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	<title>garabatos-de-una-servilleta &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "garabatos-de-una-servilleta"</description>
	<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 11:33:27 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[Tiempo invisible (y II)]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2009/05/19/tiempo-invisible-ii/</link>
<pubDate>Wed, 20 May 2009 01:10:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Hay, en esto del tiempo y sus herramientas, un recuerdo constante de que lo que es ya fue y lo que s]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Hay, en esto del tiempo y sus herramientas, un recuerdo constante de que lo que es ya fue y lo que será dejará de serlo. Vuelta constante e impropia del que no gusta madrugar. Dos vueltas y a empezar de nuevo. Sí, tuve un reloj digital, y mi despertador también lo es, pero no concibo con un reloj de este tipo el tiempo de la misma forma. Durante mucho tiempo desistí de usar reloj porque no quería ser prisionaera de un estado mental de pertenencia inevitable, pero todo acabó por hacerme depender de él; si no era el celular en el bolsillo, era el reloj de la computadora, las menciones constantes en la radio, el reloj del coche, hasta me entrené para ver la hora en los relojs de otras personas desde lejos y evitarme la molestia de preguntar. Se torna en jaula el dejar correr el tiempo mientras sigues sin avanzar, y finalmente decidí que me gusta más la redondez del camino de una manecilla que el parpadeo del segundero digital. Valía la pena no jugar a calcular el tiempo. Ahora puedo darme el lujo de cronometrar mis caminatas y no pasarme de mi tiempo de comida, aunquel, cada noche, programar el despertador me asusta porque dormir se ha vuelto un lujo que hay que hacer deprisa para que rinda. Sucumbí al gusto de ser parte de todos los horarios a los que la mayoría llegamos tarde. Y por primera vez decidí unirme al regalo de un reloj, y quizá Cortázar se burlase de mí. Al final del día sigo observando cómo avanza la aguja, aunque parezca una mera pérdida de tiempo, pero no puedo perder lo que hago con gusto, y que además nunca tuve. No puedo ser dueña del tiempo, o del avance del segundero, porque al final es sólo una manera de no perder una cita. Al menos y dentro de la perentoria necesidad de control, me gusta estsar dentro de la idea y darme el gusto de disfrutar cómo avanza.</p>
<p style="text-align:justify;"><em>&#8220;Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.&#8221;</em><br />
Preámbulo a las &#8220;Instrucciones para dar cuerda a un reloj&#8221; Julio Cortázar</p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Curioso es extrañar]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2009/04/23/curioso-es-extranar/</link>
<pubDate>Thu, 23 Apr 2009 08:27:37 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Calles, charcos, semáforos, cajeros, baristas, amigos, familia; la lista puede tornarse interminable]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Calles, charcos, semáforos, cajeros, baristas, amigos, familia; la lista puede tornarse interminable cuando comienzas a hacer conexiones por recuerdos, respiraciones anexas, cuando revisas viejas fotografías o te reencuentras con viejas compañías. Extrañar sin darte cuenta, o tener la melancolía de esas pequeñas cosas cuando sucede. Nadie nos enseña a decir adiós, porque al hacerlo, al dar la espalda para marcharnos no aprendemos a voltear los ojos, nos gusta aferrarnos a lo bueno, a lo malo, a los recuerdos que valoramos incluso más que una posibilidad futura, incluso más que el acto de cada día.</p>
<p style="text-align:justify;">Extrañar por cariño parece inevitable, sobre todo cuando descubres un cariño que no jurabas era poderoso, real, indisctuble. Sin darte cuenta ya has alquilado tiempo y no quieres dejar de hacerlo, prefieres evitar las despedidas, dar largas, soñar con posibilidades, y te haces a la idea de que siempre podrás encontrar el valor para tomar en serio la invitación y para en verdad extender tu mano cuando el tiempo no deje más que una fotografía que casi has olvidado.</p>
<p style="text-align:justify;">Los lugares te marcan por sensaciones, por eventos, por personas. Extrañar un lugar es extrañar lo que hubo ahí, lo que sucedió, amar el espacio, recordar las palabras, sentir de nuevo, imaginarte de nuevo con las mismas personas. Va de la mano, en ocasiones hasta te niegas a crear nuevos recuerdos, como si detener el tiempo fuera de mayor ganancia. Al final del día, sigue siendo lo mismo, quizá extrañas más de tí mismo que de los demás, lo que eras en ese momento, una chispa, un consejo, algo que te definió, que creíste que era tu imagen, que adoraste y abrazaste como el más valioso de tus momentos, como la gloria de un triunfo personal.</p>
