<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress.com" -->
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	>

<channel>
	<title>jose-maria-merino &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://en.wordpress.com/tag/jose-maria-merino/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "jose-maria-merino"</description>
	<pubDate>Sun, 29 Nov 2009 00:35:39 +0000</pubDate>

	<generator>http://en.wordpress.com/tags/</generator>
	<language>en</language>

<item>
<title><![CDATA[Guy de Maupassant, cuentista y viajero.]]></title>
<link>http://algundiaenalgunaparte.wordpress.com/2009/11/17/guy-de-maupassant-cuentista-y-viajero/</link>
<pubDate>Tue, 17 Nov 2009 07:32:55 +0000</pubDate>
<dc:creator>Alguien</dc:creator>
<guid>http://algundiaenalgunaparte.wordpress.com/2009/11/17/guy-de-maupassant-cuentista-y-viajero/</guid>
<description><![CDATA[Texto: José María Merino. Revista de Libros. nº 155 · noviembre 2009 Con su propensión al juicio cat]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;"><span style="font-size:8pt;font-family:Tahoma;">Texto: <a href="http://www.revistadelibros.com/articulo_completo.php?art=4489" target="_blank"><span style="color:#333333;">José María Merino</span></a>. Revista de Libros. nº 155 · noviembre 2009</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"><img class="alignleft" style="border:0 none;" src="http://farm3.static.flickr.com/2683/4111764776_8542d28633_m.jpg" alt="" width="153" height="240" />Con su propensión al juicio categórico, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Harold_Bloom" target="_blank"><span style="color:#000000;"><strong>Harold Bloom</strong></span></a>, en un libro heterogéneo que reúne reflexiones suyas sobre casi cuarenta autores de narrativa breve, de Alexander Pushkin a Raymond Carver (<a href="http://www.casadellibro.com/libro-cuentos-y-cuentistas-el-canon-del-cuento/1249536/2900001311906" target="_blank"><em>Cuentos y cuentistas</em></a>), cuya única sistemática es la ordenación cronológica de los escritores tratados, apunta al hablar de Maupassant que «Chéjov había aprendido de Maupassant a representar la banalidad» y que «en raras ocasiones alcanza la genialidad de Chéjov o de Turgueniev como escritor de cuentos». Denuncia también, como un problema del autor, que «al igual que muchos escritores de ficción del siglo XIX y de comienzos del siglo XX, <strong>veía todo a través de la lente de Schopenhauer,</strong> el filósofo de la voluntad de vivir». Y por fin se aproxima a la obra del cuentista francés mediante un brevísimo análisis encomiástico de «<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/casatell.htm" target="_blank">La casa  Tellier</a>» y otro, también breve, aunque abundante en suposiciones pintorescas –como que «Horla» puede ser un juego sarcástico con la palabra inglesa «Whore», puta– a propósito del cuento del mismo título. Condensar en dos cuentos una visión abundante en opiniones radicales no deja de tener su mérito, pero la alusión a la absoluta influencia de Schopenhauer sobre Maupassant parece exagerada, pues con similar criterio se podría decir eso de otros escritores anteriores y posteriores a Maupassant, como <strong>Poe, Baudelaire, Thomas Mann o Borges</strong>.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Ahora hay ocasión de leer una <a href="http://www.randomhousemondadori.es/me_gusta_leer/Libros/C/Cuentos-esenciales-ES/Cuentos-esenciales" target="_blank">edición de los cuentos de Guy de Maupassant en castellano</a> que reúne 119, lo que supone sólo la tercera parte de todos los que escribió, pues Maupassant fue un autor muy prolífico en el género y, aparte de esa influencia sobre Chéjov que señala Bloom, entre nosotros podemos encontrar ecos de su forma de trabajar en escritores de cuentos tan notables, <strong>como Leopoldo Alas <em>Clarín</em></strong><em> </em>y <strong>Emilia Pardo Bazán</strong>. <a href="../2008/11/12/cuentos-esenciales-de-guy-de-maupassant/" target="_blank">Esta antología</a> recoge un panorama muy significativo de cuentos del autor, aunque en algunas ocasiones, felizmente pocas, hay textos de los que podría haberse prescindido. Por ejemplo, del último, «<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/cronica.htm" target="_blank">Crónica</a>», especie de consideración comparativa sobre ciertos comportamientos en Francia y en Italia, que además rompe el orden cronológico de aparición de los cuentos mantenido a lo largo del libro. También pueden echarse de menos otros magníficos, como «<a href="http://www.google.es/url?sa=t&#38;source=web&#38;ct=res&#38;cd=1&#38;ved=0CAcQFjAA&#38;url=http%3A%2F%2Fwww.casadeletras.com.ar%2Fbiblioteca%2FEl%2520regreso%2520-%2520Guy%2520de%2520Maupassant.doc&#38;ei=vFACS6GrB5m7jAebxOytAQ&#38;usg=AFQjCNFk33OPccQc2vcx3yorvoQrOEhBJA" target="_blank">El regreso</a>», pero una antología siempre corre esos riesgos.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Para <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guy_de_Maupassant" target="_blank">Maupassant</a>, también escritor de interesantes novelas, el cuento fue el instrumento idóneo para construir un mundo literario homogéneo, marcado por situaciones que se desarrollan narrativamente con precisión, caracterizadas por la concurrencia de pocos personajes, mediante un estilo conciso y muy expresivo. <strong>Predomina en casi todos los cuentos una mirada irónica</strong> que maneja con maestría la sugerencia, y las descripciones del escenario suelen adquirir mucha relevancia, al resultar un apoyo dramático sustantivo.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Aunque es difícil intentar reducir a un esquema temático un panorama de cuentos tan abundante y diverso como el que presenta este libro, puede decirse de entrada que uno de sus primeros relatos, «<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/bolasebo.htm" target="_blank">Bola de sebo</a>», podría ser muy representativo del conjunto. Además, fue el cuento que hizo alcanzar a su autor temprana notoriedad, ya que Émile Zola lo incluyó en la publicación de los textos de <em><strong>Las veladas de Médan. Cuentos sobre la guerra franco-prusiana de 1870</strong></em>, con cuentos del propio <strong><span style="color:#333333;">Zola, Joris-Karl Huysmans, Henri Céard, Léon Hennique y Paul Alexis</span></strong>, muestra del ejercicio del «naturalismo» que fue bandera de la época. En él aparecen ya muchos de los factores que, con el ajustado ritmo temporal y la convincente composición del espacio, serán recurrentes en la obra de Maupassant. En cuanto a la trama, «<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/bolasebo.htm" target="_blank">Bola de sebo</a>» sigue siendo ejemplar de la <strong>originalidad y destreza </strong>con las que Maupassant urde casi todas sus historias, un acontecimiento no diré banal, como Bloom, pero sí ordinario –dentro de las circunstancias bélicas en que se produce–, que permite que se pongan en evidencia los mejores y peores aspectos de los comportamientos humanos.