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	<title>manolo-gomez-bur &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://en.wordpress.com/tag/manolo-gomez-bur/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "manolo-gomez-bur"</description>
	<pubDate>Mon, 07 Dec 2009 19:10:41 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Parecidos y caricaturas]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2008/08/26/parecidos-y-caricaturas/</link>
<pubDate>Tue, 26 Aug 2008 07:46:55 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[A todas las mujeres les gustaría parecerse a Ava Gardner. Y a todos los hombres ser calcos de Paul N]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>A todas las mujeres les gustaría parecerse a <strong>Ava Gardner</strong>. Y a todos los hombres ser calcos de <strong>Paul Newman</strong>. Se ciñe a  esos cánones el Duende  por ser los más expresivos para la gente de su generación. Además, guapa por guapa y guapo por guapo, uno cree muy superiores a Ava y a Paul que <strong>Angelica Jolie</strong> o <strong>Johny Dep</strong>, espejos de las chicas y chicos de ahora. Pero la idea está clara: todos queremos vernos más guapos de lo que en realidad somos.</p>
<p>Lo aprendió el Duende desde el primer momento en que su inventiva empezó a a anotar y revelar parecidos razonables de las gentes de su alrededor. Si el epígono citado era notablemente bello, la reacción siempre era favorable. Si era considerado feo o fea, cabreo al canto. La gente suele ceñirse al resultante general, sin tener en cuenta que un guapo puede parecerse a un feo y viceversa. Por ejemplo, el <strong><em> Muñeco Diabólico </em></strong>podría ser la caricatura del presidente del Congreso <strong>José Bono</strong><em>, </em>y eso no desdice de la apostura del ilustre prócer</p>
<p> Estos ejercicios de trasposición de personalidades eran muy habituales en la casa del Duende. Un día su madre le identificó con <strong>Manolo Gómez Bur, </strong>un cómico que habitualmente salía mal parado en sus papeles. Lo asimiló perfectamente, porque era verdad. Sin embargo tiene un amigo cuyo rostro es la clara inspiración de <strong>Shrek </strong>y no se ha atrevido a decírselo. Cuando era niño, encantado de su conclusión, advirtió a una parienta suya  que su niño se parecía al <strong>Pinocho </strong>de <strong>Walt Disney </strong>y se llevó un soplamocos de la madre ofendida. Y eso que se refería al muñeco de <strong>Gepetto </strong>antes de que le creciera la nariz, por mentiroso. Pero ni por esas: su hijo no podía ser comparado con la criatura de un carpintero. Qué vanidad.</p>
<p>Pero esa es una de las ventajas del blog en agosto, que puedes irte de la lengua -o de la pluma- y olvidarte de las represalias, porque no se entararán  los aludidos. Por ejemplo, <strong>Soraya Sáenz de Santamaría </strong>es como esos pececitos/pececitas coquetas que aparecen en las películas de dibujos animados. Y es que la imaginería de los estudios ha dado mucho juego. Su compañera de partido <strong>Isabel Tocino </strong>tenía el mismo perfil que <strong>Flor, </strong>la graciosa mofeta de <strong>Bambi. </strong>Y a <strong>Pepín Blanco </strong>es fácil encontrarle alter ego en los múltiples roedores (castores, ardillas, ratones, etc) que proliferan en estas películas para niños.</p>
<p>Hay otros aún más evidentes: <strong>Obama </strong>y <strong>Hamilton, Carrillo </strong>y el chimpancé bailarín de <strong><em>El libro de la selva, </em>Zapatero </strong>y <strong>Míster Bean. </strong>Pero en este último caso es más fácil distinguirlos, porque uno de los dos piensa más lo que dice.</p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Parecidos no del todo razonables]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2007/12/14/parecidos-no-del-todo-razonables/</link>
<pubDate>Fri, 14 Dec 2007 14:10:32 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
<guid>http://elduendedelaradio.com/2007/12/14/parecidos-no-del-todo-razonables/</guid>
<description><![CDATA[(Foto de Cjelli) Uno de los problemas que tiene el Duende para ser querido por todos es que formula ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:center;"><img border="0" width="500" src="http://farm1.static.flickr.com/18/23296533_01de7787f1.jpg?v=0" height="333" /></p>
<p style="text-align:center;">(Foto de <a target="_blank" href="http://www.flickr.com/photos/glassware/">Cjelli</a>)</p>
<p>Uno de los problemas que tiene el Duende para ser querido por todos es que formula muchas de sus observaciones en voz alta. En su espíritu travieso y su deseo de desmarcarse de lo convencional, suele recurrir a imágenes, comparaciones y ejemplos que él considera ocurrentes, y que no siempre son  bien interpretados por todos. Buena culpa la tiene su familia. En casa su casa era corriente jugar a aquello de <em>¿a quién se parece fulanito?</em> Con variantes tales como <em>si el tío Enrique fuera animal, ¿qué animal sería?</em> Otras veces las trasposiciones se hacían con objetos, o incluso con sensaciones O, viendo acercarse a alguien con un rostro muy peculiar, alguno planteaba una afirmación valiente que busca confirmaciones, como por ejemplo <em>¿verdad que ese tío tiene cara de llamarse Agapito?¿A que el tío Federico tiene voz de bocadillo de jamón?</em></p>
