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	<title>diario-de-los-viajes-a-la-conchinchina &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "diario-de-los-viajes-a-la-conchinchina"</description>
	<pubDate>Wed, 02 Dec 2009 21:30:17 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[La fauna del Lobby Lounge]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2007/05/15/la-fauna-del-lobby-lounge/</link>
<pubDate>Tue, 15 May 2007 17:47:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
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<description><![CDATA[21:53 El veterano de Corea se ha levantado. Como siempre, intentamos no mirarle a los ojos. Estamos ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="justify">21:53 El veterano de Corea se ha levantado. Como siempre, intentamos no mirarle a los ojos. Estamos bien aleccionados por Jordín (nombre falso), uno de los así denominados por mí compañeros eléctricos. Después de haber soportado a lo largo su anterior estancia (durante la cual siguió una rutina estrictamente igual a la actual) la conversación, por llamarlo de alguna manera, del veterano por dos noches, decidió no darle más oportunidades.<br />
<img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/05/chatarra-5.jpg' style="margin:40px;">El veterano de Corea es un chino ya mayor, con bigote y corte de pelos muy marciales. Parece sacado de una película sobre la contienda del pacífico. Siempre se sienta con su cohorte de esbirros, que incluyen un par de guardaespaldas, en una mesa, preferentemente junto a las cantantes. Allí se emborracha, o llega ya emborrachado, y bien en orden, bien aleatoriamente, y sin necesidad de cumplir todas, se dedica a alguna de las siguientes tareas:</p>
<p>a)	Levantarse y bailar al estilo asiático<br />
b)	Acercarse al micrófono y cantar mientras bromea obscenamente con alguna de las filipinas<br />
c)	Merodear por el bar al acecho de cualquier parroquiano que le mire a los ojos, momento en el cual comienza a soltarle un retahíla de palabras inconexas supuestamente inglesas de las que uno solo puede entresacar que es el dueño de una “very very big company”, tras lo cual suele aparecer su guardaespaldas para llevárselo y pedir disculpas.<br />
d)	Ir al baño, meterse en el cubículo del primer inodoro y vomitar a grito pelado. En este caso, casi se le entiende más que cuando habla en inglés</p>
<p>Dice Jordín que dicen los camareros que el veterano de Corea tiene reservada una habitación en cada uno de los hoteles de la zona, para así poder quedarse a dormir la mona en el que esté en ese momento, o por si encuentra una furcia de la que se encapriche.<br />
21:58 Están tocando “Hot Stuff” con el veterano de Corea a los coros. Nosotros estamos en la barra intentando comunicarnos. Les propongo traer los walkie talkies mañana.<br />
22:20 Intento hablar de música con uno de mis compañeros eléctricos, pese a que su grupo favorito son Los Ramones. Están haciendo el paripé como si hicieran las pruebas de sonido los componentes del grupo local que actúa entre sesión y sesión de las filipinas. Está compuesto por dos mostrencos con pintas de samoanos (y que piden zumos de naranja para beber), uno a los teclados y otro a la guitarra, y dos lesbianas. Al menos dice Jordín que dicen los camareros que son lesbianas. Y que se quieren. Cierto es que una actúa y se viste como un hombre (de 16 años). La otra tiene cara de travesti.<br />
22:48 El veterano de Corea vuelve a las andadas. Todo el mundo le ríe las gracias<br />
23:15 Comienzo a estar un poco bebido. Ya vamos por el quinto bucket de cerveza y yo he bajado casi en ayunas.<br />
<img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/05/botones-3.jpg' style="margin:10px;" align="left">23:32 El grupo local está interpretando Parisiense Walkaways para lucimiento del guitarra, que se gusta un montón. Jordín está hablando con su ligue,  una de las camareras del bar, hija de un pakistaní y una tailandesa. Sonríe mucho, nunca entiendo lo que me dice, mide metro sesenta, debe pesar 45 kilos, tiene las  manos más grandes que las mías y es capaz de curvar sus dedos hacia atrás unos cuarenta y cinco grados, lo que seguramente tendrá alguna utilidad que yo desconozco. De cómo fuimos esta pareja, un prima de ella y su novia, mi compañero de trabajo que usa peluquín y el que suscribe a un aquapark y lo que hicimos, quizás hable en otro momento.<br />
00:05 Decido retirarme, que bastante tengo con levantarme mañana con resaca como para además tener que trabajar con sueño<br />
00:07 Entro en la habitación, y con la habitual gula del borracho, me preparo unos fideos chinos instantáneos.<br />
00:07 Me los como<br />
00:08 Me acuesto e intento buscar el lugar donde dejé de leer el libro que estaba leyendo.<br />
00:08 y un segundo. Estoy dormido, aunque esto desmonta la fantasía de que este diario lo haya escrito en el momento en que los hechos fueron ocurriendo, puesto que es prácticamente imposible redactar mientras uno está dormido, y más en mi caso que no soy multitarea, pero cosas más raras se han visto.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Un anuncio dentro de la rutina]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2007/05/09/un-anuncio-dentro-de-la-rutina/</link>
<pubDate>Wed, 09 May 2007 08:33:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
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<description><![CDATA[19:16 En la recta larga bajando el puente, en el arcén de la izquierda, ya sólo hay una silueta de m]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="justify">19:16 En la recta larga bajando el puente, en el arcén de la izquierda, ya sólo hay una silueta de mugre y unas manchas de sangre que sirven de marca policial y epitafio para el perro sin cabeza. No sé quién habrá retirado el cuerpo, pero se agradece. Rezamos cinco oraciones en su memoria (una a Buda, otra a Alá, otra a Jesusito, otra a Shiva (por decir uno) y otra a Baco).<br />
<img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/05/chatarra-1.jpg' style="margin:40px;">19:45 Me cambio de ropa y bajo al gimnasio, con toda la mugre encima. No quiero saber qué piensa el personal de la sala cuando llego con el bigote renegrido y los brazos llenos de tizón (de las uñas negras ni hablamos).<br />
20:30: Estoy corriendo en la cinta, deseando acabar de una vez, y observo una lagartija que se pasea por el techo. Es más divertido que ver el canal dos de la televisión malaya. Ahora mismo, anuncio propagandístico gubernamental con simulación de caza de terroristas, multas de tráfico y encarcelamiento de macabras. En su descargo diré que la programación no suele ser tan nefasta el resto del día, excepto si pasan culebrones autóctonos, o peor aún, venezolanos doblados al malay.<br />
20:35: Me equivocaba respecto la tele y la lagartija: He podido ver, mientras vierto kilos de sudor por mi frente, uno de los anuncios más curiosos y esperpénticos que puedo recordar. Solo en Malasia: Tres mujeres, representando a cada una de las etnias mayoritarias del país (malaya, china e india) entran en un gimnasio, sonriendo, con cara de anuncio de champú. De hecho es un anuncio de champú. Se dedican a hacer ejercicio, sonrientes e intercambiando miradas juguetonas con jóvenes escuchimizados que intentan musculares en el mismo gimnasio. Por supuesto, la joven malaya lleva su pañuelo puesto en la cabeza en todo momento. Acaban y en las duchas se lavan la cabeza con el producto del anuncio: pantalla dividida en tres mostrando a cada una de ellas frotándose la cabeza con cara de placer (pero sin exagerar). La malaya tiene la cabeza completamente llena de espuma y no se vislumbra un pelo. Salen del gimnasio, sonrientes y radiantes, con su pelo negro zahíno bien brillante, y lo agitan, estilo, una vez más, anuncio de champú, lo que provoca la cara de admiración y deseo de los mismos jóvenes escuchimizados (y algo más cansados) de antes. La mujer malaya lleva el pelo completamente cubierto por el pañuelo. Tiene que ser un verdadero quebradero de cabeza idear publicidad para productos capilares femeninos en un país musulmán.<br />
<img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/05/chatarra-2.jpg' alt='chatarra-2.jpg' style="margin:10px;" align="left"><br />
20:32 Sigo corriendo<br />
20:45 Acaba mi sesión de hoy. Por más días que baje al gimnasio, no consigo que la barriga cervecera que me está saliendo disminuya: próximo intento, dejar las cervezas una temporada.<br />
21:00 Bucket time. Yo prefiero bajar al bar un poco más tarde.<br />
21:05 Habló con Mireia por el Skype. Como siempre, resulta frustrante, ya que se entrecorta constantemente y lleva segundos de retardo. Hablar por teléfono no es una opción porque un minuto de llamada cuesta 3,3 euros, y la recibida 2,7. Al menos, hay momentos en los que la conexión funciona y podemos entender y reirnos juntos, como si estuviera de vuelta.<br />
21:45 Mireia se va a trabajar y yo me bajo al ver. Antes, mando un e-mail para que me manden un estracto de lo gastado en el teléfono de trabajo hasta ahora. A ojo, calculo que me haya gastado unos 3000 euros, el 90 o 95% de los cuales son llamadas estrictamente laborales.<br />
21:47 Oigo a las filipinas desafinar por el hueco del ascensor. Según voy bajando desde el piso 15 al Lobby Lounge el ruido se acrecienta.<br />
21:49 Las puertas del ascensor se abren y las notas musicales me golpean en la cabeza. Entro en el recinto enmoquetado y me acerco a la barra, donde mis tres compañeros eléctricos ya están acodados, cada uno en su posición específica.<br />
21:50 Me aposento en mi taburete, que como todos en este bar, bascula, y me ponen un vaso enfrente llenándolo inmediatamente de cerveza. Nos insultamos un poco, pero casi no puede escuchar nada por encima del estruendo de esa versión de Shakira que las filipinas están machacando. Todas las noches la misma canción. La filipina más pequeñita realiza una imitación del baile de estilo árabe de la colombiana que perece la de tu prima de cinco años en la cena de Navidad.<br />
21:53 El veterano de Corea se ha levantado. Como siempre, intentamos no mirarle a los ojos. </p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Un poco de sauna]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2007/05/04/un-poco-de-sauna/</link>
<pubDate>Fri, 04 May 2007 03:07:26 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
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<description><![CDATA[13:47 Hay doce operarios arremolinados junto a la puerta de descarga del horno uno, y uno de ellos c]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="justify">13:47 Hay doce operarios arremolinados junto a la puerta de descarga del horno uno, y uno de ellos completamente sudado junto a un bloque humeante. Se ha desprendido otro trozo de bóveda. El que ha sacado el pedazo de refractario es un chino alto que trabaja día sí y día también y es el chico para todo. Es católico y lleva una cadena con un crucifijo al cuello (más tarde, en Kuala Lumpur, vería un restaurante –el primero en KL, rezará – de cocina china-musulmana, y en el templo de Sri Maha Mariamman, otro hombre de etnia china venerando dioses hindúes con un punto rojo en la frente).<br />
<img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/05/ladrillos.jpg' style="margin:40px;"><br />
13:48 Continuamos arrastrándonos hasta la sala de control del horno dos. Abrir la puerta del horno ha debido elevar la temperatura del mundo dos grados centígrados.<br />
13:49 Mr. Sim me intercepta mientras me dirijo a la sala eléctrica, y me pregunta mi opinión sobre el techo que se le está despedazando. Le digo que mi opinión, como empresa, es que debe parar la producción y arreglar el problema, pero evidentemente me dice que no puede.<br />
13:55 Me recuerda que el consumo del horno es muy alto.<br />
14:10 Cojo el manómetro digital, un par de llaves inglesas, un destornillador y los guantes y me dirijo al horno uno para echar un vistazo a las presiones de entrada de gas a los quemadores.<br />
14:12 Vuelvo a por el casco.<br />