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"><img class="alignright" style="border:0 none;" src="http://farm3.static.flickr.com/2780/4111764518_4aa2832103_m.jpg" alt="" width="159" height="240" />Normandía, donde nació y transcurrió su primera juventud, es un espacio muy familiar en <a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/gdm.htm" target="_blank">los cuentos de Maupassant</a>, y acaso las mejores piezas son las que transcurren allí. Muchos de esos cuentos reflejan el mundo rural con magnífica evocación de sus bellezas y de sus miserias, sin ninguna complacencia. Las historias pueden ser muy crueles pero también muy emotivas: desde el mozalbete que, en contra de las instrucciones recibidas, va dejando morir de hambre al viejo caballo que ya no sirve para nada («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/coco.htm" target="_blank">Coco</a>»), o la mujer que manipula su embarazo y pare niños malformados para vendérselos a la gente del circo («<a href="http://axxon.com.ar/rev/189/c-189cuento7.htm" target="_blank">La madre de los monstruos</a>»), o el ciego maltratado por sus vecinos y familiares («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/ciego.htm" target="_blank">El ciego</a>»), hasta el niño hijo de soltera que se empeña en conseguir un padre («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/padresim.htm" target="_blank">El papá de Simón</a>»), o la nodriza de pechos dolorosamente hinchados que los descarga al fin en la boca de un vagabundo hambriento compañero de viaje en el tren («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/idilio.htm" target="_blank">Un idilio</a>»), o el hombre a quien sus padres no consienten casarse con la mujer de color a la que ama al considerarla «demasiado negra» en la aldea natal («<a href="http://classiclit.about.com/library/bl-etexts/gdemaupassant/bl-gdemaup-boitelle.htm" target="_blank">Boitelle</a>»), el mundo campesino que nos describe Maupassant, con los rasgos de identidad pintorescos que le corresponden, siempre trasciende lo que pudiera considerarse costumbrismo para universalizar la referencia. En ese mundo hay cazurrería, crimen y desdicha, pero también sentido del humor, conmiseración y amor. Bastantes de los cuentos de ámbito normando y rural tratan de cazadores, de la caza como pasión, y en muchos otros las relaciones eróticas y los adulterios forman el tejido argumental.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"><strong>Precisamente el adulterio</strong>, tema tan usual en la narrativa del siglo XIX, nutre también muchos de <a href="http://www.iesxunqueira1.com/maupassant/Todorelatos.HTM" target="_blank">los cuentos de Maupassant</a> que pudiéramos adscribir al entorno cosmopolita, un mundo de ocultaciones, astucias y malentendidos donde el engaño al cónyuge es una especie de deporte, a veces practicado con el cómplice a lo largo de los años, en forma de matrimonio paralelo («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/horla.htm" target="_blank"><span style="color:#000080;">El señor Parent</span></a>» y «<strong>El perdón</strong>», entre otros). No es raro que muchos de estos cuentos surjan desde el planteamiento convencional de una reunión social, o de una cena de viejos amigos, donde alguien relata la  historia. El erotismo impregna casi todos ellos con esa sabiduría en la sugerencia a la que antes aludí, aunque a veces, dentro de los pocos cuentos prescindibles, se traten asuntos con un énfasis picante que no puede sino suscitar irrisión en quienes pertenecemos al país de Quevedo («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/tos.htm" target="_blank">La tos</a>»).</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"><strong>Los adulterio</strong>s se producen en un contexto social a cuya referencia Maupassant nunca renuncia, pues en todos sus cuentos late, aunque de modo imperceptible a primera vista, un propósito de crítica tan bien presentado que los lectores lo asumimos a través del interés del propio relato y no por la denuncia que pueda llevar aparejada. Ese contexto está marcado por la ambición, la vanidad, el deseo de poder. Una madre, señora distinguida y orgullosa de su belleza, puede volverse loca después de un penoso proceso en el que se negó a despedirse de su hijo, un muchacho moribundo a causa de la viruela («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/hermet.htm" target="_blank">La señora Hermes</a>»). La mujer de un oscuro funcionario puede arruinar a la familia por haber perdido la joya que le prestó una amiga rica para acudir a una fiesta y comprar en secreto, con enormes compromisos económicos, una reproducción del original, que resultó haber sido bisutería («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/collar.htm" target="_blank">El collar</a>»). Algunos cuentos tienen el tema de la transmisión hereditaria como motivo central. En el cuento –o, mejor, novela corta– «<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/legado.htm" target="_blank"><span style="color:#000080;">La herencia</span></a>», podemos asistir a un peculiar abandono de las reglas morales y sociales cuando se trata de que fructifique el retoño beneficiario de la herencia de una tía extravagante.</span></p>
<p style="text-align:center;"><img class="aligncenter" style="border:0 none;" src="http://farm3.static.flickr.com/2747/4111764624_9fc1d66880_o.jpg" alt="" width="414" height="248" /></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">A veces los personajes centrales son errantes sin trabajo («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/vagabun.htm" target="_blank">El vagabundo</a>») o seres desvalidos que cometen fechorías en la que queda clara su condición indefensa («<strong>Rosalie Prudent</strong>»), o al contrario, personas relevantes en su esfera social que llevan a cabo horribles crímenes con plena conciencia de su acción («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/loca.htm" target="_blank">Un loco</a>», «<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/pequenya.htm" target="_blank">La pequeña Roque</a>»), pero también puede tratarse de gentes acomodadas y apacibles que se hacen cargo de la amante del padre («<strong>Hautot padre e hijo</strong>») o permanecen a través de los años como asistentes del viejo jefe militar cascarrabias por amor a su esposa, a la que siguen atendiendo incluso en su parálisis («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/alexan.htm" target="_blank">Alexandre</a>»).</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"><strong>La guerra franco-prusiana sirve de motivo para bastantes cuentos de Maupassant</strong> a partir de «Bola de sebo». El ingenuo e irreductible patriotismo de la prostituta protagonista de este cuento se repite en la prostituta de «<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/mademoi.htm" target="_blank">Mademoiselle Fifí</a>» y en los dos pescadores fusilados por no confesar la contraseña a los prusianos que los encuentran entregados a su apasionada afición en una zona del río en plena línea de combate («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/dos.htm" target="_blank">Dos amigos</a>»). Los prusianos están vistos en general como autoritarios, despóticos y prepotentes, sobre todo cuando se trata de los jefes militares pertenecientes a la aristocracia, pero también son tratados con benevolencia cuando representan al civil enrolado por los requerimientos bélicos («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/aventura.htm" target="_blank">La aventura de Walter Schnaffs</a>»).</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Dentro del amplio conjunto que nos presenta este libro, <strong>se recogen también los cuentos que pudiéramos llamar «de horror»</strong> de Maupassant. Tal vez el más característico de todos ellos sea «<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/horla.htm" target="_blank">El Horla</a>», y en la antología se incluye tanto la versión publicada inicialmente en una revista como la que, un año después, encabezó el libro de cuentos que llevaba el mismo título, lo que permite comparar las dos aproximaciones del autor a un mismo tema y cómo lo que en la primera versión es una tentativa titubeante se convierte, sin perder ningún elemento, en una obra maestra. Sin embargo, <strong>hay otros cuentos de Maupassant</strong> que, con los años, y coincidiendo con su progresiva locura, profundizan en aspectos terroríficos: confesiones de asesinatos por amor sobre cuyo secreto se ha edificado una convivencia fraternal a lo largo de muchos años («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/confesio.htm" target="_blank">La confesión</a>»); crímenes misteriosos en los que sólo las hipótesis que propicia el sentido común pueden oscurecer su aspecto sobrenatural («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/mano.htm" target="_blank">La mano</a>»); o delirios que hacen ostentar a las lápidas del cementerio los epitafios que verdaderamente corresponderían al comportamiento de los difuntos cuando estuvieron vivos («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/muerta.htm" target="_blank">La muerta</a>»). En alguno de estos cuentos, un maestro asesino de niños («<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/moiron.htm" target="_blank">Moiron</a>») aventura la idea de Dios como supremo malvado, como principal exterminador, que crea la vida con el único objeto de irla destruyendo interminablemente.