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	<title>el-cuarto-oscuro &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "el-cuarto-oscuro"</description>
	<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 23:35:31 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Brujas, princesas y otros relatos sobre el cuero]]></title>
<link>http://elburdel.wordpress.com/2008/05/10/18/</link>
<pubDate>Sat, 10 May 2008 23:38:01 +0000</pubDate>
<dc:creator>elburdel</dc:creator>
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<description><![CDATA[LLevaba dos semanas sin llamar. En la sala, niñas y mujeres hablaban entre ellas, o se gritaban. Alg]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">LLevaba dos semanas sin llamar.</span></p>
<p><span style="color:#ffffff;">En la sala, niñas y mujeres hablaban  entre ellas, o se gritaban. Algunas caminaban nerviosas de un lado para el otro,  otras se dirigian hacia la puerta, hartas y enfadadas, empuñando con mala leche  un bolso en el que podia caber uno de esos perros feos e impertinentes, y poco  mas. Otras cotilleaban, mirando por el rabillo  del ojo hacia cualquiera que les  viniera en gana de</span><span style="color:#ffffff;">sguazar; y se retocaban el maquillaje y se bajaban un poco la  falda mientras otras se la subian. Un par de niñas jugaban a aquello de dar  palmas y cantar, enterneciendo, sin duda alguna, aquella vision histrionica y  nublada, con cierto aire de <em>Pierre&#38;Gilles</em>.</span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><br />
</span><span style="color:#ffffff;"><a href="http://elburdel.files.wordpress.com/2008/05/lluvia1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-22" src="http://elburdel.wordpress.com/files/2008/05/lluvia1.jpg?w=128" alt="" width="128" height="85" /></a></span><span style="color:#ffffff;"> Fuera, caía una tormenta de  mil demonios. Los truenos vibraban bajo el suelo como los metros que tienen  demasiada</span><span style="color:#ffffff;"> prisa por llegar; y de vez en cuando un rayo timido se colaba por</span><span style="color:#ffffff;"> las  nubes &#8211; hartas de llorar con todas sus fuerzas &#8211; e iluminaba todos los rostros  como el flash incomodo de una càmara de fotografiar. Y el silencio momentaneo de  un susto se volvia a romper entre el griterio y el tufo a estrógeno  malgastado.<br />
</span> <span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Me divertia verlas, nerviosas e inquietas; escuchar sus voces  sobrepuestas al sonido de las gotas que caian con fuerza al otro lado de la  ventana así, de golpe y sin avisar, todas a una y hasta morir reventadas contra  el suelo. Me gustaba ver como se consumia el porro entre  mis dedos, y sentirlo  ardiendo cerca de los nudillos sólo por el simple hecho de sentir algo en  aquellas manos torpes e inútiles, deformadas a golpes contra la pared. </span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Pensé que debian  estar esperando algo, o a alguien, ¿què se yo? Parecia una reunión de esas en  las que te venden cualquier cosa de plástico, ya sea un <em>tupper</em> o una repugnante  imitación de Nacho Vidal. En cualquier momento entraría Sor Remedios con su  guitarra ocre colgada del cuello y gritarian, cantantarian, expulsando así todos los  deseos que jamas debieron tener con aquella amiga de sus hijas o con el  jardinero (fiel). Me divertia demasiado moldear con mi imaginación aquella  situación, extraña y oportuna, en la que habia desembocado sin querer, huyendo  de la sucia lluvia de esta ciudad. Pasaba inadvertida, sentada en la sombra del  último banco y apoyada en el marco de la ventana, intentando calmar la escarcha  que me<span> </span>recorria los huesos.</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Desde la puerta de una esquina, situada hacia el fondo de la sala, salió una mujer. Era delgada pero  fuerte, erguida como el orgullo y lo suficientemente alta como para que pudiera  verle la cara desde mi rincón. Llevaba el rostro serio pero no parecia enfadada,  y miraba con firmeza a todas las mujeres, ya sentadas y calladas –obedientes-,  regalandoles a cada una unos segundos de amor infinito. Me dejó roto verlas  suplicar en silencio “un poquito mas, por favor” y dirigirse a aquella dama  palida, con el fervor y el entusiasmo de un colegial al que le han dado una  bicicleta nueva. Desprendia sexo por todos los poros de su piel, podia olerlo  desde aquí; olía a venganza, a juego, a tortura, a frenesí, a sudor, a pólvora y  a carmin. Apestaba hasta marearme y se agolpaba en mi