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	<title>enrique-krauze &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "enrique-krauze"</description>
	<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 13:19:20 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Brading, Madero, La sucesión presidencial]]></title>
<link>http://mexrev.wordpress.com/2010/01/16/brading-madero-la-sucesion-presidencial/</link>
<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 14:40:15 +0000</pubDate>
<dc:creator>pricebl</dc:creator>
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<description><![CDATA[Este mes aparece en Letras Libres, una de las más importantes revistas culturales en México, una ser]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Este mes aparece en <em>Letras Libres</em>, una de las más importantes revistas culturales en México, una serie de ensayos sobre la la Revolución Mexicana. Pueden descargar el .pdf haciendo clic sobre <a href="http://www.letraslibres.com/pdf.php?id=12642">este link</a> o consultar la versión .html abajo.</p>
<ul>
<li>El primer texto, <a href="http://www.letraslibres.com/index.php?art=14329">&#8220;El orbe de David A. Brading&#8221;</a>, consiste en una diálogo entre Christopher Domínguez Michael (reseñista, crítico, autor) y David A. Brading (reconocido historiador inglés) .</li>
<li>El segundo, <a href="http://www.letraslibres.com/index.php?art=14330">&#8220;Un libro en el incendio&#8221; </a>de Enrique Krauze (editor de la revista e historiador heredero del conservadurismo mexicano), se trata de <em>La sucesión presidencial en 1910</em>, el libro que Francisco I. Madero publicó como justificación intelectual de su campaña presidencial.</li>
<li>El tercero, <a href="http://www.letraslibres.com/index.php?art=14331">&#8220;1910&#8243; </a>de Manuel Guerra Luna, ofrece una lectura a contrapelo del mismo libro.</li>
</ul>
<div id="_mcePaste" style="overflow:hidden;position:absolute;left:-10000px;top:0;width:1px;height:1px;">http://www.letraslibres.com/index.php?art=14331</div>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Sobre Gabriel García Márquez en Letras Libres.]]></title>
<link>http://zoevaldes.net/2009/11/24/sobre-gabriel-garcia-marquez-en-letras-libres/</link>
<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 20:27:48 +0000</pubDate>
<dc:creator>Zoé Valdés</dc:creator>
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<description><![CDATA[En octubre Enrique Krauze escribió un artículo extraordinario titulado Gabriel García Márquez. A la ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>En octubre Enrique Krauze escribió un artículo extraordinario titulado <em>Gabriel García Márquez. A la sombra del Patriarca</em> en <a href="http://www.letraslibres.com/index.php?art=14090">Letras Libres</a> sobre la biografía autorizada escrita por Gerald Martin sobre el autor de <em>Cien años de soledad. </em>Al soberbio artículo de Krauze le siguió la respuesta de Martin, y Krauze la cierra, y luego dos comentarios breves, que sella Martin, leer <a href="http://www.letraslibres.com/index.php?sec=0&#38;art=14162">Polémica</a>.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Enrique Krauze GARCÍA MÁRQUEZ, A LA SOMBRA DEL PATRIARCA*]]></title>
<link>http://ideasdebabel.wordpress.com/2009/11/17/enrique-krauze-gabriel-garcia-marquez-a-la-sombra-del-patriarca/</link>
<pubDate>Tue, 17 Nov 2009 02:28:57 +0000</pubDate>
<dc:creator>Alfonso Molina</dc:creator>
<guid>http://ideasdebabel.wordpress.com/2009/11/17/enrique-krauze-gabriel-garcia-marquez-a-la-sombra-del-patriarca/</guid>
<description><![CDATA[1 Muchos años después, frente a la redacción de sus memorias, Gabriel García Márquez había de record]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;"><img class="alignright size-full wp-image-4354" title="enrique-krauze-1" src="http://ideasdebabel.wordpress.com/files/2009/04/enrique-krauze-1.jpg" alt="enrique-krauze-1" width="218" height="124" />1</p>
<p style="text-align:justify;">Muchos años después, frente a la redacción de sus memorias, Gabriel García Márquez había de recordar la tarde remota en que su abuelo le puso en el regazo un diccionario y le dijo: “Este libro no sólo lo sabe todo, sino que es el único que nunca se equivoca.” “¿Cuántas palabras tiene?”, le preguntó el niño. “Todas.” En cualquier lugar del mundo, si un abuelo regala a su pequeño nieto un diccionario le está dando el instrumento del saber. Pero Colombia no era cualquier lugar: era una república de gramáticos. Durante la juventud del abuelo, el coronel Nicolás Márquez Mejía (1864-1936), no menos de cuatro presidentes de la república, un vicepresidente y otros magistrados –todos del bando conservador– habían publicado compendios, tratados (en prosa y verso) sobre la ortología, ortografía, filología, lexicografía, prosodia y gramática del idioma castellano. Malcolm Deas, el historiador oxoniense especialista en Colombia que ha estudiado el singular fenómeno, aduce que la obsesiva preocupación por el idioma que revelaba el cultivo de estas ciencias (“sus practicantes –acota Deas– insistían en llamarlas ‘ciencias’”) tenía su origen en una vocación de continuidad con el tronco cultural español. Al hacer suya “la eternidad de España en el idioma” buscaban asegurar, por decirlo así, el monopolio legítimo de sus tradiciones, su historia, sus autores clásicos, sus raíces latinas. Esta apropiación, precedida por la fundación en 1871 de la Academia Colombiana de la Lengua correspondiente a la Española (la primera en América), fue una de las sorprendentes claves en la larga hegemonía conservadora en la historia política de Colombia (1886-1930).1<!--more--></p>
<p style="text-align:justify;">El abuelo de García Márquez, figura de sus primeras novelas (<em>La hojarasca</em>, <em>El coronel no tiene quien le escriba</em>), no fue ajeno a esta historia político-gramatical. El coronel Márquez Mejía había militado en las filas del legendario general liberal Rafael Uribe Uribe (1859-1914), uno de los pocos caudillos de la historia colombiana, y cuya trayectoria inspiró a su vez el personaje del coronel Aureliano Buendía. Incansable e infortunado combatiente de tres guerras civiles, abogado, pedagogo, librero, periodista, diplomático, Uribe Uribe había sido también, previsiblemente, un esforzado gramático. Era la forma cívica de disputar el poder a los conservadores. Aprovechó una de sus estancias en prisión para traducir a Herbert Spencer y escribir un <em>Diccionario abreviado de galicismos, provincialismos y correcciones de lenguaje</em> (1887) que tuvo, al parecer, regular suerte. En 1896 se batió solo en el Parlamento contra sesenta senadores conservadores. A fin de cuentas, la aplastante mayoría no le dejó otro camino que darle –según su propia frase– “la palabra a los cañones”. Uribe Uribe fue el protagonista central en la sangrienta &#8220;Guerra de los mil días” (1899-1902), al cabo de la cual se firmó la “Paz de Neerlandia”. Atestiguó la escena el coronel Márquez, quien años después solía recibir a su antiguo jefe en la casa familiar de Aracataca, cercana a esos hechos. Uribe Uribe fue asesinado en 1914. Dos décadas después, su lugarteniente regalaba a su nieto mayor no un sable ni una pistola sino un diccionario. En cualquier parte, un instrumento del saber. En Colombia, un instrumento del poder.</p>
<p style="text-align:justify;">El poder le llegaría en efecto, por la vía de las letras, pero ni en sus más desaforados sueños pudo imaginar el coronel Márquez el prodigioso <em>ars combinatoria</em> que aquel nieto suyo –a quien apodaba “mi pequeño Napoleón”– aplicaría a aquel diccionario “de casi dos mil páginas grandes, abigarradas y con dibujos preciosos” que “Gabito” comenzaba a leer “por orden alfabético y sin entenderlo apenas”. Premio Nobel de Literatura en 1982, sus principales novelas –traducidas universalmente– fueron celebradas en su momento por V.S. Pritchett, John Leonard y Thomas Pynchon, entre muchos otros. A lo largo y ancho del mundo circulan profusamente sus ficciones, con su extraordinario poder fabulador, su encanto poético y una prosa tan flexible y rica que por momentos parece contener, en efecto, todas las palabras del diccionario. Su obra ha sido objeto de estudios, seminarios, óperas, conciertos, representaciones teatrales, adaptaciones cinematográficas y sitios de internet. Su hogar natal es destino de peregrinajes literarios. En Cartagena de Indias, el puerto amurallado donde el joven periodista García Márquez pasó años de severas privaciones, los taxistas señalan la “Casa del Premio”, una de las que posee “Gabo” en varias ciudades del mundo. El cariñoso apodo no es casual: refleja la simpatía popular que ha sabido concitar alrededor suyo.</p>
<p style="text-align:justify;">En 1996 García Márquez saldó viejas cuentas de la historia colombiana y encabezó una pequeña revolución contra los diccionarios. Para escándalo de las academias de la lengua, la Real Academia Española y las correspondientes en América, reunidas en Zacatecas, el célebre autor –como un amo y señor de “la eternidad de España en el idioma”– se pronunció por ¡la abolición de la ortografía! El desplante era la victoria final del radicalismo liberal colombiano frente a la hegemonía de los gramáticos y latinistas conservadores. Los fantasmas del general Uribe Uribe y el coronel Márquez sonreían complacidos. Y Fidel Castro sonreía también. Aunque decía compartir la “teoría escandalosa, probablemente sacrílega para academias y doctores en letras, sobre la relatividad de las palabras del idioma”, celebraba que, en su cumpleaños setenta, García Márquez le hubiera dado el más “fascinante” de los regalos, una “verdadera joya”: un diccionario.</p>
<p style="text-align:justify;">“Escribo para que mis amigos me quieran”, ha dicho repetidamente. Uno de sus grandes amigos es precisamente Fidel Castro. No hay en la historia de Hispanoamérica un vínculo entre las letras y el poder remotamente comparable en duración, fidelidad, servicios mutuos y convivencia personal al de Fidel y “Gabo”. Ya viejo, enfermo y necesitado de ayuda, Rubén Darío, el gran poeta nicaragüense que influyó mucho en García Márquez, aceptó los mimos del dictador guatemalteco Manuel Estrada Cabrera y aun escribió para él poemas laudatorios. Las razones políticas de Fidel son tan evidentes como las de Estrada Cabrera: se miden en dividendos de legitimidad. Pero a García Márquez, que no tiene los apremios económicos de Darío, ¿qué razones lo mueven?</p>
<p style="text-align:justify;">Ahora, gracias a la voluminosa biografía del profesor inglés Gerald Martin, <em>Gabriel García Márquez / A Life,2</em> al menos los orígenes psicológicos de esa relación comienzan a aflorar. Tratándose de una biografía explícitamente oficial o “tolerada”, no es un mérito menor de Martin haberlos rastreado. Se remontan a la casa familiar de Aracataca y, en particular, al vínculo de “Gabito” con su patriarca personal, el coronel Márquez. Ahí está la semilla de su fascinación frente al poder: cifrada, elusiva, pero mágicamente real, como la historia de un diccionario que pasó del coronel al comandante, por las manos del escritor.</p>
<p style="text-align:justify;">■</p>
<p style="text-align:justify;">“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”, escribe García Márquez en el epígrafe de sus memorias. Así ha recordado, reelaborado y contado de varias maneras un episodio trágico en la vida de su abuelo. Ocurrió en 1908, en la ciudad de Barrancas. García Márquez lo refiere en <em>Vivir para contarla</em> (único tomo publicado de sus memorias) como un “duelo”, un “trance de honor” en el que el coronel no tuvo más remedio que enfrentar a un amigo y lugarteniente suyo. Era “un gigante dieciséis años menor que él”, casado y padre de dos hijos, y se llamaba Medardo Pacheco. La querella –en esta versión– se había originado debido a “un comentario infame” sobre la madre de Medardo, “atribuido” al abuelo. Este habría dado “satisfacciones públicas” que no lograron atenuar el vociferante encono del hijo. A su vez, el coronel también se sintió “herido en su honor”, por lo que habría desafiado a Medardo a muerte “sin fecha fija”, habría tomado seis meses en arreglar sus asuntos para asegurar la vida de su familia y, finalmente, habría ido a encontrar el destino. “Ambos estaban armados”, precisa García Márquez. Medardo cayó muerto.</p>
<p style="text-align:justify;">Una versión anterior (1971), recogida en una entrevista con Mario Vargas Llosa, omite el duelo: “Él en alguna ocasión tuvo que matar a un hombre, siendo muy joven [...] Parece que había alguien que lo molestaba mucho y lo desafiaba, pero él no le hacía caso hasta que llegó a ser tan difícil la situación que, sencillamente, le pegó un tiro.” Según García Márquez, el pueblo justificó los hechos al grado inverosímil de hacer que uno de los hermanos del muerto durmiera “en la puerta de la casa, ante el cuarto de mi abuelo, para evitar que la familia viniera a vengarlo”.</p>
<p style="text-align:justify;">“No sabes lo que pesa un muerto”, repetía el abuelo, descargando su conciencia con “Gabito”, que escuchaba absorto sus historias guerreras y que ha subrayado la importancia de ese episodio en su vida: “Fue el primer caso de la vida real que me revolvió los instintos de escritor y aún no he podido conjurarlo.” Justamente para conjurarlo, optó por recrearlo “no como se vivió sino como se recuerda para contarlo”. Quizá la primera elaboración literaria del episodio fue el guión de la película <em>Tiempo de morir</em> (1965) del cineasta mexicano Arturo Ripstein. Luego de purgar años de prisión, un hombre llamado Juan Sáyago vuelve al pueblo donde mató a otro, Raúl Trueba, tras una carrera de caballos. Sáyago busca reconstruir su casa y recobrar al amor que dejó, pero los hijos del difunto, convencidos de que la muerte había sido artera, lo han esperado todo ese tiempo para vengarse. El guión disculpa al protagonista: “Sáyago no mata a un hombre desarmado”; no lo mató “a la mala”; “lo mató de frente, como a los hombres”. Finalmente, Sáyago no tiene más remedio que matar de frente a uno de los hijos de Trueba y a su vez es muerto –de espaldas, a la mala y desarmado– por el otro.</p>
<p style="text-align:justify;">En <em>Cien años de soledad</em> la escena aparece también, trasformada en una reyerta de gallos tras la cual Aureliano Buendía ordena al insolente Prudencio Aguilar ir a armarse para estar en igualdad de condiciones. Sólo así puede matarlo con un certero lanzazo. Como el coronel Márquez en la vida real, el primer Aureliano emprende con su familia un éxodo que lo llevará a fundar un nuevo pueblo: el Aracataca real, el mágico Macondo. Pero los horizontes nuevos no disipan la desgracia. Ambos personajes, el real y el imaginario, viven atenazados por el “remordimiento siniestro”. Pero ambos se resisten también al arrepentimiento y repiten: “Volvería a hacerlo.”</p>
<p style="text-align:justify;">Tras entrevistar a descendientes de testigos presenciales y recoger la memoria colectiva, Gerald Martin reconstruye una versión diametralmente distinta. “No hubo nada remotamente heroico en ello.” La madre de Medardo era la amante despechada del jactancioso coronel; el hijo agraviado quiso lavar su honor; Márquez (nada joven, tenía 44 años) escogió “la hora, el lugar y la manera de la última confrontación” y lo mató a la mala: Medardo estaba desarmado. En la Gaceta Departamental de Magdalena de noviembre de ese año, que Martin consultó, se menciona la prisión del coronel por “homicidio”. Tras una estancia en la cárcel, como sus avatares literarios, no regresó a Barrancas (donde seguramente hubiera recibido el trato que se dio a Juan Sáyago) sino que emprendió el viaje fundacional a Aracataca en espera de que la nueva bonanza del banano le trajera la prosperidad y el olvido.</p>