14:14 Comienzo por la zona de igualación. La temperatura debe rondar los 60ºC (sin exagerar), así que aguanto 5 minutos hasta que he formado una cascada desde la visera de mi casco. Veo a las hormigas jugar debajo, meterse debajo mientras sus madres las esperan en tumbadas en toallas junto a la orilla, tomando el sol junto a la puerta del horno.<br />
14:35 Continúo la medición en las zonas de calentamiento, que aunque por el nombre puedan parecer un lugar achicharrante, estarán a unos 45ºC (en el exterior, por supuesto). Aún así, al cabo de una hora de ir y venir, medir y apuntar, ajustar válvulas y subir escaleras y escaleras de gato, ya he logrado sudar el pantalón de trabajo hasta las rodillas. Un récord.<br />
16:00 Me las tengo que arreglar para sólo hacer trabajo de campo en lo que resta de tarde, ya que cuando entro en cualquier sala climatizada noto mi sudor cristalizarse y a la pulmonía llamar a la puerta, como si fuera la menstruación de los anuncios.<br />
<img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/05/lodo-3.jpg' style="margin:10px;" align="left">16:15 Con un walkie-talkie conectado a mi oreja (y cuyo auricular me deja, al cabo de un rato, esa zona de la cabeza adormilada, lo que provoca mi conocida cadena de pensamientos hipocondríacos) voy comprbando señales con mi compañero eléctrico al otro lado del aparato. Se mueve, no se mueve. Se ilumina, no se ilumina. Trabajo de precisión. En cuanto surge un problema tienen que comprobar las conexiones en el armario, y mato (remato) el tiempo muerto sacando fotos de las cajas de mando mugrientas que me rodean, o los viejos intercambiadores oxidados. A mi espalda, un trabajador con una transpaleta carga y vuelca contenedores pequeños en contenedores más grandes a toda pastilla, haciendo trompos.<br />
17:35 Ya no tengo demasiado trabajo que hacer hoy: mi labor como supervisor de montaje de mi empresa ya ha terminado porque los montadores se han marchado; mi labor como supervisor de puesta en marcha de mi empresa en el horno uno ya está acabada porque hasta mañana no podré comprobar si los ajustes de hoy han servido para algo; mi labor como supervisor de puesta en marcha de mi empresa en el horno dos ya la he completado revisando las señales que había que revisar; mi labor como coordinador entre el cliente intermedio que nos contrata y el final (el productor de acero malayo) ya ha terminado por hoy, ya que no veo a ningún chino presionando por aquí. Y no me pagan las horas extras.<br />
18:50 Sigo aquí, echando una mano a mis compañeros eléctricos. A ellos sí les pagan las horas extras.<br />
19:05 Ya estoy harto de hacer el tonto por hoy. Me voy al hotel en el Proton.<br />
19:16 En la recta larga bajando el puente, en el arcén de la izquierda, ya sólo hay una silueta de mugre y unas manchas de sangre que sirven de marca policial y epitafio para el perro sin cabeza.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Que llegue el final de la mañana]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2007/04/29/129/</link>
<pubDate>Sun, 29 Apr 2007 14:40:42 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
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<description><![CDATA[10:05 El mecánico del segundo horno viene a verme porque las tuercas y arandelas que se han mandado ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="justify">10:05 El mecánico del segundo horno viene a verme porque las tuercas y arandelas que se han mandado para atornillar la caña de gas al cuerpo del quemador son de métrica 16, y el espárrago al que habría que roscarlas, de 12. Simplemente deben ir al suministrador industrial chino de turno (una ferretería) y comprarlos, pero tienen que informarnos para que seamos conscientes de que los planos son incorrectos.<br />
<img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/04/caja.jpg' style="margin:40px;">10:15 Otro mecánico viene y me cuenta la misma historia sobre las tuercas y los tornillos.<br />
10:18 Mr. Sim, al que desde hace un tiempo apodamos Disgustín (por lo amargado y lo desagradable), viene y me cuenta la misma historia sobre las tuercas y los tornillos, y hace un chiste sobre pagar la factura de los mismos. Lo sé porque se ríe mucho. Si se riera poco, sabría que habla en serio y que debería ir al Money Changer del Fajar a que me cambien unos euros para abonar lo que toque.<br />
10:25 Un eléctrico viene y me cuenta la misma historia sobre las tuercas y los tornillos. Yo quiero que el horno arranque para tirarme dentro.<br />
10:45 Me atrinchero, en un momento de calma, en la sala eléctrica para redactar el informe de lo que llevamos de día, que ya me ocupa un folio entero. Noto los pingüinos salir del aparato de aire acondicionado. Se me suben en la espalda y me susurran al oido que los mate a todos. Bajo el aire acondicionado.<br />
11:05 En la sala de control, mis compañeros eléctricos siguen comprobando señales. Uno de ellos es un maestro del escaqueo y además bastante torpe y despistado, con lo que cada vez que se va a fumar un cigarro a una de las zonas apartadas de la planta (para perder un poco de tiempo y que nadie le moleste) tengo que escuchar sapos y culebras de sus compañeros, mientras remiendan sus anchoas.<br />
11:20 Sólo pienso en comer. Hoy me toca elegir a mí.<br />
11:25 ¡Por Dios, que llegue la hora de comer!<br />
11:33 Mr. Sim me recuerda que el consumo del horno uno es muy alto y me pregunta, por vigésimo tercera vez, qué vamos a hacer para intentar remediarlo. Se lo explico, con cara de poker. Volvemos a hablar de las posibles causas de que la bóveda del horno se esté cayendo como un castillo de naipes. Trato de desmontar cualquier insinuación por su parte de que la culpa es nuestra. Ya soy un experto en ello, y en este caso es muy sencillo, ya que sé que lo que digo es cierto, aunque a veces resulta complicado distinguir la verdad de la mentira en este mundillo. Muchas veces uno mismo acaba creyéndose sus trolas para convencer a un cliente, lo cuál es fundamental para resultar convincente.<br />
<img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/04/caja-2.jpg' style="margin:10px;" align="left">12:30 Cogemos los coches para dirigirnos al Auto-city, un complejo de restaurantes cercano a la fábrica con multitud de opciones. Hoy escojo japonés ante el recelo de mis compañeros alimentariamente conservadores.<br />
12:45 Estos mismos compañeros miran la carta con cara de WTF. Yo me relamo.<br />
12:47 Piden un “tenderloin” especial fuera de la carta, que tardan siglos en servir.<br />
13:14 Uno de los receptores del “tenderloin” va escupiendo los cachos que se lleva a la boca. Dice que tienen “gordo” y tenemos que pedirle un pincho de pollo teriyaki.<br />
13:30 Traen la cuenta, y vemos que el “tenderloin” especial (antes de ser escupido) ha costado lo mismo que el resto de la comida del resto de la mesa. Sé que Mr. Sim me pedirá explicaciones en cuanto lo vea, ya que el cliente paga la manutención. Ensayo mi cara de poker.<br />
13:45 Arrastramos nuestros pies, bajo el bochorno pre-tormenta habitual, al salir del coche en dirección al horno dos. Pasamos por delante del contenedor de basuras que nos saluda todas las tardes con su hedor a vomitona revenida.<br />
13:47 Hay doce operarios arremolinados junto a la puerta de descarga del horno uno, y uno de ellos completamente sudado junto a un bloque humeante. Se ha desprendido otro trozo de bóveda.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El horno de recalentamiento ]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2007/04/21/el-horno-de-recalentamiento/</link>
<pubDate>Sat, 21 Apr 2007 00:33:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
<guid>http://elincreiblemike.wordpress.com/2007/04/21/el-horno-de-recalentamiento/</guid>
<description><![CDATA[8:20 Mr. Sim me está esperando junto al horno. Se ha caído otro trozo de bóveda. 8:25 Miramos dentro]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="justify">8:20 Mr. Sim me está esperando junto al horno. Se ha caído otro trozo de bóveda.<br />
8:25 Miramos dentro de la cámara de combustión para ver el agujero. Un horno de recalentamiento de palanquillas es, básicamente, un cajón de acero revestido con capas material refractario, cuyo interior se encuentra a una temperatura de entre 800 y 1400 ºC. En la bóveda, el cierre solamente viene dado por los bloques de hormigón refractario, una especie de adoquines de 50 cm de lado y espesor de 30 cm que están colgados de una estructura de vigas de acero. <img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/04/cabina.jpg' alt='cabina.jpg' style="margin:40px;">Si un bloque se desprende y cae dentro del horno, toda la atmósfera saldría al exterior y fundiría los hierros de sujeción del techo, que se hundiría al poco tiempo, si no se para el horno inmediatamente. En una acería, parar la producción viene a ser como matar a tu madre. Hace dos semanas dos de esos bloques quedaron en un equilibrio muy precario, a punto de desprenderse, y hubo que poner parches de refractario por encima. Los bloques que se han caído están debajo de los parches, luego la producción, y el show, debe continuar. Por si acaso, se va a remendar con más hormigón los alrededores de la zona dañada. Abrir una de las puertas laterales del horno es acercarse un poquito al infierno. Si no te andas con cuidado te quemas la pestañas. En los alrededores de las puertas, cerca de la cabina de control, no sé por qué, siempre huele a una mezcla de basura y excrementos.<br />
8:30 Los diferentes jefecillos de la laminación buscan respuestas para el deterioro de la bóveda, y como suele ser habitual, culpan al pianista:<br />
-	La llama de los quemadores está incidiendo en el techo y sobrecalentando el refractario, y por eso se cae.<br />
-	La combustión lleva exceso de gas y como consecuencia se generan esas llamaradas, que sobrecalientan la bóveda, , y por eso se cae.<br />
-	La regulación es mala, con lo que el calentamiento es irregular, generando stress térmico en la bóveda, y por eso se cae.<br />
-	La parada para el cambio a gas duró demasiado tiempo, lo que hizo disminuir la temperatura del horno en demasía y provocó la caida de los dos primeros bloques.<br />
-	Las válvulas son de mala calidad, y por eso no follo con mi mujer y mis hijos me mangonean.<br />
-	Los quemadores no están bien diseñados, y por eso soy chino sin vida fuera del trabajo.<br />
A toda prisa, me amarro al panel de control e intento ajustar la regulación de la combustión porque, y en eso tienen razón, era bastante floja (no hay tiempo para ajustar todo y menos cuando el que se supone debía haberlo hecho es un inútil, ya se ha marchado y, encima, lleva bisoñé). Ayam me hace sitio. Es el hornero del turno de mañana, un malayo de metro ochenta y cinco y 130 kilos de peso con el cuello lleno de verrugas, siempre sonriente (cuando no, da miedo) y con el volumen de la voz al once. Ayam significa pollo. Su inglés es limitado, pero se hace lo que se puede por entenderle, incluyendo las diferentes entonaciones del Oh! que tanto les gusta utilizar por aquí. Cuando no intenta mantener una conversación, Ayam se duerme<br />
<img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/04/cables.jpg' alt='toma tool' style="margin:10px;" align="left">9:40 Parece que ya he logrado encontrar los parámetros adecuados para que no oscilen los caudales. Me hubiese venido bien un masaje en la espalda de Elengoan, el hornero del turno de tarde, un indio de metro ochenta y cinco y 130 kilos de peso al que le gusta masajear la espalda de todo aquel que se sienta delante de la pantalla del controlador del horno, y de cuya masculinidad parecen dudar algunos. Me voy andando al segundo horno, con la satisfacción del deber cumplido. Es igual, sé que dentro de unas horas surgirá cualquier otro problema.<br />
10:00 Conecto el ordenador en la cabina donde está el armario del PLC. Mis compañeros ya están instalados en la sala de control. La posición del aire acondicionado es NEUMONÍA. Me pongo la sudadera. Comienzo a preparar  el informe de hoy.<br />
10:05 El mecánico del segundo horno viene a verme porque las tuercas y arandelas que se han mandado para atornillar la caña de gas al cuerpo del quemador son de métrica 16, y el espárrago al que habría que roscarlas, de 12. </p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Mi pequeña bobinadora]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2007/04/14/123/</link>
