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	<title>relatos &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://en.wordpress.com/tag/relatos/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "relatos"</description>
	<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 14:30:19 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[Entreteniéndome en lo cotidiano]]></title>
<link>http://saltdrop.wordpress.com/2009/11/27/entreteniendome-en-lo-cotidiano/</link>
<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 13:30:08 +0000</pubDate>
<dc:creator>saltdrop</dc:creator>
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<description><![CDATA[Hace unos días escribí algo que me acabó doliendo. Después lo agradecí, por haberme ayudado a record]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Hace unos días escribí algo que me acabó doliendo. Después lo agradecí, por haberme ayudado a recordar el gran poder de la palabra escrita. Creo que el por qué escribimos, el por qué nos expresamos de un modo o de otro depende casi siempre de cómo destilemos nuestro sentir y pensar en ese momento. Algo totalmente variable y muy muy subjetivo. La finalidad de la escritura también cambia constantemente. Muy a menudo, ni siquiera existe. Y todos estos matices sólo los sabe con exactitud la persona que mueve el lápiz o que le da al tecleo. Algo peligroso y fascinante al mismo tiempo.</p>
<p>Por eso,hoy he decidido hablar de un huevo frito.</p>
<p><a href="http://saltdrop.wordpress.com/files/2009/11/mg_4722.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-2082" src="http://saltdrop.wordpress.com/files/2009/11/mg_4722.jpg" alt="" width="497" height="330" /></a></p>
<p>Para ser precisos, se trataba de un huevo frito de desayuno en una vida temporalmente furgonetera. Hecho como substituto del baño de primerísima hora, pospuesto unas horas a merced de la marea. Hecho para coger carrerilla hacia unas olas postduneras o preduneras (dependiendo de si se miran desde la tierra o desde el mar, respectivamente). Lo mejor de todo es que era un manjar hecho para cuidarme.</p>
<p>Con todo esto, no podía ser un huevo frito convencional. Era más bien oceánicamente creativo. Por eso, al llegar a la sartén, una parte de la clara quiso separarse del resto, curvándose lentamente como las crestas de ciertas olas que esperaban. Hasta que se cansó del movimiento y se detuvo, quedándose sin romper del todo. Una ola de huevo frito eterna y burbujeante. Curioso. También le echamos pimienta, pero si empiezo con ese tema no acabo&#8230; Así que me lo comí.</p>
<p>La verdad es que nunca hubiera pensado que un huevo frito daba para tanto &#8230;</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Interior]]></title>
<link>http://tiemposdenadie.wordpress.com/2009/11/27/interior/</link>
<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 13:04:44 +0000</pubDate>
<dc:creator>Juan José Colomer Grau</dc:creator>
<guid>http://tiemposdenadie.wordpress.com/2009/11/27/interior/</guid>
<description><![CDATA[El interior es una amalgama de roces, tocamientos, olores, hedores, humedades, respiraciones, conver]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>El interior es una amalgama de roces, tocamientos, olores, hedores, humedades, respiraciones, conversaciones fragmentarias, trajes de poliéster y chaquetas de algodón. Los que están sentados en los asientos cercanos al pasillo reciben los tocamientos no intencionados de traseros y braguetas. Hay un chaval que piensa que ha tenido suerte y desea que los frenos se activen más a menudo. Hay una mujer que mira hacia la ventana, medio tapada por alguien que está sentado junto a ella, para no tener que enfrentarse a una cremallera desabrochada y la visión de unos calzoncillos con flores amarillas fosforescentes. Los que están sentados al lado de las ventanas huyen de la densidad observando el exterior como un lento travelling de carne, hormigón y metal. Por megafonía se anuncia que dentro de la campaña patrocinada por el Estado, EDUCA TU OÍDO, van a ofrecerse unos minutos musicales. Suena una serenata. Por megafonía se realiza una pregunta. El ambiente se llena de nombres que circulan por bocas, oídos y pensamientos. Bach, Mozart, Vivaldi, Sallieri, Bethoveen, Ennio Morricone, Sex Pistols, No me pises que llevo chanclas, Van Halen, Van Gogh, Maradona… Los trasvases que se producen en las paradas no provocan un alivio del espesor. Tan solo se cambia el tatuaje de un dragón rojo por una mejilla con purpurina, puntos negros por un unos labios morados y gruesos, uñas con roña por ennegrecedoras pupilas dilatas, emergentes pelos de rasuradas axilas por dientes amarillentos que marcan el retroceso de las encías. Hay quien busca una percepción de soledad y posa sus ojos en el anuncio de trabajo de la policía, en el de una academia de lenguas, en las páginas chillonas de un periódico gratuito, en el botón de una chaqueta, en el suelo, en un bocadillo de tortilla. Por megafonía se anuncia que las líneas 13, 45, 78, 27 y 84 han visto su tráfico interrumpido por causas ajenas a la compañía, pidiendo disculpas por las molestias. Varios cuerpos resoplan con exasperación. Esto no puede ser, siempre igual, algún día no voy a pagar el puto billete, al final me van a obligar a venir en coche, seguro que ha sido algún loco que se ha arrojado a las vías. Por megafonía se anuncia que la normalidad se reanudará en un tiempo estimado de treinta minutos, volviendo a pedir disculpas por las molestias. Algunos se apresuran a coger sus móviles. Algunos llegan tarde, algunos están en el filo y en la duda sobre si llegarán tarde o no, otros no tienen prisa. Balanceo de los cuerpos cuando la marcha se reanuda. Las carnes presionando otras carnes. Una mujer ha probado el sabor salado de una espalda sudada. Un hombre ha pisado a un niño que rompe a llorar rabiosamente mientras la madre intenta calmarlo con voz nerviosa y afrentada. Un adolescente piensa en los granos de su cara y en el involuntario hombro que los restriega. Un café solo doble se ha volcado sobre una camisa blanca. Un tímido eructo suena cerca de una oreja. Últimas disculpas cuando se detienen en la última parada, antes de la última batalla. Empujones, pisotones, esperas, cedidas de paso, más roces y pequeños golpes cuando las puertas se abren. El transporte público tan solo tarda en rellenarse unos veinte segundos y arranca con el vector de dirección contrario. Por megafonía se anuncia que dentro de la campaña patrocinada por el Estado, EDUCA TU OÍDO, van a ofrecerse unos minutos musicales. Suena un Allegro.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[…La presencia, Ellos…]]></title>
<link>http://veritasalterea.wordpress.com/2009/11/27/%e2%80%a6la-presencia-ellos%e2%80%a6/</link>
<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 10:26:04 +0000</pubDate>
<dc:creator>veritasalterea</dc:creator>
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<description><![CDATA[Erase una vez que se era una dulce niña que vivía en un pueblo tranquilo, alejado de la ajetreada ci]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><strong><a href="http://veritasalterea.wordpress.com/files/2009/11/228661979_fd73274b5b.jpg"><img src="http://veritasalterea.wordpress.com/files/2009/11/228661979_fd73274b5b.jpg?w=300" alt="" title="228661979_fd73274b5b" width="300" height="285" class="aligncenter size-medium wp-image-19" /></a></p>
<p>Erase una vez que se era una dulce niña que vivía en un pueblo tranquilo, alejado de la ajetreada ciudad.  El cuento que estáis a punto de escuchar, no trata sobre esa niña ni sobre la mujer en la que se convirtió, trata sobre la vieja que llegó a ser.  Su nombre era Susan y su apellido fue heredado de un marido que la dejó viuda antes de tiempo, no tuvo hijos, ni tampoco nietos, pero por alguna razón ella nunca se sintió sola….</p>
<p>-Señora Ackerman, ¿necesita algo más por hoy?- Le preguntó la asistente social que cuidaba de ella cada mañana.</p>
<p>-No Gilda, puedes regresar a casa con tu familia. Por hoy todo está bien.- Contestó Susan empujando las ruedas de la silla que caminaba por ella.</p>
<p>-Está bien. Mañana nos veremos.</p>
<p>-Si Ellos quieren.</p>
<p>-Querrá usted decir, si Dios quiere.- La corrigió su asistente.</p>
<p>-No, si Ellos quieren…</p>
<p>-Muy bien, como usted diga.- Comentó la asistente riendo. Se acercó a Susan y le colocó los rizos de su cabello blanco dentro de una pinza, para que no le molestase. –Buenas noches señora Ackerman.</p>
<p>-Buenas noches hija.</p>
<p>La puerta se cerró tras de sí, consiguiendo que un fuerte ruido  fuese el inicio del silencio sepulcral que poseía aquella vieja mansión.  En aquel lugar, heredado de la familia de su marido, lo habitual sería que las tuberías resonasen, que la madera rugiese bajo el peso… pero nada de esto tenía lugar en la vieja mansión Ackerman, pues sus habitantes jamás permitirían que algo se interpusiese en sus palabras, pues sólo cuando el silencio sepulcral tomaba la casa, Susan podía oírles.</p>
<p>La señora Ackerman  encendió la cocina de gas para prepararse un té, pero algo la interrumpió antes de encender el fuego. Sintió una leve ráfaga de aire que le acarició el rostro. Un cosquilleo acompañó a este gesto, tras lo que escuchó un siseo que provenía del gran salón.</p>
<p>-Sí, ya se ha ido. Enseguida voy.- Dijo Susan dirigiendo su silla hacia la sala como respuesta. </p>
<p>Susan siempre había mantenido contacto con ELLOS, incluso antes de tener uso de razón. Para ella no era nada extraño hasta que comprendió que nadie más los conocía. Poco a poco fue aprendiendo las normas para relacionarse en un mundo normal mientras Ellos compartiesen su tiempo con ella, pero lo que Susan no sabía es que jamás pensaban abandonarla.</p>
<p>Cuando era niña, solía jugar al escondite con sus amigos imaginarios. Esto nunca preocupó a su familia, su madre creía que era algo normal en su edad y su padre nunca supo nada sobre el asunto hasta que Susan llegó a la adolescencia. </p>
<p>-Sus ¿con quién hablas?- Le preguntó su padre abriendo la puerta de su cuarto por sorpresa.</p>
<p>-Con nadie, papá cierra la puerta y vete.- Contestó ella apurada.</p>
<p>A Ellos no les gustaba ser interrumpidos y mientras hubiese ruido en la casa no conseguiría escucharles. Querían a Susan, ella les oía, la querían para Ellos, nada más… Y así lo demostraron cuando su padre volvió a interrumpirles, pues murió en el acto por asfixia. Dos años más tarde murió su madre y así es como fue a parar a manos de Edward Ackerman, el pastor de la iglesia protestante con el que se desposó a la edad de dieciséis años.</p>
<p>La vida les fue bien, aunque debían dormir en habitaciones separadas, pues Ellos deseaban pasar las noches junto a Susan, y ella sabía que de lo contrario alguien moriría. Así pasaron los años, dedicándose a su religión, sin poder llevar una vida normal. Al ver que la vida se le escapaba entre los dedos y que sus sueños de ser madre jamás se cumplirían, perdió los nervios y una noche les plantó cara.</p>
<p>-¿Por qué seguís aquí? ¿Es qué no puedo tener una vida normal?</p>
<p>-Porque eres mía…- Dijo un susurro de voz.</p>
<p>-Ni siquiera sé quiénes sois, ni siquiera os he visto. Tan sólo os oigo en algún lugar de mi cabeza. Tal vez esté completamente loca, histérica.- Dijo perdiendo los nervios.</p>
<p>-¿Quieres vernos?- Preguntó un susurro de voz diferente.</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-¿Estás segura?</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Mírate en el espejo.</p>
<p>Susan obedeció y se acercó al espejo que había sobre su chimenea. Al principio, no apareció nada, pero en menos de dos segundos observó su propia imagen ardiendo en llamas, su piel derritiéndose bajo el calor y su alma escapando de su cuerpo. Se elevó a varios metros sobre el suelo, con su cabeza presionando contra el techo del lugar, intentando elevarse más aún.<br />
Los gritos  que salían de su boca se hicieron tan terribles, que no pudo escuchar las voces que la llamaban y terminó por derrumbarse de golpe en el suelo de madera, con los ojos abiertos a más no poder, confiando en verles ahora que sentía la muerte acechándola.</p>
<p>Delante de ella, apareció un niño de pelo negro y ojos dorados, se arrodilló a su lado, hasta tener la cabeza justo en frente de la suya. Susan creyó estar viendo un ángel que venía a recogerla para llevársela consigo al cielo. El niño acarició los párpados y las mejillas de Susan y, de pronto, sin previo aviso, la boca del niño parecía estar cosida por un hilo negro tan grueso como la lana.</p>
