<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress.com" -->
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	>

<channel>
	<title>literatura &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://en.wordpress.com/tag/literatura/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "literatura"</description>
	<pubDate>Sat, 25 May 2013 17:56:07 +0000</pubDate>

	<generator>http://en.wordpress.com/tags/</generator>
	<language>en</language>

<item>
<title><![CDATA[La Felicidad es un Té contigo]]></title>
<link>http://lauragongora.wordpress.com/2013/05/18/la-felicidad-es-un-te-contigo/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 21:19:58 +0000</pubDate>
<dc:creator>lauragongora</dc:creator>
<guid>http://lauragongora.wordpress.com/2013/05/18/la-felicidad-es-un-te-contigo/</guid>
<description><![CDATA[Suelo elegir los libros que leo por la portada (no niego que algunos otros son por el autor), quizá ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Suelo elegir los libros que leo por la portada (no niego que algunos otros son por el autor), quizá sea porque me dejo llevar mucho por la mercadotecnia o es quizá porque conozco un poco de ella, como sea que sea, este libro al igual que los demás lo elegí por la portada, fue una acción instantánea al entrar a la librería.  Desde ver esta portada te transmite alegría y quizá tenga mucho que ver tus elecciones con las necesidades momentáneas (teoría mkt) o quizá solo sea tu personalidad la que domine, eso yo no lo se, pero este libro lo tome igual que la mayoría de los otros, luego leí el titulo y sin ver la sinopsis lo compre.</p>
<p>Me sorprendió realmente leer por primera vez una comedia tan bien escrita y tan alegre, estaba acostumbrada a las historias de amor en donde el drama se mezcla, a los conflictos policíacos o a los temas de polémica religiosa (también muy buenos).</p>
<p>Simplemente si quieren pasar un buen rato leyendo una comedia muy bien llevada se los recomiendo!</p>
<p><strong><em>SINOPSIS</em></strong></p>
<div>La inexplicable desaparición del gentleman Atticus Craftsman en el corazón de las tinieblas de la España profunda parece estar relacionada con las malas artes de cinco mujeres desesperadas, las empleadas de la revista Librarte, capaces de cualquier cosa con tal de conservar su trabajo.</p>
<p>El inspector Manchego será el encargado de desenredar una trama en la que la comedia romántica se mezcla con el drama más tierno, la intriga policiaca desemboca en el mayor hallazgo literario de todos los tiempos, lo difícil se vuelve fácil y los problemas se ahogan en un mar de lágrimas&#8230; de risa. Todo esto para terminar descubriendo, qué cosas, que el amor lo explica todo.</p></div>
<div></div>
<div>AVISO PARA LECTORES:<br />
Esta novela puede afectar seriamente su percepción pesimista de la realidad.  Los personajes son como los hijos: entre mas se tropiezan mas se les quiere.</div>
<div></div>
<div></div>
<div></div>
<div>. <a href="http://lauragongora.files.wordpress.com/2013/05/felicidad.jpg"><img class="size-full wp-image-19 aligncenter" alt="felicidad" src="http://lauragongora.files.wordpress.com/2013/05/felicidad.jpg?w=190&#038;h=282" width="190" height="282" /></a></div>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Proyecto A7]]></title>
<link>http://lauragongora.wordpress.com/2013/05/18/proyecto-a7/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 21:03:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>lauragongora</dc:creator>
<guid>http://lauragongora.wordpress.com/2013/05/18/proyecto-a7/</guid>
<description><![CDATA[#1 1986 es el año cuando nace el último de los 7 Ángeles enviados a la tierra, Amaia, es el nombre q]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><b><span style="text-decoration:underline;">#1</span></b></p>
<p>1986 es el año cuando nace el último de los 7 Ángeles enviados a la tierra, Amaia, es el nombre que lleva, no el nombre que sus padres mortales han elegido para ella, este es su nombre original. Podrán pensar que la vida de un ángel puede ser fácil y que son seres con una naturaleza superior a los humanos, otros podrán pensar que debe de ser muy difícil por el conocimiento inculcado por algunas religiones en la que los ángeles son los encargados de cuidarnos.</p>
<p>Es cierto que los ángeles son criaturas superiores en muchos aspectos a los humanos, definitivamente no en todos y mucho menos fueron creados para cuidarnos, los ángeles son seres que vienen de otro lugar inalcanzable para los humanos hasta el momento, solo y solo porque no saben que existe!.</p>
<p>Su superioridad se basa en sus sentimientos, son seres puros, buenos, blancos, llenos de bondad y amor, ellos no conocen la maldad, el egoísmo entre otras muchas cosas que los seres humanos dominamos a la perfección, sin embargo los ángeles no han podido desarrollarse para prosperar como raza, no tienen avances, viven en la austeridad total y con el miedo latente de que los humanos puedan encontrarlos y destruir su mundo de amor, es por esto que se puso en marcha el proyecto A7, en donde 7 ángeles son enviados a la tierra con el fin de aprender de los humanos como llegar a ser superiores como raza para así poder entrar en el mundo humano y mostrarles como amar y a su vez evitar que los humanos invadan su mundo quitándoles ese gran don.</p>
<p>No buscan cuidarnos, no buscan pertenecer a nosotro, solo quieren aprender de un mundo distante y mantenerse a salvo, porque 7? No lo sé, seguramente para que los humanos le den algún significado religioso a esta leyenda, pero probablemente el número no sea ni siquiera una estrategia, ya que como mencione anteriormente ellos no tienen conocimientos más allá del amor, lo cual hace de su tarea de aprendizaje una aventura increíblemente complicada de vivir dentro del núcleo humano, como seguir siendo un ángel en una sociedad humana?, suena imposible.</p>
<p>Así empieza la historia de 7 ángeles en el mundo Humano, Alo, el mayor con 47 años ubicado en Italia, conservador, introvertido, con una sonrisa matadora, soltero por convicción propia y un renombrado arquitecto. Aluxia con 40 años, intelectual escritora de comedias basada en España, con una hija y por supuesto madre soltera. Anonna con 36 años, enamorada eterna de la naturaleza, nacida en Africa pero su vocación es viajar por el resto del mundo haciendo documentales para national geographic, no mantiene relaciones estables y a pesar de amar puramente a todos, su corazón es de condominio y, es mejor así. Aperty, 31 años jugador de Futball americano ya un poco veterano para este ramo, amante de los deportes, campeón de un super bowl hace no mucho tiempo, soltero y no por convicción propia pero si destinado a estar sin pareja el resto de sus días en la tierra, reside actualmente en Boston la mayor parte de su tiempo, aunque no juega para ese equipo precisamente. Akao, él simplemente sobrevive, paracaídas desde hace 10 años, ya con 29 años, va y viene a su suerte sin oficio ni beneficio, de nacionalidad Australiana pero por el momento no se sabe aún donde está, ya saben!! los sistemas de localización de los ángeles son bastante malos como para localizar a un tipo como Akao.  Allila con 28 años, una trapecista del circo del sol impactante, nacida en Pekin, ahora viaja por el mundo con el circo después de haber fracasado en su sueño de ser gimnasta olímpica con alguna medalla para su país. Y finalmente Amaia con 26 años, sin una puta idea de lo que quiere hacer con su vida, solo sabe que quiere ser feliz y llevar a su pueblo la información necesaria sin dejar a sus padres humanos, Mexicana residente en algún país de la Unión Europea, tuvo la suerte de nacer en una familia rica y ha tenido grandes oportunidades de viajar y conocer mundo, quizá por eso mismo esta tan confundida con su vida, pero realmente, para el proyecto A7 que más da lo que quiera hacer de su vida en la tierra?, siempre alegando las reglas del A7, nunca siguiendo políticas, rebelde, soñadora, morena de ojos verdes,  cualquiera juraría que es gitana.</p>
<p>Por supuesto estos no son los nombres con los que viven en este mundo, pero esos no se los diré.</p>
<p>Todos ellos Han vivido historias totalmente inconcebibles para ellos, es aquí donde han conocido el dolor, donde han derramado su primer lagrima, donde han tenido que sacrificarse por alguien o algo, siete historias, siete vidas, siete aventuras, siete mentes, siete corazones que mostrar, una misión que cumplir, un contrato y un reglamento que seguir.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[EL OLIVO OLVIDADO]]></title>
<link>http://entrelineados.wordpress.com/2013/05/18/el-olivo-olvidado/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 21:00:10 +0000</pubDate>
<dc:creator>soledadpr7</dc:creator>
<guid>http://entrelineados.wordpress.com/2013/05/18/el-olivo-olvidado/</guid>
<description><![CDATA[Aquel olivo no era un árbol cualquiera. Estaba solo, en medio de un montón de olivos que no tenían n]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Aquel olivo no era un árbol cualquiera. Estaba solo, en medio de un montón de olivos que no tenían nada que ver con él. La copa de mi olivo era de un verde esperanza que brillaba en medio del resto de los verdes. Y me miraba, os juro que aquel árbol me miraba y me hablaba. Me contaba las historias de amor que bajo sus ramas se habían creado, sus ramas, ya viejas y arrugadas, me abrazaban como un padre abraza a un hijo al que está contando un cuento. Tampoco era demasiado grande, lo suficiente para que yo pudiera subir y esconderme entre sus hojas, esas hojas que cuando llegaba el otoño tardaban en caerse más que las demás. Recuerdo haberlo visto llorar cuando su abrigo verde se teñía de color otoñal y terminaba por caer en invierno, rodeándolo en el suelo y desapareciendo más tarde con el viento. Y en primavera, cuando sus hojas volvían a aparecer y lo envolvían con cariño, brillaba más que nunca. Entonces sí que era feliz mi olivo, se sabía precioso, se sabía observado, querido, y yo lo sabía también. Cuando se movía con la brisa, parecía balancearse al ritmo del sonido del aire que se colaba por sus agujeros, y cuando alguien iba a su sombra a sentarse a leer, él parecía abrazarle para que estuviera más cómodo. Así era mi olivo, solitario y singular, pero servicial y presumido. Y yo lo quería así. Y él me quería a mí.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[O dilema de um certo anjo]]></title>
<link>http://lugon.wordpress.com/2013/05/18/o-dilema-de-um-certo-anjo/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 20:19:36 +0000</pubDate>
<dc:creator>Lugon</dc:creator>
<guid>http://lugon.wordpress.com/2013/05/18/o-dilema-de-um-certo-anjo/</guid>
<description><![CDATA[Me senti sozinho&#8230; e em meio ao silêncio e à escuridão, pude conhecê-lo melhor. A mais pura ver]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Me senti sozinho&#8230; e em meio ao silêncio e à escuridão, pude conhecê-lo melhor. A mais pura ver]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[N.R.D.A]]></title>
<link>http://gissellehinojosa.wordpress.com/2013/05/18/n-r-d-a/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 19:48:16 +0000</pubDate>
<dc:creator>Gisselle Hinojosa</dc:creator>
<guid>http://gissellehinojosa.wordpress.com/2013/05/18/n-r-d-a/</guid>
<description><![CDATA[Me reservo el derecho de admisión. Desde hoy, y hasta la muerte. Un aire cualquiera pudiera entrar p]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://gissellehinojosa.files.wordpress.com/2013/05/images-11.jpg"><img class="size-full wp-image" id="i-110" alt="Imagen" src="http://gissellehinojosa.files.wordpress.com/2013/05/images-11.jpg?w=265" /></a></p>
<p>Me reservo el derecho de admisión.</p>
<p>Desde hoy, y hasta la muerte.</p>
<p>Un aire cualquiera pudiera entrar por mi ventana y destruir lo que he arreglado.</p>
<p>Me reservo el derecho palabra.</p>
<p>Desde ayer y hasta mañana.</p>
<p>Un frío escalofriante podría apoderarse del calor que hay en mi alma.</p>
<p>Me reservo para mi, por mi y para Aquél.</p>
<p>Gisselle Hinojosa.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[CREDO]]></title>
<link>http://porquenosemeocurrio.wordpress.com/2013/05/18/credo/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 18:57:02 +0000</pubDate>
<dc:creator>jalelinares</dc:creator>
<guid>http://porquenosemeocurrio.wordpress.com/2013/05/18/credo/</guid>
<description><![CDATA[J. G BALLARD* Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, para liberar la verdad que l]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://porquenosemeocurrio.files.wordpress.com/2013/05/prayer.jpg"><img class="size-full wp-image aligncenter" id="i-666" alt="Imagen" src="http://porquenosemeocurrio.files.wordpress.com/2013/05/prayer.jpg?w=487" /></a></p>
<p><strong>J. G BALLARD</strong>*</p>
<p>Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, para liberar la verdad que llevamos adentro, para sujetar la noche, para trascender la muerte, para hechizar las autopistas, para congraciarnos con los pájaros, para asegurarnos las confidencias de los locos.</p>
<p>* Creo en mis propias obsesiones, en la belleza del choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en las excitaciones de la playa de vacaciones desierta, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los edificios para estacionamiento de coches, en la poesía de los hoteles abandonados.</p>
<p>* Creo en las olvidadas pistas de aterrizaje de Wake Island que apuntan hacia los Pacíficos de nuestras imaginaciones.</p>