<p style="text-align:justify;">Entre dimes y diretes, acusaciones y exclamaciones, lo que más extraño es el cómo fui, el cómo hablé, el cómo actué y las posibilidades que cada acción me produjo entonces, sobre todo el tipo y calidad de amigos que recorrieron cada paso. A muchos los extraño, los añoro y los lloro, pero sobre todo temo, porque quizá reencontrarse no sea más que la terrible noticia de que no nos gusta en realidad ser lo que fuimos. Es la magia de los recuerdos, pueden cambiar, mutarse, eternizarse, y en muchas ocaisones permanecen mejor como simples recuerdos, es mejor dejarlos en el baúl.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Garabatos - Vanidad]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2009/04/21/garabatos-vanidad/</link>
<pubDate>Tue, 21 Apr 2009 06:34:25 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Es indiscreta la vanidad, se oculta donde no hay olores y se disimula con su propio enojo. Es valien]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Es indiscreta la vanidad, se oculta donde no hay olores y se disimula con su propio enojo. Es valiente porque se confunde con la hoja afilada que defiende el ogullo y cobarde cuando discrimina la comunión. Una pizca de sal y pierde la noción del tiempo, un terrón de azúcar y se torna agria. Pero ante todo es traicionera, hasta de su propio reflejo; asoma la cabeza ante la oportunidad y se olvida del instinto de seguir latiendo. Se cree poderosa, indestructible, tanto que antes de ser asesinada opta por la masacre de lo más querido y escapa al dolor con el suicidio. No conoce palabras ni razones, aún menos la caricias del clamor del corazón. Es en el rechazo de la mano amiga que divulga la carroña de su propio aliento.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Garabatos 14/05/09]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2009/04/15/29/</link>
<pubDate>Wed, 15 Apr 2009 18:45:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Hay lugares donde el silencio es sólo una compañía, donde el espejo es sólo una mirada al pasado y l]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Hay lugares donde el silencio es sólo una compañía, donde el espejo es sólo una mirada al pasado y las lágrimas la misma vaga sensación de que aún se reconoce al corazón. El reloj camina una raya y una ráfaga de viento sacude una pestaña suelta. Esa necesidad deja de ser una enfermedad, deja de reproducirse. El reloj da una vuelta, vuelve al mismo lugar, como si cada respiración fuera igual que la anterior, pretendiendo burlar una bocanada de aire llena de jazmión y estiércol. Un pestañeo y cambia la luz, un paso y es otro mundo. No importa cuántas vueltas dé el reloj, no llegará nunca a ningún lado, no será testigo ni jurado, no será su tiempo sino el de tus latidos el que marque el cambio de estación, el nuevo comienzo que marca cada amanecer.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff6600;"><strong>-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Quizá bastase con una lágrima frente al espejo, como los niños; un apapacho real para liberar a los fantasmas, a los muertos. Quizá sólo fuese la tonta necesidad de tener algo que justificase necestiar un poco de cariño, un abrazo, lo que fuera para tener una excusa para escribir algo que no fuera feliz. Quizá sólo fuese esa necesidad.</p>
<p style="text-align:justify;">Quisiera que baste una lágrima y un espejo, un abrazo propio y el entendimiento de alguien que me reciba cuando regrese con una taza de chocolate caliente, un bolillo y un girasol.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Puertas empolvadas]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2009/03/28/puertas-empolvadas/</link>
<pubDate>Sat, 28 Mar 2009 08:00:04 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Por el ojo de la cerradura se asoman suspiros que nada tienen de historia, fuerza o interés, sólo va]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Por el ojo de la cerradura se asoman suspiros que nada tienen de historia, fuerza o interés, sólo vagan como moscas que se posan mientras intentas atraparlas. Puertas cerradas, olvidadas tras un montón de cajas, etiquetas, glorias y proyectos. Quizá un suspiro así de vago y banal sirva de paracaídas para lo que hace tiempo se mantiene bajo las sábanas. Un aire de libertad, un respiro, unas alas que sirvieron para un cuento mal escrito y se olvidan aún para los disfraces más ridículos. Un mendigo estira la mano mientras un corazón acribilla un sentimentalismo: demasiado lagrimeo para apantallar al débil. Una grieta estría la piel y se vanagloria ante los ojos del cirujano perfeccionista, y en el espejo un asesor de imagen parece muñeco de cera de cuerda en su afán por adiestrar el coraje del tiempo sincero. Un par de zapatos arrastran la tierra que habrá de enterrarlos mientras un hombre los calza y se deja llevar por el ímpetu de un camino recorrido por las suelas de un pie descalzo. El deseo de una mariposa por regresar al ovillo de oruga donde el tiempo se detiene a la vista del vago escrutinio.</p>
