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	<title>sonetos-a-rosa &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "sonetos-a-rosa"</description>
	<pubDate>Wed, 06 Jan 2010 11:45:07 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[La sobrina del poeta Muñoz Rojas]]></title>
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<pubDate>Tue, 06 May 2008 18:14:14 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[Empezaba a declinar la tarde esplendorosa del domingo 4 de mayo cuando se recibió una llamada en tel]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p><a href="http://elduendedelaradio.files.wordpress.com/2008/05/munozrojas.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-510" src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/05/munozrojas.jpg" alt="" /></a>Empezaba a declinar la tarde esplendorosa del domingo 4 de mayo cuando  se recibió una llamada en teléfono del Duende, que apuraba el puente en el sitio de Pedrojuan. La voz amiga era la de Soledad,  una dama malagueña de porte distinguido y ojos claros cuyo rostro parece un retrato de <strong>Manet</strong> o, como mínimo, de <strong>Rosales</strong> o <strong>Ramón Casas</strong>. Soledad es profesora de inglés, esposa, madre, abuela y conquistadora de espacios de felicidad. Pertenece a una familia malagueña de abolengo, y se crió en un precioso cortijo de la vega de <strong>Antequera</strong> rodeada de olivares, piedras antiguas, fuentes, y plantas aromáticas. Más que un monumento nacional, aquello es un monumento sensorial. Si naces ahí y no te desbordan los sentidos, es que te parieron equino, que de eso, y de la más pura sangre española, también abunda por esos pagos. Ahora se propone crear otro pequeño paraíso propio a la falda de  <strong>Gredos</strong>, donde el monte se empieza a juntar con la dehesa del <strong>valle del Tiétar</strong></p>
<p>Soledad dice que no tiene dinero, como todos, pero por suerte ha ido disfrutando de todo lo que no hay dinero para pagar. Por tener, ni le ha faltado un poeta de cámara, y no precisamente un mindundi, pues es sobrina  predilecta del gran <strong>José Antonio Muñoz</strong> <strong>Rojas</strong>, auténtica gloria de viva de nuestra poesía y otra más de las debilidades del que suscribe. Muy exquisita  la dama amiga, dice que  ya no abundan <em>hombres que digan versos. </em>José Antonio se los dice hasta en inglés, pues tradujo los de otros poetas mientras escribía los suyos propios. Por algunos de ellos, recopilados en su delicioso poemario <strong><em>Objetos perdidos</em></strong><em>, </em>ganó el <strong>Premio Nacional de Poesía</strong>. El tío José Antonio pasa con largueza de los noventa años, pero su vida no corre peligro. Si es verdad que los viejos rockeros nunca mueren, con lo que gritan, ya me dirán por qué van a morir los viejos poetas como él, con lo sutil y delicado que es su canto. Se abre  su libro de <strong>Sonetos a Rosa </strong> por cualquier página y se escucha como un ruiseñor enamorado inasequible al crepúsculo del tiempo. Hay que  engancharse a la poesía para sobrevolar nuestras miserias.</p>
<p>Soledad se presentó en el feudo del Duende y familia cansada de patear su nuevo paraíso y de marcar con estacas lo que será su próximo coto de felicidad. El Duende le ofreció un te con perrunillas, un bocata de chorizo, un refresco. Los recursos habituales. Pero ella lo rechazó todo, y sólo se alimentó del olor de los jazmines,  de la vista dorada por el atardecer, del agua de la fuente y de una hora de conversación sin hablar  de política ni de la crisis de las hipotecas <em>subprime.</em></p>
<p>Se bebía los vasos de agua de <em>maniantal</em> con la misma emoción que  si fueran los versos de su tío. Como avisó <strong>Paul Éluard, </strong>sabe que<strong> </strong><em>hay otros mundos, pero están en éste. </em>Eso sí, Soledad advirtió al Duende que, aunque lee todos los post de este blog y está muy de acuerdo  con ellos, jamás hace comentarios. No tendrá valor&#8230;<strong> </strong><em> </em></p>
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