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	<title>historia-cultural &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "historia-cultural"</description>
	<pubDate>Mon, 07 Dec 2009 20:27:22 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[¿Es conveniente engañar al pueblo?]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/11/11/%c2%bfes-conveniente-enganar-al-pueblo/</link>
<pubDate>Wed, 11 Nov 2009 10:09:13 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
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<description><![CDATA[&#8220;Est-il utile de tromper le peuple?&#8220;. Acaba de aparecer un librito que puede pasar inadv]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/condorcet7.jpeg"><img class="alignleft size-full wp-image-4478" title="Condorcet7" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/condorcet7.jpeg" alt="Condorcet7" width="298" height="400" /></a> </strong></span></span><span style="color:#ff6600;"><strong><em>&#8220;Est-il utile de tromper le peuple?</em>&#8220;</strong></span><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong>. </strong></span>Acaba de aparecer un librito que puede pasar inadvertido. Es ciertamente pequeño, de tapas grises: un prontuario y poco más. Lo vi en la librería Gaia, de Valencia, que con mano firme llevan <strong>Lola</strong> y <strong>Alejandro</strong>. El establecimiento ha mejorado. Sus responsables  han cambiado la disposición del espacio; han hecho más visibles y accesibles los expositores, así como el contenido de los anaqueles. Lo han hecho para aprovechar los metros, que no son pocos, y para ofrecer un mejor servicio.  Uno llega a la librería y tiene la impresión de que todo se le ofrece, de que no hay nada interesante que no se le muestre, de que difícilmente se nos va a escapar una novedad relevante por pequeña que sea. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">El librito que vi en Gaia y que pronto he leído está publicado por Ediciones sequitur, un pequeño sello que ya reúne un fondo interesantísimo. ¿Su título? <strong><em>¿Es conveniente engañar al pueblo?</em></strong> ¿Su autor? <strong>Marie-Jean-Antoine-Nicolas de Caritat</strong>, marqués de Condorcet. Sí: <strong>Condorcet</strong>. Este opúsculo ha sido bellamente traducido por <strong>Javier de Lucas</strong> e impecablemente introducido y contextualizado por <strong>Miguel Catalán</strong>. Da gusto, la verdad, poder leer cosas así: así de bien editadas y así de bien pensadas. La prosa nos remite al Setecientos y con un ensueño de la imaginación uno podría pensarse sentado a la mesa de Condorcet hacia 1778. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Es en esa fecha, sí, cuando <strong>Federico II</strong> de Prusia convoca un certamen, un concurso en el que debían presentarse disertaciones filosóficas sobre la utilidad política del engaño. El título original de la obra de Condorcet es, precisamente, esa pregunta <em>Est-il utile de tromper le peuple?</em> &#8220;Condorcet escribió su disertación para este concurso, si bien no llegó finalmente a presentarla&#8221;, aclara Miguel Catalán. Dada la celebridad del filósofo y dada la pertinencia de sus argumentos, esa obrita no quedará inédita. Aún hoy es objeto de interés y de reedición. La podemos leer ahora no sólo por un afán histórico-documental, sino por razones de estricta actualidad. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/mentira.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-4482" title="mentira" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/mentira.jpg" alt="mentira" width="226" height="324" /></a>Los consejeros  y el engaño. </strong></span>Los gobernantes pueden tener interés en mantener a los ciudadanos en el error, precisamente para conducirles con mayor facilidad. Y los gobernados pueden desear la ignorancia o la superstición para así despreocuparse, para así irresponsabilizarse. Estas actitudes, señala Condorcet, son una ruina, son indeseables. Pese a lo que dijera <strong>Maquiavelo</strong>, el Gobierno de un país no puede funcionar recta y justamente con la &#8220;noble mentira&#8221;. Y la población no puede tener una existencia plena, digna de ser vivida, si se deja intoxicar por el estupefaciente del engaño voluntario. Los individuos serían como esclavos. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Maquiavelo, nos recuerda Catalán, parte del supuesto de que los súbditos obran mal siempre que pueden. Lo cual, podríamos admitir, es cierto. Es cierto que obran mal si de su acción no se derivan consecuencias, si su delito se consuma con impunidad. Por eso, Maquiavelo recomienda lo siguiente: &#8220;Es necesario que quien dispone una república y ordena sus leyes presuponga que todos los hombres son malos y que pondrán en práctica sus ideas perversas siempre que se les presente la ocasión de hacerlo libremente&#8221;. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Por supuesto, numerosos Ilustrados se opondrán a la expansión del cinismo gubernamental. Por ello lucharán modestamente contra las impunidades, procurandajustar mejor el funcionamiento de la ley. Que la ley se extienda, que la legalidad sea la base de las actuaciones de los gobernantes y de los gobernados. Pero para que eso suceda es preciso instruir, formar. Condorcet, como no podía ser de otra manera, confiaba en la educación, y educar no es engañar. Lo perjudicial es la falta de instrucción, fuente de todos los errores, de todas las supersticiones, de todos los fanatismos. ¿Cómo puede ser útil mantener al pueblo en la ignorancia?, se pregunta. &#8220;Nunca es la verdad en cuanto tal lo que es perjudicial, y aun la verdad unida a los errores hace menos mal y mayor bien que lo que hayan podido hacer por sí solos los errores. Por tanto, la verdad es de por sí útil, aunque no se la conozca sino a medias, y sería perjudicial sustituirla por el error&#8221;, precisa Condorcet. Y es ésta una indicación válida para los gobernantes rectos, ilustrados, benevolentes, como ese Federico II que tanto hizo por las artes y por el pensamiento. Pero es válida también para los gobernados, pues &#8220;sería igualmente útil para la clase oprimida conocer la verdad ya que si no estuviese engañada no buscaría otra cosa que los medios más seguros para evitar la opresión&#8221;, dice Condorcet. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Si esto es así, ¿a quién interesa mantener los engaños, la &#8220;noble mentira&#8221; de los gobiernos? &#8220;Para que la opresión pueda ser útil para el opresor, es necesario que el oprimido sea presa de la superstición o esté privado de razón: esa es la razón por la que la sumisión imbécil de algunos pueblos era muy cómoda para sus sacerdotes, y por lo que la sumisión de las bestias de carga proporciona tanta utilidad a los hombres&#8221;. Por favor, relean la cita anterior: parece estar escrita para nosotros. &#8220;Los errores que se le mete al pueblo en la cabeza lo vuelven estúpido; ahora bien, de la estupidez a la seducción y a la ferocidad no hay más que un paso&#8221;, admite. Y &#8220;el entusiasta ignorante no es un hombre, sino la más terrible de las bestias feroces&#8221;. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Condorcet quiere erradicar las bestias feroces de la sociedad de los humanos, pero quiere también impedir que los opresores sigan valiéndose del engaño para burlar sus responsabilidades, para gobernar con humo, con promesas inverificables. &#8220;¿Se puede aprender la verdad de labios de los cortesanos o ministros, de los informes de los espías, de los escritos de los panegiristas o de los gacetilleros a los que se soborna para engañar, de las cartas que tenga interés en mostrar quien se ha dedicado a tan infame violación&#8230;?&#8221; Un consejero gubernamental que engaña es un mal, como lo es también confiar a ciertos hombres un empleo público, un ministerio, si su objetivo es &#8220;hacerse ricos o tener fama y halagos&#8221;. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Ah, Condorcet, qué actualidad la suya&#8230;<br />
</span></p>
<p><em><span style="color:#008000;"><strong>Hemeroteca del día</strong></span></em></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><a href="http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Don/Rafael/Blasco/elpepiespval/20091111elpval_17/Tes/"><strong>Justo Serna, &#8220;Don Rafael Blasco&#8221;, <em>El País</em>, 11 de noviembre de 2009 (<em>aquí</em>)<br />
</strong></a></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Última imágenes. Aparte del Rafael Blasco solidario, <em>Abc</em> nos presenta al portavoz <em>popular </em>en su mejores poses: como Superman o como severo preceptor (esta última tomada de Efe):</span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/blascosuperman.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4489" title="BlascoSuperman" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/blascosuperman.jpg" alt="BlascoSuperman" width="253" height="190" /></a></strong>Martes 10 de noviembre:<a href="http://www.abc.es/20091110/valencia-valencia/ppcv-marca-objetivo-captar-20091110.html"> </a></span><a href="http://www.abc.es/20091110/valencia-valencia/ppcv-marca-objetivo-captar-20091110.html">&#8220;El PPCV se marca el objetivo de captar 95.000 votos de origen inmigrante&#8221;</a>.</p>
<p>.</p>
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<p>.</p>
<p>.</p>
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<p><em><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/blascoluna.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-4490" title="BlascoLuna" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/blascoluna.jpg" alt="BlascoLuna" width="237" height="268" /></a></strong></em><span style="color:#ff0000;">Miércoles 11 de noviembre:</span><em><span style="color:#ff0000;"> </span></em><a href="http://www.abc.es/20091111/valencia-valencia/generalitat-lanzo-mensaje-fusion-20091111.html">&#8220;La Generalitat lanzó el mensaje de la fusión ante el interés de Caja Madrid por Bancaja&#8221;.</a></p>
<p><em><strong><span style="color:#ff0000;"> </span><br />
</strong></em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Lo sublime y lo siniestro]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/11/06/lo-sublime-y-lo-siniestro/</link>
<pubDate>Fri, 06 Nov 2009 09:02:40 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
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<description><![CDATA[Uno. &#8220;Lo divino está en todas partes, incluso en un grano de arena&#8221;, decía Caspar David ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/caspardavidfriedrich.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-4440" title="CasparDavidFriedrich" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/caspardavidfriedrich.jpg" alt="CasparDavidFriedrich" width="271" height="360" /></a><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong>Uno. </strong></span>&#8220;Lo divino está en todas partes, incluso en un grano de arena&#8221;, decía <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Caspar_David_Friedrich"><strong>Caspar David Friedrich</strong></a> (1774-1840). Si cada resto de lo que hay, hasta lo infinitesimal, tiene <em>alma</em> o al menos está insuflado por Dios, eso quiere decir que no hay nada secundario o irrelevante. El producto chiquito o la casualidad material tienen su lugar y se ofrecen al espectador. Por parte de Friedrich no se trata de proclamar, sin más, el panteísmo, sino de despertar lo inerte o lo pequeño. Observen el retrato del pintor, esa mirada aguda, penetrante, quizá extraviada. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">&#8220;El auténtico arte se concibe en un momento sagrado y es alimentado en una hora santa; a menudo es creado por un impulso interior, sin que el artista sea consciente&#8221;, añade. El lenguaje religioso no expresa necesariamente una conducta irreprochablemente piadosa: es el instrumento de que se sirve el pintor para describirse. Si la Providencia es lo inefable, lo que no puede ser expresado propiamente, entonces lo humano pertenece también a ese prodigio de la creación. Pero creación no es sólo el acto bíblico original, sino la lucha cotidiana del artista por sacar de sí aquello de lo que es portador. Es, insiste Friedrich, &#8220;un impulso interior&#8221;  a menudo inconsciente. Por eso, admitido que lo exterior sólo es es fuente de sugestión, &#8220;la única fuente verdadera del arte son los sentimientos puros, claros, que albergan nuestros corazones&#8221;. Dicho así &#8211;&#8221;sentimientos puros, claros, que albergan nuestros corazones&#8221; parece una declaración de bondad: la de que el ser humano ha de sacar aquello que mejor lo afirma. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/roquedoconarboles20demayode1799.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4444" title="Roquedoconarboles20demayode1799" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/roquedoconarboles20demayode1799.jpg" alt="Roquedoconarboles20demayode1799" width="200" height="251" /></a>El ser humano es un observador, Friedrich es un observador, y por ello se enfrenta bondadosamente a lo que ve, sí. No quiere dibujar o pintar arrebatado por el mal o por el demonio, sino por la ligereza o por la humanidad que lo constituye, que lo alberga. Pero aquello a lo que se enfrenta es un entorno convulso, indómito, de grandes dimensiones: naturaleza muerta que cobra una presencia amenazadora o la vida animal y la flora de un lugar cuyo movimiento nos atrae</span><span style="color:#0000ff;">: un roquedo con árboles, por ejemplo</span><span style="color:#0000ff;">. &#8220;Cada manifestación de la Naturaleza, regristrada con precisión, dignidad y sentimiento, puede llegar a ser tema del arte&#8221;, precisa. No hay temas mayores. Hay, sobre todo, una mirada que se sorprende, que registra, que reproduce o que recrea con  limitadas capacidades, admitiendo la pequeñez humana, pero también el empeño del observador.  &#8220;Debo rendirme a lo que me rodea, unirme con las nubes y con la piedras, para ser lo que soy. Necesito la soledad para entrar en comunión con la naturaleza&#8221;.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Visité la Exposición que la <strong><a href="http://www.march.es/arte/madrid/temporal/temporal.asp">Fundación Juan March dedica a &#8220;Caspar Friedrich: arte de dibujar&#8221;</a></strong>. Es una muestra a la que tenía muchas ganas de acudir. Está abierta en la sede madrileña de la institución entre el 16 de octubre de 2009 y el 10 de enero de 2010. Antes de pronunciar mi conferencia el pasado pude recorrer la muestra. Iba acompañado de <strong>Ana Serrano</strong>. No pude tener mejor compañía, tan minuciosa, observadora fiel de los detalles&#8230; <a href="http://www.march.es/arte/madrid/temporal/audiovisuales.asp">Escuchábamos la música de los murmullos, el ruido humano, las instrucciones expertas</a>. En la muestra se recogen una setentena de obras realizadas sobre papel con técnicas diversas (acuarelas, gouaches, dibujos a lápiz&#8230;). </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/arbolseco26demayo1806.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-4443" title="Arbolseco26demayo1806" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/arbolseco26demayo1806.jpg" alt="Arbolseco26demayo1806" width="200" height="296" /></a>Esta exposición nos enseña la función del dibujo, lo que representa dibujar en el proceso creador del artista: cómo se acerca a su consumación partiendo de los esbozos, de las filigranas que le inspiran la naturaleza muerta, el roquedo, la ruina, el árbol seco, el túmulo. Como esbozos o filigranas que luego serán detalles de una obra mayor, partes que más tarde se incorporarán. El resultado es un entero cuyas partes han sido logradas antes. Como tantos otros pintores de su tiempo, Friedrich miraba la naturaleza con el vago propósito de imitarla, de copiar hasta su más mínima particularidad. Pero no la <em>mímesis</em> fiel no era su meta. El arte malogrado es imitación esclava, decía. &#8220;La tarea del pintor de paisajes no es la fiel representación del aire, el agua, las piedras y los árboles, sino que es su alma y su sentimiento lo que ha de reflejarse&#8221;. Es decir, son, en el fondo, las sugestiones que provocan en el alma y en el sentimiento del pintor. Lo eterno, lo muerto, lo siniestro, lo sublime. De todas las representaciones que Friedrich plasmó me interesan especialmente lo sublime y lo siniestro, esos temores y temblores del alma romántica que aún hoy nos conmueven.</span></p>
<p><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/friedrich2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4452" title="Friedrich2" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/friedrich2.jpg" alt="Friedrich2" width="284" height="354" /></a>Dos.</strong></span><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"> ¿Y qué principio ha de seguir ese observador que es Friedrich? ¿Cómo guiarse técnica y prágmáticamente a la hora de pintar? Las teorías son muchas y la ejecución sólo es una. En cada cuadro o en cada dibujo, hay un problema técnico que resolver, pero sobre todo hay una expresión creadora que afirmar. ¿Qué hacer, pues? O, en los términos de Friedrich: &#8220;¿qué hay que hacer y hay que dejar de hacer ante tanto parecer y tantas doctrinas?&#8221;. La respuesta es orgullosa y rotunda: &#8220;¡Sigue la voz interior y acepta lo que te dice, y deja para los otros lo que a ellos les parezca justo, o no atiendas a nada de todo eso, pues no todo es para todos!&#8221;</span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">El programa propuesto es la expresión de esa libertad interna a la que aspira el artista consumado, que no es una libertad incondicionada, sino un autoexamen, un análisis de lo que forma o constituye al pintor, en este caso. ¿Inventa? Cuando lo hace, &#8220;¿no significa esto, en otras palabras, que se ejercita en separar remiendos y recorser?&#8221;, se pregunta Friedrich. Separar remiendos y recoser: verdaderamente es tarea de creación, pero &#8211;si nos fijamos&#8211; tiene un sentido puramente artesanal, la laboriosa faena de obrar con lo viejo ahora rehecho. Friedrich no niega tal posibilidad, pero aspira a más. Ante la obra, la prefiere  &#8220;no inventada, sino sentida&#8221;. Porque invención tiene en el pintor una acepción </span><span style="color:#0000ff;">artificiosa. ¿Cuál es la solución? ¿Copiar?<br />
</span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">Él desea apoderarse de lo que ya es para poder expresar lo que aún no existe, algo que es equidistante de la invención y de la mera reproducción. &#8220;El pintor no debe pintar meramente lo que ve ante sí, sino también lo que ve en sí. Y si en sí mismo no viera nada, que deje entonces de pintar lo que ve ante sí&#8221;, señala. ¿Por qué razón? Pues porque, &#8220;si no, sus cuadros parecerán biombos tras los que uno sólo espera ver enfermos o, quizá, cadáveres&#8221;. Naturaleza muerta, en el peor sentido de la expresión. Realidad inerte. Friedrich, por el contrario, observa. Solo, extraño, quizá algo enajenado, se sube a un promontorio o a una colina. ¿Y qué divisa?  &#8220;¡Reproduce las cosas en el cuadro tal y como ellas actúan sobre ti!&#8221;, recomienda. Atisbando con dificultad, distinguiendo malamente lo que está al frente.</span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">Aprehende algo grandioso, algo informe, propiamente indefinido, inconmensurable, nebuloso o confuso. Esa impresión le hace suspender el ánimo y de ello deriva un sentimiento de angustia e incluso de dolor o de temor. Adquiere conciencia de la insignificancia, la insignificancia de quien observa. Pero inmediatamente después se rehace ese espectador, se erige orgulloso, captando lo informe, lo inconmensurable por medio de sus sentidos, de sus recursos, de su finitud. A ese proceso de captación, impresión y reelaboración se le llamó el sentimiento de lo sublime y Caspar David Friedrich supo plasmarlo en sus cuadros. Lo pequeño, lo escueto, el detalle dibujado y luego trasladado al lienzo&#8230;, todo ello es parte de la misma exploración. ¿Un tópico del romanticismo? Algo más: una constante humana que sólo unos pocos saben expresar.</span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/caradeprecipicio1799.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-4456" title="Caradeprecipicio1799" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/11/caradeprecipicio1799.jpg" alt="Caradeprecipicio1799" width="295" height="374" /></a>Tres. </strong></span>Pero apreciando los dibujos de Friedrich, sus obras aún inacabadas, sus iluminaciones, descubrimos ya las raíces de lo siniestro. Intuimos que algo puede pasar, que podemos precipitarnos justamente en el dibujo. Friedrich mira las cosas de cerca, incluso de muy cerca, aquello que sólo con lupa podría distinguirse. </span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">Ana Serrano y yo nos sorprendemos de esas miniaturas, de su perfil. Hay que encajarse bien las lentes para percibir lo que él pudo advertir y supo dibujar. Y en los precipicios, en las ruinas, en los rostros, en las figuras humanas, en los árboles, en los roquedales, hay siempre un aura inquietante, quizá un abismo literal: antes o después de la figura o del paisaje hay una vida orgánica que ignoramos, algo que puede descomponerse o que ya está descompuesto. Todo puede precipitarse, en efecto. Bastan unos pocos trazos sabiamente ejecutados sobre el papel para que sintamos la inminencia de la finitud, de la muerte o de lo perecedero. </span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">Lo siniestro, decía <strong>F. W. J. Schelling</strong>, es aquello que, debiendo permanecer oculto, se ha revelado;  es aquello que, habiendo desaparecido,  regresa alterando el orden actual y previsible de las cosas. Es una referencia mil veces repetida en la que finalmente se inspiró <strong>Sigmund Freud</strong>. Sombra y nieve, roca y soledad, tras la imponente loma que aquí vemos es posible distinguir algo inconmensurable que nos perturba. La imagen nos resulta familiar pero Friedrich sabe &#8220;romantizar&#8221; lo común o lo ordinario.</span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">&#8220;La vista de una montaña cuyas nevadas cimas se alzan sobre las nubes, la descripción de una tempestad furiosa, o la pintura del infierno por Milton producen agrado, pero unido a terror&#8221;, había dicho <strong>Immanuel Kant</strong> en <strong><em>Lo bello y lo sublime</em></strong> (1795). &#8220;Altas encinas y sombrías soledades en el bosque sagrado son <em>sublimes</em>&#8220;, había añadido. &#8220;La noche es <em>sublime</em>&#8220;, insistía. O también &#8220;una soledad profunda&#8221;: todo aquello que expresa la contingencia humana en medio de una naturaleza desatada, &#8220;el escenario en que la imaginación ha visto terribles sombras, duendes y fantasmas&#8221;. No hace falta que haya terror explícito. No es necesario que aparezca un espectro.  Basta con lo grande, con lo sencillo. Por ejemplo, una gran altura, añade Kant. Nos produce estremecimiento, un particular pánico y un agrado impreciso. A ese sentimiento, que conmueve más que encanta, lo llamó lo <em>sublime terrorífico</em>, justamente aquello en lo que Friedrich será maestro.<br />
</span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><strong><em><br />
</em></strong></span></p>
<p><span style="color:#008000;"><strong>Fonoteca: Ciclo &#8220;Las máscaras de un género&#8221;. Fundación Juan March:</strong></span></p>
<p><a href="http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.asp?id=2617"><span style="color:#0000ff;">Conferencia de Justo Serna, jueves 22 de octubre de 2009 (<em><strong>aquí</strong></em>)</span></a></p>
<p><a href="http://www.march.es/conferencias/anteriores/?busqueda=avanzada&#38;ciclo=LAS+M%C1SCARAS+DE+UN+G%C9NERO%2E+LITERATURA+Y+AUTOBIOGRAF%CDA+EN+LA+ESPA%D1A+CONTEMPOR%C1NEA"><span style="color:#0000ff;">Todas las conferencias del ciclo (<strong><em>aquí</em></strong>)</span></a></p>
<p><span style="color:#ff0000;"> </span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Arte Moderna]]></title>
<link>http://ciberverso.wordpress.com/2009/10/22/arte-moderna/</link>
<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 19:31:30 +0000</pubDate>
<dc:creator>Clio Museu de Cultura Material</dc:creator>
<guid>http://ciberverso.wordpress.com/2009/10/22/arte-moderna/</guid>
<description><![CDATA[Curso sobre a História da Arte Moderna, bom resumo para pesquisadores, historiadores, antropólogos, ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Curso sobre a História da Arte Moderna, bom resumo para pesquisadores, historiadores, antropólogos, ]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Autobiografía e historiografía]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/10/21/autobiografia-e-historiografia/</link>
<pubDate>Wed, 21 Oct 2009 07:38:21 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
<guid>http://justoserna.wordpress.com/2009/10/21/autobiografia-e-historiografia/</guid>
