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	<title>oficinistas &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://en.wordpress.com/tag/oficinistas/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "oficinistas"</description>
	<pubDate>Sun, 29 Nov 2009 04:48:16 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Promueva el buen humor en la oficina]]></title>
<link>http://estiloytendencias.wordpress.com/2009/09/28/promueva-el-buen-humor-en-la-oficina/</link>
<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 16:30:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>porellana</dc:creator>
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<description><![CDATA[El buen ánimo dentro de una oficina puede potenciar la productividad y el agrado por las labores dia]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><h2 id="copete">El buen ánimo dentro de una oficina puede potenciar la productividad y el agrado por las labores diarias dentro de una empresa.</h2>
<p><img src="http://www.altonivel.com.mx/adjuntos/10/imagenes/000/151/0000151190.jpg?520542518" border="0" alt="" width="468" height="285" /></p>
<div id="cuerpo">
<p><span style="color:#ff7c00;font-size:x-large;">R</span>eír y estar de buen ánimo, pueden resultar positivos para una <a title="Consejos para el diálogo en las empresas" href="http://www.altonivel.com.mx/interior/index.php?p=nota&#38;idNota=86621" target="_blank"><strong>empresa</strong></a>. Según un estudio realizado por la escuela de <a title="IPADE Business School" href="http://www.ipade.mx" target="_blank"><strong>dirección empresarial</strong></a> de la Universidad económica de Milán &#8220;Bocconi&#8221;, los <a title="Habilidades de un buen trabajador" href="http://www.altonivel.com.mx/interior/index.php?p=nota&#38;idNota=85112" target="_blank"><strong>empleados </strong></a>suelen valorar que exista un buen ambiente y humor en el <strong>lugar de trabajo</strong>.</p>
<p>El estudio se realizó entre 1,860<a title="   	5 beneficios del trabajo desde casa" href="http://www.altonivel.com.mx/interior/index.php?p=nota&#38;idNota=84973" target="_blank"> <strong>empleados de empresa</strong></a> de Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Rusia y Japón. De esto, el 98% de los entrevistados reconoció que intenta hacer humor en la oficina y el 99% afirmó que aprecia el buen humor.<!--more--></p>
<p>A la vez, el <strong>estudio </strong>destacó que en todos los países a los <a title="Coma sano para trabajar mejor" href="http://www.altonivel.com.mx/interior/index.php?p=nota&#38;idNota=86320" target="_blank"><strong>empleados </strong></a>les gustan los juegos de palabras. No obstante, las oficinas en donde menos se utiliza el humor son las de Japón, porque los empleados evitan asuntos que suscitan hilaridad.</p>
<p>Finalmente, la <strong>investigación </strong>se concentró también en los efectos, considerados muy positivos, del <strong>buen humor</strong> sobre la <strong><a title="Cómo compatibilizar un MBA y la familia" href="http://www.altonivel.com.mx/interior/index.php?p=nota&#38;idNota=85905" target="_blank">organización del trabajo</a> </strong>y afirmó que reír en la oficina levanta la moral del grupo, así como su cohesión y su <a title="Contrate empleados felices" href="http://www.altonivel.com.mx/interior/index.php?p=nota&#38;idNota=85121" target="_blank"><strong>motivación </strong></a>para lograr los objetivos prefijados.</p>
<p><strong>Cómo fomentar el buen humor</strong></p>
<p>- Frente a adversidades, tome en un comienzo el problema con humor, y transmítalo a su <a title="12 ventajas del trabajo en equipo" href="http://www.altonivel.com.mx/interior/index.php?p=nota&#38;idNota=85850" target="_blank"><strong>equipo de trabajo</strong></a>.</p>
<p>- Para que su buen humor caiga realmente bien, no hay nada mejor que reírse de sí mismo.</p>
<p>- Fomente todo el <strong>buen humor </strong>que pueda conseguir de otros, y estimúlelo con el suyo propio.<br />
Fuentes: La tercera/ Inteligencia exitosa</p>
<p><a href="http://www.altonivel.com.mx/">www.altonivel.com.mx</a><br />
<strong>Notas relacionadas</strong></p>
<p><a href="http://www.altonivel.com.mx/interior/index.php?p=nota&#38;idNota=22147"><span style="color:#ff7c00;">Sonreír puede alargar la vida</span></a></p>
<p><a href="http://www.altonivel.com.mx/interior/index.php?p=nota&#38;idNota=14821"><span style="color:#ff7c00;">Los hombres prefieren pasar su tiempo libre en Internet mientras las mujeres con la familia o amigas.</span></a></p>
<p><a href="http://www.altonivel.com.mx/interior/index.php?p=nota&#38;idNota=21613"><span style="color:#ff7c00;">9 claves para relajarse en la oficina</span></a></p>
<p><a href="http://www.altonivel.com.mx/interior/index.php?p=nota&#38;idNota=20805"><span style="color:#ff7c00;">¿Prohibir las relaciones amorosas en la oficina?</span></a></p>