<p>* Creo en la misteriosa belleza de Margaret Thatcher, en el arco de las ventanas de su nariz y en el brillo de su labio inferior- en la melancolía de los conscriptos argentinos heridos en las&#8217;obsesionadas sonrisas del personal de las gasolineras- en mi sueño de Margaret Thatcher acariciada por ese joven soldado argentino en un motel olvidado ante la mirada de un tuberculoso empleado de una gasolinera.</p>
<p>* Creo en la belleza de todas las mujeres, en la perfidia de sus imaginaciones, tan cercana a mi corazón; en la unión de sus cuerpos desencantados con los encantados rieles cromados de los mostradores de los supermercados; en su cálida tolerancia de mis propias perversiones.</p>
<p>* Creo en la muerte del futuro, en el agotamiento del tiempo, en nuestra búsqueda de un tiempo nuevo dentro de las sonrisas de las camareras de las autopistas y de los ojos cansados de los controladores del tráfico aéreo en aeropuertos fuera de estación.</p>
<p>* Creo en los órganos genitales de los grandes hombres y mujeres, en las posturas corporales de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y la princesa Di, en los dulces olores que emanan de sus labios mientras miran las cámaras del mundo entero.</p>
<p>* Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las piedras, en la demencia de las flores, en la enfermedad reservada para la raza humana por los astronautas de la misión Apolo.</p>
<p>* Creo en nada.</p>
<p>* Creo en Max Ernst, Delvaux, Dalí, Tiziano, Goya, Leonardo, Vermeer, Chirico, Magritte, Redon, Durero, Tanguy, el Facteur Cheval, las Torres de Watts, Bocklin, Francis Bacon, y todos los artistas invisibles encerrados en las instituciones psiquiátricas del planeta.</p>
<p>* Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montañas, en el disparate del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la crueldad de la aritmética, en la intención asesina de la lógica.</p>
<p>* Creo en las mujeres adolescentes, en su corrupción por la postura de sus propias piernas, en la pureza de sus cuerpos desaliñados, en los rastros de partes pudendas que dejan en los baños de hoteles miserables.</p>
<p>* Creo en el vuelo, en la belleza del ala, y en la belleza de todo lo que ha volado alguna vez, en la piedra arrojada por un niño pequeño, que lleva la sabiduría de los estadistas y de las parteras.</p>
<p>* Creo en la dulzura del bisturí del cirujano, en la ¡limitada geometría de la pantalla del cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en la soledad del sol, en la locuacidad de los planetas, en nuestra repetitividad, en la inexistencia del universo y en el aburrimiento del átomo.</p>
<p>* Creo en la luz que emiten los grabadores de video en las vidrieras de las tiendas, en las mesiánicas agudezas de las rejillas de los radiadores de los automóviles de exhibición, en la elegancia de las manchas de aceite en las barquillas de los motores de los 747 estacionados en las pistas asfaltadas de los aeropuertos.</p>
<p>* Creo en la inexistencia del pasado, en la muerte del futuro, y en las infinitas posibilidades del presente.</p>
<p>* Creo en el trastorno de los sentidos: en Rimbaud, William Burroughs, Huysmans, Genet, Céline, Swift, Defoc, Carroll, Coleridge, Kafka.</p>
<p>* Creo en los proyectistas de las Pirámides, el Empire State Building, el Führerbunker de Berlín, las pistas de aterrizaje de Wake Island.</p>
<p>* Creo en los olores corporales de la princesa Di.</p>
<p>* Creo en los próximos cinco minutos.</p>
<p>* Creo en la historia de mis pies.</p>
<p>* Creo en las jaquecas, el aburrimiento de las tardes, el miedo a los calendarios, la traición de los relojes.</p>
<p>* Creo en la angustia, la psicosis y la desesperación.</p>
<p>* Creo en las perversiones, en nuestro enamoramiento de árboles, princesas, primeras ministros, gasolineras abandonadas (más bellas que el Taj Mahal), nubes y pájaros.</p>
<p>* Creo en la muerte de las emociones y en el triunfo de la imaginación.</p>
<p>* Creo en Tokio, Benidorm, La Grande Motte, Wake Island, Eniwetok, Dealey Plaza.</p>
<p>* Creo en el alcoholismo, en las enfermedades venéreas, en la fiebre y en el agotamiento.</p>
<p>* Creo en el dolor.</p>
<p>* Creo en la desesperación.</p>
<p>* Creo en todos los niños.</p>
<p>* Creo en los mapas, los diagramas, los códigos, los juegos de. ajedrez, los rompecabezas, los horarios de vuelos, los letreros indicadores de los aeropuertos.</p>
<p>* Creo todos los pretextos.</p>
<p>* Creo todas las razones.</p>
<p>* Creo todas las alucinaciones.</p>
<p>* Creo todas las rabias.</p>
<p>* Creo todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías, evasiones.</p>
<p>* Creo en el misterio y la melancolía de una mano, en la bondad de los árboles, en la sabiduría de la luz.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Golias]]></title>
<link>http://azueranuncaepouca.wordpress.com/2013/05/18/golias/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 16:13:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>Julia Aragão</dc:creator>
<guid>http://azueranuncaepouca.wordpress.com/2013/05/18/golias/</guid>
<description><![CDATA[Divo, apns. Bem, não fiz muitos posts essa semana no blog, talvez por falta de assunto. Não só aqui,]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><img alt="" src="http://azueranuncaepouca.files.wordpress.com/2013/05/26f16-neilgaimanfragilethings.jpg?w=400&#038;h=241" width="400" height="241" /><p class="wp-caption-text">Divo, apns.</p></div>
<p>Bem, não fiz muitos posts essa semana no blog, talvez por falta de assunto. Não só aqui, na vida mesmo. Por que eu escrevo aqui coisas que vi, experimentei ou que talvez ainda queira ter/fazer. Quero atualizar acontecimentos que eu disse que ia fazer e realmente fiz: terminei de ler Coisas Frágeis 2. Demorei um pouquinho mais para ler esse, mesmo sendo menor, acho que por preguiça mesmo. A capa é linda, e contém alguns poemas, diferente do Coisas Frágeis original, que não tem nenhum. Mesmo assim, tendo algo diferente, prefiro infinitamente o primeiro Coisas Frágeis. Acho que talvez tenha sido um compilado dos melhores contos, por isso ficou tão bom. O 2 talvez tenha sido a junção de vários contos bons, mas talvez não os melhores. Digo isso, mas não quer dizer que não tenha nenhum conto que se iguale em qualidade aos do primeiro livro. Recomendo a leitura, é ótimo, mas achei Coisas Frágeis melhor ainda.<br />
Bem, falando em Neil Gaiman, sei que muitos não tem oportunidade de pegar num livro assim (se souber procurar vai encontrá-los bem baratos, mas na Livraria Cultura cada um custava R$49,00), então resolvi postar um dos contos que mais gostei. Só para dar o gostinho.<br />
Esse conto foi baseado no roteiro original de Matrix (que inclusive assisti faz pouco tempo&#8230; sou uma herege) e ficou lá na página oficial do site durante bastante tempo.</p>
<p><em>&#8220;“Querem que você escreva uma história”, minha agente disse, há alguns</em><br />
<em>anos. “É para o site de um filme que ainda não estreou, chamado Matrix. Vão te</em><br />
<em>mandar o roteiro.” Depois de lê-lo com bastante interesse, escrevi esta narrativa,</em><br />
<em>que foi postada na internet cerca de uma semana antes da estréia do filme, e</em><br />
<em>continua lá.&#8221;"</em></p>
<p><em><br />
</em>É meio grande, mas vale cada segundo.</p>
<p><strong>Golias</strong></p>
<p><em>ACHO QUE POSSO AFIRMAR SEMPRE TER SUSPEITADO QUE O MUNDO</em><br />
<em>fosse uma farsa barata e tosca, um péssimo disfarce para algo mais profundo,</em><br />
<em>mais esquisito e infinitamente mais estranho, e de alguma forma sempre ter</em><br />
<em>sabido a verdade. Mas acho que isso é apenas o que o mundo sempre foi. E</em><br />
<em>mesmo agora que sei a verdade — como você vai saber, meu amor, se estiver</em><br />
<em>lendo isto — continuo achando o mundo barato e tosco. Um mundo diferente,</em><br />
<em>tosco diferente, mas é o que me parece.</em></p>
<p><em>Eles dizem: Esta é a verdade, e eu pergunto: E só isso?E eles respondem:</em><br />
<em>Mais ou menos. Basicamente. Até onde sabemos.</em></p>
<p><em>Bem. Foi em 1977, e o mais perto que eu já tinha chegado de um</em><br />
<em>computador foi quando comprei uma calculadora grande e cara, mas perdi o</em><br />
<em>manual de instruções, portanto, não sabia o que ela fazia. Eu somava, subtraía,</em><br />
<em>multiplicava e dividia, e dava graças a Deus por não precisar calcular senos, cosenos, tangentes ou usar funções gráficas, ou sei lá o que mais a engenhoca</em><br />
<em>fazia, porque, tendo sido recentemente rejeitado pela RAF,11 estava trabalhando</em><br />
<em>como guarda-<a title="livros" href="http://nerdpride.com.br/literatura/">livros</a> num pequeno depósito que vendia tapetes a preços</em><br />
<em>populares em Edgware, no norte de Londres, perto do fim da Linha Norte. Eu</em><br />
<em>fingia não me incomodar sempre que via um avião no céu, não me importar</em><br />
<em>com a existência de um mundo do qual o meu tamanho me impedia de fazer</em><br />
<em>parte. Eu simplesmente anotava números num grande livro contábil. Estava</em><br />
<em>sentado nos fundos do depósito, à mesa que eu usava como escrivaninha,</em><br />
<em>quando o mundo começou a derreter.</em></p>
<p><em>Sério. Era como se as paredes, o teto, os rolos de carpete e o calendário</em><br />
<em>do News of the World12 com uma moça seminua fossem todos feitos de cera,</em><br />
<em>11 Royal Air Force — Força Aérea inglesa. (N. T.) 12 Tablóide sensacionalista inglês. (N. T.) começassem a escorrer, misturando-se em uma coisa só. Eu podia ver as casas, o céu, as nuvens e a estrada lá fora, e tudo aquilo escorria e gotejava, e por trás só havia escuridão.</em></p>
<p><em>Eu estava de pé sobre a pocinha do mundo — uma coisa esquisita, um</em><br />
<em>emaranhado de cores vivas —, que não chegava a cobrir os meus sapatos de</em><br />
<em>couro marrom. (Meus pés são do tamanho das caixas de sapatos. Sou obrigado</em><br />
<em>a mandar fazer botas sob medida. Custam uma fortuna.) A pocinha emitia uma</em><br />
<em>luz estranha.</em></p>
<p><em>Numa história de ficção, acho que teria me recusado a acreditar que</em><br />
<em>aquilo estava acontecendo, teria me perguntado se tinha sido drogado ou se</em><br />
<em>estava sonhando. Na realidade, caramba, eu estava lá e aquilo era real, então</em><br />
<em>olhei para cima na escuridão e depois, como nada aconteceu, comecei a andar</em><br />
<em>naquele mundo líquido, gritando para ver se havia mais alguém ali.</em><br />
<em>Algo piscou na minha frente.</em></p>
<p><em>— E aí, cara? — disse uma voz. O sotaque era americano, embora a</em><br />
<em>entonação fosse estranha.</em></p>
<p><em>— Olá — respondi.</em></p>
<p><em>A imagem continuou a piscar por alguns momentos, e em seguida</em><br />
<em>assumiu os contornos de um homem elegantemente vestido, com óculos</em><br />
<em>grossos.</em></p>
<p><em>— Você é bem grandão, sabia? — observou ele</em></p>
<p><em>Claro que eu sabia. Na época, eu tinha 19 anos e já media mais de 2,10</em><br />
<em>metros. Meus dedos parecem bananas. Eu assusto criancinhas. Dificilmente</em><br />
<em>chegarei aos 40 anos: pessoas como eu morrem novas.</em></p>
<p><em>— O que está acontecendo? — perguntei. — Você sabe?</em></p>
<p><em>— Um ataque inimigo atingiu uma unidade de processamento central</em></p>
<p><em>— contou ele. — Duzentas mil pessoas, conectadas em paralelo, viraram</em><br />
<em>churrasco. Temos um mirror13 preparado, é claro, e tudo estará funcionando</em><br />
<em>13 Cópia exata de um conjunto de dados, muito usada principalmente em sites</em><br />
<em>da internet como redundância, em caso de falha no site principal. (N. T.)</em><br />
<em>novamente num instante. Você só está flutuando aqui por alguns</em><br />
<em>nanossegundos, até que Londres volte a processar.</em></p>
<p><em>— Você é Deus? — perguntei. Nada do que ele dissera fazia o menor</em><br />
<em>sentido pra mim.</em></p>
<p><em>— Sim. Não. Não exatamente — ele explicou. — Pelo menos não como</em><br />
<em>você imagina.</em></p>
<p><em>E aí o mundo estremeceu e me vi indo para o trabalho de novo naquela</em><br />
<em>manhã: tomei uma xícara de chá e tive o mais longo e estranho ataque de déjà vu da minha vida: vinte minutos durante os quais eu sabia tudo o que todos iam</em><br />
<em>fazer ou dizer. E aí passou, e o tempo voltou a correr normalmente, um</em><br />
<em>segundo após o outro, como se espera que eles façam.</em></p>
<p><em>E as horas passaram, e os dias, e os anos.</em></p>
<p><em>Perdi o emprego na loja de tapetes e arrumei outro, como guarda-<a title="livros" href="http://nerdpride.com.br/literatura/">livros</a></em><br />
<em>de uma empresa que vendia máquinas de escritório. Casei-me com uma garota</em><br />
<em>chamada Sandra, que conheci na piscina do clube, e tivemos um casal de filhos,</em><br />
<em>os dois de estatura normal, e eu achava que tinha um casamento que poderia</em><br />
<em>sobreviver a qualquer coisa, mas não tinha, e, assim, um dia ela foi embora e</em><br />
<em>levou as crianças. Eu estava com 20 e tantos anos, já era 1986, e arrumei</em><br />
<em>emprego numa lojinha na Tottenham Court Road como vendedor de</em><br />
<em>computadores, e descobri que era bom nisso.</em></p>
<p><em>Eu gostava de computadores.</em></p>
<p><em>Ficava admirado com tudo o que eles podiam fazer. Era uma época</em><br />
<em>empolgante. Eu me lembro da nossa primeira remessa de ATs, alguns com</em><br />
<em>discos rígidos de 40 megabytes… Bem, eu me impressionava facilmente na</em><br />