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"><img class="alignleft" src="http://farm3.static.flickr.com/2599/4110998287_446695a34d.jpg" alt="" width="160" height="288" />Si en todos los cuentos de Maupassant hay un cuidado especial en la construcción de la atmósfera, en los que comunican con lo horrible ese aspecto está tratado con peculiar delicadeza, como sustento fundamental de la narración: es el caso de «<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/albergue.htm" target="_blank">El albergue</a>», un episodio que transcurre en la soledad del invierno en un refugio perdido de la montaña, «La noche», subtitulado «pesadilla», donde se describe un largo paseo que desemboca en el extravío y en la seguridad de la muerte, o «<a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/quien.htm" target="_blank">¿Quién sabe?</a>», otra de las historias muy difundidas de Maupassant, en la que el narrador asiste al extraño desfile de los muebles mientras abandonan su vivienda.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"><a href="http://paulviejo.com/2009/04/10/cuentos-y-cuentistas-el-canon-del-cuento-de-harold-bloom/" target="_blank">En el libro citado</a>, Harold Bloom concluye, condescendiente, que Maupassant «no es gloria divina, pero gusta a muchos y sirve de introducción a los placeres más difíciles de cuentistas más sutiles», entre los que se encontrarían<strong> Turgueniev, Chéjov, Henry James o Hemingway</strong>. Me resulta envidiable esa capacidad crítica para afinar tanto en el campo de los cuentistas geniales, pero no creo que Maupassant ocupe en el Parnaso un lugar inferior a Henry James o a Hemingway, aunque comprendo la especial simpatía del crítico norteamericano por sus compatriotas. En cualquier caso, por encima de comparaciones incongruentes, en Maupassant se describe, con estilo y sutileza fuera de lo común, un mundo lleno de belleza natural y de crueldad humana donde pueden florecer, con el crimen y el atropello, la piedad y la ternura.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Maupassant fue traducido en España desde sus primeras obras. Precisamente uno de sus traductores iniciales, el olvidadísimo crítico <strong>Leopoldo García-Ramón</strong>, escribió en 1889 un <em><strong>Ensayo sobre Guy de Maupassant</strong></em> donde hablaba de la «tersura y limpidez de la lengua»; de su estilo aparentemente sencillo, falto de artificio, muy sonoro y fluido; de su tono entre irónico y melancólico; de la claridad de los argumentos y la cotidianidad de unos personajes que tienden a la «degeneración moral»; de la intensidad de emoción que es capaz de suscitar en el lector.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"><strong>García-Ramón</strong> fue traductor en su día de <a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/enelmar.htm" target="_blank"><em>En el mar</em></a>, el primero de los tres libros de viajes por ciertas partes del Mediterráneo y el norte de África que Maupassant escribió, en este caso en su velero <em>Bel-Ami</em>, pues aparte de componer tanta buena literatura, en su corta vida fue viajero incansable. «El viaje es una especie de puerta por donde se sale de la realidad conocida para penetrar en una realidad inexplorada que parece un sueño», anota en la introducción a <a href="http://www.elboomeran.com/obra/297/bajo-el-sol/" target="_blank"><em>Bajo el sol</em></a>, el segundo de aquellos libros, que acaba de ser reeditado y que tiene por subtítulo «Argelia 1881: de Argel al Sáhara», aunque la presente edición incluye algunos otros periplos por Italia y el sur de Francia.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"><strong>El cronista de viajes Maupassant se parece al cuentista</strong>: es conciso, no incluye detalles que no sean significativos, goza de una admirable sensibilidad para profundizar en parajes y personajes. De la montaña al desierto, Argel y su provincia, la provincia de Orán, el Zar’ez, la Cabilia y Bujía, con personajes como el insurrecto Bouamama, la mirada de Maupassant sobre el mundo árabe y el de los colonizadores nos permite comprender muy bien aquella realidad compleja, a lo largo de un relato de viajes en el que van alternándose las descripciones y las reflexiones y donde a veces aparecen referencias curiosas, como la de los esparteros españoles asentados en las mesetas altas que al parecer tuvieron sangrientos encontronazos con los árabes. La editorial promete publicar el tercero de estos libros de viajes, <a href="http://www.quedelibros.com/libro/46467/La-vida-errante.html" target="_blank"><em>La vida errante</em></a>, en el que parte de la costa italiana y el norte de África, esta vez de Argel a Túnez y Katrouan, son visitados y descritos por el extraordinario narrador.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:9pt;font-family:Arial;">En Algún Día │ <a href="http://algundiaenalgunaparte.wordpress.com/tag/guy-de-maupassant/" target="_blank">Guy de Maupassant</a></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:9pt;font-family:Arial;"><a href="http://guymaupassant.blogspot.com/" target="_blank"><span style="color:#000080;">Blog dedicado a Guy de Maupassant</span></a>.<br />
</span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Las novedades destacadas de la semana]]></title>
<link>http://bibliotecaiie.wordpress.com/2009/11/03/las-novedades-destacadas-de-la-semana-16/</link>
<pubDate>Tue, 03 Nov 2009 20:21:07 +0000</pubDate>
<dc:creator>bibliotecaiie</dc:creator>
<guid>http://bibliotecaiie.wordpress.com/2009/11/03/las-novedades-destacadas-de-la-semana-16/</guid>
<description><![CDATA[Relatos españoles contemporáneos “Relatos españoles contemporáneos es un libro con 5 cuentos locutad]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;"><strong>Relatos españoles contemporáneos </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://bibliotecaiie.wordpress.com/files/2009/11/relatos-espanoles-contemporaneos.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-3589" title="0-portada-final-8.indd" src="http://bibliotecaiie.wordpress.com/files/2009/11/relatos-espanoles-contemporaneos.jpg" alt="0-portada-final-8.indd" width="262" height="320" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">“Relatos españoles contemporáneos es un libro con 5 cuentos locutados en un CD de audio. Es el primer volumen de la nueva Colección de Audiolibros de HABLA CON EÑE. Presenta 5 historias íntegras de algunos de los mejores autores españoles contemporáneos. este libro está especialmente diseñado para ayudar a preparar el DELE Superior. Todos los relatos tienen una introducción al autor y una presentación de la trama, para entender mejor su contexto histórico y social. El CD de audio contiene la lectura de los textos por actores profesionales para sentir una verdadera experiencia de inmersión lingüística en el español. Los cuentos llevan glosarios a pie de página para facilitar su lectura y además se añaden explicaciones en español para más de 350 expresiones. Practique su comprensión con los ejercicios al final de cada relato y compruebe los resultados con sus soluciones al final del libro.”</p>
<p style="text-align:justify;">Extraído de editorial <a title="Habla con eñe" href="http://www.hablaconene.com/shop/index.php/store/audiobooks-collection/audiobook-contemporary-spanish-stories.html" target="_blank">Habla con eñe.</a></p>
<p style="text-align:justify;">Ver además:</p>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Rivas">http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Rivas</a><em></em></p>
<p style="text-align:justify;"><em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Cast%C3%A1n_Andolz">http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Cast%C3%A1n_Andolz</a></em></p>
<p style="text-align:justify;"><em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Jos%C3%A9_Mill%C3%A1s">http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Jos%C3%A9_Mill%C3%A1s</a></em></p>
