<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress.com" -->
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	>

<channel>
	<title>recorridos-en-carro &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://en.wordpress.com/tag/recorridos-en-carro/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "recorridos-en-carro"</description>
	<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 12:08:04 +0000</pubDate>

	<generator>http://en.wordpress.com/tags/</generator>
	<language>en</language>

<item>
<title><![CDATA[Orión, Guadalajara y Embarazos ajenos]]></title>
<link>http://mientrasdormia.wordpress.com/2007/11/26/orion-guadalajara-y-embarazos-ajenos/</link>
<pubDate>Mon, 26 Nov 2007 16:30:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>Una muy zafia y peligrosa mujer</dc:creator>
<guid>http://mientrasdormia.wordpress.com/2007/11/26/orion-guadalajara-y-embarazos-ajenos/</guid>
<description><![CDATA[Iba a la casa de Irene, quien ya era viuda (desde hace veinte años) y con hijos (la realidad es que ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="justify">Iba a la casa de Irene, quien ya era viuda (desde hace veinte años) y con hijos (la realidad es que no es viuda y tiene hijos). No recuerdo qué tenía que ver con uno de sus hijos, ni qué hacía en casa de ella. Pero su casa estaba a unos cuantos pasos de un cerro con bosque, como en la casa de mis papás; salí a ver las estrellas, y distinguía que entre los árboles debería estar Orión, el cinturón de Orión, pero no podía verlo. Después de rato de tratar de quitar la bruma, pude ver dos estrellas pequeñas y débiles titilando entre los árboles. Sí: la constelación no estaba en el cielo, sino cerca del cerro, a la altura de sus árboles.</p>
<p align="justify">Iba en un autobús de lujo hacia Guadalajara porque ahí estaba  mi mamá y mis hermanas. Los asientos eran cómodos y azules; yo me sentaba en la última fila, cerca de los baños. Había un estante de revistas y periódicos, todos nuevos; yo tomaba La Jornada (JAJAJAJAJAA) y otro periódico, pero este amarillista y con fotos de escándalos y muertos. Leía La Jornada y no sabía si tenía que pagarlo, pero me di cuenta que las revistas y periódicos eran cortesía del autobús. Como íbamos hacia Guadalajara, pasamos por una playa de Tepic (!!) que tenía nombre, pero lo olvidé -en el sueño lo repetía para poder regresar con Tomás. La playa era una gran roca, del tamaño de un pequeño cerro, que tenía a su alrededor un banco de arena blanca, y agua cristalina que cuando aumentaba de profundidad se veía turquesa. A lado de la roca, un cerro con árboles. Había mucha gente, al parecer era un lugar muy turístico, y oía una discusión entre dos pasajeros: una señora decía que el lugar era inseguro porque la playa era como un gran pantano y la roca podía moverse y aplastar gente, y un joven que decía que no, que sí era como pantano pero que la roca era una formación geológica, con un nombre extravagante, y que por dentro tenía cavernas, pero que era peligroso entrar a las cavernas. No sé si en ese momento o después en el sueño, vi dos personas estancadas esperando ser rescatadas de la playa.</p>
<p align="justify">Mientras llegaba a Guadalajara, me daba cuenta que sólo tenía el teléfono de la casa de mi tía Cecy, y ninguna otra forma de localizar a mis parientes. Ni siquiera dirección. Tomaba la decisión de llegar a un hotel si no lograba localizar a alguien de la familia. Pero en la central de autobuses ya me esperaba mi mamá con una de mis dos hermanas. Me preguntaba qué hacer en Guadalajara, y yo le decía que yo quería ir a los museos, y como no fue una opción que le gustara, recordé que estaba la FIL (how convenient). Después no sé por qué estaba rehaciendo mis maletas, metiendo zapatos y buscándolos debajo de una cama. Mi abuela materna (que se murió hace años) le enseñaba fotos muy viejas de mi familia (mi ascendencia) a Tomás.</p>
<p align="justify">Soñé que estaba embarazada, e iba a un hospital a checarme. Antes de mí, una pareja española. La mujer tenía un embarazo casi a término, y dos doctores checaban de nuevo con la pareja  el cariotipo del bebé. El cromosoma 16 era una tilde, y eso significaba que la niña tendría problemas con su vista periférica y además, no podría ver cosas que estuvieran lejos (o cerca) de ella: todo lo que estuviera a su alrededor sería invisible. La pareja repetía el resultado del cariotipo anómalo de su bebé, pero era como si los defectos en sus cromosomas fueran algo sin importancia: lo repetían alegres, sólo para complacer a los médicos. Ellos, la pareja, se encontraban genuinamente felices por el bebé que tendrían.</p>
<p align="justify">La bebé era Naida, de dos años, más larga y más flaca, pero también se parecía a mí. Y la bebé no podía ver las cosas lejanas a ella: no era como una miopía, pues no veía las cosas como difuminadas, sino simplemente las cosas que estuvieran a más de cierta distancia no existían para ella.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Menstruación y Plaza Sésamo]]></title>