garganta hasta dejarme sin  aire. Me ahogaba, ese paisaje de extrema desolación y abandono me trituraba y  se retorcia dentro de mi como una peonza forrada de espinas. ¿Qué tenía esa  mujer? </span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Me concentré para  poderme incorporar de nuevo, agarrar la americana y largarme de ese lugar pero al  levantar la cabeza y coger un poco de aire, abrí los ojos y me paralizó. ¿Eran esos mis dos segundos de gloria? ¿debía inclinarme yo también a su gusto y  merced, como todos esos cadáveres hambrientos de vida? La miré firmemente,  resistiendome a ceder y apreté los puños contra el asiento para que empezaran  a doler. Sentía de nuevo ese hedor a perfume de puta. Nada que ver con las que  conocía hasta el momento; ésta tenia una elegancia infinitamente calculada para  seducir, retorcerte y torturarte con el tacón sucio de un zapato hortera que  usaba sólo para demostrarte que el gilipollas humillado eras tu.</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">De la<span> </span>puerta salieron dos chicas mas. Solo pude fijarme en la lenceria y los  zapatos negros de tacón, altísimos. Los bordados eran parte de su piel; las  acariciaban con ternura, milímetro a milímetro, todo el borde de la cintura y  los muslos, dejando entrever solamente las curvas inocentes de un trasero  perfecto. Llevaban <em>medias negras</em>, ligueros atados a los <em>culots</em> con brillantes y  un chaleco negro de seda que dejaba al descubierto, intencionadamente, toda la  espalda y un leve rastro de escalofrío. </span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">La de la izquierda llevaba una  correa de plata en la mano, de cuyo extremo colgaba un collar de cuero marron negruzco, demasiado rudo para el contexto. La otra, llevaba algo parecido a  un bozal de perro en una mano, y en la otra, una fusta negra y  pequeña.</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Me empecé a poner  nervioso. La dama no habia dejado de mirarme y ya pasaban más de dos minutos. No  habia cambiado nada en su expresión y, para mi sorpresa, tampoco lo habia hecho  la mia. Parecía un desafio absurdo y cruel, pero por más que la razón gritara y  gritara, no podía –ni quería- despertarme de<span> </span>aquel sueño. Sin  apartar la mirada, las dos mujeres se le acercaron al comando de un simple  gesto, lento y discreto, y casi pude leerle los labios entre el pelo negro  de<span> </span>aquellas preciosas criaturas, cuando les susurró algo que casi  podía nacer de mis venas.</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Las oí caminar con  sus tacones por la sala. Las oí detenerse justo detrás de mi y sentí todo el oxido  de los puñales que clavaron la envidia de las esposas y las amantes decepcionadas  en la profundidad de mi pecho. Pude oler ese perfume de nuevo y desapareció todo  el resto para quedarme tan solo con la hipnosis de aquella fulana. </span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Me apretó quizás,  demasiado, la mordaza. El frío de una pequeña barra de metal se acopló al puente  de mi nariz hasta<span> </span>la barbilla, sujeta tan solo por un enrejado de alambres y tiras de  cuero que olían a sexo reciente. La mandíbula quedó atrapada cuando una de ellas  tiró de las cuerdas laterales que ajustaban aquel bozal hasta dejarme sin habla.  No podia abrir la boca ni hablar –tampoco lo necesitaba en ese momento-. Aquel artilugio era un  bozal de perro para humanos, adaptado al hocico del hombre. Yo seguía bajo la hipnosis de su mirada. Volvieron a darme un tirón; esta vez ajustaron la tira de cuero  que recorria todo el centro de mi cabeza desde la nariz hasta la nuca. Finalmente un <em>click</em> metalico de advertencia: no hay  vuelta atrás. Y enloquecí.</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Me levanté como  una fiera y me ahogué con el collar. Una de ellas tiraba con elegante fuerza de  mi, como si fuera un perro maleducado al que hubiera que enseñar modales. Tiré  el banco, me resistí y quise gritarles lo putas que eran, que no queria jugar,  que no era un animal y que jamás me humillaria de esta manera. Me sacaron  arrastras de la sala, y me ataron al farol que había justo en frente de la puerta de la entrada, bajo la  eterna lluvia. Cerré los ojos, deseé con todas mis fuerzas despertar y nada  ocurrió; nada mas que sentir las gotas lamiendo el cuero y avivando ese olor.  