<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress.com" -->
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	>

<channel>
	<title>valderrubia &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://en.wordpress.com/tag/valderrubia/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "valderrubia"</description>
	<pubDate>Tue, 05 Jan 2010 17:22:31 +0000</pubDate>

	<generator>http://en.wordpress.com/tags/</generator>
	<language>en</language>

<item>
<title><![CDATA[Una dama entre hoyancos]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2008/09/29/una-dama-entre-hoyancos/</link>
<pubDate>Mon, 29 Sep 2008 12:02:34 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
<guid>http://elduendedelaradio.com/2008/09/29/una-dama-entre-hoyancos/</guid>
<description><![CDATA[Poyales del Hoyo (Foto de Joyanco) Soledad es una distinguida dama malagueña de ojos azules y porte ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><div class="wp-caption aligncenter" style="width: 461px"><a href="http://fototecapoyales.blogspot.com/"><img title="Poyales del Hoyo" src="http://bp2.blogger.com/_s6FRyNObsLo/R0YI_dXVdnI/AAAAAAAADXk/Vym_8H2JJ3c/s1600/000Poyales+030B2.jpg" alt="Poyales del Hoyo" width="451" height="282" /></a><p class="wp-caption-text">Poyales del Hoyo</p></div>
<p style="text-align:center;">(Foto de <a href="http://fototecapoyales.blogspot.com/" target="_blank">Joyanco</a>)</p>
<p>Soledad es una distinguida dama malagueña de ojos azules y porte de heroína de cuento de <strong>Chejov.</strong> Buscaba su refugio en el campo. Soledad se crió en la vega de <strong>Antequera</strong>, pero ha ido a dar por lo que al sur de <strong>Avila</strong> llaman <strong>las vegas del Hoyo</strong>. El Hoyo es la forma coloquial con la que los paisanos hablan de <strong>Poyales del Hoyo</strong>, un pueblín tranquilo y  guapo aún no masacrado por los desmanes urbanísticos, que queda entre <strong>Arenas de San</strong> <strong>Pedro</strong> y <strong>Candeleda</strong>. Poyales se queja desde tiempo inmemorial de ser un pueblo sin término municipal. Toda la tierra que se extiende a sus haldas se reparte entre Arenas, cabeza de partido, y Candelada. A cambio, sale en algunos escritos de <strong>Pío Baroja</strong>, que en su novela <strong><em>La dama errante </em></strong>describe minuciosamente un viaje en caballerías por lo que hoy es el trazado de la <strong>comarcal Alcorcón-Plasencia. </strong>El <strong><em>impío don Pío, </em></strong>como le llamaban los observadores del antiguo <strong>Indice de los libros prohibidos,</strong> mencionaba las alcantarillas a cielo abierto de Poyales que, como en tantos pueblos con arroyos serranos, corrían por entonces sin el menor complejo contaminante. No se preguntaba en cambio el gentilicio de los lugareños. ¿Poyalenses? ¿Poyaleros? ¿Hoyeros?</p>
<p>-Hoyancos-aclara Soledad al Duende.</p>
<p>Velay, para esto sirve un blog. No te acostarás sin saber una cosa más, que decían las abuelas. Y hasta ayer no sabía el Duende que los nacidos en Poyales del Hoyo eran hoyancos. El patronímico debe pronunciarse con hache aspirada, como se habla en esta tierra, que modela una especie de extremeño-toledano peculiar. Algo así como un castellano levemente glaseado de sonidos lejanamente andaluces. Se escribirá hoyancos, pero se pronuncia <em>joyancos. </em>Lo cual al Duende le remite al pueblo de <strong>Julio César</strong> <strong>Iglesias</strong>, zamorano de <strong>Fermoselle</strong>, quien públicamente confesó en antena que a sus paisanos les llamaban <em>foyacos </em>o <em>follacos, </em>que malsuenan igual.<em> </em>Hay que ver lo que mandan determinados instintos, con lo <em>fermoso</em> que podría resultar el gentilicio de Julio.</p>
<p>Soledad es lectora de este blog, y en la conversación terminológica se le filtra la curiosidad por la aparición de Homper, del que sospecha que es un trasunto del Duende. Le cuenta éste que está entre el uno, su circunstancia y la teoría de las matriuskas literarias: el que escribe va sacando de sí criaturas que, por no dar pistas, alumbran otros hijos que, a su vez, prolongan la descendencia con la esperanza de camuflarse del todo. Homper es, sobre todo, el hombre perplejo. Y ya que va el día de gentilicios, su pregunta es cómo se llamarán los de <strong>Jódar</strong><em>, </em>los de <strong>La  Mamola</strong><strong>, </strong>los de <strong>Guarromán, </strong>los de <strong>Cabezón de la Sal</strong> y los de una aldea asturiana por la que pasó este verano que se llama <strong>Las Puercas. </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>En todo caso el topónimo no condiciona el carácter. Nadie podría imaginar si no que el alma sensible del gran <strong>Federico García Lorca</strong> también bebió de un pueblo que se llamaba <strong>Asquerosa, </strong>donde  su familia poseía tierras y él pasó muchas temporadas. Hoy Asquerosa se llama <strong>Villarrubia</strong> o <strong>Valderrubia</strong>, pero por los pueblos que han cambiado de nombre ya se preguntará otro día nuestro gestor de perplejidades. Y si es alrededor de un café con porras recién hechas, como en la mañana de ayer con Soledad, mejor. Lo recomienda el adagio latino: <em>primum vivere, deinde filosofare.</em></p>
</div>]]></content:encoded>
</item>

</channel>
</rss>