<p style="text-align:justify;">Hace kilómetros de viento se derribaron cien paredes, las estructuras sólidas hechas del miramiento categórico del sistemático relojero. Un espejo se resquebraja bajo la mirada atónita de una despedida de espalda, y el botón de la camisa pierde agarre ante la polvareda del parpadeo. Quizá ahí en ese abandono está la puerta entre abierta del lugar que todos miran, del espacio en común que te acompaña mientras no lo miras, donde se sientan los invitados de la tertulia de bienvenida que olvidaste que te hacían. Esa lágrima puede no ser tu condena perpetua, sino la misma bomba de tiempo que desate el ocaso.</p>
<p style="text-align:justify;">¿Dónde están todos en la tertulia? Los reflejos del laberinto de espejos reflejan la misma imagen que has visto reflejada en tu espejo de tocador. La única que has visto, las más valiente, dura, melancólica, salvaje e infanqueable, que al mínimo aironazo se postra ante lo inevitable. Vuela un sombrero, una bufanda y un huevo petrificado. No habrá ventarrones que azoten el tiempo. Los surcos de unas manos susurran. En un bolsillo asoma el lazo de un vestido, y un grano de arena que el tiempo olvidó colocar en alguna playa. ¿Qué harás cuando el mar desaparezca?</p>
<p style="text-align:justify;">Ahí donde los reflejos se confunden, las identidades son prestadas, y el carmín de labios es recuerdo de otros tiempos, está la sonrisa que vanagloria, la lágrima que define al valiente, la caricia que  precede al más macho, el abrazo del solitario, el llanto del doliente su motivo de felicidad, ahí donde una ayuda es una salvación propia. El punto exacto donde ser cobarde es divino.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Grandiosa dislexia]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2009/02/27/grandiosa_dislexia/</link>
<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 19:55:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Esto de la personalidad tiene más de persona que de glamour fotográfico, y en su misma procreación d]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Esto de la personalidad tiene más de persona que de glamour fotográfico, y en su misma procreación del tú y yo aún están los abismos de los traumas y las nalgadas no lloradas por orgullo. Obviamente ni psicóloga ni socióloga reconocida, y menos ante tanto cinismo, pero sí algo de inquisitiva, exploradora y en algún lugar científica. Pero qué decir de tanto y no dejar fuera la vergüenza. Ese colorete en la cara, y el deseo de que no hubiera pasado me parece producto de pedazos de cera que caen cuando hacemos una mueca que no encajaba con esa careta que creemos que somos para otros en un momento determinado. Tanto trabajo en crear esa imagen, en creer que sabemos cómo nos definen cuando no podemos ver nuestras propias pupilas se reduce a querer un vidrio opaco por el que podamos ver hacia afuera, desando que no noten lo que pasó, y que nadie se acerque lo suficiente para ver ese &#8220;yo&#8221; un tanto sombrío. Sí, es posible que eso que somos nos parezca el derrumbe de una fantasía que tenemos de nosotros y aseguramos que es lo mismo que tiene el &#8220;otro nosotros&#8221; del &#8220;yo&#8221;. Somos tan &#8220;nosotros&#8221; cuando queremos ser &#8220;yo&#8221; que pocas palabras faltarían para descubrir a miles de &#8220;yos&#8221; sicóticos-psicópatas-disociados-autistas, sólo que nos salva la catalogación clínica por no caer en el otro lado de la cuerda floja. No quiero abusar de este respiro de grandiosa dislexia para promover el exorcismo de la ciencia de la camisa de fuerza, porque finalmente solo me senté a ver una larga, lenta, completa y tan vacía película, en la que la pasividad ante la desgracia y mi falda de lagrimeo acostumbrado, que me conmovió en el asombro de mi propia falta de sorpresa. Me aterra más pensar cómo la realidad no me alarma tanto como la ficción, pero es momento de un punto, y citando a Vicente Leñero: Aquí va el punto. Punto.</p>
<p style="text-align:justify;"><img class="aligncenter" src="http://farm4.static.flickr.com/3536/3252905688_2c5fabe637.jpg?v=0" alt="" width="456" height="305" /></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Algo como una contraportada (y ii)]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2009/02/27/algo_como_una_contraportada_yii/</link>
