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	<title>ciudad-del-vaticano &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://en.wordpress.com/tag/ciudad-del-vaticano/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "ciudad-del-vaticano"</description>
	<pubDate>Thu, 03 Dec 2009 12:02:01 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[La Capilla Sixtina]]></title>
<link>http://destinosinolvidables.wordpress.com/2009/10/15/la-capilla-sixtina/</link>
<pubDate>Thu, 15 Oct 2009 01:07:22 +0000</pubDate>
<dc:creator>kristian</dc:creator>
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<description><![CDATA[La impresionante Capilla Sixtina es uno de los más famosos tesoros artísticos de la Ciudad del Vatic]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img class="alignleft size-medium wp-image-3157" title="ROMA2" src="http://destinosinolvidables.wordpress.com/files/2009/10/roma2.jpg?w=245" alt="ROMA2" width="245" height="300" />La impresionante Capilla Sixtina es uno de los más famosos tesoros artísticos de la Ciudad del Vaticano, construida entre el 1471 y el 1484, en la época del papa Sixto IV, de donde procede el nombre por el que es conocida, aunque inicialmente se llamó Capilla Palatina. Esta capilla es conocida en todo el mundo tanto por ser la sala en la que se celebra el cónclave y otras ceremonias oficiales como las coronaciones papales, así como por haber sido decorada por Michelangelo Buonarroti (Miguel Ángel). Esta capilla se encuentra a la derecha de la Basílica de San Pedro, después de la <em>Scala Regia</em> &#8216;Escalera Real&#8217;, y originalmente servía como capilla al interior de la fortaleza vaticana. La capilla es de forma rectangular y mide 40.93 m de longitud por 13.41 de anchura (las dimensiones del Templo de Salomón según el <em>Antiguo Testamento</em>). Su altura es de 20.7 m. Su decoración pictórica al fresco en la que participaron Sandro Botticelli, Luca Signorelli, Perugino, Pinturicchio y Ghirlendaio entre otros, es para dejar a cualquiera con la boca abierta. La pared sobre el altar mayor (con una superficie de 13.7 m por 12.2 m) la ocupa el Juicio Final. En el centro de la bóveda se representan nueve escenas rectangulares sobre la Creación y la Caída del hombre, flanqueadas por profetas y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sibila">sibilas</a>, así como los antepasados de Jesús. Es un lugar que te remonta al arte de los grandes.</p>
<p><a href="http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/museos/371.htm">www.artehistoria.jcyl.es/genios/museos/371.htm</a></p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[El Museo del Vaticano]]></title>
<link>http://destinosinolvidables.wordpress.com/2009/10/15/el-museo-del-vaticano/</link>
<pubDate>Thu, 15 Oct 2009 00:57:17 +0000</pubDate>
<dc:creator>kristian</dc:creator>
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<description><![CDATA[Después de recorrer la Basílica de San Pedro, nos dirigimos al Museo del Vaticano pagando una entrad]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img class="alignleft size-medium wp-image-3154" title="ROMA1" src="http://destinosinolvidables.wordpress.com/files/2009/10/roma1.jpg?w=300" alt="ROMA1" width="300" height="215" />Después de recorrer la Basílica de San Pedro, nos dirigimos al Museo del Vaticano pagando una entrada de 14 euros, que la verdad me pareció muy excesiva, pero creo que al final fue muy agradable por contemplar toda la obra y piezas de arte sacro que tienen aquí. Estos Museos fueron fundados por el Papa Julio II en el año 1503, y sus salas muestran obras de una extensa colección de la Iglesia Católica Romana. Este lugar se compone de diferentes edificios de museos temáticos, edificios pontificios, galerías, monumentos y jardines. A este conjunto de edificios también pertenece la Biblioteca Vaticana, una de las mejores del mundo. Junto al edificio principal se construyeron nuevos edificios y también pasadizos con galerías para unirlos con otros, anteriormente edificados; con el paso del tiempo y el acceso al poder de nuevos papas, se fueron desarrollando y ampliando hasta formar los actuales museos. Las colecciones de obras de arte se enriquecieron y aumentaron gracias a todos los tesoros de las catacumbas romanas, las obras de la Basílica de San Pedro y de las de San Juan de Letrán, así como de todas las excavaciones arqueológicas realizadas en suelo romano, ya que los terrenos donde está situada la Ciudad del Vaticano, fueron ocupados por los etruscos y posteriormente por el Imperio Romano en tiempos de Augusto. Súper interesante!!</p>
<p><a href="http://www.descubrevaticano.com">www.descubrevaticano.com</a></p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Aguada]]></title>
<link>http://bookfairpr.wordpress.com/2009/08/30/aguada/</link>
<pubDate>Mon, 31 Aug 2009 03:50:29 +0000</pubDate>
<dc:creator>Cristina</dc:creator>
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<description><![CDATA[ Este año Aguada tendrá: 5 FERIAS DEL LIBRO!   Fundada en 1508 (Es el segundo poblado en la Isla)  ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[ Este año Aguada tendrá: 5 FERIAS DEL LIBRO!   Fundada en 1508 (Es el segundo poblado en la Isla)  ]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[En la Santa Sede]]></title>
<link>http://fissher.wordpress.com/2009/08/17/en-la-santa-sede/</link>
<pubDate>Mon, 17 Aug 2009 19:21:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>fissher</dc:creator>
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<description><![CDATA[DIA 2: ESTADO DE LA CIUDAD DEL VATICANO – CASTILLO DE SAN ANGELO – FONTANA DE TREVI – PIAZZA POPOLO ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><strong>DIA 2: ESTADO DE LA CIUDAD DEL VATICANO – CASTILLO DE SAN ANGELO – FONTANA DE TREVI – PIAZZA POPOLO – PIAZZA ESPAÑA</strong></p>
<p>Rubén, Víctor y yo habíamos preparado a conciencia el itinerario pero, claro, tuvimos que cambiarlo y apretarlo debido al overbooking del día anterior. Sólo teníamos tres días para poder ver todo Roma.</p>
<p>Nuestra primera visita fue la <strong>Ciudad del Vaticano.</strong></p>
<p><strong>Su extensión es de tan sólo 440.000 m2 y es el estado más pequeño del mundo pero uno de los más influyentes y ricos</strong>. Independiente desde 1929, por el Tratado de Letrán,  tiene como soberano al Papa. Comparten el latín y el italiano como lenguas oficiales. El nombre de Vaticano procede de los vaticinios que en ella se efectuaban. En 1984 fue declarado Patrimonio Mundial.</p>
<p>Llegamos en metro desde el hotel. Un metro bastante cutrecillo y que sólo consta de dos líneas, la A y la B. Para el año 2007 se empezará a abrir algún tramo de las dos líneas que se están construyendo, la C y la D.</p>
<p>Lo primero que ves en la distancia es la enorme Basílica de San Pedro. Enseguida llegamos, sudando una burrada a pesar de la temprana hora, a <strong>la Plaza de San Pedro.</strong></p>
<p><img class="aligncenter size-medium wp-image-627" title="Vaya vistas!!" src="http://fissher.wordpress.com/files/2009/08/vaya-vistas.jpg?w=300" alt="Vaya vistas!!" width="300" height="225" /></p>
<p>Fue enteramente <strong>proyectada por Gian Lorenzo Bernini</strong> entre 1656 y 1657. La plaza es una gran explanada trapezoidal que se ensancha lateralmente mediante dos pasajes, con forma elíptica, de columnatas rematadas en una balaustrada sobre la que se asientan las figuras de ciento cuarenta santos de diversas épocas y lugares; en su interior se encuentran dos fuentes hacia el centro de cada semi-elipse y e<strong>n medio de la plaza se erigió un monumental obelisco </strong>(de 25 metros de alto y 327 toneladas), un bloque pétreo sin inscripciones <strong>traído desde Egipto</strong> que estaba en el centro de un circo romano.</p>
<p>En 1586 el Papa Sixto V decidió colocarlo frente a la Basílica de San Pedro en memoria del martirio de San Pedro en el Circo de Nerón.</p>
<p><strong>A pesar del escaso tamaño del “Estado” alberga la Basílica de San Pedro, la Plaza de San Pedro, el Vaticano, los jardines del Vaticano o el Museo del Vaticano</strong>. Fuera de la Ciudad, el Vaticano tiene 13 edificios, entre los que destacan las Basílicas de San Juan de Letrán, Santa María Mayor y San Pablo de Extramuros todas ellas en Roma y la Villa de Castelgandolfo, que es la residencia oficial de verano del Papa.</p>
<p>De todos estos la <strong>Basílica de San Pedro</strong> es sin duda el edificio más importante de todos. De hecho es <strong>el más importante edificio religioso del catolicismo</strong>, tanto en términos de volumen (193 m de longitud y 44,5 m de altura) como de renombre.</p>
<p>Comenzó por ser un monumento conmemorativo, en el lugar donde San Pedro, el primer Papa, fue martirizado y enterrado.</p>
<p>Entre el 326 y el 330, el emperador Constantino hizo construir una basílica a expensas del Papa Silvestre I. El proyecto estaba dirigido por Bramante, pero sólo 8 años después murió dejando inacabadas las obras. Finalmente el Papa Pablo III encomendó la dirección de las obras a Miguel Ángel. Su más importante aportación fue la gran cúpula que se encuentra justo sobre el altar mayor y la tumba del Apóstol Pedro. En 1606, el Papa Pablo V ordenó el retorno a la forma de la cruz latina y finaliza su construcción 24 años después de la muerte de Miguel Angel según el diseño definitivo de Fontana y Della Porta.</p>
<p>Terminada y consagrada el 18 de noviembre de 1626, durante el pontificado de Urbano VIII. <strong>Numerosos arquitectos y artistas participaron de esta obra: Bramante, Rafael, Sangallo, Miguel Ángel y Maderno. Gian Lorenzo Bernini</strong> proyectó la plaza y su columnata.</p>
<p>Para acceder a su interior no se puede ir en camiseta de tirante ni con pantalones cortos por encima de la rodilla.</p>
<p><strong>Emi</strong>, que intentó pasar con pantalones cortos, <strong>tuvo que quedarse en calzoncillos en medio de la plaza</strong> y cambiarse con unos pantalones vaqueros que se había llevado por si acaso. Por supuesto todos gritamos para que le vieran las máximas personas posibles.</p>
<p>Ya dentro estuvimos viendo el impresionante interior de la basílica, sus 210 metros de longitud, su cúpula de 136 metros de altura y, como no, sus numerosas y valiosísimas obras entre las que destacan La Piedad de Miguel Angel. Es la única obra que firmó. Miguel Angel se llevaba mal con la Iglesia y se enteró que la iglesia iba a decir que La Piedad la había hecho otro artista, así que fue por la noche a firmarla. La firma se encuentra en la cinta del pecho de la Virgen.</p>
<p>La otra obra más famosa es la estatua de San Pedro (esa que todo el mundo le toca el pie). También destacan el Baldaquino diseñado por Bernini, la Sacristia y el Museo de la Basilica, que contiene el Tesoro de San Pedro. Alli se encuentra el precioso Ciborio de Donatello y la tumba de SIxto IV, por último las Grutas Vaticanas donde hay enterrado numerosos pontifices.</p>
<p>Ya que estábamos en la Basílica decidimos subir arriba del todo, a pesar de sus 500 escaleras&#8230;Al final optamos por pagar 5€ para que nos subieran 180, con lo que “sólo” tuvimos que subir 320 escaleras&#8230; a 50 grados de temperatura!!</p>
<p>Las vistas de la Plaza de San Pedro y de Roma desde arriba son merecedoras del esfuerzo realizado.</p>
<div id="attachment_628" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-628" title="Vista aerea Plaza del Vaticano" src="http://fissher.wordpress.com/files/2009/08/vista-aerea-plaza-del-vaticano.jpg?w=300" alt="Vista aerea Plaza del Vaticano" width="300" height="225" /><p class="wp-caption-text">Vista aerea Plaza del Vaticano</p></div>
<p>A la hora de bajar no me acuerdo muy bien como surgió la idea pero a lo que me di cuentas estábamos bajando las <strong>500 escaleras</strong> corriendo y haciendo una carrera entre nosotros sin ningún tipo de sentido. La gente flipaba viendo a seis borregos bajando como locos las escaleras.</p>
<p>Al bajar estábamos todos sudando como cerdos&#8230;todos?? No, todos no. Un joven irreductible de Torrero luchaba y vencía a las glándulas sudoríparas. Don Carlo iba IMPOLUTO!! (o al menos eso decía&#8230;).</p>
<div id="attachment_629" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-629" title="Interior Basilica San Pedro04" src="http://fissher.wordpress.com/files/2009/08/interior-basilica-san-pedro04.jpg?w=300" alt="Tras la bajada" width="300" height="225" /><p class="wp-caption-text">Tras la bajada</p></div>
<p>Ya fuera de la Basílica nos dirigimos al Museo del Vaticano.</p>
<p>Su base fundacional fue la colección privada de Julio II, que fue elegido papa en el año 1503; más tarde otros papas y grandes familias italianas fueron aumentando las colecciones que llenan estos museos.</p>
<p>Tras comernos una importante fila para comprar la entrada entramos en el Museo. Son varios los <strong>museos del Vaticano</strong> aunque están dentro del mismo edificio. Están el <strong>Museo Egipcio, el Gregoriano Etrusco, el Pío-Clementino, la Biblioteca Vaticana, Las Estancias de Rafael, La Pinacoteca Vaticana o La Capilla Sixtina</strong>.</p>
<p>Puedes tardar días enteros en ver todo pero nosotros sólo teníamos un par de horas, así que nos tuvimos que conformar con ver lo más básico, que a su vez es lo más famoso<strong>. A mi es el museo que más me ha impresionado de todos los que he visto</strong>. Es increíble la cantidad de obras que vas viendo por los pasillos, por el techo, en cualquiera de las salas y que te has artado de ver en los libros o en la tele. Además todavía no quedaban lejos mis últimos recuerdos de la asignatura de arte.</p>
<p>Alguna de las obras más importantes que podemos encontrar en los museos del Vaticano son: El codees Vaticanus, Laoconte, Torso de Belvedere, Descendimiento de la Luz, San Jerónimo, la Galería de los Mapas y, por supuesto, las más famosas de todas, La Creación de Adán de Miguel Angel en la cúpula de la Capilla Sixtina y el Juicio Final en el muro de la Capilla Sixtina.</p>
<div class="mceTemp mceIEcenter" style="text-align:left;">
<dl class="wp-caption aligncenter">
<dt class="wp-caption-dt"><img class="size-medium wp-image-630" title="El Laoconte" src="http://fissher.wordpress.com/files/2009/08/el-laoconte.jpg?w=300" alt="El Laoconte" width="300" height="225" /></dt>
<dd class="wp-caption-dd">El Laoconte</dd>
</dl>
<p>Para llegar a ver estas dos últimas obras te hacen recorrer casi todo el museo (en plan Ikea) aunque merece la pena (no como en Ikea). Tras llegar a la Capilla Sixtina uno se encuentra con el cartel de prohibido hacer fotos. Después de la paliza que llevaba y los 50 grados que hacía, van y me dicen que no se puede hacer fotos. Y yo con mi primera cámara digital no me iba a resistir. Lancé mi primera foto al Juicio Final. La simpática guardia suiza se me acercó amenazándome con echarme si repetía. No se atreverán, pensé yo, así que me escondí entre la gente y lancé mi segunda foto, esta vez dirigida a la Creación de Adán. A la calle Christian por listo, aunque me mereció la pena.</p></div>
<div class="mceTemp mceIEcenter" style="text-align:left;">
<div id="attachment_631" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-631" title="Creacion al Juicio Final" src="http://fissher.wordpress.com/files/2009/08/creacion-al-juicio-final.jpg?w=300" alt="Creacion al Juicio Final" width="300" height="225" /><p class="wp-caption-text">Creacion al Juicio Final</p></div>
</div>
<div class="mceTemp mceIEcenter" style="text-align:left;">
<div id="attachment_632" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-632" title="Decoracion mural de la Capilla Sistina" src="http://fissher.wordpress.com/files/2009/08/decoracion-mural-de-la-capilla-sistina.jpg?w=300" alt="Decoracion mural de la Capilla Sistina" width="300" height="225" /><p class="wp-caption-text">Decoracion mural de la Capilla Sistina</p></div>
</div>
<p>Ya era tarde y teníamos hambre así que comimos al poco de salir de la Ciudad del Vaticano en un restaurante normalito pero que consiguió calmar un poco el hambre y las rozaduras que Emi y yo ya sufríamos debido al insoportable calor y a nuestra facilidad para tenerlas.</p>
<p>Con la tripa llena y el aire acondicionado del bar reciente recargamos fuerzas y nos dirigimos hacia el <strong>Puente de San Angelo</strong>.</p>
<p>Construido entre los años 134-139 por el Emperador romano Adriano, destinado a extender el centro de la ciudad a su mausoleo de reciente construcción. Se encuentra cubierto de mármol travertino y cruza el río Tíber con cinco arcadas. En 1669, el Papa Clemente IX encomendó el reemplazo de los antiguos ángeles de estuco de Raffaello da Montelupo, encargados por Pablo III. Bernini programó la construcción diez ángeles que sostenían los instrumentos de la Pasión.</p>
<p>Apenas nos detuvimos, bueno Don Carlo empezó su periplo particular por Roma con la compra de unas gafas de sol de falsificación. Había varios “Top Manta” y ahí nos tuvo mirando un ratillo&#8230;pero que si no le convencían, que si no le quedaban bien…</p>
<p><strong>El Castillo de San Angelo</strong> se encuentra enfrente pero decidimos no entrar. El insoportable calor que hacía y el poco tiempo que teníamos decantó la balanza por el NO. Hoy lo han reconvertido en un museo de armas y exposiciones puntuales.</p>
<p>Su nombre proviene de cuando el Papa Gregorio en el año 590, mientras andaba en procesión, pidiendo que terminara la epidemia de peste que azotaba Roma, vio al arcángel Miguel envainando su espada en lo alto del castillo, lo que se interpreto como el fin de la peste. Tras ello, el Papa mandó construir una capilla en el edificio, y posteriormente se colocó una estatua del arcángel Miguel, coronando el Castillo de San Ángelo.</p>
<div id="attachment_633" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-633" title="CastilloSanAngelo" src="http://fissher.wordpress.com/files/2009/08/castillosanangelo.jpg?w=300" alt="Castillo San Angelo" width="300" height="225" /><p class="wp-caption-text">Castillo San Angelo</p></div>
<p>Todavía conserva en líneas generales su estructura original del mausoleo de Adriano. Su núcleo circular es de estilo romano y el conjunto tenía una base cuadrada.</p>
<p>Seguimos andando hacia otro de los atractivos de Roma, <strong>La Fontana de Trevi.</strong></p>
<p>Fue concluida en 1762, por Giuseppe Pannini, aunque fue Silva quien en 1932 comenzó su construcción que no pudo acabar debido a que falleció en 1951 el cual substituyó las alegorías con esculturas de Agrippa y la virgen romana Trivia.</p>
<p>En la parte posterior de la Fontana se encuentra ubicado el Palazzo Poli, con una fachada compuesta por una gigantesca línea de pilastras corintias que une las dos historias principales.</p>
<p>En el centro se encuentra sobreimpreso un robusto arco del triunfo. El nicho central que enmarca a Neptuno posee columnas independientes para obtener un máximo de luces y sombras. En los nichos flanqueando a Neptuno, la Abundancia vierte agua de una urna, y la Salud sostiene una copa de la cual una serpiente bebe.<br />
 <br />
Los tritones y caballos brindan al conjunto un balance simétrico, con el máximo contraste en su movimiento y poses.</p>
<div id="attachment_634" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-634" title="Vista global Fontana de Trevi" src="http://fissher.wordpress.com/files/2009/08/vista-global-fontana-de-trevi.jpg?w=300" alt="Fontana de Trevi" width="300" height="225" /><p class="wp-caption-text">Fontana de Trevi</p></div>
<p>Creo que fue el sitio donde más gente había, aún así nos pudimos acercar para lanzar la moneda hacia atrás y colaborar en la recaudación de los 3000 euros diarios que se sacan los romanos y que recogen todas las noches.</p>
<p>Nos gustó a todos mucho la fuente, la verdad es que impresiona bastante aun a pesar de haberla visto una infinidad de ocasiones en la tele.</p>
<p>De la Fontana nos acercamos a la Piazza de España para verla de día e hicimos lo mismo con la Piazza Popolo pasando por los escaparates de las carísimas tiendas y dejando una frase para el recuerdo: “Aquí hasta las papelerías tienen más clase”.</p>
<p>Subimos hasta Pincio para poder ver las vistas de Piazza Popolo y el día ya no dio para mucho más.</p>
<p>Completo primer día que no pudo tener un mejor final que la llegada al hotel muertos de calor, y comprobar el magnífico funcionamiento del aire acondicionado que seguía funcionando desde que por la mañana lo dejáramos en marcha.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Benedicto XVI inaugura el Año Sacerdotal pidiendo presbíteros santos]]></title>
<link>http://rcgp.wordpress.com/2009/06/20/benedicto-xvi-inaugura-el-ano-sacerdotal-pidiendo-presbiteros-santos/</link>
<pubDate>Sat, 20 Jun 2009 17:54:40 +0000</pubDate>
<dc:creator>ViVo Mi Fe CaToLiCa</dc:creator>
<guid>http://rcgp.wordpress.com/2009/06/20/benedicto-xvi-inaugura-el-ano-sacerdotal-pidiendo-presbiteros-santos/</guid>
<description><![CDATA[El mayor sufrimiento de la Iglesia, el pecado de sus sacerdotes CIUDAD DEL VATICANO, viernes 19 de j]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><strong>El mayor sufrimiento de la Iglesia, el pecado de sus sacerdotes</strong></p>
<p style="text-align:justify;">CIUDAD DEL VATICANO, viernes 19 de junio de 2009 (<a href="http://www.zenit.org/" target="_blank">ZENIT.org</a>).- Benedicto XVI inauguró en la tarde de este viernes el Año Sacerdotal constando la necesidad que tiene la Iglesia de santos sacerdotes.</p>
<p><a href="http://rcgp.wordpress.com/files/2009/06/benedicto_xvi_sacerdotes.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-325" title="Benedicto_XVI_Sacerdotes" src="http://rcgp.wordpress.com/files/2009/06/benedicto_xvi_sacerdotes.jpg?w=300" alt="Benedicto_XVI_Sacerdotes" width="300" height="218" /></a></p>
<div id="article">
<p style="text-align:justify;">Al mismo tiempo, al presidir las segundas vísperas en la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, en la Basílica Vaticana, reconoció que el mayor sufrimiento para la Iglesia es el pecado de los sacerdotes.</p>
<p style="text-align:justify;">La celebración comenzó cuando el Papa se dirigió a la Capilla del Coro de la Basílica de San Pedro para venerar en silencio el corazón del santo cura de Ars, san Juan María Vianney. Este año se celebra precisamente en el 150 aniversario de su fallecimiento.</p>
<p style="text-align:justify;">&#8220;La Iglesia tiene necesidad de sacerdotes santos &#8211;dijo el Papa en la homilía&#8211;; de ministros que ayuden a los fieles a experimentar el amor misericordioso del Señor y sean sus testigos convencidos&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;">Por eso, invitó a los creyentes a pedir &#8220;al Señor que inflame el corazón de cada presbítero&#8221; de amor por Jesús.</p>
<p style="text-align:justify;">&#8220;¿Cómo olvidar que nada hace sufrir más a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, que los pecados de sus pastores, sobre todo de aquellos que se convierten en &#8216;ladrones de ovejas&#8217;, ya sea porque las desvían con sus doctrinas privadas, ya sea porque las atan con los lazos del pecado y de muerte?&#8221;, se preguntó el Papa.</p>
<p style="text-align:justify;">&#8220;También para nosotros queridos sacerdotes se aplica el llamamiento a la conversión y a recurrir a la Misericordia Divina, e igualmente debemos dirigir con humildad incesante la súplica al Corazón de Jesús para que nos preserve del terrible riesgo de dañar a aquellos a quienes debemos salvar&#8221;, dijo el Papa a los numerosos presbíteros y obispos presentes.</p>
<p style="text-align:justify;">Por eso, afirmó: &#8220;Nuestra misión es indispensable para la Iglesia y para el mundo, que exige fidelidad plena a Cristo y una incesante unión con Él; es decir, exige que busquemos constantemente la santidad como hizo san Juan María Vianney&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;">La homilía completa puede leerse en la sección de Documentos de la página web de ZENIT (<a href="http://www.zenit.org/" target="_blank">www.zenit.org</a>).</p>
</div>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El Papa busca presencia religiosa en el arte moderno - Perspectivas]]></title>
<link>http://blog.darioalvarez.net/2009/06/18/el-papa-busca-presencia-religiosa-en-el-arte-moderno-perspectivas/</link>
<pubDate>Thu, 18 Jun 2009 14:42:31 +0000</pubDate>
<dc:creator>arquitecturas</dc:creator>
<guid>http://blog.darioalvarez.net/2009/06/18/el-papa-busca-presencia-religiosa-en-el-arte-moderno-perspectivas/</guid>
<description><![CDATA[Benedicto XVI quiere reestablecer un diálogo con artistas contemporáneos para promover obras apropia]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Benedicto XVI quiere reestablecer un diálogo con artistas contemporáneos para promover obras apropia]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Los negocios del Vaticano]]></title>
<link>http://writing4livin.wordpress.com/2009/06/15/los-negocios-del-vaticano/</link>
<pubDate>Tue, 16 Jun 2009 02:14:47 +0000</pubDate>
<dc:creator>writing4livin</dc:creator>
<guid>http://writing4livin.wordpress.com/2009/06/15/los-negocios-del-vaticano/</guid>
<description><![CDATA[La Biblia cuenta que, días antes de ser crucificado, Jesús expulsó a unos comerciantes del templo, y]]></description>
<content:encoded><![CDATA[La Biblia cuenta que, días antes de ser crucificado, Jesús expulsó a unos comerciantes del templo, y]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[NOTICIAS - CATOLICAS]]></title>
<link>http://rcgp.wordpress.com/2009/06/02/noticias-catolicas/</link>
<pubDate>Tue, 02 Jun 2009 20:41:01 +0000</pubDate>
<dc:creator>ViVo Mi Fe CaToLiCa</dc:creator>
<guid>http://rcgp.wordpress.com/2009/06/02/noticias-catolicas/</guid>
<description><![CDATA[Dolor del Papa por la catástrofe aérea entre Río y París Pide ayudar a los familiares de las víctima]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><h2><strong><span>Dolor del Papa por la catástrofe aérea entre Río y París</span></strong><br />