Podía sentir el bozal mojado amoldandose a las formas de mi cara,  acariciándome con la suavidad y la ternura del cuero viejo y queriéndome como  quien quiere a un dueño. </span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">El corazón seguía  latiendo fuerte pero ya empezaban a fallarme las fuerzas<span> </span>y no me  quedaba oxígeno suficiente para seguir resistiendome. Por más que quisiera, por  más que tirara de aquella prisión, no lograba más que hacerme un daño terrible y apretarme más aún la tráquea, y clavarme tanto el metal sobre el  tabique que acabó por sangrar. Las gotas que caían pesadas sobre mi cabeza me  tranquilizaban, como el compás de un metrónomo olvidado encima de un piano sucio  .Iban cayendo, una a una, y se colaban por el hueco minúsculo que queda entre la  nariz y el pómulo, para llenarme la boca adormecida de agua y sangre. Me besaban los  parpados y se abarrotaban en la punta de las pestañas para caer, de nuevo, al  suelo sucio de esta calle desierta… ¿qué podía hacer yo?</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Cuando volví a  abrir los ojos estaba de nuevo en la sala, pero ya no quedaba nadie. El eco del  silencio reventaba<span> </span>las esquinas y amplificaba el susurro de las  llamas de las velas. Creo que debí haberme dormido por que parecía ser ya de  noche; aunque la ventana no me diera ni una pista a través de los viejos  porticotes cerrados. Advertí que estaba<span> </span>seca y que no llevaba mi  ropa..</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Estaba atada de pie, con las manos hacia atrás, abrazando a una columna. Notaba en las muñecas algo, como  los puños duros de una buena camisa, pero sin camisa.</span><span style="display:none;font-size:8.5pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Me volvian a arder las venas. Desde las pestañas hasta las uñas de los pies  temblaba. Toda la carne viva expuesta a la suciedad de un mundo lleno de  cicatrices violetas. Se esfumaba lentamente la piedad como un cigarrillo  olvidado y se me consumian los pensamientos buscando en algun rincon del  horizonte, cargado de torcidas antenas y sabanas, la tortura interminable de  aquella mujer<span style="color:#000000;">,</span></span><span style="font-size:8.5pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"> </span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Explorando con los dedos,  podía sentir los pesados gemelos de brillantes con los que se cerraban los  puños, y la doblez, elegante y calculada de las puntas. Esos </span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">puños</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"> se ajustaban a mis muñecas como dos esposas  de diseño, me apretaban pero sin dolerme realmente demasiado.</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Me habían puesto  un chaleco negro, también de seda, muy parecido al que llevaban aquellas dos  chicas pero más largo de atrás. Parecia uno de esos trajes-pingüino que se  ponen los novios enamorados de sus novias –o no-; pero sin mangas. Lo<span> </span>llevaba abotonado y relucían los botones de</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"> brillantes como si fueran realmente de  verdad. Debajo del chaleco no llevaba nada más que unos tirantes gruesos,  colocados estratégicamente justo encima de mis pezones. En otro contexto, podría </span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">parecer todo un  caballero.</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Los pantalones  eran negros como el chaleco, recorridos</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"> verticalmente por unas</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"><span> </span>fin</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">ísimas rayas  plateadas y un</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"> tan</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">to holgados, sin llegar a ser demasiado grandes. Entre las  piernas noté una presencia ya conocida, dura e incomoda, ajustandose a mi cintura como el bozal a mi cabeza. Estaba descalza.</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">No me habian  quitado ni lel collar ni el bozal.</span></p>
