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	<title>laucha &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://en.wordpress.com/tag/laucha/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "laucha"</description>
	<pubDate>Sat, 05 Dec 2009 13:13:51 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Trabajo en excel]]></title>
<link>http://wuazaa.wordpress.com/2009/06/19/trabajo-en-excel/</link>
<pubDate>Fri, 19 Jun 2009 18:10:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>wuazaa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Aca posteamos unos ejercicios de excel, que nuestro profesor nos pidio postear. No tiene nada que ve]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'>
<p>Aca posteamos unos ejercicios de excel, que nuestro profesor nos pidio postear. No tiene nada que ver con nuestro tema del blog, nada que ver con lugares del mundo. No somos unos excelfreaks!!</p>
<p>saludo a todos,</p>
<p>Tommy, Eric y Karen</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[VINITO]]></title>
<link>http://vidasdeotros.wordpress.com/2008/12/05/vinito/</link>
<pubDate>Fri, 05 Dec 2008 22:09:28 +0000</pubDate>
<dc:creator>aleagostinelli</dc:creator>
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<description><![CDATA[Vinito y Laucha Vinito la tiene clara: él sabe si te acercás a chamuyar porque sos un ñoqui de la vi]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><div id="attachment_5" class="wp-caption alignleft" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-5" title="a-pura-sangre_ch" src="http://vidasdeotros.wordpress.com/files/2008/12/a-pura-sangre_ch.jpg" alt="Vinito y Laucha" width="450" height="207" /><p class="wp-caption-text">Vinito y Laucha</p></div>
<p>Vinito la tiene clara: él sabe si te acercás a chamuyar porque sos un ñoqui de la vida, si tenés o no la intención de subir al mateo, o si te hacés pasar por periodista para ligar un viaje gratis.<br />
Por eso, al principio, te echa una mirada fría: él necesita clientes, no reportajes. De las notas no vive y le carga que vean al personaje -el señor pintoresco que arrea su caballo en su coche pintado de verde y amarillo- antes que al laburante. No dijo nada de esto, o lo dijo con los ojos; en cualquier caso, uno hace mal en advinarle el pensamiento; más cuando Vinito, honestamente, escuchó sin chistar. Todo lo que hizo fue echar una mirada fría y ofrecer un paseo por los bosques de Palermo a 20 pesos la vuelta de 20 minutos. “¿Un peso por minuto? Mmm&#8230; Déjemelo pensar”, dicen, y no los vuelve a ver nunca más.<br />
No saben lo que se pierden. Trotar a paso tranquilo sobre el empedrado, rodeado por el vértigo de la ciudad, es una placentera combinación de miniturismo y kinesiología: el traqueteo te relaja la osamenta y el ritmo del animal te obliga a ver con otros ojos lugares que siempre estuvieron ahí, esperando tu primer viaje en mateo para ser descubiertos. Algunas almas piadosas murmuran: “Pobre caballito”. No compadecerían al animal si supieran que, los días que el cochero no lo saca a pasear, el pobrecito se la pasa mirando una pared en un corralón de mala muerte.<br />
Hace tres años, cuando vio a su yegua por primera vez, dijo: “¿Y ésta rata me trajiste?”. El aspecto de la tordilla era poco saludable y acababa de cumplir siete años. Era negra y chiquita. Por eso le puso Laucha. “Me quiere como a un padre y yo como a una hija. Nos necesitamos uno al otro. Yo no sé que haría sin ella; y ella, bueno, nunca va a tener a un padre que la consienta como yo”.<br />