<span>Pide ayudar a los familiares de las víctimas en esta hora de sufrimiento</span></h2>
<p style="text-align:center;"><a href="http://rcgp.wordpress.com/files/2009/06/zenit_papapensativo.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-232" title="zenit_papapensativo" src="http://rcgp.wordpress.com/files/2009/06/zenit_papapensativo.jpg" alt="zenit_papapensativo" width="300" height="210" /></a></p>
<div>
<p>CIUDAD DEL VATICANO, martes, 2 junio 2009 (<a href="http://www.zenit.org/" target="_blank">ZENIT.org</a>).- Benedicto XVI ha manifestado en un mensaje su dolor al recibir la noticia del accidente en el que han perdido la vida las 228 personas del vuelo Air France Río de Janeiro-París desaparecido en la madrugada del lunes.</p>
<p>En una misiva transmitida por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, al nuncio apostólico de Francia, el arzobispo Fortunato Baldelli, nombrado este martes penitenciario mayor de la Iglesia, el Papa &#8220;expresa su profundo pésame a las familias en luto y asegura su profunda cercanía espiritual a todos los que han quedado tocados por este drama&#8221;.</p>
<p>El Santo Padre encomienda en su mensaje, escrito en francés, &#8220;los difuntos a la misericordia divina, pidiendo al Todopoderoso que les acoja en su paz y su luz&#8221;.</p>
<p>&#8220;Pidiendo a Dios que ofrezca su apoyo y consuelo a todas las personas duramente probadas, y deseando que puedan encontrar a su alrededor la ayuda que necesitan en estas horas de dolor, el Papa imparte a todas las personas afectada por la tragedia la bendición apostólica&#8221;, concluye el mensaje pontificio.</p>
<p>Fuente: catholic.net</p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="190" align="center">
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<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%">
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<tr>
<td width="12%"><a href="http://es.catholic.net/mandar/indexnot.phtml?ts=1&#38;ca=mundoarticulo.phtml?consecutivo=31414&#38;te=&#38;id=31414&#38;titulo=Dolor%20del%20Papa%20por%20la%20cat%C3%A1strofe%20a%C3%A9rea%20entre%20R%C3%ADo%20y%20Par%C3%ADs"><img src="http://es.catholic.net/graficos/ico_correo.jpg" border="0" alt="" width="20" height="20" /></a></td>
<td width="88%"><a href="http://es.catholic.net/mandar/indexnot.phtml?ts=1&#38;ca=mundoarticulo.phtml?consecutivo=31414&#38;te=&#38;id=31414&#38;titulo=Dolor%20del%20Papa%20por%20la%20cat%C3%A1strofe%20a%C3%A9rea%20entre%20R%C3%ADo%20y%20Par%C3%ADs">Envíalo                                                                          a un amigo</a></td>
</tr>
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</table>
</td>
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<td><img src="http://www.es.catholic.net/images/transparente.gif" alt="." width="5" height="5" /></td>
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<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%">
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<td width="12%"><a href="http://es.catholic.net/imprimir/index.phtml?ts=1&#38;ca=mundoarticulo.phtml?consecutivo=31414&#38;te=&#38;id="><img src="http://es.catholic.net/graficos/ico_imprimir.jpg" border="0" alt="" width="20" height="20" /></a></td>
<td width="88%"><a href="http://es.catholic.net/imprimir/imprimirnoticia.phtml?consecutivo=31414">Formato                                                                          para imprimir</a></td>
</tr>
</tbody>
</table>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Sábado, jornada de oración en el mundo por la paz en Tierra Santa]]></title>
<link>http://papaboysespana.wordpress.com/2009/02/16/sabado-jornada-de-oracion-en-el-mundo-por-la-paz-en-tierra-santa/</link>
<pubDate>Mon, 16 Feb 2009 15:57:47 +0000</pubDate>
<dc:creator>immigratoamico</dc:creator>
<guid>http://papaboysespana.wordpress.com/2009/02/16/sabado-jornada-de-oracion-en-el-mundo-por-la-paz-en-tierra-santa/</guid>
<description><![CDATA[JERUSALÉN &#8211; Este sábado 31 de enero, miles de jóvenes de los cinco continentes se unirán en un]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><div>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-30" title="locandina-spagnolo-jpg3" src="http://papaboysespana.wordpress.com/files/2009/02/locandina-spagnolo-jpg3.jpg?w=213" alt="locandina-spagnolo-jpg3" width="213" height="300" />JERUSALÉN &#8211; Este sábado 31 de enero, miles de jóvenes de los cinco continentes se unirán en una jornada de oración de 24 horas ininterrumpidas, que se celebrará con Eucaristías y Adoraciones en unas 400 ciudades de todo el planeta.</p>
<p>De Jerusalén a Roma, Nueva York, Cracovia, así como en Argentina, Brasil, España, Francia y en algunos países de África, Australia y Asia, se rezará por la paz en Tierra Santa. También habrá una Misa con esta intención en la parroquia del Patriarcado Latino de la Sagrada Familia de Gaza.</p>
<p>También la Ciudad del Vaticano participará en esta jornada internacional con una Eucaristía concelebrada mañana por la mañana por el cardenal Raffaele Farina, prefecto de la Biblioteca Apostólica Vaticana, con la comunidad salesiana de la Tipografía Vaticana.</p>
<p>La Jornada Internacional de Intercesión por la Paz nace de la intención de responder a las palabras pronunciadas por Benedicto XVI en el Ángelus del 28 de diciembre pasado, en el que pidió &#8220;oraciones intensas&#8221; por la paz a los cristianos.</p>
<p>En aquella ocasión, el Papa había condenado la &#8220;violencia inaudita&#8221; en Tierra Santa, subrayando que &#8220;la patria terrena de Jesús no puede seguir siendo testigo de tanto derramamiento de sangre, que se repite sin fin&#8221;.</p>
<p>La iniciativa de mañana está promovida por varias asociaciones juveniles católicas, como la Asociación Nacional &#8220;Papaboys&#8221;, el Apostolado &#8220;Jóvenes por la Vida&#8221;, las Capillas de la Adoración Perpetua en Italia y otros países del mundo, y los grupos de Reunión Eucarística.</p>
<p>La Jornada ha recibido también la adhesión de muchos grupos de oración, laicos y consagrados, y de sacerdotes de todo el mundo, de muchas parroquias salesianas (que mañana celebran la fiesta de su fundador, san Juan Bosco), de las Misioneras de la Consolata y de los Misioneros de la Preciosísima Sangre.</p>
<p>Además, muchos grupos de jóvenes en todo el mundo han confirmado su adhesión en el grupo de Facebook &#8220;Queremos la paz en Tierra Santa&#8221; (<em>Vogliamo la pace in Terrasanta</em>). Hasta ayer, según hizo público la Adoración Perpetua italiana, las adhesiones eran de más de 4.000 grupos y 2.000 personas a título individual en los cinco continentes.</p>
<p><em>Más información: <a href="http://www.papaboys.it/" target="_blank">http://www.papaboys.it</a>; <a href="http://www.adorazione.org/" target="_blank">http://www.adorazione.org</a> ; <a href="http://www.adorazioneperpetua.it/" target="_blank">http://www.adorazioneperpetua.it</a>; <a href="http://www.youthfl.org/" target="_blank">http://www.youthfl.org</a></em></div>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La Capilla Sixtina, Ciudad del Vaticano]]></title>
<link>http://tumundovirtual.wordpress.com/2008/12/08/la-capilla-sixtina-ciudad-del-vaticano/</link>
<pubDate>Mon, 08 Dec 2008 19:17:37 +0000</pubDate>
<dc:creator>Tu Mundo Virtual</dc:creator>
<guid>http://tumundovirtual.wordpress.com/2008/12/08/la-capilla-sixtina-ciudad-del-vaticano/</guid>
<description><![CDATA[La Capilla Sixtina, un sitio místico que nos espera en la Ciudad del Vaticano, fue el lugar donde Mi]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><span><span>La</span></span><span><span> </span></span><strong><span><span>Capilla Sixtina</span></span></strong><span><span>, un sitio místico que nos espera en la</span></span><span><span> </span></span><strong><span><span>Ciudad del Vaticano</span></span></strong><span><span>, fue el lugar donde</span></span><span><span> </span></span><strong><span>Miguel Ángel</span></strong><span><span> </span></span><span><span>hizo gala de su arte que maravilla al mundo entero. Con cada uno sus frescos, sumerge a los mortales en el mundo de la fe. Con cada trazo nos hace una revelación, y con cada segundo que pasa una sensación nueva se nos presenta.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;"><span><span><img class="size-medium wp-image-422 aligncenter" src="http://elparche.wordpress.com/files/2008/12/capilla-sixtina-thumb.jpg?w=300" alt="" width="300" height="216" /></span></span></p>
<p><span>La<span> </span><strong><span><span>Capilla Sixtina</span></span></strong><span> </span>fue construida en la época del papa<span><strong> </strong></span><strong><span>Sixto IV</span></strong>, entre los años 1471 y 1484, y es conocida en el mundo por celebrase ahí el cónclave y las coronaciones papales. Este recinto se encuentra ubicado en el sector derecho de la<span> </span><strong><span>Basílica</span></strong><span><strong> </strong></span><strong><span>de San Pedro</span></strong>, y fue restaurada entre los años 1980 y 1994, con la ayuda económica de<span> </span><strong><span><span>Japón</span></span></strong>.</span></p>
<p><span>La Capilla tiene una forma rectangular, mide casi 40 x 13 metros y su altura es aproximadamente 20 metros. Los artistas que participaron en su decoración pictórica son:<span>  </span><strong><span>Michelangelo Buonarroti</span></strong><span> </span>(<strong><span>Miguel Ángel</span></strong>),<span> </span><strong><span>Sandro Botticelli</span></strong>,<span> </span><strong><span>Luca Signorelli</span></strong>, entre otros.<br />
</span></p>
<p style="text-align:center;"><span><img class="size-medium wp-image-424 aligncenter" src="http://elparche.wordpress.com/files/2008/12/capilla-sixtina-2-thumb.jpg?w=300" alt="" width="300" height="225" /></span></p>
<p align="justify">En las paredes laterales de la <strong>Capilla Sixtina</strong>, están representadas las historias de la <strong>Biblia</strong>, en una el antiguo testamento y en la otra el nuevo testamento. Cada fresco es contrario con el que está enfrente, antiguo y nuevo en contraposición. Se puede observar en estos frescos representados la esperanza de la humanidad por la llegada de Cristo, las profecías sobre este acontecimiento y la creación del mundo.</p>
<p align="justify">Dos décadas después, en 1532, el papa <strong>Clemente VII</strong> le encargó a <strong>Miguel Ángel </strong>que pintará en la parte superior de la Capilla una escena, que se conoce como el Juicio Final. Esta obra debía de simbolizar la supremacía del papado, después de la grave crisis que vivió la Iglesia Romana.</p>
<p style="text-align:center;" align="justify"><img class="size-medium wp-image-425 aligncenter" src="http://elparche.wordpress.com/files/2008/12/capilla-sixtina-3-thumb.jpg?w=300" alt="" width="300" height="227" /></p>
<p><span>Entre los frescos más reconocidos están:<span> </span><em><strong><span>La Circuncisión</span></strong></em>, el<span> </span><em><strong><span>Bautismo de Cristo</span></strong></em>, la<span> </span><em><strong><span>Historia</span></strong></em><span><strong><em> </em></strong></span><em><strong><span>de Moisés</span></strong></em>, la<span> </span><em><strong><span>Tentación</span></strong></em><span><strong><em> </em></strong></span><em><strong><span>de Cristo</span></strong></em>, la<span> </span><em><strong><span>Llamada</span></strong></em><span><strong><em> </em></strong></span><em><strong><span>de los Apóstoles</span></strong></em>,<span> </span><em><strong><span>Dios entregando las Tablas de la Ley a Moisés</span></strong></em>, En el<span> </span><em><strong><span>Sermón de la Montaña</span></strong></em>,<span> </span><em><strong><span>Cristo entregando las llaves a San Pedro</span></strong></em>,<span> </span><em><strong><span>La Cena</span></strong></em>, entre otros.</span></p>
<p><span>Como dijo<span> </span><strong><span><span>Juan Pablo II</span></span></strong><span> </span>durante una misa en la<span> </span><strong><span>Capilla</span></strong><span><strong> </strong></span><strong><span>Sixtina</span></strong>, en 1994, este recinto es “la belleza del hombre creado por Dios”. YN no se equivocó, este </span><span>magnífico</span><span> monumento teológico de la humanidad representa los misterios que </span><span>Cristo</span><span> quiso expresarnos.</span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Benedicto XVI pide en el Sínodo superar el dualismo entre exégesis y teología]]></title>
<link>http://lasteologias.wordpress.com/2008/10/14/benedicto-xvi-pide-en-el-sinodo-superar-el-dualismo-entre-exegesis-y-teologia/</link>
<pubDate>Tue, 14 Oct 2008 19:58:27 +0000</pubDate>
<dc:creator>pauloarieu</dc:creator>
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<description><![CDATA[  Benedicto XVI pide en el Sínodo superar el dualismo entre exégesis y teología En una intervención ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[  Benedicto XVI pide en el Sínodo superar el dualismo entre exégesis y teología En una intervención ]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La gloriosa storia della Guardia Svizzera]]></title>
<link>http://vaticandiplomacy.wordpress.com/2008/05/06/la-gloriosa-storia-della-guardia-svizzera/</link>
<pubDate>Tue, 06 May 2008 05:06:20 +0000</pubDate>
<dc:creator>vaticandiplomacy</dc:creator>
<guid>http://vaticandiplomacy.wordpress.com/2008/05/06/la-gloriosa-storia-della-guardia-svizzera/</guid>
<description><![CDATA[Fu nel lontano 1506 (cinquecentodue anni fa) che gli &#8220;helvetii&#8221; vennero chiamati a Roma.]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img class="aligncenter size-full wp-image-253" src="http://vaticandiplomacy.wordpress.com/files/2008/05/1000.jpg" alt="Gli svizzeri" width="450" height="307" /></p>
<p>Fu nel lontano 1506 (cinquecentodue anni fa) che gli &#8220;helvetii&#8221; vennero chiamati a Roma. Pontefice regnante era Giulio II. Gli svizzeri, per la loro forza d&#8217;animo, i nobili sentimenti e la fedeltà proverbiale, erano ritenuti invincibili. Mercenari, certo, al soldo dei principi e dei regnanti di quell&#8217; epoca turbolenta e insanguinata, ma pur sempre il meglio degli eserciti che scorrazzavano per l&#8217;Europa. &#8220;Muraglie semoventi, irte di ferro e impenetrabili&#8221;, figli di &#8220;un popolo di guerrieri&#8221; così vengono definiti dagli storiografi del XVI secolo.<br />
Niccolò Machiavelli, segretario della Cancelleria della Repubblica Fiorentina, ne fu stregato. Il primo comandante della Guardia fu il lucernese Kaspar von Silenen, che nel 1517 cadde nella battaglia di Rimini. Il 6 maggio 1527 con il &#8220;Sacco di Roma&#8221; da parte dei lanzichenecchi, dei 189 svizzeri se ne salvarono soltanto 42, quelli che all&#8217;ultimo momento accompagnarono Clemente VII nel rifugio di Castel Sant&#8217;Angelo attraverso il Passetto di Borgo, un corridoio segreto costruito da Alessandro VI nel muro che collegava il colle Vaticano con Castel Sant&#8217;Angelo data così importante per il Corpo che il giuramento, da secoli, avviene ogni 6 maggio, a memoria di quel lontano e indimenticato martirio.</p>
<p>Nel 1548 la Guardia Svizzera Pontificia fu ricostituita; da allora, i comandanti provenirono regolarmente da Lucerna, e 11 di loro furono della sola famiglia Pfyffer di Altishofen. L&#8217;attacco francese nel 1798 costrinse il papa e la sua Guardia a lasciare temporaneamente Roma. Dopo una prima ricomposizione (1800) e un nuovo scioglimento (1809), la Guardia Svizzera Pontificia poté tornare definitivamente a Roma nel 1814. L&#8217;ultima capitolazione stabilita fra la Santa Sede e il cant. Lucerna risale al 1825. Dato che la Costituzione federale del 1848 proibiva nuove capitolazioni militari, papa Pio IX  nel 1858 concluse un accordo direttamente con la Guardia. Da allora l&#8217;arruolamento avviene esclusivamente tramite contatti personali.</p>
<p>Come era la loro uniforme? &#8220;Vestiti usque ad calceas&#8221; erano calzati e vestiti, all&#8217;inizio, probabilmente con la croce bianca svizzera e le chiavi papali incrociate. In seguito il Corpo adotterà la divisa con i colori dei Medici (blu, rosso, giallo), non disegnata da Michelangelo, come si ritiene, ma secondo la moda dei signori di Firenze. Con la radicale riforma post-conciliare di Papa Paolo VI (1970) si assiste alla soppressione di tutti i corpi militari a servizio della Santa Sede (fra cui le scenografiche Guardia d&#8217;onore e Guardia Palatina). Con un guizzo Montini salva la Guardia Svizzera, per ragioni storico-ideali e per non togliere quel pizzico di pittoresco che manda in visibilio i turisti ed i pellegrini di ogni continente.</p>
<p>Oltre ai compiti già evocati (la sorveglianza sulla sicurezza del pontefice e della sua residenza), le Guardie devono pure accompagnare il pontefice nei suoi viaggi, controllare gli accessi allo Stato del Vaticano e svolgere servizi d&#8217;onore e d&#8217;ordine. La Guardia Svizzera Pontificia dipende direttamente dal papa, è organizzata come una compagnia, ma ha il rango di reggimento; il comandante porta il grado di colonnello e a lui sono assegnati altri quattro ufficiali e un cappellano. Ai quadri appartengono inoltre un sergente maggiore, cinque sergenti, dieci caporali e dieci vicecaporali. Il numero dei soldati della Guardia ha oscillato nel corso dei sec. fra un massimo di 300 (1512) e un minimo di 90 (1976). Dal 1998 l&#8217;effettivo è composto da 110 uomini, tra cui sei ufficiali, 26 sottufficiali e 78 alabardieri. Attualmente i cant. Vallese, Lucerna e San Gallo forniscono la maggior parte delle Guardie, anche se alcune provengono dalla Svizzera romanda e dal Ticino.</p>
<p>I criteri di ammissione sono rigorosi: essere cittadino elvetico, fede cattolica, reputazione irreprensibile, età compresa fra i 19 e 30 anni, altezza non inferiore a 174 centimetri, non sposato, maturità di scuola media superiore. Il motto del Corpo è immutato nei secoli: &#8220;Acriter et Fideliter&#8221;, onore e fedeltà. Una sola, terribile macchia, esattamente dieci anni fa col triplice omicidio-suicidio in Vaticano.</p>
<p>L&#8217;assassinio del nuovo Comandante e della moglie, da parte di una giovane guardia, getta una luce sinistra. Un &#8220;buco nero&#8221; degno di un giallo fra i più complessi ed efferati. Il tempo ha però sanato ferite dolorose e a tutt&#8217;oggi la Guardia Svizzera si presenta, sotto i riflettori, aureolata di fama e di gloria. Un giorno san Pio X disse: &#8220;Il nostro cannone deve rimanere al suo posto, in cantina, perché il Vaticano non verrà difeso dai cannoni&#8221;. È &#8211; a ben vedere &#8211; il paradosso di un esercito che non deve usare le armi. Preparato, sì, anche con i più sofisticati sistemi di difesa ed offesa, ma senza manifestazioni di violenza ed oppressione.</p>
<p>I centodieci &#8220;soldati del Papa&#8221; vivono in una caserma-dormitorio a ridosso dell&#8217;ingresso di Porta Sant&#8217;Anna in Vaticano. Disciplina ferrea e una giornata cadenzata. Turni di otto ore a presidiare, in modo particolare, gli ingressi del piccolo Stato e il Palazzo Apostolico. Le Logge fino all&#8217;appartamento del pontefice. Presenza alle grandi cerimonie presiedute dal Papa in Piazza San Pietro e nella Basilica Vaticana e picchetti d&#8217;onore per accogliere gli ospiti illustri. Etichetta e divertissement. Ecco la banda del Corpo, le partite di calcio giocate con la vigilanza vaticana, le uscite serali alla scoperta di una città intrigante e ammaliatrice come Roma. Non si contano le guardie che, trafitte da Cupido, hanno deciso di vivere nella città eterna.</p>
<p>La cartolina ufficiale è però quella di una milizia fortemente motivata da convinzioni religiose, che mette a disposizione della Santa Sede l&#8217;intelligenza, la prestanza fisica, la preparazione intellettuale e, il che non guasta, la giovinezza.</p>
<p>© Tratto da un articolo di Giuseppe De Carli per il quotidiano &#8220;Il Tempo&#8221; del 5 maggio 2008, reperibile <a href="http://www.iltempo.it/interni_esteri/2008/05/05/875303-giuseppe_carli_giuro_servire_fedelmente_lealmente_....shtml">qui</a>.</p>
<p>© e da &#8220;Guardia svizzera pontificia&#8221; di Roland Beck-von Büren in Dizionario storico della Svizzera (DSS), URL: <a href="http://www.hls-dhs-dss.ch/textes/i/I8624.php?PHPSESSID=d907946cb7a57f5fcaebd178894f60bb">www.hls-dhs-dss.ch</a> versione del 16/10/2006<span class="prtbut"><br />
</span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Giuramento Guardia Svizzera Pontificia]]></title>
<link>http://vaticandiplomacy.wordpress.com/2008/05/05/giuramento-guardia-svizzera-pontificia/</link>
<pubDate>Mon, 05 May 2008 11:28:14 +0000</pubDate>
<dc:creator>vaticandiplomacy</dc:creator>
<guid>http://vaticandiplomacy.wordpress.com/2008/05/05/giuramento-guardia-svizzera-pontificia/</guid>
<description><![CDATA[(DE) EIDESFORMEL (Vorgetragen durch den Gardekaplan) « Ich schwöre, treu, redlich und ehrenhaft zu d]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img class="aligncenter size-full wp-image-251" src="http://vaticandiplomacy.wordpress.com/files/2008/05/giuramento.jpg" alt="" width="450" height="298" /></p>
<p>(<span style="font-weight:bolder;font-size:80%;"><a title="Lingua tedesca" href="http://www.vatican.va/roman_curia/swiss_guard/index_ge.htm">DE</a></span>) <strong><span>EIDESFORMEL</span> </strong></p>
<p>(<em>Vorgetragen durch den Gardekaplan</em>)</p>
<div style="font-style:normal;"><span style="font-size:125%;"><strong>«</strong></span> Ich schwöre, treu, redlich und ehrenhaft zu dienen, dem regierenden Papst Benedikt XVI. und seinem rechtmässigen Nachfolger; und mich mit ganzer Kraft für sie einzusetzen, bereit, wenn es erheischt sein sollte, selbst mein Leben für sie hinzugeben. Ich übernehme dieselbe Verpflichtung gegenüber dem Heiligen Kollegium der Kardinäle während der Sedis-Vakanz des Apostolischen Stuhles. Ich verspreche überdies dem Herrn Kommandanten und meinen übrigen Vorgesetzten Achtung, Treue und Gehorsam. Ich schwöre, all das zu beobachten, was die Ehre meines Standes von mir verlangt. <span style="font-size:125%;"><strong>»</strong></span></div>
<p><strong><span>Schwurformel</span> </strong></p>
<p>(<em>Alsdann schwört der Gardist in seiner Muttersprache</em>)</p>
<div style="font-style:normal;"><span style="font-size:125%;"><strong>« </strong></span>Ich, (<em>Dienstgrad und Name des Gardisten</em>), schwöre, alles das, was mir soeben vorgelesen wurde, gewissenhaft und treu zu halten, so wahr mir Gott und seine Heiligen helfen. <span style="font-size:125%;"><strong>»</strong></span></div>
<p>(<span style="font-weight:bolder;font-size:80%;"><a title="Lingua italiana" href="http://www.vatican.va/roman_curia/swiss_guard/index_it.htm">IT</a></span>) <strong><span>FORMULA DEL GIURAMENTO</span> </strong></p>
<p>(<em>Pronunciato dal Cappellano del Corpo</em>)</p>
<div style="font-style:normal;"><span style="font-size:125%;"><strong>«</strong></span> Giuro di servire fedelmente, lealmente e onorevolmente il Sommo Pontefice Benedetto XVI e i suoi legittimi successori, come pure di dedicarmi a loro con tutte le forze, sacrificando, ove occorra, anche la vita per la loro difesa. Assumo del pari questi impegni riguardo al Sacro Collegio dei Cardinali per la durata della Sede vacante. Prometto inoltre al Capitano Comandante e agli altri miei Superiori rispetto, fedeltà e ubbidienza. Lo giuro. Che Iddio e i nostri Santi Patroni mi assistano. <span style="font-size:125%;"><strong>»</strong></span></div>
<p><strong><span>Giuramento</span> </strong></p>
<p>(<em>Pronunciato da ogni singola guardia nella sua lingua materna</em>)</p>
<div style="font-style:normal;"><span style="font-size:125%;"><strong>« </strong></span>Io, (<em>nome della recluta</em>), giuro di osservare fedelmente, lealmente e onorevolmente tutto ciò che in questo momento mi è stato letto. Che Dio e i suoi Santi mi assistano. <span style="font-size:125%;"><strong>»</strong></span></div>
<p>(<span style="font-weight:bolder;font-size:80%;"><a title="Lingua francese" href="http://www.vatican.va/roman_curia/swiss_guard/index_fr.htm">FR</a></span>) <strong><span>LA FORMULE DU SERMENT </span></strong></p>
<p>(<em>Par le Chapelain de la Garde</em>)</p>
<div style="font-style:normal;"><span style="font-size:125%;"><strong>«</strong></span> Je jure de servir avec fidélité, loyauté et honneur le Souverain Pontife <span>Benoît XVI</span> et ses légitimes successeurs, ainsi que de me consacrer à eux de toutes mes forces, offrant, si cela est nécessaire, ma vie pour leur défense. J’assume également ces engagements à l’égard du Sacré Collège des cardinaux pendant la vacance du Siège apostolique. Je promets en outre au commandant et aux autres supérieurs respect, fidélité et obéissance. Je jure d&#8217;observer tout ce que l&#8217;honneur exige de mon état. <span style="font-size:125%;"><strong>»</strong> </span></div>
<p><strong><span>Serment</span> </strong></p>
<p>(<em>Prononcé par chaque garde dans sa langue maternelle</em>)</p>
<div style="font-style:normal;"><span style="font-size:125%;"><strong>« </strong></span>Moi, (<em>nom de la recrue</em>), je jure d’observer, loyalement et de bonne foi, tout ce qui vient de m’être lu aussi vrai que Dieu et ses Saints m’assistent. <span style="font-size:125%;"><strong>»</strong></span></div>
<p>(<span style="font-weight:bolder;font-size:80%;"><a title="Lingua inglese" href="http://www.vatican.va/roman_curia/swiss_guard/index.htm">EN</a></span>) <strong><span>OATH FORMULA</span></strong></p>
<p>(<em>By the Guard&#8217;s chaplain</em>)</p>