<p>Susan gritó de nuevo, sin poder evitarlo. Intentó levantarse, pero no podía, alargó su mano hasta la boca del niño, para limpiar la sangre que caía de sus cicatrices. El niño seguía con aquel rostro dulce y angelical, casi agradecido por los esfuerzos de Susan por ayudarle, hasta que, su boca se descosió repentinamente. El niño la abrió como si fuera a dar un grito tremendo, con el rostro endiablado, haciendo que la sangre que desprendía su boca chocase contra el rostro de Susan.</p>
<p>-Sus… Mi vida, mi cielo… Oh Susan, por favor, dime algo.</p>
<p>De pronto, sintió que se encontraba en brazos de su amado Edward, él cual la llevaba en brazos hasta un lugar del que provenía la luz. Ella no sabía bien donde se encontraba, simplemente era un lugar donde no había más luz que la del niño, donde no había más vida que su propia alma.</p>
<p>Dos días más tarde, despertó en la habitación blanca de un hospital. Los susurros regresaron a ella, pero ella se comportó como si no los oyese  y salió de la cama para huir hacia su hogar.   Se puso el abrigo sobre el camisón y salió al frío pasillo corriendo a toda prisa. Pero  ellos se hicieron ver, a su manera.</p>
<p>Las luces del pasillo comenzaron a parpadear, creando intervalos de luz oscuridad, mientras ella corría. Miró hacia a tras, temerosa de que alguien la siguiese y observó tres cuerpos, que parecían muertos, con sus cuerpos estáticos a unos metros tras de ella. En el intervalo de oscuridad, dejó de verlos, pero cuando la luz volvió ellos estaban unos pasos más cerca. Cada vez que la luz volvía, ellos se acercaban más, por lo que Susan corrió a más no poder hasta salir de aquel edificio.<br />
Al entrar en su casa, Edward yacía muerto por asfixia.</p>
<p>Fue ese día cuando Susan comprendió que, fuera donde fuese, ella les pertenecería por siempre.</p>
<p>-Eres nuestra…- Dijo uno de los susurros que acariciaba el rostro de la señora Ackerman.</p>
<p>-Estoy aquí, con vosotros.- Contestó Susan.</p>
<p>-Eres nuestra…- Dijo otra de las voces.</p>
<p>Susan se acercó a la mesa de bar que tenía en el salón y se sirvió un coñac, como le gustaba hacer cada atardecer, mientras la madera se quemaba en su chimenea.</p>
<p>-Nuestra…- Dijo otra voz.</p>
<p>Entonces, sin que las voces lo esperasen. Susan lanzó la copa de coñac al fuego, consiguiendo una llamarada que, al entrar en contacto con el gas que había olvidado cerrar, hizo explotar la vieja mansión.</p>
<p>Nuestro cuento termina entre las llamas que acabaron con su vida. Tal vez Susan lo hubiera planeado o tal vez fuese el descuido de una vieja, pero si algo podemos saber a ciencia cierta es que Ellos no mueren y tal vez, un día no muy lejano, decidan susurrarte a ti.  </p>
<p></strong></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El soldado desconocido]]></title>
<link>http://salvallende.wordpress.com/2009/11/27/el-soldado-desconocido/</link>
<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 09:26:52 +0000</pubDate>
<dc:creator>salvallende</dc:creator>
<guid>http://salvallende.wordpress.com/2009/11/27/el-soldado-desconocido/</guid>
<description><![CDATA[El soldado desconocido no murió en el campo de batalla. Aún respiraba cuando su cuerpo fue encontrad]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>El soldado desconocido no murió en el campo de batalla. Aún respiraba cuando su cuerpo fue encontrado sobre la arena de las playas de Normandía. Los sanitarios lo trasladaron a un buque hospital pero entre sus pertenencias no fue posible encontrar nada que lo identificara. Carente de mochila, no cargaba con más enseres que un reloj y una carta fechada en 1943 y firmada por su “serena esposa”. Pocas semanas después, al mismo tiempo que la de otros muchos camaradas, su mujer habría de recibir la comunicación oficial de su desaparición.</p>
<p>El soldado desconocido no despertó en pocos días, ni en pocas semanas, ni tan siquiera en pocos meses. Siempre inconsciente, su cuerpo vagó entre barcos y hospitales de la Europa aliada sin que se le conociera alteración del estado ni mejoría palpable. No presentaba, a la luz de los médicos, enfermedad ni herida grave. Ninguna radiografía mostró daños internos y su sangre se mostraba libre de agentes dañinos. Sin embargo, y a pesar de su evidente bienestar, se mantenía en un estado de sueño permanente.</p>
<p>Solo un hecho desmentía la apariencia de placidez que reflejaba de su rostro. Su mano izquierda se cerraba sobre si misma en un puño de irreductible fortaleza. Parecía concentrar en ello toda la fuerza de su cuerpo.</p>
<p>El uniforme que vestía cuando lo encontraron lo identificaba como soldado de infantería norteamericano, así que, a pesar de que su identidad seguía siendo ignota, dos meses después de su caída el soldado desconocido fue acomodado en un barco que trasladaba heridos a su país natal. Allí, nuevos médicos le trataron pero, ya fuera bajo el sol de Florida o frente al lago Michigan, ninguno logró averiguar la causa de su letargo ni el porqué de su crispada mano. Como último recurso, el doctor Irwin requirió la ayuda de su amigo, reportero del New York Times. Éste escribió un hermoso artículo sobre aquel joven encantado que dormía un sueño eterno. Hábilmente entretejidas en el texto se daban las escasas claves de su identidad: la marca del reloj y las referencias a una esposa serena que le esperaba en algún lugar entre el Atlántico y el Pacífico.</p>
<p>Pocos días después, un gran número de mujeres, jóvenes y ancianas, apoyadas en sus maridos o tirando de la mano de sus niños, se presentaron ante la puerta del hospital. A todas ellas les unía un hilo de esperanza. Quizás aquel joven fuera el hijo, el hermano o el marido desaparecido en la guerra cruel. Algunas de ellas gritaban alborozadas o nerviosas por la expectativa, la mayoría se mantenía en un mutismo angustiado por el presentimiento de una nueva decepción. Todas pasaron por la habitación del soldado desconocido y todas admitieron que no era quien buscaban.</p>
<p>Cuando las lágrimas y los sollozos se hubieron marchado y hubo retornado el silencio resignado del hospital, una joven de ropa sencilla y porte majestuoso pidió que la llevaran ante el enfermo. No usó más palabras de las precisas, ni enjuagó sus lágrimas con un pañuelo, tan solo asintió cuando lo reconoció. Pidió, eso sí, que lo acomodaran en una ambulancia y lo trasladaran a su casa. Durante todo el viaje se mantuvo a su lado, asiendo su mano derecha y sin dejar de observar con ternura su apacible respiración.</p>
<p>Durante años la vida de ambos transcurrió en una tranquila rutina. Ella arreglaba vestidos para las vecinas del pueblo y cuidaba un huerto con cuyas verduras subsistía. A cada poco levantaba la vista y observaba al soldado que se mantenía inalterable a una vida que no discurría por él. Una mañana de invierno, alegre por el radiante sol que entraba por la ventana no se contentó con observarle y se acercó a la cama. Dormía, tan plácido como siempre, y su mano cerrada se apoyaba sobre las blancas sábanas. Recordó entonces el ingenuo amor que a ambos les invadía antes de la guerra y a su memoria vino un gesto cariñoso que a él le encantaba. Se agachó y le besó en el cuello, justo bajo su oreja. Cuando se incorporó vio como él pestañeaba, primero pesadamente y luego más rápidamente, hasta que terminó por abrir los ojos. El soldado desconocido miró primero a la mujer y luego se giró reconociendo la habitación. Reparó entonces en su puño y lo relajó, abriendo la mano. Algunos granos de arena se escurrieron entre sus dedos. La mayoría permanecieron apelmazados por la humedad de su piel. Entonces, miró de nuevo a la mujer y recordó:</p>
<p>—Prometí traerte un recuerdo de Francia.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El viaje del elefante]]></title>
<link>http://conchahuerta.wordpress.com/2009/11/27/el-viaje-del-elefante/</link>
<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 09:02:13 +0000</pubDate>
<dc:creator>Concha Huerta</dc:creator>
<guid>http://conchahuerta.wordpress.com/2009/11/27/el-viaje-del-elefante/</guid>
<description><![CDATA[- ¿Te acuerdas del banco de hueso que vimos en la exposición del Museo Nacional de Arte Antiguo? Lo ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>- ¿Te acuerdas del <strong><a href="http://1.bp.blogspot.com/_iI8vYTmqReU/SqkI3Ec1apI/AAAAAAAAAXM/rSI0Iluhnms/s400/Banco+Salom%C3%A3o.jpg" target="_blank">banco</a></strong> de hueso que vimos en la <strong><a href="http://conchahuerta.wordpress.com/2009/08/14/lluvia-de-estrellas" target="_blank">exposición</a></strong> del Museo Nacional de Arte Antiguo? Lo hicieron con restos del elefante que don João III regalo a su sobrino Maximiliano de Austria en 1551. Imagina la cara de los que vieran pasear sus cuatro toneladas por Lisboa.</p>
<p>- Me pareció macabro y de mal gusto. Y todos aquellos garabatos poco civilizados.</p>
<p>- Ten en cuenta que ese elefante, que tuvo dos nombres Salomón y Solimán, generó leyendas. Hasta <strong>Saramago</strong> publicó el año pasado un libro sobre <strong>El viaje del elefante</strong> de Lisboa a Viena. </p>
<p>- ¿No estuvo ingresado con pulmonía?</p>
<p>- Enfermo o no terminó el relato que le rondaba la cabeza desde que descubrió a Salomón en el restaurante “El elefante” de Salzburgo.</p>
<p>- No me parece que el viaje de un paquidermo sea tema de novela.</p>
<p>- El tema es una anécdota. Lo interesante es cómo reconstruye el mundo cortesano de la época, reyes, soldados, clérigos,  y al cornaca.</p>
<p>- ¿Al cornaca?</p>
<p>- Al cuidador de la bestia, el hindú que acompañó al elefante desde India. Tienes que comprarlo, es uno de los libros más divertidos que he leído en años.</p>
<p>- Pues el “Ensayo de la ceguera” era todo menos divertido.</p>
<p><strong>- El viaje del elefante</strong> esta construído en tono de humor e ironía<strong>.</strong> <strong>Saramago</strong> despliega una imaginación desbordante y luminosa, increíble si piensas que lo escribió con 86 años y enfermo. Fíjate en  cómo describe al rey en el primer capítulo.</p>
<p><span style="color:#000080;"><em><span style="color:#808080;">Pues mire que hay quien va diciendo por ahí que los hados que presidieron mi nacimiento no me dotaron para el ejercicio de las letras, No todo son letras en el mundo, mi señor, visitar al elefante Salomón en este día es, como quizá se acabe diciendo en el futuro, un acto poético, Qué es un acto poético, preguntó el rey.</span></em></span></p>
<p>- Me marea esa manía de no puntuar ni separar párrafos.</p>
<p>- No es una manía. Es un modo de aprovechar la sonoridad gramática. No olvides que <strong>Saramago </strong>es un cervantino convencido, un defensor de la imaginación, la invención y el gusto por el idioma como base de la literatura.  Todo un Nobel.</p>
<p><em><span style="color:#808080;">Después de un vendaval de colores , en que el amarillo del sodio, el rojo del calcio, el verde del cobre, el azul del potasio, el blanco del magnesio, el dorado del hierro obraron prodigios, en que las estrellas, los surtidores, las vagarosas luces, y las cascadas de luminarias salieron del interior del elefante como de una inagotable cornucopia, la fiesta termino en una gran hoguera que no pocos trentinos aprovecharon para calentarse las manos mientras solimán, abrigado bajo un alpendre construido aposta, iba dando cuenta del segundo fardo del forraje</span>.  </em></p>
<p>- Y ¿qué hacía el elefante en Trento?</p>
<p>- Prepararse para cruzar los Alpes con la corte de Maximiliano.</p>
<p>- Bonito viaje para un animal acostumbrado a los climas tropicales.</p>
<p>- Un esfuerzo titánico. El pobre Solimán murió al año de llegar a Viena.</p>
<p>- Buena metáfora de esta vida tan absurda. Bravo <strong><a href="http://www.josesaramago.org/indexesp.html" target="_blank">Saramago</a></strong>.</p>
<p style="text-align:center;"><img class="aligncenter" src="http://s3.amazonaws.com/adaptiveblue_img/books/el_viaje_del_elefante/jose_saramago" alt="" width="334" height="500" /></p>
<p><strong>El Viaje del elefante</strong> de <strong>José Saramago</strong>. Traducción de Pilar del Río. Alfaguara. 2.008</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Relato: "Una ola en el mar"]]></title>
<link>http://ticotica.wordpress.com/2009/11/27/relato-una-ola-en-el-mar/</link>
<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 04:45:08 +0000</pubDate>
<dc:creator>winnie0</dc:creator>
<guid>http://ticotica.wordpress.com/2009/11/27/relato-una-ola-en-el-mar/</guid>
<description><![CDATA[Doña Antonia acude a mi consulta desde hace ya tres meses. Llegó  hasta mi  empujada por su hija. Ha]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Doña Antonia acude a mi consulta desde hace ya tres meses. Llegó  hasta mi  empujada por su hija. Había entrado en un estado de &#8220;melancolía&#8221; desde la muerte de su marido, que ya hacía un año. La semana pasada encontré que estaba más deprimida que en ninguna de las anteriores.</p>