<em>época.</em></p>
<p><em>Ainda morava em Edgware, ia para o trabalho pela Linha Norte. Estava</em><br />
<em>no metrô uma noite, voltando para casa — o trem acabara de passar por Euston</em><br />
<em>e metade dos passageiros descera —, e, por cima do meu Evening Standard, eu olhava para as outras pessoas no vagão e me perguntava quem elas eram, quem realmente eram, lá no íntimo: a garota negra e magrinha que, ansiosa, escrevia em seu caderno, a velhinha com um chapéu de veludo verde, a moça com o cachorro, o homem barbado de turbante…</em></p>
<p><em>O trem parou no túnel.</em></p>
<p><em>Bem, foi o que pensei que tivesse acontecido: pensei que o trem tivesse</em><br />
<em>parado. Tudo ficou silencioso.</em></p>
<p><em>E aí o trem passou por Euston e metade dos passageiros desceu.</em></p>
<p><em>E aí o trem passou por Euston e metade dos passageiros desceu. E eu</em><br />
<em>olhava para os outros passageiros e me perguntava quem eles realmente eram,</em><br />
<em>lá no íntimo, quando o trem parou no túnel e tudo ficou silencioso.</em></p>
<p><em>E aí tudo estremeceu tão forte que eu pensei que outro trem tinha</em><br />
<em>batido no nosso.</em></p>
<p><em>E aí o trem passou por Euston e metade dos passageiros desceu, e aí o</em><br />
<em>trem parou no túnel, e aí tudo ficou…</em></p>
<p><em>(O serviço voltará à normalidade assim que for possível, sussurrou uma voz</em><br />
<em>dentro da minha cabeça.)</em></p>
<p><em>E dessa vez, quando o trem diminuiu a velocidade e começou a se</em><br />
<em>aproximar de Euston, eu me perguntei se tinha enlouquecido: senti que estava</em><br />
<em>preso num loop de vídeo. Eu sabia que aquilo estava acontecendo, mas não</em><br />
<em>podia fazer nada para mudar, nada para sair daquele estado.</em></p>
<p><em>A garota negra sentada ao meu lado me passou um bilhete: A GENTE</em><br />
<em>MORREU?</em></p>
<p><em>Dei de ombros. Não sabia. Parecia uma boa explicação.</em></p>
<p><em>Lentamente, tudo foi ficando branco.</em></p>
<p><em>Não havia chão sob meus pés, nada acima de mim, nenhum referencial</em><br />
<em>de distância ou de tempo. Eu estava num lugar branco. E não estava só.</em></p>
<p><em>O homem usava óculos grossos e um terno que parecia ser um Armani.</em></p>
<p><em>— Você de novo? — perguntou. — O grandalhão. Acabei de falar com</em><br />
<em>você.</em></p>
<p><em>— Acho que não — eu disse.</em></p>
<p><em>— Foi há meia hora. Quando o ataque nos atingiu.</em></p>
<p><em>— Na fábrica de tapetes? Foi há anos. Muito tempo atrás.</em></p>
<p><em>— Foi há cerca de 37 minutos. Estamos processando em modo</em><br />
<em>acelerado desde então, tentando ajeitar as coisas, enquanto pensamos em</em><br />
<em>soluções potenciais.</em></p>
<p><em>— Quem desferiu o ataque? — perguntei. — A União Soviética? Os</em><br />
<em>iranianos?</em></p>
<p><em>— Alienígenas — ele respondeu.</em></p>
<p><em>— Está brincando?</em></p>
<p><em>— Pelo que me consta, não. Já estamos mandando sondas há uns</em><br />
<em>duzentos anos. Parece que algo seguiu uma delas na volta. Ficamos sabendo</em><br />
<em>quando aconteceu o primeiro ataque. Levamos bem uns vinte minutos para</em><br />
<em>preparar e implementar um plano de retaliação. Por isso estamos processando</em><br />
<em>em modo acelerado. A última década pareceu passar voando?</em></p>
<p><em>— Sim. Acho que sim.</em></p>
<p><em>— Foi por isso. Nós a passamos bem depressa, tentando manter uma</em><br />
<em>realidade comum enquanto co-processávamos.</em></p>
<p><em>— E o que vocês vão fazer?</em></p>
<p><em>— Contra-atacar. Acabar com eles. Mas vai levar algum tempo: ainda</em><br />
<em>não temos o equipamento. Precisamos construí-lo.</em></p>
<p><em>O branco começou a sumir, transformando-se em manchas rosa-escuro</em><br />
<em>e de um vermelho sem brilho. Abri os olhos. Pela primeira vez. Sufoquei. Era</em><br />
<em>informação demais.</em></p>
<p><em>Então. O mundo era acre, cheio de tubos entrelaçados, estranho, escuro,</em><br />
<em>um lugar inacreditável. Não fazia sentido. Nada fazia sentido. Era real, e era um</em><br />
<em>pesadelo. Durou trinta segundos, e cada segundo frio pareceu uma pequena</em><br />
<em>eternidade.</em></p>
<p><em>E aí o trem passou por Euston e metade dos passageiros desceu…</em></p>
<p><em>Comecei a conversar com a garota negra do caderno. Seu nome era</em><br />
<em>Susan. Algumas semanas depois, ela veio morar comigo.</em></p>
<p><em>O tempo estremeceu e avançou. Acho que eu estava ficando sensível a</em><br />
<em>ele. Talvez soubesse o que eu estava procurando — sabia que havia algo a se</em><br />
<em>procurar, mesmo sem saber o que era.</em></p>
<p><em>Certa noite, cometi o erro de contar a Susan uma parte do que eu</em><br />
<em>acreditava — que nada daquilo era real. Que na verdade estávamos todos</em><br />
<em>pendurados, plugados, conectados, unidades centrais de processamento ou</em><br />
<em>apenas chips baratos de memória em algum computador do tamanho do</em><br />
<em>mundo, vivendo numa alucinação consensual que nos mantém contentes, que</em><br />
<em>nos proporciona a comunicação e o sonhar usando a pequena fração do nosso</em><br />
<em>cérebro que não era utilizada por eles — sejam lá quem eles fossem — para</em><br />
<em>processar números e armazenar informações.</em></p>
<p><em>— Somos memória — conclui. — É isso que nós somos. Memória.</em></p>
<p><em>— Você não acredita nisso de verdade, não é mesmo? — ela disse,</em><br />
<em>perplexa, — É uma história.</em></p>
<p><em>Quando fazíamos amor, ela sempre queria que eu fosse bruto, mas</em><br />
<em>nunca me atrevi. Eu desconhecia a minha força, e sou tão desajeitado. Não</em><br />
<em>queria machucá-la.</em></p>
<p><em>Eu nunca quis machucá-la, por isso parei de lhe contar minhas idéias,</em><br />
<em>tentei fazer o mal-estar passar, fingir que fora só uma piada, mas uma piada</em><br />
<em>sem graça…</em></p>
<p><em>Não adiantou. Ela se mudou no fim de semana seguinte.</em></p>
<p><em>Senti falta dela, profunda e dolorosamente. Mas a vida continua.</em></p>
<p><em>Os momentos de déjà vu aconteciam mais freqüentemente. Momentos</em><br />
<em>gaguejavam, soluçavam, falhavam e se repetiam. Às vezes uma manhã inteira</em><br />
<em>se repetia. Uma vez, perdi o dia todo. O tempo parecia estar desmoronando por</em><br />
<em>completo.</em></p>
<p><em>E, então, acordei certa manhã e era 1975 de novo, eu tinha 16 anos, e</em><br />
<em>depois de um dia infernal na escola, saí e fui até o escritório de recrutamento da</em><br />
<em>RAF, ao lado do restaurante turco da Chapel Road.</em></p>
<p><em>— Você é bem alto — comentou o oficial de recrutamento. De início,</em><br />
<em>achei que fosse americano, mas ele afirmou ser canadense. Usava óculos</em><br />
<em>grossos.</em></p>
<p><em>— Sim — eu disse.</em></p>
<p><em>— E você quer voar?</em></p>
<p><em>— Mais do que tudo. — Eu parecia ter uma vaga lembrança de um</em><br />
<em>mundo no qual eu esquecera que queria ser piloto de avião, algo que eu achava</em><br />
<em>tão estranho quanto esquecer meu próprio nome.</em></p>
<p><em>— Bem — explicou o homem de óculos grossos -, vamos precisar</em><br />
<em>ignorar algumas regras. Mas vamos pôr você no ar bem rápido. — E ele estava</em><br />
<em>falando sério.</em></p>
<p><em>Os anos seguintes passaram muito depressa. Tive a sensação de viver</em><br />
<em>todos eles em aviões de vários tipos, apertado em cabines minúsculas, em</em><br />
<em>assentos onde eu mal cabia, mexendo em botões pequenos demais para os meus dedos.</em></p>
<p><em>Deram-me acesso ao nível de confidencialidade Secreto, depois ao nível</em><br />
<em>Nobre, que deixa o Secreto a ver navios, e aí passei para o nível Gracioso, a que o próprio primeiro-ministro não tem acesso, e àquela altura eu já estava</em><br />
<em>pilotando discos voadores e outras aeronaves que se deslocavam sem nenhum</em><br />
<em>meio de propulsão visível.</em></p>
<p><em>Comecei a namorar uma garota chamada Sandra, e nós nos casamos,</em><br />
<em>porque assim teríamos direito à moradia de casal, que era uma bela casa</em><br />
<em>geminada perto de Dartmoor. Nunca tivemos filhos. Avisaram-me que existia a</em><br />
<em>possibilidade de eu ter sido exposto a radiação suficiente para fritar minhas</em><br />
<em>bolas, e parecia sensato não ter filhos nessas circunstâncias: não queríamos criar monstros.</em></p>
<p><em>Foi no ano de 1985 que o homem dos óculos grossos entrou na minha</em><br />
<em>casa.</em></p>
<p><em>Naquela semana, minha esposa estava na casa da mãe. As coisas</em><br />
<em>tinham ficado meio tensas, e ela saíra de casa para poder “respirar”. Sandra</em><br />
<em>disse que eu lhe dava nos nervos. Mas, se eu estava dando nos nervos de</em><br />
<em>alguém, acho que era nos meus mesmo. Parecia que eu sabia o que ia acontecer o tempo todo. Não só eu: parecia que todos sabiam o que ia acontecer. Como se fôssemos sonâmbulos, vivendo a vida pela décima, vigésima ou centésima vez.</em></p>
<p><em>Eu queria contar para Sandra, mas sabia que não deveria fazê-lo, que eu</em><br />
<em>a perderia se abrisse a boca. No entanto, parecia que eu ia perdê-la de qualquer</em><br />
<em>maneira. Assim, eu estava na sala de estar, vendo The Tube no Channel Four e</em><br />
<em>tomando chá, e sentia pena de mim mesmo.</em></p>
<p><em>O homem dos óculos grossos entrou na minha casa como se fosse a dele</em><br />
<em>e olhou para o seu relógio.</em></p>
<p><em>— Muito bem — disse. — É hora de ir. Você vai pilotar algo bem</em><br />
<em>parecido com um PL-47.</em></p>
<p><em>Nem quem tinha o nível Gracioso deveria saber do PL-47. Eu pilotara</em><br />
<em>um protótipo algumas vezes. Parecia uma xícara e voava como uma daquelas</em><br />
<em>naves de <a title="Guerra nas Estrelas" href="http://nerdpride.com.br/tag/guerra-nas-estrelas/">Guerra nas Estrelas</a>.</em></p>
<p><em>— Não seria melhor deixar um bilhete para Sandra? — perguntei.</em></p>
<p><em>— Não — ele respondeu secamente. — Agora sente-se no chão e respire</em><br />
<em>profunda e regularmente. Inspire, expire, inspire, expire.</em></p>
<p><em>Nunca me ocorreu discutir com ele ou desobedecer-lhe. Sentei no chão</em><br />
<em>e comecei a respirar, lentamente, inspirando e expirando e expirando e</em><br />
<em>inspirando e…</em><br />
<em>Inspirando.</em><br />
<em>Expirando.</em><br />
<em>Inspirando.</em><br />
<em>Um espasmo. A pior dor que já senti. Eu sufoquei.</em><br />
<em>Inspirando.</em><br />
<em>Expirando.</em><br />
<em>Eu estava gritando, mas podia ouvir minha voz, e não estava gritando.</em><br />
<em>Só conseguia ouvir um gemido fraco, borbulhante.</em><br />
<em>Inspirando.</em><br />
<em>Expirando.</em></p>
<p><em>Foi como nascer. Nem confortável, nem prazeroso. Foi a respiração que</em><br />
<em>me fez suportar toda a dor, a escuridão e o borbulhar nos pulmões. Abri os</em><br />
<em>olhos. Eu estava deitado num disco de metal de cerca de 2,5 metros de</em><br />
<em>diâmetro. Estava nu, encharcado, e rodeado por um feixe de cabos. Eles se</em><br />
<em>recolhiam, se afastavam de mim, como vermes assustados ou cobras nervosas,</em><br />
<em>de cores vivas.</em></p>
<p><em>Olhei para o meu corpo. Nenhum pêlo, nem cicatrizes, nem rugas. Eu</em><br />
<em>me perguntei qual seria a minha verdadeira idade. Dezoito anos? Vinte? Não</em><br />
<em>dava para saber.</em></p>
<p><em>Havia uma tela de vidro embutida no chão do disco de metal. Ela</em><br />
<em>piscou e se acendeu. Eu estava olhando para o homem dos óculos grossos.</em></p>
<p><em>— Você se lembra? — ele perguntou. — Você deveria ser capaz de</em><br />
<em>acessar a maior parte da sua memória, pelo menos por enquanto.</em></p>
<p><em>— Acho que sim — respondi.</em></p>
<p><em>— Você vai pilotar um PL-47 — ele disse. — Acabamos de construí-lo.</em></p>
<p><em>Tivemos que voltar para boa parte dos princípios e avançar novamente.</em><br />
<em>Modificar algumas fábricas para construí-lo. Outro lote deles estará pronto</em><br />
<em>amanhã. No momento, só temos um.</em></p>
<p><em>— Então, se esse não funcionar, vocês vão ter mais para eu pilotar.</em></p>
<p><em>— Se sobrevivermos até lá. Outro ataque começou há 15 minutos.</em><br />
<em>Arrasou a maior parte da Austrália. Calculamos que ainda seja só uma amostra</em><br />
<em>do verdadeiro ataque.</em></p>
<p><em>— O que eles estão jogando? Bombas nucleares?</em></p>
<p><em>— Pedras.</em></p>
<p><em>— Pedras?</em></p>
<p><em>— Arrá. Pedras. Asteróides. Dos grandes. Achamos que amanhã, a</em><br />
<em>menos que nos rendamos, vão jogar a Lua em nós.</em></p>
<p><em>— Você está brincando.</em></p>
<p><em>— Quem dera. — A tela se apagou.</em></p>
<p><em>O disco de metal sobre o qual eu estava começou a navegar através de</em><br />
<em>um emaranhado de cabos e um mundo de pessoas nuas, adormecidas. Ele</em><br />
<em>deslizou sobre angulosas torres de microchips que acabavam em pontas de</em><br />
<em>silicone de brilho suave.</em></p>
<p><em>O PL-47 estava à minha espera no alto de uma montanha de metal.</em><br />
<em>Pequenos caranguejos metálicos percorriam sua superfície, polindo e</em><br />
<em>verificando cada rebite e cada porca.</em></p>
<p><em>Entrei nele andando com pernas que, por falta de uso, tremiam e</em><br />
<em>cambaleavam, sem agilidade alguma. Sentei no assento do piloto e fiquei feliz</em><br />
<em>ao ver que fora feito sob medida para mim. Servia. Afivelei o cinto. Minhas</em><br />