<description><![CDATA[1. Las máscaras de un género. Literatura y autobiografía en la España contemporánea. Éste es el títu]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><em><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/lasmascarasdeungenero.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4313" title="Lasmascarasdeungenero" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/lasmascarasdeungenero.jpg" alt="Lasmascarasdeungenero" width="279" height="305" /></a>1. Las máscaras de un género. </strong></em></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><em><strong>Literatura y autobiografía en la España contemporánea</strong>.</em> </span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Éste es el título del ciclo de conferencias que dirige <strong>Jordi Gracia</strong> y que organiza la <strong><a href="http://www.march.es/conferencias/presentacion.asp?Id=743">Fundación Juan March</a></strong>. Se desarrolla los martes y jueves del mes de octubre de 2009, en concreto los días 13, 15, 20, 22, 27 y 29. Intervenimos <strong>Jordi Gracia, </strong><strong>José-Carlos Mainer</strong>, <strong>Enric Sòria,</strong> <strong>Miguel Ángel Aguilar</strong> y yo mismo. Para el último día, el 29, está prevista una mesa redonda con <strong>Andrés Trapiello</strong>, <strong>Antonio Martínez Sarrión</strong> y <strong>Esther Tusquets.</strong></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">En mi caso la conferencia es el día jueves 22 a las 19:30 horas. Y su título es <em><strong>Autobiografía e historiografía. El caso de Antonio Muñoz Molina</strong></em>. En cincuenta minutos he de hablar de ambos géneros, de lo que distingue y aproxima a ambos géneros: lo que separa al memorialista del historiador, lo que acerca al autobiógrafo y al investigador. Trataré de la escritura del yo, del testimonio; hablaré del valor que el historiador puede conceder a la versión subjetiva del pasado; y hablaré, en fin, de la novela como espacio de autoficción y como recreación histórica. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/antoniomunozmolina.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4315" title="AntonioMunozMolina" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/antoniomunozmolina.jpg?w=300" alt="AntonioMunozMolina" width="300" height="147" /></a>Tomaré el caso de <strong>Antonio Muñoz Molina</strong>. Me basaré en alguna obra suya, comparándola con otras. Analizaré  su condición de novelista, su condición de historiador (del arte),  su perspectiva y observación a partir de la memoria, del recuerdo emocional de los hechos. Justamente, el recuerdo emocional de los hechos. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Perdonen que sea tan escueto, pero estoy en plena fase preparatoria, concentrado y ordenándome.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/enausenciadeblanca.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4319" title="EnausenciadeBlanca" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/enausenciadeblanca.jpg" alt="EnausenciadeBlanca" width="220" height="368" /></a>2. <em>En ausencia de Blanca</em>. </strong><span style="color:#0000ff;">La última novela de Muñoz Molina que he releído es <em><strong>En ausencia de Blanca</strong></em>. Aunque yo tenía ya mi ejemplar, muy gastado y subrayado y anotado, me he vuelto a comprar la nueva edición, fechada en 2007. ¿Me sirve para la exposición que debo hacer en la Fundación Juan March? Aparentemente, no. La historia menuda de un delineante de la Diputación de Jaén perdidamente enamorado de su esposa nada tiene que ver con el tema central: con la Autobiografía y la Historiografía. Muñoz Molina jamás ha sido delineante y que yo sepa tampoco ha trabajado en esa Diputación. </span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">¿Qué es? ¿Una autoficción? Por supuesto. Como otras que él ha escrito y que le sirven para cotejarse, para pensarse en situaciones distintas de las efectivamente sucedidas. ¿Cómo habría reaccionado yo si en vez de irme a la capital me hubiera quedado en la provincia? Eso lo aplica en sucesivas ficciones con ingredientes varios y es una manera de hacer autoanálisis. Pero atención: no es mero autoanálisis. Hay que saber contar, saber mezclar materiales y recursos, y hay que saber persuadir al lector para que se quede, para que se interese por una historia que en principio no le concierne. </span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">Contada en tercera persona, la narración tiene el punto de vista del varón protagonista. El personaje se llama <strong>Mario López</strong> y su circunstancia es conmovedora. Perdidito por su mujer, ve cómo ésta se aleja sentimentalmente. <strong>Blanca</strong> tiene muchos pájaros en la cabeza. Nacida en el seno de &#8220;una opulenta familia malagueña de abogados, notarios y registradores de la propiedad&#8221;, se cree destinada a grandes empresas culturales. Pero es víctima de sus muchos intereses e iniciativas: a la postre, sus metas suelen quedar en poca cosa. Quizá frustrada por ello, Blanca aprovecha para reprocharle a Mario su poca energía, su indolencia o pasividad de funcionario&#8230; Eso es lo que se nos cuenta en tercera persona, <em>pero</em> con la perspectiva del marido. La novela rinde homenaje a muchas historias ya contadas, aunque de manera directa se inspira &#8211;así lo advirtió Muñoz Molina&#8211; en un cuento fantástico de <strong>Adolfo Bioy Casares</strong>: <em><strong>En memoria de Paulina</strong></em>.</span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><em><strong>En ausencia de Blanca</strong></em> se publicó originariamente en 1999. Desde entonces la he releído varias veces sin venir a cuento. Quiero decir, sin tener necesidad, que es la mejor manera de disfrutar de una ficción y de sacarle provecho después. <strong>Umberto Eco</strong> decía que una tesis doctoral es como un cerdo: que todo aprovecha. Salvando las distancias &#8211;las distancias entre una novela y una tesis&#8211;, podríamos decir que también en una narración hay un despiece absoluto. Vamos, que lo leído nos regresa tiempo después y para otros fines.</span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">Sin duda, no es la novela decisiva del autor, pero es una de esas obras <em>menudas</em> que tanto le agradecemos sus lectores. De cuando en cuando, al salir de un empeño de mayor cota, Muñoz Molina se divierte con una novelita. No tomen el diminutivo como algo despectivo. Toménlo como sinónimo de ligera. Según sostuvo el propio autor en <strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/2009/06/21/lecciones-y-maestros/">Santillana del Mar</a></strong>, &#8220;ligereza, se ha dicho, no es lo contrario de seriedad, sino de  pesadez&#8221;. Así es. Y allí, en esa novela ligera, hay una historia de amor, hay una historia de adulterio, hay una historia fantástica, de delirio, y hay una recreación muy convincente de la España de los ochenta. O, al menos, de cierta España cultural y banal. Pero no voy a seguir por aquí. Veo que me aprovecha, que las páginas de esta novelita también son historiografía recreada.</span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/leccionesymaestros3.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-4324" title="leccionesymaestros3" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/leccionesymaestros3.jpg" alt="leccionesymaestros3" width="278" height="299" /></a>3. La casualidad.</strong> </span>Martes, 20 de octubre. Recibo en mi casa la edición de las jornadas de Santillana del Mar: <em><strong>Lecciones y maestros</strong></em>. Es un precioso librito de tapas rojas en las que se recogen los textos de Luis Mateo Díez, Ángeles Mastretta y Antonio Muñoz Molina. También se editan las palabras de sus respectivos presentadores. No sé si la Fundación Santillana lo va a distribuir. He aprovechado para deleitarme en sus páginas, recordando las intervenciones de los escritores. </span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">Miércoles, 21. Recibo en mi domicilio la nueva novela de Antonio Muñoz Molina. ¿Su título? Ya se ha divulgado en la prensa: <strong><em>La noche de los tiempos</em></strong>. Tengo una edición en pruebas que debo a la amabilidad del autor, a su amistad y cortesía. Por supuesto no podré tenerla leída antes de mi conferencia. Es literalmente imposible cumplir esa hazaña: mi ejemplar tiene novecientas cincuenta y ocho páginas, de las que sólo he leído las primeras. Para disfrute, vaya. Cuando pensaba en ello días atrás &#8211;cuando admitía que no podría llevar leída la nueva novela&#8211;, lo lamentaba. Ahora no. Ahora creo que es mejor así. Lo que yo pueda decir en la Fundación Juan March es fruto de la larga, repetida y demorada lectura de obras que ya han hecho su efecto, que a mí me hacen efecto. Lo que en Madrid diga no puede adelantar aquello que aún no existe, pues ese nuevo libro aparecerá dentro de unas semanas. Y un libro no es un texto, sino un artefacto material, algo que se completa cuando tiene tapas, cuando tiene paratextos, cuando llega al público. Esperaremos. Esperaremos a escribir sobre ello.</span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">¿Y mientras tanto? Mientras tanto tengo otros dos originales que también estoy leyendo. Son las obras que un par de amigos me han confiado sin estar editadas aún:  la novela de <strong>Isabel Barceló</strong> y el nuevo poemario de <strong>Juan Planas</strong>. ¿Ustedes se imaginan qué cortesía me hacen? Dedico mi tiempo a leer folios impresos, volúmenes que pronto &#8211;en los próximos días&#8211; verán la luz, textos que aún no han llegado al público. Tengo la suerte de que no los leo por obligación. Me procuran gran placer y, sobre todo, me permitirán dentro de poco discutir con sus autores. Líneas atrás citaba a Adolfo Bioy Casares. Pues bien en una página suya, el narrador &#8211;un trasunto de Bioy&#8211; se lamentaba de la lectura de originales a que estaba forzado, y en concreto deploraba la actitud de un tipo avasallador y hasta vulgar que le amenazaba con su gran creación. &#8220;Esgrimía, en la ocasión, un copioso manuscrito&#8221;, leo, &#8220;y el despótico derecho que la obra inédita confiere sobre el tiempo del prójimo&#8221;. Yo no lo vivo así, claro. Yo no veo que se ejerza sobre mí ese despótico derecho. Lo que tengo es mucha suerte. Pronto podrán compartir esta fortuna.</span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/naufregalo.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4327" title="naufregalo" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/naufregalo.jpg" alt="naufregalo" width="143" height="220" /></a>4. Crónica de la conferencia por Eduardo Laporte en <em>El NáuGrafo digital.</em></strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><em><a href="http://elnaugrafodigital.blogspot.com/2009/10/justo-serna-munoz-molina-autobiografia.html">Justo Serna, Antonio Muñoz Molina, autobiografía e historiografía: croniquilla del asunto</a>.</em></strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/queardalacasa.jpg"></a></strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong> </strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong> </strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong> </strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong> </strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong> </strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/queardalacasa.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4333" title="Queardalacasa" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/queardalacasa.jpg?w=215" alt="Queardalacasa" width="215" height="300" /></a>5. Crónica, por Ana Serrano.</strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><em><a href="http://justoserna.wordpress.com/2009/10/21/autobiografia-e-historiografia/#comment-11917">Habíamos quedado a una hora de exactitud británica&#8230;</a></em></strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><em><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/nadadelotromundo.jpg"></a></em></strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><em> </em></strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><em> </em></strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><em> </em></strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><em> </em></strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><em> </em></strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><em> </em></strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><em><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/nadadelotromundo.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4335" title="Nadadelotromundo" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/10/nadadelotromundo.jpg" alt="Nadadelotromundo" width="159" height="249" /></a>6. La crónica que no pudo ser, por JS.</em></strong></span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><em> </em></strong></span></span></span></span><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><em><a href="http://justoserna.wordpress.com/2009/10/21/autobiografia-e-historiografia/#comment-11929">Una conferencia es una conferencia es una conferencia</a></em></strong></span></span></span></span></p>
<h3><span style="color:#0000ff;"><em><strong><span style="color:#ff0000;"> </span></strong></em></span></h3>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Entidade alerta para patrimônios culturais em perigo]]></title>
<link>http://temasinternacionais.wordpress.com/2009/10/07/entidade-alerta-para-patrimonios-culturais-em-perigo/</link>
<pubDate>Wed, 07 Oct 2009 12:11:46 +0000</pubDate>
<dc:creator>Helen Schossler</dc:creator>
<guid>http://temasinternacionais.wordpress.com/2009/10/07/entidade-alerta-para-patrimonios-culturais-em-perigo/</guid>
<description><![CDATA[Estados Unidos &#8211; Estadão &#8211; 06/10/2009 Foi divulgada hoje a lista dos patrimônios cultura]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Estados Unidos &#8211; Estadão &#8211; 06/10/2009 Foi divulgada hoje a lista dos patrimônios cultura]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[A história do Brasil que é um luxo!]]></title>
<link>http://jspimenta.wordpress.com/2009/10/04/a-historia-do-brasil-que-e-um-luxo/</link>
<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 23:27:10 +0000</pubDate>
<dc:creator>jspimenta</dc:creator>
<guid>http://jspimenta.wordpress.com/2009/10/04/a-historia-do-brasil-que-e-um-luxo/</guid>
<description><![CDATA[Pesquisa revela a importância do consumo no desenvolvimento do capitalismo nacional Carlos Haag Ediç]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Pesquisa revela a importância do consumo no desenvolvimento do capitalismo nacional</p>
<p>Carlos Haag<br />
Edição Impressa 163 &#8211; Setembro 2009<br />
Pesquisa FAPESP -</p>
<p>Mappin Stores: centro de consumo de importados para a elite do café</p>
<p>&#8220;O povo gosta de luxo; quem gosta de miséria é intelectual&#8221; : a frase de Joãozinho Trinta pode não ter perdido de todo a sua validade, mas há, na universidade, quem não concorde com a segunda parte dela. A economista Milena Fernandes de Oliveira, da Unicamp, defende em seu doutorado Consumo e cultura material, São Paulo &#8220;Belle Époque&#8221; (1890-1915), orien­tado por Fernando Novais, justamente a importância de se estudar o luxo e de como seu consumo é um instrumento poderoso para interpretar as características dos chamados &#8220;capitalismos periféricos&#8221;, como o brasileiro, descobrindo raízes inesperadas que ajudam a entender a industrializaçã o tardia do país e como foi feita a sua modernização. &#8220;O consumo numa sociedade que acabara de derrubar o Império e a escravidão tem uma função clara e definida: acelerar a superação de um passado colonial que se quer esquecer a qualquer custo. O processo, é claro, não seria para todos&#8221;, explica Milena. &#8220;A modernidade idealizada pela elite cafeeira se interessava menos pela inclusão social como retaguarda para a selvageria capitalista do que por uma modernidade que criasse uma nação civilizada e que apagasse de vez tudo o que lembrasse o passado colonial.&#8221; Para se diferenciarem, então, optaram pelo luxo importado. &#8220;Esses padrões de consumo eram mais sofisticados do que a indústria nacional conseguia produzir e assim a influência do consu­mo sobre a indústria é bem maior do que desta sobre aquele, restringindo a industrializaçã o&#8221;, avalia. Ou seja, para entender o Brasil de hoje e seus gargalos é preciso que os intelectuais continuem a olhar a miséria, sem esquecer o luxo.</p>
<p>O período escolhido, entre 1890 e 1915, é fundamental, pois marca tanto o apogeu da acumulação capitalista pela economia cafeeira, que cria uma indústria particular, como é o momento em que a sociedade brasileira assistiu às grandes transformações que marcam o nascimento da sua modernidade, que ganhará um impulso tremendo a partir dos anos 1920. &#8220;Busquei, a partir de um estudo do consumo, entender justamente as contradições específicas da formação capitalista no Brasil. O desenvolvimento da cafeicultura, a proclamação da República, a instituição do trabalho livre criaram uma nova configuração de classes. De um lado estavam os filhos da elite e, de outro, os imigrantes enriquecidos pelo comércio&#8221;, explica. &#8220;Como consequência dessa nova hierarquia surgiram outros conflitos que exigiram novos comportamentos de classe que legitimassem as posições adquiridas e os devidos distanciamentos em relação aos &#8216;inferiores&#8217; na escala social.&#8221;</p>
<p>O consumo, então, aparece como o instrumento legitimador das posições sociais, centrado nas importações em detrimento de tudo o que fosse nacional. &#8220;Com a presença mais forte do setor externo como fonte de novidades, a dinâmica diferenciação/ generalizaçã o do consumo ganha novas formas. O movimento das classes do café dita o ritmo da aquisição das novidades, mas estas não conseguem ser produzidas internamente por causa da insuficiên­cia técnica da base produtiva.&#8221; Será o setor importador, na contramão da lógica capitalista das metrópoles, a fonte do consumo de luxo, sinônimo de modernidade no contexto do nascimento do capitalismo no Brasil, dando acesso à última moda estrangeira. &#8220;O livre acesso aos produtos estrangeiros provoca uma separação, fundamental no contexto periférico, entre consumo capitalista e produção capitalista. São dois tempos que convivem em uma só sociedade: o tempo do capitalismo e o da sociedade tradicional. &#8220;</p>
<p>São Paulo, que mais tarde reunirá as raízes da concentração industrial, foi porém naquele período o caso exemplar de como o novo capitalismo nacional tinha características próprias que ainda são sentidas no presente. A cidade, observa a historiadora, sofreu grandes reformas urbanas, influenciadas pelo urbanismo higienista de Haussmann, realizadas por Ramos de Azevedo. São Paulo também foi transformada como consequência da promoção do café a produto principal da exportação brasileira, o que fez dela um grande centro comercial e financeiro, incluindo-se a expansão da malha ferroviária e o acesso ao porto de Santos, para onde ia o café e chegavam os importados de luxo. Todos esses fatores acabaram gerando uma revolução comercial que acontecia nas lojas do chamado triângulo comercial, formado pelas ruas Direita, 15 de Novembro e São Bento, local onde estavam as lojas de importados e as de produtos nacionais, definindo, pelo consumo, o pertencimento a uma ou outra classe social. &#8220;Mas o que torna particular o estudo de São Paulo nesse momento é a vinda de uma enorme massa de imigrantes que não chegavam apenas para trabalhar no café do oeste, mas se instalaram na capital como comerciantes e homens de negócio. Essa transformação social foi crucial para determinar os caminhos do consumo, já que a concorrência entre as frações da elite tradicional e a ascendente se manifestava na aquisição de bens, e não mais apenas em privilégios imateriais como o nome de família. A legitimação da conquista de novos postos passou a se dar pelo consumo, num movimento tipicamente capitalista. &#8220;</p>
<p>Teatro Municipal na noite da sua inauguração em 12 de setembro de 1911</p>
<p>Todo esse movimento foi acelerado com a transferência da elite cafeeira da área rural para a capital a partir de 1890, que resultou na modernização urbana, com a instalação da luz elétrica, a redefinição do espaço urbano em busca de novas formas de distinção, ampliando as possibilidades comerciais. São Paulo passa a ser um bom lugar para investimentos nacionais e estrangeiros. &#8220;A concentração da elite na cidade torna a Pauliceia um palco excepcional para o teatro das maneiras e aparências e é possível observar-se uma crescente relevância e valorização do &#8216;abstrato e do simbólico&#8217;, não apenas na representação pessoal das pessoas desse grupo, mas também na forma como investem na estruturação física, funcional e arquitetônica da cidade&#8221;, observa a doutora em história Maria Claudia Bonadio, professora do Mestrado em Moda, Cultura e Arte e Bacharelado em Design de Moda do Centro Universitário Senac-SP, autora de Moda e sociabilidade: mulheres e consumo na São Paulo dos anos 1920 (Editora Senac, 206 páginas, R$ 55). Segundo ela, a chegada do dinheiro farto revoluciona a importância dos espaços públicos que, por sua vez, intensificam o consumo como forma de inserção em determinadas classes sociais. &#8220;A vida pública se intensifica, levando paulistanos a se preocuparem cada vez mais com a aparência em público.&#8221; O Teatro Municipal, obra monumental, maior e mais ostensivo que o Teatro da Capital Federal, é um exemplo da obra dita pública que, no entanto, estava reservada ao desfrute das elites. O movimento atingiu diretamente as mulheres, que ganham uma função extra: as compras. &#8220;Essa tarefa nasce da mudança das elites para os centros urbanos, o que fez os grupos familiares perderem suas funções produtivas e se tornarem unidades de consumo. Enquanto as fazendas haviam sido relativamente autossuficientes, apoiadas em contingentes de escravos e empregados, as famílias urbanas dependiam de bens de consumo e serviços oferecidos pelo mercado.&#8221;</p>
<p>Essa mudança, porém, ao fazer da mulher agente de consumo, permite que ela se aproxime do espaço público: sair sozinha para as compras já não é coisa malvista. Rapidamente, nota Claudia, a &#8220;tarefa&#8221; se aliará ao lazer e à individualidade feminina. &#8220;Naquele momento, a esfera do parecer era um espaço privilegiado de afirmação para a elite tradicional, também necessário para se distinguir de outras elites, como a emergente dos imigrantes.&#8221;</p>
<p>Palacete de dona Veridiana, no bairro de Higienópolis, em 1902</p>
<p>A classe responsável pela transição para a modernidade, a elite cafeeira chegada ao meio urbano, distinguiu-se de outras classes não apenas pelo seu poder aquisitivo, mas também por causa do seu &#8220;estilo de vida&#8221; evidenciado pelo uso dos bens de consumo como &#8220;capital simbólico&#8221;. Na relação entre consumo e indústria na periferia houve, como condição primordial, o abandono total de antigos padrões por parte da elite em favor do consumo de gêneros estrangeiros, que vão de formas arquitetônicas até alimentos, para que se lhes conferisse o status necessário. &#8220;Ao mesmo tempo, porém, que se promove a supressão de traços do passado em alguns pontos da cidade, os despojos deixados pelos tempos coloniais continuam a se reproduzir em velocidade exponencial nas regiões dos nascentes bairros operários&#8221;, analisa Milena. O resultado, continua, é uma cidade que se moderniza e que reproduz uma nacionalidade em certo sentido contrária à moderna, sem a criação de instâncias inclusivas como forma de compensação da exclusão permanente gerada pelo capitalismo nascente. &#8220;Os espaços se especializam, não só separando diversão do trabalho, o comércio da moradia, mas também o rico do pobre.&#8221; Por volta de 1880 aparecem os primeiros bairros residenciais aristocráticos, localizados nos melhores terrenos da capital. De início, eles avançam em direção ao norte do maciço central, para o lado do Tietê e, depois, acompanham o bordo inferior, acima da baixada. Ali se instalaram os bairros de Santa Ifigênia e Campos Elísios, referência à avenida parisiense onde moravam muitas famílias brasileiras da elite. Do outro lado ficavam as chácaras que, com o tempo, viraram bairros compactos como Liberdade, Consolação e Vila Mariana.</p>
<p>&#8220;Ainda em finais do século XIX surgem outros bairros de habitação elitista como Higienópolis, dos aristocratas com fortunas saídas do café, que avançam rumo aos terrenos mais altos e saudáveis do planalto e também da avenida Paulista&#8221;, explica Milena.</p>
<p>A avenida Paulista, no entanto, de feição elitista, se transformou num limite claro entre as fortunas acumuladas pelo café e as nascidas com a indústria. O fim da progressão cafeeira transferiu as fortunas para a indústria e o comércio, quase todos em mãos de imigrantes. A Paulista será o bairro residencial dos milionários dessa nova fase da economia paulista e a arquitetura do bairro deixará isso bem claro. Por fim, por volta de 1910, foram criados os bairros-jardins, que descem pelas escarpas próximas à várzea do rio Pinheiros, com feitio europeu que em nada remetem aos modelos urbanísticos do passado, como o Jardim Paulista, Jardim Europa e Jardim América. &#8220;Enquanto isso, os bairros operários avançaram pelos terrenos ingratos das baixadas do Tietê e do Tamanduateí, com cortiços e vilas: Mooca, Brás, Pari, Ipiranga, Barra Funda, entre outros. Esses bairros populares provocavam uma fenda profunda na imagem europeia de cartão-postal que se pretendia construir para São Paulo.&#8221;</p>
<p>Uma forma encontrada para evitar essa presença incômoda era mergulhar em importados, em especial os franceses. Afinal, como dissera Gobineau, o brasileiro desejava apaixonadamente viver em Paris. &#8220;A preferência pelas mercadorias francesas, observada na elite colonial, ampliou-se no Império e na República. Além de couros envernizados, batatas em sacas, automóveis, caixas de conhaque, barris de manteiga, tecidos de lã, papel para cigarros, água-de-colônia e outros, o comércio francês foi facilitado pelas mulheres modistas sempre francesas&#8221;, observa o economista Lincoln Secco, professor de história contemporânea da Faculdade de Filosofia, Letras e Ciências Humanas da USP. &#8220;Para o escoamento desses produtos em concorrência com a Inglaterra e, depois com a Alemanha, havia toda uma rede em que comércio e representação consular se uniam. O Brasil era um dos alvos preferenciais na América para a exportação de produtos franceses e São Paulo mantinha agentes consulares que, por meio de relatórios e cartas enviados ao Ministério dos Negócios Estrangeiros, formavam uma teia de informação sobre entraves e possibilidades de negócios na cidade. A França jogava seus braços de influên­cia cultural e, com isso, aumentava a fluidez no comércio dos produtos de suas indústrias&#8221;, analisa a historiadora econômica Vanessa dos Santos Bivar em seu doutorado Vivre à St. Paul: os imigrantes franceses na São Paulo oitocentista, defendido na USP, com orientação de Eni Siqueira Samara. A influência francesa, contudo, não se concentrava somente na elite. &#8220;Camadas medianas, homens e mulheres livres e pobres, forros e escravos tinham a sua própria maneira de interagir com ela. Numa economia baseada no crédito, dependendo do tipo de relacionamento que se tinha no comércio, o produto se tornava mais tangível e nem todos os objetos franceses tinham grande valor, o que desmistifica a ideia de que os negócios e a cultura francesa ficaram restritos às elites.&#8221; Não sem razão, a importação de mercadorias francesas aumenta a partir de 1870, com seu ápice em 1890, ano em que a província se consolida como a maior exportadora de café do país. &#8220;A afirmação de status adota contornos burgueses, sem, no entanto, deixar de ser aristocrática em sua essência, postura herdada do período colonial e não superada na transição para o capitalismo&#8221; , nota Milena.</p>
<p>O que ameaça a elite cafeicultora, porém, não é a recém-libertada massa de escravos, mas sim os imigrantes chegados da Europa e que, em pouco tempo, formaram fortunas. A cidade passou a experimentar uma incômoda mobilidade social à qual se associaram mecanismos de diferenciação que não os de sangue ou laços familiares. &#8220;A cidade capitalista, ainda que cidade periférica com seus enormes bolsões de exclusão social, amplia a possibilidade de contato entre as diferentes classes, tornando ainda mais necessários outros mecanismos de criação e reprodução de diferenças&#8221;, explica a economista. Uma dessas formas foi a cultura. &#8220;Com o desenvolvimento do capitalismo surge a possibilidade de comprar a arte em quadros, livros, espetáculos musicais que se configuram em produtos de luxo, não do ponto de vista de sua escassez física, mas simbólica. Afinal, era fundamental, para se desfrutar deles, a posse de um gosto, para o qual se educava um indivíduo e a partir do qual se criava uma diferença entre os educados, &#8216;de gosto apurado&#8217;, e os leigos, capazes de comprar, mas não de usufruir da arte.&#8221; Assim, segundo a pesquisadora, se, na arquitetura, a distância social entre tradicionais e emergentes é mínima, já que as duas frações expressaram seu poder em palacetes suntuosos que valorizam o luxo e negam a privação, na indumentária e na cultura surgem incongruências entre éticas de trabalho com fundamentos distintos: uma que valoriza o trabalho e a privação social e outra que o desvaloriza, embora enalteça o trabalho mental. &#8220;A admiração pelas &#8216;ideias abstratas&#8217;, como disse Sérgio Buarque de Holanda, corresponde à forma moderna da ética do ócio emprestada da colônia. No lazer elitista, então, essa diferenciação é máxima, porque o capital social para a admiração de uma obra de arte não é fruto direto da ascensão econômica.&#8221; Daí decorrem, por exemplo, os gastos públicos com templos do consumo cultural, como teatros, óperas, museus, restaurantes finos e outros, lugares onde os &#8220;carcamanos&#8221; supostamente não saberiam se portar, apenas &#8220;maca­queando&#8221; as elites de forma ineficiente. Se o consumo não era, por si, suficiente para deixar claras as diferenças, a cultura seria, pelo pensamento da época, definitiva.</p>