</div>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[No me molestes! Pelea entre oficinistas]]></title>
<link>http://infocatamarca.wordpress.com/2009/08/17/no-me-molestes-pelea-entre-oficinistas/</link>
<pubDate>Mon, 17 Aug 2009 20:57:22 +0000</pubDate>
<dc:creator>webmaster</dc:creator>
<guid>http://infocatamarca.wordpress.com/2009/08/17/no-me-molestes-pelea-entre-oficinistas/</guid>
<description><![CDATA[]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/_C-N5ST_AWg&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/_C-N5ST_AWg&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[EL SOL BRILLA PARA TODOS (*)]]></title>
<link>http://anomiasocial.wordpress.com/2009/07/21/el-sol-brilla-para-todos/</link>
<pubDate>Tue, 21 Jul 2009 17:41:53 +0000</pubDate>
<dc:creator>eduardocatalan</dc:creator>
<guid>http://anomiasocial.wordpress.com/2009/07/21/el-sol-brilla-para-todos/</guid>
<description><![CDATA[ Por: Eduardo Catalán                                  (*) Extracto de la serie Sunpass   “Pero cuan]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><span> <strong><em>Por: Eduardo Catalán</em></strong>                                </span></span><strong><em><span style="font-family:&#34;font-size:16pt;" lang="ES-PE"> </span></em></strong></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-family:&#34;font-size:11pt;" lang="ES-PE">(*) Extracto de la serie Sunpass</span></em></strong></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-family:&#34;font-size:16pt;" lang="ES-PE"> </span></em></strong></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE">“Pero cuando llueve no todos se mojan; esa es prerrogativa de los caminantes, de los que alguna vez tuvieron un auto o de los que sueñan con tenerlo algún día&#8230;”</span></em></strong></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"> </span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Lo que sucede a diario en la estación del autobús, no es tan predecible como la temperatura. Pero, invariablemente, es el lugar más concurrido por los desafortunados. Seres que emergen de una dimensión paralela, dónde la felicidad es sólo un espejismo. Como ancianos jubilados y<span>  </span>enfermos de toda índole. Alcohólicos sin licencia para conducir y adictos indigentes sin hogar. Veteranos de guerra -generalmente minusválidos-, dedicados a la bebida y con carné para viajar gratis como toda recompensa. Cientos de indocumentados, anónimos hombrecillos hediendo a explotación, cuya realidad es aún más subterránea. Solitarios resignados con ingresos insuficientes para comprase un auto, o personas atrapadas en un automatismo sin rumbo. Mujeres de todas las edades y razas, sobre todo, madres solteras. Claro que, temprano por la mañana<span>  </span>y al caer la tarde, se incrementa el flujo de unidades para llevar o traer al<span>  </span>personal de oficina que trabaja en el Down Town. Mortales de traje con maletín y calzado de cuero, mayormente de la raza negra o hispanos que ya ni recuerdan cómo pronunciar en español y que, para no quedarse atrapados en la autopista a esas horas, utilizan los servicios del metro bus. Escasos momentos del día en los que coinciden desiguales personajes pero que, pese a todo, comparten algo en común: el ser habitantes del mismo pantano.<span>  </span></em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-(Radio)¡Buenos días Miami!<span>  </span>El sol brilla radiante esta mañana. Hoy habrá calor. 93 grados al medio día. A partir de las cuatro de la tarde se esperan violentas precipitaciones&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>La bulla del auto detenido frente al semáforo lo levanta de un sobresalto. Está transpirando. Se enjuga el rostro con la manga de la camiseta y estira los brazos dando un bostezo prolongado. Decenas de peatones enrumban en todas direcciones. Una ráfaga de viento le arrima un pasquín religioso. Se incorpora con pereza de la banca y recoge el papel para usarlo de abanico. Al momento, la pesca bajando entre los pasajeros del autobús que se ha detenido. Un brillo animal en los ojos transforma su expresión. Le conoce sus movimientos con exactitud. Esa rutina triste que tiene de ir y venir del trabajo. Los martes y jueves, libre. Cuando la mujer se aleja lo suficiente, va tras su presa salivando. Sabe que está sola y conoce donde vive porque no es la primera vez que la sigue. La mujer se detiene frente a una casa pequeña, entra y cierra la puerta con llave. El gordo observa desde la acera del frente comiendo un mango que se ha recogido.<span>  </span>Cuando cree que ya ha esperado lo suficiente, cruza la pista y de un tranco está justo frente a la ventana. Forcejea. No está asegurada. Mira para todos lados y, suavemente, desliza hacia arriba la hoja de cristal. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Bingo! </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Es grande pero cuidadoso. En cuestión de segundos, se cuela por el hueco oscuro. Adentro huele a orines de gato; a cerveza rancia, a cansancio, a sueño&#8230;<span>  </span>Los ronquidos lo llevan directo a la habitación. Se detiene frente a la cama. Gruñe. En al acto, se abalanza como un chacal sobre ella. Le tapa la boca&#8230; Aguarda que los ojos de su víctima se llenen de pavor&#8230; Que tome conciencia&#8230; Se excita&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Facilito! ¡Facilito! &#8211; repite satisfecho mientras, la mujer gime bajito temblando acurrucada en un rincón.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Le rebusca la cartera, toma el dinero que hay dentro y se marcha. Una vez de regreso en la estación, compra un diario y revisa con impaciencia la sección de policiales&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Mierda!&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Todavía no hay nada de la mujer del día anterior&#8230; Con las mismas, se tumba cuan largo es en su banco habitual, mientras coge sueño oliéndose las manos con placer&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Isolina sostiene los gastos de la casa sólo con la costura. Felizmente, el cubano de la lavandería la tiene atiborrada de trabajo. Aunque le paga una miseria. Pero no le pregunta por su estatus migratorio. Amílcar, su esposo, hace lo imposible. Ya no es tan fácil como antes. Parado en Home Depot corre riesgo. Nada es igual después de “Septiembre Once”. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿Cuándo cambiará esta situación? Para cuando Obama suba vamos a estar arruinados&#8230; – suspira y se sube al autobús que parte de inmediato. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:14pt;" lang="ES-PE"><span style="font-family:Times New Roman;"><em> </em></span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Katia está impaciente, sofocada. Se quita la chaqueta y se la amarra en la cintura. Mira su reloj y mueve la cabeza desaprobando. Está rendida y de mal humor. Lleva parada allí más de media hora esperando y nada pasa ¡Odia su vida!<span>  </span>Katia trabaja toda la noche en un restaurante y duerme por el día. Parte de su tiempo libre se la pasa esperando el bus de ida o de regreso. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Al fin! &#8211; se tranquiliza al ver unas luces aproximándose. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Saca un espejo pequeño y con un lápiz tajadísimo se pinta los ojos, con otro se retoca los labios&#8230; Enseguida, con la punta del meñique corrige la sombra de uno de sus párpados. Está lista. Estira el brazo para detenerlo, pero el metro bus se sigue de largo. Katia protesta empinando un índice agresivo. Unas luces verdes que brillan GARAGE sobre el parabrisas del vehículo se mofan en su cara. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Contra!</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Mas allá, le parece ver un par de luces acercándose.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Es primero de enero, también el primer día de otro año miserable en su vida. Sólo ella está en la calle a esa hora. Claro que, están también los infaltables. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>El Nazi y su inseparable, cojimanco, son gringos.<span>  </span>Por allí también anda el Cabazorro, el latino con su guitarrón, dispuesto a agredir con el instrumento al primero que se niegue a darle limosna&#8230; A Katia no le hacen nada porque su marido regularmente los provee de jabón, champú, camisetas limpias y de cualquier cosa que sea útil en la calle. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Increíble, brother! En una horita tengo para cinco&#8230; &#8211; dice el Nazi emocionado.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Eso no es nada&#8230; Si yo te cuento, man&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Seguro que te encontraste, como el otro día, un billete de diez en el parqueo&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Si yo te cuento, man&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Allí viene una bitch, enséñale el muñón&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>José se recoge objetos de la basura en excelente estado, porque trabaja haciendo limpieza en un hormiguero de concreto, donde la gente bota las cosas casi nuevas. Por eso, siempre tiene algo para regalar y nunca le faltan las visitas. Llegan preguntándole por muebles, televisores, lo que sea. Él, lo apunta todo meticulosamente en su pequeña libretita marrón. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Otro autobús se detiene en la estación. Y bajan montones de hombrecillos de ojos chispeantes y rostros curtidos por el sol. La mayoría no son tan jóvenes como parecen a la distancia. Muertos de risa cruzan corriendo en verde la avenida y en la esquina de Home Depot se confunden entre la masa que deambula por las inmediaciones. El camión del fiambre recorre el área pitando la cucaracha con el claxon. Un grupo lo detiene y se atiborra de golosinas. Otros más, se aproximan contentos buscándose el dinero en los bolsillos.