<p>- Doctor, nunca he visto el mar. <a href="http://ticotica.wordpress.com/files/2009/11/psicologia.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6365" title="psicologia" src="http://ticotica.wordpress.com/files/2009/11/psicologia.jpg?w=221" alt="" width="155" height="210" /></a></p>
<p>Su respuesta venía a contestar la primera pregunta con la que siempre empezábamos la hora de terapia.</p>
<p>- ¿Cómo se encuentra hoy Doña Antonia?</p>
<p>- Doctor, nunca he visto el mar</p>
<p>- Eso es algo que habrá que solucionar, le dije sonriendo, pero  eso ¿por qué le inquieta ahora?</p>
<p>- Es que ayer tuve una discusión con mi hija ¿sabe? y me dijo que yo tenía que pensar que la vida es como el mar.</p>
<p>- ¿Por qué fue la discusión?</p>
<p>- ¡Uy! por una tontería</p>
<p>- A ver&#8230;¿cual fue esa tontería?</p>
<p>- Pues nada que le dije que ya es hora de morirme.</p>
<p>- Anda! Doña Antonia que vaya tipo de tontería se le ocurrió decirle a su hija. Pero ¿no ve que ella la adora? Se tiene que olvidar de pensar en esas cosas. Tiene usted aún aguante para hacernos a todos viejos.</p>
<p>- ¡Que se cree usted que me voy a esperar a eso! doctor</p>
<p>- Bueno, bueno, ya veo que esta vez debió asustarle de verás. y ¿qué le hace pensar que ya es la hora?</p>
<p>- Pensarlo no, doctor, es mi deseo</p>
<p>- Doña Antonia&#8230;</p>
<p>- De Doña Antonia nada. Pues ¿qué pinto ya en todo esto? y además me habla del mar queriendo explicármelo&#8230;ya ve del mar, que encima no lo he visto nunca.</p>
<p>- No será porque su hija no haya querido llevarla. Ya me comentó que lo ha intentado en varias ocasiones, pero cuando usted se pone </p>
<div id="attachment_6369" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://ticotica.wordpress.com/files/2009/11/atardecer-en-suances-11.jpg"><img class="size-medium wp-image-6369" title="ATARDECER EN SUANCES-1" src="http://ticotica.wordpress.com/files/2009/11/atardecer-en-suances-11.jpg?w=300" alt="" width="300" height="226" /></a><p class="wp-caption-text">Atardecer en Suances (2005)</p></div>
<p>tozuda&#8230;no hay quien la saque del pueblo.</p>
<p>- Pues no. Mire aquí estoy en la capital como cada Jueves.</p>
<p>- Bueno pues vayamos al tema. ¿Por qué le habló del mar?</p>
<p>- Pues ahí está lo curioso, que encima ni la entendí. Decía que  en la vida éramos como las olas del mar ¡fíjese usted qué comparación!</p>
<p>- ¡Qué curioso!</p>
<p>- ¿El qué?</p>
<p>- Pues que nunca lo había pensado así y la verdad es que seguro que es una buena comparación.</p>
<p>- Pues usted dirá.</p>
<p>- Veamos. Imaginemos que nosotros somos esas olas que nacen en el centro y van a parar a la orilla, allí juegan en la arena, con las rocas, atravesando así  momentos de paz en la orilla y otros momentos más difíciles cuando  les toca chocar y romper contra rocas y acantilados..</p>
<p> - ¿Y si la ola se queda atrapada?</p>
<p>- ¿Cómo atrapada?</p>
<p>- Pues eso. Yo he visto fotos de niños que juegan con el agua del mar en un hoyo metida&#8230;</p>
<p>¿Y qué le contestaba yo ahora?. Miré el reloj y vi que ya era la hora</p>
<p>- Eso lo dejamos para el próximo día. Y ahora escuche bien. Si su hija quiere salir este fin de semana  quiero que la acompañe y el próximo jueves nos vemos.</p>
<p>- ¿De viaje? de ninguna manera. ¡Pues sí que estoy yo para viajar!</p>
<p>- Doña Antonia &#8211; le dije poniéndome ya en pie lo bastante serio como para que me creyese enfadado- no se lo aconsejo. Se lo estoy recetando.</p>
<p>- Si usted lo dice, contestó un poco cabizbaja. Hasta el Jueves doctor.</p>
<p>Cuando salió por la puerta, no pude evitar sentirme algo mal. Sabía que había hecho lo correcto, pero siempre me daba rabia forzar a mis pacientes a hacer algo. Bueno, sólo  cabía esperar.</p>
<p>******</p>
<p>- Buenos días doctor.</p>
<p>- ¡Um! Ese tono de voz me gusta más que el de la última vez que nos vimos. ¿Qué tal fue ese viaje?</p>
<p>- Mire que haber tenido que llegar a vieja para entender.</p>
<p>- ¿Entender el qué?</p>
<p>- Pues la vida, doctor. Tengo 79 años para 80 en agosto, y en sólo tres días he aprendido más que en estos años. Me casé, tuve una hija, la críe, enviudé, he cuidado de mi huerta, he creído siempre en la providencia&#8230;y hace poco me pregunté para qué todo esto. Ahora al menos creo que tengo una respuesta.</p>
<p>- Bueno me parece que la experiencia no ha sido mala. ¿qué le ha parecido el mar Doña Antonia?</p>
<div id="attachment_6361" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://ticotica.wordpress.com/files/2009/11/acantilado-santander.jpg"><img class="size-medium wp-image-6361" title="ACANTILADO SANTANDER" src="http://ticotica.wordpress.com/files/2009/11/acantilado-santander.jpg?w=300" alt="" width="300" height="226" /></a><p class="wp-caption-text">Acantilado santander (2005)</p></div>
<p>Se quedó callada un buen rato y vi que le brillaban los ojos. Nunca había visto esa expresión en su cara. De pronto alzó la cabeza y me dijo:</p>
<p>- Ya me puedo morir tranquila doctor.</p>
<p>¡Vaya por Dios! pero qué me estaba diciendo. ¿Cómo me salía con eso? De verdad que a veces esto de ser &#8220;médico de mentes&#8221; se me hacía muy duro. ¿Pues no venía igual que se había ido? Bueno mejor me quedaba en silencio y esperaba.</p>
<p>- No se asuste doctor. Esta vez voy a explicarle yo la historia&#8230;</p>
<p>He visto la tierra convertida en fina playa de arena, he visto las olas del mar jugar, he visto niños hacer castillos mezclando el agua y la tierra y he visto a las olas rescatar de agujeros aguas estancadas en la arena.</p>
<p>He jugado a que mis pies los tapara la arena, y siempre llegaba una ola que rápido los desenterraba para que de nuevo yo los cubriera.</p>
<p>He visto a un niño hacer un agujero y cargar cubos de agua para rellenarlo y meter dentro sus piernas. Pero vano era su intento al final el agua de una u otra forma volvía a ser parte del mar.</p>
<p>Y al final me senté en un muro y mire al fondo muy fijo y ¿sabe lo que vi doctor?: agua, agua llena de vida y entendí la comparación de mi hija. Somos como las olas que nacen dentro, llevamos la vida como ellas, nos desplazamos como ellas, unas veces suavemente y otras luchando como mar enfurecido y terminamos volviendo de la orilla al centro del que salimos&#8221;</p>
<p>- Gracias Antonia</p>
<p>- ¿A mí? ¿de qué doctor?</p>
<p>-  Sus ojos han visto en una sola vez lo que yo no he visto en cantidad de oportunidades que he tenido. Me acordaré de ello cuando vuelva a verlo&#8230;</p>
<p>- A ver ¿el qué doctor?</p>
<p>- La vida, Antonia, que no es sino una ola en el mar&#8221;</p>
<p><strong>FIN</strong></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Algunas correcciones (7)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/2009/11/27/algunas-correcciones-7/</link>
<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 04:07:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La mole gris rodeada de desierto refleja el sol con la misma paciencia que l]]></description>
<content:encoded><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La mole gris rodeada de desierto refleja el sol con la misma paciencia que l]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Pétalos del reloj]]></title>
<link>http://escribux.wordpress.com/2009/11/27/petalos-del-reloj/</link>
<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 00:08:37 +0000</pubDate>
<dc:creator>escribux</dc:creator>
<guid>http://escribux.wordpress.com/2009/11/27/petalos-del-reloj/</guid>
<description><![CDATA[Caen los pétalos del reloj mientras la vida se vuelve azul. Desde que te fuiste te pienso, te imagin]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Caen los pétalos del reloj mientras la vida se vuelve azul. Desde que te fuiste te pienso, te imagino, te invento y te recuerdo. Y, ahora que te vuelvo a ver, vi que tú ya no eras tú.</p>
<p>Verdaderamente, el tiempo es un ácido capaz de borrar del recuerdo incluso el amor grabado a fuego lento.</p>
<p>Triste y desesperanzador es que cuando desaparece algo tan intenso, llega luego un alivio camuflado de placentera paz.  La soledad.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Antártida]]></title>
<link>http://emmagabarron.wordpress.com/2009/11/26/antartida/</link>
<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 22:04:04 +0000</pubDate>
<dc:creator>emmagabarron</dc:creator>
<guid>http://emmagabarron.wordpress.com/2009/11/26/antartida/</guid>
<description><![CDATA[Desde que el mundo es mundo, desde que la vida de los otros se muestra como nuestra, vivimos en un c]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:right;"><em>Desde que el mundo es mundo, </em></p>
<p style="text-align:right;"><em>desde que la vida de los otros se muestra como nuestra, </em></p>
<p style="text-align:right;"><em>vivimos en un continuo devenir. </em></p>
<p><strong>S<a href="http://emmagabarron.wordpress.com/files/2009/11/antartida1.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-44" title="antartida" src="http://emmagabarron.wordpress.com/files/2009/11/antartida1.jpg?w=300" alt="" width="300" height="255" /></a></strong></p>
<p><strong>SEC. 1. SUBMARINO NUCLEAR K-125. INT DÍA.</strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;"> </span></strong></p>
<p>El comandante Jim Calvert está junto a sus hombres intentando distraer su atención con un libro: <em>La Terre Creuse</em>, de Raymond Bernard. Después de hojear su libro por un momento, se dirige a su tripulación.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>CALVERT</strong></p>
<p>El tiempo estimado de nuestro viaje se había proyectado en 10 horas aproximadamente, ¿no es verdad? Apunte, suboficial, nuestra situación exacta está entre el paralelo 26° de latitud Norte y meridiano 106° de longitud Oeste. Acabamos de dejar atrás el istmo de Tehuantepec. No es una mala media: 45 nudos. Pero creo que, a pesar de ello, creo que ya deberíamos haber llegado a la Antártida… ¿Creéis que podríamos estar sumidos en el Triángulo?</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>PRIMER OFICIAL</strong></p>
<p>Comandante, creo que debería dejar de creer en esas absurdas leyendas…</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>CALVERT</strong></p>
<p>No son leyendas, hijo mío. Deberías tener un poco más de respeto por ciertas cosas. ¿Por qué no va a poder ser posible que la Tierra sea como un buñuelo, totalmente repleto de inmensas cavernas tan vastas como nuestras regiones y países, en comunicación entre sí, por medio de gigantescos túneles? ¿Por qué el Triángulo de las Bermudas no puede ser uno de sus accesos?</p>
<p><strong>PRIMER OFICIAL</strong></p>
<p>Comandante, en problemas de fe no deberíamos meternos… Me parece bien que usted tenga sus creencias, pero recuerde que nuestra misión es mucho más seria que todas sus leyendas baratas. Creo que deberíamos centrarnos en el estudio de las condiciones del mar y dejar de escuchar las supersticiones del capitán, ¿no creéis?</p>
<p><strong>DIRECTOR DE LA INVESTIGACIÓN</strong></p>
<p>Yo opino lo mismo que el oficial Anderson. No creo que sea relevante en este momento lo que el comandante quiere vendernos. Si no fuera por su experiencia submarina…</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>CALVERT</strong></p>
<p><em>(</em>Enfadado)<em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Si no fuera por mi experiencia, ¿qué?</p>
<p>De repente, la confusión reina en el interior del submarino. Las luces comienzan a parpadear y un temblor agita el casco del submarino denotando que una tragedia va a suceder. La tripulación poco a poco cae al suelo, y todos comienzan a cubrirse sus cabezas para evitar que los objetos que se desprenden caigan sobre ellas.  De repente, todo vuelve a la normalidad. La tripulación del K-125 respira aliviada, y todos comienzan a levantarse del suelo. Las luces ya funcionan con aparente normalidad.</p>
<p><strong>ANDERSON</strong></p>
<p>Joder, esto sí que ha sido un susto, ¿eh?</p>
<p>(Mira a su alrededor y respira aliviado. Se incorpora desde el suelo del submarino, y mira hacia su comandante. Lo que ve en él le hace sobrecogerse de terror.)</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong>ANDERSON </strong></p>
<p>(Tartamudeando)</p>
<p><em> </em></p>
<p>¡Co-man-dan-te…!</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>COMANDANTE</strong></p>
<p><em>(</em>Sin inmutarse, sigue restaurando los controles del K-125)<em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p>A ver, ¿qué te ocurre ahora?</p>
<p><strong>ANDERSON</strong></p>
<p>(Horrorizado)</p>
<p><em> </em></p>
<p>¡Comandante, tóquese su mandíbula! ¡Tiene una barba mucho más larga que antes!<em> </em></p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong>COMANDANTE</strong></p>
<p><em>(</em>Sigue con su vista en los controles)<em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Vamos a ver, Anderson. ¿Te vas  a volver loco a estas alturas?</p>
