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	<title>gervasio-defer &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "gervasio-defer"</description>
	<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 11:43:23 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Gervasio Defer y otras criaturas extraordinarias]]></title>
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<pubDate>Mon, 18 Aug 2008 09:01:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[Mientras algunos tienen la suerte de ver el mundo desde la cumbre de un ocho mil, otros como Fray Lu]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Mientras algunos tienen la suerte de ver el mundo desde la cumbre de un ocho mil, otros como <strong>Fray Luis de Granada</strong> se fijaban en las hormigas. Se supone que los primeros deben de sentirse más importantes, aunque no hay desdeñar a quien mira la realidad al microscopio. Todo tiene su encanto.</p>
<p> No entendía el Duende entonces -era en quinto de bachillerato cuando le salió al paso este Fray Luis, menos famoso que el de León- qué pintaba un asceta observando a estos insectos, pero supone que era una manera más de admirar la obra de Dios. Los ascetas son así, y seguramente tienen tiempo de sobra para estudiar a los bichitos más insignificantes Lo decía su libro de literatura, firmado por <strong>Guillermo Díaz-Plaja</strong>. Fray Luis de Granada escribía <strong><em>El libro de la oración y de la meditación </em></strong>y la <strong><em>Guía de pecadores</em></strong>, y cuando le petaba salía al huerto a regar las berenjenas y como no tenía que ir a pagar el IBI ni reunión de trabajo alguna se entretenía luego espiando a las hormigas. Era un <em>voyeur </em>de lo minúsculo, alternativa de ocio, por cierto, más que recomendable en tiempos de crisis. </p>
<p> Ver el horizonte desde una cumbre de ocho mil metros es, efectivamente, grandioso.  Contemplar las <strong>cataratas de Iguazú</strong> o el <strong>Salto del Angel, </strong>o el derrumbe del <strong>Perito Moreno </strong>o, sencillamente, cualquier mar embravecido rompiendo su ferocidad contra un acantilado,  es como para pensar que el diseñador de la creación tenía muy buen gusto. Sin embargo hay otros puntos de vista que no son menos fascinantes. No los guardamos en la memoria, porque apenas les concedemos importancia. Pero el que más y el que menos ha pasado horas siguiendo el vuelo de una mosca, la cópula del gallo con las gallinas o el mamar de un corderillo. Pónganse en esa espera estólida a la que estamos obligados los ciudadanos actuales: la media hora de rigor en la consulta de cualquier médico que se precie o en la antesala del despacho del notario. En esas circunstancias, el vuelo el moscardón o la gimnasia de una araña tejiendo su malla a entre la barra de la cortina y el marco de la ventana nos puede parecer un espectáculo de lo más interesante. Lo es,  a buen seguro.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://estaticos02.cache.el-mundo.net/elmundodeporte/imagenes/2008/02/26/1204055126_0.jpg" alt="" width="221" height="309" />Esta noche cenaba en Duende al aire libre en el porche. Tres faroles adosados a la pared acogían a otras tantas salamadras o salamanquesas- aclárenselo los comentaristas que lo sepan- cenando a su vez un variado menú de moscas, mosquitos, polillas y chinches de campo. Qué admirable técnica de observación y rececho de las víctimas. Qué rapidez de movimientos. Y qué adherencia la de las ventosas de sus dedos. Saltaban de uno a otro cristal de las farolas como la agilidad de <strong>Spiderman</strong>, para caer en el lugar exacto con la misma precisión que uno acababa de ver en la prueba de gimnasia de suelo que ha bordado ese fenómeno olímpico llamado <strong>Gervasio Defer</strong>. Abrían la boca, atrapaban la presa y a otra cosa, mariposa. Y sin medalla alguna como la que ha ganado nuestro gimnasta.</p>
<p> Así permaneció media hora el Duende, embobado en estas chorradicas que ofrece el kaleidoscopio de la vida. Estaba tan pasmado como si viera el más grande espectáculo de la creación. Los de <strong>Radio la Colifata</strong> terminan sus mensajes diciendo que <em>el mundo está lleno de gente extraordinaria, </em>pero habría que matizarles. Digan, mejor, de criaturas extraordinarias, como estos amables reptiles que nos libran de insectos sin pedir a cambio ni una simple mirada de cariño.</p>
</div>]]></content:encoded>
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