<p style="text-align:justify;">El vínculo entre el abuelo y el nieto –recogido en detalle por Martin– explica la necesidad de crear aquella ficción original y aferrarse a ella. “Siempre estábamos juntos”, recuerda en sus memorias García Márquez, que lo imitaba hasta en el vestir. En la casa “los únicos hombres éramos mi abuelo y yo”. Alejado en su primera infancia de sus padres y rodeado de un tropel de “mujeres evangélicas” (abuela, tías, criadas indígenas), “el abuelo era para mí la seguridad completa. Sólo con él desaparecía la zozobra y me sentía con los pies sobre la tierra y bien establecido en la vida real”. “Encallado en la nostalgia” de aquel abuelo rechoncho y tuerto, con sus espejuelos negros, el que festejaba el “cumpleaños” de su nieto cada mes, el que celebraba sus precoces talentos de fabulista y le hacía recontar las películas luego de ir juntos al cine, el que lo llevó a conocer el hielo, García Márquez vivió un piadoso e indulgente sentimentalismo hacia aquella figura originaria del poder. Tenía ocho años cuando el abuelo murió. “Algo de mí había muerto con él”, escribió en sus memorias. Y alguna vez comentó que, desde entonces, “nada importante le había sucedido”. En opinión de Martin, no exageraba: “Uno de los impulsos más poderosos en la vida futura de García Márquez fue el deseo de reinsertarse en el mundo de su abuelo”, lo cual implicaba heredar “las memorias del viejo, su filosofía de vida y su moralidad política”, una moralidad política que cabía en una sola frase: “Volvería a hacerlo.”</p>
<p style="text-align:justify;">■</p>
<p style="text-align:justify;">Otro elemento central en la conciencia política de García Márquez es el antiimperialismo. Se formó con hechos reales y reelaboraciones literarias en torno a la United Fruit Company. Tanto en <em>Cien años de soledad</em> como en <em>Vivir para contarla</em>, el enclave no es una mera <em>Company town</em> (con sus plantaciones, ferrocarriles, telégrafos, puertos, hospitales y flotas) sino una “maldición bíblica”, un vendaval de la historia cuya “inspiración mesiánica” removió la esperanza de miles de personas (entre ellas los abuelos de García Márquez) para luego desmadrar las aguas del paraíso original, violar su quietud, exprimir y envilecer a su gente y abandonar todo a su suerte. Al partir, aquella “plaga” había dejado tras de sí sólo la “hojarasca” con “los desperdicios de los desperdicios que nos había traído”. En el arranque de sus memorias, al recordar su vuelta al origen con su madre a mediados de siglo, García Márquez evocaría su paisaje infantil como un apartheid caribeño: la “ciudad prohibida”, “privada”, de los gringos, con sus “lentos prados azules con pavorreales y codornices, las residencias de techos rojos y ventanas alambradas y mesitas plegables para comer, entre palmeras y rosales polvorientos [...] Eran apariciones instantáneas de un mundo remoto e inverosímil que nos estaba vedado a los mortales”.</p>
<p style="text-align:justify;">¿Hechos históricos o buenas historias? ¿Realidad vivida o reelaborada para ser contada? Martin deja de lado que el gran animador del cultivo del banano fue el mismísimo general Uribe Uribe (profesor de economía, propulsor de la agricultura de exportación alentada por el Estado). El legendario guerrero poseía, además, una de las mayores plantaciones de café en Antioquia. Martin, en cambio, consigna que su lugarteniente Márquez fue uno de los primeros beneficiarios de ese proyecto de inversión. Su buena casa en Aracataca no tenía alberca ni cancha de tenis, pero era de cemento, contaba con varias habitaciones y era una de las más amplias del pueblo. Como recolector de impuestos para la Hacienda Municipal, “el ingreso del coronel dependía fuertemente del bienestar financiero, la intoxicación física y la resultante promiscuidad sexual de la muy despreciada ‘hojarasca’. No podemos saber qué tan diligentemente cumplía Nicolás con su deber, pero el sistema no dejaba mucho espacio para la probidad personal”. El coronel –desliza Martin en una nota– regenteaba establecimientos llamados “academias”, “donde con toda libertad se disponía de alcohol y sexo” y por donde debieron transitar esas “putas inverosímiles” que serían inspiración temprana de los cuentos y novelas de su nieto hasta su última novela, Memoria de mis putas tristes.</p>
<p style="text-align:justify;">Arrastrado por la fuerza de la versión “recordada”, a Martin se le escapa la ambigüedad de la familia ante la Compañía, actitud de amor-odio frente a los yanquis típica del Caribe. A la Compañía se le reclamaba su abandono, no su existencia. En sus memorias García Márquez consigna que su madre Luisa Santiaga (personificación de Úrsula en la célebre novela) “añoraba la época de oro de la Compañía bananera”, sus tiempos de “niña rica”, sus clases de clavicordio, de baile y de idioma inglés. Y él mismo confesaba extrañar a su bella maestra en la escuela Montessori y las expediciones a la tienda de la Compañía con su abuelo. Lo cierto, en definitiva, es que la Compañía bananera trajo consigo mucho más que hojarasca. Como explica Catherine C. LeGrand,3 aquel fue un crisol de cosmopolitismo y localismo, de “oro verde” y brujería, de plumas Parker, Vick VapoRub, Quaker Oats, pasta Colgate y autos Chevrolet o Ford (como el que aparece en una fotografía familiar en el libro de Martin), con pociones mágicas y medicina homeopática (como la que practicaba Eligio, el errático, impecune, desbraguetado y ausente padre de “Gabito”), de libros de rosacruces y misales católicos, de masones y teósofos, de historias diabólicas e inventos modernos, de artesanos y profesionistas, de personajes enraizados por siglos en tierra costeña y tipos venidos de Italia, España, Siria y Líbano. La madre hubiera querido que ese “falso esplendor” durara para siempre. Por eso, según las memorias, al ver de nuevo la plaza de la masacre le dice a su hijo: “Ahí fue donde se acabó el mundo.” El mundo era su mundo. El paraíso no preexistía a la Compañía. El paraíso era el mundo creado con la llegada de la Compañía, una alquimia tropical que García Márquez recrearía en sus primeras novelas y, admirablemente, en Cien años de soledad.</p>
<p style="text-align:justify;">Tras el recuerdo del <em>apartheid</em> venía el del apocalipsis. Y sin duda lo fue. En 1928 y a instancias de la United Fruit, las tropas federales abrieron fuego contra una concentración de obreros huelguistas en la estación de La Ciénega, muy cercana a Aracataca, donde Gabriel García Márquez (nacido el 6 de marzo de 1927) vivía con sus abuelos. Hubo cientos de muertos. La matanza –recreada hiperbólicamente en Cien años de soledad– desacreditó al régimen conservador y abrió paso a partir de 1930 a una serie de gobiernos liberales, cuyas importantes reformas sociales encontraron oposición en los conservadores, que adoptaron posiciones cada vez más reaccionarias. Para las elecciones de 1946, el partido liberal en el poder se escindió en dos candidaturas, la moderada de Gabriel Turbay y la radical de un carismático líder llamado Jorge Eliécer Gaitán. En sus populares arengas antiimperialistas Gaitán hacía continua referencia a la masacre de 1928, que había investigado y denunciado como parlamentario en aquel año. De pronto, en el marco de la Novena Conferencia Panamericana que tenía lugar en Bogotá, el 9 de abril de 1948, Gaitán fue asesinado. El estudiante de derecho Gabriel García Márquez vivió de cerca aquel episodio conocido como el “Bogotazo”. Fue –como para Castro, que también estaba allí– su “Damasco político”: reabrió el agravio de 1928, ahondó su odio al imperialismo estadounidense y despertó sus simpatías por el comunismo.</p>
<p style="text-align:justify;">■</p>
<p style="text-align:justify;">Además de esas dos reelaboraciones autobiográficas y literarias –la angelical del coronel y la demoníaca de la compañía bananera–, en la conciencia política del escritor cristalizó desde muy joven un descrédito de la democracia representativa y los valores republicanos. Martin parece compartirlo: “Colombia es un curioso país en el que los dos partidos políticos han sido enemigos abiertos y acérrimos durante casi dos siglos y, sin embargo, se han unido tácitamente para asegurar que la gente carezca siempre de una genuina representación.” Esa idea de Colombia como una república simulada tampoco corresponde enteramente a la realidad. Según Malcolm Deas, desde muy temprano en el siglo XIX, en los lugares más apartados la gente en Colombia ha vivido alerta a la política nacional, participando en elecciones periódicas, limpias y competitivas, con una división de poderes real y, al menos en el siglo XX, leyes y libertades no despreciables. Salvo el efímero episodio del general Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957), los colombianos no han admitido golpes de Estado ni dictaduras. Quizá no sea exagerado afirmar que ningún otro país de la región (ni siquiera Costa Rica, Chile, Uruguay o Venezuela en la segunda mitad del siglo XX, antes del arribo de Hugo Chávez) ha ensayado más tenazmente la democracia, a pesar de lo cual la violencia parece una segunda naturaleza.</p>
<p style="text-align:justify;">La razón principal de la violencia fue la discordia entre liberales y conservadores, querella de valores políticos, económicos, sociales y sobre todo educativos y religiosos, presente en los países hispanoamericanos desde el siglo XIX. A pesar de su vocación democrática y republicana, Colombia falló en encontrar una fórmula de estabilidad y arrastró el conflicto hasta extenuarse. La tradición legalista y formal de los gramáticos en el poder se rompía una y otra vez por la vía de las armas. “En Colombia –sentenció el presidente Rafael Núñez, a fines del siglo XIX– hemos organizado la anarquía.”</p>
<p style="text-align:justify;">Esa incapacidad para la concordia estalló una vez más en el “Bogotazo” de 1948, plantando en el joven García Márquez una convicción de hierro sobre la futilidad de las ideologías liberales o conservadoras. Como el coronel Aureliano Buendía, terminó por pensar que “la única diferencia actual entre liberales y conservadores es que los liberales van a misa de cinco y los conservadores a misa de ocho”. Quizá desde entonces coincidió con el famoso dictamen de Simón Bolívar escrito en 1826 a su compañero y rival, el “legalista” Santander: “estoy penetrado hasta dentro de mis huesos que solamente un hábil despotismo puede regir a la América”.</p>
<p style="text-align:justify;">Un déspota hábil, un patriarca bueno, un nuevo Uribe Uribe pacificador y antiimperialista: ese sería su elemental ideario político. Para cumplirlo, su camino sería largo y difícil. Y su instrumento, como quería el abuelo, no serían los cañones sino las palabras.</p>
<p style="text-align:justify;">II</p>
<p style="text-align:justify;"><em>Gabriel García Márquez / A Life</em> es la historia oficial de esa saga literaria y política. Se divide en tres secciones. La primera, centrada en Colombia desde 1899 hasta 1955, compite de algún modo con Vivir para contarla pero refresca con datos nuevos los orígenes familiares, perfila a cada personaje del mágico gineceo de Aracataca, reconstruye con detalle la vida estudiantil en el prestigiado colegio de San José, toca las pocas alegrías y muchas miserias de la familia nuclear de García Márquez (cada año enriquecida y empobrecida con la llegada de un nuevo hermanito) y, sobre todo, las peripecias de un muchacho muy pobre en diversas ciudades (Cartagena, Barranquilla, Bogotá), rodeado de amigos periodistas y preceptores literarios, empeñado apasionadamente en perseguir un destino de escritor así fuera vendiendo enciclopedias en abonos o adaptando radionovelas. Extrañamente, Martin elude casi por completo el contexto cultural en que creció García Márquez (la impronta abierta y alegre del Caribe, con su extraordinaria liberalidad, su sensualidad carnavalesca, su “bardolatría”, su musicalidad, su gusto por la broma estrafalaria, la magia negra y la muerte fácil);4 sobrevalora la riqueza y complejidad de su formación literaria (en realidad, buenas lecturas de Darío y el Siglo de Oro español, bastante de Faulkner y Hemingway, algo de Kafka, poco del “escabroso” Freud, menos del “farragoso” Mann) y apenas se ocupa de sus artículos periodísticos.</p>
<p style="text-align:justify;">Aunque casi no hay cartas ni documentos de archivos privados o públicos en el libro, Martin –conocido por el clan García Márquez como el “Tío Jéral”, según dice en su prólogo– entrevistó durante diecisiete años a más de quinientas personas, familiares, amigos, colegas, editores, biógrafos, hagiógrafos y académicos proclives en su mayoría al escritor. El efecto de esos testimonios puede ser literariamente eficaz pero biográficamente dudoso. Algunos irrecusables, como el de Plinio Apuleyo Mendoza, confirman la agotadora pobreza del joven escritor, pero ¿vivió en realidad en un cuarto de tres metros cuadrados? ¿Se habituó “a un virtual olvido de sus propias necesidades corporales”? Y en otros lances, ¿se acostó de verdad con la mujer de un militar que al descubrirlo en el acto lo perdonó por gratitud a su padre homeópata? ¿Escribió<em> La hojarasca</em>, su primera novela sobre Macondo, inspirado por aquel viaje con su madre a Aracataca? Y ese viaje (tan parecido, como sugiere Martin en una nota, al comienzo de <em>Pedro Páramo</em>, la novela de Juan Rulfo que fue decisiva para el tono de <em>Cien años de soledad</em>), ¿ocurrió realmente en 1950 y fue tan crucial para su obra como sugieren las memorias? Una carta no recogida por Martin, fechada en marzo de 1952 y publicada en <em>Textos costeños</em> (primer tomo de su obra periodística), parece responder negativamente:</p>
<p style="text-align:justify;">Acabo de regresar de Aracataca. Sigue siendo una aldea polvorienta, llena de silencio y de muertos. Desapacible; quizá en demasía, con sus viejos coroneles muriéndose en el traspatio, bajo la última mata de banano, y una impresionante cantidad de vírgenes de sesenta años, oxidadas, sudando los últimos vestigios del sexo bajo el sopor de las dos de la tarde. En esta ocasión me aventuré a ir, pero creo que no vuelva solo, mucho menos después de que haya salido La hojarasca y a los viejos coroneles les dé por desenfundar sus chopos para hacerme una guerra civil personal y exclusiva.</p>
<p style="text-align:justify;">La segunda sección abarca la trayectoria de “Gabo”, desde su vagabundeo por Europa con residencia en París (1955-1957), su matrimonio (1958) con Mercedes –su sagaz y paciente novia de juventud– y sus avatares en Nueva York como periodista de Prensa Latina (la agencia cubana de noticias creada tras el triunfo de Castro), hasta el año de 1961, en que se estableció definitivamente en México, el hospitalario país (felizmente autoritario, antiimperialista y ordenado, en aquel entonces) donde nacieron sus dos hijos, Rodrigo y Gonzalo, y donde ganó por primera vez un ingreso razonable y seguro en un par de agencias de publicidad americanas (J. Walter Thompson y McCann Erickson), dirigió con éxito dos revistas comerciales (La Familia y Sucesos para Todos), probó suerte en el cine, publicó <em>El coronel no tiene quien le escriba</em> (1961), refrendó viejas amistades (en particular, Álvaro Mutis) e hizo muchas otras, no menos generosas y perdurables (por ejemplo, la de Carlos Fuentes), compró coche y casa propia, matriculó a sus hijos en el American School, se empavoreció ante el <em>writer’s block</em>, temió ser víctima de una “buena situación” y finalmente, a los cuarenta años, sorprendió a generaciones de lectores con la aparición en 1967 de <em>Cien años de soledad</em>.</p>