<p>&#8220;A simples posse dos bens não garantia o status. O que distinguiria e determinaria um grupo é a &#8216;honra estamental&#8217; expressa pelo &#8216;estilo de vida&#8217; e pela busca de privilégios, como o direito a dedicar-se a certas artes por &#8216;diletantismo&#8217; . O grupo cafeicultor desenvolveu uma série de relações simbólicas que se transformam em marcas de distinção&#8221;, lembra Claudia. Curiosamente, como se verifica hoje, a falsificação foi mais um elemento a obrigar as elites a inventar novas formas de se diferenciarem que não apenas pelo consumo de luxo. Só que, naquela época, essas formas alternativas acabaram determinando os rumos do desenvolvimento industrial. &#8220;A indústria nacional não dava conta da demanda por importados e era muito restrita, não apenas porque não possuía capitais próprios, tendo que depender sempre do setor agroexportador, mas também porque, na ausência desses capitais, a indústria se restringiu à produção de pentes, chapéus, tecidos, que, em sua maior parte, imitam padrões estrangeiros, fontes de status&#8221;, explica Milena. O parque industrial torna-se cada vez mais fragmentado e sua integração quase impossível, já que apenas uma concentração de renda, então inviável, seria capaz de reuni-lo. &#8220;As formas de compensação encontradas, a imitação e a falsificação, são produtos da lentidão da indústria nacional e sua incapacidade em generalizar os padrões.</p>
<p>Esses mecanismos escusos promovem a generalização dos padrões de consumo pelo país e permitem às camadas ascendentes a solução ideal para a falta de recursos e a sede de status.&#8221; Para a pesquisadora, esse é mais um exemplo de que comportamentos presentes na formação do capitalismo brasileiro continuam orientando ainda hoje hábitos de consumo e reconstrução de hierarquias, como se pode verificar na pesquisa feita pela economista Karen Perrotta em seu doutorado A preferência da marca no processo de decisão de compra do segmento de baixa renda, defendida na FEA-USP sob orientação de Geraldo Toledo. &#8220;Mulheres com famílias de ganhos mensais até cinco salários mínimos optam mesmo é pela marca em suas compras, levando em conta o &#8216;valor&#8217; que o produto representa para ela. Ela compra um achocolatado de marca para o filho, mas para fazer um bolo compra um de marca inferior. Mostrar ao vizinho uma embalagem de sabão em pó da marca mais conhecida pode significar ascensão social. Há uma nítida opção pela marca em detrimento do preço&#8221;, analisa a pesquisadora.</p>
<p>Isso ocorre agora em razão do passado. &#8220;Não se consegue explicar o desenvolvimento da dinâmica capitalista e a nossa modernidade apenas por &#8216;condições externas&#8217;, mas como o fruto de um projeto de nação específico. Nisso, o consumo, ao lado das transformações urbanas, foi um dos elementos centrais da modernidade periférica. A fusão de um projeto nacional específico portado pelas novas classes e facções de classes nascidas das transformações sociais de fins do século XIX, o modo como expressam o seu poder pelo consumo e, por fim, como este se reporta à base produtiva incipiente compõem a base de um capitalismo muito especial&#8221;, avalia Milena. Embora os produtos que alimentavam a diferenciação viessem do exterior, era a dinâmica interna do conflito de classes que direcionava os seus usos. &#8220;O consumo de importados, então, não se resume a uma mera aceitação passiva de oferta imperialista, mas a um arranjo interno entre as classes que direcionou não apenas o consumo, mas a sua relação com a indústria.&#8221; A antecipação do consumo em relação à produção seria uma das tantas explicações para o atraso e para a continuidade da dependência. &#8220;A modernização capitalista periférica, ao ser muito veloz, dá continuidade à exclusão. As funções de inclusão, ao serem deixadas ao sabor do mercado e sem uma base produtiva, reforçam as tendências espúrias de difusão e, logo, a continuidade da dependência&#8221;, completa Milena. Não se pode negar que o povo gosta mesmo é de luxo, ainda que isso seja a sua miséria.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Las botas de Shakespeare]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/09/25/las-botas-de-shakespeare/</link>
<pubDate>Fri, 25 Sep 2009 10:37:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
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<description><![CDATA[1. Graffiti was here. Acabo de recibir un nuevo número, el octavo, de la revista Cultura escrita ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/09/graffitiwashere.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4012" title="Graffitiwashere" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/09/graffitiwashere.jpg" alt="Graffitiwashere" width="286" height="400" /></a><em><span style="color:#ff6600;">1. Graffiti was here</span></em>.</strong> <span style="color:#0000ff;">Acabo de recibir un nuevo número, el octavo, de la revista <strong><em>Cultura escrita &#38; sociedad</em></strong> (Editorial Trea). El dossier se dedica a la historia y al análisis de las pintadas. &#8220;<em>Graffiti was here&#8221;</em>, es el título general que le han puesto y que coordina <strong>Fernando Figueroa-Saavedra</strong>. Dirige esta publicación <strong>Antonio Castillo</strong> y a los lectores de <em><strong>Los archivos de JS </strong></em>no les resultará un desconocido: <strong><a href="http://grafosfera.blogspot.com/">su blog figura entre los selectos que siempre frecuento</a></strong>. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">El resultado de ese número es excelente. Los autores que intervienen convierten en materia académica lo que es arte callejero. ¿Arte callejero? El graffiti es una práctica que aún escandaliza porque perturba el paisaje urbano, porque supone una apropiación visual del espacio y de la propiedad, porque es una agresión contra el orden convencional del entorno. Mucha gente detesta a quien se atreve a violentar los bienes públicos y privados con dibujos ostentosos, con colores rotundos, con letras deformes, con ocurrencias retadoras: afirmaciones de un yo propiamente narcisista o rebelde. Sin duda, es eso, pero el graffiti es algo más. Es trastorno público y es autorrealización personal, la expresión de quien se plasma, se proyecta con su nombre, con su <em>tag</em>, con ese alias que es sobre todo comunicación y firma orgullosa.</span></p>
<p><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/09/monigotevalencia.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-4015" title="monigotevalencia" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/09/monigotevalencia.jpg" alt="monigotevalencia" width="322" height="313" /></a><span style="color:#0000ff;">Un muro, que es cierre, clausura y delimitación, se convierte así en una ventana al mundo, una ventana chiquitita que nos muestra algo que no siempre sabemos interpretar. El espectador anda acelerado por las calles, observa los dibujos hechos con improvisación o con plantilla, lee la contorsión de las letras  y se pregunta si eso es arte o vandalismo, si tiene algún valor estético, si es una violación de la propiedad. Pero, además, ese mismo público que accidentalmente transita por allí descubre un día que aquel cuadro ya no está, que ha sido literalmente tapado a brochazos por la brigada de limpieza municipal o por otro nuevo graffitero. Todo caduca. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Justamente por eso, el artista se apresura a conservar su obra efímera. Hace una foto, dos, tresfotos: incluso se retrata camuflado o emboscado durante el proceso y, si dispone de un fotolog, lo hace público en un nuevo muro. <strong><a href="http://www.monigotevalencia.com/">Conozco casos cercanos</a></strong>, muy cercanos, que además de hacer todo esto escriben y reflexionan sobre esa infracción que comunica y expresa. Leo esas páginas de autoexamen y veo que el graffitero comparte con los autores del dossier académico una misma inquietud y ambivalencia.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">&#8220;<em>Cuando alguien pinta graffiti en la pared, lo primero que piensa es cómo lo verán las personas que pasen más tarde por allí. De alguna manera, el artista deja todo preparado para que un rato después alguien que camine cerca de la obra la pueda ver y diga algo. Con el simple hecho de que aquel que pase por allí y diga algo (&#8220;Vaya destrozo que han hecho&#8221; o &#8220;Mira qué colores tan bonitos&#8221;) se establece una comunicación entre el artista y la gente que observa el resultado. Hace más de cinco años que llevo viviendo ese tipo de sensaciones y experiencias. Muchas tardes cuando voy a pintar por mi barrio, en vez de hacer bocetos o dibujos previos, lo que hago es pensar cómo lo verá la gente, y a partir de ahí empiezo. Creo que ese tipo de pintadas si no transmite nada, ningún sentimiento ni ningún mensaje, rápidamente son relacionadas con algo que destruye, con vandalismo</em>&#8220;, admite.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Emborronar los muros es un escándalo y una falta de urbanidad, cierto, pero también la urbe &#8211;precisamente&#8211; ha crecido y se ha transformado a golpe de piqueta, de destrucción, de ocupación. Lo que hoy nos parece obvio fue un acto contra lo establecido, contra la historia, contra la tradición. Numerosas ciudades europeas tenían en el siglo XIX murallas que las circundaban. La piqueta municipal o el pico y la pala de los obreros las abatieron. ¿Para qué? ¿Para orear, para airearse? Sí, pero también para ocupar el espacio disponible, para construir, para levantar nuevos edificios, para especular con la riqueza inmobiliaria. Hoy vemos esas residencias como un resto del pasado, como un vestigio de otro tiempo más burgués y elegante. En realidad, el muro era la historia y la vivienda de nueva planta era un acto de vandalismo histórico. O no. Quién podría decirlo <em>ahora</em>. La revista <em><strong>Cultura escrita &#38; sociedad</strong></em> propone una paradoja: observar los graffiti como &#8220;una ventana abierta al muro&#8221;, que es la segunda parte del subtítulo del dossier. Pienso en ello y estas páginas me hacen remorar una vieja lectura.</span></p>
<p><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/09/unpardebotas.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4011" title="Unpardebotas" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/09/unpardebotas.jpg" alt="Unpardebotas" width="316" height="276" /></a>2. ¿La derrota del pensamiento?</strong> <span style="color:#0000ff;">Veinte años atrás, un libro de<strong> </strong></span></span><span style="color:#0000ff;"><strong>Alain Finkielkraut</strong> me impresionó: <em><strong>La derrota del pensamiento</strong> </em>(1987). Desde luego, me hizo pensar. Con el autor podía estar de acuerdo o en completo desacuerdo: era todo un acicate. Entre otras cosas, Finkielkraut se oponía a las equivalencias culturales. O, en otro términos, el autor deploraba el relativismo posmoderno. Lamentaba concretamente la tendencia contemporánea que nos hacía ver como <em>productos culturales</em> una tragedia de Shakespeare o un par de botas: si toda elaboración humana  es propiamente creación, artificio, toda fabricación tiene su valor propiamente cultural. Para Finkielkraut, esta conclusión resultaba absolutamente desastrosa, siendo resultado de la revolución del arte, de la descolonización, del autoodio de Occidente, del 68, de la antropología. Como para los etnólogos todo lo que no es natural es cultural, eso a la larga habría conducido a las equivalencias creadoras, al relativismo.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Finkielkraut lo expresaba así, con estas palabras polémicas y contundentes:  &#8221;<em>&#8230;un par de botas equivale a Shakespeare</em></span><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/09/unpardebotas.jpg"></a><span style="color:#0000ff;"><em>. Y todo por el estilo: una historieta que combine una intriga palpitante con unas bonitas imágenes equivale a una novela de Nabokov; lo que leen las lolitas equivale a </em>Lolita<em>; una frase publicitaria eficaz equivale a un poema de Apollinaire o de Francis Ponge; un ritmo de rock equivale a una melodía de Duke Ellington; un bonito partido de fútbol equivale a un ballet de Pina Bausch; un modisto equivale a Manet, Picasso o Miguel Ángel; la ópera de hoy &#8211;«la de la vida, del clip, del single, del spot»&#8211; equivale ampliamente a verdi o a Wagner. El futbolista y el coreógrafo, el pinto y el modisto, el escrito y el publicista, el músico y el rockero son creadores con idénticos derechos. Hay que terminar con el prejuicio escolar que reserva esta cualidad para unos pocos y que sume a los restantes en la subcultura</em>&#8220;.</span></p>
<p><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/09/superman.jpg"></a><span style="color:#0000ff;">La andanada de Finkielkraut ha sido muy influyente y de forma periódica distintos autores deploran esas equivalencias culturales. La última vez que he leído algo semejante es en </span><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/09/foixcomic.jpg"><span style="color:#0000ff;"><strong>un artículo de Vicente Molina Foix, publicado en la revista <em>Tiempo</em></strong></span></a><span style="color:#0000ff;">. Me lo ha remitido, muy amablemente,  <strong>Óscar Gual</strong>. De nuevo, cunde la alarma. ¿Valen lo mismo un graffiti, un cómic o una tragedia de Shakespeare? Sin duda, la pregunta está mal planteada y tiene truco: una respuesta sabida de antemano que exige la vuelta al canon. La cuestión no es si hay gentes ignaras que atribuyen el mismo valor a todo: claro que las hay. Como hay provocadores que se creen genios. Pero para un historiador eso no es lo relevante: lo importante es asumir la cultura de masas, la fabricación, la composición, la construcción como productos culturales que nos alejan de la naturaleza, como formas de expresión humana que cambian nuestros hábitos, nuestras formas de relación, hoy, en la época contemporánea.</span></p>
<p><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/09/superman.jpg"></a></p>
<p><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/09/superman.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-4020" title="Superman" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/09/superman.jpg" alt="Superman" width="203" height="315" /></a><span style="color:#0000ff;">La naturaleza se hace paisaje cuando alguien la observa dándole valores propiamente humanos, cuando la inviste con sentimientos y emociones, cuando se sirve de ella para hallar lo sublime, por ejemplo. Una tormenta o un acantilado no tienen sentido alguno, pero son los ojos alucinados de un espectador romántico los que convierten aquel paraje en  paisaje: arrebatado, extremo, convulso. <strong>Umberto Ecó</strong> dedicó páginas imperecederas a estudiar <em><strong>Superman</strong></em>, un subproducto cultural despreciado por los intelectuales de postín. El semiótico italiano fue capaz de examinar las formas discursivas del cómic y los valores folletinescos que incorpora, sus <em>ecos</em> tradicionales, incluso los restos de un Shakespeare remoto: el mismo Eco que estudiaba a <strong>James Joyce</strong> y o la estética de <strong>Santo Tomás</strong>.  Ahí es nada.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Salgan a la calle. Tengan mucho cuidado ahí fuera. Echen un vistazo. Quizá encuentren en el último rincón de una calle a Superman volando entre los muros, un superhéroe recreado con las artes del graffiti&#8230;</span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Peter Burke resume em conferência sua história da leitura]]></title>
<link>http://jspimenta.wordpress.com/2009/08/02/peter-burke-resume-em-conferencia-sua-historia-da-leitura/</link>
<pubDate>Mon, 03 Aug 2009 02:34:25 +0000</pubDate>
<dc:creator>jspimenta</dc:creator>
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<description><![CDATA[Em sua conferência no Cole, terça-feira, o historiador Peter Burke, professor da Universidade de Cam]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Em sua conferência no Cole, terça-feira, o historiador Peter Burke, professor da Universidade de Cambridge, disse que a memória artificial diminui a necessidade de memorização. Com os novos recursos de armazenamento de informações, a arte da memória, cultuada na Antiguidade Grega e Romana, desaparece a cada dia. &#8220;Tenho saudades de quando tínhamos de memorizar as informações, mas nessa época de explosão das informações, seria impossível sobreviver sem a ajuda da memória artificial&#8221;, concluiu, depois de explicar a história da leitura a partir do conteúdo de seu Livro da Memória. </p>
<p>Burke salientou que até a primeira parte do século 20, os homens eram incentivados a ler a Bíblia com tanta frequência que chegavam ao ponto de citar parágrafos (versículos) em rodas de conversa. Na Inglaterra, segundo ele, leitores de classe alta citavam clássicos mundiais, enquanto os de classe média declamavam clássicos nacionais, como Shakespeare, Cervantes e Emannuel Kant. &#8220;Eu mesmo decorei vários poemas de poetas ingleses e vocês também devem ter recitado muitas passagens de Camões e Carlos Drummond de Andrade. Mas é possível que seus filhos não possam ou não queiram mais fazer assim&#8221;, disse, ao comparar a memória pura e a memória artificial, proporcionada por ferramentas como a internet.</p>
<p>Da arte da memória às primeiras impressões de livros de consulta e mais recentemente à consulta eletrônica globalizada, muita coisa mudou: a memória natural deu espaço à memória artificial, a que busca informações prontas. A falta de necessidade de memorizar também muda a prática da leitura, que passa de intensiva (explorar cada dado de um livro) e a extensiva, na qual o leitor lê do começo ao fim, selecionando as informações que lhe interessem.</p>
<p>Burke explicou que a nacionalização do livro de consulta nos séculos 18 e 20 foi responsável pela mudança da forma de ler, pois as pessoas já não precisavam mais ler intensivamente. &#8220;Foi uma espécie de rivalidade entre nações. Foram lançados grandes dicionários de biografia nacional alemães, franceses e italianos e enciclopédias quase ou totalmente nacionais. No Brasil e em Portugal também&#8221;. Agora, com a internet, surgem novas enciclopédias, mas com compilações internacionais e não mais nacionais. A internet, para ele, faz lembrar meios necessários, ao facilitar a consulta, estimulando a leitura extensiva, tornando a leitura intensiva mais longe da realidade dos jovens leitores. A especialização de livros de consulta era empurrada por necessidades comerciais, e não intelectuais, segundo Burke. &#8220;A especialização era uma forma de extensão dos produtos em virtude da concorrência&#8221; , explicou. </p>
<p>&#8220;É bem provável que no futuro, daqui a cem anos, os historiadores contem uma nova história da revolução da leitura, não pautados no século 18, mas nos anos anteriores e posteriores a 2000&#8243;. Com o estímulo aos livros de consulta, os leitores se afastam da leitura intensiva, com preocupação em memorizar cada parte de uma obra. A leitura extensiva, segundo Burke, é aquela em que o leitor lê do início ao fim, selecionando as informações que são de seu interesse.<br />
&#8220;Muitas vezes, o que vemos é o que esperamos ler e ver. Então, para fazer espaço de memória e manter a mente ativa, precisamos de vez em quando, neutralizar a memória, talvez esquecer nossa memória.</p>
<p>Curador do acervo da Biblioteca Gilberto Freyre, ele lembra que o escritor tinha o hábito, condenado por especialistas em conservação, de fazer anotações na própria página do livro durante suas leituras. &#8220;Freyre não lia com os olhos. Tinha o hábito de manipular o livro sublinhando parágrafos mais complexos. O que não sublinhava com lápis, fazia com a própria unha. </p>
<p>Os comentários eram reveladores. Ele fazia isso para ajudar a memória, desenvolvendo seus pensamentos sobre o texto. Quando fomos organizar a Biblioteca Gilberto Freyre, tivemos de explicar para as bibliotecárias que as anotações eram mais importantes que os volumes&#8221;, detalhou. </p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Michael Joseph Jackson, o rei do pop]]></title>
<link>http://escoladorock.wordpress.com/2009/06/29/michael-joseph-jackson-o-rei-do-pop/</link>
<pubDate>Tue, 30 Jun 2009 00:22:09 +0000</pubDate>
<dc:creator>Josi Vice</dc:creator>
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<description><![CDATA[Michael Joseph Jackson (Gary, 29 de agosto de 1958 — Los Angeles, 25 de junho de 2009) foi um cantor]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Michael Joseph Jackson (Gary, 29 de agosto de 1958 — Los Angeles, 25 de junho de 2009) foi um cantor]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Michael Jackson morre]]></title>
<link>http://escoladorock.wordpress.com/2009/06/29/michael-jackson-morre/</link>
<pubDate>Tue, 30 Jun 2009 00:18:39 +0000</pubDate>
<dc:creator>Josi Vice</dc:creator>
<guid>http://escoladorock.wordpress.com/2009/06/29/michael-jackson-morre/</guid>
<description><![CDATA[Em 25 de junho de 2009, foi noticiado que Michael Jackson sofreu uma parada cardíaca em sua casa, na]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Em 25 de junho de 2009, foi noticiado que Michael Jackson sofreu uma parada cardíaca em sua casa, na]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Michael Jackson]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/06/26/michael-jackson/</link>
<pubDate>Fri, 26 Jun 2009 06:41:24 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
<guid>http://justoserna.wordpress.com/2009/06/26/michael-jackson/</guid>
<description><![CDATA[Supongo que no lo puedo evitar&#8230; Hay muertos, incontables y anónimos muertos, de quienes no esc]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/06/thriller.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-3618" title="Thriller" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/06/thriller.jpg" alt="Thriller" width="280" height="280" /></a><span style="color:#0000ff;">Supongo que no lo puedo evitar&#8230; Hay muertos, incontables y anónimos muertos, de quienes no escribo nada. Hay fallecidos ilustres de quienes tampoco me ocupo. Pero hay vivos  distantes que forman parte de tu vida.  Cuando mueren, es irremediable que te acuerdes de ti mismo. Eso me sucede con <strong>Michael Jackson</strong>. Cada pose o cada excentricidad  te son familiares. Cada logro, aquel logro, te devuelve a 1982. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Yo estaba acabando la mili en Sevilla y pernoctaba en un piso que habíamos alquilado varios soldados. Era hacia el final del servicio y nuestras relaciones se habían enfriado mucho. Prácticamente, cada uno de nosotros hacía vida independiente en su habitación, sin intercambiar palabra con su vecino más cercano. El inmueble, de principios del siglo XX, era enorme, con unas viviendas grandes, señoriales, de techos altísimos. En nuestro piso, las habitaciones eran desproporcionadas, aunque &#8211;eso sí&#8211; contábamos con una cocina increíblemente pequeña que casi no empleábamos. En cada cuarto, uno podía hacer la vida completa. Tenías tus libros, reunías unos pocos cassettes y disponías de lo necesario: las cosas de aseo, detergente, <em>Mimosín</em>, algo de comida y un transistor. Con la radio estabas permanentemente enchufado. Era nuestra conexión exterior. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Una de aquellas últimas tardes de diciembre de 1982, en un programa musical, escuché <em><strong>Thriller</strong></em>. Estaba producido por <strong>Quincy Jones</strong>. Yo ya conocía a Michael Jackson, principalmente por la serie televisiva que protagonizaban los Jackson Five y por los discos que los habían lanzado al estrellato. Pero, ah amigos, en 1982 estaba asistiendo al estreno radiofónico de aquel <em>Long Play</em>. Quedé muy impresionado. Siempre me habían gustado la música <em>funky</em>, los ritmos discotequeros y el <em>pop</em>, tan denostado por los <em>rockeros</em> puros y por los cantautores. Pero ese aprecio me lo reservaba para mí: lo padecía en silencio, con algo de vergüenza y de reparo, pues revelaba al tipo ordinario que yo era. Nada sofisticado.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Me fue imposible no quedar trastornado por el <strong><em>Thriller</em></strong>, de Michael Jackson. Te sacudía el cuerpo, obligándote a seguir sus ritmos <em>poperos</em>,<em> </em>a contonearte. Con increíble torpeza por mi parte, claro. Cuando regresé a Valencia, en 1983, su <em>videoclip</em> me impresionó aún más. En las discotecas que frecuenté (no diré con quién) se hacía el silencio cuando empezaba a sonar, pero sobre todo cuando empezaban a emitirse las primeras imágenes de aquella historia filmada por <strong>John Landis</strong>. Dejábamos de bailar: con aire reverencial nos disponíamos a ver una y otra vez aquel <em>clip</em> que iba a cambiar la historia de la música popular. No exagero ni un ápice. El género no lo inventó Jackson, desde luego. Pero fue a partir de su <em><strong>Thriller</strong></em> cuando se impuso el <em>videoclip</em> como recurso de creación y difusión, como reclamo, como arte de la composición. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">La voz, los fraseos y la risa sardónica de <strong>Vincent Price</strong>, los <a href="http://justoserna.wordpress.com/2009/06/26/michael-jackson/#comment-11184"><strong>zombies que recuerda Isabel Zarzuela</strong></a>, la historia de amor imposible, las tumbas humeantes de las que salían muertos vivientes envueltos en harapos. Michael Jackson capitaneaba la coreografía de aquellos <em>zombies</em>, ejecutando unos pasos que luego han sido imitados hasta la saciedad, como descoyuntados y deslizantes, inspirados en el baile callejero de los negros. ¿Recuerdan aquellos radiocassettes gigantescos? Ser portador de un aparato de estas medidas daba prestigio a su dueño. De sus entrañas salían músicas de baile, pero sobre todo salían los sones de <em><strong>Thriller.</strong></em></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Repaso las caras de los zombies y rememoro aquella risa final e inmediatamente recuerdo algunas de sus referencias. Por supuesto, <em><strong>La noche de los muertos vivientes </strong></em>(1968), de <strong>George A. Romero</strong>, y las versiones cinematográficas de <strong>Edgar Allan Poe</strong> protagonizadas por <strong>Vincent Price</strong>.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/06/thriller25.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3629" title="MJ_CVR_R" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/06/thriller25.jpg" alt="MJ_CVR_R" width="265" height="240" /></a>Michael Jacson acaba de morir con cincuenta años. Yo estoy a punto de cumplirlos. Hace un par de temporadas, mis hijos me obsequiaron con el CD conmemorativo de <strong><em>Thriller</em></strong>, una nueva edición de lujo. ¿Su título? <strong><em>Thriller 25</em></strong>. Lleva como subtítulo la siguiente leyenda: <em>The World&#8217;s Biggest Selling Album of All Time</em>. Y, sin duda, lo es. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Es el mismo disco, pero no lo es. En principio, a Michael Jackson no lo vemos pálido, en su último estado (<a href="http://justoserna.wordpress.com/2009/06/26/michael-jackson/#comment-11185">según nos recuerda <strong>Juan Planas</strong></a>). Lo vemos rotundamente negro: en la contracubierta se reproduce la portada original, en la que, si se fijan, ya estaba fuertemente iluminado, con un traje blanco que parecía desvanecerse.  Mi primer <em><strong>Thriller</strong></em> lo adquirí como cassette. Si no me equivoco, era algo más económico que el vinilo. Tenía, además, la ventaja de ser verdaderamente portátil: te lo podías llevar en tu radiocassette más chiquito. Pero la cinta tenía la desventaja de su corta y pésima duración. Tras haberlo escuchado cientos o miles de veces, no sé, mis canciones tenían sonidos extraños y opacos, resonancias imprevistas que se añadían a los aullidos de los <em>zombies</em>, por ejemplo. <strong><em>Thriller 25</em></strong> tiene los cortes originales y otras nuevas versiones para justificar su precio verdaderamente lujoso. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Pero tiene, además, una seria advertencia: &#8220;<em>Contains moderate horror</em>&#8220;. Y el anónimo redactor añade: &#8220;<em>Suitable only for persons of 15 years and over. Not to be supplied to any person below that age</em>&#8220;. ¡Ah, la corrección política! En efecto, el DVD que completa la carpeta o disco-libro tiene las imágenes de aquel <em>videoclip</em> y, sin duda, nuestros jovencitos impresionables pueden quedar seriamente acongojados por la coreografía de aquellos muertos. Como le pasó a Isabel Zarzuela. Pero ahora imaginen, imaginen que nos ponemos ordenancistas y prohibimos esas imágenes a los muchachos menores de 15 años: ¿llegarán algún día a amar las películas de <em>zombies</em>? </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Dejémonos de bobadas y regresemos al muerto real. Michael Jackson ha fallecido y yo siento más cerca el aliento de la Parca. Pobre<em> </em>Michael. En los próximos días voy a revivirlo, a recrearlo, a exhumarlo, escuchando sus animosas canciones, sus viejas canciones, algunas de las cuales me seguirán acompañando hasta el final de mis días.</span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Lecciones y maestros]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/06/21/lecciones-y-maestros/</link>
