<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress.com" -->
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	>

<channel>
	<title>gran-incendio &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://en.wordpress.com/tag/gran-incendio/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "gran-incendio"</description>
	<pubDate>Fri, 01 Jan 2010 18:34:46 +0000</pubDate>

	<generator>http://en.wordpress.com/tags/</generator>
	<language>en</language>

<item>
<title><![CDATA[El número de la Bestia]]></title>
<link>http://nosolos.wordpress.com/2009/09/16/el-numero-de-la-bestia/</link>
<pubDate>Wed, 16 Sep 2009 21:18:51 +0000</pubDate>
<dc:creator>kyoshunkage</dc:creator>
<guid>http://nosolos.wordpress.com/2009/09/16/el-numero-de-la-bestia/</guid>
<description><![CDATA[En nuestra cultura, está comúnmente aceptado que el Número de la Bestia, esa marca que el diablo imp]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>En nuestra cultura, está comúnmente aceptado que el Número de la Bestia, esa marca que el diablo imprimirá a todas las criaturas para someterlas, es el 666. Sin embargo, hay estudiosos que dicen que, en realidad, el número de la Bestia es el 616.</p>
<p>Sin embargo, si estudiamos un poco el mundo en qué vivimos y algunos hechos que han tenido lugar en él, podemos ver que esos dos números no son más que partes del número de la Bestia real: el <strong>1.666</strong></p>
<p>Para empezar, dos datos físicos sobre nuestro querido planeta Tierra:</p>
<ol>
<li> Su circunferencia (media, porque no es una esfera perfecta) es de 40.000 KM</li>
<li>El movimiento de rotación alrededor del sol tarda 24 horas en dar una vuelta completa.</li>
</ol>
<p>Si dividimos la circunferencia por el tiempo que tarde en dar una vuelta completa, vemos que la Tierra rota a una velocidad constante de, aproximadamente&#8230; <strong>1.666</strong> KM/hora. ¿Casualidad?</p>
<p><!--more--><br />
Si miramos la historia, vemos que ni el <a title="hechos destacados del año 666" href="http://es.wikipedia.org/wiki/666">666</a> ni el <a title="hechos destacados del año 616" href="http://es.wikipedia.org/wiki/616">616</a> fueron años especialmente remarcables.</p>
<p>Sin embargo, si miramos qué paso el <a title="hechos destacados del año 1666" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1666">1666</a>, vemos dos hechos que nos llaman la atención de entrada:</p>
<ol>
<li>El <a title="Gran Incendio de Londres, 1666" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Incendio_de_Londres">Gran Incendio de Londres</a>, en el que sucumbió casi toda la ciudad</li>
<li>La publicación de &#8220;La Chymie charitable et facile en favour des dames&#8221;, de Marie Meurdrac, un libro en el que se dan, entre otras, la receta química para la destilación de <strong>sangre humana</strong>.</li>
</ol>
<div id="attachment_16" class="wp-caption alignnone" style="width: 402px"><a href="http://nosolos.wordpress.com/files/2009/09/great_fire_london.jpg"><img class="size-thumbnail wp-image-16  " style="margin:2px;" title="Gran Incendio de Londres" src="http://nosolos.wordpress.com/files/2009/09/great_fire_london.jpg?w=392" alt="Pintura que ilustra el incendio de Londres de 1666" width="392" height="279" /></a><p class="wp-caption-text">Pintura que ilustra el incendio de Londres de 1666</p></div>
<p>Cabe destacar,además, que en el Gran Incendio de Londres se destruyó por completo el principal edificio religioso de la ciudad: <strong>La Catedral de San Pablo</strong>.</p>
<p>Sin embargo, esos no fueron los dos únicos hechos remarcables de ese año funesto.</p>
<p>Además, ese mismo año, un incendio arrasó completamente la ciudad de <a title="sucumbió en 1666" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Pite%C3%A5">Pitea</a>, en Suecia; también fue el año en que <a title="el Mesías de 1666" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Shabtai_Tzvi">Shabtai Tzvi</a> declaró ser el nuevo Mesías, y fue condenado por las autoridades religiosas por ello; y, aunque parezca irrelevante, en este año se fundaron la Universidad de Lund, en Suecia, y la <strong>Academia de las Ciencias, en París</strong>.</p>