<div style="font-style:normal;"><span style="font-size:125%;"><strong>«</strong></span> I swear to faithfully, honestly and honorably serve the reigning Pope Benedict XVI and his legitimate successors, and to dedicate myself to them with all my strength, ready to sacrifice, should it become necessary, even my own life for them. I likewise assume this promise toward the members of the Sacred College of Cardinals during the period of the Sede Vacante of the Apostolic See. Furthermore, I pledge to the Commandant and to my other superiors respect, fidelity, and obedience. I swear to abide by all the requirements attendant to the dignity of my rank. <span style="font-size:125%;"><strong>»</strong> </span></div>
<p><strong><span>Oath</span> </strong></p>
<p>(<em>Pronounced by each guardsman in its own mother tongues</em>)</p>
<div style="font-style:normal;"><span style="font-size:125%;"><strong>« </strong></span>I, (<em>name of the new guardsman</em>), swear to diligently and faithfully abide by all this which has just been read to me; may The Almighty and His Saints be my witnesses. <span style="font-size:125%;"><strong>»</strong></span></div>
<p>(<span style="font-weight:bolder;font-size:80%;"><a title="Lingua spagnola" href="http://www.vatican.va/roman_curia/swiss_guard/index_sp.htm">ES</a></span>) <strong><span>FÓRMULA DE JURAMENTO</span> </strong></p>
<p>(<em>Pronunciada por el Capellán del Cuerpo</em>)<br />
<span style="font-size:125%;"><strong><br />
«</strong></span> Juro servir con fidelidad, lealtad y honor al Supremo Pontífice Benedicto XVI y a sus legítimos sucesores y dedicarme a ellos con todas mis fuerzas, sacrificando incluso, si es necesario, mi propia vida para defenderlos. Asumo el mismo compromiso con el Sacro Colegio Cardenalicio en el caso de que la Sede esté vacante. Prometo además respeto, fidelidad y obediencia al capitán comandante y a mis superiores. ¡Lo Juro! ¡Que Dios y nuestros Santos Patronos me ayuden! <strong>»</strong></p>
<p>(<em>Cada guardia por el nombre propio y, en su lengua natal, confirma el juramento</em>)</p>
<div style="font-style:normal;"><span style="font-size:125%;"><strong>« </strong></span>Yo, (<em>nombre de la nueva guardia</em>), juro observar con fidelidad, lealtad y honor todo que in questo momento mi è stato letto. ¡Que Dios y nuestros Santos Patronos me ayuden!. <span style="font-size:125%;"><strong>»</strong></span></div>
<p>(<span style="font-weight:bolder;font-size:80%;"><a title="Lingua portoghese" href="http://www.vatican.va/roman_curia/swiss_guard/index_po.htm">PT</a></span>) <strong><span>FÓRMULA DE JURAMENTO</span> </strong></p>
<p>(<em>o Capelão lê o juramento</em>)</p>
<div style="font-style:normal;"><span style="font-size:125%;"><strong>«</strong></span> Juro servir com fidelidade, lealdade e honra o Supremo Pontífice Bento XVI e os seus legítimos sucessores, e dedicar-me a eles com todas as minhas forças, sacrificando inclusive, se necessário, a minha própria vida para defendê-los. Assumo igualmente este compromisso relativamente ao Sacro Colégio dos Cardeais durante o tempo da Sé vacante. Prometo ainda ao Capitão Comandante e aos outros meus superiores respeito, fidelidade e obediência. Juro observar tudo aquilo que a honra da minha posição exige de mim.<br />
Que Deus e nossos santos patronos me assistam <span style="font-size:125%;"><strong>»</strong> </span></div>
<p>(<em>Os guardas confirmam o juramento na sua língua materna</em>)</p>
<div style="font-style:normal;"><span style="font-size:125%;"><strong>« </strong></span>Eu, (<em>nome do o novo membro da Guarda </em>), juro servir com fidelidade, lealdade e honra tudo o que foi aqui lido presentemente. Que Deus e nossos Santos patronos me assistam. <span style="font-size:125%;"><strong>»</strong></span></div>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Benedetto XVI ripercorre la sua visita apostolica negli Stati Uniti]]></title>
<link>http://vaticandiplomacy.wordpress.com/2008/04/30/benedetto-xvi-ripercorre-la-sua-visita-apostolica-negli-stati-uniti/</link>
<pubDate>Wed, 30 Apr 2008 21:54:30 +0000</pubDate>
<dc:creator>vaticandiplomacy</dc:creator>
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<description><![CDATA[Nell&#8217;udienza generale del mercoledì CITTA&#8217; DEL VATICANO, mercoledì, 30 aprile 2008 (ZENI]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><strong>Nell&#8217;udienza generale del mercoledì</strong></p>
<div id="article">
<p>CITTA&#8217; DEL VATICANO, mercoledì, 30 aprile 2008 (ZENIT.org).- Pubblichiamo di seguito il testo dell&#8217;intervento pronunciato questo mercoledì da Benedetto XVI in occasione dell&#8217;udienza generale in Piazza San Pietro in Vaticano.</p>
<p align="center">* * *</p>
<p>Cari fratelli e sorelle,</p>
<p>benché siano passati già diversi giorni dal mio rientro, desidero tuttavia dedicare l&#8217;odierna catechesi, come di consueto, al viaggio apostolico che ho compiuto presso l&#8217;Organizzazione delle Nazioni Unite e negli Stati Uniti d&#8217;America dal 15 al 21 aprile scorso. Rinnovo innanzitutto l&#8217;espressione della mia più cordiale riconoscenza alla Conferenza Episcopale statunitense, come pure al Presidente Bush, per avermi invitato e per la calorosa accoglienza che mi hanno riservato. Ma il mio &#8220;grazie&#8221; vorrebbe estendersi a tutti coloro che, a Washington e a New York, sono venuti a salutarmi e a manifestare il loro amore per il Papa, o che mi hanno accompagnato e sostenuto con la preghiera e con l&#8217;offerta dei loro sacrifici. Com&#8217;è noto, l&#8217;occasione della visita è stata il bicentenario della elevazione a Metropolia della prima Diocesi del Paese, Baltimora, e della fondazione delle sedi di New York, Boston, Filadelfia e Louisville. In questa ricorrenza tipicamente ecclesiale, ho avuto perciò la gioia di recarmi di persona, per la prima volta quale Successore di Pietro, a visitare l&#8217;amato popolo degli Stati Uniti d&#8217;America, per confermare nella fede i cattolici, per rinnovare e incrementare la fraternità con tutti i cristiani, e per annunciare a tutti il messaggio di &#8220;Cristo nostra Speranza&#8221;, come suonava il motto del viaggio.</p>
<p>Nell&#8217;<em>incontro con il Signor Presidente</em> nella sua residenza, ho avuto modo di rendere omaggio a quel grande Paese, che fin dagli albori è stato edificato sulla base di una felice coniugazione tra principi religiosi, etici e politici, e che tuttora costituisce un valido esempio di sana laicità, dove la dimensione religiosa, nella diversità delle sue espressioni, è non solo tollerata, ma valorizzata quale &#8220;anima&#8221; della Nazione e garanzia fondamentale dei diritti e dei doveri dell&#8217;uomo. In tale contesto la Chiesa può svolgere con libertà ed impegno la sua missione di evangelizzazione e promozione umana, e anche di &#8220;coscienza critica&#8221;, contribuendo alla costruzione di una società degna della persona umana e, al tempo stesso, stimolando un Paese come gli Stati Uniti, a cui tutti guardano quale ad uno dei principali attori della scena internazionale, verso la solidarietà globale, sempre più necessaria ed urgente, e verso l&#8217;esercizio paziente del dialogo nelle relazioni internazionali.</p>
<p>Naturalmente la missione e il ruolo della Comunità ecclesiale sono stati al centro dell&#8217;<em>incontro con i Vescovi</em>, che ha avuto luogo nel Santuario Nazionale dell&#8217;Immacolata Concezione, a Washington. Nel contesto liturgico dei Vespri, abbiamo lodato il Signore per il cammino compiuto dal Popolo di Dio negli Stati Uniti, per lo zelo dei suoi Pastori e il fervore e la generosità dei suoi fedeli, che si manifesta nell&#8217;alta e aperta considerazione della fede e in innumerevoli iniziative caritative e umanitarie all&#8217;interno e all&#8217;estero. Al tempo stesso ho sostenuto i miei Confratelli nell&#8217;episcopato nel loro non facile compito di seminare il Vangelo in una società segnata da non poche contraddizioni, che minacciano anche la coerenza dei cattolici e del clero stesso. Li ho incoraggiati a far sentire la loro voce sulle attuali questioni morali e sociali e a formare i fedeli laici, affinché siano buon &#8220;lievito&#8221; nella comunità civile, a partire dalla cellula fondamentale che è la famiglia. In questo senso li ho esortati a riproporre il sacramento del Matrimonio come dono e impegno indissolubile tra un uomo e una donna, ambito naturale di accoglienza e di educazione dei figli. La Chiesa e la famiglia, insieme con la scuola &#8211; specialmente quella di ispirazione cristiana &#8211; devono cooperare per offrire ai giovani una solida educazione morale, ma in questo compito hanno grande responsabilità anche gli operatori della comunicazione e dell&#8217;intrattenimento. Pensando alla dolorosa vicenda degli abusi sessuali su minori commessi da ministri ordinati, ho voluto esprimere ai Vescovi la mia vicinanza, incoraggiandoli nell&#8217;impegno di fasciare le ferite e di rafforzare i rapporti con i loro sacerdoti. Nel rispondere ad alcuni interrogativi posti dai Vescovi, mi è stato dato di sottolineare alcuni aspetti importanti: il rapporto intrinseco tra il Vangelo e la &#8220;legge naturale&#8221;; la sana concezione della libertà, che si comprende e si realizza nell&#8217;amore; la dimensione ecclesiale dell&#8217;esperienza cristiana; l&#8217;esigenza di annunciare in modo nuovo, specialmente ai giovani, la &#8220;salvezza&#8221; come pienezza di vita, e di educare alla preghiera, dalla quale germogliano le risposte generose alla chiamata del Signore.</p>
<p>Nella grande e festosa <em>Celebrazione eucaristica al Nationals Park Stadium</em> di Washington abbiamo invocato lo Spirito Santo sull&#8217;intera Chiesa che è negli Stati Uniti d&#8217;America, perché, saldamente radicata nella fede trasmessa dai padri, profondamente unita e rinnovata, affronti le sfide presenti e future con coraggio e speranza, quella speranza che &#8220;non delude, perché l&#8217;amore di Dio è stato riversato nei nostri cuori per mezzo dello Spirito Santo&#8221; (<em>Rm</em> 5,5). Una di tali sfide è certamente quella dell&#8217;educazione, e perciò nella <em>Catholic University of America</em> ho incontrato i Rettori di Università e College cattolici, i responsabili diocesani per l&#8217;insegnamento e i rappresentanti dei docenti e degli studenti. Il compito educativo è parte integrante della missione della Chiesa, e la Comunità ecclesiale statunitense si è sempre molto impegnata in esso, rendendo al tempo stesso un grande servizio sociale e culturale all&#8217;intero Paese. E&#8217; importante che ciò possa continuare. Ed è altrettanto importante curare la qualità degli istituti cattolici, affinché in essi ci si formi veramente secondo &#8220;la misura della maturità&#8221; di Cristo (cfr <em>Ef</em> 4,13), coniugando fede e ragione, libertà e verità. Con gioia pertanto ho confermato i formatori nel loro prezioso impegno di carità intellettuale.</p>
<p>In un Paese a vocazione multiculturale quale gli Stati Uniti d&#8217;America, hanno assunto speciale rilievo gli <em>incontri con i rappresentanti di altre religioni</em>: a Washington, nel Centro Culturale Giovanni Paolo II, con ebrei, musulmani, indù, buddisti e giainisti; a New York, la visita alla Sinagoga. Momenti, specialmente quest&#8217;ultimo, molto cordiali, che hanno confermato il comune impegno al dialogo e alla promozione della pace e dei valori spirituali e morali. In quella che si può considerare la patria della libertà religiosa, ho voluto ricordare che questa va sempre difesa con sforzo concorde, per evitare ogni forma di discriminazione e pregiudizio. Ed ho evidenziato la grande responsabilità dei <em>leaders</em> religiosi, sia nell&#8217;insegnare il rispetto e la nonviolenza, sia nel tener vive le domande più profonde della coscienza umana. Anche la <em>celebrazione ecumenica</em>, nella chiesa parrocchiale di San Giuseppe, è stata caratterizzata da grande cordialità. Insieme abbiamo pregato il Signore perché aumenti nei cristiani la capacità di rendere ragione, anche con una sempre maggiore unità, dell&#8217;unica grande speranza che è in essi (cfr <em>1 Pt</em> 3,15) per la comune fede in Gesù Cristo.</p>
<p>Altro principale obiettivo del mio viaggio era la <em>visita alla sede centrale dell&#8217;ONU</em>: la quarta visita di un Papa, dopo quella di Paolo VI nel 1965 e le due di Giovanni Paolo II, nel ‘79 e nel ‘95. Nella ricorrenza del 60° anniversario della &#8220;Dichiarazione Universale dei Diritti dell&#8217;Uomo&#8221;, la Provvidenza mi ha dato l&#8217;opportunità di confermare, nel più ampio e autorevole consesso sovranazionale, il valore di tale Carta, richiamandone il fondamento universale, cioè la dignità della persona umana, creata da Dio a sua immagine e somiglianza per cooperare nel mondo al suo grande disegno di vita e di pace. Come la pace, anche il rispetto dei diritti umani è radicato nella &#8220;giustizia&#8221;, vale a dire in un ordine etico valido per tutti i tempi e per tutti i popoli, riassumibile nella celebre massima &#8220;Non fare agli altri ciò che non vorresti fosse fatto a te&#8221;, o, espressa in forma positiva con le parole di Gesù: &#8220;Tutto quanto volete che gli uomini facciano a voi, anche voi fatelo a loro&#8221; (<em>Mt</em> 7,12). Su questa base, che costituisce l&#8217;apporto tipico della Santa Sede all&#8217;Organizzazione delle Nazioni Unite, ho rinnovato, e anche oggi rinnovo, il fattivo impegno della Chiesa Cattolica per contribuire al rafforzamento di relazioni internazionali improntate ai principi di responsabilità e di solidarietà.</p>
<p>Nel mio animo sono rimasti fortemente impressi anche gli altri momenti della mia permanenza a New York. Nella <em>Cattedrale di Saint Patrick</em>, nel cuore di Manhattan &#8211; davvero una &#8220;casa di preghiera per tutti i popoli&#8221; &#8211; ho celebrato la Santa Messa per i sacerdoti e i consacrati, venuti da ogni parte del Paese. Non dimenticherò mai con quanto calore mi hanno fatto gli auguri per il terzo anniversario della mia elezione alla sede di Pietro. E&#8217; stato un momento commovente, in cui ho sperimentato in modo sensibile tutto il sostegno della Chiesa per il mio ministero. Altrettanto posso dire per l&#8217;<em>incontro con i giovani e i seminaristi</em> svoltosi proprio presso il Seminario diocesano, e che è stato preceduto da una sosta molto significativa in mezzo a ragazzi e giovani portatori di handicap con i loro familiari. Ai giovani, per loro natura assetati di verità e di amore, ho proposto alcune figure di uomini e donne che hanno testimoniato in modo esemplare il Vangelo in terra americana, il Vangelo della verità che rende liberi nell&#8217;amore, nel servizio, nella vita spesa per gli altri. Guardando in faccia le tenebre di oggi, che minacciano la vita dei giovani, i giovani possono trovare nei santi la luce che disperde queste tenebre: la luce di Cristo, speranza per ogni uomo! Questa speranza, più forte del peccato e della morte, ha animato il momento carico di emozione che ho trascorso in silenzio nella voragine di <em>Ground Zero</em>, dove ho acceso un cero pregando per tutte le vittime di quella terribile tragedia. Infine, la mia visita è culminata nella <em>Celebrazione eucaristica nello Yankee Stadium</em> di New York: porto ancora nel cuore quella festa di fede e di fraternità, con cui abbiamo celebrato i bicentenari delle più antiche Diocesi dell&#8217;America del Nord. Il piccolo gregge delle origini si è enormemente sviluppato, arricchendosi della fede e delle tradizioni di successive ondate di immigrazione. A quella Chiesa, che ora affronta le sfide del presente, ho avuto la gioia di annunciare nuovamente &#8220;Cristo nostra Speranza&#8221; ieri, oggi e sempre.</p>
<p>Cari fratelli e sorelle, vi invito ad unirvi a me nel rendimento di grazie per la confortante riuscita di questo viaggio apostolico e nel domandare a Dio, per intercessione di Maria Vergine, che esso possa produrre abbondanza di frutti per la Chiesa in America e in tutte le parti del mondo.</p>
<p><em>[Dopo l'udienza, il Papa ha salutato i presenti in varie lingue. In italiano ha detto:]</em></p>
<p>Rivolgo un cordiale benvenuto ai pellegrini di lingua italiana. In particolare saluto voi, Religiose di diverse Congregazioni partecipanti all&#8217;incontro promosso dall&#8217;<em>USMI </em>e invoco lo Spirito Santo perché vi aiuti a proseguire con generosità nella vostra testimonianza evangelica. Saluto voi, <em>Seminaristi della diocesi di Vicenza</em>, accompagnati dal vostro Pastore Monsignor Cesare Nosiglia. Cari amici, vi assicuro la mia vicinanza spirituale e prego perché lo Spirito del Risorto vi illumini nel discernere la vostra vocazione e nel seguirla con fedeltà e gioia. Saluto voi, partecipanti al convegno promosso dalla <em>Pontificia Università della Santa Croce</em>, ed auguro che Cristo sia sempre per voi la Via, la Verità e la Vita.</p>
<p>Il mio pensiero va infine ai <em>giovani</em>, ai <em>malati</em> e agli <em>sposi novelli.</em> Oggi la liturgia fa memoria del santo Pontefice Pio V che, mosso da profondo amore per la Chiesa, promosse con instancabile ardore la propagazione della fede e riformò il culto liturgico. Il suo esempio e la sua intercessione incoraggino voi, cari <em>giovani</em>, a realizzare in modo autentico e coerente la vostra vocazione cristiana; sostengano voi, cari <em>malati</em>, a perseverare nella speranza e ad offrire le vostre sofferenze in unione a quelle di Cristo per la salvezza dell&#8217;umanità; facciano crescere voi, cari <em>sposi novelli</em>, nel reciproco impegno di fedeltà e di amore.</p>
<p>© Copyright 2008 &#8211; Libreria Editrice Vaticana</p>
</div>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Discorso del Santo Padre Benedetto XVI pronunciato all'Assemblea generale dell'Organizzazione delle Nazioni Unite a New York]]></title>
<link>http://vaticandiplomacy.wordpress.com/2008/04/18/discorso-del-santo-padre-benedetto-xvi-pronunciato-allassemblea-generale-dellorganizzazione-delle-nazioni-unite-a-new-york/</link>
<pubDate>Fri, 18 Apr 2008 20:47:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>vaticandiplomacy</dc:creator>
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<description><![CDATA[Signor Presidente Signore e Signori, nel dare inizio al mio discorso a questa Assemblea, desidero an]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><a href="http://vaticandiplomacy.wordpress.com/files/2008/04/benedetto_xvi_onu.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-221" src="http://vaticandiplomacy.wordpress.com/files/2008/04/benedetto_xvi_onu.jpg" alt="Benedetto XVI all\'ONU" /></a></p>
<p style="text-align:center;">
<p><em><br />
Signor Presidente<br />
Signore e Signori,</em></p>
<p style="text-align:center;">
<p>nel dare inizio al mio discorso a questa Assemblea, desidero anzitutto esprimere  a Lei, Signor Presidente, la mia sincera gratitudine per le gentili parole a me  dirette. Uguale sentimento va anche al Segretario Generale, il Signor Ban  Ki-moon, per avermi invitato a visitare gli uffici centrali dell’Organizzazione  e per il benvenuto che mi ha rivolto. Saluto gli Ambasciatori e i Diplomatici  degli Stati Membri e quanti sono presenti: attraverso di voi, saluto i popoli  che qui rappresentate. Essi attendono da questa Istituzione che porti avanti  l’ispirazione che ne ha guidato la fondazione, quella di un “centro per  l’armonizzazione degli atti delle Nazioni nel perseguimento dei fini comuni”, la  pace e lo sviluppo (cfr <em>Carta delle Nazioni Unite</em>, art. 1.2-1.4). Come il  Papa Giovanni Paolo II disse nel 1995, l’Organizzazione dovrebbe essere “centro  morale, in cui tutte le nazioni del mondo si sentano a casa loro, sviluppando la  comune coscienza di essere, per così dire, una ‘famiglia di nazioni’” (<em><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1995/october/documents/hf_jp-ii_spe_05101995_address-to-uno_it.html">Messaggio  all’Assemblea Generale delle Nazioni Unite, nel 50° anniversario della  fondazione</a></em>, New York, 5 ottobre 1995, 14).</p>
<p>Mediante le Nazioni Unite, gli Stati hanno dato vita a obiettivi universali che,  pur non coincidendo con il bene comune totale dell’umana famiglia, senza dubbio  rappresentano una parte fondamentale di quel bene stesso. I principi fondativi  dell’Organizzazione &#8211; il desiderio della pace, la ricerca della giustizia, il  rispetto della dignità della persona, la cooperazione umanitaria e l’assistenza  &#8211; esprimono le giuste aspirazioni dello spirito umano e costituiscono gli ideali  che dovrebbero sottostare alle relazioni internazionali. Come i miei  predecessori Paolo VI e Giovanni Paolo II hanno osservato da questo medesimo  podio, si tratta di argomenti che la Chiesa Cattolica e la Santa Sede seguono  con attenzione e con interesse, poiché vedono nella vostra attività come  problemi e conflitti riguardanti la comunità mondiale possano essere soggetti ad  una comune regolamentazione. Le Nazioni Unite incarnano l’aspirazione ad “un  grado superiore di orientamento internazionale” (Giovanni Paolo II, <em> <a href="http://www.vatican.va/edocs/ITA1224/__P6.HTM">Sollicitudo rei socialis</a></em>, 43), ispirato e governato dal principio di  sussidiarietà, e pertanto capace di rispondere alle domande dell’umana famiglia  mediante regole internazionali vincolanti ed attraverso strutture in grado di  armonizzare il quotidiano svolgersi della vita dei popoli. Ciò è ancor più  necessario in un tempo in cui sperimentiamo l’ovvio paradosso di un consenso  multilaterale che continua ad essere in crisi a causa della sua subordinazione  alle decisioni di pochi, mentre i problemi del mondo esigono interventi nella  forma di azione collettiva da parte della comunità internazionale.</p>
<p>Certo, questioni di sicurezza, obiettivi di sviluppo, riduzione delle  ineguaglianze locali e globali, protezione dell’ambiente, delle risorse e del  clima, richiedono che tutti i responsabili internazionali agiscano  congiuntamente e dimostrino una prontezza ad operare in buona fede, nel rispetto  della legge e nella promozione della solidarietà nei confronti delle regioni più  deboli del pianeta. Penso in particolar modo a quei Paesi dell’Africa e di altre  parti del mondo che rimangono ai margini di un autentico sviluppo integrale, e  sono perciò a rischio di sperimentare solo gli effetti negativi della  globalizzazione. Nel contesto delle relazioni internazionali, è necessario  riconoscere il superiore ruolo che giocano le regole e le strutture  intrinsecamente ordinate a promuovere il bene comune, e pertanto a difendere la  libertà umana. Tali regole non limitano la libertà; al contrario, la promuovono,  quando proibiscono comportamenti e atti che operano contro il bene comune, ne  ostacolano l’effettivo esercizio e perciò compromettono la dignità di ogni  persona umana. Nel nome della libertà deve esserci una correlazione fra diritti  e doveri, con cui ogni persona è chiamata ad assumersi la responsabilità delle  proprie scelte, fatte in conseguenza dell’entrata in rapporto con gli altri. Qui  il nostro pensiero si rivolge al modo in cui i risultati delle scoperte della  ricerca scientifica e tecnologica sono stati talvolta applicati. Nonostante gli  enormi benefici che l’umanità può trarne, alcuni aspetti di tale applicazione  rappresentano una chiara violazione dell’ordine della creazione, sino al punto  in cui non soltanto viene contraddetto il carattere sacro della vita, ma la  stessa persona umana e la famiglia vengono derubate della loro identità  naturale. Allo stesso modo, l’azione internazionale volta a preservare  l’ambiente e a proteggere le varie forme di vita sulla terra non deve garantire  soltanto un uso razionale della tecnologia e della scienza, ma deve anche  riscoprire l’autentica immagine della creazione. Questo non richiede mai una  scelta da farsi tra scienza ed etica: piuttosto si tratta di adottare un metodo  scientifico che sia veramente rispettoso degli imperativi etici.</p>
<p>Il riconoscimento dell’unità della famiglia umana e l’attenzione per l’innata  dignità di ogni uomo e donna trovano oggi una rinnovata accentuazione nel  principio della responsabilità di proteggere. Solo di recente questo principio è  stato definito, ma era già implicitamente presente alle origini delle Nazioni  Unite ed è ora divenuto sempre più caratteristica dell’attività  dell’Organizzazione. Ogni Stato ha il dovere primario di proteggere la propria  popolazione da violazioni gravi e continue dei diritti umani, come pure dalle  conseguenze delle crisi umanitarie, provocate sia dalla natura che dall’uomo. Se  gli Stati non sono in grado di garantire simile protezione, la comunità  internazionale deve intervenire con i mezzi giuridici previsti dalla Carta delle  Nazioni Unite e da altri strumenti internazionali. L’azione della comunità  internazionale e delle sue istituzioni, supposto il rispetto dei principi che  sono alla base dell’ordine internazionale, non deve mai essere interpretata come  un’imposizione indesiderata e una limitazione di sovranità. Al contrario, è  l’indifferenza o la mancanza di intervento che recano danno reale. Ciò di cui vi  è bisogno e una ricerca più profonda di modi di prevenire e controllare i  conflitti, esplorando ogni possibile via diplomatica e prestando attenzione ed  incoraggiamento anche ai più flebili segni di dialogo o di desiderio di  riconciliazione.</p>