Laucha, la potra de sus amores, sabe que Vinito la pasa a buscar a las nueve y media A.M. para salir a las diez del corralón de Castillo y Bonpland, desde donde emprende su peregrinaje diario por avenida Juan B. Justo hasta la salida del Zoológico, frente al monumento a los Españoles. “El animal te espera -explica Vinito-; sabe que trabajar es su única oportunidad para salir”.<br />
Todas las mañanas comparten el mismo ritual. Vinito le manguerea las patas, le pasa por el pelo un líquido cuya composición no revela “para no avivar giles”, le rasquetea el lomo y le cepilla las crines hasta hacerlas brillar. Después, lustra la montura con un trapo mojado en agua, aceite y kerosén, y la ensilla. Luego lleva a Laucha a la calle y le engancha las varas que la unen al carro.  Le pone el sombrero que le da el toque de yegua fatal y todos arriba, “que hasta el Rosedal no paramos”.<br />
Vinito desgrana su historia con las piernas cruzadas mientras Laucha recorre, casi de memoria, el camino que une el corralón de Chacarita con los Bosques de Palermo. Llegando a la esquina de Juan B. Justo y Santa Fe, hasta parece que mira a ambos lados antes de cruzar. Vinito vio que vimos y aclara:  “Respeta las leyes del tránsito más que un cristiano”. Manejar un mateo, dice varias veces, no es para cualquiera. “Hay que saber llevar al animal”. Así y todo, Laucha frena sola en los semáforos rojos y sale quemando las herraduras cuando cambian a verde. Vinito tiene una teoría: “Yo creo que sigue el movimiento de los coches. Por algo va más rápido cuando hay mucho tránsito”.<br />
El mateo se detiene frente al Museo Sívori, cerca de donde se levanta el monumento al Ciervo. Allí, Vinito se santigua: “Aquí tiramos las cenizas de Don Esteban Galati”. El tano Esteban era algo así como el patriarca de los cocheros porteños. Murió en 1996 y Vinito se convirtió en el cochero más antiguo de Buenos Aires. “Fue como un segundo padre para mí”, evoca. Esa parada es su más preciada herencia. Vinito para ahí de lunes a viernes. Los feriados el Rosedal cierra para el tránsito vehícular. Incluido el que funciona a pan, agua y mimos.</p>
<div id="attachment_7" class="wp-caption alignleft" style="width: 210px"><img class="size-full wp-image-7" title="vinito-1-ch" src="http://vidasdeotros.wordpress.com/files/2008/12/vinito-1-ch.jpg" alt="A principios del siglo XX, los mateos usaban reloj y trabajaban como taxis. " width="200" height="309" /><p class="wp-caption-text">A principios del siglo XX, los mateos usaban reloj y trabajaban como taxis. </p></div>
<p><strong>ANTES USABAN RELOJ. </strong>Manolo De Aro, el papá de Vinito, era lechero. Tenía una chata que usaba para el reparto. La leche iba en los mismo tarros de veinte litros que ahora venden las tiendas de antiguedades como paragueros. Vinito, segundo de seis hermanos, tenía ocho años y trabajaba con su padre a la par. Su mamá Aída le tenía el coche listo a las cinco de la tarde, cuando salía de su primer empleo, la carnicería La Negra, donde aprendió el oficio de carnicero. “Fuí el empleado más joven: a los 18 era cortador y a los 22 ya era encargado”. Juan Carlos salía a milonguear noche por medio y Aída madrugaba para atarle la chata, “que era como un mateo pero de cuatro ruedas”. También trabajaban para la mueblería Sadima, “unos malandras que te mostraban un mueble y te vendían otro”, y hacían  mudanzas por su cuenta o para comisionistas en Retiro o en Plaza Once, donde esperaban a los que se bajaban de los trenes. “Por entonces eran dos lugares clave donde encontrar trabajo -recuerda-. “La gente bajaba con sus valijas y sus baúles y los apilábamos en el coche. En esos tiempos sí que hacíamos rendir al animal”.<br />