<em>mãos começaram a realizar a seqüência de aquecimento. Cabos serpentearam</em><br />
<em>sobre meus braços. Senti alguma coisa se plugando na base da minha espinha, e outra coisa entrando e se conectando no alto do meu pescoço.</em></p>
<p><em>Minha percepção da nave expandiu-se radicalmente. Eu via em 360</em><br />
<em>graus, acima e abaixo. Eu era a nave e, ao mesmo tempo, estava sentado na</em><br />
<em>cabine, ativando os códigos de lançamento.</em></p>
<p><em>— Boa sorte — disse o homem dos óculos grossos numa pequena tela à</em><br />
<em>minha esquerda.</em></p>
<p><em>— Obrigado. Posso fazer uma última pergunta?</em></p>
<p><em>— Não vejo por que não.</em></p>
<p><em>— Por que eu?</em></p>
<p><em>— Bem, a resposta mais objetiva é que você foi projetado para fazer</em><br />
<em>isso. Melhoramos um pouco o design humano básico no seu caso. Você é maior.</em></p>
<p><em>É muito mais rápido. Sua velocidade de processamento e seu tempo de reação</em><br />
<em>são mais desenvolvidos.</em></p>
<p><em>— Não sou mais rápido. Sou grande, mas desajeitado.</em></p>
<p><em>— Não na vida real. Você só é assim no mundo.</em></p>
<p><em>E eu decolei.</em></p>
<p><em>Não cheguei a ver os alienígenas, se é que havia alienígenas, mas vi a</em><br />
<em>nave deles. Parecia um fungo ou uma alga: era toda orgânica, uma coisa</em><br />
<em>enorme, cujo brilho pulsava como um coração, orbitando a Lua. Parecia algo</em><br />
<em>que você espera ver num tronco podre, semi-submerso no mar. Era do tamanho</em><br />
<em>da Tanzânia.</em></p>
<p><em>Tentáculos pegajosos, de 300 quilômetros de comprimento, arrastavam</em><br />
<em>asteróides de vários tamanhos. Eles me lembravam um pouco os tentáculos de</em><br />
<em>uma caravela-portuguesa, aquela estranha criatura marinha composta: quatro</em><br />
<em>organismos inseparáveis que sonham ser um só.</em></p>
<p><em>Eles começaram a jogar pedras em mim quando eu estava a uns 300 mil</em><br />
<em>quilômetros de distância.</em></p>
<p><em>Enquanto meus dedos ativavam o compartimento de mísseis e eu</em><br />
<em>mirava em um núcleo que flutuava dentro da nave, me perguntei o que estava</em><br />
<em>fazendo. Não estava salvando o mundo que conhecia. Aquele mundo era</em><br />
<em>imaginário: uma seqüência de zeros e uns. Se eu estava salvando alguma coisa, era um pesadelo…</em></p>
<p><em>Mas se o pesadelo morresse, o sonho morreria também.</em></p>
<p><em>Havia uma garota chamada Susan. Eu me lembrava dela de uma vida</em><br />
<em>fantasma, perdida fazia muito tempo. Será que ainda estava viva? (Teria sido</em><br />
<em>algumas horas antes? Ou algumas vidas?) Imaginei que ela estivesse pendurada por cabos, careca, em algum lugar, sem nenhuma lembrança de um gigante miserável e paranóico.</em></p>
<p><em>Eu estava tão perto que conseguia ver os detalhes da pele da criatura.</em><br />
<em>As pedras estavam ficando menores e mais precisas. Eu fugia delas em</em><br />
<em>ziguezagues e manobras radicais. Uma parte de mim estava simplesmente</em><br />
<em>admirando a economia daquela coisa: nada de explosivos que custavam uma</em><br />
<em>fortuna, nada de lasers, nada de ogivas nucleares. Apenas a boa e velha energia cinética: pedras enormes.</em></p>
<p><em>Se uma daquelas atingisse a nave, eu morreria. Era simples assim.</em></p>
<p><em>O único jeito de evitá-las era ser mais rápido do que elas. Então eu</em><br />
<em>continuava fugindo.</em></p>
<p><em>O núcleo olhava para mim. Era um tipo de olho. Eu tinha certeza.</em><br />
<em>Eu estava a menos de cem metros dele quando disparei a carga. Depois</em><br />
<em>fugi.</em></p>
<p><em>Ainda pude ver quando a coisa implodiu. Era como fogos de artifício —</em><br />
<em>bonito, de um jeito meio fantasmagórico. E não sobrou nada senão um fraco</em><br />
<em>rastro de brilho e pó…</em></p>
<p><em>— Consegui! — gritei. — Consegui! Consegui, caralho!</em></p>
<p><em>A tela piscou. Os óculos grossos estavam me olhando. Não havia mais</em><br />
<em>um rosto de verdade por trás deles. Apenas um semblante de preocupação e</em><br />
<em>interesse, como um desenho animado borrado.</em></p>
<p><em>— Você conseguiu — ele concordou.</em></p>
<p><em>— E agora, como é que eu pouso esta coisa? — perguntei. Houve uma</em><br />
<em>hesitação, e então:</em></p>
<p><em>— Não vai pousar. Não projetamos a nave para voltar. Era um recurso</em><br />
<em>do qual não precisávamos. Dispendioso demais em termos de materiais.</em></p>
<p><em>— E o que eu faço, então? Acabei de salvar o planeta. E agora vou</em><br />
<em>morrer asfixiado aqui?</em></p>
<p><em>Ele fez que sim:</em></p>
<p><em>— Basicamente, é isso. Sim.</em></p>
<p><em>As luzes começaram a diminuir. Um a um, os controles estavam se</em><br />
<em>apagando. Perdi a percepção em 360 graus da nave. Era apenas eu, amarrado</em><br />
<em>numa cadeira no meio do nada, dentro de uma xícara voadora.</em></p>
<p><em>— Quanto tempo me resta?</em></p>
<p><em>— Estamos desligando todos os seus sistemas, mas você ainda tem pelo</em><br />
<em>menos umas duas horas. Não vamos evacuar o ar que lhe resta. Isso seria</em><br />
<em>desumano.</em></p>
<p><em>— Sabe, no mundo de onde vim, eu ganharia uma medalha.</em></p>
<p><em>— Obviamente, estamos gratos.</em></p>
<p><em>— E não conseguem pensar numa forma mais palpável de expressar</em><br />
<em>sua gratidão?</em></p>
<p><em>— Na verdade, não. Você é uma peça descartável. Uma unidade. Não</em><br />
<em>podemos lamentar sua morte mais do que um vespeiro lamentaria a morte de</em><br />
<em>uma única vespa. Não é sensato nem viável trazer você de volta.</em></p>
<p><em>— E não querem todo este <a title="poder de fogo" href="http://nerdpride.com.br/tag/poder-de-fogo/">poder de fogo</a> voltando para a Terra, onde</em><br />
<em>ele poderia ser usado contra vocês, não é mesmo?</em></p>
<p><em>— É você quem está dizendo.</em></p>
<p><em>E então a tela se apagou, sem nem um adeus. Não ajuste o seu televisor,</em><br />
<em>pensei. O problema é com a realidade.</em></p>
<p><em>Você fica bem consciente da sua respiração quando só restam duas</em><br />
<em>horas de oxigênio. Inspira. Segura. Expira. Segura. Inspira. Segura. Expira.</em><br />
<em>Segura…</em></p>
<p><em>Fiquei sentado ali, no meu assento, na penumbra, e esperei e pensei. Aí</em><br />
<em>eu disse:</em></p>
<p><em>— Alô? Tem alguém aí?</em></p>
<p><em>Uma pausa. Linhas apareceram na tela.</em></p>
<p><em>— Sim?</em></p>
<p><em>— Eu tenho um pedido. Escutem. Vocês, pessoas, máquinas, sei lá o</em><br />
<em>que são, me devem uma, certo? Afinal, salvei todos vocês.</em></p>
<p><em>— Prossiga.</em></p>
<p><em>— Ainda tenho umas duas horas, certo?</em></p>
<p><em>— Cerca de 57 minutos.</em></p>
<p><em>— Vocês podem me conectar de volta à… à realidade? Ao outro mundo?</em><br />
<em>Aquele de onde vim?</em></p>
<p><em>— Hm? Não sei. Vou verificar. — A tela se apagou de novo.</em></p>
<p><em>Fiquei ali, respirando, inspira e expira, inspira e expira, enquanto</em><br />
<em>esperava. Eu me sentia muito tranqüilo. Se não fosse pelo fato de que me</em><br />
<em>restava menos de uma hora de vida, estaria ótimo.</em></p>
<p><em>A tela brilhou. Não havia imagem, nem desenho, nem nada. Só um</em><br />
<em>brilho suave. E uma voz, meio na minha cabeça, meio fora, anunciou:</em></p>
<p><em>— De acordo.</em></p>
<p><em>Senti uma dor aguda na base do crânio. Depois, escuridão, por vários</em><br />
<em>minutos.</em></p>
<p><em>E depois, isto.</em></p>
<p><em>Tudo isso foi há 15 anos: em 1984. Voltei a trabalhar com computadores. Tenho uma loja na Tottenham Court Road. E, agora que nos aproximamos do novo milênio, estou escrevendo isto. Desta vez, casei-me com Susan. Levei alguns meses para encontrá-la. Nós temos um filho.</em></p>
<p><em>Estou com quase 40 anos. Pessoas como eu não vivem muito mais do que isso, de maneira geral. O coração pára. Quando você ler isto, já estarei morto. Você saberá que estou morto. Terá visto um caixão grande o suficiente para duas pessoas entrando num buraco.</em></p>
<p><em>Mas saiba de uma coisa, Susan, meu amor: meu verdadeiro caixão está</em><br />
<em>orbitando a Lua. Parece uma xícara voadora. Eles me devolveram o mundo, e</em><br />
<em>você, por um tempinho. Da última vez que contei a você, ou a alguém como</em><br />
<em>você, a verdade, ou o que eu sabia dela, você me abandonou. E talvez aquela</em><br />
<em>não fosse você, e eu não fosse eu, mas não me atrevo a arriscar de novo.</em><br />
<em>Portanto, escrevo isto, e você vai recebê-lo junto com o resto dos documentos</em><br />
<em>quando eu me for. Adeus.</em></p>
<p><em>Eles podem ser uns canalhas sem coração, insensíveis, computadorizados, vampirizando as mentes do que resta da humanidade. Mas não posso deixar de me sentir grato a eles.</em></p>
<p><em>Eu vou morrer logo. Mas os últimos vinte minutos foram os melhores</em><br />
<em>anos da minha vida.</em></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Capítulo 26. La Aguja.]]></title>
<link>http://elmototaxiextremo.wordpress.com/2013/05/18/capitulo-26-la-aguja/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 12:52:24 +0000</pubDate>
<dc:creator>Carlos Mario Castro</dc:creator>
<guid>http://elmototaxiextremo.wordpress.com/2013/05/18/capitulo-26-la-aguja/</guid>
<description><![CDATA[La llamada llegó mucho más tarde de lo que todos esperaban.  Eran las 9:45 de la noche cuando sonó e]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>La llamada llegó mucho más tarde de lo que todos esperaban.  Eran las 9:45 de la noche cuando sonó el teléfono y hacía más de dos horas que Angélica estaba esperando.</p>
<p>Se había quitado el polvo amarillento que le había caído encima luego del derrumbe en Puerto Arturo, que según ya se había enterado, había sido provocado por explosivos que estaban escondidos dentro del mismo corazón del cerro. Se puso la falda negra a la altura de la rodilla, la blusa blanca de mangas hasta los codos y los zapatos cerrados de cuero negro que pensaba usar el día de su entrevista en la Escuela de Cadetes.  La blusa y las medias veladas le cubrían muy bien los pocos raspones y magulladuras que el cerro le había dejado de recuerdo. Del resto estaba perfecta.</p>
<p>Parecía más una secretaria que una prostituta de alto nivel, pero ya se había deshecho de todos los vestidos con los que trabajaba y era imposible comprar algo de último momento, ya que el mismo Andrade le había contado que la zona comercial de Sincelejo nada tenía que envidiarle a las ciudades fantasma del Viejo Oeste norteamericano que salían en las películas.</p>
<p>Había llamado a Fedorov poco antes de las seis y habían quedado en verse en el restaurante del hotel a las ocho de la noche, así que a las 7:45 ya ella estaba lista, y fue a cumplirle la cita al ruso con cara de roedor.</p>
<p>Angélica atravesó la puerta del restaurante del Hotel Mónaco a las 8:00 de la noche y tal como Andrade le había dicho, había dos policías de incógnito en el hotel, ambos vestidos de meseros exclusivamente para la ocasión. No había ordenado nada aún, cuando un hombre enorme entró al restaurante y sin mediar una palabra le entregó un sobre.</p>
<p><em>Preciosura: </em></p>
<p><em>Tuve un par de inconvenientes, así que voy a tener que retrasarme un poco, pide lo que quieras. Espera. </em></p>
<p><em>Demyan.</em></p>
<p>Cuando Angélica se dispuso a preguntarle algo al sujeto que había traído el sobre, este ya se había marchado. El hecho de que Fedorov se estuviera retrasando no le gustaba para nada. Pidió una copa de vino blanco, y ordenó una ensalada ligera.  El mesero, que en realidad era el agente encargado de la operación, un tal Daniel Martinez, amigo de Andrade, se acercó con su copa de vino.</p>
<p>-Señorita, le sugiero que siga esperando, tenemos muchos platos que ofrecerle- le dijo sonriendo.</p>
<p>Angélica sabía lo que significaba. Tenía que esperar. Había recibido tres llamadas de Demyan Fedorov en la mañana, justo antes de ir a Puerto Arturo a buscar a Nane, pero no le había contestado ninguna e incluso había borrado los correos de voz que el ruso le había dejado, pero Martinez, que además de policía era una especie de genio de la informática, los había recuperado. En ellos el ruso le dejaba un número de teléfono para que ella lo llamara y así lo habían contactado.</p>
<p>Hacía mucho que la copa de vino y la ensalada se habían terminado, cuando finalmente entró la llamada.</p>
<p>-Buenas noches- contestó Angélica, tratando de disimular el fastidio.</p>
<p>-Angelito, discúlpame  te hice esperar demasiado- contestó Fedorov con su extraño acento del otro lado del teléfono.</p>
<p>-Sí, demasiado- dijo Angélica- La verdad me parece una falta de respeto que me hayas hecho venir tan temprano, para nada.</p>
<p>Había levantado la voz y Martinez y el otro policía se miraron un momento nerviosos, evidentemente no sabían nada de como manipular a un hombre.</p>
<p>-Tranquila, angelito, que te voy a compensar con creces la espera&#8230;  sal a la puerta del hotel, no te preocupes por la cuenta, que yo ya cancelé todo.</p>
<p>Por un segundo Angélica no supo que hacer, pero si había gente de Fedorov observándola, si titubeaba, toda la operación se echaría a perder. Así que se levantó del puesto; el teléfono estaba intervenido así que Martinez sabía lo que estaba pasando. O al menos eso esperaba ella.</p>
<p>Salió del hotel y tal como Fedorov se lo había indicado, una camioneta la estaba esperando. El conductor era el mismo sujeto que le había entregado el sobre y que luego había desaparecido como por arte de magia. Sólo abrió la puerta trasera del vehículo y esperó que ella entrara.</p>
