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	<title>klilo &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "klilo"</description>
	<pubDate>Fri, 01 Jan 2010 05:28:26 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[23 de enero del 2008]]></title>
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<pubDate>Wed, 23 Jan 2008 20:31:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>Klilo</dc:creator>
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<description><![CDATA[¡Uuuuuuuuuuh! un calor de Dioses&#8230; 34º a la sombra, dice mi amiga Fercita Pascual. Mucho, ¿no? ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>¡Uuuuuuuuuuh! un calor de Dioses&#8230; 34º a la sombra, dice mi amiga Fercita Pascual. Mucho, ¿no?</p>
<p>Casi igual estuvo la sensación allá en Pucón. Pero el triunfo de la muestra y todas las experiencias que uno gana es refrescante, como un balde de agua heladita en un día de verano y un vaso de jugo natural. Con ese relajo uno tiene para mucho sabor dulce en los labios.</p>
<p>Pero lo que sí me dejó el sabor amargo en Pucón fue la experiencia que tuve con cierto grupo de teatro al cual invitamos para la muestra. Fue en la tarde del mismo viernes 18 de enero cuando llegó el grupo a la cabaña que teníamos dispuesta para hacer todo lo necesario: desayunar, almorzar y dormir. La llegada fue normal: vieron la cabaña, almorzaron y fueron al auditorio a ensayar su obra. Llegó la noche y la hora de mostrar su presentación . La obra estuvo muy buena&#8230; y noten el rechazo que siento el reconocer lo bueno que estuvo&#8230; ya que fue más tarde, cuando salieron a celebrar cuando comenzó todo.</p>
<p>Eran aproximadamente las 3:00 de la mañana cuando sentí que llegaban a la cabaña mientras dormía.</p>
<p>Siento que alguien me despierta; es la líder del grupo de teatro &#8220;Los Muertos&#8221; que se alojaba en la misma cabaña, en la pieza siguiente a los del otro grupo. Me dice &#8220;Camilo, son las 5 de la mañana y la casa está hecho un escándalo; las paredes llegan a vibrar; pon orden&#8221;, así que me levanté con la molestia de escuchar toda la bulla, la música y los golpes de parte de este grupo a esas horas de la mañana y molestando a los 10 integrantes de &#8220;Los Muertos&#8221; que están durmiendo en la otra pieza para presentar su obra el día siguiente. Toqué la puerta; la abrieron y el olor a carrete comenzó a florecer. Con ese ya predeterminante ambiente pedí &#8220;ubication&#8221; debido a todo el contexto que no es necesario repetir. A mi reclamo, el grupo contestó que sólo quería carretear, que no querían dormir, a lo que les dije que, si no van a dormir, que estén despiertos pero en silencio.</p>
<p>Me voy al saco mientras escucho cómo el grupo continúa con el desorden, los gritos y la música. Era evidente: la idea principal era molestar. Luego de interrumpir el bienestar de la compañía &#8220;Los Muertos&#8221;, de molestarme a mí y de no dejar dormir a nadie, toqué nuevamente la puerta, esta vez con una respuesta más violenta. &#8220;La segunda es la vencida&#8221; me dije y les aclaré que era la última advertencia: debían bajar el volumen o terminar el alboroto. Ahora el fundamento venía con fondo: la pieza en la que ellos pretendían dormir era claramente muy pequeña para que todos quepan, pero tenían todo el living (en el cual yo estaba durmiendo con mi saco) para descansar. Todo parecía indicar que en realidad el desorden fue una iniciativa de &#8220;protesta&#8221; por el espacio reducido del cuarto. Intenté convencerles de que bajen el volumen, pero no ocurrió. De repente salieron del cuarto a buscar sal, seguramente para beber más aún. Fue ahí cuando llamé al &#8220;representante&#8221; más cercano que encontré y me comenzó a fundamentar de la forma más rara: ellos arman el alboroto, golpean las paredes y celebran donde no deben&#8230; y nosotros tenemos la culpa. Desde ya pensaba &#8220;Esto no dará para más&#8221;. Les pedí por última vez que bajen el volúmen, e incluso el indiqué cuál era el apropiado. Supuestamente todo quedó bien. Esperé unos minutos y el volúmen se redujo. La música bajó la intensidad y comenzaron sólo a conversar y a molestarme. Quedé más tranquilo cuando lentamente la música, los gritos y el canto subió considerablemente y escuché los crujidos de la cama que estaba en ese cuarto. No aguanté más y me fui a buscar al organizador de todo el evento a que ponga mano dura, justo antes de escuchar otro crujido más. Al pedir orden en la casa del organizador, salió antes que nosotros la dueña de todo el terreno, quién pedía explicaciones mientras discutía con el grupo de teatro.</p>
<p>Y bueno&#8230; todo terminó a las 7:00 de la mañana. El grupo quedó en irse al primer bus del día. Nosotros pedíamos que se fueran durante el próximo minuto del día. Lo que me parece aún más caradura es el hecho de sensibilizar a la dueña del lugar con mentiras. Eso NO se hace.</p>
<p>Como podrán apreciar, aún me molesta recordar el mal rato, pero sigue siendo una gran experiencia. El nombre del grupo quedará reservado, a menos que cambie de opinión.</p>
</div>]]></content:encoded>
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