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	<title>teppic-xxviii &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://en.wordpress.com/tag/teppic-xxviii/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "teppic-xxviii"</description>
	<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 16:19:45 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[Teppic(amón XXVIII) y la Esfinge]]></title>
<link>http://ogallo.wordpress.com/2008/02/16/teppicamon-xxviii-y-la-esfinge/</link>
<pubDate>Sat, 16 Feb 2008 14:00:48 +0000</pubDate>
<dc:creator>Oscar Gallo</dc:creator>
<guid>http://ogallo.wordpress.com/2008/02/16/teppicamon-xxviii-y-la-esfinge/</guid>
<description><![CDATA[ &#8221;-¿Qué es lo que se mueve sobre cuatro piernas por la mañana, sobre dos al mediodía y sobre t]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><div style="text-align:center;"><img width="188" src="http://ogallo.wordpress.com/files/2008/01/atuin.gif" alt="atuin.gif" height="150" style="width:197px;height:150px;" /></div>
<p> &#8221;-¿Qué es lo que se mueve sobre cuatro piernas por la mañana, sobre dos al mediodía y sobre tres al anochecer? -preguntó, con un molesto tonillo de suficiencia.</p>
<p>Teppic meditó en el acertijo.</p>
<p> - Es difícil, ¿eh? -dijo por fin.<br />
 - Es el más difícil de todos los acertijos que han existido y existirán -dijo la Esfinge.<br />
 - Hum.<br />
 - Nunca podrás dar con la respuesta.<br />
 - Ah -dijo Teppic.<br />
 - Oye, ¿te importaría ir quitándote la ropa mientras piensas? Me molesta mucho que se me queden hilos entre los dientes.<br />
 - ¿No habrá alguna clase de animal al que le vuelven a crecer las piernas que ha&#8230;?<br />
 - Frío, frío y casi congelado -dijo la Esfinge empezando a sacar las garras.</p>
<p>(..)</p>
<p> - La respuesta es &#8220;El Hombre&#8221; -dijo la Esfinge-. Y ahora te ruego que no opongas resistencia, ¿de acuerdo? La agitación y el nerviosismo hacen que la sangre se sature de sustancias químicas que saben a rayos.</p>
<p>Teppic saltó hacia atrás con el tiempo justo de esquivar el zarpazo que pretendía partirle en dos.</p>
<p> - Espera, espera -dijo Teppic-. ¿Qué quieres decir con eso de &#8220;El Hombre&#8221;?<br />
 - Es muy sencillo -replicó la Esfinge-. El bebé gatea por la mañana, se sostiene sobre dos piernas al mediodía y al atardecer el anciano camina apoyándose en un bastón. Astuto, ¿verdad?</p>
<p>Teppic se mordió el labio inferior.</p>
<p> - Oye, ¿estás segura de que hablamos de un día? -preguntó con voz dubitativa.</p>
<p>El silencio que siguió a sus palabras resultó tan largo como embarazoso.</p>
<p><!--more--> - Es un&#8230; ¿Cómo se llama eso? Ah, sí, una figura retórica -dijo por fin la Esfinge en un tono bastante irritado, y la lanzó otro zarpazo.<br />
 - No, no, espera un momento -dijo Teppic después de esquivarlo-. Me gustaría que fuéramos lo más claros posible con respecto a este asunto, ¿de acuerdo? Quiero decir que&#8230; Bueno, es lo justo, ¿no te parece?<br />
 - Al acertijo no le pasa nada malo -dijo la Esfinge-. Es un acertijo condenadamente bueno, ¿entendido? Llevo usando ese acertijo desde hace cincuenta años, y me ha funcionado tanto de esfinge como de cachorrita&#8230; -Pensó en lo que acababa de decir-. Perdón, de polluela -se corrigió.</p>
<p>(&#8230;)</p>
<p> - Sí, pero&#8230; -Tepicc se acuclilló delante de la Esfinge y alisó una pequeña extensión de arena con la mano-. En fin, lo que yo me pregunto es si la metáfora posee consistencia interna o no. Supongamos que el promedio de vida es de setenta años, ¿de acuerdo?<br />
 - De acuerdo -dijo la Esfinge en el tono inseguro de alguien que ha dejado entrar a un vendedor ambulante y empieza a contemplar y lamentar la perspectiva inexorable de un futuro en el que acabará suscribiendo un seguro de vida.<br />
