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	<title>la-gente-hermosa &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "la-gente-hermosa"</description>
	<pubDate>Wed, 23 Dec 2009 16:57:45 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[La Gente Hermosa: Capítulo 1 - El Valle Escondido.]]></title>
<link>http://6doit.wordpress.com/?p=8</link>
<pubDate>Sun, 08 Apr 2007 20:08:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>V</dc:creator>
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<description><![CDATA[La Gente hermosa Capítulo Primero El valle escondido Primera parte Dice la tradición olvidada del ho]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="center">La Gente hermosa</p>
<p><strong>Capítulo Primero</strong><br />
El valle escondido</p>
<p>Primera parte<br />
Dice la tradición olvidada del hombre, que en algún lugar, alguna vez existió la civilización perfecta. Me refiero a ella aparte, porque no merece esta gente ser incluida dentro del montón de limitados pueblos ya conocidos, si no que es digna de ser incorporada dentro de un grupo propio; de un grupo SUI GENERIS per se.<br />
Claro que a diferencia de muchas culturas, esta nunca tuvo un nombre, pero si lo tuvo alguna vez, hoy en día nadie es lo suficientemente anciano o está lo necesariamente informado como para recordarlo. Es por este motivo que nadie ha heredado el conocimiento de su antigua existencia a excepción de algunos privilegiados que gracias al boca en boca han conocido su idioma y que de mano en mano han recibido los libros con su historia.</p>
<p>Es lamentable su precoz extinción, pero estaban condenados a desaparecer. Algo así como la muerte automática de la célula decrépita o dañada; algo así como la autorregulación de la belleza y la perfección. Una suerte de protección dolorosa frente a la corrupción.</p>
<p align="center"><!--more--><br />
*</p>
<p>Físicamente y a MUY GRANDES RASGOS, se puede decir no distan mucho de la gente común del norte de la actual Europa por lo que cabe la posibilidad de un parentesco, aunque su vida se desarrolló bastante lejos del frío clima escandinavo. Por otra parte sus cabellos eran excepcionalmente rubios, siendo mucho más común un profundo color negro similar al del alquitrán aún fresco. Su aguzada vista provenía de un par de ojos que regularmente eran verdes y muy raramente negros, siendo el azul un tono desconocido para esta gente que reacia a abandonar sus territorios debidos al temor, se desarrollo bajo una misma línea física. No por esto eran poco hábiles; por el contrario eran muy ágiles y sus cuerpos muy esbeltos y atractivos.</p>
<p>Las mujeres gozaban en esta sociedad, de los mismos privilegios y deberes que sus pares masculinos. Realizaban labores artísticas, desarrollaban la caza y realizaban trabajos pesados cuando era necesario, aunque en los varones había algo de compasión por ellas, puesto que, a pesar de que estaban lejos de ser machistas veían en la hembra un ser frágil y hermoso digno de ser cuidado en su totalidad. A todas estas labores se sumaban las labores del hogar y referentes al cuidado de los hijos, faceta fundamental en la conservación de su cultura puesto que la educación estaba mayoritariamente ligada a las enseñanzas recibidas en el nicho familiar. Como realizaban trabajos, asimismo tenían un sinfín de derechos entre los que no se contaba la elección de autoridades puesto que no existían. Por otra parte aunque no se conocía la palabra &#8220;público&#8221;, lo único privado eran las casas y áreas reservadas a cada familia: espacios sagrados destinados al descanso y al diario vivir la única institución de este grupo humano.</p>
<p>Las mujeres solían no ser más altas que los hombres, por lo que generalmente existía una diferencia negativa de unos 5 o 10 centímetros. Constitucionalmente poseían cuerpos muy definidos y de muchas curvas: sin excepción alguna rayaban la perfección. De piel muy suave y tersa no dieron espacio al desarrollo del concepto de estética ya que a pesar de ser todas esencialmente diferentes, poseían un común: ser todas muy bellas. Es por esto que no se generaba motivo para ningún tipo de disputa o celo.</p>
<p>Los hombres eran comúnmente bastante altos y fornidos. El constante trabajo en las irregulares tierras del valle, en la albañilería, la construcción, forja, en las artes de la guerra y demás actividades, dejaban huella en todo hombre que hubiese nacido y vivido en esta ciudad.<br />
Mas allá de su heredada perfección física, su imagen nunca hubiese sido tal de no realizarse el cultivo ingenuo y casual de su cuerpo.<br />
Los hombres eran la fuerza neta de la ciudad pero asimismo realizaban extenuantes labores de obrero, llevaban a cabo a la par con las mujeres un sinnúmero de actividades caseras, pues como ya se dijo esta cultura no conocía la discriminación, por lo menos hasta donde yo conozco, negativa e hiriente.</p>
<p align="center">*</p>
<p>De sus costumbres se puede decir mucho; quizás demasiado. A grosso modo vale la pena destacar que eran una sociedad monoteísta que creía en un Dios muy bondadoso y generoso con su pueblo pero muy castigador con aquellos extranjeros que emprendieran oscuras empresas en sus tierras, los que a decir verdad nunca osaron penetrar sus dominios hasta muy tarde como se verá mas adelante.</p>