<p style="margin-left:36pt;text-indent:-18pt;"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"><span>-<span style="font-style:normal;font-variant:normal;font-weight:normal;font-size:7pt;line-height:normal;font-family:'Times New Roman';"> </span></span></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Esta usted mucho  mas elegante así.</span><span style="color:#ffffff;"><a href="http://elburdel.files.wordpress.com/2008/05/sombra1.jpg"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-23" src="http://elburdel.wordpress.com/files/2008/05/sombra1.jpg?w=114" alt="" width="114" height="96" /></a></span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Giré todo lo que  pude mi cabeza hacia la derecha y logré entreverla, a la luz de unos cirios.  Ella</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"> tampoco llevaba la misma ropa. Se había quitado los<span> </span>pantalones y la camisa y llevaba un vestido de</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"> raso, no demasiado  ajustado. Parecía ropa de andar por casa; como si se h</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">ubiera puesto</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"> cómoda.</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">No podía  responder, de modo que me limité a estarme quieto. La oía fumar</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"> y podia notar  como me escudriñaba de arriba abajo. Sentí una extraña mezcla de placer y  miedo.</span></p>
<p style="margin-left:36pt;text-indent:-18pt;"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"><span>-<span style="font-style:normal;font-variant:normal;font-weight:normal;font-size:7pt;line-height:normal;font-family:'Times New Roman';"> </span></span></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">He visto que tiene  usted hachís – tenia toda mi ropa amontonada al lado de la silla donde estaba  sentada; habia estado hurgando en mis cosas &#8211; ¿sería usted tan amable de liarme  uno?</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">La miré, cabreado  y humillado. Además de tenerme atado, disfrazado y amor</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">dazado, pretendia ser  educada conmigo y encima darme ordenes. Yo no era como todas esas. Yo no he  obedecido jamás a nadie. Y mucho menos iba a obederla a ella, a la fuerza. Seguí  inmóvil.</span></p>
<p style="margin-left:36pt;text-indent:-18pt;"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;"><span>-<span style="font-style:normal;font-variant:normal;font-weight:normal;font-size:7pt;line-height:normal;font-family:'Times New Roman';"> </span></span></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Veo que es usted  bastante terco.</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#000000;"><span style="color:#ffffff;">Se levantó y se  fué por aquella puerta del fondo, erguida, dejando caer su larga melena peliroja sobre su espalda desnuda, dejándome atado a una columna&#8230;</span><br />
</span></p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Podia  cerrar los ojos, contar hasta diez. Podia fumar a escondidas para </span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;"><span style="font-family:Times New Roman;">calmarme</span></span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">.  Podia escupir saliva y evitar vomitar; y podia </span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;"><span style="font-family:Times New Roman;">convencerme</span></span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> de  que aquello no podia estar bien. Pero no podia.. no podia </span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;"><span style="font-family:Times New Roman;">olvidarme</span></span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> del  placer infinito de sus uñas clavadas en mi piel; como un gato a punto de  caer. Un rastro de dolor y placer, hinchado y caliente. Una lluvia de  alfileres.</span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Eran  tan solo las cinco y dieciocho minutos de otro lunes </span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;">mas  encerrada en la oficina y sola; tan sola que podia llorar o masturbarme con toda  tranquilidad, o lanzarme contra una de las paredes verde ortiga de la  desesperacion. Claro que tenia trabajo; demasiado; pero necesitaba verla y me  dolian todos los huesos, y se me desencajaba la mandibula del asco que me  producia esa sensación de dependencia. La verdad, es que uno debia quitarse el  sombrero ante ese perfeccionado, calculado y retorcido arte de seduccion que  desprendia las 24 horas del dia, como las putas de lujo o los directores de  bancos.  A veces, disfruto tan solo imaginandola como un juguete al que poder  vestir como uno desee, o contarle infinitas gilipolleces e incluso hondas  heridas que aun supuran, a sabiendas que es de plastico, que la  fabricaron para  gustarnos y que por ello, no dira nada que no sepas de antemano. Ella calla y te  mira hasta dejarte la boca seca, te permite el primer paso hacia la humillación  para invitarte a que te vuelvas a arrodillar, a que supliques piedad y otros  &#8220;cinco minutos mas, por favor&#8221;&#8230; podrias, incluso, comerle el coño y creerte  afortunado por haber sido el elegido.