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	<title>de-hombre &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://en.wordpress.com/tag/de-hombre/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "de-hombre"</description>
	<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 19:56:51 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Test del Chango (segunda edición)]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/12/09/test-del-chango-segunda-edicion/</link>
<pubDate>Tue, 09 Dec 2008 10:20:46 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
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<description><![CDATA[Como dice Mirtha, el público se renueva, y ayer en los comments leí que una lectora pedía un test pa]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Como dice Mirtha, el público se renueva, y ayer en los comments leí que una lectora pedía un test para evaluar el coeficiente de changuismo de su novio.</p>
<p>Pues bien, para ella y para todos nuestros nuevos lectores llega la segunda edición del <strong>Test del Chango</strong>.</p>
<p><em>¡Respondé estas sencillas preguntas para descubrir tu potencial como concubino y tu parecido con el Chango!</em></p>
<p><strong>1- Cuando te enfermás<br />
a)</strong> Vas al médico.<br />
<strong>b)</strong> Tomás ibu 400 y tecito Vick.<br />
<strong>c)</strong> Llorás, llamás a tu chinita a los gritos desde la cama, te quejás todo el tiempo, no la dejás salir porque, claro, se tiene que quedar a cuidarte,  tomás sólo 7up porque tu abuela te dijo que hacía bien, mirás tele y dormís 27 horas.</p>
<p><strong>2- Van a comer a un restaurant. Pedís:<br />
a)</strong> Wok de camarones<br />
<strong>b)</strong> Raviolones de pollo con salsa scarparo<br />
<strong>c)</strong> De entrada unas muzzarelitas, pollo al verdeo, unas fritas, un brownie con helado. Te bajás la panera y te tomás tres cocas.</p>
<p><strong>3- ¿Dónde guarda tu concubina las toallas?</strong><br />
<strong>a)</strong> En un armario del pasillo, donde también están los jabones y el papel higiénico.<br />
<strong>b)</strong> Cuando necesito una toalla se la pido a ella, por las dudas.<br />
<strong>c)</strong> No sé, yo dejo las sucias en el piso del baño y al rato aparecen unas limpias colgadas, como en los hoteles.</p>
<p><strong>4- ¿Cómo se hace una milanesa?<br />
a)</strong> Paso la carne (cortada para milanesas, nalga o bola de lomo) por huevo batido con alguna hierba, y después por pan rallado. Luego las horneo hasta que estén doraditas.<br />
<strong>b)</strong> Las compro hechas en la carnicería y las mando al horno.<br />
<strong>c)</strong> Es re loco. Digo “¡Qué ganas de comer milanesas!“, y a la noche hay.</p>
<p><strong>5- ¿Cuán seguido lavás los platos?<br />
a)</strong> Siempre, no me cuesta nada.<br />
<strong>b)</strong> Si ella cocina, yo lavo, aunque a veces la dejo hacer las dos cosas.<br />
<strong>c)</strong> Cuando la cara de orto de la jefa me lo indica. Por ejemplo los lavé para su cumpleaños y una vez en agosto 2007.</p>
<p><strong>6- Tu domingo perfecto consiste en:<br />
a)</strong> Dormir hasta las 10, hacer un brunch tranqui y dedicar la tarde a leer. Tipo 7 ir al cine y después comer algo rico en un restó piola.<br />
<strong>b)</strong> Fideos caseros en lo de la vieja y hacer la digestión en el sillón hasta las 5 de la tarde.<br />
<strong>c)</strong> Facturas y el diario en la cama, ravioles en la cama, siesta en la cama, película en la cama, p*te en la cama.</p>
<p><strong>7- ¿Cuál es el programa preferido de tu concubina?<br />
a)</strong> <em>Ugly Betty</em> los miércoles a las 21 y a veces <em>Grey’s Anatomy</em> de Sony,  más los clásicos como Seinfeld. También <em>¡No te lo pongas!</em> en home&#38;health, o algo de El Gourmet… mira un poco de todo.<br />
<strong>b)</strong> Mayormente miramos series juntos y después las comentamos.<br />
<strong>c)</strong> Qué casualidad, ¡a ella le gusta justo todo lo que yo miro, de hecho siempre me deja el control remoto!</p>
<p><strong>&#62;&#62; Resultados</strong></p>
<p><strong>Mayoría de respuestas a): 0% Chango</strong><br />
<em>Sos un tipo fuera de lo común. Tu concubina jamás te va a dejar ir, aunque corrés el riesgo de que, harta de tanta perfección, te engañe con un plomero fogoso y carnívoro que le mande mensajes de texto con groserías.</em></p>
<p><strong>Mayoría de respuestas b): 50% Chango</strong><br />
<em>Sos bastante normal. El balance perfecto entre masculinidad moderna y masculinidad clásica. Le gustás tanto a las chicas de barrio como a las jóvenes profesionales. Usás camisas de colores claros y te estás quedando un poco pelado, pero si te dejás la barba de tres días las chicas te miran con otros ojos.</em></p>
<p><strong>Mayoría de respuestas c): 100% Chango</strong><br />
<em>¡Felicitaciones! ¡Sos re chango! Sos un monstruo infame y le complicás la vida a tu mujer, que encima de laburar como una mona te tiene que cuidar a vos. Lo bueno es que a ella le encanta y siempre, siempre te va a hacer esos sanguchitos tostados que tanto te gustan. Ni te molestes en cambiar, porque si sos demasiado autosuficiente, ella va a pensar que ya no la necesitás y que seguro la estás cagando.</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Esa maldita rosquita: Guía práctica para hombres sobre envases y contenedores]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/11/27/esa-maldita-rosquita-guia-practica-para-hombres-sobre-envases-y-contenedores/</link>
<pubDate>Thu, 27 Nov 2008 12:59:43 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
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<description><![CDATA[A esta altura de tu vida, joven, muchacho, señor, deberías saber que hay pocas cosas más irritantes ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>A esta altura de tu vida, joven, muchacho, señor, deberías saber que hay pocas cosas más irritantes para una mujer que limpiar líquidos volcados, pegotes que enchastraron el suelo y restos de comida.</p>
<p>A veces resulta incomprensible la cantidad de operaciones que tenemos que realizar cada día para no sentir que vivimos en el chiquero más inmundo y oloroso que pueda imaginarse.</p>
<p>¿Cuántas veces escuchaste, desconcertado, las puteadas frenéticas de tu señora porque pisó el pomo de dentífrico destapado que dejaste tirado en el baño y se ensució las ojotas? ¿Cuán inquietante te resulta no comprender de qué demonios habla cuando te suplica que &#8220;tapes el tarro de las galletitas porque sino se humedecen&#8221;? ¿No estás cansado de decir que &#8220;no te diste cuenta&#8221;?</p>
<p><strong>¡Basta de</strong> <strong>dudas!</strong> El 90% de las pequeñas mugres y molestias cotidianas pueden evitarse con sólo seguir algunos simples pasos que hasta un niño puede entender.</p>
<p>Por eso, desde <strong>Pájaro en mano</strong> queremos presenarte esta practiquísima guía para que no tengas que volver a preguntar por qué no tenías que tirar la tapa del quesito untable justo después de abrirlo, si total después &#8220;va a la heladera&#8221;.</p>
<p>¡Capacitate en el uso correcto de envases y contenedores y marcá la diferencia!</p>
<p><strong>&#62;&#62;Cuidado personal:</strong></p>
<p><strong>&#62; Shampoo</strong><br />
<strong>- Tipo de envase:</strong> Plástico, con tapita incorporada, a presión.<br />
<strong>- Qué hacés normalmente:</strong> Lo abrís, te lavás la cabeza y lo depositás en el borde de la ducha. El frasco se llena de agua, se cae en la bañadera y se vuelca. Vos te hacés el boludo, te secás y te vas.<br />
<strong>- Procedimiento correcto:</strong> Se abre el envase y se coloca en la palma de la mano una cantidad moderada de shampoo. Se apoya el envase momentáneamente. Se coloca el producto en la cabeza y se masajea para hacer espuma. Se toma nuevamente el envase y se cierra. Para esto<br />
es necesario presionar la tapita contra el envase hasta escuchar un ruidito tipo &#8220;click&#8221;.. Se guarda con el resto de los productos para el cuidado del cabello.</p>
<p><strong>&#62; Talco</strong><br />
<strong>- Tipo de envase:</strong> Tubular, de plástico, como un salero grande. Al girar la tapa en sentido contrario al de las agujas del reloj (hacia la izquierda, muchachos), ésta deja entrever unos agujeritos pequeños por donde sale el talco.<br />
<strong>- Qué hacés normalmente:</strong> Después de bañarte te lo llevás a la pieza. Te sentás en la cama, estirás los pies y los espolvoreás con el talco. Acto seguido, depositás el envase, abierto, en el piso. Cuando te levantás lo pateás pero te hacés el boludo y te vas, dejando huellas blancas por toda la casa.<br />
<strong>- Procedimiento correcto:</strong> El talco debe colocarse en el baño, después de secarse muy bien los pies. Se espolvorea el producto sobre la mano, y luego se frotan los pies, evitando diseminar demasiado el polvo. También puede colocarse directamente dentro del calzado. Una vez terminada la operación, se gira la tapa en sentido de las agujas del reloj (o sea a la derecha) de modo que los agujeritos no queden a la vista. Finalmente se coloca en el botiquín.</p>
<p><strong>&#62;&#62;Comestibles:</strong></p>
<p><strong>&#62; Mermelada<br />
- Tipo de envase: </strong>De vidrio, cilíndrico, con tapa metálica a rosca.<br />
<strong>- Qué hacés normalmente:</strong> Directamente sobre la mesada de la cocina, apoyás la tostada. Luego abrís el frasco de mermelada y la untás muy, muy generosamente. La mordés desesperado y dejás caer las migas dentro del frasco. En el mismo lugar -o sea, clavado adentro del frasco- dejás el utensilio que usaste, no sin antes chuparlo para comerte lo que quedó pegado. Te vas caminando con la tostada en la mano y no te das cuenta de que se te está cayendo el dulce. Más tarde te vas a laburar y pisoteás todo. Ves las huellas que dejaste, negras y pegajosas, pero te hacés el boludo.<br />
<strong>- Procedimiento correcto:</strong> Se unta la tostada con mermelada y se coloca en un platito, junto con el cuchillo o cuchara que se utilizó para esta actividad. Se cierra el frasco (esto se realiza apoyando la tapa sobre el frasco y haciéndola girar en sentido de las agujas del reloj). Se guarda en la heladera y se disfruta del desayuno. Si se desea ir al mismísimo límite, se puede lavar el platito, e incluso guardarlo con el resto de la vajilla.</p>
<p><strong>&#62; Gaseosa:</strong><br />
<strong>- Tipo de envase:</strong> Botella plástica transparente con tapita a rosca.<br />
<strong>- Qué hacés normalmente: </strong>Abrís la heladera y bebés directamente de la botella. Luego la dejás sobre la mesada de la cocina, destapada y perdiendo el gas. Después de cenar, la gaseosa queda también destapada sobre la mesa y además de perder el gas se calienta. Cuando te vas a dormír te la llevás a la cama y ocurre lo mismo. Te das cuenta, pero te hacés el boludo.<br />
<strong>- Procedimiento correcto:</strong> Es esencial utilizar un vaso, para no llenar de saliva el pico de la botella. Si se desea beber un refresco se toma la botella de la heladera, se destapa, se sirve en el vaso y luego se tapa (nuevamente, girándola en sentido de las agujas del reloj) , para volver a colocarse en la heladera.</p>
<p>¿Viste que no era tan difícil? Vos también podés ser un experto en temas del hogar.</p>
<p><strong>¡Animate y olvidate de la cara de boludo!</strong></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Diccionario hombre-español español-hombre III]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/11/17/diccionario-hombre-espanol-espanol-hombre-iii/</link>
<pubDate>Mon, 17 Nov 2008 11:37:32 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
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<description><![CDATA[Llega la tercera entrega de esta practiquísima guía para que no te agarren desprevenida en situacion]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Llega la tercera entrega de esta practiquísima guía para que no te agarren desprevenida en situaciones inesperadas. ¡Entendeles todo!</p>
<p><strong>Español</strong><br />
<em>Dejalo en mis manos, yo me encargo</em><br />
<strong>Hombre</strong><br />
<em>Ahora no me molestes. Cuando se venga encima la fecha y yo no haya hecho nada, por favor encargate.</em></p>
<p><strong>Español</strong><br />
<em>Hoy quiero comer livianito, eh.</em><br />
<strong>Hombre</strong><br />
<em>Ahora me siento un poco pesado porque me comí siete empanadas, pero en un par de horas te voy a pedir unos fideos con bolognesa. Por favor, tené la carne picada a mano porque no me gusta esperar.</em></p>
<p><strong>Español</strong><br />
<em>¡Estoy en camino!</em><br />
<strong>Hombre</strong><br />