<p style="text-align:justify;">“Todos tienen tres vidas, una vida pública, una vida privada y una vida secreta”, advirtió García Márquez a su biógrafo. Fuera de la notable revelación sobre el abuelo, el libro de Martin sólo desentraña un episodio de la “vida secreta” de García Márquez: su relación en París –prematrimonial, por supuesto– con una española, aspirante a actriz. Aunque tormentoso y desventurado, aquel amor fue importante no sólo en sí mismo sino como inspiración de <em>El coronel no tiene quien le escriba</em> y de un cuento perturbador: “El rastro de tu sangre en la nieve”. Pero otros aspectos de su “vida secreta” permanecen en la penumbra. ¿Por qué truncó súbitamente su relación con Prensa Latina? Sólo los archivos cubanos, si algún día se abren, podrían arrojar luz. ¿Cuál fue la trama de su largo noviazgo epistolar con Mercedes? Imposible saberlo: ambos dicen haber quemado sus cartas. ¿Cómo evolucionó su vínculo con sus colegas? Salvo las cartas cruzadas con su entonces amigo Plinio Apuleyo Mendoza y alguna más, los archivos literarios a la mano no fueron consultados.</p>
<p style="text-align:justify;">El recuento de la “vida privada” del escritor bohemio, cantante y bailarín deambulando por Europa contiene anécdotas conmovedoras. ¿Es verdad que “coleccionaba botellas y periódicos viejos y que un día tuvo que mendigar en el metro”? Lo cierto, como apuntó Apuleyo Mendoza, es que García Márquez parecía totalmente desinteresado en la experiencia de Europa, vivía ensimismado en sus proyectos. Según Martin, “es sorprendente cuánto de Europa del Este y del Oeste alcanzó a ver”, pero el propio García Márquez lo corrigió: “Sólo vagué por dos años, sólo atendí a mis emociones, a mi mundo interior.”</p>
<p style="text-align:justify;">En cuanto a la “vida pública”, Martin sí se ocupa del periodista García Márquez –en esa época reportero estrella de El Espectador– aventurándose por la Europa del Este (Alemania Oriental, URSS, Polonia, Hungría). Señala, por ejemplo, su extraña fascinación ante la figura embalsamada de Stalin: “Es un hombre –escribió García Márquez– de una inteligencia tranquila, un buen amigo, con un cierto sentido del humor [...] nada me impresionó tanto como la fineza de sus manos, de uñas delgadas y transparentes. Son manos de mujer.” De ningún modo se parecía al personaje “sin corazón que Nikita Jruschov había denunciado con diatriba implacable”. Martin advierte también la “intoxicación” que le produce la proximidad física de János Kádár, el hombre que reprimió la sublevación húngara, cuyos actos se empeña en justificar. Al enterarse del fusilamiento del líder Imre Nagy, García Márquez lo critica, no en términos morales sino por ser una “estupidez política”. “Quizá no debería sorprendernos –dice Martin, en uno de los pocos momentos de atrevimiento crítico– que el hombre que lo escribió, alguien que en ese momento cree firmemente en la existencia de hombres ‘adecuados’ e ‘inadecuados’ para cada situación, y que con bastante sangre fría antepone la política a la moralidad, eventualmente haya apoyado a un líder ‘irremplazable’ como Castro en las buenas y en las malas.”</p>
<p style="text-align:justify;">Las páginas dedicadas a la gestación de <em>Cien años de soledad</em> son francamente emocionantes, pero las conclusiones parecen exageradas:</p>
<p style="text-align:justify;">Un espejo en el que su propio continente por fin se reconoce a sí mismo, y que funda así una tradición. Si fue Borges quien proveyó el encuadre (como un tardío hermano Lumière), fue García Márquez quien ofrece el primer gran retrato colectivo. De este modo los latinoamericanos no sólo se reconocen a sí mismos sino que también serían reconocidos en todos lados, universalmente.</p>
<p style="text-align:justify;">El entusiasmo con que todos leímos entonces aquella obra ya clásica llevó, en efecto, a considerarla una especie de Biblia (como sostenía Fuentes) o al menos un “Amadís de América” (frase de Vargas Llosa), pero lo cierto es que aquel mundo no podía ser el espejo de toda Latinoamérica. Dos elementos esenciales le faltaban, al menos: la dimensión indígena y la religiosidad católica. Era, en todo caso, un espejo alucinante del Caribe (que no es poco). La crítica, sin embargo, no fue unánimemente elogiosa. Jorge Luis Borges comentó: “<em>Cien años de soledad</em> está bien, pero le sobran veinte o treinta.” Y Octavio Paz la trató con severidad:</p>
<p style="text-align:justify;">La prosa de García Márquez es esencialmente académica, es un compromiso entre el periodismo y la fantasía. Poesía aguada. Es un continuador de una doble corriente latinoamericana: la épica rural y la novela fantástica. No carece de habilidad pero es un divulgador o, como llamaba Pound a este tipo de fabricantes, un diluter.5</p>
<p style="text-align:justify;">A lo largo del libro, Martin tiende a omitir estas críticas literarias o a descartar a los futuros críticos de su castrismo (Guillermo Cabrera Infante y Mario Vargas Llosa) atribuyéndoles un equivocado sesgo ideológico, motivos de amargura y una oscura envidia hacia el autor de la novela que, según Martin, “es el eje de la literatura latinoamericana del siglo XX, la única novela canónica e histórica a escala mundial del continente”. El biógrafo convertido en secretario de actas del Juicio Final.</p>
<p style="text-align:justify;">Lo cierto es que a partir de la tercera sección del libro, “Celebridad y política: 1967-2005”, Martin pierde la distancia. Si bien continúa registrando animadamente las circunstancias en que fueron creadas las novelas subsiguientes (las viejas obsesiones sobre el poder plasmadas en El otoño del patriarca, el recuerdo de un episodio real atestiguado en Sincé por Mercedes en Crónica de una muerte anunciada, el idilio de los padres en El amor en los tiempos del cólera), Martin no se separa del libreto oficial de García Márquez. El libro adopta el tono de un reportaje de sociales. La “vida privada” al servicio de la “vida pública”: página tras página, un alud de cenas, comidas, entrevistas, declaraciones, bromas, viajes turísticos, hoteles, restaurantes, teatros, fiestas de cumpleaños, fiestas de Navidad, veladas bohemias; desfile de reyes, príncipes, presidentes, actrices y actores, artistas, autores, gente de la “avant-garde”; diez páginas dignas de ¡Hola! dedicadas a la ceremonia del Premio Nobel. Hasta los más fervorosos fans de “Gabo” podrían encontrar fatigosos estos pasajes sobre la larga marcha de García Márquez hacia el sitial que Martin, en su epílogo, llama “Inmortalidad: el nuevo Cervantes”.</p>
<p style="text-align:justify;">García Márquez dice haber salido de ese laberinto poniendo la fama al servicio de un fin más alto y noble: la Revolución Cubana. Pero el desarrollo de su obra ofrece elementos suficientes para explicaciones menos piadosas.</p>
<p style="text-align:justify;">III</p>
<p style="text-align:justify;">En el principio fue la representación del poder: en las novelas cortas, luego en <em>Cien años de soledad</em> (con su coroneles poderosos, pero siempre viejos y solitarios, desesperanzados “más allá de la gloria y de la nostalgia de la gloria”) y finalmente en <em>El otoño del patriarca</em> (1975), la obra favorita de García Márquez. Esta novela se trataba, según explicó en 1981 a Plinio Apuleyo Mendoza, de un “poema sobre la soledad del poder”. El tema lo apasionaba: “siempre he creído que el poder absoluto es la realización más alta y compleja del ser humano”. Pero había también una dimensión secreta: “es un libro de confesión”.6 Martin terminó por creer esta hipótesis rousseauniana: en ese libro –asegura– predomina un afán moral de “autocrítica”. El patriarca ambicioso, lascivo, repugnante, cruel y solitario, sobre todo solitario, sería el propio García Márquez, “un famosísimo escritor que se siente terriblemente incómodo con su fama” y busca liberarse mediante una confesión autobiográfica.</p>
<p style="text-align:justify;"><em>El otoño del patriarca</em> no fue la primera novela del siglo XX escrita en castellano sobre dictadores tropicales. Ramón del Valle-Inclán había escrito<em> Tirano Banderas</em> (1926) y Miguel Ángel Asturias (Premio Nobel en 1967) había publicado en 1946 <em>El Señor Presidente</em>. Por otra parte, según cuenta Augusto Monterroso, a principios de 1968 varios narradores latinoamericanos (Monterroso menciona a Fuentes, Vargas Llosa, Cortázar, Donoso, Roa Bastos, Alejo Carpentier, pero no a García Márquez) planearon publicar un libro sobre los dictadores de sus respectivos países. El proyecto no se llevó a cabo. “Me dio miedo terminar ‘comprendiéndolo’ y ‘teniéndole lástima’”, argumentó Monterroso, que debía recrear a Somoza.7 Con esos antecedentes, parecería que García Márquez acometió la redacción final de su novela del dictador más por espíritu de competencia que de contrición. Llevaba años rumiándola, tenía extensos borradores, él le “enseñaría” a Asturias “cómo escribir una verdadera novela de dictadores”. A Asturias y a sus propios amigos.</p>
<p style="text-align:justify;">Si algo prueba la relectura de <em>El otoño del patriarca</em> es que la dictadura se ajusta a las necesidades expresivas del realismo mágico. Los desplantes y arbitrariedades de un dictador, su utilización del poder como expresión personal, la embriaguez dionisíaca de su fuerza son variantes naturales de lo real-maravilloso. El patriarca “sólo sabía manifestar sus anhelos más íntimos con los símbolos visibles de su poder descomunal”. Pretendía ser un taumaturgo, modificar las fuerzas de la naturaleza y el curso del tiempo, torcer la realidad. En cierto modo recuerda a Calígula, de Albert Camus: “Heme aquí el único ser libre en todo el Imperio romano. Regocíjense: por fin les ha venido un emperador para enseñarles la libertad [...] Yo vivo, asesino, ejerzo el poder delirante del destructor, al lado del cual el del creador parece una caricatura.”</p>
<p style="text-align:justify;">Aquellos excesos forman parte de la memoria y la realidad de estos países. Algo sabía de esa “iconografía heredada” Alejandro Rossi. Nada proclive al realismo mágico en su aspecto más “adolescente y elemental” que, por momentos, aparecía en <em>El otoño del patriarca</em>, Rossi elogió las “imágenes intensas y hermosamente trabajadas”, las “minucias y el arte” de la prosa y los “ritmos muchas veces perfectos” de la obra, pero objetó su sustancia:</p>
<p style="text-align:justify;">La incorporación de tantos elementos familiares convierte al libro en un elaborado y brillante ejercicio que, sin embargo, no modifica nuestra visión histórica y psicológica de la dictadura. <em>El otoño del patriarca</em> explora estéticamente una visión sobada y exhausta de nosotros mismos. Las habilidades e indudables proezas estilísticas de García Márquez casi nunca transforman los materiales de fondo, que permanecen en el subsuelo de la novela intocados por el chisporroteo literario. En este sentido es un libro barroco [...] Una cerrada red lingüística que en ocasiones ahoga, aunque con modales impecables, a la materia narrativa.8</p>
<p style="text-align:justify;">Más allá del lenguaje, la trama no deja de registrar la subjetividad del tirano: sus nostalgias, sus miedos, sus sentimientos. Pero la simplicidad de su mundo interior resulta moralmente ofensiva: rara vez se escuchan reflexiones sobre las responsabilidades y dilemas del poder, cavilaciones sobre el mal, la abyección o el cinismo, mucho menos el atisbo de un drama de conciencia. El lugar estelar de su conciencia lo ocupan sus tragedias íntimas: la abnegación por su madre, la crónica de su lujuria y sus “amores contrariados”. Casi pareciera que el dictador no tiene vida pública, sólo pasiones privadas. Inversamente, los personajes que lo rodean carecen de un espacio propio: todo lo que piensan, dicen y hacen es vida pública porque está en función del dictador. En una historia en la que el eje fundamental es el yo lírico y sentimental de un déspota, lo demás (la Historia, la política, los muertos) queda reducido a un escenario para el despliegue de ese yo. Las víctimas son de utilería.</p>
<p style="text-align:justify;">Si García Márquez se acerca al déspota no es para exponer o juzgar la complejidad interior de un hombre de Estado sino para inducir compasión por un pobre diablo, viejo y solitario. El dictador es una víctima de la Iglesia, los Estados Unidos, el desamor, los enemigos, los colaboradores, las catástrofes naturales, las inclemencias de la salud, la ignorancia ancestral, la fatalidad, la orfandad. Un caso extremo: después de violar a una mujer, ella lo consuela. Otro más: la casa de retiro para los dictadores caídos en desgracia, que dedican las tardes de su exilio al dominó. La nostalgia les asegura la impunidad. La misma novela que desdibuja la realidad del poder y deshumaniza a las víctimas convierte la dictadura en un melodrama y humaniza al dictador.</p>
<p style="text-align:justify;">En<em> El otoño del patriarca</em>, cuya prosa es un torrente incontenible que cruza tiempos, continentes y personajes, la narrativa misma se vuelve autocrática. El libro abre con un párrafo de 87 páginas, tortura al lector (por momentos deliciosa) que García Márquez justificó diciendo: “es un lujo que puede darse el autor de <em>Cien años de soledad</em>”. En el texto sólo hay espacio para la conciencia del dictador. Todo sucede en, para, desde la percepción del patriarca. Él es el narrador omnisciente y el autor de un país. Las demás conciencias son secundarias, derivadas o inexistentes. “Consagrado a la dicha mesiánica de pensar para nosotros [...] era el único de nosotros que conocía el tamaño real de nuestro destino”; “habíamos terminado por no entender cómo seríamos sin él”; “Él solo era la patria” (y la novela).</p>
<p style="text-align:justify;">Las diferencias con <em>El Señor Presidente</em> (novela más bien surrealista: poética, política, revolucionaria) son muchas, pero acaso la central es que en la obra de Asturias no se escucha sólo la voz del tirano: se escucha a “los mendigos” callejeros, y hablan personajes civiles y militares con una vida propia que evoluciona, se indigna, se autocritica. En <em>El otoño del patriarca</em> las víctimas son parte del escenario, nunca participantes activas del relato. Sus sufrimientos se registran de paso, no se recrean. En <em>El Señor Presidente</em> sus voces se escuchan, y las experiencias de la prisión y la tortura se recogen. Al referir los abusos, la corrupción y la arbitrariedad del poder, el tono no es sólo inequívocamente crítico sino despreciativo. No hay concesión a la impunidad.</p>
<p style="text-align:justify;">“El aspecto político del libro es mucho más complejo de lo que parece y no estoy preparado para explicarlo”, dijo García Márquez al concluir la obra. Martin sí se sintió preparado para descodificarlo: el “escritor solitario” (olvidemos por un momento el índice de celebridades que frecuentaba) vio su propia imagen en el espejo y “decidió ser mejor y hacer las cosas mejor ahora que la fama le había mostrado la verdad”. Ese ascenso moral consistió en poner su fama al servicio de una causa (la Revolución cubana) encabezada por un hombre que, paradójicamente, resultaría con los años muy semejante al patriarca de la novela.</p>
<p style="text-align:justify;">¿Inspiración rousseauniana o pacto con el diablo? “En esta obra, con su implacable y absoluto cinismo acerca de los seres humanos, del poder y de sus efectos –dice Martin–, nos vemos obligados a considerar que el poder está ahí para ser usado y que ‘alguien tiene que hacerlo’.” A partir de esa visión “maquiavélica” de la historia –el adjetivo y el razonamiento son del mismo Martin– el biógrafo cree entender por qué García Márquez “buscaría de inmediato una relación con Fidel Castro, un libertador socialista, el político latinoamericano con mayor potencial para convertirse en la más querida de todas las figuras autoritarias del continente”.</p>
<p style="text-align:justify;">Tal vez <em>El otoño del patriarca</em> representó la definitiva conjuración literaria del episodio del abuelo, una novela en la que la palabra “tirano” se suaviza dulcemente en “patriarca”, un patriarca que dicta la novela entera: sin resquicios, ni puntos, ni comas, ni aire para que nadie respire sino él. Una novela donde el fantasma de Medardo Pacheco, esa víctima de utilería con todo y su madre despechada, su mujer y sus dos hijos espectrales, desaparecen para toda la eternidad. Desaparecen y, sobre todo, no se escuchan, callan. Después de representar al patriarca en la literatura, era hora de buscarlo en la vida real. Martin lo confirma: era “Fidel Castro, representación de su propio abuelo, el único hombre a quien García Márquez no podía, no pretendería y ni siquiera querría, vencer”. De Macondo a La Habana, un milagro de realismo mágico.</p>
