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	<title>fuerza-nueva &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "fuerza-nueva"</description>
	<pubDate>Tue, 29 Dec 2009 22:41:42 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Debut de Jesus Navas como titular con la selección española]]></title>
<link>http://orgulloypundonor.wordpress.com/2009/11/17/debut-de-jesus-navas-como-titular-con-la-seleccion-espanola/</link>
<pubDate>Tue, 17 Nov 2009 15:34:41 +0000</pubDate>
<dc:creator>orgulloypundonor</dc:creator>
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<title><![CDATA[20-N en Lorca]]></title>
<link>http://fuerzanuevadelorca.wordpress.com/2009/11/12/20-n-en-lorca/</link>
<pubDate>Thu, 12 Nov 2009 12:22:13 +0000</pubDate>
<dc:creator>fuerzanuevadelorca</dc:creator>
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<description><![CDATA[Organizada por la delegación local de Fuerza Nueva Editorial, el próximo viernes 20 de Noviembre ten]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Organizada por la delegación local de Fuerza Nueva Editorial, el próximo viernes 20 de Noviembre ten]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Actos del 20-N-2009 en Madrid]]></title>
<link>http://fuerzanuevadelorca.wordpress.com/2009/11/12/actos-del-20-n-2009-en-madrid/</link>
<pubDate>Thu, 12 Nov 2009 11:52:34 +0000</pubDate>
<dc:creator>fuerzanuevadelorca</dc:creator>
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<title><![CDATA[Las dos vidas de Maru.]]></title>
<link>http://castillaunida.wordpress.com/2009/09/25/las-dos-vidas-de-maru/</link>
<pubDate>Fri, 25 Sep 2009 07:16:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>castillaunida</dc:creator>
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<description><![CDATA[El tema de esta mujer está calentado muchos blogs ultimamente. Nos referimos a Maru Menéndez, portav]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img class="aligncenter size-full wp-image-1793" title="Maru" src="http://castillaunida.wordpress.com/files/2009/09/maru.jpg" alt="Maru" width="460" height="336" /></p>
<p>El tema de esta mujer está calentado muchos blogs ultimamente. Nos referimos a Maru Menéndez, portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid. Pero me resulta llamativo que algunos blogs &#8220;liberales&#8221; y &#8220;progres&#8221; hagan referencia a la foto de Maru niña como algo que pertenece a su pasado franquista. No señores no, esa foto no es del franquismo, esa foto es de no hace mucho tiempo, cuando en los años &#8216;80 había un partido político con casi un millón de afiliados denominado Fuerza Nueva y liderado por el notario Blas Piñar.</p>
<p>Tampoco vamos a satanizar a la familia de Maru porque algunos sigan teniendo relación con grupos patriotas o porque algunos fueran militares de los de verdad, de esos que ponían el Honor de su patria por encima de todo y de los que ya apenas quedan. Lo llamativo de esto es como Maru, criada en altos valores, pudo pasar de aquello a esto. Fuerza Nueva era una organización con algunos defectos y con muchas virtudes y sobre todo la rama juvenil, llamada Fuerza Joven, a la que al parecer pertenecía Maru según deducimos de su atuendo. Allí los jóvenes recibían mucha formación política y sobre todo moral, algo que después han abandonado muchos partidos patriotas, la formación del militante. Y a esto me refiero, uno puede cambiar de ideas, incluso puedo entender que alguien proveniente del Anarquismo o del Comunismo terminen siendo después identitarios, socialpatriotas o como queramos llamarlo. Si a la inquietud social le añadimos esa llama que muchos europeos llevamos dentro y que yo resumiría en Sangre y Suelo, todo es posible. Lo que no es entendible es que alguien que estuvo en un estrato moral tan superior a la bazofia que nos rodea ahora, con el tiempo degenerase hasta aterrizar en un partido que solo sirve a los intereses bastardos de Capitalismo Sionista Mundial.</p>
<p>Quizá Maru, dentro de algunos años y al final de sus días, eche una mirada atrás y al hacer balance de su actuación política, no pueda por menos que sentir vergüenza y tristeza.</p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Fuerza Nueva cambia de domicilio]]></title>
<link>http://acprimavera.es/2009/07/07/fuerza-nueva-cambia-de-domicilio/</link>
<pubDate>Tue, 07 Jul 2009 20:04:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>ptcpg</dc:creator>
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<description><![CDATA[ Fuerza Nueva se traslada, abandonando la histórica sede de Núñez de Balboa, 31.  A partir de ahora ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[ Fuerza Nueva se traslada, abandonando la histórica sede de Núñez de Balboa, 31.  A partir de ahora ]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Misa por los Caídos de la División Azul]]></title>
<link>http://fuerzanuevadelorca.wordpress.com/2009/02/11/misa-por-los-caidos-de-la-division-azul/</link>
<pubDate>Wed, 11 Feb 2009 12:35:53 +0000</pubDate>
<dc:creator>fuerzanuevadelorca</dc:creator>
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<description><![CDATA[Mañana día 11 de febrero, a las 19:30 horas, en la parroquia de Cristo Rey, se ofrecerá la Santa mis]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Mañana día 11 de febrero, a las 19:30 horas, en la parroquia de Cristo Rey, se ofrecerá la Santa mis]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Nueva página homenaje a Fuerza Nueva]]></title>
<link>http://patriotases.wordpress.com/2009/01/05/nueva-pagina-homenaje-a-fuerza-nueva/</link>
<pubDate>Mon, 05 Jan 2009 08:51:38 +0000</pubDate>
<dc:creator>administrador</dc:creator>
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<description><![CDATA[Aparece un  nuevo blog homenaje a Fuerza Nueva. En ella podréis encontrar parte de su historia, foto]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Aparece un  nuevo blog homenaje a Fuerza Nueva. En ella podréis encontrar parte de su historia, foto]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Conferencia de Luis Martínez Palomares]]></title>
<link>http://patriotases.wordpress.com/2008/12/12/conferencia-de-luis-martinez-palomares/</link>
<pubDate>Fri, 12 Dec 2008 08:53:47 +0000</pubDate>
<dc:creator>administrador</dc:creator>
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<description><![CDATA[El Magistrado en excedencia Luis Martínez Palomares pronunció el pasado 4 de diciembre una conferenc]]></description>
<content:encoded><![CDATA[El Magistrado en excedencia Luis Martínez Palomares pronunció el pasado 4 de diciembre una conferenc]]></content:encoded>
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<title><![CDATA["Allí donde existe un delito debe haber alguien capaz de denunciarlo"]]></title>
<link>http://luchesentrubia.wordpress.com/2008/05/19/alli-donde-existe-un-delito-debe-haber-alguien-capaz-de-denunciarlo/</link>
<pubDate>Mon, 19 May 2008 11:54:34 +0000</pubDate>
<dc:creator>arístides</dc:creator>
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<description><![CDATA[La &#8220;Declaración de Principios de MANOS LIMPIAS afirma que es un Sindicato de ámbito nacional, ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[La &#8220;Declaración de Principios de MANOS LIMPIAS afirma que es un Sindicato de ámbito nacional, ]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[¿LOS VENCEDORES VENCIDOS?]]></title>
<link>http://combateporespana.wordpress.com/2008/04/07/%c2%bflos-vencedores-vencidos/</link>
<pubDate>Mon, 07 Apr 2008 17:48:36 +0000</pubDate>
<dc:creator>combateporespana</dc:creator>
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<description><![CDATA[La Historia, que es maestra de la vida, nos enseña que en el transcurso del tiempo los que un día fu]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;">La Historia</span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;">, que es maestra de la vida, nos enseña que en el transcurso del tiempo </span></span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;">los que un día fueron vencedores </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">en una contienda acaban siendo vencidos años después; y de tal manera que su victoria fue abatida y sus frutos </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">marchitados. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Lo que importa es averiguar por qué los vencedores fueron vencidos, cómo se consiguió anular e invertir la victoria </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de aquéllos, quedando, en última instancia, los vencidos, vencedores. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">El tema tiene especial trascendencia cuando en el combate que se contempla se decide la identidad de una nación, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">su continuidad y su quehacer en el futuro, tal y como lo fue en España el enfrentamiento iniciado el 18 de julio de </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">1936.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Para dar con la clave de ese enfrentamiento es indispensable conocer las señas de identidad de nuestra nación, la </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">primera en Europa conformada como tal y configurada de un modo tan propio y específico que llegó a ser un lugar </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">común aquello de que España es diferente, y, por tanto, no homologable con las otras naciones. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Esta España distinta, pero presente en la Historia universal, desempeñó en su curso un papel decisivo, y plasmó su </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">unidad política e histórica, “aunando a varios pueblos en la síntesis de la Patria única -nos dice el cardenal Gomá- que </span></span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;">la Providencia</span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"> redujo a un denominador común”. (1)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Es evidente a todas luces que ese denominador común es el catolicismo, la unidad católica de que hablaba Menéndez  </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">y Pelayo. Desde la evangelización, por los apóstoles Pablo y Santiago y la aparición de la Señora a las orillas </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">del Ebro, España es la tierra de María Santísima. Desaparecido el arrianismo, y recuperada esa unidad religiosa en </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">tiempos de Recaredo, España, invadida por los mahometanos, se refugió en Covadonga, y mientras en otros países </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">mediterráneos, también invadidos, aún permanecen, aquí se luchó contra ellos con una tenacidad inigualable desde </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">el año 711 hasta el año 1492. La España de los cinco reinos recuperó la plenitud de su territorio y su unidad política, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">combatiendo con la espada y enarbolando la Cruz.