<span>     </span></em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><span><em> </em></span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Desde que este condenado entró, todo está peor&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Ese hijo de la grandísima&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Órale, buey&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Pinche migra!&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-La jura pone multa a los que recogen ilegales, cabrón&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Nadie quiere arriesgarse, buey&#8230;<span>        </span></em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿Qué?</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Entonces, ¿de qué vamos a vivir?&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Una camioneta se detiene y, en el acto, todos parten la carrera atropellándose. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Amílcar llega primero.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Uno! ¡Necesito uno sólo para pintura!&#8230; &#8211; grita del interior un hombre obeso con la boca llena de comida.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Pintura es lo mío pues, patrón&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Entonces, móntate rápido&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><strong><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:14pt;" lang="ES-PE"><span style="font-family:Times New Roman;"><em> </em></span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Ni bien la advierte, de un brinco se incorpora de la banca. Ya le conoce el andar. Igual que la vez anterior, se sube al mismo vagón y se acomoda en un asiento frente a ella. Como la otra vez, le mueve una ceja y Katia le sonríe. En la siguiente estación se bajan juntos. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Facilito! ¡Facilito!&#8230;- repite guardando su distancia. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>La observa de lejos. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>El calor la tiene transpirando y el hombro le duele, le pesa el bolso y los zapatos le fastidian. Quiere llegar a casa a quitárselos ¡Ya no da! Toda la noche trabajando. Sirviendo café, hamburguesas, papas fritas&#8230; Cargando fuentes y platos. Está muerta. Con la punta de los dedos<span>  </span>aprieta el mazo de billetes de a dólar que trae escondido en el forro de la chaqueta. Una sonrisa de conformidad perfila un aire infantil en sus facciones lánguidas. Atraviesa sonámbula la fila interminable de casitas que preceden a los edificios ¡Se deshace! Ansía<span>  </span>encontrarse con José limpiando los pasillos. Siempre coinciden. Mientras busca la llave en su bolso, como siempre, le entran unas ganas incontenibles de orinar. En el restaurante ni tiene tiempo para eso. Cruza las piernas, hace una pirueta ¡Ya no aguanta! Abre. Un quejido de alivio se le escapa. Tira el bolso sobre la mesa, expulsa los zapatos y parte la carrera al baño&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>De repente, un brazo poderoso<span>  </span>la rodea por el cuello y unas manos enormes le arrancan la blusa con torpeza. Al instante, Katia reconoce al hombre del Metrorail que le pone la navaja filuda en el cuello y le tapa la boca. Katia lucha, pero no tiene fuerza suficiente&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Cuando el hombre termina con ella, queda inconsciente. El tipo sale caminando como si nada y se cruza con José, que ni se percata de su presencia por estar mirando para todos lados, por si ella aparece en la entrada del edificio. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Facilito!¿No digo yo?&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Isolina ha bajado del bus, pero no hay techo en ese paradero para cobijarse. El viento sopla levantando cuanto papel hay regado. Una lluvia filosa le castiga el rostro, de vez en cuando. El paraguas sale disparado ni bien lo abre. Más allá, un par de ancianos se cubren con las bolsas plásticas de los basureros públicos. Se le moja toda la costura. De<span>  </span>pronto, el cielo se tiñe morado, tres centellas continuas se anticipan y estalla la tormenta terrible. Está bañada por completo. Pero Isolina ríe. Tal vez se enferme&#8230; A ella que siempre le dan unas gripes tremendas. Pero se ríe. Ya empezó la tembladera.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Llegandito, nomás, plancho la costura&#8230; Por lo menos hay trabajito&#8230; &#8211; se ríe como una niña caminando en medio de los charcos.