<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 19:33:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Para casi todo hay un desplome de egoísmo, incluso en la misma lectura. No hay aprendizaje que no si]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Para casi todo hay un desplome de egoísmo, incluso en la misma lectura. No hay aprendizaje que no sirva para algo, y no hay enojo que no vaya más allá del reconocimiento propio. Yo digo que y no podría ser analista de economía, pero hay un rincón de mi cerebro al que le gustaría dejar un poco en pausa toda posibilidad remota. Gusto de la lectura porque se torna vivencia, y olvido los nombres de los personajes porque al abrir un libro se es todos y ninguno. Terminada la historia hay un solo yo y finalmente es un mismo nombre el que los engulle a todos. Leer esa contraportada a medio camino puede entonces resultar molesto porque se trata de la mirada de alguien desde el otro lado del espejo, observándote mientras eres todos ya la vez ninguno. Es como la voz de la experiencia que te dice qué habrás de experimentar, pero nadie escarmienta en cabeza ajena. Quizá por eso me resultó tan terrible el sentimiento de ese profesor al narrar su experiencia sin ahondar en sentimientos. Eran palabras de acción repetitiva, como de una tarea. De alguna forma y a mis ojos se había apartado de la propia emoción que genera todo lo que se hace. Leo porque es una forma de vivir, y porque cuando vivo yo veo desde mi lado del espejo y no puedo aceptar un resumen que alabe a un escritor por lo que escribió mientras lo leo, porque esas palabras son mías mientras las leo. Quizá por eso no puedo aceptar un libro por su contraportada; si me dicen lo que voy a encontrar, sentir o descubrir, prefiero no hacerlo; si hay un juicio de real o irreal, prefiero no descubrirlo. Es mejor ir a ciegas, como en el mundo, en donde algo esperas, sobre todo del final de tus acciones, pero en el que nadie ni nada te puede contar lo que habrá en el durante.</p>
<p style="text-align:justify;">
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Algo como una contraportada (i)]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2009/02/26/algo-como-una-contraportada-i/</link>
<pubDate>Fri, 27 Feb 2009 03:37:01 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Recuerdo a uno de mis profesores de literatura mencionar cuánto detestaba ser artífice del texto de ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Recuerdo a uno de mis profesores de literatura mencionar cuánto detestaba ser artífice del texto de la contraportada del libro. Más allá de que fuera la obra de un amigo, o sólo algo para poder pagar la deuda de los chicles, lo vio como una falsa artimaña que de alguna forma lo prostituyó. Al menos así lo interpreté yo. ¿Qué decir en la contraportada de un libro? ¿Qué puedes decir acerca de una obra a un desconocido lector. Es un gancho publicitario que apoya al título, quizá poco convincente, y en caso de que el autor sea conocido o privilegiado, esa contraportada contará con fuentes famosas, desde otros autores o críticos de periódicos, que de alguna manera logran justificar no sólo la lectura para el curioso, sino la existencia de los numerosos ejemplares publicados. Resulta en una confirmación satírica de que alguien ya leyó la obra. Al final se trata de una transacción monetaria para aumentar la publicidad del interés editorial para recuperar la inversión. No todo es tan deleznable. Según la calidad de la obra los padrinos tienden a ser mejores, pero los  comunes mortales corren con bautismos de menor calidad y prestigio: un texto anónimo que detalla parte de la obra y en muchas ocasiones introduce juicios de valor.</p>
<p style="text-align:justify;">
<div id="attachment_275" class="wp-caption alignleft" style="width: 307px"><img class="size-full wp-image-275" title="monomaquina" src="http://eutravesa.wordpress.com/files/2009/02/mono_maquina_escribir-75489911.jpg" alt="No entiendo esta forma de escribir" width="297" height="341" /><p class="wp-caption-text">No entiendo esta forma de escribir</p></div>
<p style="text-align:justify;">En alguna ocasión comparé diferentes editoriales ante la misma obra; la calidad y el precio del producto varían también en la fuente y la calidad del texto de la contraportada. Me gusta creer que aquellas editoriales que se dan el lujo de no poner nada ahí detrás creen en el título y en el valor del texto en sí, pero al dar la vuelta a la portada recuerdo que se trata de un título clásico, de viva voz, que se vende por sí mismo, aún cuando sólo sea para una obligación escolar. No elijo un libro por su contraportada, en ocasiones prefiero abrirlo y leer una frase a la mitad, o después de leer el título aventurarme a leer la última palabra de todo el texto, sobre todo si no conozco nada en particular del libro en cuestión. Cuando llevo leída la mitad de la obra es cuando me aventuro a leer ese texto complementario y comparo experiencias, y por lo general me pregunto a quién le dieron la autoridad de escribir ese texto&#8230;</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[También es cruel]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2008/11/09/tambien-es-cruel/</link>