El papá de Vinito se agenció el primer mateo en el verano del ‘47. Por entonces, los coches tenían un reloj al lado del farol. “Eran marca Arcos y de la banderita bajaba una tripa que se enganchaba a una estrella en la rueda”. Que llevaran reloj no significaba que el mateo se usara como transporte público. “Para moverse estaba el tranvía o los hormiga negra, un Mercedes negro que se usaba como taxi”, explica. De madrugada, hacían entregas para las florerías y seguían en los entierros. “Antes, el portacorona que iba a la cabeza del coche principal era un mateo. Cuando el muerto era un nene, el coche era blanco y se le llamaba ‘el carruaje de los angelitos’. Por desgracia esas costumbres se perdieron. Hoy estamos olvidados. Antes había más posibilidades de trabajo”.<br />
Vinito hace un descanso frente al Rosedal, baja del coche -modelo 1891- y acaricia el lomo de Laucha, que mueve el hocico. Le ofrece un pan entero y ella lo devora con fruición. “Es una Reina consentida, cada vez que termina un viaje me pide algo. Por suerte come de todo: yogur, fideos y hasta pastillas de menta. ¿Le conté que por su pinta ganó dos cucardas en la Rural?”.</p>
<p><strong>LA ULTIMA CURDA. </strong>Su apodo sabe a ríos de vino tinto. Lo tiene tan asumido que perdió el apellido: Juan Carlos Vinito, se lee en su tarjeta. Alguno podría arguir que se siente más hijo del vino que de su propio padre. Sin embargo, ese sentimiento proviene de sus dos amores: su vocación por el escabio es una herencia paterna. En 1978 se despidió del viejo y del vicio. Manolo falleció y Vinito terminó internado. El diagnóstico: una cirrosis galopante. “Pero se ve que no me había llegado la hora.<br />
Aquel susto me sirvió para olvidarme del vino para siempre”. Por esos tiempos, el coche lo tiraba una tordilla grandota que había bautizado El tractor. “Cuando estaba regalado, yo viajaba tirado atrás; ella volvía solita hasta el corralón y esperaba que saliera alguno para que me llevara a casa”.<br />
Durante años fue cliente fijo de la comisaría 23. “Me llevaban a pasar la noche a la taquería por las dudas, estuviera ebrio o no. Era injusto. Pero yo también hice de las mías”.<br />
Le gusta contar que el último mateo que usó su padre fue vendido “por un millón de pesos viejos” a los productores de la serie <em>Bonanza </em>en la década del ‘60. Años después siguió vinculado al mundillo artístico cuando participó del filme <em>Así es la vida</em>, con Soledad Silveira, y en <em>Rosa rosa</em>, la película de Sandro, donde le empapelaron el coche con fotos del cantante. “Pero lo que más me divirtió -confiesa, sin dudar- fue llevar a Héctor y Teresita, los enanitos que casó Galán”.</p>
<p><strong></strong>Los fines de semana, Vinito espera a sus potenciales clientes -casi todos turistas- a la salida del Zoológico. “El lugar es algo que uno se gana con los años. Entre los cocheros hay ciertos códigos y uno debe respetar la parada del otro. Digo ‘ciertos’ porque si te distraés un minuto, ñácate, te piantan la clientela”. Lleva a los paseantes por el Lago de Palermo, el Hipódromo, el Planetario y, cuando le piden un viaje completo, llega hasta el Jardín Japonés.<br />
En los ‘50, en Plaza Italia y Bajo Belgrano, llegaron a circular hasta cuarenta mateos. Hoy queda un puñado -nunca más de quince- y se disputan un mercado en vías de extinción: faltan corralones, casi no quedan herreros y el tránsito está cada día peor. Predomina el turismo brasileño. “Los extranjeros son más respetuosos que los porteños, ¿sabe? Aquellos buscan al primer coche de la fila; los argentinos, en cambio, eligen el mejor”.</p>