<p>-Hubo un pequeño cambio de planes, angelito- dijo Fedorov del otro lado de la línea- no te preocupes, te preparé algo fuera de la ciudad. No intentes conversar con Ivan, el no sabe hablar español. Tranquilízate y prepárate para una noche que no vas a olvidar jamás.</p>
<p>La llamada terminó y justo en ese instante Ivan activó los seguros de la camioneta. No le había gustado para nada lo que le había dicho el ruso ¿Acaso había descubierto algo? Martinez y el otro policía habían hablado con el administrador del hotel, solicitándole que colaborara con las autoridades. Le daba pavor imaginar que el dichoso administrador le hubiese revelado esa información al ruso, a cambio de plata. Pero no podía mostrarse temerosa o nerviosa o ella misma confirmaría que algo andaba mal.</p>
<p>Pero por más que trató de disimular, el corazón le empezó a latir con fuerza cuando la camioneta salió de Sincelejo y tomó rumbo a Tolú.</p>
<p>-¿Hacia dónde vamos?- preguntó Angélica, pero Ivan no le respondió.</p>
<p>Estaba a punto de perder la compostura y empezar a gritar como una loca, cuando recibió un mensaje de texto de Martinez.</p>
<p><em>Tranquila, vamos detrás de ti.</em></p>
<p>Ivan la miró a través del espejo retrovisor. No le gustaba para nada como la miraba aquél sujeto enorme. Sintió el impulso de mirar hacia atrás, pero lo reprimió y decidió confiar en que todo saldría bien.</p>
<p>Mientras la camioneta se acercaba cada vez más al Golfo de Morrosquillo, Angélica empezó a pensar en su papá y en su mamá, pero no como los había visto aquella tarde maldita, con los sesos desparramados en la terraza de su casa, sino como los recordaba en sus momentos más especiales: en sus cumpleaños, en su primera comunión, en su fiesta de quince años, en su graduación de la secundaria y se preguntó que pensarían ambos de lo que estaba haciendo en esos momentos. Seguramente estarían asustados, igual que ella, pero le gustaba imaginar que también se sentirían orgullosos de que se hubiese convertido en una mujer fuerte, que no dependía de nadie para ser feliz.</p>
<p>Pensó en Nane, en como aún estando inconsciente había recordado a la mujer que amaba y deseó por instante ser ella. Pero rápidamente abandonó la idea, desde el momento en que había salido del hospital, Nane hacía parte de su pasado y no tenía sentido que siguiera pensando en él.</p>
<p>Cuando se volvió a asomar por las ventanas, se dio cuenta que ya había entrado a Tolú, definitivamente había mucho mejor ambiente que en Sincelejo, los negocios estaban abiertos y había gente sonriendo y conversando en la calle. La camioneta tomó la avenida de la playa, que tenía más de camino de herradura que de avenida, y avanzó hasta entrar a una dársena.</p>
<p>Ivan se bajó del vehículo, le abrió la puerta y luego le indicó el camino con los dedos. Angélica caminó por aquél muelle de madera, rodeado completamente de lanchas y un par de yates. Sentía entre sus cabellos la furia de la brisa marina y tuvo que sostenerlo con una de sus manos. Casi al final del muelle, estaba otro sujeto enorme, parecía hermano de Ivan, este le indicó que subiera al yate anclado a su lado.</p>
<p>Angélica subió por una escaleras metálicas hasta subir a la cubierta de la embarcación. Había una mesa adornada con velas y de pie, vestido de blanco, estaba el sujeto con cara de ratón que la había llevado hasta allí.</p>
<p>-Que hermoso- dijo Angélica sonriendo.</p>
<p>-Me encanta que te guste- dijo Fedorov, apartando una de las sillas para que ella se sentara- espero que no te moleste que haya ordenado por ti.</p>
<p>-Claro que no- dijo ella acomodando la silla para quedar frente a frente con el ruso- ¿Por qué me hiciste esperar tanto?</p>
<p>-Estaba ultimando los detalles, mañana me voy y quiero que esta última noche en Colombia sea algo inolvidable.</p>
<p>Angélica se sintió aliviada de no haber comido mucho en el restaurante, la cena que le tenía preparada Fedorov era abundante. De entrada los meseros les ofrecieron Pan de Banano, que pasaron con una copa de vino blanco. Fedorov hablaba de su patria, de Rusia como un lugar maravilloso donde el sudor y el calor infernal no existían y donde la nieve caía hermosamente en los prolongados inviernos que se hacían más cortos con los fuegos de las chimeneas. De plato fuerte, les llevaron arroz con mariscos, esta vez les llevaron una botella de vino Chardonnay, el vino más delicioso que hubiese probado Angélica en su vida.</p>
<p>Le había tocado el turno de hablar a ella y se sorprendió de todo lo que le dijo a Demyan, le confirmó que estaba casada, pero que su marido trabajaba doble turno por las noches. Cuando Fedorov le preguntó el nombre, Angélica no dudo en responderle: Miguel Ángel.</p>
<p>-Ese tal Miguel Ángel tiene mucha suerte- fue lo único que dijo Demyan mientras terminaba su plato.</p>
<p>La comida culminó con un helado de tres sabores, servido como postre.</p>
<p>-¿Quieres dar un paseo?-le preguntó Demyan. Ella asintió con la cabeza pensando que era un paseo por el yate. Pero cuando Fedorov llegó al puente de mando, arrancó la embarcación. Una luz intensa se posó frente al yate y este empezó a entrar lentamente al mar.</p>
<p>Angélica vio que Ivan y el otro guardaespaldas corrían hasta el puerto y decían cosas incomprensibles, estaban tan sorprendidos como Angélica de lo que su jefe había hecho. Fedorov no dijo nada hasta cuando ya habían entrado de lleno al mar y la costa era apenas una linea de luces perdida en el horizonte.</p>
<p>-¿Por qué venimos tan lejos?</p>
<p>-Necesitaba pensar un poco. Sabes, me recuerdas mucho a una mujer que quise mucho alguna vez, una compatriota tuya, que precisamente vi hoy después de muchos años. Ludis. Todos estos años pensé que la seguía queriendo, a pesar que había un muerto entre nosotros dos.</p>
<p>-¿Un muerto?</p>
<p>-Sí, el único amigo que he tenido en toda mi vida. Se llamaba Nikolay, yo le decía Kolya&#8230; ambos vivimos un tiempo aquí en Colombia, en Sincelejo, hace casi 30 años.</p>
<p>-¿Y cómo murió?</p>
<p>-Murió por culpa mía&#8230; y de Ludis. Pero hoy supe que Nikolay tuvo un hijo, un muchacho que se parece tanto a él, que cuando lo vi, creía que era un fantasma. Le ofrecí todo, pero me rechazó&#8230;- Demyan se rió para sí mismo- es interesante como la gente por la que sientes algo termina rechazándote o traicionándote.</p>
<p>Angélica se alejó un paso de Fedorov, no le gustaba la dirección que aquello estaba tomando.</p>
<p>-Pechi rechazó mi generosa oferta y tú me estás traicionado.</p>
<p>¿Pechi? ¿Acaso era el mismo Pechi que ella conocía?</p>
<p>-¿Por qué dice que lo estoy traicionando?</p>
<p>Angélica se metió las manos al bolsillo, sabía exactamente lo que iba a suceder ahora y no quería que todo aquello sucediera en vano.</p>
<p>-¡Por esto, perra!- gritó Fedorov arrancándole la blusa a Angélica con sus manos desnudas.</p>
<p>El pequeño micrófono que Martinez le había instalado en la blusa apareció depronto. Demyan se lo arrancó con fuerza del cuerpo y luego la abofeteó.</p>
<p>-¡Perra! ¡No eres más que una puta! ¿Y de verdad creías que me ibas a engañar? Desde que estabas en ese hotel con ese policía, sabía lo que estaban planeando y cuando llegaste aquí, Andrey confirmó que estabas transmitiendo.</p>
<p>Angélica había caído al piso, con la boca llena de sangre y mirando sorprendida al monstruo con cara de ratón que se aproximaba hacia ella.</p>
<p>-Si sabía que todo esto era una trampa ¿Por qué me hizo venir hasta acá?</p>
<p>-Porque tenía que tenerte una vez más. Antes de largarme de este país.</p>
<p>-Usted es un monstruo&#8230; ¡Usted hizo volar en pedazos ese cerro! ¡Usted mató toda esa gente!</p>
<p>-Que inteligente eres, angelito, sí, fui yo&#8230; yo planeé todo, desde el principio, los policías que mataron a los mototaxis, no era policías, eran asesinos que yo contraté&#8230; luego mandé a quemar a los verdaderos policías para que se mataran entre ellos y volver a esta ciudad un caos, para poder llevar a cabo mi plan maestro y apoderarme de Puerto Arturo. Ahora esas tierras son mías y luego del derrumbe toda esa gentuza va a tener que abandonar el lugar&#8230; Javi quería que les diera tierras en el otro lado de la ciudad, pero eso no va a ser necesario, con dos o tres muertos que no quieran salir de allí, será suficiente y si no lo es, será con diez y si me toca matarlos a todos, uno por uno, así lo voy a hacer. Pero esas tierras y ese litio es mio y sólo mio.</p>
<p>-Usted está demente.</p>
<p>-Puede ser&#8230;- dijo Fedorov tomando a Angélica del cabello y sacándola hasta la cubierta del yate.</p>
<p>-¡Suélteme! ¡Alguien que me ayude!- gritó Angélica, antes que Fedorov la golpeara nuevamente en el rostro.</p>
<p>Con una de sus manos, el ruso le inmovilizó ambos brazos y colocó su cuerpo encima del de ella, mientras le rompía la falda con la mano que le quedaba libre.</p>
<p>-¡Suéltame!</p>
<p>Se imaginó que llegaba Nane y golpeaba a Demyan y la ayudaba a escapar. Pero eso era imposible, ni Nane, ni Martinez, ni ningún hombre iba a llegar a salvarla aquella vez. Todo dependía de ella.</p>
<p>Le mordió la prominente nariz de ratón a Demyan Fedorov, quien emitió un grito conmovedor. Liberándose de su verdugo, se levanto y con la botella de Chardonnay que que había caído al suelo lo golpeó en la cabeza. Se levantó con la intención de arrojarse al mar, pero Demyan la sujetó de uno de sus tobillos y ella cayó al piso.</p>
<p>Angélica tomó la mesa de la cena por una de sus patas y la tumbó sobre la cubierta. Fedorov la seguía sujetando por uno de sus tobillos, como una garra de águila que amenazaba con triturarle la pierna. Angélica agarró los platos que habían caído y se los estalló a Demyan contra la cabeza, que ahora estaba llena de sangre.</p>
<p>-¡Sueltame!- le gritaba, pero mientras más sangraba Fedorov, más fuerte se agarraba de su tobillo.</p>
<p>El ruso se sobrepuso a los golpes y el horror se apoderó de Angélica cuando vio que no había más platos con que golpearlo.  Fedorov se incorporó y la miró con tanto odio que ella se sobresaltó. La iba a matar, eso era seguro. Sino hacía algo estaba perdida. No había cuchillos, ni tenedores a la vista, todos habían caído al mar cuando Angélica arrojó la mesa al piso. Entonces se dio cuenta que aún tenía un arma que no había utilizado.</p>
<p>Con todas las fuerzas que tenía movió la otra pierna y le clavó la aguja del tacón a Fedorov en la garganta, con lo que un chorro de sangre a alta presión se desparramó por toda la cubierta del yate.  El ruso se llevó ambas manos a la garganta tratando de liberarse, pero no pudo. Angélica se alejó lo más posible, hasta que vio como el cuerpo de Demyan dejaba de moverse.</p>
<p>Cuándo llegó la lancha de la policía, ella aún estaba en la misma posición, observando el cuerpo sin vida de aquel sujeto. El yate se llenó de policías, pero ninguno parecía percatarse de que ella estaba allí, viva. Hasta que Martinez apareció y se quitó el chaleco de su uniforme y se lo colocó a ella.</p>
<p>-Lo hiciste muy bien, Angélica- le dijo sonriendo.</p>
<p>Cuando llegaron al puerto y bajaron el cadaver de Fedorov del yate, ninguno de los dos guardaespaldas seguía en el muelle. Angélica sólo comprendió la magnitud de lo que había hecho cuando en un helicóptero llegó un hombre de unos sesenta años, vestido de policía, con tantas insignias que no era posible contarlas.</p>
<p>-Mi general- dijo Martinez, sin su chaleco,  haciendo el saludo formal- tenemos las pruebas que señalan al ruso de lo que ocurrió en Sincelejo.</p>
<p>El general observó a Angélica y se acercó hasta ella.</p>
<p>-Tengo entendido que fue usted la que consiguió las pruebas&#8230; usted llamó a Martinez y él grabó la confesión del ruso&#8230; fue algo muy inteligente para una civil.</p>
<p>-La señorita Palomino de hecho quiere entrar a la policia, señor- dijo Martinez sonriendo.</p>
<p>-¿En serio? Nos encantaría tener dentro de nuestras filas a alguien tan capaz y valiente como la señorita Palomino&#8230; &#8211; dijo el General.</p>
<p>Angélica sonrió sabiendo que el futuro de ahora en adelante sólo le traería cosas buenas y que su pasado triste y oscuro, de noches tormentosas, de sexo sin amor y de amores no correspondidos, quedaría para siempre enterrado en lo más profundo de su memoria.</p>
<p>-Lo único que me falta por decirle, señorita Palomino es&#8230; ¡Bienvenida a la Institución!</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[O día que voltou O Roibén]]></title>
<link>http://frantzferentz.wordpress.com/2013/05/18/o-dia-que-voltou-o-roiben/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 08:56:25 +0000</pubDate>
<dc:creator>pivonauta</dc:creator>
<guid>http://frantzferentz.wordpress.com/2013/05/18/o-dia-que-voltou-o-roiben/</guid>
<description><![CDATA[Finalmente voltou O Roibén. Once anos despois da súa desaparición, conseguimos facer que aquela humi]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><img class="alignright" alt="" src="http://static.wix.com/media/4bfbea_f3c4ab7a122554b3943151def30284d3.jpg_srz_205_305_75_22_0.50_1.20_0.00_jpg_srz" width="123" height="183" />Finalmente voltou <em>O Roibén</em>. Once anos despois da súa desaparición, conseguimos facer que aquela humilde colección tornase a ver a luz. Fíxoo pola porta grande, no salón de actos das Escolas Pías da UNED en Madrid, un espazo onde xa tantos eventos das Letras Galegas foron realizados desde 2009. Porén, o de onte, 17 de maio de 2013, foi especialmente emotivo, porque o Grupo Bilbao recuperaba un dos seus elementos máis significativos.</p>