<pubDate>Sun, 09 Nov 2008 06:44:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Dentro de las habilidades que se buscan dentro de la ecuación del día a día es no caer en la potenci]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Dentro de las habilidades que se buscan dentro de la ecuación del día a día es no caer en la potencia del tedio, en el aburrimiento o la falta de sorpresa que provoca comenzar a ser a la misma hora, caminar los mismos escalones, saludar a las mismas caras, y realizar los mismos rituales. Somos seres de repetición, al grado de que podemos espantar el sueño si olvidamos darle tres vueltas a nuestra cama, ponernos de cabeza, sacarle la lengua al espejo, y poner el cepillo de dientes de cabeza. Si en algún momento algo de esto deja de funcionar, se recomienda hacer un cambio, pero que también se convierta en ritual, y quizá comencemos a dar diez brincos sobre la cama, correr el pestillo de la puerta 4 veces, hacerte pretzel, y acostarte con los pies en la almohada. Tiene su gracia el que sean estos rituales, la gente y la manutención de la idea de que todo va hacia algún lugar cuando nos negamos en movernos de donde estamos, los que nos mantengan relativamente cuerdos y funcionales dentro de los parámetros menos estorbosos y discriminatorios.</p>
<p style="text-align:justify;">Las personas que nos rodean suelen ser parte de este tedio, y el juego se torna escabroso cuando empiezas a percartarte de la importancia que realmente tienen para tí ciertos aspectos personales&#8230; Sobre todo cuando te das cuenta que durante mucho tiempo te ha sido más fácil ir dejando a un lado ciertos lazos afectivos, no porque ya no te sirvieran o importaran o por no quererlos, sino simplemente por no dar más de lo que ya has dado, por no abrir más las puertas de lo que ya has hecho, y por no impregnarte con olores que no estás seguro si te quedan o no. Llega un momento en que vas comparando cantidades y te preguntas si de verdad es más importante contar con estos suficientes y esporádicos, a los numerosos y siempre fieles y escandalosos. A mí no es que me disguste la gente, es que me molesta en lo que me puedo convertir con algunos, en las cosas que puedo llegar a sentir, en lo que me provocan algunos&#8230; Y es que las emociones no son siempre controlables, sobre todo cuando entra en juego la autoestima y la autovaloración, que tanto les costó alcanzar ese lugar un tanto arriba de las rodillas como para tener que volver a escarbar bajo tierra para empezar a recuperar lo que no se comieron los gusanos.</p>
<p style="text-align:justify;">Nunca me han gustado las despedidas, y quizá por ello prefiero excusarme para ir al baño, esconderme hasta que se va el penúltimo, pretender que voy a hablar por teléfono, o simplemente dar media vuelta una calle antes y caminar en dirección opuesta. Al final resulta un escape del tedio, de la misma historia de todos los días&#8230; La cuenta llega después, cuando aún no entiendes por qué aún te toman en cuenta, te extrañan o te reciben con los brazos abiertos como si fueras lo que más esperaba alguien ver esa noche. Son sorpresas y es cuando te preguntas si ese tedio, ese juego de todos los días, no es más que un pellizco cruel que te obliga a dejarte llevar&#8230;</p>
<p style="text-align:justify;">Me gusta reencontrarme con la gente, pero cuando tengo ganas de ello. No siempre me acuerdo de un nombre, y por eso es más fácil evitarlo, o quizá no creo que de verdad quieran siquiera compartir tres palabras conmigo, y evito cualquier opción al disgusto. Resulta al final la justificación perfecta para denigrar las posibilidades&#8230;</p>
<p style="text-align:justify;">Existe un gusto el poder compartir pasados, experiencias y recuerdos por ahí, sentarte sabiendo que ya se sabe, y después poder incluir a alguien más a la misma experiencia, poder compartir un poco más allá&#8230; Pero para uno quedan cosas en el tintero que escuecen un poco y es cuando se da la ocasión de buscar en otro lugar, otras posibilidades y así tener la libertad de un nuevo comienzo, como si el pasado no fuera más que una brisa de ayer que no dejó más que un titular en algún periódico. Me aterra y por eso el resto del empalizado superior, estar tan a gusto y el estarme alejando sin querer hacia otros lados, como si el tedio volviera a ser cruel y dentro de un par de años, comparar el mismo gusto y caminar a otros lados&#8230; ¿Dónde se supone que está el gusto de poder tener una familia si después se le da a uno por ignorar su existencia? y es ahí donde reside este pavor, esta necesidad de entender el rompecabezas y detener la huida sin motivos&#8230;?</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[No sé qué quiero, pero sé lo que no quiero...]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2008/11/05/no-se-que-quiero-pero-se-lo-que-no-quiero/</link>
<pubDate>Wed, 05 Nov 2008 18:54:25 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