<p><strong>¿DÓNDE ESTÁ PAPÁ? </strong>“De poco a poco”, hizo filetear Vinito en su mateo. La frase contiene algo de su filosofía de vida, una manera paciente de concebir el destino, y lo que se necesita para ir llegando en una ciudad poco amable para vehículos de tracción a sangre. Laucha, una yegua con personalidad, impone un ritmo elegante y sostenido: su andar es tan seguro que pareciera conocer mejor que el cochero el humor de sus competidores del asfalto.<br />
“Laucha, ¿dónde está Papá?”. Vinito hizo la pregunta a cuarenta metros. Pero ella gira la cabeza y le clava la mirada. “Entre nosotros hay una comunicación muy fuerte, parecida a la del padre y el hijo. Si está en un box, ella mira por la hendija cuando oye mi voz”, se entusiasma Vinito, orgulloso como un padre de su hija. Jugando, ella hace rechinar los dientes y él le acerca la cara. “Dale un beso a tu padre”, le dice.  “¡Ajjj!”, gesticula un pibe de unos nueve años que sale del Zoo. Su hermano menor se acerca a acariciar a la yegua. “No toques”, se alarma su madre. “Es cómico, pero algunos padres le enseñan a tenerle miedo al animal”, reflexiona. “Muchos viajes los perdemos porque no terminan de ponerse de acuerdo. Unos se mueren de ganas por subir y otros se mueren de miedo. Los que más se asustan son los pibes”. Vinito pone la cara para recibir otro lenguetazo y les conversa: “¿Ves que no es mala? Todo lo que necesita es que la quieran, como vos”.</p>
<p><strong>HASTA QUE DIOS DIGA.</strong> Juan Carlos y su mujer, Nélida Elvira Blasi, eran vecinos de la misma cuadra, en la calle Agrelo. Ya se habían fichado. Pero recién en 1958, un cochero del barrio ofició de celestino una tarde de truco y vermú. “Yo era una chica de mi casa y él era un chúcaro. Le resultó fácil engrupirme”. Se casaron un año después y en 1961 nació Carlitos, su único hijo. Nélida confiesa que lograr que su esposo abandonara la bebida le llevó una vida. Aguantó el trance entera y nunca lo dejó solo: “Hemos pasado momentos díficiles -recuerda-. Pero, si uno sabe esperar, todo tiene su recompensa: no sólo dejó de tomar sino que comprendió lo que valgo”. En 1978, cuando su adicción casi se lo lleva, decidieron que los tiempos lentos del mateo eran una mala compañía y abrieron una carnicería en el frente de su casa de Boedo. Pero los caballos tiraban y, catorce años después, Vinito volvió a la calle, aunque ya como un rebusque veraniego: “En invierno salgo solamente los fines de semana, y a veces ni eso”, se queja. Nélida, que lleva las cuentas de la casa,  piensa en reabrir la carnicería:  “Es así. Uno va tironeando hasta que Dios diga”.<br />
Vinito siente los años que le restan como una vuelta gratis. Hace un año se pegó el julepe de su vida. “Estaba en el corralón, acicalando a Laucha, y me dio un infarto. Menos mal que los muchachos me llevaron enseguida al Durand; casi no cuento el cuento”. Durante semanas la yegua se negó a probar bocado y los cuidadores creyeron que el animal se moría. “Me contaron que se la pasaba mirando la calle, como si me estuviera esperando. Cuando volví, Laucha revivió”.<br />
El médico le aconsejó que esperase un tiempo antes de retomar las riendas del mateo. Vinito volvió enseguida. “Hay que ser rápido. Porque éste es un trabajo de suerte”. Bajo el solazo del mediodía, mientras desarma la vianda que le prepara su mujer, mira a Laucha y exclama: “¡Usted sí que la pasa bien, eh! ¡Cuéntele, cuéntele al hombre cómo la trata el padre!”. Laucha no dijo nada. Pero no importaba: estaba todo dicho.</p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Éramos pocos y se fastidió el Laucha]]></title>
<link>http://sevillistasderenault.wordpress.com/2008/10/24/eramos-pocos-y-se-fastidio-el-laucha/</link>