<em>¡Me quedé dormido!</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Los tips del chango 1]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/11/03/los-tips-del-chango-1/</link>
<pubDate>Mon, 03 Nov 2008 10:52:39 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
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<description><![CDATA[¿Te gustaría poseer el legendario poder del chango con las mujeres? ¿Querés conseguir que todas te h]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>¿Te gustaría poseer el legendario poder del chango con las mujeres? ¿Querés conseguir que todas te hagan la comida y te planchen las camisas mientras vos mirás la tele? ¿Tu objetivo es seducirlas sin que se den cuenta? Solo tenés que seguir estos simples consejos. ¡Manipulá nuestro inconsciente y preparate para una vida de placeres!</p>
<p><strong>1) Sé tradicionalmente encantador</strong></p>
<p>Un verdadero chango siempre tiene la palabra indicada para cada situación, pero hay una serie de comentarios clásicos que te colocan sin falta en la lista de hombres a tener en cuenta para un romance o un revolcón. No importa cuán moderna sea la chica, ni cuán inteligente, expresar que no te gustan las mujeres demasiado flacas y que preferís &#8220;<em>tener de dónde agarrar</em>&#8221; es el pasaje más rápido al corazón de cualquiera de nosotras (aunque pesemos 42, siempre pensamos que tenemos curvas más vertiginosas que las de una montaña rusa).</p>
<p>&#62; Un detalle: Si ellas se quejan sobre su peso, te están tirando onda.</p>
<p><strong>2) Criticate</strong></p>
<p>Una estrategia que sirve mucho es indicar que se es malo en algo para provocar ternura. &#8220;<em>Soy malísimo lavando los platos</em>&#8220;, o &#8220;<em>Nunca sé cómo lavar bien los platos</em>&#8221; son frases muy fáciles de recordar que te permitirán seguir cómodamente sentado mientras nosotras, satisfechas, fregamos la grasa de la vajilla sintiéndonos Narda aunque seamos Juanita.</p>
<p>La semana pasada, por ejemplo, mi concubino me mandó a la reunión de consorcio con sólo sugerir al pasar: &#8220;<em>qué malo soy para hablar en público, no soy como vos, no me puedo expresar tan bien</em>&#8220;. ¿El resultado? Me banqué feliz una hora y cuarto de discusión acalorada sobre la posibilidad de instalar una parrilla en la cochera mientras el señor leía revistas en casa.</p>
<p>&#62; Si se trata de aumentar las chances de sexo, en cambio, es ideal inclinarse por &#8220;<em>No tengo suerte con las mujeres, no les gusto, soy feo</em>&#8220;. Clink.</p>
<p><strong>3) Elogialas</strong></p>
<p>Aaaah, pero no hay nada más efectivo para lograr que una mujer haga algo que alabarla. Notar detalles, también suma muchos puntos: &#8220;<em>Qué linda es tu casa</em>&#8220;, &#8220;<em>¿Esa remera es nueva? El verde te queda tan bien</em>&#8221; o &#8220;¡<em>Qué rico perfume</em>&#8221; son frases clave para hacernos bajar la guardia. De la misma manera, halagar el modo en que hacemos algo te garantiza unos cuantos porotos (&#8220;<em>¡Qué rica te sale la pizza!</em>&#8220;, &#8220;<em>Me encantan tus fotos</em>&#8220;).</p>
<p>En menos de un mes, sin ir más lejos, el chango consiguió que le amasara fideos caseros, me pusiera una tanga de encaje y le comprara el regalo del día de la madre a mi suegra alegando que soy &#8220;<em>muy buena cocinera</em>&#8220;, &#8220;<em>la mujer más sensual del mundo</em>&#8221; y tengo &#8220;<em>un gusto impecable</em>&#8220;.</p>
<p>&#62; En el sexo, lo que mejores resultados da es decir &#8220;<em>estuve con otras minas, pero ninguna te llega a los talones</em>&#8220;. Te creemos, siempre.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Algo nuevo, algo usado, algo nuevo, algo nuevo...]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/10/14/algo-nuevo-algo-usado-algo-nuevo-algo-nuevo/</link>
<pubDate>Tue, 14 Oct 2008 13:08:44 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/10/14/algo-nuevo-algo-usado-algo-nuevo-algo-nuevo/</guid>
<description><![CDATA[¿Quién no ha salido del baño, en pelotas y con el pantalón en los tobillos, insultando a viva voz po]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>¿Quién no ha salido del baño, en pelotas y con el pantalón en los tobillos, insultando a viva voz porque &#8220;alguien&#8221; no había cambiado el rollo?</p>
<p>Levante la mano el que nunca se sintió un gil apretando el pomo de dentífrico hasta quedar con los dedos morcilla porque no tiene casi nada y nadie puso uno nuevo. ¿Y cuando abrimos el frasco y no hay más café?</p>
<p>Qué insoportable cuando se termina un elemento que necesitamos. Y para las mujeres, encima,  se abre otro abanico de posibilidades: Quedarse sin tampones/toallitas, quedarse sin desodorante, quedarse sin crema para las piernas, quedarse sin demaquillante, quedarse sin yogur para el tránsito lento.</p>
<p>El tema es que cuando se están por acabar el rollo de cocina, el agua saborizada, la leche, el limpiador antigrasa, el detergente etc., cualquier persona más o menos normal compra uno nuevo y lo pone en cercanías del producto agonizante, para evitar un posible contratiempo. Entonces, cuando se nos muere el jabón, sencillamente agarramos el de repuesto que está ahí al lado y nos seguimos bañando tranquilamente.</p>
<p>Todo esto en un mundo ideal, porque en el país del concubinato sucede algo muy diferente.</p>
<p>Las que compartimos el techo con un especímen del sexo opuesto vivimos una realidad que nada tiene que ver con la lógica o el uso de la razón. En mi casa, por ejemplo, jamás pongo un producto nuevo al lado de uno que está en uso, porque sé que cuando vuelva a mirar estará abierto, probablemente destapado, y tendré entonces dos gaseosas a medio tomar perdiendo gas en la heladera.</p>
<p>O habrá en el baño dos tubos de dentífrico destapados apretados por el medio -el que inventó que somos las mujeres las que llevamos adelante esa práctica infame merece la cárcel-, dos bolsitas de queso rallado abiertas con los dientes en la cocina junto a dos paquetes de yerba con las esquinas cortadas y varias bandejitas de fiambre sin su plástico protector.</p>
<p>Y ni hablar de las tarjetas de colectivo. El chango, por ejemplo las tiene todas en la billetera, usadas, y no tiene ni idea de qué saldo hay en cada una. Si le pido una para viajar al otro día y no usar las monedas, me da cinco y me dice &#8220;fijate si alguna tiene&#8221;.</p>
<p>Mi padre, por su parte, toda la vida se dedicó a abrir sistemáticamente nuevos frascos de mermelada. Divorciado, solo o con matrimonio nuevo, en su refrigerador siempre hubo al menos tres, en diferentes estantes y en general del mismo sabor.</p>
<p>Para mi hermano, en cambio, el tema pasaba por el pan lactal. Las últimas cinco rodajas eran indeseables, así que directamente agarraba uno entero, fresquito. Con los meses, las bolsitas con las rodajas discriminadas se iban juntando hasta que con todas sumaban un pan familiar que había que tirar porque estaba lleno de moho.</p>
<p>Estos comportamientos se repiten en hombres de todas las edades y estados civiles, y la verdad es que no logro entender, porque una cosa es preferir un plasma antes que un TV de tubo, o elegir un C3 antes que un UNO modelo &#8216;97, pero:</p>
<p>¿Por qué no pueden esperar a que se termine el shampoo que está en uso para abrir uno nuevo? ¿Por qué siempre dejan el viejo ahí? ¿Un queso blanco por la mitad es peor que uno sin abrir? ¿A la mitad del pote se pone feo o algo? ¿Hay algún placer oculto en destapar una botella por primera vez? ¿Salen duendes malvados de adentro de un tarro de mayonesa empezado?</p>
<p>¿Eh?</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El llamado de la naturaleza]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/10/02/el-llamado-de-la-naturaleza/</link>
<pubDate>Thu, 02 Oct 2008 15:31:08 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/10/02/el-llamado-de-la-naturaleza/</guid>
<description><![CDATA[Toda mujer con algo de experiencia en hombres -novios, familiares, amigos- sabe perfectamente cómo a]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Toda mujer con algo de experiencia en hombres -novios, familiares, amigos- sabe perfectamente cómo actuar cuando ellos padecen una gripe o cualquier tipo de malestar.</p>
<p>Es muy sencillo. Durante el día llamaremos incesantemente al enfermo, que automáticamente se asumirá bajo nuestro cuidado. Le llevaremos la golosina que quiere, compraremos el té con paracetamol y pseudoefedrina de su preferencia y le alcanzamos a la cama todos los vasos de agua que nos pida.</p>
<p>Un recuerdo muy vívido de mi infancia tiene como protagonista a mi madre despeinada y al borde de un colapso nervioso diciéndome con una taza de té vacía en una mano y una caja de pañuelitos de papel en la otra: <em>&#8220;Hijita, ya sé que querés que te ayude con la tarea, pero papá está resfriado así que hoy y mañana van a ser días difíciles para mamá&#8230; ya vas a entender cuando te pase. Yo sé que te podés arreglar sola, confío en vos&#8221;</em>. Nunca la había visto tan alterada, ni cuando se operó el quiste de ovario y después se le saltaron unos puntos, ni cuando nació mi primo y tuvo que estar un mes en incubadora, ni cuando nos entraron a robar y nos desvalijaron la casa. Nada pareció perturbar jamás su templanza, salvo mi papá y sus gritos desde la habitación.</p>
<p>Cuando un hombre está enfermo, sencillamente planificamos nuestro día en torno a él, y <a href="http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/04/20/peras-al-olmo/">esto no es ninguna novedad</a>. Pero la cosa se pone un poco más&#8230; demandante (agotadora, desgastante, irritante, insoportable, me vuelvo loca) cuando nuestro muchacho se descompone durante la noche.</p>
<p>Anoche me encontraba yo planeando suavemente hacia la tierra de los sueños, donde me esperaba Axel con una pila de sábanas recién lavadas, una soga interminable bañada por el sol y miles de suaves broches de madera, cuando una voz masculina me trajo de golpe a la realidad de mi cuarto.</p>
<p>- ¡¡¡OOOOOOOAAAAOOOUUUUUH!!!- me gritó el chango directamente al oído. Me despedí de Axel con la promesa de que en un par de horas tenderíamos la bianquería juntos y me incorporé para ver qué demonios le pasaba a mi concubino a las 2 y veinticinco de la madrugada.</p>
<p><strong>Elena:</strong><br />
<em>A ver. ¿Tenés cólicos?</em><br />
<strong>Chango:</strong><br />
<em>¿Qué es cólicos?</em><br />
<strong>Elena:</strong><br />
<em>Si te duele la panza, papi, ¿tenés retorcijones?</em><br />
<strong>Chango:</strong><br />
<em>Sí, sí, tengo, es caconga pero también tengo ganas de vomitar&#8230;</em><br />
<strong>Elena:</strong><em><br />
Bueno, mirá, tenés un típico cuadro de gastroenterocolitis. Andá al baño, después tomate una pastilla de carbón, y mañana tomá mucha agua porque con todo este toletole intestinal te vas a deshidratar. Cualquier cosa me despertás, ¿sí?</em><br />
<strong>Chango:</strong><br />
<em>Cómo&#8230; ¿Te vas a dormir? ¡Me siento mal! ¿Y si me pasa algo?</em><br />
<strong>Elena:</strong><br />
<em>Va a estar todo bien, amor, va a estar todo bien.</em></p>
<p>Lo arropé, me dí vuelta y creo que llegué a dormitar porque alcancé a escuchar una suave voz que me cantaba, lejana <em>&#8220;&#8230;.amo lo que amas yo te am&#8230;¡TENGO GANAS DE VOMITAR!!!&#8221;</em>, volvió al ruedo el chango. Eran las 3 y diez.</p>
<p><strong>Elena: </strong><br />
<em>Bueno, amor, vamos al baño.</em><br />
<strong>Chango:</strong><em><br />
No, voy solo, estoy grandecito ya para que me trates como un nene, pffff, encima que me siento mal me tratás como un nene.</em><br />
<strong>Elena (?!): </strong><br />
<em>Bueno, te espero acá entonces.</em><br />
<strong>Chango:</strong><br />
<em>No, mejor esperame afuera del baño, por las dudas&#8230;</em></p>
<p>El episodio se repitió a las cuatro y cuarto, a las cinco y a las seis. Le llevé agua, le hice un té, le dí buscapina y carbón. Le prendí la tele y le hice mimitos en el cuello hasta que se durmió, y cuando sonó el despertador a las siete de la mañana me levanté para ir a trabajar sin haber pegado un ojo en toda la noche.</p>
<p><strong>Chango:</strong><br />
<em>¿No te podés tomar el día y te quedás a cuidarme?</em></p>
<p>Tentador, todo un día en casa. Posible, e incluso avalado por mi jefa, para quien lo primero es la familia -tiene cuatro hijos y no viene nunca a trabajar-, evalué la posibilidad. Vislumbré infusiones, medicamentos, promesas de que todo saldría bien y el chango no moriría de gastroenterocolitis, sopas con fideos munición, reclamos, pedidos, quejas&#8230; y por primera vez en mi vida desoí el grito ancestral de generaciones enteras de mujeres, ignoré el llamado de mi instinto maternal y rompí mis cadenas.</p>