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Un automóvil se detiene junto a ella y alguien del interior le lanza un objeto contundente.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Vieja!&#8230; &#8211; le gritan acertándole en una ceja. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Isolina cae en la pista. No tiene tiempo de proteger la costura y la ola que levanta el vehículo la enloda.<span>  </span></em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Armando es contratista ¡Está feliz con su vida! Pero, para ganarse sus chavos, todavía tiene que meter la mano y ensuciarse hasta el cuello. Lo mejor es que nunca le falta trabajo. Ni bien llegaron metió a la mujer para que estudie compra y venta de casas.<span>  </span>Por eso, ahora no le faltan clientes. Y ella, aunque gorda, es la reina de su hogar. Es más, poseen una discreta lista de espera. Es minucioso, creativo y, sobre todo, sabe dónde conseguir insumos más económicos. Cada día aprende más de eso y considera que, al paso que va llegará muy lejos. En sólo seis años ya tiene una casa presentable con piscina, mejor que la del cuñado; un bote a motor, parecido al de su socio; una camioneta, dos autos, un perro finísimo, mejor que ninguno y por supuesto, su mujer y sus dos hijos. Armando cobra caro porque tiene el convencimiento que lo bueno cuesta. Pero utiliza la mano de obra ilegal, para llevársela toda el sólo. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Si tuviera un par de tipos como tú, no necesitaría salir a la calle&#8230; – le dice Armando contento a Amílcar, luego de haberle sacado el jugo durante toda una larga jornada de trabajo.<span>  </span></em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Se hace lo que se puede&#8230; &#8211; contesta él con humildad &#8211; Fíjese, don Armando, que yo ya tengo bastantes años viviendo aquí&#8230; Antes se podía trabajar&#8230; Pero desde que entró este presidente&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Conmigo vas a hablar de trabajo, nomás ¿Entendiste?&#8230; En este país hay que dejarse de críticas y ponerse a trabajar&#8230; – lo interrumpe Armando levantando la voz.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Usted lo dice porque es legal&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿A qué te refieres tú con eso, chico?</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Que para ustedes la cosa es fácil&#8230; Nomás llegan y ya son legales&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿Acaso tú no te enteras que todos esos mejicanos que se pasan a diario por la frontera son unos delincuentes? ¿Ah?&#8230; Y no lo digo por ti&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Algunos no entienden el drama de los ilegales porque para ellos sólo existe su problema y nada más&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Mira, chico! ¡Tú no vas a venir a comparar lo que es vivir con el comunismo! ¿Oíste?&#8230; En otros países, la gente no trabaja porque no quiere&#8230; Aquí recién vienen y aprenden lo que es el capitalismo&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Lo que yo digo, don Armando, es que la realidad de un indocumentado es parecida a la de cualquier persona allá en la isla. Nos falta transporte, atención médica, trabajo, futuro&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿Y por qué mejor no te regresas a tu país?&#8230; ¿Ah? ¡Bájate! ¡Bájate ya mismo! ¡Indio mal agradecido! Yo que pensaba ayudarte&#8230; ¡Basura!..¡Gusano!&#8230;¡Largo!&#8230; ¡Comunista!</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Armando arranca violentamente sin haberle pagado. Amílcar se queda varado en la carretera. Ni siquiera está seguro hacia qué lado está el norte de la ciudad. Mueve la cabeza y suspira hondo. Resignado, levanta su maletín y emprende la caminata de retorno. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>La habitación todavía hiede a sudor amargo&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Eso te pasa por hablarle a cualquiera! ¿Cómo era? ¡Yo lo mato! ¡Háblame Katia!&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-José, por favor. Déjame descansar un rato que esta noche tengo que ir a trabajar&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿Descansar? ¿Estás loca? ¡Llamemos a la policía!</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿La policía? ¡Qué vergüenza!¡No! ¡No! Por favor no llames a la policía&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿Y ahora qué va a ser de nosotros?&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Déjame descansar, José&#8230; Cierra la persiana&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-(Puta de mierda)&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>El hematoma se le ha extendido hasta la mitad del rostro. Sostiene con una mano la bolsa con hielo en su frente y con la otra plancha la costura. Ropa ajena que, espera quede<span>  </span>tal cual la recibió&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Qué tanto! Sólo<span>  </span>es agua&#8230; &#8211; se consuela pero sigue nerviosa.