<pubDate>Fri, 24 Oct 2008 12:37:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>sevillistasderenault</dc:creator>
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<description><![CDATA[Si ya el estado de los delanteros sevillistas se podía calificar como alarmante, el único futbolista]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;"><img class="alignleft" style="float:left;" src="http://sevillistasderenault.files.wordpress.com/2008/10/lautaroacosta.jpg" alt="" />Si ya el estado de los delanteros sevillistas se podía calificar como alarmante, el único futbolista con algo de vocación plenamente ofensiva que quedaba sano ha caído para dos o tres semanas. Lautaro Acosta se lesionó ayer a los 20 minutos de partido y permanecerá de dos a tres semanas en el dique seco, por culpa de un esguince de ligamento en su tobillo izquierdo. De esta forma, el Laucha se perderá seguro el partido del domingo ante el Málaga, el de la Ponferradina intersemanal y el del siguiente domingo en Valladolid.</p>
<p style="text-align:justify;">Si todo va bien, podría reaparecer en Lieja ante el Standard, pero todo depende de que la evolución sea la correcta. Todo esto plantea un serio problema a Jiménez para enfrentar al Málaga. La esperada reaparición de Luis Fabiano podría llegar este domingo, mientras que Kanouté, Chevantón y por su puesto Koné están descartados. De esta forma, Navas y Renato podrían volver a formar una extraña pareja atacante que sin embargo ya dio sus frutos ante el Stuttgart.</p>
<p style="text-align:justify;">Si el equipo sigue sin encajar goles, cualquiera de los 11 futbolistas y no necesariamente los delanteros podrían ser los encargados de desequilibrar el marcador. Lo importante es que la defensa siga a este nivel para  no descolgarnos de la zona alta.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Lautaro Acosta cumplió su sueño de vestir la camiseta blanca]]></title>
<link>http://sevillistasderenault.wordpress.com/2008/07/04/lautaro-acosta-cumplio-su-sueno-de-ponerse-la-camiseta-blanca/</link>
<pubDate>Fri, 04 Jul 2008 16:42:10 +0000</pubDate>
<dc:creator>sevillistasderenault</dc:creator>
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<description><![CDATA[En una descafeinada rueda de prensa fue presentado este mediodía Lautaro Acosta, centrocampista proc]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>En una descafeinada rueda de prensa fue presentado este mediodía Lautaro Acosta, centrocampista procedente del Lanús argentino y primera incorporación cerrada para el primer equipo de las cuatro que ya se han realizado. Quizá por las numerosas declaraciones que realizó ya el jugador desde su llegada el pasado miércoles, no fueron muchos los periodistas que se dieron cita en la sala de prensa del Sánchez Pizjuán, lo que se suma a la ausencia de José María del Nido, que no volverá a Sevilla hasta primera hora del domingo.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://www.sevillafc.es/archivos/img_temp0809/img_varios/lauta.jpg"><img class="aligncenter" src="http://www.sevillafc.es/archivos/img_temp0809/img_varios/lauta.jpg" alt="" /></a></p>
<p>El Laucha dejó claro que &#8220;Soy Lautaro, ni Aimar ni Messi ni Agüero, tengo estilo propio, lo verán todos adentro de la cancha. Las comparaciones no son buenas nunca: soy distinto, no mejor ni peor, sólo distinto. Mi estilo se verá reflejado en el campo. Desde que llegué acá me han dicho que hay grandes jugadores; sé que hay muy buena competencia y mientras que eso sea sano será bueno porque me va a ayudar, ya que tendré que estar a gran nivel para jugar&#8221;, señaló.</p>