</span></span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">LLevaba  dos semanas sin llamar.</span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">En  la sala, </span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;">niñas  y mujeres hablaban entre ellas, o se gritaban. Algunas caminaban nerviosas de un  lado para el otro, otras se dirigian hacia la puerta, hartas y enfadadas,  empuñando con mala leche un bolso en el que podia caber uno de esos perros feos  e impertinentes, y poco mas. Otras cotilleaban, mirando por el rabillo  del ojo  hacia cualquiera que les viniera en gana desguazar; y se retocaban el maquillaje  y se bajaban un poco la falda, mientras otras se la subian, tambien un poco. Un  par de niñas jugaban a aquello de dar palmas y cantar, y enternecian, sin duda  alguna, aquella vision histrionica y nublada con aire de  Pierre&#38;Gilles.</span></span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Fuera,  caía una tormenta de mil demonios. Los truenos se extendian anchos y vibraban  bajo el suelo; y de vez en cuando un rayo timido se colaba por las nubes, hartas  de llorar con todas sus fuerzas, e iluminaba todos los rostros como el flash  incomodo de una càmara de fotografiar. Y el silencio momentaneo de un susto se  volvia a romper entre el griterio.</span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Me  divertia </span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;">verlas,  nerviosas e inquietas, escuchar sus voces sobrepuestas al sonido de las gotas  que caian con fuerza al otro lado de la ventana, así, de golpe y sin avisar,  todas a una y hasta morir reventadas contra el suelo. Me gustaba ver como se  consumia el porro entre  mis dedos, y </span></span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Me  volvian a arder las venas. Desde las pestañas hasta las uñas de los pies  temblaba. Toda la carne viva expuesta a la suciedad de un mundo lleno de  cicatrices violetas. Se esfumaba lentamente la piedad como un cigarrillo  olvidado y se me consumian los pensamientos buscando en algun rincon del  horizonte, cargado de torcidas antenas y sabanas, la tortura interminable de  aquella mujer.</span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Podia  cerrar los ojos, contar hasta diez. Podia fumar a escondidas para </span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;"><span style="font-family:Times New Roman;">calmarme</span></span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">.  Podia escupir saliva y evitar vomitar; y podia </span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;"><span style="font-family:Times New Roman;">convencerme</span></span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> de  que aquello no podia estar bien. Pero no podia.. no podia </span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;"><span style="font-family:Times New Roman;">olvidarme</span></span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> del  placer infinito de sus uñas clavadas en mi piel; como un gato a punto de  caer. Un rastro de dolor y placer, hinchado y caliente. Una lluvia de  alfileres.</span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Eran  tan solo las cinco y dieciocho minutos de otro lunes </span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;">mas  encerrada en la oficina y sola; tan sola que podia llorar o masturbarme con toda  tranquilidad, o lanzarme contra una de las paredes verde ortiga de la  desesperacion. Claro que tenia trabajo; demasiado; pero necesitaba verla y me  dolian todos los huesos, y se me desencajaba la mandibula del asco que me  producia esa sensación de dependencia. La verdad, es que uno debia quitarse el  sombrero ante ese perfeccionado, calculado y retorcido arte de seduccion que  desprendia las 24 horas del dia, como las putas de lujo o los directores de  bancos.  A veces, disfruto tan solo imaginandola como un juguete al que poder  vestir como uno desee, o contarle infinitas gilipolleces e incluso hondas  heridas que aun supuran, a sabiendas que es de plastico, que la  fabricaron para  gustarnos y que por ello, no dira nada que no sepas de antemano. Ella calla y te  mira hasta dejarte la boca seca, te permite el primer paso hacia la humillación  para invitarte a que te vuelvas a arrodillar, a que supliques piedad y otros  &#8220;cinco minutos mas, por favor&#8221;&#8230; podrias, incluso, comerle el coño y creerte  afortunado por haber sido el elegido.