<p style="text-align:justify;">■</p>
<p style="text-align:justify;">En su vastísima obra periodística García Márquez no practicó tanto el realismo mágico como el realismo socialista. Su producción abarca no menos de ocho gruesos libros que van de 1948 a 1991 y no han sido traducidos al inglés. Martin los hojea apenas, lo cual es una omisión lamentable en su biografía, dirigida sobre todo al público de habla inglesa. La primera serie es importante para penetrar un poco en los secretos de su “gimnasia esencial”, su “carpintería literaria”. La segunda (1955-1957) tiene mayor contenido político, corresponde a sus reportajes sobre Europa y América, y reciben del biógrafo un poco más de atención; pero los reportajes políticos decisivos, escritos entre 1974 y 1995, reunidos en <em>Por la libre</em>, y <em>Notas de prensa</em> (1980-1984) –mil páginas en total–, merecen a Martin sólo comentarios mínimos, casi siempre laudatorios.</p>
<p style="text-align:justify;">Tres despachos que Martin considera “memorables”, pero no glosa siquiera, fueron escritos por García Márquez tras una larga estancia en la isla en 1975 y se titularon “Cuba de cabo a rabo”. Los publicó en agosto-septiembre de ese año la revista Alternativa, que fundó en Bogotá en 1974. ¡Y vaya que eran memorables! Sabrosos, como todos los suyos, declaraban una profesión absoluta de fe en la Revolución encarnada en la heroica figura del comandante (a quien García Márquez, a pesar de permanecer tres meses en la isla, no conocía aún): “Cada cubano parece pensar que si un día no quedara nadie más en Cuba, él solo, bajo la dirección de Fidel Castro, podría seguir adelante con la Revolución hasta llevarla a su término feliz. Para mí, sin más vueltas, esta comprobación ha sido la experiencia más emocionante y decisiva de toda mi vida.”</p>
<p style="text-align:justify;">Lo fue, al grado de que en 34 años García Márquez no se ha apartado públicamente de esa visión epifánica. ¿Qué vio, que cualquiera podía ver? Logros tangibles en los servicios de salud y educación (aunque no se preguntó si para alcanzarlos era necesario el mantenimiento de un régimen totalitario). ¿Qué no vio? La presencia de la urss, salvo como generosa proveedora de petróleo. ¿Qué dijo no haber visto? “Privilegios individuales” (aunque la familia Castro se había adueñado de la isla como patrimonio personal), “represión policial y discriminación de ninguna índole” (aunque desde 1965 se habían creado los campos de concentración para homosexuales, antisociales, religiosos y disidentes, llamados eufemísticamente Unidades Militares de Ayuda a la Producción o umap). ¿Qué sí vio, finalmente? Lo que quería ver: a cinco millones de cubanos pertenecientes a los Comités de Defensa Revolucionaria no como los ojos y el garrote de la Revolución sino como su espontánea, multitudinaria y “verdadera fuerza” o, más claramente –en palabras de Fidel Castro, citadas con elogio por el propio García Márquez–, “un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria para que todo el mundo sepa quién es y qué hace el vecino que vive en la manzana”. Vio multitud de “artículos alimenticios e industriales en los almacenes de venta libre” y profetizó que “en 1980 Cuba sería el primer país desarrollado de América Latina”. Vio “escuelas para todos”, restaurantes “tan buenos como los mejores de Europa”. Vio “la instauración del poder popular mediante el voto universal y secreto desde la edad de dieciséis años”. Vio a un viejo de 94 años embebido en sus lecturas “maldecir al capitalismo por todos los libros que dejó de leer”.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero sobre todo vio a Fidel. Vio “el sistema de comunicación casi telepática” que había establecido con la gente. “Su mirada delataba la debilidad recóndita de su corazón infantil [...] ha sobrevivido intacto a la corrosión insidiosa y feroz del poder cotidiano, a su pesadumbre secreta [...] ha dispuesto todo un sistema defensivo contra el culto a la personalidad.” Por eso, y por su “inteligencia política, su instinto y honradez, su capacidad de trabajo casi animal, su identificación profunda y confianza absoluta en la sabiduría de las masas”, había logrado suscitar el “codiciado y esquivo” sueño de todo gobernante: “el cariño”.</p>
<p style="text-align:justify;">Aquellas virtudes se sustentaban, según García Márquez, en la “facultad primordial y menos reconocida” de Fidel: su “genio de reportero”. Todos los grandes hechos de la Revolución, sus antecedentes, detalles, significación, perspectiva histórica, estaban “consignados en los discursos de Fidel Castro. Gracias a esos inmensos reportajes hablados, el pueblo cubano es uno de los mejores informados del mundo sobre la realidad propia”. Esos discursos-reportajes, admitía García Márquez, “no habían resuelto los problemas de la libertad de expresión y la democracia revolucionaria”. La ley que prohibía toda obra creativa opuesta a los principios de la Revolución le parecía “alarmante” pero no, desde luego, por su limitación a la libertad sino por su futilidad: “cualquier escritor que ceda a la temeridad de escribir un libro contra ella, no tiene por qué tropezar con una piedra constitucional [...] la Revolución será ya bastante madura para digerirlo”. La prensa cubana le parecía todavía deficiente en información y sentido crítico, pero se podía “pronosticar” que sería “democrática, alegre y original” porque estaría fincada en “una nueva democracia real [...] un poder popular concebido como una estructura piramidal que garantiza a la base el control constante e inmediato de sus dirigentes”. “No me lo crea a mí, qué carajo. Vayan a verlo”, concluía García Márquez.</p>
<p style="text-align:justify;">Años más tarde, en una entrevista para The New York Times, Alan Riding le preguntó ¿por qué, si viajaba tanto a La Habana, no se establecía allí?: “Sería muy difícil para mí llegar ahora y adaptarme a las condiciones. Extrañaría demasiadas cosas. No podría vivir con la falta de información.”</p>
<p style="text-align:justify;">Otro texto ilustrativo del periodismo político de García Márquez fue “Vietnam por dentro”, que Martin no menciona en su libro. Un año antes de publicarlo, en diciembre de 1978, García Márquez había fundado “Habeas, Fundación para los Derechos Humanos de las Américas” con el objetivo de “activar la liberación efectiva de los prisioneros. Más que poner en evidencia a los verdugos, procurará hasta donde le sea posible clarificar la suerte de los desaparecidos y allanar a los exiliados los caminos de regreso a su tierra. En síntesis –y a diferencia de otras organizaciones igualmente necesarias– Habeas tendrá un mayor interés inmediato en ayudar a los oprimidos que en condenar a los opresores”. En ese espíritu, era de esperarse que la tragedia de los boat people que huían desesperadamente de Vietnam, llamara su atención, como llamó la de Sartre y muchos otros simpatizantes del régimen vietnamita.</p>
<p style="text-align:justify;">En una nota titulada “Relato donde no se escucha a un náufrago”9 a Gabriel Zaid le extrañó que en aquel viaje, que el propio García Márquez llamó “minucioso”, el fundador de Habeas no hablara más que con una de las partes, no escuchara más que la verdad oficial. “Algo equivalente –dijo Zaid– a que, en 1968, para satisfacer su conciencia sobre el 2 de octubre, no hubiera escuchado, entre tantas verdades contrapuestas, más que la verdad de Díaz Ordaz, sus secretarios de gobernación y defensa.” En la crónica de García Márquez, en efecto, se escucha a un magistrado del Tribunal Popular de Ho Chi Minh, se escucha a un “alto dirigente”, se escucha al secretario de Relaciones Exteriores del Partido Comunista, se escucha al alcalde de Cholón, se escucha al ministro del Exterior y, desde luego, se escucha al primer ministro Phan Van Dong, que con “lucidez apacible [...] me recibió con mi familia a una hora en que la mayoría de los jefes de Estado no han acabado de despertar: las seis de la mañana”. En “casi un mes” de estancia, el grupo tuvo ocasión de acudir a “fiestas culturales” donde “hermosas doncellas que tocaban el laúd de dieciséis cuerdas, cantaban aires plañideros en memoria de los muertos en combate”, pero no tuvo tiempo para escuchar a los refugiados, ni para entrevistarlos, ofrecerles ayuda, allanar su suerte, ofrecerles caminos. “Su drama –escribió García Márquez– se convirtió para mí en un interés secundario frente a la realidad tremenda del país.” Esa “realidad tremenda” era la historia de la guerra contra el imperialismo yanqui y el peligro de una nueva guerra contra China. En ese contexto, lo que a García Márquez le parecía verdaderamente grave era que Vietnam “había perdido la guerra de la información”. Para el fundador de Habeas, la desgracia importante no era que los centenares de miles de fugitivos se ahogaran, padecieran hambre, enfermedades, saqueos, violaciones, asesinatos. La desgracia era que el mundo lo supiera. García Márquez lamentaba que los vietnamitas (es decir, los vietnamitas importantes, los que entrevistó) no hayan “previsto a tiempo ni calculado [sic] el tamaño enorme de la campaña internacional por los refugiados”.</p>
<p style="text-align:justify;">Aquellos tres “memorables despachos” sobre Cuba y su texto sobre Vietnam repetían la pauta de sus remotos textos sobre Hungría e ilustraban un cartabón característico de todo su periodismo político, de entonces y después: escuchar sólo la versión de los poderosos, contrarrestar (escamotear, atenuar, distorsionar, falsear, omitir) toda información que pudiera “hacer el juego al imperialismo”. Por eso –concluía Zaid– “el estilo es heroico, de realismo socialista, no de realismo mágico”.</p>
<p style="text-align:justify;">IV</p>
<p style="text-align:justify;">A pesar de aquellos “despachos memorables” de 1975, Fidel Castro comentó a Régis Debray que aún no estaba convencido de la “firmeza revolucionaria” del colombiano. No ignoraba la negativa de García Márquez a apoyar al poeta cubano Heberto Padilla en el famoso episodio de sus “confesiones”, eco tropical de los juicios de Moscú que determinó el rompimiento de buena parte de los intelectuales latinoamericanos con el régimen. Pero la reticencia persistía.</p>
<p style="text-align:justify;">García Márquez tuvo que conformarse con entrevistar al hombre fuerte de Panamá, Omar Torrijos, dictador caribeño de segunda fila pero fiel lector que opinaba así de <em>El otoño del patriarca</em>: “Es verdad, somos nosotros, así somos.” “El comentario –dijo García Márquez– me dejó atónito y feliz.” “Rápidamente –escribe Martin– los dos hombres construyeron una amistad basada en una profunda atracción emocional que evidentemente, con el tiempo, se volvió en una especie de love affaire.”</p>
<p style="text-align:justify;">En 1976 García Márquez volvió a Cuba, y tras esperar durante un mes (como su legendario coronel) en el Hotel Nacional una llamada del comandante, el encuentro –esperado por el escritor durante casi dos décadas– se produjo. Una vez aceptado por Castro, y bajo su supervisión personal, escribió “Operación Carlota: Cuba en Angola”, reportaje que le valió el premio de la International Press Organization. Mario Vargas Llosa (que había escrito y publicado una tesis doctoral sobre <em>Cien años de soledad</em>) lo llamó “lacayo” de Castro. Dos años después García Márquez declaró que su adhesión a la vía cubana tenía un sentido similar a la del catolicismo: “una Comunión con los Santos”.</p>
<p style="text-align:justify;">Martin dedica algunos pasajes a describir la creciente convivencia social entre el comandante y el escritor a partir de 1980. “La nuestra es una amistad intelectual, cuando estamos juntos hablamos de literatura”, aseguraba García Márquez en 1981. No sólo la literatura los unía. “Comenzaron a vacacionar anualmente juntos en la residencia de Castro en Cayo Largo, donde, algunas veces solos, otras con invitados, navegaban en su lancha rápida o en su crucero Acuaramas. Mercedes –precisa Martin– disfrutaba particularmente estas ocasiones porque Fidel sabía tratar a las mujeres, siempre atento y con una galantería a la vieja usanza que era al mismo tiempo placentera y halagadora.” También nos instruye sobre las habilidades culinarias de Castro y la afición de “Gabo” al caviar y de Castro al bacalao. Para la ceremonia del Nobel, Castro envió a su amigo un barco con cargamento de ron y de vuelta alojó a la familia en la casa de protocolo número seis, que se convertiría en su hogar habanero, donde “abrumaba” a sus huéspedes como Régis Debray con botellas de Veuve Clicquot. “No hay ninguna contradicción entre ser rico y ser revolucionario –declaraba García Márquez– siempre que se sea sincero como revolucionario y no se sea sincero como rico.”</p>
<p style="text-align:justify;">En esta vena, no de realismo socialista sino de realismo socialité, Martin hubiera podido extraer mucho jugo del libro Gabo y Fidel de Ángel Esteban y Stéphanie Panichelli (que sólo menciona en la bibliografía). Allí se recoge el testimonio de Miguel Barnet, poeta cubano amigo de García Márquez y presidente de la Fundación Fernando Ortiz. Barnet hace la crónica de las fiestas en la “mansión de Siboney”, describiendo incluso la vestimenta de “Gabo”, el anfitrión. Fidel y “Gabo” –dice Barnet– “son verdaderos especialistas en cultura culinaria, y saben apreciar los buenos platos y los buenos vinos. Gabo es ‘el gran sibarita’, por su afición a los dulces, el bacalao, los mariscos y la comida en general”. Por otra parte, Manuel Vázquez Montalbán, escritor español amigo de Castro, recogió este testimonio del “gran Smith”, quizás el mejor cocinero cubano: “Gabo es un gran admirador de mi cocina y me ha prometido un prólogo para el libro de mis vivencias, que está casi concluido.” En ese libro, cada uno de los platos se asocia a un personaje relevante para quien fue pensado. El de “Gabo” es “Langosta a lo Macondo”, y el de Fidel Castro, un “Consomé de tortuga”.10</p>
<p style="text-align:justify;">Por esos días, la cartilla de racionamiento cubana (vigente desde marzo de 1962) contenía, al mes y por persona, las siguientes delicias: siete libras de arroz y treinta onzas de frijoles, cinco libras de azúcar, media libra de aceite, cuatrocientos gramos de pastas, diez huevos, una libra de pollo congelado, media libra de picadillo condimentado (de pollo), a los que se pueden sumar como alternativa en el apartado de “productos cárnicos” pescado, mortadela o salchichas.</p>
<p style="text-align:justify;">A cambio de sus mimos al escritor, Castro obtuvo beneficios permanentes. En <em>El otoño del patriarca</em> el protagonista despreciaba a los hombres de letras: “tienen fiebre en los cañones como los gallos finos cuando están emplumando de modo que no sirven para nada sino cuando sirven para algo.” Pero García Márquez, ya con casa en la isla, servía para mucho. En diciembre de 1986 estableció en San Antonio de los Baños una academia de cine: la Fundación para el Nuevo Cine Latinoamericano. (Años antes había promovido varios proyectos fílmicos, entre ellos un nueva versión de <em>Tiempo de morir</em>, nueva vindicación del abuelo, esta vez a todo color, que exhibió en 1984 la televisión colombiana.) La nueva institución –financiada por García Márquez– era importante para el régimen porque en Latinoamérica la cultura era y es una fuente decisiva de legitimidad. Entre sus visitantes estarían Robert Redford, Steven Spielberg, Francis Ford Coppola. La academia, en suma, fue una decisión sagaz, y excitante:</p>
