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	<title>catedral-de-las-palmas &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "catedral-de-las-palmas"</description>
	<pubDate>Sun, 06 Dec 2009 05:45:48 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Lo que pasó el sábado por la noche (Fin de la historia, conclusión, todo arde…) Final.]]></title>
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<pubDate>Thu, 19 Apr 2007 00:00:52 +0000</pubDate>
<dc:creator>heliodoro</dc:creator>
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<description><![CDATA[&#8230; el camino hacia la iglesia me resultó tortuoso, la ciudad me obligaba a volver a mi pasado, ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>&#8230; el camino hacia la iglesia me resultó tortuoso, la ciudad me obligaba a volver a mi pasado, a recrearme en la porquería que había sido mi infancia.<br />
Papá daba gritos en la madrugada diciendo que nos pegaría a mí y a mamá.<br />
Mamá vino a mi habitación a dormir para poder estar a salvo ya que yo tenía una llave para encerrarme y evitar el terror.<br />
Mi padre daba golpes en la puerta queriendo entrar, y yo temblaba de miedo, aún los golpes de mi padre me hacían daño, aún mi padre era un gigante que lo podía todo.<br />
Me castigaba sin sentido con no ir al cine, con no salir, no había motivos. Sólo el alcohol y la frustración de sus ilusiones no cumplidas.<br />
Papá se convirtió a lo largo de mi infancia y de mi pubertad, de un héroe a un demonio que me descalificó, insultó, golpeó sin razón.<br />
Durante mi pubertad crecí con gritos, odios, frustración, suspensos.<br />
Castigos.<br />
Dolor, mucho dolor.<br />
Quedaba poco para llegar a la catedral y sentir alivio de la pesadez de la ciudad que saboteaba mi alma.<br />
Mientras, mi mente continuaba recreándose en las pesadillas que viví durante cinco años seguidos, viví con la luz y la sombra de un hombre que tenía que haber cuidado de la integridad de tres niños asustados.<br />
Viví con miedo durante la parte en la que tenía que crecer saludablemente.<br />
Pisé lentamente los primeros escalones de la iglesia, sentí el cansancio de toda mi vida sobre mi  espalda, apenas podía sostener mis piernas y me senté casi derrumbándome sobre el Refugio Sagrado.<br />
Mis pensamientos volvieron a la calma poco a poco, mi padre quedó en una difusa sombra que se alejaba, respiraba con calma y me llené de paz.<br />
Apenas quedaba una hora para el suceso.<br />
Me bastaron diez minutos para reponerme. La calle vibraba de dolor, y repentinamente entendí una parte de la solución, todo cabía si llegábamos a la conclusión de dos palabras, dos palabras que asimiladas curarían todos los problemas de la ciudad y de las personas que la habitan.<br />
Hoy en televisión dieron más hipótesis de lo que pasó en toda España el sábado por la noche, las noticias regionales acusaban a grupos de extrema izquierda y valoraban el coste del que llamaban desastre.<br />
Hicieron encuestas en la televisión regional, no hubo muchas personas que condenaran el acto, incluso muchos comentaristas estaban de acuerdo conque fue una lección que llamaba la atención de todas las personas, acerca del dinero bien empleado, acerca de las señales que nos hacían falta para aprender.<br />
Hoy me llegó un mail desde Málaga comentandome que allí las veían, miles de emes mayúsculas reptaban por las paredes y se arrastraban por el suelo, pero cada ciudad tuvo un desenlace diferente que tenían en común: el fuego.<br />
Las noticias dieron miles de teorías, pero el efecto estaba conseguido, todo se había transformado, la ciudad volvía poco a poco a la calma.<br />