</span></span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">LLevaba  dos semanas sin llamar.</span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">En  la sala, </span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;">niñas  y mujeres hablaban entre ellas, o se gritaban. Algunas caminaban nerviosas de un  lado para el otro, otras se dirigian hacia la puerta, hartas y enfadadas,  empuñando con mala leche un bolso en el que podia caber uno de esos perros feos  e impertinentes, y poco mas. Otras cotilleaban, mirando por el rabillo  del ojo  hacia cualquiera que les viniera en gana desguazar; y se retocaban el maquillaje  y se bajaban un poco la falda, mientras otras se la subian, tambien un poco. Un  par de niñas jugaban a aquello de dar palmas y cantar, y enternecian, sin duda  alguna, aquella vision histrionica y nublada con aire de  Pierre&#38;Gilles.</span></span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Fuera,  caía una tormenta de mil demonios. Los truenos se extendian anchos y vibraban  bajo el suelo; y de vez en cuando un rayo timido se colaba por las nubes, hartas  de llorar con todas sus fuerzas, e iluminaba todos los rostros como el flash  incomodo de una càmara de fotografiar. Y el silencio momentaneo de un susto se  volvia a romper entre el griterio.</span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Me  divertia </span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;">verlas,  nerviosas e inquietas, escuchar sus voces sobrepuestas al sonido de las gotas  que caian con fuerza al otro lado de la ventana, así, de golpe y sin avisar,  todas a una y hasta morir reventadas contra el suelo. Me gustaba ver como se  consumia el porro entre  mis dedos, y </span></span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Me  volvian a arder las venas. Desde las pestañas hasta las uñas de los pies  temblaba. Toda la carne viva expuesta a la suciedad de un mundo lleno de  cicatrices violetas. Se esfumaba lentamente la piedad como un cigarrillo  olvidado y se me consumian los pensamientos buscando en algun rincon del  horizonte, cargado de torcidas antenas y sabanas, la tortura interminable de  aquella mujer.</span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Podia  cerrar los ojos, contar hasta diez. Podia fumar a escondidas para </span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;"><span style="font-family:Times New Roman;">calmarme</span></span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">.  Podia escupir saliva y evitar vomitar; y podia </span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;"><span style="font-family:Times New Roman;">convencerme</span></span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> de  que aquello no podia estar bien. Pero no podia.. no podia </span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;"><span style="font-family:Times New Roman;">olvidarme</span></span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> del  placer infinito de sus uñas clavadas en mi piel; como un gato a punto de  caer. Un rastro de dolor y placer, hinchado y caliente. Una lluvia de  alfileres.</span></p>
<p><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Eran  tan solo las cinco y dieciocho minutos de otro lunes </span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;">mas  encerrada en la oficina y sola; tan sola que podia llorar o masturbarme con toda  tranquilidad, o lanzarme contra una de las paredes verde ortiga de la  desesperacion. Claro que tenia trabajo; demasiado; pero necesitaba verla y me  dolian todos los huesos, y se me desencajaba la mandibula del asco que me  producia esa sensación de dependencia. La verdad, es que uno debia quitarse el  sombrero ante ese perfeccionado, calculado y retorcido arte de seduccion que  desprendia las 24 horas del dia, como las putas de lujo o los directores de  bancos.  A veces, disfruto tan solo imaginandola como un juguete al que poder  vestir como uno desee, o contarle infinitas gilipolleces e incluso hondas  heridas que aun supuran, a sabiendas que es de plastico, que la  fabricaron para  gustarnos y que por ello, no dira nada que no sepas de antemano. Ella calla y te  mira hasta dejarte la boca seca, te permite el primer paso hacia la humillación  para invitarte a que te vuelvas a arrodillar, a que supliques piedad y otros  &#8220;cinco minutos mas, por favor&#8221;&#8230; podrias, incluso, comerle el coño y creerte  afortunado por haber sido el elegido.