<p style="text-align:justify;"><img class="alignleft" alt="" src="http://static.wix.com/media/4bfbea_e1f6b1c1c2ca045a1a1bfa251a0bf7d0.jpg_srz_200_305_75_22_0.50_1.20_0.00_jpg_srz" width="120" height="183" />No lanzamento dos cadernos contamos cortenta persoas. Non son poucas. Catro cadernos que supoñen seguir na liña emprendida naqueles anos cando <em>O Roibén</em> quixo ser o voceiro da literatura de expresión galega desde Madrid. É duro ter que afirmar que algúns quixeron e queren silenciar a literatura de expresión galega feita desde Madrid, mais non o van conseguir. Certo que facemos unha literatura humilde, mais non por iso é unha literatura sen calidade. Grazas ao selo editorial <a href="http://lastura.org" target="_blank">Lastura</a>, os cadernos poéticos teñen dignidade editorial, aínda que a calidade literaria vénlles soa, porque xace nos propios textos.</p>
<p style="text-align:justify;"><img class="alignright" alt="" src="http://static.wix.com/media/4bfbea_91c193f5b0e5f7ccc704edd597db801f.jpg_srz_205_310_75_22_0.50_1.20_0.00_jpg_srz" width="123" height="186" />Voltou <em>O Roibén</em> co mesmo espírito, isto é, cos mesmos obxectivos. O primeiro deles é promover os autores do propio Grupo Bilbao, como é nesta primeira fornada o poemario de Pilar Mera e tamén de Verónica Martínez, quen, malia a distancia, continúa a estar vinculada ao Grupo Bilbao. Pola outra banda, dar voz en galego a poetas que non escriben en galego, que neste caso é Beatriz Hernanz, aínda que ela propia sexa galega de nacemento; sempre se tentou n&#8217;<em>O Roibén</em> facer que autores noutras linguas publicasen algo en galego, polo aquel de tender pontes interculturais. E finalmente a edición multilingüe, como é o caso do poemario de Mila Villanueva, quen é galega mais mora no País Valenciano desde hai moitos anos. O dela é un caderno ben especial, de <em>haikus</em>, escrito en tres linguas: español, galego e catalán. A versión galega dos <em>haikus</em> é do Rafa Yáñez.</p>
<p style="text-align:justify;"><img class="alignleft" alt="" src="http://static.wix.com/media/4bfbea_1e022985910860e6ff0346c9747bdfe2.jpg_srz_195_310_75_22_0.50_1.20_0.00_jpg_srz" width="117" height="186" />Porén, xa hai media ducia de poemarios novos no forno que sairán en breve. Algúns son de membros do Grupo Bilbao, outros son de poetas en castelán que devecen por sentir os seus versos na lingua de Rosalía. É o noso obxectivo continuar con este encontro intercultural e interlingüístico, porque iso entra dentro do noso conceito de poesía.</p>
<p style="text-align:justify;">Xunto cos cadernos foi lanzado tamén un novo libro colectivo do Grupo Bilbao, seguindo a tradición dos últimos catro anos. Trátase dunha recolla de microcontos en galego (cunha versión en caderno aparte en italiano) de varios dos autores do Grupo Bilbao, co título de <em>Hipnotopía en doses pequenas</em>, nesta altura editado como libro. Sete autores ofrecen microhistorias de toda caste para unha leitura rápida e, a miúdo, engrazada. É máis un elemento que xorde como resultado do esforzo de tantas e tantas persoas que tentan manter viva a lingua galega en Madrid con algo máis ca dignidade. O Gupo Bilbao ten en todo isto un papel fundamental e esperemos que siga a ser o referente literario da expresión galega en Madrid aínda durante moitos anos.</p>
<p style="text-align:justify;"><img class="alignright" alt="" src="http://static.wix.com/media/4bfbea_c9273b5e054012ec786af6bdd123b606.png_srz_230_325_75_22_0.50_1.20_0.00_png_srz" width="138" height="195" />Mais tornando á cuestión dos cadernos d&#8217;<em>O Roibén,</em> a opción dos cadernos é dupla. Dunha banda, porque é un formato económico e, nos tempos actuais, a edición poética é probabelmente das que máis sofren; da outra banda, porque <em>O Roibén</em> naceu como colección de cadernos e nesa liña pretendemos continuar. E desde esa realidade, promocionaremos <em>O Roibén</em> non só en Madrid, senón noutras cidades europeas e até na mesma Galiza se houber ocasión. Esta aventura acaba de recomezar&#8230; felizmente.</p>
<p style="text-align:justify;">
		<div id="geo-post-174" class="geo geo-post" style="display: none">
			<span class="latitude">50.147018</span>
			<span class="longitude">14.103267</span>
		</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[ Mathias Augustyniak and Michaël Amzalag]]></title>
<link>http://juliacastorp.wordpress.com/2013/05/18/mathias-augustyniak-and-michael-amzalag-2/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 08:21:08 +0000</pubDate>
<dc:creator>juliacastorp</dc:creator>
<guid>http://juliacastorp.wordpress.com/2013/05/18/mathias-augustyniak-and-michael-amzalag-2/</guid>
<description><![CDATA[]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://juliacastorp.files.wordpress.com/2013/05/5405730414_6ed866d39b_z.jpg" class="size-full" alt=" Mathias Augustyniak and Michaël Amzalag" /></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[ Mathias Augustyniak and Michaël Amzalag]]></title>
<link>http://juliacastorp.wordpress.com/2013/05/18/mathias-augustyniak-and-michael-amzalag/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 08:19:39 +0000</pubDate>
<dc:creator>juliacastorp</dc:creator>
<guid>http://juliacastorp.wordpress.com/2013/05/18/mathias-augustyniak-and-michael-amzalag/</guid>
<description><![CDATA[]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://juliacastorp.files.wordpress.com/2013/05/screen-shot-2013-02-22-at-10-52-07-am.png" class="size-full" alt=" Mathias Augustyniak and Michaël Amzalag" /></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Aaron Smith]]></title>
<link>http://juliacastorp.wordpress.com/2013/05/18/aaron-smith-2/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 08:19:10 +0000</pubDate>
<dc:creator>juliacastorp</dc:creator>
<guid>http://juliacastorp.wordpress.com/2013/05/18/aaron-smith-2/</guid>
<description><![CDATA[]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://juliacastorp.files.wordpress.com/2013/05/1-personality-aaron-smith.jpg" class="size-full" alt="Aaron Smith" /></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Aaron Smith]]></title>
<link>http://juliacastorp.wordpress.com/2013/05/18/aaron-smith/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 08:18:42 +0000</pubDate>
<dc:creator>juliacastorp</dc:creator>
<guid>http://juliacastorp.wordpress.com/2013/05/18/aaron-smith/</guid>
<description><![CDATA[]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://juliacastorp.files.wordpress.com/2013/05/087-copy.jpg" class="size-full" alt="Aaron Smith" /></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[¡Balacera en la Roma!]]></title>
<link>http://linnemagazine.com/2013/05/18/balacera-en-la-roma/</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 06:06:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>linnemagazine</dc:creator>
<guid>http://linnemagazine.com/2013/05/18/balacera-en-la-roma/</guid>
<description><![CDATA[   Por José M. Vacah @JosMVacah Con una mano sobre el volante, Coca Durán tomó un cigarrillo de los]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:right;"><i> </i> <a href="http://linnemagazine.files.wordpress.com/2013/05/balcera.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1246" alt="balcera" src="http://linnemagazine.files.wordpress.com/2013/05/balcera.jpg?w=640&#038;h=360" width="640" height="360" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">Por José M. Vacah</p>
<p style="text-align:justify;"><a href="https://twitter.com/JosMVacah" target="_blank">@JosMVacah</a></p>
<h3 style="text-align:right;">Con una mano sobre el volante, Coca Durán tomó un cigarrillo de los Malboro</h3>
<h3 style="text-align:right;">que llevaba en la bolsa interior de su chaqueta negra y lo encendió.</h3>
<p style="text-align:justify;">Apenas había hecho esto, una bala impactó el retrovisor lateral izquierdo volándolo. Aceleró, aturdido, mientras empujaba a su compañero, golpeándolo en el hombro. ¡Saca la cabeza, idiota! dijo, al mismo tiempo que giraba el auto para meterse en una calle, sonó otro disparo y luego otros más. El cigarrillo cayó de sus labios al abrir la boca para proferir un chinguen a su madre estentóreo, como un trueno potentísimo a mitad de la tormenta, quemando la tela en el asiento. Giró la cabeza y miró por un segundo a su acompañante, antes de volver a centrar toda su atención en el camino. Lo menos que deseaba en este momento era chocar, no quería morir sin acabar con los dos cerdos que los seguían. Sabía que su copiloto tenía miedo, pero confiaba en él, porque mantenía la certeza de que Tambor Ojeda era un buen tirador, aunque le temblara la mano algunas veces. En ese instante, mientras esquivaba un bache, recordó la primera vez que vio a su amigo. Este pinche gordo va a ser mi pareja, pensó. Sí, le dijo el jefe, es el hombre más confiable que tengo. ¡Ni pedo!, pensó, mientras tomaba la Walther p-88 de su funda, sopesándola.</p>
<p style="text-align:justify;">            Coca sabía que Tambor era un tipo nervioso por naturaleza, un tipo que no podía conservar la sangre fría ni aunque estuviera muerto en un congelador a menos de ochenta grados bajo cero. Sin embargo,  no por nada lo habían elegido para esta misión. Algo en este pinche gordo había que el jefe R. no dudó ni un instante de su capacidad operativa. ¿Qué tendrá el gordo? seguía preguntándose.</p>
<p style="text-align:justify;">            Desde hace 3 años, Durán no podía dejar de chingarse una líneas de polvo para aguantar las desveladas de su trabajo en la policía, por eso le pusieron Coca, un mote que detestaba. El vicio le trajo muchos problemas, estuvieron a punto de correrlo de la corporación, sin embargo, salió este jale y el jefe R. le advirtió, esta es tu última oportunidad Durán, no me falles cabrón, o ya sabes.</p>
<p style="text-align:justify;">            Volvió a gritar la misma orden, ¡saca la cabeza! El otro callaba, Durán volvió a mirarlo fugazmente, si fueran otras las circunstancias, hubiera bromeado al respecto de la ropa que usaba su amigo, Tambor traía puesto un disfraz de lagartija, una de esas botargas que utilizan para promocionar el área de reptiles en el zoológico de San Juan de Aragón, una de esas pinches botargas cagadas que también usan en los programas de televisión para niños, traía el traje verde de lagarto y la cabeza del atuendo estaba en la cajuela, junto a los documentos que robaron. También habían rateado el disfraz, lo bueno es que el bato a quien le quitaron la madre esa se dejó desnudar, mientras lo encañonaban para que no hiciera ningún movimiento en falso. Disfrazado así fue la única manera que se les ocurrió de entrar al hotel para robar el maletín sin ser identificado.</p>
<p style="text-align:justify;">            Otra bala impactó en el parabrisas, ambos policías se agacharon instintivamente. Era difícil maniobrar el auto ante tales condiciones, eran las tres de la madrugada y una espesa capa de neblina hacía más denso el aire de la ciudad de México, el viento estaba frío, la colonia Roma parecía una alucinación, no se reconocía ninguna pinche calle. No había dejado de meter el acelerador, iba a más de 120 km/h, trataba de perder el Impala negro que los perseguía.</p>
<p style="text-align:justify;">            Ambos policías estaban cansados, sólo esperaban la muerte o la victoria, no hay tregua en esto. Esta vez lo amenazó, ¡si no sacas la maldita cabeza, voy a arrancártela! lo dijo con tanta furia que golpeó, accidentalmente, el claxon. Tambor empuñó su arma, una Sig Sauer de 9mm, y la besó. Coca Durán soltó una carcajada y se persignó. El gordo sacó el torso por la ventanilla al mismo tiempo que disparaba, falló los primeros disparos. Entró al auto y suspiró. Volvió a sacar la cabeza, esta vez trató de centrar su objetivo pero su mano temblaba frenéticamente, una bala le pasó silbando, así le era imposible mantener un objetivo fijo, sabía que no iba a dar en el blanco, tragó saliva, era su oportunidad o iban a matarlo, y disparó. Un acto osado para tales circunstancias, dejar la última bala de su cargador a la fortuna. Quiso disparar a uno de los neumáticos, para descontrolar el vehículo. Intentó centrar la llanta, cerró los ojos y jaló el gatillo. El coche perdió el control y fue a estrellarse contra uno de los autos aparcados sobre la acera. Había disparado a su conductor en la frente, un resultado fortuito, increíble. Comenzó a sonar la alarma del auto recién chocado.</p>
<p style="text-align:justify;">            Durán frenó inmediatamente, saltó del auto con su arma extendida y comenzó a disparar hacia el área del conductor del Impala, fueron más de diez tiros hasta que pudo acercarse a una distancia en la que se percató de que ambos cerdos estaban inmóviles, abrió la puerta del conductor y sacó de un tirón el cuerpo inerte, lo levantó en vilo del tal manera que su rostro pudiera quedar frente a frente con el suyo, reparó en la herida de bala en la frente y soltó el cadáver. Miró hacia el asiento del copiloto y entró al auto como una fiera, de un movimiento quedó adentro del vehículo y estrelló su puño en el cráneo del hombre. El hombre lanzó un quejido y se desmayó, estaba noqueado. Durán maldijo su suerte y volvió a golpear el cráneo de su desmayado rival, lo golpeó otras cinco veces hasta que Tambor lo jaló arrojándolo fuera del auto. ¡Vámonos!, le dijo. Pero Coca no escuchaba, estaba sordo de la ira. ¡Vámonos!, volvió a decir y, ante el acceso de cólera de aquel, lo cargó sobre sus hombros. Ojeda era más alto y fornido que su compañero, fácilmente le doblaba el peso y la altura. Sólo de esta manera pudo llevarlo a la fuerza hasta su Tsuru. Ahora Tambor era quien manejaba, Coca permanecía silencioso, con la mirada perdida, acariciando su arma, tal vez escuchaba la voz de su abuela en su mente que le decía ¡Lo hiciste mal, todo mal! ¡Como siempre! ¡Pequeño idiota! ¡Luis el idiota! ¡Luis el idiota!</p>