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Madurada por este sacrificio secular, España cumplió con el mandato divino de la evangelización. Las carabelas </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">colombinas descubrieron tierra americana, pero también almas numerosas, diabolizadas por la idolatría, a las que </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">predicó la buena noticia de que Dios se había encarnado para salvarlas, y bautizó en el nombre del Padre, del Hijo y </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">del Espíritu Santo. Y lo mismo sucedió en Filipinas, cuando Sebastián Elcano, en las antípodas de nuestro suelo, mezcló </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">su sangre con la del indígena Sikatuna como símbolo de hermandad.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Si toda la historia, subrayaba en Lourdes el cardenal Iván Díaz el pasado 11 de febrero, muestra la “lucha permanente </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">y feroz entre las fuerzas del bien y del mal, (lucha que continuará) hasta el final de los tiempos”, España, católica y </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">misionera, se puso en la vanguardia de las fuerzas del bien, y no vaciló ni reparó en sacrificios increíbles y ejemplares </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">al asumir su jefatura para detener y combatir el mal. A las tres revoluciones en cadena al servicio de las fuerzas del </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">mal, la religiosa de Lutero, la política de Rousseau y la social de Marx, España respondió a la primera con la Contrarreforma, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">con las aportaciones de Laínez y Salmerón en el Concilio de Trento y con una guerra religiosa, larga y </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">cruenta; a la segunda, con el levantamiento popular de 1808, contra Napoleón, y las guerras carlistas; y a la tercera, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">con la Cruzada de 1936, que evitó que el comunismo antiteo se apoderase de España, y que, en su aspecto bélico, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">consiguió la victoria del 1 de abril de 1939.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Hemos aludido al aspecto bélico de la Cruzada, que concluyó con la victoria, y que, como el mismo cardenal Gomá </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">señaló, con ella sólo fue restablecida “la justicia pública por medio de la fuerza”, estando pendiente, en lo que él llamó </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">la “guerra de la paz”, el triunfo definitivo de una justicia fundamental de la patria, que es la del espíritu, (ya que) “España </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">se había batido en la gran contienda por los principios religiosos de que somos heraldos”. (2) La guerra de los mil </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">días se libró -continúa diciendo el cardenal- “entre los que (sostenían) el espíritu cristiano y español contra ese otro </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">espíritu, si espíritu pude llamarse, que quisiera fundir todo lo humano&#8230; en el molde del materialismo marxista”. (3) </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Si ello es así, ¿cómo se está enfrentando España con la cuarta revolución, que Gramsci preconiza, es decir, larevolución</span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">cultural, que en España pretende vaciar de sentido cristiano nuestra guerra, para que de ella no quede otra </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">cosa que “las ruinas acumuladas sobre nuestro suelo”. (4) </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Creo, sinceramente, que en la España de hoy se ha perdido o estamos perdiendo la “guerra de la paz”. La guerra fue  </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">seguimos recogiendo palabras de nuestro inolvidable cardenal, escritas en 1937- “una lección divina, y si no sabemos </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">aprenderla la haríamos inútil, porque mañana incurriríamos en los mismos pecados de la anteguerra. Hacemos la </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">guerra para hacer una nueva España: no había necesidad de pasar sus dolores inmensos si debiésemos quedar igual </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">que años antes”. (5) </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Comparto las frases, bien claras y admonitivas del cardenal : “las civilizaciones no se defienden solas, la civilización </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">es un estado heroico, una lucha de todos los instantes contra la barbarie. Si queremos sostenernos en ella y salvar </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">nuestra dignidad de hombres libres&#8230; habremos de aceptar el combate y permanecer en constante y avisada centinela </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">ante el enemigo. La guerra (de liberación) señala un momento de esta lucha; cuando se acabe, aún deberemos </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">quedar arma al brazo para la construcción y defensa de la España nueva”. (6)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">La paz y, por tanto, me permito añadir, la “guerra de la paz”, no permite, como se nos decía con reiteración, un </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">“reposo cómodo y cobarde”. Pero ¿sabiendo que la guerra ideológica continuaba a partir del mismo día en que se </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">logró la victoria de las armas, no prescindimos de ellas por creer que el triunfo era definitivo? José Antonio -luego </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de referirse a la revolución social de su tiempo-, manifestaba con una visión clarísima de la hora y con palabras que </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">tienen en el día de hoy más actualidad que entonces, que (dicha revolución) aspiraba a una “sustitución violenta </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de la Religión por la irreligiosidad, a la vez que a una sustitución de la Patria por (una) clase cerrada y rencorosa”  </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">añadiendo, como una advertencia, que nos hallábamos ante “la venida impetuosa de un orden destructor de la civilización </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">occidental y cristiana, ante la clausura de una civilización que, nosotros, educados en sus valores esenciales, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">nos resistimos a dar por caducadas”. (7) </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Para el después de la victoria de las armas, el cardenal Gomá escribió: “Tememos fundadamente que cuando volvamos </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">a la vida normal reviva con toda su fuerza el hecho terrible de la pública depravación. ¿Qué ocurrirá cuando se </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">aleje el recuerdo de las cosas terribles que hemos vivido y se normalice con la economía general las condiciones </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">del vivir? ¿No es de temer que faltando el freno de las conciencias bien formadas, perdida la estima de los bienes del </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">espíritu, metamos otra vez en la vida privada y pública -en frase de Pío X- lo que fue “la vergüenza de la antigüedad </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">pagana?”. (8) </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Para evitar esta frustración de la guerra, para ganar el triunfo definitivo en la “guerra de la paz”, Su Eminencia convocaba, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">a la vez que urgía, a los obispos a cumplir con su misión, apelando a la responsabilidad de su ministerio”, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">porque no sería posible la reconstrucción de nuestro país sin la base religiosa que descansa sobre la acción sacerdotal. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Seamos pues fieles a nuestra misión. No perdamos el espíritu de conquista, no consintamos que caiga el centro </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de nuestro poder espiritual en manos de los enemigos de Dios y de España, el socialismo y el comunismo, que casi </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">se adueñaron de lo que costó siglos de esfuerzo&#8230; El enemigo -lo vemos apuntar por muchos sitios- ni se da por </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">vencido, ni ceja en su empeño de triunfar de Dios y de nuestra España”. (9) </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">No podía imaginar quien esto escribía que los instrumentos a utilizar por los enemigos de la civilización cristiana </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">para que se perdiese la “guerra de la paz”, y para que, instalándonos en la “incultura de la muerte”, se paganizase a </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">nuestro pueblo y se difuminara la conciencia nacional, serían miembros destacados de la Iglesia, tanto docente como </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">discente. Han sido ellos los que desde sus puestos de la máxima responsabilidad espiritual o política hicieron todo lo </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">posible para dinamitar un Régimen Político que nació de una Cruzada por Dios y por España; por la España católica </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">que Franco quería. (10)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Por eso, el segundo de los Principios fundamentales (es decir, de la piedra angular del Sistema), rezaba así: “La Nación </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley de Dios, según la doctrina de la Iglesía Católica, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la convivencia nacional, que inspirará su legislación”. “Por si </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">fuera poco, en el punto V se lee: “la comunidad nacional se funda en el hombre, como portador de valores eternos, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">y en la familia, como base de la vida social”, y en el IX, lo que sigue: “El ideal cristiano de la justicia social, reflejado en </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">el Fuero del Trabajo, inspirará la política y las leyes”.  </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Si los textos que se acaban de reproducir ponen de manifiesto la confesionalidad católica del Estado, que el magisterio </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">pontificio pedía reiteradamente, de forma bien explícita lo proclamaba el artículo 6º del Fuero de los Españoles, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de 17 de junio de 1945: “La profesión y práctica de la Religión católica, que es la religión oficial del Estado Español, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">gozará de la protección oficial”. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Pues bien, aunque es cierto que la Declaración Dignitatis humanae, del Concilio Vaticano II, prescribe en su número 1 </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">que se mantiene “íntrega la doctrina tradicional católica acerca del deber moral de los hombres y de las sociedades </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">(y por tanto de la comunidad política y de los Estados que las rigen) para con la verdadera religión y la única Iglesia </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de Cristo”, la verdad es que, con respecto a la confesionalidad católica del Estado, surge la duda de si la doctrina </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">tradicional se mantiene, toda vez que -quizá como una concesión a quienes eran partidarios de seguir fieles a la </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">misma- en el número 6, leemos, como excepción, que esa confesionalidad debe respetarse sólo “en atención a peculiares </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">circunstancias de los pueblos, (que hayan otorgado) a una comunidad religiosa determinada (como la católica </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">en nuestro caso) un especial reconocimiento civil en el ordenamiento jurídico.” </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Esta excepción, que residualmente, y de algún modo respetaba la doctrina tradicional, fue, de hecho, anulada ya </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">que -quizás por razones pastorales- a petición de la misma Iglesia han desaparecido los Estados confesionalmente </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">católicos, como era el nuestro.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Los vencidos, que combatieron, entre otras cosas, por la aconfesionalidad -por no decir por el anticatolicismo- del </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Estado, debieron sorprenderse y alegrarse de que el artículo 16 de la Constitución del Régimen actual, que elaboraran </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">políticos que se confiesan o se confesaban católicos practicantes (y que votó afirmativamente la mayoría de </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">nuestros obispos), diga en su número 3 que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”.  </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Este cambio de postura se manifiesta de forma bien explícita en el número 117 de la Exortación apostólica La </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Iglesia en Europa, de 28 de junio de 2003, que dice así: “En las relaciones con los poderes públicos, la Iglesia no puede </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">volver a formas de Estado confesional”. Ello, a mi juicio, quiere decir que se acepta como bueno el Estado laico; lo </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">que está en contradicción con la Encíclica Dilectissima nobis de Pío XI sobre la situación de la Iglesia en España, de 3 </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de junio de 1933, que en el nº 6 afirma que “el laicismo (es) la apostasía de la sociedad, (y que) educa a la juventud </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">sin religión y profana a la familia en sus más sanos principios”; lo que es lógico y no puede causar sorpresa, ya que </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">siendo laico el Estado tratará de conseguir esta apostasía. (11).</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">(Me parece oportuno dejar constancia de que el neologismo “laicidad”, que hoy se utiliza para configurar un Estado</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">no confesional, pero tampoco literal e ideológicamente laico, no consigue en la práctica que laicidad y laicismo sean</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">algo diferente).</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">No es posible, en un trabajo que por su índole no puede ser demasiado largo, extenderse sobre el tema de la </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">separación de la Iglesia y del Estado, que se presenta a la opinión pública como la única forma de que cada una </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de las dos instituciones convivan con independencia y libertad absoluta, de tal forma que se haga realidad aquello </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">-originariamente masónico- de “la Iglesia libre en el Estado libre”. Para aclarar la cuestión basta decir que la táctica</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de ofrecer una separación de la Iglesia y del Estado, para terminar con la unión de ambas instituciones, es engañosa,</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">porque se confunde unión con fusión, y la Iglesia jamás ha querido un Estado teocrático, sino “una sana colaboración</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">entre la comunidad eclesial y la comunidad política”, que se consigue mejor en un Estado confesional católico, cuyo</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">ordenamiento jurídico se inspira en el Evangelio. Para entenderlo, hay que subrayar que así como en el matrimonio </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">marido y mujer son sólo una carne, pero el esposo y la esposa conservan su personalidad, así también la Iglesia </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">y el Estado pueden estar unidos y en sana colaboración “pues no son rivales sino socios” (12), sobre todo para </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">afrontar las cuestiones mixtas, y teniendo en cuenta que el hombre es al mismo tiempo súbdito y fiel. Con razón, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Leon XIII, en su Encíclica Sapientiae christianae decía que “dos cosas por su naturaleza inseparables son la Iglesia y </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">el Estado”(n.37). </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">¡Qué acertado el punto de vista de monseñor Guerra Campos!. Así escribía: “De hecho todos los Estados del mundo </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">pueden decirse confesionales, por cuanto se inspiran en la primacía o preferencia de algún sistema de valores. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Por tanto, la confesionalidad católica es la perfección de una exigencia natural. (13). </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Si en el tema de la confesionalidad del Estado, los vencedores, por este cambio de postura de la Iglesia, fueron vencidos, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">igualmente sucedió con el de la libertad religiosa, cuya doctrina de la tolerancia, que el magisterio pontificio </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">reiteró tantas veces, fue sustituida por la de la libertad religiosa. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">León XIII, en su Encíclica Libertas, proclamaba que “la libertad de cultos es en gran manera contraria a la virtud de la </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Religión&#8230; (y) es depravación de ella” (nº 24 y nº 25), pero la Declaración Dignitatis Humanae, que ya hemos citado, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">distingue entre la “libertad psicológica”, que exige la “inmunidad de coacción externa” (nº 2), que se daba con la </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">tolerancia, y la libertad que faculta “a las comunidades religiosas para la enseñanza y&#8230; la profesión publica, de palabra </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">y por escrito, de su fe”, así como para “manifestar libremente el valor peculiar de su doctrina para la ordenación </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de la sociedad y para la vitalización de toda la actividad humana, (así como para) reunirse libremente o establecer </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">asociaciones educativas, culturales, caritativas (y) sociales”. (nº 4). </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Es fácil comprender la compatibilidad de un Estado confesionalmente religioso con la tolerancia de otras confesiones, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">pero lo que no me es posible entender, y lo he intentado, (14) es conciliar unidad católica y libertad religiosa, tal y </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">como la configura la Declaración Conciliar. Si la unidad religiosa de la nación es un bien inestimable, un don “de orden </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">y claridad superior para la promoción social, civil y espiritual de un país”, decía Pablo VI, el 2 de julio de 1964, es </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">evidente, como también decía el obispo de La Laguna, monseñor Luis Franco, en su Exhortación Pastoral de 18 de </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">octubre de 1964, que “la práctica pública y el proselitismo de las religiones no católicas en España es un verdadero </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">atentado contra su unidad religiosa.”