</span></span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">LLevaba  dos semanas sin llamar.</span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">En  la sala, </span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;">niñas  y mujeres hablaban entre ellas, o se gritaban. Algunas caminaban nerviosas de un  lado para el otro, otras se dirigian hacia la puerta, hartas y enfadadas,  empuñando con mala leche un bolso en el que podia caber uno de esos perros feos  e impertinentes, y poco mas. Otras cotilleaban, mirando por el rabillo  del ojo  hacia cualquiera que les viniera en gana desguazar; y se retocaban el maquillaje  y se bajaban un poco la falda, mientras otras se la subian, tambien un poco. Un  par de niñas jugaban a aquello de dar palmas y cantar, y enternecian, sin duda  alguna, aquella vision histrionica y nublada con aire de  Pierre&#38;Gilles.</span></span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Fuera,  caía una tormenta de mil demonios. Los truenos se extendian anchos y vibraban  bajo el suelo; y de vez en cuando un rayo timido se colaba por las nubes, hartas  de llorar con todas sus fuerzas, e iluminaba todos los rostros como el flash  incomodo de una càmara de fotografiar. Y el silencio momentaneo de un susto se  volvia a romper entre el griterio.</span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Me  divertia </span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;">verlas,  nerviosas e inquietas, escuchar sus voces sobrepuestas al sonido de las gotas  que caian con fuerza al otro lado de la ventana, así, de golpe y sin avisar,  todas a una y hasta morir reventadas contra el suelo. Me gustaba ver como se  consumia el porro entre  mis dedos, y </span></span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Me  volvian a arder las venas. Desde las pestañas hasta las uñas de los pies  temblaba. Toda la carne viva expuesta a la suciedad de un mundo lleno de  cicatrices violetas. Se esfumaba lentamente la piedad como un cigarrillo  olvidado y se me consumian los pensamientos buscando en algun rincon del  horizonte, cargado de torcidas antenas y sabanas, la tortura interminable de  aquella mujer.</span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Podia  cerrar los ojos, contar hasta diez. Podia fumar a escondidas para </span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;"><span style="font-family:Times New Roman;">calmarme</span></span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">.  Podia escupir saliva y evitar vomitar; y podia </span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;"><span style="font-family:Times New Roman;">convencerme</span></span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> de  que aquello no podia estar bien. Pero no podia.. no podia </span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;"><span style="font-family:Times New Roman;">olvidarme</span></span><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> del  placer infinito de sus uñas clavadas en mi piel; como un gato a punto de  caer. Un rastro de dolor y placer, hinchado y caliente. Una lluvia de  alfileres.</span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Eran  tan solo las cinco y dieciocho minutos de otro lunes </span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;">mas  encerrada en la oficina y sola; tan sola que podia llorar o masturbarme con toda  tranquilidad, o lanzarme contra una de las paredes verde ortiga de la  desesperacion. Claro que tenia trabajo; demasiado; pero necesitaba verla y me  dolian todos los huesos, y se me desencajaba la mandibula del asco que me  producia esa sensación de dependencia. La verdad, es que uno debia quitarse el  sombrero ante ese perfeccionado, calculado y retorcido arte de seduccion que  desprendia las 24 horas del dia, como las putas de lujo o los directores de  bancos.  A veces, disfruto tan solo imaginandola como un juguete al que poder  vestir como uno desee, o contarle infinitas gilipolleces e incluso hondas  heridas que aun supuran, a sabiendas que es de plastico, que la  fabricaron para  gustarnos y que por ello, no dira nada que no sepas de antemano. Ella calla y te  mira hasta dejarte la boca seca, te permite el primer paso hacia la humillación  para invitarte a que te vuelvas a arrodillar, a que supliques piedad y otros  &#8220;cinco minutos mas, por favor&#8221;&#8230; podrias, incluso, comerle el coño y creerte  afortunado por haber sido el elegido.