El Miedo iba desapareciendo.<br />
El golpe de efecto que vi el sábado noche dio lugar a la esperanza.<br />
Cada vez más había tranquilidad en las calles, no quisieron recuperar lo que se quemó, eso sirvió para que &#8211; en parte &#8211; todo volviese al sosiego.<br />
La ciudad respiraba con mayor tranquilidad.<br />
Llegué puntual, las nueve de la noche, Beethoven comenzaba su 9ª sinfonía y todos los cientos de años que sumaban los mayores, los jóvenes, los viejos, los niños, miraban extrañados a un pequeño grupo de personas mayores que rodeaba la Bandera que el Cabildo de Gran Canaria había puesto gastándose 120.000 euros.<br />
Eran Ángeles, Antigua, todos los que conocí en Agaete, rodeando el mástil de La Bandera.<br />
Muchos consideraron que no tenía sentido poner esa bandera ahí, fue portada de la prensa de toda Canarias, unos hablaban de soberbia desmedida, otros, de gasto inútil.<br />
Los que más, el símbolo de desunión más grande que se había puesto en una ciudad.<br />
El símbolo del odio entre países.<br />
El símbolo de las guerras.<br />
El motivo para intoxicar a una tierra.<br />
Donde todas las personas se miraban avergonzados.<br />
El motivo para recordar traumas viejos.<br />
El motivo para vertir sobre la tierra mayores traumas.<br />
No me podía creer lo que estaba viendo, no podía creer lo que sucedía, el silencio más absoluto.<br />
Comencé a sentir el cansancio de la tarde, me llenaba de traumas viejos de nuevo, pero la espectación, el asombro ante lo que estaba mirando podía más.<br />
El odio se resistía a irse.<br />
Las emes mayúsculas rodeaban la bandera, desde el mástil hasta la gran tela.<br />
El suelo desprendía un olor horrible, como a cientos de gatos muertos.<br />
Sacaron de la furgoneta, donde estaban las ámplias columnas con la 9ª Sinfonía sonando, un aparato con forma de pequeña catapulta, un extraño invento que no supe para qué lo querrían allí.<br />
Ángeles me miraba con un entusiasmo en los ojos que la llenaba de felicidad.<br />
Gritó a todo el mundo.<br />
- ¡Que el Miedo se convierta en aMor!¡Las enferMedades en salud! ¡El rencor en perdón! ¡Para que algo nazca algo tiene que morir! ¡Los grandes sucesos dan paso a los grandes cambios!<br />
Los que allí estábamos observamos cómo desde la catapulta salían proyectadas por los aires en dirección a la bandera varias bolas de fuego que impactaron de lleno.<br />
No me lo podía creer, el atrevimiento era máximo, todos los que rodeaban el mástil de la bandera sumaban cientos de años entre sí y saltaban y reían como niños que habían cometido una gamberrada inocente.<br />
La Bandera ardía y todos la mirábamos haciéndonos una visera con las manos para poderla mirar directamente, Beethoven entraba en su último movimiento haciéndonos sentir grandes y orgullosos.<br />
El fuego comenzó a descender por el mástil, todos se retiraron unos metros, todos los adorables ancianos comenzaron a entonar, como en una canción, las frases que luego eran repetidas por todos los que allí estábamos.<br />
- ¡Que el Miedo se convierta en aMor!¡Las enferMedades en salud! ¡El rencor en perdón! ¡Para que algo nazca algo tiene que morir! ¡Los grandes sucesos dan paso a los grandes cambios!<br />
Supe que las dos palabras que me ayudarían a vivir mejor, que ayudarían a curar esta ciudad eran el aMor y el perdón.<br />
Me perdoné por todo lo que fui, perdondé a mi padre a pesar de que sabía que tenía que seguir mirando en mis adentros para resolver todo lo que de mí se conforma.<br />
Amar y perdonar, así toda la ciudad volvería a la normalidad.<br />