<p>(Gira su vista hacia el oficial Anderson. No puede creer lo que está viendo. Anderson tiene una barba mucho más larga que la que tenía antes del accidente. No da crédito a lo que ve. Empieza a mirar alrededor, y se da cuenta de que todos los tripulantes poseen la misma barba de un mes que hacía media hora no tenían.)</p>
<p style="text-align:justify;"><em><br />
</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[A mi querido sobrino Sebastian]]></title>
<link>http://promocion84isf.wordpress.com/2009/11/26/a-mi-querido-sobrino-sebastian/</link>
<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 21:42:18 +0000</pubDate>
<dc:creator>The Phantom Of The Opera</dc:creator>
<guid>http://promocion84isf.wordpress.com/2009/11/26/a-mi-querido-sobrino-sebastian/</guid>
<description><![CDATA[Como una semilla que germinó entre las rocas, así creciste Sebastian, fuerte, inteligente, algo tosc]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:justify;"><em>Como una semilla que germinó entre las rocas, así creciste Sebastian, fuerte, inteligente, algo tosco pero con un gran corazón. La víspera de tu viaje nos puso tristes a todos, nunca te habías separado de nuestro lado desde que tenías tres meses. Mi madre aguantando las lágrimas te hizo el equipaje, primorosamente fue metiendo en tu maleta la ropa, doblaba hasta dos veces; como no queriéndola soltar, bien acomodada fue quedando, entre algunos de los juguetes mas preciados por ti y que te acompañaban, fue una escena triste que nunca se borrará de mi mente. La mañana del viaje, fue soleada, se podía ver un cielo azulado, tome algunas fotografías para recordar ese momento, cuando te marchabas apenas y me dijiste adiós, no sabias que te estabas yendo para siempre, en tu infantil mente, pensabas que estarías de vuelta para la navidad, todos sabíamos que no, mas, preferimos callar.<br />
Alcance a tomar la última foto cuando sacaste la mano para decirnos el ultimo adiós, después de eso, no pude contener las lágrimas, que comenzaron a rodar en silencio por mis mejillas. Todo quedo en suspenso, entramos a la casa con tu “tita ima” y “papá Oscar”, pero cada quien se dirigió sin decir nada a su habitación , talvez a llorar un poco.<br />
Comencé a escribir este libro después de ver como tita ima, guardaba en bolsas plásticas tus juguetes, zapatos, cosas que para ti fueron un tesoro. Cada objeto que guardaba tenia una historia en particular que venia inmediatamente a los recuerdos de tu abuela. Tuvimos que comprender que no eras nuestro, aunque si en cierta forma. Todos estos años hicieron que el amor que sentimos por ti, creciera de manera desproporcionada.<br />
Los recuerdos siempre quedan, llenan con su eco los espacios por donde pasaste, esparciendo en la casa tus memorias inolvidables para todos, seguido de un enorme sentimiento de perdida. Me hubiese gustado hacerte un libro mas alegre, pero esto es lo que nos toco vivir y que aún estamos tratando de superar.<br />
</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[A destiempo.]]></title>
<link>http://annefatosme.wordpress.com/2009/11/26/a-destiempo/</link>
<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 19:17:44 +0000</pubDate>
<dc:creator>annefatosme</dc:creator>
<guid>http://annefatosme.wordpress.com/2009/11/26/a-destiempo/</guid>
<description><![CDATA[&nbsp; Me he quedado sin otoño… sin primavera…ni verano, recapacita la vieja carcasa  a punto de cae]]></description>
<content:encoded><![CDATA[&nbsp; Me he quedado sin otoño… sin primavera…ni verano, recapacita la vieja carcasa  a punto de cae]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Uterus (I)]]></title>
<link>http://willdalosto.wordpress.com/2009/11/26/uterus/</link>
<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 18:58:18 +0000</pubDate>
<dc:creator>willdalosto</dc:creator>
<guid>http://willdalosto.wordpress.com/2009/11/26/uterus/</guid>
<description><![CDATA[O que compõe uma vida decompõe outra, e não se trata aqui de algo divino. Tudo começou com repentino]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><em>O que compõe uma vida decompõe outra, e não se trata aqui de algo divino.</em></p>
<p>Tudo começou com repentinos sangramentos. Todo o procedimento nos médicos foi ágil, e em questão de dias a biópsia apontou o tumor maligno na região do útero. Intervenções cirúrgicas foram descartadas em virtude da situação quase nonagenária da nossa matriarca familiar.<br />
Hoje em dia, o avanço quase milagroso da medicina tende a nos fazer a subestimar nossas patologias como um todo, principalmente quando quem está sofrendo com isso não é você mesmo. Essa situação foi alimentada pelos tantos meses que ela ainda conviveu de modo relativamente normal, com a única diferença nas sessões, três vezes por semana, de radioterapia (mais um avanço,  muito menos agressivo do que a famigerada quimio) na Santa Casa, aqui em Porto Alegre.<br />
Mas em Setembro começou para valer.</p>
<p>Repentinas dores intensas que ela reclamava vir de dentro dos ossos dos braços e pernas. Meu mau-pressentimento foi confirmado quando da internação dela no Hospital Militar: apesar de todos os esforços estava ocorrendo uma metástase, já em estado avançado.</p>
<p>O Hospital Militar atual foi inaugurado pelo Getúlio Vargas na época da segunda-guerra mundial e de lá para cá não mudou absolutamente nada: bancos de pedra no corredor, ladrinhos azuis-celeste, janelões enormes (em prol da boa política de arejamento) e capelinha no fim do corredor (acho que alguns funcionários são os mesmos ainda também). Uma característica interessante é a adoção de patentes entre essas pessoas: as enfermeirinhas jovens são soldados, as enfermeiras-chefes são sargentos; médicos, até onde vi são todos tenentes; além dos demais encarregados de outras tarefas, a grande maioria soldados também.</p>
<p>Um desses, mais jovem do que eu mesmo, trazia as refeições para o quarto de minha avó em um ritual particularmente divertido, tanto que ela mesma fazia troça: o mesmo vinha quase marchando, carregando um enorme bandeijão de metal &#8211; dos tempos da guerra – em uma altura acima da cabeça (e ele já era alto), parava empertigado em frente a cama, com uma mão equilibrava a bandeija e com a outra puxava o suporte para a mesma. Tudo de uma forma muito militar. A altura do mesmo, e sua prática de elevar tanto aquele objeto deveria, imagino, vir da vergonha de carretear uma bandeija tão grande para tão pouca comida. Após servir a refeição o soldadinho girava nos calcanhares e saia em marcha acelerada, de repente para tentar evitar escutar a velha paciente resmungando: “<em>mas eles não tem vergonha?&#8230;caldinho miserável</em>”.</p>
<p><em>Hospitais em si funcioanam da forma usual porque, em minha opinião, procuram se livrar do paciente da forma mais rápida possível, por bem ou por mal – ou vai ou racha. Cura ou Morte. É a única explicação que formulo para serem tão desagradáveis; até mesmo alguns (poucos) cemitérios são menos desagradáveis.</em></p>
<p>Meu divertimento não durava muito, pois logo após ela se virava para mim e dizia: “<em>William, me ajuda a comer isso: bebe esse café com leite.</em>”; ao que eu jamais neguei, por pena – mesmo que aqueles cafés tenham sido os mais ordinários e asquerosos de toda a minha vida, tanto que poderiam mesmo até fazer um fumante parar com o vício, muito alimentado da dualidade com o consumo de café. </p>
<p>Aqueles primeiros dias não foram tão horríveis quanto poderiam ser. O problema começou mesmo quando começou a fase dos delírios dela: certa vez ligou para aqui em casa&#8230;.às 4h30 da manhã reclamando, de forma inconsistente, que era tudo mentira, que tudo não passava de um plano para se livrar dela, que era uma ingratidão, que ela havia criado duas gerações da família, e por aí ia. Começou a tratar terrivelmente mal os parentes que revezavam a atenção a ela no Hospital. Esse intevalo de dias eu não presenciei, pois estava trabalhando em cima do meu projeto de monografia da faculdade, que já estava atrasado por sinal, em vitude da crise familiar. </p>
<p><em>Nós nunca escondemos dela a gravidade da situação, que ela estava muito doente&#8230;claro que nunca dizemos francamente que estavamos lá essencialmente esperando ela morrer, mas realmente aquelas acusações vinham de uma mente adoecida, era o que se podia pensar, é o que preferimos pensar até hoje.</em></p>
<p>A coisa piora ainda mais quando ela diz só acreditar que ela realmente precisa estar no hospital se eu fosse lá dizer, porque só confiava em mim, que eu não mentiria para ela, ou coisa parecida. Emburrado eu fui, achando que os demais parentes estavam exagerando um bocado; quando cheguei lá, após o intervalo de alguns poucos dias sem entrar naqule quarto, eu tive o maior choque da minha vida: aquela senhora, por toda a vida sempre gordinha, parecia ter emagrecido uns 30kg e suas veias estavam muto inchadas, principalmente nos braços. </p>
<p><em>Esse caráter de algo próximo a “neto preferido” eu imagino que tenha sido construido, psicologicamente, pelo fato dela perder o único filho homem, um tio &#8211; irmão mais velho da minha mãe, em 1971, e nunca ter superado completamente (e quem poderia culpar ela?). Acrescente a isso o fato de que, quando era pequeno, minha mãe estava fazendo faculdade, com pai o dia fora trabalhando. E isso resultou em? Sim, fui praticamente criado por ela por metade da infância.  </em></p>
<p>Com a sensação de ter recebido um soco no peito ainda fiquei firme, mas toda a fortaleza se foi quando ela começou a falar que tinham colocado ela dentro de um túnel branco todo cheio de luz (a máquina de radioterapia), que queriam matar ela&#8230;entre outros absurdos que prefiro não lembrar. Soltei lágrimas pela primeira vez desde, provavelmente, os 7 anos de idade. Me dei conta que posso ver uma pessoa perdendo sua saúde física, pouco me afeta &#8211; mas assistir a sanidade mental de alguém que sempre teve um raciocínio tão apurado se esvair daquela forma foi extremamente horrível. Como um fim de vida pode ser tão humilhante!<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Acordo mau-humorado com o quarto sendo iluminado pelo dedo da enfermeira no interruptor. Esse humor é reforçado pelo péssimo sofá-cama ao qual estou pernoitando. São 3:47 da manhã, hora que a enfermeira julgou apropriado para mais uma das infinitas injeções de substâncias que propiciam o bem-estar a pacientes terminais.<br />
Minha visão se desvia da enfermeira para a grande cama de ferro do outro lado do quarto; minha avó só não reclamou daquele brusco despertar porque muito provavelmente nem tinha mais forças para isso, além de quê, qualquer tipo de reclamação já vinha por instinto natural, visto ela estar 90% do tempo desacordada de tão sedada. As consequências naturais da doença, e mais de dois meses de internação estavam vencendo aquele velho corpo.<br />
Aquele Novembro foi muito diferente deste que vivenciamos em Porto Alegre, com chuvas históricas e sensação de abafamento, aquele foi seco e com noites agradáveis. Convencido de que eu não ia mais conseguir dormir, fui caminhar pelo enorme corredor. Mal cheguei a porta dei de cara com dois enfermeiros empurrando uma maca pelo corredor com alguém deitado em cima, completamente tapado por um lençol branco.<br />
<em>Eu estava cercado.</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Oda del Cuento Perdido]]></title>
<link>http://eduardblanco.wordpress.com/2009/11/26/oda-del-cuento-perdido/</link>
<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 18:57:33 +0000</pubDate>
<dc:creator>eduard</dc:creator>
<guid>http://eduardblanco.wordpress.com/2009/11/26/oda-del-cuento-perdido/</guid>
<description><![CDATA[¿REEDICIÓN? Perdona mi indiscreción M, pero estoy desesperado, soy un relato perdido y hace rato que]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1038" title="rostro-del-men-history" src="http://eduardblanco.wordpress.com/files/2009/01/rostro-del-men-history.jpg" alt="" width="332" height="390" /><strong><span style="color:#808080;">¿REEDICIÓN?</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;"><em>P</em>erdona mi indiscreción <strong>M</strong>, pero estoy desesperado, soy un relato perdido y hace rato que ando harto angustiado buscando mi <strong>Blog</strong>. Tal vez mi autor esté preocupado.</p>
<p style="text-align:justify;">Me caí de los cuentos, creo, quizás de los borradores, no estoy seguro. Todo empezó cuando unas palabras empezaron a insultarse entre ellas con adjetivos horribles, a la súbita disputa se unieron unas minúsculas que hormigueaban por los alrededores. Pronto se hicieron bandos, las etiquetas, las categorías. Mi posición se tornó vulnerable, sin tiempo a registrar un <em>Backup</em>, no me quedó más remedio que salir a toda leche de ahí, zumbando que le diría una abeja a otra.</p>
