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	<title>boca-bestia &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "boca-bestia"</description>
	<pubDate>Sun, 06 Dec 2009 10:26:41 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Los vecinos del quinto - Capítulo 1: La boca de la bestia]]></title>
<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2008/03/25/los-vecinos-del-quinto-capitulo-1-la-boca-de-la-bestia/</link>
<pubDate>Tue, 25 Mar 2008 16:39:17 +0000</pubDate>
<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
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<description><![CDATA[No tardé en volver al colegio. Algunos me preguntaron acerca de lo que había pasado pero, tal como m]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> No tardé en volver al colegio. Algunos me preguntaron acerca de lo que había pasado pero, tal como me había indicado Amele, no convenía decirles que mis padres “me habían abandonado”. Ergo, respondí con la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -A mis padres los han asesinado salvajemente y ahora mi vecina y yo nos los estamos comiendo..</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Evidentemente, mi “verdad” fue respondida con bufidos y con alguna risita por lo malo del “chiste”. Aún así, a ojos de todo el mundo, yo sencillamente había estado enfermo, nada que no hubiera hecho cualquier otro de mi clase.<!--more--></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Estudiar, seguí estudiando con la calma que me caracterizaba. No era el mejor de la clase y me bastaba ir aprobando sin más y recuperando el tiempo perdido en la última semana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Jugar, seguía dándole a la pelota, ahora con mucha más energía que antes al haber desaparecido todos los dolores que mis padres me provocaban.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Mis relaciones fueron para mejor y me abrí un poco más a la gente, cosa que algunos notaron agradablemente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Y en mi mente&#8230; no hay que pensar demasiado para darse cuenta de que no pensaba de la misma manera que antes de que mis padres desparecieran. Los demás me veían como un chaval simpático y agradable. Y así era. Pero con el cambio de que ahora no me importaría comerme a cualquiera de ellos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Según Amele, lo que me pasaba era que, simplemente, mis padres me habían empujado a pensar de una manera concreta. Según ella, podías ser una persona que reacciona al contrario del daño que te causaban o, por el contrario, que adoptaras esa forma de pensar. Para ella, lo mío era una mezcla retorcida de las dos cosas: Ahora me movía por objetivos. Pero, aún así, no me gustaba que lo que causara a los demás repercutiera en una inutilidad para ellos. Ergo, si mataba, comía lo que lograra de ello. No era cosa de tirar carne en semejantes cantidades.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> A pesar de ello, Amele había alegado a mi sentido de la mesura y me dijo que, de momento, me cuidara de matar a nadie. No hasta que ella me enseñara a hacerlo como es debido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Sé perfectamente que suena extraño que mi tutora me hablara en esos términos en los que me animaba a cometer actos de lesa (o nula) humanidad. Pero es que, le pese a quien le pese, Amele era un “monstruo”.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Un monstruo&#8230; esta palabra es muy ambigua. Podemos pensar en un monstruo como algo que no conocemos y que tememos; algo irreal e inidentificable; algo terrible o el símbolo de algo ominoso&#8230; Amele era todo eso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> No es porque tuviera una fuerza monstruosa (que la tenía) o por sus crueles costumbres. Sino porque era (y es) una maldita serpiente de más de cuarenta metros de largo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Literalmente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Aún hoy no me explico cómo lograba mantener forma humana cada vez que estaba en casa. Y menos aún, cómo era capaz de controlar todas las variables físicas de las estancias de su hogar para que tuvieran el tamaño necesario para contener su gigantesco cuerpo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Un día, tras unos cuantos días de amable convivencia en casa, me propuso enseñarme un par de cosas. Y para llevarme a verlo, me sugirió que montara en su boca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Cuando la abrí no supe qué pensar. Era tan grande, tan profunda, tan peligrosa y mortal, tan&#8230; ¡tan asquerosa!