<pubDate>Sun, 21 Jun 2009 08:48:16 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
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<description><![CDATA[Introducción. Los escritores Antonio Muñoz Molina, Ángeles Mastretta y Luis Mateo Díez protagonizan ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><span style="color:#0000ff;"><strong><span style="color:#ff6600;">Introducción. </span></strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/06/leccionesymaestros3.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-3569" title="leccionesymaestros3" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/06/leccionesymaestros3.jpg" alt="leccionesymaestros3" width="278" height="299" /></a>Los escritores <strong>Antonio Muñoz Molina</strong>, <strong>Ángeles Mastretta</strong> y <strong>Luis Mateo Díez</strong> protagonizan la tercera edición de las jornadas <em><strong>Lecciones y maestros</strong></em>, que se celebran en Santillana del Mar (Cantabria) los días 22, 23 y 24 de junio. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Leo en la comunicación oficial que &#8220;esta cita internacional de la literatura iberoamericana ha reunido, en ediciones anteriores, algunas de las más destacadas figuras de nuestras letras: <strong>Carlos Fuentes</strong>,<strong> Juan Goytisolo</strong>,<strong> José Saramago</strong>, <strong>Arturo Pérez-Reverte</strong>, <strong>Javier Marías y Mario Vargas Llosa</strong>. Tras el éxito y difusión alcanzados por las jornadas, esta nueva edición contará, una vez más, con invitados nacionales e internacionales, entre ellos catedráticos de literatura, críticos, editores, académicos, periodistas y personalidades del mundo de la cultura&#8221;.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Aparte de los protagonistas, ¿quiénes participan? <strong>Luis Miguel Aguilar</strong>, <strong>Nuria Amat</strong>, <strong>J. Ernesto Ayala-Dip</strong>, <strong>Álvaro Colomer</strong>, <strong>Álvaro Delgado-Gal</strong>,<strong> Soledad Foz Maura</strong>,<strong> Luis G. Martín</strong>,<strong> Ángel G. Loureiro</strong>, <strong>Luis Leante</strong>,<strong> Olga López-Valero</strong>, <strong>Joaquín Marco Revilla</strong>, <strong>José María Merino</strong>, <strong>Julio Ortega</strong>, <strong>Chritine Pérès</strong>, <strong>José María Pozuelo Yvancos</strong>,<strong> Patricio Pron</strong>, <strong>Domingo Ródenas de Moya</strong>,<strong> Dora Esthela Rodríguez</strong>, <strong>Manuel Rodríguez Rivero</strong>,<strong> Saïd Sabia</strong>, <strong>Santos Sanz Villanueva</strong>,<strong> William Sherzer</strong>, <strong>Michi Strausfeld</strong>,<strong> Fernando Valls</strong> y yo mismo. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Me han invitado a participar. No soy catedrático de literatura, no soy crítico, no soy editor, no soy académico, no soy periodista: tampoco eso que llaman una personalidad del mundo de la cultura. Me han invitado a participar para hablar de la obra de Antonio Muñoz Molina. Allí podré exponer una parte de las conclusiones a que llegué en mi libro <em><strong>Pasados ejemplares. Historia y narración en Antonio Muñoz Molina</strong></em> (Biblioteca Nueva, 2004). Y allí podré participar en las discusiones sobre la novela a partir de los casos de Luis Mateo Díez y de Ángeles Mastretta.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Leo algo más del comunicado oficial: &#8220;estas jornadas, organizadas por la </span><a href="http://www.uimp.es/"><span style="color:#0000ff;">Universidad Internacional Menéndez Pelayo</span></a><span style="color:#0000ff;"> y la </span><a href="http://www.fundacionsantillana.org/Portada/Inicio.htm"><span style="color:#0000ff;">Fundación Santillana</span></a><span style="color:#0000ff;">, tienen lugar en la Torre de Don Borja, sede de la Fundación en Santillana del Mar, Cantabria, y forman parte de los cursos de verano de la UIMP. Aunque no constituyen una actividad abierta al público, se transmiten íntegramente a través de Internet. La sesión de clausura &#8211;con entrada libre hasta completar aforo&#8211; tiene lugar en Santander, en el Paraninfo de La Magdalena&#8221;.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Todas las sesiones podrán seguirse en directo en: </span><a href="http://www.elpais.com/"><span style="color:#0000ff;"><strong>elpais.com</strong></span></a><span style="color:#0000ff;">, </span><a href="http://www.fundacionsantillana.org/Portada/Inicio.htm"><span style="color:#0000ff;"><strong>fundacionsantillana.org</strong></span></a><span style="color:#0000ff;">, </span><a href="http://www.uimp.es/"><span style="color:#0000ff;"><strong>uimp.es</strong></span></a><span style="color:#0000ff;">, </span><a href="http://www.elboomeran.com/"><span style="color:#0000ff;"><strong>elboomeran.com</strong></span></a><span style="color:#0000ff;"> y </span><a href="http://www.alfaguara.santillana.es/index.php"><span style="color:#0000ff;"><strong>alfaguara.santillana.es</strong></span></a><span style="color:#0000ff;">.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/06/luismateodiez.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3582" title="luismateodiez" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/06/luismateodiez.jpg" alt="luismateodiez" width="253" height="190" /></a>Luis Mateo Díez.</strong><span style="color:#0000ff;"><strong> </strong>Primera sesión del encuentro <em><strong>Lecciones y maestros</strong></em>, en este caso dedicada a <strong>Luis Mateo Díez</strong>. En la sede de la Fundación Santillana, en un espacio organizado como un café literario, sin barreras, hemos tenido el encuentro con el escritor leonés. Ha sido un repaso por su obra, una creación que no es propiamente autobiográfica. Tampoco es autoficción, aunque incorpore experiencias del autor. Es una misteriosa y afortunada aleación de datos ciertos y fantasías verosímiles. La revisión que ha hecho <strong>José María Merino</strong> ha apuntado estas y otras cosas, ha subrayado la importacia del territorio de Celama y ha destacado el lugar de la Provincia como espacio propio de sus ficciones. Los invitados de la mesa redonda moderada por <strong>Fernando Valls</strong> han incidido en estos y en otros aspectos y el propio Luis Mateo Díez ha dado la réplica amistosa haciendo especial hincapié en el <em>callejón</em> &#8211;en los <em>callejones</em>&#8211; como epicentro de las relaciones  humanas, las de una demografía vasta e inventada. Interpreten esta palabra &#8211;callejón&#8211; en un sentido metafórico pero también real.</span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">La cosa ha transcurrido severa y académicamente hasta que hemos topado con un dato característico de su obra, un dato irrepetible  que ha provocado coincidencia general y un buen humor creciente: la importancia que tienen los pirados en las novelas del autor. Digo bien: los pirados, los extraviados, esos individuos algo dementes que pululan por la provincia, por los callejones, por los negociados.<strong>  </strong>Son gentes capaces de no ver lo evidente o de atisbar con una clarividencia aplastante lo que está oculto, gentes de discurso tajante que vaticinan, gentes averiadas por la vida y aún esperanzadas. </span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">No se le ha mencionado expresamente pero cuando se hablaba de estos tipos, yo estaba pensando en <strong>Alejandro Saelices Cordal</strong>, el poeta olvidado, el vate enterrado de <em><strong>El expediente del náufrago</strong></em> (1992). Es una novela antigua de Luis Mateo Díez pero su lectura o relectura actuales aún siguen conservando el encanto demente, humorístico y finalmente patético de la primera vez. ¿Alguien imagina a un versificador que decide enterrar entre legajos su obra poética? </span></span></span></span><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">Trabaja en el Archivo &#8211;así, con mayúsculas&#8211; y allí, entre los expedientes de Actas &#8211;si no recuerdo mal&#8211; sepulta su obra. No les cuento más, claro. No sé por qué esta novela de Díez me cautivó especialmente: es probable que sea el espacio del Archivo, ese mundo de papel polvoriento en el que el tiempo arruina todo lo previsible, toda expectativa razonable. </span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">El Archivo es un depósito ordenado, un limbo, pero es también metáfora viva del caos real que la clasificación o la catalogación de los facultativos no pueden detener, un pozo de aguas estancadas. </span></span></span></span><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">A la postre, muchos expedientes cuidadosamente guardados en lengajos que a su vez van a parar a secciones forman eso: un archivo. ¿Podemos hacer analogías con la vida? Es posible hacerlas porque en este negociado también habitan esos individuos pirados que sobreviven o mueren entre la rapiña polvorienta de los documentos. Los documentos no son toda la existencia, no registran toda la vida. Hay siempre un exceso y una falta, y entre el exceso y la falta están los sanos y los insanos que entre sí tienen tratos directos o vicarios. </span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">La obra de Luis Mateo Díez es como un inmenso archivo con documentos varios, algunos hermanados entre sí y otros orgullosamente solos. En todo caso, necesitan ser leídos para comprender las intenciones de los individuos que las pueblan y para explicarse el mundo general que les rodea. Si, además, su lenguaje sabe captar registros antiguos y expresiones actuales, fórmulas arcaizantes y modismos de hoy, el resultado es el de una sintaxis espectacular. No es prosa sonajero, sino una lengua recias resonancias, de ecos cervantinos, y con un poderoso dominio de la descripción, de la representación. ¿De qué? De lo fantaseado, entre la suma ingente de pirados que luchan por hacerse un hueco entre las páginas de las averías humanas. </span></span></span></span></p>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/06/angelesmastretta1.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-3586" title="Angelesmastretta1" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/06/angelesmastretta1.jpg" alt="Angelesmastretta1" width="180" height="180" /></a>Ángeles Mastretta.</strong></span><strong><em> </em></strong><span style="color:#0000ff;">Lo primero que llama la atención de Ángeles Mastretta es su simpatía, su expansiva humanidad, su dominio escénico. En este mundo, no es raro tropezar con el autor ensoberbecido o fatuo. En Mastretta hay humor, buen humor, y hay también seguridad en el habla, la propia de alguien que confía en sí misma y en sus propios logros. </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"> </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">Mastretta ha sobrevivido a la epilepsia, al miedo cierto y constante de una muerte aparente, de un ataque fulminante. Desde jovencita, esa dolencia la ha acompañado y a pesar de la medicación, algo queda del viejo temor ancestral, el que provoca un mal tan literario: de genios, según le dijo un amigo. Pero no es ésa la única barrera que ha debido saltar. </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"> </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">También ha sido una rémora su propia condición de novelista mujer&#8230;, como ha destacado en su presentación <strong>Nuria Amat</strong>. Mastretta ha triunfado en una cultura que suele menospreciar u olvidar a las novelistas. En un contexto de esta índole, ¿qué significa <em>triunfar</em>? En las letras hispánicas, en efecto, las mujeres no ocupan un lugar prestigioso. Tal vez porque el objeto frecuente que tratan es el amor, los sentimientos, las emociones, las pequeñas cosas que tantos varones &#8211;escritores o no&#8211; suelen ignorar. </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"> </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">En Mastretta, en las novelas de Mastretta, están la familia y el papel que los individuos juegan en su seno, a veces cargando con arquetipos que les vienen definidos de antemano.  Están los machos de su México natal, pero también los hombres muy hombres de la América hispana. Revisar esos roles, contándolo todo con fluir y dominio es  un ejercicio de esta autora.  </span></span></span></span></span></span><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">La novelista echa mano de sus experiencias, de gentes que ella conoció, pero sobre todo de gentes que eran así en su país, en su entorno, en su circunstancia ambiental. </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"> </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">Echa mano también de la cultura popular, de esas músicas que configuran el mundo y las relaciones de los hispanos: desde el bolero al tango. Eso lo he podido constatar en la novela de la que mejor podría hablarles: <em><strong>Mal de amores</strong></em> (1995). Música y amores: ¿no estaremos ante folletines, ante melodramas? No: Mastretta se vale de esos géneros para mezclarlos con la novela histórica, con la novela familiar, sirviéndose de una prosa eficaz y precisa, la propia de una mujer que estudió periodismo. </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"> </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">Porque lo que le interesa es contar, relatar en un flujo inagotable de historias que son vidas alternativas o paralelas: justamente las que ella no ha tenido. Pluralidad de existencias es lo que la novela nos da, cierto: algo que sabemos, pero algo que no deja de ser verdadero. Si hay muchas existencias imaginarias que amplían la experiencia de la propia autora, entonces la escritura se convierte en un descubrimiento. En efecto, Mastreta escribe a tientas &#8211;ha confesado&#8211; sin saber exactamente a qué lugar o a qué estado va a llegar. Tiene la carpintería, dice; ahora hay que rellenar ese esbozo hasta hacer un mueble completo, una novela: por ejemplo,  <em>Arráncame la vida</em> (1992). </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"> </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><a href="http://www.fundacionsantillana.com/jornadas-santillana/"><strong> </strong></a><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/06/antoniomunozmolina.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3595" title="AntonioMunozMolina" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/06/antoniomunozmolina.jpg" alt="AntonioMunozMolina" width="305" height="150" /></a>Antonio Muñoz Molina.</strong>  <span style="color:#0000ff;">El homenajeado del día estuvo cariñoso y cercano con quienes estuvimos con él, con quienes debíamos glosar su obra. Dice <strong>Juan Cruz</strong> <strong><a href="http://blogs.elpais.com/juan_cruz/2009/06/ardor-guerrero.html">en su blog</a></strong> que &#8220;Muñoz Molina está dotado de una lupa muy especial; dijo Justo Serna que es la lupa del historiador del arte, capaz de asomarse a las profundidades de un detalle para agarrar de éste todo su poder de metáfora&#8221;. </span></span></span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">Efectivamente, creo que lo que estuvo presente en todo momento es el poder de observación de que debe estar dotado un novelista. Este novelista, en concreto, está acostumbrado a mirar como historiador, como el historiador del arte que es. Quien mira así distingue cosas, personas, hechos. Toma ese repertorio interminable de objetos como las piezas sueltas de un museo o como los documentos que duermen en un archivo. Por sí solos, esos documentos y esas piezas transmiten información, pero son también un enigma: el observador no capta la totalidad de su significado, pues hay una parte de lo evidente que se ha perdido y además no siempre puede relacionar la pieza o el documento con otras u otros que son su contexto, ese que le da su coherencia final. </span></span></span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">La mirada de Muñoz Molina es la del aturdido observador que va a la caza de lo grande y lo minúsculo para hallar su sentido y, sobre todo, para integrarlo en una narración: en un pequeño relato que luego publica bajo la forma de colaboración periodística o en una gran novela que más tarde colma las expectativas de sus muchos lectores. Si va a la caza de lo inesperado que debe ser integrado y parcialmente explicado, la materia de que se sirve es azarosa, como azaroso es también el resultado de la obra, el curso y la consumación de esa obra. La experiencia no garantiza el buen producto. La facilidad o el mucho hábito pueden arruinar una ficción, justamente por la creencia &#8211;tan difundida&#8211; de que lo ya sabido sirve para lo que está por venir. En ocasiones, un pequeño detalle sólo provoca una narración mucho tiempo después. Habrá que esperar, pues. Pongamos un ejemplo, que en mi intervención precisé brevemente. </span></span></span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">En julio de 1969 llegaron los primeros hombres a la Luna. El muchacho llamado Antonio Muñoz Molina tenía trece años en esa fecha. Como otros contemporáneos suyos, muchos niños quedamos absolutamente hechizados por ese prodigio de la aeronáutica. Dicho acontecimiento permanecerá durante años y años&#8230; y ya para siempre como un suceso de significado incierto que nos perturbó, alimentando la imaginación. Transcurridas dos décadas, el artículista Muñoz Molina vuelve sobre ese acontecimiento en un artículo triste, emocionante, evocador titulado &#8220;<a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/verano/Luna/elpepicul/19900901elpepicul_7/Tes/">Un verano en la Luna</a>&#8221; (1990), luego incorporado en su libro <em><strong>Las apariencias</strong></em> (1995). Pasados muchos años, el novelista reelabora ese texto hasta hacer una novela de formación, <em><strong>El viento de la Luna</strong></em> (2006). </span></span></span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"> </span></span></span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"> </span></span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">O, como también dice Juan Cruz, &#8220;u</span></span></span></span></span></span></span></span><span style="color:#0000ff;">n suceso de 1969, el viaje a la luna, tan distante de Úbeda, o de Mágina, dio de sí <em>El viento de la luna</em>, una memoria-ficción que rompe los moldes de los libros en los que los escritores cuentan la adolescencia, para contar una historia completa, la de los suyos cuando la época era aún más ruda y más opaca&#8221;. </span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"> </span></div>
<div><span style="color:#0000ff;">La capacidad de invención depende de la capacidad de observación, de las mezclas de lo material y lo inmaterial, de lo ocurrido y lo leído. Uno observa un minúsculo dato de lo real y lo toma como el detalle de un todo, pero no siempre ese entero es conocido, con lo que el detalle acaba siendo el fragmento de una totalidad que sólo podrá reconstruirse azarosamente. Muñoz Molina se vale de numerosos fragmentos del pasado y del presente, recogidos con avidez observadora, con la paciente escucha de quien atiende a los mayores. </span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"> </span></div>
<div><span style="color:#0000ff;">Luego ese material es expresado, descrito, mostrado y narrado en sus relatos o en sus novelas, añadiéndoles el valor y la emoción que los objetos  provocan en sus personajes y en sus narradores. Muñoz Molina se desdobla en esos caracteres y, por tanto, recupera vivencias propias y ajenas que ordenan o desordenan el pasado y el presente.  </span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"> </span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><strong><span style="color:#ff6600;">Colofón.</span></strong> ¿Y&#8230;? Espero volver sobre Luis Mateo Díez y sobre Ángeles Mastretta. Y volveré sobre Antonio Muñoz Molina, desde luego. Nos anuncia para el próximo mes de noviembre una nueva novela ambientada en 1935 y 1936: una obra de ochocientas páginas. Eso me confesó el autor. Será un un festín, seguro. </span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"> </span></div>
<div><span style="color:#0000ff;">La estancia en Santillana del Mar &#8211;tan agradable, tan cuidadosamente organizada&#8211; te hace convivir durante tres apretadas jornadas con escritores, con críticos, con periodistas, con profesores. No es un Congreso de literatura; tampoco es una promoción editorial. Es un homenaje a tres autores que se han ganado el respeto y la admiración de muchos lectores. También se han granjeado la hostilidad fiel de otros tantos detractores. La importancia de un escritor no se mide únicamente por las ventas que tiene; tampoco sólo por los ditirambos que se le dedican. En realidad, la relevancia de un autor se calcula por las reacciones que es capaz de provocar: la de quienes lo leen incluso con arrobo y la de quienes lo detestan con obstinación leal.  En Santillana no se trata de medir estas reacciones, sino de homenajear a quienes son autores influyentes de las letras hispánicas, novelistas que son responsables de algunas de las obras más significativas de las últimas décadas. </span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"> </span></div>
<div><span style="color:#0000ff;">Yo era de los pocos historiadores que estaba invitado a este encuentro. La amabilidad de Antonio Muñoz Molina me llevó hasta allí. He tenido la oportunidad de charlar, de discutir yde compartir mesa y mantel con colegas de otras disciplinas: por ejemplo, con nuevas amigas como Christine Pérès u Olga López-Valero. Han sido extraordinariamente amables conmigo. Como lo ha sido  una persona encantadora y experta, una leyenda de los estudios hispánicos: el norteamericano William Sherzer. Su sabiduría y su bonhomía las reparte a manos llenas. Otro festín.</span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><strong><em>.</em></strong></span></span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><strong><em> </em></strong></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><strong><em> </em></strong></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#ff6600;">Apéndices</span></strong></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#888888;">.</span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><strong><em>Lecciones y maestros</em></strong>, edición 2008.</span></span></span></span></span></span></div>
<div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#888888;">.</span> </span></span></span></span></span> </div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">La intervención de <strong>Javier Marías, </strong><a href="http://www.elboomeran.com/video/78/javier-marias-en-lecciones-y-maestros/"><strong>aquí</strong></a><strong>.</strong></span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#888888;">.</span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"> </span></span></span></span></span></span><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#008000;">Nuevo artículo de Justo Serna en El País:</span></strong></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#888888;">.</span> </span></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><a href="http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Alo/president/elpepiespval/20090624elpval_18/Tes">&#8220;Aló, president&#8221;, <em>El País</em>, 24 de junio de 2009.</a></span></span></strong></span></span></span></span></span></div>
<div><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#888888;">.</span></span></span></span></span></span></span></div>
</div>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La Exposición ]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/05/26/la-exposicion/</link>
<pubDate>Mon, 25 May 2009 22:49:04 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
<guid>http://justoserna.wordpress.com/2009/05/26/la-exposicion/</guid>
<description><![CDATA[ 1. Exposición. Exponerse es mostrarse, presentarse, manifestarse, sometiéndose al escrutinio públic]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/ttppeugeot.jpg"></a></p>
<p><span style="color:#003300;"><strong><span style="color:#800000;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/peugeotttp.jpg"></a></span></strong></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><strong><span style="color:#ff6600;"> </span></strong></span></span></span><span style="color:#003300;"><strong><span style="color:#800000;"><span style="color:#ff6600;">1. Exposición.</span></span></strong></span><span style="color:#800000;"><span style="color:#ff6600;"> </span><span style="color:#000080;">Exponerse es mostrarse, presentarse, manifestarse, sometiéndose al escrutinio público; es aventurarse, poniéndose en riesgo; es someterse a la acción de un agente, dejándose alterar. </span></span></p>