<p style="text-align:justify;">El cine era cordial, colectivo, proactivo, juvenil; el cine era sexy y era divertido. Rodeado de mujeres jóvenes y atractivas y de hombres energéticos, ambiciosos pero deferentes, García Márquez gozaba cada minuto. Estaba en su elemento.</p>
<p style="text-align:justify;">Tiene razón Martin: “su elemento”. Lo que no advierte es el sentido biográfico de lo que narra. Todo parecía, en efecto, una reconstrucción perfecta del paraíso macondiano anterior a la hojarasca, con la ventaja de que ahora era García Márquez quien habitaba del otro lado, del lado “americano”. Para los cubanos comunes y corrientes su mansión de Siboney, sus comilonas, la champaña, los mariscos, las maravillosas pastas preparadas por Castro y los paseos en yate eran –como escribió García Márquez sobre la “ciudad prohibida” de los yanquis en Aracataca– “apariciones instantáneas de un mundo remoto e inverosímil que nos estaba vedado a los mortales”. Pero ningún paraíso es perfecto. Martin alude sin detallar a cierto malicious gossip que circulaba sobre el comportamiento del escritor en la academia, cosas “que no eran del todo propias de un hombre de sesenta años de edad”.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero lo mejor de todo era poder caminar una vez más de la mano del patriarca. En 1988 García Márquez publicó un perfil del “caudillo” (llamándolo así) para el prólogo de <em>Habla Fidel</em>, libro del italiano Gianni Minà. Allí vertió el más amplio homenaje literario a su héroe (“Tal vez no es consciente del poder que impone su presencia, que parece ocupar de inmediato todo el ámbito, a pesar de que no es tan alto ni tan corpulento como parece a primera vista”). Ese mismo año, residiendo en La Habana, García Márquez avanzaba en la redacción de un libro sobre el destierro y la muerte de Simón Bolívar: <em>El general en su laberinto</em>. Martin sugiere que al describir a Bolívar se inspiraba en rasgos de Castro, y viceversa.</p>
<p style="text-align:justify;">1989 había empezado mal, con las reverberaciones de una carta pública firmada en diciembre del año anterior por varios escritores de renombre internacional cuya exigencia era que Castro siguiera los pasos de Pinochet y se atreviera a someter su régimen a un plebiscito. Para García Márquez (que en los setenta había expresado su desdén frente a las instituciones, leyes y libertades de la democracia “burguesa” y en diciembre de 1981 se había burlado de los “lagrimones de cocodrilo” de “los antisoviéticos y anticomunistas de siempre” tras la represión del sindicato Solidaridad en Polonia), la carta representaba un capítulo más del ascenso de “la derecha”, propiciado por el Papa Juan Pablo II, Thatcher, Reagan y el propio Gorbachov (a quien García Márquez había advertido del peligro de rendirse ante el Imperio). Martin escribe sobre los firmantes: “Los nombres estadounidenses no son particularmente impresionantes, más allá de Susan Sontag; ni tampoco los latinoamericanos (no estaba Carlos Fuentes ni Augusto Roa Bastos, etc.).” Entre los autores americanos que no impresionaron a Martin estaban Saul Bellow, Elie Wiesel y David Rieff; entre los latinoamericanos, Reinaldo Arenas (que redactó el documento), Ernesto Sábato, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante y Octavio Paz; entre los europeos, Juan Goytisolo, Federico Fellini, Eugène Ionesco, Czesław Miłosz y Camilo José Cela. Pero se entiende. En la óptica del biógrafo y del biografiado, “1989 sería el año del apocalipsis”.</p>
<p style="text-align:justify;">■</p>
<p style="text-align:justify;">Aún más grave para el prestigio de Cuba fue el sonado juicio contra el general de división Arnaldo Ochoa y los hermanos Antonio (Tony) y Patricio de la Guardia, bajo el cargo de narcotraficantes y traidores a la Revolución. El oscuro episodio –al que Martin dedica un par de párrafos– salió a la luz pública en junio de 1989. Según el periodista Andrés Oppenheimer,11 el movimiento de droga a través de Cuba comenzó en 1986 y tuvo la bendición tácita de Fidel, hasta que los servicios de inteligencia estadounidenses detectaron una operación comprometida. Castro aprovechó entonces el momento para matar cuatro pájaros de un tiro: podía deshacerse de un enemigo potencial de peso que lo criticaba (Ochoa era uno de los comandantes supremos de la intervención en Angola, veterano de las incursiones en Venezuela, Etiopía, Yemen y Nicaragua, reconocido oficialmente como “Héroe de la Revolución”) mezclando su juicio con el de los hermanos De la Guardia, ambos amigos de Fidel y adscritos al Ministerio del Interior a cargo de otro implicado, el general de división José Abrantes. A Tony de la Guardia, su “protegido”, Fidel le había encomendado múltiples operaciones de inteligencia (como el depósito en Suiza de sesenta millones de dólares que obtuvieron los Montoneros de Argentina en 1975, producto del pago de un secuestro). Es difícil creer que el nuevo trabajo –ordenado expresamente por Abrantes– no contara, como todo en la isla, con su bendición. Pero el fin justificó los medios.</p>
<p style="text-align:justify;">Gabriel García Márquez era amigo íntimo de Antonio de la Guardia, personaje digno de una película de acción y pintor aficionado de quien tenía un cuadro en su casa habanera. Ese mismo año de 1989 “Gabo” le había dedicado <em>El general en su laberinto</em>: “Para Tony, que siembra el bien.” El 9 de julio, a punto de conocerse el veredicto final, Castro visitó a García Márquez. Oppenheimer reconstruye fragmentos de la larga charla: “Si los ejecutan –habría dicho García Márquez– nadie en la tierra creerá que no fuiste tú quien impartió la orden.” Más noche, el escritor recibió a Ileana de la Guardia (hija de Tony) y su esposo Jorge Massetti (el hijo del finado guerrillero Jorge Ricardo Massetti, viejo amigo y jefe de García Márquez en Prensa Latina). Llegaban para rogarle que intercediera por la vida de su amigo. “Gabo” soltó frases como “Fidel estaría loco si tuviera que autorizar las ejecuciones”, les dio esperanzas, les pidió tranquilizarse y les aconsejó abstenerse de acudir a organismos de defensa de los derechos humanos. Pasaron cuatro días. Finalmente, la ejecución de Ochoa y Antonio se llevó a cabo el 13 de julio de 1989. Patricio fue condenado a treinta años de prisión. Abrantes a veinte, pero murió de un ataque cardiaco en 1991.</p>
<p style="text-align:justify;">Aunque abandonó Cuba antes de la ejecución, según testimonio recogido por la propia Ileana, García Márquez asistió “a una parte del juicio, junto con Fidel y Raúl, detrás del ‘gran espejo’ del recinto de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Cubanas”. Ya en París, en las Fiestas del Bicentenario de la Revolución francesa, comentó a Mitterrand que todo había sido “un problema entre militares”. Públicamente declaró tener “muy buena información” sobre la justificación del cargo de “traición” y observó que, dada la situación, Fidel no tenía alternativa.</p>
<p style="text-align:justify;">Pocos meses antes de los hechos, al escribir las últimas páginas de <em>El general en su laberinto</em>, García Márquez había recreado a Bolívar delirando en sueños al recordar su orden de fusilamiento al bravo general Manuel Piar, mulato invencible contra los españoles y héroe de las masas. “Fue el acto de poder más feroz de su vida, pero también el más oportuno, con el cual consolidó de inmediato su autoridad, unificó el mando y despejó el camino de su gloria.” Al remate del capítulo, García Márquez pone en la boca de Bolívar las palabras de su abuelo, el coronel Márquez: “Volvería a hacerlo.”</p>
<p style="text-align:justify;">“Ya no publico un libro si antes no lo lee el comandante”, había declarado García Márquez. Por eso, sobre el pasaje específico de Bolívar y Piar, Martin se pregunta: “¿Recordaba Castro el pasaje mientras tramaba su decisión?” Claro que lo recordaba. Pero dada la “muy buena información” que siempre ha dicho tener García Márquez sobre Cuba, y dada su cercanía con De la Guardia, las preguntas interesantes no atañen al comandante sino al escritor: ¿Ignoraba García Márquez las encomiendas secretas de su amigo Tony? ¿Consideraba acaso, al escribir su novela, la posibilidad de que sus amigos fueran capturados bajo el cargo de una supuesta “traición”?</p>
<p style="text-align:justify;">Un ciclo muy antiguo de complicidad se cerró con esa ejecución. Había comenzado con una ejecución en el círculo íntimo del niño García Márquez (la cometida por su abuelo contra su amigo y lugarteniente Medardo, hijo de su amante) y terminaba con otra ejecución en su círculo íntimo (la cometida por el comandante en la persona de su amigo Tony, “que sembraba el bien”). Así, el escritor que adoptó desde muy joven la “moralidad política” de su abuelo, el “que con bastante sangre fría antepone la política a la moralidad”, el que vio a Castro como la “representación de su propio abuelo, el único hombre a quien no podía, no pretendería y ni siquiera querría, vencer”, había tenido que probar su teoría en carne propia. Y había aceptado el veredicto del poder.</p>
<p style="text-align:justify;">Nunca sabremos si Castro le recordó a García Márquez el pasaje sobre la ejecución de Piar. La escena, en todo caso, le regalaba a Fidel la legitimación de la literatura. “Cualquier escritor que adopta el punto de vista totalitario –dijo George Orwell–, que consiente la falsificación de la realidad y las persecuciones, se destruye a sí mismo en ese instante.” ¿Qué pensaría Orwell de un escritor que no sólo adopta el punto de vista totalitario sino que, literalmente, lo propone?</p>
<p style="text-align:justify;">■</p>
<p style="text-align:justify;">La amistad y las langostas continúan veinte años después. Panegirista, consejero áulico, agente de prensa, representante plenipotenciario, jefe de relaciones públicas en el extranjero, todo eso ha sido García Márquez para Castro. En 1996 cenó con el presidente Clinton para buscar el necesario acercamiento con Cuba: “Si Fidel y usted pudieran sentarse a discutir cara a cara, no quedaría ningún problema pendiente.” Tras el 9/11 escribió una larga carta a Bush: “¿Cómo se siente? ¿Cómo se siente que el horror estalla en tu patio y no en el living del vecino?” Las cosas han marchado siempre bien, salvo en algunos momentos, como en 2003, cuando un movimiento de conciencia más importante y universal que la democracia pareció interponerse entre los dos amigos: los Derechos Humanos. En marzo de ese año, en una acción fulminante, Castro reeditó los juicios de Moscú contra 78 disidentes condenándolos a penas de entre doce y veintisiete años de cárcel. (Uno de ellos fue acusado de poseer “una grabadora Sony”.) Acto seguido, ordenó matar en caliente a tres muchachos que querían huir del paraíso en un lanchón. Ante el crimen, José Saramago declaró (luego se desdijo) que “hasta allí llegaba” su relación con Castro, pero Susan Sontag fue más lejos y, en el marco de la Feria del Libro de Bogotá, confrontó a García Márquez: “Es el gran escritor de este país y lo admiro mucho, pero es imperdonable que no se haya pronunciado frente a las últimas medidas del régimen cubano.”</p>
<p style="text-align:justify;">En respuesta, García Márquez pareció marcar vagamente sus distancias: “En cuanto a la pena de muerte, no tengo nada que añadir a lo que he dicho en privado y en público desde que tengo memoria: estoy en contra de ella en cualquier circunstancia, motivo o lugar.” Pero casi de inmediato tomó distancia&#8230; de su distancia: “Algunos medios de comunicación –entre ellos la CNN– están manipulando y tergiversando mi respuesta a Susan Sontag, para que parezca contraria a la Revolución Cubana.” Para remachar, reiteró un viejo argumento suyo, justificatorio de su relación personal con Castro: “No podría calcular la cantidad de presos, de disidentes y conspiradores, que he ayudado, en absoluto silencio, a salir de la cárcel o a emigrar de Cuba en no menos de veinte años.”</p>
<p style="text-align:justify;">¿“Absoluto silencio” o complicidad absoluta? ¿Por qué los habría ayudado García Márquez a salir de Cuba si no es porque consideraba injusto su encarcelamiento? Y si lo consideraba injusto (tanto como para abogar por ellos), ¿por qué siguió (y sigue) respaldando públicamente a un régimen que comete esas injusticias? ¿No hubiera sido más valioso denunciar públicamente el injusto encarcelamiento de esos “presos, disidentes y conspiradores” y así contribuir a acabar con el sistema de prisiones políticas cubano?</p>
<p style="text-align:justify;">Gabriel García Márquez no es un escritor de torre de marfil: ha declarado estar orgulloso de su oficio de periodista, promueve el periodismo en una academia en Colombia y ha dicho que el reportaje es un género literario que “puede ser no sólo igual a la vida sino más aún: mejor que la vida. Puede ser igual a un cuento o una novela con la única diferencia –sagrada e inviolable– de que la novela y el cuento admiten la fantasía sin límites pero el reportaje tiene que ser verdad hasta la última coma”. ¿Cómo conciliar esta declaración de la moral periodística con su propio ocultamiento de la verdad en Cuba, a pesar de tener acceso privilegiado a la información interna?</p>
<p style="text-align:justify;">Por lo que hace al juicio de la posteridad, es un tanto prematuro afirmar que García Márquez es el “nuevo Cervantes”. Pero en términos morales no hay comparación. Héroe de guerra contra los turcos, herido y mutilado en batalla, náufrago y preso en Argel por cinco años, Cervantes vivió sus ideales, dificultades y pobreza con una moralidad quijotesca, y la suprema libertad de tomar sus derrotas con humor. Esa grandeza de espíritu no se ha visto en las complicidades de García Márquez con la opresión y la dictadura. No es Cervantes.</p>
<p style="text-align:justify;">La obra de García Márquez sobrevivirá a las extrañas fidelidades del hombre que la escribió. Pero sería un acto de justicia poética el que, en el otoño de su vida y el cenit de su gloria, se deslindara de Fidel Castro y pusiera su prestigio al servicio de los boat people cubanos. Aunque tal vez sea imposible. Esas cosas inverosímiles sólo pasan en las novelas de García Márquez. ~</p>
<p style="text-align:justify;"> _____________________</p>
<p style="text-align:justify;">1. Malcolm Deas, Del poder y la gramática, Bogotá, Tercer Mundo Editores, 1993.</p>
<p style="text-align:justify;">2. Este libro se publicará próximamente en editorial Debate con el título Gabriel García Márquez / Un mago, traducción de Eugenia Vázquez Nacarino.</p>
<p style="text-align:justify;">3. “Living in Macondo: Economy and Culture in a United Fruit Company Banana Enclave in Colombia”, en Gilbert M. Joseph, Catherine C. Legrand y Ricardo D. Salvatore (eds.), Close Encounters of Empire / Writing the Cultural History of U.S.-Latin American Relations, Duke University Press, 1998.</p>
<p style="text-align:justify;">4. Quien mejor ha estudiado esta etapa es Pedro Sorela en su biografía El otro García Márquez / Los años difíciles (Madrid, Mondadori, 1988, 334 pp.).</p>
<p style="text-align:justify;">5. Octavio Paz, “Sólo a dos voces”, entrevista de Julián Ríos (1973), Obras completas, tomo 15, p. 673.</p>
<p style="text-align:justify;">6. Gabriel García Márquez, El olor de la guayaba / Conversaciones con Plinio Apuleyo Mendoza, México, La Oveja Negra/Editorial Diana, 1982, pp. 87-91.</p>
<p style="text-align:justify;">7. Augusto Monterroso, “Novelas sobre dictadores”, en La palabra mágica, México, Era, 1983, pp. 50-52.</p>
<p style="text-align:justify;">8 En Plural, núm. 48, septiembre de 1975.</p>
<p style="text-align:justify;">9. En Vuelta, núm. 41, abril de 1980.</p>
<p style="text-align:justify;">10. Ángel Esteban y Stéphanie Panichelli, Gabo y Fidel / El paisaje de una amistad, Madrid, Espasa, 2004, pp. 221-224.</p>
<p style="text-align:justify;">11. Andrés Oppenheimer, La hora final de Castro / La historia secreta detrás de la inminente caída del comunismo en Cuba, Buenos Aires, Javier Vergara, 1992. Citado en Ángel Esteban y Stéphanie Panichelli, op. cit., pp. 275-289.</p>