<p>Por otra parte es inevitable referirse a su organización política que era casi nula.<br />
No poseían autoridades ni líderes de ningún tipo. Ni siquiera existían las clases sociales.<br />
Todo trabajo era igualmente digno y apreciado. Las artes de combate eran enseñadas como una tradición con orígenes que distan mucho del concepto actual que nosotros poseemos y es por eso que no existiría en la gran parte de su historia un ejército sino un grupo de sujetos que tenían alto conocimiento acerca de la lucha pero que no tenían mínima idea de la organización militar. A pesar de esto, no existía hombre y mujer que no practicase estas artes constantemente, puesto que su desarrollo y perfeccionamiento se dio en base a las antiquísimas técnicas de caza y nunca se les vio en verdad como un modo de matar a otro ser humano sino un arte derivado de aquel que proporcionaba gran parte de su alimentación, aunque para efectos de nuestras descripciones, entendimiento y visión actual, serán consideradas como técnicas de guerra. Siguiendo esta línea desarrollaron múltiples armas nacidas de su propia imaginación aunque no únicas, puesto que el arco y flechas, la lanza, la espada y la daga eran típicos en su época.</p>
<p>En esta sociedad no se vieron vicios y nunca se supo de algún tipo de delito de ninguna índole ni de un hombre matando a otro más que en alguno que otro accidente con un génesis envuelto en muy mala fortuna.<br />
Vestían zapatos bastante sofisticados. Además utilizaban túnicas por lo general de color blanco, las cuales resaltaban muchas partes del cuerpo haciendo que hombres y mujeres se viesen muy hermosos aunque acostumbraban durante las épocas de mayor frío a utilizar un tipo de ropa de mayor abrigo poco parecida a las holgadas túnicas de verano.<br />
Desarrollaron la música y los instrumentos necesarios para llevarla a cabo, de los cuales el preferido era la vanhamer, un tipo de flauta pequeña fabricada de la madera de un árbol llamado vanha, una especie de bambú único en su especie que por lo demás era uno de los pocos vegetales de este tipo que crecía en el valle.<br />
El resto de las artes eran muy poco cultivadas a excepción de la pintura que algo se daba. Esto se debe a que carecían de personajes importantes dada su historia de nula política por lo que por ejemplo, la pintura se dedicaba exclusivamente a perpetuar paisajes, al retrato de actividades diarias o y muy pocas veces para el recuerdo de algún familiar, esto último casi desconocido por cuanto era muy habitual enterrar a los muertos junto a varias pertenencias indispensables en la nueva vida, entre ellos el muy útil retrato que hacía según sus creencias las veces de una especie de tarjeta de presentación.<br />
Es por esta cultura política vacía que las, como nos enteraremos, muy particulares calles de la ciudad nunca ostentaron estatuas; ni siquiera poseían nombres propios mas que su número o un determinante característico de ella.</p>
<p align="center">*</p>
<p>El Valle, como quizás erróneamente fue llamado por su gente, era bastante extenso y serpenteaba a lo largo de un poco mas que 25 kilómetros mientras que en la mayoría del trayecto de montaña a montaña no había mas de 300 metros de ancho en su parte más baja. Este corredor estaba orientado casi perfectamente paralelo al eje este-oeste, mientras la entrada se encontraba en el extremo poniente. La parte baja del cañón era recorrida por un río no muy caudaloso que era la única fuente de agua para la vida en este lugar y que provenía de una cascada ubicada en el extremo oriente del corredor manando silenciosa desde la misma roca de la montaña que la gente denominó La Fuente (Zernheka en su primitiva lengua) y que refrescaba a las laderas del valle mediante infinitas napas subterráneas. Las montañas circundantes, formaban una sierra no muy pronunciada ni muy alta (de unos 200 metros de altura como máximo), que se encontraba forrada de un eterno número de hermosos y altos árboles de imperecedero y uniforme verde que, a pesar de todo, no era tan espeso y que daba origen a uno de los bosques mas hermosos jamás creados por Dios en este planeta. Paralelo al río se había construido un sendero de ripio que se habría paso desde la espesura de la parte de la foresta que crecía en el valle y que iba desde la entrada del valle el fondo del mismo. Paralelo a este camino a momentos se formaba ganándole terreno al bosque una serie de playas de arena gris bastante gruesa pero lo bastante uniforme como para ser agradable recostarse en ella.<br />
El bosque estaba habitado por un sinnúmero de bestias y aves de diversas especies, las cuales no eran únicas ni propias de este lugar puesto que atravesaban a voluntad propia las montañas desde y hacia el valle, lo que en cierto modo les aseguraba comida casi ilimitada, lo que sumado a algunos cultivos formaban la dieta de la gente hermosa.</p>
