba encontrar a esos monstruos. Sin embargo vio una estampa muy distinta: Vio a Zoé correr totalmente espantada huyendo de un monstruo mezcla de gato gigante, lobo y reptil. Era como un lobo sin pelo con cabeza felina y con el cuerpo lleno de placas óseas de color gris, como si estuviera acorazado. Su aspecto era bastante feroz.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Pero Zoé! –decía el animal. –¡No huyas, por favor!</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Cuando ella vio a Anerues en la casa, corrió hacia él y cerró la puerta tras de sí nada más entrar sin fijarse en esa mujer tan extraña.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Zoé! ¡No me rechaces, por favor! –se escuchó desde fuera.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿¡Qué eres tú!? –gritó ella. –¿De qué me conoces? ¿Y cómo es que puedes hablar?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Yo&#8230; yo formo parte de ti. Eso es todo lo que sé.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Déjame ver –dijo la mujer gris abriendo la puerta y saliendo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Cuando Zoé la vio, se sorprendió por su estrafalario aspecto.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Quién es ésa? –preguntó Zoé a Anerues mientras la otra observaba al animal.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No lo sé. Acabo de verla allá arriba y según parece, también conoce mi nombre.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Podéis salir –dijo la otra dejando la puerta abierta. –Es como yo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Es como tú? ¿A qué te refieres?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Él forma parte de Zoé –dijo señalando a ese animal –y yo formo parte de ti.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué tontería es&#8230;? –y, otra vez, fue interrumpido por un grito de terror, esta vez de Lou. Al poco vieron como éste llegaba estando perseguido por una especie de serpiente voladora más grande que su pierna pero cuando vio al animal que había perseguido a Zoé se dio la vuelta para resbalar y caerse en la nieve.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Vamos, Lou –dijo la serpiente posándose sobre su pecho. Anerues se fijó más en ella y vio que se parecía mucho a esos dragones chinos que había visto dibujados más de una vez. –No voy a hacerte daño, soy amigo, ¿lo ves? No te hago daño.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué está pasando aquí? –gritó alguien en la calle. Los tres (mejor dicho, los seis) se giraron hacia un hombre vestido con pieles para cubrirse del frío y con un rifle en la mano. Sobre el hombro llevaba una lechuza. –¿Qué son esos seres?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> La lechuza levantó el vuelo y se acercó a ellos. Ésta miró con interés a los tres nuevos del grupo para acabar diciendo, para sorpresa de Lou, Zoé y Anerues:</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Son daimonions, no hay de qué preocuparse.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El hombre bajó el rifle y preguntó:</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué ha pasado aquí?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Perdone –dijo Lou algo nervioso todavía, -¿qué ha dicho que son?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El hombre les miró con cara de sorpresa.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué qué son? Pues daimonions, así de simple.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Y qué es un daimonion? –preguntaron los seis a la vez.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Para qué me preguntáis tonterías como ésas?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Es que acabamos de llegar de un lugar como ése de allá y&#8230; –dijo Anerues señalando el horizonte.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> El hombre se giró, miró el agujero en el cielo y se volvió extrañado hacia ellos.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿De allá? ¿De ese coso?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Eso pasa a menudo?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No, es la primera vez que veo algo como esto por aquí. Hace cosa de día y pico se escuchó un sonido gigantesco venir del norte y cuando nos dimos cuenta teníamos eso ahí. ¿No sabréis lo que es?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No tenemos ni idea. Cuando nos dimos cuenta, estábamos en otro mundo desierto pero lleno de unos seres espantosos, escapamos y llegamos aquí. Y ahora, para colmo, nos llegan estos ¿daimonions, dijo? y&#8230; en fin, que no nos enteramos de nada.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Es que de donde venís no hay daimonions?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Ya le hemos dicho que no tenemos ni idea de qué es eso de los daimonions.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Menudo asunto&#8230; –dijo llevándose la mano a la cabeza. –Los daimonions son&#8230;</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué está pasando por aquí? –preguntó Amadeo que acababa de llegar, con paso tranquilo y con un animal de pelaje negro y de tamaño mediano a sus pies.