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	<title>bussiness-class &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "bussiness-class"</description>
	<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 10:49:34 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[London]]></title>
<link>http://mexicankiwi.wordpress.com/2008/01/24/london/</link>
<pubDate>Thu, 24 Jan 2008 20:10:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>mexicankiwi</dc:creator>
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<description><![CDATA[A simple vista, uno puede pensar que London debe su importancia a los eventos, movimientos y persona]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="left" style="margin:0;" class="MsoNormal"><span style="font-size:12pt;font-family:Garamond;"></span></p>
<p align="left"><span style="font-size:12pt;font-family:Garamond;"><span style="font-size:15pt;font-family:Garamond;">A simple vista, uno puede pensar que London debe su importancia a los eventos, movimientos y personajes históricos que han surgido de sus entrañas, más no a su imagen. Vamos, que París siempre será un gran París aunque lo gobierne un Merlín enano, un escapista de pacotilla, el último ilusionista de la vieja Europa. Pero después de que la mirada se acostumbra, Londres va mostrando algún destello de color entre la ubicuidad del gris. Y no se puede dejar de pensar que es aquí, donde parece reinar el aburrimiento, donde se gestaron algunas de las melodías modernas más memorables durante el Swinging London en los sesenta, que aunque nadie lo recuerde por aquí paseó su ironía caballeresca Mr. Chesterton, que esta ciudad resistió el bombardeo y asedio nazi con el alma en vilo y la esperanza atenazada tan sólo con las uñas. Que aquí se contuvo el avance del idilio entre Adolf y su majestad La Muerte. </span></span></p>
<p align="left"><span style="font-size:12pt;font-family:Garamond;"><span style="font-size:15pt;font-family:Garamond;">Uno no puede olvidar que en esta ciudad preciosamente atravesada por el Thames, Martin Amis se haya arreglado la dentadura a precios desorbitados, que aquí se haya representado por vez primera la versión teatral de <strong><span style="font-family:Garamond;">Marat-Sade</span></strong> y que el barrio de Wimbledon haya visto calentar brazo y cintura a McEnroe, Borg, Lendl, Agassi o Federer. Pero tampoco se puede olvidar que Londres es centro de operaciones de la mafia rusa con Scotland Yard en la otra esquina, que aquí vinieron a pagar caro tributo cada uno de los territorios conquistados por la armada pirata inglesa, que es aquí donde despachó con mano siempre dura, durante años, la temible Tatcher. Que aquí surgió la orden de dar luz verde a una de las guerras más ridículas, la de las Malvinas en el Cono Sur (y recuerdo <strong><span style="font-family:Garamond;">Los Pichiciegos</span></strong>, novela grande del argentino Fogwill). A esta ciudad a la que sigue mirando de reojo Churchill, whisky en mano, pero también Gandhi. Y toda esa gente que ha sufrido la prepotencia conquistadora del Reino Unido. Será por eso que el tamaño de las cervezas es mayor. </span></span></p>
<p align="left"><span style="font-size:12pt;font-family:Garamond;"><span style="font-size:15pt;font-family:Garamond;">Hay algo tan british en el aire que no puede pasar desapercibido: los ingleses son muy suyos. Los londoners caminan más deprisa que los ciudadanos de cualquier otra gran urbe, más aún si te mueves en metro o tren.</span></span></p>
<p align="left"><span style="font-size:12pt;font-family:Garamond;"><span style="font-size:15pt;font-family:Garamond;">Quizá se come mal en Inglaterra. Yo he comido rico y variado en la capital. Una cosa es que la comida típica inglesa sea aburrida y otra distinta es que no se haga un recorrido por los barrios de comida asiática o africana, antaño famosos por ser el teatro de Jack the ripper.</span></span></p>
<p align="left"><span style="font-size:12pt;font-family:Garamond;"><span style="font-size:15pt;font-family:Garamond;">Hemos tenido la suerte única de vivir un día invernal tibio totalmente despejado y soleado. Hemos hecho las visitas obligadas y hemos bebido algunas pints para acompañar un impresionante curry. Luego más pints en un pub de solera. </span></span></p>
<p align="left"><span style="font-size:12pt;font-family:Garamond;"><span style="font-size:15pt;font-family:Garamond;">Antes de volar hasta Auckland dimos un largo paseo por el parque de <strong><span style="font-family:Garamond;">Kingston</span></strong> bajo una lluvia débil. En un paraje perdido hemos observado con asombro una gran manada de venados pastando en total libertad. Existe el London citadino y ajetreado, comercial y vano como cualquier otra capital occidental, pero el country side de la capital británica le confiere esa mezcla especial de pueblo moderno.</span></span></p>
<p align="left"><span style="font-size:12pt;font-family:Garamond;"><span style="font-size:15pt;font-family:Garamond;">Durante el check-in en Heathrow, la mujer india que nos atiende en el mostrador de Korean Airlines trata de encontrarnos dos asientos juntos en el Boeing 747 con destino Seúl. No lo logra, pero sigue en el intento. El lunar rojo que lleva en el centro de su frente y su cuerpo ancho cubierto por amplias ropas me recuerdan la última película de Wes Anderson. Hay algo en las mujeres mayores, en las madres que provienen de culturas alejadas de Occidente y del mundo moderno que me llena de una auténtica placidez (serán sus cuerpos orondos, sus pechos generosos, su mirada sedante y el tono de sosiego que llevan sus palabras). </span></span></p>