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -¿¡Pero desde hace cuánto que no te lavas los dientes!? -exclamé nada más ese aire terriblemente enrarecido, tan ácido que pensé que el amarillo de las paredes venía provocado por sus bostezos y tan fuerte que empecé a lagrimear de inmediato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -¿Crees que alguien como yo se preocupa de esos detalles? -su voz no era grave en esa forma&#8230; era una inquietante voz formada por más de siete voces al unísono, muy agudas todas, como si fuese una voz formada a partir de alaridos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Me acerqué de inmediato a ese poso de gérmenes y bacterias en la que había toda suerte de desperdicios y pústulas infectas y di un golpe no muy fuerte a una zona completamente inflamada de su boca. Me sigo preguntando hoy día por qué los vecinos no llamaron al ejército después de semejante grito.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -Deberías -repliqué molesto al ver semejante horror ante mí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Quejarme de esa manera justo desde la lengua de la bestia&#8230; si se hubieran estado rifando números para un viaje directo a su estómago, en ese momento me había llevado treinta series.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -Da igual a dónde quieras llevarme -dije al tiempo que me arrodillaba en la basta superficie de su lengua. -Hasta que no adecente esto un poco, no&#8230; ¿cómo demonios soportas el dolor?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -No existen cepillos de dientes de mi talla -opinó ella como si todo esto no fuera con ella. -¿No te pasas de estricto con esto?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -La única cosa que aprecio de esos dos -dije refiriéndome despectivamente a mis padres -es que me enseñaron muy bien que debía lavarme bien los dientes -comenté mientras sacaba restos de huesos de entre sus altísimos y afilados colmillos mientras me movía por una especie de lodo formado por carne podrida en extremo. Era asqueroso y el olor terriblemente mareante. Sus dientes no eran suaves sino que estaban cubiertos por una placa de sarro tan grande que no sólo no eran amarillos sino que su color marrón se acercaba al negro, y los más limpios parecían de raza dálmata de tantos nidos de caries que tenía. Encima tenía que pelear por no pisar ninguna de las terribles inflamaciones que tenía en las encías para ahorrarme un chillido de dolor a quemarropa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Tras un buen rato dentro de esa caverna llena de mugre acumulada durante años y años, salí completamente embadurnado en esa suciedad&#8230; y sólo había logrado limpiar una zona muy pequeña de esa boca para que, al menos, pudiera sentarme.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -¿Ya has acabado? -preguntó Amele mientras me duchaba.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -En absoluto: Mañana repito -por mucho que me horrorizara semejante espectáculo dantesco, igual de cierto era que prefería que mi tutora tuviese una boca que no la torturara todos los días. -Con lo que tienes por ahí, me parece que necesitaré un par de fregonas, un buen par de alicates, un cortafríos, un taladro&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -&#8230;que la primera persona que me hace temblar en más de un siglo sea un crío al que todavía no le ha crecido pelo en los bajos&#8230; habrase visto&#8230;</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Cuando terminé de adecentarme, me cogí algo de ropa sucia visto que iba a volver a meterme en el barro hasta las rodillas y, tal como ella me sugirió, entré en su boca. La cerró un par de segundos en los que estuve en la más completa oscuridad y, unos segundos después, la abrió de nuevo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Pero ya no estábamos en su casa: De repente habíamos aparecido en lo que parecía un gran sótano o un búnker. La cuestión es que había muy poca luz y la sala en la que estábamos, aunque enorme, era muy oscura. Y en todas partes había cadáveres en todas las posiciones imaginables pero, mayormente, colgados de una larga serie de garfios que llenaban las estructuras de esa gran bóveda.