<p style="text-align:justify;"><em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Merino">http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Merino</a></em></p>
<p style="text-align:justify;"><em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hip%C3%B3lito_G._Navarro">http://es.wikipedia.org/wiki/Hip%C3%B3lito_G._Navarro</a></em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Los títulos recomendados están en la Biblioteca del Instituto Internacional. Si te interesa leer ésta recomendación puedes consultar su disponibilidad en el <a title="http://194.143.205.251/catalogo/consulta.asp" href="http://194.143.205.251/catalogo/consulta.asp" target="_self">catálogo la biblioteca del IIE.  </a></em><em></em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Relatos españoles contemporáneos / Manuel Rivas&#8230; [et. al.]. &#8212; 1ª ed. &#8212; [s.l.] : Habla con eñe, 2008. &#8212; 127 p. ; 18 cm.+ 1 CD. &#8212; (Audiolibros).</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Contiene: La lengua de las mariposas. Manuel Rivas; Las visitas. Carlos Castán; Una carencia íntima. Juan José Millás; La casa feliz. Jose Maria Merino; Jamón en escabeche. Hipólito G. Navarro.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>D.L. M- 44493-2008 &#8212; ISBN 978-84-612-6719-4</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Maneras de sentir la literatura.]]></title>
<link>http://algundiaenalgunaparte.wordpress.com/2009/08/01/maneras-de-sentir-la-literatura/</link>
<pubDate>Sat, 01 Aug 2009 12:28:08 +0000</pubDate>
<dc:creator>Alguien</dc:creator>
<guid>http://algundiaenalgunaparte.wordpress.com/2009/08/01/maneras-de-sentir-la-literatura/</guid>
<description><![CDATA[El territorio de lo que somos.Texto: José María Merino. ABCD.es. 13.12.2008 Cuando era niño, fascina]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:8pt;color:#333333;font-family:Tahoma;"><a href="http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=10909&#38;num=881&#38;sec=31" target="_blank"><span style="color:#333333;">El territorio de lo que somos</span></a>.</span><span style="font-size:8pt;"><span style="font-family:Tahoma;">Texto: José María Merino. </span></span><span style="color:#333333;font-family:Tahoma;">ABCD.es</span><span><span style="font-family:Tahoma;">. 13.12.2008</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-family:Tahoma;"><br />
</span></span>
</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"><img class="alignleft" style="border:0;" title="Pinocho por Carlo Chiostri." src="http://farm4.static.flickr.com/3051/3119697229_a21ea87925_m.jpg" alt="" width="149" height="240" /></span></strong><strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Cuando era niño, fascinado por las aventuras</span></strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"> de los personajes de las novelas que leía, creía que lo sustantivo de la literatura se hallaba en los azarosos riesgos y en las recurrentes sorpresas de las tramas, de los argumentos. En aquellas lecturas fervorosas, las acciones de los intrépidos protagonistas que, a pesar de tantos y tan continuos peligros, llevaban a cabo sus propósitos, eran para mí el motivo principal de mi compenetración con ellos. El paso de los años me fue descubriendo cualidades literarias menos evidentes que mi poca edad no me había permitido vislumbrar antes, y profundicé en aspectos que entonces no pude siquiera imaginarme, aunque ya los cuentos populares escuchados y leídos me habían advertido de lo que era la sustancia de la ficción, por encima de las peripecias y más allá de que transcurriesen en espacios marav</span><strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"> </span></strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">illosos o exóticos: un testimonio peculiar del modo de ser de la gente, de su manera de actuar, un panorama completo, minucioso, de las extrañas, diversas, innumerables, formas del comportamiento humano.</span><strong> <span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"> </span></strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Maneras de sentir</span></strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">. Conforme me iba haciendo mayor fui teniendo cada vez más relación con los habitantes de la realidad, y muy a menudo me desconcertaban determinadas actitudes en los demás o en mí mismo, porque no era capaz de desentrañar de modo cabal su significado. Para mí era evidente que, frente a la opacidad de lo real que me rodeaba, a lo inescrutable o contradictorio de muchas conductas, el mundo de la literatura era diáfano, claro, y los personajes de las novelas me permitían entrar sin restricciones ni dificultades en su interior.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><strong> </strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Así fue cómo, para empezar, descubrí que las páginas de las novelas que yo iba pasando, absorto en su lectura, eran puertas sucesivas que me daban entrada a un país único, incomparable, el territorio donde se mostraban con claridad todas las posibles maneras de ser y de sentir, con sus ambigüedades y matices: la lealtad y la traición, el heroísmo y la cobardía, la avaricia y la generosidad, el amor y el odio, la atracción y la repulsa, lo piadoso y lo cruel. De ese modo conocí la nostalgia de <strong><span style="color:#333333;">Heidi</span></strong>, la osadía de <strong><span style="color:#333333;">Jim Hawkins</span></strong> y de <strong><span style="color:#333333;">D`Artagnan</span></strong>, la lealtad de <strong><span style="color:#333333;">Gabriel Araceli</span></strong> y de <strong><span style="color:#333333;">Miguel Strogoff</span></strong>, la doblez de <strong><span style="color:#333333;">John Silver</span></strong> y de <strong><span style="color:#333333;">Uriah Heep</span></strong>, el afán científico y justiciero del <strong><span style="color:#333333;">capitán Nemo</span></strong>, la potencia imaginativa de <strong><span style="color:#333333;">Tom Sawyer</span></strong> y de <strong><span style="color:#333333;">Guillermo Brown</span></strong>, la perspicacia de <strong><span style="color:#333333;">Sherlock Holmes</span></strong>, la caballerosidad de <strong><span style="color:#333333;">Phileas Fogg</span></strong>, la melancolía de <strong><span style="color:#333333;">Mowgli</span></strong>.</span><strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Sutiles enlaces</span></strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">. Con el correr del tiempo, fui ya del todo consciente de que nunca podría entrar en los secretos del comportarse de los seres de carne y hueso, como yo mismo y quienes me rodean, con la diafanidad con que lo hago en los de la literatura: desde el colérico Aquiles hasta el desconcertado <strong><span style="color:#333333;">Gregorio Samsa</span></strong>, madame <strong><span style="color:#333333;">Bovary</span></strong>, <strong><span style="color:#333333;">Ana Karenina</span></strong>, <strong><span style="color:#333333;">Raskolnikov</span></strong>, doña <strong><span style="color:#333333;">Berta de Rondaliego</span></strong>, «Bola de Sebo», los <strong><em><span style="color:#333333;">Snopes</span></em></strong>, <strong><span style="color:#333333;">Hans Castorp</span></strong>, <strong><span style="color:#333333;">Francisco Torquemada</span></strong>, <strong><span style="color:#333333;">Segismund</span>o</strong>, <strong>Oblómov</strong>, <strong><span style="color:#333333;">Humbert Humbert</span></strong>, <strong><span style="color:#333333;">Molly Bloom</span></strong>, <strong><span style="color:#333333;">Charles Bingley</span></strong>, <span style="color:#333333;">Hamlet</span>, un tal <strong><span style="color:#333333;">Hans Pfaall</span></strong> y tantos otros más, me han enseñado a conocer bastante a los seres humanos de la realidad y un poco mejor a mí mismo. Burla burlando, en un momento de “<em><a href="http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/LiteraturaFrancesa/Stendhal/RojoyNegro/index.asp" target="_blank">El rojo y el negro</a></em>”, para explicar la confusión de madame de <em>Rênal</em> ante la persistencia del joven <em>Julian Sorel</em> en sus requerimientos amorosos, <span style="color:#333333;">Stendhal</span> cuenta: «Como madame de Rênal no leía novelas, no sabía lo que le estaba sucediendo?».