<p style="text-align:justify;">* <strong>Publicado en </strong><a href="http://www.letraslibres.com/index.php?art=14090"><strong>http://www.letraslibres.com/index.php?art=14090</strong></a></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Letras Libres, al mínimo]]></title>
<link>http://enmedio.wordpress.com/2009/10/16/letras-libres-al-minimo/</link>
<pubDate>Fri, 16 Oct 2009 19:46:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>Juan Carlos Romero</dc:creator>
<guid>http://enmedio.wordpress.com/2009/10/16/letras-libres-al-minimo/</guid>
<description><![CDATA[Lo publicó Eje Central hace casi dos meses: Letras Libres, la revista que dirige Enrique Krauze habr]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><a href="http://1.bp.blogspot.com/_5MmQ4Y4kscE/StjIE8_jXYI/AAAAAAAABFE/dtYfL-dw-mk/s1600-h/libres.jpg"><img style="display:block;width:320px;cursor:hand;height:214px;text-align:center;margin:0 auto 10px;" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_5MmQ4Y4kscE/StjIE8_jXYI/AAAAAAAABFE/dtYfL-dw-mk/s320/libres.jpg" border="0" /></a></p>
<div align="justify">Lo publicó <a href="http://www.ejecentral.com.mx/trastienda/articulo/955">Eje Central</a> hace casi dos meses: <em>Letras Libres</em>, la revista que dirige Enrique Krauze habría perdido al menos una parte del importantísimo respaldo económico que le daba Cemex, la empresa de Lorenzo Zambrano que, para librar la crisis, se vio obligada a reducir y eliminar apoyos en áreas no estratégicas. Aunque la nota sólo destacaba su efecto en las operaciones de la revista en España, el daño fue mayor de lo que parece.<br />
Ese mismo mes, Krauze decidió prácticamente cancelar el proyecto en red conocido como <a href="http://lupaciudadana.com.mx/">Lupa Ciudadana</a>, nacido como una suerte de observatorio electoral del proceso de 2006 y que en febrero de 2007 fue relanzado como un instrumento de vigilancia de las dependencias del gobierno federal, así como del Poder Legislativo.<br />
Pese a haber invertido recursos en un nuevo rediseño de cara a la elección intermedia de este 2009, lo que implicó la adición de nuevos elementos multimedia e incluso un convenio de colaboración con la agrupación <a href="http://www.mexicosos.com/index2.php">México SOS</a>, de Alejandro Martí, en agosto, la empresa decidió prescindir de la totalidad del equipo de Lupa Ciudadana, menos una persona, con lo que el proyecto agoniza con un mínimo de presupuesto.<br />
A todo esto vino a sumarse la decisión del gobierno federal (hecha pública por <em><a href="http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=1526">Etcétera</a></em>) de suspender a partir de octubre el gasto publicitario de las dependencias públicas en todas las revistas del país para privilegiar la promoción de las tareas del gobierno en medios electrónicos. Un trabajo de Jorge Carrasco Araizaga, publicado por <em>Proceso</em>, reportaba que en septiembre, <em>Letras Libres</em> tenía en sus páginas publicidad del Infonavit, Compañía de Luz y Fuerza del Centro, Conaculta, Conacyt, Fondo de Cultura Económica, Inmujeres, Pemex, Diconsa, Secretaría de Turismo, Segob y el IPN, por lo que se anticipaba una fuerte caída en sus ingresos por esta vía.</div>
<div align="right"><span style="font-size:85%;">Foto: </span><a href="http://www.flickr.com/photos/iboy-cannelle/2324125083/in/set-72157608117676016"><span style="font-size:85%;">Víctor Bermúdez</span></a></div>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[El riesgo de la antipolítica: Enrique Krauze]]></title>
<link>http://franciscoantillon.wordpress.com/2009/06/28/el-riesgo-de-la-antipolitica-enrique-krauze/</link>
<pubDate>Sun, 28 Jun 2009 20:24:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>franciscoantillon</dc:creator>
<guid>http://franciscoantillon.wordpress.com/2009/06/28/el-riesgo-de-la-antipolitica-enrique-krauze/</guid>
<description><![CDATA[28 Jun. 09 Todas las iniciativas cívicas son respetables pero algunas son más respetables que otras.]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><table style="height:1px;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="112">
<tbody>
<tr>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span><strong><!-- begin code read -->28 Jun. 09<!-- end code read --></strong></span><br />
<img src="http://www.reforma.com/libre/online07/imggc/pix.gif" alt="" width="1" height="5" /><br />
<span><!-- begin code read -->Todas las iniciativas cívicas son respetables pero algunas son más respetables que otras. La idea del voto en blanco pertenece a esa segunda categoría. Aunque comprensible por el pobre desempeño de muchos actores individuales y colectivos de nuestra &#8220;clase política&#8221;, el acto, en el fondo, participa de la misma mentalidad dependiente que imperaba en el pasado: antes se esperaba que el Presidente de la República lo hiciera todo; ahora se espera lo mismo de los legisladores, los partidos, los gobernadores y los políticos en general. Nosotros los ciudadanos somos meras víctimas, sólo estamos -en el mejor de los casos- para protestar, y la mejor protesta es una huelga de votos caídos, un gandhismo instantáneo, happening mediático, un acto que dura un minuto y, mágicamente, transforma al país. No es así. La propuesta es desaconsejable, por varias razones:</p>
<p>1) Distorsiona, confunde, devalúa el sentido del voto, ante una mayoría de ciudadanos que lleva poco tiempo de ejercerlo. En la cuenta larga de la historia, han pasado apenas unos minutos desde el nacimiento de nuestra democracia, aunque en realidad hayan pasado poco más de diez años. &#8220;México transitó -dice Vargas Llosa- de la dictadura perfecta a la democracia imperfecta&#8221;. La frase reconoce un progreso que nosotros no valoramos. Todas las democracias son tensas, conflictivas e insatisfactorias. El votante debe aprender a mejorar la democracia, pero la manera de hacerlo es ejerciendo el voto cada vez con mayor inteligencia e información, no denegándolo.</p>
<p>2) Da a entender que no hay opciones políticas. Más allá de los magros resultados de los partidos, sólo el EPR y los abogados de la anulación del voto parecen creer que en México todas las propuestas políticas y todos sus representantes son iguales e igualmente deficientes.</p>
<p>3) Generaliza la naturaleza de la elección. &#8220;Para los anulistas -escribe el politólogo Inocencio Reyes Ruiz- no hay la mínima consideración a la diversidad de regiones, estados, municipios y comunidades. Para ellos la elección del próximo 5 de julio es singular, única e indivisible. Es cierto que la renovación de la cámara de diputados es de indudable trascendencia para la vida pública del país, pero no es la única; y para millones de votantes no es la más importante. El 5 de julio hay varias elecciones y muchas votaciones: seis gobernadores, 11 congresos locales, centenas de alcaldes, millares de regidores. Hay municipios gobernados tan atrozmente que la anulación del voto sería la ratificación del poder caciquil. Lo mismo se puede decir de los gobernadores: hay estados donde los ciudadanos, hartos de la arbitrariedad y la corrupción, quieren votar para derrocar al partido postulante. Hay comunidades enteras, en fin, en que votar es asegurar la continuidad de buenos gobiernos&#8221;.</p>
<p>4) Alienta la antipolítica. Para un curso rápido sobre los estragos de la antipolítica es bueno acercarse al caso venezolano. En los años noventa, el repudio radical e indiscriminado de los partidos por parte de un sector influyente de la sociedad venezolana (en particular de los intelectuales y las figuras mediáticas) provocó la emergencia natural del caudillo que llegó al poder para limpiar esa &#8220;miasma&#8221;, &#8220;para salvar al país&#8221; y&#8230; para quedarse con él a perpetuidad. En las elecciones parlamentarias de Venezuela en 2005, la oposición optó por no competir, lo cual dio un cheque en blanco al régimen chavista. Si un caudillo llega al poder en México, llegará para quedarse. Los votos en blanco o en negro le tendrán sin cuidado.</p>
<p>5) Desalienta la participación ciudadana. Una consecuencia natural de la antipolítica -por esencia negativa, reactiva, pasiva- es la desmovilización. Y esto es lo más grave porque el país sufre un déficit inmenso de participación cívica. Esta participación no puede residir sólo en el acto de votar por un partido o anular, en su caso, un voto. Necesitamos vigilar permanentemente a los partidos y a los representantes populares, como ocurre en cualquier democracia madura. Y necesitamos mucho más: la verdadera participación cívica no es instantánea: es prolongada, constante, fragmentaria, silenciosa, difícil y anónima. Se ejerce de abajo a arriba: en la manzana, la delegación, el municipio, el estado, el país.</p>
<p>Octavio Paz dijo que México se ha visto siempre bajo la imagen histórico-mítica de una pirámide. Desde hace apenas dos décadas trabajamos para desmontar pacíficamente, piedra por piedra, esa pirámide, para construir una plaza pública libre y abierta. El proceso no llevará siglos pero sí años, quizá largos años. Su instrumento específico es el voto, esa sencilla pero imprescindible expresión de la conciencia individual en una democracia. No es aconsejable pervertirlo.</span></p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Chávez evita debatir con Vargas Llosa y otros intelectuales]]></title>
<link>http://noticiasyprensa.wordpress.com/2009/05/30/chavez-evita-debatir-con-vargas-llosa-y-otros-intelectuales/</link>
<pubDate>Sat, 30 May 2009 14:38:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>editor</dc:creator>
<guid>http://noticiasyprensa.wordpress.com/2009/05/30/chavez-evita-debatir-con-vargas-llosa-y-otros-intelectuales/</guid>
<description><![CDATA[CARACAS.- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, condicionó esta noche el debate con el escritor M]]></description>
<content:encoded><![CDATA[CARACAS.- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, condicionó esta noche el debate con el escritor M]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Three Latin American intellectuals accepted challenge of Chávez]]></title>
<link>http://colombiapassport.com/2009/05/30/three-latin-american-intellectuals-accepted-challenge-of-chavez/</link>
<pubDate>Sat, 30 May 2009 14:33:11 +0000</pubDate>
<dc:creator>Albeiro Rodas</dc:creator>
<guid>http://colombiapassport.com/2009/05/30/three-latin-american-intellectuals-accepted-challenge-of-chavez/</guid>
<description><![CDATA[Mexican writer Enrique Krauze. Photo Duarte. Three Latin American intellectuals, the Peruvian writer]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><div id="attachment_1270" class="wp-caption alignright" style="width: 210px"><img class="size-full wp-image-1270" title="Enriquekrauze" src="http://albeiror24.wordpress.com/files/2009/05/enriquekrauze.jpg" alt="Mexican writer Enrique Krauze" width="200" height="250" /><p class="wp-caption-text">Mexican writer Enrique Krauze. Photo Duarte.</p></div>
<p>Three Latin American intellectuals, the Peruvian writer Mario Vargas Llosa and the Mexican Jorge Castañeda Gutman and Enrique Krauze, accepted the challenge of president Hugo Chávez to open a public debate in his program &#8220;<em>Aló Presidente!</em>.</p>
<p>The program of the president has a special edition this week with a daily emission between 8 and 10 PM, the hours with more audience. The program is of course directed by the president who challenged the intellectuals of the international forum on democracy that is being hold in Caracas this week.<!--more--></p>
<p>The special edition of &#8220;<em>Aló President!</em>&#8221; has been done to coincide with the celebration of the international congress that has set critics to the political project of president Chávez. The first tension rose with the arrival of the prestigious Peruvian writer Mario Vargas Llosa who was retained in the airport for 90 minutes and prevented to make critics to the government under the possibility of a expel from the country.</p>
<p>President Hugo Chávez invited the intellectuals to participate in his program along with leftist theorists he called &#8220;revolutionaries&#8221;.</p>
<blockquote><p>&#8220;Se me ocurre algo en ese momento (&#8230;) Invito a esta gente, les doy un espacio en &#8221;Aló Presidente&#8221;, que es continuo de aquí al domingo&#8221;.</p></blockquote>
<p>&#8220;<em>I think something in this moment&#8230; I invite this people, I give them a space in &#8220;Aló Presidente&#8221;, that will be until Sunday</em>&#8220;, he said in the program.</p>
<p>By his part, writer Vargas Llosa declared:</p>
<blockquote><p>&#8220;Estamos a favor del diálogo como uno de los principios básicos que nosotros defendemos&#8221;.</p></blockquote>
<p>&#8220;<em>We are in favor of the dialogue as one of the basic principles we defend.&#8221;</em></p>
<p>The Latin American intellectuals who are participating in the international forum on freedom and democracy, have coincided that Venezuela is going toward a communist dictatorship, while Chávez has referred to the forum as an event of a &#8220;ultra-decadent&#8221; rightist wing.</p>
<p>The president said that the discussion should be among them and the &#8220;revolutionaries&#8221; and he would be as a spectator of the debate, but Vargas Llosa, Castañeda and Krauze said that they would participate only if it is with the president and not with intellectuals of other tendencies.</p>
<p>Enrique Krauze is the author of &#8220;Power and Delirium&#8221; (&#8220;<em>El poder y el delirio</em>&#8220;), a book about president Chávez. He said that the debate should be with clear rules in order to avoid monologues.</p>
<blockquote><p>&#8220;Sería muy interesante para la vida del ciudadano venezolano (&#8230;) muy sano para la vida política de Venezuela ver a su presidente en un debate de ideas y escuchando opiniones de los demás y no solo exponiendo las suyas&#8221;</p></blockquote>
<p>&#8220;<em>It would be very interested for the life of the Venezuelan citizens and very healthy for the political life of Venezuela to see its president in a debate of ideas and listening opinions from other people and not only the exposition of his.</em>,&#8221; said Krauze.</p>
<p>Castañeda said that the subjects to be discussed should be human rights, democracy and the current financial crisis.</p>
<p>At the same time, there is another congress organized by socialist intellectuals that have been called by president Chávez as &#8220;revolutionaries&#8221; and have all his sympathy.</p>
<p>Giving an opinion on the possibility of a debate between the president and the Latin American intellectuals, the Venezuelan writer Rafael Arraiz Luca said in Globovisiion.com that the dialogue is not easy because the president &#8220;finds difficult to take the situation with a democratic spirit&#8221;: </p>
<blockquote><p>“Confunde las opiniones adversas con las opiniones personales. Yo puedo perfectamente disentir de tus idea, pero expresar una crítica a tus ideas no significa un ataque personal”</p></blockquote>
<p>&#8220;<em>He takes the opinions of his opponents as personal opinions. I can perfectly be contrary to your ideas, but expressing a critic to your ideas does not mean a personal attack</em>,&#8221; he said.</p>
<p><strong>Vargas Llosa to CNN</strong></p>
<p>Writer Mario Vargas Llosa declared to CNN that president Chávez is looking for excuses to avoid the debate. The declarations of the Peruvian intellectual brought more words from president Chávez who pointed that he has been already in problems in other countries for his speeches and that it is a luxury of his country to allow that a person like him can come &#8220;<em>in the middle of a revolution to say whatever.</em>&#8220;</p>