Se acercaban sirenas hacia donde estábamos, la policía estaba cada vez más cerca.<br />
La gran bandera que ardía de arriba a abajo comenzó a caer, vimos hacia el lado en el que caía y nos retiramos prudentemente.<br />
La Fuente Luminosa que acogía ese despilfarro económico se volvía de un color y una luz casi espectrales, las palmeras por la luz que les llegaba tenían curiosas sombras y luces.<br />
Emes que se iban  apagando.<br />
El dolor de mi mano se hacía más fuerte, una eme negra quedaba impresa a fuego.<br />
Me arrodillé dando un grito mientras me agarraba la mano que quería arrancarme como fuera, no podía soportar el dolor.<br />
Las emes mayúsculas iban desapareciendo, evaporándose, las palabras Miedo que se superponían unas sobre otras formándose con la misma eme iban desapareciendo.<br />
El Miedo conformaba la ciudad.<br />
El Miedo hacía que todo se tornase infeliz.<br />
El Miedo provoca desconfianza y no permite que crezcamos como seres humanos.<br />
La bandera seguía ardiendo con menos fuerza.<br />
Todo se quedó en silencio, Beethoven dejó de dirigir a su orquesta.<br />
Las paredes iban limpiándose de emes mayúsculas, desaparecían, caían hacia las alcantarillas o se retiraban cada vez más lejos.<br />
El dolor de Mi Mano coMenzó a reMitir.<br />
Las Palmas se despertaba de un sueño inaudito.<br />
Ángela y los suyos se habían marchado.<br />
La policía junto a los bomberos llegó demasiado tarde, casi no quedaba nada de La Bandera.<br />
Nadie sabía nada, me mezclé entre la multitud para pasar desapercibido.<br />
Me miraba la mano, una eme negra como una cicatriz seguía ahí.<br />
El gran cambio se había producido.<br />
Para que algo muera, algo tiene que nacer.<br />
Murió la soberbia de una bandera.<br />
Se produjo la catarsis en las personas, en la ciudad.<br />
Sentía un aura de amor y comprensión en todas las personas que allí estábamos aún asombrados y en silencio, mientras, los bomberos apagaban los restos del fuego tirados por todo el pequeño parque de La Fuente Luminosa.<br />
Fue todo muy hermoso.<br />
Vi las caras de felicidad en todas las personas.<br />
Hoy día ya salgo a la calle con mayor tranquilidad, la gente me abre las puertas para hacer encuestas con menos reparos, notaba que la fraternidad iba llegando poco a poco, pero que aún quedaba mucho para que la ciudad sanase completamente.<br />
Ahora mientras escribo esto estoy más reconciliado conmigo mismo, con mi padre, con mis miserias, con la certeza absoluta de que he iniciado un proceso interno hasta la curación de mis heridas.<br />
Sigo viviendo, todo lo que observé, lo que aprendí en todos estos días me hicieron pensar en la responsabilidad que tenemos cada una de las personas con el medio que nos rodea.<br />
Con nuestro espacio interno, con nuestro espacio externo.<br />
Me miro la mano asombrado, aún está la cicatriz, pero claro, es el tiempo el que limpia.<br />
Cuando regresé de mi paseo nocturno vi emes mayúsculas de nuevo.<br />
Pero esta vez sonreía.<br />
La palabra era diferente.<br />
No era como hace unos días que todo estaba lleno de palabras pequeñas y grandes, con emes destacadas en medio de la palabra Miedo.<br />
No, ahora no.<br />
Ahora había pocas palabras repetidas por la ciudad que destacaban esa eme, pero la podía leer claramente:<br />
A M o r.</p>
<p><a href='http://heliodoro.wordpress.com/2007/04/19/lo-que-paso-el-sabado-por-la-noche-fin-de-la-historia-conclusion-todo-arde%e2%80%a6-final/eme-mayusculajpg-2/' rel='attachment wp-att-61' title='eme-mayuscula.jpg'><img src='/files/2007/04/eme-mayuscula.thumbnail.jpg' alt='eme-mayuscula.jpg' /></a></p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Conflictos en casa...]]></title>