<guid>http://eutravesa.wordpress.com/2008/11/05/no-se-que-quiero-pero-se-lo-que-no-quiero/</guid>
<description><![CDATA[Me atrevo a citar a tantos que así lo dijeron, como a quienes con algo de valor lo clamaron a los cu]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Me atrevo a citar a tantos que así lo dijeron, como a quienes con algo de valor lo clamaron a los cuatro vientos. Entre la infinidad de posibilidades, al menos poder elegir cuál es la piedra que no te gusta, cuál es el color que definitivamente no te quieres ver puesto, cuál es el aroma que te marea&#8230; Hay una gracia en el intentar, en el probar, en el aventarse la diferencia, quizá por la misma necedad que presumo de no hablar sin antes haberlo experimentado, analizado o al menos entendido. Queda mucho por entender, quedan muchas personas por conocer, muchas facetas decisivas que descubrir y una individualidad que presumir. Quizá por eso es que me gusta aventarme al precipicio, darme de topes con las paredes, discutir sin llegar a una conclusión hasta el final del siguiente día, y enrredarme con la misma historia hasta verla desde los ojos hasta de los mosquitos que ni van ni vienen, sólo vuelan.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando recojo una piedra del suelo y la guardo en mi bolsillo, no busco aumentarla a una colección, en ocasiones simplemente cambiarla de lugar, llevarla a un lugar donde no &#8220;pertenece&#8221; donde el paisaje no sabe qué hacer con ella, pero donde simplemente es en sí misma una piedra, sin que le afecte qué sucede después. Lo he hecho varias veces, es un placer sincero el de exponer todo el entorno a algo que no estaba ahí, que sin estorbar tampoco sobra, simplemente está ahí. Quizá el que venga detrás no la vea, no la note no la justifique, sólo la encaje como parte del todo, de la fotografía que olvidará esos pequeños detalles que a mí tanto me llaman la atención.</p>
<p style="text-align:justify;">He calificado como tragedia el haber aceptado verme desde tantos puntos de vista, incluso desde los juicios de quienes están más cerca de mí. Quizá debiera darme más tiempo para ser en la realidad que está ahí, aquí, del otro lado de la piel, pero no puedo dejar de ser tan yo, ni de ir tomando esos pequeños pedazos para ir armando mi babalonia, que aún parece más una bodega de objetos viejos, perdidos y olvidados, que un sueño de presente. Quizá por eso llega un momento de en serio tomar el paso de no preocuparme por la reacción, juicio, simpatía, apoyo, o misericordia de los demás.  ¿Qué hay de malo en soñar despierto? Si al final no estoy aquí para darle gusto a quien se abraza a mí, sino para estar a gusto en el espacio compartido&#8230;</p>
<p style="text-align:justify;">Es verdad que no estoy segura de qué quiero, pero me queda claro lo que no quiero, y eso pesa más que una hipótesis del hubiera, y quizá sea la promesa de un jamás que llegó ayer y que olvidé mencionar cuando me lavaba la cara del otro lado del espejo. Nadie habla de garantías, porque tampoco se piden&#8230;</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Batallas sin Historia]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2008/07/28/batallas-sin-historia/</link>
<pubDate>Mon, 28 Jul 2008 21:58:04 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[http://www.flickr.com/photos/marcoescobedo/2361981880/ Parece una ley esa de leer siempre los dos la]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><div id="attachment_211" class="wp-caption alignleft" style="width: 334px"><a href="http://eutravesa.wordpress.com/files/2008/07/desintegracion.jpg"><img class="size-full wp-image-211" src="http://eutravesa.wordpress.com/files/2008/07/desintegracion.jpg" alt="http://www.flickr.com/photos/marcoescobedo/2361981880/" width="324" height="258" /></a><p class="wp-caption-text">http://www.flickr.com/photos/marcoescobedo/2361981880/</p></div>
<p style="text-align:justify;">Parece una ley esa de leer siempre los dos lados de las historia cuando se trata de una batalla, porque al final la Historia es de los vencedores y de los vencidos queda el arte póstumo que se recuerda con sobriedad y estoicismo. &#8220;Pobres incivilizados&#8221;. Esa Historia tan florida que por sí misma se va justificando, o como los romanos que después de conquistar a los griegos insistieron hasta en encontrar vínculos en su mitología (creando el mito de Virgilio en busca de ancestros legendarios q<a href="http://eutravesa.wordpress.com/files/2008/07/rayos.gif"><img class="alignnone size-medium wp-image-210" src="http://eutravesa.wordpress.com/files/2008/07/rayos.gif?w=1" alt="" width="1" height="1" /></a><a href="http://eutravesa.wordpress.com/files/2008/07/rayos.gif"><img class="alignleft size-full wp-image-210" src="http://eutravesa.wordpress.com/files/2008/07/rayos.gif" alt="" width="1" height="1" /></a>ue los unieran) para justificarse ante la misma Historia que ellos