<p>Vargas Llosa and other intellectuals have denied that the debate would be with other thinkers &#8211; called by the president as &#8220;revolutionaries.&#8221; Vargas Llosa, who was candidate to the presidency of his country some decades ago, said that the debate should among them and the president of Venezuela. Chávez said that he is &#8220;only a simple president and a soldier.&#8221;</p>
<p>President Chávez insisted that the debate would be this coming Saturday at 11 AM (Caracas time) between the &#8220;Venezuelan bourgeoisie, the right wing and the contra-revolutionaries.&#8221;  </p>
<blockquote><p>“Aún cuando ellos no aceptaran, no se atrevieran a aceptar, tienen todas las garantías, hasta chocolate de este bien bueno. Si no aceptaran mañana, ellos sabrán, de todos modos, me atrevo a decir que Caracas queda abierta para que vengan aquí, cuando quieran, todos los intelectuales del mundo que defienden el capitalismo”.</p></blockquote>
<p>&#8220;<em>Even if they do not accept, if they did not dare to accept, they have all the guarantees, even chocolate of this that is very good. If they do not accept tomorrow, it is up to them, I dare to say that Caracas will remain open so they can come here, whenever they want, all the intellectuals of the world, to defend the capitalism</em>&#8220;, said the president.</p>
<p>Writer Mario Vargas Llosa said to CNN:</p>
<blockquote><p>&#8220;Consideró que Chávez buscó un pretexto para que el debate con intelectuales no tuviera lugar. La propuesta no fue seria, fue un mero gesto o tal vez una emboscada</p></blockquote>
<p>&#8220;<em>I think that Chávez is looking a pretext in order to avoid the debate with the intellectuals. The proposal was not serious, it was only a gesture or maybe an ambush.</em>&#8220;</p>
<p><strong>A book for Obama</strong></p>
<p>The president talked also about the American president Barack Obama and said that he has &#8220;another book&#8221; for him, &#8220;<em>What is to Be Done?</em>&#8221; of Lenin.</p>
<blockquote><p>“Quién sabe si Obama leyó Las Venas Abiertas, a lo mejor no le ha dado tiempo, las Venas Abiertas de América Latina”</p></blockquote>
<p><em>&#8220;Who knows if Obama have read &#8220;Open Veins of Latin America&#8221;, maybe he has not have time, Open Veins of Latin America</em>,&#8221; he said.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Hugo Chávez, Mario Vargas Llosa, Jorge Castañeda, and Enrique Krauze to debate on Aló Presidente]]></title>
<link>http://aleksandreia.wordpress.com/2009/05/29/hugo-chavez-mario-vargas-llosa-jorge-castaneda-and-enrique-krauze-to-debate-on-alo-presidente/</link>
<pubDate>Fri, 29 May 2009 21:08:02 +0000</pubDate>
<dc:creator>wordadvocate</dc:creator>
<guid>http://aleksandreia.wordpress.com/2009/05/29/hugo-chavez-mario-vargas-llosa-jorge-castaneda-and-enrique-krauze-to-debate-on-alo-presidente/</guid>
<description><![CDATA[Via El País. Plug it into Google Translator if you do not read Spanish. Principal topics for discuss]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Via <a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/Vargas/Llosa/Castaneda/Krauze/aceptan/invitacion/Chavez/debatir/elpepuint/20090529elpepuint_10/Tes">El País</a>. Plug it into <a href="http://translate.google.com/">Google Translator</a> if you do not read Spanish.</p>
<p>Principal topics for discussion are democracy, human rights, and the international economic crisis.</p>
<p>I will provide updates when I have more news about the time and date. I&#8217;ll try to provide a synopsis of the content, depending on how long it is and how much time I have.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[17abr09 / El encuentro Obama-Carlos Navarrete]]></title>
<link>http://ciam.wordpress.com/2009/04/18/17abr09-el-encuentro-obama-carlos-navarrete/</link>
<pubDate>Sat, 18 Apr 2009 14:06:52 +0000</pubDate>
<dc:creator>Juan Manuel Martínez Trejo</dc:creator>
<guid>http://ciam.wordpress.com/2009/04/18/17abr09-el-encuentro-obama-carlos-navarrete/</guid>
<description><![CDATA[Joaquín López Dóriga (R Fórmula) entrevistó a Carlos Navarrete, quien comentó que tenía mucho interé]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Joaquín López Dóriga (R Fórmula) entrevistó a Carlos Navarrete, quien comentó que tenía mucho interé]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Letras LA MIRADA FORÁNEA SOBRE UN CAUDILLO Y SU PROCESO]]></title>
<link>http://ideasdebabel.wordpress.com/2009/04/10/letras-la-mirada-foranea-sobre-un-caudillo-y-su-proceso/</link>
<pubDate>Thu, 09 Apr 2009 22:28:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>Alfonso Molina</dc:creator>
<guid>http://ideasdebabel.wordpress.com/2009/04/10/letras-la-mirada-foranea-sobre-un-caudillo-y-su-proceso/</guid>
<description><![CDATA[Editado a finales de 2008, El poder y el delirio se ha convertido en el ensayo más completo sobre el]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img class="alignright size-full wp-image-4359" title="el-poder-y-el-delirio-1" src="http://ideasdebabel.wordpress.com/files/2009/04/el-poder-y-el-delirio-1.gif" alt="el-poder-y-el-delirio-1" width="161" height="222" /></p>
<p style="text-align:justify;">Editado a finales de 2008, <strong>El poder y el delirio </strong>se ha convertido en el ensayo más completo sobre el proceso político venezolano que un autor no venezolano haya emprendido en los últimos años. El historiador y ensayista mexicano Enrique Krauze se lanzó —en algo menos de un año— a la titánica tarea de reunir, analizar y procesar información de las más diversas fuentes sobre la revolución bolivariana, el socialismo del siglo XXI y la figura mitológica de Hugo Chávez. A medida que avanzaba en su lectura me sorprendía su capacidad de comprensión de un lapso histórico que aún los investigadores venezolanos más serios tratan de analizar y apreciar —en detalle y en conjunto— sin incurrir en la tentación del prejuicio. Esa “mirada foránea” trasciende la década que lleva gobernando el caudillo de Sabaneta y ofrece una visión más completa de nuestra historia. No es un trabajo limitado al período que vivimos, como si la historia comenzara en 1998, sino ampliado al devenir político de la democracia en esta Venezuela nerviosa e impredecible. Con todo, la saeta que aguijonea el poder y el delirio de su título se refiere directamente al presidente del país. Porque, además, el texto no es sólo sobre Venezuela pero sí especialmente sobre Venezuela. Allí reside la principal virtud de las múltiples que tiene este particular ensayo que nos involucra a todos.<!--more--></p>
<p style="text-align:justify;">Krauze trabajó sobre la base de documentos históricos, testimonios directos de experiencias personales, opiniones de intelectuales y líderes tanto del campo chavista como de la oposición, material periodístico y editorial y otra variada data de difícil clasificación. Extensas entrevistas con Manuel Caballero, Simón Alberto Consalvi y José Vicente Rangel —y numerosas conversaciones con analistas, periodistas, empresarios, historiadores y políticos venezolanos— sirven como sustento de diferentes ideas sobre Chávez y su alcance político. El libro se lee con agilidad, las páginas se suceden incesantes, los capítulos se organizan de manera secuencial y las reflexiones conducen al análisis de un caudillo muy particular y a la comprensión de su influencia en millones de personas, tanto en Venezuela como en el exterior.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando concluyo su lectura percibo <strong>El poder y el delirio</strong> como un extenso reportaje muy bien sustentado y rigurosamente argumentado. Es un libro que va más allá de los venezolanos, concebido para que otros lectores del mundo puedan comprender lo que está pasando en nuestro país. Tal vez por ello no transita las rutas fáciles de cierto exotismo político con que se observa a América Latina desde Europa y Estados Unidos, casi siempre tan distantes de nuestra realidad. Baste recordar la mirada maniquea de Oliver Stone sobre Fidel Castro en <strong>Comandante</strong> o la actitud complaciente de Sean Penn hacia Hugo Chávez, por sólo citar dos ejemplos de figuras del cine. Por eso el trabajo de este pensador liberal mexicano —que de manera manifiesta no excluye a otras corrientes políticas de nuestro continente—  adquiere una importancia medular. Desde luego, el autor no puede evadir la comparación de ciertas etapas del proceso político venezolano con ciertos capítulos de la historia de su país. Destaca, casi sin querer queriendo, la asonada de Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992 y la erupción del Subcomandante Marcos al frente de un movimiento de indígenas chiapanecos a principios de 1994.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>El poder y el delirio</strong> parte de la ubicación de la democracia venezolana en un contexto continental, desde 1959 hasta 1989 —los famosos 40 años “corruptos” del Pacto de Punto Fijo, según Chávez— con ciertas referencias a nuestros días. Al principio se halló la Revolución Cubana, al final también. Al principio surgió un sistema democrático que Krauze denomina constructivo que abarca desde 1959, con el gobierno de Rómulo Betancourt, pasando por el de Raúl Leoni, y hasta el primero de Rafael Caldera en 1974. El siguiente período, de 1974 a 1989, comprende los “tres lustros críticos” que abarcan el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, los de Luis Herrera Campíns —con su triste “viernes negro”— y Jaime Lusinchi, el segundo de Pérez, su dimisión, el interinato de Ramón J. Velásquez y la segunda presidencia de Caldera. Ciertamente Kreuze derrumba algunos mitos y rescata algunos momentos de ese lapso, pero sobretodo lo expone como el preámbulo del decenio chavista.</p>
<p style="text-align:justify;">Propone entonces una mirada del presente —a los pocos días del triunfo del No sobre el Sí en el referendo del 2 de diciembre de 2007— que recorre los aspectos fundamentales del régimen de Chávez y se extiende por aspectos tan esenciales como diversos: las misiones, los sucesos del 11 de abril de 2002, la destrucción de PDVSA, la confrontación con los medios, el culto a Bolívar y la mitología de los héroes históricos, el cierre de RCTV, la influencia del sociólogo argentino Norberto Ceresole, el resurgir del movimiento estudiantil, los desbordes patológicos de lo que Krauze llama la “hugolatría”, los vínculos con Fidel Castro y el régimen de Cuba, las fragilidades teóricas del “socialismo del siglo XXI” y otras expresiones de estos diez duros años</p>
<p style="text-align:justify;">Resulta curioso que uno de los capítulos fundamentales de <strong>El poder y el delirio</strong> esté dedicado a Rómulo Betancourt, a quien el historiador mexicano admira de manera expresa. Lo evoca como una referencia histórica no sólo distinta sino también antagónica a lo que representaron en 1959 Fidel Castro y la Revolución Cubana y lo que representan hoy Hugo Chávez, la “revolución bolivariana” y el “socialismo del siglo XXI”. El texto propone un rescate de una figura hoy bastante olvidada en América Latina, a pesar de que marcó la ruta de la democracia en todo el continente.</p>
<p style="text-align:justify;">Libro fundamental, <strong>El poder y el delirio</strong> conforma una interpretación compleja de un proceso político imposible de encasillar. Gracias a la mirada de un mexicano, forastero a medias, muchos lectores de América Latina encontrarán respuestas a sus inquietudes sobre este caudillo contemporáneo y el cataclismo que ha detonado no sólo en Venezuela sino en otras naciones latinoamericanas.</p>
<p style="text-align:justify;"><em>EL PODER Y EL DELIRIO, Enrique Krauze. Editorial Alfa, 2008, Caracas. Colección Hogueras. 373 páginas.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Castañeda Gutman; ¿De guerrillero a narcolavador?]]></title>
<link>http://pocamadrenews.wordpress.com/2009/04/03/castaneda-gutman-%c2%bfde-guerrillero-a-narcolavador/</link>
<pubDate>Fri, 03 Apr 2009 23:39:20 +0000</pubDate>
<dc:creator>PoKaMa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Antecedentes: asunto “Irán-Contras”. ALFREDO JALIFE RAHME (Voces del Periodista) CABE SEÑALAR QUE el]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Antecedentes: asunto “Irán-Contras”. ALFREDO JALIFE RAHME (Voces del Periodista) CABE SEÑALAR QUE el]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Socialismo democrático  o autoritario]]></title>
<link>http://julianyarac.wordpress.com/2009/04/02/socialismo-democratico-o-autoritario/</link>
<pubDate>Thu, 02 Apr 2009 17:29:46 +0000</pubDate>
<dc:creator>Julian</dc:creator>
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<description><![CDATA[&#8220;&#8230;Creyéndose un constructor del futuro, Chávez en realidad es un restaurador del pasado,]]></description>
<content:encoded><![CDATA[&#8220;&#8230;Creyéndose un constructor del futuro, Chávez en realidad es un restaurador del pasado,]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Algunas cifras de Venezuela]]></title>
<link>http://julianyarac.wordpress.com/2009/03/27/algunas-cifras-de-venezuela/</link>
<pubDate>Fri, 27 Mar 2009 05:58:08 +0000</pubDate>
<dc:creator>Julian</dc:creator>
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<description><![CDATA[Viñeta de Rayma El Gobierno del presidente Chavez, se ha beneficiado del mayor ingreso petrolero de ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Viñeta de Rayma El Gobierno del presidente Chavez, se ha beneficiado del mayor ingreso petrolero de ]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Krauze; fanático del absoluto libre mercado]]></title>
<link>http://pocamadrenews.wordpress.com/2009/03/01/krauze-fanatico-del-absoluto-libre-mercado/</link>
<pubDate>Sun, 01 Mar 2009 16:15:36 +0000</pubDate>
<dc:creator>PoKaMa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Krauze incita a los empresarios a rebelarse Álvaro Cepeda N. (Contralínea) El historiador Enrique Kr]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Krauze incita a los empresarios a rebelarse Álvaro Cepeda N. (Contralínea) El historiador Enrique Kr]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[México no es un Estado fallido]]></title>
<link>http://paulinocardenas.wordpress.com/2009/01/13/mexico-no-es-un-estado-fallido/</link>
<pubDate>Tue, 13 Jan 2009 04:00:46 +0000</pubDate>
<dc:creator>paulinocardenas</dc:creator>