<p>Il principio della “responsabilità di proteggere” era considerato dall’antico <em> ius gentium</em> quale fondamento di ogni azione intrapresa dai governanti nei  confronti dei governati: nel tempo in cui il concetto di Stati nazionali sovrani  si stava sviluppando, il frate domenicano Francisco de Vitoria, a ragione  considerato precursore dell’idea delle Nazioni Unite, aveva descritto tale  responsabilità come un aspetto della ragione naturale condivisa da tutte le  Nazioni, e come il risultato di un ordine internazionale il cui compito era di  regolare i rapporti fra i popoli. Ora, come allora, tale principio deve invocare  l’idea della persona quale immagine del Creatore, il desiderio di una assoluta  ed essenziale libertà. La fondazione delle Nazioni Unite, come sappiamo,  coincise con il profondo sdegno sperimentato dall’umanità quando fu abbandonato  il riferimento al significato della trascendenza e della ragione naturale, e  conseguentemente furono gravemente violate la libertà e la dignità dell’uomo.  Quando ciò accade, sono minacciati i fondamenti oggettivi dei valori che  ispirano e governano l’ordine internazionale e sono minati alla base quei  principi cogenti ed inviolabili formulati e consolidati dalle Nazioni Unite.  Quando si è di fronte a nuove ed insistenti sfide, è un errore ritornare  indietro ad un approccio pragmatico, limitato a determinare “un terreno comune”,  minimale nei contenuti e debole nei suoi effetti.</p>
<p>Il riferimento all’umana dignità, che è il fondamento e l’obiettivo della  responsabilità di proteggere, ci porta al tema sul quale siamo invitati a  concentrarci quest’anno, che segna il 60° anniversario della <em>Dichiarazione  Universale dei Diritti dell’Uomo</em>. Il documento fu il risultato di una  convergenza di tradizioni religiose e culturali, tutte motivate dal comune  desiderio di porre la persona umana al cuore delle istituzioni, leggi e  interventi della società, e di considerare la persona umana essenziale per il  mondo della cultura, della religione e della scienza. I diritti umani sono  sempre più presentati come linguaggio comune e sostrato etico delle relazioni  internazionali. Allo stesso tempo, l’universalità, l’indivisibilità e  l’interdipendenza dei diritti umani servono tutte quali garanzie per la  salvaguardia della dignità umana. È evidente, tuttavia, che i diritti  riconosciuti e delineati nella <em>Dichiarazione</em> si applicano ad ognuno in  virtù della comune origine della persona, la quale rimane il punto più alto del  disegno creatore di Dio per il mondo e per la storia. Tali diritti sono basati  sulla legge naturale iscritta nel cuore dell’uomo e presente nelle diverse  culture e civiltà. Rimuovere i diritti umani da questo contesto significherebbe  restringere il loro ambito e cedere ad una concezione relativistica, secondo la  quale il significato e l’interpretazione dei diritti potrebbero variare e la  loro universalità verrebbe negata in nome di contesti culturali, politici,  sociali e persino religiosi differenti. Non si deve tuttavia permettere che tale  ampia varietà di punti di vista oscuri il fatto che non solo i diritti sono  universali, ma lo è anche la persona umana, soggetto di questi diritti.</p>
<p>La vita della comunità, a livello sia interno che internazionale, mostra  chiaramente come il rispetto dei diritti e le garanzie che ne conseguono siano  misure del bene comune che servono a valutare il rapporto fra giustizia ed  ingiustizia, sviluppo e povertà, sicurezza e conflitto. La promozione dei  diritti umani rimane la strategia più efficace per eliminare le disuguaglianze  fra Paesi e gruppi sociali, come pure per un aumento della sicurezza. Certo, le  vittime degli stenti e della disperazione, la cui dignità umana viene violata  impunemente, divengono facile preda del richiamo alla violenza e possono  diventare in prima persona violatrici della pace. Tuttavia il bene comune che i  diritti umani aiutano a raggiungere non si può realizzare semplicemente con  l’applicazione di procedure corrette e neppure mediante un semplice equilibrio  fra diritti contrastanti. Il merito della <em>Dichiarazione Universale</em> è di  aver permesso a differenti culture, espressioni giuridiche e modelli  istituzionali di convergere attorno ad un nucleo fondamentale di valori e,  quindi, di diritti. Oggi però occorre raddoppiare gli sforzi di fronte alle  pressioni per reinterpretare i fondamenti della <em>Dichiarazione</em> e di  comprometterne l’intima unità, così da facilitare un allontanamento dalla  protezione della dignità umana per soddisfare semplici interessi, spesso  interessi particolari. La <em>Dichiarazione</em> fu adottata come “comune  concezione da perseguire” (<em>preambolo</em>) e non può essere applicata per  parti staccate, secondo tendenze o scelte selettive che corrono semplicemente il  rischio di contraddire l’unità della persona umana e perciò l’indivisibilità dei  diritti umani.</p>
<p>L’esperienza ci insegna che spesso la legalità prevale sulla giustizia quando  l’insistenza sui diritti umani li fa apparire come l’esclusivo risultato di  provvedimenti legislativi o di decisioni normative prese dalle varie agenzie di  coloro che sono al potere. Quando vengono presentati semplicemente in termini di  legalità, i diritti rischiano di diventare deboli proposizioni staccate dalla  dimensione etica e razionale, che è il loro fondamento e scopo. Al contrario, la <em>Dichiarazione Universale</em> ha rafforzato la convinzione che il rispetto dei  diritti umani è radicato principalmente nella giustizia che non cambia, sulla  quale si basa anche la forza vincolante delle proclamazioni internazionali. Tale  aspetto viene spesso disatteso quando si tenta di privare i diritti della loro  vera funzione in nome di una gretta prospettiva utilitaristica. Dato che i  diritti e i conseguenti doveri seguono naturalmente dall’interazione umana, è  facile dimenticare che essi sono il frutto di un comune senso della giustizia,  basato primariamente sulla solidarietà fra i membri della società e perciò  validi per tutti i tempi e per tutti i popoli. Questa intuizione fu espressa sin  dal quinto secolo da Agostino di Ippona, uno dei maestri della nostra eredità  intellettuale, il quale ebbe a dire riguardo al <em>Non fare agli altri ciò che  non vorresti fosse fatto a te</em>che tale massima “non può in alcun modo variare  a seconda delle diverse comprensioni presenti nel mondo” (<em>De doctrina  christiana</em>, III, 14). Perciò, i diritti umani debbono esser rispettati quali  espressione di giustizia e non semplicemente perché possono essere fatti  rispettare mediante la volontà dei legislatori.</p>
<p>Signore e Signori, mentre la storia procede, sorgono nuove situazioni e si tenta  di collegarle a nuovi diritti. Il discernimento, cioè la capacità di distinguere  il bene dal male, diviene ancor più essenziale nel contesto di esigenze che  riguardano le vite stesse e i comportamenti delle persone, delle comunità e dei  popoli. Affrontando il tema dei diritti, dato che vi sono coinvolte situazioni  importanti e realtà profonde, il discernimento è al tempo stesso una virtù  indispensabile e fruttuosa.</p>
<p>Il discernimento, dunque, mostra come l’affidare in maniera esclusiva ai singoli  Stati, con le loro leggi ed istituzioni, la responsabilità ultima di venire  incontro alle aspirazioni di persone, comunità e popoli interi può talvolta  avere delle conseguenze che escludono la possibilità di un ordine sociale  rispettoso della dignità e dei diritti della persona. D’altra parte, una visione  della vita saldamente ancorata alla dimensione religiosa può aiutare a  conseguire tali fini, dato che il riconoscimento del valore trascendente di ogni  uomo e ogni donna favorisce la conversione del cuore, che poi porta ad un  impegno di resistere alla violenza, al terrorismo ed alla guerra e di promuovere  la giustizia e la pace. Ciò fornisce inoltre il contesto proprio per quel  dialogo interreligioso che le Nazioni Unite sono chiamate a sostenere, allo  stesso modo in cui sostengono il dialogo in altri campi dell’attività umana. Il  dialogo dovrebbe essere riconosciuto quale mezzo mediante il quale le varie  componenti della società possono articolare il proprio punto di vista e  costruire il consenso attorno alla verità riguardante valori od obiettivi  particolari. È proprio della natura delle religioni, liberamente praticate, il  fatto che possano autonomamente condurre un dialogo di pensiero e di vita. Se  anche a tale livello la sfera religiosa è tenuta separata dall’azione politica,  grandi benefici ne provengono per gli individui e per le comunità. D’altro  canto, le Nazioni Unite possono contare sui risultati del dialogo fra religioni  e trarre frutto dalla disponibilità dei credenti a porre le propri esperienze a  servizio del bene comune. Loro compito è quello di proporre una visione della  fede non in termini di intolleranza, di discriminazione e di conflitto, ma in  termini di rispetto totale della verità, della coesistenza, dei diritti e della  riconciliazione.</p>
<p>Ovviamente i diritti umani debbono includere il diritto di libertà religiosa,  compreso come espressione di una dimensione che è al tempo stesso individuale e  comunitaria, una visione che manifesta l’unità della persona, pur distinguendo  chiaramente fra la dimensione di cittadino e quella di credente. L’attività  delle Nazioni Unite negli anni recenti ha assicurato che il dibattito pubblico  offra spazio a punti di vista ispirati ad una visione religiosa in tutte le sue  dimensioni, inclusa quella rituale, di culto, di educazione, di diffusione di  informazioni, come pure la libertà di professare o di scegliere una religione. È  perciò inconcepibile che dei credenti debbano sopprimere una parte di se stessi  – la loro fede – per essere cittadini attivi; non dovrebbe mai essere necessario  rinnegare Dio per poter godere dei propri diritti. I diritti collegati con la  religione sono quanto mai bisognosi di essere protetti se vengono considerati in  conflitto con l’ideologia secolare prevalente o con posizioni di una maggioranza  religiosa di natura esclusiva. Non si può limitare la piena garanzia della  libertà religiosa al libero esercizio del culto; al contrario, deve esser tenuta  in giusta considerazione la dimensione pubblica della religione e quindi la  possibilità dei credenti di fare la loro parte nella costruzione dell’ordine  sociale. In verità, già lo stanno facendo, ad esempio, attraverso il loro  coinvolgimento influente e generoso in una vasta rete di iniziative, che vanno  dalle università, alle istituzioni scientifiche, alle scuole, alle agenzie di  cure mediche e ad organizzazioni caritative al servizio dei più poveri e dei più  marginalizzati. Il rifiuto di riconoscere il contributo alla società che è  radicato nella dimensione religiosa e nella ricerca dell’Assoluto – per sua  stessa natura, espressione della comunione fra persone – privilegerebbe  indubbiamente un approccio individualistico e frammenterebbe l’unità della  persona.</p>
<p>La mia presenza in questa Assemblea è un segno di stima per le Nazioni Unite  ed è intesa quale espressione della speranza che l’Organizzazione possa servire  sempre più come segno di unità fra Stati e quale strumento di servizio per tutta  l’umana famiglia. Essa mostra pure la volontà della Chiesa Cattolica di offrire  il contributo che le è proprio alla costruzione di relazioni internazionali in  un modo che permetta ad ogni persona e ad ogni popolo di percepire di poter fare  la differenza. La Chiesa opera inoltre per la realizzazione di tali obiettivi  attraverso l’attività internazionale della Santa Sede, in modo coerente con il  proprio contributo nella sfera etica e morale e con la libera attività dei  propri fedeli. Indubbiamente la Santa Sede ha sempre avuto un posto nelle  assemblee delle Nazioni, manifestando così il proprio carattere specifico quale  soggetto nell’ambito internazionale. Come hanno recentemente confermato le  Nazioni Unite, la Santa Sede offre così il proprio contributo secondo le  disposizioni della legge internazionale, aiuta a definirla e ad essa fa  riferimento.</p>
<p>Le Nazioni Unite rimangono un luogo privilegiato nel quale la Chiesa è impegnata  a portare la propria esperienza “in umanità”, sviluppata lungo i secoli fra  popoli di ogni razza e cultura, e a metterla a disposizione di tutti i membri  della comunità internazionale. Questa esperienza ed attività, dirette ad  ottenere la libertà per ogni credente, cercano inoltre di aumentare la  protezione offerta ai diritti della persona. Tali diritti sono basati e  modellati sulla natura trascendente della persona, che permette a uomini e donne  di percorrere il loro cammino di fede e la loro ricerca di Dio in questo mondo.  Il riconoscimento di questa dimensione va rafforzato se vogliamo sostenere la  speranza dell’umanità in un mondo migliore, e se vogliamo creare le condizioni  per la pace, lo sviluppo, la cooperazione e la garanzia dei diritti delle  generazioni future.</p>
<p>Nella mia recente Enciclica <em> <a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi_it.html">Spe salvi</a></em>, ho sottolineato “che la sempre  nuova faticosa ricerca di retti ordinamenti per le cose umane è compito di ogni  generazione” (n. 25). Per i cristiani tale compito è motivato dalla speranza che  scaturisce dall’opera salvifica di Gesù Cristo. Ecco perché la Chiesa è lieta di  essere associata all’attività di questa illustre Organizzazione, alla quale è  affidata la responsabilità di promuovere la pace e la buona volontà in tutto il  mondo. Cari amici, vi ringrazio per l’odierna opportunità di rivolgermi a voi e  prometto il sostegno delle mie preghiere per il proseguimento del vostro nobile  compito.</p>
<p>Prima di congedarmi da questa illustre Assemblea, vorrei rivolgere il mio  augurio, nelle lingue ufficiali, a tutte le Nazioni che vi sono rappresentate:</p>
<p><strong><em>Peace and Prosperity with God’s help!</em></strong></p>
<p><strong><em>Paix et prospérité, avec l’aide de Dieu!</em></strong></p>
<p><strong><em>Paz y prosperidad con la ayuda de Dios!</em></strong></p>
<p>سَلامٌ  وَإزْدِهَارٌ  بعَوْن ِ الله ِ!</p>
<p><strong>因著天主的幫助願大家   得享平安和繁榮 !</strong></p>
<p>Мира и благоденствия с помощью Боҗией!</p>
<p>Grazie molte!</p>
<p align="left">
<p align="center"><span style="color:#663300;font-size:small;">© Copyright 2008 &#8211; Libreria Editrice Vaticana</span></p>
<p style="text-align:center;">****</p>
<p><em><strong>ORIGNAL TEXT:</strong></em></p>
<p><em>Monsieur le Président,<br />
Mesdames et Messieurs</em>,</p>
<p>En m’adressant à cette Assemblée, j’aimerais avant tout vous exprimer, Monsieur  le Président, ma vive reconnaissance pour vos aimables paroles. Ma gratitude va  aussi au Secrétaire général, Monsieur Ban Ki-moon, qui m’a invité à venir  visiter le Siège central de l’Organisation, et pour l’accueil qu’il m’a réservé.  Je salue les Ambassadeurs et les diplomates des Pays membres et toutes les  personnes présentes. À travers vous, je salue les peuples que vous représentez  ici.  Ils attendent de cette institution qu’elle mette en œuvre son inspiration  fondatrice, à savoir constituer un « centre pour la coordination de l’activité  des Nations unies en vue de parvenir à la réalisation des fins communes » de  paix et de développement (cf. Charte des Nations unies, art. 1.2-1.4). Comme le  Pape Jean-Paul II l’exprimait en 1995, l’Organisation devrait être un « centre  moral, où toutes les nations du monde se sentent chez elles, développant la  conscience commune d’être, pour ainsi dire, une famille de nations » (<a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1995/october/documents/hf_jp-ii_spe_05101995_address-to-uno_fr.html">Message à  l’Assemblée générale des Nations unies pour le 50<sup>e</sup> anniversaire de la  fondation</a>, New York, 5 octobre 1995).</p>
<p>À travers les Nations unies, les États ont établi des objectifs  universels qui, même s’ils ne coïncident pas avec la totalité du bien commun de  la famille humaine, n’en représentent pas moins une part fondamentale. Les  principes fondateurs de l’Organisation – le désir de paix, le sens de la  justice, le respect de la dignité de la personne, la coopération et l’assistance  humanitaires – sont l’expression des justes aspirations de l’esprit humain et  constituent les idéaux qui devraient sous-tendre les relations internationales.  Comme mes prédécesseurs Paul VI et Jean-Paul II l’ont affirmé depuis cette même  tribune, tout cela fait partie de réalités que l&#8217;Église catholique et le  Saint-Siège considèrent avec attention et intérêt, voyant dans votre activité un  exemple de la manière dont les problèmes et les  conflits qui concernent la  communauté mondiale peuvent bénéficier d’une régulation commune. Les Nations  unies concrétisent l’aspiration à « un degré supérieur d’organisation à  l’échelle internationale » (Jean-Paul II, Encycl. <em> <a href="http://www.vatican.va/edocs/FRA0079/__P7.HTM">Sollicitudo rei socialis</a></em>,  n. 43), qui doit être inspiré et guidé par le principe de subsidiarité et donc  être capable de répondre aux exigences de la famille humaine, grâce à des règles  internationales efficaces et à la mise en place de structures aptes à assurer le  déroulement harmonieux de la vie quotidienne des peuples. Cela est d’autant plus  nécessaire dans le contexte actuel où l’on fait l’expérience du paradoxe évident  d’un consensus multilatéral qui continue à être en crise parce qu’il est encore  subordonné aux décisions d’un petit nombre, alors que les problèmes du monde  exigent, de la part de la communauté internationale, des interventions sous  forme d’actions communes.</p>
<p>En effet, les questions de sécurité, les objectifs de développement, la  réduction des inégalités au niveau local et mondial, la protection de  l’environnement, des ressources et du climat, requièrent que tous les  responsables de la vie internationale agissent de concert et soient prêts à  travailler en toute bonne foi, dans le respect du droit, pour promouvoir la  solidarité dans les zones les plus fragiles de la planète. Je pense en  particulier à certains pays d’Afrique et d’autres continents qui restent encore  en marge d’un authentique développement intégral, et qui risquent ainsi de ne  faire l’expérience que des effets négatifs de la mondialisation. Dans le  contexte des relations internationales, il faut reconnaître le  rôle primordial  des règles et des structures qui, par nature, sont ordonnées à la promotion du  bien commun et donc à la sauvegarde de la liberté humaine. Ces régulations ne  limitent pas la liberté. Au contraire, elles la promeuvent quand elles  interdisent des comportements et des actions qui vont à l’encontre du bien  commun, qui entravent son exercice effectif et qui compromettent donc la dignité  de toute personne humaine. Au nom de la liberté, il doit y avoir une corrélation  entre droits et devoirs, en fonction desquels toute personne est appelée à  prendre ses responsabilités dans les choix qu’elle opère, en tenant compte des  relations tissées avec les autres. Nous pensons ici à la manière dont les  résultats de la recherche scientifique et des avancées technologiques ont  parfois été utilisés. Tout en reconnaissant les immenses bénéfices que  l’humanité peut en tirer, certaines de leurs applications représentent une  violation évidente de l’ordre de la création, au point non seulement d’être en  contradiction avec le caractère sacré de la vie, mais d’arriver à priver la  personne humaine et la famille de leur identité naturelle. De la même manière,  l’action internationale visant à préserver l’environnement et à protéger les  différentes formes de vie sur la terre doit non seulement garantir un usage  rationnel de la technologie et de la science, mais doit aussi redécouvrir  l’authentique image de la création. Il ne s’agira jamais de devoir choisir entre  science et éthique, mais bien plutôt d’adopter une méthode scientifique qui soit  véritablement respectueuse des impératifs éthiques.</p>
<p>La reconnaissance de l’unité de la famille humaine et l’attention  portée à la dignité innée de toute femme et de tout homme reçoivent aujourd’hui  un nouvel élan dans le principe de la responsabilité de protéger. Il n’a été  défini que récemment, mais il était déjà implicitement présent dès les origines  des Nations unies et, actuellement, il caractérise toujours davantage son  activité. Tout État a le devoir primordial de protéger sa population contre les  violations graves et répétées des droits de l’homme, de même que des  conséquences de crises humanitaires liées à des causes naturelles ou provoquées  par l’action de l’homme. S’il arrive que les États ne soient pas en mesure  d’assurer une telle protection, il revient à la communauté internationale  d’intervenir avec les moyens juridiques prévus par la Charte des Nations unies  et par d’autres instruments internationaux. L’action de la communauté  internationale et de ses institutions, dans la mesure où elle est respectueuse  des principes qui fondent l’ordre international, ne devrait jamais être  interprétée comme une coercition injustifiée ou comme une limitation de la  souveraineté. À l’inverse, c’est l’indifférence ou la non-intervention qui  causent de réels dommages. Il faut réaliser une étude approfondie des modalités  pour  prévenir et gérer les conflits, en utilisant tous les moyens dont dispose  l’action diplomatique et en accordant attention et soutien même au plus léger  signe de dialogue et de volonté de réconciliation.</p>
<p>Le principe de la « responsabilité de protéger » était considéré par  l’antique <em>ius gentium</em> comme le fondement de toute action entreprise par  l’autorité envers ceux qui sont gouvernés par elle : à l’époque où le concept  d’État national souverain commençait à se développer, le religieux dominicain  Francisco De Vitoria, considéré à juste titre comme un précurseur de l’idée des  Nations unies, décrivait cette responsabilité comme un aspect de la raison  naturelle partagé par toutes les nations, et le fruit d’un droit international  dont la tâche était de réguler les relations entre les peuples. Aujourd’hui  comme alors, un tel principe doit faire apparaître l’idée de personne comme  image du Créateur, ainsi que le désir d’absolu et  l’essence de la liberté. Le  fondement des Nations unies, nous le savons bien, a coïncidé avec les profonds  bouleversements dont a souffert l’humanité lorsque la référence au sens de la  transcendance et à la raison naturelle a été abandonnée et que par conséquent la  liberté et la dignité humaine furent massivement violées. Dans de telles  circonstances, cela menace les fondements objectifs des valeurs qui inspirent et  régulent l’ordre international et cela mine les principes intangibles et  coercitifs formulés et consolidés par les Nations unies. Face à des défis  nouveaux répétés, c’est une erreur de se retrancher derrière une approche  pragmatique, limitée à mettre en place des « bases communes », dont le contenu  est minimal et dont l’efficacité est faible.</p>
<p>La référence à la dignité humaine, fondement et fin de la  responsabilité de protéger, nous introduit dans la note spécifique de cette  année, qui marque le soixantième anniversaire de la <em>Déclaration universelle  des Droits de l’homme</em>. Ce document était le fruit d’une convergence de  différentes traditions culturelles et religieuses, toutes motivées par le désir  commun de mettre la personne humaine au centre des institutions, des lois et de  l’action des sociétés, et de la considérer comme essentielle pour le monde de la  culture, de la religion et de la science. Les droits de l’homme sont toujours  plus présentés comme le langage commun et le substrat éthique des relations  internationales. Tout comme leur universalité, leur indivisibilité et leur  interdépendance sont autant de garanties de protection de la dignité humaine.  Mais il est évident que les droits reconnus et exposés dans <em>la Déclaration</em> s’appliquent à tout homme, cela en vertu de l’origine commune des personnes, qui  demeure le point central du dessein créateur de Dieu pour le monde et pour  l’histoire. Ces droits trouvent leur fondement dans la loi naturelle inscrite au  cœur de l’homme et présente dans les diverses cultures et civilisations.  Détacher les droits humains de ce contexte signifierait restreindre leur portée  et céder à une conception relativiste, pour laquelle le sens et l’interprétation  des droits pourraient varier et leur universalité pourrait être niée au nom des  différentes conceptions culturelles, politiques, sociales et même religieuses.  La grande variété des points de vue ne peut pas être un motif pour oublier que  ce ne sont pas les droits seulement qui sont universels, mais également la  personne humaine, sujet de ces droits.</p>
<p>The life of the community, both domestically and internationally, clearly  demonstrates that respect for rights, and the guarantees that follow from them,  are measures of the common good that serve to evaluate the relationship between  justice and injustice, development and poverty, security and conflict.  The  promotion of human rights remains the most effective strategy for eliminating  inequalities between countries and social groups, and for increasing security.   Indeed, the victims of hardship and despair, whose human dignity is violated  with impunity, become easy prey to the call to violence, and they can then  become violators of peace.  The common good that human rights help to accomplish  cannot, however, be attained merely by applying correct procedures, nor even  less by achieving a balance between competing rights.  The merit of the <em> Universal Declaration</em> is that it has enabled different cultures, juridical  expressions and institutional models to converge around a fundamental nucleus of  values, and hence of rights.  Today, though, efforts need to be redoubled in the  face of pressure to reinterpret the foundations of the <em>Declaration</em> and to  compromise its inner unity so as to facilitate a move away from the protection  of human dignity towards the satisfaction of simple interests, often particular  interests.  The <em>Declaration</em> was adopted as a “common standard of  achievement” (<em>Preamble</em>) and cannot be applied piecemeal, according to  trends or selective choices that merely run the risk of contradicting the unity  of the human person and thus the indivisibility of human rights.</p>