<link>http://heliodoro.wordpress.com/2007/04/12/conflictos-en-casa/</link>
<pubDate>Thu, 12 Apr 2007 12:19:31 +0000</pubDate>
<dc:creator>heliodoro</dc:creator>
<guid>http://heliodoro.wordpress.com/2007/04/12/conflictos-en-casa/</guid>
<description><![CDATA[&#8230; como tormentas y nubarrones que se acercan. Hoy llueve, cae agua a raudales, Tomás Morales s]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>&#8230; como tormentas y nubarrones que se acercan.<br />
Hoy llueve, cae agua a raudales, Tomás Morales se viste de blanco y gris y en medio, gente que corre para no mojarse en un vano intento de escapar ante las inevitables gotas espontáneas.<br />
Bravo Murillo puede volver a lo que siempre fue, un barranco por el cual corría el agua hacia el mar, hacia San Telmo.<br />
Pero la lluvia siempre es hermosa, limpia todo, deja todo con un extraño sabor a tierra mojada y gasolina.<br />
La espiral aprieta, llega hacia los círculos concéntricos más centrales y a medida que se acerca,comienzan los conflictos.<br />
Ni la lluvia borra las emes.<br />
Ni el tiempo evita que suceda lo inevitable.<br />
Tengo una eme en mi mano izquierda.<br />
El conflicto comienza en casa, ni siquiera entreveo las razones ni las explico, es como un deseo de luchar, de enfrentar motivos para salir ganando, o perdiendo&#8230;<br />
Están siendo afectados por lo que corre bajo las venas de esta ciudad, lo noto en sus ojos en su forma de comportarse, en dirigirse a mí.<br />
Pero enfrentarse a mí no es chocar contra una roca, es chocar contra el mar, si chocas contra una roca te devuelve el golpe, si chocas contra el mar, te ahogas, te rodea, soy mar.<br />
Ayer me asusté algo, en televisión vi un anuncio de los premios &#8220;M&#8221; de la música, estoy paranoico&#8230; ¿Es casualidad?<br />
Una hora duró el conflicto, cuanto más alzaban la voz, más la bajaba yo, cuanto más en pie estaban más sentado me quedaba, cuánto más cruzaban los brazos, más los abría yo.<br />
Si venía recto yo cogía los lados.<br />
Mar.<br />
Conflictos.<br />
Todo se resolvió, sí, pero me pica la mano izquierda.<br />
Cada vez hay menos gente por la calle en Las Palmas, me dijeron lo mismo de otros municipios y otras islas. Ayer escuché gritos en varias casas mientras paseaba, la gente en la calle mira cada vez con más desconfianza al que pasa por su lado, con mayor que de costumbre.<br />
Pero ya casi sé qué me pasa, ya casi sé qué pasa.<br />
Algo tiene que romperse para que algo renazca de nuevo.<br />
Hoy &#8211; creo &#8211; me dan las claves, me explicarán qué pasa con todo esto que de unos días hacia acá me viene torturando las noches.<br />
Antes vi desde la ventana un roce entre dos coches, casi se matan cuando salieron los conductores.<br />
En la cola del super dos mujeres se insultaron porque una de ellas se la saltó.<br />
Niños estaban dándole patadas a un pobre perro desválido &#8211; ahí intervine &#8211; pero me dijeron de todo &#8211; menos guapo &#8211; y corrieron hasta perderse.<br />
Una eme estaba pintada sobre una tapa de alcantarilla y justo antes de acercarme la tapa se rompió y escapó un olor pestilente, rápidamente un guardia se hizo cargo de la situación.<br />
Está el ambiente cargado, lo percibo de alguna forma, cuando cogí una guagua y le pregunté al chófer acerca de mi destino apenas me habló, me miró de muy malas formas.<br />
En una calle que hasta hace unos días había palmeras las encontré tiradas en el suelo, rotas, sucias.<br />
Las frentes están arrugadas como si soportasen el peso de toda una vida de preocupaciones.<br />