<pubDate>Sat, 14 Apr 2007 14:41:51 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
<guid>http://elincreiblemike.wordpress.com/2007/04/14/123/</guid>
<description><![CDATA[Nunca escribo sobre mi trabajo, o al menos no exclusivamente, pero cuando se va a una puesta en marc]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/04/interruptor-1.jpg' alt='interruptor-1.jpg' style="margin:30px;" align="left">
<p align="justify">Nunca escribo sobre mi trabajo, o al menos no exclusivamente, pero cuando se va a una puesta en marcha, casi todo pasa por el trabajo. Y más trabajo. Lo peor de todo es la sensación de que cualquier cosa puede salir mal.<br />
7:10 Me levanto como todos los días y miro el correo y si Mireia aún está despierta al otro lado del mundo.<br />
7:25 Me doy una ducha, y aunque ayer me hubiese frotado y refrotado, aún sale porquería negra de mi cuerpo. Me seco y las toallas ya no son tan blancas. Me sueno y saco chapapote.<br />
7:40 Hago la mochila, me pongo la ropa de trabajo, el chaleco cargado los guantes, las herramientas, las llaves del coche, la tarjeta de la habitación, papel y boli y la cartera con un enorme fajo de billetes Malazos cuyo valor en euros no supera los 100. En la boca, el ticket del desayuno. Abro la puerta de la habitación y cojo el Star, periódico en inglés que dejan en colgado del pomo todas las mañanas (a los huéspedes chinos, les dejan un periódico escrito en chino).<br />
7:45 Dejo la mochila y el periódico para guardar una mesa y recopilo el desayuno siempre en el mismo orden:<br />
a)	Un vaso de zumo de naranja (artificial) y otro de lo que haya: piña, mango, guava&#8230; (igual de artificial)<br />
b)	Café aguado, frutas tropicales (sandía, piña y mango, y un melón extraño), y al pasar por la zona de zumos me hecho leche fría<br />
c)	Zona de salados:  imprescindible coger dim sum o algo picante.<br />
Mientras desayuno, leo “La niña del pelo raro” sin saber muy bien cómo sujetarlo sin que se me cierre.<br />
7:59 Salgo del restaurante (Rooftop Café) por la pasarela que lo une con el edificio del hotel. Hoy, para variar, la tormenta está cayendo de mañana. Se ven atascos.<br />
<img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/04/interruptor-2.jpg' alt='interruptor-2.jpg' style="margin:10px;" align="left">8:00 Mis compañeros de viaje, todos de otra compañía, me están esperando con cierta cara de resaca y gafas de sol, junto a nuestros dos alquilados Proton Wira con el mismo color caqui deslavazado, tan chino. Llevan pantalones con bandas reflectantes. Su jefe los tiene bastante controlados, pero ellos le torean cómo quieren, y meten todas las horas que son capaces, porque a diferencia de un servidor, les pagan las horas extras. Así que el Domingo tocará trabajar. Este jefe, cuando comenté durante una comida en Zamudio que acudía a un taller de escritura, se rió con ganas. Le resultaba extraño que un ingeniero pudiera pensar en otras cosas que no fuera su trabajo (salvo quizás las mujeres y el fútbol), más que nada porque el no podía. Y dijo: Yo sería incapaz, ¿qué cuentos iba yo a escribir, “Mi pequeña bobinadora”?. Me gustó el título.<br />
8:05 Efectivamente, hay atasco en la entrada del puente. Seguimos el estilo de conducir Malayo y no nos preocupamos si nos dejan sitio o no para cambiar de carril. Lo hacemos. Y dónde caben 2 seguro que caben tres. Cruzamos el enorme charco que se forma en medio de la carretera cada vez que hay tormenta (que es lo mismo que decir: si llueve) y que tarda al menos 2 días en desaparecer, si es que no hay otra tormenta.<br />
8:13 Aunque vamos por el otro carril, y pese a no verlo, al pasar por la zona, pienso en el perro con la cabeza aplastada.<br />
8:18 Entramos en fábrica, saludando al portero como si lo conociésemos de toda la vida. Esquivamos los baches hasta encontrar aparcamiento. Las piernas pesan al salir. Otro día de trabajo.<br />
8:20 Mr. Sim me está esperando junto al horno. Se ha caído otro trozo de bóveda.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Bucket time]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2007/04/09/bucket-time/</link>
<pubDate>Mon, 09 Apr 2007 16:31:13 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
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<description><![CDATA[¿Por dónde empiezo? Sé que he tenido mil ideas sobre las que escribir, pero cero minutos para sentar]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/04/botones-1.jpg' alt='botones.jpg' alt="Casa de Londres" style="margin:10px;" align="left">
<p align="justify">¿Por dónde empiezo? Sé que he tenido mil ideas sobre las que escribir, pero cero minutos para sentarme con un poco de calma delante del ordenador, en esta habitación del Pearl View Hotel que ya llamamos casa (sin pedir perdón). Hoy, por fin, parece que contaré con un rato entre el trabajo y el gimnasio y las llamadas a casa (la de verdad) con el Skype. Básicamente porque he tenido que volver antes desde la fábrica, por esas carreteras de Butterworth trufadas de motoristas suicidas y camiones con cincuenta años a sus espaldas, para poder llegar a la oficina de cambio de moneda que hay en el supermercado (llamado Fajar, que significa amanecer, lo que hace que parezca un videoclub) y conseguir 1000 RM para poder pagar una modificación en los quemadores que estamos instalando. El gimnasio y el Skype, dos pilares de mi existencia en esta puesta en marcha. El tercero es el bar, pero más por sentirme arrastrado por los compañeros que están aquí conmigo, dos de los cuales son literalmente adictos a su barra, sus cantantes filipinas, su grupo de música de malayos con dos lesbianas al frente, los parroquianos (el veterano de Corea, el carapaella con peluquín&#8230;), sus camareras y, sobre todo, sus buckets de cervezas Tigre. Aquí el alcohol es muy caro en comparación con el nivel de vida: está frito a impuestos, y una caña viene a costar dos euros y medio. La costumbre local es pedir botellones por calderos, a cinco botellones por cada cubo lleno de hielos. Eso es un bucket, y cuando se acaba uno se saca otro. Suelen bajar a las nueve de la noche, pero para ellos no son las nueve, son las buckets. Yo suelo bajar a las buckets y pico, cuando ya se han ventilado la primera.</p>
<p>El gimnasio sigue casi vacío, pero menos que la última vez. Ahora han contratado un malayo mazas que, si quieres, te asesora, aunque a mí no me hace mucho caso ya que me enchufo el iPod y tengo barba. Ayer anduvo por allí una india de metro ochenta y cinco bastante guapa haciendo cucamonas y le explicó todos los ejercicios habidos y por haber. Yo rezaba por que se fueran a echar un polvo al cuarto de las toallas, porque la hamburguesa que nos habíamos zampado en el SOHO mientras veíamos la formula 1 al mediodía (concesiones a mis compañeros: un día comida normal, otro elijo yo) me había sentado bastante mal al estómago y me sentía como un zeppelín saltando a la comba. Pero no, hay siguieron echándose sonrisitas. Así que me concentré en la televisión, que estaba en el canal 2, que es chino (subtitulado en Malayo). Sus programas de televisión son cada vez más parecidos a los japoneses, y las formas de vestir de ellas, también. La relativa armonía de la mezcla de razas y culturas de este país que me pareció apreciar las primeras veces, se desvanece. La tensión late como un rió subterráneo. En el periódico que nos dejan todos los días colgado de la puerta, hace unos días aparecieron los resultados de una encuesta sobre la juventud, que aparte de los clásicos droga, sexo y alcohol (en cantidades mucho menores a lo que se estila en occidente), indicaba que más de un cincuenta por ciento de ellos no tiene ni un solo amigo de otra raza distinta a la suya.</p>
<p><img src='http://elincreiblemike.files.wordpress.com/2007/04/botones-2.jpg' alt='botones otra vez' style="margin:10px;" align="right">El skype es una bendición, porque puentea los 3 euros (o más) por minuto que me costaría una llamada a casa, pero también una tortura, porque la conexión en este hotel se comparte con todos sus huéspedes, y en las horas normales intentar charlar es una tarea llena de interferencias, voces de Robocop y tartamudeos, y no hay nada peor que tener que repetir un chiste. En cualquier caso, como dice mi madre, lo importante es poder oír la voz al otro lado, escuchar ése ¿Cuándo vuelves? todos los días. Especialmente los que empiezan como hoy, con una pifia de fabricación que hace que se te caiga la cara de vergüenza y pienses en qué demonios haces ahí y si esa maldita tensión diaria es lo tuyo. Pero sin tensión no hay Malasia.</p>
<p>En el siguiente hueco, la próxima historia sobre los amoríos de mis compañeros. O sobre la excursión al aquapark. O sobre la comida de Laos, ésa bomba atómica en tallos verdes. O sobre las jornadas laborales de 24 horas.</p>
<p>En un arcén de una recta del camino a casa (sin pedir perdón) hay un perro muerto cuya cabeza se ha ido desintegrando con el paso de los días. Se empieza a fundir con la carretera, cada vez que paso delante, tengo que mirar.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Montaje. Día 6]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/11/16/montaje-dia-6/</link>
<pubDate>Thu, 16 Nov 2006 10:21:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
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<description><![CDATA[Hoy es el primer día de Hari Raya Aidlfitri, pero no han vuelto a colocar el cartel de felicitación ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/colorines.jpg" alt="¡Fiesta!" style="margin:10px;" align="left">
<p align="justify">Hoy es el primer día de Hari Raya Aidlfitri, pero no han vuelto a colocar el cartel de felicitación que se despegó de su sujeción de velcro en la recepción del hotel. Comienza la rutina. Después de los primeros días de adaptación, que son necesarios incluso cuando no es la primera vez que visitas el país, todo empieza a seguir unas pautas. En la fábrica casi no hay movimiento, solamente alrededor de nuestro horno y el de la competencia, imagino, ya que este último se encuentra bastante lejos dentro de la planta. Las interminables filas de motocicletas de la entrada bajo los toldos de Uralita están prácticamente vacías, y ahí muy pocos Protones aparcados en la entrada. Las grúas del campo de chatarra están paradas, como insectos gigantes y congelados, entre las montañas marcianas de pedazos oxidados de metal, ordenados por montículos de piezas del mismo tamaño. Casi no hay ruido.</p>
<p>Al mediodía parece Mr. Lau para comer con nosotros en el chiringuito al aire libre. Junto a su coche hay aparcado otro que es completamente rojo y está cubierto de publicidad y de señas identificativas del Manchester United. El Sr. Lau viene desde Kuala Lumpur en visita relámpago, y no podrá darnos una vuelta por la noche de Georgetown. Me promete que la próxima semana se llevará a Montador1 y Montador2 de cena. Montador2 me comunica por teléfono que ha perdido la conexión en París y que tiene que quedarse todo un día allí, en un hotel cerca de Eurodisney. Ya en el restaurante la comunidad china se ríe mucho, especialmente con las camareras. Mientras, Montador1 se encuentra en el ciclo hibernación como siempre hace durante las comidas y las conversaciones ajenas en inglés. La jefa de las camareras es la que más se ríe; todos se carcajean y a veces se dan golpes en el hombro. Ella me recuerda a alguna actriz española, pero soy incapaz de recordar quién. Alguna de ésas pizpiretas y poco agraciadas, que, bien pensado, no son tantas. El supervisor de la competencia parece serio. Escucho mientras relata la cantidad de pedidos de hornos que han tenido este año y vende un poco su moto. Rezo porque no me pregunten a mí, y afortunadamente pasan a hablar de incentivos por productividad y jubilaciones anticipadas antes de que sea mi turno. </p>
<p>De regreso a la fábrica con Mr. Lau nos cuenta que es fan de Schumacher, pero creo que Montador1, exultante con la victoria de Alonso, no le ha escuchado. El ciclo hibernación suele durar hasta bien entrada la tarde. </p>