</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">El don de la unidad religiosa no puede ser equiparado, porque es de un orden superior, al pluralismo religioso a que </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">conduce el género de libertad que exige el Concilio. No parece lógico promover ese pluralismo para iniciar después </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">un movimiento ecumenista, a fin de rehacer el don perdido de la unidad. De la reciente ruptura de la unidad católica </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de España, de la profusión de sectas, del ateísmo confesado o de hecho y de la aparición de grupos satánicos, es </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">responsable en gran medida la libertad religiosa. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Ahora bien, si en la Cruzada se combatió por la unidad católica de España, por ese “don de calidad superior, que </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">era preciso conservar” a través de un ordenamiento jurídico conforme con “la doctrina de la Santa Iglesia”, ¿cuál no </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">sería la sorpresa y el júbilo de los vencidos en la guerra al contemplar cómo la Iglesia cambiaba de doctrina, doctrina </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">que irremediablemente llevaba consigo, no sólo la ruptura de esa unidad, hecha con el sacrificio inmenso de héroes, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de mártires y de cosas sagradas, sino la indiferencia religiosa, el relativismo y la secularización que nos invaden, y que </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">ahora denuncia con dolor la jerarquía eclesiástica? </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">He aquí otra de las batallas perdidas en la “guerra de la paz”; pérdida sin lucha, porque era la misma Iglesia la que </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">ponía en peligro, más que grave, la catolicidad de un pueblo como el español. De este modo, con notable facilidad, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">los vencidos, que habían tratado brutalmente de aniquilarla, se convertían en vencedores. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Pero hay otros argumentos que nos convencen de cómo fue instrumentalizada la Iglesia para invertir el sentido de </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">la victoria. Siempre he sostenido que la revolución cultural, para conseguir su triunfo sin tener resistencia, exige un </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">cambio previo del sentido común, un olvido de los valores de la civilización cristiana. Esto precisa un lavado ideológico </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de cerebro y un lavado moral de la conciencia; y con ese fin, para hacer más suave su penetración, utiliza la </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">semántica y habla de interrupción voluntaria del embarazo, en lugar de aborto; de reproducción asistida, en vez de </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">inseminación artificial o in vitro; o de pareja sentimental, en vez de concubinato y de matrimonio de homosexuales, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">en vez de relación sodomita. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">En este ámbito de la semántica revolucionaria situamos -aunque a niveles y con origen distinto, pero cooperantes, sin </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">duda- la calificación por la Iglesia del enfrentamiento armado de 1936 a 1939. Desde el cardenal Gomá (15) hasta </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">el cardenal Tarancón (16) pasando por la Santa Sede, la Carta Colectiva del episcopado español, fechada el 1 de </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">julio de 1937, y los obispos que por hallarse en zona nacional no fueron mártires, ese enfrentamiento se calificó de </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Cruzada por Dios y por España. ¿Por qué, sin dar explicaciones, se dejó de llamar así, y se redujo ese enfrentamiento </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">a una simple guerra civil entre las dos Españas, homologando a los que fueron contendientes en la misma? </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">No podemos olvidar que don Gabino Díaz Merchán, arzobispo de Oviedo, entendía que la exaltación “de una de </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">las partes contendientes en guerra civil, con el apelativo de “cruzada”, fue un desacierto” (17), que monseñor Elías </span></span><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;">Yanes, arzobispo de Zaragoza, dijo, despectivamente, que “en nuestro país hay una tendencia a transformar las gue</span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans;">El </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans;"><span style="font-family:Times New Roman;">espejo </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">rras en cruzadas”, (18) y que según refiere el cardenal Tarancón, la Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes, de </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">septiembre de 1971, puso “en tela de juicio (que la guerra civil) hubiera sido calificada de cruzada”, lo que según su </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">punto de vista era lógico, porque dicha guerra “obedeció a causas políticas y económicas no siempre claras desde </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">un punto de vista cristiano”. (19) </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Pero ¿no se había dicho que la guerra fue “una guerra de principios, de doctrinas, de un concepto de la vida&#8230; de </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">una civilización contra otra, en la que España (soportó) la tormenta desencadenada sobre ella por esta barbarie </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">internacional que se llama comunismo?; ¿ (y no fueron) Cristo y el Anticristo (los que se dieron) la batalla en nuestro </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">suelo”? (20); ¿y no se insistía en que la guerra fue por parte de los enemigos de nuestro Dios un sistema vastísimo </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de sacrilegios perpetrados a sangre fría?; ¿y no se proclamaba que el deus ex maquina de (la) guerra (fue) el mismo </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Dios, su religión&#8230; y su influencia en nuestra historia, y que “Dios y Patria fueron los dos grandes nombres a cuya </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">magia se (levantó) España para defender su ser y los fueros de su historia?”. (21)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">¿Y acaso no entendió la Iglesia que la guerra-Cruzada era parte de la “lucha final entre la Iglesia y la anti-Iglesia, entre </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">el Evangelio y el anti-Evangelio”, como nos advertía Juan Pablo II, cuando era sólo el cardenal Woytyla? Más aún: </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">¿no se trató de un combate de España contra la Anti-España, ya que en el bando enemigo luchaban abrazados los </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">que querían una España roja, que perdiera su identidad cristiana, y los que luchaban por la desaparición de España, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">rompiendo su unidad histórica? </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">También aquí, los vencidos, elevados a la categoría de bando contendiente, pero sin más, sin referirse a la causa por la </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">que combatían, y rebajando la Cruzada a la cota de un enfrentamiento fratricida por “causas políticas y económicas”, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">los vencidos, ya homologados a los vencedores, merecían el máximo respeto. Una reconciliación era, pues, necesaria, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">haciendo de curso legal, mediante el consenso, a los católicos con los sin Dios, a los asesinos con los mártires, y a </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">los que habían combatido por la Fe y la Patria con los que fueron sus más brutales enemigos. Hasta la Iglesia, según </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">la mayoría no cualificada de la Asamblea Conjunta, debió pedir perdón a los que trataron de aniquilarla, e, implícitamente, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">anatematizar a quienes con su sacrificio enorme, e incluso con el de sus propias vidas, empuñaron las armas </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">para defenderla. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">De este cambio, y, como la experiencia ha demostrado, profundamente lesivo para la Iglesia y para España, es curioso </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">señalar que simultáneamente dejó de encomendarse en el Memento de vivos del canon de la Misa a Francisco Franco </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">(duce nostro, se decía en latín). ¿Para qué rezar por el cabecilla insurrecto contra un régimen político democrático, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">que comenzó incendiando templos y mató y martirizó, antes y después de comenzar el levantamiento, a decenas </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de millares de españoles?. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">¡Otra batalla que se apuntaron los vencidos!: Ni la propia Iglesia recordaba en el Santo Sacrificio de la Misa al que </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">había hecho posible que ese Santo Sacrificio pudiera, sin obstáculos, celebrarse en toda España. Los cauces para un </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">entendimiento con algunos sectores de la Iglesia se iban abriendo para los vencidos, y para hacer inútil la Cruzada. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Los que se habían confabulado para conseguirlo encontraron también estímulo importante en documentos emanados </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">de la Conferencia episcopal y en pastorales concretas de algunos obispos (22), en los que se condenaba “toda </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">violencia venga de donde venga”, lo que por un lado no comparten los teólogos de la liberación, que apoyan a la </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">guerrilla, y en la que han combatido sacerdotes, y, por otro, es contraria a la doctrina de la Iglesia, que, sólo resumida, </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">nos enseña que hay una violencia buena y una violencia mala, ya que la misma tiene un carácter instrumental (por </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">lo que) será buena o mala según vaya encaminada al bien o al mal. Como escribe Francisco José Fernández de la </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Cigoña, “sólamente el escéptico, el que no cree en nada, puede adoptar la aséptica postura de condenar toda violencia. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Por eso, cuando algunos condenan toda clase de violencia, cualquiera que sea el origen de la misma, o es un </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">incrédulo o un necio. San Agustín -tan obispo como los actuales, no violentos, pero con ciencia y santidad- decía ya </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">que lo que había que considerar era quién actuaba por la verdad y quién por la iniquidad, quién con vistas a perjudicar </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">y quién para corregir. (Lo que) se pretende es que la violencia de los (terroristas) sea prácticamente aceptada </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">y quede únicamente reprobada la violencia (de los) defensores del orden” (23)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Otra batalla, pues, que ganaron los vencidos y dio alas a los terroristas, equiparados a quienes legítima y legalmente </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">pueden y deben ejercer la violencia justa, tal y como leemos en la Epístola a los Romanos (13,4), conforme a la cual </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">el príncipe, es decir, quien tiene el poder en la comunidad política, “es ministro de Dios para hacer justicia, castigando </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">a quien obre mal. (Por consiguiente) si obras mal, tiembla, porque no en vano se ciñe la espada” (non enim sine </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">causa gladium portat) Esta equiparación episcopal de la violencia buena y de la mala, de alguna manera respaldó las </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">negociaciones con ETA de los Gobiernos de uno y otro signo después de la Transición.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Pero sigamos, porque a esta derrota de los vencedores hay que añadir lo que consiguieron los vencidos con las manifestaciones </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">episcopales en las que se proclamaba que los obispos eran “la voz de los que no tenían voz”. La opinión </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">pública, teniendo en cuenta la autoridad moral de quienes así escribían, entendió que se censuraba a quienes desde </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">el Régimen del 18 de Julio impedían a unos ciudadanos ejercer su derecho a expresarse con libertad. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Pero impedir que se pueda decir o escribir lo que uno quiera es lícito y hasta obligado cuando se lesiona -y de hecho </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">se está lesionando- no sólo el honor de las personas, sino el bien común, pues la autoridad tiene el derecho y el </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">deber de evitarlo. La consecuencia de representar a los que por este motivo se les negaba la voz, ha tenido consecuencias </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">bien dolorosas desde el punto de vista religioso, ya que los que no tenían voz y ahora la tienen blasfeman en </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">público, ultrajan a Cristo con dibujos increíbles y editan libros que ofenden a Dios, al Sumo Pontífice y a los propios </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">obispos, y divulgan por Internet la más obscena pornografía infantil. De ello se duele la Conferencia Episcopal, que </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">olvida que los vencidos, que ahora atacan y se mofan de la Iglesia, reiteraban que sus mejores aliados en la lucha </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">contra el franquismo fueron grupos católicos, entre los que figuraban sacerdotes y algunos obispos. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">¿Cómo no recordar las palabras de Pío XII: “lo que no responde a la verdad y a la norma moral, no tiene objetivamente </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">derecho alguno ni a la acción, ni a la existencia ni a la propaganda. Sobre este punto no ha existido nunca, y </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">no existe para la Iglesia ninguna vacilación, ningún pacto, ni en la teoría ni en la práctica. Su postura no ha cambiado </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">en el curso de la Historia, ni puede cambiar” (A.A.S. 1953, nº 16, pg. 799) (24) </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">¡Qué advertencia la de León XIII en su Encíclica Sapiantiae Christianae, de 10 de enero de 1890 (nº 37): “La Iglesia </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">no puede patrocinar ni favorecer a aquellos que la hostilizan”. ¡Y cómo la hostilizaron los vencidos y la hostilizan </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">ahora!</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Es curioso, y lamentable, que el vacío cristiano de la sociedad española se está produciendo por instituciones de </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">la misma Iglesia. Alguno de sus colegios más influyentes trajeron al pedagogo marxista brasileño Freire, para dar a </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">conocer sus ideas y métodos a profesores y alumnos. En otro colegio de religiosas se negaba la virginidad de María. </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">El domingo de la Santísima Trinidad, el oficiante -esto fue en Málaga- en su homilía dijo que había tres dioses; en otra </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">homilía, en un templo de Madrid, el sacerdote la concluyó invocando a Alá, y en una iglesia de la diócesis de Cartagena- </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Murcia oí una “Misa” en la que no hubo consagración, y que, por tanto, sin sacrificio, no fue Misa. Más aún, los </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Catecismos aprobados por la Comisión episcopal de enseñanza y catequesis contienen textos y dibujos que nada </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">tienen de cristianos, pero que no es posible recoger íntegramente aquí. Por eso hago referencia tan sólo al Catecismo </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">que se titula Fe y Sentido de la Vida. Religión Católica. BUP 3, editado por Ediciones S.M., (Madrid 1992) del que </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">son autores Javier Cortés y Miguel Ángel Cortés. El texto fue aprobado por la Comisión Episcopal de Enseñanza </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">y Catequesis, con fecha 10 de septiembre de 1991. En su página 134 podían leer los alumnos la poesía de J. Sabina </span></span><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">titulada Mi amigo Satán, de la que transcribo tan sólo lo que sigue:</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">“Las doce marcaba el reloj de la sala;</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">rendido de sueño, la luz apagué,</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">cuando oí una fuerte voz que me llamaba</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">y aparecióseme Lucifer</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">“No tiembles de miedo -me advirtióque</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">es falso lo que te han contado</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">los curas de mí”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Déjame vivir contigo demonio amigo</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">-supliquéno</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">me hagas volver a la vida</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">perdida ya mi antigua fe</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">-no le cierren las puertas al diablo</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">si llaman una noche a tu habitación”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Al escrito que se dirigió a la Comisión episcopal de enseñanza haciendo las observaciones oportunas, se contestó en carta de 10 de noviembre de 1993, firmada por el director de su Secretaría, don Modesto Romero Cid, que “el texto está suficientemente tratado y valorado moralmente”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">El golpe definitivo, a mi modo de ver, que una parte mayoritaria de la Conferencia Episcopal dió al Estado confesionalmente católico para sustituirlo por un Estado laico en la letra, pero sin Dios, y en la práctica antiteo (de los que hablaba Pío XI en su Encíclica Quas primas de 11 de diciembre de 1925 (nº 23)), fue la recomendación, más o menos explícita, de votar afirmativamente la Constitución de 6 de diciembre de 1978, toda vez que no había razones ni religiosas ni morales para rechazarla. Esa Constitución fue consensuada por políticos que se confesaban católicos (alguno de los cuales había ocupado puestos muy importantes en el Régimen franquista).