</span></span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">LLevaba  dos semanas sin llamar.</span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;"> </span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">En  la sala, </span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;">niñas  y mujeres hablaban entre ellas, o se gritaban. Algunas caminaban nerviosas de un  lado para el otro, otras se dirigian hacia la puerta, hartas y enfadadas,  empuñando con mala leche un bolso en el que podia caber uno de esos perros feos  e impertinentes, y poco mas. Otras cotilleaban, mirando por el rabillo  del ojo  hacia cualquiera que les viniera en gana desguazar; y se retocaban el maquillaje  y se bajaban un poco la falda, mientras otras se la subian, tambien un poco. Un  par de niñas jugaban a aquello de dar palmas y cantar, y enternecian, sin duda  alguna, aquella vision histrionica y nublada con aire de  Pierre&#38;Gilles.</span></span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Fuera,  caía una tormenta de mil demonios. Los truenos se extendian anchos y vibraban  bajo el suelo; y de vez en cuando un rayo timido se colaba por las nubes, hartas  de llorar con todas sus fuerzas, e iluminaba todos los rostros como el flash  incomodo de una càmara de fotografiar. Y el silencio momentaneo de un susto se  volvia a romper entre el griterio.</span></p>
<p style="background:white none repeat scroll 0;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#333333;">Me  divertia </span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="display:none;font-size:10pt;font-family:fmisspellt;color:#333333;">verlas,  nerviosas e inquietas, escuchar sus voces sobrepuestas al sonido de las gotas  que caian con fuerza al otro lado de la ventana, así, de golpe y sin avisar,  todas a una y hasta morir reventadas contra el suelo. Me gustaba ver como se  consumia el porro entre  mis dedos, y </span></span></p>
<p class="EC_MsoNormal"><span style="font-size:10pt;"><span style="font-family:Times New Roman;color:#000000;"> </span></span></p>
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<title><![CDATA[17:18]]></title>
<link>http://elburdel.wordpress.com/2008/05/10/1718/</link>
<pubDate>Sat, 10 May 2008 23:01:43 +0000</pubDate>
<dc:creator>elburdel</dc:creator>
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<description><![CDATA[Me volvian a arder las venas. Desde las pestañas hasta las uñas de los pies temblaba. Toda la carne ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;color:#ffffff;">Me volvian a  arder las venas. Desde las pestañas hasta las uñas de los pies temblaba. Toda la  carne viva expuesta a la suciedad de un mundo lleno de cicatrices violetas. Se  esfumaba lentamente la piedad como un cigarrillo olvidado y se me consumian los  pensamientos buscando en algun rincon del horizonte, cargado de torcidas antenas  y sabanas, la tortura interminable de aquella mujer.<br />
Podia cerrar los ojos,  contar hasta diez. Podia fumar a escondidas para calmarme. Podia escupir saliva  y evitar vomitar; y podia convencerme de que aquello no podia estar bien. Pero  no podia.. no podia olvidarme del  placer infinito de sus uñas clavadas en mi  piel; como un gato a punto de caer. Un rastro de dolor y placer, hinchado y  caliente. Una lluvia de alfileres.<br />
Eran tan solo las cinco y dieciocho  minutos de otro lunes mas encerrada en la oficina y sola; tan sola que podia  llorar o masturbarme con toda tranquilidad, o lanzarme contra una de las paredes  verde ortiga de la desesperacion. Claro que tenia trabajo; demasiado; pero  necesitaba verla y me dolian todos los huesos, y se me desencajaba la mandibula  del asco que me producia esa sensación de dependencia. La verdad, es que uno  debia quitarse el sombrero ante ese perfeccionado, calculado y retorcido arte de  seduccion que desprendia las 24 horas del dia, como las putas de lujo o los  directores de bancos.  A veces, disfruto tan solo imaginandola como un juguete  al que poder vestir como uno desee, o contarle infinitas gilipolleces e incluso  hondas heridas que aun supuran, a sabiendas que es de plastico, que lo   fabricaron para gustarnos y que por ello, no dira nada que no sepas de antemano.  Ella calla y te mira hasta dejarte la boca seca, te permite el primer paso hacia  la humillación para invitarte a que te vuelvas a arrodillar, a que supliques  piedad y otros &#8220;cinco minutos mas, por favor&#8221;&#8230; podrias, incluso, comerle el  coño y creerte afortunado por haber sido el elegido.</span></p>
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