<p><strong>Elena:</strong><br />
<em>Imposible. Quedate durmiendo. Tomá mucho líquido. Nos vemos a las nueve, cualquier cosa llamás a tu mamá.</em></p>
<p>Y me fui, dispuesta a dormir cuarenta minutos en el colectivo y por fin asistir a mi cita con el ídolo pop que ama mis aromas, mis fragancias&#8230;</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La concubina eficiente: 3 llamados que probablemente recibas si vivís con un hombre y cómo resolverlos ]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/09/29/la-concubina-eficiente-3-llamados-que-probablemente-recibas-si-vivis-con-un-hombre-y-como-resolverlos/</link>
<pubDate>Mon, 29 Sep 2008 13:37:18 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/09/29/la-concubina-eficiente-3-llamados-que-probablemente-recibas-si-vivis-con-un-hombre-y-como-resolverlos/</guid>
<description><![CDATA[Concubinar no es sólo abrazar a un osito cariñoso a la noche, mirar películas en el sillón o no tene]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Concubinar no es sólo abrazar a un osito cariñoso a la noche, mirar películas en el sillón o no tener que depilarte tan seguido porque él te quiere igual. Tampoco consiste simplemente en leer juntos el diario el domingo a la mañana, elegir entre los dos un revistero o hacer una excursión al barrio chino el sábado a la tarde para comprar un vino de arroz que nunca vas a usar.</p>
<p>Vivir con un hombre es un desafío para el que sólo las más fuertes y aventureras de nosotras estamos preparadas, porque ni siquiera es suficiente redoblar los quehaceres domésticos para mantenerse al día con la mugre que él genera, ni alcanza con aguantarse las ganas de carajear a la suegra cuando desliza al pasar que no sabés plancharle la camisa al nene.</p>
<p>El concubinato es una tarea faraónica que requiere paciencia, profundo amor y sobre todo muchísima rapidez mental para resolver las más diversas situaciones generadas por nuestro príncipe azul.</p>
<p><strong>Una concubina eficiente</strong> sabe, en primer lugar, que es inútil quejarse, insultar y patalear. Prefiere, en cambio, invertir el tiempo en resolver, gestionar y administrar. Jamás llora sobre la leche derramada, sino que pasa un trapo de piso y se cruza al almacén a comprar otro sachet.</p>
<p>Una concubina eficiente conoce de logística. Sabe dónde están las panaderías, las pizzerías, los negocios de compostura de calzado, las cerrajerías y los kioscos del barrio. Puede cambiar una lamparita o mostrarle el escote al encargado para que lo haga él -según el estilo de cada una- y conoce algunos principios básicos plomería, o tiene un ferretero amigo que le explica en 5 minutos cómo cambiarle el cuerito a la canilla.</p>
<p>Y, sobre todo, una concubina eficiente siempre tiene el celular prendido, para poder recibir y solucionar llamados como estos:</p>
<p><strong>1 &#8211; Estás en un curso que dura hasta las 22:</strong><br />
<em><br />
- ¿A qué hora venís? Mamá y las tías están por llegar y no hay nada para comer&#8230; ¿Dónde estás? ¿Te olvidaste de que venían?<br />
- &#8230; ¿Vos me avisaste de esto exactamente CUÁNDO, AMOR?<br />
- Ah, por ahí me olvidé, bueno, no importa entonces comprá algo por ahí pero apurate que llegan en 15, y acordate que mañana es el cumpleaños de la tía Lily ¿Qué le compraste, así se lo damos hoy?</em></p>
<p><strong>&#62;&#62; Qué hace la concubina eficiente:</strong><br />
La concubina eficiente siempre tiene 1 kg. de milanesas y dos prepizzas freezadas. La salsa y el queso también se pueden freezar (&#8220;freezar&#8221; viene de &#8220;freezer&#8221; así que se escribe así). Además, es útil tener una botella de vino bueno para regalarle al suegro o brindar por algo importante, y un dulce casero, un licorcito o unos alfajorcitos cordobeses rellenos con dulce de frutas para obsequiarle a la tía Lily.</p>
<p><strong>2- Caminás a los saltos por la calle. Tenés 15 minutos para llegar al turno con el ginecólogo y encima te toca la colpo:</strong></p>
<p><em>- Me bañé y no tengo calzoncillo limpio. ¿Me comprás?<br />
- Decime el talle.<br />
- ¡¡Qué se yo!! ¡El de siempre!<br />
- ¿Cómo voy a saber? ¿Y cómo hacías antes para comprarte calzoncillos si no sabés qué talle usás?<br />
- ¡No me acuerdo!<br />
- Bueno, agarrá uno de los sucios y decime el talle.<br />
- No puedo, están todos colgados en la terraza y sabés que no me puedo poner pantalón sin calzoncillo&#8230; No me compres rojo que no me gusta.</em></p>
<p><strong>&#62;&#62; Qué hace la concubina eficiente:</strong><br />
La concubina eficiente aprendió de sus dos abuelas que siempre hay que tener una muda de ropa extra para los chicos y guarda, entonces, un boxer nuevito en un cajón de la mesa de luz para cualquier emergencia. Tampoco está demás tener unas medias para sacar de la galera cuando al <em>señor</em> se le da por hacer deporte y usa tres pares por día.</p>
<p><strong>3- Te acabás de subir al bondi y tenés 45 mins de viaje:</strong></p>
<p><em>- ¡Hola amorcit&#8230;!<br />
- ¡Rápido! ¿Dónde está la llave de paso?!?! ¿¿DÓNDE ESTÁ?!?!?!? ¿¿¡¡No hay trapos en esta casa?!?! ¿¡DÓNDE HAY TRAPOS?!</em></p>
<p><strong>&#62;&#62; Qué hace la concubina eficiente</strong><br />
Se toma un rivotril.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Como el sol cuando amanece]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/09/24/al-viento/</link>
<pubDate>Wed, 24 Sep 2008 12:27:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
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<description><![CDATA[Estamos en 2004, y acabo de disfrutar de mi primera noche de intimidad con el chango. Pero no puedo ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Estamos en 2004, y acabo de disfrutar de mi primera noche de intimidad con el chango. Pero no puedo dormir. Tengo la vejiga llena y siento que si me muevo bruscamente me voy a pillar encima. Intento relajarme, cierro los ojos, pero comprendo que no me queda otra, me voy a tener que levantar.</p>
<p>¿Pero cómo hago? Estoy en bolas&#8230; si me levanto, él me va a ver en todo mi&#8230; esplendor celulítico, pasado de medidas y lleno de marcas que hace instantes era un torbellino del amor pero que ahora se convierte en mi peor pesadilla.</p>
<p>Miro a mi alrededor. Tengo que encontrar algo para taparme. ¡No puedo envolverme con la sábana como si fuera Angelina Jolie! Hmmm dónde está mi bombacha&#8230; ¿Y mi remera? Uh, ahí hay algo&#8230; una camiseta sucia. ¡Mi salvación! Me la calzo como puedo intentando no olerla (pffff si esto es transpiración esta relación va a ser durísima) y chequeo qué hace mi nuevo compañero.</p>
<p>¿Qué hace? Mira televisión. Desnudo. Con el pito al aire y la panza cervecera distendida y a flor de piel, cómodo y relajado. Desnudo, bah.</p>
<p>-<em>¿Qué hacés? ¿No dormís? Me colgué con la tele&#8230; voy al baño</em>-, dice mientras yo sigo tratando de taparme con ese trapo horrible. Él se levanta de la cama y ni siquiera busca unas ojotas. Camina hasta el toilette con total calma, hace lo suyo y, así como está -repito, en <em>tarrrrlipes</em>- va a la cocina, se sirve un vaso de gaseosa y vuelve al cuarto. Bebe parado, frente a mí. El pito sigue ahí.</p>
<p>Lo que me llama la atención de esta escena no es la femenina inseguridad que me produce mi cuerpo, sino el masculino orgullo que tienen ellos por el suyo. Envidio fervorosamente la libertad con que se pasean sin ropas delante de cualquiera. Envidio su amor por la desnudez  -culto al nudismo, casi-y la comodidad con que se desplazan bamboleando las bolitas con la gracia de un top model europeo. Envidio la felicidad con que exhiben sus barrigas mientras devoran una bolsa de papitas en la cama.</p>
<p>Y, sobre todo, envidio que puedan hacer pis cuando quieran y no necesiten ponerse la remera sobre la que duerme el perro, maldita sociedad.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Atrévase a soñar]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/09/22/atrevase-a-sonar/</link>
<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 12:28:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
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<description><![CDATA[Si me preguntan cualquier día de estos qué cosas materiales deseo, diría sin pensar: la depilación l]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Si me preguntan cualquier día de estos qué cosas materiales deseo, diría sin pensar: la depilación láser, un vestidor amplísimo lleno de zapatos y carteras de cuero en todos los colores y un secador de piso que venden por televisión que absorbe líquidos y barre el polvo al mismo tiempo. O una cámara de fotos nueva y todos los libros y revistas que mi mesita ratona pueda soportar.</p>
<p>Las mujeres miramos vidrieras con la constancia de un ritual sagrado -lo es-, e imaginamos cómo lucirían en nuestros cuerpos los modelitos de moda. Algunas también fantaseamos con tratamientos de belleza milagrosos y dejamos volar nuestra imaginación con las revistas de viajes o decoración y los catálogos de cosméticos.</p>
<p>Y sin duda, ellos también tienen algunos innegables objetos de deseo. Que todo hombre sueña con un plasma es una obviedad, pero además quieren sillones de cuero masajeadores, calentadores de toallas eléctricos, reproductores de DVD para el auto, mp4 faroleros, mesas de pool y ping pong, trajes a medida, manuales de supervivencia, cañas de pescar y raquetas de tenis.</p>
<p>Cuando era chica, por ejemplo, mi hermano no paraba pedirle a mi padre un family game, mientras él volvía loca a mi vieja para que le consiquiera los cuchillos de asado más extravagantes y ahora le llorisquea a su actual mujer por una bodega de esas que mantienen los vinos a una temperatura constante. El chango, por su parte, sólo quiere una TV 29&#8242;, un banquito para apoyar los pies mientras la mira y una bandeja de madera artesanal con huequitos para poner distintos fiambres.</p>
<p>Cada muchacho tiene sus preferencias, claro, pero hay un artículo que los desespera desde su aparición en el mercado. Se trata de un artefacto cuya función es primordial, está cargada de magia  y evoca todo lo bueno y santo que hay en el mundo. Los desvela y los seduce con su promesa de aromas y sabores maravillosos, ancestrales, y los hace delirar en un mar de baba que les nubla la razón.</p>
<p>Lo que todo hombre quiere sin distinciones de edad ni profesión, señoras, es <a href="http://www.cookingbread.com/images/recipe_list/breadmachine_list.jpg">la infame máquina de hacer pan</a>.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Cambio de hábito]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/09/11/cambio-de-habito/</link>
<pubDate>Thu, 11 Sep 2008 13:24:10 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/09/11/cambio-de-habito/</guid>
<description><![CDATA[Si sos concubina hace poco, seguro estarás sorprendida por la calidad y la cantidad de alimentos que]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Si sos concubina hace poco, seguro estarás sorprendida por la calidad y la cantidad de alimentos que consume tu pareja. Es probable, incluso, que las primeras semanas te hayas quedado corta con las compras y hayas tenido que hacerte un par de corridas nocturnas al mercadito chino más cercano para conseguir pan, fiambre, gaseosa y golosinas porque a él no le alcanzó con el revuelto de zapallitos, o directamente no lo quiso comer.</p>
<p>Y es que como mujer soltera te resultaba perfectamente normal cenar galletitas con queso o una sopita de taza y tu heladera sólo tenía yogur descremado, pan doble salvado, mermelada y un táper con tarta de acelga para llevarte al laburo al día siguiente. Pero a la luz de la vida en pareja te encontrás con que los hábitos alimenticios de los hombres son bien diferentes.</p>
<p>Para evitarte la confusión, desde Pájaro en mano queremos brindarte a vos, concubina de hoy, una práctica guía para adaptar a tu nueva realidad las cosas que solías comer todos los días y que ahora no son recibidas con alegría por tu Mostro:</p>
<p><strong>&#62;&#62; Caso 1: Barrita de cereal</strong><br />
Manjar para algunas, consuelo light para otras, se la agregás a su vianda para que la coma a la hora de la merienda.<br />
<strong>&#62; Error:</strong><br />
Barrita de cereal no es comida. Si no tiene dulce de leche o viene en paquete de menos de 100 grs. no es comida.<br />
<strong>&#62; ¡Masculinizalo!</strong><br />
Ponele dos, mínimo, de las bañadas en chocolate, o mandale un alfajor y evitale disgustos.</p>
<p><strong>&#62;&#62; Caso 2: Tarta</strong><br />
