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	<title>el-hombre-de-la-tonica &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "el-hombre-de-la-tonica"</description>
	<pubDate>Sat, 26 Dec 2009 09:36:04 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[El honor de ser pregonero]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2008/07/27/el-honor-de-ser-pregonero/</link>
<pubDate>Sun, 27 Jul 2008 07:12:47 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[(Foto de Juanele) Para hacer el pregón de unas fiestas -le aconsejaron una vez al Duende- mejor ser ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:center;"><a href="http://mw2.google.com/mw-panoramio/photos/medium/5323395.jpg"><img class="aligncenter" src="http://mw2.google.com/mw-panoramio/photos/medium/5323395.jpg" alt="" width="399" height="299" /></a></p>
<p style="text-align:center;">(Foto de <a href="http://www.panoramio.com/user/1647" target="_blank">Juanele</a>)</p>
<p><em>Para hacer el pregón de unas fiestas -</em>le aconsejaron una vez al Duende- <em> mejor ser el hombre de la tónica que Demóstenes. </em><strong>Demóstenes</strong> era, según la tradición, un maestro en la oratoria, que es algo teóricamente muy apreciable a la hora de pregonar.<em> </em>El <strong>hombre de la tónica</strong><em> </em>en cambio era un actor francés cuyo nombre ahora no se recuerda, pero que en una época fue considerado popular. Unas veces, porque otras se le diría simplemente <em>famoso. </em>Y <em>famoso, </em>lo que se considera famoso de verdad, es sólo el que sale en la tele. Corolario final: da igual en calidad de qué salgas por la pequeña pantalla. Si la gente identifica tu careto serás la sensación del pueblo, y al menos una o dos niñas te señalarán alborozadas como al mono de la casa de fieras.</p>
<p>-Mira, mama -no mamá- ¡Un famoso!</p>
<p>Eso al parecer prestigia a las fiestas populares.</p>
<p>Suele oponer este argumentario el Duende siempre que han reclamado de él el favor &#8211; preséntese como honor, por no faltar al prestigio de la muy honorable villa de turno-de ser pregonero de las fiestas de una ciudad, villa, pueblo, aldea, villorrio o pedanía, que en todas las garitas se ha hecho guardia ya a estas alturas. Pero que si quieres arroz, Catalina. Si el edil de turno te conoce y confía en ti, presume que todo el pueblo lo hace. Sin embargo el personal se pasa el día pastoreando cabras, o cultivando espárragos, o bordando mantelerías, o labrando las higueras con el tractor. Y cuando vuelven a casa o al bar, prefieren ver la tele, que es lo que les distrae más. Veinte años de radio no dan la popularidad a nadie. La pedanía de <strong>El Raso</strong>, un barrio de <strong>Candeleda</strong>, escuchó del Duende el pregón de las fiestas del <strong>Apóstol Santiago</strong> como quien escucha a un loquito a las puertas del mercado. <em>¿Eso qué es lo que es?-</em>que diría Carlos Herrera con su acento almeriense. Una oreja, sólo una oreja, de <strong>Jesús Vázquez </strong>que se hubiera asomado al micrófono, habría tenido más éxito. Y no digamos nada si aparece una uña de <strong>Casillas</strong>, una papada de <strong>Isabel Pantoja </strong>o una teta de <strong>Belén Esteban.</strong></p>
<p><strong> </strong>No sabe el Duende en su perspicacia si se habrá notado que no le gusta nada dar pregones. Como suele predicar cada vez que le piden ser duende sin poder hacerse el invisible, y careciendo de la popularidad del hombre de la tónica, sólo lo haría o por mucho cariño o por mucho dinero. Espero que esta vez al menos quede claro su inmenso afecto por <strong>el Raso</strong>, un lugar que aunque sólo fuera por su castro celta, tan hermosamente plantado en las laderas de <strong>Gredos</strong>,  bien merece una visita. Aunque sea pasadas las fiestas, y el viajero se pierda esos pregones de famosos que no dicen demasiado.</p>
</div>]]></content:encoded>
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