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<description><![CDATA[Enero 13, 2009 El viernes pasado, durante una reunión  con embajadores y cónsules en Palacio Naciona]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><!--StartFragment--><span style="font-weight:normal;">Enero 13, 2009</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span lang="ES-MX">El viernes pasado, durante una reunión<span>  </span>con embajadores y cónsules en Palacio Nacional, ante <span>el presidente Felipe Calderón, el historiador Enrique Krauze  refirió que recientemente, a una pregunta expresa de un amigo sobre los sitios más álgidos del mundo, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, respondió: “son Paquistán y México”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span lang="ES-MX">Krauze comentó que “es evidente que la percepción de México como un Estado fallido, comienza a permear en los corredores de Washington” por lo que sugirió necesario que el gobierno le dé un nuevo giro a la relación con Estados Unidos, a partir del viaje del mandatario panista a ese país.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span lang="ES-MX">En ese mismo foro Calderón rechazó que en México haya un Estado fallido e instruyó a los diplomáticos <span>para que divulguen en el exterior que el nuestro funciona y en él imperan estabilidad y gobernabilidad. Esto fue dos días </span>antes de viajar a la capital norteamericana para reunirse con el presidente electo del vecino país del norte, Barack Obama.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span lang="ES-MX">Para revertir la tendencia, señaló Krauze,“no basta la publicidad<strong>:</strong></span><span lang="ES-MX"> hace falta, además de los resultados tangibles en la guerra contra el crimen, imaginar e instrumentar una nueva relación con Estados Unidos que avance en los puntos de la agenda bilateral, pero sobre todo los persuada de modificar su cómoda percepción del tráfico de drogas y la violencia”. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span lang="ES-MX">Por su parte, el mandatario panista admitió que México vive un proceso de “recomposición institucional”, rechazó la percepción de que en el país se está, “simple y sencillamente masacrando a la población civil” en las calles, o que exista una situación de caos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span lang="ES-MX">Y agregó<strong>:</strong></span><span lang="ES-MX"> “Pareciera que en el mundo se generara la impresión de que en México se está, simple y sencillamente, masacrando a la población civil en las calles, incluyendo las de esta ciudad, y que se está generando una situación de caos, y honestamente no es así”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span lang="ES-MX">Señaló que “lo que está ocurriendo</span><span lang="ES-MX"> </span><span lang="ES-MX">en México es que hay, no sólo un gobierno, sino una sociedad absolutamente decidida y determinada a enfrentar y a resolver problemas que nuestro país venía arrastrando y quizá metiendo debajo de la alfombra, como es el problema de la inseguridad”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span lang="ES-MX">Al referirise a la imagen que de México se ha generado en el mundo por la lucha contra el narcotráfico, hizo referencia a las muertes registradas por lo que llamó esa “guerra”. Lo que sucede, dijo es que “estamos poniendo la casa en orden”. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span lang="ES-MX">Estado fallido es un término polémico que califica a un estado débil en el cual el gobierno central tiene poco control práctico sobre su territorio; <span>sin embargo, si bien el presidente afirma que ese no es el caso de México, habría que preguntar cómo se le podría llamar a un Estado donde ocurren casi 6,000 muertos al año por culpa del narcotrafico, que es líder mundial en secuestros, donde hasta las más altas esferas de la justicia están coludidas con el hampa y donde existe una vergonzante corrupción y campea la impunidad en beneficio del crimen organizado.</span></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span lang="ES-MX">Algún nombre debe tener un Estado cuando no genera los suficientes empleos, aunque durante su campaña el actual mandatario presumió que sería el “presidente del empleo”. O cómo llamarle a un Estado que cobra impuestos por todo y no le basta el presupuesto del erario salido en gran parte de la renta petrolera, y que siendo productor de hidrocarburos importa un altísimo porcentaje de gasolina la cual cobra más cara que en cualquier país petrolero. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span lang="ES-MX">O cómo habría de llamarse un Estado que no le da la suficiente importancia a una crisis que pegará fuerte, para lo cual su gobierno hasta hace poco le dio importancia, y según expertos independientes sólo anuncia una serie de medidas palitivas que no servirán para nada a la hora de la hora, cuando la crisis económica se traduzca en desempleo, en disminución de remesas, en baja actividad turística, en carestía o en desabasto, además con un “optimista” crecimiento “cero”. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span lang="ES-MX">En fin, que si bien México no es un Estado fallido, en Washington parece empezar a permear esa percepción, según Enrique Krauze. Eso es lo preocupante. Sobre todo para el ejercicio de negociaciones bilaterales que ayer comenzaron en Washington, entre el mandatario mexicano y quien a partir del próximo día 20 ocupará la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama. </span></p>
<p align="center"><span lang="ES-MX"><strong>escaparate@paulinocardenas.com</strong></span></p>
<p><!--EndFragment--></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Publicaciones on line: Letras Libres (enero de 2009)]]></title>
<link>http://historiaglobalonline.wordpress.com/2009/01/08/publicaciones-on-line-letras-libres-enero-de-2009/</link>
<pubDate>Thu, 08 Jan 2009 19:08:20 +0000</pubDate>
<dc:creator>jragas</dc:creator>
<guid>http://historiaglobalonline.wordpress.com/2009/01/08/publicaciones-on-line-letras-libres-enero-de-2009/</guid>
<description><![CDATA[La revista mexicana Letras Libres cumple diez años y nos trae un interesante dossier dedicado a la R]]></description>
<content:encoded><![CDATA[La revista mexicana Letras Libres cumple diez años y nos trae un interesante dossier dedicado a la R]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Echizado: Escritor mexicano analiza el efecto del régimen castrista sobre Chávez]]></title>
<link>http://rafaelmartel.com/2008/11/20/echizado-escritor-mexicano-analiza-el-efecto-del-regimen-castrista-sobre-chavez/</link>
<pubDate>Thu, 20 Nov 2008 09:36:40 +0000</pubDate>
<dc:creator>Rafael Martel</dc:creator>
<guid>http://rafaelmartel.com/2008/11/20/echizado-escritor-mexicano-analiza-el-efecto-del-regimen-castrista-sobre-chavez/</guid>
<description><![CDATA[Escritor mexicano analiza el efecto del régimen castrista sobre Chávez: &#8220;Chávez quiere ser el ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="center"><font size="4" color="FF3300" face="times">Escritor mexicano analiza el efecto del régimen castrista sobre Chávez:<br />
&#8220;Chávez quiere ser el Stalin de América Latina&#8221;</font></p>
<p align="center"><img src="http://i188.photobucket.com/albums/z196/rmartelweb/r1044466579copy.jpg?t=1227174509" alt="" /></p>
<p align="center"><font size="3" color="ffff66" face="times">Members of one of the most dangerous and fanatical Cults in the world: The United Socialist Party of Venezuela (PSUV) attend President Hugo Chavez&#8217;s rally head of Sunday&#8217;s elections in Caracas November 18, 2008. Venezuelans go to the polls on November 23 to elect state governors and city mayors.</font></p>
<p>EFE MEXICO~<font size="3" color="ccffff" face="times">El sueño del presidente venezolano, Hugo Chávez, es convertirse en el equivalente de Stalin pero respecto al régimen cubano de Fidel Castro, afirmó hoy el historiador mexicano Enrique Krauze, autor de El poder yel delirio.</p>
<p>&#8221;El no usa la palabra padre para referirse a Castro de manera simplemente sentimental, está buscando quedarse con ese capital histórico-ideológico&#8221;, apuntó Krauze, cuyo último trabajo analiza la figura de Chávez en el contexto de la historia.</p>
<p>Algunas de las &#8221;desmesuras&#8221; del mandatario venezolano -añadió- son contempladas con reservas por el revolucionario cubano, ahora apartado del poder tras casi medio siglo como máxima figura de la isla caribeña.</p>
<p>Castro, &#8221;un político maquiavélico&#8221; según Krauze, podría temer que las acciones del venezolano &#8211;&#8221;un volcán de emotividad, de ambición, de resentimiento&#8221; que &#8220;está siempre escalando sus apuestas&#8221;&#8211; lleven a un levantamiento militar o a una guerra civil, según Krauze.</p>
<p>Para Chávez, &#8221;nada sería mejor que revivir la crisis de los misiles del año 62 y ser él el nuevo Ché o el nuevo Fidel que siga desafiando a los yanquis&#8221;, apuntó el historiador.</p>
<p>El envejecimiento de Fidel le otorga al exmilitar venezolano mayor margen de actuación para extender su impronta sobre América Latina, agregó Krauze, que calificó a los países en la órbita de Chávez de &#8220;virreinatos&#8221;.</p>
<p>La llegada al poder del estadounidense Barack Obama, en principio partidario de una mejor relación entre su país y Cuba, podría cambiar la ecuación, afirmó el experto.</p>
<p>De igual manera, la reducción de los precios del petróleo también podría derivar en una limitación de los movimientos para el &#8216;&#8217;sueño imperial&#8221; de Chávez, &#8220;un héroe que sabe muy bien que no es un héroe&#8221;.</p>
<p>Krauze preparó El podery el delirio en Venezuela, donde conversó con partidarios &#8221;chavistas&#8221;, algunos de ellos de su entorno cercano.</p>
<p>Tras avisar de que el libro se publicaría en Caracas, Krauze recibió &#8221;algún correo electrónico&#8221; del ministro de Información venezolano, Andrés Izarra, con &#8221;términos impropios&#8221;, ante la crítica contenida en el ensayo.</p>
<p>&#8221;Me confirma que la tolerancia a la crítica no es una de las virtudes del régimen chavista&#8221;, dijo el historiador, quien reconoce, no obstante, la &#8221;vocación social&#8221; de Chávez &#8211;aunque de forma discrecional&#8211; para con sectores excluidos durante mucho tiempo en Venezuela.</p>
<p>El académico admite que el gobernante no es un hombre &#8221;cruel&#8221; o &#8216;&#8217;sanguinario&#8221;, pese a las &#8221;feroces&#8221; campañas de propaganda contra la oposición política llevadas a cabo en el país, y que ha mostrado &#8221;realismo&#8221; en &#8220;momentos límites&#8221;.</p>
<p>&#8221;Acotado por una gestión diplomática nueva de Obama, por la realidad del mercado y los precios del petróleo, y por el avance de la oposición&#8221;, el régimen podría tomar otros derroteros, apuntó Krauze.</font><br />
<span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/am3CxHXabM4&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/am3CxHXabM4&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
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<title><![CDATA[¡Únete Pueblo!]]></title>
<link>http://espaciocritico4.wordpress.com/2008/09/17/%c2%a1unete-pueblo/</link>
<pubDate>Wed, 17 Sep 2008 19:46:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>Cindy Morales</dc:creator>
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<description><![CDATA[  A 40 años de Tlatelolco, nuevas manifestaciones surgen como protesta a la ineficacia del Estado pa]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p class="MsoNormal" style="line-height:115%;"> </p>
<p><span lang="ES-MX"><a href="http://espaciocritico4.files.wordpress.com/2008/09/huelga4.jpg"><img class="size-full wp-image-259 alignright" title="huelga4" src="http://espaciocritico4.wordpress.com/files/2008/09/huelga4.jpg" alt="" width="280" height="181" /></a></span></p>
<p><span lang="ES-MX">A 40 años de Tlatelolco, nuevas manifestaciones surgen como protesta a la ineficacia del Estado para controlar el clima de violencia que aqueja al país. “<em>Iluminemos México</em>”, vestidas de blanco, miles de personas en México y en el mundo, se reunieron el 30 de agosto para realizar una marcha pacífica en contra de la delincuencia. Un reclamo social ante aquello que sobrepasa y que llega a cualquier rincón de la tierra: terrorismo, narcotráfico, corrupción, inseguridad, violencia.<span> </span>Por eso el mundo entero logra encontrar un punto en común, una nueva razón de lucha y se logra generar esta respuesta mundial, de nueva cuenta escuchamos el “Únete pueblo” del 68. </span></p>
<p><!--more--></p>
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<p class="MsoNormal" style="line-height:115%;"><span lang="ES-MX">1968 representa al cansancio mundial ante el <em>establishment, </em>pero también representa la unión de la sociedad civil. Movimientos y hechos históricos, hacen evidente el malestar y el descontento de la sociedad.<span> </span></span>Martín Luther King es asesinado,<span lang="ES-MX">se da la <span lang="ES">Primavera</span><span lang="ES"> de Praga, se agudiza la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, recordemos a los Panteras Negras, al<em> black power</em>; los movimientos estudiantiles y obreros inician la más grande huelga post segunda guerra mundial haciendo tambalear al gobierno y el sistema mundial de reordenamiento; Argelia inicia su lucha de independencia de Francia alentada por los sucesos de Paris, movimientos de protesta de estudiantes en Estados-Unidos y Japón contra la Guerra de Vietnam. En México la movilización estudiantil es fuertemente reprimida cara a las olimpiadas. Aún no se sabe el número exacto de muertes de aquel trágico 2 de octubre. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:115%;"><span lang="ES-MX"><span lang="ES"><a href="http://espaciocritico4.files.wordpress.com/2008/09/19681.jpg"><img class="size-full wp-image-261 alignleft" title="19681" src="http://espaciocritico4.wordpress.com/files/2008/09/19681.jpg" alt="" width="200" height="200" /></a></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:115%;"><span lang="ES-MX">¿Qué se logró con el movimiento estudiantil en México del 68? Para muchos, como Enrique Krauze, comenzó la democracia, si bien no fue un movimiento político, fue un movimiento contra el <em>establishment.</em> <a href="http://www.letraslibres.com/index.php?art=13179">“</a><a href="http://www.letraslibres.com/index.php?art=13179">Los estudiantes no pensamos en la democracia electoral como una salida. En las asambleas votábamos a mano alzada, en las marchas creíamos representar al pueblo y hasta teníamos el eslogan &#60; Únete pueblo&#62;, pero el pueblo hubiera necesitado más para unirse, para participar de verdad en la política: hubiera necesitado una estructura, una institución, un cauce, un partido. Esas nociones eran ajenas al movimiento estudiantil”.</a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:115%;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:115%;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:115%;"><span lang="ES-MX">El movimiento del 68 se inspiró en ideales de la revolución cubana, a pesar de no ser un movimiento político la sociedad sí estaba más politizada que ahora.<span> </span>Marchas como “<em>Iluminemos México” </em>representan a una sociedad<em> </em>harta del sistema, pero a la vez, sin deseos de politizar. En ambos casos la sociedad civil se alza para hacerse escuchar y develar las fallas del sistema.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:115%;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:115%;"><span lang="ES-MX">No podemos equiparar la tragedia del 2 de octubre con algún suceso de la actualidad, pero tenemos hechos violentos que no parecen cesar, el narco poder, secuestros a políticos por políticos, 1 muerte cada 85 minutos en toda la república, las muertas de Juárez, el clima de violencia y miedo nos hace reaccionar. Jefes policiacos y militares integraron el escuadrón de la muerte, el escuadrón Olimpia. Al igual que en el 68, ya no podemos confiar en las personas en las que depositamos nuestra seguridad, los policías están dentro del sistema de corrupción. </span></p>
<p class="MsoNormal"> </p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[De Enrique Krauze a John Ackerman]]></title>
<link>http://observatoriomediosuia3.wordpress.com/2008/04/30/de-enrique-krauze-a-john-ackerman/</link>
<pubDate>Wed, 30 Apr 2008 14:08:14 +0000</pubDate>
<dc:creator>Observatorio de Medios UIA</dc:creator>
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<description><![CDATA[Del Correo Ilustrado, La Jornada   La respuesta de John Ackerman es esquizofrénica: celebra y lament]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Del Correo Ilustrado, La Jornada   La respuesta de John Ackerman es esquizofrénica: celebra y lament]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Krauze y la manipulación]]></title>
<link>http://observatoriomediosuia3.wordpress.com/2008/04/29/krauze-y-la-manipulacion/</link>
<pubDate>Tue, 29 Apr 2008 14:02:21 +0000</pubDate>
<dc:creator>Observatorio de Medios UIA</dc:creator>
<guid>http://observatoriomediosuia3.wordpress.com/2008/04/29/krauze-y-la-manipulacion/</guid>
<description><![CDATA[  Del Correo Ilustrado de La Jornada Si Krauze realmente estuviera preocupado por la “manipulación h]]></description>
<content:encoded><![CDATA[  Del Correo Ilustrado de La Jornada Si Krauze realmente estuviera preocupado por la “manipulación h]]></content:encoded>
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