<p>Experience shows that legality often prevails over justice when the  insistence upon rights makes them appear as the exclusive result of legislative  enactments or normative decisions taken by the various agencies of those in  power.  When presented purely in terms of legality, rights risk becoming weak  propositions divorced from the ethical and rational dimension which is their  foundation and their goal.  The <em>Universal Declaration</em>, rather, has  reinforced the conviction that respect for human rights is principally rooted in  unchanging justice, on which the binding force of international proclamations is  also based.  This aspect is often overlooked when the attempt is made to deprive  rights of their true function in the name of a narrowly utilitarian  perspective.  Since rights and the resulting duties follow naturally from human  interaction, it is easy to forget that they are the fruit of a commonly held  sense of justice built primarily upon solidarity among the members of society,  and hence valid at all times and for all peoples.  This intuition was expressed  as early as the fifth century by Augustine of Hippo, one of the masters of our  intellectual heritage.  He taught that the saying:  <em>Do not do to others what  you would not want done to you</em> “cannot in any way vary according to the  different understandings that have arisen in the world” (<em>De Doctrina  Christiana</em>, III, 14).  Human rights, then, must be respected as an  expression of justice, and not merely because they are enforceable through the  will of the legislators.</p>
<p>Ladies and Gentlemen,</p>
<p>As history proceeds, new situations arise, and the attempt is made to  link them to new rights.  Discernment, that is, the capacity to distinguish good  from evil, becomes even more essential in the context of demands that concern  the very lives and conduct of persons, communities and peoples.  In tackling the  theme of rights, since important situations and profound realities are involved,  discernment is both an indispensable and a fruitful virtue.</p>
<p>Discernment, then, shows that entrusting exclusively to individual  States, with their laws and institutions, the final responsibility to meet the  aspirations of persons, communities and entire peoples, can sometimes have  consequences that exclude the possibility of a social order respectful of the  dignity and rights of the person.  On the other hand, a vision of life firmly  anchored in the religious dimension can help to achieve this, since recognition  of the transcendent value of every man and woman favours conversion of heart,  which then leads to a commitment to resist violence, terrorism and war, and to  promote justice and peace.  This also provides the proper context for the  inter-religious dialogue that the United Nations is called to support, just as  it supports dialogue in other areas of human activity.  Dialogue should be  recognized as the means by which the various components of society can  articulate their point of view and build consensus around the truth concerning  particular values or goals.  It pertains to the nature of religions, freely  practised, that they can autonomously conduct a dialogue of thought and life.   If at this level, too, the religious sphere is kept separate from political  action, then great benefits ensue for individuals and communities.  On the other  hand, the United Nations can count on the results of dialogue between religions,  and can draw fruit from the willingness of believers to place their experiences  at the service of the common good.  Their task is to propose a vision of faith  not in terms of intolerance, discrimination and conflict, but in terms of  complete respect for truth, coexistence, rights, and reconciliation.</p>
<p>Human rights, of course, must include the right to religious freedom,  understood as the expression of a dimension that is at once individual and  communitarian – a vision that brings out the unity of the person while clearly  distinguishing between the dimension of the citizen and that of the believer.   The activity of the United Nations in recent years has ensured that public  debate gives space to viewpoints inspired by a religious vision in all its  dimensions, including ritual, worship, education, dissemination of information  and the freedom to profess and choose religion.  It is inconceivable, then, that  believers should have to suppress a part of themselves – their faith – in order  to be active citizens.  It should never be necessary to deny God in order to  enjoy one’s rights.  The rights associated with religion are all the more in  need of protection if they are considered to clash with a prevailing secular  ideology or with majority religious positions of an exclusive nature.  The full  guarantee of religious liberty cannot be limited to the free exercise of  worship, but has to give due consideration to the public dimension of religion,  and hence to the possibility of believers playing their part in building the  social order.  Indeed, they actually do so, for example through their  influential and generous involvement in a vast network of initiatives which  extend from Universities, scientific institutions and schools to health care  agencies and charitable organizations in the service of the poorest and most  marginalized.  Refusal to recognize the contribution to society that is rooted  in the religious dimension and in the quest for the Absolute – by its nature,  expressing communion between persons – would effectively privilege an  individualistic approach, and would fragment the unity of the person.</p>
<p>My presence at this Assembly is a sign of esteem for the United  Nations, and it is intended to express the hope that the Organization will  increasingly serve as a sign of unity between States and an instrument of  service to the entire human family.  It also demonstrates the willingness of the  Catholic Church to offer her proper contribution to building international  relations in a way that allows every person and every people to feel they can  make a difference.  In a manner that is consistent with her contribution in the  ethical and moral sphere and the free activity of her faithful, the Church also  works for the realization of these goals through the international activity of  the Holy See.  Indeed, the Holy See has always had a place at the assemblies of  the Nations, thereby manifesting its specific character as a subject in the  international domain.  As the United Nations recently confirmed, the Holy See  thereby makes its contribution according to the dispositions of international  law, helps to define that law, and makes appeal to it.</p>
<p>The United Nations remains a privileged setting in which the Church is  committed to contributing her experience “of humanity”, developed over the  centuries among peoples of every race and culture, and placing it at the  disposal of all members of the international community.  This experience and  activity, directed towards attaining freedom for every believer, seeks also to  increase the protection given to the rights of the person.  Those rights are  grounded and shaped by the transcendent nature of the person, which permits men  and women to pursue their journey of faith and their search for God in this  world.  Recognition of this dimension must be strengthened if we are to sustain  humanity’s hope for a better world and if we are to create the conditions for  peace, development, cooperation, and guarantee of rights for future generations.</p>
<p>In my recent Encyclical, <em> <a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi_en.html">Spe Salvi</a></em>, I indicated that “every  generation has the task of engaging anew in the arduous search for the right way  to order human affairs” (no. 25).  For Christians, this task is motivated by the  hope drawn from the saving work of Jesus Christ.  That is why the Church is  happy to be associated with the activity of this distinguished Organization,  charged with the responsibility of promoting peace and good will throughout the  earth.  Dear Friends, I thank you for this opportunity to address you today, and  I promise you of the support of my prayers as you pursue your noble task.</p>
<p>Before I take my leave from this distinguished Assembly, I should like to offer  my greetings, in the official languages, to all the Nations here represented.</p>
<p><strong><em>Peace and Prosperity with God’s help!</em></strong></p>
<p><strong><em>Paix et prospérité, avec l’aide de Dieu!</em></strong></p>
<p><strong><em>Paz y prosperidad con la ayuda de Dios!</em></strong></p>
<p>سَلامٌ  وَإزْدِهَارٌ  بعَوْن ِ الله ِ!</p>
<p><strong>因著天主的幫助願大家   得享平安和繁榮 !</strong></p>
<p>Мира и благоденствия с помощью Боҗией!</p>
<p>Thank you very much.</p>
<p align="left">
<p align="center"><span style="color:#663300;font-size:small;">© Copyright 2008 &#8211; Libreria Editrice Vaticana</span></p>
<p style="text-align:center;">****</p>
<h2>Discours de Benoît XVI prononcé aux représentants des Nations, dans la salle de l&#8217;Assemblée générale des Nations unies, à New York</h2>
<p>Monsieur le Président,<br />
Mesdames et Messieurs,</p>
<p>En m’adressant à cette Assemblée, j’aimerais avant tout vous exprimer, Monsieur le Président, ma vive reconnaissance pour vos aimables paroles. Ma gratitude va aussi au Secrétaire général, Monsieur Ban Ki-moon, qui m’a invité à venir visiter le Siège central de l’Organisation, et pour l’accueil qu’il m’a réservé. Je salue les Ambassadeurs et les diplomates des Pays membres et toutes les personnes présentes. À travers vous, je salue les peuples que vous représentez ici. Ils attendent de cette institution qu’elle mette en œuvre son inspiration fondatrice, à savoir constituer un « centre pour la coordination de l’activité des Nations unies en vue de parvenir à la réalisation des fins communes » de paix et de développement (cf. Charte des Nations unies, art. 1.2-1.4). Comme le Pape Jean-Paul II l’exprimait en 1995, l’Organisation devrait être un « centre moral, où toutes les nations du monde se sentent chez elles, développant la conscience commune d’être, pour ainsi dire, une famille de nations » (Message à l’Assemblée générale des Nations unies pour le 50<sup>e</sup> anniversaire de la fondation, New York, 5 octobre 1995).</p>
<p>À travers les Nations unies, les États ont établi des objectifs universels qui, même s’ils ne coïncident pas avec la totalité du bien commun de la famille humaine, n’en représentent pas moins une part fondamentale. Les principes fondateurs de l’Organisation – le désir de paix, le sens de la justice, le respect de la dignité de la personne, la coopération et l’assistance humanitaires – sont l’expression des justes aspirations de l’esprit humain et constituent les idéaux qui devraient sous-tendre les relations internationales. Comme mes prédécesseurs Paul VI et Jean-Paul II l’ont affirmé depuis cette même tribune, tout cela fait partie de réalités que l&#8217;Église catholique et le Saint-Siège considèrent avec attention et intérêt, voyant dans votre activité un exemple de la manière dont les problèmes et les conflits qui concernent la communauté mondiale peuvent bénéficier d’une régulation commune. Les Nations unies concrétisent l’aspiration à « un degré supérieur d’organisation à l’échelle internationale » (Jean-Paul II, Encycl. <em>Sollicitudo rei socialis</em>, n. 43), qui doit être inspiré et guidé par le principe de subsidiarité et donc être capable de répondre aux exigences de la famille humaine, grâce à des règles internationales efficaces et à la mise en place de structures aptes à assurer le déroulement harmonieux de la vie quotidienne des peuples. Cela est d’autant plus nécessaire dans le contexte actuel où l’on fait l’expérience du paradoxe évident d’un consensus multilatéral qui continue à être en crise parce qu’il est encore subordonné aux décisions d’un petit nombre, alors que les problèmes du monde exigent, de la part de la communauté internationale, des interventions sous forme d’actions communes.</p>
<p>En effet, les questions de sécurité, les objectifs de développement, la réduction des inégalités au niveau local et mondial, la protection de l’environnement, des ressources et du climat, requièrent que tous les responsables de la vie internationale agissent de concert et soient prêts à travailler en toute bonne foi, dans le respect du droit, pour promouvoir la solidarité dans les zones les plus fragiles de la planète. Je pense en particulier à certains pays d’Afrique et d’autres continents qui restent encore en marge d’un authentique développement intégral, et qui risquent ainsi de ne faire l’expérience que des effets négatifs de la mondialisation. Dans le contexte des relations internationales, il faut reconnaître le rôle primordial des règles et des structures qui, par nature, sont ordonnées à la promotion du bien commun et donc à la sauvegarde de la liberté humaine. Ces régulations ne limitent pas la liberté. Au contraire, elles la promeuvent quand elles interdisent des comportements et des actions qui vont à l’encontre du bien commun, qui entravent son exercice effectif et qui compromettent donc la dignité de toute personne humaine. Au nom de la liberté, il doit y avoir une corrélation entre droits et devoirs, en fonction desquels toute personne est appelée à prendre ses responsabilités dans les choix qu’elle opère, en tenant compte des relations tissées avec les autres. Nous pensons ici à la manière dont les résultats de la recherche scientifique et des avancées technologiques ont parfois été utilisés. Tout en reconnaissant les immenses bénéfices que l’humanité peut en tirer, certaines de leurs applications représentent une violation évidente de l’ordre de la création, au point non seulement d’être en contradiction avec le caractère sacré de la vie, mais d’arriver à priver la personne humaine et la famille de leur identité naturelle. De la même manière, l’action internationale visant à préserver l’environnement et à protéger les différentes formes de vie sur la terre doit non seulement garantir un usage rationnel de la technologie et de la science, mais doit aussi redécouvrir l’authentique image de la création. Il ne s’agira jamais de devoir choisir entre science et éthique, mais bien plutôt d’adopter une méthode scientifique qui soit véritablement respectueuse des impératifs éthiques.</p>
<p>La reconnaissance de l’unité de la famille humaine et l’attention portée à la dignité innée de toute femme et de tout homme reçoivent aujourd’hui un nouvel élan dans le principe de la responsabilité de protéger. Il n’a été défini que récemment, mais il était déjà implicitement présent dès les origines des Nations unies et, actuellement, il caractérise toujours davantage son activité. Tout État a le devoir primordial de protéger sa population contre les violations graves et répétées des droits de l’homme, de même que des conséquences de crises humanitaires liées à des causes naturelles ou provoquées par l’action de l’homme. S’il arrive que les États ne soient pas en mesure d’assurer une telle protection, il revient à la communauté internationale d’intervenir avec les moyens juridiques prévus par la Charte des Nations unies et par d’autres instruments internationaux. L’action de la communauté internationale et de ses institutions, dans la mesure où elle est respectueuse des principes qui fondent l’ordre international, ne devrait jamais être interprétée comme une coercition injustifiée ou comme une limitation de la souveraineté. À l’inverse, c’est l’indifférence ou la non-intervention qui causent de réels dommages. Il faut réaliser une étude approfondie des modalités pour prévenir et gérer les conflits, en utilisant tous les moyens dont dispose l’action diplomatique et en accordant attention et soutien même au plus léger signe de dialogue et de volonté de réconciliation.</p>
<p>Le principe de la « responsabilité de protéger » était considéré par l’antique <em>ius gentium</em> comme le fondement de toute action entreprise par l’autorité envers ceux qui sont gouvernés par elle : à l’époque où le concept d’État national souverain commençait à se développer, le religieux dominicain Francisco De Vitoria, considéré à juste titre comme un précurseur de l’idée des Nations unies, décrivait cette responsabilité comme un aspect de la raison naturelle partagé par toutes les nations, et le fruit d’un droit international dont la tâche était de réguler les relations entre les peuples. Aujourd’hui comme alors, un tel principe doit faire apparaître l’idée de personne comme image du Créateur, ainsi que le désir d’absolu et l’essence de la liberté. Le fondement des Nations unies, nous le savons bien, a coïncidé avec les profonds bouleversements dont a souffert l’humanité lorsque la référence au sens de la transcendance et à la raison naturelle a été abandonnée et que par conséquent la liberté et la dignité humaine furent massivement violées. Dans de telles circonstances, cela menace les fondements objectifs des valeurs qui inspirent et régulent l’ordre international et cela mine les principes intangibles et coercitifs formulés et consolidés par les Nations unies. Face à des défis nouveaux répétés, c’est une erreur de se retrancher derrière une approche pragmatique, limitée à mettre en place des « bases communes », dont le contenu est minimal et dont l’efficacité est faible.</p>
<p>La référence à la dignité humaine, fondement et fin de la responsabilité de protéger, nous introduit dans la note spécifique de cette année, qui marque le soixantième anniversaire de la <em>Déclaration universelle des Droits de l’homme</em>. Ce document était le fruit d’une convergence de différentes traditions culturelles et religieuses, toutes motivées par le désir commun de mettre la personne humaine au centre des institutions, des lois et de l’action des sociétés, et de la considérer comme essentielle pour le monde de la culture, de la religion et de la science. Les droits de l’homme sont toujours plus présentés comme le langage commun et le substrat éthique des relations internationales. Tout comme leur universalité, leur indivisibilité et leur interdépendance sont autant de garanties de protection de la dignité humaine. Mais il est évident que les droits reconnus et exposés dans <em>la Déclaration</em> s’appliquent à tout homme, cela en vertu de l’origine commune des personnes, qui demeure le point central du dessein créateur de Dieu pour le monde et pour l’histoire. Ces droits trouvent leur fondement dans la loi naturelle inscrite au cœur de l’homme et présente dans les diverses cultures et civilisations. Détacher les droits humains de ce contexte signifierait restreindre leur portée et céder à une conception relativiste, pour laquelle le sens et l’interprétation des droits pourraient varier et leur universalité pourrait être niée au nom des différentes conceptions culturelles, politiques, sociales et même religieuses. La grande variété des points de vue ne peut pas être un motif pour oublier que ce ne sont pas les droits seulement qui sont universels, mais également la personne humaine, sujet de ces droits.</p>
<p>À la fois nationale et internationale, la vie de la communauté met clairement en évidence que le respect pour les droits et pour les garanties qui leur sont attachées sont la mesure du bien commun, utilisée pour apprécier le rapport entre justice et injustice, développement et pauvreté, sécurité et conflits. La promotion des droits de l’homme demeure la stratégie la plus efficace quand il s’agit de combler les inégalités entre des pays et des groupes sociaux, quand il s’agit aussi de renforcer la sécurité. En effet les victimes de la misère et du désespoir dont la dignité humaine est impunément violée, deviennent des proies faciles pour les tenants du recours à la violence et deviennent à leur tour des destructeurs de paix. Pourtant le bien commun que les droits de l’homme aident à réaliser ne peut pas être atteint en se contentant d’appliquer des procédures correctes ni même en pondérant des droits en opposition. Le mérite de la <em>Déclaration universelle</em> a été d’ouvrir à des cultures, à des expressions juridiques et à des modèles institutionnels divers la possibilité de converger autour d’un noyau fondamental de valeurs et donc de droits : mais c’est un effort qui, de nos jours, doit être encore plus soutenu face à des instances qui cherchent à réinterpréter les fondements de la <em>Déclaration</em> et à compromettre son unité interne pour favoriser le passage de la protection de la dignité humaine à la satisfaction de simples intérêts, souvent particuliers. La <em>Déclaration </em>a été adoptée comme « un idéal commun qui est à atteindre » (Préambule) et elle ne peut pas être utilisée de manière partielle, en suivant des tendances ou en opérant des choix sélectifs qui risquent de contredire l’unité de la personne humaine et donc l’indivisibilité de ses droits.</p>
<p>Nous constatons souvent dans les faits une prédominance de la légalité par rapport à la justice quand se manifeste une attention à la revendication des droits qui va jusqu’à les faire apparaître comme le résultat exclusif de dispositions législatives ou de décisions normatives prises par les diverses instances des autorités en charge. Quand ils sont présentés sous une forme de pure légalité, les droits risquent de devenir des propositions de faible portée, séparés de la dimension éthique et rationnelle qui constitue leur fondement et leur fin. La <em>Déclaration universelle</em> a en effet réaffirmé avec force la conviction que le respect des droits de l’homme s’enracine avant tout sur une justice immuable, sur laquelle la force contraignante des proclamations internationales est aussi fondée. C’est un aspect qui est souvent négligé quand on prétend priver les droits de leur vraie fonction au nom d’une perspective utilitariste étroite. Parce que les droits et les devoirs qui leur sont liés découlent naturellement de l’interaction entre les hommes, il est facile d’oublier qu’ils sont le fruit du sens commun de la justice, fondé avant tout sur la solidarité entre les membres du corps social et donc valable dans tous les temps et pour tous les peuples. C’était une intuition exprimée, dès le V<sup>e</sup> siècle après Jésus Christ, par l’un des maîtres de notre héritage intellectuel, Augustin d’Hippone. Il enseignait que « le précepte : ‘Ce que tu ne veux pas qu’on te fasse, ne le fais pas à autrui’ ne peut en aucune façon varier en fonction de la diversité des peuples » (<em>De Doctrina Christiana</em> III, 14). Les droits de l’homme exigent alors d’être respectés parce qu’ils sont l’expression de la justice et non simplement en raison de la force coercitive liée à la volonté des législateurs.</p>
<p>Mesdames et Messieurs,</p>
<p>À mesure que l’on avance dans l’histoire, de nouvelles situations surgissent et l’on cherche à y attacher de nouveaux droits. Le discernement, c’est-à-dire la capacité de distinguer le bien du mal, est encore plus nécessaire quand sont en jeu des exigences qui appartiennent à la vie et à l’action de personnes, de communautés et de peuples. Quand on affronte le thème des droits, qui mettent en jeu des situations importantes et des réalités profondes, le discernement est une vertu à la fois indispensable et féconde.</p>
<p>Le discernement nous amène alors à souligner que laisser aux seuls États, avec leurs lois et leurs institutions, la responsabilité ultime de répondre aux aspirations des personnes, des communautés et de peuples tout entier peut parfois entraîner des conséquences rendant impossible un ordre social respectueux de la dignité de la personne et de ses droits. Par ailleurs, une vision de la vie solidement ancrée dans la dimension religieuse peut permettre d’y parvenir, car la reconnaissance de la valeur transcendante de tout homme et de toute femme favorise la conversion du cœur, ce qui conduit alors à un engagement contre la violence, le terrorisme ou la guerre, et à la promotion de la justice et de la paix. Cela favorise aussi un milieu propice au dialogue interreligieux que les Nations unies sont appelées à soutenir comme elles soutiennent le dialogue dans d’autres domaines de l’activité humaine. Le dialogue doit être reconnu comme le moyen par lequel les diverses composantes de la société peuvent confronter leurs points de vue et réaliser un consensus autour de la vérité concernant des valeurs ou des fins particulières. Il est de la nature des religions librement pratiquées de pouvoir mener de manière autonome un dialogue de la pensée et de la vie. Si, à ce niveau là aussi, la sphère religieuse est séparée de l’action politique, il en ressort également de grands bénéfices pour les personnes individuelles et pour les communautés. D’autre part, les Nations unies peuvent compter sur les fruits du dialogue entre les religions et tirer des bénéfices de la volonté des croyants de mettre leur expérience au service du bien commun. Leur tâche est de proposer une vision de la foi non pas en termes d’intolérance, de discrimination ou de conflit, mais en terme de respect absolu de la vérité, de la coexistence, des droits et de la réconciliation.</p>