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Amílcar llega<span>  </span>siempre con un cuento distinto que, en realidad, no es muy diferente al del día anterior&#8230; Lo que a Isolina le gustaría escuchar, es que por fin ha conseguido trabajo&#8230; Algo de dinero que pueda salvarlos&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Eran más de las once de la noche cuando apareció el sabido&#8230; Dice que lo botaron por sus opiniones&#8230; ¿Cómo será?&#8230; Pero nadita de plata ha traído&#8230; Si no sube Obama no sé qué va ha pasar&#8230; – le comenta bajito Isolina a su madre, aprovechando que el hombre está en la ducha. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>José está cegado. A toda costa quiere encontrar al tipo y Katia no habla por temor al escándalo. Pero está segura que los celos de su marido terminaran exponiéndola.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Quita! Déjame en paz&#8230; Me voy a alcoholizar hasta que me cuentes lo que pasó de verdad&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Tu sabes que cuando bebes, después no puedes parar&#8230; ¿Ya olvidaste la última vez?&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿Entonces, por qué no llamaste a la policía? A ver, dime, pues&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Ya te dije que me desmayé&#8230; Nunca debí contarte nada&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-O sea que te gustó, ¿no?&#8230; ¡Puta!</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿Qué hablas, idiota?&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>&#8230;. ¿Cómo le explico a Otelo que jamás olvidaré ese rostro? ¿Cómo le digo que, cada vez que cierro los ojos me encuentro con los del sátiro? De eso no puedo hablar con José. Tengo que olvidarme y seguir adelante&#8230;<span>  </span></em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:14pt;" lang="ES-PE"><span style="font-family:Times New Roman;"><em> </em></span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Cartones, plásticos, colchones todo sirve para los infaltables. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>El Nazi es el que menos recibe porque es un gigante y casi nada le queda de la ropa que José lleva. De lejos se le reconoce por su camiseta del ejército. El cojimanco, a veces se viste de soldado y le resulta con esa pinta de veterano del<span>  </span>Golfo que se maneja. El Cabazorro es un demente. Rasga la única cuerda que le queda a su guitarra, con un frenetismo que aterra a los pasajeros.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Hey girlfriend! &#8211; grita el Nazi al verla descender del Metro bus.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Katia los conoce pero no se codea con ellos. José se lo ha prohibido&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿Puedo hacerles una pregunta? &#8211; se dirige al grupo interrumpiendo la charlatanería del Cabazorro.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Habla, muñeca&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Se trata de un hombre, alto, grueso. Latino&#8230; Le gusta abordar a las mujeres en el Metrorail o en los paraderos&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡El Marrano!</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿Lo conocen?</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Si el Marrano le ha hecho algo&#8230; ¡Juro que!&#8230; &#8211; se besa el índice y el pulgar al mismo tiempo<span>  </span>¡No sería el primero!&#8230;<span>  </span>¿Ve esta herida?&#8230; </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Mí, héroe! ¡Mí, mucho muerto!&#8230;. &#8211; interviene el cojimanco.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-No me ha hecho nada&#8230; Pero quería&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Suficiente!&#8230;- sentencia el Nazi.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¿Qué le van a hacer?</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Usted no se preocupe, muñeca&#8230; Vaya tranquila a descansar&#8230; El Marrano se la gana solo&#8230; &#8211; empina el brazo y termina su cerveza. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Da un giro y reinicia el parloteo con sus compinches. Ya no le dirigen más la palabra.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><span><em>    </em></span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-Que no lo sepa mi marido, por favor&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Pssh!.. Por supuesto, muñeca. Esto queda entre nosotros&#8230; Yo conozco cómo es el hombre&#8230; &#8211; le contesta fastidiado sin voltear a verla y continúa con la cháchara.