<p style="text-align:justify;">Buscando una salida a la caótica revuelta, tropecé con una <strong>R</strong> apoyada en una postura muy tentadora en la esquina de una <span style="color:#ff0000;"><strong>web</strong></span> de pago. Desde el principio me pareció una letra hermosa, con un acabado muy interesante, con aquella sugerente curvatura sobre la cintura de aguja, asomando con estilo la pierna con la cual choqué. Creyéndome enamorado por flechazo, me dejé llevar por el instinto más primitivo, yendo a buscar a través de la filología, el sentido de la letra que anunciaba la palabra, alumbrada de efecto neón, degradados intensos y hermosos destellos artificiales.</p>
<p style="text-align:justify;">Imagina el impacto al comprender dónde me encontraba, entre archivos de imágenes cargados de carne humana cuyos atributos sexuales a tamaño gigante superaban mis limitaciones cognitivas con creces, alucinado por las nítidas definiciones de vídeo a merced de la comunicación corporal de sus voluptuosos protagonistas.</p>
<p style="text-align:justify;">Librado del deseo de la excitación <em>in-extremis</em>, confieso que bajo una gran prensión por no tocar la tecla de la i<em>ntro-ducción</em>. Navegué entre millones de redes buscando una inalámbrica para establecer una conexión libre. Después viajé de polizonte en banda ancha, desde donde registré miles de flujos de datos. Localizar el servidor de los <span style="color:#800000;"><strong>Blogs</strong></span> y determinar el de <strong>WordPress</strong> fue sencillo, lo arriesgado llegó al saltar del tráfico de redes yendo a caer a la nube de etiquetas. A pesar de las adversidades, aquí me tienes colega, luchando por sobrevivir, después de navegar como un poseso contra cortafuegos, troyanos y otros peligros del ciberespacio.</p>
<p style="text-align:justify;">- Disculpa, con la emoción olvidé presentarme, soy un cuento que comienza con la letra <strong>E </strong>Mayúscula del cuerpo Arial, ¿Y tú, bella grafía, eres…?</p>
<p style="text-align:justify;">- No. ¡Disculpa tú!, porque voy a pasar cantidad de tu rollo, vengo de un foro de deportistas y estoy hecha polvo, loca por echarme a planchar la letra. Así que, compañera, déjame en paz. ¡Vete con la <strong>Wikipedia</strong> a dar por culo a las <span style="color:#003366;"><strong>Galápagos</strong></span>!<img class="alignright size-thumbnail wp-image-1070" title="Comentarista Infantil" src="http://eduardblanco.wordpress.com/files/2009/02/nen.jpg?w=69" alt="" width="69" height="96" /></p>
<p style="text-align:justify;">- ¡Pero eres una <strong>M</strong> Mayúscula! Una letra considerable, importante.</p>
<p style="text-align:justify;">- <strong>M</strong> de mierda. Que te pires de aquí, montón de caracteres anormales.</p>
<p style="text-align:justify;">Abochornado por la inaudita respuesta, me sentí airado y ofendido. Comencé a caminar con desdén, furioso por los acontecimientos postreros, cual taciturno andaluz bailando por sevillanas en un abecedario ruso. Para bien, no me di por vencido y reprendí la aventura. Arribé a los <span style="color:#800000;"><strong>blogs</strong></span> de política dando un par de saltos. Allí todo era letra, mucha y seguida. Intenté incluirme a algún texto sin éxito, en la página imperaba un ritmo salvaje: tan pronto llegaba una entrada salía otra recién posteada. Con las imágenes ocurría lo mismo, si bien era más complicado y peligroso, las fotografías despiezaban los textos constantemente, no perdonaban las erratas y decapitaban argumentos por dejar de ser noticia, dando paso inmediato a la siguiente cabecera.</p>
<p style="text-align:justify;">Me descolgué de un titular a otro hasta acceder a un enlace de categorías, como mi mala suerte me perseguía de cerca, resbalé, entonces caí en volandas y a bandazos, entre los <span style="color:#800000;"><strong>blogs</strong></span> personales.</p>
<p style="text-align:justify;">Ahora me encuentro en un estado catatónico, leo sobre tristeza y desamor, sobre soledades y reflexiones profundas. Con lo ocurrido me siento raro aquí, será por las fotos que vi, las noticias que leí sobre el planeta, sobre los niños muriendo de pura pobreza, sobre las guerras guarras que asolan el mundo. Y ahora, hallo a estas personas que no tienen nadie que las escuche, razón por la cual plasman aquí sus sentimientos más íntimos, sus confesiones y sus secretos mejor guardados. Hablan de sus sueños, de sus deseos, de amar y ser amados. De encontrar el cariño con las palabras adecuadas. Enmudezco y siento ganas de sentarme a llorar en lo alto de un puerto virtual.</p>
<p style="text-align:justify;">De repente recuerdo quién soy, soy un cuento, ¿Ficción o realidad? Mi función es jugar con las palabras a desdramatizar, mi mensaje es la obligación de hacer crecer la imaginación, creer en lo fantástico.</p>
<p style="text-align:justify;">Poder transformar la adversidad en felicidad, convertir el dolor en relativo, la soledad en amor. Denunciar una injusticia, ser la voz de la garganta del que ya no grita, las lágrimas de quienes secaron los ojos.</p>
<p style="text-align:justify;">Necesito un enrutamiento, un servidor y una dirección remota. ¡¡Soy un cuento que publicar!!</p>
<p style="text-align:justify;">Un cuento escrito por gente como yo, en noches como esta, para gente como tú.</p>
<p style="text-align:center;">
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-401" title="telecuentos" src="http://eduardblanco.wordpress.com/files/2008/10/telecuentos.jpg" alt="" width="256" height="256" /></p>
<p><img style="border:medium none;position:absolute;z-index:2147483647;opacity:0.6;display:none;" src="image/png;base64,iVBORw0KGgoAAAANSUhEUgAAABgAAAAYCAYAAADgdz34AAADsElEQVR4nK2VTW9VVRSGn33OPgWpYLARbKWhQlCHTogoSkjEkQwclEQcNJEwlfgD/AM6NBo1xjhx5LyJ0cYEDHGkJqhtBGKUpm3SFii3vb2956wPB/t+9raEgSs52fuus89613rftdcNH8/c9q9++oe/Vzb5P+3McyNcfm2CcPj9af9w6gwjTwzvethx3Bx3x8xwd1wNM8dMcTNUHTfFLPnX6nVmZpeIYwf3cWD/PhbrvlPkblAzVFurKS6GmmGqqComaS+qmBoTI0Ncu3mXuGvWnrJ+ZSxweDgnkHf8ndVTdbiT3M7cQp2Z31dRTecHAfqydp4ejhwazh6Zezfnu98E1WIQwB3crEuJ2Y45PBTAQUVR9X4At66AppoEVO1Q8sgAOKJJjw6Am6OquDmvHskZ3R87gW+vlHz98zpmiqphkkRVbQtsfPTOC30lJKFbFTgp83bWh7Zx/uX1B6w3hI3NkkZTqEpBRDBRzG2AQHcwcYwEkOGkTERREbLQ/8HxJwuW7zdYrzfZ2iopy4qqEspKaDYravVm33k1R91Q69FA1VBRzFIVvXbx5AgXT44A8MWP81yfu0utIR2aVK3vfCnGrcUNxp8a7gKYKiLCvY2SUvo/aNtnM3e49ucK9S3p0aDdaT0UAVsKi2tVi6IWwNL9JvdqTdihaz79/l+u/rHMxmaJVMLkS2OoKKLWacdeE3IsSxctc2D5Qcl6vUlVVgNt+fkPPcFFmTw1xruvT7SCd7nuVhDQvECzJH90h0azRKoKFRkAmP5lKTWAGRdefoZL554FQNUxB92WvYeA5UN4PtSqwB2phKqsqMpBgAunRhFR3j49zuU3jnX8k6fHEQKXzh1jbmGDuYU6s4t1rt6socUeLLZHhYO2AHSHmzt19ihTZ48O8Hzl/AmunD/BjTvrvPfNX3hWsNpwJCvwYm+ngug4UilSCSq6k8YPtxDwfA+WRawIWFbgscDiULcCEaWqBFOlrLazurupOSHLqGnEKJAY8TwBEHumqUirAjNm52vEPPRV4p01XXMPAQhUBjcWm9QZwijwokgAeYHlHYA06KR1cT6ZvoV56pDUJQEjw0KeaMgj1hPEY4vz2A4eW0/e1qA7KtQdsxTYAG0H3iG4xyK1Y+xm7XmEPOJZDiENzLi2WZHngeOjj2Pe+sMg4GRYyLAsx7ME4FnsyTD9pr0PEc8zPGRAwKXBkYOPEd96cZRvf11g9MDe7e3R4Z4Q+vyEnn3P4t0XzK/W+ODN5/kPfRLewAJVEQ0AAAAASUVORK5CYII%3D" alt="" width="24" height="24" /></p>
<p><img style="border:medium none;position:absolute;z-index:2147483647;opacity:0.6;display:none;" src="image/png;base64,iVBORw0KGgoAAAANSUhEUgAAABgAAAAYCAYAAADgdz34AAADsElEQVR4nK2VTW9VVRSGn33OPgWpYLARbKWhQlCHTogoSkjEkQwclEQcNJEwlfgD/AM6NBo1xjhx5LyJ0cYEDHGkJqhtBGKUpm3SFii3vb2956wPB/t+9raEgSs52fuus89613rftdcNH8/c9q9++oe/Vzb5P+3McyNcfm2CcPj9af9w6gwjTwzvethx3Bx3x8xwd1wNM8dMcTNUHTfFLPnX6nVmZpeIYwf3cWD/PhbrvlPkblAzVFurKS6GmmGqqComaS+qmBoTI0Ncu3mXuGvWnrJ+ZSxweDgnkHf8ndVTdbiT3M7cQp2Z31dRTecHAfqydp4ejhwazh6Zezfnu98E1WIQwB3crEuJ2Y45PBTAQUVR9X4At66AppoEVO1Q8sgAOKJJjw6Am6OquDmvHskZ3R87gW+vlHz98zpmiqphkkRVbQtsfPTOC30lJKFbFTgp83bWh7Zx/uX1B6w3hI3NkkZTqEpBRDBRzG2AQHcwcYwEkOGkTERREbLQ/8HxJwuW7zdYrzfZ2iopy4qqEspKaDYravVm33k1R91Q69FA1VBRzFIVvXbx5AgXT44A8MWP81yfu0utIR2aVK3vfCnGrcUNxp8a7gKYKiLCvY2SUvo/aNtnM3e49ucK9S3p0aDdaT0UAVsKi2tVi6IWwNL9JvdqTdihaz79/l+u/rHMxmaJVMLkS2OoKKLWacdeE3IsSxctc2D5Qcl6vUlVVgNt+fkPPcFFmTw1xruvT7SCd7nuVhDQvECzJH90h0azRKoKFRkAmP5lKTWAGRdefoZL554FQNUxB92WvYeA5UN4PtSqwB2phKqsqMpBgAunRhFR3j49zuU3jnX8k6fHEQKXzh1jbmGDuYU6s4t1rt6socUeLLZHhYO2AHSHmzt19ihTZ48O8Hzl/AmunD/BjTvrvPfNX3hWsNpwJCvwYm+ngug4UilSCSq6k8YPtxDwfA+WRawIWFbgscDiULcCEaWqBFOlrLazurupOSHLqGnEKJAY8TwBEHumqUirAjNm52vEPPRV4p01XXMPAQhUBjcWm9QZwijwokgAeYHlHYA06KR1cT6ZvoV56pDUJQEjw0KeaMgj1hPEY4vz2A4eW0/e1qA7KtQdsxTYAG0H3iG4xyK1Y+xm7XmEPOJZDiENzLi2WZHngeOjj2Pe+sMg4GRYyLAsx7ME4FnsyTD9pr0PEc8zPGRAwKXBkYOPEd96cZRvf11g9MDe7e3R4Z4Q+vyEnn3P4t0XzK/W+ODN5/kPfRLewAJVEQ0AAAAASUVORK5CYII%3D" alt="" width="24" height="24" /></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[MIEDO]]></title>
<link>http://damapoeta.wordpress.com/2009/11/26/miedo/</link>
<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 17:08:24 +0000</pubDate>
<dc:creator>DAMADENEGRO</dc:creator>
<guid>http://damapoeta.wordpress.com/2009/11/26/miedo/</guid>
<description><![CDATA[  Aquellas calles del viejo Londres me hicieron temer; la sombría callejuela se perdía en una plaza ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:center;"><strong><a href="http://damapoeta.wordpress.com/files/2009/11/bt6.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-335" title="bt6" src="http://damapoeta.wordpress.com/files/2009/11/bt6.jpg" alt="" width="450" height="316" /></a> </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Aquellas calles del viejo Londres me hicieron temer; la sombría callejuela se perdía en una plaza llena de cartones donde dormitaban dos mendigos. Era para pensar en salir corriendo pero la invitación del viejo profesor era mucho más tentadora que todo temor. Difícil me había resultado arrancarle una cita y ahora que lograba tener un poco de su tiempo para poder compartir algo de su sabiduría no iba a salir corriendo como una miedica por un poco de porquería en la calle cuando estaba acostumbrada a estar en lugares más perdidos que éste; Londres aunque oculto es Londres y a pocos metro tenía la calle llena de gente del viejo barrio.</strong></p>
<p><strong>Qué me iba a encontrar en esa casa?&#8230;. un viejo secreto escondido que muy pocos sabían pero que a mi me había estado martilleando la cabeza desde hacía muchos años. La base de muchas leyendas extendidas sobretodo por el centro de Europa donde el viejo profesor había vivido parte de su vida precisamente buscando este acontecimiento; la sangre es vida siempre había dicho emulando a uno de sus escritores favoritos. </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Di con el número de su casa, el siete (mi número favorito). Apreté el viejo timbre y pareció que toda la casa se estremecía con su ring. Una figura se fue dibujando en los cristales que conformaban el marco del portón y la vieja puerta crujió con la lenta apertura. Mi viejo profesor lucía sus cabellos blancos alborotados como siempre; es curioso que este hombre siempre estuviese igual, no estaba más viejo a pesar de su edad y de los años que habían pasado desde la última vez que lo vi en la universidad. Sus clases eran tan interesantes que me unió una gran amistad a él alimentada en los rincones de los viejos bares de mi tierra; en los cascos antiguos de las ciudades milenarias, con tanta historia como este hombre que ahora me invitaba a su hogar londinense donde siempre había vivido, salvo el tiempo que estuvo en mi país dando clases de filosofía.</strong></p>
<p><strong>Pase a la salita pequeña bien decorada aunque con muebles de hacía un siglo; era como ir atrás en el tiempo. Me senté junto a la chimenea que crujía con los troncos hechos llamas y miré el rostro del viejo profesor con tanta curiosidad que no tuvo más remedio que decirme: &#8220;ten un poco de paciencia&#8221;. </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Me dio una carta para que la leyera, mis ojos se fueron abriendo ante la revelación de ese hombre con nombre y apellidos que le escribía al profesor y que se ofrecía a visitarle en su casa para que ambos tuviesen charlas sobre el asunto de la sangre que tanto anhelaba el profesor; este hombre del centro de Europa era transportador de una raza especial de seres que vivían solo de sangre, eran eternos y habitaban en la oscuridad aunque se paseaban muchos de ellos por las grandes ciudades, eso sí siempre a la sombra aunque podían vivir durante el día debidamente protegido del astro rey.</strong></p>