</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Además, la progresión, la abundancia y la riqueza de las lecturas me permitió saber que sutiles enlaces comunican a casi todas ellas, para ordenarlas en mundos característicos: comprendí que la búsqueda del tesoro que intenta <em>La Hispaniola</em> evoca aquella del vellocino de oro que emprendieron <strong><span style="color:#333333;"><em>Jasón y sus argonautas</em></span></strong>, y la del Grial de los caballeros artúricos, como la aventura de <strong><span style="color:#333333;">Huck Finn</span></strong> intentando liberar a su compañero y ayudante, el esclavo Jim, o el ingenio de Kim para la supervivencia propia y del Lama a quien acompaña en busca del <strong><span style="color:#333333;">Río de la Flecha</span></strong>, no dejan de reproducir ciertas actitudes del ingenioso hidalgo y caballero <strong><span style="color:#333333;">don Quijote de la Mancha</span></strong>, ayudado por <span style="color:#333333;">Sancho Panza</span> en su lucha contra los hechiceros y las injusticias, del mismo modo que el mono <em>Hanuman</em> ayudó a Rama en su empresa de rescatar a <strong><span style="color:#333333;">Sita</span></strong> del poder de los demonios, y también cómo el esfuerzo perseverante de <strong><span style="color:#333333;">Robinson Crusoe</span></strong> para construir en la isla virginal de su naufragio un lugar de civilización, reproduce todos los mitos originarios sobre la creación del mundo desde la nada. Y muy a menudo, en las narraciones que releo o leo por primera vez, reconozco, disfrazado por el cambio de época, el eco de alguno de los episodios que vivió aquel varón de multiforme ingenio llamado Odiseo, a quien resultó tan complicado regresar a su casa.</span><strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">El tiempo de la vida</span></strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">. Debo añadir algo que ahora también sé: esas puertas pequeñas, flexibles, de las novelas y de los libros de cuentos, no sólo me han permitido entrar en la médula de las conductas humanas, sino comprender en su verdadera atmósfera material y moral los ámbitos físicos donde vamos cumpliendo nuestro misterioso destino, desde las comarcas, aldeas y megalópolis que evocan las reales, hasta otras poblaciones y lugares solo construidos con materiales fabulosos. Y en todos ellos he percibido transcurrir el tiempo de la vida, el de la dicha y el del dolor, el de las esperanzas y el de las desilusiones, con una perspectiva y una lucidez que no me permite el fluir vertiginoso del tiempo de mi particular realidad.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Muchos creen, todavía en la falacia aristotélica, que sólo en la Historia está el archivo seguro de nuestras circunstancias, pero el más certero registro de lo que caracteriza a la especie humana, donde verdaderamente se encuentra la historia de nuestro corazón a lo largo de los milenios, es en la literatura, constituida desde la capacidad simbólica que nos identifica. <strong>Leer nos da acceso al gran espacio de la imaginación reveladora: el país de lo que somos, el territorio de lo que sentimos</strong>. </span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Bochorno en la Feria del Libro]]></title>
<link>http://elrinconentropico.wordpress.com/2009/06/04/bochorno-en-la-feria-del-libro/</link>
<pubDate>Thu, 04 Jun 2009 00:07:27 +0000</pubDate>
<dc:creator>Efrén J. Hdez</dc:creator>
<guid>http://elrinconentropico.wordpress.com/2009/06/04/bochorno-en-la-feria-del-libro/</guid>
<description><![CDATA[Madrid.- Efrén J. Hernández Bernabé Tierno en la Feria del Libro. Foto: Efrén J. Hernández La Feria ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;">Madrid.- Efrén J. Hernández</p>
<p style="text-align:justify;">
<p style="text-align:justify;">
<div id="attachment_266" class="wp-caption alignleft" style="width: 210px"><a href="http://www.cluboptimistavital.com/"><img class="size-medium wp-image-266" title="Bernabé Tierno en la Feria del Libro 09" src="http://elrinconentropico.wordpress.com/files/2009/06/img_75293.jpg?w=200" alt="Bernabé Tierno en la Feria del Libro. Foto: Efrén J. Hernández" width="200" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Bernabé Tierno en la Feria del Libro. Foto: Efrén J. Hernández</p></div>
<p>La Feria del Libro reunió el pasado lunes a cientos de madrileños y turistas en el <a href="http://www.esmadrid.com/monograficos/retiro/es/monografico.html" target="_blank">Parque del Buen Retiro</a>, en Madrid, que ofreció una estampa diferente al resto del año. Abanicos, helados, viseras, algún papel ondeante y la espera para la firma de algunos ejemplares han sido los protagonistas del día. Ahora bien, la gente no permitió que la importancia de la cultura “se derritiera” en los inmensos jardines del parque, todos han buscado una bocanada de aire fresco entre párrafos y páginas.</p>
<p style="text-align:justify;">
<p style="text-align:justify;">Distintos escritores se dejaron ver y fotografiar ante la atenta mirada de sus lectores que esperaban ansiosos los garabatos dibujados en las páginas interiores de sus propios libros. Los más curiosos pudieron ver y saludar a escritores de la talla de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%ADo_Moa" target="_blank">Pío Moa</a>, <a href="http://www.elpais.com/todo-sobre/persona/Jose/Maria/Merino/2250/" target="_blank">José María Merino</a>, <a href="http://www.javierurra.com/" target="_blank">Javier Urra</a> o el prestigioso psicólogo <a href="http://www.bernabetierno.net/" target="_blank">Bernabé Tierno</a>, quien ha explicado en su puesto cómo puede ayudarnos el pensamiento positivo y la relajación en nuestras vidas  con la ayuda de la meditación, tema que trata en su nueva obra “Poderosa Mente” – un juego de palabras sin igual.</p>
<p style="text-align:justify;">
<p style="text-align:justify;">Al llegar a 290 puestos muchos perdieron la cuenta. Y es que, tantos libros juntos y tantos puntos de venta unidos enel mismo lugar acabaron por cansar a más de uno que, a mitad del recorrido, optaron por dar media vuelta y comenzar a andar en dirección a la estación de Atocha (en un intento de huir del gentío y olvidarse de tanto jaleo).</p>
<p style="text-align:justify;">Ahora bien, de lo que no se olvidarán algunos ciudadanos es del descuento del que  pudieron beneficiarse al adquirir algunos libros en esta feria. Se quiera o no, ahorrar dos eurillos en tiempo de crisis sirve para mucho, por ejemplo para  tomarte una bebida refrescante de las máquinas expendedoras mientras paseas por el “pulmón de Madrid”. Por esto, lo único que no ha cambiado en “El Retiro” es el precio excesivo que algunos comerciantes cobran por una simple lata de refresco.</p>
<p style="text-align:justify;">Crónica realizada el lunes 01/06/09</p>
<p style="text-align:justify;">
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Vamos de feria]]></title>
<link>http://juanmagecolinas.wordpress.com/2009/05/02/ferias/</link>
<pubDate>Sat, 02 May 2009 15:00:39 +0000</pubDate>
<dc:creator>Juanma G. Colinas</dc:creator>
<guid>http://juanmagecolinas.wordpress.com/2009/05/02/ferias/</guid>
<description><![CDATA[Me gustaría haceros dos recomendaciones culturales / festivas, por si en este puente a alguno de vos]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Me gustaría haceros dos recomendaciones culturales / festivas, por si en este puente a alguno de vos]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Preparados para La Noche de los Libros]]></title>
<link>http://nosvamosdepaseo.wordpress.com/2009/04/15/preparados-para-la-noche-de-los-libros/</link>
<pubDate>Wed, 15 Apr 2009 08:41:04 +0000</pubDate>
<dc:creator>guapopordentroyfuera</dc:creator>
<guid>http://nosvamosdepaseo.wordpress.com/2009/04/15/preparados-para-la-noche-de-los-libros/</guid>