</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">De la famosa Carta Magna, cuya filosofía política no es otra que la liberal, se deriva todo el ordenamiento jurídico que hoy nos rige y que está produciendo un “cambio insultante de la conciencia colectiva”, como señalaba Pío X en su Encíclica Pascendi Dominici gregis, de 8 de septiembre de 1907 (nº 26), inherente a la revolución cultural a la que nos enfrentamos. Comparten esa filosofía inspiradora de la Constitución la mayoría de nuestros obispos y de políticos católicos que se proclaman liberales con énfasis y solemnidad. En concreto, se lo he oído infinidad de veces a la que hoy es presidenta de la Comunidad autónoma de Madrid. Pero ¿qué dice el magisterio pontificio de la filosofía liberal? Creo que es necesario reproducirlo, aunque sólo sea en parte, para tener conocimiento de la misma, y para volver a afirmar &#8211; como ya lo he hecho en otra ocasión y en esta revista &#8211; la incompatibilidad entre el liberalismo y el catolicismo, incompatibilidad que produce una deplorable confusión de cara a las elecciones.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">León XIII, en su Encíclica Libertas, de 28 de junio de 1888 (nº 16), escribía: “Hay ya muchos imitadores de Lucifer, (el cual pronunció) aquel nefasto grito: No serviré, que con nombre de libertad defienden una licencia absurda. Tales son los partidarios de ese sistema tan extendido y poderoso, que, tomando su nombre de la libertad, ha dado en llamarse liberalismo”. Pío XI, en su Encíclica Quas Primas, de 11 de diciembre de 1925 (nº 23), refiriéndose al Estado liberal sin Dios, decía que “el laicismo es la peste de nuestros tiempos”, que -subrayaba el 3 de junio de 1933 en Dilectísssima Nobis (nº6)-, produce “la apostasía de la sociedad”. Por su parte, declaró Pío XII en su discurso de 6 de octubre de 1940 que “el laicismo representa el esfuerzo del hombre para pasarse sin Dios”. El cardenal Gomá, en consonancia con el magisterio pontificio, calificó al liberalismo de “ácido corrosivo que (deshace) la contextura social cristiana (convirtiendo a) los pueblos&#8230; en masas de individuos sin relieve, en rebaños humanos explotados por sus conductores” (25).</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Pues bien; el Estado liberal y laico que configura nuestra Constitución, votada por la mayoría de nuestros obispos, se defendía en el Boletín de la parroquia madrileña de San Juan de la Cruz, en el cual se lee: “El liberalismo, que en su tiempo se consideró como adverso a la Iglesia, no lo es en sí, y su rechazo (por) la Iglesia fue causa del alejamiento de muchos sectores de la Sociedad. El Concilio Vaticano II, y en concreto la Constitución Gaudium et Spes, logró un acercamiento”. (26)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">La verdad es que yo, al menos, he sido incapaz, leyendo la mencionada Constitución, de descubrir ese acercamiento, como tampoco lo he encontrado en el Catecismo de la Iglesia Católica, de 11 de octubre de 1992. Sin embargo, escribe Luis María Sandoval, “el número 2108, de este Catecismo, al remitirse a la Encíclica Libertas, de León XIII, nos está indicando que su condena de los tres grados de liberalismo (el religioso, el político y el económico) en ella contenida no está periclitada”. (27)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">La filosofía liberal no es otra cosa que “una simple secularización de los principios cristianos”, como escribe el P. Bernardo Monsegú, (28) y no es “ni humano ni cristiano (ya) que pone al mismo nivel al que obra bien y al que obra mal, al que usa y al que abusa de la libertad, con tal de que no perturbe el orden público”. (29)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">La secularización de los principios cristianos se reduce a un traspaso de lo trascendente a lo inmanente, y desde el punto de vista ético a un arrebato por el hombre de la ciencia del bien y del mal; y ello, tanto por lo que afecta al individuo concreto como a la sociedad políticamente organizada. Para el liberalismo, con respecto al hombre, lo importante no es la verdad, sino la libertad, y con respecto al Estado lo que importa es su soberanía ilimitada, resaltando que su fin no es el bien común sino la garantía de las libertades.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Negado el orden trascendente, no hay moral objetiva, y es bueno o malo lo que el hombre decida en conciencia, o lo que el Estado determine por ley. Desde un punto de vista cristiano -y de ahí su incompatibilidad con el liberalismo- una cosa es el albedrío, o libero arbitrio, de que hablaba San Agustín, que puede llamarse libertad psicológica, y que capacita a la voluntad para elegir entre varias opciones, y para hacer cada uno, como se dice vulgarmente, su real gana, y otra, la libertad moral, que se logra cuando con el albedrío hemos optado por la Verdad, que se identifica con el Bien. Es la Verdad la que nos hace libres (Jn. 8,32), y no es la libertad la que, en todo caso, nos hace verdaderos. Cristo no dijo: “Yo soy la libertad”, sino “Yo soy la Verdad” (Jn. 14,6). Si el pez en el agua es libre, muere cuando sale de ella; el hombre, que es libre cuando vive en la verdad, se convierte en esclavo cuando sale de ella y, por lo mismo, si peca (Rom. 6,20).</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Cuando se generaliza en una sociedad “liberalizada” el hacer cada uno lo que le da la real gana, el Estado liberal, para mantener el orden público, recurre a la fuerza, aumentando el número de policías constantemente. En una sociedad no “liberalizada”, en pocos casos es preciso emplear la fuerza para mantener ese orden, porque no sólo las leyes, sino la conciencia bien formada de los ciudadanos evita que ese orden se conculque. No hay que acudir al corsé que presiona, pues bastan los músculos fortalecidos para estar firmes y esbeltos. Ni la fuerza que amenaza, ni la norma jurídica positiva bastan “para curar a un pueblo de la podredumbre cuando se ha arrancado a Dios del alma colectiva. Cuando lo ha arrancado la misma ley, es una sinrazón querer que una sociedad sea honesta, porque sólo Dios está sobre la libertad del hombre”. (30)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">¿No confirman estos textos el porqué de la inseguridad ciudadana que padecemos, la violencia de género, el crimen y el robo organizado, el tráfico y consumo de drogas y la promiscuidad sexual?.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Por lo que hace referencia al Estado, su soberanía, también desde un punto de vista católico, no le faculta, a través de su ordenamiento jurídico, para decir lo que es bueno y lo que es malo. En primer lugar, porque el poder que detenta, aunque los que lo rigen hayan sido elegidos por la mayoría en sufragio universal, no son los votantes los que se lo han conferido, ya que el pueblo solamente los eligió, mientras que es Dios quien les ha conferido ese poder. Así se deduce tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En aquél se dice: “El Señor os ha dado el poder” (Sap. 6,3/4). En éste: “ No tendrías poder alguno contra mí -dice Jesús a Pilatos- si no se te hubiese dado desde arriba”. (Jn. 19,11).</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">El Estado, y, por ello, quienes lo rigen, pueden, haciendo uso del poder concedido, contrariar y desobedecer al que se lo concedió y al que deben representar; y el que se lo concedió ha dado a conocer su voluntad en su revelación explícita, en la ley natural, en la moral objetiva y en el servicio al bien común, como razón de ser del Estado mismo.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Si la conciencia del hombre no diagnostica lo que es bueno o malo, sino que lo detecta en un ordenamiento que le trasciende, el Estado tampoco tiene autoridad para diagnosticarlo, sino tan sólo para elaborar un Derecho positivo subordinado a esa voluntad trascendente, y explícita o implícitamente manifestada. De aquí, como enseña León XIII en Libertas (nº 12), “si por cualquier autoridad se estableciera algo que se aparte de la recta razón y sea pernicioso para la sociedad, ninguna fuerza de ley tendría, puesto que no sería norma de justicia y apertura para los hombres de bien, y para lo que está ordenada la sociedad. (31)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">La incompatibilidad del catolicismo con el liberalismo es absoluta, de tal manera que comprende al radical y al moderado; al primero, porque, según la doctrina pontificia (32) convierte la libertad en licencia, y, por consiguiente en libertinaje, disociándola de la moral, al inventarse una moral independiente o de situación, y porque hace de la soberanía absoluta del pueblo la raíz de la soberanía ilimitada de la potestad publica, que puede legislar como desee; y al segundo, es decir, al liberalismo moderado, que distinguiendo, como lo hace Maritain, entre individuo y persona, o entre “ciudadano y católico” (33), “desdobla al cristiano” (34) y entiende que sólo por “las leyes divinas se ha de regir la vida y costumbres de los particulares, pero no las del Estado (de tal manera que ) en las cosas públicas está permitido apartarse de los preceptos de Dios y no tenerlos en cuenta al dictar las leyes”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">¿Acaso nuestros gobernantes católicos no han hecho suyo este liberalismo moderado? ¿Cuántas veces no les hemos oído decir que ellos no iban a divorciarse, pero que votaban a favor del divorcio en las Cortes, o, siendo mujeres, que no iban a abortar, pero que no podían penalizar el aborto? Pues bien, según la doctrina católica “es justo que la pública autoridad reprima las opiniones falsas -la más pestífera peste del entendimiento- y los vicios que corrompen el alma y las costumbres”. (35)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Teniendo a la vista los valores cristianos que no son negociables, y de los que nos habla Benedicto XVI, los seglares