<p style="text-align:justify;">            -¿A dónde vamos compadre?</p>
<p style="text-align:justify;">            &#8211; A Ecatepec, ahí tenemos que dejar el maletín- rugió Coca Durán mientras extraía un cigarrillo de su chamarra negra.</p>
<p><strong>Continuará…</strong></p>
<p>_____________________________________________________________________________________</p>
<p>_____________________________________________________________________________________</p>
<div id='contact-form-1244'>
<form action='http://linnemagazine.com/2013/05/18/balacera-en-la-roma/#contact-form-1244' method='post' class='contact-form commentsblock'>

<div>
		<label for='g1244-name' class='grunion-field-label name'>Name<span>(required)</span></label>
		<input type='text' name='g1244-name' id='g1244-name' value='' class='name'/>
	</div>

<div>
		<label for='g1244-email' class='grunion-field-label email'>Email<span>(required)</span></label>
		<input type='email' name='g1244-email' id='g1244-email' value='' class='email' />
	</div>

<div>
		<label for='g1244-website' class='grunion-field-label url'>Website</label>
		<input type='text' name='g1244-website' id='g1244-website' value='' class='url'/>
	</div>

<div>
		<label for='contact-form-comment-g1244-comment' class='grunion-field-label textarea'>Comment<span>(required)</span></label>
		<textarea name='g1244-comment' id='contact-form-comment-g1244-comment' rows='20'></textarea>
	</div>
	<p class='contact-submit'>
		<input type='submit' value='Submit &#187;' class='pushbutton-wide'/>
		<input type="hidden" id="_wpnonce" name="_wpnonce" value="eeb72796a5" /><input type="hidden" name="_wp_http_referer" value="/tag/literatura/feed/" />
		<input type='hidden' name='contact-form-id' value='1244' />
		<input type='hidden' name='action' value='grunion-contact-form' />
	</p>
</form>
</div>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Deixa o tempo dizer...]]></title>
<link>http://cafeinaeaguardente.wordpress.com/2013/05/17/deixa-o-tempo-dizer/</link>
<pubDate>Fri, 17 May 2013 23:15:42 +0000</pubDate>
<dc:creator>CagliariRaíssa</dc:creator>
<guid>http://cafeinaeaguardente.wordpress.com/2013/05/17/deixa-o-tempo-dizer/</guid>
<description><![CDATA[Te acordo com um suspiro, e já suponho o que dirá, a saudade consome, quero ouvi-lo já! Ah, tu não d]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div><img class="aligncenter" alt="Tumblr_m3ehwnj4ti1qldwvoo1_500_large" src="http://data.whicdn.com/images/27976655/tumblr_m3ehwnJ4TI1qldwvoo1_500_large.jpg" /></div>
<div></div>
<div></div>
<div></div>
<div>Te acordo com um suspiro,</div>
<div>e já suponho o que dirá,</div>
<div>a saudade consome,</div>
<div>quero ouvi-lo já!</div>
<div><!--more--></div>
<div>Ah, tu não digas nada!</div>
<div>pois a saudade te trará</div>
<div>pior conseqüência de estar só</div>
<div>e um grito calado que lhe silenciará&#8230;</div>
<div></div>
<div>Que peito indelicado, este que te faz entristecer&#8230;</div>
<div>mas me traga tua boca molhada</div>
<div>acenda a graça do corpo nu</div>
<div>e faz os braços dormirem quando o dia amanhecer.</div>
<div></div>
<div>Pois venha!</div>
<div>Venha ser tu em mim,</div>
<div>Venha ser mim em você,</div>
<div>o que és me convém,</div>
<div>e o que me convém me tem</div>
<div>e se tu és aquilo que me fez ver,</div>
<div>então não digas nada,</div>
<div>deixe que o tempo dirá</div>
<div>e o ouça gritar sobre tua boca selada</div>
<div>e sobre a minha alma perdurada na tua</div>
<div>com o passar dos dias.</div>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[O Dia Em Que O Mundo Desapareceu]]></title>
<link>http://portuguesdefacto.wordpress.com/2013/05/17/o-dia-em-que-o-mundo-desapareceu/</link>
<pubDate>Fri, 17 May 2013 22:20:35 +0000</pubDate>
<dc:creator>anacrish</dc:creator>
<guid>http://portuguesdefacto.wordpress.com/2013/05/17/o-dia-em-que-o-mundo-desapareceu/</guid>
<description><![CDATA[O Vasco é um menino de 10 anos que escreveu estas histórias aos 8 anos, em parceria com a mãe autora]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">O Vasco é um menino de 10 anos que escreveu estas histórias aos 8 anos, em parceria com a mãe autora (Maria João Saraiva de Menezes).</p>
<p style="text-align:justify;">Vasco Saraiva de Menezes de Ayala Serôdio nasceu em Lisboa, em 2002, onde vive. Tem 8 anos e frequenta o 3º ano do ensino básico, à data da escrita deste livro. Gosta muito de ler livros de aventuras, heróis e banda-desenhada. Também está a dar os primeiros passos na ilustração, inspirado nos desenhos do irmão mais velho. Quanto ao seu talento para escrever histórias de aventuras, herdou-o da irmã (e talvez da mãe). Quando crescer quer ser cientista, inventor e atleta velocista.</p>
<p style="text-align:justify;">Maria João Saraiva de Menezes (1971, Porto) é professora e escritora. Licenciada em Filosofia, pela Universidade Católica Portuguesa, em 1998. Descendente de famílias do Minho e da Madeira, viveu no Minho durante a infância e adolescência e, entre 1987 e 1990, viveu em Macau, onde frequentou o primeiro ano do curso de Direito, na Universidade da Ásia Oriental. Vive em Lisboa. É casada e tem 3 filhos. É autora de livros para crianças, pedagogia, poesia, ficção e etiqueta. Realiza a HORA DO CONTO COM A AUTORA em escolas e bibliotecas, com as suas histórias infanto-juvenis. Três dos seus contos infantis foram encenados e representados em Portugal (TDNM II e Teatro Bocage).</p>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://portuguesdefacto.files.wordpress.com/2013/05/479885_499307276772775_1472862072_n.jpg"><img class="size-full wp-image" id="i-295" alt="Image" src="http://portuguesdefacto.files.wordpress.com/2013/05/479885_499307276772775_1472862072_n.jpg?w=487" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">A APRESENTAÇÃO COM A AUTORA em ESCOLAS E BIBLIOTECAS com o livro O DIA EM QUE O MUNDO DESAPARECEU é realizada segundo marcação prévia, através do e-mail mariademenezes@gmail.com. A APRESENTAÇÃO DO LIVRO COM A AUTORA é oferta às escolas, bibliotecas ou colégios e realiza-se quando são adquiridos um mínimo de 10 livros por sessão (3 turmas por sessão), ocorrendo no final da actividade uma sessão de autógrafos. Sempre que possível, o co-autor Vasco estará presente.</p>
<p><a href="http://portuguesdefacto.files.wordpress.com/2013/05/o-dia-em-que-o-mundo-desapareceu1.jpg"><img class="size-full wp-image aligncenter" id="i-298" alt="Image" src="http://portuguesdefacto.files.wordpress.com/2013/05/o-dia-em-que-o-mundo-desapareceu1.jpg?w=487" /></a></p>
<p>«De repente, o Tim disse muito alto:<br />- Mãe, estou a ver um casco cinzento metálico que… que parece que vai cair em cima de nóóóóósssss!<br />- Oh, não, vão-me estragar as cortinas novas – refilou a mãe.<br />Começaram a sair centenas de naves alienígenas para cima dos prédios. Das naves, saíam aos milhares, uns monstros que viriam a ficar conhecidos como Munglas (macaco-azul-lula-voadora). Os Munglas tinham finalmente chegado para invadir a Terra!&#8221;</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Vampiros reales. Vlad Tepes y el Conde Drácula.]]></title>
<link>http://ookamipanda.wordpress.com/2013/05/17/vampiros-reales-vlad-tepes-y-el-conde-dracula/</link>
<pubDate>Fri, 17 May 2013 21:54:10 +0000</pubDate>
<dc:creator>Clow</dc:creator>
<guid>http://ookamipanda.wordpress.com/2013/05/17/vampiros-reales-vlad-tepes-y-el-conde-dracula/</guid>
<description><![CDATA[Todos hemos escuchado hablar de este personaje tan famoso como antiguo (y el cual nunca pasa de moda]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" alt="" src="http://i620.photobucket.com/albums/tt285/clow_die/dracula2.jpg" width="377" height="282" /><br />
Todos hemos escuchado hablar de este personaje tan famoso como antiguo (y el cual nunca pasa de moda) llamado Drácula, personaje muy popular por diferentes razones (por  sus incontables apariciones cinematográficas, por ejemplo). En este artículo, voy a hablar de la verdadera historia que se encuentra detrás de su nombre y a tratar la leyenda que surgió de ella.</p>
<p>&#160;</p>
<p style="text-align:center;"><b><span style="color:#003366;">Drácula y Vlad Tepes</p>
<p><img class="aligncenter" alt="" src="http://i620.photobucket.com/albums/tt285/clow_die/vlad_tepes.jpg" width="362" height="383" /></span></b></p>
<p>Vlad III, nacido como <b>Vlad Drăculea</b> en el año 1431 y más conocido como <b>Vlad el Empalador</b> (en rumano: <i>Vlad Tepes</i>), fue Príncipe de Valaquia (hoy el sur de Rumania) entre 1456 y 1462.</p>
<p>Fue un gobernante de gran carácter, siendo amado por su pueblo, el cual le consideraba un gran defensor de los intereses e independencia de su país, y siendo terriblemente temido por sus enemigos, pues la leyenda cuenta que Vlad III, a pesar de todo, era un hombre déspota, frío y con altas dosis de crueldad.</p>
<p><i>“No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra.”  Nikolaus Modrussa, hijo de Vlad Tepes.</i></p>
<p><img class="alignright" alt="" src="http://i620.photobucket.com/albums/tt285/clow_die/empalados.jpg" width="258" height="385" /><br />
Sus enemigos le apodaron como “<b>Tepes</b>”, que en lengua rumana se podría traducir como “<b>empalador</b>”. Siendo un gran admirador de este método de tortura, la mayoría de los enemigos de batalla que eran atrapados por él acababa teniendo una muerte cruel, siendo, después de torturados, empalados y abandonados a la muerte con inimaginables dolores.</p>
<p>Una de sus batallas vencidas más famosas fue contra los turcos, los cuales <b>no llegaron a pisar el campo de batalla</b>. Vlad Tepes, esperando su llegada, empaló a los turcos rehenes de la anterior batalla y los clavó a lo largo del camino que tenían que recorrer los enemigos para llegar a su posición. Estos quedaron tan conmocionados  y horrorizados que dieron media vuelta, despavoridos, huyendo del cruel destino que les esperaba si eran derrotados por Vlad. También se conoce que los empalaba alrededor de la fortaleza de su castillo, para intimidar y asustar a quien osara atacarle o directamente, rebatirle.</p>
<p>A raíz de todos estos acontecimientos, <b>nació la leyenda</b>, la cual “excusaba” el comportamiento cruel y sanguinario de Vlad alegando que él en realidad era un vampiro, llegando a comentarse que después de empalados, recogía la sangre que escurría de los cuerpos en un cáliz para luego beberse la sangre de sus vencidos.</p>
<p>Vlad Draculea fue el personaje en el que el escritor irlandés Bram Stoker se inspiró para crear a al <b><i>Conde Drácula</i></b>.</p>
<p><img class="aligncenter" alt="" src="http://i620.photobucket.com/albums/tt285/clow_die/dracula.jpg" width="399" height="266" /></p>
<p>En la actualidad, Vlad Tepes es considerado un héroe nacional en Rumanía y la mayoría de la población considera que el personaje de “Drácula” es un insulto hacia su persona.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA["¿A qué derrota llegas, muchacho?"]]></title>
<link>http://tituloenproceso.wordpress.com/2013/05/17/a-que-derrota-llegas-muchacho/</link>
<pubDate>Fri, 17 May 2013 19:20:30 +0000</pubDate>
<dc:creator>andresbenton</dc:creator>
<guid>http://tituloenproceso.wordpress.com/2013/05/17/a-que-derrota-llegas-muchacho/</guid>
<description><![CDATA[Les dejo el siguiente texto titulado: &#8220;A qué derrota llegas, muchacho?&#8221; Escrito por José]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Les dejo el siguiente texto titulado: &#8220;A qué derrota llegas, muchacho?&#8221; Escrito por José Luis Martín Descalzo:</p>
<p>&#8220;Me ha angustiado tu carta de hoy, muchacho. ¡Te muestras tan seguro de ti mismo, te sientes tan gozoso de &#8220;haber madurado&#8221;! Te juro que he temblado al percibir esa punta de desprecio con que hablas de tus años juveniles, de tus sueños, de aquellos ideales que -dices- &#8220;eran, sí, hermosos, pero irrealizables&#8221;. Ahora me explicas, te has adaptado a la realidad y, con ello, has triunfado. Tienes un nombre, una buena casa, un cierto capital, una familia&#8230; Exhibes todo eso como si fueran joyas en el escote de una dama. Sólo, en medio de tanto orgullo, se te escapa un diminuto relámpago de nostalgia al reconocer que &#8220;aquellos absurdos sueños eran, cuando menos, hermosos&#8221;.<br />
Tu carta ha evocado en mí un viejo texto del doctor Schweitzer que desde hace veinte años me persigue. Me gustaría que te lo aprendieras de memoria, porque puede ser tu última tabla de salvación:<br />
&#8220;Lo que comúnmente nos hemos acostumbrado a ver como madurez en el hombre es, en realidad, una resignada sensatez. Uno se va adaptando el modelo impuesto por los demás al ir renunciando poco a poco a las ideas y convicciones que le fueron más caras en la juventud. Uno creía en la victoria de la verdad, pero ya no cree. Uno creía en el hombre, pero ya no cree en él. Uno creía en el bien y ahora no cree. Uno luchaba por la justicia pero ahora ha cesado de luchar por ella. Uno confiaba en el poder de la bondad y del espíritu pacífico, pero ya no confía. Era capaz de entusiasmos, pero ya no lo es. Para poder navegar mejor entre los peligros y las tormentas de la vida se ha visto obligado a aligerar su embarcación. Y ha arrojado por la borda una cantidad de bienes que no le parecían indispensables. Pero que eran justamente sus provisiones y sus reservas de agua. Ahora navega, sin duda, con mayor agilidad y menos peso, pero se muere de hambre y de sed.&#8221;<br />