<p><strong>Mis ojos se clavaron en el viejo profesor después de leer la misiva y una pregunta tras otra fueron saliendo de mi garganta como si me fuese la vida en ello. De verdad había encontrado la raíz de la leyenda?, de verdad existían los vampiros?. </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>El viejo profesor se levantó y batió en el aire un cordón que caía junto a al chimenea; unos pasos me alertaron de que alguien estaba bajando la escalera de madera que comunicaba con el piso superior. La puerta se abrió y unos ojos medio azulados y negros entraron en la habitación como si precediesen al cuerpo joven y bien formado del hombre visitante. Una levita gris, tan de moda en estos tiempos, pantalones negros y camisa de raso negra. Su cabello negro brillaba con los rayos de las llamas, y el viejo quinqué iluminó un rostro que para nada tenía que ver con la muerte.</strong></p>
<p><strong>La sangre es vida me dije para mis adentro. Vida&#8230;. me repetí como si quisiera comunicar mis dudas y mis preguntas al nuevo ser que había entrado en mi vida. Y las manos se unieron en un saludo como salido de una vieja postal amarillenta por el tiempo transcurrido. Las suyas estaban frías, frías pero con vida pues la sangre bullía por las venas que se dejaban entrever bajo su piel. La sangre es vida. </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Ocupé de nuevo el viejo sillón y el se sentó junto al profesor sin que sus ojos se apartaran de los míos ni un solo segundo. Hablamos muy de seguido casi sin mirar el tiempo que pasaba en el viejo reloj de pie que se sacudía el polvo cada vez que daba los cuartos y pasaba también en la charla que se iba entonando con la entrada a fondo del tema que nos interesaba. Una pregunta salió casi sin pensar de mis labios: de verdad vives solo de sangre?.</strong></p>
<p><strong>Su mirada se clavó en mis ojos, quizás se desvió un poco hasta mis manos que posaban en el viejo butacón. Se muy bien que un brillo especial los dominó cuando vieron las venas que con poco disimulo se notaban bajo mi piel en las muñecas. </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Es mi sino, dijo con media voz y el profesor se levantó nervioso porque sabía que estábamos entrando en el camino más peligroso del tema; se puso a mi lado mientras yo lanzaba una nueva pregunta: Matas para vivir?&#8230;. No mato nunca, simplemente tomo sangre de quien me la ofrece sin hacerle ningún daño y otra que la compro.</strong></p>
<p><strong>Se puede tomar sangre de algún cuerpo sin causarle daño?&#8230;. se puede, simplemente me ofrece algo suyo y lo tomo para seguir viviendo. No hay problemas con la persona que pierde la sangre?&#8230;. nunca si no se llega a cierto límite. </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Quiero participar en este asunto dije sin pensar&#8230;. los dos hombres me miraron con cierto temor y sorpresa. Y me fui al lado de este hombre extraño y apasionante.</strong></p>
<p><strong>Le ofrecí el brazo, sus ojos brillaron de deseo cuando sintió el pulso tan cerca&#8230;. le volví a ofrecer el brazo&#8230;. toma un poco, le dije. Y ante mi insistencia cogió mi brazo y en un gesto de sorpresa por mi parte, lamió la parte interna de mi brazo, como un cariño animal, como el gato se limpia las manos después de una sesión de comida. Su lengua era tibia, de difícil definición, áspera pero suave a la vez y que transmitía un deseo sexual innato&#8230;. aquello se estaba convirtiendo en un peligroso juego. Tres lamidos más cuando sus dientes se clavaron en mi carne, curiosamente sin dolor y sentí como si mi alma se fuese de mi cuerpo, una ingravidez me poseyó de repente que hizo tambalear mi cuerpo. </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>El profesor me sostuvo y eso me dio fuerza, seguí allí de pie esperando que mi extraño acompañante dejara mi brazo; en un momento paró y sus ojos hasta ahora cerrado, se abrieron dejando sus pupilas blancas a mi vista. El horror se apoderó de todo mi ser y sin embargo, el profesor me sostuvo más fuertemente para darme valor. Y unos minutos después su desgarro se convirtió en beso dejando dos señales ya cicatrizadas en mi brazo.</strong></p>
<p><strong>Los colores aparecieron en las mejillas marmóleas de mi acompañante y sus ojos tomaron un azul intenso bajo los fuegos de la chimenea. </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Me dejé caer en el sillón, era como si hubiese andado mucho, estaba cansada. El profesor se puso a mi lado, no te preocupes, pasará cuando te repongas lo mismo que cuando donas sangre.. es lo mismo.</strong></p>
<p><strong>El profesor se perdió por la puerta, y este hombre joven se levantó poniéndose a mi lado también: volverás?&#8230; no lo sé dije a media voz. No te olvidaré, continuó &#8230;y deseo estar más tiempo a tu lado. Ya sabes que existimos, estamos en todos lados, pero no somos asesinos, solo para quien lo quiere. Tu lo quieres o lo has querido y yo te lo he dado. No me temas, simplemente soy un hombre de menú poco variado. </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Sus labios rozaron los míos en un cálido beso. Mas se volvió salvaje y lleno de deseos y sin embargo, no se aprovechó de mi momento de debilidad. Y me fui alejando de su lado perdiéndome en la puerta de entrada sin ni siquiera despedirme del viejo profesor; ya sabía lo que tenía que saber y no quería saber más.</strong></p>
<p><strong>Me perdí por la sombría calle&#8230;. </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>DAMADENEGRO 26/1/2009</strong> </p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Mensajes Positivos - Mensajes de Reflexion: El bambú japonés ]]></title>
<link>http://marcialcandioti.wordpress.com/2009/11/26/mensajes-positivos-mensajes-de-reflexion-el-bambu-japones/</link>
<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 14:44:39 +0000</pubDate>
<dc:creator>Marcial Candioti</dc:creator>
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<description><![CDATA[No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y r]]></description>
<content:encoded><![CDATA[No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y r]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[EL DESPUÉS DE TU ABRAZO]]></title>
<link>http://puramariagarcia.wordpress.com/2009/11/26/el-despues-de-tu-abrazo/</link>
<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 14:09:38 +0000</pubDate>
<dc:creator>pura maria garcia</dc:creator>
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<description><![CDATA[Desciendo del coche y cierro la puerta sin dejar de mirar al otro extremo de la calle. Espero tu lle]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><a href="http://puramariagarcia.wordpress.com/files/2009/11/fuimos-somos.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1070" title="FUIMOS, SOMOS" src="http://puramariagarcia.wordpress.com/files/2009/11/fuimos-somos.jpg?w=300" alt="" width="300" height="240" /></a><strong><br />
</strong></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>Desciendo del coche y cierro la puerta sin dejar de mirar al otro extremo de la calle. Espero tu llegada.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>La ciudad se empequeñece, se hace concreta y pierde su amplitud al conformarse con existir en los metros que me rodean, los que forman el espacio que han de alcanzar tus pasos cuanto tu presencia sea real. Te espero a lo largo de unos minutos en los que mi respiración en nada se parece al aliento sereno que también me haces sentir después de hacerme tuya.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>La gente, con rostros, sin nombres y apellidos, salpica la calle de pasos. Mis ojos te buscan en sus siluetas durante breves instantes que se quiebran al no reconocer tu piel en ellos. Nadie eres tú. Ninguno de ellos toma tu cuerpo. No hay rostro que sea tu identidad. Mi mirada intenta verte en ellos, aún sabiendo que no son ellos quien tú eres.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>Comienza a dibujarse el perfil de tu cuerpo en la distancia próxima. Tu sonrisa es un signo inequívoco que incita a mi corazón. Te espero y llegas. Te aguardo y eres tú quien da a la ciudad su sentido más intenso. Llegan tus ojos concisos, tu caminar agitado, la abertura justa de tu boca al pronunciar la primera palabra. Llega tu abrazo, la forma en la que mi cintura se adapta a tus manos y tu cuerpo recibe mi latir inicial. Te siento en él, en la conjunción de mi pecho con el tuyo, en el perímetro carnal que dibujan tus brazos. Te espero y has llegado. Aconteces en mí, de nuevo, sin pretextos.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>Sin dejar de aproximarme a ti, me susurras y me explicas cómo deseabas regresar a mi cuerpo, qué perdido estaba el tuyo sin el mío, cómo el deseo de mí ha hecho de ti su paisaje cotidiano.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>Dejas el primer <em>te quiero</em> ondeando en mi rostro, acompañado de un <em>ven</em> que precede a la fuerza con que tu mano busca la mía para comenzar a caminar. Tu mano es la misma ciudad, la misma calle que recorremos con nuestros andar convencido.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>Es aquí, me dices. Señalas una puerta de madera que no es sino el límite que va a separar la ciudad de nosotros. Mi cuerpo se agita al presentirlo, al sentir tu agitación, también creciente y presentida. Abres la puerta y me das el paso para que ante ti ascienda al lugar que has elegido para nuestro encuentro. Los escalones son signos suspendidos, recónditos puentes que ahora se muestran accesibles para que seamos una intersección de fuego y carne. Los escalones son retazos de lo que dejamos atrás para hallar nuestro lugar en el futuro más cierto. Los escalones son, sólo son, se suceden a nuestro paso y somos nosotros quienes les dictan su existencia, breve y transitoria, antes de que les abandonemos, mientras les damos la espalda.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>Una nueva puerta franquea el instante en que nos tomaremos la piel, el sexo y nuestro cuerpo, en el que el uno se difuminará en el otro, sin borrar las líneas que nos definen. La abres y abres, con ese gesto, la luz más clara que el alba podría traernos. La abres y te abres a mí, como un ave intrépida que aleja el temor a los temores y se afianza en su vuelo ante el mundo impasible.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>Te deseo, me dices con tu boca y con tus manos. Trepas por mi pecho y haces nido en mi cuello con tu lengua excitada. Recorres mis hombros y retiras mi blusa hasta intuir la piel blanca que los cubre.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>Te deseo tanto, me dices con los ojos encendidos, alejados ya de la añoranza que mis ojos han dejado en ellos en los días de ausencia, en el tiempo vacío de nosotros. Me alejas de tu cara para contemplarme. Déjame mirarte, me pides con un gesto de tus ojos. Ellos también desean penetrar en mí, reconocerse en la imagen que de ellos ha construido el tiempo indefinible que ya hemos compartido.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong><!--more--><br />
</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>Te amo, me repites, con sílabas de besos encendidos. Te amo como se ama al último sueño, al amor descubierto, al cuerpo que se necesita para sentirsee cuerpo. Mi silencio se llena de respuestas. Tú las sabes, reconoces mi amor y mi deseo en cada uno de los movimientos de mis manos. Te busco los labios con mis labios, encierro el aire rebelde y lo  aprisiono para que tu respiración se acoja a él y se haga aliento. Te amo tanto, te digo con mis dedos. Y mi lengua te escruta y te incita al beso más profundo.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>Espera, pronuncio lentamente.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>Al compás de tu mirada, interrumpo el existir de los botones de mi blusa. Pareces suspendido en el penúltimo de ellos, tan alejado de la realidad que te asemejas a un sueño que se sabe alcanzable. Mi blusa se divide como ventana inmensa y tus ojos pretenden, dulcemente, asomarse a ella y construir un paisaje en el que solo tú y tus manos seáis los únicos habitantes. Detrás de mí, la superficie roja de la barra que separa la cocina del salón, se convierte en sábana diáfana, mar incitante, un <em>ven</em> sin sonido que me invoca. Me sitúo sobre ella, permitiéndome la excitación creciente que trae tu presencia y los presagios de ti y de tu sexo. Mi falda asciende por mis piernas, acompañándome el gesto, y deja al descubierto el encaje de las medias que abrazan mis muslos. Tú quisieras ser tejido y rozarme la piel con lujuria y ternura, acariciar la antesala de mi pubis, el camino sinuoso que te llevará inevitablemente a mi sexo caliente antes de que lo conviertas en agua única acogida con tus labios y tu boca. Separo mis muslos, sin pudor, para que intuyas de qué forma se sujetan mis medias a mi cintura, cómo me rodean. Tu mirada se detiene en el tejido negro que asoma entre mi falda.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>No puedo desearte más, me dices mientras tus dedos inquietos y excitados separan mis ligueros de la piel que frágilmente separa mi cuerpo de tus manos. Son ellos los que inician una danza única y precisa. Son ellos los que se mojan con mi humedad y restauran el agua que el deseo provoca en cada parte de mi cuerpo anhelante. Son ellos. Eres tú. Es el amor que se trenza con el sexo, con la voluntad de poseernos, el ansia de penetrarnos la carne, el sentimiento.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>No puedo desearte más, me repites mientras tu boca es ya mi boca y tu lengua me recorre como el escalofrío más intenso.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;"><strong>No te demores, hazme tuya, te responde mi voz con mi silencio. Y el mundo no lo es, la realidad se pierde, el tiempo se descuenta del futuro cercano y nuestro amor, como marea profunda, nos agita la carne y nos induce al silencio más carnal de nuestros cuerpos.</strong></span></p>