<link>http://mientrasdormia.wordpress.com/2007/08/26/menstruacion-y-plaza-sesamo/</link>
<pubDate>Sun, 26 Aug 2007 21:22:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>Una muy zafia y peligrosa mujer</dc:creator>
<guid>http://mientrasdormia.wordpress.com/2007/08/26/menstruacion-y-plaza-sesamo/</guid>
<description><![CDATA[Había una fiesta en la casa de los papás de Liliana; la casa estaba en Revolución (Monterrey), frent]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="justify">Había una fiesta en la casa de los papás de Liliana; la casa estaba en Revolución (Monterrey), frente a la primaria que está cerca del HEB. Liliana y Ary ya estaban casados, pero los papás no estaban en la casa. Después de un rato en el que no recuerdo qué pasaba, la familia de Liliana llegaba. Salíamos a decir hola, y la mamá de Liliana me llevaba aparte para decirme que podía confiar en mí y me dijo que Liliana seguía manchando sus calzones con sangre cuando le bajaba, como si fuera algo tan penoso que una mujer casada debería evitar hacer en público. Me explicaba que eran dos manchas circulares rojas de sangre fresca (medio naranja) en un calzón blanco nuevo. Yo le decía que era algo normal, que a mí me seguía pasando. Pero ella no me creía. Me enojaba la actitud de la mamá, por un lado que creyera que no era algo normal, y por otro lado, que me lo contara como si nada (porque seguramente debía contarlo a quien se dejara). Así que decidía escribir la situación en una gran hoja blanca y lustrosa para rotafolio en una letra tan bonita que parecía Times New Roman con Palatino. Mientras lo escribía, Tomás me preguntaba dónde lo iba a poner. Le contaba que en el Tec podía ponerlo en la vitrina de los IFI&#8217;s, aunque luego pensaba que no tenía caso poner algo que podía poner en evidencia a la mamá de una amiga. Mario y yo nos íbamos de la casa de los papás de Liliana en un carro; Mario manejaba de reversa por Revolución, y le decía que le diera más atrás para encontrar a Lirio, quien ya se había ido caminando y comiendo sola por la calle. La alcanzamos, y se subió al carro. Mario siguió manejando por lugares que conocía (aunque en la realidad no creo haber conocido lugares así), y yo decía, al cruzar un puente, que por ahí estaba mi secundaria. había dos desconocidos en bicicleta, y los edificios eran amarillo crema.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Un avión viejo, de Aeroméxico, grande, diferente a cualquier avión, rectangular redondeado pero no ovalado, con la parte de atrás sin motores o algo aerodinámico (ajá, como un autobús con alas, per más grande y más iluminado y blanco) trataba de aterrizar dentro de una pequeña pista cerca que podía ver porque la pista estaba en lo bajo de una colina (yo estaba colina arriba). La colina no estaba deshabitada: seguía siendo la colonia Contry (de Monterrey), así que la pista estaba dentro de una colonia. El avión, para aterrizar, daba vueltas siguiendo la forma de la pista (que era un rectángulo con bordes redondeados; el centro tenía árboles) bajando progresivamente. Me sorprendía que un avión de los 70&#8217;s bajara tan fácilmente y sin ningún problema en una pista tan pequeña. También me preguntaba por qué no había aterrizado en el aeropuerto.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Estaba en el carro de mis papás, que era una gran camioneta; yo estaba sentada en la segunda fila con alguien más que no me gustaba, pero insistía en agarrarme de las manos mientras me quedaba dormida. y mis manos, conforme me quedaba cada vez más profundamente dormida (fingía) se resbalaban de las manos del otro.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Camino a la casa de mis papás, pasábamos por el Parque Canoas. La vialidad estaba invertida, ya que yendo a casa de mis papás el parque queda del otro lado, pero esta vez quedaba de nuestro lado.  Y en los árboles había montones de piñatas pequeñas que eran globos de personajes de Plaza Sésamo. Mi mamá quería agarrar algunos y llevárselos, pero yo la regañaba y le decía que  no, que eran del parque. Al final tomaba unos que eran hechos de foam verde, con letras doradas impresas en ellos. Había congestionamiento vial. Era la segunda vez que pasaba por ahí en el sueño.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">La primera vez iba con Lety y Tomás hacia la casa; Tomás manejaba. Como hacía mucho que no iba,  Lety nos explicaba la nueva construcción: un segundo piso, cuya pendiente empezaba cerca del Parque Canoas, y se elevaba tanto que no permitía ver la CFE ni la primaria de Mederos. Pero no había bajada para tomar el camino hacia la casa, así que si tomábamos el segundo piso el tiempo para llegar a la casa de mis papás se incrementaba por un minuto, que tomando el camino por abajo.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>

</channel>
</rss>