<p>El futbolista tendrá que aprovechar el tiempo para conocer pronto a sus compañeros, puesto que el 23 de julio marchará a Pekin para disputar los juegos olímpicos: &#8220;Lo hablamos con Monchi, me dijeron que era lo mejor para mí ir con la selección; después de dos semanas de conocer a mis compañeros me marcharé a China&#8221;.</p>
<p style="text-align:center;"><img class="aligncenter" src="http://www.sevillafc.es/archivos/img_temp0809/img_varios/acosta1.jpg" alt="" /></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[El DIARIO de mi TIA, la SOLTERA /008]]></title>
<link>http://legequaeso3.wordpress.com/2007/12/10/el-diario-de-mi-tia-la-soltera-008/</link>
<pubDate>Tue, 11 Dec 2007 02:57:22 +0000</pubDate>
<dc:creator>yokrlos1</dc:creator>
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<description><![CDATA[Me despertaron los truenos y el ruido de la lluvia cayendo sobre los almohadones de plàstico en el p]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="justify">Me despertaron los truenos y el ruido de la lluvia cayendo sobre los almohadones de plàstico en el patio. Hoy <em>Cristina</em> va a ser<em> Presidenta.</em> <em>Laucha</em> duerme a mi lado como si nada, ella cada vez està màs dormilona, debe ser por los años, en cambio, yo, cada vez duermo menos. A <em>Laucha</em> la asustan ciertos ruidos, no necesariamente fuertes; los cochecitos de la plaza la asustan pero no se muy bièn si es por el ruido que es bastante dèbil, o por otra cosa que no alcanzo a entender muy bièn. Tampoco le tiene miedo a los truenos o a los cohetes de Fìn de Año. Lo que realmente la vuelve loca pero loca loca, es el silbido de las cañitas, pero tienen que ser varias, una atràs de otra; sì es una aislada, se inquieta pero enseguida se le pasa. Pero cuando son muchas, todas juntas, viene corriendo y sube temblando a mi regazo y se queda ahì hasta que afloja.</p>
<p align="justify">Ya pasaron las 5 de la madrugada y no pude pegar un ojo, parece que se cayò alguna de las ramas de los àrboles del fondo&#8230;sigo pensando en <em>Marìa&#8230;</em>y, en <em>Alejandra</em>; èsta vez me afectò màs que otras veces&#8230;Y ahì volvieron los truenos, uno, y otro, y otro&#8230;El ùltimo me resultò màs fuerte, como si se hubiera metido dentro de la casa. Me levanto y camino hasta la<em> Cocina</em>, siempre dejo la luz prendida para no tropezarme, para tomar agua, pero màs que nada para abrirle a <em>Lauchita </em>cuando en medio de la noche quiere salir a hacer pis en el pasto. <em>Laucha</em> sigue en su mundo de perros, de perros que duermen&#8230;Llego y de pronto la veo: una laucha, misterio resuelto!, ya me estaba asustando tanto golpe sin saber de dònde venìa. La laucha tambièn estaba asustada, mucho màs que yo, parecìa paralizada. Debajo de la mesada, aparte del alimento de <em>Laucha</em>, guardo, entre otras cosas, las ollas, las tapas de las ollas, los jarros, las sartenes; se nota que por el desparramo que hizo la laucha dentro se abriò una puerta del mueble bajo mesada y la plancha para las hamburguesas, que es bastante pesada, la golpeò, està como borracha; pero, por dònde entrò?&#8230;Me hizo acordar tanto a èsa pelìcula&#8230;como se llama?, si hubiera estado el <em>Nene </em>ya la habrìa adivinado, a mì los nombres de las pelìculas se me mezclan como si fuera una ensalada&#8230;èsa, en la que trabaja Tom Hanks, la del negro grandote que està preso y le cura el càncer a la esposa del jefe de la càrcel; igual a èl lo matan, a pesar de que no tenìa nada que ver con el asesinato de las nenas&#8230;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify"><strong><em>Laucha</em> y la laucha</strong></p>