católicos que entran en el juego político tienen, como escribía el cardenal Tarancón (exponiendo la doctrina de la Iglesia), “la misión propia y específica (de) proyectar lo sobrenatural en lo temporal, esto es, transformar las estructuras temporales: familia, profesión, política, economía, etc, con sentido y espíritu cristiano”. (36)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Coincide el cardenal Tarancón con la Encíclica Inmortale Dei, de León XIII, de 1 de noviembre de 1895, que en su número 38 dice, completando anticipadamente el pensamiento de Su Eminencia: “Cuando los católicos tienen causas justas para tomar parte en la vida política, no lo hacen ni lo deben hacer para probar lo que hay de malo en las actuales constituciones de los Estados, sino para servirse de dichos Sistemas, en cuanto sea posible&#8230; con la intención de difundir en todas las venas del Estado, a manera de jugo y sangre santificante, el espíritu y la benéfica influencia de la religión católica”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">De hecho, el liberalismo católico (37) (aún siendo el moderado) lo representa entre nosotros gran parte de los dirigentes del PP, así como un gran número de sacerdotes y bastantes obispos. A ellos parece referirse San Pío X, en su Encíclica Pascendi, al denunciar que se hallan “impregnados hasta la médula de los huesos de venenosos errores bebidos en los escritos de los adversarios del catolicismo” (nº 1). “El peligro &#8211; continúa el Papa- está casi en las entrañas mismas de la Iglesia” (nº 2). </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">En un país como el nuestro, configurado histórica y políticamente por el catolicismo, la crisis profunda de la Iglesia, que padecemos, tiene repercusión lógica. Esa crisis afecta a España de un modo especial, y en este momento histórico por lo que significó la Victoria del 1 de abril de 1939. El cardenal Gomá, preocupado por el futuro, manifestaba dos sentimientos, “uno de anhelo y otro de miedo”. “El anhelo de que la prueba terrible de la guerra tenga su equivalente de resurgimiento religioso en el futuro de España, y el miedo de que pueda frustrarse, por falta de orientaciones de orden espiritual, el sacrificio en que hemos puesto todos algo de nuestra vida”. (38)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Esas orientaciones de orden espiritual han sido desorientadoras y ambiguas en muchos casos, y en ocasiones decisivas y escasamente conciliables con aquello que el mismo cardenal Gomá pedía: “A la intención y a la acción de los “sin Dios”, debemos responder metiendo a Dios y sus cosas en todo, como nuestros mayores lo hicieron: en las leyes, en la casa, en las instituciones, en la inteligencia, en el corazón, en la vida privada y pública”. (39)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Lejos de ello, y como fruto de esa desorientación, hoy vemos cómo en España los cristianos han votado contra su Dios al votar a quienes se entretuvieron en fórmulas de transición con el espíritu revolucionario; en escaramuzas que han debilitado la fuerza de resistencia; en pactos que han borrado los contornos de una política cristiana de verdad, y que en el gobierno de la nación han consentido al adversario la conquista de los más recios baluartes de defensa de la ideología y de la vida cristiana del país”. (40)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Esa desorientación la ha vuelto a producir el documento de la Conferencia Episcopal publicado con motivo de las elecciones generales que se convocaron para el 9 de marzo. Como ha escrito Francisco Torres, en ese documento se ha pretendido “conciliar las distintas sensibilidades de nuestros obispos, lo que ha llevado a la confusión de los fieles, entendiendo unos que hay que votar como mal menor al Partido Popular, y otros que no se puede votar a este partido, ni al socialista, ya que desde el punto de vista moral ambos comparten los mismos criterios”. Lo peor es que monseñor Martínez Camino, secretario de la Conferencia, haya dicho, faltando a la verdad, que “ningún partido defiende realmente las tesis de la Iglesia”. Los hay, al menos uno, al que pertenezco, Alternativa Española (41). ¿Acaso monseñor Martínez Camino no conoce su programa? ¿Y no tiene la obligación de conocerlo para orientar el voto, aunque no nombre al partido? A la colaboración de los católicos liberales (y en algunos casos tecnócratas), incrustados en la rectoría del país, con los vencidos en la Cruzada, se debe otra derrota de los vencedores, y que lograda la Transición, en base a la nueva filosofía política y a sus falsos principios, veamos, como enumera Roberto Gorostiaga, “la pornografía imperando sin trabas, toda censura teatral, cinematográfica o de prensa rechazada como algo medieval y cavernario, la homosexualidad reclamando sus derechos y el aborto -el asesinato del ser mas indefenso- como un derecho a la libre maternidad”. (42)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">La colaboración a que hacemos referencia, velada o transparente, comenzó antes de la muerte del Caudillo, cuando un ministro de Franco se proclamó liberal reprimido, otro, que aspiraba a enfriar las ideas, y un miembro destacado de la Secretaría General del Movimiento, que él formaba parte de la conjura de los moderados.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">No olvidemos, como el tantas veces citado cardenal Gomá nos recordaba, que “las naciones reciben el castigo en la historia y no en la eternidad” (43), que “el cristiano ha nacido para la lucha” (44) y que esta lucha, en la sociedad civil, debe librarse en la política, ya que “la política puede tocar a Dios y a sus altares; poner sus manos atrevidas y sacrílegas en la Iglesia, sus leyes, sus ministros, sus bienes; asestar golpes mortales a la familia; puede aherrojar a un pueblo con leyes inhumanas o antihumanas o lanzarlo en nombre de la libertad y de la democracia por caminos de disolución y de muerte. De aquí, que la política no puede separarse de la religión (y de aquí, igualmente), el carácter moral de la política (y que) el Evangelio esté lleno de preceptos de moral relativos a la vida pública”. (45)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">El apoyo explícito o implícito que nuestra Conferencia Episcopal ha dado al voto del mal menor, y no del bien posible, el cansancio, la apatía de muchos católicos, y por qué no, el olvido de lo que su fe les exigía –para salvar sus intereses- nos ha llevado a la dramática situación en que nos encontramos.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Nada peor que disociar la religión de la política, como me pedía que la disociase el arzobispo de una diócesis española, contrariando lo que señala como obligatorio el magisterio pontificio. Si el católico ha nacido para luchar por Cristo y por su Iglesia, ahora, cuando la cristofobia crece y el humo de Satanás ha penetrado en la misma Iglesia, el cristiano, a pesar de la dureza del combate, debe salir al campo de batalla.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Si el Maligno nos ocasionó derrotas evidentes, no ha ganado la batalla final. Si la Nación está a punto de desmoronarse, no permanezcamos indecisos. Dios no va a pedirnos cuentas por no lograr la victoria; nos las pedirá si no hiciéramos nada para conseguirla.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-Light;"><span style="font-family:Times New Roman;">Sabemos, porque lo enseña San Pablo, cuáles son las armas que hemos de utilizar en el enfrentamiento, que no sólo es contra los hombres, sino contra los espíritus malignos (46). Abramos “el pecho a la esperanza: España tiene un destino providencial en esta vieja Europa, y estará de Dios que no se frustren sus designios. Lo que sufrimos no es mal de consunción, sino de herida alevosa. El ejemplo de nuestros héroes y la sangre de nuestros mártires, que la han derramado por su Dios y por su fe, son una plegaria viva por España que sube al cielo desde la tierra que se empapó de ella y que tiene una voz que no desoirá el Corazón de Aquél por quien murieron”. (47)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">Notas</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">1. Lecciones de la guerra y deberes de la paz. Edt. Católica Toledana. 1939. Pg.52</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">2. Ob. ct. pgs 27 y 44</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">3. Ob. ct. pgs 5 y 7</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">4. Ob. ct. Pg. 3</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">5. La España heroica. Ascética de nuestra guerra. Gráficas Bescansa. Pamplona. 1937</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">6. Obra recién citada. Pág.3</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">7. Discurso en el cine Europa, de Madrid, el 2 de febrero de 1936.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">8. Lecciones&#8230; Pág. 35 y 36.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">9. Lecciones&#8230; Pág. 44.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">10. La España heroica. Obra citada. Pág.38</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">11. Pío XII en su Encíclica Summi Pontificatus, de 20 de octubre de 1939. Asegura que “la familia</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">(es) el refugio providencial de la vida cristiana”. (Nº 32)</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">12. Juan Pablo II. 23 de Febrero de2004.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">13. Confesionalidad religiosa del estado Edt. Aldecoa. Burgos. 1973. Pag, 21</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">14. Libertad religiosa. Teologia y Derecho. Revista Verbo. Nº 47/48. Págs 435 y s.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">15. El caso de España. Edt. Diputación Foral de Navarra. Pamplona 1936. Pág. 10. Y Lecciones&#8230;</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">Pág. 44</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">16. Cartas pastorales, siendo obispo de Solsona, de 8 de mayo de 1946; 31 de mayo de 1954;</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">24 de marzo de 1957.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">17. Revista Ecclesia. Nº 9 del 16 de agosto de 1985.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">18. Entrevista divulgada por la Agencia EFE, de 24 de octubre de1983.