</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>José echa la cabeza hacia atrás, termina con el último concho de la lata, luego la estruja como a un papel entre sus manos. Está ebrio. Llega hasta la cocina tambaleándose, recoge las colillas de cigarrillo y más latas comprimidas. Las levanta para que Katia no lo fastidie. Las embute con torpeza en una bolsa plástica, le hace nudo y la coloca junto a la puerta. Se dispone a abrir pero parte disparado al baño. El chorro<span>  </span>de orines salpica ruidosamente el borde de la tasa y unas gotitas biliosas se estrellan contra la cortina blanca de la bañera. Junto al espejo, le sonríe feliz una pareja de la mano en Bayside. Es una fotografía vieja, enmarcada en plástico dorado. De la época cuando eran enamorados. Se observa con detenimiento, confronta el espejo, pero de pronto, sus ojos se detienen en la minifalda, en las piernas de Katia. Tambalea. Ríe como un desquiciado. Se repone. Resuella profundo y destroza el cuadro de un puñetazo brutal que abre un huecazo en la pared de cartón prensado. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>-¡Puta!&#8230; &#8211; estalla. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><span><em> </em></span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em>Un hilo de sangre le corre entre los dedos y baja hasta el codo, tres goterones se multiplican brincando rojísimos sobre el lavamanos. El timbre del teléfono a esas horas le paraliza el corazón y se le quita la borrachera&#8230;</em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><span><em>  </em></span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><em><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE">Efectivamente, ningún día suele ser igual a otro en la estación del metro bus y cuando llueve no todos se mojan. Esa es prerrogativa de los caminantes, de los que alguna vez tuvieron un auto o de los que sueñan tenerlo algún día. Sueños, todos tienen uno&#8230; Pero el temor de no llegar a realizarlos puede ser<span>  </span>móvil de muchas locuras. Sin embargo, para algunos sólo es cuestión de sentarse en una banca a esperar; pero para otros como José, esperar puede ser peligroso. Pero todavía quedan personas como Isolina y Amílcar que están dispuestos a continuar esperando, a pesar de todo. Mientras que Katia es la única que se esfuerza en no desesperar. Pero están también los tipos como Armando, que esperan que nada cambie. Y a pesar que el sol salga para todos en el sur de la Florida, sólo los peatones padecerán bajo la inclemencia de sus brasas.<span>  </span><strong><span>              </span></strong></span><strong></strong></em></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;font-size:14pt;" lang="ES-PE"><em> </em></span></p>
</div>]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[SP  (3) - Funcionaria japonesa y Funcionaria uruguaya]]></title>
<link>http://asitalmundobotija.wordpress.com/2009/05/06/sp-3-funcionaria-japonesa-y-funcionaria-uruguaya/</link>
<pubDate>Wed, 06 May 2009 14:28:37 +0000</pubDate>
<dc:creator>Mariolo</dc:creator>
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<description><![CDATA[Gracias a LauraYo]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/lxA0ngK8JWM&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/lxA0ngK8JWM&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/CBxySd3K9pw&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' /><param name='allowfullscreen' value='true' /><param name='wmode' value='transparent' /><embed src='http://www.youtube.com/v/CBxySd3K9pw&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;hd=0' type='application/x-shockwave-flash' allowfullscreen='true' width='425' height='350' wmode='transparent'></embed></object></span></p>
<p>Gracias a <a href="http://dejate-de-joder.blogspot.com/" target="_blank">LauraYo</a></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Yo salgo el último...]]></title>
<link>http://ladecision.wordpress.com/2007/10/29/yo-salgo-el-ultimo/</link>
<pubDate>Mon, 29 Oct 2007 17:38:33 +0000</pubDate>
<dc:creator>Le Bon</dc:creator>
<guid>http://ladecision.wordpress.com/2007/10/29/yo-salgo-el-ultimo/</guid>
<description><![CDATA[En los últimos tiempos detectamos, no sin cierta preocupación, un aumento de las noticias y artículo]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span>En los últimos tiempos detectamos, no sin cierta preocupación, un aumento de las <a href="http://www.elblogsalmon.com/tag/productividad" target="_blank"><strong>noticias y artículos</strong></a> acerca de la escasa conciliación que existe en estos andurriales entre la vida laboral y la esfera privada. Bueno, a algunos y a algunas ya les va bien estar lo menos posible en sus casas. Como era de esperar, se hace hincapié en lo larga que es la jornada laboral en este país y lo poco que producimos. ¡Señores! Que nosotros vamos a trabajar, ¿quién habló de producir? Y si no practicamos la esfera privada en