<p>La <a title="fundada en 1666" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Academia_de_las_Ciencias_francesa">Academia de las Ciencias francesa</a> fue la primera institución que adoptó el sistema métrico decimal, el sistema que permite hacer el cálculo con el que iniciábamos el post, los 1.666 KM/hora.</p>
<p>Pero eso no es lo inquietante, lo inquietante es que fue <strong>precisamente</strong> esa academia la que definió un metro como la diezmillonésima parte de la distancia que separa el polo de la línea del ecuador terrestre. Es decir, que si no fuera por esa academia, fundada en 1666, usaríamos un sistema métrico distinto y, por lo tanto, la velocidad de la tierra no se expresaría con la cifra 1.666.</p>
<p>Otra vez os lo pregunto: ¿casualidad?</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El Gran Incendio]]></title>
<link>http://hugodelaralopez.wordpress.com/2008/05/21/el-gran-incendio/</link>
<pubDate>Tue, 20 May 2008 23:12:57 +0000</pubDate>
<dc:creator>hugodelara</dc:creator>
<guid>http://hugodelaralopez.wordpress.com/2008/05/21/el-gran-incendio/</guid>
<description><![CDATA[Artículo número 114; publicado en El Faro de Ceuta. El Gran Incendio. Hugo de Lara López. - Emperado]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><pre>Artículo número 114; publicado en El Faro de Ceuta.</pre>
<h1 style="text-align:center;">El Gran Incendio.</h1>
<p><span><br />
<address>Hugo de Lara López.</address>
<p></span></p>
<p style="text-align:justify;">- Emperador, ha ocurrido una desgracia en Roma. &#8211; (Desconcertado, el Emperador mira a su guardia personal, que ha acompañado al mensajero hasta su aposento. Tras esto, fija sus ojos en el mensajero.) &#8211; ¿Qué ha ocurrido para que hayas venido tan agitadamente a Antium? &#8211; Algo grave. &#8211; Termina con los ambages y cuéntame lo que ha acaecido. &#8211; Sí señor, siento comunicarle una noticia como esta, mas ha de saber que Roma está ardiendo. &#8211; ¿Ardiendo? ¿Cómo que Roma está ardiendo? &#8211; Sí Emperador, se desconoce aún la causa, mas la situación es crítica, por esto mismo he acudido a informarle lo antes posible. &#8211; (El Emperador se dirige a su guardia personal.) &#8211; Preparad todo, volvemos a Roma. &#8211; ¿Ahora? Emperador, ¿está seguro que desea volver ahora? ¿Por qué no esperar hasta mañana? Las instituciones sabrán qué hacer hasta su regreso. &#8211; (El rostro del Emperador cambia en breves segundos, antes lleno de preocupación ahora se colma de rabia.) &#8211; ¿Cómo dices? &#8211; Perdone Emperador, sólo era una sugerencia. &#8211; (El Emperador avanza y agarra, impío, al guardia por el cuello.) &#8211; Maldita sea tu sugerencia; si vuelvo a escuchar de tu boca cualquier lucidez que suponga una agresión para Roma y para sus habitantes ordenaré que te corten este insignificante cuello. &#8211; (Se acerca al oído del guardia y susurra lentamente.) &#8211; ¿Me has entendido? &#8211; (Apenas pudiendo articular palabras el guardia exhala un asentimiento entrecortado. El Emperador lo suelta y, tras recoger algunas de sus pertenencias, abandona la habitación. Su guardia personal, junto al mensajero, le siguen. Mientras tanto, la Capital del Mundo arde; el hogar de los humildes está siendo devorado por las llamas, mientras que sus desgraciados habitantes los desalojan con celeridad. Sin éxito alguno, varios de sus vecinos intentan apaciguar la iracunda fuerza del fuego, mas su fiereza continúa rugiendo por las calles de Roma. En una de las casas romanas aún no alcanzada por la divina condena teñida de rojo descansa una familia. Son cuatro. Sexto, el padre, descendiente