escribieron. Pero eso sí, nadie te cuenta de esas batallas que carecen de preliminares, justificaciones, armas ni ganadores. Esas batallas que resultan interminables cuando te cuesta ponerles un sabor para describir y entender el sentimiento que se alberga tras el inevitable paso del tiempo. Humanos al fin de cuentas, quizá como los describe Guillermo del Toro con un hueco en el corazón que los hace siempre querer más y quienes justifican sus acciones con el olvido. Quizá esa sea la verdadera condena de la que tanto insitió Sartre, no tanto el hecho de tener que vivir y con ese &#8220;regalo&#8221; estar obligado a ser consecuente sin haberlo pedido, sino de que además nuestra &#8220;naturaleza&#8221; nos destrona incluso de aquellos ápices que nunca hemos alcanzado. Nos justificamos para destronarnos, esperando que en 100 años alguien encuentre algún artista que nos pueda explicar qué fue lo que pasó y nos perdone la culpa.</p>
<p style="text-align:justify;">Encontrar a una persona, cualquier persona, implica hasta cierto punto ceder en tus propios significados para no permanecer aislados, y son tantas esas personas cualquiera, y tanto comprometerse, que terminas viéndote como un pedacito de todos los que una vez creíste haber sido. No es tanto un problema, porque aún guardas el recuerdo, pero no hay justicia poética para el que decide regresar a armar esas piezas y exigir ante las mismas personas un nuevo trato. Es cuando se libran batallas que parecen sin sentido, porque exiges un derecho que nunca habías exigido antes, decides no martirizarte mientras lo haces y corres el riesgo de perder todo aquello que tanto miedo tienes de perder.</p>
<p style="text-align:justify;">Yo no sé, pero esa condena de pensar tu presente y luchar batallas que a otros les son inapetentes para terminar engullendo tú sólo el trago ácido de lo que una vez imaginaste dulce no resulta del todo alentadora, al menos a corto plazo, y el mundo te juzga por querer algo a largo plazo, cuando lenta y suntuosamente te vas vendiendo por no atreverte. Esas otras batallas, las internas, en las que debates por el simple hecho de renunciar a todo por atreverte aunque sean tres minutos de felicidad y luego empezar de nuevo, son mutiladas por la moral y las buenas costumbres de una sociedad que vanagloria al mediocre pisotón del cruel sobre el noble.</p>
<p style="text-align:justify;">¡Quién me diera un poco de pan para acompañar este bocado, que de la ya librada batalla resulta un resto insípido e incoloro! Si tan sólo hubiera manera de expiar las culpas, de saborear lo que no se entiende y de mortificarse sin tener que pedir que otros hagan lo que tú no vas hacer nunca. Pero hasta ahora no he tomado en cuenta al orgullo, que con tal de no disentir o provocar un alargado debate para redactar un contrato que termina olvidado en un capítulo no leído, se dispone a actuar un par de días y luego se va olvidando. NO la gente no cambia, y tampoco la naturaleza humana, al parecer.</p>
<p style="text-align:justify;">Entonces ¿por qué sigo teniendo fe en la humanidad? Es probable que es sólo por el hecho de no perder fe en uno mismo, porque entonces carecería de sentido, o eso creo, porque no me puedo bajar del mundo para tomar un respiro y verlo desde fuera, SIempre estás en medio de esas batallas y parece que mucha gente prefiere darlas por hecho, por capítulos olvidados a entregarse a promulgar un resultado que favorezca por lo menos a la propia conciencia. Y, mientras balbuceo sin sentido, sigo pensando en qué dirán aquellos que lo lean y se identifiquen para luego restregarme alguna historia, o lanzarme preguntas por todas aquellas cosas que no me he atrevido a defender porque no han salido a colación, o por el simple hecho de evitar un rechazo inminente.</p>
<p style="text-align:justify;">
<p style="text-align:right;"><strong><span style="color:#ff9900;">girasoldemente@yahoo.com.mx</span></strong><a href="http://eutravesa.wordpress.com/files/2008/07/rayos.gif"><img class="alignleft size-full wp-image-210" src="http://eutravesa.wordpress.com/files/2008/07/rayos.gif" alt="" width="1" height="1" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Palabras...]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2008/06/13/palabras/</link>
<pubDate>Fri, 13 Jun 2008 21:09:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Hay momentos en que pareciera que se disuelven las esperanzas, y con un trozo de carbón aún caliente]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Hay momentos en que pareciera que se disuelven las esperanzas, y con un trozo de carbón aún caliente se quema uno la mano, cerrando el puño, sintiendo bien ese calor, ese dolor, y cómo penetra hasta el mismo centro de la cordura. Quizá entonces quede un poco de esperanza, ese atisbo aún caliente que pueda quemar y sentirse con la misma convicción. Te vas acostumbrando a asirte de ese sentimiento, de ese lugar, de ese momento, para que no se derrumbe lo que ya se va destronando sin haberlo previsto. Así se transforman las relaciones humanas, justo cuando crees que ya no hay esperanza, todo parece volver a la normalidad para derrumbarse aún peor y renacer cual ave fénix, sólo que en ocasiones no renace en compañía&#8230;</p>
