El año pasado en Bogotá mediante el decreto 75 de febrero 22  en el cual “se promueve la práctica artística y responsable del grafiti en la ciudad” el mandatario legal de la ciudad, actualmente depuesto por un golpe, intentó abrir un espacio amparado por la ley para la práctica del grafiti cuya incomprensión ya había costado por nombrar solo un caso, la vida de Diego Felipe Becerra. 637 more words