<p><span style="color:#003300;"><strong><span style="color:#800000;"><img title="PeugeotTTP" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/peugeotttp.jpg" alt="PeugeotTTP" width="442" height="367" /></span></strong></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#008000;"> </span></span><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;">Observen la fotografía que encabeza.  ¿Qué vemos?<a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/ttppeugeot.jpg"></a> Hay unos individuos que se exponen ante el objetivo de la cámara. Son un total de cuatro. Tenemos a  dos personas ataviadas con la indumentaria de piloto: con las preceptivas gabardinas, con los anteojos, con las gorras impermeables. Y tenemos, en un segundo plano, a otras dos personas de evidente extracción rural, con blusón o con ropas negras, de luto perpetuo. Mientras los primeros parecen gente fina y principal, los segundos son lugareños. Los automovilistas han bajado del automóvil, un Peugeot, y han desplegado un mapa. Están junto a un monumento cuya alzada vemos enteramente: es el <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alto_del_Le%C3%B3n">Alto de los Leones</a></strong>. Los naturales están discretamente apartados y se prestan a fotografiarse con los señores. Queremos pensar que, fuera de campo,  hay una quinta persona: el retratista. </span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><img title="AltoDetalle" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/altodetalle.jpg" alt="AltoDetalle" width="425" height="424" /></span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"> </span></span><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;">Estamos a principios del Novecientos, hacia 1906. <strong>Tomás Trenor Palavicino </strong>y algunos de sus hermanos (<strong>Francisco</strong> o <strong>Leopoldo</strong>) muestran especial predilección por la máquina del siglo. Las clases distinguidas emprenden frecuentes recorridos automovilísticos  para probar las prestaciones de sus vehículos. Organizan también  concursos de <em>chauffers</em>, caravanas o certámenes en que los constructores presentan sus cacharros, competiciones en que los pilotos practican diversos ejercicios. Rivalizan dirigiendo hábilmente sus coches , demostrando serenidad en el manejo de las máquinas  o mostrando el perfecto dominio de los motores. Fiat, Peugeot, Ford o&#8230; Hispano Suiza. La instantánea recoge uno de esos momentos de orgullo mecánico, de aventura viajera.</span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;">Son gentes adineradas que dan a sus vidas un sentido moderno y deportivo, una concepción de hermandad motorizada incluso. &#8220;El 23 de Noviembre de 1908&#8243;, dice <strong>Tomás Trenor Palavicino</strong> en su <em><strong>Memoria de las Exposiciones de 1909 y 1910</strong></em>, &#8221;celebróse una reunión de propietarios de automóviles y aficionados, resolviendo constituirse en sociedad y organizar un festejo para la Exposición. El 26 del mismo mes quedó formado el Club Automovilista Valenciano (&#8230;). Este Club, que poco tiempo después obtuvo el título de Real, adquirió rápidamente gran importancia, así por la calidad como por la cantidad de sus individuos. No vaciló en determinar el festejo que prepararía, y se dispuso a organizar una caravana automovilista de Barcelona a Valencia, seguro de encontrar en los deportistas catalanes cariñoso apoyo para realizar tal propósito. ¡Y así fue!&#8221;</span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;">¿Pero qué mundo es éste? Es un espacio sin señalizaciones; una carretera sin apenas indicaciones. La máquina que avanza pilotada por sus orgullosos pasajeros, despertando la admiración de los espectadores. Se exhiben, mientras el pueblo contempla el espectáculo del motor de explosión. Ahí es nada. Veámoslos inmediatamente antes de descender de su vehículo, cuando han coronado el Alto y allí, en la cima, encuentran a esos lugareños que observan el avance de la máquina.</span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/alto-de-los-leonesjpeg.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-3291" title="Alto de los LeonesJpeg" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/alto-de-los-leonesjpeg.jpg?w=300" alt="Alto de los LeonesJpeg" width="300" height="248" /></a></span></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><span style="color:#000080;">La pregunta sigue siendo la que al principio nos formulábamos y que luego <strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/2009/05/26/la-exposicion/#comment-10822">Juan Planas</a></strong> subrayaba: en este cuadro, la quinta persona es la importante. Alguien que está fuera de campo inmortaliza el momento. Retrata a dos automovilistas que llegan pertrechados y bien dispuestos para esa aventura que es viajar por la España de 1906. Y retrata, parece que accidentalmente, a dos lugareños apostados en el flanco de la carretera. A los campesinos no se les distingue bien. Al hombre de campo que se desloma con sus faenas rurales se le ve </span></span><span style="color:#993300;"><span style="color:#000080;">enhiesto, con orgullo. En cambio, de la mujer sólo atisbamos la mitad de su cuerpo enlutado. Todos ellos parecen mirar al objetivo de la cámara. Es decir: saben que están posando, seguramente instruidos por esa quinta persona que organiza  la escena.</span></span></p>
<p><strong><em><span style="color:#993300;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></em></strong></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><strong><span style="color:#ff6600;">2. Inauguración. </span></strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/trenor/">Martes,  26 de mayo, a las 20 horas en el Centre Cultural de <span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><strong><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"> </span></span></span></span></strong></span></span></span>La Nau en Valencia (Calle Universidad, número 2) hemos inaugurado una Exposición. ¿Su título? <strong><em>Trenor. La Exposición de una gran familia burguesa</em>.</strong> Estaban todos ustedes invitados.</a>  </span></span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><strong><span style="color:#000080;">Algunas fotografías del acto de inauguración: </span></strong></span></span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><strong><span style="color:#000080;"><img title="After Inauguracion" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/after-inauguracion.jpg" alt="After Inauguracion" width="419" height="314" /></span></strong></span></span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#000080;">Observen esta fotografía autorreferencial. El objetivo de la cámara aparece reflejado en el espejo que sirve de fondo. Hay siete personas dentro de campo. A cinco de ellas las vemos indirectamente; a las restantes las vemos en primer plano. Observen. Resultan poco menos que risibles las posturitas que ambos varones adoptan. No es serio exponerse así. Hacen de soportes, falsos soportes de una repisa que nada contiene, una repisa sobre cuyo espejo vemos aparecer a cuatro muchachas y a un caballero. Todos ellos creerán que son sus poses lo que atrae la atención, pero si se fijan bien lo que sorprende es ese techo inverosímil. Si no fuera por el exceso de luz, se nos antojaría una sala del <em>Nautilus</em>, con sus respiraderos. No veo las escotillas.</span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion1.jpg">Foto primera</a>, <a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion2.jpg">Foto segunda</a>, <a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion3.jpg">Foto tercera</a>, <a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion4.jpg">Foto cuarta</a>, <a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion5.jpg">Foto quinta</a>, <a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion6.jpg">Foto sexta</a>, <a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion8.jpg">Foto séptima</a>, <a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion11.jpg">Foto octava</a>, <a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion12.jpg">Foto novena</a>, <a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion13.jpg">Foto décima</a>, <a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion14.jpg">Foto undécima</a></strong></span></span></span><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><strong>, <a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion15.jpg">Foto duodécima</a>, <a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/after-inauguracion.jpg"></a><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/inauguracion20.jpg">Foto enésima</a></strong></span></span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/trenorcartelon.jpg"></a></span></span></span> <span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><strong>&#8212;&#8212;-</strong></span></span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><strong><span style="color:#ff6600;">3. Hemeroteca Justo Serna. Nuevo artículo semanal</span></strong></span></span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><strong><a href="http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/presente/monumental/elpepiespval/20090527elpval_17/Tes">JS, &#8220;El presente monumental&#8221;, El País, 27 de mayo de 2009</a></strong></span></span></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><strong>&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</strong></span></span></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><span style="color:#008000;"><strong><span style="color:#ff6600;">4. Lo  que dice la prensa<span style="color:#800000;"><span style="color:#000080;"><span style="color:#008000;"><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/05/trenorcartelon.jpg"></a></span></strong></span></span></span></span></strong></span></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><a href="http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Flash/back/auge/burgues/elpepiespval/20090526elpval_10/Tes/"><strong><span style="color:#008000;">-</span>Adolf Beltran, &#8220;Flash back hacia el auge burgués&#8221;, <em>El País</em>, 26 de mayo de 2009</strong></a><strong>. <em> </em></strong><a href="http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Flash/back/auge/burgues/elpepiespval/20090526elpval_10/Tes/"><em><strong>Leer más.</strong></em></a></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><em><strong>-</strong></em><a href="http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2009052700_16_594592__Valencia-dinastia-lanzo-Valencia-modernidad"><strong>M. Vázquez Valencia, &#8220;La dinastía que lanzó Valencia a la modernidad&#8221;</strong></a><strong>, <em>Levante-EMV</em>, 27 de mayo de 2009. <em><a href="http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2009052700_16_594592__Valencia-dinastia-lanzo-Valencia-modernidad">Leer más.</a></em></strong></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><em><strong>-</strong></em><a href="http://www.lasprovincias.es/valencia/20090527/vida-ocio/mirada-visionaria-trenor-20090527.html"><strong>C. Velasco, &#8220;La mirada visionaria de los Trenor&#8221;</strong></a><strong>, <em>Las Provincias</em>, 27 de mayo de 2009.<em> </em></strong><a href="http://www.lasprovincias.es/valencia/20090527/vida-ocio/mirada-visionaria-trenor-20090527.html"><em><strong>Leer más.</strong></em></a></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><strong>-</strong><a href="http://www.adn.es/local/valencia/20090526/NWS-0700-Universidad-Trenor-exposicion-historia-presenta.html"><strong>ADN, &#8220;Universidad presenta exposición que recorre la historia de la familia Trenor&#8221;</strong></a><strong>,<em> Adn</em>, 26 de mayo de 2009. <em><a href="http://www.adn.es/local/valencia/20090526/NWS-0700-Universidad-Trenor-exposicion-historia-presenta.html">Leer más</a></em>.</strong></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><strong>-</strong><a href="http://www.valenciacity.es/es/articulos/La/historia/valencia/burguesa/Nau"><strong>Valencia City, &#8220;La historia de la Valencia burguesa en La Nau&#8221;</strong></a><strong>, <em>Valencia City</em> (mayo de 2009). <em><a href="http://www.valenciacity.es/es/articulos/La/historia/valencia/burguesa/Nau">Leer más.</a></em></strong></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><em><strong>-</strong></em><a href="http://www.lasprovincias.es/valencia/20090412/vida-ocio/exposicionde-burguesia-20090412.html"><strong>Las Provincias, &#8220;Familia Trenor. Una exposición de la burguesía&#8221;</strong></a><strong>, <em>Las Provincias</em>, 12 de abril de 2009. <em><a href="http://www.lasprovincias.es/valencia/20090412/vida-ocio/exposicionde-burguesia-20090412.html">Leer más.</a></em></strong></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><em><strong>-</strong></em><a><strong>Universitat de València, &#8220;La Universitat de València inagura hui una exposició sobre els Trenor&#8221;</strong></a><strong>, Universitat de València, 26 de mayo de 2009. </strong><a href="http://www.uv.es/~webuv/noticies/noticia.php?idnoticia=8367"><em><strong>Leer más.</strong></em></a><strong> </strong></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><strong>-</strong><a href="http://www.soitu.es/soitu/2009/05/26/info/1243340626_563041.html"><strong>Soytu.es actualidad, &#8220;La Universidad presenta una exposición que recorre la historia de la familia Trenor&#8221;</strong></a><strong>, <em>Soytu.es</em>, 26 de mayo de 2009. <em><a href="http://www.soitu.es/soitu/2009/05/26/info/1243340626_563041.html">Leer más.</a></em></strong></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><strong><em>-</em><a href="http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com/2009/05/trenor-la-exposicion-de-una-gran.html"><em>Revista Archivos del Sur, Buenos Aires </em></a>(Argentina), 26 de mayo de 2009. Trenor: la exposición de una gran familia burguesa. <a href="http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com/2009/05/trenor-la-exposicion-de-una-gran.html"><em>Leer más.</em></a></strong></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><strong>-<a href="http://www.absolutvalencia.com/la-universidad-de-valencia-inagura-la-exposicion-trenor-una-gran-familia-burguesa/">Javier Mesa Reig, &#8220;La Universidad de Valencia inauguró la exposición Trenor, una gran familia burguesa&#8221;</a>, <em>AbsolutValencia</em>, 27 de mayo de 2009. <em><a href="http://www.absolutvalencia.com/la-universidad-de-valencia-inagura-la-exposicion-trenor-una-gran-familia-burguesa/">Leer más.</a></em></strong></span></p>
<p><span style="color:#993300;"><strong>-<a href="http://www.absolutvalencia.com/descubre-los-objetos-de-los-trenor-en-la-exposicion-de-la-universidad-de-valencia/">Javier Mesa Reig, &#8220;Descubre los objetos de los Trenor&#8221;</a><em>, AbsolutValencia, 27 de mayo de 2009. </em><a href="http://www.absolutvalencia.com/descubre-los-objetos-de-los-trenor-en-la-exposicion-de-la-universidad-de-valencia/"><em>Leer más.</em></a></strong></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[O queijo e os vermes]]></title>
<link>http://blogdolivro.wordpress.com/2009/05/12/o-queijo-e-os-vermes/</link>
<pubDate>Tue, 12 May 2009 22:58:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>Blogueiras do BlogdoLivro</dc:creator>
<guid>http://blogdolivro.wordpress.com/2009/05/12/o-queijo-e-os-vermes/</guid>
<description><![CDATA[“Se vocês me levarem ao Papa ou ao príncipe, eles se surpreenderão com o que tenho a dizer” Foto de:]]></description>
<content:encoded><![CDATA[“Se vocês me levarem ao Papa ou ao príncipe, eles se surpreenderão com o que tenho a dizer” Foto de:]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Jean-Yves Mollier]]></title>
<link>http://lihed.wordpress.com/2009/05/08/jean-yves-mollier/</link>
<pubDate>Fri, 08 May 2009 15:48:29 +0000</pubDate>
<dc:creator>Bruno Dorigatti</dc:creator>
<guid>http://lihed.wordpress.com/2009/05/08/jean-yves-mollier/</guid>
<description><![CDATA[O francês Jean-Yves Mollier, do Centro de História Cultural das Sociedades Contemporâneas/Universida]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p class="MsoBodyText"><span lang="PT-BR">O francês Jean-Yves Mollier, do Centro de História Cultural das Sociedades Contemporâneas/Universidade de Versailles Saint-Quentin-en-Yvelines, é um dos principais nomes quando se fala nas pesquisas sobre o livro, edição e leitura, do século XV até os dias de hoje. Autor de mais de dez livros sobre o tema, Mollier retorna ao Brasil para participar do II Seminário Brasileiro Livro e História Editorial (Lihed), que acontece na Universidade Federal Fluminense (UFF), em Nitéroi, na próxima semana, onde faz a conferência de abertura. Participa também dos enventos que precedem o Lihed, como o </span><span><span lang="PT-BR">Diálogo Brasil-França: Livro e Leitura, teorias e práticas, na próxima segunda, 11 de maio, na Biblioteca Nacional, e do </span></span><span><span lang="PT-BR">Colóquio Internacional: Arquivos, Memória Editorial e História da Vida Literária, nos dias 12 e 13, na Academia Brasileira de Letras.</span></span></p>
<p class="MsoBodyText"><span><span lang="PT-BR"><span lang="PT-BR">Entre as pesquisas que desenvolve, Mollier vai abordar, no Brasil, a relação autor-editor na correspondência da editora Calmann-Lévy no século XIX, um balanço dos estudos realizados na França sobre livro e leitura a partir dos anos 1950 até hoje e situação da leitura e seu público no mundo contemporêneo. O francês aproveita a oportunidade para lançar, pela Edusp, <em><a href="http://www.edusp.com.br/detlivro.asp?ID=411488" target="_blank">O camelô</a></em>, tradução de seu livro <em>Le camelot e la rue</em>, figura essencial da literatura de rua na França, no fim do século XIX, no mundo árabe-mulçumano, na África hoje em dia e mesmo no Nordeste, com os cordelistas. Por aqui, já saíram <em><a href="http://books.google.com.br/books?id=yILLrxCbR18C&#38;printsec=frontcover" target="_blank">Poder, nação e edição</a> </em>(Anna Blume, 2006), organizado em conjunto com Eliana Dutra, reunião de ensaios </span><span><span lang="PT-BR">apresentados no colóquio homônimo, realizado no Departamento de História da UFMG em 2003, que abordam o papel dos impressos na construção da vida política entre os séculos XVIII e XX, na Europa e nas Américas; e <em><a href="http://www.autenticaeditora.com.br/livros/item/441" target="_blank">A l<span>eitura e seu público no mundo contemporâneo</span><span> &#8211; </span><span>Ensaios sobre História Cultural</span></a></em></span></span><span><span lang="PT-BR"> (Autêntica, 2008), que trata da </span></span><span><span lang="PT-BR">cultura do material impresso na Europa após 1760, e de como ele passa de uma atividade reservada a poucos para um lazer compartilhado por um número bem maior de leitores, no que o autor chama de “lento surgimento de uma cultura de massa”, primeiro na Grã-Bretanha e na França, por volta de 1880, acelerado pelas revoluções escolar e<span>  </span>industrial, que deram origem ao romance-folhetim, o manual escolar, o dicionário, o livro de divulgação de conhecimentos. (<a href="http://www.autenticaeditora.com.br/download/capitulo/20090218120315.pdf" target="_blank">Leia a introdução do livro</a>).</span></span></span></span></p>
<p class="MsoBodyText"><span><span lang="PT-BR"><span><span lang="PT-BR">Leia a entrevista de Mollier, concedida um pouco antes de embarcar ao Brasil, onde participa também, após o II Lihed, de conferências em Belo Horizonte, na UFMG, e em São Paulo, na USP, para lançar <em>O camelô</em>.</span></span></span></span></p>
<p class="MsoBodyText"> </p>
<p class="MsoBodyText"><span><span lang="PT-BR"><span><span lang="PT-BR"><strong>O senhor afirma que as bases materiais para a leitura de massa surgem em meados do século XIX, com o folhetim, os jornais e revistas populares, bem como os romances a preços baixos. Como elas se tornariam os germes da cultura midiática? </strong></span></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span>Jean-Yves Mollier. </span></strong><span lang="PT-BR">Os germes da cultura midiática estão contida no aparecimento dos <em>faits divers</em> [literalmente, "fatos diversos", em francês, mas que no jargão jornalístico refere-se a acontecimentos pitorescos, inusitados, que geralmente remetem a temas leves, curiosos] e do folhetim na imprensa francesa, no início dos anos 1830. A leitura do jornal passa a ser uma certa obrigação a qual submeteram-se os três quartos dos franceses em 1900 (10 milhões de diários vendidos a cada dia, lidos por 30 milhões entre os 40 milhões de habitantes). </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="PT-BR"><strong>Por que isto definiria a emergência da cultura moderna?</strong></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="PT-BR"><strong><span style="font-weight:normal;"><strong><span lang="PT-BR">Mollier.</span></strong><span lang="PT-BR"> A cultura moderna será cada vez menos greco-latina, sábia e letrada e, cada vez mais, uma cultura fundada através da leitura da imprensa e das mídias.  </span></span></strong></span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR">O que se modifica com a aculturação das massas, a partir de 1838, com a revolução nas estruturas escolares e o crescente acesso à informação, sobretudo com a diminuição do preço do livro?</span></strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR"> <span style="font-weight:normal;"><strong><span lang="PT-BR">Mollier.</span></strong><span lang="PT-BR"> A partir deste momento em que a população vai à escola primária, lê o jornal e os folhetins, na literatura, uma fermentação e uma aculturação acontecem.</span></span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Como o discurso da &#8220;alienação&#8221; através dos romances sentimentais ou de aventuras – e depois, do cinema, da televisão, dos computadores e dos videogames – se institui? Por que ele se repete a cada surgimento de uma nova tecnologia e a quem interessa?</strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR">Mollier.</span></strong><span lang="PT-BR"> O discurso das mídias é alienante de uma certa maneira e sinaliza o começo de outra [concorrente]. Ele substitui alienações antigas, tradicionais, de outros, mais sutis, mas impõe também a discussão crítica de novidades, pois o leitor nunca é passivo e nunca adere completamente àquilo que lê. </span> </p>
<div id="attachment_22" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-22" title="mollier" src="http://lihed.wordpress.com/files/2009/05/mvc-022s.jpg?w=300" alt="O historiador, durante o I Lihed, em 2004" width="300" height="225" /><p class="wp-caption-text">O historiador, durante o I Lihed, em 2004</p></div>
<p class="MsoNormal"> <span lang="PT-BR"><strong>O que caracteriza as pesquisas sobre livro e leitura na França entre 1950 e 2008?</strong></span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR">Mollier.</span></strong><span lang="PT-BR"> Quatro fases se sucedem: Febvre e Martin se empreendem primeiramente em um domínio até então deixado aos literários; em seguida, Martin e Chartier lançam a História da edição francesa, apoiando-se em pesquisas numerosas sobre os séculos XVI, XVII e XVIII, mas insuficientes para os séculos XIX e XX, que eu vou dirigir (terceira fase). A quarta será aberta em 2000 com o início de colóquios internacionais e comparativos. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="PT-BR"><strong>Quais as principais mudanças nos hábitos de leitura em relação a primeira metade do século XX?</strong></span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR">Mollier. </span></strong><span lang="PT-BR">A aposta de políticas públicas de leitura é a maior mudança, colocada em 1936 e então recolocada em 1945, mas verdadeiramente realizada depois de 1970. Oito milhões de objetos impressos se encontravam em bibliotecas públicas francesas em 1950, número que chegou a 200 milhões hoje em dia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Como avaliar qualitativamente esses hábitos? Qual a melhor maneira para não torná-los reducionistas?</strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR">Mollier.</span></strong><span lang="PT-BR"> É muito difícil, através de testes, de questionários inteligentes (é muito raro!), de questões incômodas, íntimas, como o lugar onde deixamos livros nos apartamentos, os livros da mulher, do homem, das crianças etc.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="PT-BR"><strong>Como as novas tecnologias influenciam e alteram os hábitos de leitura?</strong></span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR">Mollier.</span></strong><span lang="PT-BR"> A tela plana modifica radicalmente a apreensão do texto pelo olhar e mesmo pelo corpo, então a consciência. Do papiro ao livro e à tela plana, não lemos o mesmo texto mesmo se temos a ilusão de que ele não mudou (por exemplo, um diálogo socrático). O suporte material induz modos de recepção diferentes.</span></p>
<p class="MsoNormal"><strong>A partir da análise da relação autor-editor, tendo como base a correspondência da editora Calmann-Lévy no século XIX, quais as principais contribuições para as instituições literárias?</strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR">Mollier.</span></strong><span lang="PT-BR"> Os arquivos dos editores esclarecem os lados esquecidos do campo literário: do editor, do diretor de coleção, do leitor, na escrita final do volume publicado, as recomendações do livro à imprensa, aos críticos etc.</span></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Quais são as mudanças fundamentais nessa relação ao longo do século XIX?</strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR">Mollier.</span></strong><span lang="PT-BR"> O autor dominava a relação autor-editor (livreiro na época) na época de Voltaire; o editor obteve o poder no início do século XIX e seu poder se fortaleceu no século XX.</span></p>
<p class="MsoNormal"><strong>E em relação ao século XXI, o que permanece e o que sofreu profundas mudanças?  </strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR">Mollier.</span></strong><span lang="PT-BR"> Num grupo de comunicação (imprensa, rádio, TV, editora), somente os autores midiáticos têm importância. Tudo é feito por eles, poucas coisas pelos outros, abandonados a editores de segunda categoria, exceto quando eles obtêm um sucesso inesperado.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="PT-BR"><strong>Poderia falar um pouco sobre do que trata o livro <em>O camelô</em> (Edusp), que será lançado no II Lihed?</strong></span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR">Mollier.</span></strong><span lang="PT-BR"> O camelô é uma figura essencial da literatura de rua na França, no fim do século XIX, no mundo árabe-mulçumano, na África hoje em dia e mesmo no Nordeste ou na Bahia onde os cantores de rua, cordelistas, reatam com a tradição dos trovadores.</span></p>
<p><span lang="PT-BR"></p>
<div id="attachment_23" class="wp-caption alignnone" style="width: 219px"><img class="size-medium wp-image-23" title="capa_camelo" src="http://lihed.wordpress.com/files/2009/05/o-camelo_mollier.jpg?w=209" alt="Publicado em 2004 na França, o livro é lançado no Brasil pela Edusp" width="209" height="300" /><p class="wp-caption-text">Publicado em 2004 na França, o livro é lançado no Brasil pela Edusp</p></div>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="PT-BR"><strong>Como o senhor vê a realização do Seminário do Lihed, já que participou do primeiro encontro, em 2004?</strong></span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR">Mollier. </span></strong><span lang="PT-BR">O II Seminário vai sintetizar os progressos de pesquisas efetuadas desde o I e abrir ainda mais a comparação internacional.</span></p>
<p class="MsoNormal"><strong>Poderia falar sobre os compromissos que terá no Brasil depois do II Lihed, em Sao Paulo e Belo Horizonte?</strong></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span lang="PT-BR">Mollier.</span></strong><span lang="PT-BR"> Irei 15 de maio a Belo Horizonte e darei conferências na Universidade Federal de Minas Gerais e, em seguida, em 22 e 23 de maio, irei à Universidade de São Paulo dar outras conferências pela ocasião da publicação do meu livro <em>O camelô</em> (Edusp), em português.</span></p>
<p class="MsoNormal"> </p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Vampiros]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/04/21/vampiros/</link>
<pubDate>Tue, 21 Apr 2009 12:43:06 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
<guid>http://justoserna.wordpress.com/2009/04/21/vampiros/</guid>