<p style="text-align:justify;">Siempre habrá personas que por mucho superarlas regresan para embrujar un momento. Viejos fantasmas del recuerdo, que más que perseguir sin ilusión, viven sólo en un recuerdo&#8230; Y es que hay sensaciones que no quisieras haber perdido, no tanto a las personas, sino lo que te hacían sentir. Como las palabras, que puedes olvidarlas siempre y cuando no olvides aquello que revolvieron.</p>
<p style="text-align:justify;">Aguas turbias y virulentas, despojos y desechos, todo para darle un poco de nada a lo mucoh que ya no hay. Es quitarse las ganas, romperse las ropas, abandonar los lentes y acuñar las arrugas. Entregarse como si no hubiera otra razón, preguntar como si no hubiera otro motivo, escuchar como si fuera lo último, y ver como si fuera la primera vez. Volver a conocer, re-conocer lo que ya estaba ahí, darle un lugar y una prioridad, consecuencia de un acuerdo mudo.</p>
<p style="text-align:justify;">Así entre tímidas sobras, y valientes tropezones, más vale darse a conocer que desligar a las personas, como si recoger una piedra fuera darle vida, pero sin poseer más allá de lo priopio, más allá de tus propias manos.</p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Tentetiesos convencidos]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2008/05/09/tentetiesos-convencidos/</link>
<pubDate>Fri, 09 May 2008 21:11:04 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Comparar tanto es provocar el despojo de los motivos y desentrañar la noción de ser un tentetieso. A]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Comparar tanto es provocar el despojo de los motivos y desentrañar la noción de ser un tentetieso. A uno se le ocurren hasta listas comparativas, donde el propósito es quizá ganarle a una razón que, por mucho esfuerzo, va ganando por insospechable ventaja.  Siempre me pareció irrisorio predisponer la elección a la suma de atributos positivos, porque por mucho que sumen infinitos, esa cosquillita en la panza te lleva a otro lugar, quizá. Y va el rebote del tentetieso, que por mucho empujar hacia un lado y al otro, acaba por regresar al mismo lugar. Pueden llamarle necedad. Yo no recuerdo hacer listas comparativas en papel para tomar una decisión, aunque sí ocupo noches enteras, sin quererlo, para ello.  Casi una tarea estúpida, porque el resultado es casi siempre el mismo, pero es eterno castigo esta incesante necesidad de buscarle todos los pies al gato, darle vueltas incesantes, para finalmente convencerse de qué es lo que te llevó a tal forma de consolidar tu decisión.</p>
<p style="text-align:justify;">Habrá a quien le resulte fatídico tal reconocimiento, el de ser un tentetieso, porque algunos derrochan toda oportunidad de suponer posibilidades, porque al final son suposiciones, y no aserciones, que el resultado de un futuro es imprevisible y depende mi múltiples factores inalcanzables, y siguen sin darle más importancia, y regresan al mismo lugar, como por sorpresa. Otros nos reconocemos en ese vaivén, pensando &#8220;demasiado&#8221; y nos montamos raudos y dispuestos en el mismo tren de retorno, a sabiendas que regresaremos, pero siempre atentos a todo lo que nos va sacudiendo. Pretender saber a dónde se va, y saberlo disfrutando del regreso. Tentetiesos, al fin y al cabo.  Pensarlo es como recibir otro golpe, después de tanto luchar contra algunos, quizá porque parecen movidos por otro motivos, pero de regreso, como al principio.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Del tarareo insomne]]></title>
<link>http://eutravesa.wordpress.com/2008/05/09/del-tarareo-insomne/</link>
<pubDate>Fri, 09 May 2008 21:02:15 +0000</pubDate>
<dc:creator>eutravesa</dc:creator>
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<description><![CDATA[De tarareo en tarareo se va oxidando la noche, la melodía se distorsiona y se van asomando los temor]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">De tarareo en tarareo se va oxidando la noche, la melodía se distorsiona y se van asomando los temores. Será por eso que la noche es tan vulnerable; porque donde se trastocan los mundo también se separan. Una vieja canción puede desentonar una tormenta de polvo y, en el momento preciso, se torna un tarareo casi tan poderoso como la misma arena, y si no te cubres a tiempo también te corrompe las vestiduras.  Cuando se une con otro ancestral tarareo, la melodía puede desentonar ventanas e interferir con las sábanas.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>

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