<p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/los%20pajaros.jpg" alt="Miedo" style="margin:10px;" align="left">Durante ésa tarde, le pido a Montador1 que me explique, por encima, qué hay en los armarios eléctricos de la instalación. Me enseña los viejos, en los que está el arrancador del ventilador principal, y me cuenta que no tiene protecciones y las tres fases están al aire. Que si tocáramos una de esas 3 barras nos freiríamos. En los armarios actuales todo está bien protegido, pero antes la vida no valía tanto. Mientras sale del sótano donde estamos me quedo mirando fijamente las tres barras, visualizando mi mano acercándose a ellas. Uno de esos momentos en que todo alrededor se queda en silencio y casi te mareas. La puerta de emergencia del avión a 37.000 pies de altura. El barranco junto a la carretera. Un segundo después estoy fuera. </p>
<p>No sé que demonios hay en los alrededores de la sala eléctrica, pero huele endemoniadamente mal. A vómitos y a diarrea, y eso no es muy normal en una fábrica, por desagradable que suela ser el olor. Estoy seguro de que no es <i>durian</i>, la que aquí denominan &#8220;Queen of Fruits&#8221;. Este fruto con forma redondeada, del tamaño de un melón pequeño, verde espinoso, guarda dentro dos pedazos de carne amarilla que huelen a podrido y saben parecido, aunque con un toque afrutado. Su olor es extremadamente penetrante y muy difícil de quitar, por lo que en la mayoría de los lugares públicos está explícitamente prohibido introducir <i>durian</i>, incluyendo nuestro hotel e incluso nuestro querido Proton, en el que su posesión en el interior del vehículo está penada con 90 RM de multa. ¿Cuál es la razón para comer esta fruta entonces? Según parece, el olor proviene de algún tipo de fermentación que se produce en su interior, con lo que esa maloliente carne amarillenta contiene un cierto grado alcohólico. El Islam prohíbe beber alcohol, pero no dice nada de comerlo. Yo casi me inclino más a pensar que es una costumbre parecida a la de fumar o beber cerveza, cuyo aroma es desagradable hasta que te acostumbras. De todos modos, no sé hasta qué punto es cierto, y lo cierto es que no he visto muchas personas degustando <i>durian</i> últimamente. </p>
<p>Al volver al garaje del hotel, tenemos que subir hasta la sexta planta con el coche en una rampa en espiral. Montador1 dice que en Japón hacen carreras en este tipo de rampas en las que los automóviles suben constantemente derrapando.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Día 5. Rutina de montador]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/11/09/dia-5-rutina-de-montador/</link>
<pubDate>Thu, 09 Nov 2006 08:18:20 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
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<description><![CDATA[Estamos finalizando el ramadán. En lo que a nosotros concierne, esto supone que no hay buffet temáti]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/callejon.jpg" alt="Material de oficina" style="margin:10px;" align="left">
<p align="justify">Estamos finalizando el ramadán. En lo que a nosotros concierne, esto supone que no hay buffet temático en restaurante del nivel U1 ya que en el del piso 5 hay buffet especial de ramadán; que tenga una lógica, es otro cantar. Además, gracias a ello pude deleitarme con las imágenes de los rezos multitudinarios en la meca visto por la tele, la primera noche que dormimos en Penang. Acrecentada por el estado semi-etílico del momento, la sensación era terriblemente hipnótica: mareas y mareas de fieles haciendo la ola arrodillados invocando el nombre de Alá. Algo parecido a lo que me pasa por la cabeza cuando he acudido a alguna misa y durante los momentos de rezo me acuerdo de la escena de Indiana Jones y el templo maldito en el que los tronados de las minas se dedican al sacrificio humano orando en pleno éxtasis, pero multiplicado por 100. Mañana y pasado mañana se celebra el final de este periodo con el Hari Raya Aidilfitri, momento en el que los musulmanes suelen regresar a sus hogares de infancia para reencontrarse con la familia, expiar sus pecados confesándoselos a los mayores, preparando comidas para los invitados y agasajando a los más pequeños de la familia con todo el dinero que pueden para caprichos (toma momento capitalista). En la recepción del hotel tienen pegados unos carteles con lucecitas pseudo-navideñas con velcro felicitando el Deepavali y el Hari Raya. Cuando estoy consultando en recepción si las cenas pueden cargarse a la habitación, el letrero se despega y se les cae todo el tinglado.</p>
<p>El día en la planta transcurre con normalidad. Las contratas van haciendo sus trabajos, el aire huele a acería y el sótano del horno debe de estar inundado desde los tiempos de Mahoma y lleno de cascarilla. Ése sótano es lo más parecido a las galeras. Al mediodía vamos a comer fuera de la fábrica, ya que la cantina de la misma está cerrada por las festividades (y aunque no lo estuviera, Montador1 dice que se niega en redondo a pisarla después de mi descripción del recinto y la comida). En concreto nos presentamos en algo bastante similar a un chiringuito a pocos kilómetros de allí, con toldos de plástico, sillas de terrazas blancas (por supuesto, en tiempos de Mahoma: ahora el color es directamente indefinible) y manteles rosas descosidos y grasientos. En una mesa redonda nos esperan tres encargados locales y un occidental calvo y rapado de bastante envergadura. Resulta ser un supervisor de la competencia italiana, que está trabajando en otra de la líneas de laminación de la fábrica a la vez que nosotros. Mr. Sim me dice que, ya que se hospeda en nuestro hotel, ¿por qué no le acercáis en vuestro coche por las mañanas (y él se ahorra un taxi, pero no lo menciona)? No tengo nada contra el italiano, siempre que no nos haga madrugar más para venir, lo que parece su primera intención al entablar una charla con él, en perfecto castellano. Tiene acento sudamericano, me imagino que de otras guerras de montaje y puesta en marcha. Lo cierto es que la comida del chiringuito está bastante bien, pero es que aquí se disfruta hasta de los garitos más infames.<br />
<img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/se%F1al.jpg" alt="Cuidado con los abuelos" style="margin:10px;" align="right">
<p align="justify">Penang es conocida en Malasia y Singapur como el centro gastronómico del país. Al menos en número de locales debe ser cierto, porque la cantidad de restaurantes es notable. La pareja que conocimos en el viaje anterior a estas tierras, y que siguen, por cierto, con su retorno a casa en tren (actualmente deben estar entrando en Rusia), comentaban la última vez que la vida de la gente de la zona es tan sumamente triste en entretenimientos que su mayor diversión pasa por las excursiones culinarias a los restaurantes de la ciudad. Y si no es cierto, eso les entendí. Y aunque no fuera cierto al menos suena plausible, porque desde luego deporte no hacen, ni tienen bares, ni he visto asociaciones filatélicas. Pero en el fondo, tampoco se diferencia tanto de la vida de los que estamos en la otra parte del mundo.</p>
<p>Al volver a casa y la rutina nocturna, vemos que hay una diferencia notable. La teclista del grupo de filipinas ya no está, y en su lugar ha aparecido un malayo que parece el ayudante de Chuck Norris (y al que de ahora en adelante llamaremos El samoano). Lo cierto es que no canta mucho peor, ni toca su casiotrón de una manera diferente (me pregunto si todo lo que sale del aparato no estará programado, o más concretamente, me pregunto si alguno de los sonidos que salen del aparato no estará programado). El occidental del Jack Daniels ha desaparecido.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Día 4. Fiesta del montador]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/10/31/dia-4-fiesta-del-montador/</link>
<pubDate>Tue, 31 Oct 2006 18:02:29 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
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<description><![CDATA[Hoy toca hacer turismo, como buenos occidentales. Nos levantamos más o menos temprano para caer nues]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/templo2.jpg" alt="Que alguien me explique qué está haciendo el tipo este" style="margin:10px;" align="left">
<p align="justify">
Hoy toca hacer turismo, como buenos occidentales. Nos levantamos más o menos temprano para caer nuestro Proton, cruzar el puente que une el continente (donde está la fábrica y el hotel donde nos hospedamos) con la isla de Penang (Pulau Penang). Buscamos aparcamiento en Georgetown, capital del estado, cerca del puerto y la oficna de turismo. Hay parquímetros, pero es domingo. Al llegar a la mencionada oficina de turismo descubrimos que está cerrada. Junto a ella la gente pulula en las taquillas del ferry. Así las cosas, llegamos a la forma de visita que más me gusta: improvisación. </p>
<p>En Fort Cornwallis hay nativos vestidos con ropas que recrean la época en que dicho fuerte se erigió en la isla de Penang, allá por el final del siglo XVIII, como asentamiento para afianzar el comercio de especias. En lo que eran los barracones, unos diez, han instalado unos atriles con reproducciones y texto explicando la historia del lugar en inglés, y también aire acondicionado al más puro estilo malayo. Montador1 no soporta bien el frío de las salas, ni lee a gusto en inglés, por no decir que le cuesta un mundo, así que abreviamos. Fotos de rigor y a otra cosa mariposa. Junto a la taquilla hay dos gallinas paseando plácidamente y comiendo grano. </p>
<p>Deambulamos por el paseo marítimo de la ciudad, donde los abuelos pescan con sus nietos. Un hombre está lanzando una red rígida atada el extremo de una cuerda, evidentemente con el fin de extraer peces del agua, pero visto el aspecto del mar en esa zona, es mucho más probable que obtenga neumáticos. Sin rumbo fijo, simplemente buscando las estrellitas que indica nuestro mapa (pero sin mirarlo, simplemente de lo que me acuerdo de memoria, porque odio mirar mapas), callejeamos un rato, entre soportales y arcadas antiguas, casi sin aceras, y unas canaletas gigantes que absorven las lluvias vespertinas. </p>
<p>Hay revuelo junto al templo budista.</p>
<p>Fuera, en el patio, 3 grandes campanas crematorias y varios palos de incienso rosas ardiendo. El olor es intenso y la gente sale del templo con ojos llorosos para seguir quemando cosas en las campanas. Ya dentro, una muchedumbre quema y deposita y agitas trillones de varillas de incienso en altares, algunos parecen rezar. Un hombre rellena un recipiente que cuelga del techo con algo que parece aceite mientras recita en ininteligible chino. Hay un cartel que exhorta a los fieles a no quemar <i>sticks</i> de más de 20 centímetros. El ambiente es casi irrespirable por el humo, y casi salimos llorando como buenos devotos. Montador1 está alucinado y comenta que parecía un reportaje de Nacional Geographic.</p>
<p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/templo3.jpg" alt="Rojo" style="margin:10px;" align="right">
<p align="justify">Más allá de la calle hay un mezquita, y más templos, y un museo musulmán que está cerrado por ramadán. Volvemos al coche para dirigirnos a Batu Ferringhi, la zona de playas y resorts de la isla. En toda la mañana hemos visto solo a 4 occidentales más. Ya en la playa, comemos en un chiringuito con mesas y sillas en la arena que está repleto de anglosajones. Montador1 come un sandwitch mientras yo hago lo propio con el <i>Nasi Goreng</i>, y ésto no tiene ningún juicio de valor incluido. Mientras, los turistas nadan, hacen parapente tirados por lanchas o se amarran a un pepino de plástico lleno de aire para ser transportados a toda velocidad sobre las olas. Solo espero que se molesten en hacer un tour organizado al resto de la isla.</p>
<p>Volvemos rodeando la isla, con su jungla y sus casitas pintorescas con gente pintoresca, mercados, chinos jugando al <i>mah-jong</i>, edificios de 40 plantas a las afuera de Georgetown embebidos en las espesura verde, y atascos. Antes, Montador1 ha tomado una rotonda por la derecha y nos hemos encontrado con 2 coches y una moto de frente. El motorista a puesto ojos de sapo escupidor.</p>