Para una cena liviana y sanita, nada mejor que una rica tarta de zapallitos, de una sola tapa para evitar comer tanta masa.<br />
<strong>&#62; Error:</strong><br />
Zapallito es para la tortuga.<br />
<strong>&#62; ¡Masculinizalo!</strong><br />
La tarta tiene que ser de jamón y queso, pollo y queso, espinaca y queso o cebolla y queso, siempre con dos tapas. Calculá 1/2 tarta por hombre por comida, más guarnición.</p>
<p><strong>&#62;&#62; Caso 3: Ensalada</strong><br />
Hace calor y no tenés ganas de cocinar, así que improvisás una ensalada llena de vitaminas, con lechuga, tomate, zanahoria, remolacha y rúcula.<br />
<strong>&#62; Error:</strong><br />
Ensalada es para acompañar un bife a caballo.<br />
<strong>&#62; ¡Masculinizalo!</strong><br />
Sacale la remolacha y ponele jamón, queso, pollo, huevo, papa, choclo y arroz. Y comprá unos pancitos. Y algo para el postre.</p>
<p><strong>&#62;&#62; Caso 4: Sánguche</strong><br />
¡Qué bien caen unos sanguchitos de vez en cuando! Le preparás uno bien lindo, lo cortás en triangulitos y se lo llevás al sillón. ¡Reina!<br />
<strong>&#62; Error:</strong><br />
¿Uno? Un sánguche no es comida, es merienda.<br />
<strong>&#62; Masculinizalo:</strong><br />
Para que sea comida, calculá entre tres y cinco sánguches bien rellenos por hombre, y conseguí fiambres variados, como salame, mortadela y el eterno, mágico fiambrín que siempre arranca sonrisas.</p>
<p><strong>&#62;&#62; Caso 5: Milanesa de soja</strong><br />
Llegás tarde a casa pero con hambre y pensás hacer unas milanesitas de soja con tomate para salir del apuro.<br />
<strong>&#62; Error:</strong><br />
La soja no es comida.<br />
<strong>&#62; ¡Masculinizalo!</strong><br />
Caradura, no hay manera de masculinizar una milanesa de soja. Llamá a la rotisería más fritanga del barrio y pedile una napolitana. Si es con puré, mejor.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[3 misterios incomprensibles para la mente masculina]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/08/18/3-misterios-incomprensibles-para-la-mente-masculina/</link>
<pubDate>Mon, 18 Aug 2008 19:54:31 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
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<description><![CDATA[Hay cuestiones de la vida cotidiana que se nos antojan obvias evidentes, pero cuya razón de ser no h]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Hay cuestiones de la vida cotidiana que se nos antojan obvias evidentes, pero cuya razón de ser no ha sido aún descubierta por la mente de ningún hombre.</p>
<p>Crípticos e insondables para el sexo panzón, hoy hemos seleccionado <strong>tres de esos raros detallitos</strong> que ellos no conocen, en un intento de arrojar un poco de luz a su oscura mente primitiva.<br />
Desde ya, los lectores pueden agregar los que deseen.</p>
<p><strong>1) El extremo de la colcha que no tiene flecos es el que va del lado de la cabecera</strong>, para evitar justamente que esos flecos se nos metan en la nariz cuando nos tapamos y nos dificulten el descanso.</p>
<p><strong>2) Hay una tabla para picar verduras y otra para trozar carnes, para evitar contaminación cruzada</strong>. La que tiene olor a cebolla es la primera, mientras que la que tiene manchas de tonos rojizos (o sea, de sangre) es la segunda. Si usamos la tabla de la carne para cortar, por ejemplo, un tomate para ensalada, nos arriesgamos a que alguna de las bacterias nocivas para la salud presentes en la carne cruda llegue a nuestro organismo al consumir el tomate.</p>
<p><strong>3) Los tápers sirven para transportar comida, pero no son descartables.</strong> Es decir, una vez vaciado su contenido, no deben dejarse tirados en la cocina del trabajo, sino lavarse y traerse a casa. De esta manera, ¡siempre tendremos un recipiente plástico donde poner nuestro almuerzo!</p>
<p><strong>Bonus:</strong> La tapa de la botella de gaseosa sirve para que ésta no pierda el gas que le otorga el nombre y la hace tan rica. Por eso hay que volver a colocarla -y enroscarla- después de servirnos.</p>
<p>Desde Pájaro en mano esperamos que estos datos les hayan sido de utilidad, y les deseamos una vida más fácil y práctica, influenciada por la razón y el sentido común.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Medalla de plomo]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/08/11/medalla-de-plomo/</link>
<pubDate>Mon, 11 Aug 2008 12:39:01 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/08/11/medalla-de-plomo/</guid>
<description><![CDATA[Me acuerdo de la presentación de los dibujitos de Alf, en la que Alf tenía una serie de pesadillas h]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Me acuerdo de la presentación de los dibujitos de Alf, en la que Alf tenía una serie de pesadillas hasta que se despertaba de golpe y exclamaba con firmeza: &#8220;<em>¡no volveré a comer golosinas antes de dormir!</em>&#8220;.</p>
<p>Me acuerdo de haberle preguntado a mi mamá por qué Alf había dicho eso.</p>
<p>Me acuerdo de su explicación: &#8220;Mucha azúcar antes de dormir te puede dificultar el descanso&#8221;.</p>
<p>Y me acuerdo de anoche. Después del usual atracón con chocolates y sugus confitados que nos propone sin falta el cine imperialista al que concurrimos con mi concubino, nos acostamos a las 2 de la mañana. Me costó conciliar el sueño, pero finalmente logré quedarme dormida despues de dar unas cuantas vueltas en la cama.</p>
<p><strong>&#8220;NOOOOOOOOO AAAAAAAAAAAHHHHHH&#8221;</strong> me despertó de golpe el grito desesperado del chango. Me incorporé enseguida, sobresaltadísima: <em>&#8220;¿Qué te pasa, mi amor, tuviste una pesadilla? está todo bien, ¡tranquilo!&#8221;</em>, lo abracé para consolarlo, todavía cagada por el grito.</p>
<p><strong>Chango:</strong><br />
<em>¿Eh?&#8230;no, no, eh&#8230; es que casi nos hacen un gol&#8230; ah, estás ahí&#8230; ¿dormías?</em></p>
<p>¿Dónde quería que estuviera? Miré hacia un costado y percibí el resplandor de la TV. <strong>Argentina &#8211; Australia, domingo, 6:15 a.m.</strong></p>
<p>Lo miré. Por suerte comprendió enseguida y se fue a ver el partido al living, mientras yo refunfuñaba que el fútbol no tiene que ser deporte olímpico. ¿No tiene suficiente protagonismo durante todo el año? ¡Los juegos olímpicos son para el salto con garrocha, el atletismo y todos esos deportes que sólo vemos cuando los relata Bonadeo!</p>
<p>Terminé de quejarme y me volví a dormir, mientras él seguía gritando <em>&#8220;¡Noooo!&#8221;</em> y <em>&#8220;¡Son unos muertoooos!&#8221;</em>. Soñé que vivía en los vestuarios de un club de fútbol y nunca, nunca podía salir de ahí. Estaba forzada a ver todos los partidos hasta que me muriera, y desde mi hogar (que era un locker), escuchaba los gritos de las hinchadas y los técnicos todo el tiempo.</p>
<p>No vuelvo a comer caramelos después de las siete de la tarde nunca más,  o al menos hasta que termine Beijing.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[In-Utilísimo]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/07/28/in-utilisimo/</link>
<pubDate>Mon, 28 Jul 2008 13:00:22 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/07/28/in-utilisimo/</guid>
<description><![CDATA[Hay una escena de la película &#8220;El amor (primera parte)&#8221; que no puedo sacarme de la cabez]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Hay una escena de la película &#8220;El amor (primera parte)&#8221; que no puedo sacarme de la cabeza. La joven pareja protagonista comparte un departamento medio pelo en la Capital Federal, donde los desperfectos propios de las construcciones viejas no tardan en aflorar.</p>
<p>En un momento la chica descubre que la persiana del cuarto está trabada y no baja. Se lo comenta a su novio, quien dice que &#8220;es una pavada&#8221; y que &#8220;este fin de semana&#8221; lo arregla.</p>
<p>Pasan varios meses, claro, en los que la chica le recuerda al muchacho, esporádicamente, que no se olvide de arreglar la persiana, hasta que, cansada, decide llamar a un especialista en aberturas que le hace el trabajo en un minuto.</p>
<p>Lejos de ponerse contento, el novio se enoja muchísimo y le pregunta a<br />
los gritos para qué mierda contrató a alguien, si él había dicho que la arreglaría. Ella, harta, le contesta que hace siglos que estaba esperando que él lo hiciera, pero que no podía dejar la persiana rota para siempre. La discusión es terrible, y si mal no recuerdo marca el principio del fin de la relación de pareja.</p>
<p>Según lo veo yo, hay dos tipos de hombres: Los que se dan maña para arreglar las cosas, y los que no tienen idea.</p>
<p>Dentro del primer grupo están mi padre, mi hermano, mi abuelo. Desde<br />
chica me acostumbré a correr por su ayuda cada vez que se me rompía<br />
una muñeca, se me salía un estante de la biblioteca o descubría que<br />
goteaba la canilla del patio. Junto a ellos aprendí a atornillar picaportes, rastrear las llaves de paso del agua para cerrarlas al hacer arreglos de plomería e identificar las fases de electricidad para detectar electrodomésticos en corto.</p>
<p>Dentro del segundo grupo está, clara, distintiva e inamoviblemente, el<br />
hombre con el que elegí compartir mi vida.</p>
<p>El chango desconoce lo que es un cuerito, a duras penas sabe para qué<br />
sirve una pico de loro y se desconcierta cada vez que utilizo vocablos<br />
como &#8220;cinta aisladora&#8221;, &#8220;cartucho de silicona transparente&#8221; o &#8220;destornillador philips&#8221;. Si no puede abrir bien la puerta del placard considera que es más fácil mudarse que destrabarla.</p>
<p>En este escenario, he aprendido a solucionar con serenidad los problemitas domésticos que fueron surgiendo a lo largo de la convivencia en nuestro humilde departamentito.</p>
<p>El primer año puse varios plafones con ayuda de mi viejo y le pedí a mi hermano que me pasara el cable de la antena hasta el dormitorio para tener tele ahí. Más adelante pude colocar los barrales para las cortinas y armar un mueble modular de esos que se compran en cajas.</p>
<p>Hace unos meses me tocó cambiar una pieza en la mochila del inodoro, que perdía desde enero, sacar y volver a colocar las puertas de las alacenas porque se chocaban entre sí y no cerraban bien y reforzar la tabla que sostiene el teclado en el escritorio antes de que se cayera.</p>
<p>También fumigué el bajomesada que estaba plagado de bichos bolita y<br />
sellé con silicona las juntas de los azulejos de la cocina y el baño para que no se filtrara humedad. Todo esto lo hice con el asesoramiento de mi ferretero amigo y la colaboración y las instrucciones claras y precisas de mi padre.</p>
<p>El chango apenas sí se dio cuenta de que las cosas de repente empezaban a funcionar, o asentía con la cabeza cuando yo le relataba mis proezas, orgullosa de estar rompiendo con la división machista de roles que nos sigue proponiendo la sociedad (las mujeres usamos tanga y bailamos en el caño, los hombres comen asado y arreglan la cañería).</p>
<p>Pero la semana pasada ocurrió algo que creí cambiaría para siempre el carácter de mi concubino. El miércoles a la noche se cayó por enésima vez el control remoto de la tele de la pieza y dejó de funcionar. Al principio me emocioné un poco cuando lo ví abrirlo, mover las pilas, darle golpecitos para ver si había algun falso contacto, pero a los diez minutos me resigné cuando lo dejó tirado con la sentencia &#8220;no anda&#8221;, aunque más tarde se me volvió a iluminar el alma cuando dijo &#8220;yo lo arreglo, dejame que mañana lo arreglo&#8221;.</p>
<p>Así pasaron varios días en los que yo no hice nada, porque quería ver si él se movía para solucionar un problema grave que lo afectaba profundamente. Para darle espacio, no llamé a mi padre ni a mi amigo experto en electrodomésticos, ni googleé &#8220;reparar + control remoto&#8221;, pero él tampoco.</p>
<p>Finalmente el domingo a las once y media de la noche le informé que hoy llevaría los controles remotos de las dos teles (el de la otra también se  rompió y yo compré uno universal) a &#8220;La casa del control remoto&#8221; para ver qué se podía hacer.</p>
<p><strong>Elena:</strong><br />
<em>Seguimos sin control remoto&#8230;</em><br />
<strong>Chango:</strong><br />
<em>No te preocupes, yo lo voy a arreglar.</em><br />
<strong>Elena:</strong><br />
<em>¿Sabés algo de controles remotos?</em><br />
<strong>Chango:</strong><br />
<em>Claro, ya sé cómo lo podemos arreglar. El control de la video todavía funciona, así que puedo desembalar la video que tenés en el estante de arriba del placard, la conecto acá y usamos ese control.</em><br />
<strong>Elena:</strong><br />