¿Es cierto entonces que creer es tan terrible? ¿Vivir es simplemente ir abandonando? ¿Eso que llamamos madurez es simplemente ingreso en los cuarteles de la mediocridad?<br />
Me gustaría amigo, que antes de exhibir tanto orgullo te atrevieras a repasar esa lista de seis batallas y te preguntaras a ti mismo a qué derrota llegas, seguro que de ahí deducirás que te queda de humano.<br />
La primera batalla se da en el campo del amor a la verdad. Suele ser la primera que se pierde. Uno ha asegurado en sus años de estudiante que vivirá con la verdad por delante. Pero pronto descubre uno que, en esta tierra, es más útil y rentable la mentira que la verdad. Abres los ojos y ves como a tu lado progresan los babosos, los lamedores. Y un día tú también muchacho tiras por la borda la incómoda verdad. Ese día, muchacho, sufres la primera derrota, das el primer paso que te aleja de tu propia alma.<br />
La segunda batalla tiene lugar en los terrenos de la confianza. Uno entra en la vida creyendo que los hombres son buenos (&#8230;) Y ahí ya está esperándonos el primer batacazo. Es una zancadilla estúpida o, incluso, una traición que nos desencuaderna el alma precisamente porque no logramos entenderla. Y nuestra alma, herida, bascula de punta a punta. El hombre es malo, pensamos. (&#8230;) El alma forrada de cuchillos es nuestra segunda derrota.<br />
La tercera es más grave porque ocurre en el mundo de los ideales. Uno ya no está seguro de las personas pero cree en las grandes causas de la juventud: en el trabajo, en la fe, en la familia, en tales o cuales ideales políticos. Se enrola bajo esas banderas. Aunque los hombres fallen, éstas no fallarán. Pero pronto se ve que no triunfan las banderas mejores (&#8230;) Se descubre que el mundo no mide la calidad de las banderas sino su éxito. ¿Y quién no prefiere una mala causa triunfante a un buena derrotada?<br />
La cuarta batalla es la más romántica. Creemos en la justicia y la santa indignación se nos sube a los labios. Gritamos. Luego descubrimos que el mundo nunca cambia con gritos y que si alguien quiere estar con los despellejados, ha de perder su piel. Y un día descubrimos que no se puede conseguir la justicia completa y empezamos a pactar con pequeñas injusticias, con grandes componendas. Ese día caemos derrotados en la cuarta pelea.<br />
Todavía creemos en la paz. Pensamos que el malo es recuperable, que el amor y las razones serán suficientes. Pero pronto se nos eriza el alma, comenzamos a desconfiar de la blandura, decidimos que puede dialogarse con éstos sí pero con aquellos no. No pasará mucho tiempo sin que decidamos  imponer nuestra paz violenta,  nuestras santísimas coacciones. Es la quinta derrota.<br />
Quedan aún algunas ráfagas de entusiasmo, leves esperanzas que rebrotan leyendo un libro o viendo una película. Pero un día las llamamos &#8220;ilusiones&#8221;, un día nos explicamos a nosotros mismos que no hay nada que hacer, que el mundo es así, que el hombre es triste.<br />
Perdida esta sexta batalla del entusiasmo, al hombre ya sólo le quedan dos caminos: engañarse a sí mismo creyendo que ha triunfado, taponando con placer y dinero los huecos del alma en los que habitó la esperanza, o conservar algo de corazón y descubrir que nuestro barco marcha a la deriva y que estamos hambrientos y vacíos, sin alma.<br />
Me gustaría que, al menos, te quedara esta angustia, amigo que hoy me escribes. Y que tuvieras aún el valor suficiente para preguntarte a qué derrota has llegado, muchacho.&#8221;</p>
<p>Es importante dejar claro que el autor es sacerdote. ¿Por qué no se los dije al principio? Porque sé perfectamente que muchos de ustedes lo hubieran leído de una forma muy diferente si les hubiera clarificado eso.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[A mesma vida melancólica de sempre]]></title>
<link>http://eltrinfodegalatea.wordpress.com/2013/05/17/a-mesma-vida-melancolica-de-sempre/</link>
<pubDate>Fri, 17 May 2013 17:59:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>Galatea</dc:creator>
<guid>http://eltrinfodegalatea.wordpress.com/2013/05/17/a-mesma-vida-melancolica-de-sempre/</guid>
<description><![CDATA[Era exactamente como dantes, quando uma visita amável me impedia de trabalhar: nem por isso trabalha]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><em>Era exactamente como dantes, quando uma visita amável me impedia de trabalhar: nem por isso trabalhava mais se no dia seguinte ficava só. Se uma doença, um duelo, um cavalo espantado nos fazem ver a morte de perto, bem gostaríamos de ter gozado amplamente a vida, a volúpia, países desconhecidos de que vamos ser privados. E, uma vez passado o perigo, o que voltamos a encontrar é a mesma vida melancólica, em que nada de tudo isso existia para nós.</em></p>
<p>Excerto de <em><strong>Em Busca do Tempo Perdido. A Fugitiva &#8211; Albertine Desaparecida</strong></em>, de <strong>Marcel Proust</strong>.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Hombre que mira más allá de sus narices - Mario Benedetti]]></title>
<link>http://agoodtimetobealive.wordpress.com/2013/05/17/hombre-que-mira-mas-alla-de-sus-narices-mario-benedetti/</link>
<pubDate>Fri, 17 May 2013 16:45:13 +0000</pubDate>
<dc:creator>hectorinim</dc:creator>
<guid>http://agoodtimetobealive.wordpress.com/2013/05/17/hombre-que-mira-mas-alla-de-sus-narices-mario-benedetti/</guid>
<description><![CDATA[Hoy me despierto tosco y solitario no tengo a nadie para dar mis quejas nadie a quien echar mis culp]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" alt="" src="https://lh3.googleusercontent.com/--CyCUtmtMQc/TgGFgVCc3uI/AAAAAAAAsqs/PdNmDU_KbK8/s640/20090519111130-benedetti-02.jpg" width="640" height="578" /></p>
<p style="text-align:center;">Hoy me despierto tosco y solitario<br />
no tengo a nadie para dar mis quejas<br />
nadie a quien echar mis culpas de quietud</p>
<p style="text-align:center;">sé que hoy me van a cerrar todas las puertas<br />
y que no llegará cierta carta que espero<br />
que habrá malas noticias en los diarios<br />
que la que quiero no pensará en mí</p>
<p style="text-align:center;">y lo que es mucho peor<br />
que pensarán en mi los coroneles<br />
que el mundo será un oscuro<br />
paquete de angustias<br />
que muchos otros aquí o en cualquier parte<br />
se sentirán también toscos y solos<br />
que el cielo se derrumbará<br />
como un techo podrido<br />
y hasta mi sombra<br />
se burlará de mis confianzas</p>
<p style="text-align:center;">menos mal<br />
que me conozco</p>
<p style="text-align:center;">menos mal que mañana<br />
o a más tardar pasado<br />
sé que despertaré alegre y solidario<br />
con mi culpita bien lavada y planchada<br />
y no solo se me abrirán las puertas<br />
sino también las ventanas y las vidas<br />
y la carta que espero llegará<br />
y la leeré seis o siete veces<br />
y las malas noticias de los diarios<br />
no alcanzarán a cubrir las buenas nuevas<br />
y la que quiero<br />
pensará en mi hasta conmoverse<br />
y lo que es muchísimo mejor<br />
los coroneles me echarán al olvido<br />
y no solo yo muchos otros también<br />
se sentirán solidarios y alegres<br />
y a nadie le importará<br />
que el cielo se derrumbe<br />
y más de uno dirá que ya era hora<br />
y mi sombra empezará a mirarme con respeto</p>
<p style="text-align:center;">será buena<br />
tan buena la jornada<br />
que desde ya<br />
mi soledad se espanta.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[]]></title>
<link>http://paddaria.wordpress.com/2013/05/17/157/</link>
<pubDate>Fri, 17 May 2013 16:26:27 +0000</pubDate>
<dc:creator>Camilla Souza</dc:creator>
<guid>http://paddaria.wordpress.com/2013/05/17/157/</guid>
<description><![CDATA[Não havia o desejo antecedendo o abraço dos corpos havia apenas uns brindes, o tim-tim no bater de v]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://paddaria.files.wordpress.com/2013/05/tumblr_mhbdq1tmtc1s2422xo1_500_large_5139f620ddf2b33568a34988_large.jpg"><img class="size-medium wp-image-158 aligncenter" alt="menina" src="http://paddaria.files.wordpress.com/2013/05/tumblr_mhbdq1tmtc1s2422xo1_500_large_5139f620ddf2b33568a34988_large.jpg?w=300&#038;h=223" width="300" height="223" /></a></p>
<div id="post-body-6095929619282633797" style="text-align:center;">Não havia o desejo antecedendo o abraço dos corpos<br />
havia apenas uns brindes, o <em>tim-tim</em> no bater de vários,<br />
vários copos.<br />
(Nada que não soterrasse um abismo antigo).</div>
<div style="text-align:center;">Não olhei pra baixo quando me lancei<br />
da altura da nota que sua voz alcança.<br />
(Não gritei de medo por temer também o eco).<br />
E, no rabisco de um passo de dança,<br />
lançamos um tango,<br />
e, no cigarro que acendo pra lembrar a cena,<br />
te trago&#8230;comigo.</p>
<p>Nenhum drama, era carnaval:<br />
me fantasiei de transgressora<br />
pra me embrenhar nos teus cabelos com cheiro de banho<br />
e desfrutar do que foi tão bom,<br />
mas que já começou<br />
no batuque final.</p></div>
<div style="text-align:center;"></div>
<div style="text-align:right;"><strong>Batuque Final &#8211; Marla de Queiroz</strong></div>
<div style="text-align:left;"><em>Uma boa sexta-feira a todos! Beijos &#60;3</em></div>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Un impresionant comentariu despre "Tara de sub fluturi"]]></title>
<link>http://taradesubfluturi.wordpress.com/2013/05/17/un-impresionant-comentariu-despre-tara-de-sub-fluturi/</link>
<pubDate>Fri, 17 May 2013 10:49:52 +0000</pubDate>
<dc:creator>Dragos Voicu</dc:creator>
<guid>http://taradesubfluturi.wordpress.com/2013/05/17/un-impresionant-comentariu-despre-tara-de-sub-fluturi/</guid>
<description><![CDATA[&#8220;Cu “Tara de sub fluturi” am avut impresia ca sunt exorcizat. Am urat, apreciat, tanjit, iubit]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Cu “<em>Tara de sub fluturi</em>” am avut impresia ca sunt exorcizat. Am urat, apreciat, tanjit, iubit, am fost scarbit, impresionat, satul, inversunat, trist, vesel, febril si rece. Am ras inecandu-ma in plans, am urat aproape muscand paginile parca prea crude, prea adevarate.</p>
<p>In cartea lui, Dragos a pus “Sodoma” la avizier. Ne-a aratat ca lucurile s-au oprit de mult si stau sa moara.</p>
<p>O palma rece si aspra trosnita peste fata tineretului de azi, a noastra, a celor carora ne e frica de toate cele scrise acolo dar nu facem nimic sa prevenim apusul, larvele si fluturii.&#8221;</p>
<p>Intreg textul, aici: <a href="http://floring.wordpress.com/2013/05/17/tara-de-sub-fluturi/#comment-14">http://floring.wordpress.com/2013/05/17/tara-de-sub-fluturi/#comment-14</a></p>
<p>Multumesc, Florin!</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Fabrica de tamaie]]></title>
<link>http://juliacastorp.wordpress.com/2013/05/17/fabrica-de-tamaie/</link>
<pubDate>Fri, 17 May 2013 06:58:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>juliacastorp</dc:creator>
<guid>http://juliacastorp.wordpress.com/2013/05/17/fabrica-de-tamaie/</guid>
<description><![CDATA[]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://juliacastorp.files.wordpress.com/2013/05/17554_1587.jpg" class="size-full" alt="Fabrica de tamaie" /></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Osamu Dazai]]></title>
<link>http://juliacastorp.wordpress.com/2013/05/17/osamu-dazai/</link>
<pubDate>Fri, 17 May 2013 06:55:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>juliacastorp</dc:creator>
<guid>http://juliacastorp.wordpress.com/2013/05/17/osamu-dazai/</guid>
<description><![CDATA[]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://juliacastorp.files.wordpress.com/2013/05/amurg.jpg" class="size-full" alt="Osamu Dazai" /></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Sikanan at Tepangan]]></title>
<link>http://kasulatankapampangan.wordpress.com/2013/05/17/sikanan-at-tepangan/</link>
<pubDate>Fri, 17 May 2013 03:20:24 +0000</pubDate>
<dc:creator>statusjug</dc:creator>
<guid>http://kasulatankapampangan.wordpress.com/2013/05/17/sikanan-at-tepangan/</guid>
<description><![CDATA[Kailangan sikanan ban maging siguradu, Kailangan tepangan ban mikaduda. Kailangan sikanan makabage,]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Kailangan sikanan ban maging siguradu,</p>
<p>Kailangan tepangan ban mikaduda.</p>
<p>Kailangan sikanan makabage,</p>
<p>Kailangan tepangan mangaibabo.</p>
<p>Kailangan sikanan ban damayan ing kaluguran king kayang kasakitan,</p>
<p>Kailangan tepangan ban panamdaman mu ing sarili mung kasakitan.</p>
<p>Kailangan sikanan ban isalikut ing kekang kasakitan,</p>
<p>Kailangan tepangan ban arapan at labanan iti.</p>
<p>Kailangan sikanan ban itas ing kekang depensa,</p>
<p>Kailangan tepangan ban sumuku at ibaba iti.</p>
<p>Kailangan sikanan ban sumakup,</p>
<p>Kailangan tepangan ban magpasakup.</p>
<p>Kailangan sikanan ban magtiis keng abusu,</p>
<p>Kailangan tepangan ban labanan deng manabusu.</p>
<p>Kailangan sikanan ban talakad dili,</p>
<p>Kailangan tepangan ban mantun kayaduangan.</p>
<p>Kailangan sikanan ban lugud,</p>
<p>Kailangan tepangan ban luguran,</p>
<p>Kailangan sikanan ban akabyusan,</p>
<p>Kailangan tepangan ban kumabie alang pamagalinlangan.</p>
<p> </p>
<p>- bildug nang</p>
<p>Justo G.</p>
]]></content:encoded>
</item>

</channel>
</rss>