<p>De vuelta al hotel, la rutina: cena <i>buffet</i> (Montador1 descubre la carta, con su <i>Club Sandwitch</i> con patatas fritas), cubo de cerveza, atentados musicales filipinos, occidental del <i>Jack Daniels</i> acodado en la barra, moqueta y aperitivos que repiten pero ya no pruebo. Resulta que en otra sala hay dos billares. Jugamos un rato.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Día 3. Medio montaje]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/10/28/dia-3-medio-montaje/</link>
<pubDate>Sat, 28 Oct 2006 19:24:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
<guid>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/10/28/dia-3-medio-montaje/</guid>
<description><![CDATA[En el cajón del escritorio de la habitación hay una pegatina con una flecha señalando a la meca. Nos]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/templo1.jpg" alt="Rojo" style="margin:10px;" align="left">
<p align="justify">En el cajón del escritorio de la habitación hay una pegatina con una flecha señalando a la meca.</p>
<p>Nos levantamos un poco más tarde, ya que al fin y al cabo ya es Sábado, pero vamos hasta la fábrica a echar un vistazo. De todos modos, nadie parece estar en las oficinas, donde hemos dejado todo nuestro material (en el caso de Montador 1, solo el casco y el ordenador, ya que su empresa envió toda la documentación y la utillería para obra por barco en una caja que, parece ser, está retenida en la frontera en el puerto de Penang. Dado que nadie trabaja aquí hasta el Viernes, no podrá gestionarse la cuestión hasta dentro de una semana. Bendita burocracia, o funcionariado, o mundo oriental, nunca se sabe), así que nos metemos en la sala de reuniones en la que ayer estuvimos discutiendo el organigrama y en la que, al cabo de una hora y media de chaparrón vespertino, decidimos sentarnos para echar una siesta. Me entran ganas de echar otra cabezadita, pero hay que cuidar la imagen, así que charlamos y me pongo a leer. </p>
<p>Montador 1 me cuenta que conoce Indonesia, país en el que estuvo con otro compañero de su empresa en la misma zona donde ese mismo compañero pasó dos años de su vida trabajando (con regresos a casa intercalados), en el mismo hotel donde ese mismo compañero trabajaba. Resulta un poco extraño, ya que la zona no es turística, pero se explica cuando menciona que ese compañero estaba saliendo en esos momentos con una mujer del país. Eso sí que son relaciones a distancia. Me pregunto qué le circula a uno por la cabeza durante esas épocas, ya que sabes que el futuro con una novia como ésa pasa por que ella emigre con uno a España, con todo lo que implica. Está claro, la vida es así, y más gente de compañías como la que emplea a Montador1 o la mía propia cuentan con gente que acaba casándose con chinas, venezolanas o mejicanas, pero con todo&#8230;</p>
<p>Durante ese viaje, llevaron consigo unas cuentas botellas de Rioja, ya que tanto Montador uno como AmigodeMontador1 no son muy aficionados a las especiadísimas viandas locales (especialmente, según menciona, después de algún episodio estomacal desagradable generado por un pincho satay y un batido de fruta). Marqués de Cáceres tinto y blanco y Cune. Aquellas botellas debieron ser tiradas a la basura, ya que el vino se pierde si viaja en avión, dicen. Montador1 dicen que le dijeron a AmigodeMontador1 que era necesario inyectar anhídrido carbónico al vino para que no perdiera sus propiedades. De todas formas, una cabina de avión, incluyendo las bodegas, va presurizada en unas condiciones similares a las de una altura de 2500 m, con lo que, ¿no se debe llevar vino de calidad en la bota para el almuerzo si se hace montañismo en los Alpes? Una cuestión fundamental en la vida.</p>
<p>Finalmente podemos ponernos nuestros cascos y verificar que hoy nadie trabaja y que el ritmo de los que sí lo hacen es soporífero. Nos vamos al hotel a comer de su surtidísimo buffet. La diferencia de precio entre el buffet del hotel (30 RM) y un plato en los restaurantes (que en malayo se dice restoran) de los alrededores (6-8 RM) es enorme. De ahí que Mr. Sim chasquee la lengua cuando le enseño las facturas de comida. Hotel very expensive, dice. Pero es que 30 RM son el equivalente a 7 euros. </p>
<p>Efectivamente, Montador 1 no quiere conducir hasta Georgetown por la tarde y ve que se cuece en el Deepavali, pero lo comprendo. Así que aprovecho para probar el gimnasio, pequeñito (lo siento por la profesora del taller, pero es realmente pequeño) y completo. Al firmar en la entrada veo que no ha pisado las instalaciones ni una sola persona desde hace tres días. Enchufo la bici estática y pedaleo 30 minutos a ritmo de Betty Blowtorch. Después enchufo la cinta y corro durante un rato, mirando el canal 7 de la televisión donde parece que el programa del día es una especie de Operación triunfo malayo.</p>
<p>Ya por la noche, bebemos y jugamos al billar. Montador1 está nervioso pensando en el gran premio de Brasil donde Fernando alonso puede proclamarse capeón Mundial. En su parte de obra, imputa 8 horas extras para el día de hoy.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Día 2 (cont.) Premontaje]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/10/27/dia-2-cont-premontaje/</link>
<pubDate>Fri, 27 Oct 2006 13:58:38 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
<guid>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/10/27/dia-2-cont-premontaje/</guid>
<description><![CDATA[Efectivamente, empieza a llover, y parece haber millones de sapos escupidores escupiendo desde el ci]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/masfarolas.jpg" alt="Obsesión" style="margin:10px;" align="left">
<p align="justify">Efectivamente, empieza a llover, y parece haber millones de sapos escupidores escupiendo desde el cielo. Nos quedamos bajo una de las naves esperando a que escampe, o al menos que la fuerza de la lluvia cese, porque es poco común ver semejantes trombas. Sin embargo, en Malasia, en época de lluvias, no solo parece que es algo habitual sino que además, como podemos comprobar, de larga duración. La tormenta no amaine en al menos dos horas, durante la que observamos la fuerza del agua y del viento. En el techo de la nave hay una capa de ceniza blanca adherida que, con las inclemencias, se va desprendiendo y cae suavemente sobre nosotros. Nieva.</p>
<p>Cuando por fin podemos desplazarnos hasta el coche (aún con la lluvia calándonos hasta los huesos, lo cual tampoco es desagradable cuando la temperatura es de 30ºC y el agua parece salida de una ducha tibia de la mañana) vemos que está hundido 20 centímetros en el agua en su parte delantera. Nuestro nuevo Proton Wira fabricado en Malasia con su volante a la izquierda. Así que hay que seguir mojándose. Es de noche y las carreteras del polígono están poco iluminadas. En un cruce en el que todo el mundo gira a su izquierda, nosotros seguimos de frente. Sabemos que no es la dirección correcta, pero es complicado dar la vuelta ya que el tráfico en la dirección contraria está muy congestionado, por no decir que está parado, y no hay una entrada para girar. Sigue diluviando y las aceras están repletas de gente andando, corriendo. Mujeres con pañuelo a la cabeza descazas sobre hormigón embarrado y hombres sobre diminutas motos con un los chubasqueros puestos del revés, todos saliendo de las fábricas. Todos calados hasta los huesos. Seguimos por esa misma carretera, hacia delante (hacia atrás) hasta llegar al final, donde se encuentran las puertas de otra fábrica cuyos portones siguen escupiendo automóviles. De ahí deben venir todos. Por fin, damos la vuelta y nos ponemos a la cola. Montador 1 no ve nada entre la condensación del agua por el calor, las gotas de lluvia sobre el retrovisor y los nervios de conducir por el lado que no es e ir siempre pegado al bordillo. A veces he temido por las mujeres que cruzaban la carretera a lo loco, al más puro estilo Egipcio pero en civilizado. Con <i>hijab</i> o con <i>shari</i>, o con vaqueros.</p>
<p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/gato.jpg" alt="ociosos" style="margin:10px;" align="center">Tras un buen atasco, conseguimos llegar al hotel y subir al sexto piso donde se encuentra el aparcamiento de nuestro hotel. Al cerrar el coche con el mando a distancia Montador1 se equivoca de botón y salta la alarma, y no somos capaces de apagarla durante al menos dos minutos. Maldito Proton. Cuando acaba, nos partimos de risa.</p>
<p>Como el día anterior, bajamos al restaurante pero sigue cerrado, y sustituimos la cena, nuevamente, por dos baldes de cerveza Tigre mientras las 3 filipinas nos deleitan con sus voces de karaokes entonando cancioncillas de todos los tiempos, sus presentaciones dando la mano a todo el bar y haciendo la pelota (incluso se acuerdan de nuestros nombres; yo soy, por supuesto, Miguel), sus aperitivos estilo malayos que repiten como el ajo (no recomendado comer más de 3 cuencos, palabrita del niño Jesús), su occidental con botella de Jack Daniels en la barra, y sus escasos chinos, perdidos imagino, con ganas de borrachera. La teclista filipina parece más arrimada, si cabe, al occidental del Jack Daniels. Nosotros nos acabamos nuestras cervezas, hablamos de aviones y de coches y de salir por la noche, y nos vamos a dormir, no sin antes pedir cuatro botellas de agua. Hoy no nos pillan.</p>
<p><i>P.S: Un apunte: La profesora del taller, en la última clase antes de salir hacia Malasia, comentó que le resultaba curioso como todo el mundo utilizaba SIEMPRE el adjetivo pequeño en sus relatos, incluso aunque no viniese a cuento. Me he acordado al escribir sobre lo pequeñas que son las motos de los malayos. Muchas motos, un problema nacional a que causan muchos muertos en accidentes de tráfico. </i></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Desmontaje. Día 2]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/10/25/desmontaje-dia-2/</link>
<pubDate>Wed, 25 Oct 2006 17:56:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
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<description><![CDATA[Como siempre ocurre cuando el día anterior pienso que voy a levantarme con resaca, me levanto con re]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/tendido.jpg" alt="La electricidad" style="margin:10px;" align="left">
<p align="justify">Como siempre ocurre cuando el día anterior pienso que voy a levantarme con resaca, me levanto con resaca. A diferencia de otros hoteles con un poco más de nivel y, diría yo, educación, no hay botellines de agua en la habitación, con lo que el reseco es brutal hasta que llegamos al desayuno buffet, donde me trasiego 3 zumos de piña antes de respirar. Pedimos un taxi (que en Malayo se dice tecsi) y nos vamos hasta la fábrica. El conductor lleva publicidad hasta en las orejas, y en el salpicadero del desvencijado coche hay una figura de algún Dios hindú y una miniatura de Michael Owen con una manguera de gasolina en la mano. Me da corte sacarle una foto. Allí nos recibe Mr. Sim, el encargado general de la línea de laminación cuyo horno vamos a remodelar. Es un chino con una cara especialmente tirante, siempre enseñando los dientes, y con el casco naranja continuamente ladeado. Está bastante delgado, fibroso, aunque como siempre como si llegara un racionamiento, pero no para de moverse. Es un rancio y bastante rata, pero creo que es común en este tipo de gente. También es trabajador, desordenado y extraordinariamente descabezado en lo organizativo. Y en lugar de pronunciar Zone como las personas civilizadas, es decir, [zon] dice [choun]. El día de salir en viaje hacia Malasia me llamó a las 5 de la mañana hora española para preguntar si podíamos conducir un coche en Malasia porque pensaba alquilarnos uno. Afortunadamente ya habíamos sacado nuestros permisos internacionales de conducción hacía semanas. </p>
<p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/farolapenang.jpg" alt="un poco nublado, me encantan los cielos" style="margin:10px;" align="center"></p>
<p>Nos movemos de un lado a otro de la fábrica mientras Mr. Sim investiga cómo obtener para nosotros unos pases permanentes de obra y nos marea con sus movimientos. Montador1 está preocupado porque nunca ha conducido por la izquierda y esta tarde nos dan el coche de alquiler, con el que tendremos que volver a casa. Porque además, , del mismo modo que nadie nos fue a recoger al aeropuerto ni nos dio ninguna confirmación de las reservas del hotel, no tenemos ni un mapa ni indicaciones de cómo regresar a nuestro hotel que los recuerdos del trayecto de ida. Y Montador1 parece no tener buena memoria.</p>