 - De acuerdo. Bien, veamos&#8230; Así pues, el mediodía llegaría sobre los treinta y cinco años, ¿verdad? Bueno, si consideramos que casi todos los bebés dan sus primeros pasos al cumplir el año, la referencia a las cuatro patas me parece realmente muy poco adecuada, ¿no? Según tu analogía&#8230; -Hizo unos cuantos cálculos con un fémur que el destino había tenido la amabilidad de poner a su lado-. Si empezamos a contar partiendo de las cero horas ese hombre metafórico de tu acertijo sólo pasaría unos diez minutos a cuatro patas&#8230; media hora como mucho. ¿Tengo razón o no tengo razón? Vamos, sé justa y admítelo.</p>
<p><font color="#999999"><em>(varias observaciones más tarde&#8230; digo, ustedes tienen que<br />
tener otra cosa que hacer aparte de leer esto, ¿no? -N. de G.)</em></font></p>
<p> - Veamos qué tenemos hasta el momento, ¿de acuerdo? Metafóricamente hablando, ¿qué es lo que camina a cuatro patas justo después de la medianoche, sosteniéndose sobre dos piernas durante la mayor parte del día&#8230;?<br />
 - &#8230;siempre que no sufra ningún accidente, claro -dijo la Esfinge, impulsada por un deseo francamente patético de demostrar que ella también estaba contribuyendo. Sí, muy bien, sosteniéndose sobre dos piernas siempre que no sufra ningún accidente y sigue así por lo menos hasta la hora de la cena, momento en el que camina con tres piernas&#8230;<br />
 - He conocido a personas que usaban dos bastones -dijo la Esfinge, cada vez más deseosa de ayudar.<br />
 - De acuerdo. A ver qué te parece esto&#8230; Momento en el que sigue caminando sobre dos piernas o con la ayuda de cualquier dispositivo prostético de su elección.</p>
<p>La Esfinge se lo pensó.</p>
<p> - S-sssí -dijo por fin con mucha seriedad-. Eso parece cubrir todas las eventualidades posibles, ¿no?<br />
 - ¿Y bien? -preguntó Teppic.<br />
 - ¿Y bien qué? -replicó la  Esfinge.<br />
 - Bueno, ¿cuál es la respuesta?</p>
<p>La Esfinge le observó con expresión entre pétrea e impasible, y acabó enseñándole los colmillos.</p>
<p> - Oh, no -dijo-. No creas que vas a pillarme tan fácilmente, muchacho. ¿Crees que soy estúpida? Eres tú quien debe darme la respuesta.<br />
 - Oh, vaya -dijo Teppic.<br />
 - Creías que ya habías conseguido hacerme caer en la trampa, ¿eh? -dijo la Esfinge.<br />
 - Lo siento.<br />
 - Creías que podrías confundirme con toda esa palabrería tuya, ¿verdad?</p>
<p>La Esfinge sonrió.</p>
<p> - Bueno, tenía que intentarlo -dijo Teppic.<br />
 - No puedo culparte. Bien, ¿cuál es la respuesta?</p>
<p>Teppic se rascó la nariz.</p>
<p> - No tengo ni idea -dijo-. A menos que&#8230; y es un auténtico disparo a ciegas, entiéndelo, a menos que sea&#8230; ¿El Hombre?</p>
<p>La Esfinge le contempló en silencio durante unos momentos que parecieron hacerse eternos.</p>
<p> - Oye, no habrás estado por aquí antes, ¿verdad?&#8221;</p>
<p align="right"><em>Pirómides (Pyramid&#8217;s)<br />
Terry Pratchett, 1990</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Teppic(amón XXVIII) y la libertad]]></title>
<link>http://ogallo.wordpress.com/2008/02/08/teppicamon-xxviii-y-la-libertad/</link>
<pubDate>Fri, 08 Feb 2008 16:06:04 +0000</pubDate>
<dc:creator>Oscar Gallo</dc:creator>
<guid>http://ogallo.wordpress.com/2008/02/08/teppicamon-xxviii-y-la-libertad/</guid>
<description><![CDATA[&#8220;Estar en las alturas y moverse entre los tejados equivalía a gozar de nu poco de libertad, la]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><p align="center"><img width="188" src="http://ogallo.wordpress.com/files/2008/01/atuin.gif" alt="atuin.gif" height="150" style="width:197px;height:150px;" /></p>
<p>&#8220;Estar en las alturas y moverse entre los tejados equivalía a gozar de nu poco de libertad, la única clase de libertad que estaba al alcance de un rey del valle. Teppic pensó que los campesinos sin tierras que vivían en el delta tenían más libertad que él, aunque el lado sedicioso y menos monárquico de su personalidad replicó diciendo que su libertad se limitaba a atrapar cualquier enfermedad que les apeteciera, pasar todo el hambra que les diera la gana y morir con la variedad de agonía espantosa que les hiciera más gracia. Aún así, no se podía negar que seguía siendo libertad&#8221;.</p>
<p align="right"><em>Pirómides (Pyramid&#8217;s)<br />
Terry Pratchett, 1990</em></p>
</div>]]></content:encoded>
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