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Ésos de ahí son como yo –dijo el animalillo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Pero cuántos sois? –preguntó el hombre.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Falta uno –dijo Zoé. –Supongo que no tardará en pasar por aquí.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Mejor voy a buscarlo –dijo Anerues poniéndose en marcha dejando atrás al grupo para que, de repente sintiera esa sensación de nauseas que había sentido antes.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Pero serás loco! –exclamó el hombre. -¿A quién se le ocurre dejar a su daimonion atrás?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Quizá a alguien que no tiene ni idea de qué es un daimonion. ¿De qué va todo esto?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Pasad adentro –dijo el hombre. –Estaremos mejor ahí adentro.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Los diez (personas y daimonions) entraron y se pusieron cómodos en la cocina.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Se me ha olvidado presentarme –dijo el hombre. –Me llamo Adam Cashner, soy el cura de este pueblo y ésta de aquí es Sophía, mi daimonion. ¿Y vosotros sois?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Yo me llamo Anerues Altro y ésta no sé como se llama.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Shen Lou y tres cuartos de lo mismo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Amadeo Lota –y acariciando a su daimonion –y ésta es Goppler.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Te ha dicho ella su nombre? –preguntó Adam.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No. Me dijo que le pusiera un nombre y así lo hice. Como es un glotón&#8230; no, perdón, glotona la llamé Goppler. ¿Es eso importante?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No, no,  somos las personas las que debemos darle un nombre a nuestros daimonions. ¿Y usted, señorita?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Me llamo Zoé Batiste –dijo algo más relajada y aceptando el contacto de su daimonion. –Yo, por no saber, no sé siquiera qué clase de animal es éste.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Pues mira tú, yo tampoco sé qué animal es.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Es un Cu-Sith –dijo la mujer-daimonion. –En la tradición celta son unos animales fieles a las hadas a quienes ayudan y protegen.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Cómo lo sabes? –preguntó Anerues.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Tú no eras el único que estaba leyendo el “Compendio de leyendas” aquella vez en la biblioteca.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Es que tú&#8230;?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Si vas a preguntar si estaba delante –interrumpió Adam, –sí que estaba. Los daimonions están con nosotros desde que nacemos hasta que morimos y siempre están con nosotros. Según parece, en el lugar de donde venís no se puede ver a los daimonions ¿cierto?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Ya se lo he dicho un montón de veces! ¡No! –exclamó Anerues exasperado.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Tranquilo, joven, tranquilo, ya veo que ese punto ha quedado bastante claro. De momento pienso que sería buena idea que les fuerais dando nombres a vuestros daimonions, así podré hablar con ellos con más facilidad.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Los tres que tenían daimonion sin nombre empezaron a cavilar un poco para que al rato Lou dijera:</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Ya sé! Tú te llamarás Riong Fu.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -“Dragón viento” en chino&#8230; no me suena mal –dijo la dragona.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Hmmm&#8230; yo creo que llamaré al mío Ku-Te –dijo Zoé.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué quiere decir? –preguntó el Cu-Sith.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No lo sé, me suena bonito, nada más. ¿Y tú, Anerues? ¿Cómo la llamarás?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues caviló un rato y al poco dijo el primer nombre que se le vino a la cabeza:</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Dijuana. Recuerdo que te llamé en sueños, supongo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Pues Dijuana seré.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Deberías ir a vestirla –dijo Adam. –Los daimonion con forma humana no vienen con ropa. Sube arriba y en la habitación del fondo a la derecha encontrarás una habitación donde hay un armario con ropa adecuada para ella siempre y cuando las criaturas del abismo no lo hayan destruido todo.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues decidió ahorrarse la pregunta para acompañar a Dijuana al piso de arriba. Una vez arriba, vio como la sala estaba totalmente pulverizada y como la ropa que le había mencionado Adam estaba hecha trizas así que le pasó su mochila a Dijuana, cerró la puerta de la habitación y esperó a que estuviera vestida con algo de su ropa.