<p>Por la mañana nos hemos reunido y se he realizado la reunión preliminar en el que Mr. Sim ha escrito en la pizarra los nombres de los encargados para cada sección del montaje y puesta en marcha, mientras le voy traduciendo de vez en cuando a Montador1, ya que su nivel de <i>inglés hablado por chinos</i> es bajo, y cuesta acostumbrarse. La mitad de la gente del organigrama no está porque son musulmanes y tienen permiso para volver a sus hogares por la festividad de la semana próxima. Uno de los chinos del organigrama tampoco acude porque creo entender (y digo creo porque tampoco soy un perfecto experto en <i>inglés hablado por chinos</i>) que tiene la gripe del pollo. Por la tarde nos instalamos en las mesas que nos han preparado en la oficina común, que compartiremos con el resto de empleados de esa zona de la planta. Sondeamos la posibilidad de que nos conectemos a internet, pero ponen cara rara y finalmente nos dicen que sólo hay una línea telefónica en toda esa sala y que deberían desconectar el teléfono cada vez que nos conectemos. No sé si la falta de conexión se debe a la no existencia de la tecnología en la fábrica o a una especie de censura hacia sus empleados y, por ende, nosotros. Mr. Sim tiene cuneta de correo. Lo sé porque le he menadazo e-mails. Y trabaja en esta misma sala.</p>
<p>Mañana será Sábado y solo vendremos a trabajar unas horas. Mañana también es un día especial de fiesta, especialmente para la comunidad hindú, ya que se celebra el Deepavali. Me gustaría poder darme unas vueltas por Georgetown y ver cómo se traduce ésa fiesta en las calles, pero me imagino que Montador1 no estará por la labor, porque tampoco parece muy aventurero. Después observar el estado del horno, decidimos, a eso de las 5, volver al hotel con nuestro flamante coche de alquiler. Empieza a llover</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Montaje. Día 1.]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/10/24/montaje-dia-1/</link>
<pubDate>Tue, 24 Oct 2006 11:44:22 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
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<description><![CDATA[Llevo varias semanas muy obsesionado con los accidentes de avión. Mi naturaleza morbosa y que incons]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="justify">Llevo varias semanas muy obsesionado con los accidentes de avión. Mi naturaleza morbosa y que inconscientemente, en parte, busca amargarme la existencia cuando todo marcha sobre ruedas, me obliga a visionar en internet los foros sobre dichos desastres. Me centro, entre otras cosas, en saber si de entre los accidentes de rotura en varios pedazos de aparato en pleno vuelo (TWA 800, PAN AM 103 o el último de Gol), los pasajeros estaban conscientes durante la caída. Lo peor es que siempre acabas de descubriendo que, en algunos casos, sí. Por eso mi mayor miedo a volar es el mismo que el de Ethan Hawke en Antes del amanecer, pero al menos no me impide viajar. De hecho, he vuelto a descubrir que, una vez en vuelo, acabo estando bastante tranquilo. Toda la preocupación de las dos semanas anteriores a este viaje han sido debidas, deduzco, a que hacía más tiempo del habitual desde que no tomaba un avión, y a que en este momento de mi vida me siento tremendamente completo y tengo miedo de que se acabe. Pero esto último es una especulación.</p>
<p>En el aeropuerto de Loiu me reúno con el montador eléctrico con el que compartiré penas y alegrías durante la próxima semana y media, y al que a partir de ahora llamaré Montador 1. Él tiene un mes de trabajo. Para empezar, en la cafetería de la zona de embarque, hablamos de los lugares en los que hemos estado y de tipos de aviones. Hoy toca un Fokker 100 desde aquí hasta Paris, un aparato que no he probado nunca. El despegue es un espectáculo de vaivenes en el que dejo las marcas de mis uñas en el acero de los reposabrazos. Después, todo irá sobre ruedas. Los vuelos largos, como el Paris-Singapur, siempre son iguales, con los mismos ronquidos, el pescado rebozado a la china, las películas de fácil digestión y el olor a meados que sale del baño. Esta vez no hay manera de leer, porque tengo reparos en encender mi luz y despertar a la pareja que tengo a mi lado. Pareja en la cual ella es, por cierto, más alta que él. A sí que me tiro un par de horas jugando al Shanghai. Montador uno me comenta que Japón tiene que ser la leche, porque hay gente que se gasta el dinero de su casa en tunear su coche.</p>
<p>El tiempo previsto en Malasia estos días es: Tormentas.</p>
<p>Al llegar a nuestro destino, comprobamos que el hotel en el que estamos alojados no llega ni de lejos a la altura de los de otras ocasiones, pero está muy cerca de la fábrica. Está claro a qué hemos venido. Para cuando bajamos ya no es posible cenar, aunque solo son las 10. Por lo tanto nos vemos avocados a llena nuestros estómagos en el bar del hotel. Allí, sentados en una de las mesas de mimbre sobre un suelo enmoquetado e impoluto, como el suelo de los aeropuertos de Singapur y Penang, nos pedimos la oferta especial 4+1 de cerveza local Tiger. Las 5 cervezas, que te sirven en un cubo lleno de hielos, cuestan 60 RM, lo que viene a ser el equivalente a 6 platos de pollo con arroz en cualquier restaurante. El alcohol está cargadísimo de impuestos. En teoría, tampoco se permite la entrada en el país de mercancía obscena, incluyendo CDs, revistas o fotos, lo cual tiene su gracia al observar todos los carteles de publicidad del pub, llenos de mujeres en minifalda que están diciendo, implícitamente, a gritos, bebe Guiness y te echo un polvo. En el escenario, 3 Filipinas con una voz de andar por casa (al oírlas desde el piso de abajo pensamos que era un karaoke) y un casiotrón encantador. Minifaldas, misma mirada que las mujeres de los carteles y un repertorio de todos los tiempos bien pasado de moda, típico de la zona. Cuando vamos por nuestro segundo cubo de cerveza, se presentan a todo el bar, incluyendo nosotros. Al descubrir un de ellas que somos españoles, chapurrea un poco de castellano. Nos pregunta de qué parte de España somos, porque tiene un amigo en Méjico, y quiere saber si está cerca. Yo le explico que no, pero me pregunto si no hubiese sido mejor decirle que estaba entre Venezuela y Texas. En la barra, la filipina que toca el teclado, habla con un occidental entrado en años con pinta de putero y una botella de Jack Daniels delante. Al acabar los dos cubos de cerveza y  3 cuencos de aperitivos chinos, nos vamos a la cama más tarde de la una, con el bamboleo del avión aún en mis cervicales, la certeza de que mañana tendré resaca y la poca conversación de Montador1 que, con todo, parece un tío majo.</p>
<p><i><br />
P.S: Todavía no he podido pasar fotos al ordenador porque me he dejado el cable en casa. Estoy pendiente de que Montador1 me deje su lector de tarjetas de memoria.</i></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[De compras por Singapore, segunda parte]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/05/11/de-compras-por-singapore-segunda-parte/</link>
<pubDate>Thu, 11 May 2006 20:38:07 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
<guid>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/05/11/de-compras-por-singapore-segunda-parte/</guid>
<description><![CDATA[DOMINGO: 14:00 en el segundo piso de un restaurante de Little India Sorpresa. Es un restaurante indi]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="justify">DOMINGO: 14:00 en el segundo piso de un restaurante de Little India</p>
<p>Sorpresa. Es un restaurante indio. Jaizki y Su piden toda una suerte de platos constituidos por pan indio tipo hostia (de la de consagrar) en sus más diversas formas y salsas para untar. Básicamente. Muchas ni siquiera pican. Goiko se encuentra indispuesto y ha estado a punto de desmayarse. Es el peso de la culpa que le ataca al estómago y las funciones motoras. Bien pensado, tampoco parece tener demasiados remordimientos de conciencia, por lo que ahora deduzco que le pasó de refilón la famosa Maldición Malaya del iPOD. Raúl no está muy contento con la comida, pero lo prueba todo, incluyendo salsas con yogur y cosas indefinibles bastante agria. Yo disfruto como un jodido enano.</p>
<p>La conversación fluye en diferentes direcciones pero nadie pregunta cómo se casaron Susana y Jaizki. Llevan alrededor de 6 años fuera de casa, si Vitoria puede ser considerada una casa, y 2 años casi completos habitando en este centro comercial con avenidas. Él es bioquímico (ella&#8230;ver capítulos anteriores), pero ha decidido dejarlo para dedicarse profesionalmente a la fotografía. Me recuerda a alguien, me recuerda a ciertas entradas de este blog, me recuerda a mis ideales y tantas historias de cojones. También han decidido que es hora de volver al hogar, , si Vitoria puede ser considerado un hogar. Y van a volver en tren, a través de Asia, durante los que pueden ser los últimos 6 meses locos de su vida antes de asentar la cabeza. Y piensan contarlo en su blog y gastarse una media de 16 dólares al día.</p>
<p>Intercambio de e-mails y direcciones. Hablamos de Thaipusam. Buscad las fotos y lo que cuenta Su en <i>su</i> <a href="http://rofon.blogspot.com/2006_02_01_rofon_archive.html" target="_blank">blog</a></p>
<p>DOMINGO: 16:00 en un atestado mercadillo </p>
<p>Aquí quiero quemar mi dinero, pero los bajos precios hacen que me lleve más tiempo del que deseo. En el camino volvemos a hablar de la posible impostura de los intérpretes chinos de jazz (que hace falta ser pedante, por cierto), los champús y los acondicionadores (tema que no domino: yo los compro todos naranjas) y el turismo como mercancía que hay que poseer, como vivencia obligatoria, como grupo de souvenirs mentales que ofrecer a amigos y conocidos.</p>
<p>Yo me descubro demasiadas veces, en mis periplos extranjeros, pensando ante determinada situación en cómo quedará en el blog. Y debería ser vivir por vivir, y no vivir para contar. Pero quién dice que lo segundo sea intrínsecamente malo. Vivir para aparentar. Dicho así quizás suene más innoble.</p>
<p>3 camisetas, una bolsa de costado y una sudadera, pero ya había venido aquí a por una chaqueta. Puede que un sombrero. Me ha llegado la edad de llevar sombreros.</p>
<p>Los 15 años, por supuesto.</p>
<p>A la mujer de 6 letras le he comprado previamente la tela de un Sari. Únicamente la tela porque la camiseta que se lleva con dicha prenda debe hacerse a medida a partir de la tela elegida, y no tengo ni tiempo ni las medidas de la mujer de 6 letras. Le compro un Sari con colores anaranjados.</p>
<p>DOMINGO: 17:30 en otro centro comercial</p>
<p>Goiko e Imanol están buscando pantalones de viejuno. Fuera de la tienda, sobre un pasaje elevado, observamos a una oriental llorar mientras mira su móvil y nos damos cuenta de que llorar en un centro comercial es terriblemente antiestético. Decididamente las lágrimas hay que ir a soltarlas a París. </p>
<p>Hora de despedirse. Abrazos y proposiciones. Una gente realmente estupenda, tremendamente agradable e interesante. Espero volver a verlos pronto. </p>
<p>DOMINGO: 19:00 en el noveno piso del Holiday Inn Parkview</p>
<p>Imanol y yo nos preparamos para el largo y arduo viaje de regreso mediante una agradabilísima secuencia de sauna, baño, baño de vapor y nuevo baño en la piscina, bajo una lluvia torrencial. Me hago el muerto y oigo resonar el agua en mis oídos mientras miro el cielo, negrísimo, y las gotas caer sobre mi cara. </p>
<p>Al aterrizar, tanto en París como en Bilbao, el oído izquierdo me genera un agudísimo dolor que hace que, en este orden, me cague en mis muertos,  me cague en el altísimo y me pregunte, en un giro típicamente hipocondríaco, si se deberá a alguna enfermedad incurable, como un tumor cerebral. Ahí llega el miedo otra vez, pero es pasajero.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[De compras por Singapore, primera parte]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/05/04/de-compras-por-singapore-primera-parte/</link>
<pubDate>Thu, 04 May 2006 18:15:14 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
<guid>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/05/04/de-compras-por-singapore-primera-parte/</guid>