de un liberto, acaba de tumbarse y ya navega por la mar del inconstante mundo onírico. Su mujer, igualmente descendiente de un liberto, yace junto a él con la más honrada de las actitudes. Sus hijos son muy jóvenes; duermen en un mismo cuarto, no muy lejos del de sus padres. Los dioses, para bien o para mal, ya han determinado cuál sería el sino de esta familia. Fuera de aquella casa los romanos ven llegar el fuego, que avanza sin compasión, como si no fuera consciente de lo que está provocando aun siéndolo, pues la viveza y el goce de la destrucción le incitan a resplandecer, le dan vida y consciencia, entereza y malvada pulcritud, deseo y sed, una interminable ansia de desgracia y muerte. ) &#8211; ¡Avisad a todos que salgan de sus casas, el fuego llega! &#8211; ¡Eh! ¡Ayudadme! ¡Esta puerta no se abre! &#8211; ¡Tira más fuerte! ¡Tira más fuerte! &#8211; ¡El fuego ya está aquí! ¡Ya está aquí! ¡Apresuraos! &#8211; ¡Es imposible no se abre! &#8211; (Aquella puerta no es otra que la de la casa de Sexto y su familia.) &#8211; ¡Está abierta! ¡Está abierta! &#8211; ¡Vamos a las habitaciones! ¡Rápido! &#8211; ¡No entréis, no entréis! &#8211; ¡El fuego está aquí, salid! &#8211; (El ruido ha terminado por levantar a Sexto, que se ha dirigido hacia la entrada, donde se ha encontrado a los romanos que pretendían salvarles. Su mujer, despertada por  la misma causa, se sorprende cuando ve que unos cuantos romanos están dentro de su casa.) &#8211; ¡Tenéis que salir el fuego está aquí! &#8211; (El fuego, que ha llegado a la casa de Sexto, comienza a absorber buena parte de la misma.) &#8211; ¡Los niños, Sexto! ¡Ve a por los niños! &#8211; ¡No podéis ir a por nadie, la casa está comenzando a arder! &#8211; (El cuarto de los padres ha caído bajo el yugo de las llamas, y el techo comienza a incendiarse con una violenta impertinencia.) &#8211; ¡No puede ser! ¡Sexto, nuestros hijos! &#8211; ¡Nadie va a ir a por nadie, quien entre en esas habitaciones no podrá salir! Chicos, agarrad a estos dos y sacadlos de aquí ya. &#8211; (Varios romanos se acercan a Sexto y a su mujer y les agarran con fuerza.) &#8211; ¡Soltadnos! &#8211; ¡Rápido, rápido se incendia la casa! &#8211; (Los romanos sacan velozmente, en contra de su voluntad, a Sexto y su mujer de su malogrado hogar. Estos intentan deshacerse de las insistentes manos del resto, mas es imposible, son demasiados. Las llamas continúan consumiendo su hogar; no queda dependencia alguna que no esté invadida por la furia carmesí.) &#8211; ¡Fuera de aquí todos! &#8211; ¡El fuego avanza el fuego avanza fuera todos! &#8211; (La casa de Sexto acaba por derrumbarse. Este y su mujer están petrificados; han observado cómo ha caído su casa, cómo esta ha sepultado trágica y violentamente a sus jóvenes hijos, de apenas diez años. Aquellos que, inocentes como la hierba del prado, fueron moldeados por los divinos dioses, como si de arcilla se trataran, comenzando por su tez blanquecina que rimaba con sus pequeñas manos, de las que brotaban finos dedos y brillantes uñas. Aquellos enclenques cuerpos campearían el resto de la eternidad perdidos bajo la atenta mirada de los dioses, sus vetustos creadores, como otros tantos romanos que dan su último adiós a la ciudad tras su desgraciada incineración, no teniendo más que, desde tal despedida, un incierto futuro. El horror cabalga; la debacle no cesa; los gritos parten la noche, las centellantes luces del incendio dividen en miles de partes la oscuridad y los romanos imploran a sus dioses que sean clementes con lo poco que ellos mismos les habían otorgado años atrás. Mas no quieren los dioses que el fuego amaine su vehemente vesania, no quieren que el infortunio termine su malévolo provecho, y siendo así el decreto divino durante días se prolongó el trote por Roma de las furibundas llamas.)</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>

</channel>
</rss>