<description><![CDATA[0. Vampiros. ¿Otra película de vampiros? ¿Hay algo nuevo que decir? Miren, yo no me sacio. Es tal la]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/04/vampiros1.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-2936" title="vampiros1" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/04/vampiros1.jpg" alt="vampiros1" width="216" height="324" /></a>0. Vampiros.</span></strong> <span style="color:#0000ff;">¿Otra película de vampiros? ¿Hay algo nuevo que decir? Miren, yo no me sacio. Es tal la fascinación que me despierta la figura doliente del vampiro que procuro estar al tanto de su suerte. O mala suerte. </span><span style="color:#0000ff;">Una y otra vez se le da nueva vida con películas, con novelas, con ensayos, con poemas. No todo es igualmente válido, claro. Pero cuando una obra da en el clavo (y nunca peor dicho), entonces procuro no perdérmela. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Ese aspecto sombrío, triste, apesadumbrado; esa piel cenicienta o cerúlea, según; esos ojos exaltados y dementes, depende; esa voracidad insaciable y penitente. Esto es lo que más me gusta de las últimas generaciones de muertos vivos. Los vampiros siempre han lamentado su suerte: ese vivir que es un sin vivir, esa longevidad fúnebre y trasnochada. No hay manera de morir en paz. Ahí los tienes, arrastrando su cuerpo frío, blancuzco, añoso o incluso milenario. Pero, además, ahora te hincan los dientes con mala conciencia, como deplorando su mala acción: inevitable, fatal. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">No forcemos los simbolismos… El vampiro sólo es un calco del humano que fue y, por tanto, no carece de escrúpulos, de conciencia. No tiene más remedio que sorber tu sangre: comete una grave falta, sin duda, pero no lo hace por nada personal. No tiene nada contra ti: sólo es la voracidad todavía humana que ha de satisfacer. O, si se quiere, sólo es ese ser <em>aún</em> vivo que, como todos los congéneres, persevera en su propio ser. Como diría <strong>Baruch Spinoza</strong>. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Le he dedicado un capítulo a los vampiros en <strong><em><a href="http://puv.uv.es/product_info.php?products_id=23918&#38;language=es&#38;osCsid=49aa985d8ec3ddc2481bd6081acd0a68">Héroes alfabéticos</a></em></strong>. Allí rindo un pequeño homenaje a <strong>Bram Stoker</strong> y a <strong>Bela Lugosi</strong>. Digo pequeño porque mis capacidades vampíricas son magras, pero me he atrevido: era el tributo que yo pagaba por la felicidad que me han procurado. Pensaba, entre otros, en <strong>Max Schreck</strong>, en <strong>Christopher Lee</strong> y en <strong>Klaus Kinski</strong>. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Todavía recuerdo el día en que acudí al estreno del <strong><em>Nosferatu</em></strong> (1979) dirigido por <strong>Werner Herzog</strong>. En aquella película se rehabilitaba a Kinski, un actor entonces muy desaprovechado. De paso, el director alemán celebraba el homónimo film (1922), de <strong>F. W. Murnau</strong>. Recuerdo, ya digo, cuando la vi. Un lastimero Nosferatu-Kinski gemía y sollozaba poco antes de hincar sus dientes mientras el irrespetuoso público se burlaba de él. Con veinte años, abandonando la adolescencia, yo deploraba aquella grosería de los espectadores. Me quería sentir solidario. Tontamente solidario, me dije tiempo después, al madurar: al vampiro, ni agua. Había que abandonar esas caridades. Hoy no pienso igual. Vuelvo a experimentar una incómoda ternura con los muertos vivientes.</span></p>
<p><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/04/dejameentrar1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-2942" title="dejameentrar1" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/04/dejameentrar1.jpg" alt="dejameentrar1" width="322" height="147" /></a>1. La niña.</span></strong> <span style="color:#0000ff;">Acabo de ver <strong><em>Déjame entrar</em></strong> (2009), de <strong>Tomas Alfredson</strong>, y siento una dicha triste por esa niña que chupa sangre. Observen su mirada. ¿Qué revelan sus ojos? No es exactamente miedo. Tampoco la suya es la actitud característica del vampiro arrogante, satisfecho. Esa imagen muestra timidez, soledad. Tiene unas ojeras marcadas que le dan un aspecto enfermizo. No está bronceada. Su pelo, rotundamente negro, anda algo revuelto. En conjunto, tiene  un aire vagamente cíngaro.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/04/dejameentrar2.jpg"></a><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/04/dejameentrar0.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-2953" title="dejameentrar0" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/04/dejameentrar0.jpg" alt="dejameentrar0" width="224" height="151" /></a>Ahora observen a este otro muchacho. Tiene un aspecto evidentemente septentrional. Rubio como la cerveza. Incluso más claro: su largo cabello aún es más claro. Tiene una tirita en su rostro sonrosado. Es la cara de un jovencito bien nutrido. Mira con desconfianza: no sabemos si esos ojos revelan miedo o desamparo o dolor.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">El muchacho y la muchacha tienen doce años. Como tantos adolescentes a esa edad, ambos se sienten solos, muy solos: incomprendidos, hostigados, ajenos al mundo que les rodea, prácticamente huérfanos. Cuando escribo <em>prácticamente huérfanos</em> empleo esta expresión de manera equívoca: aunque hay figuras tutelares que velan por su nutrición, en realidad el chico y la chica sobreviven o malviven &#8211;ya digo&#8211;  en un retiro que es espiritual y es físico. La acción se desarrolla &#8211;calculo&#8211; en la Suecia de finales de los setenta o principios de los ochenta. Todo el mobiliario lo pregona; también los Volvos, el aparato de televisión, la indumentaria. Es un país septentrional sumido en una nieve perpetua, con calles enterradas en un blanco asfixiante, con adultos que se reúnen para beber y beber: precisa o paradójicamente desnortados.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Antes, las películas de vampiros nos atemorizaban. Ahora, estos films nos dejan tristes. Ya no estamos en Transilvania, en efecto. Tampoco en la Inglaterra victoriana. No nos las vemos con un <strong>Drácula </strong>feroz e inmisericorde, ese noble voraz y milenario. Nos las vemos con gente sencilla, de condición modesta&#8230; Nos hallamos en una Suecia acomodada, asistencial, con jóvenes que asisten a colegios bien dotados, con familias que no parecen pasar graves apuros económicos. La vida transcurre sin mayor sobresalto: poco a poco iremos descubriendo violencias implícitas o insinuadas; o violencias de pura, de estricta supervivencia. Alguien debe desollar y desangrar para nutrir a quien tutela. Qué fatalidad.  </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><em><span style="color:#008000;">.</span></em></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff0000;"><em><span style="color:#008000;">Ilustración: <strong><a href="http://www.monigotevalencia.com/">Víctor Serna</a></strong>.</span></em></span></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[O especialista em história da leitura ]]></title>
<link>http://jspimenta.wordpress.com/2009/04/08/o-especialista-em-historia-da-leitura/</link>
<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 11:04:28 +0000</pubDate>
<dc:creator>jspimenta</dc:creator>
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<description><![CDATA[Pesquisador francês estuda os significados sociais dados aos textos pelo autor e pelo leitor. (Márci]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Pesquisador francês estuda os significados sociais dados aos textos pelo autor e pelo leitor.</p>
<p><a href="http://jspimenta.wordpress.com/files/2009/04/sem-titulo1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-254" title="Roger Chartier" src="http://jspimenta.wordpress.com/files/2009/04/sem-titulo1.jpg" alt="Roger Chartier" width="270" height="180" /></a></p>
<p><strong>(Márcio Ferrari)</strong></p>
<p>A história da cultura e dos livros tem uma longa tradição, mas só há pouco tempo ela ampliou seu âmbito para compreender também a trajetória da leitura e da escrita como práticas sociais. Um dos responsáveis por isso é o francês Roger Chartier, 63 anos (leia a biografia no quadro abaixo). &#8220;Ele fez uma revolução ao demonstrar que é possível estudar a humanidade pela evolução do escrito&#8221;, diz Mary Del Priore, sócia honorária do Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro. &#8220;Se a história cultural sempre foi baseada em fundamentos estatísticos ou sociológicos, Chartier a direcionou para as significações sociais dos textos.&#8221;</p>
<p>Para o campo do ensino da leitura e da escrita, a obra do pesquisador traz grandes contribuições, na medida em que ilumina os diferentes interesses e usos que aproximam leitores, autores, missivistas, escribas etc. de gêneros e formatos de textos também variados. A atenção a essas questões contribuiu muito para dar apoio à base teórica dos trabalhos de educadores como as argentinas Emilia Ferreiro e Delia Lerner, em particular à noção de que a leitura implica uma elaboração de significados que não estão apenas nas palavras escritas, mas precisam ser construídos pelo leitor. Não por acaso, os primeiros estudos de Chartier &#8211; em parceria com o historiador francês Dominique Julia &#8211; foram sobre a história da Educação, com enfoque principal nas comunidades de estudantes e nas instituições. Essa reflexão levou Chartier a questionar o papel da circulação e apropriação dos textos.</p>
<p>Na história da leitura, Chartier enfatiza a distância entre o sentido atribuído pelo autor e por seus leitores. Para o historiador, o mesmo material escrito, encenado ou lido não tem significado coincidente para as diferentes pessoas que dele se apropriam. Uma só obra tem inúmeras possibilidades de interpretação, dependendo, entre outras coisas, do suporte, da época e da comunidade em que circula. &#8220;Chartier escolheu concentrar-se nos estudos das práticas culturais, sem postular a existência de uma &#8216;cultura&#8217; geral&#8221;, diz Mary Del Priore.</p>
<p>O historiador se detém em realidades as mais inesperadas e específicas em torno dos livros, da leitura e da escrita ao longo dos tempos. Vai das variações tipográficas às formas primitivas de comércio, das primeiras bibliotecas itinerantes às omissões, traduções e acréscimos sofridos por obras famosas &#8211; e dá especial atenção ao aspecto gestual da leitura.</p>
<p>Por isso, considera que a primeira grande revolução da história do livro foi o salto do rolo de papel para o códice, ou seja, o volume encadernado, com páginas e capítulos. Maior ainda, segundo ele, está sendo o salto para o suporte eletrônico, no qual é a mesma superfície (uma tela) que exibe todos os tipos de obra já escritos. Essa é, na opinião dele, a mais radical transformação na técnica de produção e reprodução de textos e na forma como são disponibilizados. As mudanças de relação entre o leitor e o material escrito determinadas pela tecnologia alteram também o próprio modo de significação &#8211; antes do códice, por exemplo, era impossível ler e escrever num mesmo momento porque as duas mãos estavam ocupadas em segurar e mover o rolo.</p>
<p><strong>As formas de apresentação do texto interferem no sentido </strong></p>
<p>&#8220;Chartier compreendeu que um texto não é uma simples abstração e que ele só existe graças à maneira como é transmitido&#8221;, afirma Mary Del Priore. O pesquisador francês costuma combater a ideia do material escrito como um objeto fixo, impossível de ser modificado e alterado pelas pessoas que o utilizam e interagem com ele. As novas tecnologias lhe dão razão &#8211; a leitura na internet costuma ser descontínua e fragmentária, e o leitor raramente percebe o sentido do todo e da contiguidade, que, por exemplo, o simples manuseio de um jornal já gera.</p>
<p>Essa diferença fundamental, que torna a leitura dos livros mais profunda e duradoura, faz com que ele preveja a sobrevivência do formato impresso, apesar da disseminação dos meios eletrônicos. &#8220;O trabalho que fazemos como historiadores do livro é mostrar que o sentido de um texto depende também da forma material como ele se apresentou a seus leitores originais e por seu autor&#8221;, diz Chartier. &#8220;Por meio dela, podemos compreender como e por que foi editado, a maneira como foi manuseado, lido e interpretado por aqueles de seu tempo.&#8221; O suporte, portanto, influencia o sentido do texto construído pelo leitor.</p>
<p>Ele gosta de enfatizar duas outras mudanças importantes nos padrões predominantes de leitura. A primeira: feita em voz alta à frente de plateias, foi para a silenciosa na Idade Média. A segunda: da leitura intensiva para a extensiva, no século 18 &#8211; quando os hábitos de retorno sistemático às mesmas e poucas obras escolhidas como essenciais foram substituídos por uma relação mais informativa e ampla com o material escrito.</p>
<p><strong>Os caminhos de Chartier</p>
<p>Por uma história cultural dos indivíduos</p>
<p></strong></p>
<p> </p>
<p>Roger Chartier pertence à geração de historiadores que rompeu, nos anos 1980, com a tradição hegemônica francesa, constituída desde 1929 por nomes como March Bloch (1886-1944) em torno da revista Annales d&#8217;Histoire Économique et Sociale. Mesmo assim, ele concorda com postulados básicos dos antecessores, como a multiplicação das fontes de pesquisa. Para ele, o trabalho com fontes primárias é fundamental.Por outro lado, sua trajetória se forjou sob o impacto da obra do filósofo francês Michel Foucault (1926-1984), que, segundo Mary Del Priore, &#8220;recusa uma história &#8216;global&#8217;&#8221;. Nasceu assim a Nova História Cultural, que se preocupa com a singularidade dos objetos. &#8220;Para Chartier, o movimento representa o estudo não das continuidades, como para a primeira geração dos Annales, que analisava os fenômenos em sua longa duração, mas das diferenças e descontinuidades&#8221;, explica ela.</p>
<p><strong>Biografia </strong></p>
<p>Intelectual de grande influência no Brasil</p>
<p>Roger Chartier nasceu em 1945, em Lyon, a terceira cidade da França, filho de uma família operária. Formou-se professor e historiador simultaneamente pela Escola Normal Superior de Saint Cloud, nos arredores de Paris, e pela Universidade Sorbonne, na capital francesa. Em 1978, tornou-se mestre conferencista da Escola de Altos Estudos em Ciências Sociais e, depois, diretor de pesquisas da instituição. Em 2006, foi nomeado professor-titular de Escrita e Cultura da Europa Moderna do Collège de France. É membro do Centro de Estudos Europeus da Universidade Harvard, nos Estados Unidos, e recebeu o título de Cavaleiro da Ordem das Artes e das Letras do governo francês. Também leciona na Universidade da Pensilvânia, nos EUA, e viaja pelo mundo proferindo palestras. Veio várias vezes ao Brasil, onde é, depois do antropólogo Claude Lévi Strauss, o intelectual francês contemporâneo que mais influencia estudantes de ciências humanas.</p>
<p><strong>Quer saber mais?</strong></p>
<p><strong>BIBLIOGRAFIA</strong></p>
<p>Formas e Sentido  Cultura Escrita: Entre Distinção e Apropriação, Roger Chartier, 168 págs., Ed. Mercado de Letras, tel. (19) 3241-7514, 24 reais<br />
Inscrever &#38; Apagar, Roger Chartier, 336 págs., Ed. Unesp, tel. (11) 3242-7171, 37 reais.<br />
Leituras e Leitores na França do Antigo Regime, Roger Chartier, 395 págs., Ed. Unesp, 46 reais.<br />
Práticas da Leitura, Roger Chartier, 268 págs., Ed. Estação Liberdade, tel. (11) 3661-2881 (edição esgotada) .</p>
<p>Disponível em: <a href="http://revistaescola.abril.uol.com.br/lingua-portuguesa/fundamentos/especialista-historia-leitura-427323.shtml">http://revistaescola.abril.uol.com.br/lingua-portuguesa/fundamentos/especialista-historia-leitura-427323.shtml</a></p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Nietzsche: el arte o la vida]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/03/26/nietzsche-el-arte-o-la-vida/</link>
<pubDate>Thu, 26 Mar 2009 07:59:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
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<description><![CDATA[1. El arte del modo de vivir. Gracias a la amabilidad de Alejandro Lillo descubro La inocencia del d]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/03/zaratustra.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-2760" title="zaratustra" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/03/zaratustra.jpg" alt="zaratustra" width="200" height="327" /></a>1. El arte del modo <span style="color:#ff6600;">de vivir.</span></span></strong><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"> </span>Gracias a la amabilidad de <strong>Alejandro Lillo</strong> descubro <strong><em>La inocencia del devenir. La vida de Friedrich Nietzsche</em></strong>. Es un volumen de <strong>Michel Onfray</strong> que acaba de aparecer. Sé que este blog lo frecuentan seguidores de este ensayista francés. Estarán de enhorabuena: la primera edición española de <em><strong>La inocencia del devenir</strong></em> es de marzo de 2009. Es un pequeño librito. Lo acabo de leer. Informa, sugiere e irrita: ayuda a entender a <strong>Nietzsche</strong> y, a la vez, lo rebaja, lo reduce, lo simplifica. Lo que digo no es un reproche exactamente: es una descripción. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Onfray es un prolífico ensayista que interviene, que combate, que piensa en público y que se ha propuesto disfrutar con lo que hace, derramándose en cientos de páginas impresas. Frente a la severa academia francesa o frente a los <em>fast thinkers</em> de los mass media, Onfray  cree hallar una tercera vía intelectual. No pretende escribir profundísimas glosolalias, ni exhumaciones eruditas. Pero tampoco quiere convertir a Nietzsche en un ligero tónico. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">El filósofo alemán no es un excipiente. Es un bebedizo o un veneno cuyos efectos dependen de las dosis y de los usos. De acuerdo, parece decirse Onfray, tomémoslo y veamos cuál es la consecuencia. Como pórtico cita un pasaje de <strong><em>Así habló Zaratustra</em></strong>: &#8220;Y la vida misma me ha confiado este secreto: &#8216;Verás, me dijo, soy aquello que debe superarse a sí mismo&#8217;&#8230;&#8221;</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Suena raro, ¿no es cierto? Pues es menos extraño de lo que se nos antoja. Para quien no haya leído una línea de Nietzsche, ese pensamiento paradójico puede parecer una mera provocación o una sorprendente contradicción. No es tal cosa. O, al menos, no es sólo eso. Nietzsche no escribía con el único fin de<span style="color:#0000ff;"> <span style="color:#000000;"><em><span style="color:#0000ff;">épater le bourgeois</span></em><span style="color:#0000ff;">. No trataba de escandalizar a un público impresionable. Trataba de impresionarse a sí mismo, de moldearse, de hacerse propiamente. Intentaba tomarse en serio, pensándose como única referencia cierta, posible, constatable. Intentaba, en fin, rebasarse a sí mismo, superando  lo dado, lo recibido, lo heredado.</span><span style="color:#0000ff;"> Incluso la propia vida era un dato cuestionar. Nada menos.</span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;"><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/03/onfray.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-2768" title="onfray" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/03/onfray.jpg" alt="onfray" width="185" height="275" /></a>2. Un guión cinematográfico.</span></strong> Este pequeño volumen, <em><strong>La inocencia del devenir</strong></em>, contiene el esbozo de un film. Según dice en la introducción, Onfray se propone &#8220;contar en imágenes una vida filosófica&#8221;. El concepto es interesante, pero ya sabido: la aleación de existencia y saber, de escritura y vivencia. &#8220;Una vida filosófica es una vida en la cual la teoría y la práctica, el pensamiento y la acción, el verbo y el comportamiento, el discurso y la existencia, los libros y los compromisos no son distintos, sino que está correlacionados, ligados de manera consecuente. En esta configuración, el texto sostiene el gesto y el gesto genera el texto en perpetuo ir y venir&#8221;. Eso es Nietzsche, pero eso ya lo dijo el propio filósofo: concebir la vida como creación artística, laborioso modelado. </span></span></span></span><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;">Para concebir esto, Onfray presenta lo que puede ser el primer guión de una película. Ignoro si este proyecto ha ido adelante. Vamos, desconozco si Onfray cuenta con algún director que se haya  propuesto filmar esa vida filosófica&#8230; </span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;">Digo esto y me acuerdo del <em>biopic</em>  de <strong>Sigmund Freud</strong> que rodara <strong>John Huston</strong>. Según cuenta <strong>Annie Cohen-Solal</strong>, <strong>Jean-Paul Sartre</strong> recibió la propuesta de escribir un guión sobre el creador del psicoanálisis. Lo hizo. O hizo lo que creyó que era un guión: un grueso volumen la mar de interesante que no podía filmarse (y que yo no he podido leer). Huston lo rechazó y la película resultante no se rodó con ese material. </span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;">El guión de Onfray es ligero, muy ligero, compuesto a partir de escenas breves y con erudiciones mínimas. Plasmada según el orden cronológico, la vida de Nietzsche transcurre casi enteramente de 1844 a 1900, sin desajustes temporales, sin analepsis ni prolepsis (perdón por los palabros). Es un texto quizá demasiado simple y previsible y pedagógico: simplifica la convulsión existencial  del filósofo y no se aprende gran cosa que no se supiera ya. Mientras en Nieztsche son decisivas la concepción cíclica del tiempo, la repetición y la reanudación, en Onfray el curso de los acontecimientos es estrictamente biográfico. </span></span></span></span><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;">Qué quieren, prefiero recomendarles  alguna otra obra: alguna otra biografía más densa, más entretenida y más <em>cinematográfica</em>. Estoy pensando en <em><strong>Nietzsche en Turín</strong></em>, el libro de <strong>Lesley Chamberlain</strong>, cuyo desarrollo es un auténtico <em>flash back</em>. Este volumen sí que podría dar para una excelente película.</span></span></span></span></p>
<div><strong><em><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#ff6600;"><em><span style="color:#008000;">Breve hemeroteca Serna</span></em></span></strong></span></em></strong></div>
<div><strong><em><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#ff6600;"><em><span style="color:#0000ff;">.</span></em></span></strong></span></em></strong></div>
<div><strong><em><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=806&#38;r="><span style="color:#0000ff;">Yo no soy un hombre, soy dinamita</span></a></span></strong></span></em></strong></div>
<div><strong><em><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#0000ff;">.</span></strong></span></em></strong></div>
<div><strong><em><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://www.uv.es/jserna/Adolescente.htm"><span style="color:#0000ff;">Sobre la utilidad y el perjuicio de la historia para la vida adolescente</span></a></span></strong></span></em></strong></div>
<div><strong><em><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#0000ff;">.</span></strong></span></em></strong></div>
<div><strong><em><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://www.elpais.com/articulo/elpepiautval/20020121elpval_6/Tes/%C2%BFContra%20la%20historia"><span style="color:#0000ff;">¿Contra la historia?</span></a></span></strong></span></em></strong></div>
<div><strong><em><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#0000ff;">.</span></strong></span></em></strong></div>
<div><strong><em><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/2008/04/09/por-que-hay-que-leer-a-nietzsche/"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#0000ff;">Por qué hay </span>que leer a Nietzsche</span></a></span></strong></span></em></strong><strong><em></em></strong></div>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[¿Friedrich Nietzsche, hoy?]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/03/24/%c2%bffriedrich-nietzsche-hoy/</link>
<pubDate>Tue, 24 Mar 2009 06:57:08 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
<guid>http://justoserna.wordpress.com/2009/03/24/%c2%bffriedrich-nietzsche-hoy/</guid>
<description><![CDATA[1. El mundo de ayer. Friedrich Nietzsche, hoy.  ¿Todavía hoy? ¿No cometeremos un anacronismo al volv]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/03/zweig.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-2746" title="zweig" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/03/zweig.jpg" alt="zweig" width="219" height="337" /></a>1. <span style="color:#ff6600;">El mundo de ayer.</span></strong><span style="color:#000000;"> </span><span style="color:#0000ff;"><strong>Friedrich Nietzsche</strong>, hoy.</span></span><span style="color:#0000ff;">  ¿Todavía hoy? ¿No cometeremos un anacronismo al volver sobre él, sobre su obra? ¿No será, acaso, un autor del siglo XIX? Si muere en 1900, ¿qué interés puede tener su obra para nosotros? Su vida, en efecto, transcurre en un mundo que no es el nuestro, un mundo aparentemente fijo: el de la sociedad respetable del Ochocientos. Por ello, sus obras están destinadas a nuestros antepasados, los burgueses que hacen del provecho y del recato sus ideales. Ser burgués es ser ciudadano, tener arraigo y acomodo, residir en un lugar y reunir propiedades: disponer de bienes para la familia, patrimonios que son recurso y emblema de apellidos que han de perdurar. Nietzsche escribe en esa Europa, ¿pero escribe para esa Europa? &#8220;Yo no soy boca para estos oídos&#8221;, admite el autor con engreimiento en alguna de sus páginas</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">En efecto, aquellos oídos eran los de una Europa estable poco dada al estrépito. &#8220;Cada cual había vivido su vida singular&#8221;, decía <strong>Stefan Zweig</strong> cuando la describía melancólicamente en <em><strong>El mundo de ayer</strong></em>. &#8220;Una sola, desde el principio hasta el final, sin grandes altibajos, sin sacudidas ni peligros, una vida con emociones pequeñas y transiciones imperceptibles, con un ritmo acompasado, lento y tranquilo: la ola del tiempo los había llevado desde la cuna hasta la sepultura&#8221;, añadía. Aquellos burgueses distinguidos, gentes de orden, &#8220;vivieron en el mismo país, en la misma ciudad, incluso, casi siempre, en la misma casa; todo lo que pasaba en el mundo exterior ocurría, en realidad, en los periódicos: nunca llamaba a su puerta&#8221;, insiste. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">No siempre era así, es cierto: había inquietos burgueses que se desplazaban, que viajaban o que hacían con su mundo interior  algunos experimentos. Pero para uno que visitaba lugares extraños o parajes distantes, para uno que se trastornaba con lo inesperado, había muchos más que buscaban el arraigo de lo previsible, de la vida doméstica: el gobierno del negocio y de la moral. Para esos viajeros, los conflictos o los cataclismos podían vivirse de cerca, con el asombro de la novedad o de lo inaudito. Pero viajar o desarraigarse por aquella Europa era una tarea más enojosa que arriesgada y, sobre todo, requería mucho empeño. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">&#8220;Es cierto que en su época en algún que otro lugar también estallaban guerras&#8221;, dice Zweig, &#8220;pero, si las medimos con las dimensiones de hoy [1940], no se trataba sino de guerras poco significantes cuyo teatro, además, se hallaba lejos de las fronteras; no se oían sus cañonazos y al cabo de medio año ya estaban apagados sus focos y olvidada una más de las secas páginas de la historia, y la vida de siempre no tardaba en volver a instalarse de nuevo&#8221;, concluye Zweig.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Ese orden aparentemente fijo no es el de Nietzsche. Y él mismo era consciente de que sus destinatarios no eran esos burgueses respetables de cuyo mensaje se apartan espantados. &#8220;Ovillados en la seguridad, las posesiones y las comodidades, ¡cuán poco sabían que la vida también puede ser exceso y emoción, que puede sacar de quicio a cualquiera y hacerle sentir eternamente sorprendido!; ¡cuán poco se imaginaban, desde su liberalismo y optimismo conmovedores, que cada nuevo día que amanece ante la ventana puede hacer trizas nuestra vida!&#8221;, concluía Zweig.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Pues bien, Nietzsche hizo trizas su propia existencia, una existencia de exceso y emoción que le hizo sentir eternamente sorprendido, desprendido de la seguridad, de las posesiones, de las comodidades. En él se mezclarán vida y obra: se mezclan hasta hacer de sí mismo la creación que a nadie debe.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/03/kubrick2001.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-2753" title="kubrick2001" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/03/kubrick2001.jpg" alt="kubrick2001" width="320" height="253" /></a>2. <em>Así habló Zaratustra</em>. </strong><span style="color:#0000ff;">Acaba de aparecer una nueva edición de la obra más famosa de Nietzsche: <em><strong>Así habló Zaratustra</strong></em>. La publica  Cátedra en su colección &#8220;Letras Universales&#8221;. La edición y la traducción son de <strong>Luis A. Acosta</strong>. Es la obra más conocida,<em> la más literaria</em>, la que siempre quieren leer quienes empiezan con Nietzsche  y, probablemente, la más desaconsejable para iniciarse. Aprovecho esta versión para releer este gran libro de Nietzsche. ¿Por tercera, por cuarta vez? </span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><em><strong>2001. Una odisea del espacio</strong></em>, de <strong>Stanley Kubrick</strong>, se estrenó el 2 de abril de 1968. En España, el primer pase se hizo, posterior y simultáneamente, en Madrid y Barcelona el 17 de octubre de 1968. En Valencia llegaba a las pantallas en la Navidad de 1968, en el Cine Paz. Es una sala ya desaparecida. Estaba en la Calle Ruzafa y tenía un aforo de dos mil butacas. Fue  entonces cuando la vi. Acudí al cine acompañado de mis padres. Yo contaba nueve años. Quedé fascinado, <a href="http://justoserna.wordpress.com/2008/11/24/a-que-nos-lleva-el-futuro/"><strong>según conté en una ocasión anterior en este blog</strong></a><span style="color:#0000ff;">. Por descontado no entendí gran cosa. Luego he regresado en numerosas ocasiones, tratando de comprender el mensaje que Kubrick transmitía. Por supuesto, la lectura y relectura de <em><strong>Así habló Zaratustra</strong></em> han sido tareas a las que me he aplicado, condicionado por aquella impresión primera y estimulado por el propio Nietzsche. </span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#0000ff;">Sin duda, uno de los elementos más poderosos del film <span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;">era el poema sinfónico de <strong>Richard Strauss </strong>con que Kubrick fantaseaba, titulado &#8211;también&#8211; <em><strong>Así habló Zaratustra</strong></em>. Es una pieza que data de 1896. El músico dijo  en alguna ocasión</span> </span> que al componerla su intención no había sido la de recrear la obra de Nietzsche, sino la de sugerir la evolución humana: “he tratado de dar cuerpo al conflicto entre la naturaleza humana tal como es y los intentos metafísicos del hombre por dominarla con su inteligencia, hasta llegar finalmente a la conquista de la vida por la carcajada”.  Curioso detalle. ¿Es que acaso hay que tomar a risa la vida? En Kubrick hay un trato jocundo y grave del ser humano. Y en Nietzsche hay apuesta, sátira y carcajada.</span></span></span></span></p>