<description><![CDATA[Parece que la noche de Madrid se está poniendo aún más de moda, si cabe, y no sólo para el ocio de r]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Parece que la noche de Madrid se está poniendo aún más de moda, si cabe, y no sólo para el ocio de restauración y copas. El 23 de abril se alarga el Día del Libro y para los noctámbulos comienza La Noche de los Libros.</p>
<p>Tal y como explica la Comunidad de Madrid en la <a href="http://www.lanochedeloslibros.com/">página </a>del evento: &#8220;La Consejería de Cultura, Deporte y Turismo de la Comunidad de Madrid organiza por cuarto año consecutivo <strong>La Noche de los Libros</strong> con un programa de actividades que combina la literatura con otras disciplinas culturales. La fiesta de la lectura se desarrollará desde las 15 horas del jueves <strong>23 de abril</strong> hasta la 1 de la madrugada del viernes 24, aunque algunas actividades se desarrollarán desde primeras horas de la mañana. El Gobierno regional celebra así el <strong>Día Internacional del Libro</strong>, invitando a los madrileños a salir a la calle y unirse a esta fiesta de la lectura.</p>
<p>Tras el éxito de las pasadas ediciones, <strong>La Noche de los Libros</strong> vuelve a reunir este año a más de 400 escritores, músicos y artistas nacionales e internacionales, que participan en las más de 400 actividades programadas. <strong>202 librerías</strong> de la Comunidad de Madrid –50 más que el año pasado- permanecerán abiertas hasta medianoche y serán el punto de encuentro con escritores como Manuel Vicent, Juan José Millás, Luisgé Martín, Marta Rivera de la Cruz, Manuel Hidalgo, Ángela Vallvey, Fernando Marías, José María Merino, Luis Mateo Díez y Gabriel Albiac, entre otros.</p>
<p>Como todos los años, las librerías celebrarán durante toda la jornada del 23 de abril el Día del Libro aplicando un 10% de descuento en las compras que se realicen. La red de Bibliotecas Públicas de la Comunidad de Madrid, así como las Bibliotecas y Centros Municipales y Bibliotecas de la Obra Social de Caja Madrid, organizará durante toda la jornada un amplio programa de actividades que incluye talleres de cómic, títeres, conciertos, mesas redondas, lecturas, charlas y recitales de poesía, así como actividades infantiles. Este año serán <strong>84 bibliotecas</strong> las que participen.</p>
<p>Uno de los escritores más prolíficos de las letras argentinas, <strong>César Aira</strong>, ofrecerá en la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid una conferencia sobre su relación con los libros y la lectura. El Círculo de Bellas Artes será el escenario en el que el escritor y Premio Cervantes, <strong>Juan Marsé</strong>, protagonice un encuentro con sus lectores&#8221;.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[José María Merino: un microrelato en la RAE]]></title>
<link>http://jgalbarro.wordpress.com/2008/03/27/jose-maria-merino-un-microrelato-en-la-rae/</link>
<pubDate>Thu, 27 Mar 2008 21:54:25 +0000</pubDate>
<dc:creator>Jaime Galbarro García</dc:creator>
<guid>http://jgalbarro.wordpress.com/2008/03/27/jose-maria-merino-un-microrelato-en-la-rae/</guid>
<description><![CDATA[&nbsp; José María Merino ha sido esta tarde elegido miembro de la Real Academia Española y ocupará  ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Merino">José María Merino</a> ha sido esta tarde elegido miembro de la Real Academia Española y ocupará  el sillón &#8220;m&#8221; minúscula en sustitución de Claudio Guillén.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<div style="text-align:center;"><img src="http://www.elpais.com/recorte/20070719elpepirdv_10/LCO340/Ies/Jose_Maria_Merino.jpg" height="258" width="258" /></div>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify"><span class="Texto">           –¿Cómo reivindicaría el cuento ante quienes lo consideran un género menor?<br />
</span></p>
<p align="justify"><span class="Texto"> –La falta de gusto por el cuento literario es un problema de formación lectora, pues el cuento exige del lector una colaboración que las novelas más comunes no requieren. Pero el lector con el gusto bien formado aprecia el cuento en lo que tiene de fulgurante síntesis, de representación súbita e intensa de un mundo completo. Con todos los respetos, quienes consideran el cuento un género menor tienen un problema&#8230; digamos literario.</span></p>
<p align="right">(<a href="http://www.elcultural.es/HTML/20080327/LETRAS/LETRAS22747.asp">Entrevista</a> de Nuria Azancot en El Cultural, 27-04-2008)</p>
<p align="justify"> Hágase un test. Compruebe que tiene su gusto literario bien formado. Lea y comente, por ejemplo, estos <a href="manoloarana.blogspot.com">dos microrelatos</a> de Virgilio Piñeira.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Un hombre con ojos de pez en la espalda]]></title>
<link>http://masacreenlosjardines.wordpress.com/2007/10/08/un-hombre-con-ojos-de-pez-en-la-espalda/</link>
<pubDate>Mon, 08 Oct 2007 10:46:34 +0000</pubDate>
<dc:creator>Masacre en los Jardines</dc:creator>
<guid>http://masacreenlosjardines.wordpress.com/2007/10/08/un-hombre-con-ojos-de-pez-en-la-espalda/</guid>
<description><![CDATA[El dinosaurio estaba ya hasta las narices  Hipólito G. Navarro     Es muy de agradecer que José Marí]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"><em><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span></em></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"><em><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span></em></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"><em><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span></em></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"><em><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span></em></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"><em><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></p>
<p style="text-align:center;"><img border="0" width="160" src="http://i228.photobucket.com/albums/ee234/matiascand/Laglorietadelosfugitivos.jpg" alt="Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket" height="350" style="width:101px;height:150px;" /></p>
<p></span></em></span></p>
<p align="right"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"><em><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span>El dinosaurio estaba ya hasta las narices</em></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"> </span></p>
<p align="right"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">Hipólito G. Navarro</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"> </span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"> </span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"> </span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"> </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">Es muy de agradecer que José María Merino acabe de regalarnos su corpus completo de minificciones. Por fin, <em>La glorieta de los fugitivos</em> ha caído en nuestras manos. Estamos contentos. No lo vamos a usar para calzar una puerta, como hemos hecho hace poco con el libro de un conocido anagramista. Tampoco fabricaremos pajaritas con él. Esto resulta ser un alivio, porque una necesidad perentoria de ir al vomitorio nos embarga con esa tendencia cada vez más <em>mainstream</em> de los cuentistas españoles con nombre —realismo comercialmente correcto, doxa, paja mañanera— y, por otro lado, porque hemos dejado de fiarnos de esas editoriales que se han adjudicado la etiqueta “<em>paladines del cuento aspañó, pa servirle a usté</em>”, y que ejemplifican más que ninguna otra esa falta de búsqueda de autores nuevos, además de una línea editorial involutiva, esto —no se lleven a engaño— en el sentido más literal del término. Paralelamente, con la micronarrativa ocurre un poco lo mismo: el chiste de tasca, grasioseo, papanatismo ingenioso<span>  </span>y paradoja abusiva domina una buena parte de lo editado en antologías varias, y sólo unos pocos, entre los que Merino se encuentra, han forjado un firmamento cuajado de buenas piezas y una cierta autoridad moral sobre el género. Páginas de Espuma ya había publicado algunos libros notables de microrrelatos (también otros malos de solemnidad, justo es decirlo, como el reciente <em>Venidos del miedo</em>, de Julián Sánchez Caramazana). Recordamos por ejemplo <em>Temporada de Fantasmas</em>, de Ana María Shua, ese extrañamiento de largo alcance bastante ajeno a ese canon sosomanta que se cultiva a menudo en micronarrativa; o <em>Ajuar funerario</em>, de Iwasaki, una suerte de horror vacui pop muy estimable. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">Esta <em>Glorieta</em> de Merino ha de verse como se miraría una catedral imponente en el horizonte de un desierto cubierto de bruma azul (por meternos en esa atmósfera fantástica que impregna el volumen). Es el largo recorrido de un cometa, de obligada ingesta a sorbos pequeños y espaciados. Un artefacto, además, extremadamente útil para desnaturalizar ese realismo falso de cada día y dominado por el mandato agresivo de la utilidad. Gran parte del entramado Merinense se adscribe al fantástico clásico y con predilección por temas universalmente misteriosos: el doble, la ausencia de control del cuerpo, el espacio incierto entre sueño y vigilia, lo onírico, la fusión con la naturaleza. Un fantástico inequívocamente <em>de umbral, </em>donde hay un espacio vacío entre lo real y <em>eso otro, </em>puerta del deseo, del miedo, de nuestro interior indecible. Bebe <em>La glorieta de los fugitivos</em>, a la par<em>, </em>de<em> </em>esa falta de asideros que domina el terror postmoderno —nada justifica la realidad, la razón es inútil y ningún sistema de creencias puede <em>decir </em>sobre lo que ocurre—, si tomamos como momento clave, por ejemplo, la primera explosión de una bomba atómica sobre una población [1]. Merino es experto en trazar una línea luminosa entre las dos experiencias de extrañeza que suponen nuestra propia vida y su escisión en un mismo plano de realidad, duplicada como artefacto misterioso.</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"> </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">“Fijarse durante un tiempo en la propia imagen del espejo intentando entender lo que se ve ya habría bastado para que alguien se volviera completamente loco” [2]</span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"> </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">El mundo real (pero desnaturalicemos lo más pronto posible ese término, por favor) puede ser más extraño que el presuntamente fantástico, y en el terror contemporáneo ha dejado de ser perversión para constituirse como reinterpretación de un ámbito del ser vedado por los códigos de la moral. Eso Merino lo sabe, y sus piezas a menudo abrazan la sugerencia de otro mundo invasivo, mezclado con sutileza, pocas veces disociado; son también un recorrido psicológico preciso de los estados de la mente próximos a la fusión con <em>lo otro</em>. Hay microrrelatos magníficos en este libro: <em>De fauna doméstica</em>, <em>Terapia</em>, <em>Un despertar</em>, <em>Sorpresas astrales</em> (con su textura visual de tebeo y capitalismo salvaje de índole kafkiana), <em>Andrómeda</em>, <em>Ojos</em>, <em>La otra parte</em>, <em>Vida de hotel</em>, <em>El castillo secreto</em>, <em>El final de Lázaro</em>, <em>Revelación</em>, <em>Caracola</em>, <em>Las cinco</em>, <em>Casa pintada</em>… Del mismo modo, el lector puede apreciar claramente —no es poco— una riquísima comprensión del amplio mundo del microrrelato y un trabajo continuado durante años, íntegro pero arriesgado (por otro lado, le respalda una major como Alfaguara, que no es poco), pues el fantástico en España, como el cuento, es esa niña gorda del cole a la que la industria inepta ahorca con la cuerda de saltar a la comba.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">Como en toda antología amplia, también hay una serie de piezas, si no prescindibles, que evidencian desfallecimientos —los menos, la verdad—<span>  </span>y donde el libro paga algunos peajes. A menudo se dice que el microcuento es, probablemente, uno de los géneros más libres; pero esto parece contradecirse con ciertos vicios, determinados esquemas estructurales que embargan a muchos autores, entre ellos, la reinterpretación de los mitos clásicos, sean religiosos, literarios o de otro tipo. A priori, no es que la reinvención del sustrato clásico sea mala, pero a estas alturas ya embrutece si no se hace muy bien, y aburre a las ovejas tanta Dulcinea recuperada en una farmacia, Sherezade neurastémica o Perseo vestido de mecánico. Sus excepciones, claro, las hay [3] Dentro de lo menos bueno, <span> </span>a nuestro juicio hay una parte, <em>La glorieta miniatura</em>, que desmerece al conjunto de una manera un poco preocupante. Tal recorrido, mezcla de micronarrativa y teoría sobre el género a raíz de un congreso sobre minificción, peca varias veces de ser tan cándido como una abuelilla con caramelos en los bolsillos [4]. No negamos que pueda haber algún momento de lucidez, y hasta varios, resultado de largos años de reflexión; pero —esperamos también que alguien nos contradiga— es una parte con un grado de interés mucho menor, incluso con algunos homenajes privados a otros microrrelatistas militantes que, la verdad, serían más útiles en un correo electrónico personal, y no en un libro de estas características. Con todo, no es motivo suficiente para empañar el conjunto, ni mucho menos. El microrrelato, mal que nos pese, está derivando poco a poco a la tiniebla y el estancamiento —un hastío técnico, más que otra cosa-, y este libro, no nos queda la menor duda, es un lucero muy paladeable en el centro de esa oscuridad.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">La glorieta de los Fugitivos, José María Merino (Páginas de Espuma, 2007)</span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">[1] VV. AA, <em>Paura, volumen II, Antología de terror contemporáneo; </em>Blibiópolis, 2005.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">[2] Citando a Julio Cortázar.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">[3] Véase el estupendo <em>El Jardín de las delicias, de Marco Denevi</em> (Thule Ediciones)</span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">[4] Microrrelato se casó con Minificción y tuvieron muchos minicuentos, pero todos les salieron bobos, menos uno al que llamaron cuentín ( Genética, p. 225)</span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Cuentos de José María Merino]]></title>
<link>http://eltigredecovaleda.wordpress.com/2007/06/11/cuentos-de-jose-maria-merino/</link>
<pubDate>Mon, 11 Jun 2007 08:05:43 +0000</pubDate>
<dc:creator>eltigredecovaleda</dc:creator>
<guid>http://eltigredecovaleda.wordpress.com/2007/06/11/cuentos-de-jose-maria-merino/</guid>
<description><![CDATA[Uno de los narradores españoles contemporáneos que más me gustan, y a quien más admiro (entre otras ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><img src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/cuentos_merino.jpg" alt="Cuentos, de José Mara Merino" class="alignright" />Uno de los narradores españoles contemporáneos que más me gustan, y a quien más admiro (entre otras razones porque no sólo es un artista de talento sino también un tipo estupendo), es <a title="José Mara Merino en la Cátedra Miguel Delibes" href="http://www.catedramdelibes.com/archivos/000039.html">José María Merino</a>. Tras acabar la carrera, cuando pensaba que mi futuro podría estar vinculado a la docencia universitaria, escribí un par de artículos sobre sus novelas y libros de cuentos. Posteriormente, he seguido con atención su producción narrativa, a la que he dedicado alguna atención en <a title="Lengua en Secundaria" href="http://www.lenguaensecundaria.com">Lengua en Secundaria</a>, con reseñas de su novela <a title="Reseña de El heredero, de José Mara Merino" href="http://www.lenguaensecundaria.com/resenas/heredero.shtml"><em>El heredero</em></a> y de los <a title="Reseña de Cuentos de los das raros" href="http://www.lenguaensecundaria.com/resenas/diararos.shtml"><em>Cuentos de los días raros</em></a>.</p>