<p>Les droits de l’homme doivent évidemment inclure le droit à la liberté religieuse, comprise comme l’expression d’une dimension à la fois individuelle et communautaire, perspective qui fait ressortir l’unité de la personne tout en distinguant clairement entre la dimension du citoyen et celle du croyant. Au cours des dernières années, l’action des Nations unies a permis que le débat public offre des points de vue inspirés par une vision religieuse dans toutes ses dimensions y compris le rite, le culte, l’éducation, la diffusion d’information et la liberté de professer et de choisir sa religion. Il n’est donc pas imaginable que des croyants doivent se priver d’une partie d’eux-mêmes – de leur foi – afin d’être des citoyens actifs. Il ne devrait jamais être nécessaire de nier Dieu pour jouir de ses droits. Il est d’autant plus nécessaire de protéger les droits liés à la religion s’ils sont considérés comme opposés à une idéologie séculière dominante ou à des positions religieuses majoritaires, de nature exclusive. La pleine garantie de la liberté religieuse ne peut pas être limitée au libre exercice du culte, mais doit prendre en considération la dimension publique de la religion et donc la possibilité pour les croyants de participer à la construction de l’ordre social. Ils le font effectivement à l’heure actuelle par exemple à travers leur engagement efficace et généreux dans un vaste réseau d’initiatives qui va des Universités, des Instituts scientifiques et des écoles, jusqu’aux structures qui promeuvent la santé et aux organisations caritatives au service des plus pauvres et des laissés-pour-compte. Refuser de reconnaître l’apport à la société qui s’enracine dans la dimension religieuse et dans la recherche de l’Absolu – qui par nature exprime une communion entre les personnes – reviendrait à privilégier dans les faits une approche individualiste et, ce faisant, à fragmenter l’unité de la personne.</p>
<p>Ma présence au sein de cette Assemblée est le signe de mon estime pour les Nations unies et elle veut aussi manifester le souhait que l’Organisation puisse être toujours davantage un signe d’unité entre les États et un instrument au service de toute la famille humaine. Elle manifeste aussi la volonté de l&#8217;Église catholique d’apporter sa contribution aux relations internationales d’une manière qui permette à toute personne et à tout peuple de sentir qu’ils ont leur importance. D’une manière qui est en harmonie avec sa contribution au domaine éthique et moral et à la libre activité de sa foi, l&#8217;Église travaille aussi à la réalisation de ces objectifs à travers l’activité internationale du Saint-Siège. Le Saint-Siège a en effet toujours eu sa place dans les assemblées des Nations tout en manifestant son caractère spécifique comme sujet dans le domaine international. Comme les Nations unies l’ont récemment confirmé, le Saint-Siège apporte aussi sa contribution selon les dispositions du droit international, aidant à la définition de ce droit et y recourant.</p>
<p>Les Nations unies demeurent un lieu privilégié où l&#8217;Église s’efforce de partager son expérience « en humanité », qui a mûri tout au long des siècles parmi les peuples de toute race et de toute culture, et de la mettre à la disposition de tous les membres de la Communauté internationale. Cette expérience et cette activité, qui visent à obtenir la liberté pour tout croyant, cherchent aussi à assurer une protection plus grande aux droits de la personne. Ces droits trouvent leur fondement et leur forme dans la nature transcendante de la personne, qui permet aux hommes et aux femmes d’avancer sur le chemin de la foi et de la recherche de Dieu dans ce monde. Il faut renforcer la reconnaissance de cette dimension si nous voulons soutenir l’espérance de l’humanité en un monde meilleur et si nous voulons créer les conditions pour la paix, le développement, la coopération et la garantie des droits pour les générations à venir.</p>
<p>Dans ma récente encyclique <em>Spe salvi</em>, je rappelais que « la recherche pénible et toujours nouvelle d’ordonnancements droits pour les choses humaines est le devoir de chaque génération » (n. 25). Pour les chrétiens, cette tâche trouve sa justification dans l’espérance qui jaillit de l’œuvre salvifique de Jésus Christ. C’est pourquoi l’Église est heureuse d’être associée aux activités de cette honorable Organisation qui a la responsabilité de promouvoir la paix et la bonne volonté sur toute la terre. Chers Amis, je vous remercie de m’avoir permis de m’adresser à vous aujourd’hui et je vous promets le soutien de mes prières pour que vous poursuiviez votre noble tâche.</p>
<p>Avant de prendre congé de cette illustre Assemblée, je voudrais adresser mes souhaits dans les langues officielles à toutes les nations qui y sont représentées :</p>
<p><em>[En anglais; en français; en espagnol; en arabe; en chinois; en russe:]</em></p>
<p>Paix et prospérité, avec l’aide de Dieu !</p>
<p>[0583-03.01 [Texte original: Plurilingue]</p>
<p style="text-align:center;">****</p>
<h2>Benedict XVI&#8217;s Address to United Nations</h2>
<p>Mr President,<br />
Ladies and Gentlemen,</p>
<p>As I begin my address to this Assembly, I would like first of all to express to you, Mr President, my sincere gratitude for your kind words. My thanks go also to the Secretary-General, Mr Ban Ki-moon, for inviting me to visit the headquarters of this Organization and for the welcome that he has extended to me. I greet the Ambassadors and Diplomats from the Member States, and all those present. Through you, I greet the peoples who are represented here. They look to this institution to carry forward the founding inspiration to establish a &#8220;centre for harmonizing the actions of nations in the attainment of these common ends&#8221; of peace and development <em>(</em>cf. <em>Charter of the United Nations</em>, article 1.2-1.4). As Pope John Paul II expressed it in 1995, the Organization should be &#8220;a moral centre where all the nations of the world feel at home and develop a shared awareness of being, as it were, a ‘family of nations’&#8221; (<em>Address to the General Assembly of the United Nations on the 50<sup>th</sup> Anniversary of its Foundation</em>, New York, 5 October 1995, 14).</p>
<p>Through the United Nations, States have established universal objectives which, even if they do not coincide with the total common good of the human family, undoubtedly represent a fundamental part of that good. The founding principles of the Organization – the desire for peace, the quest for justice, respect for the dignity of the person, humanitarian cooperation and assistance – express the just aspirations of the human spirit, and constitute the ideals which should underpin international relations. As my predecessors Paul VI and John Paul II have observed from this very podium, all this is something that the Catholic Church and the Holy See follow attentively and with interest, seeing in your activity an example of how issues and conflicts concerning the world community can be subject to common regulation. The United Nations embodies the aspiration for a &#8220;greater degree of international ordering&#8221; (John Paul II, <em>Sollicitudo Rei Socialis</em>, 43), inspired and governed by the principle of subsidiarity, and therefore capable of responding to the demands of the human family through binding international rules and through structures capable of harmonizing the day-to-day unfolding of the lives of peoples. This is all the more necessary at a time when we experience the obvious paradox of a multilateral consensus that continues to be in crisis because it is still subordinated to the decisions of a few, whereas the world’s problems call for interventions in the form of collective action by the international community.</p>
<p>Indeed, questions of security, development goals, reduction of local and global inequalities, protection of the environment, of resources and of the climate, require all international leaders to act jointly and to show a readiness to work in good faith, respecting the law, and promoting solidarity with the weakest regions of the planet. I am thinking especially of those countries in Africa and other parts of the world which remain on the margins of authentic integral development, and are therefore at risk of experiencing only the negative effects of globalization. In the context of international relations, it is necessary to recognize the higher role played by rules and structures that are intrinsically ordered to promote the common good, and therefore to safeguard human freedom. These regulations do not limit freedom. On the contrary, they promote it when they prohibit behaviour and actions which work against the common good, curb its effective exercise and hence compromise the dignity of every human person. In the name of freedom, there has to be a correlation between rights and duties, by which every person is called to assume responsibility for his or her choices, made as a consequence of entering into relations with others. Here our thoughts turn also to the way the results of scientific research and technological advances have sometimes been applied. Notwithstanding the enormous benefits that humanity can gain, some instances of this represent a clear violation of the order of creation, to the point where not only is the sacred character of life contradicted, but the human person and the family are robbed of their natural identity. Likewise, international action to preserve the environment and to protect various forms of life on earth must not only guarantee a rational use of technology and science, but must also rediscover the authentic image of creation. This never requires a choice to be made between science and ethics: rather it is a question of adopting a scientific method that is truly respectful of ethical imperatives.</p>
<p>Recognition of the unity of the human family, and attention to the innate dignity of every man and woman, today find renewed emphasis in the principle of the responsibility to protect. This has only recently been defined, but it was already present implicitly at the origins of the United Nations, and is now increasingly characteristic of its activity. Every State has the primary duty to protect its own population from grave and sustained violations of human rights, as well as from the consequences of humanitarian crises, whether natural or man-made. If States are unable to guarantee such protection, the international community must intervene with the juridical means provided in the United Nations Charter and in other international instruments. The action of the international community and its institutions, provided that it respects the principles undergirding the international order, should never be interpreted as an unwarranted imposition or a limitation of sovereignty. On the contrary, it is indifference or failure to intervene that do the real damage. What is needed is a deeper search for ways of pre-empting and managing conflicts by exploring every possible diplomatic avenue, and giving attention and encouragement to even the faintest sign of dialogue or desire for reconciliation.</p>
<p>The principle of &#8220;responsibility to protect&#8221; was considered by the ancient <em>ius gentium</em> as the foundation of every action taken by those in government with regard to the governed: at the time when the concept of national sovereign States was first developing, the Dominican Friar Francisco de Vitoria, rightly considered as a precursor of the idea of the United Nations, described this responsibility as an aspect of natural reason shared by all nations, and the result of an international order whose task it was to regulate relations between peoples. Now, as then, this principle has to invoke the idea of the person as image of the Creator, the desire for the absolute and the essence of freedom. The founding of the United Nations, as we know, coincided with the profound upheavals that humanity experienced when reference to the meaning of transcendence and natural reason was abandoned, and in consequence, freedom and human dignity were grossly violated. When this happens, it threatens the objective foundations of the values inspiring and governing the international order and it undermines the cogent and inviolable principles formulated and consolidated by the United Nations. When faced with new and insistent challenges, it is a mistake to fall back on a pragmatic approach, limited to determining &#8220;common ground&#8221;, minimal in content and weak in its effect.</p>
<p>This reference to human dignity, which is the foundation and goal of the responsibility to protect, leads us to the theme we are specifically focusing upon this year, which marks the sixtieth anniversary of the <em>Universal Declaration of Human Rights</em>. This document was the outcome of a convergence of different religious and cultural traditions, all of them motivated by the common desire to place the human person at the heart of institutions, laws and the workings of society, and to consider the human person essential for the world of culture, religion and science. Human rights are increasingly being presented as the common language and the ethical substratum of international relations. At the same time, the universality, indivisibility and interdependence of human rights all serve as guarantees safeguarding human dignity. It is evident, though, that the rights recognized and expounded in the <em>Declaration</em> apply to everyone by virtue of the common origin of the person, who remains the high-point of God’s creative design for the world and for history. They are based on the natural law inscribed on human hearts and present in different cultures and civilizations. Removing human rights from this context would mean restricting their range and yielding to a relativistic conception, according to which the meaning and interpretation of rights could vary and their universality would be denied in the name of different cultural, political, social and even religious outlooks. This great variety of viewpoints must not be allowed to obscure the fact that not only rights are universal, but so too is the human person, the subject of those rights.</p>
<p>The life of the community, both domestically and internationally, clearly demonstrates that respect for rights, and the guarantees that follow from them, are measures of the common good that serve to evaluate the relationship between justice and injustice, development and poverty, security and conflict. The promotion of human rights remains the most effective strategy for eliminating inequalities between countries and social groups, and for increasing security. Indeed, the victims of hardship and despair, whose human dignity is violated with impunity, become easy prey to the call to violence, and they can then become violators of peace. The common good that human rights help to accomplish cannot, however, be attained merely by applying correct procedures, nor even less by achieving a balance between competing rights. The merit of the <em>Universal Declaration</em> is that it has enabled different cultures, juridical expressions and institutional models to converge around a fundamental nucleus of values, and hence of rights. Today, though, efforts need to be redoubled in the face of pressure to reinterpret the foundations of the <em>Declaration</em> and to compromise its inner unity so as to facilitate a move away from the protection of human dignity towards the satisfaction of simple interests, often particular interests. The <em>Declaration</em> was adopted as a &#8220;common standard of achievement&#8221; (<em>Preamble</em>) and cannot be applied piecemeal, according to trends or selective choices that merely run the risk of contradicting the unity of the human person and thus the indivisibility of human rights.</p>
<p>Experience shows that legality often prevails over justice when the insistence upon rights makes them appear as the exclusive result of legislative enactments or normative decisions taken by the various agencies of those in power. When presented purely in terms of legality, rights risk becoming weak propositions divorced from the ethical and rational dimension which is their foundation and their goal. The <em>Universal Declaration</em>, rather, has reinforced the conviction that respect for human rights is principally rooted in unchanging justice, on which the binding force of international proclamations is also based. This aspect is often overlooked when the attempt is made to deprive rights of their true function in the name of a narrowly utilitarian perspective. Since rights and the resulting duties follow naturally from human interaction, it is easy to forget that they are the fruit of a commonly held sense of justice built primarily upon solidarity among the members of society, and hence valid at all times and for all peoples. This intuition was expressed as early as the fifth century by Augustine of Hippo, one of the masters of our intellectual heritage. He taught that the saying: <em>Do not do to others what you would not want done to you</em> &#8220;cannot in any way vary according to the different understandings that have arisen in the world&#8221; (<em>De Doctrina Christiana</em>, III, 14). Human rights, then, must be respected as an expression of justice, and not merely because they are enforceable through the will of the legislators.</p>
<p>Ladies and Gentlemen,</p>
<p>As history proceeds, new situations arise, and the attempt is made to link them to new rights. Discernment, that is, the capacity to distinguish good from evil, becomes even more essential in the context of demands that concern the very lives and conduct of persons, communities and peoples. In tackling the theme of rights, since important situations and profound realities are involved, discernment is both an indispensable and a fruitful virtue.</p>
<p>Discernment, then, shows that entrusting exclusively to individual States, with their laws and institutions, the final responsibility to meet the aspirations of persons, communities and entire peoples, can sometimes have consequences that exclude the possibility of a social order respectful of the dignity and rights of the person. On the other hand, a vision of life firmly anchored in the religious dimension can help to achieve this, since recognition of the transcendent value of every man and woman favours conversion of heart, which then leads to a commitment to resist violence, terrorism and war, and to promote justice and peace. This also provides the proper context for the inter-religious dialogue that the United Nations is called to support, just as it supports dialogue in other areas of human activity. Dialogue should be recognized as the means by which the various components of society can articulate their point of view and build consensus around the truth concerning particular values or goals. It pertains to the nature of religions, freely practised, that they can autonomously conduct a dialogue of thought and life. If at this level, too, the religious sphere is kept separate from political action, then great benefits ensue for individuals and communities. On the other hand, the United Nations can count on the results of dialogue between religions, and can draw fruit from the willingness of believers to place their experiences at the service of the common good. Their task is to propose a vision of faith not in terms of intolerance, discrimination and conflict, but in terms of complete respect for truth, coexistence, rights, and reconciliation.</p>
<p>Human rights, of course, must include the right to religious freedom, understood as the expression of a dimension that is at once individual and communitarian – a vision that brings out the unity of the person while clearly distinguishing between the dimension of the citizen and that of the believer. The activity of the United Nations in recent years has ensured that public debate gives space to viewpoints inspired by a religious vision in all its dimensions, including ritual, worship, education, dissemination of information and the freedom to profess and choose religion. It is inconceivable, then, that believers should have to suppress a part of themselves – their faith – in order to be active citizens. It should never be necessary to deny God in order to enjoy one’s rights. The rights associated with religion are all the more in need of protection if they are considered to clash with a prevailing secular ideology or with majority religious positions of an exclusive nature. The full guarantee of religious liberty cannot be limited to the free exercise of worship, but has to give due consideration to the public dimension of religion, and hence to the possibility of believers playing their part in building the social order. Indeed, they actually do so, for example through their influential and generous involvement in a vast network of initiatives which extend from Universities, scientific institutions and schools to health care agencies and charitable organizations in the service of the poorest and most marginalized. Refusal to recognize the contribution to society that is rooted in the religious dimension and in the quest for the Absolute – by its nature, expressing communion between persons – would effectively privilege an individualistic approach, and would fragment the unity of the person.</p>
<p>My presence at this Assembly is a sign of esteem for the United Nations, and it is intended to express the hope that the Organization will increasingly serve as a sign of unity between States and an instrument of service to the entire human family. It also demonstrates the willingness of the Catholic Church to offer her proper contribution to building international relations in a way that allows every person and every people to feel they can make a difference. In a manner that is consistent with her contribution in the ethical and moral sphere and the free activity of her faithful, the Church also works for the realization of these goals through the international activity of the Holy See. Indeed, the Holy See has always had a place at the assemblies of the Nations, thereby manifesting its specific character as a subject in the international domain. As the United Nations recently confirmed, the Holy See thereby makes its contribution according to the dispositions of international law, helps to define that law, and makes appeal to it.</p>
<p>The United Nations remains a privileged setting in which the Church is committed to contributing her experience &#8220;of humanity&#8221;, developed over the centuries among peoples of every race and culture, and placing it at the disposal of all members of the international community. This experience and activity, directed towards attaining freedom for every believer, seeks also to increase the protection given to the rights of the person. Those rights are grounded and shaped by the transcendent nature of the person, which permits men and women to pursue their journey of faith and their search for God in this world. Recognition of this dimension must be strengthened if we are to sustain humanity’s hope for a better world and if we are to create the conditions for peace, development, cooperation, and guarantee of rights for future generations.</p>
<p>In my recent Encyclical, <em>Spe Salvi</em>, I indicated that &#8220;every generation has the task of engaging anew in the arduous search for the right way to order human affairs&#8221; (no. 25). For Christians, this task is motivated by the hope drawn from the saving work of Jesus Christ. That is why the Church is happy to be associated with the activity of this distinguished Organization, charged with the responsibility of promoting peace and good will throughout the earth. Dear Friends, I thank you for this opportunity to address you today, and I promise you of the support of my prayers as you pursue your noble task.</p>
<p>Before I take my leave from this distinguished Assembly, I should like to offer my greetings, in the official languages, to all the Nations here represented.</p>
<p><em>[in English; in French; in Spanish; in Arab; in Chinese; in Russian:]</em></p>
<p>Peace and Prosperity with God’s help!</p>
<p>[00583-02.01] [Original text: Plurilingual]</p>
<p style="text-align:center;">****</p>
<h2>Discurso de Benedicto XVI en la asamblea general de las Naciones Unidas</h2>
<p>Señor Presidente<br />
Señoras y Señores</p>
<p>Al comenzar mi intervención en esta Asamblea, deseo ante todo expresarle a usted, Señor Presidente, mi sincera gratitud por sus amables palabras. Quiero agradecer también al Secretario General, el Señor Ban Ki-moon, por su invitación a visitar la Sede central de la Organización y por su cordial bienvenida. Saludo a los Embajadores y a los Diplomáticos de los Estados Miembros, así como a todos los presentes: a través de ustedes, saludo a los pueblos que representan aquí. Ellos esperan de esta Institución que lleve adelante la inspiración que condujo a su fundación, la de ser un «centro que armonice los esfuerzos de las Naciones por alcanzar los fines comunes», de la paz y el desarrollo (cf. <em>Carta de las Naciones Unidas</em>, art. 1.2-1.4). Como dijo el Papa Juan Pablo II en 1995, la Organización debería ser &#8220;centro moral, en el que todas las naciones del mundo se sientan como en su casa, desarrollando la conciencia común de ser, por así decir, una ‘familia de naciones’&#8221; (<em>Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas</em>, Nueva York, 5 de octubre de 1995, 14).</p>