<p><strong><span style="color:#ff6600;"><em><span style="color:#008000;">Breve hemeroteca Serna</span></em></span></strong></p>
<p><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=806&#38;r="><span style="color:#0000ff;">Yo no soy un hombre, soy dinamita</span></a></span></strong></p>
<p><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://www.uv.es/jserna/Adolescente.htm"><span style="color:#0000ff;">Sobre la utilidad y el perjuicio de la historia para la vida adolescente</span></a></span></strong></p>
<p><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://www.elpais.com/articulo/elpepiautval/20020121elpval_6/Tes/%C2%BFContra%20la%20historia"><span style="color:#0000ff;">¿Contra la historia?</span></a></span></strong></p>
<p><strong><span style="color:#ff6600;"><a href="http://justoserna.wordpress.com/2008/04/09/por-que-hay-que-leer-a-nietzsche/"><span style="color:#0000ff;">Por qué hay que leer a Nietzsche</span></a></span></strong></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Ufg!!!]]></title>
<link>http://brunacelia.wordpress.com/2009/03/14/ufg/</link>
<pubDate>Sat, 14 Mar 2009 18:48:30 +0000</pubDate>
<dc:creator>brunacelia</dc:creator>
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<description><![CDATA[Ontem saiu o resultado da pós-graduação em História Cultural na UFG. E eu passei&#8230; me senti mui]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Ontem saiu o resultado da pós-graduação em História Cultural na UFG. E eu passei&#8230; me senti muito feliz e tirei um enorme peso das minhas costas. Eu sempre quis estudar naquela universidade&#8230; nunca consegui passar da segunda fase de qualquer seleção&#8230; peu pai já, meu irmão já&#8230; mas eu não. Isso sempre foi algo que me incentivou a buscar qualquer alternativa para entrar lá&#8230; tentei mestrado, não deu&#8230; tentei essa pós, e deu. Tudo bem que é pago, que não teve concorrência, além de de eu comigo mesma&#8230; mas passei. Fui entrevistada e gostei de como defendi meu projeto. Fiquei triste por não ter tido um currículo melhor, com mais informações&#8230; mas é assim. A partir de agora eu não vou parar nem um segundo sequer. E é assim que funciona comigo: não quero parar de estudar&#8230; e quando me perguntarem o que faço, direi: &#8220;Pós em História Cultural, pela UFG&#8221;. Deixa eu ser chique, benhê! Qualquer ano aí tento na USP. aff&#8230;</p>
<p style="text-align:justify;">Mas me digam&#8230; a faculdade de História não é fascinante?</p>
<p style="text-align:justify;">Aff&#8230; vou me divertir muito. Muito, muito feliz.</p>
<p style="text-align:justify;">
<p style="text-align:justify;">
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[¿Un lector llamado Adolf Hitler?]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/02/18/%c2%bfun-lector-llamado-adolf-hitler/</link>
<pubDate>Wed, 18 Feb 2009 08:02:39 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
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<description><![CDATA[Lo leí el pasado lunes 16 de febrero en El País. Es un reportaje firmado por Jacinto Antón , que sue]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img class="aligncenter size-full wp-image-2373" title="hitlerleyendo" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/02/hitlerleyendo.jpg" alt="hitlerleyendo" width="468" height="324" /><span style="color:#0000ff;">Lo leí el pasado lunes 16 de febrero en <em><strong>El País</strong></em>. Es un reportaje firmado por <strong>Jacinto Antón</strong> , que suele publicar informes culturales excelentes en dicho periódico. Recuerdo, por ejemplo, un largo artículo sobre <strong>Indiana Jones</strong> y la arqueología. <a href="http://justoserna.wordpress.com/2008/05/23/examinando-al-dr-jones/"><strong>Ah, Indiana Jones&#8230;</strong></a> Porque los de Antón son eso: extensos informes en los que un motivo de actualidad da pie para documentar un personaje literario, un hecho histórico. Antón no es un periodista que se oculte, que se cancele. Es, por el contrario, un autor que deja huellas de sí mismo en la expresión, breves comentarios sobre lo que escribe, algunas opiniones personales. No se trata de que enjuicie abiertamente. De hacerlo así, el titular de sus artículos vendrían en cursiva, que es el modo gráfico de la columna o la tribuna. En realidad, sus informes suelen ser textos extensos, incluso de una página entera,  en donde deja su rastro lector con observaciones, exclamaciones: como un interlocutor que discute. Siempre son acotaciones divertidísimas; en ocasiones, además, son  discutibles.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><img class="alignright size-full wp-image-2374" title="hitlersprivatelibrary" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/02/hitlersprivatelibrary.jpg" alt="hitlersprivatelibrary" width="222" height="300" />Ahora, su nuevo texto aparece, otra vez, en la sección de Cultura del diario. Se titula &#8220;</span><a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/lector/llamado/Adolf/Hitler/elpepicul/20090216elpepicul_1/Tes"><strong><span style="color:#0000ff;">Un lector llamado Adolf Hitler</span></strong></a><span style="color:#0000ff;">&#8220;. ¿Qué actualidad puede tener una noticia así, qué percha tiene el autor para colgar un dato antiguo y ya conocido? Pues la aparición de un libro que examina las lecturas del Führer. Es un volumen de historia cultural titulado <em><strong>Hitler&#8217;s Private Library. The Books That Shaped His Life</strong></em>. Trata de algo conocido, pero inquietante, muy inquietante: que Hitler fue un lector habitual, voraz, incluso compulsivo, amante de la variedad. Digo lo anterior y me incomodo. Uno quiere ser eso, precisamente, un lector habitual, voraz, incluso compulsivo. Si uno quiere ser tal cosa, entonces el caso de Hitler es repulsivamente cercano. Lo comprobaré cuando pueda leer este volumen, que promete jornadas de angustia. Cuando estoy detallando esto, sé que uno de nuestros amigos más distinguidos, de instinto felino, se emplea a fondo contra Jacinto Antón. <a href="http://justoserna.wordpress.com/2009/02/18/%c2%bfun-lector-llamado-adolf-hitler/#comment-9534"><strong>Quiero escribir estas palabras sin leer aún ese comentario</strong></a>. Créanme: para que no me condicione. ¿Y qué impresión tengo? Pues que el periodista, Jacinto Antón, es un autor de elevada formación, un reportero culto, de gran nivel, que se atreve con temas muy diversos, documentádose. A la vez, esas intromisiones autoriales &#8211;esas acotaciones divertidas&#8211; son verdaderamente discutibles (como decía). Sobre todo porque acaban siendo eso: intromisiones. No hace falta ensañarse con un personaje detestable para mostrar sus taras, vicios o maldades. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">De hecho, para Antón parecen actos incompatibles leer y quemar libros. Parece no explicarse por qué la cultura no frenó los estereotipos, los prejuicios de que estaba imbuido Hitler. Son perfectamente compatibles. Lamentable, pero así es. Por la mañana puedes abrir la espita para gasear a tus congéneres, a gentes que no ves como congéneres, para después, al atardecer, deleitarte con una obra de arte, con lo sublime, con la exaltación de los sentidos. Quizá algunos de los espíritus más refinados del nazismo fueran a la vez espíritus sublimes, pero eso no les impidió ser groseramente criminales. No reproduciré las acotaciones en que Antón arremete una y otra vez contra Hitler: pueden seguirlas en el enlace que les he puesto.  Parece como si el periodista quisiera vengarse retrospectivamente. Pero no es eso lo más llamativo. </span><span style="color:#0000ff;">Quizá lo relevante de esa página sea la fotografía que encabeza el texto. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><img class="alignleft size-full wp-image-2387" title="hitlerleyendo1" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/02/hitlerleyendo1.jpg" alt="hitlerleyendo1" width="354" height="178" />Vemos a un Hitler uniformado, sentado ante su escribanía, con un libro relativamente extenso &#8211;de unas trescientas y pico páginas&#8211; que hojea o lee. Lo tiene abierto y parece dispuesto a pasar página. El Führer está ensimismado, con los músculos faciales incluso relajados, aunque &#8211;eso sí&#8211; sentado de manera incómoda, como si dispusiera de poco tiempo. Una enorme lámpara de estilo bien reconocible ilumina la mesa, encima de la cual hay un tintero, una pluma, un calendario y unos pocos expedientes o informes que se amontonan. Sobre ese atadijo, un pisapapeles que representa la cruz gamada es el único motivo ornamental.  Al fondo distinguimos lo que parece la sombra de Hitler y un teléfono oscuro, probablemente negro. Nada más. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">¿Y por qué esta fotografía es lo más significativo de la página, más allá de la descripción  o de los dicterios del periodista? ¿Por qué? ¿No lo adivinan? Comparen esta fotografía &#8211;cuyo pie reza: &#8220;<em>Hitler, leyendo en el cuartel general del partido nazi, en Múnich, en 1934./ CORDON PRESS</em>&#8211; con la imagen que encabeza este post. Vuelvan a mirar aquella instantánea. Ahora pasen por la cubierta del libro que sirve de motivo al artículo y, finalmente, regresen a esta última fotografía. ¿Y&#8230;? Esto no es el juego de las siete diferencias, pero esas diferencias marcan precisamente poses contrarias en circunstancias aparentemente idénticas. ¿O no lo son? ¿Se lee así? ¿Cómo leía Hitler?</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Por lo que parece trituraba los libros, confirmaba lo que esperaba encontrar y reafirmaba lo que pensaba de antemano. Muchos hacen eso, pero no todos se convierten en criminales. ¿Entonces? Cuando pensaba responder a esa cuestión sobre la que llevo interrogándome en este post, cuando creía que no es preciso ensañarse con un personaje detestable para escribir sobre él, leo <strong><em>Abc</em></strong>. Es una noticia de la sección de Internacional fechada el día 19 de febrero de 2009 y está firmada por <strong>Ramiro Villapadierna</strong>, correponsal del periódico en Berlín. ¿Novedad? La aparición en fecha reciente de un informe titulado <em><strong>Copia secreta, Nummer 173</strong></em>, encargado &#8211;leo&#8211; cincuenta años atrás. ¿Cincuenta? Al parecer dicha investigación fue recaba por un teniente coronel alemán. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Los datos son estremecedoramente ordinarios y manifiestamente previsibles: sólo confirman lo que ya se sabía de entrada. Aquello que llama la atención no es la vulgaridad del personaje; lo que sorprende es la saña con que el corresponsal alude  a los desarreglos intestinales del Führer. Parece como si toda referencia actual al dictador debiera estar precedida </span><span style="color:#0000ff;">de un cómodo ensañamiento, de un remate retrospectivo. En todo caso, leyera o padeciera flatulencias, cosas ciertas, parece como si los periodistas de hoy le tuvieran ganas, tratando de derrotarle varias décadas después, tratando de infligirle  heridas retrospectivas o un menosprecio sarcástico. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">No hay grandeza en el personaje, cierto, y esto es algo que los historiadores han corroborado suficientemente, pero es como si los cronistas de hoy, los mejor documentados y los mejor situados &#8211;un periodista cultural o un corresponsal&#8211; necesitaran ridiculizar al monstruo, rebajando sus malestares o sometiéndole a suplementos punitivos. Creo que las patologías hitlerianas están diagnosticas desde hace tiempo y no hay gran misterio que descubrir. Lo verdaderamente pasmoso es la adhesión de una parte significativa de la población alemana, la servidumbre voluntaria que los regímenes autoritarios y totalitarios promueven, y de la que hablaba <strong><a href="http://eltingladodesantaeufemia.com/2009/02/16/%c2%bfservidumbre-voluntaria/">Àngel Duarte</a></strong>. Pasma pero no es tan rara ni tan infrecuente. Días atrás yo citaba aquí, en este blog, un pasaje de <strong>Étienne de La Boétie</strong>, en concreto de su <em>Discurso sobre la servidumbre voluntaria</em>. Ya en 1548, cuando el totalitarismo era aún una realidad literalmente inconcebible decía: “…averiguar cómo es posible que tantos hombres, tantas ciudades, tantas naciones aguanten a veces a un tirano solo, que no tiene capacidad de dañarlos sino en cuanto ellos tienen capacidad de aguantarlo, que no podría hacerles mal alguno sino en cuanto ellos prefieren tolerarlo a contradecirlo (…), encantados y hechizados por el nombre de uno solo”. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">La cohesión totalitaria, los pagos materiales e inmateriales, la colusión de intereses públicos y privados, la movilización intensa y extensa, la adulación demagógica de la ciudadanía, las fantasías consoladoras, etcétera, convierten en  líder providencial, con aura, a un tipo que verdaderamente es ordinario, un sujeto que lee bulímicamente y que padece intestinalmente, alguien cuya cháchara de sobremesa era, según parece, una atrabiliaria y rutinaria conversación. Desde hace años se conocen esas charlas de sobremesa detalladas en un libro que apadrinó el gran <strong>Hugh Trevor-Roper</strong>. ¿Dedicaría Hitler algunos minutos a comentar los avances de sus lecturas? Por supuesto, de esos libros extraía datos: expelía erudiciones con que ahogar. Lo que ignoramos es si las digestiones de sus colaciones le provocaban reflujo o gases.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2392" title="hitlerimmola1942" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/02/hitlerimmola1942.jpg" alt="hitlerimmola1942" width="362" height="284" /></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Pero observen, observen la fotografía propiedad de AFP que el diario reproduce en su edición impresa. Lo vemos en Immola, el 4 de julio de 1942, precisa el pie con que <em><strong>Abc</strong></em> ilustra el reportaje de Ramiro Villapadierna. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Está rodeado por varios de sus colaboradores. Permanecen sentados a la mesa esperando que les sirvan el almuerzo o la cena. Sus acompañantes escuchan atentamente las indicaciones del Füher. ¿Indicaciones? Parecen más bien una serie de enumeraciones, según sugiere</span><span style="color:#0000ff;"> la disposición de los dedos. Sin duda no se encuentran en un comedor del Führer: ¿quizá en un angosto salón de oficiales en donde todos los presentes se apretujan en unas mesas insuficientes. Que hay poco espacio lo revela la proximidad de los respaldos. Pero hay unos ventanales aún más indicativos. <a href="http://theworldatwar70879.yuku.com/sreply/221/t/Re-HITLER-MANNERHEIM-PHOTOS-1942.html"><strong>En realidad, están en un tren&#8230;</strong></a> Nada bueno puede salir de allí: estamos en el año decisivo de la guerra.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">¿Tiene algo que ver esa foto con el comensalismo hitleriano y con los malestares intestinales de que habla el corresponsal? El periodista Ramiro Villapadierna rotula su crónica con un título que expresa condescendencia política, corrección dietética, superioridad médica: &#8220;<a href="http://www.abc.es/20090219/prensa-internacional-europa/hitler-chabacano-zampabollos-20090219.html">Hitler, un chabacano zampabollos</a>&#8220;. Ah, vaya.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Ñam ñam. Hip. Ñam ñam.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><strong>Scriptorium. </strong><span style="color:#0000ff;">&#8220;¿Qué libros leía? ¿Cuáles eran los numerosos volúmenes, finalmente encuadernados por la hermana de Hess, que llenaban su `gran biblioteca´ en Múnich? No se nos ha dicho. Sus biógrafos le han desechado como a un ignorante de charla banal y no han creído  que valiese la pena hacer tal pregunta&#8221;, escribe <strong>Hugh Trevor-Roper</strong> en 1953, en aquel ensayo célebre que tituló <em><strong>La mente de Hitler</strong></em>. </span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#0000ff;">Pero prosigue.  </span></span>&#8220;Me sorprende que ningún historiador, que yo sepa, haya intentado descubrir la historia de los pensamientos de Hitler, el impulso que le hizo moverse con el fin de buscar y sistematizar estas ideas formindables, o los orígenes de donde las extrajo&#8221;, añade Trevor-Roper. &#8220;Pero (&#8230;) no era un simple charlatán&#8221;, insiste. &#8220;Era más bien un poderoso sistematizador de ideas, uno de aquellos `terribles simplificadores&#8217; &#8211;él mismo no hubiera rechazado tal título&#8211;&#8221;, precisa. &#8220;Tal vez fue en aquellos primeros días en Viena, que parecian a sus observadores contemporáneos tan triviales y perdidos. Sabemos que ya entonces era un gran cliente de las bibliotecas y se llevaba en préstamo a su casa &#8216;lectura por kilos&#8217;; no novelas, que, como nos dice, nunca leía, sino libros sobre historia y religión, sobre geografía y tecnología, arte, historia y arquitectura&#8221;. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">¿Y cómo leía? &#8220;Ya sabemos cómo leía&#8221;, dice Trevor-Roper en 1953: &#8220;mirando primero el final, luego el medio, y después, cuando ya se había familiarizado con su contenido, empezaba a leerlo afanosamente&#8221;.</span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><strong><span style="color:#008000;">Hemeroteca.</span></strong></span> </p>
<p><span style="color:#ff0000;"><strong><em>-</em></strong><a href="http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Lemon/Market/elpepiespval/20090218elpval_15/Tes/"><span style="color:#0000ff;">Justo Serna, &#8220;<strong>Lemon Market</strong>&#8220;, <em>El País</em>, 18 de febrero de 2009</span></a> (Sobre corrupción y venta de caballerías).</span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><em><strong>-</strong></em><a href="http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=3020"><span style="color:#0000ff;">Francisco Fuster, <strong>Reseña de &#8216;Oda inacabada&#8217;</strong>, de Pasqual Maragall, <em>Ojos de Papel</em>, 2 de febrero de 2009</span></a></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Yo, Charles Darwin]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/02/12/yo-charles-darwin/</link>
<pubDate>Thu, 12 Feb 2009 08:14:11 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
<guid>http://justoserna.wordpress.com/2009/02/12/yo-charles-darwin/</guid>
<description><![CDATA[ 12 de febrero. Al final, por las fechas en que estamos, hablar de Charles Darwin resulta  inevitabl]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><strong><span style="color:#ff6600;"> 12 de febrero.</span> </strong><img class="alignleft size-full wp-image-2318" title="charlesdarwin" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/02/charlesdarwin.jpg" alt="charlesdarwin" width="240" height="383" /><span style="color:#0000ff;">Al final, por las fechas en que estamos, hablar de <strong>Charles Darwin</strong> resulta  inevitable. El día 12 de febrero de 1809 nace en Shrewsbury, West Midlands, Inglaterra. De él depende una parte de la concepción del mundo de la que hoy somos herederos. Pero no es sólo una concepción: es una explicación científica. Si sólo fuera una concepción, entonces ésta se basaría en la certidumbre y en la conjetura, en la constatación y en la fe. Una concepción es un marco general a partir del cual se inviste de sentido lo que se ve. Pero en el caso de Darwin su concepción es una teoría científica. Ha pasado, pues, el examen de la observación sistemática, de la recopilación de datos, de su contraste; el examen del laboratorio, por decirlo así; el examen de las pruebas que recopila. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Pero el científico no es un observador ordinario, alguien que se afana por mirar como los demás; es alguien que mira de un modo excepcional con el fin de explicar precisamente lo ordinario, eso que por estar a vista de todos resulta invisible. ¿Qué es una mente científica?, se pregunta en cierta ocasión Charles Darwin. Su respuesta es entrañablemente decimonónica. Es científica aquella mente que intenta &#8220;universalizar su conocimiento bajo leyes generales&#8221;, se contesta Darwin. Es ésta una respuesta que no habría disgustado a <strong>Auguste Comte</strong> o a <strong>Karl Marx</strong>, por citar sólo a dos autores tan alejados de la investigación del naturalista inglés. ¿Autores? ¿He dicho autores?</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Charles Darwin escribió una célebre <em><strong>Autobiografía</strong></em> cuya lectura actual resulta simplemente deliciosa, aleccionadora, una escuela de ironía y de observación, precisamente. Aunque dice escribirla sin haberse &#8220;esmerado nada en cuanto al estilo&#8221;, la obra es franca, incisiva y entretiene  como pocas:  es tan sutil en la descripción de tipos y situaciones como la de su contemporáneo <strong>John Stuart Mill</strong>, que es un modelo autobiográfico para el Ochocientos. Como dice <strong>Janet Browne</strong> en <em><strong>La historia de El origen de las especies&#8217; de Charles Darwin</strong></em>, &#8220;por encima de todo lo demás, fue indiscutiblemente un autor&#8221;. ¿Un autor? Calificar así a un científico no es precisamente el mayor elogio que puede hacérsele. Pero ustedes me permitirán. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Releo la <em><strong>Autobiografía</strong> </em>de Darwin, editada póstumamente. Digo releo y me corrijo. La nueva edición que ahora se presenta en castellano por <strong>Martí Domíngez</strong> en la editorial Laetoli (20o9) no es exactamente la versión que yo había leído tiempo atrás, un texto amputado y aligerado por los retoques de <strong>Francis Darwin</strong> y <strong>Emma Wedgwood</strong>, hijo y viuda de Charles. &#8220;Resulta muy interesante analizar de qué manera recortaron, recondujeron y, sencillamente, manipularon la <em>Autobiografía</em> de Darwin, con el objeto de presentarla con el aspecto menos polémico posible&#8221;, precisa Martí Domínguez. Echemos un vistazo, releamos las partes ya conocidas y examinemos con inocencia lo que ignorábamos. </span><a href="http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Darwin/censura/elpepusocdmg/20090208elpdmgrep_5/Tes"><span style="color:#0000ff;"><strong><em>El País</em> adelantaba el pasado día 8 de febrero unos pasajes de esta edición con nueva traducción</strong></span></a><span style="color:#0000ff;">. Es preferible leer todo el volumen, las ciento y pico páginas que nos llevan directamente al Ochocientos.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><strong><span style="color:#ff6600;"><img class="alignright size-full wp-image-2326" title="charlesdarwin1816" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/02/charlesdarwin1816.jpg" alt="charlesdarwin1816" width="180" height="259" />El niño.</span></strong> El niño parece robusto y con ese punto de picardía que nunca perderá. Su familia y su entorno lo ven como un jovencito bien despierto, atento observador desde fecha temprana, amante de la naturaleza. Hacia 1876, cuando escribe la <em><strong>Autobiografía,</strong></em> recuerda su infancia con cierto detalle, su afán coleccionista, sus cacerías de animales, las clases de su hermana Caroline, las lecciones en la escuela local, la inocencia traviesa de aquel muchachito. La madre fallece tempranamente, cuando el joven Charles cuenta ocho años, y las evocaciones del adulto son tiernas y compasivas e irónicas. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Se sorprende siempre corriendo, convencido entonces de que sus habilidades motoras son una gracia de Dios; se sorprende también de la crueldad y de la compasión infantiles de que es capaz, robando nidos, matando lombrices, golpeando algún cachorro que no llega a aullar; se sorprende, en fin, doliéndose de sus punibles acciones, con sentimiento de culpa. No era tan travieso, pues. Eso sí: tenía mal acomodo en el colegio. Las primeras clases en las aulas fueron para él &#8220;un mero espacio vacío&#8221;, un lugar en el que forzaban a los muchachos con aprendizajes memorísticos de cosas inútiles. Leen, sí, recitan versos de <strong>Virgilio</strong> u <strong>Homero</strong>, disfrutan con odas de <strong>Horacio</strong>, pero sus avances son irrelevantes. &#8220;Cuando dejé el colegio no era ni avanzado ni retrasado para mi edad; creo que todos mis maestros y mi padre me consideraban un muchacho corriente, más bien por debajo del nivel intelectual normal&#8221;, admite. &#8220;Para mayor mortificación mía, mi padre dijo  una vez: `Lo único que te interesa es la caza, los perros y cazar ratas, y vas a ser una desgracia para ti y para toda tu familia´&#8230;&#8221; </span><span style="color:#0000ff;">¿Qué decir de dicho diagnóstico? ¿Qué decir del futuro que le espera a ese muchacho?</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><strong><span style="color:#ff6600;">El padre. </span></strong><img class="alignleft size-full wp-image-2330" title="robertwaringdarwin1" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/02/robertwaringdarwin1.jpg" alt="robertwaringdarwin1" width="232" height="288" />Esas preguntas tienen fácil respuesta si las leemos en clave paterna. En realidad, algunas de las páginas más divertidas de la <em><strong>Autobiografía</strong></em> son las que el naturalista dedica a <span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;"><strong>Robert Waring Darwin</strong>, su padre. Lo recuerda voluminoso, con una corpulencia intimidatoria. Lo menciona con ironía y ternura. &#8220;Medía 1,88 metros, era de espaldas anchas y muy corpulento: nunca vi un hombre más grande&#8221;, precisa. &#8220;La última vez que se pesó llegó a los 152 kilos, pero después aumentó mucho de peso&#8221;, admite resignadamente. ¿Demasiada humanidad? ¿Y qué significa eso? </span></span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;">De su padre &#8211;médico de profesión&#8211; admiró su capacidad para acercarse a los demás, para ponerse en el lugar del enfermo, para ganarse su confianza. Tanto era así, que la palabra de <span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;">Robert Waring Darwin parecía tener efectos terapéuticos. Como un psicoanalista <em>avant la lettre, </em>lo primero que hacía era dejar hablar a los pacientes: a las pacientes, precisa el hijo. Así se desahogaban y, muy frecuentemente, lo que en principio parecían dolencias físicas acababan diagnosticadas como padecimientos psíquicos. Darwin dedica páginas de admiración a esta habilidad que tanto bien hizo, añade. ¿Bien? ¿No sería acaso la treta de un hábil manipulador? No, responde el hijo. En <span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;">Robert Waring Darwin había la entrega humana del médico rural </span></span>y una particular capacidad de observación. Sabía conjeturar a partir de lo meramente superficial y sabía predecir el curso de la enfermedad valiéndose de su aguda mirada. </span></span></span></span></span></p>