<p><span style="color:#ff9900;"><strong>La canción expresa, como mis palabras, lo que me haces sentir&#8230;Abre el enlace y escúchame, escúchala&#8230;</strong></span><a href="http://puramariagarcia.wordpress.com/files/2009/11/marisa-monte-eu-te-amote-amo-te-amo.mp3">Marisa Monte: EU TE AMO, TE AMO, TE AMO</a></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Otoño]]></title>
<link>http://englishlady04.wordpress.com/2009/11/26/otono/</link>
<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 10:57:15 +0000</pubDate>
<dc:creator>Vampiresa</dc:creator>
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<description><![CDATA[Y mientras las hojas vuelan entre olas de viento por las calles vacías, yo, escucho tu nombre en can]]></description>
<content:encoded><![CDATA[Y mientras las hojas vuelan entre olas de viento por las calles vacías, yo, escucho tu nombre en can]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[La Desconocida]]></title>
<link>http://atizando.wordpress.com/2009/11/26/la-desconocida/</link>
<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 10:55:54 +0000</pubDate>
<dc:creator>atizando</dc:creator>
<guid>http://atizando.wordpress.com/2009/11/26/la-desconocida/</guid>
<description><![CDATA[Acababa de salir de trabajar y un compañero me invitó a tomar algo, en un bonito establecimiento en ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>Acababa de salir de trabajar y un compañero me invitó a tomar algo, en un bonito establecimiento en el que no éramos precisamente unos desconocidos. Todo transcurría siguiendo el invisible, pero férreo guión, establecido por la rutina, hasta que una voz, a la que en un principio no pude poner cara, gritó mi nombre.</p>
<p>Instintivamente mis ojos buscaron a quien me llamaba, una mujer, en el extremo de la barra, agitaba sus manos, su sonrisa evidenciaba su satisfacción ante aquel inesperado encuentro. Yo, sinceramente, hacía inhumanos esfuerzos por reconocer aquella cara llena de exultante felicidad, y con las precauciones debidas, me fui acercando a ella lentamente.</p>
<p>Al llegar a su altura, ella se lanzó a mis brazos, dándome un fortísimo abrazo y besándome las mejillas de manera sonora, casi estridente. Temiendo el ridículo, yo respondí con similar empeño, hasta que, sin la menor intención por mi parte, sus labios y los míos se encontraron, y para mi desgracia, en lugar de apartarse pudorosos, repitieron el encuentro, pero esta vez con calma, con serenidad, olvidando por completo lo fugaz del su primer e inopinado primer contacto.</p>
<p>Mi cabeza trataba inútilmente de identificar a mi fogosa compañera, mas en vano eran mis esfuerzos, repasé mentalmente antiguas compañeras del colegio, de la universidad, de anteriores empresas, lejanas novietas, o ligues de amigos y conocidos, sin llegar a una conclusión definitiva, claro que tampoco ayudaba mucho, el que su lengua insistiese en entablar una especie de batalla posicional contra la mía, que si ahora en mi boca, ahora en la tuya.</p>
<p>Desconozco cuanto tiempo permanecimos en esa posición, que pienso alargamos debido al miedo atroz que ambos sentíamos a lo que después pudiera ocurrir, o al menos eso es lo que yo creía. Con indescriptible dulzura ella repasó el espacio entre mis dientes y mis labios y muy lentamente separó sus labios de los míos, que nada conformes con la decisión se aferraron a sus pares con todas sus fuerzas, hasta que dolorosamente se vieron privados de su excitante compañía.</p>
<p>Su cara quedó frente a la mía, sus ojos estaban tan cerca de los míos que podía verme reflejado en ellos, su corazón palpitaba con fuerza, sus mejillas estaban enrojecidas y sus manos temblaban apoyadas en mis caderas. Justo cuando se disponía a hablar, mi mano se posó en sus preciosos labios, en inequívoco gesto de mantener el silencio. Nada en ese momento debía romper la magia, el erotismo, la sensualidad más provocadora que invadía mis sentidos, nada. Ella besó con ternura mi dedo inquisidor y como quien manda sus tropas a una muerte segura, hice un último y denodado esfuerzo por desvelar el misterio de la identidad de aquella dama.</p>
<p>Una lágrima cayó de sus ojos, mi corazón se estremeció, intenté volver a besarla, necesitaba tiempo, sin embargo ella se apartó, sus labios pronunciaron lo único que no quería escuchar, intenté volver a hacerla callar, pero su mano frenó en seco a la mía y me dijo:</p>
<p>-“Llevo años, muchos años soñando con este momento, con besarte, con abrazarte, con tenerte, con que seas mío. Nunca me atreví a decirte lo que sentía por ti, si alguna vez estuve decidida a confesarte mi amor, te encontraba con alguna de las muchas zorritas con las que solías salir. No puedes imaginar las noches que pasado llorando porque tu ni tan siquiera me mirabas, porque para ti yo no existía, y hoy, después de tantos años te veo, me besas, y ni tan siquiera sabes quien soy.”- Dijo entre sollozos.</p>
<p>Completamente sobrepasado por la situación, abochornado como nunca en la vida lo había estado, un nombre salió por mi boca de modo totalmente fortuito. Ella puso su dedo índice en mitad de mis labios y me susurró al oído –“Déjalo, mi amor, déjalo, recordaré este encuentro como lo mejor que me ha pasado en la vida, y prefiero seguir siendo una perfecta anónima para ti.”- Sus labios se unieron a los míos, empastando en una sinfonía triste y conmovedora, me miró, sonrió y sin volver la vista atrás pagó la cuenta y se marchó.</p>
<p>Jamás volví a verla, hablé con amigos, traté de averiguar de quien se trataba, mas su identificación resultó del todo imposible. Desde aquel día paso las noches en blanco sentado en un sillón mirando una televisión apagada, llorando por ella, suspirando por besarla, por abrazarla, por hacerla mía, supongo que si lo buscaba era venganza lo había conseguido, no obstante, y por si lo que buscaba era amor, acudo con regularidad kantiana al mismo lugar, con la vana esperanza de que alguien grite mi nombre al final de la barra.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Algunas correcciones (6)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/2009/11/26/algunas-correcciones-6/</link>
<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 00:07:02 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lee entre dientes: &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;“Si algo parece claro es que la b]]></description>
<content:encoded><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lee entre dientes: &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;“Si algo parece claro es que la b]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Cuentos, relatos y más]]></title>
<link>http://floresde.wordpress.com/2009/11/25/cuentos-relatos-y-mas/</link>
<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 23:24:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>floresde</dc:creator>
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<description><![CDATA[En relatame (sic), encontrarás una gran cantidad de historias escritas por gente de diferentes paíse]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>En <a href="http://www.relatame.com/?pag=todos">relatame</a> (sic), encontrarás una gran cantidad de historias escritas por gente de diferentes países de habla hispana. Hay tres cosas interesantes:</p>
<p><a href="http://www.relatame.com/?pag=todos"><img class="alignleft size-full wp-image-873" title="relatame" src="http://floresde.wordpress.com/files/2009/11/relatame.jpg" alt="" width="187" height="58" /></a></p>
<p>&#160;</p>
<p>&#160;</p>
<p><span style="color:#3366ff;"><strong>a)</strong></span> Puedes escribir tu propia historia. Existe la opción de escribir sólo el inicio y otras personas continuarán el relato.</p>
<p><strong><span style="color:#3366ff;">b)</span></strong> Puedes modificar las historias: crear nuevos personajes, cambiar la trama, el final, etc.</p>
<p><span style="color:#3366ff;"><strong>c)</strong></span> Puedes agregar voz a las narraciones. Si quieres grabar un capítulo o un fragmento de un texto, léelo, graba tu voz y  envía el archivo como lo indican las instrucciones.</p>
<p><a href="http://www.relatame.com/?pag=podcast">Aquí </a>encuentras directamente todos los archivos de audio que hay y sus respectivos textos.</p>
<p>Ojalá encuentres historias de tu agrado.</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[BRUJERIA]]></title>
<link>http://damapoeta.wordpress.com/2009/11/25/brujeria/</link>
<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 17:36:11 +0000</pubDate>
<dc:creator>DAMADENEGRO</dc:creator>
<guid>http://damapoeta.wordpress.com/2009/11/25/brujeria/</guid>
<description><![CDATA[momentos de brujeria   Qué desconcierto crean en mí tus manos, acariciando mi rostro a estas horas d]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:center;"><a href="http://www.ciao.es/opinion_images_view.php/OpinionId/1648800/Img/13104172"><img class="aligncenter" src="http://picnicb.ciao.com/es/14143811.jpg" alt="Relatos Eróticos XIII EMBRUJO" width="400" height="300" /></a></p>
<div style="text-align:center;"><strong>momentos de brujeria</strong></div>
<div style="text-align:center;"><strong> </strong></div>
<div style="text-align:center;"><strong>Qué desconcierto crean en mí tus manos, acariciando mi rostro a estas horas de la madrugada. Manos fuertes, hermosas y cálidas que de un frenesí impregnadas me hacen temblar temerosa de lo que después puedan pedir&#8230;Y acaricias mi pelo, mientras tus labios besan los míos, mi dios oscuro, que de maldad tienes la piel impregnada y el calor del astro nocturno ha dejado esa palidez en tu cara. Ojos oscuros, llenos de ternura pero a la vez de una pasión desbocada en este mes de otoño, libres y sedientos el uno del otro. </strong><strong>Y tus manos me siguen acariciando la espalda; mientras pobre de mí¡ intento terminar sin fin este tarea encomendada. Un beso en tus labios dejo y un frenesí te vuelves con tu lengua intentando robarme el alma &#8230;. y por qué lo intentas si me tienes robada desde el momento que te conocí.</strong></p>
<p><strong>Besos tiernos y dulces que de pronto se vuelven frenéticos en esta cita loca que nos hace enloquecer también. </strong><strong>Y me dejo llevar, que puedo hacer?? y esa boca es mi locura, los ojos de la pasión te adornan, ese cabello castaño que de tintes caobas ha adornado el calor de la oscuridad y esas manos; manos locas más aún.</strong></p>
<p><strong>Chirridos de rejas, la luna luce en el cielo que a duras penas se deja ver por la ventana; una respiración entrecortada y la oscuridad de dos cuerpos; hace frío y sin embargo el calor me descoloca. Tu me tiendes la mano, voy hacia tí. </strong><strong>El camastro se ha teñido de rojo, bajas camisa y pantalón y como un dios te transformas en carne total de mis deseos, posesión infernal de mi alma, perdición total de mis sentidos y tú desposeído deseas que te posea yo a tí. Cabalgadura de pura sangre que corriendo por los llanos, me llevan con tus manos en carrera loca hacia el placer. Y cabalgo amado, haces que cada trance, salto o traspies se convierte en un gemido, un altar al placer.</strong></p>
<p><strong>Y suelto tus riendas-manos y me agarro a tu pelos-crines y en deseo apasionado que está llegando al fin, me clavo en tu perfil y ahondo hasta el purgatorio en que has convertido mi interior, tratando que esa llave abra las siete puertas y dejes el placer salir. Atronando los gritos que de garganta en fuego, salen como maldiciones, haz llegar el climax, es el fin. Y la cabalgadura se vuelve loca, endiablada, sin freno ni meta por llegar&#8230;&#8230;. manos que te querían tener dobles para poder agarrar a este hermoso potro que me ha llevado el placer de cabalgar sin montura.. a pelo&#8230;. ay de mi¡¡¡¡ Frases en idiomas desconocidos, quizás maldiciones, quizás conjuros para atrapar mi alma&#8230;.. tus manos juegan con el aire que me rodea en estos momentos&#8230;. </strong><strong>Y la amazona cae, rendida a tu lado, y en un arrebato busca tu boca, volcán de deseo para poner la marca de su bravura; rocinante, hermoso pura sangre propio&#8230; Sangre&#8230; ha salido la palabra al fín. Y te levantas hermoso, me ofreces tu pecho&#8230; Qué quieres de mí?.</strong></p>