<p align="left"><span style="font-size:12pt;font-family:Garamond;"><span style="font-size:15pt;font-family:Garamond;">Luego de un rato habla con algún encargado y viene hacia nosotros con rostro serio. Tanya está nerviosa desde que despertó esta mañana. Yo estoy ausente, por aquello de que los aeropuertos y los poetas no se llevan bien. Pero no tengo en todo mi cuerpo una sola célula de preocupación. Miro detrás y veo una larga fila de espera. Me brota una risa chiquita. Tanya cree que habrá problemas. Yo le aseguro que no tengo nada que declarar. La mujer regresa a su asiento, comprueba el peso (excedido) de nuestro equipaje y nos pregunta ¿Tienen alguna objeción si viajan en <i>bussines class</i>? Hay overbooking en <i>economic class</i>. Tanya, asertiva, contesta con una risilla de agradecimiento y sorpresa y yo digo No, we don´t mind at all. El tiempo y la suerte siguen de nuestro lado. Esta madre india nos ha bendecido por alguna razón en medio de uno de los aeropuertos más ajetreados del mundo antes de emprender un gran viaje, y le estaremos agradecidos siempre.</span></span></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:Garamond;"><span style="font-size:15pt;font-family:Garamond;">Es obvio decir que nos cansamos de comer bien y de beber mejor, que dormimos como en casa, que vimos <strong><span style="font-family:Garamond;">This is England, Darjeeling Limited, The Simpsons </span></strong>(&#8220;Oh, you got so many looks!&#8221;) y no sé cuantas pelis más. Hasta se puede espiar a ratos la cabina del Boeing 747. </span><span style="font-size:15pt;font-family:Georgia;"></span></span><span style="font-size:12pt;font-family:Garamond;"><span style="font-size:15pt;font-family:Garamond;">La aeromoza (muy recatada) nos miraba con cierta envidia mientras los pequeños pero verdaderos bussinesman asiáticos no paraban de comprar whisky gringo, joyas suizas y bisutería francesa de catálogo. ¿Qué perverso placer produce desperdiciar el dinero a diez mil metros de altura mientras se vuela sobre Siberia, una de las zonas más duras y alejadas del planeta, y se es observado por un par de mileuristas glotones?</span><span style="font-size:15pt;"></span><span style="font-size:15pt;font-family:Garamond;">Al llegar a Seúl nos esperaba un aeropuerto blanquecino por la nieve. Me mentí a mí mismo al dejar el compartimento de <i>bussines class</i> cuando pensé que yo pertenecía a esa clase. Pero, ¿a quién le dan pan que llore?</span><span style="font-size:15pt;"></span></span></p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[La ida bien]]></title>
<link>http://wunaladreaming.wordpress.com/2007/12/03/la-ida-bien/</link>
<pubDate>Mon, 03 Dec 2007 20:09:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>Patrick Ryan</dc:creator>
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<description><![CDATA[En cierta forma algo de atractivo tenía mi vuelta a Madrid, volaba con Spanair, y si algo tiene Span]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>En cierta forma algo de atractivo tenía mi vuelta a Madrid, volaba con Spanair, y si algo tiene Spanair son MD-8x, un modelo de avión que me gusta barbaridades. En fin parecía una buena forma de comenzar el viaje. Llego como de costumbre muy prontito al aeropuerto, porque en los mostradores de facturación de Spanair me he encontrado alguna vez colas de aúpa, y lo último que me apetece es perder un vuelo; todo y que honestamente es siempre mejor perder un vuelo de ida, que no uno de regreso.</p>
<p>Al mirar el billete veo que me lo dan en la segunda fila, el primer pensamiento va a desear haber estado solo un día, así vas sin equipaje facturado y sales enseguida del avión y del aeropuerto, pero no era el caso, estoy 3 días en Madrid y he facturado mi maleta medio vacía (y en este caso es una visión optimista, que así pesa menos que si estuviese medio llena). El siguiente pensamiento es más profundo: Spanair tiene Bussiness Class y Economy, si voy tan adelante&#8230; jejejeje.</p>
<p>¡Toma!¡Toma!¡Toma! En Bussiness Class, ¡como los señores!. Con el asiento de al lado libre, bueno espacio para las piernas poco más o menos el mismo. Pero desayuno de gratis, con su estuche incluyedo un sandwich de jamón y queso, un croissant, un zumo de naranja y un yoghurt daníssimo de fresa. Y por si no fuese bastante, un rico chocolate a la taza.</p>
<p>No no, pero que eso no ha sido todo. Una de las azafatas que estaba en Bussiness, simplemente preciosa, que forma de alegrar la mañana. Que poniéndose uno exigente, le intentaba encontrar fallos, y ni uno, la mujer perfecta (físicamente hablando, y con toda la objetividad que se puede tener a horas tan tempranas de la mañana). Por eso que al ofrecerme chocolate caliente, no pude decir que no <img src='http://s.wordpress.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /> .</p>
<p>Aaah, lo he visto claro, todos los viajes a Madrid que llevan incorporados el madrugón debería hacerlos en Bussiness, vale, con la misma azafata ya sería la repera, pero tampoco hay que abusar tanto de la confianza. El viaje de vuelta, en economy pues ya va bien, la alegría de regresar a casa ya es suficiente y al regresar por la tarde/noche pues el estómago suele estar servido. Ahora solo falta que el resto de la estancia en Madrid sea igual de bueno.</p>
</div>]]></content:encoded>
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