<p align="justify"><em>Laucha </em>se apareciò medio dormida todavìa, me asustè, creì que se comìa a la laucha de un bocado; le mostrò los dientes y me pareciò que la lauchita se desmayò; siguiò olfateàndola por un buen rato y luego se sentò al lado mìo y no paraba de mirarme como cuando a ella se le pone algo fijo y no descansa hasta que le hacès caso&#8230;Cuando inclinò la cabezita sentì que estàbamos de acuerdo. Busque algo donde ponerla, una caja de fòsforos es muy chica pero una de zapatos, muy grande. Anoche el <em>Nene</em> me trajo una caja de alfajores, es del tamaño justo, todavìa no la toquè, saquè los 12, son de chocolate <em>&#8220;no màs de uno por dìa&#8221;</em> me dijo; si me entusiasmo me caen mal, èl lo sabe, los guarde otra vez en la heladera, con el calor se ablandan con mucha facilidad. No les tengo miedo, a las ratas grandes sì, pero si son chiquitas no tanto, sì me da impresiòn tocarla, y si se despierta y me muerde?&#8230;busque los guantes pero no pude encontrarlos por ningùn lado, agarrè la pala de plàstico y la acomodè a un costado, empujè despacito y se moviò un poco, nos miramos con <em>Lauchita</em>, la levantè y la puse en la caja, la cola quedò colgando, la acomodè con cuidado. En los dibujitos, siempre comen queso, el alimento de la perra parece que no lo tocò, le dejè un pedacito de quartirolo y un poquito de agua en una tapita de gaseosa que siempre tengo para el <em>Nene</em>, a mì me hincha; tapè la botella con un pedacito de plàstico y una gomita.</p>
<p align="justify">A la tarde me quedè viendo por <em>Crònica</em>, la ceremonia de asunciòn de <em>Cristina.</em> Pensar que a <em>Evita</em> la vetaron los milicos y no pudo ser candidata a vice en el <em>`52.</em> Estuvimos con otras compañeras de la <em>Fundaciòn</em>, pegaditas al palco en la <em>9 de Julio</em> el dìa del <em>Cabildo Abierto (22 de Agosto de 1951)</em> nosotras sabìamos que ella estaba enferma pero tenìamos la esperanza de que aceptara respaldada por el pueblo. Yo lo quiero mucho al <em>General</em> pero no tuvo la fuerza suficiente para respaldarla. Aunque sea una locura, yo siempre creì que si <em>Evita</em> llegaba a la <em>Vicepresidencia</em>, no se morìa asì y no pasaba lo del<em> &#8216;55</em>&#8230;Por màs que <em>ella</em> la nombra a Eva, poquito, la nombra muy poquito, no tiene nada que ver con lo que Evita era&#8230;en realidad nadie se parece a Evita&#8230;Hace rato que no escucho los discursos, sè que todos mienten un poco&#8230;bajè el volumen del televisor y le mirè los gestos. Tiene gestos de hombre, no de machona, no; tiene toda la postura de un hombre, los modos de un hombre, a lo mejor son cosas mìas. Màs tarde cantò en la plaza con los artistas, y bueno&#8230;habrà que tener paciencia. Yo cobro el mièrcoles, me adelantaron el pago de la Jubilaciòn unos dìas. El problema es <em>Enero</em>, se hace interminable&#8230;.<em>Laucha</em> como siempre se viene a la cama conmigo, dejè a la laucha en la cajita, todavìa no reaccionò&#8230;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify"><strong>Lunes 10 de diciembre de 2007:</strong> Sagitario /Año del Chancho</p>
<p align="justify"><em><strong>Santoral:</strong> Virgen de Loreto</em></p>
<p align="justify"><em><strong>Nacimientos:</strong> 1923, Clorindo Testa; 1938, Liv Ullmann; 1960, Kenneth Branagh  </em></p>
<p align="justify"><em><strong>Dìa:</strong> Internacional de los Derechos Humanos.</em></p>
<p align="justify"><em><strong>Clima:</strong> lluvioso por la mañana, luego nublado, 23ºC </em></p>
<p align="justify">&#160;</p>
</div>]]></content:encoded>
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