<em>¿No es más fácil llevarlo a arreglar?</em><br />
<strong>Chango:</strong><br />
<em>A ver si te entendí: ¿Me estás diciendo que para vos es más fácil llevar a arreglar una cosa que arreglarla vos?</em><br />
<strong>Elena:</strong><br />
<em>Pero no la estás arreglando, querés agarrar la video que tardamos una hora en embalar y subir ahí arriba, conectarla, apoyarla quién sabe dónde porque en el cuarto no hay lugar y usarla sólo por el control remoto&#8230; ¡Es toda una movida al pedo!</em><br />
<strong>Chango:</strong><br />
<em>Ah, qué bien, así solucionás todo vos, se rompe algo y lo arreglás, no te das maña para nada y después me criticás cuando te propongo una solución. Andá a cagar. En algún momento de esta semana lo llevo yo a algún lado. Me voy a ver tele al living.</em></p>
<p>Y ahora no sé qué hacer, porque es obvio que jamás lo llevará a ningún<br />
lado&#8230; Si lo mando a arreglar yo, ¿Se enojará como el novio de la<br />
película? ¿Sentirá que lo desautoricé al pedirle el trabajo a un profesional? ¿O se pondrá contento al llegar a casa y ver que puede cambiar de canal desde la cama otra vez? ¿Y si busco en internet y lo hago yo? ¿Se sentirá poco hombre o será moderno y estará aliviado? ¿O estoy preparando el caldo de cultivo para una bestial crisis de pareja?</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Pecados provinciales]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/07/07/pecados-provinciales/</link>
<pubDate>Mon, 07 Jul 2008 12:24:16 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/07/07/pecados-provinciales/</guid>
<description><![CDATA[Toda la vida fui igual. Tacaña, avara, egoista, angurrienta en el más extremo de los sentidos. Cuand]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Toda la vida fui igual. <strong>Tacaña, avara, egoista, angurrienta en el más extremo de los sentidos.</strong></p>
<p>Cuando era chica le usaba las pinturitas a mi hermano para no gastar las mías, y le comía las galletitas a mis compañeros para no invertir en un paquete. Ya en la secundaria, escribía con letra chica y jamás dejaba renglones en blanco en los cuadernos, cosa que me parecía propia de los más acérrimos derrochones.</p>
<p>Sin embargo, como sé que la avaricia está mal vista, siempre traté de controlarla, convidando un chicle o comprando un regalo de cumpleaños por valor mayor a $15 cada tanto, para no levantar la perdiz.</p>
<p>El martirio pareció terminar cuando me fui a vivir sola. El primer detergente que compré, por ejemplo, era uno de esos muy concentrados y me duró doce meses. Si me sobraba una salchicha, la freezaba, y si quedaban dos cucharadas de arroz las mezclaba con algo que hubiera quedado de otro día y hacía un par de croquetas para llevarme al laburo y no gastar en delivery. No tiraba nada, y sólo consumía lo estrictamente necesario, para poder tomarme toda la birra que quisiera el fin de semana sin herir de muerte a mi bolsillo. (Bueno, en realidad pagaba una cada tanto, para qué voy a mentir&#8230;) ¡Aaaah, qué tiempos aquellos!</p>
<p>Pero ahora vivo con el chango. Él consume, usa, tira, come, vuelca, traga y pide más. No le importa nada. Con él, un jabón dura tres días; un kilo de queso, dos y una botella de gaseosa de las grandes, quince minutos.</p>
<p>En la <strong>Era del Concubinato</strong>, los envases vacíos llenan sin parar las bolsitas de basura (uso las del super. ¡Ni loca compro!), y mi salud mental tambalea.</p>
<p>Así que para poner coto a esta situación recurrí a mi más antigua<br />
estrategia: Ahorrar en los bienes que menos importantes me parecen, para gastar en otros que me brindan más satisfacción. Con un hombre al lado esto significa gastar todo en comida y nada en el resto, así que la semana pasada gocé con este ofertón, que encontré en un bolichito de provincia: <strong>Shampoo x 1l + Crema de enjuague x 1l a sólo $4,90.</strong></p>
<p>La alegría me duró 24 horas:</p>
<p><strong>Chango:</strong><br />
<em>Elen, tengo el pelo horrible, es malísimo ese shampoo. ¡Comprá uno bueno! ¿Ves? Mirá, me queda opaco, achatado, sin vida&#8230; no seas rata, dejá de amarrocar.</em></p>
<p>Más irritada que resignada rompí el chanchito y adquirí dos botellones de uno de los mejores champúes del mercado, y en seguida me empecé a poner nerviosa. <em>&#8220;Dios mío, cómo pude haber gastado esa plata, estoy loca, el chango usa medio litro cada vez que se lava la cabeza (hace un huequito en la mano y lo llena de shampoo), me va a durar 15 días, me gasté un fangote de guita en shampoo para un hombre, que además de tener pelo corto se lo lava dos veces por día y hace un tsunami de espuma, no puede ser que use tanto shampoo, porque una cosa es que se tome cuatro yogures o se devore una caja de barritas de cereal, pero el shampoo&#8230; es como cuando usa un chorro de detergente concentrado para lavar dos platos&#8230; ¡Hay que usar gotitas, ahí lo dice, en el envase!!! ¡¡Sino no dura ocho semanas!!&#8221;</em></p>
<p>Y no aguanté más. No aguanté, lectores.</p>
<p>Entré al baño, agarré el botellón y le escribí, con marcador indeleble, bien grandote:</p>
<p><strong>&#8220;¡¡¡¡USÁ POQUITO!!!!&#8221;</strong></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[3 simples cosas que hacen sentir bien a un hombre]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/06/30/3-simples-cosas-que-hacen-sentir-bien-a-un-hombre/</link>
<pubDate>Mon, 30 Jun 2008 12:41:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
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<description><![CDATA[Muchas veces nos devanamos los sesos para encontrar ese gesto especial que pondrá contento a nuestro]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Muchas veces nos devanamos los sesos para encontrar ese gesto especial que pondrá contento a nuestro hombre y lo hará estar cada día más convencido de que somos la mujer de su vida.</p>
<p>Para esto, seguramente, nos inspiramos en aquellas cosas que nos hacen falta a las mujeres para ser felices (que nos cuiden, que nos presten atención, que nos den sorpresas, que nos admiren, que nos conmuevan, que nos exciten, que nos motiven, que nos apoyen, que nos escriban canciones, que nos escuchen, que nos comprendan, etc.) para elaborar complicadas estrategias que a menudo resultan cursis y berretas.</p>
<p>Me acuerdo de una vez, por ejemplo, que en un intento por festejar al chango, compré mariscos para hacerle una cena afrodisíaca. Me había procurado, además, un aromatizador de ambientes en aerosol para que no se sintieran olores desagradables y dos docenas de velitas, también perfumadas para crear una atmósfera seductora. Cabe aclarar que detesto los mariscos, jamás los había preparado y no pensaba probar ni uno. Cuando llegó a casa, lo primero que hizo él fue quejarse del olor &#8220;a baño&#8221; que producía la mezcla de las velitas con los mariscos, así que corrí a buscar mi desodorante, que comencé a pulverizar frenéticamente por toda la casa, con tan mala puntería que el alcohol del aerosol avivó la llama de las velitas y prendió fuego el mantel y las servilletas. </p>
<p>Demás está decir que mi concubino casi muere de un susto y después de apagar el incendio con una botella de agua mineral me suplicó que no le diera más sorpresas ridículas y potencialmente peligrosas.</p>
<p>Gracias a ese episodio comprendí, finalmente, que gracias a Dios los hombres son mucho más simples que nosotras y sólo necesitan estas tres cosas para sentirse completos y amados:</p>
<p><strong>1- Que le pidas ayuda</strong></p>
<p>La cruda realidad, muchachos, es que nosotras podemos abrir cualquier frasco con ayuda de la punta de un cuchillo, y también somos perfectamente capaces de cambiar una lamparita -bueno, yo no porque tengo vértigo y no me puedo subir a la silla, pero ese no es el punto-.</p>
<p>Aún así, cada vez que nos enfrentamos a una situación que requiera utilizar la fuerza o un destornillador, es usual que corramos a pedirles ayuda porque sabemos que nada hace sentir a un hombre más masculino que ser útil y necesario.</p>
<p><strong>2- Que lo dejes cocinar</strong></p>
<p>Cada vez que mi concubino se mete en la cocina arma un despiole que lleva al menos una hora limpiar. Jamás prende el extractor, usa los utensilios equivocados e indefectiblemente vuelca algo pegajoso en la mesada.</p>
<p>Sin embargo, de vez en cuando lo dejo agasajarme con una comidita elaborada mientras miro cómodamente la tele, aunque por dentro esté desesperada por picarle la cebolla más rápido o ir lavándole los trastos.</p>
<p>Y cuando estamos comiendo, 120 minutos después, no me olvido de felicitarlo, y exclamar que ese es el manjar más delicioso que probé en mi vida, aunque se trate de un bife con ensalada. ¿Por qué? Porque a ellos los hincha de orgullo saber que pueden hacer bien aunque sea algo de lo que vos hacés con eficiencia todos los días.</p>
<p><strong>3- Que seas vos la que tiene ganas</strong></p>
<p>Así como a nosotras nos encanta que nos miren lascivamente y nos susurren asquerosidades al oído, ellos también adoran sentirse deseados, lindos y sexies.</p>
<p>Por eso, cada tanto hace bien dejar de lado las medias rayadas puestas por encima del jogging, calzarse el push-up y agarrarlo cuando menos lo espera para un pingui-pingui. Se va a sentir el macho de América y por si eso fuera poco, nos va a tratar como reinas.</p>
<p>Así que ya lo saben, chicas, sigan estos facilísimos tips y tendrán en sus hogares hombres satisfechos y llenos de alegría. </p>
<p>Y si tienen alguno más ¡Compártanlo con nosotros!</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Machete Ponce]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/06/27/machete-ponce/</link>
<pubDate>Fri, 27 Jun 2008 18:12:15 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/06/27/machete-ponce/</guid>
<description><![CDATA[Con los años viene el autoconocimiento, y con él la aceptación de las propias limitaciones. Yo, por ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Con los años viene el autoconocimiento, y con él la aceptación de las propias limitaciones.</p>
<p>Yo, por ejemplo, hace tiempo dejé de lado los zapatos de tap, las castañuelas y el tutú de tul rosa porque sé que en la vida podré ser bailarina de ninguna índole.</p>
<p>De la misma manera, cuando un hombre se acerca a la edad adulta reconoce finalmente su completa incapacidad para retener información, así que simplemente deja de intentarlo. Su pareja se convierte entonces en su <em>ayudamemoria</em> permanente.</p>
<p>Así, las mujeres recibimos con gran asiduidad mails, SMS y llamados de nuestros hombres, que preguntan <em>&#8220;¿Qué modelo es nuestra impresora?&#8221;</em>, <em>&#8220;¿Cuándo cumple años mi hermana?&#8221;</em>, <em>&#8220;¿Cuál es el teléfono de mi vieja?&#8221;</em> y<em> &#8220;¿Qué talle soy?&#8221; </em>con la misma inquietante naturalidad con la que piden lluvia de papas sobre el pancho.</p>
<p>Cuántas veces hemos tenido que interrumpir nuestro día para recordarle que compre un regalo, dictarle el teléfono de nuestra suegra o indicarle qué cartucho lleva la multifunción&#8230; ¿Y cómo sabemos todo eso, demonios? Desconozco. Pero esta mañana, cansada de responder las inquietudes del chango 24/7, le armé una listita con los datos que puede llegar a necesitar para el día a día, así no tiene que consultar conmigo.</p>
<p>Al principio la idea era grabarle el texto en una de esas chapitas como las que llevan los perritos colgadas del cuello, pero me parece que no me va a entrar todo. Díganme si me olvido de algo:</p>
<p><strong>&#62; Me llamo:</strong> Chango.<br />
<strong>&#62; Tengo</strong> 31 años.<br />
<strong>&#62; Mi DNI es:</strong> 24.***.***<br />
<strong>&#62; Vivo en:</strong> C****** Nº 8**, piso *, Depto *.<br />
<strong>&#62; Mi teléfono es:</strong> 4***-***2.<br />
<strong>&#62; Mi celular es</strong>: 15-6***-****.<br />
<strong>&#62; Mi obra social es:</strong> Osde<br />
<strong>&#62; Mi grupo sanguíneo es:</strong> 0+<br />
<strong>&#62; Los colectivos que me dejan en casa son:</strong> **, ***, **.<br />
<strong>&#62; Calzo: </strong>42.<br />
<strong>&#62; Uso jean talle:</strong> 36.<br />
<strong>&#62; Mamá cumple años el:</strong> 2 de febrero.<br />
<strong>&#62; Elena cumple años el:</strong> 13 de julio <strong>y quiere:</strong> una cartera.<br />
<strong>&#62; Me gusta:</strong> las empanadas, el asado, la tele, hacer la siesta.<br />
<strong>&#62; Soy de: </strong>Boca.<br />
<strong>&#62; Mi vedette favorita es:</strong> Evangelina Anderson.<br />
<strong>&#62; No me gusta:</strong> la zanahoria, River, limpiar.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Detalle]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/06/13/detalle/</link>