- ¿De verdad estás viendo las emes? Me pregunta Birgit.<br />
- Sí, claro, las estoy viendo, en todos lados y hay más personas que las ven, ya he podido comprobar que no todo el mundo, que son sólo unos pocos. Me están mandando mails para confirmarme que en efecto, así es, las ven en varios sitios de sus ciudades, sus pueblos. ¿No las ves, Birgita?<br />
- Pues no&#8230;<br />
- Ya, de aquí al sábado todo se acabará, me van a dar el resultado, la explicación de todo.<br />
Noté una desconfianza por su parte, no me cree con todo esto pero respeta mi forma de ver las cosas, de sentir y vibrar la realidad que me rodea.<br />
Me duele la Mano.<br />
Mi Mano izquierda.<br />
Estoy escuchando a los vecinos de abajo discutir fuertemente, como nunca, hace un rato eran los de arriba.<br />
Una amiga de un compañero de piso está discutiendo acaloradamente por teléfono mientras me mandaba a la mierda cuando pregunté que si pasaba algo grave.<br />
Vi a Leopoldo María Panero sentado en el parquito que hay frente a casa, siempre lo saludo y durante unos breves instantes lo despierto de su ensoñación para saludarlo, esta vez lo único que hizo fue reirse de mí de una forma disparatada, tan pronto gritaba con sus risas como lo hacía de una forma más moderada.<br />
La gente nos miraba como a dos enfermos que escaparon del mismo sitio.<br />
- Emmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmeeeeeeeesssssssssssssssssssssss&#8230;..<br />
- ¡Panero! ¿Qué dices?<br />
No paró de reirse, es un loco divino, realmente, demasiado sensible para esta ciudad, este mundo.<br />
Con su eterno cigarrillo en las manos me miraba de aquella forma especial, casi de perfil, sentado en su banco me miraba y señalaba riéndose sin parar de forma cada vez más estridente y señalándome como en La invasión de los ultracuerpos pero en una versión más aterradora y real.<br />
- Emmmmmmmmmmmmeeeeeeeeeeeesssssssssssssss&#8230;&#8230;&#8230;<br />
- ¿Las ves, Panero?<br />
- Claro, sol, claro que las veo, mira.<br />
Me enseñó las dos manos, dos emes las cruzaban de un lado a otro mientras su risa era interrumpida por toses para volver a reirse fuertemente.<br />
Corrí desesperado hacia Triana, crucé Vegueta y me topé con la catedral, frente,  la plaza de Santa Ana.<br />
Estaba hermosa, no había una sola eme en todo el edificio. La plaza, tenía varias emes que se agolpaban unas sobre otras pero no llegaban a la acera de La Catedral.<br />
La rodeé buscándolas sobre las paredes, nada de nada, si me alejaba unos metros sí las podía ver pero había como una &#8220;Zona de seguridad&#8221; que no permitía que nada la atravesase.<br />
Me fijé que algunas personas antes de caminar por la acera de la iglesia, y como si algo las empujase, bajaban y se iban lo más cerca de las emes que podían.<br />
Estuve sentado en la puerta calmándome y como si fuese un refugio, la eme de mi mano iba desapareciendo. Muy pocas personas que caminaban en ese momento entraban dentro de la zona que pertenecía a la iglesia.<br />
Volví a dar vueltas alrededor de ella, las emes no llegaban a la frontera de este majestuoso edificio.<br />
Cada vez me fui reconfortando más, apenas me dolía la mano.<br />
No sé cuánto tiempo estuve allí sentado, en paz, en calma, en la acera con las puertas cerradas a mi espalda pero con el sosiego que no he tenido en estos días.<br />
Sé que esta tarde me dan la respuesta a todo aunque ya la empecé a intuir allí sentado.<br />
Ahora que estoy en casa y escucho gritos esporádicos en la calle, en los otros pisos a través del patio interior Mi eMe de Mi Mano sigue presente.</p>
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