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -Bienvenido a mi dominio -anunció Amele tras recuperar su forma humana. -También conocido como “mi despensa”. Como ves, un lugar genial para introducirse de lleno en el interesantísimo mundo de la descuartización de cadáveres y la caza de víctimas condenadas a morir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Maravillado, vi ante mí una enorme colección de cuerpos sobre los que practicar mis ideas de masacre que había estado fraguando los últimos días. Había cortado carne y cocinado durante unas cuantas semanas (y, probablemente, la carne de alguno de esos sujetos que ahora me observaban con miradas vacías) pero nunca había llegado a tocar algo reconocible como humano a primera vista.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -Y hoy, como buen primer día que es -anunció Amele alegremente, -será tu primera sangre -y, sin añadir más, abrió la puerta metálica de lo que parecía un inmenso armario y, de él guió un cuerpo maniatado, encapuchado, colgado por un gancho de las piernas y, ante todo, claramente vivo. -He aquí tu primera víctima: Mátala como te plazca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Fue sugerirlo y yo reaccionar de inmediato: En ese armario del que había sacado a ese pobre desdichado, había toda una colección de armas de toda clase y condición. Vi hachas (tentado estuve de coger la que más cerca tenía de mi mano), espadas (no me iban los cuchillos tan largos), mazas (no había pensado en romper huesos, la verdad), taladros (mejor me llevaba uno a casa después de esto&#8230;), martillos (demasiado pesados para mis pequeños e inocentes brazos) e incluso una moto-sierra (demasiado exagerada para mi gusto). Al final saqué el arma más típica a mi parecer: Un simple cuchillo de carnicero.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> No había nada más típico y simplón que ese pedazo basto de metal, un filo que hacía que mis muñecas se resintieran pero que ejercía una atracción casi hipnótica en mí, lo mismo que ese filo se vio atraído espontáneamente del cuello de mi víctima que, tras un corte que le seccionó la mitad del cuello y sacudir su cuerpo de tal manera que se quedó balanceándose descontroladamente, llenó el suelo del líquido rojo que contenía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -&#8230;buena reacción -comentó Amele al tiempo que me daba una palmada en la cabeza. -Cualquiera diría que&#8230; -ni terminó de hablar y ya le había seccionado la cabeza -&#8230;se la estabas guardando&#8230; -Amele parecía sorprendida. Lo mismo que yo, entonces.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Ni en mis más locos pensé que podría dar semejantes golpes con la suficiente fuerza y precisión como para cortar una cabeza con tan sólo dos golpes. En alguno de los pocos libros que tenía Amele, pude comprobar como hasta los más experimentados verdugos tenían problemas para cortar cabezas con menos de dos golpes incluso usando espadas y hachas diseñadas a tal efecto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -¡Toma ya! ¡Un crío con talento! -exclamó alegremente Amele. -¡A ver! ¡Repite con los brazos! ¡Que se vea que no ha sido casualidad!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> Y, con la misma precisión que con la cabeza, los dos brazos acabaron cayendo al suelo con estrépito en medio del charco de sangre que había formado mi primer ataque.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="left"> -No lo haces nada mal -comentó mi tutora contagiándome su sonrisa, mientras iba mordisqueando un poco las manos de mi primera víctima, embadurnadas en escarlata. -Así me quitas la ilusión de tener que enseñarte a hacerlo -hay veces que me pregunto si pensaba guiarme como a un crío cuando da sus primeros pasos, cogiéndome de las muñecas para hacer bien los cortes&#8230; -pero, visto lo visto, merece la pena llevarte a una cacería de verdad. No creo que, con tu aspecto, tengas problemas para matar a cualquiera -dicho lo cual, fue al armario en el que cogió lo que parecía un látigo de cadena. -De todas maneras, te falta por aprender -y con un golpe que ni llegué a ver, cortó el cuerpo en dos mitades como quien corta mantequilla. -Cuando puedas hacer esto, te daré un regalo -y me guiñó el ojo&#8230; ese día no comprendí muy bien el significado de su tono meloso y sus contoneos&#8230; no dejaba de ser un niño de ocho años, al fin de al cabo.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">&#160;</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" align="right"> <i>Cada cual que viva la vida como quiera&#8230; pero preferiría no tener cerca a Tomás &#38; Co&#8230;</i></p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" align="right"><i>El siguiente capítulo lo escribiré yo y, si las cosas van bien, el tercer capítulo lo escribirá mi compañera de página, la buena de Awe. Espero que os guste la historia.</i></p>
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