<pubDate>Fri, 13 Jun 2008 11:11:28 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
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<description><![CDATA[No puedo creer que a meses escribir en este blog ya esté cayendo en un lugar común tan evidente como]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>No puedo creer que a meses escribir en este blog ya esté cayendo en un lugar común tan evidente como afirmar que <strong>los hombres no tienen ojo para el detalle</strong>. ¡Pero es cierto! O por lo menos a mí me tocó el más distraido de la Argentina.</p>
<p>La semana pasada mi concubino debió viajar por trabajo dejándome sola por cuatro días; así que de repente me encontré con muchísimo tiempo libre, que decidí utilizar en retocar un poquito la casa para darle una sorpresa.</p>
<p>En esta ocasión le tocó al baño. La cortina furiosamente floreada en tonos de rosa y verde y la alfombra de toalla con idéntico estampado -de mis locos, locos días de soltera- ya no corrían más, así que decidí cambiarlos por un nuevo set. Esta vez elegí tonos mucho más neutros, que combinan con esta nueva vida, estable y en pareja. </p>
<p>Una cortina blanca con detalles en suave celeste grisáceo y un felpudito de toalla haciendo juego quedarían fantásticos, y sorprenderían al chango, que por fin sentiría que el lugar donde pasa la mayor parte de su estadía en el hogar no fue decorado por una nena de ocho años.</p>
<p>Cuando llegó, el sábado a la mañana, corrí a abrazarlo. Me contó que había comido picada, cornalitos, sorrentinos y muchas porquerías. Maravilloso, pensé. Ahora va a tener que correr al baño porque sino explota. </p>
<p>Dicho y hecho, se encerró ahí por cuarenta minutos, pero no hizo ninguna exclamación. Tampoco dijo nada más tarde, mientras comíamos, ni antes de acostarnos.</p>
<p>Horas después, frustrada hasta el hartazgo, decidí interrogarlo. ¡No podía ser que no se hubiera dado cuenta de la ausencia de un plástico colorinche de dos metros por dos metros!</p>
<p><strong>Elena:</strong><br />
<em>&#8230;Mi amor&#8230; ¿No notás un cambio en&#8230;algo?</em><br />
<strong>Chango (canchero):</strong><br />
<em>Amoooor ¡Claro que sí! ¡Pensaste que no me iba a dar cuenta, eeeeh! <strong>¡Te cortaste el pelo!</strong> Me encanta, te queda super bien, ¡tiene mucho más movimiento!</em></p>
<p>Bueh&#8230; ¿Por lo menos hizo el intento?</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La cena está servida]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/05/30/la-cena-esta-servida/</link>
<pubDate>Fri, 30 May 2008 12:37:57 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
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<description><![CDATA[¿Cuántas veces hemos salido apuradas de casa con el cuidado de avisar que &#8220;te dejé comida en l]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>¿Cuántas veces hemos salido apuradas de casa con el cuidado de avisar que &#8220;<em>te dejé comida en la heladera, bichi</em>&#8220;, sólo para volver horas después y encontrar bolsas de papas fritas, envoltorios de alfajor y migas de galletita regados por el piso?</p>
<p><em>&#8220;¡No había nada!&#8221; </em>nos dirán, indefectiblemente ante nuestra mirada atónita. Y es que no importa con cuánta paciencia expliquemos que dejamos una pata de pollo y dos papas y que lo único que tenía que hacer él era poner todo en una asadera y hornearlo: el de los hombres y la comida es un problema gestáltico.</p>
<p>Para un hombre, por ejemplo, &#8220;<strong>huevos+leche+jamón+queso</strong>&#8221; no es igual a <strong>omelette</strong>, de la misma manera que <strong>carne+huevo+pan rallado </strong>no implica pensar en <strong>milanesa</strong>.</p>
<p>Acaso la única excepción a la regla sea el querido sandwich. <em>&#8220;Allí donde hay pan, hay esperanza&#8221;</em>, parecen pensar los muchachos cada vez que les pica el estómago y no hay nadie cerca ni dinero para delivery.</p>
<p>Pero en mi casa no compramos pan, por lo tanto las opciones de mi concubino excluyen, al impúdico manjar y entonces suceden cosas como esta.</p>
<p><strong>&#62;&#62; Las partes</strong></p>
<p>El domingo a la noche se me ocurrió ir a cenar con mi amiga de la infancia, aún a sabiendas de que él no tenía plan y debería comer en casa. Sintiéndome culpable, bajé del freezer un paquete de acelga y piqué cebollas y morrones en cubos pequeñísimos, que coloqué en un recipiente en la heladera, justo al lado de una masa de tarta cuyo paquete tenía estampada la foto de una pascualina hermosa. Además, para estar segura de que entendiera el mensaje, había dejado la tartera de pirex sobre la mesada.</p>
<p>¿Se avivará con todo esto o debería dejarle una notita? Dudé un instante, pero finalmente decidí que él no es un niño, y que la foto de la pascualina seguro sería suficiente.</p>
<p><strong>&#62;&#62; El todo</strong></p>
<p>Alrededor de la medianoche, al volver a casa, descubrí lo ingenua que había sido. Sobre la mesada de la cocina había tres potecitos de yogur &#8220;regularizador&#8221; vacíos, un frasco de mermelada dietética abierto, al lado de un paquete de galletitas de salvado por la mitad. Un poco más allá logré divisar un pote de queso crema y cáscaras de manzana.</p>
<p>&#8220;<em>¿Qué era lo que me habías dejado para comer, mi amor?</em>&#8220;, preguntó, confundido. <em>&#8220;Como no sabía me comí todo, menos esa verdura congelada que no sé para qué era. ¡No había nada de cena!. Ah, y guardé esa fuentecita que dejaste tirada, ¡para que después no me digas que soy un enquilombado, eeeeeh!&#8221;.</em></p>
<p>Entendí todo. Ahora, cuando digo &#8220;te dejé comida en la heladera&#8221;, me refiero a que hay un táper con ravioles con tuco, listos para calentar en el microondas. Con el queso rallado ya puesto, claro.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[5 cosas que jamás debés contarle a tu chango]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/05/23/5-cosas-que-jamas-debes-contarle-a-tu-chango/</link>
<pubDate>Fri, 23 May 2008 12:01:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/05/23/5-cosas-que-jamas-debes-contarle-a-tu-chango/</guid>
<description><![CDATA[Si bien luchamos contra ella día a día, la incontinencia verbal es un flagelo que amenaza con romper]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Si bien luchamos contra ella día a día, la incontinencia verbal es un flagelo que amenaza con romper la armonía de nuestra pareja cada vez que abrimos la boca.</p>
<p>Para mí no hay nada más lindo que poder charlar acurrucada en el sillón con el chango, después de comer y tomando un tecito, pero a veces me voy de mambo y le cuento cosas que le molestan y lo sacan de quicio, o no le interesan y lo aburren hasta el desmayo.</p>
<p>Vienen a mi mente momentos realmente incómodos, como cuando se me escapó que uno de mis jefes me había elogiado las gomas o que una de mis amigas piensa que él es feo, y la verdad es que me costó bastante tiempo y favores sexuales lograr que olvidara esas &#8220;nimiedades&#8221;.</p>
<p>Por otra parte, estilo de vida actual nos impide disfrutar de mucho tiempo junto a nuestro querido mostro, así que debemos esforzarnos por minimizar estos momentos desagradables.</p>
<p>Después de varias semanas de análisis exhaustivo, he compilado esta lista de <strong>cosas que jamás debés contarle a tu chango</strong>. Buen provecho.</p>
<p><strong>1) Que te gusta otro</strong></p>
<p>Es muy común que las parejas confundan confianza con tener carta blanca para decir cualquier cosa, total &#8220;<em>está todo bien</em>&#8220;. Pero tu chango necesita, además de sentirse deseado, sentirse <strong>el único</strong>.</p>
<p>Entonces, si creés que podés hablar con él de todo, controlate. Porque un comentario al pasar como &#8220;<em>Tiene lindos ojos Francisco</em>&#8221; le va a arruinar la noche, y a vos también. (Y a Francisco no lo vas a poder ver nunca más).</p>
<p><em>&#62; Propuesta Pájaro en mano:</em> Cuando te pregunte si te gusta Juan, negale todo y llamá a una amiga para contarle, y de paso repasar con lujo de detalles el sueño calentito que tuviste con el chico del subte de las 8:40.</p>
<p><strong>2) Con cuántos hombres dormiste antes de conocerlo a él</strong></p>
<p>Tu concubino no es tu amigo, o mejor dicho es tu amigo o en algún momento lo fue o no sé, pero además es el único que hoy tiene derecho legítimo a tocar tus partes privadas. Y hasta donde él sabe -o quiere saber- esas partes jamás fueron tocadas por ningún otro sátiro degenerado asqueroso.</p>
<p>Hay que tener mucho cuidado con este tema en particular, porque él intentará hacerte caer en la trampa y convencerte de que no hay problema, que no le importa tu pasado y que entiende que tuviste una vida antes de él así que podés ser sincera.</p>
<p><strong>Patrañas</strong>. Ni bien abras la boca te va a armar quilombo. Y ni hablar si conoce alguno de los miembros de tu lista. Ahí &#8220;<em>fuistes</em>&#8220;.</p>
<p><em>&#62; Propuesta Pájaro en mano:</em> Llamá a la amiga del punto anterior y armen la lista juntas. Seguro que ella se acuerda de alguno que a vos se te pasó.</p>
<p><strong>3) Cómo te fue en el médico</strong></p>
<p>Además de tener poca capacidad para retener información, los hombres son fácilmente impresionables.</p>
<p>Si no es cuestión de vida o muerte, evitá comentarios como &#8220;<em>La colpo me dio bien, pero igual el doctor vio unos puntitos blancos que no le gustaron así que me dio óvulos. ¿Ves? Son estos cositos chiquititos que van en&#8230;</em>&#8220;, o &#8220;<em>Me tengo que hacer una colonoscopía porque puede haber un espasmo en esa zona y es lo que me impide ir bien de cuerpo, porque viste que yo estoy siempre constipada y</em>&#8230;&#8221; &#8230;<strong>puaj</strong>.</p>
<p><em>&#62; Propuesta Pájaro en mano:</em> Charlalo con tu abuela o con alguna tía hipocondríaca. Ellas hasta te pueden recomendar más profesionales o medicamentos que a ellas les dieron resultado.</p>
<p><strong>4) Cuánto te salió la cartera</strong></p>
<p>Vos y yo sabemos a simple vista que pagaste por lo menos cuatrocientos pesos. La chica que te empujó en el colectivo hoy también lo sabía, y también la cajera del coto. Pero él no tiene idea, y es mejor <strong>que se mantenga así</strong>.</p>
<p>Si pagás una suma exhorbitante por un artículo de moda, no sólo ponés en riesgo el presupuesto de todo el mes, sino que lo harás preguntarse con qué clase de loca irracional capitalista superficial está viviendo, y además se daría cuenta de por qué comen arroz cuatro veces por semana.</p>
<p>En mi caso, mi política es que el chango jamás debe ver la etiqueta que indica que una prenda es nueva. Es más, las arranco ni bien salgo del negocio, para estar segura de que no se me va a traspapelar en casa. Si él pregunta si algo es nuevo, le digo, indefectiblemente &#8220;<em>Ay, no, lo tengo hace mil años&#8230;</em>&#8220;.</p>
<p><em>&#62; Propuesta pájaro en mano:</em> Mostrale la cartera a la compañera de trabajo que más detestes, así te envidia. Con el arroz hacé croquetitas.</p>
<p><strong>5) Qué está comiendo</strong></p>
<p>Al chango no le gustan las verduras. A duras penas te come choclo y tomate, papa, batata&#8230; las verduras de los niños.</p>
<p>Lo que no sabe es que hace semanas que en el relleno de la tarta le vengo poniendo bróccoli, zucchini, berenjena y zanahoria, todo <strong>pasado por la pimer</strong> para que no se note.</p>
<p>Hasta ahora no recibí quejas, pero sé que si algún día le confieso qué tiene la empanada o qué le puse a la terrina va a empezar a hacer arcadas en medio de un mar de insultos y va a correr a comprarse una milanesa a la rotisería más cercana.</p>
<p><em>&#62; Propuesta Pájaro en mano:</em> Si te dice que no le gusta el morrón, ponelo igual en la salsa y procesalo todo, como hacen los de esa marca conocida de sopas y calditos. Ni se va a dar cuenta. Además, con un poco de queso tapás todo.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Chocolate por la no-noticia]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/05/07/chocolate-por-la-no-noticia/</link>
<pubDate>Wed, 07 May 2008 16:10:14 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/05/07/chocolate-por-la-no-noticia/</guid>
<description><![CDATA[El otro día escuché una conversación telefónica entre uno de mis amigos y su concubina. No sé qué le]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>El otro día escuché una conversación telefónica entre uno de mis amigos y su concubina. No sé qué le estaba contando ella, pero por toda respuesta obtuvo una combinación de <em>&#8220;¿Y?&#8221;, &#8220;¿Entonces?</em>&#8221; y <em>&#8220;¿Para qué me contás esto?&#8221; </em>que me llamó mucho la atención.</p>
