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	<title>michael-clyton &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "michael-clyton"</description>
	<pubDate>Sat, 26 Dec 2009 05:54:55 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[El cine]]></title>
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<pubDate>Tue, 20 Nov 2007 11:43:36 +0000</pubDate>
<dc:creator>miguel ángel yuste</dc:creator>
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<description><![CDATA[No fumo desde hace ya mucho tiempo, tampoco bebo, en fin, hay muchas cosas que no hago como cuando e]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><span style="font-size:11pt;font-family:Arial;">No fumo desde hace ya mucho tiempo, tampoco bebo, en fin, hay muchas cosas que no hago como cuando era más joven, otras continúo haciéndolas e incluso he comenzado a hacer otras que nunca había hecho. Entre las que perduran en mis costumbres está ir al cine. Continúo sintiendo<span>  </span>esa alegría de vivir difícilmente explicable que me invade<span>  </span>cuando al terminar la película salgo a la calle, generalmente cuando estoy en el umbral y siento el frío o el calor del exterior, y generalmente también cuando lo que he visto y he vivido me ha gustado y se ha apoderado de mi. El otro día fui a ver <em>Michael Clyton</em> y lo volví a sentir, además hacía frío, por lo que subirme la cremallera de la parka y meterme las manos en el bolsillo eran gestos que venían al pelo en aquella situación. El mundo era enrevesado, lleno de gente, de colores, de millones de matices y de cosas, y yo estaba allí paseando entre ellos con una agradable sensación en el cuerpo de regresar de una intensa aventura. Creo, y lo pienso ahora, que el argumento de la película y lo que había visto eran ya lo de menos, sino la vuelta a la vida y a sus posibilidades lo que me recordaba, sin darme cuenta, que yo estaba en ella. Era como si en aquellos momentos fuese  consciente de mi existencia. Uno ha estado durante dos horas viendo como unos personajes actuaban, en este caso a un omnipresente George Clooney, y al salir a la calle se da cuenta de que ahora le toca actuar a él, y entonces, al recobrar la iniciativa se observa desde fuera e imbuido de unas ganas contagiosas representa su papel como si de un espectador y un actor fueran  uno en su propia persona. Caminé durante largo rato y luego al coger el metro me di cuenta de que el cine es realmente ese lugar mágico donde uno se reencuentra con el que casi nunca somos, por eso, al terminar la sesión y recobrar la luz, purificados por dos horas de reposo y concentración, despertamos el yo que tan a menudo olvidamos. El viernes pasado el que me ayudó fue George Clooney, no sé si en el fondo me creí un abogado desgraciado con una vida intensa que la afronta porque está vivo. En todo caso nadie se fijo en mi por la calle, o sea que si se fijaron no me reconocieron como al del cine, si no solo como a otro de ellos, interesante por lo que parecía ofrecer, como cualquiera, bueno, como cualquiera que ha pasado dos horas en el cine y se siente vivo, aun sin encender un cigarrillo a la salida pero subiéndome la cremallera de la parka y metiendo mis manos en los bolsillos, camino de un café caliente y observar a los parroquianos mientras sostenía entre mis manos una taza y daba sorbos para evitar quemarme. El cine me hace consciente de estar vivo, aunque no solo, ni tampoco solo el cine. </span></p>
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