<description><![CDATA[En capítulos anteriores: Cómo empezó todo En este capítulo: Imanol, Goiko y sevidor estamos pasnado ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/brussels.jpg" alt="Un canal en Bruselas" style="margin:10px;" align="center">
<p align="justify">
<p><i>En capítulos anteriores:</i></p>
<p><a href="http://elincreiblemike.bitacoras.com/archivos/2006/01/14/comienzo-de-un-nuevo-relato-de-viajero" target="_blank">Cómo empezó todo</a></p>
<p><i>En este capítulo:</i></p>
<p>Imanol, Goiko y sevidor estamos pasnado el día en Singapur, para ahorrarles 200 euros a nuestras respectivas empresas al volar con 4 días en medio, en lugar de 3. Si es que solo miramos por el bien de nuestras empresas&#8230;</p>
<p>DOMINGO, 00:00 en la terraza de un restaurante de Boat Quay</p>
<p>Goiko tiene capricho de <i>karramarro</i>, así que hemos venido a la zona de restaurantes más turística de Singapur, a la orilla del río, por el que pasan embarcaciones de recreo que son el equivalente a los autobuses sin techo de vistas panorámicas de Madrid o Londres, y rodeada de rascacielos iluminados en azul. La primera oriental que nos asalta para que probemos su carta, gana. No somos muy exigentes. Pedimos ostras del tamaño de 2 puños, que no pienso probar, <i>nasi goreng</i>, pato y cangrejazo al vapor y al vino chino. Dejamos escoger la bebida al caprichoso, y nos ventilamos 2 botellas de ENATE (a 56 dólares Singapurenses cada) junto con otro par de jarras de cerveza. El cangrejo es radioactívamente grande. Incumple las normas aquellas de las esencias y los tarros pequeños. De todos modos, conozco a más de uno que juraría que los minúsculos bueyes de aquí son mucho mejores, precisamente por su tamaño, o quizás por su label, aunque luego resulten ser marroquíes.</p>
<p>Nos refugiamos de la lluvia en un café en el que solo hay adolescentes tomando cervezas compradas en otro lado. No me preguntes por qué, pero Imanol saca 3 tés de menta y un trozo de tarta. A mi me da igual porque ya estoy lo suficientemente borracho.</p>
<p>Finalizamos la noche en un club de Jazz en un segundo piso. La cantante y pianista nos saluda. Escuálida y con un sombrero ladeado. Tenemos pinta de ser de Singapur de toda la (puta) vida. Imanol se pregunta si los orientales sienten cuando tocan Jazz o es una simple pose. Yo creo que si alguien puede sentir un standard jazzístico, ése será chino sin contaminar. Aquí sería una simple impostura irónica digna de aparecer en el <i>Primavera Sound</i>.</p>
<p>APUNTE: En la travesía, también conocida como trasbordo, también conocida como los 100 metros lisos de Charles de Gaulle, entre el Vuelo de Bilbao y el que nos lleva a Singapur, a Goiko le da un ataque de estornudos. Imanol recuerda una anécdota de su difunto padre, que sufría fotofobia y que, ante cambios bruscos de iluminación, se ponía a estornudar como un poseso. Conduciendo su coche, con Imanol detrás, atravesaron un túnel. El padre abrió la ventanilla para poder estornudar a gusto e Imanol vio pasar la dentadura postiza dando brincos por la carretera.</p>
<p>DOMINGO: 11:00 en el hall del Hotel Holiday Inn Parkview</p>
<p>Tengo una ligera resaca. La culpa, de la última cerveza. Imanol llama a Susana, la misteriosa mujer de Vitoria. Ella le comenta que está de visita un amigo, pero que no tienen inconveniente en ir a comer. Nosotros nos vamos hacia <i>Sim Lim Tower</i>, el centro comercial de la tecnología dentro del centro comercial que es Singapur. Imanol quiere mirar una cámara de fotos para su hermano y un <i>iPOD</i> para su mujer. Goiko quiere trastear con toda lesas mariconadas que tanto le gustan. Yo quiero fundirme todo mi dinero, pero en ropa. </p>
<p>DOMINGO: 12:00 en el último piso de Sim Lim Tower</p>
<p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/naranja.jpg" alt="La mujer de 6 letras, al fondo" style="margin:10px;" align="right">Mientras paseamos recibimos un mensaje de Susana, citándonos para ir a comer junto al ascensor del <i>mall</i>. Goiko se hace con un iPOD de 60 Gigas perdido en la tienda a riesgo de ser azotado hasta la muerte (lo menos). Yo huyo por la mala conciencia e Imanol aguanta como un  titán sin confesar, pese a que llega a tener erupciones por el mal rato. Se pasan media hora de reloj dentro de la tienda, con el objeto del crimen en la mariconera de Goiko, mirando diferentes <i>iPOD-nano</i>, sus fundas, sus accesorios, sus condones y si existe un altar apple en el que quemar incienso para el dichoso aparatejo. Yo observo desde fuera escuchando, para variar, el Panopticon de Isis. Agito mi cabeza y enseño mis calzoncillos a turistas con los cuellos cocidos y orientales <i>mega-fashion</i>. Después veremos que el <i>iPOD</i> tiene un capítulo de la segunda temporada de perdidos dentro. El quinto. Le regalo mi funda negra, símbolo del crimen y la corrupción personal, a Goiko para su nuevo y fraudulento <i>iPOD</i>, y yo me compro una estilizada funda rosa, símbolo del mariconeo y el pijerío puro. Bajamos y nos encontramos con Susana, acompañada de su marido, Jaizki y un amigo, Raúl. No confundir con el jugador de fútbol. 6 personas que no se conocen de nada, pero yo ya me he acostumbrado a estas situaciones gracias al maravilloso mundo de internet. Sugieren ir a comer a <i>Little India</i>, a unos minutos de donde nos encontramos, aunque en el restaurante no tienen cerveza.</p>
<p>APUNTE: ¿Si la palabra té, cuando se refiere a la infusión, va acentuada con el fin de diferenciarla de te, ocurre lo mismo con el plural?</p>
<p>APUNTE: Antes de la siguiente entrada, dejo aquí el enlace del blog de la pareja ex-residente en Singapur porque<br />
a)	Es un blog estupendo con unas fotos estupendas estupendísimas<br />
b)	Dichas fotos dan una visión magnífica de la zona</p>
<p><a href="http://rofon.blogspot.com/" target="_blank">EnTren.ando</a></p>
<p><i>Última nota: Cómo habrás podido comprobar, observador y puntilloso lector, las fotos no corresponden a la bella y limpia ciudad de Singapur, por el simple hecho de que escribo esto desde la casa de mis padres, donde sólo tengo a mano lo que hay en la tarjeta de memoria de mi cámara. O sea, fotos de Bélgico. Y además me gustan las fotos, qué coño.</i></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[De cómo acabó el primer viaje a Malasia]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/04/24/de-como-acabo-el-primer-viaje-a-malasia/</link>
<pubDate>Mon, 24 Apr 2006 19:07:58 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
<guid>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/04/24/de-como-acabo-el-primer-viaje-a-malasia/</guid>
<description><![CDATA[El final del Miércoles Nos habíamos quedado en un reservado de un hotel en Penang, jugando al juego ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/reflection.jpg" alt="Reflejos en un templo" style="margin:10px;" align="left">
<p align="justify">
<b>El final del Miércoles</b></p>
<p>Nos habíamos quedado en un reservado de un hotel en Penang, jugando al juego de las preguntas y respuestas con señoritas de clase A y B mientras algunos se dedican a desgañitarse con canciones de innombrables grupos chinos y bien Michael Learns to Rock. Prefiero los grupos Chinos. Prefiero un grupo chino compuesto de 6 mancos que agiten marcas, de hecho.</p>
<p>Y, cómo decía, la chinita de azul me preguntaba:</p>
<p>-	¿No quieres cantar nada?</p>
<p>Y yo respondía</p>
<p>-	No, que cante Imanol antes</p>
<p>Y sigue el intento de descifrar su inglés. Ella dice:</p>
<p>-	¿Te gusta el sandwitch?<br />
-	¿Cómo?<br />
-	El sandwitch<br />
-	¿Qué?</p>
<p>Señala a su compañera, a la que Mr. Lau magrea cuando los miro, y dice:</p>
<p>-	Sí, irte a la cama con ella y conmigo, un Sandwitch.</p>
<p>Entonces sonrío como un gilipollas. Este tipo de espectáculos son mejores que los fuegos artificiales. Mr. Lau me invita a que proceda a comprobar la mercancía, al grito de Chech-in, Check-in, mientras le soba las tetas a su girlfriend.</p>
<p>-	No check-in, no check-in, thank you.</p>
<p>No me gusta sobarle las tetas a una desconocida, y menos si su trabajo es que le soben las tetas. Son unas horas allí dentro, entre jarras y jarras de cerveza, orientales cantando canciones y occidentales con cara de circunstancias. </p>
<p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/jarro.jpg" alt="Arrodllense ante el jarrón" style="margin:10px;" align="right">Salimos de allí. A Mr. Lau le ha salido por un ojo de la cara, porque me dice que la próxima vez haga un poco más de check-in, que sale a 2 RM por minuto, a lo que hay que añadir las copas. Por allí cerca pulula algún que otro transexual. Me digo que no ha sido muy divertido, pero que si me volvieran a ofrecer meterme en el mismo embolado, repetiría.</p>
<p><b>Los otros 3 días</b></p>
<p>Trabajé, pero poco. Visita turística a la isla de Penang con taxista hindú profesor de inglés y adicto a zurrarse unos estupendos eructos. Vi a un grupo de música Malayo haciendo versiones de Sweet Home Alabama, One o la canción de Titanic. Fin de semana en Singapur, solo. Todo es nuevo y me lo paso como los enanos. Me compro mi iPod de 60 G y una camiseta de estilo Coreano.</p>
<p>Cuando me la pongo en casa ya no me parece estilo Coreano, sin estilo Borjamari.</p>
<p>Como sus preclaras mentes pensantes habrán deducido, resumo para poder contar mi última estancia en tierras asiáticas. No fui a ningún puticlub, pero me di otro masaje y conocimos a la misteriosa mujer de Vitoria.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Karaoke]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/01/26/karaoke/</link>
<pubDate>Thu, 26 Jan 2006 19:08:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
<guid>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/01/26/karaoke/</guid>
<description><![CDATA[Miércoles (cont.) Al llegar, nos recoge nuestro agente en Malasia, el Señor Lau. Hoy no llueve, porq]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="justify"><b>Miércoles (cont.)</b></p>
<p>Al llegar, nos recoge nuestro agente en Malasia, el Señor Lau. Hoy no llueve, porque parece ser que estamos saliendo de la estación de lluvias. La temperatura sigue alrededor de 30ºC y la humedad por encima del chupicientos por cien. El día que tenga un proyecto en Rusia voy a sufrir.</p>
<p>En Malasia también conducen por la izquierda. Tenemos la primera reunión comercial por la mañana. Yo no abro la boca. Somos carísimos, vaya novedad. Nos llevan a comer al típico tugurio chino, pero en Malasia: una terraza abierta, con sillas y mesas de plástico, en medio de las cuales dejan un barreño con agua caliente y la vajilla (también de plástico) dentro. Hay un cartel con el mensaje</p>
<p>NO SPITTING</p>
<p>Traducido al chino y al malayo, y con una señal de un perfil soltando un esputo, tachado. Creo que no aparece en el código de circulación. No hay palillos, aquí se come con tenedor y cuchara, que hace las veces de cuchillo. Nos acabamos la comida, luego es evidente que esto es un restaurante chino pero NO estamos en China.</p>
<p>Por la tarde comienza la reunión técnica y se lía parda a cuenta de la fabricación del panel de gas. El dijo, ella dijo, tu dijiste, nosotros dijimos. Como tenemos pendiente la firma de la remodelación de otro de los hornos de este cliente, nos bajamos los pantalones. Metafóricamente, por supuesto, aún no conocemos las costumbres malayas.</p>
<p>Para las 6 regresamos al hotel (Sheraton, 4 veces más barato que el Holiday Inn de Singapur y, dicho sea de paso, el Hilton de Barquisimeto) y, casi sin respiro, nos llevan al Spa del Hotel Northam para una sesión de masaje. Del políticamente correcto.</p>
<p>Una china me lava los pies con sal gorda mientras bebo té de jengibre, me masajea con una toalla encima, me pisa repetidas veces, metiendo el dedo pulgar de sus pies por entre todos y cada uno de mis espacios intercostales, me masajea el culo con fruicción. Primera sesión de control de erección. Me hace crujir todas las articulaciones y trabaja un rato conmigo boca-arriba, de tal manera que hubiese podido observar sus movimientos si no hubiese tenido los ojos cerrados. Segunda sesión de control de erección en el momento en el que se dedica a manosear mi zona inguinal. Sesión fallida. En esos momentos también pienso en que debo tener medio testículo fuera de la toalla, cuando no se escapa entero. </p>