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Esto&#8230; ¿tú siempre&#8230;? –dijo Anerues mientras esperaba, algo inseguro por la situación.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Siempre he estado contigo –dijo desde el otro lado de la puerta. –Todos los días de tu vida no me he separado un solo instante de ti. Me alegra que ahora me puedas escuchar y ver de verdad. Ahora podré tocarte de verdad y ver cómo eres consciente de ello, eso es lo que más ilusión me hace ahora.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues enrojeció de vergüenza. Eso si que iba a ser una anécdota interesante que contar a sus nietos.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Dos minutos después Dijuana salió vestida con unos pantalones de pana gruesa bastante caliente y un jersey blanco de lana con motivos estriados. En una esquina de la habitación encontraron unas botas que habían sobrevivido así que se las puso, a pesar de que le quedaban algo grandes. Cuando bajaron se encontraron sólo con Amadeo que estaba jugando inocentemente con Glopper.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Los demás han salido a buscar a Jack –dijo nada más verlos. –Yo me quedo aquí, por si pasa por aquí.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> Anerues y Dijuana salieron para buscar a Jack pero nada más salir lo vieron. O mejor dicho, vieron a su ENORME daimonion: Era una especie de pájaro de unos tres metros de altura y de plumaje pardo. Parecía una mezcla entre águila, por el plumaje y buitre, por el pico. Alrededor de él estaban Jack y los demás, totalmente anonadados por la inmensa talla del ave.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¡Por Dios santo todopoderoso! –gritó Adam, atrayendo a Amadeo. -¿¡Qué infiernos es eso!?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No es tan mala –dijo Jack. –No sé lo que es, tampoco sé cómo puede hablar y aunque dé mucho miedo al principio, es muy cariñosa.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Qué clase de animal es ése? –preguntó Lou.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Es un pájaro Roc –dijo Dijuana. –Aparecen descritos en las historias de Simbad.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Ése es su daimonion? –preguntó Adam.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -No lo sé. En eso usted es más ducho que nosotros.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Es un daimonion, no hay duda –dijo Sophía. –Eso sí, es el más grande que he visto en toda mi vida. Ni siquiera los daimonion oso que he visto le llegan a superar.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -¿Daimonion? ¿Qué es eso? –preguntó Jack, algo extrañado por ver a una lechuza hablar.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Eso, eso, ¿qué son? –dijo Zoé. –Todavía no nos lo ha explicado.</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Bueno, ahora que estamos reunidos –dijo Adam, -tan sólo puedo deciros lo que sé: Los daimonions son seres que nos acompañan desde el mismo momento de nuestro nacimiento. Compartimos con ellos sentimientos, dolores y alegrías, nos ayudamos mutuamente, nos aconsejamos, nos consolamos, nos queremos&#8230; El daimonion siempre quiere lo mejor para su persona y la persona hace lo propio con el daimonion. Nadie es capaz de separarse de su daimonion sin morir (aparte de ser algo terriblemente doloroso), tened esto siempre muy presente. Sólo una cosa más: Existe una regla no escrita que prohíbe terminantemente tocar el daimonion de otra persona ¿entendido?</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Ya, muy interesante, pero sigue sin haber respondido a nuestra pregunta.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"> -Jovencita, preguntar qué es un daimonion es casi como preguntar por qué la sangre es roja: Yo no puedo responder a eso. En fin, supongo que será mejor que vayamos a la iglesia con el resto del pueblo. Probablemente ya estén preocupados porque no vuelvo –dicho lo cual se puso en marcha hacia el edificio más grande del pueblo.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">&#160;</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" align="right" lang="es-ES"><i>En fin, hela aquí, la primera parte de este larguísimo fan fic acerca de &#8220;La Materia Oscura&#8221; de Philip Pullman. Para regocijo de los que ya conozcan la trilogía en la que se basa, no está basada en la película sino que bebe directamente de la fuente original, concretamente, a partir del segundo tomo de la trilogía. Tomad esta historia como un viaje &#8220;paralelo&#8221; al de Lyra Belaqcua y Will Parry.</i></p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" align="right" lang="es-ES"><i>Espero que os gusten los viajes de Anerues, Amadeo, Zoé, Lou y Jack.</i></p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" align="right" lang="es-ES">&#160;</p>
<p style="text-indent:1.27cm;margin-bottom:0;" align="right" lang="es-ES">&#160;</p>
</div>]]></content:encoded>
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