<p>El juego parece estúpido, pero pone en juego valores como la imaginación, la semiología inventada que sugieren ciertas palabras,  la fantasía y el conocimiento del lenguaje y de la iconografía clásica. Hay gente que tiene cara esdrújula, aunque no lleve el acento dibujado en la frente. El Duende veía en el rostro de su primer profesor de Derecho Político, don <strong>Carlos Ruiz del Castillo</strong> a un vértice geodésico, aunque estos monolitos sean en general poco expresivos. Otras comparaciones son más simples. El inefable <strong>José Bono</strong> tiene la misma mirada y mofletes del <strong><em>Muñeco Diabólico</em></strong><em>. </em><strong>Jordi Pujol</strong> es idéntico al monstruito que sale del pecho de <strong><em>Terminator</em></strong><em>. </em><strong>Isabel Tocino</strong> está diseñada con el mismo perfil tierno y pelín cursi  de la mofeta <strong><em>Flor</em></strong>, y en el mismo elenco de <strong>Bambi </strong>encontramos a un buhíto joven que se parece mucho a <strong>Chiqui Benegas. </strong>Lo de comparar al presidente <strong>Zapatero </strong>con mister <strong>Bean</strong> no tiene mérito: más sutil sería decir que, si fuera vegetal, sería lirio. La Vicepresidenta <strong>de la Vega, </strong>y que no se me enfade, es como un polluelo de rapaz de esos que pintan los tebeos saliendo del huevo y con un pedazo de cáscara en la cabeza.  <strong>Fraga</strong>, con todos los respetos, siempre tuvo una cierta mirada de rinoceronte, y si hubiera sido música sonaría como la <strong>Cabalgata de las Walkirias</strong>.  Y, por no abrumar con más ejemplos, el ex portero madridista <strong>Buyo </strong>era talmente la maqueta de <strong>Arnold Schwarzeneger.</strong></p>
<p>En su ingenuidad, el <strong>Duende</strong> siempre creyó que todo el mundo apreciaría el lado bueno de estas observaciones, pero un día le dijo a una pariente suya que su niño se parecía a <strong>Pinocho</strong>-antes de mentir, precisó- y recibió a cambio una bofetada. Se había quedado sólo con el lado negativo: <em>mi hijo no es un muñeco, </em>replicó airada. No había reparado en la cara de sorpresa ingenua y en la ternura que respira la criatura del viejo <strong>Gepetto </strong>en la película de <strong>Walt Disney. </strong>Qué cortedad de miras.</p>
<p>A una buena amiga menudita, de apariencia frágil y cara de biscuit, muy favorecida ella, que aún siendo abuela desafía al tiempo luciendo un tipito quinceañero, le dijo un día el Duende que era como <strong><em>Almendrita</em></strong>, la protagonista de un cuento que contaba la radio en los años cincuenta. Almendrita nació en el cáliz de una flor, y allí dormía, tierna y grácil, como la <strong><em>Campanilla</em></strong> de <strong>Peter Pan. </strong>Además de atractiva, la buena amiga es parca en palabras, de modo que nunca supo el Duende si lo entendió como halago o, simplemente, como estupidez inoportuna.</p>
<p>Pero el mayor ejemplo de fracaso de esta pretendida poética de la fantasía comparativa es el que sufrió con una compañera de trabajo a la que, comparó con la cerillera de <strong>Andersen</strong>. <em>La Cerillera</em> es uno de los más tristes cuentos de <strong>Navidad</strong> jamás escritos, pero también de los más bellos. Eso al menos pensaba el Duende cuando lo leyó de niño en una preciosa edición de la <strong>Colección Araluce, </strong>encuadernada en tela con estampaciones en oro y delicadas ilustraciones en papel <em>couché.</em> Es la historia de un pobre niña que vende cerillas  en una esquina de las calles nevadas de <strong>Copenhague </strong>la noche de <strong>San Silvestre</strong>. Nadie le compra, y la chiquilla, aterida de frío, intenta calentarse con sus <img border="0" align="right" width="337" src="http://62.15.226.148/fot/b2/1334954.jpg" height="450" style="width:237px;height:355px;" />cerillas que, al encenderse, iluminan el cuadro mágico de un hogar caliente, con una mesa cubierta de manjares y golosinas y un abeto adornado con muchos juguetes. La maravilla se desvanece con la llama apagada, y cuando la tercera cerilla con su estampa mágica se consume,  la vida de la desdichada niña se ha consumido con ella. Al Duende la cerillera, aún con su expresión desvalida, le parecía hermosa y fascinante, y veía  la historia como la quintaesencia del romanticismo. Así se lo hizo saber a su compañera de trabajo, pero ésta volvió la cara ofendida. Prefería imaginarse como <strong>Susan Sarandon</strong>.</p>
<p>Falta de visión o de sentido del humor: la madre del Duende, que descansa en paz -como la cerillera de <strong>Andersen</strong>- decía de su propio hijo que era idéntico a <strong>Manolo Gómez Bur</strong>. Al Duende le hubiera gustado más ser como <strong>Steve Mac Queen</strong>, pero su madre conocía muy bien a su hijo. Además,  bien pensado, Manolo era bastante más gracioso. Qué mala suerte que se pareciera al Duende.</p>
</div>]]></content:encoded>
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