<p>Imanol decide no ducharse para mantener el olor a clavo, jazmín y más jengibre que nos han dejado los aceites en el cuerpo, y tiene razón.</p>
<p>Cenamos en otro restaurante chino al aire libre, junto a la playa. Después vamos a tomar una copa al pub SOHO, donde coexisten una espectacular variedad de etnias. Exactamente la cantidad porcentual de malayos, chinos e hindúes que componen la sociedad Penangiense, condimentada con una cierta cantidad de australianos, americanos y británicos. Y nosotros. Solamente una cerveza, que mañana es un día importante y hay que intentar cerrar negociaciones.</p>
<p>A la salida, discutimos sobre una cuestión vital. Tomar la última o no. Como habitualmente, gana el sí. Como, también, Pablo e Imanol tienen ganas de cachondeíto, le comentan a Mr. Lau , al que ya conocen de viajes anteriores, que quieren ir a algún local Hot &#38; Spicy. Se ríen. Pero solamente una copa, que mañana es un día importante y hay que intentar cerrar negociaciones.</p>
<p>3 manzanas más abajo hay un hotel. En el primer piso, nos abren una puerta a un pasillo muy enmoquetado con multitud de reservados. Entramos en uno. Aire acondicionado con el termostato en posición Siberia, un sofá corrido, una mesa, un aparato de TV y dos micrófonos inalámbricos. Pedimos nuestras copas a un par de camareros y nos las traen. El ron con cola es pésimo. Entra en la habitación una señora muy pequeñita y muy tiesa, con cara de mala persona y de mala leche, vestida de smoking y nos da la mano. Se va. Vuelve al cabo de unos instantes seguida de 11 chicas, todas ellas chinas, en minifalda. Se sitúan 7 a su izquierda y 3 a su derecha. Sonrien y miran, principalmente al suelo. Las de la izquierda son de tipo A (nos traducen) y las de la derecha de clase B. Con las A se puede hacer todo lo que se quiera (no preguntar) y con las B no se puede hacer lo que se quiera. Las B deben ser putas Becarias. Resulta que cada uno (nos traducen) debe escoger la suya.</p>
<p>A la cabeza me viene:</p>
<p>Encerrona</p>
<p>O bien</p>
<p>¡Dios mío, Charlie sácame de aquí!</p>
<p>Tener que elegir es una barbaridad, me siento en un mercado de carne. Amables, mis acompañantes me ceden el honor de ser el primero en elegir. Jugamos a pasarnos la pelota un rato. Elige por mí, no elige tú, no que elija Mr. Lau, no&#8230;etc. Mr. Lau comenta que no nos demoremos, que la madam se impacienta. Ciertamente tiene mirada aviesa. Finalmente, algún alma caritativa decide encasquetarme una pequeñita vestida de azul con cara de saberse todas. Clase A, para más señas. Imanol y Pablo, perros viejos, enganchan clase B.</p>
<p>La situación es tremendamente absurda. El amigo de Mr. Lau que nos acompaña canta con sentimiento. La acompañante de Imanol, que, al contrario que la mía, parece no haber roto un plato en su vida, también se apunta a gritarle al micrófono. Mientras, mi amiga de azul intenta darme conversación en inglés. Ese inglés chino que no hay demonio que lo comprenda.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[En un bar, con el techo a 6 metros del suelo]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/01/17/en-un-bar-con-el-techo-a-6-metros-del-suelo/</link>
<pubDate>Tue, 17 Jan 2006 23:59:06 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
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<description><![CDATA[Lunes (cont.) Cogemos un taxi y nos vamos a Boat Quay, una zona de restaurantes y bares junto al rio]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/rascacielos_singapur.jpg" alt="El obelisco, digo, el monolito" style="margin:10px;" align="left">
<p align="justify"><b>Lunes (cont.)</b></p>
<p>Cogemos un taxi y nos vamos a Boat Quay, una zona de restaurantes y bares junto al rio (o laguna), rodeada de rascacielos y que debe ser bastante frecuentada por turistas y expatriados como la vitoriana. Estos últimos, dicen, son bastante abundantes en esta ciudad y pequeño país. Cenamos en un Tailandés, a la orilla del río (o laguna). Imanol, dice que la vitoriana le pareció una persona muy valiente y que le gustaría volver a hablar con ella. Decidimos intentar contactar con ella la próxima vez que alguno se conecte a Internet, a través de la página web de la empresa en la que dijo que trabajaba. Acabamos el arroz, acabamos las inmensas gambas y las cervezas.<br />
En Singapur conducen por la izquierda.</p>
<p>Volvemos al hotel deseando, al menos yo, poder conocer a alguien con quien recorrer los pubs. No hay nada más gratificante para conocer una ciudad que la mano de un lugareño extranjero. Tomamos la última, que consiste en 2 cubatas de ron aderezados con aperitivos de arroz, que me como de una sentada sin dar tiempo a respirar a nadie. Es lo que ocurre por no tener un cigarrillo entre las manos.</p>
<p>En el bar del hotel estamos nosotros, unos chinos amablemente borrachos, la camarera, que es una malaya de metro ochenta con vestido negro de noche, y la banda de música. Dino y Rona. Él es hombre orquesta y ella cantante con un vestido negro de noche extrañamente similar al de la camarera. En ese ambiente recargado de hotel de lujo asiático, la escena es entrañablemente hortera y decante.</p>
<p>-	Ahora, una canción de Barbra Streisand</p>
<p>Imanol y Pablo hablan del tamaño del txoko de su casa, el uno, y de la sauna (con txoko, o al revés) que quiere construir en el ático de su edificio, el otro. Rona se pone a cantar algo que debe ser salsa porque me parece que lo que oigo es castellano. Baila, y me recuerda que para bailar salsa no hay que mover los hombros. Hablamos de mujeres orientales y mujeres venezolanas y también de mujeres francesas refinadas. Rona saca a bailar a uno de los chinos, que viste pantalón de pinzas, polo de color deslavazado y mocasines, con la raya del pelo a la izquierda, como todos los malditos chinos. Rona tiene unas piernas espectaculares.</p>
<p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/super_singapur.jpg" alt="Viendo pasar chicas con  minifalda" style="margin:10px;" align="right">Termina de cantar y cierran. Rona nos da las gracias y la mano, y alguno de mis compañeros hace algún comentario pero yo solo me fijo en sus piernas.</p>
<p>Nos vamos a dormir y sé que mañana tendré resaca.</p>
<p><b>Martes</b></p>
<p>Salí el Lunes de Bilbao y llegué a Singapur en Martes, luego ayer era Martes.</p>
<p><i>Miércoles</i></p>
<p>No tengo resaca. El buffet del desayuno del hotel (Holiday Inn Parkview) es descomunal y tengo que contenerme para no desbordar el plato. Cuesta 13 . La habitación 144. Mientras nos dirigimos al aeropuerto, mirando la publicidad bancaria que lleva el taxi en los respaldos de los asientos delanteros (por favor, coja un folleto), Imanol me explica que el 95% de las viviendas de Singapur son de protección oficial. Las carreteras son anchas, rectas, perfectas, rodeadas de vegetación cuidadosamente exuberante y edificios de nueva arquitectura asiática de más de 20 alturas.</p>
<p>Volamos a Penang con Singapur Airlines, que desde ya es mi compañía aérea favorita.</p>
<p>Pero no voy a explicar ahora por qué. Ahora toca dormir.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Comienzo de un nuevo relato de viajero]]></title>
<link>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/01/14/comienzo-de-un-nuevo-relato-de-viajero/</link>
<pubDate>Sat, 14 Jan 2006 17:49:40 +0000</pubDate>
<dc:creator>Troutman</dc:creator>
<guid>http://elincreiblemike.wordpress.com/2006/01/14/comienzo-de-un-nuevo-relato-de-viajero/</guid>
<description><![CDATA[Lunes Quedo a las 7 y cuarto con Imanol, un hombre de cuarenta y tantos que me acompaña en el viaje,]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/singapur%201.jpg" alt="Moradito" style="margin:10px;" align="left">
<p align="justify"><b>Lunes</b></p>
<p>Quedo a las 7 y cuarto con Imanol, un hombre de cuarenta y tantos que me acompaña en el viaje, comercial de la empresa a través de la cual conseguimos el proyecto de Malasia. Esta tarde no he hecho nada en el trabajo porque me he pasado todo el tiempo preparando las carátulas del disco recopilatorio  que le he enviado a la mujer de 6 letras. Eso mientras preparaba las maletas y el ordenador y los planos y no te olvides del pasaporte y no llegues tarde al avión, que ya sabemos como es Mikel. Con las prisas, se lo he tenido que imprimir en blanco negro. De hecho, ni siquiera me ha dado tiempo de ir a correos y se lo he dejado encargado a Oriol. Oriol, te debo los gastos de envío.</p>
<p>Ya en el Aeropuerto, Imanol llega tarde y yo le espero acabando el libro de Danto sentado en el suelo junto al mostrador de Iberia. No hay mostrador de Air France en el aeropuerto de Loiu. En el avión, un poco de <i>small talk</i>, sobre todo por parte de él. Cuando alguien está desesperadamente buscando conversación con preguntas como:</p>
<p>-	¿Hace cuanto tiempo que estás en la empresa?<br />
-	¿Qué edad tienes?<br />
-	¿Estás casado?<br />
-	¿Qué especialidad estudiaste?</p>
<p>una vez respondidas las preguntas, siempre me quedo con la duda de si debería preguntar:</p>
<p>-	¿Y tú?</p>
<p>Pero nunca lo hago. Hasta que aparece el tema del taller de escritura, que le resulta interesante, sobre todo para sus hijas. El caso es que este Imanol me ha caído bien. En el aeropuerto de Charles de Gaulle tenemos una escasa media hora para el trasbordo. Imanol corre con su maleta. Una chica corre detrás con otra maleta. Yo voy unos metrosa su espalda. Odio correr en los aeropuertos. Resulta que la chica que hace carreras con Imanol tiene el mismo enlace que nosotros.</p>
<p>Una vez llegados a la cola de embarque, porque están embarcando, y todavía hay cola, charlamos un poquito con ella, que resulta ser vitoriana e Ingeniero Químico. Lleva 2 años viviendo en Singapur y 6 años fuera de casa (anteriormente en Berlín) aunque dice que ya está harta y este año se vuelve. Le comento que es probable que pase el fin de semana en Singapur y se ofrece a hacer de guía. En ese instante, ella se queda en una cola y nosotros en otra, Imanol le pregunta en que asiento está y resulta ser 15 filas más adelante que el mio.</p>
<p><img src="http://elincreiblemike.bitacoras.com/conchinchina/singapur%202.jpg" alt="Parece el barrio rojo, pero aparentemente no vi putas" style="margin:10px;" align="right">Ya en el Boeing 777 que nos transportará por una ruta sobre los más granado de Oriente medio que durará más de 12 horas (del ala), veo horrorizado que estoy sentado entre un anglosajón con papada, cara de ser amigo de Juan Manuel de Prada, medio albino y asexuado, que se pasará ABSOLUTAMENTE todo el vuelo apoyado contra la ventanilla en la misma posición, y un francés con su bebé. De todos modos estoy de suerte porque es un crio de lo más tranquilo, y el padre se levanta constantemente con lo que no me siento emparedado. La madre, que viaja junto a él al otro lado del pasillo, es realmente hermosa. Al menos 4 cazadas a lo largo del vuelo mirándola embelesado (pero con disimulo). Tras la cena (pollo estilo chino, que le den por saco a la gripe aviar) y unas turbulencias de regalo, me levanto para intentarme hacer el encontradizo 15 filas más adelante, pero ya han apagado las luces, todo el mundo está dormido y no hay manera de encontrarla. </p>
<p>Lo Boeing 777 suelen llevar pantallas individuales en turista, con 5 películas y poco más que elegir. Como mi luz personal no funciona, me trago La novia Cadáver (otra vez), Ojalá fuera cierto (estoy en un avión, no hay escapatoria) y Crash, esta última en al menos 4 fascículos, empezando por el final e intercalando partidas a quieres ser millonario (en francés) y visitas a la zona de bebidas y refrigerios. </p>
<p>Bajamos del avión e Imanol y yo buscamos con la mirada a la misteriosa vitoriana, sin resultados. Atravesamos Singapur en Taxi hasta el hotel donde nos reunimos con Pablo, el comercial de mi empresa. Como Imanol está cansado y prefiere quedar para cenar algo más tarde, aprovechamos ese tiempo para ventilarnos una botella de vino Australiano que le ha sido regalada (with compliments) por el Hotel a Pablo.</p>
<p>(continuará, que quiero irme a dormir)</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>

</channel>
</rss>