<p>A unos 100 metros al oeste de la cascada, utilizando unos casi 150 metros de largo en ambas laderas, norte y sur, se erguía la ciudad. Finamente tallada en la misma piedra blanca o construida con bloques de este pedrusco que únicamente se daba en ese sector del valle, y aprovechando todo recurso natural como mesetas y demases, fue edificada en altura y en medio de los robustos árboles. Se accedía a ella desde el camino, por un par de escaleras igualmente talladas en la piedra y en la tierra de la montaña, que ascendían perdiéndose entre el follaje hasta llegar a una terraza primaria no muy amplia que resguardada por los árboles, al igual que gran parte de las majestuosas construcciones, conectaba con la ciudad a aquellos que llegasen por el sendero. En esta parte de El Valle, el cañón era bastante más abrupto aunque distaban de ser laderas verticales. Además la distancia entre la ladera norte y la sur estaban bastante cercanas a eso de unos 30 o 40 metros máximo.</p>
<p>Sus calles, por denominarlas de algún modo, eran en si escalinatas, unas más anchas que otras, que no superaba los 4 metros de ancho, cuya función era conectar una serie de terrazas puesto que no iban de puerta en puerta y que no siempre estaban talladas en la roca aunque eso era lo más común. De uno u otro modo, a manera de ahorrar los espacios, estaban siempre ubicadas paralelas a las cadenas montañosas por lo que poseían siempre por lo menos una baranda a fin de resguardar la seguridad de los habitantes. Estas barandas cada cierto trecho poseían una especie de nicho en donde un encargado prendía todas las noches un tipo muy rústico de mechero en base a algún tipo de alcohol o aceite desarrollado por esta gente, lo que producía un efecto único durante la noche cuando en plena oscuridad y de entre medio de los árboles manaba la luz de las ventanas de los edificios que eran interconectados mediante una cadena de lucecillas pertenecientes a las escalinatas.</p>
<p>Las terrazas hacían las veces de espacios públicos. También poseían nombres y podía haber uno o más edificios por terraza.<br />
Las construcciones de la ladera norte se conectaban con las de la sur, mediante una serie de puentes flotantes de madera, prolijamente construidos entre terraza y terraza.<br />
Dado que a medida de que aumentaba la altura en que se encontraban las edificaciones aumentaba un poco la distancia entre un lado y otro, era común que las terrazas mas altas fuesen de mayor tamaño para amortizar el riesgo de poner puentes tan extensos.<br />
Eso si estas construcciones eran antiquísimas y para la época en que se centra nuestro relato, ya pocas construcciones se llevaban a cabo puesto que las poco mas de 200 familias raramente crecían en número dado que los matrimonios se llevaban a cabo dentro de la gente de la ciudad por lo que cabe la posibilidad de pensar en lazos de sangre que uniesen a toda esta gente.</p>
<p align="center">*</p>
<p>Nunca nadie ha sabido como es que esta gente llego a este valle, pero la leyenda propia versaba que después de crear el universo, sus mares montañas y bestias, Meholi el gran Dios cruzó la entrada del valle con dos bellos infantes moldeados con el barro proveniente de dos charcos diferentes, a los que liberó desnudos en las cercanías de Zernheka para luego regresar a su reino montando el viento. Estos pequeños, un varón y una mujer crecieron juntos, acechados por creaturas y viviendo de lo frutos que les daba gratuitamente la tierra pues no tenían idea alguna de cómo labrarla menos de cómo llevar a cabo la caza.<br />
Crecieron hermosos aunque sumidos en su ignorancia e ingenuidad, hasta que llego el día en que ya en su plena juventud, calculando unos 20 años y tras mirarse a los ojos, descubrieron algo que hoy conocemos como AMOR.</p>
<p>De éste, el que según contaba la gente, fue el primer enamoramiento entre los seres humanos, desciende toda la gente que habitaba El Valle.<br />
A medida que pasaba el tiempo, los hijos de la primera pareja en la tierra iban abandonando el valle al llegar a su juventud, todo esto aún cuando el hombre vivía bajo los árboles y era ignorante, poblando así los sectores cercanos fuera de el corredor. Uno a uno abandonaron los jóvenes hasta que no quedó sino el primer hombre y la primera mujer abandonados. Al verlos Meholi tristes y ya acercándose a su muerte, bajó y en recompensa tomo un puñado de barro y suspirando sobre las figuras de greda, dio vida a la que pasaría a ser la primera población del valle. Unas 10 o 12 personas.<br />
En castigo por su falta de amor y respeto, tomó a los renegados y los envió a cada uno a un rincón diferente de este nuevo mundo. Lloraron y lloraron los desterrados quejándose de su soledad. Conmovióse Meholi el Dios generoso y con un poco de barro fabrico compañía para cada uno, de tal modo que su destierro fuese menos doloroso. De este modo el mundo se pobló por completo, aunque la gente del valle que se encontraba aislada y oculta por las dadivosas montañas, tuvo diferente destino que sus pares.</p>
<p>De sus costumbres, orígenes y demás detalles no queda ya nada por decir, sino descubrirlos a lo largo del relato.</p>
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