<p>Cuando le consulté, él me explicó que otra vez su novia le estaba taladrando la cabeza con <em><strong>no-noticias</strong></em>.</p>
<p>¿Qué son las <em>no-noticias</em>? ¿Por qué irritan? ¿Es que los hombres no saben escuchar o somos nosotras las aburridas? ¿Cómo las identificamos? Ahondemos en el tema.</p>
<p><strong>&#62;&#62; Puro Bla Bla</strong></p>
<p>Las no-noticias, definía mi amigo, son comentarios de escasa relevancia y nulo interés que las mujeres parloteamos incesantemente cual loritos fuera de control y que en el 90% de los casos fastidian a los hombres hasta el límite de lo soportable.</p>
<p>A simple vista notamos dos problemas:</p>
<p>En primer lugar, como normalmente estamos convencidas de que nuestro relato es apasionante, nos ofendemos cuando nuestro interlocutor no formula respuesta alguna y es muy usual que se desencadenen algunas discusiones del estilo &#8220;<em>vos nunca me escuchás cuando te hablo</em>&#8221; o &#8220;<em>en esta relación yo estoy pintada, estoy cansada de que me ignores</em>&#8220;. Esto confunde y desconcierta a nuestro sujeto, que hasta ese momento estaba sentado mirando el catálogo de Sony tranquilamente.</p>
<p>Por otra parte ¿por qué nunca se quejan? ¿No creen poder tener conversaciones profundas y llenas de significado con nosotras? ¿No vale la pena intentarlo?</p>
<p>Aparentemente, estimadas, ocurre que al final del día nuestra voz tiene el mismo impacto en nuestro muchacho que el zumbido de la heladera o el ruido del lavarropas centrifugando: lo oyen, pero no tienen idea de qué es.</p>
<p><strong>&#62;&#62; Algunos ejemplos de no-noticias</strong></p>
<p>Para solucionar este dilema que, según descubro, aqueja a la mayoría de las parejas, es necesario que identifiquemos qué tipo de narración constituye una no-noticia. Veamos algunos ejemplos:</p>
<p><em>1- &#8220;¡Estoy tan cansada! Hoy quería comprar harina integral para hacer un pan multicereal y fui al chino pero no había, y después iba a ir a coto pero estaba tan lleno de gente que al final no fui y encima caminé como veinte cuadras. Iba a comprar uno en la dietética pero cuando llegué ya estaba cerrado&#8221;.</em></p>
<p>Esto es una no-noticia porque no importa en lo más mínimo que hayamos <em>querido</em> comprar la harina. Ellos no tienen el pan sobre la mesa, ni tampoco un tarro con dulce casero para el caso, así que el periplo supermercadil les resulta completamente irrelevante.</p>
<p><em>2- &#8220;Me quiero comprar unas botas, pero no sé&#8230; ¿de caña alta me conviene? Porque yo no uso pollera. ¿Vos pensás que yo podría usar pollera? Maru tiene una buenísima pero es violeta, tendría que ir con unas botas negras o violetas. ¿Qué hago, me compro unas botas violetas? Ah, no sabés, hoy mi vieja tenía puesto un sweater pre-cio-so, tejido grueso con todalaonda re ochentoso&#8230;¡Con unos botones cuadrados divinos grises! ¿Y botas grises? ¿Te gustan las botas grises?&#8221;</em></p>
<p>Aquí no sólo estamos ante la presencia de una no-noticia, sino que caemos en el terrible error de pretender una respuesta por parte de nuestro hombre acerca de un tema tabú como lo es la moda. Ellos a duras penas saben la diferencia entre un pantalón de vestir y un jogging así que es inútil pedirles que identifiquen colores como el &#8220;petróleo&#8221; o el &#8220;uva&#8221;, o que reconozcan telas como el terciopelo o la pana. Lo único que conseguimos es marearlos.</p>
<p>En este caso es mejor ir con dos opciones muy simples, e indicarles cuál queremos que elijan, a saber: <em>&#8220;¿Me compro botas grises o violetas? Las grises van con todo&#8221;.</em></p>
<p><em>3- &#8220;&#8230;.Entonces José Luis se puso medio mal y dijo que esto no podía seguir así, que todos teníamos que ponernos a laburar por igual, y entonces Pipi se largó a llorar, porque ella esta semana no cumplió las horas y ahora piensa que la van a rajar, ah, porque aparte ahora José Luis está encantado con Andrea, la asistente que empezó hace cinco días y ya se cree la más diosa indispensable, es una atorranta, se viene a la oficina con unas polleritas que no sabés lo que son, todos los tipos la miran y Pipi se quema la cabeza de celos porque&#8230; ah, vos sabés que entre ella y José Luis pasó algo hace un tiempo ¿no? ¿Te acordás que te conté?&#8221;</em></p>
<p>Un hombre promedio no sabe quién es Pipi, no se acuerda si José Luis es tu jefe o el encargado del edificio, no puede precisar de qué trabajás ni dónde queda tu oficina, ni se acuerda de nada que le hayas contado en otras ocasiones. Sí puede saber que hay una que tiene buenas gomas y otra que parece que hizo un trío con dos de ahí, pero esa es toda la información que es capaz de retener. Y está perfecto.</p>
<p>Así como todos odiamos que nos cuenten sobre programas de televisión que no vemos, a nadie le importan las historias de gente que no conoce ni vio jamás. Los chismes de trabajo sólo se comentan con gente del trabajo. Con él hablá de <em>Prison Break</em>.</p>
<p><strong>&#62;&#62; El agravante</strong></p>
<p>Me corresponde hacer un gran mea culpa y aceptar que casi todo lo que le cuento a mi concubino cuando llega a casa a la noche entra en la categoría no-noticia.</p>
<p>Sin embargo, si bien me encanta compartir con él miles de narraciones soporíferas y sé que debo agradecer que él las escuche con dignidad, quiero también un poco de crédito.</p>
<p>El chango se crió con su madre, tres hermanas y veinticinco tías así que es un especialista en no-noticias. No en padecerlas, sino en contarlas él mismo, con una vuelta de tuerca típica de su estilo chillón.</p>
<p>Mientras nosotras simplemente enumeramos los hechos porque creemos que son intrigantes per se, él los agranda, los magnifica hasta hacerme creer que esa es la historia más fascinante jamás contada.</p>
<p>Sin ir más lejos, anoche llegó excitadísimo del trabajo y se despachó con esta anécdota:</p>
<p><em>&#8220;¡No te imaginás lo que pasó hoy! ¡Fue LO MÁS! Resulta que estábamos todos tomando café ¿no? y viene Sofía y nos dice &#8216;Ustedes siempre tomando café, parecen empleados públicos&#8217; y todos se quedaron callados. Y ahi yo agarré y como nadie sabía qué decir dije&#8230; escuchá lo que dije, no lo vas a poder creer, dije&#8230; estaban todos escuchando porque estaban todos descolocados, porque Sofía trajo ella misma la cafetera el viernes pasado&#8230; dije&#8230; &#8217;si fuéramos empleados públicos tomaríamos mate, pero como acá nunca hay yerba&#8230;.&#8217; ¡Y todos se morían de risa MAL!&#8221;</em></p>
<p><strong>&#62;&#62; Justificación y compromiso</strong></p>
<p>La verdad es que si nos limitáramos a decir cosas de interés -para ellos- estaríamos calladas el 80% del día, y yo no puedo estar callada, eso está fuera de toda discusión.</p>
<p>Además, por más intelectual y subyugante que sea una mujer, ninguna escapa al amor por la ropa, los chismes y la expresión oral desmedida.</p>
<p>Sí reconozco, sin embargo, lo mucho que irritan las no-noticias, así que estoy dispuesta a disminuir al mínimo su uso.</p>
<p>Por otra parte, no exijo respuestas ensayísticas. Ni siquiera demasiado coherentes. Con que el chango asienta con la cabeza me alcanza, y me parece un intercambio justo, si consideramos que yo debo prestarle atencion a las peroratas de una hora y media que sostiene con sus amigotes sobre si Riquelme distribuye el juego o es un muerto.</p>
<p>Así que mujeres, si bien no hemos de permitir que nos coarten nuestro derecho a hablar de más y sobre cualquier cosa, debemos tener en cuenta que una feliz convivencia tiene mucho que ver con una relación conversación-silencio eficiente y balanceada.</p>
<p>Las invito.</p>
<p>Las desafío.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Una terrible afección]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/05/05/una-terrible-afeccion/</link>
<pubDate>Mon, 05 May 2008 13:41:06 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/05/05/una-terrible-afeccion/</guid>
<description><![CDATA[Las dos cosas que más le gustan a cualquier hombre, además del sexo y la televisión, son comer y dor]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Las dos cosas que más le gustan a cualquier hombre, además del sexo y la televisión, son <strong>comer y dormir</strong>.</p>
<p>No me importa que me acusen de simplista. Así como los bebés lloran de hambre o de sueño, los hombres experimentan un terrible disconfort si se ven privados del descanso o la comida.</p>
<p>Mi papá, por ejemplo, no cambia por nada del mundo su ritual de comer tostados en la cama mientras mira History Channel hasta quedarse dormido con el plato sobre la panza y la barba llena de migas. Mi abuelo, en cambio, no podía mantenerse en pie sin cuarenta minutos de siesta diarios. Y ni hablar de mi tío, que aun hoy se levanta las diez de la mañana. Mis amigotes, por su parte, organizan asados y encuentros con pizzas y bolsas de papas fritas una vez por semana, mientras que mi hermano se desespera por los alfajores de nuez que le trae su novia de Mar del Plata.</p>
<p>Como no podía ser de otra manera, mi concubino combina todos esos vicios. Y cuando digo combina quiero decir que los experimenta todos juntos, miren si no lo que pasó una noche de la semana pasada:</p>
<p><em><strong>&#62;&#62; Martes &#8211; 20:00</strong></em></p>
<p>El chango se queda dormido después de chanchear. Como no sé cuándo se va a despertar y no quiero ponerlo de mal humor, me visto y aprovecho para adelantar algunos trabajos y ordenar un poco la casa.</p>
<p><em><strong>&#62;&#62; Martes &#8211; 20:45</strong></em></p>
<p>El chango se despierta y grita desde la pieza:</p>
<p><strong>Chango:</strong><br />
<em>¿Está la comidaaaa?</em><br />
<strong>Elena:</strong><br />
<em>No, mi amor, estabas durmiendo. ¿Para qué iba a hacer la comida si no sabía si ibas a querer comer?</em><br />
<strong>Chango (chinchudo)</strong><br />
<em>¡Pero tengo hambre! ¡Quiero comer AHORA!</em><br />
<strong>Elena:</strong><br />
<em>Ay, bueno, bueno&#8230;¡YA preparo algo!</em></p>
<p><em><strong>&#62;&#62; Martes: 20:47</strong></em></p>
<p>Improviso con unas milanesas del freezer, un puré instantáneo y unos tomates con orégano, al ritmo de los ronquidos del chango, que se ha vuelto a dormir.</p>
<p><em><strong>&#62;&#62; Martes: 21:20</strong></em></p>
<p>Con la comida en la mesa, me acerco a la cama y, suavemente, le toco el hombro:</p>
<p><strong>Elena (en delicado susurro):</strong><br />
<em>Amorcito&#8230;</em><br />
<strong>Chango (en violento sobresalto):</strong><br />
<em>¿QUÉ? ¿QUÉ PASA?</em><br />
<strong>Elena:</strong><br />
<em>Nada&#8230; está la comida&#8230;</em><br />
<strong>Chango (irritado):</strong><br />
<em>¿No ves que estoy durmiendo? ¡Por favor! ¡No ves que estoy DESCOMPUESTO DE SUEÑO!</em></p>
<p>Quisiera contar que le revoleé las milangas por la cabeza al grito de &#8220;me tenés harta, salvaje&#8221;, pero en cambio puse todo en una bandejita y se lo llevé a la cama.</p>
<p>Perdón, feministas del mundo&#8230;</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Peras al olmo]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/04/20/peras-al-olmo/</link>
<pubDate>Mon, 21 Apr 2008 00:08:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/04/20/peras-al-olmo/</guid>
<description><![CDATA[No es necesario que describa cómo se comporta un hombre enfermo. Cualquiera que piense en su padre, ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>No es necesario que describa cómo se comporta un hombre enfermo. Cualquiera que piense en su padre, o en algún hermano, primo o tío sabe perfectamente de qué hablo.</p>
<p>Primero se sacan toda la ropa y se acuestan, aunque su &#8220;enfermedad&#8221; sea simple cansancio o dolor de pies.</p>
<p>Luego se quejan, llorisquean, arman un escándalo antológico porque no aguantan sentirse tan terriblemente mal.</p>
<p>Y después piden. De todo. Piden que los mimen, que los cuiden, que les hagan sopita o tecito o pollito con puré de calabaza, que les alcancen el control remoto, que los tapen, que les compren el diario.</p>
<p>Ahora, cuando una de nosotras está enferma ¿qué hace? Nada, se toma el medicamento que haya que tomar, va a ver al médico que corresponda, y después se deja de romper las pelotas. Se recuesta un rato y espera que se le pase, sin molestar a nadie.</p>
<p>Pero a veces una mujer también necesita que la cuiden.</p>
<p>Hace un par de noches, por ejemplo, me desperté con náuseas y corrí al baño a despedir la cena estruendosa y desagradablemente. Mientras vomitaba me iba quedando sin aire y tosía. Tomé una buscapina para el dolor de estómago y volví a acostarme. El chango seguía ahí, roncando.</p>