<p>A través de las Naciones Unidas, los Estados han establecido objetivos universales que, aunque no coincidan con el bien común total de la familia humana, representan sin duda una parte fundamental de este mismo bien. Los principios fundacionales de la Organización –el deseo de la paz, la búsqueda de la justicia, el respeto de la dignidad de la persona, la cooperación y la asistencia humanitaria– expresan las justas aspiraciones del espíritu humano y constituyen los ideales que deberían estar subyacentes en las relaciones internacionales. Como mis predecesores Pablo VI y Juan Pablo II han hecho notar desde esta misma tribuna, se trata de cuestiones que la Iglesia Católica y la Santa Sede siguen con atención e interés, pues ven en vuestra actividad un ejemplo de cómo los problemas y conflictos relativos a la comunidad mundial pueden estar sujetos a una reglamentación común. Las Naciones Unidas encarnan la aspiración a &#8220;un grado superior de ordenamiento internacional&#8221; Juan Pablo II, <em>Sollicitudo rei socialis</em>, 43), inspirado y gobernado por el principio de subsidiaridad y, por tanto, capaz de responder a las demandas de la familia humana mediante reglas internacionales vinculantes y estructuras capaces de armonizar el desarrollo cotidiano de la vida de los pueblos. Esto es más necesario aún en un tiempo en el que experimentamos la manifiesta paradoja de un consenso multilateral que sigue padeciendo una crisis a causa de su subordinación a las decisiones de unos pocos, mientras que los problemas del mundo exigen intervenciones conjuntas por parte de la comunidad internacional.</p>
<p>Ciertamente, cuestiones de seguridad, los objetivos del desarrollo, la reducción de las desigualdades locales y globales, la protección del entorno, de los recursos y del clima, requieren que todos los responsables internacionales actúen conjuntamente y demuestren una disponibilidad para actuar de buena fe, respetando la ley y promoviendo la solidaridad con las regiones más débiles del planeta. Pienso particularmente en aquellos Países de África y de otras partes del mundo que permanecen al margen de un auténtico desarrollo integral, y corren por tanto el riesgo de experimentar sólo los efectos negativos de la globalización. En el contexto de las relaciones internacionales, es necesario reconocer el papel superior que desempeñan las reglas y las estructuras intrínsecamente ordenadas a promover el bien común y, por tanto, a defender la libertad humana. Dichas reglas no limitan la libertad. Por el contrario, la promueven cuando prohíben comportamientos y actos que van contra el bien común, obstaculizan su realización efectiva y, por tanto, comprometen la dignidad de toda persona humana. En nombre de la libertad debe haber una correlación entre derechos y deberes, por la cual cada persona está llamada a asumir la responsabilidad de sus opciones, tomadas al entrar en relación con los otros. Aquí, nuestro pensamiento se dirige al modo en que a veces se han aplicado los resultados de los descubrimientos de la investigación científica y tecnológica. No obstante los enormes beneficios que la humanidad puede recabar de ellos, algunos aspectos de dicha aplicación representan una clara violación del orden de la creación, hasta el punto en que no solamente se contradice el carácter sagrado de la vida, sino que la persona humana misma y la familia se ven despojadas de su identidad natural. Del mismo modo, la acción internacional dirigida a preservar el entorno y a proteger las diversas formas de vida sobre la tierra no ha de garantizar solamente un empleo racional de la tecnología y de la ciencia, sino que debe redescubrir también la auténtica imagen de la creación. Esto nunca requiere optar entre ciencia y ética: se trata más bien de adoptar un método científico que respete realmente los imperativos éticos.</p>
<p>El reconocimiento de la unidad de la familia humana y la atención a la dignidad innata de cada hombre y mujer adquiere hoy un nuevo énfasis con el principio de la responsabilidad de proteger. Este principio ha sido definido sólo recientemente, pero ya estaba implícitamente presente en los orígenes de las Naciones Unidas y ahora se ha convertido cada vez más en una característica de la actividad de la Organización. Todo Estado tiene el deber primario de proteger a la propia población de violaciones graves y continuas de los derechos humanos, como también de las consecuencias de las crisis humanitarias, ya sean provocadas por la naturaleza o por el hombre. Si los Estados no son capaces de garantizar esta protección, la comunidad internacional ha de intervenir con los medios jurídicos previstos por la Carta de las Naciones Unidas y por otros instrumentos internacionales. La acción de la comunidad internacional y de sus instituciones, dando por sentado el respeto de los principios que están a la base del orden internacional, no tiene por qué ser interpretada nunca como una imposición injustificada y una limitación de soberanía. Al contrario, es la indiferencia o la falta de intervención lo que causa un daño real. Lo que se necesita es una búsqueda más profunda de los medios para prevenir y controlar los conflictos, explorando cualquier vía diplomática posible y prestando atención y estímulo también a las más tenues señales de diálogo o deseo de reconciliación.</p>
<p>El principio de la &#8220;responsabilidad de proteger&#8221; fue considerado por el antiguo <em>ius gentium</em> como el fundamento de toda actuación de los gobernadores hacia los gobernados: en tiempos en que se estaba desarrollando el concepto de Estados nacionales soberanos, el fraile dominico Francisco de Vitoria, calificado con razón como precursor de la idea de las Naciones Unidas, describió dicha responsabilidad como un aspecto de la razón natural compartida por todas las Naciones, y como el resultado de un orden internacional cuya tarea era regular las relaciones entre los pueblos. Hoy como entonces, este principio ha de hacer referencia a la idea de la persona como imagen del Creador, al deseo de una absoluta y esencial libertad. Como sabemos, la fundación de las Naciones Unidas coincidió con la profunda conmoción experimentada por la humanidad cuando se abandonó la referencia al sentido de la trascendencia y de la razón natural y, en consecuencia, se violaron gravemente la libertad y la dignidad del hombre. Cuando eso ocurre, los fundamentos objetivos de los valores que inspiran y gobiernan el orden internacional se ven amenazados, y minados en su base los principios inderogables e inviolables formulados y consolidados por las Naciones Unidas. Cuando se está ante nuevos e insistentes desafíos, es un error retroceder hacia un planteamiento pragmático, limitado a determinar &#8220;un terreno común&#8221;, minimalista en los contenidos y débil en su efectividad.</p>
<p>La referencia a la dignidad humana, que es el fundamento y el objetivo de la responsabilidad de proteger, nos lleva al tema sobre el cual hemos sido invitados a centrarnos este año, en el que se cumple el 60° aniversario de la <em>Declaración Universal de los Derechos del Hombre</em>. El documento fue el resultado de una convergencia de tradiciones religiosas y culturales, todas ellas motivadas por el deseo común de poner a la persona humana en el corazón de las instituciones, leyes y actuaciones de la sociedad, y de considerar a la persona humana esencial para el mundo de la cultura, de la religión y de la ciencia. Los derechos humanos son presentados cada vez más como el lenguaje común y el sustrato ético de las relaciones internacionales. Al mismo tiempo, la universalidad, la indivisibilidad y la interdependencia de los derechos humanos sirven como garantía para la salvaguardia de la dignidad humana. Sin embargo, es evidente que los derechos reconocidos y enunciados en la <em>Declaración</em> se aplican a cada uno en virtud del origen común de la persona, la cual sigue siendo el punto más alto del designio creador de Dios para el mundo y la historia. Estos derechos se basan en la ley natural inscrita en el corazón del hombre y presente en las diferentes culturas y civilizaciones. Arrancar los derechos humanos de este contexto significaría restringir su ámbito y ceder a una concepción relativista, según la cual el sentido y la interpretación de los derechos podrían variar, negando su universalidad en nombre de los diferentes contextos culturales, políticos, sociales e incluso religiosos. Así pues, no se debe permitir que esta vasta variedad de puntos de vista oscurezca no sólo el hecho de que los derechos son universales, sino que también lo es la persona humana, sujeto de estos derechos.</p>
<p>La vida de la comunidad, tanto en el ámbito interior como en el internacional, muestra claramente cómo el respeto de los derechos y las garantías que se derivan de ellos son las medidas del bien común que sirven para valorar la relación entre justicia e injusticia, desarrollo y pobreza, seguridad y conflicto. La promoción de los derechos humanos sigue siendo la estrategia más eficaz para extirpar las desigualdades entre Países y grupos sociales, así como para aumentar la seguridad. Es cierto que las víctimas de la opresión y la desesperación, cuya dignidad humana se ve impunemente violada, pueden ceder fácilmente al impulso de la violencia y convertirse ellas mismas en transgresoras de la paz. Sin embargo, el bien común que los derechos humanos permiten conseguir no puede lograrse simplemente con la aplicación de procedimientos correctos ni tampoco a través de un simple equilibrio entre derechos contrapuestos. La <em>Declaración Universal</em> tiene el mérito de haber permitido confluir en un núcleo fundamental de valores y, por lo tanto, de derechos, a diferentes culturas, expresiones jurídicas y modelos institucionales. No obstante, hoy es preciso redoblar los esfuerzos ante las presiones para reinterpretar los fundamentos de la <em>Declaración</em> y comprometer con ello su íntima unidad, facilitando así su alejamiento de la protección de la dignidad humana para satisfacer meros intereses, con frecuencia particulares. La <em>Declaración</em> fue adoptada como un &#8220;ideal común&#8221; (<em>preámbulo</em>) y no puede ser aplicada por partes separadas, según tendencias u opciones selectivas que corren simplemente el riesgo de contradecir la unidad de la persona humana y por tanto la indivisibilidad de los derechos humanos.</p>
<p>La experiencia nos enseña que a menudo la legalidad prevalece sobre la justicia cuando la insistencia sobre los derechos humanos los hace aparecer como resultado exclusivo de medidas legislativas o decisiones normativas tomadas por las diversas agencias de los que están en el poder. Cuando se presentan simplemente en términos de legalidad, los derechos corren el riesgo de convertirse en proposiciones frágiles, separadas de la dimensión ética y racional, que es su fundamento y su fin. Por el contrario, la <em>Declaración Universal</em> ha reforzado la convicción de que el respeto de los derechos humanos está enraizado principalmente en la justicia que no cambia, sobre la cual se basa también la fuerza vinculante de las proclamaciones internacionales. Este aspecto se ve frecuentemente desatendido cuando se intenta privar a los derechos de su verdadera función en nombre de una mísera perspectiva utilitarista. Puesto que los derechos y los consiguientes deberes provienen naturalmente de la interacción humana, es fácil olvidar que son el fruto de un sentido común de la justicia, basado principalmente sobre la solidaridad entre los miembros de la sociedad y, por tanto, válidos para todos los tiempos y todos los pueblos. Esta intuición fue expresada ya muy pronto, en el siglo V, por Agustín de Hipona, uno de los maestros de nuestra herencia intelectual. Decía que la máxima <em>no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti</em> &#8220;en modo alguno puede variar, por mucha que sea la diversidad de las naciones&#8221; (<em>De doctrina christiana</em>, III, 14). Por tanto, los derechos humanos han de ser respetados como expresión de justicia, y no simplemente porque pueden hacerse respetar mediante la voluntad de los legisladores.</p>
<p>Señoras y Señores,</p>
<p>con el transcurrir de la historia surgen situaciones nuevas y se intenta conectarlas a nuevos derechos. El discernimiento, es decir, la capacidad de distinguir el bien del mal, se hace más esencial en el contexto de exigencias que conciernen a la vida misma y al comportamiento de las personas, de las comunidades y de los pueblos. Al afrontar el tema de los derechos, puesto que en él están implicadas situaciones importantes y realidades profundas, el discernimiento es al mismo tiempo una virtud indispensable y fructuosa.</p>
<p>Así, el discernimiento muestra cómo el confiar de manera exclusiva a cada Estado, con sus leyes e instituciones, la responsabilidad última de conjugar las aspiraciones de personas, comunidades y pueblos enteros puede tener a veces consecuencias que excluyen la posibilidad de un orden social respetuoso de la dignidad y los derechos de la persona. Por otra parte, una visión de la vida enraizada firmemente en la dimensión religiosa puede ayudar a conseguir dichos fines, puesto que el reconocimiento del valor trascendente de todo hombre y toda mujer favorece la conversión del corazón, que lleva al compromiso de resistir a la violencia, al terrorismo y a la guerra, y de promover la justicia y la paz. Además, esto proporciona el contexto apropiado para ese diálogo interreligioso que las Naciones Unidas están llamadas a apoyar, del mismo modo que apoyan el diálogo en otros campos de la actividad humana. El diálogo debería ser reconocido como el medio a través del cual los diversos sectores de la sociedad pueden articular su propio punto de vista y construir el consenso sobre la verdad en relación a los valores u objetivos particulares. Pertenece a la naturaleza de las religiones, libremente practicadas, el que puedan entablar autónomamente un diálogo de pensamiento y de vida. Si también a este nivel la esfera religiosa se mantiene separada de la acción política, se producirán grandes beneficios para las personas y las comunidades. Por otra parte, las Naciones Unidas pueden contar con los resultados del diálogo entre las religiones y beneficiarse de la disponibilidad de los creyentes para poner sus propias experiencias al servicio del bien común. Su cometido es proponer una visión de la fe, no en términos de intolerancia, discriminación y conflicto, sino de total respeto de la verdad, la coexistencia, los derechos y la reconciliación.</p>
<p>Obviamente, los derechos humanos deben incluir el derecho a la libertad religiosa, entendido como expresión de una dimensión que es al mismo tiempo individual y comunitaria, una visión que manifiesta la unidad de la persona, aun distinguiendo claramente entre la dimensión de ciudadano y la de creyente. La actividad de las Naciones Unidas en los años recientes ha asegurado que el debate público ofrezca espacio a puntos de vista inspirados en una visión religiosa en todas sus dimensiones, incluyendo la de rito, culto, educación, difusión de informaciones, así como la libertad de profesar o elegir una religión. Es inconcebible, por tanto, que los creyentes tengan que suprimir una parte de sí mismos –su fe– para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos. Los derechos asociados con la religión necesitan protección sobre todo si se los considera en conflicto con la ideología secular predominante o con posiciones de una mayoría religiosa de naturaleza exclusiva. No se puede limitar la plena garantía de la libertad religiosa al libre ejercicio del culto, sino que se ha de tener en la debida consideración la dimensión pública de la religión y, por tanto, la posibilidad de que los creyentes contribuyan la construcción del orden social. A decir verdad, ya lo están haciendo, por ejemplo, a través de su implicación influyente y generosa en una amplia red de iniciativas, que van desde las universidades a las instituciones científicas, escuelas, centros de atención médica y a organizaciones caritativas al servicio de los más pobres y marginados. El rechazo a reconocer la contribución a la sociedad que está enraizada en la dimensión religiosa y en la búsqueda del Absoluto –expresión por su propia naturaleza de la comunión entre personas– privilegiaría efectivamente un planteamiento individualista y fragmentaría la unidad de la persona.</p>
<p>Mi presencia en esta Asamblea es una muestra de estima por las Naciones Unidas y es considerada como expresión de la esperanza en que la Organización sirva cada vez más como signo de unidad entre los Estados y como instrumento al servicio de toda la familia humana. Manifiesta también la voluntad de la Iglesia Católica de ofrecer su propia aportación a la construcción de relaciones internacionales en un modo en que se permita a cada persona y a cada pueblo percibir que son un elemento capaz de marcar la diferencia. Además, la Iglesia trabaja para obtener dichos objetivos a través de la actividad internacional de la Santa Sede, de manera coherente con la propia contribución en la esfera ética y moral y con la libre actividad de los propios fieles. Ciertamente, la Santa Sede ha tenido siempre un puesto en las asambleas de las Naciones, manifestando así el propio carácter específico en cuanto sujeto en el ámbito internacional. Como han confirmado recientemente las Naciones Unidas, la Santa Sede ofrece así su propia contribución según las disposiciones de la ley internacional, ayuda a definirla y a ella se remite.</p>
<p>Las Naciones Unidas siguen siendo un lugar privilegiado en el que la Iglesia está comprometida a llevar su propia experiencia &#8220;en humanidad&#8221;, desarrollada a lo largo de los siglos entre pueblos de toda raza y cultura, y a ponerla a disposición de todos los miembros de la comunidad internacional. Esta experiencia y actividad, orientadas a obtener la libertad para todo creyente, intentan aumentar también la protección que se ofrece a los derechos de la persona. Dichos derechos están basados y plasmados en la naturaleza trascendente de la persona, que permite a hombres y mujeres recorrer su camino de fe y su búsqueda de Dios en este mundo. El reconocimiento de esta dimensión debe ser reforzado si queremos fomentar la esperanza de la humanidad en un mundo mejor, y crear condiciones propicias para la paz, el desarrollo, la cooperación y la garantía de los derechos de las generaciones futuras.</p>
<p>En mi reciente Encíclica <em>Spe salvi</em>, he subrayado &#8220;que la búsqueda, siempre nueva y fatigosa, de rectos ordenamientos para las realidades humanas es una tarea de cada generación&#8221; (n. 25). Para los cristianos, esta tarea está motivada por la esperanza que proviene de la obra salvadora de Jesucristo. Precisamente por eso la Iglesia se alegra de estar asociada con la actividad de esta ilustre Organización, a la cual está confiada la responsabilidad de promover la paz y la buena voluntad en todo el mundo. Queridos amigos, os doy las gracias por la oportunidad de dirigirme hoy a vosotros y prometo la ayuda de mis oraciones para el desarrollo de vuestra noble tarea.</p>
<p>Antes de despedirme de esta asamblea, deseo saludar a todas las naciones aquí representadas en las lenguas oficiales.</p>
<p><em>[En inglés, en francés, en español, en árabe, en chino y en ruso:]</em></p>
<p>Paz y prosperidad con la ayuda de Dios!</p>
<p>[00583-04.01] [Texto original: Inglés]<br />
<a href="http://vaticandiplomacy.files.wordpress.com/2008/04/reuters127534091804173803_big.jpg"></a></p>
<p style="text-align:center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-222" src="http://vaticandiplomacy.wordpress.com/files/2008/04/reuters127534091804173803_big.jpg" alt="" width="448" height="317" /></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Intervista dell'ambasciatrice americana Mary Ann Glendon al quotidiano "Avvenire" ]]></title>
<link>http://vaticandiplomacy.wordpress.com/2008/04/13/intervista-dellambasciatrice-americana-mary-ann-glendon-al-quotidiano-avvenire/</link>
<pubDate>Sun, 13 Apr 2008 19:40:36 +0000</pubDate>
<dc:creator>vaticandiplomacy</dc:creator>
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<description><![CDATA[CITTA’ DEL VATICANO &#8211; Domenica, 13 aprile 2008 (Vatican Diplomacy). Il seguente articolo è app]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>CITTA’ DEL VATICANO &#8211; Domenica, 13 aprile 2008 (Vatican Diplomacy). <em>Il seguente articolo è apparso sul quotidiano “Avvenire” di oggi.</em></p>
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<h2>Le sfide del viaggio americano</h2>
<h3><em>Mary Ann Glendon: dal Papa alle Nazioni Unite un discorso che lascerà il segno</em></h3>
<p>Da Roma Salvatore Mazza</p>
<p>Nessuno, è chiaro, sa che cosa dirà. Ma «certamente» sarà qualcosa «che ci farà pensare e discutere» negli anni a veni­re, com’è successo con le visite all’Onu dei suoi predecessori. E tanto più ora, «che tutto il mon­do è cambiato».</p>
<p>È così che Mary Ann Glendon aspetta il discorso che Bene­detto XVI, venerdì prossimo, terrà alle Nazioni Unite du­rante la sua visita negli Stati Uniti, che avrà inizio dopo­domani. Visita «pastorale», sottolinea la nuova amba­sciatrice degli Stati Uniti pres­so la Santa Sede, in carica dal­lo scorso febbraio, che in que­sta intervista ad <em>Avvenire,</em> pur riconoscendo le «difficoltà» del passato anche recente, sottolinea: «Forse mai come oggi Santa Sede e Stati Uniti sono state vicine». Nata a Dal­ton, in Massachusetts, tre fi­glie, già professore ordinario di Diritto comparato alla fa­coltà di Legge di Harvard, pre­sidente della Pontificia Acca­demia delle Scienze Sociali e capo della delegazione vati­cana alla conferenza di Pe­chino sulla donna nel ’95, nel suo nuovo ruolo la Glendon non si sente oggi &#8216;dall’altra parte&#8217;: «Non devo costruire relazioni – dice – ma esten­derle ».</p>
<p><strong>Nove anni dopo l’ultima vi­sita di Giovanni Paolo II, Be­nedetto XVI arriva negli Sta­ti Uniti. Un Paese, dopo l’11 settembre, molto diverso ri­spetto al ’99. </strong><strong>Ma quanto di­verso,</strong><strong>e come?</strong></p>
<p>Io credo che la prima cosa da osservare al riguardo è che tutto il mondo è cambiato, non solo gli Stati Uniti. Così come credo che solo tra cin­quant’anni gli storici potran­no realmente comprendere &#8216;quanto&#8217; sia cambiato. Quel che ora posso dire è che gli Stati Uniti hanno sperimentato un senso di vul­nerabilità prima sconosciuto; ma questo tutta­via non è stata una cosa completamente nega­tiva. Senza dubbio siamo diventati più consa­pevoli dell’importanza di comprendere culture e religioni diverse, consapevolezza tanto più ne­cessaria in un mondo sempre più interdipen­dente.</p>
<p><strong>L’11 settembre ha determinato anche un cam­bio nelle relazioni con la Santa Sede, con una divaricazione piuttosto chiara sul tema della guerra, specie dopo l’inizio della campagna in Iraq. Distanza analoga sembra essersi puoi de­terminata sui temi economici, in particolare ri­guardo alla globalizzazio­ne. Cosa può dirci al ri­guardo?</strong></p>
<p>Quanto alla prima parte della sua domanda, mi sembra che le differenze tra la Santa Sede e gli Stati Uniti siano state talvolta e­sagerate. È vero che ci so­no state opinioni diverse sia circa l’azione diploma­tica, sia riguardo l’azione militare degli Stati Uniti, prima che questa iniziasse. Ora, tuttavia mi sembra che la Santa Sede stia ap­poggiando con convinzio­ne gli sforzi degli Stati Uniti in Iraq per stabilire la pace, la sicurezza e la possibilità di auto-governo del Paese, così come ha certamente lo stesso atteggiamento verso gli sforzi degli Stati Uniti per dare sicurezza contro il terrorismo e spe­cialmente contro l’uso del­la religione come pretesto per la violenza. Anche ri­guardo alla globalizzazio­ne, credo che la posizione del presidente Bush ri­guardo in generale ai temi dello sviluppo sia molto vi­cina, in diversi punti, al­l’insegnamento della <em>Cen­tesimus annus.</em><strong></strong></p>
<p><strong>In che termini?</strong></p>
<p>La globalizzazione ha il potenziale di portare grandi benefici a tutti nel mondo, incluse le a­ree più povere e marginali, ma allo stesso tem­po non ci si può nascondere che esistano molti rischi. La domanda allora è: come far sì che tut­ti possano godere dei benefici della globalizza­zione? Il presidente Bush ha detto recentemen­te che non ci può essere una globalizzazione del mercato senza una globalizzazione della solidarietà, e alle mie o­recchie in queste parole è ri­suonata l’eco di quanto Gio­vanni Paolo II disse alle Na­zioni Unite nel 1995: &#8216;Ci sia­mo assunti il rischio della li­bertà, ora dobbiamo assu­merci il rischio della solida­rietà&#8217; <strong></strong></p>
<p><strong>Adesso sarà Papa Ratzinger ad andare all’Onu. E c’è mol­ta attesa per il discorso che rivolgerà all’As­semblea. Perché tanta attenzione?</strong></p>
<p>In parte perché il Papa è un leader per così dire &#8216;globale&#8217;, e viene sul più impor­tante pulpito globale nel mondo, le Nazioni unite. E allo stesso tem­po penso che un’attesa così gran­de sia dovuta anche al ricordo de­gli importanti discorsi tenuti al­l’Onu da Paolo VI e da Giovanni Paolo II. Certo, noi non sappiamo, nessuno sa che cosa dirà Bene­detto XVI: ma sarà sicuramente qualcosa di cui tutti quanti dovre­mo discutere, su cui dovremo pensare per mol­ti anni, così come ancora stiamo facendo oggi su quanto disse nel ’95 Papa Wojtyla. <strong></strong></p>
<p><strong>Parlando più in generale, perché l’attività diplomatica della Santa Sede è tanto con­siderata?</strong></p>
<p>Credo che la ragione di questo stia nel ri­spetto con cui la diplomazia della Santa Se­de è considerata praticamente da ogni na­zione nel mondo. La domanda a questo punto potrebbe essere: ma perché è così ri­spettata? E la risposta, secondo me, sta nel fatto che, giorno dopo giorno, in tutte le se­di diplomatiche la voce della Santa Sede tenta di mantenere la persona umana al centro di ogni preoccupazione. In termini concreti, ciò significa che quando un di­battito, alle Nazioni Unite o in altre sedi, fi­nisce con lo scivolare su terreni meramen­te<strong></strong>economici, o di potere, o di altri interessi, la diplomazia della Santa Sede riporta sempre l’at­tenzione sulla dimensione umana dei proble­mi.</p>
<p><strong>La definirebbe anche lei &#8216;la migliore diploma­zia del mondo&#8217;?</strong></p>