<p><strong>Y tus manos me acercan más y más a un pecho que no late&#8230;. Toma, me dices&#8230; forma parte de mí. Y con manos condenadas te haces un corte para que beba líquido rojo&#8230;. Dios, de nuevo caí¡¡¡¡ </strong><strong>La carrera se vuelve loca&#8230; los candados han quedado de nuevo cerrado, las escaleras deseadas se hacen eternas. Arriba, aire al fin. Y caigo al suelo en lloros, sucia de deseos, qué puedo hacer?.</strong></p>
<p><strong>Continuará&#8230;.. </strong><br />
<strong>DAMADENEGRO 14/4/2009</strong></p>
</div>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Conspiración Narciso]]></title>
<link>http://eduardblanco.wordpress.com/2009/11/25/conspiracion-narciso/</link>
<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 17:02:35 +0000</pubDate>
<dc:creator>eduard</dc:creator>
<guid>http://eduardblanco.wordpress.com/2009/11/25/conspiracion-narciso/</guid>
<description><![CDATA[Blogs sobre Relatos. Ha vuelto a suceder, la última parte, el capítulo 6 de la novela ha desaparecid]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p style="text-align:center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2474" title="pipamac" src="http://eduardblanco.wordpress.com/files/2009/11/pipamac.jpg" alt="" width="281" height="211" /></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#0000ff;"><em><span style="color:#000080;"><strong><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-2427" title="marina-silueta3 copia" src="http://eduardblanco.wordpress.com/files/2009/11/marina-silueta3-copia.jpg?w=37" alt="" width="37" height="96" />B</strong></span>logs</em></span> sobre <strong>Relatos</strong>. Ha vuelto a suceder, la última parte, el capítulo 6 de la novela ha desaparecido de la sección de <strong>wordpress</strong>. El desenlace donde se descubre la verdad y se da a conocer a <strong>Narciso</strong>. ¿Por qué? ¿Ha llegado realmente el fin? ¿<strong>Narciso</strong> existe y soy el siguiente por desvelar sus secretos? ¿Tendrá algo que ver <strong>K</strong>aren, la asesora presidencial? ¿<span style="color:#008080;"><strong>B</strong><span style="color:#008000;">onnet</span></span>? ¿Continuamos siendo los objetivos de una lista?</p>
<p style="text-align:justify;">Amigos, creo que una sombra acecha a los buscadores de la verdad. Hemos pasado buenos ratos juntos, pero tal vez haya llegado el momento de despedirnos. No creo en las casualidades, podéis comprobarlo vosotros mismos: <span style="color:#800000;"><span style="color:#ff0000;"><strong>A</strong></span>sesinos de <span style="color:#ff0000;"><strong>B</strong></span>loggers <em><span style="color:#ff0000;"><strong>6</strong></span></em></span> no está. En cambio si lo está el <em><strong><span style="color:#ff0000;">5</span></strong></em>.</p>
<p style="text-align:justify;">Tenía que suceder, demasiadas preguntas sin respuesta. <strong><em>M</em></strong>aurer,<strong> M</strong>onzón, <strong><em>B</em></strong>lake,  muertos o apartados de servicio. Son mis víctimas, mis manos están manchadas de sangre. Yo les envié a una muerte segura, al núcleo de una élite poderosa, la cual nos espía día y noche, estudia nuestras costumbres, controla nuestros horarios, analiza nuestras inquietudes, para reemplazarnos y luego hacernos desaparecer, a través de <strong>Narciso</strong>.</p>
<p style="text-align:justify;">Han eliminado de la red los datos más incriminatorios, las ficciones más reales. ¿Qué? Oigo golpes en la puerta, alguien intenta forzar la cerradura. Cuídense amigos.</p>
<p style="text-align:justify;">¿Quién anda ahí? Les advierto que voy arm…ggggxxxx, suéltame cabrón de…..grrrrrrrrrrxxxxxxxxxxx. <strong><span style="color:#333333;">¡Pac! ¡Pac!</span>*<img class="aligncenter size-medium wp-image-2475" title="tiroteo-en-alabama" src="http://eduardblanco.wordpress.com/files/2009/11/tiroteo-en-alabama.jpg?w=300" alt="" width="300" height="231" /></strong></p>
<p style="text-align:justify;"><em><img class="alignleft size-full wp-image-2385" title="Mascara" src="http://eduardblanco.wordpress.com/files/2009/11/mascara1.jpg" alt="" width="54" height="80" />En la guerra civil</em> de <strong><span style="color:#808080;"><span style="color:#666699;">F</span>ranco</span></strong>, <em>existieron francotiradores diseminados por los tejados y partes altas de los edificios de</em> <span style="color:#800000;">B</span><span style="color:#993300;">arcelona</span>. <em>Tiraban contra civiles a modo aleatorio. Sus fusiles hacían un sonido seco al disparar,</em> <strong>pac</strong>. <em>Les terminaron llamando </em><strong>Pacos*</strong>.</p>
<p style="text-align:justify;"><em>¿</em><strong>Pacos</strong> <em>a la vista?</em> <em>Esto no venía a cuento, pero me ha parecido interesante contarlo. No lo he leído en ningún sitio, ésto me lo contó mi padre.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>*Paco:Francisco<br />
</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Aquel Charco Mugriento – Final Alternativo ]]></title>
<link>http://lubusssster.wordpress.com/2009/11/25/aquel-charco-mugriento-%e2%80%93-final-alternativo/</link>
<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 16:59:09 +0000</pubDate>
<dc:creator>lubusssster</dc:creator>
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<description><![CDATA[….. Pero este tío es un brasas pensé al comprobar que el apresuraba también el paso para ponerse a m]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>…..</p>
<p>Pero este tío es un brasas pensé al comprobar que el apresuraba también el paso para ponerse a mi lado…</p>
<p>- Perdone, perdone es usted el señor Demontes, me pregunto mientras corríamos..<br />
- Me gire, dios… era el señor Martínez…<br />
- Le he visto corriendo y quería pedirle disculpas por mi actitud en el parking de la empresa… Qué le ha pasado, porque ha llegado tarde…?</p>
<p>Brevemente le expliqué el percance sin dar demasiados detalles y continuamos corriendo. Aquel pobre hombre corría con bastante dificultad, aguantaba el ritmo pero no la conversación, cada vez se iba poniendo más rojo…</p>
<p>Me acordé del charco, me acordé del cabreo y sonreí mientras proponía a mi ocasional compañero un cambio de ruta. Él, dubitativo aceptó. Era el momento de probar su orgullo a base de cuestas y cambios de ritmo.</p>
<p>Entregado a la lucha, el señor Martínez no estaba dispuesto a ceder. Yo no esatba dispuesto a que aguantara asi que en la última cuesta del recorrido dejé una estela a mi paso que mi oponente identificó rápidamente como el signo de la derrota. El señor Martínez acabo el recorrido intentando no echar las entrañas por la boca mientras yo le esperaba ocultando con unos estiramiento que estba igualmente agotado.</p>
<p>Cuando recuperó el aliento, exhausto, me citó para la mañana siguiente en su despacho…</p>
<p>Final alternativo de Fenixx<br />
http://www.clubatletismopapafrita.com/</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Aquel charco mugriento… ]]></title>
<link>http://lubusssster.wordpress.com/2009/11/25/aquel-charco-mugriento%e2%80%a6/</link>
<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 16:56:04 +0000</pubDate>
<dc:creator>lubusssster</dc:creator>
<guid>http://lubusssster.wordpress.com/2009/11/25/aquel-charco-mugriento%e2%80%a6/</guid>
<description><![CDATA[En las últimas lluvias se había formado aquel charco, su corrompido liquido, agua, aceite y otras po]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p>En las últimas lluvias se había formado aquel charco, su corrompido liquido, agua, aceite y otras poluciones me salpicaron entero…</p>
<p>Blasfeme todo lo que pude, aquel estupido conductor había puesto mi único traje bueno, como la pared de un gallinero, sucio, lleno de inmundicias.</p>
<p>La matricula de aquel Mercedes clase C negro, se me clavo en los ojos…</p>
<p>Por culpa de aquel capullo me quedaría sin entrevista, una buena entrevista de trabajo que llevaba tiempo buscando, buscando durante meses, buscando como el novio que pierde las alianzas el día de su boda, buscando el agua como el pez al que quitan el anzuelo…</p>
<p>Corrí como un loco, pensando que me pondría…</p>
<p>Llegue a casa sin aliento, las escaleras que llevan al segundo piso donde vivo, fueron escaleras al infierno, me desnude como si me esperara una deidad del placer, me puse los vaqueros y la camisa blanca…</p>
<p>-va… da igual si no se fijaran en la ropa me decía yo… intentando creerme mis propias estupideces mentales.</p>
<p>Salí de casa con la misma celeridad, con el mismo desasosiego que el que comete un delito en la oscuridad de la noche y tiene miedo a ser visto…</p>
<p>Cruce los dos kilómetros de aceras, pasos y tiendas que separan mi vivienda del sitio donde tenia la determinante prueba, unos 200 metros antes de llegar, me pare, me detuve para recuperar el resuello, saque de mi bolsillo un pañuelo de papel y me seque un poco el sudor intentado recomponerme…</p>
<p>Solo llegaba diez minutos tarde, que son diez minutos, en diez minutos se pueden hacer muchas cosas, se puede amar, se puede matar y se puede crear vida, que son diez minutos…</p>
<p>Hola, tengo una entrevista con el Señor Martínez, le dije con mi mejor sonrisa a una risueña mujercita que apenas asomaba por encima de aquel mostrador de información…</p>
<p>El señor Martínez se acaba de ir, si sale usted al parking puede que lo pille.</p>
<p>No dije nada, salí ligero, mis pies querían correr, solo ande, ande rápido hasta la puerta interior del parking, el parking era un patio interno, grande si, pero un patio…</p>
<p>- Señor Martínez, disculpe… señor Martínez espere, tengo una entrevista con usted…<br />
- Es usted el señor Demontes? Me pregunto con el tono que emplearía un sargento con el último reemplazo…<br />
- Si soy yo, respondí presto.<br />
- Ha llegado usted tarde y yo no espero,<br />
- Pero escuche he tenido…<br />
- Ni he tenido, ni nada.. No quiero excusas, sentencio mientras se giraba…</p>
<p>Me había quedado sin entrevista por un &#38;%$•” hijo de su madre…</p>
<p>El señor Martínez seguía andando de espaldas a mi… nooooo no puede ser, su coche era el del infame, esa matricula, no quería ni mirar, el mismo y no me había dejado ni explicarme… el fuego lleno mis ojos, mi mente no era mía, el mismo Belcebú se apoderaba de mis pensamientos, los peores castigos y putadas pasaban por mi cabeza, tenia que vengarme como fuera…</p>
<p>-o le quemo el coche o no se, no se…</p>
<p>Regrese a casa, abatido, cabreado, hastiado y vencido, deje la ropa tirada en el suelo, corrí la cortina y abrí el grifo, una ducha templada siempre me relajaba, pero tenía que ser templada…</p>
<p>Me puse las Adidas, el pantalón cortó y la camiseta verde de tirantes que meses atrás había comprado en un foro de Internet…</p>
<p>La valla del colegio que hay al lado de mi casa me servia para los estiramientos previos, ese día estire poco, me hervía la sangre tenia que correr, sentir el aire rozarme la cara, que mierda de día, necesitaba correr ya&#8230;</p>
<p>Los cinco primeros kilómetros limpiaron mi mente, como si el viento arrastrara al rozar mi cabeza toda la porquería que tenia dentro…</p>
<p>Un tipo gordito se puso a mi lado, era el típico papafrita que a paso de sufridor luce como nadie lo mejor de cada marca… aligere el paso, este tío no me interesa, hoy no quiero conversaciones idiotas sobre si su pulsometro es tal o si su gorra evacua mucho sudor, pensé mientras aceleraba mas el paso…</p>
<p>Pero este tío es un brasas pensé al comprobar que el apresuraba también el paso para ponerse a mi lado…</p>
<p>- Perdone, perdone es usted el señor Demontes, me pregunto mientras corríamos..<br />
- Me gire, dios… era el señor Martínez…<br />
- Le he visto corriendo y quería pedirle disculpas por mi actitud en el parking de la empresa…<br />
- Que le ha pasado, porque ha llegado tarde… </p>
<p>Seguimos corriendo, seguimos corriendo, mientras le contaba mi odisea mañanera, mientras le decía que el mismo había sido el causante, del retraso, el causante de mi rabia, el causante de la ducha y por ultimo el causante de que esa tarde hubiera salido a desahogarme corriendo…</p>
<p>Casualidades de la vida, casualidades que me dieron un buen trabajo y un buen amigo de carreras, el señor Martínez… desde aquel día mi mejor amigo…</p>
<p>Ahora de vez en cuando pienso en aquel charco mugriento…</p>
<p>lubusssster/neozenit</p>
</div>]]></content:encoded>
</item>

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