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">19. Confesiones. Edt. PPC. Madrid 1966. Pág. 489 y 191.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">20. Gomá. Obra citada (El caso&#8230;). Págs. 5, 7 y 16.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">21. Gomá. Obra citada Lecciones. Págs. 13 y 44. Y La España heroíca. Obra citada. Pág. 28.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">22. No puede olvidarse que con violación del espíritu del Concordato se logró que la mayoría</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">de los obispos fuesen simpatizantes de la Asamblea Conjunta.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">23. Violencia buena y violencia mala. Revista Roma. Buenos Aires 29 de junio 1973. Págs. 27 y</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">28.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">24. Se oponen al criterio de Pío XII los que distinguen entre el error y el que yerra, olvidando</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">que el que yerra es el que propaga el error.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">25. Carta Pastoral, Catolicismo y Patria de 5 de febrero de 1939. Ed. Aramburu. Pamplona,</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">1939. Pág 13.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">26. Religión y Cultura. Nº 4 Madrid 2003.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">27. Revista Siempre P´alante. 16 de mayo 1993. Pág. 91.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">28. El retablo postconciliar. Ediciones Studium. Madrid 1978. Págs. 633</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">29. Postconcilio III. Ediciones Studium. 1977. Pág. 36</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">30. La España heroica. Obra citada. Pág. 39.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">31. Como reseña monseñor Guerra Campos, “la misión (del régimen político) no se limita a garantizar</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">el ejercicio de las libertades subjetivas sin violencia; sino que sirve puntualmente a un</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">Bien Común, el cual, comprende, sí, aquellas libertades, pero también los valores morales que</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">orientan las libertades hacia la Verdad y el Bien”. Conferencia pronunciada en el Club Siglo</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">XXI, en Madrid, el 29 de abril de 1982.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">32. León XIII en Libertas. Nº 22</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">33. Pío X en Pescendi. Nº 33.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans;"><span style="font-family:Times New Roman;">El espejo</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">34. Gomá, obra ya citada, Lecciones de la guerra, Pág. 44</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">35. Libertas, nº 29.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">36. La Iglesia ante el mundo actual. Edt. Acción Católica. Madrid. 1962 Págs.114/5.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">37. Monseñor Guerra Campos, en su discurso en el Club Siglo XXI afirmó que el humanismo</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">cristiano no pasa de ser un humanismo agnóstico.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">38. Catolicismo y Patria. Obra citada, pág. 7</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">39. La España heroica. Obra citada. Pág.38</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">40. La España heroica. Obra citada. Págs. 23 y 17.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">41. La Iglesia española ante el momento electoral y la izquierda cabreada. La Nación, del 13</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">al 26 de febrero. Pág. 5</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">42. El mito de la voluntad popular. Revista Roma. Buenos Aires, nº 121, de 1973.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">43. La España heroica. Obra citada. Pág. 12</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">44. León XIII Sapientiae christianae. Nº 12.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">45. Gomá Catolicismo y Patria. Obra citada. Pág 46 y 47</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;"><span style="font-family:Times New Roman;">46. Epístola a los Efesios 6, 12 a 18</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:Times New Roman;"><strong><em><span style="font-size:10pt;font-family:GillSans-BoldItalic;">47. Gomá. La España heroica. Obra citada. Págs. 42-43.</span></em></strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[FUERZA NUEVA LO QUE FUE CON BLAS PIÑAR]]></title>
<link>http://luzdelforo.wordpress.com/2007/09/28/fuerza-nueva-lo-que-fue-con-blas-pinar/</link>
<pubDate>Sat, 29 Sep 2007 00:44:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>Alberto Costa Canals</dc:creator>
<guid>http://luzdelforo.wordpress.com/2007/09/28/fuerza-nueva-lo-que-fue-con-blas-pinar/</guid>
<description><![CDATA[http://calle1440.blogspot.com/feeds/posts/default]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><a href="http://www.tu.tv"><img src="http://www.tu.tv/img/tranparente.gif" alt="www.Tu.tv" border="0" /></a>
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</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[FUERZA NUEVA]]></title>
<link>http://luzdelforo.wordpress.com/2007/09/28/fuerza-nueva/</link>
<pubDate>Fri, 28 Sep 2007 23:08:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>Alberto Costa Canals</dc:creator>
<guid>http://luzdelforo.wordpress.com/2007/09/28/fuerza-nueva/</guid>
<description><![CDATA[Con el nombre de Fuerza Nueva se conoce una organización política española, fundada por el notario B]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><a href="http://luzdelforo.wordpress.com/files/2007/09/blaspic3b1ar.jpg"><img alt="" src="http://luzdelforo.wordpress.com/files/2007/09/blaspic3b1ar.jpg?w=170" border="0" /></a><br /><span style="font-family:arial;"><strong>Con el nombre de Fuerza Nueva se conoce una organización política española, fundada por el notario Blas Piñar López, Director General del Instituto de Cultura Hispánica durante los años 60 e hijo de uno de los defensores del Alcázar de Toledo en la Guerra Civil.</p>
<p>El objetivo permanente de Fuerza Nueva era mantener vivos los ideales del 18 de julio de 1936 y del Estado Nacional surgido de ese Alzamiento, aglutinando para ello a todas las fuerzas políticas de carácter católico, patriótico y social. El colectivo dirigente apareció como F/N en 1966 alrededor de Fuerza Nueva Editorial SA, comenzando a publicar la revista de idéntico nombre en 1967.</p>
<p>Blas Piñar organizó y constituyó en 1976 el único partido de extrema derecha que ha conseguido llegar a obtener representación parlamentaria durante la vigente Democracia, cuyo ideario se resumía en el lema de &#8220;Dios, Patria y Justicia&#8221;.</p>
<p>En 1977 se presenta a las elecciones con la coalición Alianza Nacional del 18 de Julio, obteniendo 86.390 votos. Estos resultados son superiores a los cosechados por otras fuerzas nacionales como FEJONS (Autentica), 46.548 votos, o FEJONS, con 25.417 votos.</p>
<p>En 1979, se presenta dentro de una coalición más amplia denominada Unión Nacional, obtienen 379.463 votos y Blas Piñar obtiene el acta de diputado.</p>
<p>Fuerza Nueva se encuentra en el climax de su vida. La participación de sus actos politicos es alta, por ejemplo, las concentraciones en la Plaza de Oriente o en plazas de toros (Madrid, Valencia, etc&#8230;) pero esta participación no es correspondida con resultados electorales.</p>
<p>Varias consecuencias llevan a la debacle de 1982: la coalición se separa antes de las Elecciones Generales de octubre de ese año, y se produce al mismo tiempo un desmenbramiento de la UCD, por este motivo, el electorado de derecha se moviliza entorno a Alianza Popular o entorno a partidos regionalistas. Fuerza Nueva se presenta en solitario en las elecciones de 1982 por Madrid obteniendo 108.746 votos. Estos resultados y las deudas económicas, llevaron a la autodisolución como partido político. Fuerza Nueva es desde entonces una revista dirigida por Luis Fernández Villamea.</p>
<p>El partido se encontraba presente en todas las provincias españolas, sus capitales y principales poblaciones. Contaba con una agrupación juvenil denominada Fuerza Joven (FJ). Por Fuerza Joven han pasado numerosos dirigentes de posteriores partidos nacionales como José Luis Corral, líder del Movimiento Católico Español, o de Ricardo Sáenz de Ynestrillas, fundador del Movimiento Social Español y posteriormente líder de Alianza por la Unidad Nacional y cuyo padre fue asesinado por la banda terrorista ETA.</p>
<p>Años más tarde, Fuerza Nueva reapareció refundada como Frente Nacional (1985), partido político que aprovechando el tirón del francés Front National, obtuvo 122.927 votos en las Elecciones al Parlamento Europeo de 1.987 y 60.672, en las de 1989. El Frente Nacional se disuelve finalmente en 1994.</p>
<p>El mismo año, el empresario valenciano José María García refunda nuevamente &#8220;Fuerza Nueva&#8221; como partido político sin relación orgánica o política de ningún tipo con la Fuerza Nueva (Editorial) de Blas Piñar.</p>
<p>Este partido fantasma &#8220;Fuerza Nueva&#8221; presentó candidaturas al Senado por la circunscripción de Madrid en las Elecciones Generales del año 2000, obteniendo cerca de 12.000 votos.</p>
<p>A partir del año 2003 entró en la órbita de alianzas del partido valenciano de extrema derecha y populista España 2000, sin que se conozcan otras actividades públicas desde esa fecha.</p>
<p>Actualmente, Fuerza Nueva Editorial continúa realizando actividades como conferencias de tipo cultural, Comidas y Cenas de Hermandad con motivo de las fechas del 18 de Julio y el 20 de Noviembre, la Edición Quincenal de su Revista y la publicación de libros de temática religiosa, histórica y política.<br /></strong></span><span style="font-family:arial;"><strong><br /></strong></span>
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</div>]]></content:encoded>
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