<p>Beh, penso che ci sia una buona ragione perché tante persone lo pensano. È un gruppo vera­mente piccolo, di persone molto motivate, con intelli­genza, esperienza, rispetto per ogni cultura</p>
<p><strong>Lei è stata la prima donna capo di una delegazione uf­ficiale del Vaticano, a Pechi­no, e a presiedere un orga­nismo della Santa Sede. Og­gi si trova &#8216;dall’altra parte&#8217;, come rappresentante del suo Paese, che in passato – per esempio le conferenze del Cairo e di Pechino – s’è trovato su sponde antagoniste rispetto al Vati­cano. </strong><strong>Come si sente in questa sua nuova posi­zione?</strong></p>
<p>È vero che in quelle occasioni ci furono nume­rose differenze d’opinione tra Santa Sede e Sta­ti Uniti. Oggi tuttavia su quelle stesse questioni di cui si dibatteva al Cairo e a Pechino, popola­zione, sviluppo e condizione della donna, le po­sizioni tra la Santa Sede e il governo degli Stati Uniti sono molto simili. Quanto alla mia posi­zione, non mi sento &#8216;dall’altra parte&#8217;, il mio ruo­lo qui non è di costruire relazioni, che sono già molto forti, ma cercare di rafforzarle e di esten­derle in un sempre maggior numero di aree.</p>
<p>© Copyright Avvenire, 13 aprile 2008</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[L'ambasciatrice USA presso la Santa Sede Mary Ann Glendon: abbiamo bisogno l'uno dell'altro. I contrasti sulla guerra in Iraq sono archiviati ]]></title>
<link>http://vaticandiplomacy.wordpress.com/2008/03/08/lambasciatrice-usa-presso-la-santa-sede-mary-ann-glendon-abbiamo-bisogno-luno-dellaltro-i-contrasti-sulla-guerra-in-iraq-sono-archiviati/</link>
<pubDate>Sat, 08 Mar 2008 12:27:26 +0000</pubDate>
<dc:creator>vaticandiplomacy</dc:creator>
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<description><![CDATA[Presentazione delle Lettere Credenziali di S.E. la Signora Mary Ann Glendon, Ambasciatore degli Stat]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-297" src="http://vaticandiplomacy.wordpress.com/files/2008/05/usa3.jpg" alt="" width="340" height="333" /><br />
Presentazione delle Lettere Credenziali di S.E. la Signora Mary Ann Glendon, Ambasciatore degli Stati Uniti d&#8217;America</p>
<p style="text-align:justify;"><em><strong>«Vaticano alleato prezioso dell&#8217;America per il dialogo con il mondo islamico» </strong></em></p>
<p>Massimo Franco</p>
<p>ROMA — «I contrasti sulla guerra in Iraq ci sono stati. Ma sappiamo bene quanto adesso il Vaticano stia appoggiando lo sforzo americano di riportare quel Paese alla normalità. Qualcuno sostiene che l&#8217;alleanza fra Stati Uniti e Santa Sede sia più preziosa oggi che qualche anno fa. Di certo, la Chiesa cattolica è presente in ogni parte del mondo: anche dove noi siamo assenti o non riusciamo a farci capire. E può contare su un flusso continuo di informazioni che ci possono aiutare a comprendere meglio quanto succede in realtà difficili da decifrare&#8230; ».</p>
<p>Dalla villa che ospita l&#8217;ambasciata presso la Santa Sede, affacciata sul Circo Massimo, Mary Ann Glendon archivia i contrasti fra USA e Vaticano sul conflitto iracheno. E in questa intervista al Corriere, la prima dopo la nomina, racconta un&#8217;alleanza cresciuta al di là di ogni previsione.<br />
Un secolo e mezzo fa, un soffio per la storia, a Washington i protestanti entravano in chiesa per verificare la diceria secondo la quale gli inviati del papa avevano le corna.</p>
<p><em><strong>Il 16 aprile prossimo, invece, nella stessa città un pontefice metterà piede per la prima volta alla Casa Bianca, accolto con tutti gli onori. </strong></em></p>
<p>«D&#8217;altronde, sarà il giorno del compleanno di Benedetto XVI. E non credo che il presidente Bush perderà l&#8217;occasione per ospitarlo: anche se la visita del papa sarà pastorale », spiega la Glendon, finora professore di diritto a Harvard. Ma l&#8217;ambasciatore è apprezzata anche in Vaticano: fino a pochi mesi fa presiedeva la Pontificia Accademia per le Scienze sociali.</p>
<p><strong>Che significa un papa in visita alla Casa Bianca, ambasciatore? </strong></p>
<p>«Mi sembra l&#8217;evoluzione naturale dei rapporti che il presidente George Bush ha avuto prima con Giovanni Paolo II e poi con Benedetto XVI».</p>
<p><strong>In precedenza nessun pontefice ci era mai andato. </strong></p>
<p>«Credo che dipenda dal carattere molto personale del presidente Bush. È un uomo amichevole. E anche questo papa non è soltanto il professore timido di cui si parla: è una persona amichevole anche lui. Al fondo, credo ci siano le preoccupazioni comuni che Stati Uniti e Vaticano condividono a livello mondiale».</p>
<p><strong>Finora si è trattato di rendere normali le relazioni. Adesso che lo sono, come possono svilupparsi? </strong></p>
<p>«Non ho una sfera di cristallo. Ma è facile prevedere che in un mondo così turbolento, si tratti di due entità destinate ad essere partner naturali per la proiezioni mondiale che mostrano di avere. C&#8217;è un comune desiderio di proteggere e promuovere la dignità umana e la libertà religiosa. E non solo la necessità ma l&#8217;urgenza di promuovere il dialogo fra le culture e le religioni. In questo campo la Santa Sede ha un&#8217;esperienza unica, con il suo prestigio morale».</p>
<p><strong>Che cosa rimane del contrasto fra il presidente Bush e papa Giovanni Paolo II sulla la guerra in Iraq? </strong></p>
<p>«C&#8217;è stato. Ma sappiamo quanto oggi il Vaticano stia sostenendo gli Stati Uniti per ricostruire e riportare quel Paese alla normalità ».</p>
<p><strong>L&#8217;esodo delle comunità cristiane nel mondo islamico continua, però. </strong></p>
<p>«Credo che la situazione per i cristiani in quei Paesi rimanga difficile. È una realtà estremamente precaria e ci vorrà del tempo per stabilizzarla».</p>
<p><strong>Ha l&#8217;impressione che sia il Vaticano ad avere più bisogno di voi, o voi del Vaticano? </strong></p>
<p>«Credo che abbiamo bisogno l&#8217;uno dell&#8217;altro. E che sia assolutamente necessaria anche la collaborazione di altri Stati in quella regione del mondo. Da soli, né USA né Vaticano possono bastare; forse non basta più nemmeno un&#8217;alleanza limitata a loro due».</p>
<p><strong>Sull&#8217;embargo a Cuba avete posizioni divergenti. </strong></p>
<p>«Sui mezzi, forse. Ma Stati Uniti e Vaticano puntano entrambi a fare in modo che Cuba diventi una libera democrazia».</p>
<p><strong>Seguirete il consiglio vaticano di togliere l&#8217;embargo? </strong></p>
<p>«Credo che i governanti cubani abbiano in tasca la chiave che servirebbe a togliere l&#8217;embargo: basterebbe che liberassero gli oppositori, e che non facessero aggredire e arrestare le persone che distribuiscono la Dichiarazione per i diritti dell&#8217;uomo, com&#8217;è accaduto di recente».</p>
<p><strong>Qualcuno negli USA ha criticato la sua nomina ad ambasciatore per le cariche che ricopre in Vaticano. Si è parlato di conflitto di interessi. </strong></p>
<p>«Le cariche che ricoprivo: mi sono dimessa. E comunque mi erano state date come accademica. Il fatto è che anche noi siamo in un anno elettorale, e tutto diventa motivo di contesa. Ma alla fine il Congresso mi ha votato senza distinzioni. D&#8217;altronde non ho un profilo politico: sono registrata nelle liste elettorali americane come indipendente, e faccio il professore universitario. Poi, capita che la mia Chiesa sia quella della Santa Sede. Credo tuttavia che questo retroterra e il dettaglio di non essere estranea al Vaticano non siano un handicap ma un&#8217;opportunità. Mi aiuteranno a servire meglio gli interessi del mio Paese».</p>
<p>© Copyright Corriere della sera, 7 marzo 2008</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Il Vaticano annuncia ufficialmente il viaggio del papa in America. Il programma della visita]]></title>
<link>http://vaticandiplomacy.wordpress.com/2008/02/11/il-vaticano-annuncia-ufficialmente-il-viaggio-del-papa-in-america-il-programma-della-visita/</link>
<pubDate>Mon, 11 Feb 2008 09:34:17 +0000</pubDate>
<dc:creator>vaticandiplomacy</dc:creator>
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<description><![CDATA[Visiterà gli USA dal 15 al 20 aprile CITTA&#8217; DEL VATICANO – Lunedì, 11 febbraio 2008 (Vatican D]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><em><strong>Visiterà gli USA dal 15 al 20 aprile</strong></em></p>
<div>CITTA&#8217; DEL VATICANO – Lunedì, 11 febbraio 2008 (Vatican Diplomacy). La Sala stampa della Santa Sede ha confermato venerdì mattina il viaggio apostolico di Benedetto XVI negli Stati Uniti, annunciato l&#8217;anno scorso dal Nunzio apostolico nel Paese, monsignor Pietro Sambi.Il Papa realizzerà la sua prima visita negli USA dal 15 al 20 aprile prossimi. Il programma di viaggio includerà un discorso alle Nazioni Unite di New York e attività a Washington.Il Pontefice festeggerà il suo 81° compleanno, il 16 aprile, in terra statunitense.La visita è una risposta all&#8217;invito del Segretario Generale delle Nazioni Unite, Ban Ki-moon, perché il Papa visitasse la sede ONU di New York.La pagina ufficiale creata per la visita, <strong><a href="http://www.uspapalvisit.org/" target="_blank">http://www.uspapalvisit.org</a></strong>, presenta i dettagli dell&#8217;itinerario.<strong></strong></p>
<p><strong>Martedì 15 aprile</strong>:<br />
il Pontefice arriverà alla <em>Andrews Air Force Base</em> in Maryland e verrà salutato dal Presidente George W. Bush e da sua moglie. Saranno presenti anche rappresentanti della Chiesa locale e il Nunzio apostolico.<br />
<strong><br />
Mercoledì 16 aprile</strong>:<br />
il Papa incontrerà Bush alla Casa Bianca, a Washington. Dopo la cerimonia di benvenuto, ci sarà un incontro privato. Seguiranno un servizio di preghiera e l&#8217;incontro con i 350 Vescovi degli Stati Uniti nella Basilica del Santuario Nazionale dell&#8217;Immacolata Concezione.<strong></strong></p>
<p><strong>Giovedì 17 aprile</strong>:<br />
il Papa celebrerà la Messa al <em>Nationals Park</em> di Washington. Sarà la prima volta che il luogo ospiterà un evento che non sia di <em>baseball</em>. Nel pomeriggio, i rappresentanti di più di 200 <em>college </em>e università cattolici degli Stati Uniti e i sovrintendenti delle 195 diocesi sono stati invitati nel <em>campus </em>della <em>Catholic University of America </em>per assistere a un intervento del Papa sull&#8217;importanza dell&#8217;educazione cattolica.</p>
<p>Nello stesso giorno, ebrei, buddisti, musulmani, sikh, induisti, e rappresentanti di altre religioni si riuniranno con il Santo Padre per un servizio di preghiera al Centro Culturale Giovanni Paolo II.<strong></strong></p>
<p><strong>Venerdì 18</strong> <strong>aprile:</strong><br />
Benedetto XVI si recherà a New York, dove parlerà alle Nazioni Unite. Nel pomeriggio si svolgerà un servizio di preghiera con i <em>leader </em>di altre denominazioni cristiane nella chiesa di St. Joseph, fondata dai cattolici tedeschi, a Manhattan.<strong></strong></p>
<p><strong>Sabato 19 aprile:</strong><br />
il Papa incontrerà i giovani cattolici al <em>St. Joseph Seminary</em> di Yonkers. Si attende la partecipazione di migliaia di giovani, incluse centinaia di seminaristi.<strong></strong></p>
<p><strong>Domenica 20 aprile</strong>:<br />
il Santo Padre visiterà <em>Ground Zero</em>, dove sorgevano le torri gemelle del <em>World Trade Center </em>distrutte negli attentati terroristici dell&#8217;11 settembre 2001.</p>
<p>L&#8217;ultima tappa della visita papale negli Stati Uniti sarà la Messa allo <em>Yankee Stadium</em>, nel corso della quale sarà ricordato il 200° anniversario della designazione dell&#8217;Arcidiocesi di Baltimora e della nascita delle quattro diocesi di Boston, New York, Louisville e Philadelphia.</p>
<p>Alle 20.00 di domenica, il Papa decollerà dall&#8217;aeroporto John F. Kennedy per tornare a Roma.</p>
<p align="center">***</p>
<p align="center"><img src="http://vaticandiplomacy.wordpress.com/files/2008/02/pv_english_color.jpg" alt="US Papal Visit Logo" /></p>
<h2><strong>Pope Benedict XVI&#8217;s Itinerary</strong></h2>
<p align="justify">VATICAN CITY – Feb. 11, 2008 (Vatican Diplomacy). The Holy See Press Office today released a communique announcing that from 15 to 21 April, the Holy Father will make an apostolic trip to the United States of America and to the headquarters of the United Nations Organisation. The visit will take him to the cities of Washington and New York.<strong></strong></p>
<p><strong>Tuesday, April 15</strong><br />
Arrival at Andrews Air Force Base. Greeting by President Bush and Mrs. Bush. Also present will be local dignitaries of the church and the apostolic nuncio.<strong></strong></p>
<p><strong>Wednesday, April 16, 10:30 a.m.</strong><br />
President Bush and the First Lady meet the Holy Father on the south lawn of the <a href="http://www.whitehouse.gov/" target="_blank">White House</a>. This is only the second time in history that a pontiff has visited the White House. At the end of the welcoming ceremony, a private meeting is scheduled for the Holy Father and the President, while dignitaries of the two states also meet. <strong></strong></p>
<p><strong>Wednesday, April 16, 5:30 p.m.</strong><br />
Private prayer service and meeting with the 350 bishops of the United States at the <a href="http://www.nationalshrine.com/site/pp.asp?c=etITK6OTG&#38;b=106948" target="_blank">Basilica of the National Shrine of the Immaculate Conception</a>. Before the prayer service, which will be held in the crypt of the Shrine, there will be outdoor photo opportunities of the public welcoming the pope to this national church.<br />
<strong><br />
Thursday, April 17, 10:00 a.m.</strong><br />
The pope will offer Mass at the new <a href="http://www.adw.org/papalvisit" target="_blank">Nationals Park in Washington.</a> This will be the first non-baseball event in the park, and Catholics from around the country are making plans to attend.</p>
<p><strong>Thursday, April 17, 5 p.m.</strong><br />
The heads of the more than 200 Catholic colleges and universities in the United States and superintendents from the 195 Catholic dioceses have been invited to an address by Pope Benedict XVI on the importance of Catholic education. The address will be on the campus of <a href="http://papalvisit.cua.edu/" target="_blank">The Catholic University of America</a>, the only college in the United States operated by the bishops.<strong></strong></p>
<p><strong>Thursday, April 17, 6:30 p.m.</strong><br />
Buddhists, Muslims, Sikhs, Hindi, Jews and representatives of other religions will gather with the Holy Father for a prayer service at the <a href="http://www.jp2cc.org/" target="_blank">Pope John Paul II Cultural Center</a>, next door to Catholic University<strong>.</strong></p>
<p><strong>Friday, April 18, 10:45 a.m.</strong><br />
Pope Benedict XVI will address the <a href="http://www.un.org/" target="_blank">United Nations</a>, after an early morning flight to New York. <strong></strong></p>
<p><strong>Friday, April 18, 6 p.m.</strong><br />
Prayer service with leaders from other Christian denominations at St. Joseph&#8217;s Church, founded by German Catholics, in Manhattan.<strong></strong></p>
<p><strong>Saturday, April 19, 9:15 a.m.</strong><br />
Mass for priests, deacons and members of religious orders at <a href="http://www.saintpatrickscathedral.org/" target="_blank">St. Patrick’s Cathedral</a> in the heart of New York City.<strong></strong></p>
<p><strong>Saturday, April 19, 4:30 p.m.</strong><br />
The Holy Father will meet with young Catholics, including 50 youngsters with a range of disabilities, at St. Joseph Seminary in Yonkers. Thousands of young people, including hundreds of seminarians, are expected to participate in a rally/prayer service and to hear the pope speak.<strong></strong></p>
<p><strong>Sunday, April 20, 9:30 a.m.</strong><br />
The Holy Father will visit Ground Zero, the site of the disaster at the World Trade Center. <strong></strong></p>
<p><strong>Sunday, April 20, 2:30 p.m.</strong><br />
Mass at <a href="http://www.ny-archdiocese.org/papalvisit" target="_blank">Yankee Stadium</a> will bring this historic visit to a close. The 200th anniversary of the Baltimore Archdiocese’s designation as an archdiocese, as well as the birth of four dioceses – Boston, New York, Louisville and Philadelphia – will be highlighted during the Mass.</p>
<p><strong>Sunday, April 20, 8 p.m.</strong><br />
Shepherd One lifts off from John F. Kennedy airport in the Brooklyn Diocese, heading east to the Eternal City.<strong></strong></p>
<p><strong>For ticket information</strong> on events, please visit the Web sites of the <a href="http://www.adw.org/papalvisit/" target="_blank">Archdiocese of Washington</a> and the <a href="http://www.ny-archdiocese.org/papalvisit/" target="_blank">Archdiocese of New York</a>.</p>
<p align="center">***</p>
<p align="center"><img src="http://vaticandiplomacy.wordpress.com/files/2008/02/pv_spanish_color.jpg" alt="Logo del viaje apostólico de Benedicto XVI a los EE. UU." /></p>
<h2><strong>Itinerario del viaje apostólico de Benedicto XVI  a los Estados Unidos</strong></h2>
<p align="justify">CIUDAD DE VATICANO  – lunes, 11 febrero 2008 (Vatican Diplomacy).- Las fechas del viaje apostólico de Benedicto XVI a los Estados Unidos fue confirmado en la mañana de este viernes por la Oficina de Información de la Santa Sede.</p>
<p>El Papa realizará su primera visita al país entre el 15 y el 20 de abril de 2008, fechas que coinciden con su cumpleaños, el 16 de abril.</p>
<p>La visita es una respuesta a la invitación del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, para que el Papa visite la sede de la ONU en Nueva York.</p>
<p>La página oficial creada para esta visita, <a href="http://www.uspapalvisit.org/"><strong>http://www.uspapalvisit.org</strong></a>, presenta detalles sobre el itinerario del viaje.</p>
<p><strong>Jueves, 15 de abril</strong><br />
Llegada a <em>Andrews Air Force Base.</em> Bienvenida por el Presidente y la Sra. Bush acompañados por otros dignatarios de la Iglesia y el nuncio apostólico.</p>
<p><strong>Miércoles, 16 de abril, 10:30 a.m.</strong><br />
El Presidente Bush y la Primera Dama reciben al Santo Padre en el jardín del lado sur de la <a href="http://www.whitehouse.gov/" target="_blank">Casa Blanca</a>. Es la segunda vez en la historia que un pontífice visita la Casa Blanca. Al terminar la ceremonia de bienvenida, el Santo Padre y el Presidente Bush se reunirán en privado mientras los dignatarios de ambos estados también se reúnen.</p>
<p><strong>Miércoles, 16 de abril, 5:30 p.m.</strong><br />
Servicio de oración y reunión en privado con los 350 obispos de los Estados Unidos en la <a href="http://www.nationalshrine.com/site/pp.asp?c=etITK6OTG&#38;b=106948" target="_blank">Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción</a>. Antes del servicio de oración, que tendrá lugar en la cripta del Santuario, habrá oportunidad para fotografías de parte del público que le da la bienvenida al Papa a este santuario nacional.</p>
<p><strong>Jueves, 17 de abril, 10:00 a.m.</strong><br />
El Papa celebrará Misa en el nuevo estadio de béisbol <a href="http://www.adw.org/papalvisit" target="_blank">Nationals Park en Washington</a>. Será el primer evento no deportivo en el estadio al que miles de católicos de todo el país planean asistir.</p>
<p><strong>Jueves, 17 de abril, 5: 00 p.m.</strong><br />
Los presidentes de más de 200 colegios y universidades católicas en los Estados Unidos y los superintendentes de escuelas católicas de 195 diócesis han sido invitados al discurso sobre la importancia de la educación católica que dará el papa Benedicto XVI en <a href="http://papalvisit.cua.edu/" target="_blank">The Catholic University of America</a>, la única universidad en los Estados Unidos regida por los obispos.</p>
<p><strong>Jueves, 17 de abril, a las 6:30 p.m.</strong><br />
Representantes de las religiones budista, musulmana, judía, hindú, sikh y otras se reunirán con el Santo Padre para un servicio de oración en el <a href="http://www.jp2cc.org/" target="_blank">Centro Cultural Juan Pablo II</a>, junto a la Universidad Católica.</p>
<p><strong>Viernes, 18 de abril, 10:45 a.m.</strong><br />
El Papa Benedicto XVI dará un discurso ante las <a href="http://www.un.org/" target="_blank">Naciones Unidas</a>, tras volar temprano a Nueva York.</p>
<p><strong>Viernes, 18 de abril, 6:00 p.m.</strong><br />
Servicio de oración con líderes de otras denominaciones cristianas en St. Joseph’s Church en Manhattan, una parroquia fundada originalmente por católicos alemanes.</p>
<p><strong>Sábado, 19 de abril, 9:15 a.m.</strong><br />
Misa para sacerdotes, diáconos y miembros de órdenes religiosas en la <a href="http://www.saintpatrickscathedral.org/" target="_blank">Catedral de San Patricio</a>, en el corazón de Nueva York.</p>
<p><strong>Sábado, 19 de abril, 4:30 p.m.</strong><br />
El Santo Padre se encontrará con los jóvenes católicos, incluyendo un grupo de 50 muchachos con diversas discapacidades. Se espera que miles de jóvenes, incluyendo cientos de seminaristas, participen en el rally/servicio de oración y acudan a escuchar al Papa.</p>
<p><strong>Domingo, 20 de abril, 9:30 a.m.</strong><br />
El Santo Padre visitará la Zona Cero, lugar de la tragedia del World Trade Center.</p>
<p><strong>Domingo, 20 de abril, 2:30 p.m.</strong><br />
La Misa en el <a href="http://www.ny-archdiocese.org/papalvisit" target="_blank">Estadio de los Yankees</a> cerrará con broche de oro esta histórica visita. Durante la Misa se resaltará también la celebración del bi-centenario de la designación de Baltimore como Arquidiócesis, así como de la fundación de otras cuatro diócesis – Boston, Nueva York, Louisville y Filadelfia.</p>
<p><strong>Domingo, 20 de abril, 8 p.m.</strong><br />
“<em>Shepherd One</em>” despegará desde el aeropuerto John F. Kennedy, en la Diócesis de Brooklyn, hacia el Este, rumbo a la Ciudad Eterna.</p>
<p>Para información sobre boletos para los eventos, por favor, visite las páginas Web de la <a href="http://www.adw.org/papalvisit/" target="_blank">Arquidiócesis de Washington</a> y la <a href="http://www.ny-archdiocese.org/papalvisit/" target="_blank">Arquidiócesis de Nueva York</a>.</p>
<div>***</div>
<p><strong><br />
</strong></p>
<h2><strong>Benoît XVI sera aux Etats-Unis du 15 au 21 avril 2008</strong></h2>
<p align="justify">CITE&#8217; DU VATICAN  –  Lundì 11 février 2008 (<a href="http://www.zenit.org/" target="_blank">ZENIT.org</a>). Le pape Benoît XVI sera aux Etats-Unis du 15 au 21 avril 2008.</p>
<p>L&#8217;annonce est désormais officielle : le séjour du pape comportera deux étapes, à Washington, siège du gouvernement fédéral et à New York, au siège de l&#8217;Organisation des Nations Unies.</p>
<p>Le pape s&#8217;envolera pour Washington le mardi 15 avril, de l&#8217;aéroport romain de Fiumicino-Léonard de Vinci, pour arriver dans la capitale fédérale le soir, heure de Rome. Ses engagements commenceront le mercredi 16 avril.</p>
<p>Le pape restera à Washington les mercredi 16, jeudi 17 et vendredi 18 avril, avant de reprendre l&#8217;avion pour New York.</p>
<p>Benoît XVI arrivera à New York le vendredi 18 avril, et il y passera les samedi 19 et dimanche 20 avril.</p>
<p>Le pape repartira de New York le lundi 21 avril, et son avion arrivera à l&#8217;aéroport de Rome-Ciampino.</p>
<p><strong>Mercredi 16 avril : Washington</strong></p>
<p>Le programme détaillé officiel sera publié ultérieurement par le Vatican, mais d&#8217;ores et déjà, on sait que le pape doit rencontrer à Washington, à la Maison Blanche, le président George W. Bush.</p>
<p>Le pape doit aussi se rendre à la basilique nationale dédiée à l&#8217;Immaculée Conception, et dont les chapelles latérales reproduisent les plus importants sanctuaires mariaux du monde : y compris la grotte de Lourdes et la chapelle de la Rue du Bac. Le pape devrait y rencontrer les évêques des Etats-Unis. Il se recueillera en la chapelle de Notre Dame d&#8217;Altötting et présidera les vêpres.</p>
<p><strong>Jeudi 17 avril : Washington</strong></p>
<p>Le lendemain, jeudi 17 avril, le pape célébrera la messe au « National  Park », et, dans l&#8217;après-midi, il se rendra à l&#8217;Université catholique pour rencontrer les présidents des universités catholiques et les responsables diocésains de l&#8217;éducation catholique, entourés de représentants des enseignants et des étudiants.</p>
<p>Au Centre culturel Jean-Paul II, Benoît XVI devait rencontrer des représentants des communautés des autres religions : judaïsme, islam, bouddhisme, hindouisme, sikhisme.</p>
<p><strong>Vendredi 18 avril : New York</strong></p>
<p>Benoît XVI doit prononcer, le vendredi 18 avril, un discours devant l&#8217;assemblée des Nations Unies, et rencontrer les présidents de l&#8217;assemblée générale et du Conseil de Sécurité.</p>
<p>L&#8217;après-midi, une rencontre œcuménique avec les représentants des différentes confessions chrétiennes est prévue en l&#8217;église Saint-Joseph de Manhattan.</p>
<p><strong>Samedi 19 avril: New York</strong></p>
<p>Samedi 19 avril, anniversaire de son élection comme successeur de Pierre, Benoît XVI présidera la messe en la cathédrale Saint-Patrick, en présence de plusieurs milliers de prêtres, diacres et personnes consacrées.</p>
<p>L&#8217;après midi, il rencontrera les jeunes et les séminaristes au séminaire Saint-Joseph de Yonkers.</p>
<p><strong>Dimanche 20 avril: New York</strong></p>
<p>Dimanche 20 avril, le pape pourrait aller se recueillir à « Ground Zero », avant de présider la messe au « Yankee Stadium », qui peut accueillir 60 000 personnes. Il repartira pour Rome le soir même.</p>
<p align="center"><img src="http://mysterium.blogosfere.it/images/Aereo%2520Papa%2520copia-thumb.jpg" alt="" width="448" height="358" align="absmiddle" /></p>
<p align="justify">
</div>
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