<p>El episodio se repitió dos veces más, y cada vez fue peor que la anterior. Él a duras penas atinó a preguntarme entre sueños si estaba bien.</p>
<p>A la mañana me pasaron toda clase de cosas horribles relacionadas con procesos gastrointestinales, así que no fui a trabajar.</p>
<p>Él sí fue, y en un momento de lucidez me llamó para preguntarme cómo estaba:</p>
<p><strong>Chango:</strong><br />
<em>Hola amor, ¿todo bien?</em><br />
<strong>Elena</strong><br />
<em>Sí, sí, un poco mejor&#8230; vomité un par de veces más y ahora estoy en la cama, esperando al médico. Creo que tengo fiebre, pero estoy bien&#8230; por lo menos pude dormir un poco&#8230;</em><br />
<strong>Chango:</strong><br />
<em>Ah, entonces no me pasás a buscar para ir al bafici, ¿no?</em></p>
<p>Y acá mi error, que demuestra que en todos estos años no aprendí nada:</p>
<p><strong>Elena:</strong><br />
<em>Y&#8230; no, amorcito, no me siento bien como para salir&#8230; pero vos andá a ver alguna peli, eh. ¡No te quedes sin ir!</em><br />
<strong>Chango:</strong><br />
<em>¡Bueno!</em></p>
<p>¿Cómo pude ser tan estúpida y creer que si le decía que fuera igual al cine él iba a comprender que lo que yo necesitaba era que él corriera a casa a cuidarme y me trajera remedios?</p>
<p>¿Y qué clase de obtuso no comprende cuando su cónyuge le dice que tiene fiebre y que está esperando al médico? ¡Al médico, por Dios!</p>
<p>Finalmente lo llamé tipo nueve de la noche. No iracunda, pero sí algo fastidiada, porque una cosa es ver una película y volver a casa y otra muy distinta es quedarse boludeando cinco horas.</p>
<p>Resulta que el señor se había encontrado con un amigo y los dos estaban charlando tan animadamente que habían perdido la noción del tiempo.</p>
<p><strong>Chango:</strong><br />
<em>¡Hola mi amor! ¿Cómo estás? ¡Cuando venía para el Abasto me encontré con Martín y a que no sabés qué nos pasó?</em><br />
<strong>Elena:</strong><br />
<em>¿Se quedaron pelotudeando y se olvidaron de la película?</em><br />
<strong>Chango:</strong><br />
<em>¡Síiiii! Ahí te lo paso, así lo saludás.</em></p>
<p><strong>Martín:</strong><br />
<em>¡Hola Elena!</em><br />
<strong>Elena:</strong><br />
<em>Hola, Martín, ¿cómo va?</em><br />
<strong>Martín:</strong><br />
¡Bien! ¿Y vos?<br />
<strong>Elena:</strong><br />
<em>Mirá, estoy enferma, tuve que ir a comprarme Reliverán y casi me desmayo en la farmacia por un bajón de presión. Ahora estoy acostada y mi novio no me viene a cuidar. ¿A vos te parece?</em><br />
<strong>Martín:</strong><br />
<em>¡Uuuuh! Bueno, pero si estás enferma y acostada ¿qué va a hacer él ahí?&#8230;¡que te mejores!</em><br />
<strong>Elena:</strong><br />
<em>&#8230;Gracias&#8230;</em></p>
<p>(click).</p>
<p>¿Alguien cree que el Señor fue capaz de siquiera mandarme un sms para ver cómo me sentía o si necesitaba algo? Claro que no. Y además llegó pasadas las once de la noche.</p>
<p><strong>Elena:</strong><br />
<em>Viniste tarde&#8230; estuve todo el día sola y vomitando&#8230;</em><br />
<strong>Chango:</strong><br />
<em>¡Pero si vos me dijiste que fuera a ver la película!</em></p>
<p>Me sentí Marge Simpson.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Diccionario Hombre-Español Español-Hombre II]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/04/16/diccionario-hombre-espanol-espanol-hombre-ii/</link>
<pubDate>Thu, 17 Apr 2008 00:56:33 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/04/16/diccionario-hombre-espanol-espanol-hombre-ii/</guid>
<description><![CDATA[Bienvenidos queridos lectores y lectoras (ahora hay que decir todo en femenino y masculino) a este ú]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Bienvenidos queridos lectores y lectoras (ahora hay que decir todo en femenino y masculino) a este útil espacio.</p>
<p>Hoy analizaremos algunas voces clásicas de nuestro bienamado español, y veremos qué diferente es su significado en el idioma hombre.</p>
<p>1-<br />
<strong>Español</strong>:<br />
<em>¿Podés lavar los platos mientras yo termino un laburo?</em><br />
<strong>Hombre</strong>:<br />
<em>¿Podés quedarte mirando la tele mientras yo termino un laburo así después lavo los platos y te doy postre?</em></p>
<p>2-<br />
<strong>Español</strong>:<br />
<em>¿Te puedo dejar esta factura para que la pagues? Vence mañana. ¡No te olvides!</em><br />
<strong>Hombre</strong>:<br />
<em>blablablfactura blablabla vence en algún momento blablabla ¡No te preocupes!</em></p>
<p>3.<br />
<strong>Español</strong>:<br />
<em>Estoy muy cansada, esta noche no.</em><br />
<strong>Hombre</strong>:<br />
<em>Te hago sexo oral.</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La llave de mi corazón]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/04/08/la-llave-de-mi-corazon/</link>
<pubDate>Tue, 08 Apr 2008 18:52:58 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/04/08/la-llave-de-mi-corazon/</guid>
<description><![CDATA[La primera vez lo dejé pasar, porque hacía poco que concubinábamos y no quise apabullarlo con nuevas]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>La primera vez lo dejé pasar, porque hacía poco que concubinábamos y no quise apabullarlo con nuevas responsabilidades y obligaciones, tan diferentes al estilo de vida que antes llevaba como niño mimado.</p>
<p>La segunda vez fue sin querer, y lo comprendí, porque uno no puede estar en todo, y a veces el trajín del día a día hace que perdamos de vista algunos detalles.</p>
<p><strong>Pero esta es la tercera vez que el Señor pierde las llaves</strong>, y estoy al borde del colapso.</p>
<p>¿Cómo pierde las llaves tres veces? ¿A qué clase de tarado se le caen del colectivo? ¿Para qué las sacó del bolso en el trabajo y las dejó sobre la mesa, si no las tenía que usar? ¿Por qué tiene tres llaveros diferentes (uno para nuestra casa, uno para la casa de su madre y otro para el laburo)? ¿Y por qué de esos tres siempre pierde el nuestro?</p>
<p>A riesgo de caer en el lugar común más obvio, <strong>es bien sabido que los hombres pierden todo</strong>. No sé si es por esa falla característica en la memoria, común a la especie, o si el mío es especialmente gil. Lo cierto es que no conozco mujer que no se queje de que su pareja nunca sabe dónde dejó las cosas.</p>
<p>Una amiga de la infancia me contó, divertida, que su mamá le sacaba ella misma las medias a su marido mientras él comía, y las ponía para lavar, harta de juntar medias solas que se habían separado de sus compañeras quién sabe cómo.</p>
<p>Mi vieja en cambio, en sus años de casada, había entrenado a mi padre para que todas las noches pusiera el teléfono celular, las medias, los zapatos, la billetera y las llaves sobre la misma silla, para evitar extravíos de último momento.</p>
<p>Hay un sinfìn de objetos de uso cotidiano que los hombres pueden perder. Por ejemplo, el chango lo que más pierde después de las llaves son los tápers del almuerzo, a tal punto que me está resultando más barato decirle que se coma cualquier cosa en un bar de por ahí antes que tener que andar comprando tápers nuevos todas las semanas. Si no fuera antiecológico le mandaría bandejitas descartables.</p>
<p>En fin, volviendo al tema de las llaves, como soy una mujer de armas tomar, pensé en algunas alternativas para que este hombre no vuelva a perderlas:</p>
<p><strong>Alternativa 1: No dárselas:</strong><br />
Si no las tiene, no las va a perder. Sería un poco incómodo levantarme a las 6 a.m. para abrirle la puerta, pero de todos modos a esa hora ya estoy despierta, recordándole dónde puso la chomba, cuál es el frasco del café y en qué puertita de las alacenas están las tazas.</p>
<p><strong>Alternativa 2: Colgárselas del cuello</strong><br />
Así como a los nenes de jardín les prenden las notitas del pintorcito con un alfiler, yo podría colgarle al cuello las llaves atadas a un piolín. ¡Hasta podría quedar canchero!</p>
<p><strong>Alternativa 3: Pegárselas con cinta al control remoto de la tele:</strong><br />
Esta es la mejor opción, porque además de garantizarme que no va a perder las llaves, le enseñaría, por extensión, a cuidarlas como la vida misma. Veremos qué tal resulta.</p>
<p>Si a alguien se le ocurre algo más, por favor colabóreme.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Test: ¿Cuánto te parecés al Chango?]]></title>
<link>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/04/03/test-%c2%bfcuanto-te-pareces-al-chango/</link>
<pubDate>Thu, 03 Apr 2008 11:22:51 +0000</pubDate>
<dc:creator>Elena</dc:creator>
<guid>http://masvalepajaroenmano.wordpress.com/2008/04/03/test-%c2%bfcuanto-te-pareces-al-chango/</guid>
<description><![CDATA[¡Respondé estas sencillas preguntas para descubrir tu potencial como concubino y tu parecido con el ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>¡Respondé estas sencillas preguntas para descubrir tu potencial como concubino y tu parecido con el Chango!</p>
<p><strong>1- Cuando te enfermás</strong><br />
a) Vas al médico.<br />
b) Tomás ibu 400 y tecito Vick.<br />
c) Llorás, llamás a tu chinita a los gritos desde la cama, te quejás todo el tiempo, no la dejás salir, tomás sólo 7up porque tu abuela te dijo que hacía bien, mirás tele y dormís 27 horas.</p>
<p><strong>2- Van a comer a un restaurant. Pedís:</strong><br />
a) Wok de camarones<br />
b) Raviolones de pollo con salsa scarparo<br />
c) De entrada unas muzzarelitas, pollo al verdeo, unas fritas, un brownie con helado. Te bajás la panera y te tomás tres cocas.</p>
<p><strong>3- ¿Dónde guarda tu concubina las toallas?</strong><br />
a) En un armario del pasillo, donde también están los jabones y el papel higiénico.<br />
b) Cuando necesito una toalla se la pido a ella, por las dudas.<br />
c) No sé, yo dejo las sucias en el piso del baño y al rato aparecen unas limpias colgadas, como en los hoteles.</p>
<p><strong>4- ¿Cómo se hace una milanesa?</strong><br />
a) Paso la carne (cortada para milanesas, nalga o bola de lomo) por huevo batido con alguna hierba, y después por pan rallado. Luego las horneo hasta que estén doraditas.<br />
b) Las compro hechas en la carnicería y las mando al horno.<br />
c) Es fácil. Digo &#8220;<em>¡Qué ganas de comer milanesas!</em>&#8220;, y a la noche hay.</p>
<p><strong>5- ¿Cuán seguido lavás los platos?</strong><br />
a) Siempre, no me cuesta nada.<br />
b) Si ella cocina, yo lavo, aunque a veces la dejo hacer las dos cosas.<br />
c) Cuando la cara de orto de la jefa me lo indica.</p>
<p><strong>6- Tu domingo perfecto consiste en:</strong><br />
a) Dormir hasta las 10, hacer un brunch tranqui y dedicar la tarde a leer. Tipo 7 ir al cine y después comer algo rico en un restó piola.<br />
b) Fideos caseros en lo de la vieja y hacer la digestión en el sillón hasta las 5 de la tarde.<br />
c) Facturas y el diario en la cama, ravioles en la cama, siesta en la cama, película en la cama, p*te en la cama.</p>
<p><strong>7- ¿Cuál es el programa preferido de tu concubina?</strong><br />
a) <em>Ugly Betty</em> los miércoles a las 21 y a veces <em>Grey&#8217;s Anatomy</em>  y <em>Top Design </em>de Sony, <em>¡No te lo pongas!</em> en home&#38;health, o algo de El Gourmet&#8230; mira un poco de todo.<br />
b) Mayormente miramos series juntos y después las comentamos.<br />
c) ¡A ella le gusta justo todo lo que yo miro, de hecho siempre me deja el control remoto!</p>
<p><strong>&#62;&#62; Resultados</strong></p>
<p><strong>Mayoría de respuestas a): 0% Chango</strong><br />
<em>Sos un tipo fuera de lo común. Tu concubina jamás te va a dejar ir, aunque corrés el riesgo de que, harta de tanta perfección, te engañe con un plomero fogoso y carnívoro que le mande mensajes de texto con groserías.</em></p>
<p><strong>Mayoría de respuestas b): 50% Chango</strong><br />
<em>Sos bastante normal. El balance perfecto entre masculinidad moderna y masculinidad clásica. Le gustás tanto a las chicas de barrio como a las jóvenes profesionales. Usás camisas de colores claros y te estás quedando un poco pelado, pero si te dejás la barba de tres días las chicas te miran con otros ojos.</em></p>
<p><strong>Mayoría de respuestas c): 100% Chango</strong><br />
<em>¡Felicitaciones! ¡Sos re chango! Sos un monstruo infame y le complicás la vida a tu mujer, que encima de laburar como una mona te tiene que cuidar a vos. Lo bueno es que a ella le encanta y siempre, siempre te va a hacer esos sanguchitos tostados que tanto te gustan. Ni te molestes en cambiar, porque si sos demasiado autosuficiente, ella va a pensar que ya no la necesitás y que seguro la estás cagando.</em><br />
 </p>
</div>]]></content:encoded>
</item>

</channel>
</rss>