casa… pues será porque la realizamos en el trabajo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span>A estas alturas, ya habrán adivinado ustedes que eso de “ir a trabajar” es un eufemismo para decir que nos pasamos todo el santo día fuera de casa. Pero, a ojos de muchos extranjeros, si usted no es capaz de realizar su faena en ocho horas, entonces es que usted tiene un problema. El problema se llama incompetencia, por si alguno de ustedes no lo había pillado, y es que los españoles somos unos campeones en la especialidad de merodear por la oficina haciendo ver que nos traemos algo entre manos y tenemos serios problemas para distinguir “trabajar” y “estar en el trabajo”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;">&#160;</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://ladecision.wordpress.com/files/2007/10/yo-es-que-no-paro-de-currar.jpg" alt="yo-es-que-no-paro-de-currar.jpg" width="500" /></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span>A nosotros no nos ocurre lo que la tradición protestante proclama (aquello de que el trabajo dignifica), más bien podría decirse que sufrimos el efecto contrario, que el trabajo nos embrutece, degrada y envilece; el trabajo es una maldición bíblica y, aún así, parece que le tenemos apego a pasar casi todo el día en la oficina, y es que está claro que vagar todo el día por los pasillos es considerado por muchos de ustedes como un signo de fidelidad e identificación con la empresa; y muchos alegarán que si no salen del trabajo después de sus jefes serán, con toda probabilidad, objeto de represalia. Lo de siempre: más miedo que vergüenza. La idea de productividad que tiene un jefecillo español es mantener en la oficina a su equipo hasta las nueve de la noche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span>Una de las mayores contribuciones españolas a la improductividad laboral (además de los puentes colosales, capaces de empalmar hasta ocho días seguidos de fiesta, y la celebración de cualquier festivo, por estúpido que sea (por ejemplo: independentistas no trabajando el 12 de octubre)) es su ya célebre jornada partida que tantos beneficios proporciona a bares y restaurantes y que reincorpora medio dormidos y algo bebidos a los trabajadores al narcótico ultimo tramo de la jornada laboral, ese que va de cinco a ocho. Muchos de ustedes pensarán que ya estamos otra vez con todo ese rollo de parecernos a los europeos, con lo bien que se está siendo españoles, con su cañita y esa fritanga buena de aperitivo, sus lentejas con morcilla y panceta y su ensalada bien aliñada y con vino y gaseosa para beber, su tarta de Santiago seguida de su cafetito y la correspondiente copa de Soberano. La consecuencia natural de estas acciones es el ensalzamiento de la siesta como una cosa buena para reposar tanta dieta mediterránea. Estas son las cosas españolas que tanto gustan a los españoles y que nos diferencian de esos seres blancuzcos allende los Pirineos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span>El tema se complica más debido a ese recorte de libertades que es la prohibición de fumar en el puesto de trabajo: hay que irse a la calle a fumar. ¡Qué putada! Todo aquel que haya visto a estos seres fumadores en la puerta de sus oficinas perpetrando -encogidos de frío- el ejercicio de su libertad habrá caído en la cuenta de que, en la calle, un cigarrillo tarda más de lo normal en consumirse, debe de ser que la combustión se realiza de manera diferente dependiendo de si es bajo techo o si acontece en el exterior. Los fumadores, por su condición de drogodependientes, deben de ser tratados con relativa compasión y no se les debe recriminar en modo alguno los largos tiempos que tardan sus pitillos en consumirse porque ellos, en cierta manera, son seres enfermos. Intente usted, intolerante ex fumador, bajar a la calle cada media hora para estarse en la puerta otros treinta minutos, que ya verá lo poco que tarda su superior en canearle. Y es que una cosa es satisfacer las necesidades físicas, como el llenado de humo de alvéolos y bronquios, y otra cosa es haraganear por el mero placer de hacerlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;">&#160;</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://ladecision.wordpress.com/files/2007/10/ejerciendo-la-libertad.jpg" alt="ejerciendo-la-libertad.jpg" /></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span>¿Y los cafetitos? Una estatua deberían erigir en honor del tipo que inventó la máquina de café, con lo bien que nos lo pasamos frente a ella y la de cosas de las que uno se entera mientras toma un estimulante café. ¿No se lo creen? Pues vean el <a href="http://www.cameracafe.telecinco.es/" target="_blank"><strong>Camera Café</strong></a>. Y luego a fumar.</span></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>

</channel>
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