<p>He llevado los relatos de José María Merino a las aulas en varias ocasiones, las más de las veces a través de ejemplos de su narrativa breve que me interesaba comentar como ilustración de diversos fenómenos o géneros narrativos (siempre que puedo, traigo a colación &#8220;El niño lobo del Cine Mari&#8221;, que es uno de mis predilectos, por su delicada poesía, por su conexión con un tema fantástico tradicional y porque en él aparece uno de mis universos imaginarios más queridos, el de la saga de <em>Star Wars</em>). Además de esas incursiones momentáneas, en una ocasión leí y comenté con mis alumnos de 4º de Secundaria un libro completo de José María Merino, en concreto la edición de <em>Cuentos</em> preparada por Santos Alonso para la editorial Castalia, en su colección &#8220;Castalia Didáctica&#8221;.</p>
<p><!--more--></p>
<p>Trabajar en las aulas de Secundaria los relatos fantásticos (pues éste es el género al que pertenece la mayor parte de la producción cuentística de José María Merino) puede resultar muy atractivo, pues lo misterioso, lo enigmático, lo sorprendente y lo inesperado tienen un efecto indudable sobre los jóvenes lectores, pero también ofrece problemas. En alguna otra ocasión ya me he referido en este blog a las <a title="De lecturas obligatorias y dificultades de lectura" href="http://www.labitacoradeltigre.com/2006/09/20/de-lecturas-obligatorias-y-dificultades-de-lectura/">dificultades que lo fantástico suele presentar a los alumnos y alumnas de Secundaria</a>, así que no insistiré sobre el particular.</p>
<p>Me interesa ahora precisar una virtud singular de los cuentos fantásticos que los hace especialmente interesantes de cara a un planteamiento didáctico, y es su carácter de &#8220;máquinas narrativas&#8221; cuyos delicados engranajes y complejos mecanismos aspiran a producir ese efecto de sorpresa, alarma, inquietud o desasosiego (cada lector ponga aquí el concepto que prefiera, pues no es fácil de precisar) que suele considerarse como elemento nuclear de lo fantástico. En cualquier caso, ésta no es la única virtud literaria de los cuentos de Merino, pues en ellos se dan cita una emoción poética muy característica, la reactualización de leyendas y temas del acervo popular, el humor juguetón o malicioso y la reflexión sobre los mecanismos de la ficción.</p>
<p>En la lectura que realicé en clase junto a mis alumnos me esforcé en ahondar en estos aspectos, y especialmente en el que considerado en primer lugar. Tras las sesiones dedicadas a la lectura, pedí a la clase que se organizara por grupos, que eligieran uno de los cuentos del volumen (podía ser cualquiera de los ya leídos u otro, pero siempre de acuerdo con la condición de que el mismo cuento no pudiera ser estudiado por dos grupos diferentes), y que redactaran un ensayo, con arreglo a los siguientes elementos o puntos de análisis:</p>
<ul>
<li>Breve resumen del argumento.</li>
<li>Estructura narrativa, la cual comprende:
<ul>
<li>Características del narrador: omnisciente, no omnisciente; en primera, segunda o tercera persona; narrador interno o externo con relación al relato, etc.</li>
<li>Estructura del texto: partes de que consta, relación de las partes entre sí y función de cada una de ellas en el cuento. </li>
<li>Análisis del desenlace en relación con el desarrollo del cuento.</li>
</ul>
<li>Análisis de los personajes: características relevantes, comportamiento, evolución, relaciones que mantienen entre sí, con los hechos que se narran, con el tiempo y el espacio, etc.</li>
<li>Análisis del tiempo (longitud del tiempo narrado, ritmo, presencia de alteraciones temporales como <em>flash-backs</em> u otras, etc.) y del espacio (características del escenario, espacio cerrado o abierto, significado del escenario en relación con el desarrollo de la acción, etc.).</li>
<li>Análisis de los sucesos fantásticos: interpretación y significado (en estos cuentos es frecuente que existan varias interpretaciones), carácter simbólico o metafórico, relación con mitos, leyendas, etc.</li>
<li>Valoración personal: juicio crítico personal sobre el cuento, su significado, su interés, el estilo del autor, los personajes, etc.</li>
</ul>
<p><img src="http://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/casadosportales_merino.jpg" alt="La casa de los dos portales y otros cuentos, de José Mara Merino" class="alignright" />Una de las ventajas de la edición escogida fue que los alumnos pudieron aprovechar las utilísimas indicaciones que Santos Alonso proporciona en sus notas y comentarios (véanse, por ejemplo, los guiones de estudio de los cuentos &#8220;El niño lobo del Cine Mari&#8221;, &#8220;Imposibilidad de la memoria&#8221; y &#8220;El derrocado&#8221;, que figuran en las páginas 293-322). Yo les proporcioné, además, algunos elementos bibliográficos adicionales, pues tengo unos cuantos libros y artículos sobre José María Merino, lo cual les permitió practicar, aunque fuera de un modo muy elemental y muy guiado, los procedimientos de investigación literaria y de cita académica.</p>
<p>Aunque los resultados de la experiencia fueron más bien irregulares (casi siempre ocurre esto cuando en una clase se realizan trabajos en grupo de análisis literario), salí bastante satisfecho de la experiencia. La mayor parte de los grupos cumplieron el expediente, pero algunos realizaron análisis muy completos y, en un par de casos, incluso brillantes, con observaciones sobre el sentido de los episodios y los desenlaces que realmente me sorprendieron.</p>
<p>Los colegas a quienes les interese tratar con la narrativa breve de José María Merino en sus aulas pueden espigar por entre sus libros de narrativa breve (<em>Cuentos del reino secreto</em>, 1982, <em>Artrópodos y hadanes</em>, 1987, <em>El viajero perdido</em>, 1990, <em>Cuentos del Barrio del Refugio</em>, 1994, todos ellos recogidos en <em>Cincuenta cuentos y una fábula. Obra breve 1982-1997</em>, 1997, las novelas cortas de <em>Cuatro nocturnos</em>, 1999, las piezas misceláneas de <em>Días imaginarios</em>, 2002 y los brevísimos <em>Cuentos del libro de la noche</em>, 2005), aunque yo les recomendaría dos ediciones especialmente apropiadas para su explotación didáctica, a saber:</p>
<ul>
<li><em>La casa de los dos portales y otros cuentos</em>, Madrid, Octaedro, Col. “Biblioteca Octaedro”, nº 7), 1999, edición de Ignacio Soldevila, volumen del que forman parte &#8220;La casa de los dos portales&#8221;, &#8220;Buscador de prodigios&#8221;, &#8220;El museo&#8221;, &#8220;El viajero perdido&#8221;, &#8220;La última tonada&#8221;, &#8220;El Edén criollo&#8221;, &#8220;Un ámbito rural&#8221;, &#8220;Signo y mensaje&#8221;, &#8220;La costumbre de casa&#8221;, &#8220;Los frutos del mar&#8221;, &#8220;El séptimo viaje&#8221; y &#8220;Pájaros&#8221;.</li>
<li><em>Cuentos</em>, Madrid, Editorial Castalia (Col. &#8220;Castalia Didáctica&#8221;, 53), 2000, edición de Santos Alonso, que contiene los siguientes relatos: &#8220;El nacimiento en el desván&#8221;, &#8220;La casa de los dos portales&#8221;, &#8220;El desertor&#8221;, &#8220;El enemigo embotellado&#8221;, &#8220;El niño lobo del Cine Mari&#8221;, &#8220;El viajero perdido&#8221;, &#8220;Las palabras del mundo&#8221;, &#8220;Cautivos&#8221;, &#8220;Imposibilidad de la memoria&#8221;, &#8220;La costumbre de casa&#8221;, &#8220;El derrocado&#8221;, &#8220;Bifurcaciones&#8221; y &#8220;Signo y mensaje&#8221;.</li>
</ul>
<p>Si prefieren leer al Merino novelista (menos apropiado para tratarlo en las aulas de Secundaria, tal vez con la excepción de las tres novelas juveniles que integran las <em>Crónicas mestizas</em>), también tienen excelentes ejemplos a su disposición: <em>Novela de Andrés Choz</em> (1976), <em>El caldero de oro</em> (1981), <em>La orilla oscura</em> (1985, una novela de singular complejidad, que mereció el Premio Nacional de la Crítica), <em>El centro del aire</em> (1991), <em>Las visiones de Lucrecia</em> (1996), <em>Los invisibles</em> (2000) <em>El heredero</em> (2003) y <em>El lugar sin culpa</em> (2007; en cuanto acabe de leerla tengo intención de publicar su reseña).</p>
<p>Y hay también un Merino poeta, y un estudioso de la ficción literaria, y antólogo, y viajero&#8230; Mucho, y muy bueno, donde elegir.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>

</channel>
</rss>