<p> </p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;"><strong><span style="color:#ff6600;"><img class="alignright size-full wp-image-2335" title="ojosdedarwin" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/02/ojosdedarwin.jpg" alt="ojosdedarwin" width="183" height="56" />La observación. </span></strong></span></span></span> </span> </span><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">Y eso fue también Charles: un finísimo observador dispuesto a ver las maravillas del mundo, dispuesto a viajar para aprender, para coleccionar estableciendo series. El coleccionismo fue una práctica habitual entre los burgueses del Ochocientos, pero ese juego solía limitarse al placer que procura el tesoro acumulado. En cambio, en Darwin, las piezas se interpelan y lo reclaman, creando cadenas y contextos que ya no existían o que eran invisibles. Se formó en la Universidad de Edimburgo y en la de Cambridge, cursado estudios de medicina y teología, materias que no le dispensaban gran satisfacción. En realidad, &#8220;ninguna de mis dedicaciones&#8221;, dice, &#8220;fue, ni de lejos, objeto de tanto entusiasmo ni me procuró tanto placer como la de coleccionar escarabajos&#8221;. ¿Podemos imaginar algo así? Una tarea aparentemente irrelevante es el principio de un habilidad científica.</span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">El viaje en el <em><strong>Beagle</strong></em> (1831-1836), surcando mares, recalando en islas y costas remotas, anotando sus registros, que más tarde publicará, descubriendo lo inesperado; la aparición de <em><strong>El origen de las especies</strong></em> (1859), que tanto escándalo provocará; la realización de diferentes investigaciones sobre el mundo natural, con minucia erudita y entusiasmo poético&#8230;, todo ello nos muestra a un científico tenaz: un observador atento a lo minúsculo. Del indicio extrae información general, de la huella obtiene datos circunstanciales, del resto saca noticia de otro tiempo que ha sobrevido hasta hoy. Lo pequeño deviene grande, ley general, ley de funcionamiento. &#8220;Al examinar por primera vez una comarca, nada parece menos prometedor que el caos de las rocas; pero al registrar la estratificación y la naturaleza de rocas y fósiles en numerosos puntos, razonando y prediciendo siempre lo que se encontrará en otros lugares, no tarda en proyectarse luz sobre el terreno, y la estructura del conjunto se vuelve más o menos inteligible&#8221;, dice Darwin en un pasaje de su <em><strong>Autobiografía</strong></em>.  </span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><strong><span style="color:#ff6600;"><img class="alignleft size-full wp-image-2338" title="dios" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/02/dios.jpg" alt="dios" width="260" height="195" />Dios. </span></strong><em>Selección natural</em> y <em>supervivencia de los más aptos</em> son algunas de las fórmulas expresivas que resumen la teoría evolucionista. No puedo extenderme en ello porque mi competencia en este ramo es escasa. Para nuestros fines, es más interesante detenerse en el papel que finalmente le reservamos a Dios a partir de Darwin. ¿Qué dice el naturalista a este propósito? ¿Dios nos mira? </span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">Conviene recordar la censura, las censuras que amputaron la primera edición de <strong><em>Autobiografía</em></strong>. No fueron las únicas, desde luego: los familiares de Darwin consideraron que las ironías o los sarcasmos que el naturalista se permitía para enjuiciar a sus contemporáneos eran expansiones indebidas. Muchas descripciones de colegas o de amigos o de coetáneos simplemente desaparecieron para no herir sensibilidades o susceptibilidades, según. ¿Coetáneos? Las menciones que hace a la figura de Dios &#8211;<em>nuestro eterno coetáneo</em>, digamos&#8211; son las más censuradas.</span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">En la <em><strong>Autobiografía</strong></em>, Darwin manifiesta incredulidad y escepticismo, entendiendo por tales la duda acerca de las verdades reveladas y el racionalismo frente a los prodigios.  Llega a ello poco a poco, tras sus observaciones, tras sus investigaciones. ¿Un Dios irascible, un Dios benevolente, un Dios diseñador? Admite lo increíble que es el Antiguo Testamento, &#8220;versión manifiestamente falsa de la historia del mundo, con su Torre de Babel, el arco iris como signo&#8221; o con una Providencia dominada por &#8220;los sentimientos de un tirano vengativo&#8221;. Por eso, no admite la evidencia de los milagros, su supuesta obviedad: &#8220;cuanto más sabemos acerca de las leyes fijas de la naturaleza más increíbles resultan éstos&#8221;, unos milagros que sólo pueden aceptarse por seres humanos &#8221;ignorantes y crédulos&#8221;.  </span></span><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">Pero no menos dudosa es la historia del Jesucristo: es un Dios bondadoso, sí, pero desmentido permanentemente por el sufrimiento del mundo. &#8220;Por más hermosa que sea la moralidad del Nuevo Testamento, apenas puede negarse que su perfección depende en parte de la interpretación que hacemos ahora de sus metáforas y alegorías&#8221;. </span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;">En conjunto, admite Darwin, los Evangelios son literatura, bella literatura que explota y explora lo sublime, con un Dios que hace del prodigio su modo de manifestarse. Se cree en Dios contra toda evidencia, añade, porque hemos sido educados en el hábito de creer. &#8220;No debemos pasar por alto la probabilidad de que la introducción constante de la creencia en Dios en las mentes de los niños produzca ese efecto tan fuerte&#8221;. El naturalista está convencido de ello. Es tan constante y tan duradera esa <em>enseñanza </em>en los niños, &#8220;que deshacerse de su creencia les resultaría tan difícil como para un mono desprenderse de su temor y odio instintivos a las serpientes&#8221;. </span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong><img class="alignright size-full wp-image-2342" title="humanidad" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/02/humanidad.jpg" alt="humanidad" width="249" height="146" />La moral. </strong><span style="color:#0000ff;">Entonces, si no hay Dios, ¿qué nos frena o qué nos justifica? Si no hay castigo eterno o recompensas definitivas, ¿cuál puede ser la regla de vida? Podría pensarse que ya no hay  nada que detenga el carácter depredador o avasallador de los humanos, regidos por &#8221;la norma de seguir únicamente sus impulsos e instintos más fuertes&#8221;. ¿Es así? Darwin niega ese ciego destino, ese comportamiento puramente pulsional. </span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">&#8220;El ser humano&#8221;, dice, &#8220;mira al futuro y al pasado y compara sus diversos sentimientos, deseos y recuerdos&#8221;. El ser humano es capaz de demorar su satisfacción más primitiva y, por tanto, es capaz de seguir &#8220;los instintos sociales&#8221;. ¿Y qué es eso? El freno que nos impone la civilización y que aceptamos para vivir en común y para sobrevivir: el pago inmaterial que recibimos de los demás, la ayuda, el reconocimiento. El individuo no es sólo un ser egoísta: también tiene sentimientos altruistas, nos dice Darwin. &#8220;Si actúa por el bien de los demás, recibirá la aprobación de sus prójimos y conseguirá el amor de aquellos con quienes convive; este último beneficio es, sin duda, el placer supremo en esta Tierra. Poco a poco le resultará insoportable obedecer a sus pasiones sensuales y no a sus impulsos más elevados, que cuando se hacen habituales pueden calificarse casi de instintos&#8221;. </span></span></span></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">Si le quitamos esa visión victoriana &#8211;la prevención que el naturalista manifiesta ante las &#8220;pasiones sensuales&#8221;&#8211;, la conclusión de Darwin es la de la moral laica. Para él y para tantos otros después, l<span style="color:#0000ff;">a<span style="color:#000000;"> <span style="color:#0000ff;">ética no empieza con Dios, sino con los individuos estableciendo relaciones humanas: justamente cuando de los demás esperan respeto y buen trato, justamente cuando a los demás dispensan reconocimiento</span></span>.</span></span></span></span></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[¿Una serie de catastróficas desdichas?]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/02/03/%c2%bfuna-serie-de-catastroficas-desdichas/</link>
<pubDate>Tue, 03 Feb 2009 02:34:33 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
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<description><![CDATA[. . . . . . . . . . . . . . . . Hablan del infierno los contertulios que frecuentan el blog. Piensen]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><div><span style="color:#ff6600;"><strong><span style="color:#ff6600;"><img class="alignleft size-full wp-image-2249" title="humo" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/02/humo.jpg" alt="humo" width="390" height="261" /></span></strong></span></div>
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<div><span style="color:#ff6600;"><strong><span style="color:#ff6600;">Hablan del infierno los contertulios que frecuentan el blog.</span> </strong><span style="color:#0000ff;">Piensen en su idea de la condenación. Todos ustedes saben seriamente que si son pecadores contumaces no van a poder abandonar este mundo como si tal cosa: no podrán salir de rositas. Trabajaremos, trabajaremos, cumpliendo una condena bíblica que, como poco, es defectuosa por improbable. Entonces, ¿qué nos compensará mientras tanto?  ¿Tal vez la estancia en un modesto hostal desvencijado, necesitado de reformas, en el que descansar? ¿Pasar largas tardes de domingo retándonos mutuamente con naipes sobados y amarillentos. Qué perspectiva, Dios&#8230; </span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">.</span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">&#8220;El paraíso lo prefiero por el clima; el infierno por la compañía&#8221;. La frase exacta a la que <strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/2009/01/30/preguntas-y-respuestas/#comment-9373">Juan Planas</a></strong> aludía se le atribuye a <strong>Mark Twain</strong>, autor en quien no hay página rutinaria. Es también una perla del ingenio sarcástico y, sin duda, es un buen plan para la eternidad que me quede por cumplir: paraíso e infierno no tienen por qué ser excluyentes. Lamentablemente. Aunque, ahora que lo pienso, más vale así, ¿no creen?   </span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">.</span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">Más recientemente, el título de una obra de <strong>Ute Ehrhardt</strong> (que no he leído) reproduce ese espíritu sarcástico y  me sirve para rechazar la propia condenación con que amenazan los clérigos. Da la puntilla a la condenación, vaya: <em>Las chicas buenas van al paraíso y las malas a todas partes</em>. Puestos a soñar, yo quisiera ser un buen partido para muchachas casaderas del Edén, ese lugar soleado y fresquito: seguro que es un sitio acogedor para las chicas que van a dicho paraíso. Les propongo hacer un acto de contricción, de arrepentimiento de los pecados, de algunos pecados. </span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">.</span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">Yo, por ejemplo, me cargo de trabajo al que difícilmente puedo hacer frente, incumplo compromisos establecidos a fecha fija, quedando como un irreponsable. Es mi natural: me interesa casi todo y eso es una perturbación&#8230; La realidad en pequeñas dosis se tolera, pero dadas las generosas proporciones con que nos administramos la cultura lo ordinario puede ser el infierno, que no son los otros, sino el trabajo analítico, desmesurado y narcisista que uno se inflige. </span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">.</span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">Nos vamos tres días a Canarias, al <a href="http://www.teatenerife.es/"><strong>TEA de  Tenerife</strong></a>, que es lo más parecido a un paraíso. Pero tenemos que hablar seria y severamente del jardín en que me he metido y del que espero salir con bien: he de perorar <a href="http://www.teatenerife.es/uploads/documentos/Jornadas_ajustes_de_artes.pdf"><strong>de fascismo, franquismo y cultura</strong></a>. Los hombres pecamos de amor propio y por eso aceptamos retos que estimulan y agotan. Espero que mi tarea en Tenerife, de la que les daré cuenta, no me resulte un infierno, sólo un <em>convegno</em> &#8211;que dicen los italianos&#8211;: el mucho trabajo acaba convertido en tu infierno partícular o en una serie de catastróficas desdichas. O sea, que anímenme.</span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">.</span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><strong><em><span style="color:#ff6600;">Hemeroteca</span></em></strong></span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">.</span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;"><a href="http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Derechazos/elpepiespval/20090204elpval_14/Tes/">Justo Serna, &#8220;<strong>Derechazos</strong>&#8220;, <em><strong>El País</strong></em>, 4 de febrero de 2009.</a></span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">.</span></span></div>
<div><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#ff0000;"><strong><em>Regreso&#8230;</em></strong></span></span></div>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[The White Stripes]]></title>
<link>http://escoladorock.wordpress.com/2009/01/30/1203/</link>
<pubDate>Fri, 30 Jan 2009 11:37:52 +0000</pubDate>
<dc:creator>Josi Vice</dc:creator>
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<description><![CDATA[The White Stripes é uma dupla de blues rock norte-americana, formada no ano de 1997 em Detroit, Mich]]></description>
<content:encoded><![CDATA[The White Stripes é uma dupla de blues rock norte-americana, formada no ano de 1997 em Detroit, Mich]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Apología de las mujeres]]></title>
<link>http://justoserna.wordpress.com/2009/01/12/apologia-de-las-mujeres/</link>
<pubDate>Mon, 12 Jan 2009 09:21:06 +0000</pubDate>
<dc:creator>jserna</dc:creator>
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<description><![CDATA[1. La lectora. Femme Lisant &#8211;o, según figura en el registro del Metropolitan Museum of Art de ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><strong><span style="color:#ff6600;">1. La lectora. </span><em><img class="alignright size-full wp-image-2021" title="jeanbaptistecamillecorotfemmelisant" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/01/jeanbaptistecamillecorotfemmelisant.jpg" alt="jeanbaptistecamillecorotfemmelisant" width="264" height="378" /><span style="color:#0000ff;">Femme Lisant</span></em></strong><span style="color:#0000ff;"> &#8211;o, según figura en el registro del <a href="http://www.metmuseum.org/">Metropolitan Museum of Art</a> de Nueva York, <em><strong>Woman Reading in a Landscape</strong></em>&#8211; es una célebre pintura debida a <strong>Jean-Baptiste-Camille Corot</strong>. Está fechada en 1869. No es el único óleo en que este artista retrata a mujeres lectoras: damas que están leyendo o que acaban de interrumpir la lectura, quizá llevadas por una ensoñación, por los efectos de la página impresa. Hay letras, caracteres y palabras, pero hay imágenes y expectativas que se activan conforme las mujeres se aventuran; o hay decepciones, tal vez la confirmación de una vida monótona, rutinaria&#8230; </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><img class="alignleft size-full wp-image-2023" title="jeanbaptistecamillecorotlecturainterrumpida" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/01/jeanbaptistecamillecorotlecturainterrumpida.jpg" alt="jeanbaptistecamillecorotlecturainterrumpida" width="238" height="336" />Echemos un vistazo a la otra reproducción que podemos contemplar aquí mismo. Una dama ha levantado la vista de la página, aunque sigue con el libro en su mano izquierda. Apoya su cabeza en la derecha, con lasitud, con desfallecimiento, sin fijar su mirada algo estrábica. Tal vez reflexiona sobre lo que acaba de leer o quizá se interrumpe al recordar cierta cosa.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Como se sabe, la de la mujer lectora es una tradición pictórica que cobra gran importancia en el siglo XIX. Entre el Setecientos y el Ochocientos crece la lectura femenina: crece por la alfabetización, crece por efecto de la novela sentimental, crece como consecuencia de los relatos familiares. Saber leer es una de las prendas que engalan a la joven prometedora de las familias distinguidas. Pero saber leer es también un modo de adentrarse en lo prohibido. Al decir de <strong>Balzac</strong>, la vida privada de las naciones queda reflejada en los secretos de alcoba que los novelistas revelarían en sus ficciones. Él, en particular. Hay cotilleo y ganas de saber, la búsqueda de unos modelos de comportamiento y un espejo en el que mirarse. La pose tantas veces representada en el arte, la de la dama con un libro en las manos, es una fórmula expresiva: muestra quietud, introspección, reflexión. Es un acto casi inmóvil, individual, ya silencioso, ese momento en que una mente y unos sentidos se entregan a los poderes de la  imaginación lectora, a la represión de la vida exterior.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">Pero volvamos a la primera dama. Sobre el fondo de un paisaje campestre, pantanoso o fluvial, vemos a esa mujer leyendo. Decorosamente sentada, con el ánimo distraído y quizá algo ausente, embebida en esas páginas, rozando su rostro con la mano izquierda o tal vez jugueteando con su pendiente. La vemos sola. No hay nadie, al menos nadie que la rodee. Allá, al fondo, observamos la presencia de una persona que parece subida a un bote, quizá remando. Pero entre ambos no parece haber relación alguna. En todo caso, esa presencia distante acentúa la soledad de la lectora. Ignoramos quién es y qué hace allí. ¿Disfruta de un día de campo, de una expansión festiva? Pero lee&#8230;</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong>2. El manifiesto.</strong> </span>&#8220;Yo quisiera desde lo alto de algún monte donde fuera posible que me oyesen todas darles un consejo. Oíd, mujeres, les diría, no os apoquéis: vuestras almas son iguales a las del sexo que os quiere tiranizar; usad de las luces que el Creador os dio. A vosotras, si queréis, se podrá deber la reforma de las costumbres, que sin vosotras nunca llegará. Respetaos a vosotras mismas y os respetarán; amaos unas a otras; conoced que vuestro verdadero mérito no consiste sólo en una cara bonita, ni en las gracias exteriores siempre poco durables, y que los hombres, luego que ven que os desvanecéis con sus alabanzas, os tienen ya por suyas. Manifestadles que sois amantes de vuestro sexo, que podéis pasar las horas unas con otras en varias ocupaciones y conversaciones sin echarlos de menos, y entonces huirán de vosotras los pisaverdes y los hombres frívolos: ninguno de estos buscará vuestro trato porque perderá la esperanza de engañaros con fingidas adoraciones. Pero los sensatos, los de crianza verdaderamente buena, se hallarán bien en vuestra compañía; os respetarán, os estimarán. Tendréis la gloria de reformar las costumbres haciendo amable la virtud; irá decayendo el lujo; vuestro ejemplo hará moderados a los hombres, vuestros maridos os amarán y apreciarán, vuestros hijos os venerarán, vuestros hermanos se tendrán por dichosos con vuestro trato; viviréis felices cuanto cabe en el mundo, y moriréis con la gloria de dejar una posteridad virtuosa&#8221;. </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><strong>Inés Joyes</strong>, 1798.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#ff6600;"><strong>3. Mónica Bolufer.</strong><span style="color:#0000ff;"> El 22 de septiembre de 2008 di cuenta de <strong><em><span style="color:#0000ff;">La vida y la escritura en el siglo XVIII (Inés Joyes: Apología de las mujeres)</span></em></strong><span style="color:#008000;"><span style="color:#0000ff;">, de <strong>Mónica Bolufer</strong>,</span> </span>y de lo que su autora realizaba. Lo presentaba haciendo comparaciones entre novela y microhistoria: entre una obra de <strong>José Carlos Llop</strong> , dedicada a <strong>César González-Ruano</strong>, y ésta, de <strong>Mónica Bolufer</strong>, dedicada a <strong>Inés Joyes</strong>. Lo hacía en estos términos. &#8220;Esta historiadora ha escrito un volumen inteligente, muy bien documentado por el que habría que felicitarla. Lo dedica a <strong>Inés Joyes</strong>, una dama burguesa del Setecientos&#8230;  <a href="http://grafosfera.blogspot.com/2008/09/escritura-y-mujeres-en-el-siglo-xviii.html"><strong>Antonio Castillo</strong> se nos ha adelantado dando noticia de este libro y contribuyendo a su difusión</a>, que se merece. Habría que felicitar a la autora, me decía. Aunque, ahora que lo pienso, no habría que hacer tal cosa. ¿Por qué deberíamos alabar a quien sigue una norma que es de obligado cumplimiento para todo investigador riguroso? Decía <strong>E. H. Carr</strong> en <strong><em>¿Qué es la historia?</em></strong>  que, entre historiadores, la precisión es un deber, no una virtud. </span></span></span></p>
<p><span style="color:#ff6600;"><span style="color:#0000ff;">Mónica Bolufer obra como debe: con precisión cuando delimita su objeto, cuando consulta un repertorio documental ingente, cuando escribe un texto depurado y elegante, cuando administra su información con intriga adecuada, con una trama narrativa en forma de pesquisa. No da por obvio al personaje y, por tanto, no sigue  &#8221;metodologie che trapassano i testi come un coltello taglia il burro&#8221;, por decirlo otra vez con Carlo Ginzburg. Pero su libro es un homenaje a la imaginación, a la obligación de imaginar, de recrear las circunstancias concretas de un personaje: con lo que sabe y con lo que no está documentado, con lo que no puede estarlo. Mónica Bolufer formula numerosas preguntas al archivo (vamos a decirlo así). Se responde con prudencia, con cautela, diciendo: &#8220;podemos imaginar&#8221;, fórmula expresiva que no le da pie a sobreinterpretaciones incontrolables, sino a conjeturas sensatas. No reproducirá verosímil o probablemente el discurso de un orador, como hiciera Tucídides, pero al igual que él no se niega el atisbo potencial de lo que efectivamente ocurrió. </span></span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">¿Hay algo que relacione a su personaje, Inés Joyes, con César González-Ruano, el cronista del siglo XX? ¿Obran igual la historiadora y el narrador? Hay proximidades. Al margen de la ficción que los separa, en ambos casos, quienes investigan y escriben &#8211;el narrador de Llop y la historiadora Mónica Bolufer&#8211; no ocultan sus ignorancias y nos transmiten el progreso de sus respectivas pesquisa. Tenemos el resultado de la investigación como un proceso en el que un yo se ve implicado y desvelado en parte. Con ello se muestran las destrezas y las limitaciones de quienes averiguan y ponen orden en las vidas de otros, siempre remotas, de significado confuso.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">“Non bisogna portare la cucina a tavola” ammoniva da qualche parte Lord Acton. Abbiamo cercato de trasgredire il più possibile questo precepto d’etichetta storiografica&#8221;, decían <strong>Carlo Ginzburg</strong> y <strong>Adriano Prosperi</strong> en <em><strong>Giochi di pazienza</strong></em>. &#8220;Anziché un pollo arrosto con contorno di patate fritte il lettore si troverà sul piatto un pollo vivo e starnazzante, provvisto di penne e barbigli; fuor di metafora, non una recicerca rifinita e compiuta ma gli andirivieni della ricerca, le false piste seguite e scartate prima di arrivare al<br />
risultato ritenuto accettabile. Ci auguriamo che tutto ciò no risulti &#8216;indigesto&#8217;&#8230;&#8221; </span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#000000;"><span style="color:#0000ff;">Llop y Bolufer, cada uno a su manera, se esfuerzan por llevar &#8220;la cucina a tavola&#8221;: se esfuerzan por mostrarnos los &#8220;andirivieni della ricerca&#8221;: unas investigaciones respectivas que deben arrojar luz sobre los actos oscuros de un varón que deja huellas, grafómano y evanescente; o sobre la vida misma, también oscura y no documentable, de una mujer singular y previsible, lectora y escritora&#8221;.</span></span></span></p>
<p>Leer completo: <em><strong><a href="http://justoserna.wordpress.com/2008/09/22/novela-y-microhistoria/">aquí</a></strong></em>.</p>
<p> <span style="color:#ff0000;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#ff6600;"><strong>4. Fiesta de presentación.</strong></span> Presentación del libro <em><strong><a href="http://puv.uv.es/product_info.php?products_id=23791&#38;language=es&#38;osCsid=6e6f26b22f733b83ff0a22eeb3aefa70">La vida y la escritura en el siglo XVIII (Inés Joyes: Apología de las mujeres)</a></strong></em>, de <strong>Mónica Bolufer</strong>, lunes 12 de enero, a las 19:30 horas en el Colegio Mayor Rector Peset, de la Universidad de Valencia.</span></span></p>
<p> </p>
<p><span style="color:#ff0000;"><strong><em><img class="aligncenter size-full wp-image-2024" title="monicabolufer" src="http://justoserna.wordpress.com/files/2009/01/monicabolufer.jpg" alt="monicabolufer" width="272" height="640" /></em></strong></span></p>
</div>]]></content:encoded>
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